Hola, hubo que aplicarle eutanasia a mi coker de 14 años hace cuatro dias. Me siento muy mal y trist

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Hola, hubo que aplicarle eutanasia a mi coker de 14 años hace cuatro dias. Me siento muy mal y triste desde ese momento. No paro de llorar y tener pensamientos tristes, como nunca en mi vida. Siento que en cualquier momento puedo entrar en depresión. Tengo culpa de las veces que no pasé tiempo con ella, de las veces que pude no haberle demostrado el amor que le tenía o que le pude haber hablado mal. Aun habiendo pasado muchas cosas lindas con ella y habiendola cuidado mucho y habiéndome ocupado mucho de ella, tengo miedo de no haberla hecho lo feliz que quería o no haya registrado todo el amor que le tuve y le tengo. Tanto yo como los que vivimos con ella y toda la familia
Buenos días,
Muchas gracias por escribirme y compartir algo tan doloroso.
Despedirnos de una perrita es una experiencia muy intensa, y más aún cuando ha sido tan reciente. Lo que estás sintiendo —la tristeza profunda, el llanto constante o esos pensamientos de culpa— es una reacción muy frecuente en un duelo, especialmente cuando ha habido que tomar una decisión tan difícil como la eutanasia. Te entiendo perfectamente, incluso a nivel personal, ya que yo tuve que hacer lo mismo con mi perrita de 16 años (hace 2 años).

Por lo que cuentas, cuidaste mucho de ella y formó parte de tu vida de una manera muy significativa. En estos momentos es habitual que la mente se centre en lo que “faltó” o en lo que podría haber sido diferente, aunque también haya habido mucho amor y dedicación.
El miedo a “caer en depresión” también puede aparecer cuando el dolor es tan intenso, pero sentirte así ahora mismo no significa necesariamente que vayas a desarrollar una depresión, sino que estás atravesando un proceso de duelo normal. La culpa y la tristeza son algunas de las fases por las que hay que pasar en todo duelo; es una forma de saber que hemos amado de verdad a otro ser.
Si te parece, en terapia podríamos ir trabajando juntas este proceso, dándole espacio a todo lo que estás sintiendo y también ayudándote a relacionarte de una forma más amable con esos pensamientos de culpa.

Estoy aquí para acompañarte en este momento si lo necesitas.

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 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Lo que estás viviendo es un duelo reciente y además con un componente especialmente exigente: tuviste que decidir el final. Eso suele intensificar mucho la reacción emocional en los primeros días.

Han pasado cuatro días.
En este momento es esperable:

Llanto frecuente.
Pensamientos repetitivos sobre lo ocurrido.
Revisión del pasado con sensación de “podría haber hecho más”.

Eso no indica depresión, indica activación de un proceso de duelo en fase aguda.

Sobre la culpa que mencionas:

No aparece porque hayas fallado, aparece porque el vínculo era significativo. La mente, ante la pérdida, tiende a reconstruir la historia buscando control retrospectivo. Es un mecanismo bastante común: intenta encontrar puntos donde “hubiera sido distinto”. Pero ese análisis no es fiable en este estado emocional.

Si introduces un criterio más objetivo:

Conviviste con ella 14 años.
La cuidaste.
Te ocupaste de su bienestar.
Formó parte de tu vida cotidiana.

Eso define el vínculo mucho más que momentos aislados que ahora tu mente está amplificando.

Respecto a la eutanasia:

Aquí conviene ser muy preciso.
No es una decisión tomada desde el abandono, sino desde la evaluación del sufrimiento y el cuidado. En clínica, es frecuente que esta decisión genere culpa en los cuidadores, aunque haya sido la opción más adecuada.

Ahora mismo no necesitas resolver todo lo que piensas.
Necesitas permitir que el sistema emocional procese la pérdida sin interferir continuamente con juicio o corrección.

Algunas pautas básicas en este momento:

No intentes frenar el llanto.
Limita la rumiación (cuando aparezca el “y si…”, no lo desarrolles).
Mantén cierta estructura diaria mínima.
Permite hablar de ella desde el recuerdo, no solo desde el final.

Si en unas semanas la intensidad no desciende o la culpa se mantiene muy rígida, entonces sí sería recomendable trabajar este duelo en un espacio terapéutico para facilitar la elaboración.

Ahora mismo, lo que estás experimentando entra dentro de un proceso de duelo normal en su fase inicial.

Un saludo.
Lo que estás sintiendo ahora mismo es una reacción de duelo completamente comprensible. Perder a un animal con el que has compartido tantos años —y además tomando una decisión tan difícil como la eutanasia— suele generar una mezcla muy intensa de tristeza, vacío y culpa.

Primero, algo importante: el hecho de que no pares de llorar, de que tengas pensamientos constantes sobre ella y de que sientas que “nunca has estado así” no significa que estés entrando en una depresión. Significa que estás en los primeros días de un duelo. Y esos primeros días suelen ser especialmente duros.

La culpa que describes también es muy habitual en este tipo de pérdidas. La mente tiende a irse a momentos concretos (“podría haber pasado más tiempo”, “le hablé mal alguna vez…”) y deja en segundo plano todo lo demás. Pero eso no refleja la realidad completa, sino un filtro muy sesgado del dolor.

Si te fijas en lo que tú misma dices: la cuidaste, te ocupaste mucho de ella, compartiste muchas cosas bonitas. Eso es lo que define el vínculo. No los momentos puntuales en los que, como cualquier persona, no estuviste perfecta. Ninguna relación —ni siquiera las más sanas y amorosas— está hecha solo de momentos ideales.

Hay otro punto clave: el miedo a que “no haya sabido cuánto la querías”. Los animales no registran el amor de forma verbal o puntual, lo registran en lo cotidiano: en la presencia, en el cuidado, en la rutina, en cómo vivía contigo. Y por lo que cuentas, vivió acompañada y querida durante 14 años. Eso pesa muchísimo más que cualquier momento aislado.

Respecto a la eutanasia, suele añadir una carga emocional muy fuerte. Pero, en la mayoría de los casos, es una decisión que se toma desde el cuidado y para evitar sufrimiento. Aunque duela profundamente, también forma parte de un acto de responsabilidad y amor hacia ella.

Ahora mismo estás en una fase muy reciente. Es normal que:

* Llores con frecuencia
* Tengas pensamientos repetitivos sobre ella
* Sientas vacío o ausencia muy marcada
* Te vengan recuerdos mezclados (bonitos y dolorosos)

Con el paso de los días y semanas, esto suele ir transformándose: no desaparece el amor ni el recuerdo, pero sí baja la intensidad del dolor.

De momento, no intentes “dejar de sentirte así” ni exigirte estar mejor. El duelo necesita espacio. Lo que sí puede ayudarte un poco es:

* Permitirte llorar sin juzgarte
* Recordarla también desde lo que sí hubo (no solo desde lo que faltó)
* Hablar de ella con personas cercanas
* Entender que la culpa es una emoción del duelo, no una prueba de que hiciste algo mal

Si con el paso de las semanas ves que el malestar no baja o se intensifica, entonces sí sería importante acompañarlo más de cerca. Pero ahora mismo, por lo que cuentas, encaja con un duelo agudo reciente.

Si lo necesitas, también puedes trabajar este proceso en terapia para atravesarlo con más sostén. Puedes pedirme cita online y lo vemos contigo de forma más personalizada.
Hola,

Lo primero mandarte un abrazo. Muchas veces no se valora la pérdida de un perro y los que vivimos con ellos sabemos la magnitud que pueden llegar a tener en nuestras vidas. Al fin y al cabo, también son familia y, por lo tanto, se trata de un duelo como el que podemos tener con otros seres queridos.

Dicho esto, me parece importante que no le des mucho espacio a esos pensamientos de culpa, porque lo que habla es la pena y una posible autoexigencia que te acompañe en más momentos de dolor vitales, pero que seguramente poco tengan que ver con los cuidados que tu perro recibió mientras que estuvo contigo. Y si a pesar de esto sigues pensando en que no fe suficiente, también recuerda que lo hiciste lo mejor que pudiste y que en momentos así de duros lo que necesitas es hablarte con cariño y compasión.

Espero que pronto puedas encontrar la paz con todos esos recuerdos y puedas ir dando más espacio a las cosas buenas que aún tienes en la vida.
Hola, siento mucho lo que estás viviendo. Es un duelo muy reciente y muy intenso, y es normal que ahora mismo todo se sienta abrumador, con llanto frecuente y pensamientos de culpa.

Además, te lo digo también desde lo personal: siento mucho que estés pasando por esto, porque yo también he vivido una experiencia similar y sé lo doloroso que puede llegar a ser este momento. Es una pérdida que no solo duele por la ausencia, sino también por todo lo que se queda en la mente en forma de recuerdos y dudas.

Lo que estás sintiendo (esa culpa por pensar si pudiste hacer más o si le diste suficiente) es muy habitual en los primeros días del duelo. La mente intenta buscar explicaciones o “responsables” del dolor, pero eso no significa que sea justo contigo ni que refleje la realidad de lo vivido. Por lo que cuentas, hubo cuidado, presencia y un vínculo afectivo real durante muchos años, y eso es lo que realmente queda en la historia entre ustedes.

Ahora mismo estás en una fase muy aguda del duelo, donde las emociones son especialmente intensas. Con el tiempo, lo habitual es que esa carga emocional vaya disminuyendo y que los recuerdos se vuelvan menos dolorosos.

No se trata de no sentir tristeza, sino de permitirte atravesarla sin añadirte una exigencia de perfección o culpa.

Si ves que con el paso de las semanas el malestar no mejora o empieza a interferir mucho en tu día a día, puede ser útil acompañar este proceso en un espacio terapéutico.

Si lo necesitas, puedo ayudarte tanto en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), como en modalidad online, o también a domicilio en la zona norte de Madrid, según lo que te resulte más cómodo.

Un saludo.
Hola, siento mucho la pérdida. Lo que estás sintiendo es profundamente doloroso, y es completamente normal que aparezcan tristeza intensa, llanto e incluso culpa en estos primeros días.

Cuando perdemos a alguien tan importante, nuestra mente tiende a irse a esos “y si hubiera hecho más…”, pero eso no significa que no la quisieras o que no le dieras una buena vida. Por lo que cuentas, estuviste presente, la cuidaste y compartiste muchos momentos bonitos con ella, y eso también forma parte de lo que fue su vida contigo.

El duelo necesita tiempo, y ahora mismo estás en una fase muy reciente, donde todo se siente más intenso. Más que luchar contra lo que sientes, puede ayudarte permitirte estar triste y apoyarte en las personas cercanas.

Si en algún momento notas que la culpa o la tristeza te sobrepasan demasiado o se mantienen con mucha intensidad, hablarlo en un espacio profesional puede ayudarte a elaborar este duelo de una forma más amable contigo misma.

Mucho ánimo en este momento tan difícil.

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