Llevo unos meses con estado anímico bastante fluctuante , bajo en general (distimia). Actualmente me
12
respuestas
Llevo unos meses con estado anímico bastante fluctuante , bajo en general (distimia). Actualmente me encuentro de baja por una lesión parcialmente invalidado que se alarga en el tiempo, y noto que arrastro una crisis existencial importante desde que cumplí los 40 (9 meses). Todo esto, unido a problemas en el pasado, ha afectado a mi relación de pareja, uno de los motivos por los que me he planteado volver a terapia. Ayer mi chico me contó que tiene una despedida de soltero la semana de nuestro aniversario, y que buscaríamos otro momento para celebrarlo. Tal y como estamos, lo viví como un rechazo y mi primera idea fue dejarlo, aunque realmente, yo no quiero que se pierda cosas por estar conmigo , y sé que es importante para él. Constantemente tengo esas reacciones en las que mi valoración "racional" choca con cómo me siento, no sé muy bien qué pensar.
Es comprensible que en un momento de vulnerabilidad emocional, como el que describes (con una lesión que limita tu actividad, cambios vitales alrededor de los 40 y un estado de ánimo bajo mantenido) las situaciones de pareja se vivan con mayor intensidad. Cuando el estado anímico está afectado, es frecuente que la interpretación emocional de los hechos (por ejemplo, sentir rechazo) sea más rápida y fuerte que la valoración racional que haces después. Esto no significa que estés “pensando mal”, sino que tu sistema emocional está más sensible y reactivo en este momento. En terapia suele trabajarse precisamente esa distancia entre emoción, interpretación y conducta, para poder comprender qué necesidades o miedos se activan y aprender a regular esas reacciones sin tomar decisiones impulsivas que luego no representan lo que realmente deseas. Retomar un proceso terapéutico podría ayudarte a ordenar todo lo que estás viviendo, a nivel personal y de pareja, y a transitar este momento con más claridad y estabilidad emocional.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo.
Lo que describes tiene bastante coherencia si se mira en conjunto. No es solo lo que pasó con la despedida. Es el momento vital en el que estás.
Hay varios factores que están empujando en la misma dirección:
un estado de ánimo bajo mantenido
una limitación física que te coloca en una posición de menor autonomía
una revisión vital al cumplir 40
y una relación que ya venía tocada
Cuando todo eso se junta, el sistema emocional se vuelve más sensible a cualquier señal de posible pérdida o distancia.
Por eso, lo que ocurrió con tu pareja no se vivió como un simple cambio de fecha. Tu reacción no fue a ese hecho aislado, sino al significado que tomó dentro de tu estado actual: “no soy prioritario”, “no me elige”, “estoy en segundo plano”.
Y ahí aparece algo que tú mismo señalas muy bien:
una parte de ti entiende la situación, pero otra la vive de forma mucho más intensa y dolorosa.
Eso no es incoherencia. Es que estás funcionando en dos niveles distintos:
Uno más reflexivo, que puede contextualizar
Otro más emocional, que está más vulnerable y reacciona rápido
Cuando el estado de ánimo está bajo, ese nivel emocional tiene más peso.
Hay un punto clave que conviene que veas con claridad:
Tu impulso de dejar la relación no nace de una decisión elaborada, sino de una reacción para protegerte del malestar.
Es una salida rápida: si me siento rechazado, me voy antes de que duela más.
El problema es que esa salida, aunque alivia momentáneamente, no resuelve lo que hay debajo.
Lo que hay debajo, en tu caso, parece tener que ver con:
sensibilidad al rechazo o a no ser elegido
necesidad de sentirte tenido en cuenta en un momento en el que tú estás más frágil
y probablemente una sensación más general de desajuste vital
Por eso, intentar decidir “qué pensar” desde la cabeza no termina de funcionar. Porque el conflicto no es solo cognitivo, es emocional.
¿Qué puedes hacer con esto?
Te propongo enfocarlo en tres planos.
Primero, diferenciar hecho de interpretación
El hecho es: él tiene un evento importante y propone cambiar la fecha.
La interpretación automática es: “no soy importante”.
No se trata de negar la interpretación, sino de verla como eso: una lectura que aparece cuando estás más vulnerable.
Segundo, poder expresar lo que te pasa sin convertirlo en reproche
Algo como:
“Sé que para ti esto es importante y no quiero que dejes de hacerlo. Pero a mí me ha removido más de lo que esperaba, y me he sentido desplazado. Me gustaría que pudiéramos cuidar también ese espacio entre nosotros.”
Esto abre diálogo sin colocarle a él en una posición defensiva.
Tercero, atender tu momento personal
Ahora mismo estás en una fase donde hay pérdida de referencias: físicas, anímicas y vitales. Es lógico que la relación se convierta en un lugar donde se juegan muchas cosas.
Volver a terapia tiene bastante sentido, no solo por la relación, sino por lo que estás atravesando tú.
Hay algo que me parece importante que te lleves:
Que una parte de ti reaccione con intensidad no significa que esa reacción tenga que dirigir tus decisiones.
Puedes sentirte herido, confundido o inseguro, y aun así darte un poco de tiempo antes de actuar desde ahí.
No estás “pensando mal”. Estás más sensible porque estás pasando por un momento complejo.
Y eso, bien trabajado, se puede recolocar.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un abrazo.
Lo que describes tiene bastante coherencia si se mira en conjunto. No es solo lo que pasó con la despedida. Es el momento vital en el que estás.
Hay varios factores que están empujando en la misma dirección:
un estado de ánimo bajo mantenido
una limitación física que te coloca en una posición de menor autonomía
una revisión vital al cumplir 40
y una relación que ya venía tocada
Cuando todo eso se junta, el sistema emocional se vuelve más sensible a cualquier señal de posible pérdida o distancia.
Por eso, lo que ocurrió con tu pareja no se vivió como un simple cambio de fecha. Tu reacción no fue a ese hecho aislado, sino al significado que tomó dentro de tu estado actual: “no soy prioritario”, “no me elige”, “estoy en segundo plano”.
Y ahí aparece algo que tú mismo señalas muy bien:
una parte de ti entiende la situación, pero otra la vive de forma mucho más intensa y dolorosa.
Eso no es incoherencia. Es que estás funcionando en dos niveles distintos:
Uno más reflexivo, que puede contextualizar
Otro más emocional, que está más vulnerable y reacciona rápido
Cuando el estado de ánimo está bajo, ese nivel emocional tiene más peso.
Hay un punto clave que conviene que veas con claridad:
Tu impulso de dejar la relación no nace de una decisión elaborada, sino de una reacción para protegerte del malestar.
Es una salida rápida: si me siento rechazado, me voy antes de que duela más.
El problema es que esa salida, aunque alivia momentáneamente, no resuelve lo que hay debajo.
Lo que hay debajo, en tu caso, parece tener que ver con:
sensibilidad al rechazo o a no ser elegido
necesidad de sentirte tenido en cuenta en un momento en el que tú estás más frágil
y probablemente una sensación más general de desajuste vital
Por eso, intentar decidir “qué pensar” desde la cabeza no termina de funcionar. Porque el conflicto no es solo cognitivo, es emocional.
¿Qué puedes hacer con esto?
Te propongo enfocarlo en tres planos.
Primero, diferenciar hecho de interpretación
El hecho es: él tiene un evento importante y propone cambiar la fecha.
La interpretación automática es: “no soy importante”.
No se trata de negar la interpretación, sino de verla como eso: una lectura que aparece cuando estás más vulnerable.
Segundo, poder expresar lo que te pasa sin convertirlo en reproche
Algo como:
“Sé que para ti esto es importante y no quiero que dejes de hacerlo. Pero a mí me ha removido más de lo que esperaba, y me he sentido desplazado. Me gustaría que pudiéramos cuidar también ese espacio entre nosotros.”
Esto abre diálogo sin colocarle a él en una posición defensiva.
Tercero, atender tu momento personal
Ahora mismo estás en una fase donde hay pérdida de referencias: físicas, anímicas y vitales. Es lógico que la relación se convierta en un lugar donde se juegan muchas cosas.
Volver a terapia tiene bastante sentido, no solo por la relación, sino por lo que estás atravesando tú.
Hay algo que me parece importante que te lleves:
Que una parte de ti reaccione con intensidad no significa que esa reacción tenga que dirigir tus decisiones.
Puedes sentirte herido, confundido o inseguro, y aun así darte un poco de tiempo antes de actuar desde ahí.
No estás “pensando mal”. Estás más sensible porque estás pasando por un momento complejo.
Y eso, bien trabajado, se puede recolocar.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un abrazo.
Lo que describes es más frecuente de lo que parece y, sobre todo, tiene sentido en tu contexto actual. No habla de que “estés exagerando”, sino de cómo está funcionando ahora mismo tu sistema emocional.
Hay varios factores que se están sumando:
• Estado de ánimo bajo sostenido (distimia) → reduce la tolerancia emocional y aumenta la sensibilidad al rechazo.
• Baja médica prolongada → sensación de parón, pérdida de control o de identidad.
• Momento vital (los 40) → revisión de expectativas, decisiones, dirección de vida.
• Impacto en la relación de pareja → el vínculo se vuelve un lugar donde se activan más las inseguridades.
Con todo esto, es bastante coherente que algo como lo de la despedida se viva con mucha intensidad.
Lo importante aquí no es “quién tiene razón”, sino entender qué te pasa por dentro
Fíjate en la secuencia que describes:
1. Ocurre algo relativamente neutro (él tiene un plan esa semana)
2. Tu sistema emocional lo traduce como “no soy importante / me está dejando en segundo plano”
3. Aparece una reacción intensa (dolor, rechazo, impulso de dejar la relación)
4. Tu parte racional dice: “esto no es para tanto, lo entiendo”
5. Y entras en el choque interno
Ese conflicto no es un fallo tuyo. Es, en realidad, una pista muy clara:
Tu emoción va más rápido que tu pensamiento, y está conectando con algo más profundo que la situación concreta.
No es tanto la despedida… es lo que simboliza
Probablemente toca temas como:
• sentirte en segundo plano
• miedo a no ser prioritaria
• inseguridad en el vínculo
• sensación de estar “más sola” en un momento vulnerable
Por eso la reacción es tan intensa y aparece la idea de ruptura:
no porque realmente quieras dejarlo, sino porque tu sistema intenta protegerte del dolor anticipado.
Qué hacer con esto (a nivel práctico)
1. No tomes decisiones desde el pico emocional
Esa urgencia de “lo dejo” suele ser regulatoria, no una decisión profunda. Dale tiempo.
2. Valida la emoción sin darle todo el mando
Puedes decirte algo como:
“Entiendo por qué me duele esto, pero eso no significa que la realidad sea exactamente como la siento.”
3. Diferencia emoción de necesidad
La emoción es: “me siento rechazada”.
La necesidad debajo puede ser: “necesito sentirme prioritaria, tenida en cuenta”.
Eso sí puedes comunicarlo.
4. Hablarlo desde ti, no desde el reproche
Por ejemplo:
“Sé que lo de la despedida es importante para ti, pero me he dado cuenta de que a mí me ha removido bastante y me ha hecho sentir poco prioritaria. Me ayudaría que pudiéramos cuidar ese momento de otra forma.”
Algo clave que estás viendo (y es muy valioso)
Te estás dando cuenta de que:
• lo que sientes y lo que piensas no siempre coinciden
• y que tus reacciones pueden ser más intensas de lo que la situación requiere
Eso no es un problema en sí mismo.
Es, de hecho, el punto de entrada perfecto para trabajar en terapia.
Porque ahí es donde se puede trabajar:
• regulación emocional
• patrones de apego
• sensibilidad al rechazo
• y cómo sostener el vínculo sin reaccionar desde el impulso
En resumen
No estás “pensando mal”, ni “sintiendo de más”.
Estás en un momento vital y emocional en el que tu sistema está más vulnerable y reactivo, y la relación se convierte en el lugar donde eso se expresa.
Y sí, plantearte volver a terapia en este punto es una muy buena decisión, porque no es solo lo que ha pasado ayer, es el patrón que se repite.
Si quieres, podemos trabajarlo contigo con más profundidad y darte herramientas concretas para manejar estas reacciones sin que te desborden ni dañen la relación. Puedes pedirme cita online.
Hay varios factores que se están sumando:
• Estado de ánimo bajo sostenido (distimia) → reduce la tolerancia emocional y aumenta la sensibilidad al rechazo.
• Baja médica prolongada → sensación de parón, pérdida de control o de identidad.
• Momento vital (los 40) → revisión de expectativas, decisiones, dirección de vida.
• Impacto en la relación de pareja → el vínculo se vuelve un lugar donde se activan más las inseguridades.
Con todo esto, es bastante coherente que algo como lo de la despedida se viva con mucha intensidad.
Lo importante aquí no es “quién tiene razón”, sino entender qué te pasa por dentro
Fíjate en la secuencia que describes:
1. Ocurre algo relativamente neutro (él tiene un plan esa semana)
2. Tu sistema emocional lo traduce como “no soy importante / me está dejando en segundo plano”
3. Aparece una reacción intensa (dolor, rechazo, impulso de dejar la relación)
4. Tu parte racional dice: “esto no es para tanto, lo entiendo”
5. Y entras en el choque interno
Ese conflicto no es un fallo tuyo. Es, en realidad, una pista muy clara:
Tu emoción va más rápido que tu pensamiento, y está conectando con algo más profundo que la situación concreta.
No es tanto la despedida… es lo que simboliza
Probablemente toca temas como:
• sentirte en segundo plano
• miedo a no ser prioritaria
• inseguridad en el vínculo
• sensación de estar “más sola” en un momento vulnerable
Por eso la reacción es tan intensa y aparece la idea de ruptura:
no porque realmente quieras dejarlo, sino porque tu sistema intenta protegerte del dolor anticipado.
Qué hacer con esto (a nivel práctico)
1. No tomes decisiones desde el pico emocional
Esa urgencia de “lo dejo” suele ser regulatoria, no una decisión profunda. Dale tiempo.
2. Valida la emoción sin darle todo el mando
Puedes decirte algo como:
“Entiendo por qué me duele esto, pero eso no significa que la realidad sea exactamente como la siento.”
3. Diferencia emoción de necesidad
La emoción es: “me siento rechazada”.
La necesidad debajo puede ser: “necesito sentirme prioritaria, tenida en cuenta”.
Eso sí puedes comunicarlo.
4. Hablarlo desde ti, no desde el reproche
Por ejemplo:
“Sé que lo de la despedida es importante para ti, pero me he dado cuenta de que a mí me ha removido bastante y me ha hecho sentir poco prioritaria. Me ayudaría que pudiéramos cuidar ese momento de otra forma.”
Algo clave que estás viendo (y es muy valioso)
Te estás dando cuenta de que:
• lo que sientes y lo que piensas no siempre coinciden
• y que tus reacciones pueden ser más intensas de lo que la situación requiere
Eso no es un problema en sí mismo.
Es, de hecho, el punto de entrada perfecto para trabajar en terapia.
Porque ahí es donde se puede trabajar:
• regulación emocional
• patrones de apego
• sensibilidad al rechazo
• y cómo sostener el vínculo sin reaccionar desde el impulso
En resumen
No estás “pensando mal”, ni “sintiendo de más”.
Estás en un momento vital y emocional en el que tu sistema está más vulnerable y reactivo, y la relación se convierte en el lugar donde eso se expresa.
Y sí, plantearte volver a terapia en este punto es una muy buena decisión, porque no es solo lo que ha pasado ayer, es el patrón que se repite.
Si quieres, podemos trabajarlo contigo con más profundidad y darte herramientas concretas para manejar estas reacciones sin que te desborden ni dañen la relación. Puedes pedirme cita online.
Cuando una persona está atravesando un momento de mucho desgaste emocional, físico y vincular, es posible que determinadas situaciones se vivan con más intensidad y generen reacciones que después cuesta ordenar. Que una parte tuya entienda racionalmente la situación y otra la viva con dolor no significa incoherencia, sino malestar interno.
Más que intentar decidir si lo que sentís está bien o mal, quizá lo importante sea poder darte espacio para entender qué te removió esto en este momento concreto. Si además venís arrastrando un estado anímico bajo, una lesión prolongada y dificultades en la relación, volver a terapia puede ser una buena forma de ordenar todo eso con más acompañamiento. Estás atravesando muchas cosas a la vez, y no hace falta poder con todo sola.
Más que intentar decidir si lo que sentís está bien o mal, quizá lo importante sea poder darte espacio para entender qué te removió esto en este momento concreto. Si además venís arrastrando un estado anímico bajo, una lesión prolongada y dificultades en la relación, volver a terapia puede ser una buena forma de ordenar todo eso con más acompañamiento. Estás atravesando muchas cosas a la vez, y no hace falta poder con todo sola.
Hola, gracias por explicarlo con tanta honestidad. Lo que describes encaja mucho con un momento de vulnerabilidad emocional sostenida: bajón anímico prolongado, lesión que limita tu vida diaria, y además una sensación de crisis vital. Con ese “terreno”, es muy habitual que el sistema emocional reaccione más rápido y más intenso que la parte racional.
Lo de ayer con tu pareja es un buen ejemplo de eso que estás notando: por un lado, entiendes la situación de forma bastante equilibrada, pero por otro lado la emoción lo traduce como rechazo o pérdida. No es incoherencia ni “estar mal hecho por dentro”, es más bien que tu parte emocional está funcionando en modo alerta.
Cuando el estado de ánimo está bajo, el cerebro tiende a interpretar los cambios normales del vínculo como señales de distancia o abandono. No porque sea verdad, sino porque está más sensible a la amenaza emocional. Y eso puede empujar a decisiones impulsivas, como querer romper para aliviar esa sensación.
Lo importante aquí es que ya estás haciendo algo muy valioso: darte cuenta de la diferencia entre lo que sientes y lo que piensas. Esa separación es una base clave para salir de este tipo de bucles.
En vez de tomar decisiones definitivas en el pico emocional, suele ayudar mucho:
Dar un poco de espacio al impulso inicial sin actuarlo de inmediato, aunque sea unas horas o unos días.
Nombrar lo que está pasando internamente como “esto es una reacción emocional, no necesariamente una realidad”.
Y luego revisar la situación cuando estés más regulado, para ver qué necesitas de verdad (que no siempre es lo mismo que lo que pide la emoción en caliente).
También es muy importante lo que mencionas de la crisis existencial. A los 40 y tantos, con cambios físicos, vitales y de salud, es bastante frecuente que aparezcan preguntas profundas sobre sentido, dirección y valor personal. Si además hay distimia, eso puede teñirlo todo de una sensación más gris o desesperanzada.
Volver a terapia aquí tiene mucho sentido, no solo por la relación, sino por todo el momento vital en conjunto. No porque estés “peor”, sino porque estás cargando muchas cosas a la vez.
Si quieres, puedo acompañarte a ordenar todo esto con más calma, trabajar esa reactividad emocional y ayudarte a tomar decisiones más alineadas contigo, tanto en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), como online o a domicilio en Madrid Norte.
Lo de ayer con tu pareja es un buen ejemplo de eso que estás notando: por un lado, entiendes la situación de forma bastante equilibrada, pero por otro lado la emoción lo traduce como rechazo o pérdida. No es incoherencia ni “estar mal hecho por dentro”, es más bien que tu parte emocional está funcionando en modo alerta.
Cuando el estado de ánimo está bajo, el cerebro tiende a interpretar los cambios normales del vínculo como señales de distancia o abandono. No porque sea verdad, sino porque está más sensible a la amenaza emocional. Y eso puede empujar a decisiones impulsivas, como querer romper para aliviar esa sensación.
Lo importante aquí es que ya estás haciendo algo muy valioso: darte cuenta de la diferencia entre lo que sientes y lo que piensas. Esa separación es una base clave para salir de este tipo de bucles.
En vez de tomar decisiones definitivas en el pico emocional, suele ayudar mucho:
Dar un poco de espacio al impulso inicial sin actuarlo de inmediato, aunque sea unas horas o unos días.
Nombrar lo que está pasando internamente como “esto es una reacción emocional, no necesariamente una realidad”.
Y luego revisar la situación cuando estés más regulado, para ver qué necesitas de verdad (que no siempre es lo mismo que lo que pide la emoción en caliente).
También es muy importante lo que mencionas de la crisis existencial. A los 40 y tantos, con cambios físicos, vitales y de salud, es bastante frecuente que aparezcan preguntas profundas sobre sentido, dirección y valor personal. Si además hay distimia, eso puede teñirlo todo de una sensación más gris o desesperanzada.
Volver a terapia aquí tiene mucho sentido, no solo por la relación, sino por todo el momento vital en conjunto. No porque estés “peor”, sino porque estás cargando muchas cosas a la vez.
Si quieres, puedo acompañarte a ordenar todo esto con más calma, trabajar esa reactividad emocional y ayudarte a tomar decisiones más alineadas contigo, tanto en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), como online o a domicilio en Madrid Norte.
Hola, gracias por compartirlo con tanta honestidad. Por lo que cuentas, estás atravesando una etapa con muchos frentes abiertos a la vez, y es bastante comprensible que tu estado emocional esté más sensible y cambiante.
Ese choque que describes entre lo que entiendes a nivel racional y cómo lo vives emocionalmente suele aparecer cuando hay un cierto desgaste interno o necesidades emocionales que no están del todo cubiertas. En esos momentos, situaciones concretas —como la que comentas con tu pareja— pueden sentirse más intensas o incluso como rechazo, aunque una parte de ti pueda verlo de otra manera.
Más que intentar “corregir” lo que sientes, puede ser importante entender qué hay detrás de esas reacciones y qué necesitas ahora mismo, especialmente en un momento vital como el que estás viviendo.
Quizá retomar un espacio terapéutico pueda ayudarte a ordenar todo esto con más calma y claridad, y a transitar esta etapa de una forma más estable.
Un saludo.
Ese choque que describes entre lo que entiendes a nivel racional y cómo lo vives emocionalmente suele aparecer cuando hay un cierto desgaste interno o necesidades emocionales que no están del todo cubiertas. En esos momentos, situaciones concretas —como la que comentas con tu pareja— pueden sentirse más intensas o incluso como rechazo, aunque una parte de ti pueda verlo de otra manera.
Más que intentar “corregir” lo que sientes, puede ser importante entender qué hay detrás de esas reacciones y qué necesitas ahora mismo, especialmente en un momento vital como el que estás viviendo.
Quizá retomar un espacio terapéutico pueda ayudarte a ordenar todo esto con más calma y claridad, y a transitar esta etapa de una forma más estable.
Un saludo.
Hola, gracias por compartir algo tan personal.
Por lo que describes, estás atravesando un momento vital con muchos factores que pueden impactar en el estado de ánimo: una lesión que limita tu día a día, un proceso de revisión personal al cumplir los 40, experiencias pasadas que siguen teniendo peso, y además dificultades en la relación de pareja. Es comprensible que te sientas más vulnerable y que tu estado emocional esté más inestable.
En relación a lo que ocurrió con tu pareja, es muy significativo lo que comentas: puedes entender racionalmente la situación, pero emocionalmente la vives como un rechazo. Este tipo de choque entre lo que pensamos y lo que sentimos es bastante habitual cuando hay una base de inseguridad emocional o miedo a la pérdida. La reacción intensa (como plantearte dejar la relación) no habla tanto de lo que realmente quieres, sino del impacto emocional del momento.
Más que centrarte en “qué pensar”, quizás sería útil empezar a observar qué te pasa por dentro cuando ocurren estas situaciones: ¿Aparece miedo a no ser prioritario? ¿Sensación de abandono? ¿Tristeza acumulada? Entender esto te dará muchas más respuestas que intentar forzarte a reaccionar “de forma lógica”.
El hecho de que estés planteándote volver a terapia es una muy buena idea. Un proceso terapéutico puede ayudarte a:
- Comprender mejor el origen de estas reacciones emocionales intensas.
- Aprender a regularlas sin que te desborden o te lleven a decisiones impulsivas.
- Integrar esa parte más racional con la emocional, en lugar de sentirlas en conflicto constante.
- Trabajar también el momento vital en el que te encuentras, que parece estar siendo especialmente sensible.
No hay nada “incorrecto” en lo que sientes; tiene sentido en tu historia y en tu situación actual. La clave está en poder escucharlo, comprenderlo y aprender a gestionarlo de una forma que no te haga daño a ti ni a tu relación.
Si te encaja, y lo que te cuento resuena contigo, yo podría ayudarte en este proceso.
Un abrazo
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Por lo que describes, estás atravesando un momento vital con muchos factores que pueden impactar en el estado de ánimo: una lesión que limita tu día a día, un proceso de revisión personal al cumplir los 40, experiencias pasadas que siguen teniendo peso, y además dificultades en la relación de pareja. Es comprensible que te sientas más vulnerable y que tu estado emocional esté más inestable.
En relación a lo que ocurrió con tu pareja, es muy significativo lo que comentas: puedes entender racionalmente la situación, pero emocionalmente la vives como un rechazo. Este tipo de choque entre lo que pensamos y lo que sentimos es bastante habitual cuando hay una base de inseguridad emocional o miedo a la pérdida. La reacción intensa (como plantearte dejar la relación) no habla tanto de lo que realmente quieres, sino del impacto emocional del momento.
Más que centrarte en “qué pensar”, quizás sería útil empezar a observar qué te pasa por dentro cuando ocurren estas situaciones: ¿Aparece miedo a no ser prioritario? ¿Sensación de abandono? ¿Tristeza acumulada? Entender esto te dará muchas más respuestas que intentar forzarte a reaccionar “de forma lógica”.
El hecho de que estés planteándote volver a terapia es una muy buena idea. Un proceso terapéutico puede ayudarte a:
- Comprender mejor el origen de estas reacciones emocionales intensas.
- Aprender a regularlas sin que te desborden o te lleven a decisiones impulsivas.
- Integrar esa parte más racional con la emocional, en lugar de sentirlas en conflicto constante.
- Trabajar también el momento vital en el que te encuentras, que parece estar siendo especialmente sensible.
No hay nada “incorrecto” en lo que sientes; tiene sentido en tu historia y en tu situación actual. La clave está en poder escucharlo, comprenderlo y aprender a gestionarlo de una forma que no te haga daño a ti ni a tu relación.
Si te encaja, y lo que te cuento resuena contigo, yo podría ayudarte en este proceso.
Un abrazo
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Lo que describes refleja un conflicto interno que puede resultar muy desconcertante: una parte de ti entiende la situación y quiere respetar los espacios personales e importantes para tu pareja, y otra la vive como un posible rechazo. Ambas experiencias son válidas y tienen sentido dentro de tu vivencia. No es raro que te aparezcan estas dos partes, aunque parezcan contradictorias.
A veces no pasa por analizar la situación desde la lógica, sino por reconocer que hay experiencias que tocan algo más profundo a nivel emocional, como la necesidad de sentirte elegido, importante o tenido en cuenta, especialmente en un momento significativo como vuestro aniversario.
Más que cuestionarte por reaccionar así, puede ser útil acercarte con curiosidad a lo que has sentido y preguntarte qué hay detrás de esa intensidad. Ese tipo de comprensión suele abrir más camino que intentar corregirse, es una forma de intentar mirarse de manera amable a uno mismo.
El hecho de que estés pudiendo observar todo esto y plantearte la situación ya es un primer paso. En un momento como el que estás atravesando (estado de ánimo fluctuante, lesión física y crisis existencial), poder contar con un espacio donde ordenar todo esto y comprenderte mejor puede ser de gran ayuda. Espero que puedas encontrar ese espacio para ti!
A veces no pasa por analizar la situación desde la lógica, sino por reconocer que hay experiencias que tocan algo más profundo a nivel emocional, como la necesidad de sentirte elegido, importante o tenido en cuenta, especialmente en un momento significativo como vuestro aniversario.
Más que cuestionarte por reaccionar así, puede ser útil acercarte con curiosidad a lo que has sentido y preguntarte qué hay detrás de esa intensidad. Ese tipo de comprensión suele abrir más camino que intentar corregirse, es una forma de intentar mirarse de manera amable a uno mismo.
El hecho de que estés pudiendo observar todo esto y plantearte la situación ya es un primer paso. En un momento como el que estás atravesando (estado de ánimo fluctuante, lesión física y crisis existencial), poder contar con un espacio donde ordenar todo esto y comprenderte mejor puede ser de gran ayuda. Espero que puedas encontrar ese espacio para ti!
Lo que describes encaja con lo que en clínica vemos a menudo como la interacción entre un estado distímico (ánimo bajo y persistente) y una crisis vital o existencial. Cuando llevamos tiempo con un estado de desgaste emocional, además de factores como una lesión o una situación de baja prolongada, es habitual que aparezcan preguntas profundas sobre el sentido, la dirección de vida o la identidad personal. Esto puede intensificarse especialmente en etapas de cambio vital como la que mencionas.
En ese contexto, las reacciones emocionales pueden volverse más intensas o automáticas, especialmente en situaciones relacionales. Lo que comentas sobre tu pareja es un buen ejemplo: a nivel racional puedes comprender la situación, pero a nivel emocional se activa una vivencia de rechazo o inseguridad que no siempre encaja con lo que piensas. Este tipo de discrepancia es muy habitual cuando hay un sistema emocional sensibilizado.
Es importante normalizar que no se trata de “estar mal” o “hacerlo mal”, sino de que hay un estado interno que está activado y que colorea la interpretación de lo que ocurre.
En terapia, suele ser muy útil poder trabajar tanto el estado de ánimo como el fondo del patrón emocional. Por un lado, la distimia y la regulación del estado de ánimo; y por otro, los patrones relacionales y de apego que pueden estar influyendo en cómo se viven ciertas situaciones de vínculo, como la sensación de rechazo o abandono.
Desde un enfoque integrador y humanista, también es importante explorar las “partes internas” implicadas en estos momentos: aquella parte que se siente herida, la que intenta protegerte tomando decisiones impulsivas, y la parte más racional que intenta poner perspectiva. Dar espacio a todo esto ayuda a generar más coherencia interna y menos conflicto entre lo que se siente y lo que se piensa.
Trabajar en terapia este tipo de procesos no solo ayuda a estabilizar el estado de ánimo, sino también a comprender la crisis vital desde una mirada más profunda, conectando con necesidades emocionales y formas más sanas de relacionarte contigo y con los demás.
Gracias por exponer tu caso con tanta claridad.
En ese contexto, las reacciones emocionales pueden volverse más intensas o automáticas, especialmente en situaciones relacionales. Lo que comentas sobre tu pareja es un buen ejemplo: a nivel racional puedes comprender la situación, pero a nivel emocional se activa una vivencia de rechazo o inseguridad que no siempre encaja con lo que piensas. Este tipo de discrepancia es muy habitual cuando hay un sistema emocional sensibilizado.
Es importante normalizar que no se trata de “estar mal” o “hacerlo mal”, sino de que hay un estado interno que está activado y que colorea la interpretación de lo que ocurre.
En terapia, suele ser muy útil poder trabajar tanto el estado de ánimo como el fondo del patrón emocional. Por un lado, la distimia y la regulación del estado de ánimo; y por otro, los patrones relacionales y de apego que pueden estar influyendo en cómo se viven ciertas situaciones de vínculo, como la sensación de rechazo o abandono.
Desde un enfoque integrador y humanista, también es importante explorar las “partes internas” implicadas en estos momentos: aquella parte que se siente herida, la que intenta protegerte tomando decisiones impulsivas, y la parte más racional que intenta poner perspectiva. Dar espacio a todo esto ayuda a generar más coherencia interna y menos conflicto entre lo que se siente y lo que se piensa.
Trabajar en terapia este tipo de procesos no solo ayuda a estabilizar el estado de ánimo, sino también a comprender la crisis vital desde una mirada más profunda, conectando con necesidades emocionales y formas más sanas de relacionarte contigo y con los demás.
Gracias por exponer tu caso con tanta claridad.
Hola, gracias por compartir cómo te sientes.
Por lo que cuentas, estás atravesando una etapa de bastante carga emocional: el estado de ánimo bajo, la lesión que se alarga en el tiempo, esa crisis más profunda al acercarte a los 40… Cuando se juntan varios factores, es normal que una situación concreta dentro de la pareja se viva con mucha más intensidad.
Lo que describes, ese choque entre lo que “racionalmente” entiendes y cómo te sientes por dentro, suele aparecer cuando estamos más vulnerables emocionalmente. No significa que estés exagerando, sino que ahora mismo hay algo en ti que necesita ser escuchado y comprendido con más calma.
Quizá más que juzgar tu reacción, sería importante poder profundizar en qué te está removiendo todo esto, qué necesitas en este momento de tu vida y cómo está influyendo en tu bienestar emocional y en la relación.
Retomar un proceso terapéutico puede ayudarte mucho a ordenar lo que estás sintiendo, entender mejor lo que te está pasando y atravesar esta etapa con más claridad, sostén y cuidado hacia ti.
Un saludo.
Por lo que cuentas, estás atravesando una etapa de bastante carga emocional: el estado de ánimo bajo, la lesión que se alarga en el tiempo, esa crisis más profunda al acercarte a los 40… Cuando se juntan varios factores, es normal que una situación concreta dentro de la pareja se viva con mucha más intensidad.
Lo que describes, ese choque entre lo que “racionalmente” entiendes y cómo te sientes por dentro, suele aparecer cuando estamos más vulnerables emocionalmente. No significa que estés exagerando, sino que ahora mismo hay algo en ti que necesita ser escuchado y comprendido con más calma.
Quizá más que juzgar tu reacción, sería importante poder profundizar en qué te está removiendo todo esto, qué necesitas en este momento de tu vida y cómo está influyendo en tu bienestar emocional y en la relación.
Retomar un proceso terapéutico puede ayudarte mucho a ordenar lo que estás sintiendo, entender mejor lo que te está pasando y atravesar esta etapa con más claridad, sostén y cuidado hacia ti.
Un saludo.
Hola,
Siento mucho que estés atravesando esta situación tan dura de baja y malestar emocional por problemas del pasado.
Te diría que en momentos de malestar profundo, la gestión emocional y la toma de decisiones puede ser todo un reto. Podemos llegar a experimentar muchas emociones a la vez, o incluso sensaciones y emociones contrarias (una parte de ti quería que no dejase de hacer cosas y que se lo pasase bien, y quizás otra parte se estaba siendo rechazada y abandonada en un momento de vulnerabilidad donde necesitabas compañía).
Espero que estés mejor, y si no es el caso y estás valorando la idea de volver a terapia, quizás es buen momento para entender y profundizar en como este conjunto de situaciones vitales te están afectando hoy en día, y si lo necesitas, puedes contar con mi ayuda para hacer ese trabajo :)
Un saludo
Siento mucho que estés atravesando esta situación tan dura de baja y malestar emocional por problemas del pasado.
Te diría que en momentos de malestar profundo, la gestión emocional y la toma de decisiones puede ser todo un reto. Podemos llegar a experimentar muchas emociones a la vez, o incluso sensaciones y emociones contrarias (una parte de ti quería que no dejase de hacer cosas y que se lo pasase bien, y quizás otra parte se estaba siendo rechazada y abandonada en un momento de vulnerabilidad donde necesitabas compañía).
Espero que estés mejor, y si no es el caso y estás valorando la idea de volver a terapia, quizás es buen momento para entender y profundizar en como este conjunto de situaciones vitales te están afectando hoy en día, y si lo necesitas, puedes contar con mi ayuda para hacer ese trabajo :)
Un saludo
Hola,
Lo que describes tiene bastante sentido dentro del momento que estás viviendo. Cuando hay un estado de ánimo bajo mantenido, una lesión que limita, cambios vitales (como cumplir años con cierta carga existencial) y dificultades en la pareja, es habitual que la sensibilidad emocional esté más elevada. En ese contexto, situaciones concretas —como lo de la despedida— pueden vivirse como rechazo, aunque racionalmente entiendas que no lo es.
Ese choque que comentas entre lo que “sabes” y lo que “sientes” es muy frecuente. No significa que estés exagerando ni que haya algo incoherente en ti, sino que tu sistema emocional está más activado y tiende a interpretar ciertas situaciones desde la vulnerabilidad (miedo a no ser prioridad, a perder el vínculo, etc.). La reacción de querer dejarlo suele ser una forma rápida de protegerte del malestar, no necesariamente un reflejo de lo que realmente deseas.
En este punto, más que intentar decidir desde esas reacciones intensas, puede ser útil dar espacio a lo que sientes sin actuar inmediatamente, y observar qué hay detrás de esa emoción. Retomar la terapia puede ayudarte mucho a ordenar todo esto: el estado de ánimo, la crisis vital y cómo está afectando a la relación. Trabajarlo te permitirá responder desde un lugar más calmado y coherente contigo, en lugar de desde el impulso del momento.
Un saludo,
David
Lo que describes tiene bastante sentido dentro del momento que estás viviendo. Cuando hay un estado de ánimo bajo mantenido, una lesión que limita, cambios vitales (como cumplir años con cierta carga existencial) y dificultades en la pareja, es habitual que la sensibilidad emocional esté más elevada. En ese contexto, situaciones concretas —como lo de la despedida— pueden vivirse como rechazo, aunque racionalmente entiendas que no lo es.
Ese choque que comentas entre lo que “sabes” y lo que “sientes” es muy frecuente. No significa que estés exagerando ni que haya algo incoherente en ti, sino que tu sistema emocional está más activado y tiende a interpretar ciertas situaciones desde la vulnerabilidad (miedo a no ser prioridad, a perder el vínculo, etc.). La reacción de querer dejarlo suele ser una forma rápida de protegerte del malestar, no necesariamente un reflejo de lo que realmente deseas.
En este punto, más que intentar decidir desde esas reacciones intensas, puede ser útil dar espacio a lo que sientes sin actuar inmediatamente, y observar qué hay detrás de esa emoción. Retomar la terapia puede ayudarte mucho a ordenar todo esto: el estado de ánimo, la crisis vital y cómo está afectando a la relación. Trabajarlo te permitirá responder desde un lugar más calmado y coherente contigo, en lugar de desde el impulso del momento.
Un saludo,
David
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.