Preguntas de pacientes (63)

  • Buenas noches Tengo una situación que no se muy bien cómo gestionar. En Diciembre el padre de mi

    Buenas noches

    Tengo una situación que no se muy bien cómo gestionar. En Diciembre el padre de mi hijo y yo nos separamos. El niño esta conmigo y cuando trabajo con mis padres, su padre no se encarga de nada. Le ve una o dos veces al mes que viene apenas media hora. En ese tiempo, tampoco le llama a diario ni nada. Creo que para una o dos veces que viene y solo media hora, casi descoloca mas al niño que otra cosa. Realmente es mejor eso o que desaparezca por completo? Yo siempre le digo al niño que no viene mas porque trabaja mucho pero que le quiere mucho y le echa de menos. Lo ultimo que quiero es hacer mas daño al niño, entonces me gustaría saber qué es mejor hacer en estos casos. Economicamente tampoco ayuda lo suficiente, hay meses que no aporta nada, pero al final eso me parece secundario. Me importa como actuar de cara al niño, tiene 5 años. Dejarlo como está o que desaparezca o que? Yo hable con el en su momento y le dije la falta de presencia y lo que provoca en su hijo, pero nada cambia. No se muy bien como hacer..gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Buenos días, Lo primero, quiero decirte que se nota mucho tu preocupación por proteger emocionalmente a tu hijo y tratar de actuar de la manera más cuidadosa posible con él. Y eso ya es algo muy importante para su bienestar emocional.

    En situaciones como esta, muchas madres y padres sienten una gran duda interna entre “mantener el vínculo” o “proteger al niño de la inestabilidad”, especialmente cuando la presencia del otro progenitor es tan irregular o inconsistente.

    A los 5 años, los niños todavía no comprenden del todo por qué un adulto aparece poco o no mantiene una presencia estable, y eso puede generar confusión, tristeza o sensación de inseguridad. Sin embargo, también suele ser importante intentar evitar que el niño sienta que uno de sus referentes desaparece de forma brusca o que debe posicionarse emocionalmente entre sus padres.

    Más que pensar en si “es mejor que desaparezca o no”, quizá la pregunta sería:
    ¿cómo puede mantenerse un vínculo que resulte lo más estable, predecible y seguro posible para el niño?

    Cuando las visitas son muy esporádicas o impredecibles, muchas veces lo que más ayuda emocionalmente a los niños es:
    • evitar generar expectativas que luego no se cumplen,
    • mantener rutinas estables en casa,
    • validar sus emociones cuando pregunte o eche de menos a su padre,
    • y ofrecer explicaciones sencillas, honestas y adaptadas a su edad, sin cargarle con conflictos adultos ni hacerle sentir rechazo hacia su padre.

    La frase que le dices de “papá trabaja mucho y te quiere” probablemente nace de intentar protegerle, y es comprensible. Aun así, a veces puede ayudar más utilizar mensajes un poco más neutrales y realistas, por ejemplo:
    “Papá ahora mismo no puede estar tanto tiempo como nos gustaría, pero tú no tienes la culpa de eso”.

    Es importante que el niño pueda entender, poco a poco, que la ausencia o inconsistencia de un adulto no tiene que ver con su valor ni con algo que él haya hecho mal.

    También entiendo que esta situación puede generar mucho desgaste emocional en ti, porque al final no solo estás sosteniendo la crianza, sino también intentando amortiguar emocionalmente el impacto de todo esto en tu hijo.

    Si lo necesitas, este tipo de situaciones pueden trabajarse en terapia para ayudarte tanto a acompañar emocionalmente a tu hijo como a gestionar el desgaste, la incertidumbre y los límites dentro de esta nueva dinámica familiar.

    Te mando mucho ánimo


  • Estoy harta y cansada de toda la presión que tengo encima, las crisis de mi hijo de 13 años autista

    Estoy harta y cansada de toda la presión que tengo encima, las crisis de mi hijo de 13 años autista de grado 3 y un 75% de discapacidad en las que se pega, chilla todo el rato, golpea los cristales y ventanas, me agarra y tira del pelo tan fuerte que me arranca mechones, mi ex y padre de mi hijo que no solo se niega a adaptar las visitas a la discapacidad del niño si no que también se niega a autorizar cualquier cosa que pida para el niño como sus terapias, deja plantado a mi hijo constantemente en las visitas ni pregunta por él en ningún momento, cuestiona en todo momento los cuidados que le doy a mi hijo, el cambio de colegio a uno con más experiencia y mejor preparados para niños como mi hijo, el colegio quejándose constantemente de cada vez que el niño tiene una crisis en las que o se agrede a sí mismo o a otros o cuando tiene uno de sus episodios de trastornos del sueño crónico que no duerme en toda la noche y luego no puede ir al colegio porque necesita descansar, que por más que se lo explico al colegio no escuchan, me siento con una presión tremenda por todos lados, a veces tengo ganas de llorar por horas, de encerrarme en una habitación y llorar y gritar por la frustración y presión que siento sobre mí, no tengo paz ni tranquilidad, mi hijo necesita que yo esté bien, que yo esté tranquila para cuidarlo y me siento como si cada vez que diera un paso me encontrase con otra piedra más en el camino, ya no puedo más

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Lo que estás sosteniendo es muchísimo para una sola persona. Y sinceramente, por lo que describes, no parece que estés “fallando” ni que seas débil: parece que llevas demasiado tiempo funcionando en un nivel extremo de sobrecarga física, emocional y mental.

    Cuidar a un hijo con necesidades tan intensas, crisis severas, agresiones físicas, alteraciones del sueño y dependencia alta ya supone un desgaste enorme por sí solo. Pero además estás sosteniendo:
    • conflictos constantes con el padre,
    • sensación de invalidez y cuestionamiento,
    • presión del colegio,
    • miedo constante a nuevas crisis,
    • falta de descanso,
    • y la sensación de tener que estar fuerte todo el tiempo porque tu hijo depende de ti.

    Y claro que llega un punto donde el cuerpo y la mente dicen:
    “ya no puedo más”.

    El hecho de que tengas ganas de llorar, encerrarte o gritar no significa que no quieras a tu hijo ni que no puedas cuidarlo. Muchas veces significa simplemente que tú también estás completamente desbordada y sin suficiente sostén.

    Además, vivir durante tanto tiempo en alerta constante puede hacer que el sistema nervioso termine agotado:
    • hipervigilancia,
    • tensión continua,
    • irritabilidad,
    • tristeza,
    • sensación de ahogo,
    • desesperanza,
    • o incluso culpa por no poder con todo.

    Y algo importante:
    necesitar apoyo no significa abandonar a tu hijo. De hecho, sostener sola una situación tan compleja durante demasiado tiempo puede acabar rompiéndote emocionalmente.

    También parece que estás cargando con muchísima sensación de injusticia y soledad:
    tener que luchar continuamente para conseguir apoyos, explicarte una y otra vez y sentir que quienes deberían ayudar no comprenden realmente la gravedad de la situación.

    Creo que ahora mismo sería muy importante que tú también pudieras tener un espacio terapéutico o de apoyo donde no tengas que ser únicamente “la madre que sostiene”, sino una persona que también necesita ser cuidada, escuchada y acompañada emocionalmente.

    Y algo importante:
    el hecho de que estés agotada no borra todo lo que ya estás haciendo por tu hijo. De hecho, se nota muchísimo cuánto te preocupas por él y cuánto estás intentando protegerle incluso estando tú tan sobrepasada.

    No deberías tener que sostener tanto sola.

    Mucho ánimo


  • Tengo una sobrina con 3 años y medio que se hizo una fisura de pequeña cogió miedo toma casenlax y n

    Tengo una sobrina con 3 años y medio que se hizo una fisura de pequeña cogió miedo toma casenlax y no es que esté estreñida sino que cruza las piernas y hace fuerza para que no salga la caca . No sé qué hacer para que vaya perdiendo ese miedo y pueda hacer la caca normal sin apretar para que no salga se pone en posiciones que es imposible que la caca salga. Ayuda

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Lo que describes puede ocurrir después de una experiencia dolorosa al hacer caca, como una fisura. Aunque físicamente ya no haya estreñimiento importante, muchos niños pequeños desarrollan un miedo muy intenso a volver a sentir dolor y empiezan a retener de forma voluntaria, cruzando piernas, apretando o colocándose en posiciones para evitar que salga.

    Muchas veces no es que “no quieran hacer caca”, sino que sienten auténtico miedo y su cuerpo entra en tensión anticipando que volverá a doler.

    Lo más importante ahora suele ser intentar romper poco a poco esa asociación entre:
    caca = dolor/miedo.

    Y para eso normalmente ayuda:
    • evitar regañarla o presionarla,
    • validar que se asustó mucho,
    • mantener mucha calma durante esos momentos,
    • reforzar cualquier pequeño avance,
    • y evitar que el baño se convierta en una situación de lucha o ansiedad constante.

    También suele ser útil:
    • mantener la caca blandita durante un tiempo para que vuelva a experimentar evacuaciones sin dolor,
    • crear rutinas tranquilas para sentarse en el baño sin obligación,
    • usar cuentos, juegos o acompañamiento relajado,
    • y ayudarla a sentirse segura corporalmente.

    Cuando la retención se mantiene en el tiempo, muchas veces el miedo ya no es físico sino emocional y automático, por eso puede necesitar acompañamiento progresivo y mucha paciencia.

    Si veis que el miedo continúa, aumenta o condiciona mucho su bienestar, también puede ser recomendable buscar apoyo psicológico infantil para ayudarla a recuperar sensación de seguridad y normalidad alrededor del momento de hacer caca.

    Mucho ánimo


  • Mi hijo está sufriendo exclusión por parte de una entrenadora de fútbol en su colegio. Tiene 6 años,

    Mi hijo está sufriendo exclusión por parte de una entrenadora de fútbol en su colegio. Tiene 6 años, altas capacidades y sufre de apneas nocturnas. Ella repercute en el niño el odio hacia mi, su madre, por un conflicto provocado por su culpa al excluirlo a comienzo de fútbol y yo señalarlo. Desde entonces le trata como si no existe y el sufre. El centro escolar pone en duda mi relato. Pero ya no lo siento un lugar seguro.¿Cómo le protejo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Lo primero, se nota mucho tu preocupación por proteger a tu hijo y que vuelva a sentirse seguro y valorado dentro del entorno escolar. Y cuando una madre percibe que un niño está sufriendo exclusión o rechazo por parte de un adulto de referencia, es normal que aparezca mucha angustia e impotencia.

    A los 6 años, los niños son muy sensibles a cómo les miran, incluyen o responden los adultos importantes para ellos. Si tu hijo percibe rechazo, indiferencia o trato desigual, aunque sea de forma sutil, eso puede afectar a su autoestima, seguridad y sensación de pertenencia.

    También es importante tener en cuenta que niños con altas capacidades o dificultades de descanso como las apneas pueden mostrar más sensibilidad emocional, cansancio, intensidad o necesidad de validación, lo que puede hacer que determinadas dinámicas les afecten todavía más.

    Más allá de entrar en una lucha constante para demostrar quién tiene razón, quizá ahora mismo lo prioritario sería:
    • escuchar mucho cómo se siente tu hijo,
    • validar sus emociones,
    • reforzar que él no tiene la culpa,
    • y observar cómo está afectándole emocionalmente esta situación.

    Si sentís que el entorno ha dejado de ser seguro o que no está habiendo suficiente escucha por parte del centro, también es legítimo buscar espacios de diálogo más formales o apoyo externo para valorar cómo proteger mejor su bienestar emocional.

    Y algo importante:
    que un niño se sienta visto, creído y acompañado por su figura de apego ya es un factor protector muy importante.

    Si lo necesitáis, este tipo de situaciones también pueden trabajarse en terapia para ayudar tanto al niño como a la familia a gestionar el impacto emocional que generan este tipo de conflictos escolares.

    Mucho ánimo


  • Buenas noches Mi hija tiene 13 años y en el colegio a una profesora en una entrevista comentó que e

    Buenas noches
    Mi hija tiene 13 años y en el colegio a una profesora en una entrevista comentó que estaba desconforme con su cuerpo y un día pensó en dormir y no despertar mas . La docente me llamo y me dice que mi hija tiene pensamientos suicidas estará en lo correcto ? Que debo hacer ?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Buenas noches.

    Lo primero, es importante que hayas tomado en serio lo que la profesora te ha transmitido y que estés buscando orientación. Cuando un adolescente expresa frases relacionadas con “no querer despertar”, aunque no siempre impliquen una intención suicida clara, sí suelen indicar que hay un nivel importante de malestar emocional que necesita ser escuchado y acompañado.

    A los 13 años, la relación con el cuerpo, la autoestima y la imagen personal puede volverse especialmente sensible. Muchas adolescentes atraviesan comparaciones constantes, inseguridad, presión social o sentimientos de no encajar, y a veces pueden aparecer pensamientos relacionados más con el deseo de dejar de sufrir o desaparecer emocionalmente que con una intención real de quitarse la vida. Aun así, nunca conviene minimizar este tipo de comentarios.

    Más que entrar en pánico o interrogarla de forma brusca, suele ayudar mucho intentar crear un espacio tranquilo y seguro donde pueda sentirse escuchada sin miedo a ser juzgada o regañada.

    Por ejemplo:
    • preguntarle cómo se ha estado sintiendo últimamente,
    • si esos pensamientos le aparecen a menudo,
    • qué cosas le están haciendo daño,
    • o si siente mucha tristeza, presión o soledad.

    Es importante transmitirle que puede hablar contigo de lo que siente y que no está sola con ello.

    También conviene observar si además están apareciendo otros cambios como:
    • aislamiento,
    • apatía,
    • llanto frecuente,
    • problemas de sueño,
    • irritabilidad intensa,
    • cambios en la alimentación,
    • pérdida de interés por cosas que antes disfrutaba,
    • o frases frecuentes relacionadas con no valer, desaparecer o cansancio emocional.

    La docente probablemente actuó desde la preocupación y la prevención, y eso es positivo. No significa necesariamente que tu hija tenga un plan suicida, pero sí que sería recomendable valorar apoyo psicológico para comprender qué está ocurriendo emocionalmente y acompañarla cuanto antes.

    En muchos casos, intervenir de forma temprana ayuda muchísimo a que los adolescentes puedan expresar lo que sienten antes de que el malestar aumente.

    Y algo importante:
    hablar de esto con calma y pedir ayuda no “provoca” ideas suicidas. Al contrario, muchas veces ayuda a que el adolescente se sienta menos solo y más comprendido.

    Si lo necesitáis, este tipo de situaciones pueden trabajarse en terapia para ayudar a vuestra hija a expresar lo que está sintiendo, fortalecer su autoestima y aprender herramientas para gestionar el malestar emocional de una forma más segura y acompañada.

    Mucho ánimo


  • Hola, mi hija de 10 años desde hace un tiempo tiene conflictos con sus amigas de siempre, las trata

    Hola, mi hija de 10 años desde hace un tiempo tiene conflictos con sus amigas de siempre, las trata a veces mal, y a nosotros nos miente diciendo que no la dejan jugar, cuando no es así y es ella la que se enfada y deja de jugar o no quiere ir a jugar, quedándose sola .Ya hemos hablado con ella en muchas ocasiones indicándole que no puede tratar mal a nadie y que las mentiras no son una opción, y aunque a veces cuando la pillamos en la mentira es verdad que nos enfadamos(sabemos que lo hicimos mal), también tiene ejemplos de que cuando hace algo mal y nos cuenta la verdad no hay consecuencias.
    La verdad que estamos muy preocupados porque la están empezando a excluir de los juegos y le están poniendo la etiqueta de mentirosa.
    Ella desde bien pequeña siempre tuvo mucha personalidad y le gusta mucho relacionarse,nunca tuvo problemas para hacer amigas y disfrutar, pero no sabemos porque está actuando así.
    Ella nos dice que no sabe que le pasa y que de repente siente que tiene que contestar mal y no puede controlarse al igual que sabe que no nos puede mentir y aunque sabe que no es lo correcto lo hace y no lo puede controlar.
    Que podemos hacer? Gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Por lo que contáis, parece que vuestra hija está teniendo dificultades para gestionar ciertas emociones, impulsos o conflictos sociales, más que una intención consciente de “hacer daño” o manipular. Y el hecho de que ella misma diga que siente que “no puede controlarlo” suele indicar que probablemente también lo está pasando mal internamente.

    A esa edad, algunos niños pueden empezar a experimentar mucha intensidad emocional, frustración, necesidad de pertenencia o dificultades para regular cómo reaccionan cuando se sienten incómodos, enfadados o inseguros socialmente. A veces las mentiras también aparecen como una forma de protegerse del sentimiento de culpa, del rechazo o de la vergüenza.

    Es positivo que podáis reconocer que enfadaros mucho al descubrir una mentira quizá no ayudó, porque muchas veces los niños terminan entrando en un círculo de:
    miedo → mentira → culpa → más tensión.

    Más que centraros solo en corregir la conducta, quizá sería importante intentar comprender qué está ocurriendo emocionalmente detrás de esas reacciones:
    • si se siente insegura socialmente,
    • si le cuesta tolerar la frustración,
    • si está teniendo dificultades para gestionar emociones intensas,
    • o si hay algo que no sabe expresar de otra manera.

    También puede ayudar mucho reforzar cuando consigue expresar algo con sinceridad o gestionar mejor un conflicto, más que centrar toda la atención únicamente en el error.

    Y dado que la situación ya está empezando a afectar a sus relaciones y autoestima, probablemente sería recomendable valorar apoyo psicológico para ayudarla a entender qué le está pasando y darle herramientas de regulación emocional y habilidades sociales desde un lugar respetuoso y sin culpabilizarla.

    A veces, detrás de ciertas conductas difíciles, hay niños que en realidad no saben todavía cómo manejar lo que sienten.

    Mucho ánimo


  • Tengo un niño de 12 años que tiene retardo leve ,no quiere dormir solo todos los días es un martirio

    Tengo un niño de 12 años que tiene retardo leve ,no quiere dormir solo todos los días es un martirio ,no sé qué darle para q se quede dormido solo es x la noche durante el dia ,se queda dormido normal en su cuarto.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Entiendo el desgaste que puede generar una situación así, especialmente cuando cada noche termina convirtiéndose en un momento de tensión o angustia para toda la familia.

    En niños con dificultades del desarrollo o discapacidad intelectual leve, el miedo a dormir solos puede mantenerse más tiempo y estar relacionado con necesidad de seguridad, ansiedad de separación, miedo a la oscuridad, dificultad para autorregularse emocionalmente o necesidad de rutinas muy previsibles.

    El hecho de que durante el día pueda dormirse solo en su cuarto indica que probablemente el problema no sea “capacidad para dormir”, sino lo que emocionalmente se activa por la noche:
    silencio, oscuridad, sensación de separación o inseguridad.

    Más que buscar únicamente “algo para dormirlo”, suele ser importante intentar comprender qué miedo o necesidad hay detrás de esa dificultad. A veces, cuanto más presión siente el niño por quedarse solo, más ansiedad aparece y más difícil se vuelve el momento de dormir.

    Puede ayudar:
    • crear una rutina nocturna muy predecible y tranquila,
    • introducir cambios poco a poco y no de forma brusca,
    • reforzar cualquier pequeño avance,
    • utilizar objetos de seguridad o acompañamiento progresivo,
    • y evitar que la hora de dormir se convierta en una lucha constante.

    También sería importante valorar:
    • si tiene mucho miedo,
    • pensamientos relacionados con quedarse solo,
    • despertares frecuentes,
    • ansiedad,
    • o dificultades sensoriales/emocionales asociadas.

    Respecto a medicación o suplementos para dormir, eso debería valorarlo siempre su pediatra o especialista, especialmente teniendo en cuenta su desarrollo y necesidades concretas.

    Y si esta situación está generando mucho sufrimiento o bloqueo familiar, puede ser muy útil trabajarlo con un profesional para ayudarle a ganar seguridad y autonomía de una forma gradual y respetuosa.

    Mucho ánimo


  • Me separé cuando mi hijo no tenía 2 años. Yo tengo la custodia. Su padre lo ha visto algún martes y

    Me separé cuando mi hijo no tenía 2 años. Yo tengo la custodia. Su padre lo ha visto algún martes y algún jueves y ha podido estar meses sin verle. Ahora tiene 9 años y si padre quiere llevárselo los findes de semana que le tocan . Mi hijo no quiere dormir con él. No tiene apego suficiente. Cuando ha estado con él le habla mal de mi y me insulta . La pensión la ha pagado irregularmente ha estado meses sin pagar, nunca he protestado ni he dicho nada pero ahora que mi hijo es el que no quiere no se cómo actuar. Mi hijo tienen TDHA y su padre lo trata a gritos si no obedece a la primera.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    La situación que describes parece muy dolorosa y compleja, tanto para ti como para tu hijo. Y es comprensible que te sientas perdida sobre cómo actuar, especialmente cuando intentas equilibrar el bienestar emocional de tu hijo con una dinámica familiar tan difícil.

    Por lo que cuentas, tu hijo ha crecido con una presencia paterna muy irregular desde muy pequeño. Cuando un vínculo no ha podido construirse de forma estable y continuada en el tiempo, es normal que el niño no sienta la suficiente seguridad o apego como para querer dormir con ese progenitor o pasar tiempo prolongado con él, especialmente si además las experiencias que tiene le generan malestar o tensión emocional.

    También es importante tener en cuenta que los niños con TDAH suelen ser especialmente sensibles a los gritos, la crítica constante, la presión o los entornos emocionalmente impredecibles. Muchas veces necesitan figuras adultas que les ayuden a regularse desde la calma, la comprensión y la estructura, no desde el miedo o la descalificación.

    El hecho de que tu hijo exprese rechazo o incomodidad no significa necesariamente que haya que cortar el vínculo de manera brusca, pero sí es importante escuchar y validar lo que está sintiendo, sin obligarle a negar su malestar emocional.

    Además, cuando un menor escucha insultos o comentarios negativos hacia uno de sus padres, suele quedar emocionalmente en medio de un conflicto que no le corresponde sostener, y eso puede generarle mucha confusión, ansiedad o lealtades divididas.

    En estos casos, más que forzar una convivencia para la que emocionalmente quizá todavía no se siente preparado, suele ser importante priorizar:
    • la sensación de seguridad del niño,
    • la estabilidad emocional,
    • el respeto a sus tiempos,
    • y la calidad del vínculo por encima de la obligación o la imposición.

    También puede ser útil valorar acompañamiento psicológico para tu hijo, especialmente si está mostrando ansiedad, rechazo intenso o dificultades emocionales relacionadas con esta situación familiar. Y para ti también puede ser importante tener un espacio donde poder orientarte sobre cómo acompañarle sin sentir que toda la responsabilidad recae únicamente sobre ti.

    No estás exagerando por preocuparte por esto. La estabilidad emocional y el modo en que los adultos se relacionan con un niño sí tienen un impacto importante en su bienestar psicológico.

    Mucho ánimo


  • Buenos días, mi bebé 23 meses cuando se enfada se golpea la cabeza con las manos, a veces más fuerte

    Buenos días, mi bebé 23 meses cuando se enfada se golpea la cabeza con las manos, a veces más fuerte y otras menos fuerte ( lleva haciéndolo desde los 18 meses, coincidiendo cuando empezó la escuela infantil). Le decimos que no lo haga, le aguantamos las manos etc pero sigue haciéndolo. Es normal? Lo hace solo cuando se enfada por algo, no suele durar mucho rato ya que intervenimos agarrándole las manos e intentando decirle que respire y calmarlo pero me preocupa esa reacción ante el enfado. Espero que podáis darme claridad sobre este tema, gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Buenos días.

    A estas edades, algunos niños pequeños pueden expresar la frustración o el enfado de forma muy corporal porque todavía no tienen desarrolladas del todo las herramientas para regular emocionalmente lo que sienten. Golpearse la cabeza o darse manotazos puede aparecer como una forma impulsiva de descargar tensión, especialmente en momentos de frustración intensa.

    El hecho de que ocurra sobre todo cuando se enfada, que empezara coincidiendo con la adaptación a la escuela infantil y que no se mantenga durante largos periodos puede encajar con dificultades de regulación emocional propias de esta etapa. Aun así, entiendo perfectamente que os preocupe verlo.

    Más que regañarle o repetir mucho “no lo hagas”, suele ayudar intentar acompañar el enfado desde la calma, poner palabras a lo que siente y ayudarle a regularse:
    “veo que estás muy enfadado”,
    “esto te ha frustrado mucho”,
    “estoy aquí para ayudarte”.

    También puede ayudar ofrecer alternativas físicas más seguras para descargar esa tensión (golpear un cojín, apretar algo, abrazos de contención si los tolera, etc.).

    Si la conducta aumenta en intensidad, aparece también fuera de los enfados, se hace daño importante o van apareciendo otras señales que os preocupen a nivel emocional, social o del desarrollo, sería recomendable valorarlo con un profesional para quedarse tranquilos y entender mejor qué necesita.

    Mucho ánimo


  • Hola mi hija tiene 7 años esta en segundo básico. Actualmente esta presenta demasiado nerviosismo po

    Hola mi hija tiene 7 años esta en segundo básico. Actualmente esta presenta demasiado nerviosismo por el colegio. Ella siempre se ha destacado por ser una alumna integral respetuosa y de excelente notas. Pero desde la semana pasada se pone nerviosa para ir al colegio, duda de sus conocimientos, que le duele la guatita. He conversado con la profesora y me indica que efectivamente en el colegio ella se encuentra en estado de alerta, le indica que le moleste los ruidos de sus compañeros y que un dia por olvidar llevar un tarea , lloro como se se fuera a terminar el mundo. Yo converso con ella , ella sabe que tiene todo mi apoyo para todo, estudiamos incluso juntas. Pero no se que mas hacer para poder ayudarla.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Por lo que describes, parece que tu hija está viviendo un nivel importante de ansiedad o autoexigencia relacionado con el colegio. Y muchas veces, en niños muy responsables, sensibles o acostumbrados a “hacerlo bien”, pequeños errores o situaciones cotidianas pueden vivirse con muchísima intensidad emocional.

    El hecho de que esté en estado de alerta, le afecten mucho los ruidos, dude de sus capacidades o reaccione de forma tan intensa ante olvidar una tarea puede indicar que ahora mismo se siente emocionalmente sobrepasada, aunque desde fuera siga siendo una buena alumna.

    Es muy positivo que tenga vuestro apoyo y que pueda hablar contigo, porque sentirse comprendida y acompañada es fundamental. A veces, más que insistir en estudiar o tranquilizarla diciéndole que “todo irá bien”, ayuda mucho validar cómo se siente:
    “entiendo que ahora mismo el colegio te está generando mucho nerviosismo”.

    También puede ayudar intentar bajar un poco la presión interna que quizá ella misma se está poniendo respecto a hacerlo perfecto o no equivocarse.

    Y algo importante:
    cuando los síntomas físicos aparecen (dolor de guatita, nervios, tensión), normalmente el cuerpo también está expresando ese malestar emocional.

    Si veis que este estado se mantiene o aumenta, sería recomendable buscar apoyo psicológico para ayudarla a entender qué le está pasando y enseñarle herramientas para gestionar la ansiedad, la autoexigencia y la sensibilidad emocional de una forma más saludable.

    Mucho ánimo


  • Buenas mi hijo tiene 12 años, después de que algunos compañeros dijeran algo feo de mi, el se alejo

    Buenas mi hijo tiene 12 años, después de que algunos compañeros dijeran algo feo de mi, el se alejo de todos sus amigos, no volvio a jugar con ellos en línea, dejo la bola que es su deporte favorito, dejo las comidas chatarra ahora ni un chocolate se come , dejo videojuegos, se aisló completa mente y habla solo todo el día con tics como tocarse los oídos, cuando ve videos que es lo único que hace habla solo, o cuando se baña o en cualquier momento

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Lo que describes es importante y sería recomendable buscar ayuda profesional cuanto antes para valorar qué está ocurriendo emocionalmente con tu hijo.

    Por lo que cuentas, parece que después de ese comentario sobre ti hubo un cambio muy brusco en su comportamiento:
    • se aisló socialmente,
    • dejó actividades que antes disfrutaba,
    • perdió interés por muchas cosas,
    • cambió hábitos de alimentación,
    • evita relacionarse,
    • y además aparecen conductas repetitivas o hablar solo con frecuencia.

    A los 12 años, los comentarios sociales, la vergüenza, el sentimiento de humillación o la percepción de rechazo pueden impactar muchísimo, especialmente en niños más sensibles emocionalmente o con dificultades para gestionar lo social. Pero cuando además aparece un aislamiento tan intenso y una pérdida tan marcada de interés por casi todo, es importante no minimizarlo.

    Hablar solo en algunos momentos no siempre es algo preocupante en sí mismo, pero el conjunto de cambios que describes sí indica que probablemente está atravesando un nivel importante de malestar emocional y necesita ser evaluado y acompañado.

    Más que insistirle constantemente para que “vuelva a ser como antes”, suele ayudar:
    • acercarse desde la calma y no desde el juicio,
    • transmitirle que estáis preocupados porque le queréis,
    • intentar entender cómo se siente,
    • y evitar presionarle demasiado socialmente mientras se busca ayuda.

    También sería importante valorar:
    • si hay ansiedad,
    • síntomas depresivos,
    • acoso escolar,
    • dificultades emocionales previas,
    • o algún tipo de sufrimiento relacionado con autoestima o relaciones sociales.

    Mi recomendación sería consultar con un psicólogo infantil/juvenil o salud mental cuanto antes para hacer una valoración más profunda y ayudarle antes de que el aislamiento y el malestar aumenten.

    Y algo importante:
    el hecho de que ahora se haya cerrado emocionalmente no significa que no pueda volver a conectar y sentirse mejor con apoyo adecuado.

    Mucho ánimo


  • Buenas noches, mi hija de 6 años no para de decir que no o que no quiere continuamente, tengo que re

    Buenas noches, mi hija de 6 años no para de decir que no o que no quiere continuamente, tengo que repetirla las cosas muchas veces porque no hace caso, en clase no para de levantarse de la silla y ya nos han llamado la atención varias veces, no consigo que lo entienda y he cambiado el método hablando con ella simplemente para que lo entienda sin castigos ni gritos, estoy preocupada porque a veces siento que no es feliz, o que está triste
    La pregunto porque hace las cosas y siempre me dice que no lo sabe, creo que no sabe o no quiere expresar sus sentimientos por miedo a que la regañemos o castiguemos
    A veces pierdo la paciencia y grito
    Me siento culpable y a veces lloro, no sé cómo gestionarlo o si lo estoy haciendo bien, yo estoy separada y me frustra esta situación
    Muchas gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Buenas noches.

    Lo primero, quiero decirte que se nota muchísimo tu preocupación por entender a tu hija y hacerlo bien como madre. Y muchas veces, cuando los niños presentan conductas desafiantes, oposición constante o dificultad para regularse, los padres terminan agotados emocionalmente, sintiendo culpa, frustración y la sensación de que nada funciona.

    Por lo que describes, parece que vuestra hija podría estar teniendo dificultades importantes para gestionar impulsos, frustración, atención o emociones, más que simplemente “portarse mal”. El hecho de que:
    • diga constantemente “no”,
    • le cueste seguir instrucciones,
    • necesite muchos recordatorios,
    • se levante continuamente en clase,
    • y luego no sepa explicar por qué hace ciertas cosas,
    puede indicar que realmente le cuesta regularse y entender lo que le pasa internamente.

    Además, muchos niños cuando sienten que decepcionan constantemente o reciben muchas correcciones terminan bloqueándose emocionalmente y diciendo “no lo sé”, no necesariamente porque no quieran hablar, sino porque les cuesta muchísimo identificar y expresar lo que sienten.

    También es importante que no te castigues por perder la paciencia a veces. Estás sosteniendo mucho tú sola y la separación también puede haber supuesto cambios emocionales importantes para ambas.

    Y algo importante:
    cuando un niño parece estar constantemente en lucha, oposición o inquietud, muchas veces detrás hay más sufrimiento, desregulación o necesidad de comprensión de lo que parece desde fuera.

    Creo que podría ser positivo valorar apoyo psicológico infantil, no porque estés haciéndolo mal, sino precisamente para entender mejor qué necesita vuestra hija y ayudaros a ambas a salir de esta dinámica de tensión, culpa y agotamiento.

    Y también para que tú puedas sentirte más acompañada y segura en cómo gestionarlo.

    Mucho ánimo


  • buenos dias en las mañanas tengo discusiones con mi hijo porque no obedece y no hace caso el debe

    buenos dias
    en las mañanas tengo discusiones con mi hijo porque no obedece y no hace caso el debe alistarse para ir a estudiar pero no se afana ni le pone interes en llegar temprano al colegio . es muy demorado y yo me altero . que deberia hacer por me altero mucho y siento desespero.
    y es desafiante entre mas le digo que se apure mas camina despacio con mi pareja no tengo como el apoyo porque para el todo lo que el niño dice y hace esta de acuerdo .

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Buenos días.

    Lo que describes es una situación muy frecuente en muchas familias, y es comprensible que terminéis empezando el día con mucha tensión y desesperación acumulada. Las mañanas suelen ser momentos de mucha prisa, exigencia y estrés, y cuando un niño parece ir todavía más lento o responde de forma desafiante, es fácil que el adulto termine desbordándose.

    Muchas veces, cuanto más insistimos desde la urgencia (“date prisa”, “vas tarde”, “haz caso”), más aumenta el bloqueo o la oposición del niño, entrando ambos en una especie de lucha de poder donde cada uno se activa más emocionalmente.

    Más que interpretarlo únicamente como desobediencia, quizá sería importante observar:
    • si le cuesta organizarse,
    • cambiar de actividad,
    • activarse por las mañanas,
    • gestionar la presión,
    • o si responde peor cuanto más tensión percibe.

    También suele ayudar mucho anticipar rutinas, reducir discusiones repetitivas y dar instrucciones más concretas y calmadas en lugar de entrar en múltiples avisos o enfrentamientos.

    Y algo importante:
    si sentís que entre vosotros como pareja tampoco hay acuerdo educativo, eso puede aumentar mucho vuestro desgaste emocional y la sensación de estar sola sosteniendo la situación.

    Este tipo de dinámicas familiares pueden trabajarse en terapia para ayudaros a entender qué está ocurriendo detrás de las conductas del niño y encontrar herramientas más calmadas y efectivas para gestionar el día a día sin tanta tensión.

    Mucho ánimo


  • Mi hijo de doce años ha cambiado mucho. Desde que entró en primero de la ESO, han bajado sus notas d

    Mi hijo de doce años ha cambiado mucho. Desde que entró en primero de la ESO, han bajado sus notas de matrículas a 5, 6 y algún 7. Es muy disruptivo en clase, lo han expulsado una vez durante diez días y después de regresar a clase, a las tres semanas lo han vuelto a llevar durante cinco días al aula de reflexión. He hablado con él, con los profesores, etc. Hasta le he conseguido un terapeuta emocional. No se cómo puedo ayudarle.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Lo primero, se nota mucho que estás intentando ayudarle y que no te has quedado de brazos cruzados. Y muchas veces, cuando un adolescente cambia de forma tan brusca en poco tiempo, detrás de la conducta suele haber bastante más sufrimiento o desregulación emocional de lo que se ve desde fuera.

    El paso a la ESO puede ser muy difícil para algunos chicos:
    más exigencia académica, cambios sociales, necesidad de encajar, presión, pérdida de seguridad o sensación de fracaso. Y a veces los adolescentes que antes funcionaban muy bien empiezan a expresar el malestar no desde la tristeza visible, sino desde:
    • conducta disruptiva,
    • impulsividad,
    • oposición,
    • desmotivación,
    • o desconexión total del estudio.

    Muchas veces el problema deja de ser “no quiere” y pasa a ser:
    “no sabe cómo gestionar lo que le está pasando”.

    También es importante observar si este cambio puede estar relacionado con:
    • dificultades emocionales,
    • ansiedad,
    • autoestima,
    • necesidad de pertenencia social,
    • frustración,
    • TDAH u otras dificultades atencionales,
    • o incluso sensación de presión por mantener un rendimiento alto.

    Y algo importante:
    los castigos o expulsiones a veces frenan la conducta momentáneamente, pero no siempre ayudan a comprender qué hay debajo del comportamiento.

    Es positivo que ya tenga apoyo terapéutico, porque probablemente ahora mismo necesite más comprensión emocional y acompañamiento que presión académica constante. Muchas veces los adolescentes primero necesitan volver a sentirse seguros, entendidos y regulados antes de poder reconectar con la motivación o el estudio.

    También puede ayudar intentar mantener el vínculo con él sin que todas las conversaciones giren únicamente alrededor de notas, expulsiones o problemas. A esa edad, sentirse constantemente “el problema” puede aumentar todavía más la desconexión y la rebeldía.

    Este tipo de situaciones pueden mejorar mucho cuando se consigue entender qué está expresando realmente la conducta y se trabaja de forma coordinada entre familia, centro educativo y terapia.

    Mucho ánimo


  • Mi hija de 7 años ha tenido una mala experiencia con la comida, x lo q me ha sabido contar se medio

    Mi hija de 7 años ha tenido una mala experiencia con la comida, x lo q me ha sabido contar se medio atragantó comiendo y ahora rechaza casi todo, patatas, nuggets, hamburguesas, fideos.. mastica mucho la comida y la mezcla con agua hasta hacer una pasta en la boca pero la mayoría de las veces lo acaba escupiendo. No sé qué puedo hacer para q se le pase ese miedo. Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Lo que describes puede ocurrir después de una experiencia de atragantamiento o de mucho miedo comiendo. A veces, aunque el episodio haya sido breve, algunos niños desarrollan una sensación intensa de inseguridad al tragar y empiezan a comer con muchísimo miedo, evitando alimentos o intentando “controlar” la comida masticándola en exceso o mezclándola con agua para sentirse más seguros.

    Más que un problema de “capricho”, probablemente ahora mismo vuestra hija está asociando la comida con peligro o ansiedad, y por eso es importante intentar no forzarla ni presionarla demasiado para comer, porque eso suele aumentar todavía más el miedo.

    Puede ayudar:
    • mantener un ambiente tranquilo durante las comidas,
    • validar su miedo sin ridiculizarlo,
    • ofrecer alimentos que perciba como seguros,
    • y acompañarla poco a poco, sin prisas ni amenazas.

    También sería recomendable valorar tanto una revisión médica para descartar molestias físicas al tragar como apoyo psicológico si el miedo se está manteniendo o cada vez limita más su alimentación.

    Cuanto antes se acompañe este tipo de miedo, más fácil suele ser evitar que se cronifique.

    Mucho ánimo


  • Hola, Hace tres meses que estoy separada del padre de mi hijo que tiene 15 meses. Estamos teniendo

    Hola,
    Hace tres meses que estoy separada del padre de mi hijo que tiene 15 meses. Estamos teniendo al niño unos 5 dias él y 5 yo, cosa que yo no queria y me preocupa por el bienestar del niño, ya que he leido que con esa edad deberia tener una figura de apego y una estabilidad... desde que el padre se fue y comenzamos con esta organización el niño ha comenzado a tocarse mucho el cuello y el de los demas, como para autoregularse y ahora estoy notando que cuando hacemos el cambio el niño no quiere despegarse de con quien haya pasado ese tiempo. Mi pregunta es, si esta organizacion es perjudicial para el peque? y alguna recomendacion de como organizarnos?
    Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Entiendo mucho tu preocupación, porque a edades tan pequeñas los cambios en la figura de apego, las separaciones y las transiciones pueden remover bastante emocionalmente a un niño.

    A los 15 meses, los niños todavía están construyendo sensación de seguridad y permanencia emocional, y suelen necesitar mucha estabilidad, previsibilidad y contacto frecuente con sus figuras principales de cuidado. Por eso, en algunos casos, cambios largos y repetidos entre casas pueden resultar difíciles de gestionar emocionalmente, especialmente justo después de una separación reciente.

    Lo que describes:
    • tocar cuellos para autorregularse,
    • necesitar mucho contacto físico,
    • o no querer separarse de la persona con la que ha estado esos días,
    pueden ser señales de necesidad de seguridad y regulación emocional, no necesariamente algo grave, pero sí indicadores de que está intentando adaptarse a una situación importante para él.

    Eso no significa automáticamente que el vínculo con el padre sea perjudicial ni que no pueda tener apego seguro con ambos. De hecho, el contacto estable y afectuoso con ambos progenitores suele ser positivo. Pero a estas edades, muchas veces ayuda más que las separaciones no sean tan largas y que exista mayor continuidad de contacto con ambos.

    En algunos casos, para niños tan pequeños, funcionan mejor:
    • cambios más frecuentes y menos prolongados,
    • rutinas muy predecibles,
    • objetos de apego que viajen entre casas,
    • mantener horarios similares,
    • y transiciones tranquilas y sin tensión entre adultos.

    También es importante observar cómo evoluciona:
    • sueño,
    • alimentación,
    • regulación emocional,
    • irritabilidad,
    • necesidad de contacto,
    • y conducta general.

    Y algo importante:
    el hecho de que estés observando sus señales y preocupándote por su bienestar ya es muy valioso. Muchas veces, más que buscar “la organización perfecta”, lo importante es poder ir ajustando lo que necesite el niño según su edad y cómo se va adaptando emocionalmente.

    Si sentís muchas dudas o conflicto con este tema, también puede ser útil orientación psicológica especializada en infancia y apego para ayudaros a organizar las dinámicas de una forma más ajustada a sus necesidades evolutivas.

    Mucho ánimo


  • Hola! Mi esposa y yo tenemos un niño de 2.5 años De un par de meses pra acá su conducta ha cam

    Hola!

    Mi esposa y yo tenemos un niño de 2.5 años
    De un par de meses pra acá su conducta ha cambiado.
    Era un niño de lo más tranquilo, pero ha comenzado a enojarse por todo, hacer berrinches y un show cada que algo no le agrada.
    Para su edad siento que está muy desarrollado.
    Tiene memoria de elefante (no es broma)
    Ha de hablar más de 100 palabras claras.
    Tiene excelente interacción social.
    Entiende órdenes y demás cosas.

    Pero a mi esposa le preocupa que está obsesionado con las cosas que giran.
    A tal punto que le gusta girar al rededor de sillas, corre en línea recta mirando objetos (muy muy pocas veces y en casos puntuales)

    Y lo más nuevo, agarro la costumbre de mover su cabeza muy rapido como diciendo no, cuando se enoja.

    Habíamos ido a una consulta con una psicóloga y le iba aplicar unas pruebas, pero se nos hizo caro para 3 horas de evaluación.

    Alguna recomendación? Mi hijo es de lo más normal para mi, pero a mi esposa le preocupa su carácter y lo demás.

    Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Por lo que describes, muchas de las cosas que comentáis pueden entrar dentro del desarrollo normal de un niño de 2 años y medio, especialmente:
    • los berrinches,
    • el enfado intenso,
    • la necesidad de controlar ciertas situaciones,
    • o incluso algunas conductas repetitivas cuando está emocionado o regulándose.

    A esta edad es muy frecuente que aparezca una etapa de mucha intensidad emocional porque el lenguaje, la memoria y la comprensión avanzan más rápido que la capacidad para gestionar frustración o impulsos. Y además, algunos niños con desarrollo cognitivo o verbal más avanzado también pueden mostrar más intensidad, sensibilidad o necesidad de estimulación.

    Por lo que cuentas, hay varias señales positivas importantes:
    • buen lenguaje,
    • interacción social adecuada,
    • comprensión de órdenes,
    • interés social,
    • comunicación funcional,
    • y juego compartido.

    Eso no significa que no pueda haber rasgos particulares de personalidad, sensibilidad o regulación, pero tampoco todo interés por cosas que giran o ciertas conductas repetitivas implica automáticamente TEA.

    Muchos niños pequeños disfrutan:
    • girando,
    • corriendo en círculos,
    • observando movimiento,
    • o haciendo movimientos corporales repetitivos cuando están excitados, cansados o enfadados.

    Lo importante suele ser valorar el conjunto del desarrollo y no una conducta aislada.

    Aun así, entiendo la preocupación de vuestra esposa, porque cuando uno empieza a observar ciertas cosas puede entrar en estado de alerta y analizar todo constantemente.

    Mi recomendación sería:
    • observar evolución con calma,
    • no obsesionarse buscando señales continuamente,
    • y valorar una evaluación si realmente las dificultades sociales, comunicativas o conductuales aumentan o interfieren significativamente en su día a día.

    Y algo importante:
    hacer una valoración no significa “etiquetar” al niño, sino entender mejor cómo acompañarlo si en algún momento lo necesitara.

    También puede ser útil una orientación familiar o sesiones de crianza/regulación emocional para ayudaros a manejar esta etapa de berrinches y alta intensidad de una forma más tranquila y comprensiva.

    Mucho ánimo


  • Tengo una niña de cuatro años y medio, cuando tenía 6 meses su padre ingresó en prisión, desde hace

    Tengo una niña de cuatro años y medio, cuando tenía 6 meses su padre ingresó en prisión, desde hace cinco meses él sale de permiso tres días al mes, aunque hablaba con él por teléfono a diario desde que le ve en los permisos en persona y en casa he notado grandes cambios en su conducta, llora muy fácilmente y de pronto se pone a reír, me reta, miente, insulta a su padre cuando no estoy delante, amenaza.. y cuando su padre se va llora mucho porque dice que ella quiere a su papi, intento hablar con ella pero me dice que no sabe que le pasa ni porque se porta así que nadie la quiere, que está muy nerviosa... sería recomendable llevarla al psicólogo o debería esperar un tiempo? Me da miedo que más cambios no le vayan bien y con el tiempo quizá normaliza la situación pero no me gustaría si necesita algún tipo de apoyo extra no saber cómo dárselo

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Por lo que describes, parece que vuestra hija está viviendo una situación emocional muy intensa y difícil de comprender para ella. Aunque desde pequeña haya mantenido contacto telefónico con su padre, el hecho de empezar a verlo físicamente, convivir esos días y luego volver a separarse puede remover muchísimas emociones contradictorias en una niña de su edad.

    A veces los niños pequeños no saben expresar con palabras lo que sienten y terminan mostrando el malestar a través de:
    • cambios bruscos de conducta,
    • llanto fácil,
    • irritabilidad,
    • retos,
    • mentiras,
    • insultos,
    • cambios emocionales rápidos,
    • o frases como “nadie me quiere”.

    Todo eso puede indicar que emocionalmente está muy confundida, nerviosa y desbordada internamente.

    También es bastante frecuente que aparezca ambivalencia:
    necesitar mucho al padre, echarlo de menos, enfadarse con él por irse, quererle y a la vez expresar rabia o rechazo. Son emociones muy difíciles de sostener para una niña tan pequeña.

    Y algo importante:
    buscar ayuda psicológica no tiene por qué significar que esté “muy mal” ni añadirle más cambios negativos. Muchas veces, en la infancia, la terapia sirve precisamente como un espacio seguro donde poder expresar emociones que todavía no saben ordenar o explicar.

    Personalmente, creo que podría ser positivo consultar con un psicólogo infantil ahora, especialmente porque ya estáis observando un impacto emocional claro y porque también puede ayudaros a vosotros a entender cómo acompañarla en esta situación tan delicada.

    Cuanto antes se pueda poner comprensión y apoyo emocional a lo que está viviendo, más herramientas tendrá para ir integrándolo de una forma más segura y menos angustiante.

    Y algo muy importante:
    el hecho de que tú estés atenta a sus cambios y preocupada por cómo ayudarla ya es un factor protector enorme para ella.

    Mucho ánimo


  • Buenos días. Tengo un niño de 5 años y su padre y yo nos separamos. En este caso él se va de cas

    Buenos días.

    Tengo un niño de 5 años y su padre y yo nos separamos. En este caso él se va de casa. Me gustaría saber cuál es la mejor forma de proceder en estos casos y qué decirle a nuestro hijo, ya que tenemos opiniones diferentes. Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Buenos días.

    Lo más importante en una separación con un niño pequeño suele ser intentar proteger su sensación de seguridad emocional, aunque la situación sea dolorosa para los adultos. A los 5 años los niños todavía no comprenden del todo las dinámicas de pareja, pero sí perciben muchísimo los cambios, la tensión emocional y el miedo a perder a sus figuras importantes.

    En general, suele ayudar:
    • explicarlo de forma sencilla y adaptada a su edad,
    • hablar ambos con él si es posible,
    • evitar detalles o conflictos de pareja,
    • y transmitirle mensajes claros y tranquilos.

    Por ejemplo, algo como:
    “Papá y mamá han decidido vivir en casas diferentes porque como pareja no estaban bien, pero los dos te queremos muchísimo y eso no va a cambiar”.

    También es importante repetirle, de distintas formas, que:
    • no tiene la culpa,
    • no tiene que elegir entre ninguno de los dos,
    • y va a seguir teniendo a su mamá y a su papá.

    A veces los niños pequeños expresan el malestar no hablando directamente de la separación, sino a través de:
    • más rabietas,
    • cambios en el sueño,
    • irritabilidad,
    • necesidad de más apego,
    • regresiones,
    • o miedos.

    Y algo importante:
    más que encontrar “las palabras perfectas”, lo que más les ayuda suele ser la coherencia, la calma y la estabilidad emocional que perciban en los adultos.

    Aunque tengáis opiniones distintas, intentar evitar mensajes contradictorios o discusiones delante de él puede marcar mucha diferencia en cómo vive este proceso.

    Si veis que la separación está generando mucho impacto emocional o dificultades para gestionarlo entre vosotros, también puede ser muy útil orientación psicológica familiar para ayudaros a acompañarle de la forma más segura posible.

    Mucho ánimo


  • Mi nieto de 9 años, cursa 4º de primaria. Es un niño sensible, en el trato respetuoso pero algo terc

    Mi nieto de 9 años, cursa 4º de primaria. Es un niño sensible, en el trato respetuoso pero algo terco. Híper protegido. No participa en clase oralmente si bien, tiene amigos y socializa bien. En los juegos, cuando era más pequeño y perdía, se enfadaba. En primero de primaria los niños se reían de él porque no pronunciaba bien la “R”. Su caligrafía no es buena y las presentaciones en el cuaderno algo desordenadas. Ya van varias veces que la maestra le corrige pegando en el cuaderno una carita triste para hacerle ver que no están bien. Él, todas ellas, corta un papel y lo pega encima de la llamada y escribe encima: mi letra es así. ¿Se puede considerar esta conducta desafiante? ¿Puede tener una baja autoestima?. Aunque soy consciente que lo que escribo son unas pinceladas, ¿Necesitaría ayuda de un terapeuta?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Teresa Torregrosa

    Hola.

    Por lo que describes, no parece necesariamente una conducta “desafiante” en el sentido de querer enfrentarse o provocar, sino más bien una forma de protegerse emocionalmente ante algo que probablemente le hace sentir inseguro o avergonzado.

    Cuando un niño recibe repetidamente señales de que “algo suyo está mal” —como la letra, la pronunciación o la forma de hacer las cosas— puede empezar a desarrollar mucha sensibilidad hacia la crítica, especialmente si ya es un niño sensible o autoexigente.

    La respuesta de tapar la carita triste y escribir “mi letra es así” podría entenderse más como:
    • una forma de defenderse,
    • proteger su autoestima,
    • o intentar preservar una sensación de valía personal,
    que como una conducta puramente retadora.

    Y sí, algunas de las cosas que comentas podrían estar relacionadas con cierta inseguridad o autoestima frágil:
    • no participar oralmente,
    • frustrarse mucho al perder,
    • sentirse señalado,
    • o reaccionar de forma sensible ante correcciones.

    Además, cuando los niños sienten vergüenza o sensación de “no hacerlo suficientemente bien”, a veces desarrollan estrategias defensivas para no sentirse tan expuestos emocionalmente.

    También sería importante observar si detrás de la letra desordenada o ciertas dificultades puede haber:
    • nerviosismo,
    • impulsividad,
    • dificultades grafomotoras,
    • perfeccionismo,
    • inseguridad,
    • o incluso alguna dificultad atencional o de aprendizaje leve.

    No creo que lo que describes sea motivo para alarmarse, pero sí podría ser positivo ofrecerle un espacio terapéutico si veis que:
    • la autoestima se está viendo afectada,
    • evita exponerse,
    • se frustra muchísimo,
    • o empieza a sentirse “menos capaz” que otros niños.

    A veces unas pocas sesiones pueden ayudar mucho a entender cómo se siente, fortalecer seguridad emocional y darle herramientas para gestionar mejor la frustración y la sensibilidad ante la crítica.

    Y algo importante:
    muchos niños sensibles no necesitan “endurecerse”, sino sentirse comprendidos y acompañados de una forma más respetuosa emocionalmente.

    Mucho ánimo


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