Hola, Tengo 17 años y estoy en bachillerato (cumplo 18 en menos de un mes). Desde siempre me h

13 respuestas
Hola,

Tengo 17 años y estoy en bachillerato (cumplo 18 en menos de un mes).

Desde siempre me ha preocupado mucho el tema de los estudios. No suelo salir mucho y tiendo a exigirme bastante académicamente. Esto a veces me genera estrés y me ha llegado a quitar el sueño por las noches, aunque recientemente estaba empezando a manejarlo un poco mejor.

Sin embargo, hace poco decidí informarme más sobre política y la situación global porque sentía que, al cumplir 18 años pronto, era muy ignorante sobre estos temas. Empecé a leer noticias sobre guerras y geopolítica, y las redes sociales empezaron a mostrarme cada vez más contenido de ese tipo.

Durante varios días estuve leyendo muchas noticias y opiniones, lo que me generó mucha ansiedad física (sentía el cuerpo frío, nerviosismo, tensión), el primer día apenas pude dormir unas 2h. El tema de la guerra me produjo un miedo muy intenso a la muerte y al futuro, y empecé a encontrar muchos mensajes alarmistas diciendo que el fin del mundo está cerca.

A partir de ahí también empezaron a aparecer teorías conspirativas cada vez más extremas. Al principio me parecían absurdas, pero leer tantas opiniones distintas me hizo empezar a dudar de todo y a intentar investigarlo por mi cuenta. Sin embargo, me di cuenta de que muchas de estas teorías tienen razonamientos circulares que hacen imposible llegar a una conclusión clara. Siempre caigo en el argumento de que ellos son los que conocen la "verdad" y el resto estamos dormidos y somos ignorantes, y acabo investigando aún más.

Soy consciente de que, incluso si algunas cosas fueran verdad o mentira, preocuparme constantemente por ello no cambia nada en mi vida, porque son cuestiones que están fuera de mi control. Aun así, me cuesta mucho simplemente ignorarlas. Siento que me han generado un escepticismo muy fuerte hacia todo y a veces tengo la sensación de que vivo en una especie de gran mentira o engaño.

Esto me está afectando bastante: me distrae de los estudios, me cuesta dormir bien y tengo pensamientos intrusivos incluso cuando estoy haciendo otras cosas que estoy dejando de hacer porque no me ayudan a desconectar (por ejemplo, en momentos en los que debería estar disfrutando, como en un concierto, practicando mis hobbies o pasando tiempo con mi familia). Me ha robado la mayor parte de mi tiempo, incluso cuando pienso que estoy lo suficientemente ocupado para pensar en ello, pero no es así.

Todo esto empezó hace poco más de una semana, después de un periodo muy intenso de consumo de noticias e información en internet. He dejado de preocuparme por mis cosas, mi vida, y ahora estoy intentando asimilarlo y volver a mi intento de mejorar mi salud, que con esto solo ha empeorado.

Siento que me estoy volviendo loca, mientras mi alrededor sigue completamente igual. Me gustaría saber cómo puedo manejar esta situación y si es algo normal.

Se agradece cualquier tipo de consejo o razonamiento de por qué me está pasando esto. Gracias.
Hola, gracias por compartir con tanta claridad lo que te está pasando. Por lo que describes, es una reacción más frecuente de lo que parece, especialmente en personas jóvenes, reflexivas y con un nivel alto de exigencia académica.

Cuando una persona tiene una mente curiosa y analítica, es normal que quiera entender mejor el mundo, sobre todo en un momento vital como el que estás viviendo, cerca de la mayoría de edad. El problema no está en informarse, sino en la cantidad y el tipo de información que se consume. Las noticias sobre guerras, crisis globales o teorías conspirativas están diseñadas muchas veces para generar impacto emocional, porque eso hace que se compartan más en redes sociales.

Si durante varios días tu cerebro ha estado expuesto a una gran cantidad de contenido alarmista, es muy probable que haya entrado en un estado de hiperalerta. Esto puede provocar síntomas como los que describes: ansiedad física, dificultad para dormir, sensación de frío o tensión en el cuerpo, pensamientos repetitivos y dificultad para desconectar. No significa que te estés volviendo loca. Significa que tu mente está intentando procesar demasiada información amenazante a la vez.

Además, las teorías conspirativas suelen utilizar razonamientos circulares que hacen que la persona quede atrapada investigando sin llegar nunca a una conclusión clara. Esto puede generar una sensación muy fuerte de duda constante o de que “todo puede ser mentira”, lo que aumenta todavía más la ansiedad.

Hay varias cosas que pueden ayudarte a empezar a salir de este bucle:
• Reducir temporalmente el consumo de noticias y redes sociales, sobre todo contenido relacionado con guerras, crisis o teorías conspirativas. Tu mente necesita bajar el nivel de activación.
• Volver a centrarte en tu vida cotidiana y en aquello que sí está bajo tu control, como tus estudios, tus rutinas, el descanso o tus hobbies.
• Entender que el cerebro busca certezas, pero en temas globales muchas veces no existen respuestas claras. Aprender a tolerar cierta incertidumbre es parte del proceso de madurez.
• Cuidar el sueño y los tiempos de desconexión, porque cuando dormimos poco la mente se vuelve más vulnerable a los pensamientos intrusivos.

También es importante decir que lo que te ha pasado no es raro cuando una persona pasa de forma brusca a consumir grandes cantidades de información sobre temas muy amenazantes. A muchas personas les ocurre algo parecido durante crisis globales o periodos de mucha exposición mediática.

Si ves que estos pensamientos siguen ocupando mucho espacio en tu cabeza, que te cuesta concentrarte o dormir con normalidad, hablar con un psicólogo puede ayudarte a aprender herramientas para gestionar la ansiedad, poner límites al consumo de información y recuperar la sensación de control sobre tu vida y tu mente.

Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y trabajamos con más calma lo que te está ocurriendo para que puedas volver a sentirte tranquila y centrada en tu vida diaria.

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Hola, gracias por explicar tu situación con tanto detalle. Por lo que describes, has pasado por un periodo de sobreexposición intensa a noticias y contenidos alarmistas, algo que puede generar fácilmente ansiedad o sobrecarga. Nuestro cerebro no está preparado para procesar de forma continua información sobre guerras, amenazas globales o teorías extremas, especialmente cuando se consume durante muchas horas seguidas y a través de redes sociales, donde el contenido suele ser más sensacionalista.

Además, las plataformas tienden a mostrar cada vez más contenido similar al que has visto previamente, lo que crea una especie de “burbuja informativa”. Esto puede dar la sensación de que todo el mundo habla de lo mismo o de que esas ideas tienen más peso del que realmente tienen.

Las teorías conspirativas, por ejemplo, suelen estar construidas con razonamientos circulares (como tú mismo has detectado muy bien): cualquier prueba en contra se interpreta como parte del supuesto engaño. Esto hace que sea muy difícil salir del bucle de investigar y comprobar información, porque siempre parece que falta “un dato más”.

Los síntomas que describes —dificultad para dormir, tensión física, pensamientos intrusivos, sensación de duda constante o miedo intenso al futuro— son respuestas típicas de ansiedad cuando la mente se queda atrapada en temas que percibe como amenazas muy grandes y fuera de control.

Algunas estrategias que pueden ayudarte a empezar a recuperar el equilibrio son:

* Reducir temporalmente el consumo de noticias y redes sociales, especialmente sobre geopolítica o teorías alarmistas. No es ignorancia, es autocuidado.
* Volver a centrar tu atención en tu vida cotidiana: estudios, hobbies, ejercicio, tiempo con amigos o familia. Estas actividades ayudan a que el sistema nervioso se regule.
* Aceptar que no podemos tener certeza absoluta sobre todo. La mente a veces busca una seguridad total que simplemente no existe en muchos temas complejos.
* Cuestionar y romper con el impulso de seguir investigando ya que cuando aparece el pensamiento de “necesito saber más”. Muchas veces ese impulso es parte del propio ciclo de ansiedad.

También quiero destacar algo positivo: tienes un nivel de conciencia muy alto sobre lo que te está ocurriendo. Has identificado que preocuparte constantemente por estos temas no cambia tu vida y que están fuera de tu control. Ese insight es una base muy buena para poder salir de este bucle.

Y por último, tranquilizarte: no te estás “volviendo loca”. Tu mente simplemente ha reaccionado a una sobrecarga de información amenazante.

Si vieras que la ansiedad continúa afectando a tu sueño, a tus estudios o a tu bienestar durante varias semanas, hablar con un psicólogo puede ayudarte mucho. La terapia ofrece herramientas muy eficaces para manejar pensamientos intrusivos, ansiedad y sobreexposición a información. Puedes ponerte en contacto conmigo, estaré encantada de ayudarte.
Hola, gracias por compartir con tanto detalle lo que estás viviendo. Por lo que cuentas, estás atravesando un momento de ansiedad intensa provocada por la sobreexposición a noticias y contenido alarmante. Lo que describes "preocupación constante, miedo intenso, dificultad para dormir y pensamientos intrusivos" es comprensible cuando nuestro cerebro se enfrenta a información que percibe como amenazante y fuera de nuestro control. No significa que estés “volviéndote loca”, muchas personas, especialmente adolescentes y jóvenes, pueden experimentar reacciones similares cuando se exponen de manera intensa a noticias o redes sociales.

Es normal que el exceso de información genere escepticismo, pensamientos circulares y sensación de “vivir en una gran mentira”. Esto sucede porque nuestro cerebro trata de procesar amenazas complejas y, al mismo tiempo, busca entender lo que ocurre en el mundo, aunque no podamos controlarlo. Tu conciencia de que preocuparte no cambia la situación es un paso importante: ya estás usando el razonamiento metacognitivo, lo cual es un signo de que puedes aprender a gestionar la ansiedad.

Algunas estrategias que pueden ayudarte a recuperar equilibrio son:

-Limitar de forma consciente el tiempo que pasas leyendo noticias o redes sociales sobre temas que te generan ansiedad.

-Establecer rutinas de sueño y descanso, evitando pantallas antes de dormir.

-Practicar técnicas de relajación o respiración profunda para disminuir la tensión física.

-Mantener tiempo para actividades placenteras y hobbies, aunque al principio te cueste desconectar.

-Hablar con alguien de confianza sobre tus emociones puede aliviar la sensación de estar sola frente a todo esto.

Dado que los síntomas están afectando tu vida diaria y tu sueño, puede ser muy útil contar con acompañamiento profesional, por ejemplo con un psicólogo que te ayude a gestionar la ansiedad y los pensamientos intrusivos de manera estructurada. Esto te permitirá aprender herramientas prácticas y recuperar tu rutina y bienestar sin sentirte abrumada por la información del mundo.

Si necesitas ayuda, puedes contar con mi ayuda.

Un saludo
Hola, gracias por explicar tu situación con tanto detalle. Lo que describes es una reacción comprensible ante un exceso de información alarmante, especialmente cuando se combina con estrés académico y autoexigencia.

Cuando nuestro cerebro recibe demasiada información negativa y confusa, es normal que aparezcan **ansiedad, pensamientos intrusivos y sensación de inseguridad sobre la realidad**. No significa que estés “volviéndote loca”, sino que tu mente está intentando procesar demasiados estímulos de golpe.

Algunas estrategias que pueden ayudarte son:

-Limitar el consumo de noticias y redes sociales, estableciendo horarios específicos
-Focalizarte en tu rutina y actividades que disfrutes: aunque sea poco a poco, para reconectar con momentos agradables y reducir la sobrecarga mental.
-Técnicas de respiración o relajación: antes de dormir para mejorar la calidad del sueño.
-Registrar tus pensamientos: para poder verlos de forma externa y analizarlos más racionalmente.

Dado que estos síntomas están afectando tu sueño, concentración y bienestar general, puede ser muy útil contar con apoyo psicológico , que te enseñe estrategias para manejar la ansiedad, organizar la información que recibes y recuperar un equilibrio emocional, si quieres yo puedo ayudarte :)
 Andrea Álvarez Ibán
Psicólogo, Psicólogo infantil
Granada
Lo que describes es una reacción bastante frecuente cuando una persona con alta autoexigencia y sensibilidad a la incertidumbre se expone durante un periodo intenso a información alarmante o muy polarizada. El consumo continuado de noticias sobre guerras, crisis globales o teorías conspirativas puede activar una respuesta de ansiedad sostenida (hipervigilancia, tensión corporal, dificultades para dormir y pensamientos intrusivos) porque nuestro cerebro tiende a buscar certezas ante temas que en realidad son complejos y fuera de nuestro control. Además, muchos contenidos en internet están diseñados para mantener la atención a través del miedo o la duda constante, lo que puede generar una especie de “bucle de investigación” donde cuanto más lees, más necesidad sientes de seguir buscando respuestas. El hecho de que seas consciente de este proceso y de que estas preocupaciones no están bajo tu control es una señal muy positiva.
A nivel práctico, suele ayudar mucho limitar de forma clara el tiempo de exposición a noticias y redes (por ejemplo, informarse solo una vez al día en fuentes fiables), volver a centrar la atención en tu vida cotidiana y en actividades que te regulen (estudios, deporte, hobbies, contacto social) y trabajar técnicas de manejo de la ansiedad y de los pensamientos repetitivos. Si la sensación de angustia o los problemas de sueño continúan, hablar con un psicólogo puede ayudarte a aprender estrategias para gestionar la incertidumbre y evitar que estos pensamientos se vuelvan dominantes. Lo que te está ocurriendo no significa que “te estés volviendo loca”, sino que tu mente está reaccionando al exceso de información amenazante; con algunas pautas adecuadas suele mejorar.
 Jordi Serra i Bravo
Psicólogo
Esplugues de Llobregat
Te voy a responder como psicólogo pero también como aficionado a la geopolítica y política internacional que soy. Entiendo perfectamente que te sientas abrumada por la cantidad de información acerca de las guerras y conflictos en el mundo, y por la crudeza de la misma. Solo faltaría que viendo estas cosas nos quedáramos indiferentes y fuéramos insensibles a tanto sufrimiento. Realmente es difícil, ahora que te has metido en el tema, de volver a vivir tranquilamente en la inopia como cuando no sabías nada al respecto. Mi consejo no es que dejes de ver noticias, sino que te metas de lleno a intentar entender el porqué de todos estos conflictos geopolíticos y así entenderás no solo como funciona el mundo hoy, sino como ha funcionado toda la historia. Y eso es lo que eventualmente te calmará. Aunque sigas pensando, y con razón, que los humanos son una raza salvaje y justamente inhumana, tu podrás por lo menos entender lo que pasa, las posibles consecuencias y actuar para que no te afecten en tu vida. Por ejemplo, ahora hay guerra en Irán, se cierra el estrecho de Ormuz, pues subirá el petróleo, inflación, hay que ahorrar. La historia está llena de ciclos que se van repitiendo, no es que ahora estemos especialmente locos. Tal vez ahora se ve más porque hay más canales de difusión como las redes sociales. De todas formas, si tu ansiedad y pensamientos intrusivos son desproporcionados, tal vez alguna sesión de psicología podría ayudarte. Un saludo.
Lo que te está pasando es más común de lo que parece y no significa que te estés volviendo loca. Has pasado de golpe a consumir mucha información alarmante sobre guerras, política y teorías conspirativas, y eso puede activar mucha ansiedad y sensación de amenaza. Las redes sociales además tienden a mostrar cada vez más contenido de ese tipo, lo que hace que entres en un bucle de leer, dudar e investigar que alimenta aún más la preocupación.
Puede ayudarte poner límites claros al consumo de noticias y redes durante un tiempo y volver a centrarte en tu rutina (estudios, descanso, hobbies, relaciones). Informarse es positivo, pero hacerlo en exceso y desde fuentes alarmistas puede afectar mucho al bienestar. Si ves que la ansiedad o los pensamientos intrusivos continúan, hablar con un psicólogo o con el orientador de tu centro puede ayudarte a aprender estrategias para manejarlo mejor. Un abrazo.
 Paqui García Pacheco
Psicólogo, Terapeuta complementario
Sevilla
Hola, gracias por compartir lo que te está pasando con tanto detalle.

Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad: no te estás volviendo loca. Lo que describes es una reacción bastante frecuente cuando se combinan varios factores como la autoexigencia, la sensibilidad y una exposición intensa a información alarmante.

Has pasado en poco tiempo de un entorno relativamente controlado (estudios, rutinas) a exponerte de forma muy intensa a noticias sobre guerras, incertidumbre global y contenidos conspirativos. Este tipo de información está diseñada muchas veces para impactar emocionalmente y generar enganche, lo que puede activar ansiedad, miedo y una necesidad constante de seguir investigando.

Lo que explicas (dificultad para dejar de pensar en ello, necesidad de comprobar más información, pensamientos intrusivos, problemas de sueño, sensación de que “todo puede ser mentira”) encaja con un estado de ansiedad elevado y con lo que llamamos “sobrecarga informativa”.

Además, las teorías conspirativas suelen tener razonamientos circulares que hacen imposible llegar a una conclusión clara, lo que mantiene a la mente atrapada buscando certezas que no va a encontrar, aumentando así la ansiedad.

Algunas pautas que pueden ayudarte:

Limitar de forma clara la exposición a noticias y redes sociales durante un tiempo.

Evitar especialmente contenidos alarmistas o conspirativos.

No intentar “resolver” esos pensamientos investigando más; eso suele empeorarlo.

Volver poco a poco a tus rutinas (estudios, hobbies, familia).

Centrarte en lo que sí está bajo tu control en tu día a día.

Es importante que entiendas que tu mente está intentando protegerte ante una sobrecarga, no engañarte.

Si ves que esto continúa o te sigue afectando al sueño y a tu vida diaria, pedir ayuda a un/a psicólogo/a puede ayudarte a aprender a gestionar estos pensamientos y la ansiedad.

Lo que te está pasando tiene explicación y es reversible.

Un saludo.


Lo que te está pasando es una reacción muy humana a una sobreexposición repentina a información alarmante. Tu cuerpo y tu mente no están fallando: están respondiendo a un nivel de estímulo que ha sido demasiado intenso para procesar en tan poco tiempo. Pasaste de centrarte en tus estudios y tu vida cotidiana a consumir grandes cantidades de noticias sobre guerras, crisis globales y teorías conspirativas. Ese cambio brusco es suficiente para desregular a cualquiera, especialmente a alguien que ya tiende a exigirse mucho y a preocuparse por el futuro.

La ansiedad física que describes —frío, tensión, nerviosismo, insomnio— es una respuesta típica cuando el cerebro interpreta que hay una amenaza constante. No es que estés “volviéndote loca”; es que tu sistema nervioso está saturado. Las redes sociales, además, funcionan de forma que, cuando detectan que consumes contenido alarmante, te muestran aún más. Eso crea una sensación de que el mundo está peor de lo que realmente está y de que todo es urgente y peligroso.

Las teorías conspirativas funcionan precisamente como cuentas: usan razonamientos circulares, se presentan como “la verdad oculta” y generan la sensación de que si dudas es porque “no estás despierto”. Ese tipo de lógica está diseñada para atraparte, no para informarte. No es raro que, después de leer muchas, empieces a desconfiar de todo y a sentir que vives en una mentira. Es un efecto psicológico conocido y muy común cuando alguien se expone de golpe a ese tipo de contenido.

El problema no es que te intereses por el mundo. El problema es la intensidad, la cantidad y la falta de filtro. Tu mente no ha tenido tiempo de digerir nada, y eso ha desplazado tu atención de tus estudios, tus hobbies y tu vida diaria. La ansiedad hace que incluso momentos que antes disfrutabas se sientan lejanos o irreales. Esto también es normal cuando el sistema está sobrecargado.

Lo importante es que esto empezó hace poco más de una semana. Eso significa que no es un patrón fijo ni una condición permanente. Es una reacción a un exceso de información estresante. Con tiempo, descanso y límites claros al consumo de noticias, tu mente puede volver a su equilibrio. No estás perdiendo el control: estás agotado y saturado.

Si quieres, podemos trabajar esto con calma en una consulta online conmigo. Ahí podríamos ordenar lo que sientes, entender por qué tu ansiedad reaccionó así, y ayudarte a recuperar estabilidad y concentración sin miedo ni culpa. Estoy aquí para acompañarte cuando lo necesites.
Hola, lo que describes es una reacción bastante común cuando nos exponemos de golpe a información intensa, alarmista o negativa, especialmente sobre guerras, política o teorías conspirativas. Aunque pueda parecer que estás “perdiendo el control”, lo que te ocurre tiene una explicación clara desde la psicología: tu mente está procesando demasiada información que activa miedo, ansiedad y preocupación por cosas que están fuera de tu control. Los síntomas que mencionas como dificultad para dormir, tensión física, pensamientos intrusivos y sensación de escepticismo extremo son respuestas normales del cuerpo y la mente ante un exceso de estímulos y estrés.

Exponerte a noticias constantes o teorías conspirativas puede generar un círculo de preocupación que se autoalimenta: cuanto más lees, más ansiedad sientes, y eso te impulsa a buscar más información aunque ya estés agotada. El hecho de que seas consciente de que esto no cambia tu vida y está fuera de tu control es un signo de autoconciencia saludable, y esa misma conciencia es la base para empezar a manejarlo.

Puedes ayudar a tu mente y cuerpo limitando la exposición a noticias y redes sociales durante periodos del día, estableciendo rutinas de desconexión con actividades que disfrutes como música, deporte, lectura ligera o hobbies sin intentar analizarlas o buscar más información, y practicando respiración profunda o técnicas de relajación para calmar la ansiedad física. También puede ser útil escribir tus pensamientos y preocupaciones y reflexionar sobre por qué muchas de esas cosas no están bajo tu control, lo que ayuda a poner límites a los pensamientos intrusivos.

Buscar apoyo profesional es muy recomendable, porque un psicólogo o psicóloga puede ayudarte a manejar la ansiedad, los pensamientos intrusivos y la sensación de estar “perdida” sin juzgarte. Lo que te está pasando no significa que estés loca, sino que tu mente está reaccionando a una sobrecarga de información y activación emocional intensa. Con límites claros, estrategias de regulación emocional y acompañamiento profesional es posible recuperar equilibrio y volver a disfrutar de tus estudios, hobbies y relaciones sin sentirte atrapada por la ansiedad.

Si quieres, puedo explicarte un plan concreto para empezar a manejar esta ansiedad y recuperar sensación de control sobre tu día a día, ya sea en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Hola, gracias por explicarlo tan bien. Lo que te está pasando es mucho más común de lo que parece, y no significa que te estés “volviendo loca”.

Por lo que describes, has tenido una **sobrecarga de información muy intensa en poco tiempo**, especialmente sobre temas muy impactantes (guerras, futuro, teorías). El cerebro no está preparado para procesar tantas amenazas a la vez, y cuando ocurre, puede reaccionar con ansiedad, pensamientos intrusivos y sensación de irrealidad o confusión.

Además, las redes sociales tienden a mostrar cada vez más contenido similar, lo que crea una especie de “bucle” donde parece que todo es urgente, peligroso o extremo, aunque no sea una visión equilibrada de la realidad.

Lo que cuentas de las teorías conspirativas también tiene una explicación: muchas están diseñadas de forma que siempre te hacen dudar más y seguir investigando, sin llegar nunca a una conclusión. Eso engancha mucho a nivel mental, especialmente si eres una persona reflexiva y exigente como parece que eres.

Hay varias cosas importantes aquí:

* No es que hayas descubierto “algo terrible”, es que tu mente está saturada intentando entender demasiada información incierta a la vez
* La ansiedad que sientes (frío, tensión, insomnio) es una respuesta normal a esa sobrecarga
* Los pensamientos intrusivos aparecen precisamente cuando intentas dejar de pensar en ello

Para empezar a salir de este bucle, puede ayudarte:

* reducir de forma clara la exposición a noticias y redes durante unos días (no es ignorar, es proteger tu mente)
* volver a centrarte en lo que sí depende de ti: estudios, rutinas, descanso, personas cercanas
* aceptar que no puedes tener certeza absoluta sobre todo (tu mente busca seguridad total, pero eso no es posible)
* cuando aparezcan los pensamientos, no luchar contra ellos, sino dejarlos pasar sin seguir investigando

También es importante que entiendas algo: el hecho de que puedas cuestionarte todo esto y darte cuenta de que te está afectando ya indica que tienes buen criterio. No estás perdiendo el control, estás sobrecargado/a.

Si en los próximos días reduces la exposición y vuelves poco a poco a tu rutina, lo más probable es que esa sensación baje bastante.

Y si ves que te sigue afectando mucho (sobre todo el sueño o la ansiedad), hablar con un/a profesional puede ayudarte a cortar este bucle antes.

Lo que te ha pasado tiene explicación, es reversible y le ocurre a muchas personas cuando entran en este tipo de consumo intensivo de información.

No estás sola en esto.
Lo que te está pasando es más común de lo que parece, y no, no te estás volviendo loca. Tiene mucho sentido con lo que cuentas. Has tenido una sobrecarga de información muy intensa, sobre temas que activan mucho miedo (guerras, futuro, conspiraciones), y tu cerebro se ha puesto en “modo alerta”. Por eso aparecen la ansiedad física, el insomnio y esa necesidad de seguir investigando aunque te haga sentir peor.

Además, al ser un tema que no se pueden obtener respuestas claras ni "seguridad" es fácil quedarse atrapado en la rueda.
Podría ayudarte reducir durante unos días noticias y redes, recordar que no tienes que resolver esos pensamientos cuándo aparecen, e intentar ir volviendo poco a poco a tu rutina (es normal que no sientas muchas ganas y que te sea difícil al principio).

Si ves que no mejora, pedir ayuda profesional puede ser una gran idea!
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. Estás en una edad y en una etapa, en la que aparecen cambios y toma de decisiones. Vas dejando la adolescencia y comienzas el recorrido hacia la adultez. Quizás esta distracción de informarte ha despertado otros temores personales que habría que revisar.

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