Hola buenas, Me pasa una cosa y es que de primeras soy magnética y atractiva pero luego todos siem
12
respuestas
Hola buenas,
Me pasa una cosa y es que de primeras soy magnética y atractiva pero luego todos siempre me dan de lado: un grupo de amigas luego quedan sin mí, un chico que lleva detrás de mí un año después de la primera cita me rechaza, con compañeros de curro pasamos de super guay a que ni me hablen cuando no he hecho nada... Me frustra muchísimo porque no consigo tener vínculos aunque sean de colegas o de romances, he tenido mi primera vez ahora con 25 años con un chico de Tinder porque de manera natural, aunque me entren a ligar porque soy guapa, no sigue el interés ni para sexo casual de unos meses. Solo consigo hacer amigos de tu a tu pero nunca hago grupos de amigos o a futuro estos grupos siempre me dan de lado, siento que pierdo presencia social o algo así... Y no entiendo porqué la verdad, mis amigos me dicen que no tengo nada malo porque sino no tendría ni amigos, pero tengo en general un efecto "souflé" que no entiendo porqué ocurre. Siento que pierdo muchas oportunidades amorosas, amistades guays e incluso contactos importantes para mi ámbito laboral. ¿Qué crees que puede ser? A la cara una vez me dijeron que era demasiado ansiosa, aniñada y poco avispada, como que no estoy en la sincronía social y mientras en un grupo mixto en un año se han ido liando entre ellos, haciéndose amigos, grupos, etc. Yo siempre me quedo como mirando en una ventana a pesar de participar en ese grupo o de primeras ser más atractiva que el resto... No sé qué trabajar en mí, porque donde he ido me hacen trabajar como los primeros contactos o entrar en conversaciones, pero yo sé entrar en una conversación, hablar, no soy tímida, me buscan al principio y se interesan por mí en los primeros encuentros. ¿Qué pasa a mitad que hace que la gente pierda radicalmente el interés en mí? Si hay tres fases: cordialidad, colegueo, amigo. Yo paso la primera, llegó a la segunda y ya salta a la tercera muy puntualmente o me bajan siempre a la primera fase de cordialidad de nuevo, y a mí me duele porque al menos como colegas o un lío de unos meses en el caso de un chico me gustaría que fuera. Y con chicos igual, eso sí me molesta, porque además, hasta los amigos de un chico que me ha gustado mucho me decían tipo: "no te lo tiras porque no te da la gana" pero yo si he querido y al final él es el que me ha rechazado sin tener si quiera un encuentro íntimo. ¿Qué área o qué puede ser que pase y tengo que trabajar que no me doy cuenta? ¡¡¡Gracias!!!
Me pasa una cosa y es que de primeras soy magnética y atractiva pero luego todos siempre me dan de lado: un grupo de amigas luego quedan sin mí, un chico que lleva detrás de mí un año después de la primera cita me rechaza, con compañeros de curro pasamos de super guay a que ni me hablen cuando no he hecho nada... Me frustra muchísimo porque no consigo tener vínculos aunque sean de colegas o de romances, he tenido mi primera vez ahora con 25 años con un chico de Tinder porque de manera natural, aunque me entren a ligar porque soy guapa, no sigue el interés ni para sexo casual de unos meses. Solo consigo hacer amigos de tu a tu pero nunca hago grupos de amigos o a futuro estos grupos siempre me dan de lado, siento que pierdo presencia social o algo así... Y no entiendo porqué la verdad, mis amigos me dicen que no tengo nada malo porque sino no tendría ni amigos, pero tengo en general un efecto "souflé" que no entiendo porqué ocurre. Siento que pierdo muchas oportunidades amorosas, amistades guays e incluso contactos importantes para mi ámbito laboral. ¿Qué crees que puede ser? A la cara una vez me dijeron que era demasiado ansiosa, aniñada y poco avispada, como que no estoy en la sincronía social y mientras en un grupo mixto en un año se han ido liando entre ellos, haciéndose amigos, grupos, etc. Yo siempre me quedo como mirando en una ventana a pesar de participar en ese grupo o de primeras ser más atractiva que el resto... No sé qué trabajar en mí, porque donde he ido me hacen trabajar como los primeros contactos o entrar en conversaciones, pero yo sé entrar en una conversación, hablar, no soy tímida, me buscan al principio y se interesan por mí en los primeros encuentros. ¿Qué pasa a mitad que hace que la gente pierda radicalmente el interés en mí? Si hay tres fases: cordialidad, colegueo, amigo. Yo paso la primera, llegó a la segunda y ya salta a la tercera muy puntualmente o me bajan siempre a la primera fase de cordialidad de nuevo, y a mí me duele porque al menos como colegas o un lío de unos meses en el caso de un chico me gustaría que fuera. Y con chicos igual, eso sí me molesta, porque además, hasta los amigos de un chico que me ha gustado mucho me decían tipo: "no te lo tiras porque no te da la gana" pero yo si he querido y al final él es el que me ha rechazado sin tener si quiera un encuentro íntimo. ¿Qué área o qué puede ser que pase y tengo que trabajar que no me doy cuenta? ¡¡¡Gracias!!!
Hola, si este suceso es generalizado a lo largo de tu vida habría que analizar más detenidamente cual es el aspecto en concreto que hace que las demás personas comiencen a desconfiar o a no continuar con la amistad.
Es totalmente trabajable, aunque habría que analizar detenidamente todos los aspectos. O simplemente no has dado con personas afines a tu forma de ser.
Es totalmente trabajable, aunque habría que analizar detenidamente todos los aspectos. O simplemente no has dado con personas afines a tu forma de ser.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola,
Gracias por compartirlo con tanta claridad. Lo que describes es más común de lo que parece, y suele generar mucha frustración, sobre todo cuando una persona siente que hace las cosas bien, pero las conexiones se enfrían sin un motivo claro. A veces, detrás de ese “efecto souflé” que mencionas —esa intensidad inicial que luego se desinfla— pueden intervenir varios factores: una alta sensibilidad a la validación externa, cierta ansiedad relacional o incluso el hábito inconsciente de esforzarse demasiado al inicio para agradar, lo que puede generar un desequilibrio en la dinámica con los demás.
También puede influir cómo te percibes en los vínculos: si te vives “observando” la relación, buscando entender qué pasa o qué hiciste mal, es fácil entrar en un ciclo de inseguridad que termina afectando la espontaneidad y la conexión emocional. No es un defecto, sino un patrón aprendido que puede trabajarse y cambiar.
En terapia solemos explorar cómo se construyen y mantienen los vínculos, ayudando a reforzar la seguridad personal, la autenticidad y la confianza en el propio valor, independientemente de la respuesta del otro. Si lo consideras, puedo acompañarte en ese proceso, para entender qué hay detrás de esta dinámica y encontrar formas más estables y satisfactorias de relacionarte.
Un saludo,
David
Gracias por compartirlo con tanta claridad. Lo que describes es más común de lo que parece, y suele generar mucha frustración, sobre todo cuando una persona siente que hace las cosas bien, pero las conexiones se enfrían sin un motivo claro. A veces, detrás de ese “efecto souflé” que mencionas —esa intensidad inicial que luego se desinfla— pueden intervenir varios factores: una alta sensibilidad a la validación externa, cierta ansiedad relacional o incluso el hábito inconsciente de esforzarse demasiado al inicio para agradar, lo que puede generar un desequilibrio en la dinámica con los demás.
También puede influir cómo te percibes en los vínculos: si te vives “observando” la relación, buscando entender qué pasa o qué hiciste mal, es fácil entrar en un ciclo de inseguridad que termina afectando la espontaneidad y la conexión emocional. No es un defecto, sino un patrón aprendido que puede trabajarse y cambiar.
En terapia solemos explorar cómo se construyen y mantienen los vínculos, ayudando a reforzar la seguridad personal, la autenticidad y la confianza en el propio valor, independientemente de la respuesta del otro. Si lo consideras, puedo acompañarte en ese proceso, para entender qué hay detrás de esta dinámica y encontrar formas más estables y satisfactorias de relacionarte.
Un saludo,
David
Hola, gracias por compartir tu experiencia con tanta honestidad. Lo que describes refleja una gran capacidad de conexión inicial —eres sociable, abierta y generas interés—, pero también una dificultad para mantener los vínculos cuando pasan de la fase inicial a una más profunda o estable. Esta sensación de “efecto souflé” que mencionas (intensidad al principio y desconexión después) es más común de lo que parece y suele estar vinculada a dinámicas relacionales sutiles que se repiten sin que uno sea consciente.
A veces esto tiene que ver con expectativas muy altas de reciprocidad, ansiedad por la aceptación o una tendencia a sobreadaptarse al grupo para mantener el vínculo, lo que puede generar desajustes emocionales y pérdida de naturalidad con el tiempo. En otras ocasiones, influye un miedo al rechazo o a no ser suficiente, que hace que los demás perciban cierta tensión emocional o inseguridad aunque no se exprese directamente.
La buena noticia es que todo esto se puede trabajar en terapia, explorando cómo se desarrollan tus vínculos, qué emociones aparecen cuando sientes distancia o pérdida de interés, y aprendiendo a sostener la seguridad interna incluso cuando el entorno cambia.
Te animo a pedir una cita online, para que podamos analizar juntos tu caso y ayudarte a comprender qué patrones pueden estar repitiéndose, y cómo transformarlos en relaciones más estables y satisfactorias.
Un saludo
A veces esto tiene que ver con expectativas muy altas de reciprocidad, ansiedad por la aceptación o una tendencia a sobreadaptarse al grupo para mantener el vínculo, lo que puede generar desajustes emocionales y pérdida de naturalidad con el tiempo. En otras ocasiones, influye un miedo al rechazo o a no ser suficiente, que hace que los demás perciban cierta tensión emocional o inseguridad aunque no se exprese directamente.
La buena noticia es que todo esto se puede trabajar en terapia, explorando cómo se desarrollan tus vínculos, qué emociones aparecen cuando sientes distancia o pérdida de interés, y aprendiendo a sostener la seguridad interna incluso cuando el entorno cambia.
Te animo a pedir una cita online, para que podamos analizar juntos tu caso y ayudarte a comprender qué patrones pueden estar repitiéndose, y cómo transformarlos en relaciones más estables y satisfactorias.
Un saludo
Gracias por compartir algo tan profundo y honesto —se nota que te has observado mucho y que realmente quieres entender qué te pasa para poder mejorar tus vínculos. Lo que describes (ese efecto “soufflé”, de generar magnetismo inicial pero perder conexión a medio plazo) es más común de lo que crees, y puede tener varias raíces que sería muy útil trabajar en un proceso terapéutico individual, sobre todo porque tú ya tienes un nivel de autoconciencia muy valioso para hacerlo.
Lo primero que quiero transmitirte es que no hay “nada malo” en ti: lo que ocurre no es un defecto, sino un patrón relacional que probablemente se repite sin que seas del todo consciente. En terapia, podrías explorar áreas como:
- Vínculo afectivo y estilo de apego:
A veces, quienes tienen un apego ansioso o temen al rechazo (aunque no se note externamente) pueden transmitir una energía de “urgencia emocional” o de necesidad de validación que, sin querer, genera cierta distancia en los demás cuando pasa la primera fase de entusiasmo. Trabajar en la seguridad emocional y la autoconfianza profunda ayuda mucho a sostener relaciones más estables y naturales.
- Gestión de la energía social:
Puedes ser magnética al inicio (porque tienes carisma, energía, apertura), pero quizá después te desgasta mantener ese ritmo o te sientes insegura, y eso hace que cambie sutilmente tu actitud o tu tono. Las personas perciben esos microcambios, aunque tú no los notes. Aprender a regular tu energía y mostrarte auténtica desde el principio, sin “sobrecargar” el primer contacto, suele generar vínculos más estables.
- Autoimagen y expectativas:
A veces buscamos aprobación o queremos que las cosas funcionen “bien” para confirmar que somos queribles o valiosos. Esto genera presión (aunque sea inconsciente) tanto en ti como en los demás. Trabajar en tu autoestima relacional (saber que mereces vínculos genuinos sin tener que esforzarte de más) puede ser un punto clave.
- Comunicación emocional y límites:
Podría ser útil revisar cómo comunicas tus emociones o necesidades en las relaciones (amistosas o románticas). Algunas personas muy sensibles o ansiosas tienden a sobreexplicarse, mostrarse demasiado disponibles o a tomarse las dinámicas sociales de forma muy intensa, lo cual puede confundir o saturar a otros.
Por qué te recomiendo terapia individual:
Una terapeuta puede ayudarte a identificar los patrones que se repiten en tus vínculos, a entender de dónde vienen (probablemente de experiencias tempranas de validación o rechazo), y a desarrollar una forma más tranquila y segura de conectar. La terapia te ofrecería un espacio seguro para explorar tus emociones sin juicio, aprender estrategias de regulación y fortalecer tu identidad relacional.
En resumen: no es que “pierdas presencia social”, sino que probablemente se activa un patrón emocional profundo cuando empieza la conexión real, y eso genera un cambio en la dinámica. Con terapia y autoconocimiento, esto se puede trabajar y transformar por completo. Un abrazo enorme.
Lo primero que quiero transmitirte es que no hay “nada malo” en ti: lo que ocurre no es un defecto, sino un patrón relacional que probablemente se repite sin que seas del todo consciente. En terapia, podrías explorar áreas como:
- Vínculo afectivo y estilo de apego:
A veces, quienes tienen un apego ansioso o temen al rechazo (aunque no se note externamente) pueden transmitir una energía de “urgencia emocional” o de necesidad de validación que, sin querer, genera cierta distancia en los demás cuando pasa la primera fase de entusiasmo. Trabajar en la seguridad emocional y la autoconfianza profunda ayuda mucho a sostener relaciones más estables y naturales.
- Gestión de la energía social:
Puedes ser magnética al inicio (porque tienes carisma, energía, apertura), pero quizá después te desgasta mantener ese ritmo o te sientes insegura, y eso hace que cambie sutilmente tu actitud o tu tono. Las personas perciben esos microcambios, aunque tú no los notes. Aprender a regular tu energía y mostrarte auténtica desde el principio, sin “sobrecargar” el primer contacto, suele generar vínculos más estables.
- Autoimagen y expectativas:
A veces buscamos aprobación o queremos que las cosas funcionen “bien” para confirmar que somos queribles o valiosos. Esto genera presión (aunque sea inconsciente) tanto en ti como en los demás. Trabajar en tu autoestima relacional (saber que mereces vínculos genuinos sin tener que esforzarte de más) puede ser un punto clave.
- Comunicación emocional y límites:
Podría ser útil revisar cómo comunicas tus emociones o necesidades en las relaciones (amistosas o románticas). Algunas personas muy sensibles o ansiosas tienden a sobreexplicarse, mostrarse demasiado disponibles o a tomarse las dinámicas sociales de forma muy intensa, lo cual puede confundir o saturar a otros.
Por qué te recomiendo terapia individual:
Una terapeuta puede ayudarte a identificar los patrones que se repiten en tus vínculos, a entender de dónde vienen (probablemente de experiencias tempranas de validación o rechazo), y a desarrollar una forma más tranquila y segura de conectar. La terapia te ofrecería un espacio seguro para explorar tus emociones sin juicio, aprender estrategias de regulación y fortalecer tu identidad relacional.
En resumen: no es que “pierdas presencia social”, sino que probablemente se activa un patrón emocional profundo cuando empieza la conexión real, y eso genera un cambio en la dinámica. Con terapia y autoconocimiento, esto se puede trabajar y transformar por completo. Un abrazo enorme.
Gracias por expresarte con claridad y sinceridad. Lo que cuentas refleja una búsqueda profunda: entender por qué los vínculos parecen desvanecerse justo cuando empiezas a ilusionarte o a sentirte conectada. Esa sensación de ser “magnética al principio y luego invisible” puede ser muy dolorosa, porque toca una herida vincular muy humana: el miedo a no ser vista, a no ser elegida, a no tener un lugar estable en el mundo afectivo.
Desde el Modelo Integrador Restaurativo (MIR), no lo miraríamos como un “defecto de personalidad”, sino como un patrón de desconexión emocional que se activa en los vínculos. En los primeros encuentros, mostramos nuestra mejor versión más luminosa, expansiva, disponible pero en cuanto sentimos que el otro se acerca, el sistema de apego se activa y aparece una forma sutil de miedo o de inseguridad que puede expresarse de distintas maneras:
sobreesfuerzo por agradar,
ansiedad por sostener el interés del otro,
dudas sobre si estamos siendo “suficientes” o “adecuadas”,
o incluso una energía algo tensa que el otro percibe aunque no la nombremos.
El cuerpo lo vive como una microamenaza relacional, y eso genera incongruencias: por fuera sigues siendo tú, pero emocionalmente algo se retrae o se desregula. No lo haces a propósito: es el cuerpo protegiéndose de la posibilidad de volver a sentirse rechazada.
También puede haber algo del orden de la incongruencia entre tu presencia externa (atractiva, abierta) y una parte interna más insegura o necesitada de conexión profunda. Esa distancia puede hacer que las relaciones iniciales se deshagan, porque tu energía busca algo más auténtico, más real, aunque racionalmente desees simplemente “encajar”.
Te propongo que no busques tanto “qué estás haciendo mal”, sino qué parte de ti se siente sola cuando no es elegida, y cómo podrías empezar a cuidarla. Quizá esa parte aprendió que para ser querida tenía que ser especial, brillante o perfecta, y no ha tenido aún la experiencia de sentirse querida simplemente por estar.
Desde el enfoque MIR, el trabajo restaurativo consistiría en:
Reconocer el dolor del rechazo sin convertirlo en identidad.
Aprender a sostener el deseo de vínculo sin perderte en la mirada del otro.
Escuchar el cuerpo: qué pasa en ti cuando sientes que la atención del otro disminuye.
Y sobre todo, construir una base interna segura que te permita no depender tanto del reflejo externo para sentirte valiosa.
No hay nada “defectuoso” en ti. Lo que hay es una historia emocional que necesita ser comprendida y restaurada. Y cada vez que lo pones en palabras —como acabas de hacer— estás reparando un poco esa herida.
No se trata de ser “más avispada” o “menos aniñada”, sino de reconciliarte con esa parte de ti que aún busca un lugar seguro donde quedarse sin miedo a desaparecer.
Desde el Modelo Integrador Restaurativo (MIR), no lo miraríamos como un “defecto de personalidad”, sino como un patrón de desconexión emocional que se activa en los vínculos. En los primeros encuentros, mostramos nuestra mejor versión más luminosa, expansiva, disponible pero en cuanto sentimos que el otro se acerca, el sistema de apego se activa y aparece una forma sutil de miedo o de inseguridad que puede expresarse de distintas maneras:
sobreesfuerzo por agradar,
ansiedad por sostener el interés del otro,
dudas sobre si estamos siendo “suficientes” o “adecuadas”,
o incluso una energía algo tensa que el otro percibe aunque no la nombremos.
El cuerpo lo vive como una microamenaza relacional, y eso genera incongruencias: por fuera sigues siendo tú, pero emocionalmente algo se retrae o se desregula. No lo haces a propósito: es el cuerpo protegiéndose de la posibilidad de volver a sentirse rechazada.
También puede haber algo del orden de la incongruencia entre tu presencia externa (atractiva, abierta) y una parte interna más insegura o necesitada de conexión profunda. Esa distancia puede hacer que las relaciones iniciales se deshagan, porque tu energía busca algo más auténtico, más real, aunque racionalmente desees simplemente “encajar”.
Te propongo que no busques tanto “qué estás haciendo mal”, sino qué parte de ti se siente sola cuando no es elegida, y cómo podrías empezar a cuidarla. Quizá esa parte aprendió que para ser querida tenía que ser especial, brillante o perfecta, y no ha tenido aún la experiencia de sentirse querida simplemente por estar.
Desde el enfoque MIR, el trabajo restaurativo consistiría en:
Reconocer el dolor del rechazo sin convertirlo en identidad.
Aprender a sostener el deseo de vínculo sin perderte en la mirada del otro.
Escuchar el cuerpo: qué pasa en ti cuando sientes que la atención del otro disminuye.
Y sobre todo, construir una base interna segura que te permita no depender tanto del reflejo externo para sentirte valiosa.
No hay nada “defectuoso” en ti. Lo que hay es una historia emocional que necesita ser comprendida y restaurada. Y cada vez que lo pones en palabras —como acabas de hacer— estás reparando un poco esa herida.
No se trata de ser “más avispada” o “menos aniñada”, sino de reconciliarte con esa parte de ti que aún busca un lugar seguro donde quedarse sin miedo a desaparecer.
Lo que comentas es un patrón, algo que se está repitiendo...y cuando hay patrones deberiamos explorar por ejemplo, ¿cuál es tu forma de proceder exactamente cuando quieres intimar (pasar de la cordialidad a la fase amigo)? ¿Como te expresas?, ¿como lo transmites?, ¿des de donde?...Seria interesante que te dieras cuenta de que es lo qué haces y qué estás atrayendo al exterior (a veces puede ser contradictorio).... Y si tienes la posibilidad de trabajar más profundo, saber con qué partes de tu psique (de tus energias, de tus personajes internos) te identificas y qué partes de ti, consciente o inconscientemente estas excluyendo...quizá te identificas con la parte sensual, social pero tu intimidad, tu mundo interior, que tiene que ver con tu niña pequeña,tus necesidades, sentir y reconocer tu vulnerabilidad, por ejemplo, te cuesta...(No tengo ni idea, se debería ver en tu caso). Y esto se manifiesta inconscientemente a fuera (lo que es dentro es a fuera, dicen)...Yo te invitaria a que encontrases a un profesional que te pudiera acompanyar y pudieras ya deshacer ese patrón...para que todo ese dolor e impotencia cesase...un abrazo
Gracias por compartir algo tan personal. Lo que cuentas refleja una gran capacidad de introspección y de análisis sobre tus relaciones, algo muy valioso. Es comprensible que te sientas frustrada: cuando sientes que generas interés al principio, pero luego las personas se alejan sin una razón clara, se activa una mezcla de inseguridad y desconcierto que puede doler mucho.
A veces, lo que ocurre no tiene que ver con tu atractivo o tus habilidades sociales (que por lo que describes son buenas), sino con dinámicas más profundas de vínculo: cómo nos mostramos emocionalmente, los ritmos de cercanía y distancia, la forma en que gestionamos la ansiedad relacional o el miedo a perder conexión. Todo eso puede hacer que la relación cambie de tono sin que uno lo busque.
Explorar estos patrones en un proceso terapéutico puede ayudarte a entender qué se repite, de dónde viene y cómo fortalecer tus vínculos de forma más estable y satisfactoria. Si te apetece, podemos trabajarlo juntos con calma y ver cómo recuperar esa sensación de conexión genuina que estás buscando.
A veces, lo que ocurre no tiene que ver con tu atractivo o tus habilidades sociales (que por lo que describes son buenas), sino con dinámicas más profundas de vínculo: cómo nos mostramos emocionalmente, los ritmos de cercanía y distancia, la forma en que gestionamos la ansiedad relacional o el miedo a perder conexión. Todo eso puede hacer que la relación cambie de tono sin que uno lo busque.
Explorar estos patrones en un proceso terapéutico puede ayudarte a entender qué se repite, de dónde viene y cómo fortalecer tus vínculos de forma más estable y satisfactoria. Si te apetece, podemos trabajarlo juntos con calma y ver cómo recuperar esa sensación de conexión genuina que estás buscando.
Sin conocerte lo que explicas quizás tiene que ver con la imagen que sin ser consciente quieres ofrecer a tu entorno. Creo que se trata de un problema de inseguridad y baja autoestima que se manifiesta principalmente en las relaciones sociales. Deberías acudir a terapia no solo para relacionarte de manera satisfactoria sino para mejorar tu autoestima y percepción de ti misma.
Espero que mi respuesta te haya ayudado.
Espero que mi respuesta te haya ayudado.
Hola, como bien explicas, la falta de creación de vínculos de calidad o conexión social duradera en tu caso no tiene que ver con estrategias o técnicas para la interacción, sino con nuestro sistema de apego. Porque, por lo que describes, no existe ningún problema en las primeras fases de una relación. Es por ello que parece algo más relacionado con "el sistema de apego", por ejemplo, explicas que en ocasiones te han dicho que eres "ansiosa", puede reflejar esa necesidad de gustar, encajar, que puede provocar lo contrario en determinadas personas... Entender nuestros patrones relacionales es clave para poder ir modificando aquello que en la actualidad ya no te sirve pero que, en algún momento, fue necesario para tu vinculación. Te recomiendo que busques acompañamiento profesional con una persona con la que te sientas cómoda y con la que puedas explorar tu historia de vida. Mucho ánimo.
Hola, Siento lo frustrante que debe ser; lo que describes (gran atracción inicial y después distancia) suele estar más ligado a dinámicas de vínculo y regulación emocional que a “no valer”.
A veces lo que pasa es que nos salen alguno patrones como querer agradar, acelerar la cercanía, ceder límites o desconectarte cuando surge vulnerabilidad— que en la fase intermedia hacen que el otro tome distancia. ¿Crees que te pasa esto?
En terapia podemos explorar, desde Gestalt, cómo interrumpes el contacto (complacer, retirarte, intelectualizar), y con mindfulness aprender a regular la ansiedad, sostener silencios, marcar límites y ajustar el “ritmo” de la relación; también revisar creencias sobre tu valía y practicar interacciones reales (role-plays) para un vínculo más estable y recíproco. Si te sirve, puedo acompañarte con este enfoque; puedes reservar cita por aquí.
A veces lo que pasa es que nos salen alguno patrones como querer agradar, acelerar la cercanía, ceder límites o desconectarte cuando surge vulnerabilidad— que en la fase intermedia hacen que el otro tome distancia. ¿Crees que te pasa esto?
En terapia podemos explorar, desde Gestalt, cómo interrumpes el contacto (complacer, retirarte, intelectualizar), y con mindfulness aprender a regular la ansiedad, sostener silencios, marcar límites y ajustar el “ritmo” de la relación; también revisar creencias sobre tu valía y practicar interacciones reales (role-plays) para un vínculo más estable y recíproco. Si te sirve, puedo acompañarte con este enfoque; puedes reservar cita por aquí.
Gracias por abrirte y expresar algo tan íntimo. Lo que cuentas duele, porque una y otra vez sientes que conectas, pero luego las personas se alejan sin entender por qué. A veces no se trata de “hacer algo mal”, sino de pequeñas dinámicas emocionales que se activan al vincularnos: cierta ansiedad por agradar, miedo a no ser suficiente o dificultad para relajarse y mostrarse tal cual eres. Todo eso puede enfriar la conexión sin que te des cuenta. En terapia es posible trabajar la seguridad afectiva y la confianza en ti, para que tus vínculos sean más naturales, estables y recíprocos.
Un saludo.
Pilar Rapela .
Un saludo.
Pilar Rapela .
Hola parece que hay mucha necesidad de estar con los demas de que los demas te tengan en cuenta...a veces cuanto mas ansiamos algo es cuando mas nos bloqueamos...y no nos damos cuenta de que estamos muy rigidos. Parece que los demas te perciben bien, yo diria que es un tema de seguridad en ti misma....que se puede trabajar en psicoterapia...como estableces las relaciones es ok...aunque a veces esa misma prisa o necesidad hace que no nos mostremos tal cual somos...por otro lado cuanto mas te relajes y dejes de pensar en que lo tienes que hacer bien...mejor lo haras...no te cuestiones tanto.
tambien lo que nos sucede es que cuando estamos a punto de conseguir lo que queremos...surgen los miedos y la ansiedad que no nos ayudan.
espero haberte ayudado
un saludo
tambien lo que nos sucede es que cuando estamos a punto de conseguir lo que queremos...surgen los miedos y la ansiedad que no nos ayudan.
espero haberte ayudado
un saludo
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.