Hola, llevo años sintiendo una sensación que me agobia mucho y es el miedo a perder o a que sufra mi
12
respuestas
Hola, llevo años sintiendo una sensación que me agobia mucho y es el miedo a perder o a que sufra mi familia. Es tanto esa angustia que he llegado a desear irme yo antes que ellos para dejar de sentirme así y no tener que pasar por el dolor de la pérdida de un ser querido. Incluso evito relacionarme con la gente para no cogerle cariño a nadie y así evitar que me pase lo mismo con más personas todavía. No quiero hablar con mi familia sobre estas sensaciones para que no sufran pero tampoco quiero ni puedo seguir así, soy reacia a acudir a terapia y a tomar medicamentos, qué puedo hacer...
¡Hola! Antes de nada, te mando un abrazo. Se que es difícil vivir con esa sensación de angustia. El miedo a perder algo o alguien que nos hace feliz, es más normal de lo que pensamos. Es muy humano querer aferrarse a algo que nos hace bien. Sin embargo, es bastante injusto para ti que ese mismo miedo te esté llevando a dejar de disfrutar de pequeñas cosas que podrían hacerte bien. Al final, la evitación casi nunca es la solución, eso solo te aleja de lo que realmente es importante para ti. Te animo a que acudas a terapia, mereces poder vivir tranquila, y convivir con este miedo desde la aceptación y la compasión, sin que inunde tu vida por completo.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Como tú misma dices, no puedes seguir así.
Sé que ir a terapia puede dar miedo y más si no conoces a nadie que haya ido para que te cuente su experiencia. Puede que esto te ayude a tomar al decisión de buscar esa ayuda que necesitas.
En terapia aprendemos herramientas para poder enfrentarnos a los miedos, nos conocemos mejor como para poder comprender de dónde vienen nuestros miedos y validarlos y, por último, podemos tomar otro camino al que llevamos años haciendo porque vemos cómo poder hacerlo.
No digo que en terapia la emoción del miedo desaparezca, ya que es una emoción básica que todos sentimos y no es mala, pero puede llegar a ser menos invalidante en tu día a día de lo que es ahora.
El poder expresarle a otras personas cómo te sientes también te puede ayudar de primeras.
Lo importante es que si ya te has acercado a esta plataforma es que estás más cerca de poder recibir la ayuda que necesitas. Espero que el miedo deje de decidir por tí y puedas coger las riendas de tu vida :)
Sé que ir a terapia puede dar miedo y más si no conoces a nadie que haya ido para que te cuente su experiencia. Puede que esto te ayude a tomar al decisión de buscar esa ayuda que necesitas.
En terapia aprendemos herramientas para poder enfrentarnos a los miedos, nos conocemos mejor como para poder comprender de dónde vienen nuestros miedos y validarlos y, por último, podemos tomar otro camino al que llevamos años haciendo porque vemos cómo poder hacerlo.
No digo que en terapia la emoción del miedo desaparezca, ya que es una emoción básica que todos sentimos y no es mala, pero puede llegar a ser menos invalidante en tu día a día de lo que es ahora.
El poder expresarle a otras personas cómo te sientes también te puede ayudar de primeras.
Lo importante es que si ya te has acercado a esta plataforma es que estás más cerca de poder recibir la ayuda que necesitas. Espero que el miedo deje de decidir por tí y puedas coger las riendas de tu vida :)
Gracias por abrir tu mundo interior con tanta honestidad. Lo que describes es más común de lo que imaginas, aunque muchas veces se vive en silencio. Sentir miedo ante la pérdida de los seres queridos habla de tu capacidad de amar profundamente, pero cuando ese amor se mezcla con el miedo y la angustia, puede llegar a volverse paralizante.
El deseo de evitar vínculos por temor a sufrir no es debilidad, es una forma de protección que tu mente ha creado para aliviar ese dolor anticipado. Pero también te está alejando del afecto, del presente y de la vida compartida.
No querer cargar a los tuyos con lo que sientes es comprensible, pero tú también mereces cuidado. No estás sola en esto. A veces, lo que más necesitamos es justamente lo que más miedo nos da: compartir, abrirnos, pedir ayuda. La terapia no es sinónimo de medicación ni de juicio. Es un espacio seguro donde puedes comprender lo que te pasa, ponerle nombre a tu dolor y empezar a mirarlo con menos culpa y más compasión.
Si no te sientes preparada para una terapia formal, quizá puedas empezar por escribir lo que sientes, buscar lecturas que te acompañen o hablar con alguien de confianza. Dar un primer paso, aunque pequeño, puede marcar una gran diferencia.
Tu malestar merece atención, y tu vida merece ser vivida sin ese nudo constante en el pecho. Con acompañamiento, es posible aprender a vivir sin miedo constante a la pérdida y empezar a construir un vínculo más amoroso contigo misma y con los demás.
El deseo de evitar vínculos por temor a sufrir no es debilidad, es una forma de protección que tu mente ha creado para aliviar ese dolor anticipado. Pero también te está alejando del afecto, del presente y de la vida compartida.
No querer cargar a los tuyos con lo que sientes es comprensible, pero tú también mereces cuidado. No estás sola en esto. A veces, lo que más necesitamos es justamente lo que más miedo nos da: compartir, abrirnos, pedir ayuda. La terapia no es sinónimo de medicación ni de juicio. Es un espacio seguro donde puedes comprender lo que te pasa, ponerle nombre a tu dolor y empezar a mirarlo con menos culpa y más compasión.
Si no te sientes preparada para una terapia formal, quizá puedas empezar por escribir lo que sientes, buscar lecturas que te acompañen o hablar con alguien de confianza. Dar un primer paso, aunque pequeño, puede marcar una gran diferencia.
Tu malestar merece atención, y tu vida merece ser vivida sin ese nudo constante en el pecho. Con acompañamiento, es posible aprender a vivir sin miedo constante a la pérdida y empezar a construir un vínculo más amoroso contigo misma y con los demás.
Hola, gracias por compartir algo tan profundo y difícil. Lo que describes es una forma muy intensa de angustia anticipatoria relacionada con la pérdida, y es comprensible que te sientas sobrepasada. Cuando el miedo a perder a quienes queremos se vuelve tan grande que condiciona nuestras relaciones o nos lleva a desear desaparecer para no sufrir, es una señal clara de que necesitas y mereces apoyo.
Es importante saber que no estás sola, y que este tipo de sufrimiento tiene nombre, comprensión y tratamiento. Muchas personas experimentan algo parecido, especialmente si han vivido pérdidas previas, situaciones traumáticas o han aprendido a vincular el amor con el miedo.
Aunque ahora te resulte difícil pensar en acudir a terapia, te animo a que puedas considerarlo poco a poco como un espacio seguro donde no se te va a juzgar, donde no tienes que hablar de todo desde el principio, y donde podrás aprender a entender lo que sientes y aliviar ese dolor sin tener que ocultarlo ni enfrentarlo sola.
También decirte que ir a terapia no implica necesariamente tomar medicación; son decisiones diferentes. Puedes empezar solo con acompañamiento psicológico y ver cómo te sientes.
Dar el paso puede dar miedo, pero quedarse en ese lugar de sufrimiento también duele mucho. Ojalá encuentres el modo de cuidarte como mereces. Aquí estamos para ayudarte cuando estés preparada.
Un abrazo
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Es importante saber que no estás sola, y que este tipo de sufrimiento tiene nombre, comprensión y tratamiento. Muchas personas experimentan algo parecido, especialmente si han vivido pérdidas previas, situaciones traumáticas o han aprendido a vincular el amor con el miedo.
Aunque ahora te resulte difícil pensar en acudir a terapia, te animo a que puedas considerarlo poco a poco como un espacio seguro donde no se te va a juzgar, donde no tienes que hablar de todo desde el principio, y donde podrás aprender a entender lo que sientes y aliviar ese dolor sin tener que ocultarlo ni enfrentarlo sola.
También decirte que ir a terapia no implica necesariamente tomar medicación; son decisiones diferentes. Puedes empezar solo con acompañamiento psicológico y ver cómo te sientes.
Dar el paso puede dar miedo, pero quedarse en ese lugar de sufrimiento también duele mucho. Ojalá encuentres el modo de cuidarte como mereces. Aquí estamos para ayudarte cuando estés preparada.
Un abrazo
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Gracias por abrirte con tanta sinceridad. Este miedo profundo que tienes a perder a tus seres queridos puede ser muy doloroso y agotador, y es natural que quieras protegerte evitando el sufrimiento. Piensa que el miedo a veces solo es una idea, y tu no eres tus pensamientos. Pero vivir en esa alerta constante te aleja de la alegría y el amor que mereces. Si la idea de terapia no te convence ahora, hay pequeños pasos que puedes probar para aliviar esa angustia: practicar la atención plena (mindfulness) para anclarte en el presente, expresarte a través de escritura, y buscar apoyos en personas de confianza cuando te sientas lista. Reconocer este miedo ya es un gran paso hacia cuidarte. No estás sola en esto, y hay caminos para encontrar un equilibrio que te permita vivir con más tranquilidad y cercanía a los tuyos.
Gracias por compartir algo tan íntimo. Lo que describes no es raro, aunque sí muy doloroso: el miedo a perder a quienes queremos profundamente puede convertirse en una forma constante de angustia que condiciona la vida, el vínculo y hasta el deseo de relacionarse. Este tipo de miedo, cuando se vuelve tan intenso, muchas veces está relacionado con una experiencia de pérdida pasada, o con una sensibilidad emocional elevada que no ha tenido aún un espacio para ser comprendida y sostenida.
Lo primero que quiero decirte es que no estás sola ni “mal por sentir así”. Es humano temer la pérdida, pero cuando ese temor te lleva a desear no vivir el duelo sino desaparecer antes, es señal de que necesitas aliviar ese sufrimiento de otra forma. No se trata de medicarte ni de obligarte a hablar si no te sientes preparada, sino de encontrar un camino que te permita vivir con más calma y libertad, sin ese miedo constante al acecho.
Evitar el cariño para no sufrir también es una forma de protección, pero muy costosa a largo plazo: te priva del afecto y del sentido que dan los vínculos. Puedes empezar por pasos muy pequeños y amables contigo: escribir lo que sientes (aunque sea solo para ti), hablar con alguien de confianza si en algún momento lo deseas, o incluso leer testimonios de personas que han sentido algo similar. No estás sola en esto, y hay formas de aliviar ese dolor sin forzarte.
Si un día decides dar el paso, la terapia no tiene por qué ser un juicio ni una imposición. Es solo un lugar donde estas sensaciones pueden ser escuchadas sin miedo. Si necesitas orientación, puedes reservar una cita cuando lo sientas oportuno. Y si no es el momento, también está bien. Lo importante es que no lo lleves todo sola.
Con respeto y cercanía,
Mapi
Lo primero que quiero decirte es que no estás sola ni “mal por sentir así”. Es humano temer la pérdida, pero cuando ese temor te lleva a desear no vivir el duelo sino desaparecer antes, es señal de que necesitas aliviar ese sufrimiento de otra forma. No se trata de medicarte ni de obligarte a hablar si no te sientes preparada, sino de encontrar un camino que te permita vivir con más calma y libertad, sin ese miedo constante al acecho.
Evitar el cariño para no sufrir también es una forma de protección, pero muy costosa a largo plazo: te priva del afecto y del sentido que dan los vínculos. Puedes empezar por pasos muy pequeños y amables contigo: escribir lo que sientes (aunque sea solo para ti), hablar con alguien de confianza si en algún momento lo deseas, o incluso leer testimonios de personas que han sentido algo similar. No estás sola en esto, y hay formas de aliviar ese dolor sin forzarte.
Si un día decides dar el paso, la terapia no tiene por qué ser un juicio ni una imposición. Es solo un lugar donde estas sensaciones pueden ser escuchadas sin miedo. Si necesitas orientación, puedes reservar una cita cuando lo sientas oportuno. Y si no es el momento, también está bien. Lo importante es que no lo lleves todo sola.
Con respeto y cercanía,
Mapi
Cómo lamento que te sientas así. Verdaderamente es una situación que hace sufrir mucho a una gran cantidad de personas. No es algo raro, es tremendamente común. Sé que acudir a terapia es difícil, y que hay que ser muy valiente para enfrentarse al proceso. Pero verdaderamente te recomiendo que pruebes a compartir esto con un terapeuta que te pueda acompañar y ayudar sin juzgar. Busca a alguien que te de confianza y con el que te sientas segur@; si no te convence, siempre puedes abandonar. Pero es una lástima, que no pidas ayuda con un tema super recurrente en consulta y con lo que te puedes ir sintiendo mucho mejor y aprender a manejarlo. Muchísimo ánimo!
Hola, gracias por expresar algo tan profundo y sincero. Lo que describes es más común de lo que parece, aunque muy pocas personas se atreven a hablarlo: ese miedo intenso a perder a quienes se ama, al punto de querer protegerse incluso evitando querer o vincularse. Duele mucho vivir así, porque el amor se transforma en fuente de angustia.
Lo primero que quiero decirte es que no estás sola, y no estás rota. Estás sufriendo, sí, y ese sufrimiento tiene sentido: tal vez nace de pérdidas pasadas, de inseguridades profundas, o de una sensibilidad muy grande que aún no has aprendido a cuidar con suavidad.
El miedo a la pérdida es una forma de ansiedad anticipatoria, y se puede trabajar de forma muy respetuosa, incluso sin medicación y sin forzarte a hacer nada que no sientas. La terapia no es solo para cuando ya no puedes más, también puede ser un espacio seguro donde aprender a vivir con más calma y menos miedo. Hay enfoques muy amables —como el mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso o la terapia basada en compasión— que podrían ayudarte mucho sin que sientas que pierdes el control.
Tu deseo de no preocupar a los tuyos es comprensible, pero también mereces que alguien te sostenga, aunque sea de forma profesional. No tienes que cargar sola con todo esto.
Si alguna vez decides dar un pequeño paso, aunque sea escribir lo que sientes, hablarlo sin juicio o pedir ayuda sin compromiso, estarás ya empezando a liberarte un poco.
Aquí estoy si necesitas compañía en ese primer paso.
Lo primero que quiero decirte es que no estás sola, y no estás rota. Estás sufriendo, sí, y ese sufrimiento tiene sentido: tal vez nace de pérdidas pasadas, de inseguridades profundas, o de una sensibilidad muy grande que aún no has aprendido a cuidar con suavidad.
El miedo a la pérdida es una forma de ansiedad anticipatoria, y se puede trabajar de forma muy respetuosa, incluso sin medicación y sin forzarte a hacer nada que no sientas. La terapia no es solo para cuando ya no puedes más, también puede ser un espacio seguro donde aprender a vivir con más calma y menos miedo. Hay enfoques muy amables —como el mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso o la terapia basada en compasión— que podrían ayudarte mucho sin que sientas que pierdes el control.
Tu deseo de no preocupar a los tuyos es comprensible, pero también mereces que alguien te sostenga, aunque sea de forma profesional. No tienes que cargar sola con todo esto.
Si alguna vez decides dar un pequeño paso, aunque sea escribir lo que sientes, hablarlo sin juicio o pedir ayuda sin compromiso, estarás ya empezando a liberarte un poco.
Aquí estoy si necesitas compañía en ese primer paso.
Hola, gracias por abrirte y compartir algo tan profundo. Lo que estás sintiendo tiene mucho sentido, y que lo expreses ya es un paso muy valiente. En Bioneuroemoción entendemos que detrás de estos miedos intensos suele haber una vivencia emocional no resuelta, muchas veces relacionada con experiencias pasadas (propias o familiares) que han dejado una huella.
El miedo a perder a tus seres queridos, al punto de desear irte antes que ellos, puede estar vinculado con una memoria emocional de pérdida, abandono o dolor no expresado del todo. Estas emociones pueden haberse originado en tu infancia, en vivencias que marcaron tu forma de vincularte, o incluso en experiencias transgeneracionales que estás manifestando sin saberlo.
Te invito a hacerte algunas preguntas con curiosidad, no para buscar respuestas inmediatas, sino para abrir la conciencia:
¿Desde cuándo sientes esta angustia?
¿Qué pasó en tu vida antes de que comenzaras a sentir este miedo?
¿Hay alguna historia de pérdida dolorosa en tu familia?
¿A quién te recuerdan estas sensaciones?
La Bioneuroemoción no busca juzgar ni etiquetar, sino ayudarte a comprender el para qué de lo que estás sintiendo. Este miedo, por intenso que sea, no está "en tu contra", sino que tiene un propósito: protegerte de algo que en algún momento fue muy doloroso. Cuando logras verlo desde ese lugar, algo empieza a transformarse.
También es importante que sepas que no estás sola y que no estás rota. No se trata de medicarte ni de forzarte a ir a terapia si no lo sientes, sino de abrirte a mirarte de una forma nueva, con amabilidad. A veces, un primer paso es simplemente permitirse cuestionar los patrones que repetimos y darnos cuenta de que hay otra forma de vivir.
Si algún día sientes que estás lista para profundizar, puedes hacerlo con el acompañamiento de un profesional en Bioneuroemoción, que te ayude a identificar el origen emocional de este conflicto y liberarlo. Mientras tanto, puedes comenzar a observarte, escribir lo que sientes, e incluso hablar contigo misma con la ternura que quizá nadie te dio cuando más lo necesitabas.
Aquí estoy si quieres seguir explorando juntas.
Un saludo. Eva Cuenca
El miedo a perder a tus seres queridos, al punto de desear irte antes que ellos, puede estar vinculado con una memoria emocional de pérdida, abandono o dolor no expresado del todo. Estas emociones pueden haberse originado en tu infancia, en vivencias que marcaron tu forma de vincularte, o incluso en experiencias transgeneracionales que estás manifestando sin saberlo.
Te invito a hacerte algunas preguntas con curiosidad, no para buscar respuestas inmediatas, sino para abrir la conciencia:
¿Desde cuándo sientes esta angustia?
¿Qué pasó en tu vida antes de que comenzaras a sentir este miedo?
¿Hay alguna historia de pérdida dolorosa en tu familia?
¿A quién te recuerdan estas sensaciones?
La Bioneuroemoción no busca juzgar ni etiquetar, sino ayudarte a comprender el para qué de lo que estás sintiendo. Este miedo, por intenso que sea, no está "en tu contra", sino que tiene un propósito: protegerte de algo que en algún momento fue muy doloroso. Cuando logras verlo desde ese lugar, algo empieza a transformarse.
También es importante que sepas que no estás sola y que no estás rota. No se trata de medicarte ni de forzarte a ir a terapia si no lo sientes, sino de abrirte a mirarte de una forma nueva, con amabilidad. A veces, un primer paso es simplemente permitirse cuestionar los patrones que repetimos y darnos cuenta de que hay otra forma de vivir.
Si algún día sientes que estás lista para profundizar, puedes hacerlo con el acompañamiento de un profesional en Bioneuroemoción, que te ayude a identificar el origen emocional de este conflicto y liberarlo. Mientras tanto, puedes comenzar a observarte, escribir lo que sientes, e incluso hablar contigo misma con la ternura que quizá nadie te dio cuando más lo necesitabas.
Aquí estoy si quieres seguir explorando juntas.
Un saludo. Eva Cuenca
Hola, ¿que tal? Gracias por abrirte y compartir un sentimiento tan profundo y doloroso. Es comprensible que no quieras preocupar a tu familia, pero es importante que sepas que tú también tienes derecho a ser cuidada y acompañada.
En consulta, lo primero que haríamos sería crear un espacio de confianza para que puedas expresar ese miedo sin sentirte presionada ni juzgada. Entenderíamos juntos cómo esta angustia ha ido tomando tanto espacio, y poco a poco te ayudaría a explorar otras maneras más saludables de convivir con el miedo, aprendiendo a tolerar la incertidumbre y a fortalecer tus recursos emocionales para vivir de forma más plena. Además, respetaríamos tu reticencia a la medicación, y nos centraríamos en intervenciones psicológicas basadas en técnicas de afrontamiento, mindfulness y terapia cognitivo-conductual, siempre adaptadas a tu ritmo y necesidades personales.
Venir a terapia conmigo te permitiría recuperar el equilibrio entre protegerte y vivir con libertad emocional, sin que el miedo te paralice o te limite. También podríamos trabajar sobre cómo comunicar a tus seres queridos algunas de estas sensaciones, de forma que no les causes preocupación innecesaria, pero a la vez no cargues tú sola con todo. Estoy aquí para acompañarte y ayudarte a encontrar ese espacio de tranquilidad y bienestar que tanto anhelas. Un saludo, Silvia
En consulta, lo primero que haríamos sería crear un espacio de confianza para que puedas expresar ese miedo sin sentirte presionada ni juzgada. Entenderíamos juntos cómo esta angustia ha ido tomando tanto espacio, y poco a poco te ayudaría a explorar otras maneras más saludables de convivir con el miedo, aprendiendo a tolerar la incertidumbre y a fortalecer tus recursos emocionales para vivir de forma más plena. Además, respetaríamos tu reticencia a la medicación, y nos centraríamos en intervenciones psicológicas basadas en técnicas de afrontamiento, mindfulness y terapia cognitivo-conductual, siempre adaptadas a tu ritmo y necesidades personales.
Venir a terapia conmigo te permitiría recuperar el equilibrio entre protegerte y vivir con libertad emocional, sin que el miedo te paralice o te limite. También podríamos trabajar sobre cómo comunicar a tus seres queridos algunas de estas sensaciones, de forma que no les causes preocupación innecesaria, pero a la vez no cargues tú sola con todo. Estoy aquí para acompañarte y ayudarte a encontrar ese espacio de tranquilidad y bienestar que tanto anhelas. Un saludo, Silvia
Gracias por compartir algo tan profundo y honesto. Lo que estás sintiendo es mucho más común de lo que parece, aunque lo vivas en soledad. Ese miedo intenso a perder a los seres queridos, a que sufran o incluso a verlos partir, puede convertirse en una carga emocional enorme, y es lógico que sientas angustia o que tu mente intente protegerte, incluso fantaseando con irte antes para no tener que enfrentarte a ese dolor. Es una forma muy humana de intentar controlar lo incontrolable: el miedo a la pérdida.
Evitar crear vínculos para no sufrir es un mecanismo de defensa muy fuerte, pero también muy limitante. Porque si bien reduce la posibilidad de sentir dolor, también te priva del amor, del afecto, de la compañía y de todas las experiencias bonitas que nacen de los vínculos humanos. El precio de esa protección es demasiado alto, y en el fondo lo sabes, por eso te duele y te agobia tanto.
Que no quieras preocupar a tu familia es comprensible y habla de tu sensibilidad, pero también es importante que tú tengas un espacio donde poder hablar de lo que sientes sin tener que proteger a nadie más. Guardarte todo, callarlo, solo incrementa la sensación de aislamiento. No tienes que enfrentarte sola a esto, y pedir ayuda no significa que estés fallando ni que estés rota: significa que estás viva, que sientes, que te importa y que quieres estar mejor.
Aunque ahora mismo te cueste la idea de acudir a terapia o tomar medicación, hay otras cosas que puedes empezar a hacer para aliviar parte del peso emocional que llevas. Por ejemplo, escribir lo que sientes puede ayudarte a sacar y ordenar tus pensamientos. También puede ayudarte empezar a observar cómo estos miedos afectan tu vida diaria: ¿qué situaciones los activan? ¿qué te dices a ti misma cuando aparecen? ¿cómo reacciona tu cuerpo? A veces, solo el hecho de ponerle nombre a lo que sentimos ya es un primer paso.
Si alguna vez decides probar la terapia, recuerda que no tienes que ir medicada para hacerlo, ni tampoco comprometerte de por vida. Puedes ir a una o dos sesiones, probar, explorar si te sientes comprendida. Hay muchas formas de acompañamiento psicológico, y puedes buscar una que se adapte a ti y a tus tiempos. La terapia no es solo para los momentos de crisis extrema: también es para prevenir, entendernos y cuidarnos mejor.
Tu sensibilidad y tu amor por los demás no son una debilidad, pero sí merecen ser acompañados con cuidado y contención. No estás sola, y no estás condenada a vivir así para siempre. Hay caminos hacia una vida más libre y tranquila, incluso aunque ahora no los veas con claridad.
Si en algún momento quieres apoyo, estoy aquí para ayudarte.
Evitar crear vínculos para no sufrir es un mecanismo de defensa muy fuerte, pero también muy limitante. Porque si bien reduce la posibilidad de sentir dolor, también te priva del amor, del afecto, de la compañía y de todas las experiencias bonitas que nacen de los vínculos humanos. El precio de esa protección es demasiado alto, y en el fondo lo sabes, por eso te duele y te agobia tanto.
Que no quieras preocupar a tu familia es comprensible y habla de tu sensibilidad, pero también es importante que tú tengas un espacio donde poder hablar de lo que sientes sin tener que proteger a nadie más. Guardarte todo, callarlo, solo incrementa la sensación de aislamiento. No tienes que enfrentarte sola a esto, y pedir ayuda no significa que estés fallando ni que estés rota: significa que estás viva, que sientes, que te importa y que quieres estar mejor.
Aunque ahora mismo te cueste la idea de acudir a terapia o tomar medicación, hay otras cosas que puedes empezar a hacer para aliviar parte del peso emocional que llevas. Por ejemplo, escribir lo que sientes puede ayudarte a sacar y ordenar tus pensamientos. También puede ayudarte empezar a observar cómo estos miedos afectan tu vida diaria: ¿qué situaciones los activan? ¿qué te dices a ti misma cuando aparecen? ¿cómo reacciona tu cuerpo? A veces, solo el hecho de ponerle nombre a lo que sentimos ya es un primer paso.
Si alguna vez decides probar la terapia, recuerda que no tienes que ir medicada para hacerlo, ni tampoco comprometerte de por vida. Puedes ir a una o dos sesiones, probar, explorar si te sientes comprendida. Hay muchas formas de acompañamiento psicológico, y puedes buscar una que se adapte a ti y a tus tiempos. La terapia no es solo para los momentos de crisis extrema: también es para prevenir, entendernos y cuidarnos mejor.
Tu sensibilidad y tu amor por los demás no son una debilidad, pero sí merecen ser acompañados con cuidado y contención. No estás sola, y no estás condenada a vivir así para siempre. Hay caminos hacia una vida más libre y tranquila, incluso aunque ahora no los veas con claridad.
Si en algún momento quieres apoyo, estoy aquí para ayudarte.
Hola, lamento mucho que te estés sintiendo así, pero el miedo te está aislando y "quitando la vida" poco a poco. Creo sinceramente que deberías compartir con alguien lo que te está pasando, si no quieres ir a terapia porque no te sientes cómoda, al menos compártelo con alguna persona de confianza porque el aislamiento solo va a hacer que ese miedo y esos pensamientos crezcan.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.