Fui a una psicóloga que, tras comentarle que no notaba mejoría, decidió dejar de tratarme y me deriv
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Fui a una psicóloga que, tras comentarle que no notaba mejoría, decidió dejar de tratarme y me derivó a otro profesional. No llegamos a profundizar demasiado en las razones por las que la terapia no estaba funcionando.
Me gustaría saber si en estos casos lo habitual es intentar analizar primero qué puede estar fallando en el proceso terapéutico (enfoque, objetivos, relación terapéutica, etc.) antes de derivar al paciente, o si es normal que el profesional recomiende directamente a otro colega.
También me pregunto si factores como que el paciente pueda sentir cierta atracción hacia el terapeuta —aunque no lo haya expresado— pueden influir en este tipo de decisiones.
Me gustaría saber si en estos casos lo habitual es intentar analizar primero qué puede estar fallando en el proceso terapéutico (enfoque, objetivos, relación terapéutica, etc.) antes de derivar al paciente, o si es normal que el profesional recomiende directamente a otro colega.
También me pregunto si factores como que el paciente pueda sentir cierta atracción hacia el terapeuta —aunque no lo haya expresado— pueden influir en este tipo de decisiones.
En terapia, cuando un paciente comenta que no está notando mejoría, lo habitual suele ser dedicar un tiempo a revisar el proceso: explorar si los objetivos están claros, si el enfoque terapéutico es adecuado o cómo está funcionando la relación terapéutica. Esa “revisión del proceso” forma parte normal del trabajo clínico.
Dicho esto, también es relativamente común que un terapeuta proponga una derivación si considera que otro enfoque, especialización o profesional podría encajar mejor. Desde el punto de vista ético, reconocer los propios límites y derivar cuando se piensa que otro colega puede ayudar más también se considera una buena práctica.
Respecto a la atracción hacia el terapeuta, es algo que puede ocurrir en terapia y suele entenderse dentro de fenómenos relacionales del proceso terapéutico. En muchos casos se trabaja dentro de la propia terapia; solo en algunas situaciones, si se percibe que interfiere mucho con el proceso o el profesional considera que no puede manejarlo adecuadamente, podría influir en la decisión de derivar.
Dicho esto, también es relativamente común que un terapeuta proponga una derivación si considera que otro enfoque, especialización o profesional podría encajar mejor. Desde el punto de vista ético, reconocer los propios límites y derivar cuando se piensa que otro colega puede ayudar más también se considera una buena práctica.
Respecto a la atracción hacia el terapeuta, es algo que puede ocurrir en terapia y suele entenderse dentro de fenómenos relacionales del proceso terapéutico. En muchos casos se trabaja dentro de la propia terapia; solo en algunas situaciones, si se percibe que interfiere mucho con el proceso o el profesional considera que no puede manejarlo adecuadamente, podría influir en la decisión de derivar.
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Buenos días:
No todos los terapeutas somos indicados para todos los pacientes.
Para que una terapia psicológica funcione, uno de los factores más importantes es el vínculo terapéutico. No obstante también influyen otros factores, como la orientación terapéutica que utilice, factores propios del paciente y de su contexto, entre otros.
También puede suceder que la demanda del paciente cambie, por tanto los objetivos terapéuticos y éstos excedan las competencias del terapeuta. O simplemente que el vínculo se haya deteriorado y no sea posible lograr más avances.
Como decía siempre un profesor maravilloso que tuve: "Lo importante no es quién atiende al paciente, sino que el paciente mejore".
En respuesta a tu pregunta, sí que es recomendable revisar qué puede estar fallando antes de derivar al paciente y explicárselo, buscando la mejor solución para éste.
La atracción romántica hacia el terapeuta obstaculiza en gran medida el proceso de terapia hasta el punto de volverlo inviable y cero recomendable.
No todos los terapeutas somos indicados para todos los pacientes.
Para que una terapia psicológica funcione, uno de los factores más importantes es el vínculo terapéutico. No obstante también influyen otros factores, como la orientación terapéutica que utilice, factores propios del paciente y de su contexto, entre otros.
También puede suceder que la demanda del paciente cambie, por tanto los objetivos terapéuticos y éstos excedan las competencias del terapeuta. O simplemente que el vínculo se haya deteriorado y no sea posible lograr más avances.
Como decía siempre un profesor maravilloso que tuve: "Lo importante no es quién atiende al paciente, sino que el paciente mejore".
En respuesta a tu pregunta, sí que es recomendable revisar qué puede estar fallando antes de derivar al paciente y explicárselo, buscando la mejor solución para éste.
La atracción romántica hacia el terapeuta obstaculiza en gran medida el proceso de terapia hasta el punto de volverlo inviable y cero recomendable.
Cada profesional trabaja de una forma diferente.
Hay terapeutas que cuando una persona comunica que no nota mejoría intentan revisar qué está ocurriendo dentro del proceso, y otros prefieren derivar a otro profesional que pueda aportar algo diferente.
Que te haya derivado no significa necesariamente que haya algo incorrecto. A veces otro enfoque o simplemente otra relación terapéutica puede ayudar.
Lo importante suele ser que cuando una persona no nota mejoría lo comunique, como hiciste, para poder revisar qué está pasando.
Si quieres revisar tu caso con más calma, puedes entrar en mi perfil y reservar una reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
Hay terapeutas que cuando una persona comunica que no nota mejoría intentan revisar qué está ocurriendo dentro del proceso, y otros prefieren derivar a otro profesional que pueda aportar algo diferente.
Que te haya derivado no significa necesariamente que haya algo incorrecto. A veces otro enfoque o simplemente otra relación terapéutica puede ayudar.
Lo importante suele ser que cuando una persona no nota mejoría lo comunique, como hiciste, para poder revisar qué está pasando.
Si quieres revisar tu caso con más calma, puedes entrar en mi perfil y reservar una reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
Hola, gracias por compartir tu experiencia con tanta claridad. Es completamente normal que te surjan preguntas sobre por qué tu psicóloga decidió derivarte sin profundizar demasiado en lo que no estaba funcionando.
En la práctica clínica, cuando una terapia no parece estar dando resultados, lo recomendable suele ser tener al menos una conversación previa para revisar qué puede estar fallando o por qué la terapia no está encajando. Esto puede incluir aspectos como:
- La relación con el terapeuta: cómo se sienten ambos dentro del proceso.
- El enfoque y los objetivos de la terapia: si el método empleado es el más adecuado para tus necesidades.
- Factores externos o personales: cambios en tu vida, expectativas, motivación, etc.
Esta revisión no solo ayuda a que comprendas la decisión, sino que también facilita que el nuevo terapeuta tenga información útil para continuar de la mejor manera posible. Es decir, hablar primero de lo que no funcionaba suele ser parte del cuidado y la ética profesional.
Dicho esto, también es legítimo que un psicólogo considere que otro colega pueda ofrecer un enfoque más adecuado o especializado para tu caso. Esto no significa que haya algo “mal” contigo; a veces se trata simplemente de encontrar el mejor encaje entre el estilo del terapeuta y tus necesidades.
En cuanto a factores más personales, como la atracción hacia el terapeuta, estos pueden influir en la dinámica de la terapia, y derivar a otro especialista puede ser una manera de preservar la objetividad y la efectividad del proceso.
Si te quedó alguna duda, siempre es válido preguntar directamente a tu terapeuta sobre la decisión de derivarte. Esto puede ayudarte a cerrar la experiencia con claridad y confianza antes de iniciar un nuevo proceso con otro profesional.
Recuerda que encontrar un terapeuta con quien te sientas cómodo y seguro es parte importante del proceso terapéutico. Que se te derive a otro especialista puede ser una oportunidad positiva, y una conversación previa sobre lo que no estaba funcionando siempre es algo legítimo y recomendable.
Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
En la práctica clínica, cuando una terapia no parece estar dando resultados, lo recomendable suele ser tener al menos una conversación previa para revisar qué puede estar fallando o por qué la terapia no está encajando. Esto puede incluir aspectos como:
- La relación con el terapeuta: cómo se sienten ambos dentro del proceso.
- El enfoque y los objetivos de la terapia: si el método empleado es el más adecuado para tus necesidades.
- Factores externos o personales: cambios en tu vida, expectativas, motivación, etc.
Esta revisión no solo ayuda a que comprendas la decisión, sino que también facilita que el nuevo terapeuta tenga información útil para continuar de la mejor manera posible. Es decir, hablar primero de lo que no funcionaba suele ser parte del cuidado y la ética profesional.
Dicho esto, también es legítimo que un psicólogo considere que otro colega pueda ofrecer un enfoque más adecuado o especializado para tu caso. Esto no significa que haya algo “mal” contigo; a veces se trata simplemente de encontrar el mejor encaje entre el estilo del terapeuta y tus necesidades.
En cuanto a factores más personales, como la atracción hacia el terapeuta, estos pueden influir en la dinámica de la terapia, y derivar a otro especialista puede ser una manera de preservar la objetividad y la efectividad del proceso.
Si te quedó alguna duda, siempre es válido preguntar directamente a tu terapeuta sobre la decisión de derivarte. Esto puede ayudarte a cerrar la experiencia con claridad y confianza antes de iniciar un nuevo proceso con otro profesional.
Recuerda que encontrar un terapeuta con quien te sientas cómodo y seguro es parte importante del proceso terapéutico. Que se te derive a otro especialista puede ser una oportunidad positiva, y una conversación previa sobre lo que no estaba funcionando siempre es algo legítimo y recomendable.
Elbire Arana Iturrarte
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hola, gracias por compartir tu experiencia.
En general, cuando una persona siente que la terapia no está produciendo la mejoría esperada, lo más habitual en psicoterapia es que primero se intente revisar conjuntamente el proceso terapéutico. Esto puede incluir analizar aspectos como: si los objetivos están bien definidos, si el enfoque terapéutico es el más adecuado para la dificultad que se está trabajando, cómo está funcionando la relación terapéutica o si sería útil ajustar la frecuencia, las técnicas o la forma de abordar el problema. Ese tipo de revisión suele formar parte de una buena práctica clínica.
Dicho esto, también es completamente válido que un profesional proponga una derivación. Puede ocurrir por diferentes motivos: porque considere que otro enfoque terapéutico podría ser más beneficioso, porque piense que otro profesional tiene una especialización más ajustada a tu caso, o porque perciba que la alianza terapéutica no está funcionando de la manera más óptima. La derivación, cuando se hace con criterio, no implica necesariamente que haya ocurrido algo negativo, sino que a veces se busca que el paciente tenga mejores oportunidades de progreso.
Respecto a lo que comentas sobre la posibilidad de que un paciente pueda sentir cierta atracción hacia su terapeuta, en psicoterapia esto se conoce como fenómenos de transferencia y, en realidad, no es algo raro. Cuando aparece, normalmente se puede trabajar dentro del propio proceso terapéutico, ya que forma parte de la dinámica psicológica que puede surgir en una relación terapéutica. Solo en algunos casos concretos el profesional puede considerar que es más conveniente derivar, especialmente si siente que eso puede interferir de manera significativa en el tratamiento o en los límites profesionales.
En cualquier caso, es totalmente comprensible que te haya quedado la sensación de que hubiera sido útil hablar más a fondo de lo que estaba pasando en la terapia antes de finalizarla. Si decides iniciar un proceso con otro profesional, puede ser muy útil comentar desde el principio esta experiencia previa y tus dudas, para que juntos podáis construir un marco de trabajo claro y adaptado a lo que necesitas.
Si en algún momento deseas retomar un proceso terapéutico y tener un espacio para revisar con calma lo que ocurrió en tu experiencia anterior, también puedo acompañarte. Atiendo online, presencialmente en Tres Cantos (Madrid) y a domicilio en la zona norte de Madrid.
En general, cuando una persona siente que la terapia no está produciendo la mejoría esperada, lo más habitual en psicoterapia es que primero se intente revisar conjuntamente el proceso terapéutico. Esto puede incluir analizar aspectos como: si los objetivos están bien definidos, si el enfoque terapéutico es el más adecuado para la dificultad que se está trabajando, cómo está funcionando la relación terapéutica o si sería útil ajustar la frecuencia, las técnicas o la forma de abordar el problema. Ese tipo de revisión suele formar parte de una buena práctica clínica.
Dicho esto, también es completamente válido que un profesional proponga una derivación. Puede ocurrir por diferentes motivos: porque considere que otro enfoque terapéutico podría ser más beneficioso, porque piense que otro profesional tiene una especialización más ajustada a tu caso, o porque perciba que la alianza terapéutica no está funcionando de la manera más óptima. La derivación, cuando se hace con criterio, no implica necesariamente que haya ocurrido algo negativo, sino que a veces se busca que el paciente tenga mejores oportunidades de progreso.
Respecto a lo que comentas sobre la posibilidad de que un paciente pueda sentir cierta atracción hacia su terapeuta, en psicoterapia esto se conoce como fenómenos de transferencia y, en realidad, no es algo raro. Cuando aparece, normalmente se puede trabajar dentro del propio proceso terapéutico, ya que forma parte de la dinámica psicológica que puede surgir en una relación terapéutica. Solo en algunos casos concretos el profesional puede considerar que es más conveniente derivar, especialmente si siente que eso puede interferir de manera significativa en el tratamiento o en los límites profesionales.
En cualquier caso, es totalmente comprensible que te haya quedado la sensación de que hubiera sido útil hablar más a fondo de lo que estaba pasando en la terapia antes de finalizarla. Si decides iniciar un proceso con otro profesional, puede ser muy útil comentar desde el principio esta experiencia previa y tus dudas, para que juntos podáis construir un marco de trabajo claro y adaptado a lo que necesitas.
Si en algún momento deseas retomar un proceso terapéutico y tener un espacio para revisar con calma lo que ocurrió en tu experiencia anterior, también puedo acompañarte. Atiendo online, presencialmente en Tres Cantos (Madrid) y a domicilio en la zona norte de Madrid.
La situación que describe puede ocurrir en la práctica clínica y, en general, no es necesariamente algo negativo. Cuando un profesional percibe que el proceso terapéutico no está avanzando como sería deseable, una de las opciones éticas es valorar si otro terapeuta podría ofrecer un enfoque diferente o ajustarse mejor a las necesidades del paciente. En ese sentido, la derivación a otro profesional forma parte de la buena práctica clínica.
Dicho esto, también es cierto que en muchos procesos terapéuticos suele ser útil dedicar un tiempo a revisar qué puede estar ocurriendo cuando no se perciben avances. A veces se exploran aspectos como si los objetivos están claros, si el enfoque terapéutico es el más adecuado, si existen expectativas diferentes entre terapeuta y paciente o cómo está funcionando la relación terapéutica. Este tipo de revisión puede ayudar a ajustar el proceso.
En otras ocasiones, el terapeuta puede considerar que el caso requiere un enfoque distinto, una especialización concreta o simplemente que otro profesional podría conectar mejor con el paciente, y por ello decide derivar.
Respecto a la atracción hacia el terapeuta, es algo que puede aparecer en algunos procesos y forma parte de lo que en psicoterapia se conoce como dinámicas de transferencia. Cuando ocurre, lo habitual es que se pueda trabajar dentro del propio proceso terapéutico, siempre dentro de los límites profesionales y éticos. No obstante, cada terapeuta puede manejar estas situaciones de forma diferente, y en algunos casos también pueden influir en la decisión de derivar.
Si te quedaste con dudas sobre lo ocurrido, puede ser legítimo comentarlo con el nuevo profesional para poder entender mejor qué pudo pasar y continuar el proceso con mayor claridad.
Un saludo.
En psicoterapia pueden ocurrir ambas cosas, y las dos entran dentro de la práctica profesional habitual. Cuando una persona no está notando mejoría, muchos terapeutas primero intentan analizar junto al paciente qué puede estar ocurriendo dentro del proceso terapéutico. Esto suele implicar revisar varios aspectos: si los objetivos están bien definidos, si el enfoque terapéutico es el más adecuado para el problema, si el ritmo del proceso es el apropiado o si hay algún elemento en la relación terapéutica que esté dificultando el trabajo.
Este tipo de revisión forma parte de lo que en psicología se llama análisis del proceso terapéutico. En bastantes casos puede ayudar a reajustar la intervención y mejorar los resultados. Sin embargo, también es relativamente frecuente que un profesional decida derivar a otro colega cuando considera que otro enfoque, otra especialización o incluso otra dinámica relacional puede ser más beneficiosa para el paciente. La derivación no suele interpretarse como un fracaso, sino como una forma de buscar el mejor encaje posible para la persona que consulta.
También hay que tener en cuenta que la eficacia de la terapia depende en gran parte de la alianza terapéutica, es decir, de la relación de confianza y colaboración que se establece entre terapeuta y paciente. Si el profesional percibe que esa alianza no está funcionando como debería, o que por algún motivo no se está generando el clima adecuado para el trabajo terapéutico, puede considerar que otra relación terapéutica podría facilitar más el proceso.
Respecto a la cuestión de la atracción hacia el terapeuta, en psicología se sabe que pueden aparecer fenómenos emocionales dentro de la relación terapéutica que forman parte del propio proceso. Las personas pueden experimentar sentimientos de cercanía, admiración o incluso atracción hacia el terapeuta, y eso no es necesariamente extraño. Los profesionales están formados para manejar este tipo de dinámicas de manera ética y clínica. En algunos enfoques se trabajan abiertamente si aparecen, mientras que en otras situaciones el terapeuta puede considerar que lo más adecuado es derivar si cree que esa dinámica puede interferir de forma significativa en el tratamiento.
En resumen, lo más habitual es que existan ambas posibilidades: revisar qué está ocurriendo en el proceso terapéutico o decidir una derivación si el profesional considera que otro terapeuta puede ofrecer un mejor encaje o una intervención más adecuada. La decisión suele basarse en criterios clínicos y en la intención de favorecer el bienestar y el progreso del paciente.
Este tipo de revisión forma parte de lo que en psicología se llama análisis del proceso terapéutico. En bastantes casos puede ayudar a reajustar la intervención y mejorar los resultados. Sin embargo, también es relativamente frecuente que un profesional decida derivar a otro colega cuando considera que otro enfoque, otra especialización o incluso otra dinámica relacional puede ser más beneficiosa para el paciente. La derivación no suele interpretarse como un fracaso, sino como una forma de buscar el mejor encaje posible para la persona que consulta.
También hay que tener en cuenta que la eficacia de la terapia depende en gran parte de la alianza terapéutica, es decir, de la relación de confianza y colaboración que se establece entre terapeuta y paciente. Si el profesional percibe que esa alianza no está funcionando como debería, o que por algún motivo no se está generando el clima adecuado para el trabajo terapéutico, puede considerar que otra relación terapéutica podría facilitar más el proceso.
Respecto a la cuestión de la atracción hacia el terapeuta, en psicología se sabe que pueden aparecer fenómenos emocionales dentro de la relación terapéutica que forman parte del propio proceso. Las personas pueden experimentar sentimientos de cercanía, admiración o incluso atracción hacia el terapeuta, y eso no es necesariamente extraño. Los profesionales están formados para manejar este tipo de dinámicas de manera ética y clínica. En algunos enfoques se trabajan abiertamente si aparecen, mientras que en otras situaciones el terapeuta puede considerar que lo más adecuado es derivar si cree que esa dinámica puede interferir de forma significativa en el tratamiento.
En resumen, lo más habitual es que existan ambas posibilidades: revisar qué está ocurriendo en el proceso terapéutico o decidir una derivación si el profesional considera que otro terapeuta puede ofrecer un mejor encaje o una intervención más adecuada. La decisión suele basarse en criterios clínicos y en la intención de favorecer el bienestar y el progreso del paciente.
Hola,
En muchos procesos terapéuticos, cuando la persona siente que no está mejorando, suele ser útil dedicar un tiempo a revisar qué puede estar ocurriendo: objetivos del tratamiento, expectativas, enfoque terapéutico o cómo se está viviendo la relación terapéutica. Este tipo de conversación a veces permite reajustar el proceso y continuar trabajando con mayor claridad.
No obstante, también es relativamente habitual que un profesional considere que otro enfoque o incluso otro terapeuta podría ajustarse mejor a las necesidades del paciente y, por ello, proponga una derivación. En ese sentido, derivar no necesariamente implica que algo haya ido mal, sino que el terapeuta puede pensar que otro encuadre podría resultar más beneficioso.
Respecto a la posible atracción hacia el terapeuta, este tipo de sentimientos pueden aparecer en terapia y forman parte de lo que en psicoterapia se denomina transferencia. Cuando surgen, a menudo se pueden trabajar dentro del propio proceso, aunque en algunos casos el profesional puede valorar que una derivación sea lo más adecuado para mantener un marco terapéutico claro.
Un saludo,
David
En muchos procesos terapéuticos, cuando la persona siente que no está mejorando, suele ser útil dedicar un tiempo a revisar qué puede estar ocurriendo: objetivos del tratamiento, expectativas, enfoque terapéutico o cómo se está viviendo la relación terapéutica. Este tipo de conversación a veces permite reajustar el proceso y continuar trabajando con mayor claridad.
No obstante, también es relativamente habitual que un profesional considere que otro enfoque o incluso otro terapeuta podría ajustarse mejor a las necesidades del paciente y, por ello, proponga una derivación. En ese sentido, derivar no necesariamente implica que algo haya ido mal, sino que el terapeuta puede pensar que otro encuadre podría resultar más beneficioso.
Respecto a la posible atracción hacia el terapeuta, este tipo de sentimientos pueden aparecer en terapia y forman parte de lo que en psicoterapia se denomina transferencia. Cuando surgen, a menudo se pueden trabajar dentro del propio proceso, aunque en algunos casos el profesional puede valorar que una derivación sea lo más adecuado para mantener un marco terapéutico claro.
Un saludo,
David
Buenas!
Sentir que tu terapeuta te suelta la mano justo cuando le dices que no avanzas puede ser muy desconcertante y doloroso y es normal que te sientas en el aire, pero quiero que entiendas que, aunque las formas te hayan podido ser algo frías, la decisión de tu psicóloga probablemente responde a una cuestión de honestidad profesional.
En un mundo ideal, lo más enriquecedor es sentarse a analizar juntos qué está fallando. A veces es el enfoque, a veces son los objetivos mal definidos o incluso un bache en la relación entre ambos. Hacer este ejercicio suele ser muy terapéutico porque permite aprender de lo que no funciona. Sin embargo, hay casos en los que el profesional detecta que la falta de sintonía o de avance es estructural. Si ella siente que no tiene las herramientas adecuadas para tu caso o que la dinámica entre los dos se ha estancado de forma irreversible, lo más ético es derivar cuanto antes para no hacerte perder tiempo ni dinero.
Sobre lo que comentas de la atracción, aunque sea algo que no hayas dicho en voz alta, es un factor que influye muchísimo. Los psicólogos estamos entrenados para leer la comunicación no verbal y lo que llamamos transferencia. Si ella percibió que había sentimientos o una intensidad emocional que estaba bloqueando el trabajo terapéutico, o si ella misma sintió que no podía manejar esa energía de forma profesional, la derivación es la salida correcta. A veces, un proceso se detiene no por falta de ganas, sino porque el vínculo se vuelve demasiado "pesado" o confuso para que la terapia fluya.
No te tomes esto como un fracaso personal ni como un rechazo. La psicoterapia es, ante todo, una relación entre dos personas, y no siempre hay química o el encaje necesario. Que ella haya dado un paso a un lado es en realidad una buena señal: te está diciendo que te mereces a alguien que sí pueda ayudarte a notar esa mejoría que buscas.
Mi consejo para tu próxima etapa es que seas totalmente transparente con el nuevo profesional desde el primer día. Cuéntale que vienes de una derivación, que sentías que no avanzabas y, si te sientes con fuerza, menciona incluso esas dudas sobre la conexión emocional. Empezar con todas las cartas sobre la mesa es la mejor forma de asegurar que esta nueva etapa sea la definitiva para tu bienestar.
Sentir que tu terapeuta te suelta la mano justo cuando le dices que no avanzas puede ser muy desconcertante y doloroso y es normal que te sientas en el aire, pero quiero que entiendas que, aunque las formas te hayan podido ser algo frías, la decisión de tu psicóloga probablemente responde a una cuestión de honestidad profesional.
En un mundo ideal, lo más enriquecedor es sentarse a analizar juntos qué está fallando. A veces es el enfoque, a veces son los objetivos mal definidos o incluso un bache en la relación entre ambos. Hacer este ejercicio suele ser muy terapéutico porque permite aprender de lo que no funciona. Sin embargo, hay casos en los que el profesional detecta que la falta de sintonía o de avance es estructural. Si ella siente que no tiene las herramientas adecuadas para tu caso o que la dinámica entre los dos se ha estancado de forma irreversible, lo más ético es derivar cuanto antes para no hacerte perder tiempo ni dinero.
Sobre lo que comentas de la atracción, aunque sea algo que no hayas dicho en voz alta, es un factor que influye muchísimo. Los psicólogos estamos entrenados para leer la comunicación no verbal y lo que llamamos transferencia. Si ella percibió que había sentimientos o una intensidad emocional que estaba bloqueando el trabajo terapéutico, o si ella misma sintió que no podía manejar esa energía de forma profesional, la derivación es la salida correcta. A veces, un proceso se detiene no por falta de ganas, sino porque el vínculo se vuelve demasiado "pesado" o confuso para que la terapia fluya.
No te tomes esto como un fracaso personal ni como un rechazo. La psicoterapia es, ante todo, una relación entre dos personas, y no siempre hay química o el encaje necesario. Que ella haya dado un paso a un lado es en realidad una buena señal: te está diciendo que te mereces a alguien que sí pueda ayudarte a notar esa mejoría que buscas.
Mi consejo para tu próxima etapa es que seas totalmente transparente con el nuevo profesional desde el primer día. Cuéntale que vienes de una derivación, que sentías que no avanzabas y, si te sientes con fuerza, menciona incluso esas dudas sobre la conexión emocional. Empezar con todas las cartas sobre la mesa es la mejor forma de asegurar que esta nueva etapa sea la definitiva para tu bienestar.
Hola, gracias por compartir tu experiencia.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que cuando una terapia no avanza, lo habitual es analizar primero qué puede estar dificultando el proceso: enfoque, objetivos o relación terapéutica.
Sin embargo, también es común que un profesional derive directamente a otro colega si considera que otro enfoque puede ser más efectivo. (Esto no indica que haya nada negativo en el paciente).
Sentir cierta atracción hacia el terapeuta es algo reconocido en psicología y puede influir en la dinámica, pero no suele ser la razón principal de una derivación.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que cuando una terapia no avanza, lo habitual es analizar primero qué puede estar dificultando el proceso: enfoque, objetivos o relación terapéutica.
Sin embargo, también es común que un profesional derive directamente a otro colega si considera que otro enfoque puede ser más efectivo. (Esto no indica que haya nada negativo en el paciente).
Sentir cierta atracción hacia el terapeuta es algo reconocido en psicología y puede influir en la dinámica, pero no suele ser la razón principal de una derivación.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Cuando una terapia no está produciendo mejoría, lo habitual en psicología es revisar primero el proceso terapéutico. Normalmente se exploran varios aspectos: si los objetivos están claros, si el enfoque terapéutico es el más adecuado para el problema, cómo está siendo la alianza terapéutica (la relación de trabajo entre paciente y profesional) o si hay factores externos que están dificultando el cambio.
Dicho esto, también es bastante normal que un profesional proponga una derivación a otro colega. Esto puede ocurrir por distintos motivos: porque considera que otro enfoque podría ajustarse mejor, porque piensa que otro profesional tiene más experiencia en ese tipo de dificultad, o porque percibe que la relación terapéutica no está funcionando de la manera más útil para el proceso. En psicología, derivar no suele entenderse como un fracaso, sino como una forma de buscar el encaje terapéutico más adecuado para el paciente.
Respecto a la atracción hacia el terapeuta, es algo que en psicología se conoce dentro de los fenómenos de transferencia. No es raro que aparezcan emociones intensas, idealización o incluso atracción en el contexto terapéutico. Cuando ocurre, lo habitual es que se pueda hablar y trabajar dentro del proceso si se expresa abiertamente. En algunos casos, si el profesional percibe que esa dinámica puede interferir demasiado en el trabajo terapéutico o en los límites profesionales, también puede valorar una derivación.
Cada caso es diferente y depende mucho de cómo se haya desarrollado la terapia y de lo que el profesional haya observado en el proceso.
Si quieres revisar con más calma qué pudo ocurrir en tu caso y qué opciones terapéuticas podrían ayudarte ahora, puedes pedirme cita online y lo vemos contigo con más detalle.
Dicho esto, también es bastante normal que un profesional proponga una derivación a otro colega. Esto puede ocurrir por distintos motivos: porque considera que otro enfoque podría ajustarse mejor, porque piensa que otro profesional tiene más experiencia en ese tipo de dificultad, o porque percibe que la relación terapéutica no está funcionando de la manera más útil para el proceso. En psicología, derivar no suele entenderse como un fracaso, sino como una forma de buscar el encaje terapéutico más adecuado para el paciente.
Respecto a la atracción hacia el terapeuta, es algo que en psicología se conoce dentro de los fenómenos de transferencia. No es raro que aparezcan emociones intensas, idealización o incluso atracción en el contexto terapéutico. Cuando ocurre, lo habitual es que se pueda hablar y trabajar dentro del proceso si se expresa abiertamente. En algunos casos, si el profesional percibe que esa dinámica puede interferir demasiado en el trabajo terapéutico o en los límites profesionales, también puede valorar una derivación.
Cada caso es diferente y depende mucho de cómo se haya desarrollado la terapia y de lo que el profesional haya observado en el proceso.
Si quieres revisar con más calma qué pudo ocurrir en tu caso y qué opciones terapéuticas podrían ayudarte ahora, puedes pedirme cita online y lo vemos contigo con más detalle.
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