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Gastroenteritis bacteriana, vírica y parasitaria: lo que necesitas saber

Dra. Adoración Linares Rivas

Dietista Nutricionista, Médico general, Acupuntor
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Ideas clave de este artículo
  • Identificar si la gastroenteritis es vírica, bacteriana o parasitaria es clave para determinar el tratamiento médico y su duración.
  • La hidratación constante es la base del tratamiento para prevenir complicaciones graves, sobre todo en los grupos de población vulnerable.
  • La higiene de manos y la correcta cocción de los alimentos son medidas preventivas esenciales para evitar el contagio de estas infecciones.
  • Acuda al médico ante signos de alarma como sangre en las heces, fiebre muy alta, vómitos persistentes o síntomas claros de deshidratación.

La gastroenteritis es una de las infecciones más comunes en todo el mundo. Consiste en la inflamación del estómago y del intestino, generalmente causada por microorganismos. Sus síntomas principales son diarrea, dolor abdominal, náuseas, vómitos y fiebre. Aunque en la mayoría de los casos es un cuadro leve que se resuelve en pocos días, puede ser más grave en bebés y niños pequeños, personas mayores o pacientes con algunas enfermedades crónicas.

Las causas más habituales son virus, bacterias y parásitos. Cada uno produce un tipo de gastroenteritis con características propias, tanto en los síntomas como en la forma de contagio, evolución y tratamiento.

Gastroenteritis bacteriana

Las gastroenteritis de origen bacteriano son responsables de brotes asociados al consumo de alimentos o agua contaminados. Entre las más frecuentes se encuentran Salmonella, Escherichia coli, Shigella y Campylobacter.

Síntomas más comunes:

  • Diarrea generalmente acuosa o, a veces, con moco o sangre.
  • Dolor abdominal tipo cólico.
  • Fiebre más elevada que en otros tipos.
  • Vómitos, aunque no siempre y en menor medida que en las de origen viral.

La gravedad varía: la mayoría son leves y se resuelven en pocos días, otras como las producidas por ciertas cepas de E. coli pueden afectar al riñón y ser más graves.

Prevención: el control de la cadena alimentaria es esencial: mantener una buena higiene en la manipulación de los alimentos, cocción completa de carnes y pescados, conservarlos a la temperatura adecuada y lavarse las manos antes de cocinar o comer.

Tratamiento: la base es la hidratación y una alimentación adecuada. Los antibióticos no siempre son necesarios y su uso se reserva para casos graves o complicados.

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La gastroenteritis es una infección frecuente que puede estar causada por bacterias, virus o parásitos.
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Gastroenteritis vírica

Los virus son la causa más frecuente de gastroenteritis a nivel mundial, sobre todo en niños. Los más habituales son rotavirus, norovirus y adenovirus entéricos y rotavirus.

Síntomas más comunes:

  • Diarrea acuosa y de inicio rápido.
  • Náuseas y vómitos frecuentes.
  • Dolor abdominal difuso.
  • Fiebre moderada y cansancio general.

Suelen durar entre 2 y 7 días. El principal riesgo es la deshidratación, sobre todo en los más pequeños y en personas mayores.

Prevención: el contagio es muy fácil, sobre todo en lugares cerrados como guarderías, colegios o residencias. Se transmite por contacto directo o a través de agua y alimentos. El lavado de manos frecuente es la mejor medida preventiva. Además, existe una vacuna contra el rotavirus, que se administra en la infancia y ha reducido mucho los casos graves y las hospitalizaciones.

Tratamiento: no existe un medicamento que elimine el virus. Lo más importante es mantener una buena hidratación con agua o soluciones de rehidratación oral. En casos graves puede ser necesario administrar líquidos por vía intravenosa en un hospital. Los fármacos para tratar la diarrea o vómitos asociados solo se usan de forma selectiva.

Gastroenteritis parasitaria

Las gastroenteritis parasitarias poco comunes en países desarrollados, son más habituales en regiones con problemas de agua potable y saneamiento. Los parásitos más frecuentes son Giardia lamblia, Entamoeba histolytica y Cryptosporidium.

Síntomas más comunes:

  • Diarrea prolongada, a menudo crónica e intermitente.
  • Heces blandas, voluminosas y, ocasionalmente, grasientas y malolientes.
  • Dolor abdominal y gases.
  • Pérdida de peso progresiva.
  • Menos fiebre que en los cuadros bacterianos y víricos.

A diferencia de las bacterianas o víricas, las parasitarias tienden a ser más prolongadas y debilitantes, pudiendo afectar la absorción de nutrientes, con riesgo de desnutrición, especialmente en niños.

Prevención: beber solo agua potable, evitar alimentos crudos en zonas de riesgo y mantener una buena higiene personal.

Tratamiento: requiere medicamentos específicos (antiparasitarios) que eliminan la infección. Es necesario un diagnóstico médico preciso para un tratamiento adecuado.

Comparativa de la gastroenteritis bacteriana, vírica y parasitaria

Característica
Bacteriana
Vírica
Parasitaria
Agentes más frecuentes
Salmonella, E. coli, Shigella, Campylobacter
Rotavirus, norovirus, adenovirus
Giardia lamblia, Entamoeba histolytica, Cryptosporidium
Síntomas principales
Diarrea (a veces con sangre), fiebre alta, dolor abdominal, vómitos ocasionales
Diarrea acuosa, vómitos, fiebre moderada, malestar general
Diarrea prolongada, heces blandas o grasientas, dolor abdominal, pérdida de peso
Duración habitual
Días a 1 semana (según gravedad)
2–7 días
Semanas (puede cronificarse)
Complicaciones
Síndrome urémico hemolítico, deshidratación
Deshidratación, sobre todo en niños y ancianos
Malabsorción, desnutrición
Prevención
Higiene en alimentos, buena cocción, lavado de manos
Lavado de manos, desinfección, vacuna contra rotavirus
Agua potable, evitar alimentos crudos en zonas de riesgo
Tratamiento
Hidratación, dieta ligera, antibióticos solo en casos graves
Hidratación oral o intravenosa, reposo
Medicamentos antiparasitarios específicos, hidratación

La gastroenteritis es una infección frecuente que puede estar causada por bacterias, virus o parásitos. En la mayoría de los casos se resuelve sola con reposo, buena hidratación y una alimentación adecuada, pero conviene acudir al médico si aparecen signos de alarma como:

  • Diarrea con sangre.
  • Fiebre alta.
  • Vómitos persistentes.
  • Síntomas de deshidratación (sequedad de boca, mareos, poca orina).

La prevención sigue siendo la mejor herramienta: higiene de manos, manipulación segura de alimentos, acceso a agua potable y, en el caso del rotavirus, vacunación.

Cuidar estas medidas no solo protege nuestra salud individual, sino que también ayuda a evitar la propagación de estas infecciones en la comunidad. Pide cita con un nutricionista si tienes síntomas.


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