Mi madre anda con un dolor en la ciática, lo cual le causa irritabilidad y ansiedad. Y no sé cómo ma

8 respuestas
Mi madre anda con un dolor en la ciática, lo cual le causa irritabilidad y ansiedad. Y no sé cómo manejar eso, no sé cómo manejar una situación con un familiar enfermo. A veces reacciona con rabia y no sé cómo tomarme eso, sino desde el victimismo. Yo a veces hago cosas que le molestan y en su estado más. Y yo, en vez de reconocer la causa, me centro en el efecto. Además de eso, a veces suceden problemas como que se dañan algunas cosas de la casa y eso nos carga de gastos. Siento mucha rabia porque no me veo como una persona que está enfrentando una situación cotidiana que puede enfrentar cualquier ser humano, sino como una pobre desgraciada a la que le pasó lo peor. Y eso quiero cambiarlo porque eso es lo que hace que no pueda manejar esta situación de salud de mamá, no cambiar la situación en sí. Quiero poder manejar esta situación de forma adulta porque es algo que está fuera de mi control, pero al menos quiero cambiar la forma en la que me la tomo.
Siento mucho la situación que estás viviendo. Acompañar a una madre en un proceso de dolor o enfermedad puede remover muchas emociones: preocupación, impotencia, rabia, culpa, cansancio… y a veces todo eso sale en forma de irritabilidad o reacciones que después nos hacen sentir mal.
Lo que describes no significa que seas una mala persona ni que no quieras a tu madre. Más bien parece que estás sosteniendo una carga emocional muy grande, en un contexto en el que además hay convivencia, gastos, tensión y sensación de falta de control. Cuando sentimos que no podemos cambiar lo que ocurre, muchas veces el cuerpo y la mente buscan descargar esa impotencia en lo cotidiano.
Puede ayudarte empezar por diferenciar tres cosas: lo que depende de ti, lo que no depende de ti y lo que necesitas cuidar para no romperte en el intento. No se trata de “hacerte la fuerte”, sino de aprender a acompañar sin desaparecer tú en el proceso.
También sería importante trabajar esa rabia desde un espacio seguro, porque muchas veces debajo de la rabia hay miedo, tristeza, agotamiento o sensación de injusticia. La terapia puede ayudarte a entender qué se activa en ti, poner límites sanos y encontrar una forma más adulta y compasiva de vivir esta situación.
No tienes que poder con todo a solas. Pedir ayuda en este momento puede ser una forma muy bonita de cuidar a tu madre, pero también de cuidarte a ti. Un abrazo.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Lo primero que quiero decirte es que en tu mensaje hay bastante más conciencia emocional y madurez de la que probablemente tú misma estás viendo ahora. Porque no solo estás sufriendo la situación: también estás intentando entender cómo reaccionas ante ella y responsabilizarte de tu forma de vivirla. Y eso ya es un paso importante.

Cuidar o convivir con un familiar enfermo suele remover muchísimo más de lo que la gente imagina. Especialmente cuando el dolor físico se vuelve crónico, porque el dolor constante cambia el estado emocional de muchas personas: las vuelve más irritables, más sensibles,
menos pacientes, más reactivas y más agotadas.

Eso no significa que todo deba justificarse ni que tú no tengas derecho a sentirte afectada. Pero sí ayuda entender que muchas veces la rabia de la persona enferma no nace realmente contra ti, sino contra el propio malestar que está viviendo.

Y ahí aparece algo que tú misma has identificado muy bien: tiendes a vivir el efecto como si fuera un ataque personal, en lugar de conectar primero con la causa.

Eso suele pasar mucho cuando una persona tiene una sensibilidad alta al conflicto, al rechazo o a sentirse culpable. El cerebro interpreta rápidamente: “me están tratando mal” o “mi vida es horrible” antes de poder contextualizar la situación de forma más amplia.

Y sinceramente, me parece muy valioso que hayas podido darte cuenta de algo tan importante:
el problema principal quizá no es solo lo que ocurre fuera, sino la narrativa interna con la que lo estás viviendo.

Porque una cosa es: “esto es difícil” y otra muy distinta es: “soy una desgraciada y mi vida es insoportable.” Ahí el sufrimiento se multiplica muchísimo.

“Quiero manejarlo de forma adulta.” Y para eso suele hacer falta desarrollar una capacidad psicológica clave: tolerar malestar sin convertir automáticamente cada situación difícil en una catástrofe personal o en una injusticia absoluta.

Eso no significa resignarse ni dejar de sentir. Significa poder decir: “esto me supera a veces, me duele y me desgasta… pero no significa que mi vida esté destruida.”

Porque ahora mismo parece que tu mente está funcionando mucho desde: la sobrecarga emocional, el dramatismo interno, la sensación de injusticia y el agotamiento psicológico.

Y cuando el cerebro entra ahí, cualquier problema añadido (gastos, objetos rotos, discusiones, tensión en casa…) se vive como “la gota que confirma que todo va mal”.

También quiero decirte algo importante: no nacemos sabiendo gestionar el sufrimiento de los padres ni la enfermedad familiar. Muchas personas sienten culpa por no reaccionar “perfectamente”, pero convivir con dolor, dependencia o tensión familiar activa muchas emociones contradictorias: amor, rabia, cansancio, culpa, impotencia, frustración y todas pueden coexistir al mismo tiempo.

El objetivo no es convertirte en alguien frío o impasible. El objetivo es desarrollar más regulación emocional para no quedar arrastrada constantemente por la reacción inmediata. Y eso se aprende.

La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Manejar mejor situaciones familiares difíciles y desgastantes.
• Reducir victimismo, dramatización y sensación de injusticia constante.
• Aprender regulación emocional ante conflicto, enfermedad o estrés.
• Trabajar culpa, rabia e impotencia de forma más sana.
• Desarrollar una mirada más adulta y estable frente a los problemas.
• Entender por qué ciertas situaciones te sobrepasan emocionalmente tanto.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que estás describiendo refleja mucho desgaste emocional acumulado, y es muy comprensible que te sientas así. Cuando convivimos con el dolor físico y la irritabilidad de un familiar cercano, muchas veces terminamos absorbiendo tensión, culpa y frustración sin darnos cuenta. Y parece que, además del sufrimiento de tu madre, también estás cargando con una mirada muy dura hacia ti misma.

Hay algo muy importante en lo que dices: tú misma identificas que el problema no es solo la situación, sino cómo tu mente la interpreta (“me pasa lo peor”, “no puedo con esto”). Y eso sí puede trabajarse terapéuticamente. Aprender a gestionar la culpa, poner límites emocionales sanos, regular la ansiedad y dejar de vivir desde el “victimismo” no significa volverte fría, sino sostener las dificultades desde un lugar más adulto y compasivo contigo misma.

A veces, detrás de esta forma de reaccionar, también hay heridas previas, sobrecarga emocional o patrones aprendidos que hacen que todo se viva con más intensidad. Con acompañamiento psicológico adecuado, esto puede cambiar mucho. No tienes por qué sostener sola todo ese peso. Un cálido abrazo.
Hola, lo primero que quiero decirte es que el hecho de que puedas observar todo esto con tanta claridad ya habla de mucha conciencia emocional y de ganas reales de cambiar cómo estás viviendo la situación.

Lo que describes suele pasar mucho cuando convivimos con una persona que tiene dolor físico constante. El dolor crónico no solo afecta al cuerpo, también altera el estado de ánimo, la paciencia y la tolerancia emocional. Muchas personas, cuando están con dolor, reaccionan con más irritabilidad, tensión o rabia, aunque no quieran hacer daño.

Y ahí aparece algo muy humano: cuando alguien cercano reacciona mal, es fácil sentirlo como algo personal o injusto, sobre todo si uno ya viene cargado emocionalmente. Pero me parece muy importante algo que tú misma has identificado: muchas veces no te está costando solo la situación, sino el significado que tu mente le da a la situación.

Es decir, no solo aparece “mi madre está mal” o “hay problemas en casa”, sino pensamientos como “me pasó lo peor”, “no puedo con esto”, “qué desgracia”. Y cuando la mente entra ahí, cualquier dificultad cotidiana se siente muchísimo más pesada y amenazante.

Eso no significa invalidar lo que estás viviendo, porque claramente hay estrés, preocupación y desgaste. Pero sí entender que parte del sufrimiento viene de la interpretación constante de la situación como algo insoportable o excepcionalmente injusto.

También es muy valioso que quieras aprender a manejarlo de forma más adulta, porque justamente la madurez emocional no suele consistir en controlar todo lo que pasa, sino en aprender a relacionarnos de otra manera con aquello que no podemos controlar.

Probablemente ahora el trabajo no sea convertirte en alguien que nunca se enfada o nunca se agobia, sino aprender a diferenciar:
“esto es difícil” de “esto arruina mi vida”,
“mi madre está irritable” de “me está atacando personalmente”,
o “hay problemas” de “todo está mal”.

Ese cambio interno suele aliviar muchísimo la carga emocional.

Si en algún momento quieres trabajar más a fondo regulación emocional, manejo de situaciones familiares difíciles o la tendencia a vivir los problemas desde la sobrecarga y el victimismo, puedes consultarlo conmigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y online.

Un saludo.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. Parecería que la situación de salud de tu madre despierta sentimientos de enojo. Es posible que tu reacción se asocie al dolor que te causa encontrarte con una madre que está enferma, lo cual te imposibilita salir de tu lugar de hija que reclama.
Lo primero que quiero que entiendas es que lo que te está pasando no habla de debilidad, habla de saturación emocional. Cuando convivimos con el dolor, la enfermedad o la irritabilidad de alguien a quien queremos, es muy fácil entrar en un estado de alerta constante y acabar reaccionando desde el agotamiento, la culpa o la rabia.

Tu madre no solo está lidiando con dolor físico, también con la frustración, la pérdida de paciencia y el impacto psicológico que genera sentirse limitada. Y tú, sin darte cuenta, has entrado en una dinámica en la que absorbes ese malestar y lo conviertes en una especie de tragedia personal. Ahí es donde está el punto importante: no tanto en lo que ocurre, sino en cómo tu mente interpreta lo que ocurre.

Porque una cosa es pensar:
“Esto es difícil y me duele”
y otra muy distinta es:
“Soy una desgraciada y mi vida está llena de problemas”.

La primera postura te conecta con la realidad.
La segunda te coloca en el victimismo y te deja sin recursos internos.

Además, cuando alguien cercano está irritable, solemos centrarnos solo en el efecto (“me habló mal”, “se enfadó”, “me hizo sentir fatal”) y perdemos de vista la causa que hay detrás. Eso no significa justificar cualquier reacción, pero sí entender que el dolor físico muchas veces reduce la tolerancia emocional de las personas.

Y también es importante que entiendas algo: madurar emocionalmente no significa no sentir rabia, cansancio o frustración. Significa poder sentir todo eso sin convertirlo en una identidad ni en una catástrofe.

La vida adulta incluye imprevistos, enfermedades, gastos, cansancio, etapas difíciles… y nadie está completamente preparado para eso. Pero cuanto antes dejes de preguntarte “¿por qué me pasa esto a mí?” y empieces a preguntarte “¿cómo quiero posicionarme frente a esto?”, más paz mental vas a recuperar.

No puedes controlar la ciática de tu madre.
No puedes evitar todos los problemas de la vida.
Pero sí puedes empezar a observar tus pensamientos antes de convertirlos en una sentencia sobre ti y sobre tu vida.

Y honestamente, el hecho de que quieras cambiar esta manera de tomártelo ya dice mucho de ti. Porque hay personas que se quedan años instaladas en el papel de víctima sin cuestionárselo jamás. Tú ya estás viendo el patrón. Y ese es el primer paso para salir de él.
 Beatriz Madrid Martínez
Psicólogo, Psicólogo infantil
Valdemoro
Hola para poder enfadarnos menos en este tipo de situaciones es importante asumir que cuando los que están a nuestro alrededor hacen mal las cosas o reaccionan mal no lo hacen por voluntad. Por otra parte, es posible que sea necesario llenar la vida de cosas que te nutren para no estar siempre tan pendiente de los demás pudiendo estas tu más contenta contigo. Mira si en tu día a día haces cosas que te gustan o te hacen feliz. Si ves que no incorpora algunas. Un abrazo
Hola, hay situaciones en las que la manera en la que estamos reaccionando ante una situación no encaja con como querríamos afrontar dicha situación, en esas situaciones podemos sentir malestares que se unen a la propia situación estresante. Estas atravesando un momento, que para cualquier persona podría implicar un nivel de estrés considerable y que puede requerir un espacio de adaptación. En tu mensaje espresas "siento mucha rabia porque no me veo como una persona que está enfrentando una situación cotidiana que puede enfrentar cualquier ser humano". Es posible que estes sintiendo una emoción primero y luego sientas rabia por como te sientes o comportas, y te exiges responder de otra manera. Una primera parte que te puede acercar a lo que quieres, es reconocer que es normal que sientas emociones desagradables o que no este siendo fácil llevar la situación. Para poder cuidar, el cuidador necesita también cuidados.
Ya has hecho una parte muy importante y a veces complicada que es reconocer la situación que no te gusta, es posible que ahora tengas que darte permiso para sentir lo que sientes. Después es cuando se puede comenzar a abordar respuestas que encajen con la forma en la que te quieres comportar.

Preguntas relacionadas

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.