Me bloqueo mucho cuando hacen bromas o burlas hacia mi en el trabajo, me quedo bloqueado, agacho la
14
respuestas
Me bloqueo mucho cuando hacen bromas o burlas hacia mi en el trabajo, me quedo bloqueado, agacho la cabeza o sonrio y no digo nada, eso me hace sentir muy mal y darle muchas vueltas cuando estoy en casa.
No entiendo por qué la gente se burla de mi y por qué lo hace casi siempre conmigo, me lleva pasando desde muy joven.
No se contestar con humor ni decir nada ingenioso como otras personas.
No entiendo por qué la gente se burla de mi y por qué lo hace casi siempre conmigo, me lleva pasando desde muy joven.
No se contestar con humor ni decir nada ingenioso como otras personas.
Desde la práctica, lo que describes encaja muy bien con una respuesta de bloqueo ante situaciones de burla o ridiculización. No tiene que ver con falta de recursos personales ni con “no saber responder”, sino con una reacción automática del sistema nervioso cuando la persona se siente expuesta o atacada. En ese estado, es muy difícil pensar con rapidez o usar el humor.
Cuando este patrón aparece desde edades tempranas, suele indicar que en algún momento callar, sonreír o bajar la cabeza fue una forma de protegerse. Esa estrategia puede funcionar a corto plazo, pero a medio y largo plazo suele generar malestar, rumiación y una sensación persistente de injusticia o de inferioridad.
En cuanto a por qué las burlas se repiten, en consulta vemos con frecuencia que este tipo de conductas se dirigen más fácilmente hacia personas que evitan el conflicto o tienen dificultades para poner límites claros, no porque haya algo “mal” en ellas, sino porque la falta de respuesta firme puede ser interpretada por otros como permisividad.
No es necesario ser ingenioso ni responder con humor. Eso es una expectativa poco realista. Lo más eficaz suele ser la asertividad básica, con mensajes breves, claros y firmes que marquen un límite sin entrar en confrontación, por ejemplo:
“Ese comentario no me hace gracia.”
“Prefiero que no me hables así.”
“Para, no me siento cómodo con eso.”
Estas respuestas no requieren rapidez mental, sino entrenamiento y repetición.
Dado que el bloqueo y el malestar posterior se mantienen en el tiempo, sería recomendable trabajarlo en un espacio terapéutico, abordando tanto la activación emocional como el fortalecimiento de la autoestima y el aprendizaje de habilidades de comunicación y establecimiento de límites.
No se trata de un fallo personal, sino de una respuesta aprendida que puede comprenderse y modificarse.
Cuando este patrón aparece desde edades tempranas, suele indicar que en algún momento callar, sonreír o bajar la cabeza fue una forma de protegerse. Esa estrategia puede funcionar a corto plazo, pero a medio y largo plazo suele generar malestar, rumiación y una sensación persistente de injusticia o de inferioridad.
En cuanto a por qué las burlas se repiten, en consulta vemos con frecuencia que este tipo de conductas se dirigen más fácilmente hacia personas que evitan el conflicto o tienen dificultades para poner límites claros, no porque haya algo “mal” en ellas, sino porque la falta de respuesta firme puede ser interpretada por otros como permisividad.
No es necesario ser ingenioso ni responder con humor. Eso es una expectativa poco realista. Lo más eficaz suele ser la asertividad básica, con mensajes breves, claros y firmes que marquen un límite sin entrar en confrontación, por ejemplo:
“Ese comentario no me hace gracia.”
“Prefiero que no me hables así.”
“Para, no me siento cómodo con eso.”
Estas respuestas no requieren rapidez mental, sino entrenamiento y repetición.
Dado que el bloqueo y el malestar posterior se mantienen en el tiempo, sería recomendable trabajarlo en un espacio terapéutico, abordando tanto la activación emocional como el fortalecimiento de la autoestima y el aprendizaje de habilidades de comunicación y establecimiento de límites.
No se trata de un fallo personal, sino de una respuesta aprendida que puede comprenderse y modificarse.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Gracias por compartir tu experiencia. No a todo el mundo le hacen gracia las bromas, y menos cuando se refieren a uno mismo. Habitualmente los juegos de bromas a modo burla se inician de forma que son correspondidos, es decir uno dice algo y el otro contesta. Son juegos que habitualmente salen mal, ya que alguien malinterpreta o se toma mal alguna "broma" del otro.
Si no es el caso y tu no juegas a eso, te recomiendo que pongas límites firmes, y expreses que esto que te han dicho "no te ha hecho sentirte bien o cómodo". Aprendre a poner límites a algo que no nos gusta de los demás es muy importante. Un acompañamiento terapéutico puede ayudarte con eso si solo no te ves con fuerza.
Mucho ánimo!
Si no es el caso y tu no juegas a eso, te recomiendo que pongas límites firmes, y expreses que esto que te han dicho "no te ha hecho sentirte bien o cómodo". Aprendre a poner límites a algo que no nos gusta de los demás es muy importante. Un acompañamiento terapéutico puede ayudarte con eso si solo no te ves con fuerza.
Mucho ánimo!
Hola, gracias por compartir lo que te pasa. Lo que describes (bloquearte o agachar la cabeza o darle muchas vueltas después) es muy frecuente en personas con ansiedad social o con experiencias previas de burlas y puede generar mucho malestar, vergüenza e incluso hacerte sentir culpable.
No es nada malo, no saber responder con humor, además seguramente tu cuerpo entra en un estado de "amenaza" en el que se bloquea para protegerte, por eso tampoco se te ocurre nada ingenioso.
Si esto te pasa desde joven y limita tu vida o tu trabajo, sería recomendable valorar un proceso de terapia, centrada en la ansiedad o en la autoestima, para poder entender por qué sueles ser el blanco de las burlas y para aprender a poner límites de forma segura.
Espero que esta respuesta sea útil para ti.
No es nada malo, no saber responder con humor, además seguramente tu cuerpo entra en un estado de "amenaza" en el que se bloquea para protegerte, por eso tampoco se te ocurre nada ingenioso.
Si esto te pasa desde joven y limita tu vida o tu trabajo, sería recomendable valorar un proceso de terapia, centrada en la ansiedad o en la autoestima, para poder entender por qué sueles ser el blanco de las burlas y para aprender a poner límites de forma segura.
Espero que esta respuesta sea útil para ti.
Hola! Lo que describes no es una simple falta de respuesta ni de humor. Hay algo de esos momentos, como la burla, el quedar paralizado, el después que vuelve en la cabeza, que se repite desde hace tiempo y que merece ser escuchado.
El análisis por ejemplo, no busca enseñarte qué decir ni cómo defenderte, sino abrir un espacio para que puedas poner en palabras qué lugar ocupas ahí y por qué eso te afecta de ese modo. A veces, empezar a hablar de eso con alguien que escuche sin juzgar ya es un primer movimiento.
El análisis por ejemplo, no busca enseñarte qué decir ni cómo defenderte, sino abrir un espacio para que puedas poner en palabras qué lugar ocupas ahí y por qué eso te afecta de ese modo. A veces, empezar a hablar de eso con alguien que escuche sin juzgar ya es un primer movimiento.
Lo que describes es una reacción muy habitual en personas que, desde jóvenes, han estado expuestas a burlas o invalidación. El bloqueo, bajar la cabeza o sonreír para salir del paso no es falta de carácter, sino una respuesta aprendida de protección ante situaciones que se viven como amenazantes. El problema es que, después, el malestar no desaparece y queda en forma de rumiación y autocrítica.
Las burlas suelen dirigirse con más facilidad a quienes transmiten incomodidad, inseguridad o dificultad para poner límites, no porque haya “algo mal” en ellos, sino porque no responden de forma clara. Esto puede reforzar el ciclo: cuanto más te bloqueas, más expuesto te sientes. No es necesario ser ingenioso ni responder con humor; lo que se trabaja en terapia es aprender respuestas sencillas y firmes, regular la activación emocional en el momento y desmontar las creencias que se han ido formando sobre uno mismo.
Es un patrón que se puede entender y modificar con herramientas adecuadas, y no tienes por qué seguir gestionándolo solo. Si lo deseas, puedes pedirme cita online para trabajarlo de forma personalizada.
Las burlas suelen dirigirse con más facilidad a quienes transmiten incomodidad, inseguridad o dificultad para poner límites, no porque haya “algo mal” en ellos, sino porque no responden de forma clara. Esto puede reforzar el ciclo: cuanto más te bloqueas, más expuesto te sientes. No es necesario ser ingenioso ni responder con humor; lo que se trabaja en terapia es aprender respuestas sencillas y firmes, regular la activación emocional en el momento y desmontar las creencias que se han ido formando sobre uno mismo.
Es un patrón que se puede entender y modificar con herramientas adecuadas, y no tienes por qué seguir gestionándolo solo. Si lo deseas, puedes pedirme cita online para trabajarlo de forma personalizada.
Lo que describes es muy más común de lo que parece y genera muchísimo sufrimiento silencioso. Pero es muy importante que no te machaques más a ti mismo, porque quedarte bloqueado, bajar la cabeza o sonreír sin decir nada no es falta de carácter ni de inteligencia, son estrategias que aprendiste a hacer en el pasado. Cuando una persona ha vivido burlas, críticas o invalidación desde joven, el cuerpo aprende que “lo más seguro” es no responder, minimizarse o desaparecer para evitar que el daño sea mayor si responde a las provocaciones.
El problema es que esa estrategia, que en su momento te protegió, hoy te deja con una sensación de impotencia, porque ahora que eres adulto te cuesta mucho defenderte y no dejarte avasallar. Y esto desgasta mucho.
También es muy importante que te des cuenta de que no es cierto que “la gente se burle de ti porque tú seas así”, sino que ciertas actitudes (inseguridad visible, silencio, evitar el conflicto) hacen que algunas personas —no todas— se permitan cruzar límites. Y a los "abusones" esto les sucede porque (tristemente) les es fácil meterse con quien creen que no se va a defender. Eso no te hace culpable, pero sí nos da una pista de por dónde puedes empezar a ponerle remedio.
Y fíjate, no hace falta ser ingenioso o rápido para responder. Poner límites no requiere humor ni frases brillantes. A veces basta con respuestas sencillas, firmes y neutras, como:
“No me hace gracia ese comentario.”
“Prefiero que no me hables así.”
“Ese tipo de bromas no me gustan.”
Hasta ahora te ha costado defenderte porque tu sistema nervioso entra en modo amenaza. Date cuenta de que no es algo que se resuelva simplemente cambiando tu forma de pensar, tienes que entrenar poco a poco estas respuestas nuevas, tanto a nivel emocional como corporal. Y si quieres, esto es algo que podemos trabajar en terapia: entender por qué te ocurre, romper el patrón de sumisión automática y ganar seguridad para responder sin sentirte mal después.
Que esto te venga pasando desde joven indica que no es un problema puntual del trabajo, sino una dinámica que se puede cambiar con el acompañamiento adecuado. Y cuando se trabaja, la rumiación baja, el malestar disminuye y la relación con los demás cambia de forma muy notable.
No estás roto ni te falta algo. Estás repitiendo una respuesta que aprendiste para sobrevivir, y eso se puede desaprender, ¡ya lo verás!
El problema es que esa estrategia, que en su momento te protegió, hoy te deja con una sensación de impotencia, porque ahora que eres adulto te cuesta mucho defenderte y no dejarte avasallar. Y esto desgasta mucho.
También es muy importante que te des cuenta de que no es cierto que “la gente se burle de ti porque tú seas así”, sino que ciertas actitudes (inseguridad visible, silencio, evitar el conflicto) hacen que algunas personas —no todas— se permitan cruzar límites. Y a los "abusones" esto les sucede porque (tristemente) les es fácil meterse con quien creen que no se va a defender. Eso no te hace culpable, pero sí nos da una pista de por dónde puedes empezar a ponerle remedio.
Y fíjate, no hace falta ser ingenioso o rápido para responder. Poner límites no requiere humor ni frases brillantes. A veces basta con respuestas sencillas, firmes y neutras, como:
“No me hace gracia ese comentario.”
“Prefiero que no me hables así.”
“Ese tipo de bromas no me gustan.”
Hasta ahora te ha costado defenderte porque tu sistema nervioso entra en modo amenaza. Date cuenta de que no es algo que se resuelva simplemente cambiando tu forma de pensar, tienes que entrenar poco a poco estas respuestas nuevas, tanto a nivel emocional como corporal. Y si quieres, esto es algo que podemos trabajar en terapia: entender por qué te ocurre, romper el patrón de sumisión automática y ganar seguridad para responder sin sentirte mal después.
Que esto te venga pasando desde joven indica que no es un problema puntual del trabajo, sino una dinámica que se puede cambiar con el acompañamiento adecuado. Y cuando se trabaja, la rumiación baja, el malestar disminuye y la relación con los demás cambia de forma muy notable.
No estás roto ni te falta algo. Estás repitiendo una respuesta que aprendiste para sobrevivir, y eso se puede desaprender, ¡ya lo verás!
Hola,
Lo que describes es más común de lo que parece y suele tener que ver con una respuesta automática de bloqueo ante situaciones de exposición o burla. No es falta de carácter ni de inteligencia social: cuando una persona ha vivido experiencias repetidas de ridiculización o rechazo desde joven, el cuerpo aprende a “congelarse” para protegerse. En ese momento no se activa la respuesta verbal, sino la de aguantar y pasar desapercibido.
El problema no es solo lo que ocurre en el trabajo, sino lo que pasa después: la rumiación, la autocrítica y la sensación de injusticia. Eso acaba reforzando la idea de que “hay algo mal en mí”, cuando en realidad el foco debería ponerse en cómo te estás defendiendo y no en tu valía. Además, no todo el mundo tiene un estilo irónico o ingenioso, y eso no te hace menos válido ni menos respetable.
En terapia se puede trabajar tanto el origen de este bloqueo como estrategias más ajustadas para responder: desde marcar límites de forma sencilla (sin tener que ser gracioso), hasta regular la ansiedad en el momento y reducir el impacto posterior. Aprender a protegerte no es volverte agresivo, es recuperar seguridad y respeto por ti mismo.
Un saludo,
David
Lo que describes es más común de lo que parece y suele tener que ver con una respuesta automática de bloqueo ante situaciones de exposición o burla. No es falta de carácter ni de inteligencia social: cuando una persona ha vivido experiencias repetidas de ridiculización o rechazo desde joven, el cuerpo aprende a “congelarse” para protegerse. En ese momento no se activa la respuesta verbal, sino la de aguantar y pasar desapercibido.
El problema no es solo lo que ocurre en el trabajo, sino lo que pasa después: la rumiación, la autocrítica y la sensación de injusticia. Eso acaba reforzando la idea de que “hay algo mal en mí”, cuando en realidad el foco debería ponerse en cómo te estás defendiendo y no en tu valía. Además, no todo el mundo tiene un estilo irónico o ingenioso, y eso no te hace menos válido ni menos respetable.
En terapia se puede trabajar tanto el origen de este bloqueo como estrategias más ajustadas para responder: desde marcar límites de forma sencilla (sin tener que ser gracioso), hasta regular la ansiedad en el momento y reducir el impacto posterior. Aprender a protegerte no es volverte agresivo, es recuperar seguridad y respeto por ti mismo.
Un saludo,
David
Hola;
Lo primero de todo gracias por compartir tu experiencia. Lo que te ocurre es una reacción aprendida ante la burla: tu cuerpo se bloquea como forma de defensa, y después aparece el malestar y la rumiación. No es falta de habilidad, sino un patrón que puede trabajarse. La terapia psicológica, especialmente la cognitivo-conductual, es eficaz para mejorar la asertividad, la autoestima y sentirte más seguro en estas situaciones.
Un saludo.
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
Lo primero de todo gracias por compartir tu experiencia. Lo que te ocurre es una reacción aprendida ante la burla: tu cuerpo se bloquea como forma de defensa, y después aparece el malestar y la rumiación. No es falta de habilidad, sino un patrón que puede trabajarse. La terapia psicológica, especialmente la cognitivo-conductual, es eficaz para mejorar la asertividad, la autoestima y sentirte más seguro en estas situaciones.
Un saludo.
Pilar Rapela
Tu psicóloga amiga
Hola, entiendo que puede ser muy desagradable sentirse bloqueado ante alguien que está pretendiendo burlarse de ti. El hecho de que no sepas cómo gestionar ese tipo de situaciones puede estar relacionado con diversos factores que habría que investigar. Desde mi perspectiva tendrías que observar que emociones se activan en ese momento que te bloqueas. Eso que dices de sentirse mal no específica que tipo de emoción en concreto estás viviendo, y resulta que las emociones pueden conducir a entender, como si fueran pistas, el mapa emocional que te lleva a la raíz del asunto, y así saber cómo gestionarlo.
Si necesitas ayuda profesional, puedes ponerte en contacto conmigo.
Si necesitas ayuda profesional, puedes ponerte en contacto conmigo.
Hola, gracias por compartir algo que resulta tan difícil y que muchas personas viven en silencio.
Quedarse bloqueado ante burlas o comentarios que hieren no es una debilidad ni una falta de recursos personales; es una respuesta de protección cuando la situación se vuelve emocionalmente abrumadora. Cuando esto ocurre de forma repetida, especialmente desde edades tempranas, suele dejar una huella profunda en la autoestima y en la forma de relacionarse con los demás.
El malestar que describes —darle vueltas en casa, sentirte mal contigo mismo, no comprender por qué ocurre— es una reacción muy comprensible ante una experiencia que duele y descoloca. En terapia se trabaja precisamente este patrón: comprenderlo, fortalecer la seguridad personal y aprender a responder desde un lugar más firme y sereno, sin necesidad de recurrir al humor forzado ni a la confrontación agresiva.
Con un acompañamiento respetuoso es posible romper este ciclo y recuperar una sensación de mayor tranquilidad y confianza en las relaciones.
Si lo deseas, puedes solicitar una primera sesión y valorar juntos este proceso.
Un saludo cordial,
Sara Carmona
Psicóloga Sanitaria · Terapia online
Quedarse bloqueado ante burlas o comentarios que hieren no es una debilidad ni una falta de recursos personales; es una respuesta de protección cuando la situación se vuelve emocionalmente abrumadora. Cuando esto ocurre de forma repetida, especialmente desde edades tempranas, suele dejar una huella profunda en la autoestima y en la forma de relacionarse con los demás.
El malestar que describes —darle vueltas en casa, sentirte mal contigo mismo, no comprender por qué ocurre— es una reacción muy comprensible ante una experiencia que duele y descoloca. En terapia se trabaja precisamente este patrón: comprenderlo, fortalecer la seguridad personal y aprender a responder desde un lugar más firme y sereno, sin necesidad de recurrir al humor forzado ni a la confrontación agresiva.
Con un acompañamiento respetuoso es posible romper este ciclo y recuperar una sensación de mayor tranquilidad y confianza en las relaciones.
Si lo deseas, puedes solicitar una primera sesión y valorar juntos este proceso.
Un saludo cordial,
Sara Carmona
Psicóloga Sanitaria · Terapia online
Gracias por compartir lo que te ocurre; no es nada fácil poner en palabras este tipo de experiencias y el malestar que generan.
Por lo que describes, parece que en esas situaciones se activa una respuesta muy automática de bloqueo. Esto es algo bastante común cuando una persona ha vivido burlas o humillaciones de forma repetida desde etapas tempranas: el cuerpo y la mente “aprenden” a protegerse quedándose quietos, evitando el conflicto o intentando pasar desapercibidos. No es falta de carácter ni de inteligencia emocional, sino una respuesta aprendida ante una experiencia vivida como amenazante.
Es comprensible que después, ya en casa, aparezcan las vueltas constantes a lo ocurrido, la sensación de injusticia y la pregunta de “¿por qué siempre a mí?”. Ese rumiar suele aumentar mucho el malestar y la sensación de indefensión.
También es importante señalar que no todo el mundo sabe responder con humor o con una frase ingeniosa, y eso no te hace menos válido. A veces se idealiza esa capacidad, cuando en realidad existen muchas formas sanas de poner límites: desde expresar que un comentario no te ha resultado agradable, hasta retirarte de la situación o pedir respeto de manera clara y tranquila. Todas ellas se pueden aprender y entrenar poco a poco.
Que esta dinámica se repita desde hace años suele indicar que merece la pena explorarla con más profundidad: cómo te ves a ti mismo, qué emociones se activan en esos momentos (vergüenza, miedo, rabia contenida), y qué patrones relacionales pueden estar influyendo. Un proceso psicoterapéutico puede ayudarte a comprender el origen de este bloqueo, a fortalecer tu autoestima y a desarrollar respuestas más ajustadas y protectoras para ti, sin necesidad de ser alguien que no eres.
No estás solo en esto, y el hecho de que lo cuestiones y busques ayuda ya es un paso muy importante. Con acompañamiento adecuado, es posible reducir mucho este sufrimiento y sentirte más seguro y firme en las relaciones laborales y personales.
Un abrazo,
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Por lo que describes, parece que en esas situaciones se activa una respuesta muy automática de bloqueo. Esto es algo bastante común cuando una persona ha vivido burlas o humillaciones de forma repetida desde etapas tempranas: el cuerpo y la mente “aprenden” a protegerse quedándose quietos, evitando el conflicto o intentando pasar desapercibidos. No es falta de carácter ni de inteligencia emocional, sino una respuesta aprendida ante una experiencia vivida como amenazante.
Es comprensible que después, ya en casa, aparezcan las vueltas constantes a lo ocurrido, la sensación de injusticia y la pregunta de “¿por qué siempre a mí?”. Ese rumiar suele aumentar mucho el malestar y la sensación de indefensión.
También es importante señalar que no todo el mundo sabe responder con humor o con una frase ingeniosa, y eso no te hace menos válido. A veces se idealiza esa capacidad, cuando en realidad existen muchas formas sanas de poner límites: desde expresar que un comentario no te ha resultado agradable, hasta retirarte de la situación o pedir respeto de manera clara y tranquila. Todas ellas se pueden aprender y entrenar poco a poco.
Que esta dinámica se repita desde hace años suele indicar que merece la pena explorarla con más profundidad: cómo te ves a ti mismo, qué emociones se activan en esos momentos (vergüenza, miedo, rabia contenida), y qué patrones relacionales pueden estar influyendo. Un proceso psicoterapéutico puede ayudarte a comprender el origen de este bloqueo, a fortalecer tu autoestima y a desarrollar respuestas más ajustadas y protectoras para ti, sin necesidad de ser alguien que no eres.
No estás solo en esto, y el hecho de que lo cuestiones y busques ayuda ya es un paso muy importante. Con acompañamiento adecuado, es posible reducir mucho este sufrimiento y sentirte más seguro y firme en las relaciones laborales y personales.
Un abrazo,
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hola. Lo que te pasa es comprensible. Cuando te han hecho burlas durante años, es normal bloquearse y sentirse mal después. Esto es una forma de protección aprendida. Nadie merece ser el blanco constante de bromas, y es importante que puedas trabajar en sentirte más seguro y aprender a poner límites. Con ayuda profesional, esto puede cambiar y dejar de hacerte tanto daño. Sería necesario conocer tu historia, identificar posibles nudos y desenredarlos para mejorar tu seguridad.
Hola, gracias por confiarme lo que estás viviendo.
Es comprensible que te sientas bloqueado y mal cuando recibes bromas o burlas en el trabajo, especialmente si esto te ha acompañado desde joven. Lo que describes (quedarte callado, sonreír o agachar la cabeza y luego darle vueltas en casa) es una reacción frecuente en personas que se sienten inseguras o expuestas, y no significa que haya algo “mal” contigo. Aprender a manejar estas situaciones requiere acompañamiento, estrategias concretas y entrenamiento emocional, algo que se puede trabajar de manera segura y progresiva.
Puedo ayudarte con una primera sesión para valorar tu situación, entender tus reacciones y trabajar en herramientas que te permitan sentirte más seguro y manejar mejor estas experiencias, ya sea en consulta presencial en Madrid (zona Chamartín, cerca del metro Colombia L8/L9 y Pío XII L9), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo coordinamos con calma.
Es comprensible que te sientas bloqueado y mal cuando recibes bromas o burlas en el trabajo, especialmente si esto te ha acompañado desde joven. Lo que describes (quedarte callado, sonreír o agachar la cabeza y luego darle vueltas en casa) es una reacción frecuente en personas que se sienten inseguras o expuestas, y no significa que haya algo “mal” contigo. Aprender a manejar estas situaciones requiere acompañamiento, estrategias concretas y entrenamiento emocional, algo que se puede trabajar de manera segura y progresiva.
Puedo ayudarte con una primera sesión para valorar tu situación, entender tus reacciones y trabajar en herramientas que te permitan sentirte más seguro y manejar mejor estas experiencias, ya sea en consulta presencial en Madrid (zona Chamartín, cerca del metro Colombia L8/L9 y Pío XII L9), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo coordinamos con calma.
Hola, lo que describes es muy normal y no es tu culpa. Que se burlen de ti y tú te quedes bloqueado o sonrías sin saber qué decir no significa que estés mal, y encima tener que sentirte mal por ello ¡es injusto!
En terapia podemos trabajar estas situaciones, entender por qué te afectan tanto y encontrar formas de responder o protegerte que te hagan sentir más seguro/a y tranquilo/a.
Un saludo,
Aitor Pérez
En terapia podemos trabajar estas situaciones, entender por qué te afectan tanto y encontrar formas de responder o protegerte que te hagan sentir más seguro/a y tranquilo/a.
Un saludo,
Aitor Pérez
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.