Por fin tomé amor propio y me fui del lado de un hombre con quien vivía. Pero quedé muy confundida

11 respuestas
Por fin tomé amor propio y me fui del lado de un hombre con quien vivía.
Pero quedé muy confundida con respecto a la mentalidad masculina y hasta asqueada. Yo le agarre asco por comentarios sexuales que dijo y leí por Instagram, por tic toc, etc.
Aparte que yo lo mantenía y si me gritaba decía que yo era la culpable. Considero sufrí abuso psicológico y económico pero no soy psicóloga.
Para no meter a todos en un pote yo necesito su orientación. Este hombre disfrutaba cuando estaba solo de ver mujeres amamantando, de ver senos y decirles que los tenían ricos, fijación con los cabellos. Tenía un léxico donde decía que podía estar con alguien aunque no le gustara porque lo importante es eyacular. También entre en dudas porque veía porno de travestis.
Empecé a creer que los hombres todos son asquerosos porque me reservo otras cosas para que no vayan a eliminar o rechazar mi publicación la cual me urge porque considero que depende de sus respuestas me quedaría sola por siempre después de tanto asco que siento.
Es verdaderamente normal tanta ociosidad?. Es realmente verdad que los hombres son meramente animales?. Me rehusó a creer que es así.
O será que simplemente estuve con un hombre de muy baja calidad ...
 Florencia Dwornicki
Psicólogo
Rincón de la Victoria
Hola, encantada! Lo que contás muestra algo muy importante: pudiste registrar que algo del vínculo no te hacía bien y salir de donde te sentías maltratada. Eso ya habla de un movimiento de cuidado hacia vos misma, aunque ahora haya quedado un “después” lleno de preguntas y sensaciones intensas como el asco o la desconfianza.

Cuando una experiencia es así de intensa, es bastante común que aparezcan ideas como “todos son iguales”. A veces es una forma de protegerse para no volver a pasar por lo mismo, pero también puede dejarte atrapada en vivir y si poder disfrutar otro tipo de experiencias más congruentes con tu bienestar relacional.

Por lo que describís, no estás hablando de “los hombres” en general, sino de una forma particular de vincularse, que puede ser vivida como degradante y abusiva. Y eso no es algo que haya que normalizar.

Quizás la pregunta no sea cómo son todos, sino cómo reconocer a tiempo un vínculo que no te hace bien, y qué necesitás vos para sentirte cuidada en una relación.

Si sentís que esto te dejó muy marcada, trabajarlo en terapia puede ayudarte a recuperar confianza sin negar lo que viviste. Deseo que estés bien. Psi. Flor Dwornicki

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 Álvaro Tranque Roncero
Psicólogo, Psicopedagogo
Badajoz
Saludos,
Antes de nada, me gustaría dejar claro que, dada la consulta, tal vez te sentirías más cómoda con la respuesta de una mujer, no obstante, te daré mi punto de vista por si pudiese serte de utilidad.

En primer lugar, quisiera felicitarte por dar un paso tan difícil como es alejarte de esa persona, ya que ese tipo de decisiones nunca es fácil, como tampoco lo es buscar ayuda por este tipo de temas tan personales.

Dicho esto, y pasando al tema del asco, es importante entender que las emociones tienen su utilidad, siempre que sepamos escuchar qué nos quieren decir. En el caso del asco, el mensaje se puede traducir en: “Esta ha sido una experiencia horrible y no quiero repetirla”. Esto, en sí mismo, no es malo, ya que te pone sobre aviso para evitar caer en una situación similar. El problema surge a raíz de que ese asco se dirige a un objetivo que no era el original.

El hombre que describes muestra, hablando en términos simples, una fijación con el sexo y una desviación de las conductas sexuales comunes que, si bien no son inexistentes, sí que resultan muy infrecuentes. No es extraño que las conductas que describes -y las que te callas, que, según indicas, son peores- te produzcan rechazo, y que tu cuerpo te advierta de que no vuelvas a juntarte con alguien así ¿Pero significa eso que todos los hombres son iguales?

Una cosa que estas haciendo muy bien, incluso con el esfuerzo que conlleva, es cuestionar esta idea. Realmente, existen muchas más diferencias entre los distintos tipos de hombres y distintos tipos de mujeres, que diferencias hay entre hombres y mujeres. De la misma forma que existen personas desagradables en ambos géneros, también las hay agradables, y si nos fijamos en la media, la mayoría de la gente, aún con sus defectos, entrarían en lo que consideramos comúnmente como “buenas personas”.

El mayor obstáculo aquí es que esto es la teoría. Aunque haya respondido tu duda, las emociones no cambian con tanta facilidad, y en tu caso particular parece que has sufrido mucho a raíz de este hombre, así que mi consejo sería acudir a un profesional de la salud mental para recibir una ayuda más personalizada. De ese modo podrás trabajar todo lo relacionado con ese abuso que mencionabas, y tendrás a alguien que te guíe de forma segura mientras retomas el contacto nuevamente con el género masculino, para así poner a prueba esas creencias que te están preocupando a día de hoy.

Espero que estas palabras te hayan ayudado, y que encuentres la ayuda que necesitas para seguir adelante. Un saludo.
Hola, gracias por abrirte y explicar una situación que claramente te ha dejado tocada a nivel emocional.

Por lo que describes, no se trata de que “todos los hombres sean así”, sino de una experiencia concreta con una persona que mostraba conductas, actitudes y valores que a ti te generaron rechazo, malestar y sensación de abuso. Es muy comprensible que, después de vivir algo así, puedas generalizar o sentir desconfianza hacia los hombres en general, porque el cerebro intenta protegerte de volver a pasar por una situación similar.

También es importante validar lo que percibes: comentas que había gritos, culpabilización, control económico y una dinámica en la que tú te sentías invalidada. Eso encaja con dinámicas de abuso psicológico y no es una relación sana ni equilibrada.

Sobre las conductas que mencionas, existen personas con distintos intereses, comportamientos y formas de relacionarse, pero eso no define a todo un colectivo. Reducirlo a “los hombres son así” es una conclusión comprensible desde la experiencia emocional, pero no representa la realidad en su conjunto. Lo que sí es cierto es que te has encontrado con una persona con valores y comportamientos que no eran compatibles con lo que tú necesitas en una relación.

Ahora mismo, más que centrarte en clasificar a los hombres en general, puede ser muy útil trabajar en procesar lo vivido, reconstruir tu confianza y clarificar qué límites, valores y condiciones necesitas en una relación para sentirte segura y respetada. Lo que has sentido no es exagerado: es una reacción coherente a una experiencia que te ha generado daño.

No vas a quedarte sola “por pensar esto”, pero sí es importante que no tomes una experiencia dolorosa como una verdad absoluta sobre todas las relaciones futuras.

Si quieres, puedo ayudarte a trabajar todo esto para que puedas recuperar tranquilidad, confianza y una visión más equilibrada a la hora de relacionarte en el futuro. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), también online y a domicilio en la zona norte de Madrid.

Un saludo.
 Lorena Zaky Menéndez
Psicólogo
Torrejón de Ardoz
Gracias por compartir algo tan íntimo y tan difícil. Lo que describes —desprecio, gritos, abuso económico, comentarios sexuales invasivos y conductas que te generaron asco y confusión— no refleja la conducta “normal” de los hombres, sino la dinámica de una relación marcada por abuso psicológico y falta de respeto hacia ti.

Es completamente comprensible que después de vivir algo así te sientas confundida, asqueada o incluso generalices. Cuando una persona ha estado expuesta durante mucho tiempo a comportamientos dañinos, su mente intenta protegerse y puede llegar a pensar que “todos son iguales”. Pero no es así. Lo que viviste habla de él, no de todos los hombres.

Las conductas que mencionas —cosificación, comentarios sexuales inapropiados, consumo de contenido que te incomodaba, desvalorización, dependencia económica invertida, manipulación— son señales claras de una relación desigual y emocionalmente dañina. Haber salido de ese entorno es un acto de amor propio muy importante.

Ahora lo que necesitas es acompañamiento para procesar lo vivido, reconstruir tu seguridad emocional y diferenciar entre una experiencia traumática y la realidad de las relaciones sanas. Muchas personas, después de una relación abusiva, sienten rechazo, miedo o asco; esto forma parte del impacto emocional y puede trabajarse en terapia.

Puedo ayudarte a:

Entender por qué te sientes así

Identificar qué fue abuso y cómo te afectó

Recuperar tu confianza en ti y en tus vínculos

Diferenciar patrones dañinos de relaciones sanas

Sanar la imagen que te quedó de la masculinidad

No estás exagerando y no estás “dañada”: estás reaccionando a una experiencia que te hirió profundamente. Con apoyo profesional, este malestar puede transformarse en claridad, límites sanos y relaciones más seguras en el futuro.

Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso.
Lo que has vivido no define a todos los hombres, sino a una relación concreta con dinámicas claramente dañinas, donde hay indicadores de abuso psicológico y económico como la culpabilización, los gritos y la falta de respeto. El lenguaje sexual que utilizaba refleja una forma de relacionarse basada en la cosificación y la falta de empatía, lo cual no es propio de un vínculo sano. Tu sensación de asco no es exagerada, sino una respuesta emocional protectora ante algo que ha vulnerado tus límites. Aunque existe diversidad en la sexualidad, esta se vuelve problemática cuando invade, degrada o no tiene en cuenta al otro.

La idea de que “todos los hombres son así” es una sobregeneralización que aparece como mecanismo de defensa tras una experiencia negativa, pero no se ajusta a la realidad, ya que existe una gran variedad de formas de vincularse. Lo más importante es que fuiste capaz de irte, lo cual refleja un nivel real de amor propio y protección. Ahora el foco no debe estar en entender a todos los hombres, sino en reconstruir tu seguridad emocional y tus criterios a la hora de elegir pareja. El miedo a quedarte sola es comprensible, pero no significa que vaya a ser así. Puedes reformular lo vivido entendiendo que estuviste con una persona incompatible y dañina, y que el aprendizaje ahora es aprender a elegir relaciones más sanas, no cerrar la puerta a todas.
Hola, gracias por compartir algo tan fuerte. Se siente el impacto que te dejó esa relación, y también algo importante: pudiste salir de ahí. Eso ya habla de un movimiento de cuidado hacia vos misma.

Por lo que describís, más allá de cómo él sea o de sus conductas, hay algo claro: viviste situaciones que te hicieron sentir incómoda, desvalorizada y expuesta. Mencionás gritos, que te responsabilizaba, dependencia económica… es comprensible que hoy te quede una sensación de asco, rechazo y confusión.

Cuando atravesamos una experiencia así, es bastante habitual que aparezca una generalización:
- “¿Y si todos son así?”
No tanto porque realmente lo creas en el fondo, sino porque tu experiencia fue muy invasiva y necesitás protegerte.

Quizás pueda ayudarte diferenciar dos cosas:

- Lo que viviste con esta persona (que parece haber tenido conductas que te hicieron daño).
- Y la idea de que eso represente a todos los hombres.

No todos los hombres funcionan de esa manera, pero sí es importante registrar que este vínculo no fue saludable para vos. Y que el asco que sentís ahora también puede ser una forma de tu propio psiquismo de poner un límite, de decir “por acá no”.

Más que intentar responder “cómo son los hombres”, tal vez el foco pueda ir hacia:
- ¿Qué cosas hoy ya sabés que no querés volver a tolerar?
- ¿Qué tipo de vínculo te gustaría construir en el futuro?

Darte tiempo también es clave. No necesitás decidir ahora si vas a estar sola o no para siempre. Estás saliendo de una experiencia que dejó huella, y es esperable que necesites procesarla.

Si podés, un espacio terapéutico puede ayudarte mucho a ordenar lo vivido, recuperar confianza y diferenciar mejor entre lo que fue esa relación y lo que es posible en otras.

Lo que sentís tiene sentido. Y no, no estás condenada a que todos los vínculos sean así. Hay algo nuevo que puede construirse, pero primero es importante que puedas cuidarte y recomponerte vos
Lo que estás sintiendo tiene mucho sentido después de lo que has vivido. Has salido de una relación donde hubo gritos, desvalorización, carga económica sobre ti y conductas que te generaron rechazo. Es normal que, al salir, aparezcan confusión y una generalización del tipo “todos son así”. No es que estés exagerando, es que tu experiencia ha sido muy intensa.

Hay dos cosas importantes que conviene separar.

Primero, lo que hacía esa persona. Por lo que describes, había:
– falta de respeto hacia ti
– cosificación sexual de otras personas
– un discurso centrado en el placer sin vínculo (“lo importante es eyacular”)
– dependencia económica invertida sin responsabilidad
– y además te culpabilizaba cuando te gritaba

Eso encaja con dinámicas de abuso psicológico y económico (abuso psicológico). No hace falta ser psicóloga para reconocer que no era una relación sana. El asco que sientes no es casual: es una reacción muy habitual cuando se rompe la idealización y se ve con claridad lo que había.

Segundo, la generalización hacia “los hombres”. Aquí es donde conviene afinar, porque si no, el daño de esa relación se alarga.

No, no todos los hombres son así. Tampoco son “meramente animales”. Existen hombres con conductas sexualizadas, inmaduras o poco empáticas, igual que existen otros con capacidad de vínculo, respeto y responsabilidad. Lo que ocurre es que, cuando has estado con alguien que cruza ciertos límites, el sistema de alerta se queda muy activado y tiende a meter todo en el mismo saco para protegerte.

Más que pensar “todos son así” o “este era de baja calidad”, puede ser más útil verlo así:
– estuviste con una persona con valores y conductas que no encajan contigo
– toleraste cosas durante un tiempo (probablemente intentando entender o sostener la relación)
– y ahora tu cuerpo reacciona con rechazo para que no vuelvas a pasar por lo mismo

Eso no es debilidad, es aprendizaje.

También es importante aclarar algo que te ha generado dudas: consumir porno o tener fantasías no define por sí solo a una persona. Lo que sí marca la diferencia es cómo se relaciona con eso y cómo trata a su pareja en la vida real. En tu caso, lo problemático no es solo lo que veía, sino el conjunto: el discurso, la falta de respeto, la dinámica contigo.

Ahora mismo no necesitas decidir si “te quedarás sola para siempre”. Eso suele aparecer cuando hay decepción y asco. Lo que sí necesitas es:
– recuperar tu criterio (qué aceptas y qué no)
– no invalidar lo que has sentido
– y darte tiempo antes de volver a confiar

Salir de ahí ya habla de que hay una parte de ti que se está cuidando.

Si quieres, puedo ayudarte a diferenciar mejor qué señales mirar en futuras relaciones para no repetir este patrón y cómo reconstruir la confianza sin caer en esa generalización que ahora te bloquea. Puedes pedirme cita online y lo vemos con calma.
Tal como dices, no todos los hombres son así ni mucho menos. A veces nos encontramos en el camino de la vida personas con una mentalidad y una manera de tratar que es mejor dejarlas ir. Esta experiencia quizá te a creado un trauma con los hombres. Es por ello, que te recomiendo acudir a una psicóloga para que te ayude en este proceso.
Lo primero: has dado un paso muy importante al salir de una relación donde te sentías maltratada. Por lo que explicas, sí hay indicios de abuso psicológico y económico, y es normal que hayas terminado sintiendo rechazo o incluso asco.

Cuando vivimos algo así, nuestra mente intenta protegernos generalizando:“Si todos son así, me alejo y no me vuelven a hacer daño”

Pero no, no todos los hombres son así. Lo que describes habla más del tipo de persona con la que estuviste que de los hombres en general.

También es importante entender que:
• El consumo de contenido sexual no define por sí solo a una persona, pero
• La falta de respeto, la cosificación y el maltrato sí son señales claras de una relación dañina.

Ahora mismo estás en una fase de rechazo que cumple una función: protegerte. Pero quedarse ahí puede aislarte más de lo que deseas.

Mi recomendación:
• No te fuerces a confiar ahora.
• Date tiempo para procesar lo vivido.
• Trabaja en diferenciar entre tu experiencia y la realidad presente.

Si lo necesitas, puedo ayudarte a sanar lo que has vivido para que no condicione tus relaciones futuras. No se trata de volver a confiar “porque sí”, sino de hacerlo desde un lugar más seguro y consciente.
 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo (y hombre)
Ahora mismo estás en una fase muy concreta: tu sistema está intentando protegerte. Y lo está haciendo de una manera bastante habitual en estos casos: generalizando.

Pasas de “esto que viví fue muy desagradable” a “los hombres son así”. No porque sea una conclusión realista, sino porque tu experiencia ha sido intensa y sostenida. Cuando algo nos impacta así, la mente tiende a simplificar para evitar volver a exponerse a lo mismo.

Voy a ser claro contigo:
no, los hombres no son “meramente animales” ni todos funcionan como describes.

Lo que sí es cierto es que existen hombres con una relación con la sexualidad muy desregulada, muy cosificada o muy poco empática. Y también existen hombres con una vivencia de la sexualidad integrada, respetuosa y vinculada al otro. Igual que ocurre en otros ámbitos humanos, hay mucha variabilidad.

En tu caso, lo que describes de él no es solo “una forma de ser hombre”. Hay varios elementos problemáticos:

Cosificación sexual explícita (reducir a las personas a estímulo sexual)
Desconexión emocional en el discurso (“da igual que me guste o no”)
Falta de respeto en la convivencia (gritos, culpabilización)
Dependencia económica invertida sin reconocimiento
Probable uso compulsivo de contenido sexual

Esto no define a “los hombres”. Define a una persona concreta con un funcionamiento bastante limitado en lo emocional y relacional.

Hay algo importante que te está pasando y conviene que lo veas:

El “asco” que sientes no es solo hacia él. Es una respuesta emocional de defensa. El asco sirve para marcar distancia, para protegerte de algo que has vivido como invasivo o degradante. En ese sentido, ahora mismo te está ayudando a no volver a exponerte.

El problema aparece si ese asco se convierte en una posición rígida hacia todos, porque entonces te aísla y te cierra posibilidades que, en realidad, no tienen por qué ser dañinas.

También quiero señalar algo con cuidado:
Has estado sosteniendo una relación donde tú aportabas económicamente y, aun así, recibías maltrato. Eso no ocurre por casualidad. Suele haber, por debajo, una tendencia a tolerar más de lo que te hace bien, o a intentar sostener vínculos que ya están deteriorados.

No te lo digo para que te culpes, sino para que lo tengas en cuenta hacia adelante. El foco no es solo “qué tipo de hombre era él”, sino también qué te llevó a mantenerte ahí y cómo detectar antes esas señales.

Respecto a tu pregunta final:

No, no estás condenada a quedarte sola si no aceptas ese tipo de comportamiento.
De hecho, suele ocurrir lo contrario: cuando una persona empieza a tener más claridad y límites, cambia también el tipo de vínculo al que accede.

Ahora mismo no necesitas decidir “cómo son los hombres”.
Necesitas recuperar tu propio criterio.

Algunas ideas que pueden ayudarte a recolocarte:

Diferenciar entre tu experiencia concreta y la realidad general
Darte tiempo antes de volver a vincularte, sin presión
Observar qué actitudes son innegociables para ti (respeto, coherencia, trato)
Prestar más atención a cómo te hace sentir una persona que a lo que dice

Y algo importante para cerrar:

Lo que has vivido ha sido desagradable, y probablemente sí hubo componentes de abuso psicológico y económico. Que te sientas confundida y con rechazo entra dentro de lo esperable.

Pero esa experiencia no define el conjunto de las relaciones posibles. Define un vínculo del que, con buen criterio, has salido.

Ahora toca reconstruir desde ahí, con más conciencia, no con más miedo.

Un abrazo.
 Alba Rambla
Psicólogo
Santa Cruz de Tenerife
Esta es una situación muy dura y entiendo perfectamente ese sentimiento de rechazo y confusión que llevas encima. Cuando una persona que debería ser nuestro refugio se convierte en nuestra fuente de abuso y de asco, es normal que nuestra mente, para intentar protegernos, empiece a ver el peligro en todos los hombres. Es una respuesta de supervivencia: si todos son así, estar sola es la única forma de estar a salvo.

Lo primero que quiero decirte es que lo que describes es, efectivamente, una situación de abuso psicológico y económico. Mantener a alguien que te grita, te culpa de sus reacciones y te falta al respeto de esa manera genera un trauma que ahora mismo te está haciendo mirar el mundo a través de ese dolor.

Sobre tus dudas acerca de la "naturaleza masculina": no, no es normal ni es una característica biológica de los hombres ser "animales" o carecer de respeto por la intimidad de las mujeres. Lo que has vivido es la convivencia con una persona con una desconexión emocional muy profunda y una distorsión de la sexualidad grave. Esa necesidad de consumir imágenes de forma compulsiva y ese léxico tan cosificador hablan de su propia carencia y de su falta de calidad humana, no de una verdad universal sobre los hombres.

Desde mi especialidad en trauma y apego, veo que tu sistema nervioso está en un estado de alerta máxima. El asco que sientes es una señal de que tus límites fueron sobrepasados durante mucho tiempo y ahora tu cuerpo necesita poner mucha distancia. Es fundamental procesar todo esto para que esa experiencia no se convierta en una sentencia de soledad de por vida.

En terapia trabajamos para limpiar esa mirada herida, procesar el abuso que viviste y recuperar tu seguridad. El objetivo no es que te obligues a confiar en nadie ahora, sino que recuperes el valor de tu propia compañía y que, con el tiempo, puedas distinguir entre una persona sana y alguien que vuelve a repetir esos patrones.

Has sido muy valiente al irte de ahí. Ahora toca curar la parte que se quedó dañada para que el asco dé paso a la tranquilidad. Si sientes que necesitas ayuda para empezar a soltar toda esa suciedad emocional que él dejó en ti, aquí tienes un espacio seguro para hacerlo. Mucho ánimo, no tienes por qué llevar este peso sola.

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