Tengo una hija de 39 años separada, con dos hijas de diferentes parejas, la mayor 10 años, la pequeñ
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Tengo una hija de 39 años separada, con dos hijas de diferentes parejas, la mayor 10 años, la pequeña 3 años. Estoy preocupada por las niñas, sobre todo la mayor, lleva viviendo con el quinto novio de su madre, ella ya está un poco harta. Su madre deja a un novio, ( que suelen acabar con grandes discusiones, broncas etc) y conoce otro y a los dos meses ya está viviendo con ellas. Me preocupa mucho. Yo lo he hablado con mi hija, que conozca con más tiempo al nuevo chico antes de meterlo en casa con las niñas, pero dice si si y al mes ya está en casa. Que consejo me podéis dar.
Su preocupación es comprensible. Los cambios frecuentes de pareja y la convivencia rápida pueden afectar la estabilidad emocional de las niñas, especialmente de la mayor, que ya expresa cansancio.
Aunque usted no puede cambiar las decisiones de su hija, sí puede cumplir un rol protector importante siendo una figura estable, disponible y de escucha para sus nietas. Validar lo que siente la niña mayor, sin criticar a la madre ni ponerla en un lugar adulto, es fundamental.
Con su hija, suele ser más útil expresar la preocupación centrada en el bienestar de las niñas y no desde el reproche. Si aparecen cambios emocionales o conductuales significativos en la niña mayor, sería recomendable una consulta psicológica.
Aunque usted no puede cambiar las decisiones de su hija, sí puede cumplir un rol protector importante siendo una figura estable, disponible y de escucha para sus nietas. Validar lo que siente la niña mayor, sin criticar a la madre ni ponerla en un lugar adulto, es fundamental.
Con su hija, suele ser más útil expresar la preocupación centrada en el bienestar de las niñas y no desde el reproche. Si aparecen cambios emocionales o conductuales significativos en la niña mayor, sería recomendable una consulta psicológica.
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Tu preocupación es muy comprensible. Cuando los niños viven cambios frecuentes de pareja en el hogar, especialmente acompañados de discusiones y rupturas intensas, pueden sentirse inseguros, confundidos o cansados emocionalmente. En el caso de la niña mayor, que ya expresa hartazgo, es una señal de que algo le está pesando.
Como abuela, es importante que puedas mantener un vínculo estable y seguro con ellas, ofreciéndoles un espacio donde sentirse escuchadas y tranquilas, sin ponerlas en medio del conflicto ni hablar mal de su madre. Con tu hija, aunque ya hayas intentado hablarlo, a veces ayuda cambiar el enfoque: no tanto cuestionar sus decisiones, sino expresar cómo estos cambios pueden afectar emocionalmente a las niñas y la importancia de proteger su estabilidad.
Si esta dinámica se mantiene, sería muy recomendable que tu hija pudiera contar con acompañamiento psicológico, tanto para ella como, si es posible, para la niña mayor. A veces no se trata de falta de amor, sino de dificultades para sostener la soledad o los vínculos de otra manera. Cuidar a las niñas pasa también por ayudar a los adultos a mirar sus propios patrones.
Como abuela, es importante que puedas mantener un vínculo estable y seguro con ellas, ofreciéndoles un espacio donde sentirse escuchadas y tranquilas, sin ponerlas en medio del conflicto ni hablar mal de su madre. Con tu hija, aunque ya hayas intentado hablarlo, a veces ayuda cambiar el enfoque: no tanto cuestionar sus decisiones, sino expresar cómo estos cambios pueden afectar emocionalmente a las niñas y la importancia de proteger su estabilidad.
Si esta dinámica se mantiene, sería muy recomendable que tu hija pudiera contar con acompañamiento psicológico, tanto para ella como, si es posible, para la niña mayor. A veces no se trata de falta de amor, sino de dificultades para sostener la soledad o los vínculos de otra manera. Cuidar a las niñas pasa también por ayudar a los adultos a mirar sus propios patrones.
Entiendo tu preocupación, y es una inquietud muy legítima. Lo que describes puede generar inestabilidad emocional en las niñas, especialmente en la mayor, que ya tiene edad para percibir los cambios, anticipar las rupturas y cansarse de dinámicas repetidas de conflicto y sustitución de figuras adultas.
Algunos puntos que pueden ayudarte a enfocar la situación:
Diferenciar lo que depende de ti y lo que no
Como madre y abuela puedes expresar tu preocupación, pero no puedes controlar las decisiones de tu hija. Insistir de forma reiterada suele generar el efecto contrario: que ella se cierre o minimice el problema. Es importante asumir este límite para proteger también tu propio bienestar emocional.
Centrarte en el bienestar de las niñas desde tu rol
Aunque no puedas cambiar la dinámica de pareja de tu hija, sí puedes ser una figura estable para tus nietas. La estabilidad emocional de un adulto disponible, predecible y seguro compensa en parte los entornos cambiantes. Para la mayor, sentir que hay alguien que la escucha sin juzgarla es especialmente valioso.
Evitar hablar mal de la madre delante de las niñas
Aunque resulte difícil, es importante no colocarlas en un conflicto de lealtades. Puedes validar lo que sienten (“entiendo que estés cansada”, “es normal que te cueste adaptarte”) sin criticar directamente las decisiones de su madre.
Hablar con tu hija desde la preocupación, no desde el reproche
Cuando vuelvas a hablar con ella, puede ser más efectivo centrarte en el impacto en las niñas que en su vida sentimental. Por ejemplo: cómo afecta a la mayor la sucesión de figuras, las rupturas con discusiones o la falta de tiempo de adaptación. Aun así, es posible que ella no esté preparada para cambiar ahora mismo.
Observar señales de alarma en la niña mayor
Cambios bruscos de conducta, problemas escolares, regresiones, somatizaciones, tristeza persistente o excesiva responsabilidad emocional serían motivos para recomendar ayuda profesional para la niña, incluso aunque la madre no vea el problema de inicio.
Si lo deseas, sería recomendable pedir cita online para poder valorar con más calma cómo acompañar a tus nietas, cómo hablar con tu hija sin deteriorar la relación y cómo gestionar tu propia angustia ante una situación que te supera en parte. A veces el trabajo terapéutico con los abuelos es clave para sostener a los menores en contextos familiares complejos.
Algunos puntos que pueden ayudarte a enfocar la situación:
Diferenciar lo que depende de ti y lo que no
Como madre y abuela puedes expresar tu preocupación, pero no puedes controlar las decisiones de tu hija. Insistir de forma reiterada suele generar el efecto contrario: que ella se cierre o minimice el problema. Es importante asumir este límite para proteger también tu propio bienestar emocional.
Centrarte en el bienestar de las niñas desde tu rol
Aunque no puedas cambiar la dinámica de pareja de tu hija, sí puedes ser una figura estable para tus nietas. La estabilidad emocional de un adulto disponible, predecible y seguro compensa en parte los entornos cambiantes. Para la mayor, sentir que hay alguien que la escucha sin juzgarla es especialmente valioso.
Evitar hablar mal de la madre delante de las niñas
Aunque resulte difícil, es importante no colocarlas en un conflicto de lealtades. Puedes validar lo que sienten (“entiendo que estés cansada”, “es normal que te cueste adaptarte”) sin criticar directamente las decisiones de su madre.
Hablar con tu hija desde la preocupación, no desde el reproche
Cuando vuelvas a hablar con ella, puede ser más efectivo centrarte en el impacto en las niñas que en su vida sentimental. Por ejemplo: cómo afecta a la mayor la sucesión de figuras, las rupturas con discusiones o la falta de tiempo de adaptación. Aun así, es posible que ella no esté preparada para cambiar ahora mismo.
Observar señales de alarma en la niña mayor
Cambios bruscos de conducta, problemas escolares, regresiones, somatizaciones, tristeza persistente o excesiva responsabilidad emocional serían motivos para recomendar ayuda profesional para la niña, incluso aunque la madre no vea el problema de inicio.
Si lo deseas, sería recomendable pedir cita online para poder valorar con más calma cómo acompañar a tus nietas, cómo hablar con tu hija sin deteriorar la relación y cómo gestionar tu propia angustia ante una situación que te supera en parte. A veces el trabajo terapéutico con los abuelos es clave para sostener a los menores en contextos familiares complejos.
Buenos días. Entiendo la situación. Para los niños es difícil. Sería mejor mirar de no convivir con el novio durante un tiempo y ver si la niña se va adaptando. Trabajar el tema de las relaciones con terapia también te iría bien. Las personas no se conocen bien hasta una temporada.
La clave está en donde vive su hija con las niñas; porque si es en su casa de usted, los límites y las condiciones le corresponden a usted y puede impedir que convivan. Si ella vive independiente, lo único es hablar desde la empatía, comprendiendo que quizás es difícil para ella vivir sin pareja (podría tener dependencia afectiva y rasgos dependientes), pedirle que piense más en ella y sus hijas, y que le dé tiempo a una relación de pareja con prudencia antes de convivir.
Entiendo mucho tu preocupación. Es lógica y tiene sentido, sobre todo pensando en la estabilidad emocional de tus nietas, y especialmente de la mayor, que ya está verbalizando cansancio.
Hay varias cosas importantes aquí:
1) No puedes controlar las decisiones de tu hija, por mucho que te duelan o no las compartas. Insistir o confrontarla más probablemente solo genere distancia y no cambie su conducta.
2) Sí puedes cuidar el vínculo con tus nietas. Que sepan que contigo hay un espacio estable, previsible y seguro. A veces, una sola figura adulta constante compensa mucha inestabilidad alrededor.
3) Con tu hija, en lugar de hablar desde el “deberías”, puede ayudar hablar desde el impacto en las niñas, especialmente en la mayor. No juzgarla como madre, sino poner palabras a lo que observas: cambios, cansancio, inseguridad, confusión. Si se siente atacada, se cerrará, si se siente comprendida, quizá escuche más.
4) Si ves señales claras de sufrimiento emocional en las niñas (ansiedad, retrocesos, problemas de conducta, tristeza persistente), sugerir ayuda profesional para ellas puede ser una vía más aceptable que cuestionar directamente a tu hija.
No puedes cambiar a tu hija, pero sí ser un ancla de estabilidad, cuidar la relación con tus nietas y hablar con tu hija desde la preocupación, no desde el reproche. Eso ya es mucho.
Si necesitas acompañamiento con este tema, puedes contactarme a través de mi perfil. Saludos!!
Hay varias cosas importantes aquí:
1) No puedes controlar las decisiones de tu hija, por mucho que te duelan o no las compartas. Insistir o confrontarla más probablemente solo genere distancia y no cambie su conducta.
2) Sí puedes cuidar el vínculo con tus nietas. Que sepan que contigo hay un espacio estable, previsible y seguro. A veces, una sola figura adulta constante compensa mucha inestabilidad alrededor.
3) Con tu hija, en lugar de hablar desde el “deberías”, puede ayudar hablar desde el impacto en las niñas, especialmente en la mayor. No juzgarla como madre, sino poner palabras a lo que observas: cambios, cansancio, inseguridad, confusión. Si se siente atacada, se cerrará, si se siente comprendida, quizá escuche más.
4) Si ves señales claras de sufrimiento emocional en las niñas (ansiedad, retrocesos, problemas de conducta, tristeza persistente), sugerir ayuda profesional para ellas puede ser una vía más aceptable que cuestionar directamente a tu hija.
No puedes cambiar a tu hija, pero sí ser un ancla de estabilidad, cuidar la relación con tus nietas y hablar con tu hija desde la preocupación, no desde el reproche. Eso ya es mucho.
Si necesitas acompañamiento con este tema, puedes contactarme a través de mi perfil. Saludos!!
La hija de 10 años está en una etapa de cambios hacia la adolescencia, el estar viendo pasar cinco figuras masculinas puede generarle desconfianza en las relaciones, "nadie es permanente", lo que puede afectar a su seguridad personal.
La hija de 3 años está en la etapa de desarrollo del apego, lo cual con tantos cambios puede provocar o generar un apego inseguro.
Sería aconsejable que las parejas no conozcan a las niñas ni convivan con ellas hasta que la relación no sea sólida y estable
La hija de 3 años está en la etapa de desarrollo del apego, lo cual con tantos cambios puede provocar o generar un apego inseguro.
Sería aconsejable que las parejas no conozcan a las niñas ni convivan con ellas hasta que la relación no sea sólida y estable
Que edad tenia tu hija cuando te separaste? Hay varias posibilidades. Es probable que no hiciese una interiorización de tu separación /divorcio. Puede ser también que tenga ciertos problemas de Apego en las relaciones interpersonales o incluso que no maneje bien la soledad.
Te recomiendo que le aconsejes visitar a un profesional para tratar su caso. Sí parece que precise ayuda profesional en presencial o al menos en online.
Te recomiendo que le aconsejes visitar a un profesional para tratar su caso. Sí parece que precise ayuda profesional en presencial o al menos en online.
Gracias por compartir una situación que comprensiblemente genera preocupación. Es normal que te inquietes por el bienestar emocional de tus nietas. En el caso de la niña de 10 años, el hecho que exprese que está harta es una señal importante de que probablemente necesita estabilidad, sentirse escuchaday tener un espacio seguro donde expresar lo que siente. En tu papel de abuela, puede ser muy valioso ofrecer un vínculo estable y predecible, escuchar sin criticar a la madre delante de ellas y validar las emociones de la niña, sin cargarla de responsabilidades de adulta. Si observas cambios importantes en su comportamiento, estado de ánimo o rendimiento escolar, podría ser recomendable que la família valore un acompañamiento psicológico infantil, que ayude a la niña a poner palabras a lo que vive y a desarrollar recursos emocionales. También sería positivo, si es posible, que la madre pueda reflexionar sobre la importancia de la estabilidad emocional para sus hijas, siempre des del diálogo y no desde el reproche, así como valorar también un acompañamiento psicológico, si accediera a ello. Tu preocupación habla de cuidado y amor. Acompañar desde la calma, la escucha y la constancia es una forma muy importante de protección emocional.
Hola, gracias por compartir tu preocupación, que es muy comprensible.
Lo que describes puede resultar inquietante, especialmente pensando en el bienestar emocional de tus nietas, y en particular de la mayor, que ya está expresando cansancio ante tantos cambios. Las entradas y salidas frecuentes de parejas en el hogar pueden generar en los niños inseguridad, confusión y dificultad para sentirse estables, incluso aunque no haya una mala intención por parte del adulto. Que tú lo percibas y lo señales habla de tu sensibilidad y de tu deseo de protegerlas.
Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que no siempre es posible cambiar directamente las decisiones de una hija adulta, y que insistir de forma reiterada puede generar más distancia que acercamiento. A veces resulta más útil mantener una actitud de apoyo hacia las niñas, ofrecerles un espacio seguro contigo y estar atenta a posibles señales de malestar, sin entrar en confrontaciones constantes con su madre. Este tipo de situaciones se benefician mucho de un espacio terapéutico donde poder pensar cómo acompañar mejor a las menores, cómo poner límites desde tu lugar de abuela y cómo manejar la preocupación y la impotencia que todo esto te genera.
Puedo ayudarte con una primera sesión para valorar la situación con calma y orientarte sobre cómo actuar de la forma más protectora posible, ya sea en consulta presencial en Madrid Norte (zona Chamartín, cerca del metro Colombia y Pío XII), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Si te parece, dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo vemos con tranquilidad.
Lo que describes puede resultar inquietante, especialmente pensando en el bienestar emocional de tus nietas, y en particular de la mayor, que ya está expresando cansancio ante tantos cambios. Las entradas y salidas frecuentes de parejas en el hogar pueden generar en los niños inseguridad, confusión y dificultad para sentirse estables, incluso aunque no haya una mala intención por parte del adulto. Que tú lo percibas y lo señales habla de tu sensibilidad y de tu deseo de protegerlas.
Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que no siempre es posible cambiar directamente las decisiones de una hija adulta, y que insistir de forma reiterada puede generar más distancia que acercamiento. A veces resulta más útil mantener una actitud de apoyo hacia las niñas, ofrecerles un espacio seguro contigo y estar atenta a posibles señales de malestar, sin entrar en confrontaciones constantes con su madre. Este tipo de situaciones se benefician mucho de un espacio terapéutico donde poder pensar cómo acompañar mejor a las menores, cómo poner límites desde tu lugar de abuela y cómo manejar la preocupación y la impotencia que todo esto te genera.
Puedo ayudarte con una primera sesión para valorar la situación con calma y orientarte sobre cómo actuar de la forma más protectora posible, ya sea en consulta presencial en Madrid Norte (zona Chamartín, cerca del metro Colombia y Pío XII), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Si te parece, dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo vemos con tranquilidad.
Entiendo mucho tu preocupación y es completamente comprensible. Estás mirando por el bienestar de tus nietas, especialmente de la mayor, que ya puede expresar cansancio ante tantos cambios. Cuando hay entradas y salidas frecuentes de parejas, sobre todo con conflictos, los niños pueden sentir inseguridad, confusión o falta de estabilidad emocional.
Es importante que tengas en cuenta que, aunque como abuela puedas aconsejar y mostrar tu preocupación, las decisiones finales las toma tu hija como madre. A veces insistir demasiado puede generar más distancia o que ella se cierre a escucharte. Puede ser más útil hablar desde cómo te sientes tú y desde lo que observas en las niñas, sin entrar en reproches ni juicios hacia su forma de vivir las relaciones.
Con la mayor, lo más importante es que tenga un espacio seguro contigo donde pueda expresar lo que siente sin sentirse culpable. Validar sus emociones, sin ponerla en contra de su madre, puede ser muy protector para ella.
Si notas señales claras de malestar emocional en las niñas (cambios de conducta, ansiedad, regresiones, problemas escolares), en ese caso sí sería recomendable plantear a tu hija la posibilidad de apoyo psicológico para ellas, enfocándolo siempre como una ayuda, no como una crítica.
Tu papel ahora puede ser el de figura estable, calmada y disponible. Eso, aunque no lo parezca, ya es una ayuda muy grande para tus nietas.”
Es importante que tengas en cuenta que, aunque como abuela puedas aconsejar y mostrar tu preocupación, las decisiones finales las toma tu hija como madre. A veces insistir demasiado puede generar más distancia o que ella se cierre a escucharte. Puede ser más útil hablar desde cómo te sientes tú y desde lo que observas en las niñas, sin entrar en reproches ni juicios hacia su forma de vivir las relaciones.
Con la mayor, lo más importante es que tenga un espacio seguro contigo donde pueda expresar lo que siente sin sentirse culpable. Validar sus emociones, sin ponerla en contra de su madre, puede ser muy protector para ella.
Si notas señales claras de malestar emocional en las niñas (cambios de conducta, ansiedad, regresiones, problemas escolares), en ese caso sí sería recomendable plantear a tu hija la posibilidad de apoyo psicológico para ellas, enfocándolo siempre como una ayuda, no como una crítica.
Tu papel ahora puede ser el de figura estable, calmada y disponible. Eso, aunque no lo parezca, ya es una ayuda muy grande para tus nietas.”
Es comprensible que te inquiete la situación, sobre todo pensando en el bienestar emocional de tus nietas. Los cambios frecuentes de pareja y la convivencia rápida pueden generar inseguridad en los niños, especialmente en la mayor, que ya puede expresar su malestar.
Es importante tener en cuenta que no puedes controlar las decisiones de tu hija, pero sí cuidar el vínculo con tus nietas: ofrecerles estabilidad, escucha y un espacio donde puedan sentirse seguras y validadas. A veces, esa figura constante es un factor protector muy positivo.
Seguir expresando tu preocupación a tu hija desde un lugar calmado, centrado en las niñas y no en la crítica puede ayudar. Si el malestar de la niña mayor aumenta, valorar apoyo psicológico para ella o incluso orientación familiar podría ser una buena opción.
Es importante tener en cuenta que no puedes controlar las decisiones de tu hija, pero sí cuidar el vínculo con tus nietas: ofrecerles estabilidad, escucha y un espacio donde puedan sentirse seguras y validadas. A veces, esa figura constante es un factor protector muy positivo.
Seguir expresando tu preocupación a tu hija desde un lugar calmado, centrado en las niñas y no en la crítica puede ayudar. Si el malestar de la niña mayor aumenta, valorar apoyo psicológico para ella o incluso orientación familiar podría ser una buena opción.
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