Voy a cumplir 35 años y todavía soy virgen, lo cual me avergüenza porque en mi entorno lo normal es
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Voy a cumplir 35 años y todavía soy virgen, lo cual me avergüenza porque en mi entorno lo normal es haberla perdido antes de los 25. A los 19 años tuve mi primera fantasía sexual. Todo comenzó cuando vi una escena de sexo en una telenovela que me dejó extasiada, y así con otras telenovelas y series. A partir de allí, empecé a tener interés en las experiencias sexuales, pero solo tenía sueños eróticos con famosos. Todavía me daba miedo hacerlo en la vida real. Antes de haber visto esa telenovela, no tenía ningún interés sexual. Desde que vi esa telenovela, me emocionaba cuando veía escenas de sexo en la televisión. Las romantizaba sobre todo cuando veía que las mujeres quedaban embarazadas porque esa era la prueba de que habían dejado de ser vírgenes. Es que veía que en muchas historias románticas uno de los principales clichés es que la mujer queda encinta en una relación amorosa con un hombre como "fruto del amor". Eso puede pasar tanto en las historias bonitas como en las trágicas, en la literatura y la televisión. Y en algunas pueden tener al hijo y en otras, perderlo. Por eso, cuando veía a muchas mujeres más jóvenes que yo teniendo hijos con hombres de estatus interesantes, sentía mucha envidia, ya que eso me evidenciaba que habían tenido relaciones con estos hombres, aparte de que un hijo crea un vínculo con un hombre. Esto lo tuve durante 15 años y ahora, después de ese tiempo, lo estoy cuestionando y siento mucha vergüenza de haber tenido esas ideas, por lo que me ha costado mucho revelarlo.
Hola,
Gracias por animarte a contarlo con tanta honestidad. Lo que describes no solo habla de tu historia, sino también de mucha vergüenza acumulada, presión social y años de convivir con expectativas sobre “cómo debería haber sido tu vida”. Es normal que aparezcan culpa, comparación con los demás y dudas cuando empiezas a cuestionar todo eso.
Algo importante es entender que no hay una “edad correcta” para vivir la sexualidad y que tu valor personal no depende de experiencias sexuales, maternidad o de cumplir con normas culturales o románticas. A veces, cuando una persona ha vivido tanto tiempo con una idea fija (como la que describes con las historias románticas), el cerebro se acostumbra a funcionar desde ahí y cuesta cambiar la forma de mirarse sin juzgarse.
Ahora el foco no es “ponerte al día”, sino trabajar la vergüenza, la autoexigencia, entender qué lugar ha tenido la fantasía en tu vida y qué deseas realmente hoy, desde libertad y no desde presión. También sería útil trabajar autoestima, relación con tu cuerpo, creencias sobre el amor y el vínculo.
Si quieres, puedo acompañarte en un proceso terapéutico seguro, sin juicio, para ordenar lo que sientes, sanar esa culpa y ayudarte a construir una relación más amable contigo y con tu sexualidad. No tienes por qué atravesar esto sola.
Un saludo,
David
Gracias por animarte a contarlo con tanta honestidad. Lo que describes no solo habla de tu historia, sino también de mucha vergüenza acumulada, presión social y años de convivir con expectativas sobre “cómo debería haber sido tu vida”. Es normal que aparezcan culpa, comparación con los demás y dudas cuando empiezas a cuestionar todo eso.
Algo importante es entender que no hay una “edad correcta” para vivir la sexualidad y que tu valor personal no depende de experiencias sexuales, maternidad o de cumplir con normas culturales o románticas. A veces, cuando una persona ha vivido tanto tiempo con una idea fija (como la que describes con las historias románticas), el cerebro se acostumbra a funcionar desde ahí y cuesta cambiar la forma de mirarse sin juzgarse.
Ahora el foco no es “ponerte al día”, sino trabajar la vergüenza, la autoexigencia, entender qué lugar ha tenido la fantasía en tu vida y qué deseas realmente hoy, desde libertad y no desde presión. También sería útil trabajar autoestima, relación con tu cuerpo, creencias sobre el amor y el vínculo.
Si quieres, puedo acompañarte en un proceso terapéutico seguro, sin juicio, para ordenar lo que sientes, sanar esa culpa y ayudarte a construir una relación más amable contigo y con tu sexualidad. No tienes por qué atravesar esto sola.
Un saludo,
David
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Hola. Gracias por expresar algo tan íntimo, no es fácil hacerlo.
Lo que describes no habla de algo “anormal”, sino de una historia personal de despertar sexual tardío, muy mediado por la fantasía, lo narrativo y lo simbólico. En tu caso, la sexualidad parece haberse organizado más alrededor de la imaginación, las historias románticas y los significados (amor, vínculo, validación, pertenencia) que alrededor de la experiencia corporal directa. Eso puede pasar cuando el deseo se vive con miedo, idealización o mucha carga emocional, y no implica un fallo ni un retraso patológico.
La vergüenza que sientes ahora suele aparecer cuando una persona empieza a revisar críticamente viejas construcciones internas. No significa que esas ideas fueran “malas”, sino que cumplieron una función en su momento: protegerte, darte sentido, canalizar el deseo de una forma que te resultaba segura. El problema no es haberlas tenido, sino quedarte atrapada en ellas sin poder revisarlas.
Ser virgen a los 35 no define tu valor, tu madurez ni tu capacidad de vincularte. Lo que sí parece relevante es cuánto sufrimiento, comparación o bloqueo te genera hoy este tema. Si hay malestar persistente, trabajo terapéutico puede ayudarte a separar deseo, miedo, idealización y autoestima, y a construir una relación más libre con tu cuerpo y con los vínculos reales, sin prisa ni exigencias externas.
No hay nada que “corregir” en ti. Hay una historia que entender. Y eso, bien acompañado, suele aliviar mucho.
Un cordial saludo.
Lo que describes no habla de algo “anormal”, sino de una historia personal de despertar sexual tardío, muy mediado por la fantasía, lo narrativo y lo simbólico. En tu caso, la sexualidad parece haberse organizado más alrededor de la imaginación, las historias románticas y los significados (amor, vínculo, validación, pertenencia) que alrededor de la experiencia corporal directa. Eso puede pasar cuando el deseo se vive con miedo, idealización o mucha carga emocional, y no implica un fallo ni un retraso patológico.
La vergüenza que sientes ahora suele aparecer cuando una persona empieza a revisar críticamente viejas construcciones internas. No significa que esas ideas fueran “malas”, sino que cumplieron una función en su momento: protegerte, darte sentido, canalizar el deseo de una forma que te resultaba segura. El problema no es haberlas tenido, sino quedarte atrapada en ellas sin poder revisarlas.
Ser virgen a los 35 no define tu valor, tu madurez ni tu capacidad de vincularte. Lo que sí parece relevante es cuánto sufrimiento, comparación o bloqueo te genera hoy este tema. Si hay malestar persistente, trabajo terapéutico puede ayudarte a separar deseo, miedo, idealización y autoestima, y a construir una relación más libre con tu cuerpo y con los vínculos reales, sin prisa ni exigencias externas.
No hay nada que “corregir” en ti. Hay una historia que entender. Y eso, bien acompañado, suele aliviar mucho.
Un cordial saludo.
Gracias por expresarlo con tanta honestidad. Lo que compartes es íntimo, complejo y valiente, y merece una respuesta cuidadosa y respetuosa.
Lo primero que conviene subrayar es esto: no hay nada patológico, inmaduro ni “incorrecto” en lo que relatas. Lo que describes tiene sentido cuando se observa desde una perspectiva psicológica y cultural, no moral.
Algunos puntos importantes para ayudarte a entenderte mejor:
1. La sexualidad no aparece igual en todas las personas ni en los mismos momentos
Hay personas cuyo deseo sexual despierta temprano y otras en las que aparece más tarde, de forma gradual o ligada a estímulos concretos (como narrativas románticas, ficción, identificación emocional). Eso no invalida tu sexualidad, ni la hace menos auténtica.
El hecho de que tus primeras fantasías surgieran a partir de una escena de ficción no significa que “antes no tuvieras sexualidad”, sino que necesitaste un marco simbólico seguro para que emergiera: sin exposición directa, sin riesgo, sin exigencia.
2. El miedo a lo real y el refugio en lo imaginario es una estrategia de protección, no un fallo
Las fantasías con personas inaccesibles (famosos) y el interés por historias ajenas permiten explorar el deseo sin exponerse al rechazo, a la vulnerabilidad o al juicio. Para muchas personas, especialmente si hay inseguridad, idealización del amor o miedo a la intimidad, esto es una vía habitual.
No es infantil ni extraño: es una forma de regular la ansiedad.
3. La asociación entre sexualidad, amor y embarazo no nace de ti, sino del relato cultural
Has señalado algo muy relevante: durante años consumiste historias donde el embarazo aparece como “prueba” de amor, de entrega, de haber sido elegida. Esa idea no es individual, es un guion cultural profundamente arraigado, especialmente dirigido a las mujeres.
En ese contexto, no es raro que:
• El embarazo simbolizara para ti “haber cruzado el umbral”
• Te despertara envidia, no por el hijo en sí, sino por lo que representaba: vínculo, legitimidad, reconocimiento
• Compararte con otras mujeres te generara vergüenza y sensación de estar “fuera de tiempo”
Nada de eso habla mal de ti; habla del peso de los mandatos sociales interiorizados durante años.
4. La vergüenza aparece cuando empiezas a cuestionar, no porque hayas estado equivocada
Es muy importante esto: la vergüenza que sientes ahora no significa que hayas pensado mal, sino que estás evolucionando. Cuando una persona revisa creencias antiguas desde un lugar más consciente, suele aparecer pudor, incomodidad o juicio retrospectivo.
Eso no es motivo de culpa: es señal de crecimiento psicológico.
5. Ser virgen a los 35 no define tu valor, tu feminidad ni tu capacidad de amar
La idea de que “lo normal” es haber tenido relaciones antes de cierta edad es una norma social estadística, no una ley psicológica ni vital. Tu historia no está atrasada ni estropeada; simplemente ha seguido otro ritmo, probablemente más vinculado a la necesidad de seguridad emocional que a la ausencia de deseo.
Y algo clave: Tu sexualidad no empieza cuando tienes una relación sexual. Empieza cuando hay fantasía, curiosidad, emoción, cuestionamiento… y eso ha estado presente en ti desde hace mucho.
Si estás en terapia o te planteas estarlo, este material es muy valioso para trabajar:
• La vergüenza
• La comparación
• La idealización del amor
• El miedo a la intimidad real
• La reconciliación con tu propio deseo
No hay nada que “confesar” ni nada que “reparar”. Hay algo que comprender y resignificar, con respeto hacia la mujer que fuiste durante esos años.
Si quieres, puedo ayudarte a ordenar todo esto en un marco más terapéutico o darte líneas claras para trabajarlo en sesión. No estás sola, ni fuera de lugar.
Lo primero que conviene subrayar es esto: no hay nada patológico, inmaduro ni “incorrecto” en lo que relatas. Lo que describes tiene sentido cuando se observa desde una perspectiva psicológica y cultural, no moral.
Algunos puntos importantes para ayudarte a entenderte mejor:
1. La sexualidad no aparece igual en todas las personas ni en los mismos momentos
Hay personas cuyo deseo sexual despierta temprano y otras en las que aparece más tarde, de forma gradual o ligada a estímulos concretos (como narrativas románticas, ficción, identificación emocional). Eso no invalida tu sexualidad, ni la hace menos auténtica.
El hecho de que tus primeras fantasías surgieran a partir de una escena de ficción no significa que “antes no tuvieras sexualidad”, sino que necesitaste un marco simbólico seguro para que emergiera: sin exposición directa, sin riesgo, sin exigencia.
2. El miedo a lo real y el refugio en lo imaginario es una estrategia de protección, no un fallo
Las fantasías con personas inaccesibles (famosos) y el interés por historias ajenas permiten explorar el deseo sin exponerse al rechazo, a la vulnerabilidad o al juicio. Para muchas personas, especialmente si hay inseguridad, idealización del amor o miedo a la intimidad, esto es una vía habitual.
No es infantil ni extraño: es una forma de regular la ansiedad.
3. La asociación entre sexualidad, amor y embarazo no nace de ti, sino del relato cultural
Has señalado algo muy relevante: durante años consumiste historias donde el embarazo aparece como “prueba” de amor, de entrega, de haber sido elegida. Esa idea no es individual, es un guion cultural profundamente arraigado, especialmente dirigido a las mujeres.
En ese contexto, no es raro que:
• El embarazo simbolizara para ti “haber cruzado el umbral”
• Te despertara envidia, no por el hijo en sí, sino por lo que representaba: vínculo, legitimidad, reconocimiento
• Compararte con otras mujeres te generara vergüenza y sensación de estar “fuera de tiempo”
Nada de eso habla mal de ti; habla del peso de los mandatos sociales interiorizados durante años.
4. La vergüenza aparece cuando empiezas a cuestionar, no porque hayas estado equivocada
Es muy importante esto: la vergüenza que sientes ahora no significa que hayas pensado mal, sino que estás evolucionando. Cuando una persona revisa creencias antiguas desde un lugar más consciente, suele aparecer pudor, incomodidad o juicio retrospectivo.
Eso no es motivo de culpa: es señal de crecimiento psicológico.
5. Ser virgen a los 35 no define tu valor, tu feminidad ni tu capacidad de amar
La idea de que “lo normal” es haber tenido relaciones antes de cierta edad es una norma social estadística, no una ley psicológica ni vital. Tu historia no está atrasada ni estropeada; simplemente ha seguido otro ritmo, probablemente más vinculado a la necesidad de seguridad emocional que a la ausencia de deseo.
Y algo clave: Tu sexualidad no empieza cuando tienes una relación sexual. Empieza cuando hay fantasía, curiosidad, emoción, cuestionamiento… y eso ha estado presente en ti desde hace mucho.
Si estás en terapia o te planteas estarlo, este material es muy valioso para trabajar:
• La vergüenza
• La comparación
• La idealización del amor
• El miedo a la intimidad real
• La reconciliación con tu propio deseo
No hay nada que “confesar” ni nada que “reparar”. Hay algo que comprender y resignificar, con respeto hacia la mujer que fuiste durante esos años.
Si quieres, puedo ayudarte a ordenar todo esto en un marco más terapéutico o darte líneas claras para trabajarlo en sesión. No estás sola, ni fuera de lugar.
Gracias por confiarme algo tan íntimo y difícil de poner en palabras.
Lo que describes no habla de algo “incorrecto” en ti, sino de cómo se fue construyendo tu relación con la sexualidad, el deseo y el vínculo a partir de mensajes culturales, fantasías, miedos y expectativas muy potentes. La vergüenza que sientes ahora suele aparecer cuando una persona empieza a mirar su historia con más conciencia; no es una señal de fallo, sino muchas veces de crecimiento y cuestionamiento.
No existe una edad “normal” para iniciar la vida sexual, aunque socialmente se nos haga creer lo contrario. El deseo puede aparecer tarde, transformarse, idealizarse o quedarse en la fantasía durante años, especialmente cuando hay miedo a la exposición, al cuerpo, al vínculo o a perder el control. Todo eso es trabajable, sin juicios y a tu ritmo.
Poder explorar con calma qué significaron para ti esas fantasías, la asociación entre amor, embarazo, valor personal y vínculo, y cómo quieres relacionarte hoy con tu cuerpo y tus deseos, suele aliviar mucho la vergüenza y abrir nuevas posibilidades. Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso, tanto en sesiones a domicilio en Madrid Norte como en modalidad online, adaptándonos a lo que te resulte más seguro ahora.
Gracias de nuevo por la confianza. Aquí hay mucho que cuidar, no que reprochar.
Lo que describes no habla de algo “incorrecto” en ti, sino de cómo se fue construyendo tu relación con la sexualidad, el deseo y el vínculo a partir de mensajes culturales, fantasías, miedos y expectativas muy potentes. La vergüenza que sientes ahora suele aparecer cuando una persona empieza a mirar su historia con más conciencia; no es una señal de fallo, sino muchas veces de crecimiento y cuestionamiento.
No existe una edad “normal” para iniciar la vida sexual, aunque socialmente se nos haga creer lo contrario. El deseo puede aparecer tarde, transformarse, idealizarse o quedarse en la fantasía durante años, especialmente cuando hay miedo a la exposición, al cuerpo, al vínculo o a perder el control. Todo eso es trabajable, sin juicios y a tu ritmo.
Poder explorar con calma qué significaron para ti esas fantasías, la asociación entre amor, embarazo, valor personal y vínculo, y cómo quieres relacionarte hoy con tu cuerpo y tus deseos, suele aliviar mucho la vergüenza y abrir nuevas posibilidades. Si lo deseas, puedo acompañarte en este proceso, tanto en sesiones a domicilio en Madrid Norte como en modalidad online, adaptándonos a lo que te resulte más seguro ahora.
Gracias de nuevo por la confianza. Aquí hay mucho que cuidar, no que reprochar.
Hola. Gracias por tu valentía al compartir esto. Sé que te ha costado mucho escribirlo, y quiero empezar diciéndote algo importante: la vergüenza se cura entendiendo el origen de nuestras creencias, no juzgándolas.
Lo que describes tiene una lógica interna muy clara si miramos el contexto. A menudo, esa visión del sexo y el embarazo como "fruto del amor" o como única validación de la mujer no nace de la nada; suele tener raíces profundas en una educación tradicional o religiosa.
En muchos entornos religiosos, se nos enseña (a veces de forma explícita y otras sutil) que la sexualidad solo es "lícita" o digna si conlleva procreación. Es muy probable que interiorizaras ese mandato: "Si hay embarazo, entonces el sexo fue real, válido y bendecido". Vamos a desgranarlo para quitarle peso:
1. El "Guion" Cultural y Religioso Tu mente no ha hecho nada extraño. Simplemente, buscó encajar la sexualidad (que te daba miedo o respeto) dentro del único marco que conocías como "correcto": la familia y el hijo. Convertiste el embarazo en un "certificado de pureza" para poder aceptar el sexo. Si había hijo, no había "pecado" o suciedad, solo "fruto del amor".
2. El Embarazo como Certificado de Validación Has construido una creencia durante años donde el embarazo era un símbolo de estatus. Para tu yo de hace 15 años, el embarazo era la prueba visible e irrefutable ante el mundo de que habías sido elegida y amada. Es normal que sintieras envidia, porque no envidiabas solo al niño, envidiabas la evidencia pública de que ellas habían sido "vistas" y validadas por un hombre, algo que tú anhelabas pero temías buscar en la realidad.
3. La Virginidad y los tiempos Tener 35 años y no haber tenido relaciones es una circunstancia vital, no una patología. La presión viene de la comparación, pero cuando hay miedo a la intimidad o creencias muy rígidas de base, la mente busca refugios seguros (como las telenovelas) para sentir sin correr riesgos reales.
Que ahora, después de 15 años, estés cuestionando esas ideas y sintiendo "vergüenza" es, en realidad, una señal de madurez y de avance. Significa que esa vieja estructura (religiosa, social o idealizada) ya no te sirve y estás lista para buscar una conexión real, humana y no perfecta.
Es un momento excelente para, acompañada de un profesional, empezar a deconstruir esos mitos y trabajar en tu propia identidad sexual, libre de culpas antiguas.
Un abrazo.
Ana Ocaña Psicóloga Sanitaria | Especialista en Apego y Relaciones
Lo que describes tiene una lógica interna muy clara si miramos el contexto. A menudo, esa visión del sexo y el embarazo como "fruto del amor" o como única validación de la mujer no nace de la nada; suele tener raíces profundas en una educación tradicional o religiosa.
En muchos entornos religiosos, se nos enseña (a veces de forma explícita y otras sutil) que la sexualidad solo es "lícita" o digna si conlleva procreación. Es muy probable que interiorizaras ese mandato: "Si hay embarazo, entonces el sexo fue real, válido y bendecido". Vamos a desgranarlo para quitarle peso:
1. El "Guion" Cultural y Religioso Tu mente no ha hecho nada extraño. Simplemente, buscó encajar la sexualidad (que te daba miedo o respeto) dentro del único marco que conocías como "correcto": la familia y el hijo. Convertiste el embarazo en un "certificado de pureza" para poder aceptar el sexo. Si había hijo, no había "pecado" o suciedad, solo "fruto del amor".
2. El Embarazo como Certificado de Validación Has construido una creencia durante años donde el embarazo era un símbolo de estatus. Para tu yo de hace 15 años, el embarazo era la prueba visible e irrefutable ante el mundo de que habías sido elegida y amada. Es normal que sintieras envidia, porque no envidiabas solo al niño, envidiabas la evidencia pública de que ellas habían sido "vistas" y validadas por un hombre, algo que tú anhelabas pero temías buscar en la realidad.
3. La Virginidad y los tiempos Tener 35 años y no haber tenido relaciones es una circunstancia vital, no una patología. La presión viene de la comparación, pero cuando hay miedo a la intimidad o creencias muy rígidas de base, la mente busca refugios seguros (como las telenovelas) para sentir sin correr riesgos reales.
Que ahora, después de 15 años, estés cuestionando esas ideas y sintiendo "vergüenza" es, en realidad, una señal de madurez y de avance. Significa que esa vieja estructura (religiosa, social o idealizada) ya no te sirve y estás lista para buscar una conexión real, humana y no perfecta.
Es un momento excelente para, acompañada de un profesional, empezar a deconstruir esos mitos y trabajar en tu propia identidad sexual, libre de culpas antiguas.
Un abrazo.
Ana Ocaña Psicóloga Sanitaria | Especialista en Apego y Relaciones
Quiero decirte primero que tu vivencia es más frecuente de lo que parece, aunque pocas personas se animen a expresarla con la profundidad y honestidad que vos lo hiciste.
No existe una edad “normal” para iniciar la vida sexual. La sexualidad no se desarrolla de manera lineal ni igual en todas las personas: intervienen factores personales, familiares, culturales, emocionales y también los mensajes —muchas veces implícitos— que recibimos sobre el amor, el deseo y el cuerpo. Que tu interés sexual haya despertado a partir de escenas de ficción y se haya expresado durante años principalmente en la fantasía no es patológico ni vergonzante; es una de las formas posibles de construcción del deseo.
Lo que describís acerca de la idealización del embarazo y de la maternidad como “prueba” de haber sido deseada o elegida por un hombre tiene mucho que ver con mandatos culturales muy arraigados, especialmente hacia las mujeres: la idea de que el valor personal, el reconocimiento social o el vínculo amoroso se consolidan a través de la sexualidad y, más aún, de la maternidad. Que hoy puedas cuestionar esas creencias habla de un proceso de reflexión y de crecimiento subjetivo, no de algo por lo que debas castigarte.
La vergüenza que sentís ahora suele aparecer cuando miramos el pasado con los ojos del presente, juzgándonos sin tener en cuenta que en ese momento esas ideas cumplían una función emocional: te permitían fantasear, desear, sentir pertenencia o conexión desde un lugar que te resultaba posible y seguro.
Es importante remarcar que:
La virginidad no define tu valor ni tu madurez emocional.
No haber tenido experiencias sexuales no implica inmadurez, falla o incapacidad.
Las fantasías sexuales, incluso cuando están atravesadas por idealizaciones, forman parte del mundo psíquico y no dicen nada negativo de la persona.
Si este tema hoy te genera malestar, vergüenza persistente o sensación de estar “atrasada”, un espacio terapéutico puede ayudarte a reconstruir tu historia sexual y afectiva con mayor compasión, y a habilitar nuevas formas de vincularte con el deseo, sin exigencias ni comparaciones.
Hablar de esto —como ya lo estás haciendo— es un primer paso muy valioso. Tu experiencia merece ser comprendida, no juzgada.
No existe una edad “normal” para iniciar la vida sexual. La sexualidad no se desarrolla de manera lineal ni igual en todas las personas: intervienen factores personales, familiares, culturales, emocionales y también los mensajes —muchas veces implícitos— que recibimos sobre el amor, el deseo y el cuerpo. Que tu interés sexual haya despertado a partir de escenas de ficción y se haya expresado durante años principalmente en la fantasía no es patológico ni vergonzante; es una de las formas posibles de construcción del deseo.
Lo que describís acerca de la idealización del embarazo y de la maternidad como “prueba” de haber sido deseada o elegida por un hombre tiene mucho que ver con mandatos culturales muy arraigados, especialmente hacia las mujeres: la idea de que el valor personal, el reconocimiento social o el vínculo amoroso se consolidan a través de la sexualidad y, más aún, de la maternidad. Que hoy puedas cuestionar esas creencias habla de un proceso de reflexión y de crecimiento subjetivo, no de algo por lo que debas castigarte.
La vergüenza que sentís ahora suele aparecer cuando miramos el pasado con los ojos del presente, juzgándonos sin tener en cuenta que en ese momento esas ideas cumplían una función emocional: te permitían fantasear, desear, sentir pertenencia o conexión desde un lugar que te resultaba posible y seguro.
Es importante remarcar que:
La virginidad no define tu valor ni tu madurez emocional.
No haber tenido experiencias sexuales no implica inmadurez, falla o incapacidad.
Las fantasías sexuales, incluso cuando están atravesadas por idealizaciones, forman parte del mundo psíquico y no dicen nada negativo de la persona.
Si este tema hoy te genera malestar, vergüenza persistente o sensación de estar “atrasada”, un espacio terapéutico puede ayudarte a reconstruir tu historia sexual y afectiva con mayor compasión, y a habilitar nuevas formas de vincularte con el deseo, sin exigencias ni comparaciones.
Hablar de esto —como ya lo estás haciendo— es un primer paso muy valioso. Tu experiencia merece ser comprendida, no juzgada.
Lo primero que quiero decirte es que no hay nada raro en tu historia . No hay una edad “correcta” para perder la virginidad, y que tu entorno haya vivido eso antes de los 25 no te hace menos ni anormal. Cada persona tiene su propio ritmo, y el tuyo está bien tal y como es.
Lo que cuentas de las fantasías con telenovelas, los sueños eróticos y la idea de vincular sexo con amor o maternidad tiene sentido dentro de tu contexto. A los 19 empezaste a interesarte por lo sexual, y tu mente tomó referencias de lo que veías en la televisión, algo que pasó mucho más de lo que creíamos. Eso no significa que hayas hecho nada malo; solo estabas explorando tu curiosidad y tus emociones de manera segura en tu imaginación.
Que ahora te dé vergüenza mirar atrás y darte cuenta de esos pensamientos también es normal. Muchas personas sienten eso cuando recuerdan sus fantasías juveniles, pero la clave está en darte permiso para aceptar que fueron solo pensamientos , no actos ni fracasos, y que formaron parte de cómo descubrirías tu sexualidad.
No obstante, si para ti es algo que no puedes superar por ti misma, te recomiendo que busques un acompañamiento profesional para poder comprenderte a ti misma y poner en orden todas esas ideas y pensamientos que tienes. No es nada grave, no tienes nada malo, pero hablarlo te ayudará seguro.
Lo que cuentas de las fantasías con telenovelas, los sueños eróticos y la idea de vincular sexo con amor o maternidad tiene sentido dentro de tu contexto. A los 19 empezaste a interesarte por lo sexual, y tu mente tomó referencias de lo que veías en la televisión, algo que pasó mucho más de lo que creíamos. Eso no significa que hayas hecho nada malo; solo estabas explorando tu curiosidad y tus emociones de manera segura en tu imaginación.
Que ahora te dé vergüenza mirar atrás y darte cuenta de esos pensamientos también es normal. Muchas personas sienten eso cuando recuerdan sus fantasías juveniles, pero la clave está en darte permiso para aceptar que fueron solo pensamientos , no actos ni fracasos, y que formaron parte de cómo descubrirías tu sexualidad.
No obstante, si para ti es algo que no puedes superar por ti misma, te recomiendo que busques un acompañamiento profesional para poder comprenderte a ti misma y poner en orden todas esas ideas y pensamientos que tienes. No es nada grave, no tienes nada malo, pero hablarlo te ayudará seguro.
Gracias por tu confianza al compartir algo tan íntimo. Lo que describes requiere mucha valentía, y es importante empezar reconociendo eso
En primer lugar, quiero decirte algo: no hay nada “anormal” ni vergonzoso en llegar a los 35 años siendo virgen. La presión social sobre cuándo y cómo “debería” vivirse la sexualidad es muy fuerte, especialmente para las mujeres, y suele generar culpa, comparación y sensación de estar “atrasada”, cuando en realidad cada historia tiene su propio ritmo y contexto.
Lo que relatas muestra una vivencia de la sexualidad que se fue construyendo más desde la fantasía, la observación y lo simbólico que desde la experiencia directa. Esto es más frecuente de lo que parece. Las telenovelas, las series y la literatura romántica influyen mucho en cómo se forman nuestras ideas sobre el amor, el deseo, el vínculo y el valor personal. En tu caso, parece que la sexualidad quedó asociada a elementos como:
* La idealización del romance
* El miedo a lo real y a lo corporal
* La idea de que el embarazo valida a la mujer o la une definitivamente a un hombre
Estas asociaciones no surgen “porque sí”, ni hablan mal de ti; suelen estar ligadas a necesidades emocionales profundas: deseo de vínculo, de ser elegida, de sentir pertenencia, seguridad o reconocimiento.
La envidia que mencionas hacia mujeres más jóvenes o con hijos no habla de maldad, sino de dolor y comparación, de sentir que otras sí accedieron a algo que para ti parecía prohibido, peligroso o inalcanzable. Que hoy puedas cuestionar esas ideas es una señal de crecimiento psicológico, no un motivo de vergüenza.
La vergüenza que ahora sientes suele aparecer cuando miramos el pasado con más conciencia y dureza de la necesaria. En terapia, solemos trabajar precisamente en reemplazar el juicio por comprensión: entender qué función tuvieron esas fantasías y creencias en tu vida durante tantos años, qué te protegían de sentir o enfrentar.
La sexualidad adulta no empieza cuando se tiene una relación sexual, sino cuando se puede hablar de ella sin castigarse, con curiosidad y amabilidad hacia una misma. Y eso, de algún modo, ya lo estás empezando a hacer.
Si te es posible, trabajar estos temas en un espacio terapéutico seguro puede ayudarte a:
* Reducir la vergüenza y la autocrítica
* Separar la sexualidad real de los mandatos culturales y las fantasías idealizadas
* Explorar tu deseo a tu propio ritmo, sin exigencias ni comparaciones
No llegas tarde. Estás en un proceso de comprensión profunda de ti misma, y eso siempre es un buen punto de partida.
Un abrazo,
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
En primer lugar, quiero decirte algo: no hay nada “anormal” ni vergonzoso en llegar a los 35 años siendo virgen. La presión social sobre cuándo y cómo “debería” vivirse la sexualidad es muy fuerte, especialmente para las mujeres, y suele generar culpa, comparación y sensación de estar “atrasada”, cuando en realidad cada historia tiene su propio ritmo y contexto.
Lo que relatas muestra una vivencia de la sexualidad que se fue construyendo más desde la fantasía, la observación y lo simbólico que desde la experiencia directa. Esto es más frecuente de lo que parece. Las telenovelas, las series y la literatura romántica influyen mucho en cómo se forman nuestras ideas sobre el amor, el deseo, el vínculo y el valor personal. En tu caso, parece que la sexualidad quedó asociada a elementos como:
* La idealización del romance
* El miedo a lo real y a lo corporal
* La idea de que el embarazo valida a la mujer o la une definitivamente a un hombre
Estas asociaciones no surgen “porque sí”, ni hablan mal de ti; suelen estar ligadas a necesidades emocionales profundas: deseo de vínculo, de ser elegida, de sentir pertenencia, seguridad o reconocimiento.
La envidia que mencionas hacia mujeres más jóvenes o con hijos no habla de maldad, sino de dolor y comparación, de sentir que otras sí accedieron a algo que para ti parecía prohibido, peligroso o inalcanzable. Que hoy puedas cuestionar esas ideas es una señal de crecimiento psicológico, no un motivo de vergüenza.
La vergüenza que ahora sientes suele aparecer cuando miramos el pasado con más conciencia y dureza de la necesaria. En terapia, solemos trabajar precisamente en reemplazar el juicio por comprensión: entender qué función tuvieron esas fantasías y creencias en tu vida durante tantos años, qué te protegían de sentir o enfrentar.
La sexualidad adulta no empieza cuando se tiene una relación sexual, sino cuando se puede hablar de ella sin castigarse, con curiosidad y amabilidad hacia una misma. Y eso, de algún modo, ya lo estás empezando a hacer.
Si te es posible, trabajar estos temas en un espacio terapéutico seguro puede ayudarte a:
* Reducir la vergüenza y la autocrítica
* Separar la sexualidad real de los mandatos culturales y las fantasías idealizadas
* Explorar tu deseo a tu propio ritmo, sin exigencias ni comparaciones
No llegas tarde. Estás en un proceso de comprensión profunda de ti misma, y eso siempre es un buen punto de partida.
Un abrazo,
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Es comprensible que sientas vergüenza, pero lo primero que debes saber es que no hay nada "malo" o "anormal" en tu proceso. Lo que describes es mucho más común de lo que la sociedad permite admitir, especialmente en un entorno donde se presiona para cumplir ciertos hitos a edades específicas.
Aquí te ayudo a analizar tus vivencias desde una perspectiva de salud emocional y sexual:
1. La ficción como "despertador" sexual
Que tu interés sexual haya despertado a los 19 años a través de una telenovela no es extraño. Muchas personas necesitan un estímulo narrativo o visual para identificar sus propios deseos. Las historias románticas ofrecen un entorno "seguro" donde puedes explorar la pasión sin el miedo al rechazo o la vulnerabilidad física de la vida real.
4. La virginidad a los 35 años
El concepto de "normalidad" sexual ha evolucionado. Aunque tu entorno te haga sentir fuera de lugar, la realidad es que:
Cada ritmo es válido: No hay una fecha de caducidad para la primera vez.
La calidad sobre la edad: Es preferible esperar a sentirte segura y lista que haber tenido una experiencia traumática o no deseada antes de los 25 solo por presión social.
¿Cómo seguir adelante?
Perdónate por tus fantasías: No te avergüences de lo que imaginaste durante 15 años. Esas fantasías fueron tu mecanismo para lidiar con la soledad o el miedo. Ahora que las cuestionas, es señal de que estás lista para construir una visión de la sexualidad más real y menos "de telenovela".
Separa el sexo del valor personal: Tu valor como mujer no depende de si eres virgen, si tienes hijos o si estás con un hombre de estatus.
Busca apoyo profesional: Hablar con un terapeuta especializado en sexualidad te ayudaría a desmontar esos mitos románticos y a prepararte para vivir tu sexualidad desde el placer y la seguridad, no desde la comparación.
Revelar esto es el primer paso para liberarte del peso de la vergüenza. Has sido muy valiente al ponerlo en palabras.
Espero que estas palabras te ayuden.
Aquí te ayudo a analizar tus vivencias desde una perspectiva de salud emocional y sexual:
1. La ficción como "despertador" sexual
Que tu interés sexual haya despertado a los 19 años a través de una telenovela no es extraño. Muchas personas necesitan un estímulo narrativo o visual para identificar sus propios deseos. Las historias románticas ofrecen un entorno "seguro" donde puedes explorar la pasión sin el miedo al rechazo o la vulnerabilidad física de la vida real.
4. La virginidad a los 35 años
El concepto de "normalidad" sexual ha evolucionado. Aunque tu entorno te haga sentir fuera de lugar, la realidad es que:
Cada ritmo es válido: No hay una fecha de caducidad para la primera vez.
La calidad sobre la edad: Es preferible esperar a sentirte segura y lista que haber tenido una experiencia traumática o no deseada antes de los 25 solo por presión social.
¿Cómo seguir adelante?
Perdónate por tus fantasías: No te avergüences de lo que imaginaste durante 15 años. Esas fantasías fueron tu mecanismo para lidiar con la soledad o el miedo. Ahora que las cuestionas, es señal de que estás lista para construir una visión de la sexualidad más real y menos "de telenovela".
Separa el sexo del valor personal: Tu valor como mujer no depende de si eres virgen, si tienes hijos o si estás con un hombre de estatus.
Busca apoyo profesional: Hablar con un terapeuta especializado en sexualidad te ayudaría a desmontar esos mitos románticos y a prepararte para vivir tu sexualidad desde el placer y la seguridad, no desde la comparación.
Revelar esto es el primer paso para liberarte del peso de la vergüenza. Has sido muy valiente al ponerlo en palabras.
Espero que estas palabras te ayuden.
Hola, seria conveniente realizar terapia para cambiar esas creencias que te han hacho y probablemente siguen haciendo percibir las relaciones entre sexos de una manera sesgada. Si necesitas más información espero poder ayudarte.
Buenos días, gracias por compartir tu experiencia, espero que mis palabras puedan ayudarte.
Desde una mirada terapéutica, tu experiencia no es anómala, sino el resultado de cómo se fue construyendo tu sexualidad a tu propio ritmo y bajo una fuerte influencia de mensajes culturales y narrativas románticas. El despertar del deseo a través de la fantasía y la ficción es común, especialmente cuando existe miedo o inhibición hacia la experiencia real.
La asociación que hiciste durante años entre sexo, embarazo y validación afectiva no surge de forma individual, sino de modelos sociales muy extendidos. La envidia que sentías puede ser que hable más de una búsqueda de reconocimiento y vínculo que de un deseo literal de maternidad o de esas relaciones.
Que hoy puedas cuestionar esas ideas y sentir vergüenza indica conciencia y crecimiento, no un error. Ser virgen a los 35 años no define tu valor ni tu capacidad de vincularte.
Hacer un trabajo terapéutico, puede ayudarte a :
• Separar tu deseo real de los mandatos culturales interiorizados.
•. Explorar tu sexualidad desde un lugar propio, no normativo.
•. Elaborar la vergüenza y transformarla en comprensión.
•. Construir una narrativa personal más amable y coherente contigo.
Lo que estás haciendo ahora, poner palabras, cuestionar y reflexionar, es ya un paso importante hacia una vivencia más libre y auténtica de ti misma.
Estoy a tu disposición si necesitas iniciar un acompañamiento terapéutico, mucho ánimo.
Desde una mirada terapéutica, tu experiencia no es anómala, sino el resultado de cómo se fue construyendo tu sexualidad a tu propio ritmo y bajo una fuerte influencia de mensajes culturales y narrativas románticas. El despertar del deseo a través de la fantasía y la ficción es común, especialmente cuando existe miedo o inhibición hacia la experiencia real.
La asociación que hiciste durante años entre sexo, embarazo y validación afectiva no surge de forma individual, sino de modelos sociales muy extendidos. La envidia que sentías puede ser que hable más de una búsqueda de reconocimiento y vínculo que de un deseo literal de maternidad o de esas relaciones.
Que hoy puedas cuestionar esas ideas y sentir vergüenza indica conciencia y crecimiento, no un error. Ser virgen a los 35 años no define tu valor ni tu capacidad de vincularte.
Hacer un trabajo terapéutico, puede ayudarte a :
• Separar tu deseo real de los mandatos culturales interiorizados.
•. Explorar tu sexualidad desde un lugar propio, no normativo.
•. Elaborar la vergüenza y transformarla en comprensión.
•. Construir una narrativa personal más amable y coherente contigo.
Lo que estás haciendo ahora, poner palabras, cuestionar y reflexionar, es ya un paso importante hacia una vivencia más libre y auténtica de ti misma.
Estoy a tu disposición si necesitas iniciar un acompañamiento terapéutico, mucho ánimo.
A veces hay temas que se convierten en tabú, especialmente cuando se comparan con expectativas sociales.
Cada persona tiene sus tiempos. El problema no suele estar en la experiencia en sí, sino en la vergüenza asociada y en el juicio hacia uno mismo.
Sería interesante revisar qué significado le estás dando a tu historia, qué creencias has construido en torno a ello y cómo te estás posicionando ahora frente a tu propia experiencia.
Más que corregir el pasado, el trabajo suele estar en cambiar la relación con lo vivido y decidir cómo quieres construir tu vida desde el presente.
Si crees que esto tiene sentido y quieres revisarlo con más profundidad, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Cada persona tiene sus tiempos. El problema no suele estar en la experiencia en sí, sino en la vergüenza asociada y en el juicio hacia uno mismo.
Sería interesante revisar qué significado le estás dando a tu historia, qué creencias has construido en torno a ello y cómo te estás posicionando ahora frente a tu propia experiencia.
Más que corregir el pasado, el trabajo suele estar en cambiar la relación con lo vivido y decidir cómo quieres construir tu vida desde el presente.
Si crees que esto tiene sentido y quieres revisarlo con más profundidad, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
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