Hola. Mis síntomas son los mismos desde hace muchos años. Solo me siento relajado y seguro de mi mis
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Hola. Mis síntomas son los mismos desde hace muchos años. Solo me siento relajado y seguro de mi mismo cuando estoy en soledad. Cada vez temo más la exposición a los demás, lo que me hace perder, sin duda, calidad de vida. ¿Qué consejo me pueden dar para ir superando esta sensación? (este tipo de vida hace que casi todo lo hago por mi cuenta y no intento, o intento poco, llamar a otros para compartir la actividad). Saludos y gracias de antemano.
Buenas tardes:
Mi sugerencia es que te expongas paulatinamente a estar con otras personas, la soledad elegida no es mala, pero aislarse si lo es.
Entonces empieza por algo sencillo, queda con alguien para tomar un café, apuntate a un grupo de senderismo, o entabla una conversación con alguien por una red social
Vivimos en la era de la tecnología, es más fácil comunicarse virtualmente, empieza por algo así si te hace sentir más cómodo.
Espero que te sirva
Un abrazo
Mi sugerencia es que te expongas paulatinamente a estar con otras personas, la soledad elegida no es mala, pero aislarse si lo es.
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Hola,
Entiendo lo que describes. Vivir con esa sensación de que solo estás tranquilo cuando estás a solas puede ser muy agotador, y con el tiempo limita mucho la vida, las relaciones y las oportunidades de disfrutar de los demás. No es falta de interés social ni “rareza”; normalmente tiene que ver con experiencias, aprendizajes y mecanismos de protección que tu mente ha ido desarrollando para sentirse a salvo.
Un primer paso suele ser empezar poco a poco, sin exigirte grandes cambios. Trabajar la ansiedad anticipatoria, aprender a regular el malestar, exponerte gradualmente a situaciones sociales de forma segura y acompañada, y revisar las creencias que se han ido consolidando (“solo estoy bien si estoy solo”, “afuera es peligroso”, “no voy a saber manejarlo”) suele ayudar mucho. No se trata de obligarte a ser alguien diferente, sino de que vuelvas a sentir que tienes opciones y no solo refugio.
Este tipo de proceso mejora notablemente cuando se aborda en terapia, porque permite entender qué hay detrás, fortalecer tu seguridad interna y recuperar calidad de vida. Con acompañamiento adecuado, muchas personas logran volver a sentirse más libres, presentes y tranquilas en contacto con otros.
Un saludo,
David
Entiendo lo que describes. Vivir con esa sensación de que solo estás tranquilo cuando estás a solas puede ser muy agotador, y con el tiempo limita mucho la vida, las relaciones y las oportunidades de disfrutar de los demás. No es falta de interés social ni “rareza”; normalmente tiene que ver con experiencias, aprendizajes y mecanismos de protección que tu mente ha ido desarrollando para sentirse a salvo.
Un primer paso suele ser empezar poco a poco, sin exigirte grandes cambios. Trabajar la ansiedad anticipatoria, aprender a regular el malestar, exponerte gradualmente a situaciones sociales de forma segura y acompañada, y revisar las creencias que se han ido consolidando (“solo estoy bien si estoy solo”, “afuera es peligroso”, “no voy a saber manejarlo”) suele ayudar mucho. No se trata de obligarte a ser alguien diferente, sino de que vuelvas a sentir que tienes opciones y no solo refugio.
Este tipo de proceso mejora notablemente cuando se aborda en terapia, porque permite entender qué hay detrás, fortalecer tu seguridad interna y recuperar calidad de vida. Con acompañamiento adecuado, muchas personas logran volver a sentirse más libres, presentes y tranquilas en contacto con otros.
Un saludo,
David
Lo que describes —sentirte tranquilo y seguro solo cuando estás en soledad y experimentar cada vez más temor ante la exposición a los demás— es algo que muchas personas viven desde hace años, a menudo en silencio. Es comprensible que esta forma de vida termine afectando a la calidad de vida y genere la sensación de estar limitado.
Por lo que cuentas, es muy probable que estés lidiando con ansiedad social. Esto no significa que “no sepas relacionarte” ni que haya algo defectuoso en ti. La ansiedad social es un problema bien conocido en psicología y tiene que ver con un miedo intenso a la evaluación, al juicio o a sentirse expuesto ante otras personas. La soledad se convierte entonces en un refugio, porque ahí desaparece el riesgo de ser observado o juzgado. El problema es que, poco a poco, ese refugio acaba convirtiéndose en una jaula.
Quiero transmitirte un mensaje importante y esperanzador: la ansiedad social tiene tratamiento y mejora, incluso cuando lleva muchos años instalada. No es una forma de ser fija ni algo con lo que tengas que resignarte a convivir para siempre.
Desde la psicología trabajamos este tipo de ansiedad de manera progresiva y respetuosa, sin forzar exposiciones bruscas. El objetivo no es “obligarte” a ser sociable, sino recuperar libertad de elección: que puedas decidir cuándo estar solo y cuándo compartir, sin que el miedo sea quien mande.
Algunas claves generales que suelen formar parte del proceso terapéutico son:
* Comprender cómo funciona la ansiedad y por qué se mantiene.
* Identificar los pensamientos automáticos que aparecen en situaciones sociales y que alimentan el miedo.
* Reducir poco a poco la evitación, con exposiciones graduales y adaptadas a tu ritmo.
* Trabajar la autocrítica y la imagen que tienes de ti mismo frente a los demás.
Respecto a pedir ayuda, quiero comentarte que muchos psicólogos atendemos de forma online, lo cual tiene ventajas importantes en casos como el tuyo: puedes empezar desde un entorno seguro, sin la presión inicial de acudir a un espacio físico, y avanzar gradualmente. La terapia online es igual de confidencial, profesional y eficaz, y para muchas personas supone una puerta de entrada mucho más accesible al tratamiento.
Mientras tanto, como primer paso, puede ser útil observar algo: no se trata de que no te guste la gente, sino de que la preocupación te está robando opciones. Reconocer esto ya es un punto de partida valioso.
Fíjate que pedir orientación es, en sí mismo, un gesto de cuidado hacia ti. Con el acompañamiento adecuado, es posible ampliar tu mundo y recuperar espacios de conexión sin perder tu necesidad legítima de momentos de soledad.
Por lo que cuentas, es muy probable que estés lidiando con ansiedad social. Esto no significa que “no sepas relacionarte” ni que haya algo defectuoso en ti. La ansiedad social es un problema bien conocido en psicología y tiene que ver con un miedo intenso a la evaluación, al juicio o a sentirse expuesto ante otras personas. La soledad se convierte entonces en un refugio, porque ahí desaparece el riesgo de ser observado o juzgado. El problema es que, poco a poco, ese refugio acaba convirtiéndose en una jaula.
Quiero transmitirte un mensaje importante y esperanzador: la ansiedad social tiene tratamiento y mejora, incluso cuando lleva muchos años instalada. No es una forma de ser fija ni algo con lo que tengas que resignarte a convivir para siempre.
Desde la psicología trabajamos este tipo de ansiedad de manera progresiva y respetuosa, sin forzar exposiciones bruscas. El objetivo no es “obligarte” a ser sociable, sino recuperar libertad de elección: que puedas decidir cuándo estar solo y cuándo compartir, sin que el miedo sea quien mande.
Algunas claves generales que suelen formar parte del proceso terapéutico son:
* Comprender cómo funciona la ansiedad y por qué se mantiene.
* Identificar los pensamientos automáticos que aparecen en situaciones sociales y que alimentan el miedo.
* Reducir poco a poco la evitación, con exposiciones graduales y adaptadas a tu ritmo.
* Trabajar la autocrítica y la imagen que tienes de ti mismo frente a los demás.
Respecto a pedir ayuda, quiero comentarte que muchos psicólogos atendemos de forma online, lo cual tiene ventajas importantes en casos como el tuyo: puedes empezar desde un entorno seguro, sin la presión inicial de acudir a un espacio físico, y avanzar gradualmente. La terapia online es igual de confidencial, profesional y eficaz, y para muchas personas supone una puerta de entrada mucho más accesible al tratamiento.
Mientras tanto, como primer paso, puede ser útil observar algo: no se trata de que no te guste la gente, sino de que la preocupación te está robando opciones. Reconocer esto ya es un punto de partida valioso.
Fíjate que pedir orientación es, en sí mismo, un gesto de cuidado hacia ti. Con el acompañamiento adecuado, es posible ampliar tu mundo y recuperar espacios de conexión sin perder tu necesidad legítima de momentos de soledad.
Hola, gracias por compartirlo con tanta claridad.
Lo que describes es una experiencia más frecuente de lo que parece: la soledad como único espacio de calma y seguridad, y el contacto social vivido progresivamente como una fuente de amenaza. El problema no es disfrutar de la soledad, sino que esta se convierta en la única forma de estar bien, limitando tu vida y tus oportunidades.
Algunas ideas que pueden ayudarte a ir superando esta sensación:
1. Comprender el mecanismo
Cuando evitas la exposición a los demás, el alivio es inmediato, pero a medio y largo plazo el miedo suele aumentar. El cerebro aprende que “evitar” es la solución, y cada vez exige más aislamiento para sentirse seguro.
2. Exposición gradual y respetuosa
No se trata de forzarte a grandes planes sociales, sino de pequeños pasos sostenidos: una llamada breve, un café corto, compartir una actividad concreta con alguien de confianza. La clave es la repetición, no la intensidad.
3. Separar incomodidad de peligro
Sentirte tenso, inseguro o torpe no significa que estés en riesgo. Aprender a tolerar esa incomodidad sin huir es uno de los puntos centrales del cambio.
4. Revisar el diálogo interno
Muchas veces el miedo a la exposición está sostenido por pensamientos muy duros hacia uno mismo (“no encajo”, “molesto”, “no tengo nada que aportar”). Trabajar estas ideas es tan importante como la conducta.
5. Acompañamiento profesional
Cuando esta forma de vivir lleva años y afecta claramente a la calidad de vida, la psicoterapia puede ser de gran ayuda. No para cambiar tu forma de ser, sino para ampliar tu margen de libertad y elección.
Salir de este patrón no es rápido, pero sí es posible, y no implica dejar de valorar la soledad, sino poder elegir también el vínculo sin que domine el miedo.
Un saludo
Lo que describes es una experiencia más frecuente de lo que parece: la soledad como único espacio de calma y seguridad, y el contacto social vivido progresivamente como una fuente de amenaza. El problema no es disfrutar de la soledad, sino que esta se convierta en la única forma de estar bien, limitando tu vida y tus oportunidades.
Algunas ideas que pueden ayudarte a ir superando esta sensación:
1. Comprender el mecanismo
Cuando evitas la exposición a los demás, el alivio es inmediato, pero a medio y largo plazo el miedo suele aumentar. El cerebro aprende que “evitar” es la solución, y cada vez exige más aislamiento para sentirse seguro.
2. Exposición gradual y respetuosa
No se trata de forzarte a grandes planes sociales, sino de pequeños pasos sostenidos: una llamada breve, un café corto, compartir una actividad concreta con alguien de confianza. La clave es la repetición, no la intensidad.
3. Separar incomodidad de peligro
Sentirte tenso, inseguro o torpe no significa que estés en riesgo. Aprender a tolerar esa incomodidad sin huir es uno de los puntos centrales del cambio.
4. Revisar el diálogo interno
Muchas veces el miedo a la exposición está sostenido por pensamientos muy duros hacia uno mismo (“no encajo”, “molesto”, “no tengo nada que aportar”). Trabajar estas ideas es tan importante como la conducta.
5. Acompañamiento profesional
Cuando esta forma de vivir lleva años y afecta claramente a la calidad de vida, la psicoterapia puede ser de gran ayuda. No para cambiar tu forma de ser, sino para ampliar tu margen de libertad y elección.
Salir de este patrón no es rápido, pero sí es posible, y no implica dejar de valorar la soledad, sino poder elegir también el vínculo sin que domine el miedo.
Un saludo
Lo que describes es más común de lo que parece: la soledad puede sentirse segura, pero cuando el miedo a la exposición empieza a limitar la vida, suele generar mucho malestar. No se trata de forzarte a cambiar, sino de ir recuperando poco a poco espacios de contacto de forma gradual y respetuosa contigo, trabajando la ansiedad anticipatoria y la confianza.
Este proceso suele ser más llevadero cuando se acompaña en terapia. Si te parece, puedo ayudarte en ello, tanto en sesiones a domicilio en Madrid Norte como en modalidad online, según lo que te resulte más cómodo.
Este proceso suele ser más llevadero cuando se acompaña en terapia. Si te parece, puedo ayudarte en ello, tanto en sesiones a domicilio en Madrid Norte como en modalidad online, según lo que te resulte más cómodo.
Buenas tardes.
Lo que describes es muy habitual en personas con ansiedad social, donde la soledad se vive como un espacio de seguridad, y la exposición genera malestar. El problema no es disfrutar de estar solo, sino que esa evitación acabe limitando tu vida y tu bienestar.
Superar esta sensación no suele consistir en “forzarse” sin más, sino en trabajar progresivamente la ansiedad, aprendiendo a tolerar el malestar en pequeñas dosis y revisando las creencias que aparecen en el contacto social. La exposición gradual, acompañada de un trabajo terapéutico sobre la autoestima y la seguridad personal, suele ser clave.
La psicoterapia puede ayudarte a recuperar confianza, ampliar tu zona de comodidad y mejorar tu calidad de vida, respetando tu ritmo. El hecho de que seas consciente de cómo esto te afecta es ya un primer paso importante.
Un saludo.
Lo que describes es muy habitual en personas con ansiedad social, donde la soledad se vive como un espacio de seguridad, y la exposición genera malestar. El problema no es disfrutar de estar solo, sino que esa evitación acabe limitando tu vida y tu bienestar.
Superar esta sensación no suele consistir en “forzarse” sin más, sino en trabajar progresivamente la ansiedad, aprendiendo a tolerar el malestar en pequeñas dosis y revisando las creencias que aparecen en el contacto social. La exposición gradual, acompañada de un trabajo terapéutico sobre la autoestima y la seguridad personal, suele ser clave.
La psicoterapia puede ayudarte a recuperar confianza, ampliar tu zona de comodidad y mejorar tu calidad de vida, respetando tu ritmo. El hecho de que seas consciente de cómo esto te afecta es ya un primer paso importante.
Un saludo.
Hola, me alegra que hayas podido expresar lo que sientes. Es probable que a nivel emocional te sientas más seguro en soledad, porque relacionarte con otras personas te genere incertidumbre o hace que estés en alerta (con pensamientos que te llevan a interpretar que el otro te está juzgando, o que estás siendo evaluado, miedo a equivocarte o ser rechazado) por eso eliges la soledad, evitando así el malestar. Pero esto sólo genera que el problema se alarge en el tiempo y que tu malestar aumente, porque te vas aislando cada vez más.
Sería recomendable que acudieras a un profesional que pudiera ayudarte con este tipo de situaciones.
En toco caso, es importante que valores hasta que punto lo que estás pensando es real (es decir, si crees que el otro te estás juzgando o es consecuencia de tu propio miedo) y que te vayas atreviendo a dar pasos muy pequeños en los que te sientas seguro (como tener la iniciativa de quedar con alguien que te resulte amigable, por ejemplo).
Espero que te sea de ayuda. Saludos!
Sería recomendable que acudieras a un profesional que pudiera ayudarte con este tipo de situaciones.
En toco caso, es importante que valores hasta que punto lo que estás pensando es real (es decir, si crees que el otro te estás juzgando o es consecuencia de tu propio miedo) y que te vayas atreviendo a dar pasos muy pequeños en los que te sientas seguro (como tener la iniciativa de quedar con alguien que te resulte amigable, por ejemplo).
Espero que te sea de ayuda. Saludos!
Hola. Lo que describes suele estar vinculado a un patrón de apego evitativo y a experiencias tempranas donde el vínculo con los demás se asoció más al riesgo que a la seguridad, por lo que la soledad funciona hoy como un refugio comprensible pero costoso. El objetivo no es forzarse a “ser sociable”, sino ampliar gradualmente la tolerancia al vínculo: empezar por exposiciones muy pequeñas y elegidas (una actividad compartida breve, con una persona segura), observando y sosteniendo la ansiedad sin retirarse de inmediato, e ir ampliando poco a poco hasta que sientas que vas superando la sensación que tienes. Convendría hacer un seguimiento terapéutico con un psicólogo.
Buenas. Por lo que relatas es un caso de ansiedad social. Lo mejor que puedes hacer es marcarte unas pautas en cuanto socializar y cumplirlas (no intentar, hacer). Ir poco a poco e ir aumentando los contactos sociales progresivamente y premiate por ello. también veo que confundes el sentirte seguro de ti mismo, con sentirte protegido (no es la misma cosa).Te puede ayudar en el proceso la terapia EMDR y ejercicios de relajación también. Mucho animo¡
Hola. Gracias por compartir tu situación. Lo que describes es un mecanismo de defensa que se ha vuelto muy rígido con los años: tu sistema nervioso ha aprendido que "los demás" equivalen a "amenaza" y que la "soledad" es el único lugar donde puede bajar la guardia.
El problema es que, como bien dices, esa "zona de seguridad" se ha convertido en una jaula que cada vez se hace más pequeña. Para empezar a salir de ahí sin que tu ansiedad se dispare, te sugiero estos pasos basados en la regulación emocional:
Exposición gradual (Titulación): No intentes pasar de 0 a 100. Si ahora mismo llamar a alguien para un plan te paraliza, empieza por entornos compartidos sin interacción obligatoria. Por ejemplo: ir a leer a una biblioteca, trabajar con el portátil en una cafetería o ir al cine solo. El objetivo es que tu cerebro reaprenda que estar cerca de otros no es peligroso.
Cambia el foco de atención (De dentro a fuera): En la ansiedad social, el foco suele estar en uno mismo ("¿Me estoy poniendo rojo?", "¿Qué pensarán de mí?", "¿Estoy actuando raro?"). Intenta poner el foco fuera: fíjate en el color de la ropa de la gente, en la decoración del sitio, en los sonidos. Cuando el foco está fuera, el juicio interno baja.
Actividades con un "tercero": Es más fácil relacionarse cuando hay una actividad de por medio que cuando es un "cara a cara" puro. Apúntate a una clase, un voluntariado o un grupo de deporte. Ahí la atención está en la tarea, no en ti, y eso reduce la presión.
No esperes a "tener ganas": La ansiedad te dirá siempre que te quedes en casa. La acción debe ir antes que la motivación. Hazlo con miedo, pero hazlo en dosis pequeñas y tolerables.
Dado que llevas muchos años con este patrón ("síntomas cronificados"), es muy probable que haya heridas de apego o experiencias tempranas que te hicieron creer que el mundo social no es seguro. La psicoterapia te ayudaría no solo a exponerte, sino a entender por qué te sientes así y a construir seguridad interna para que no necesites aislarte para sentir paz.
Un abrazo,
Ana Ocaña Psicóloga Sanitaria | Especialista en Trauma, Apego y Relaciones.
El problema es que, como bien dices, esa "zona de seguridad" se ha convertido en una jaula que cada vez se hace más pequeña. Para empezar a salir de ahí sin que tu ansiedad se dispare, te sugiero estos pasos basados en la regulación emocional:
Exposición gradual (Titulación): No intentes pasar de 0 a 100. Si ahora mismo llamar a alguien para un plan te paraliza, empieza por entornos compartidos sin interacción obligatoria. Por ejemplo: ir a leer a una biblioteca, trabajar con el portátil en una cafetería o ir al cine solo. El objetivo es que tu cerebro reaprenda que estar cerca de otros no es peligroso.
Cambia el foco de atención (De dentro a fuera): En la ansiedad social, el foco suele estar en uno mismo ("¿Me estoy poniendo rojo?", "¿Qué pensarán de mí?", "¿Estoy actuando raro?"). Intenta poner el foco fuera: fíjate en el color de la ropa de la gente, en la decoración del sitio, en los sonidos. Cuando el foco está fuera, el juicio interno baja.
Actividades con un "tercero": Es más fácil relacionarse cuando hay una actividad de por medio que cuando es un "cara a cara" puro. Apúntate a una clase, un voluntariado o un grupo de deporte. Ahí la atención está en la tarea, no en ti, y eso reduce la presión.
No esperes a "tener ganas": La ansiedad te dirá siempre que te quedes en casa. La acción debe ir antes que la motivación. Hazlo con miedo, pero hazlo en dosis pequeñas y tolerables.
Dado que llevas muchos años con este patrón ("síntomas cronificados"), es muy probable que haya heridas de apego o experiencias tempranas que te hicieron creer que el mundo social no es seguro. La psicoterapia te ayudaría no solo a exponerte, sino a entender por qué te sientes así y a construir seguridad interna para que no necesites aislarte para sentir paz.
Un abrazo,
Ana Ocaña Psicóloga Sanitaria | Especialista en Trauma, Apego y Relaciones.
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