A veces observo cómo se relaciona la gente y siento que yo funciono distinto socialmente. Es como si
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A veces observo cómo se relaciona la gente y siento que yo funciono distinto socialmente. Es como si entendiera las interacciones desde fuera, pero no me salieran de forma natural. No sé explicarlo bien: entiendo lo que pasa, pero siento que no “hablo el mismo idioma” social que los demás.
Percibo que otras personas tienen más soltura, más intuición o más facilidad para conectar, improvisar y mantener relaciones. En comparación, yo siento que me falta algo, aunque no sé exactamente qué es. No sé si se trata de dificultades para entender ciertos códigos sociales, de un posible TEA/Asperger (me lo han sugerido alguna vez, aunque no tengo diagnóstico), o simplemente de inseguridad o déficit de habilidades sociales.
Lo que busco no es solo una etiqueta, sino entender qué me ocurre exactamente y por qué siento esta diferencia al relacionarme con los demás.
Percibo que otras personas tienen más soltura, más intuición o más facilidad para conectar, improvisar y mantener relaciones. En comparación, yo siento que me falta algo, aunque no sé exactamente qué es. No sé si se trata de dificultades para entender ciertos códigos sociales, de un posible TEA/Asperger (me lo han sugerido alguna vez, aunque no tengo diagnóstico), o simplemente de inseguridad o déficit de habilidades sociales.
Lo que busco no es solo una etiqueta, sino entender qué me ocurre exactamente y por qué siento esta diferencia al relacionarme con los demás.
Hola,
Con la información que aportas perfectamente podría tratarse de un TEA, especialmente por la dificultad para entender ciertos códigos sociales. En realidad los TEA presentan también dificultades a la hora de relacionarse y suelen tener en general pocas habilidades sociales.
El saber que tienes un trastorno del desarrollo (Asperger) te puede ayudar a entender que percibes las cosas de manera diferente al resto y eso en cierto modo, te puede aclarar algunas de tus reacciones. Respecto a la falta de habilidades sociales estaría mas relacionado con tus pautas de crianza, perfil de personalidad mas introvertido, sobreprotección por parte de tus padres, etc.
Sin embargo, más que establecer, como dices una etiqueta, se trata de que desarrolles estrategias para poder relacionarte de forma adecuada y te entrenes en mejorar tus habilidades comunicativas.
Una terapia de orientación cognitivo conductual te daría las herramientas para poder mejorar tus habilidades sociales, poder integrarte de forma mas adecuada y ganar seguridad.
Saludos,
Con la información que aportas perfectamente podría tratarse de un TEA, especialmente por la dificultad para entender ciertos códigos sociales. En realidad los TEA presentan también dificultades a la hora de relacionarse y suelen tener en general pocas habilidades sociales.
El saber que tienes un trastorno del desarrollo (Asperger) te puede ayudar a entender que percibes las cosas de manera diferente al resto y eso en cierto modo, te puede aclarar algunas de tus reacciones. Respecto a la falta de habilidades sociales estaría mas relacionado con tus pautas de crianza, perfil de personalidad mas introvertido, sobreprotección por parte de tus padres, etc.
Sin embargo, más que establecer, como dices una etiqueta, se trata de que desarrolles estrategias para poder relacionarte de forma adecuada y te entrenes en mejorar tus habilidades comunicativas.
Una terapia de orientación cognitivo conductual te daría las herramientas para poder mejorar tus habilidades sociales, poder integrarte de forma mas adecuada y ganar seguridad.
Saludos,
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Hola. Lo que describes es una vivencia bastante más común de lo que parece, y puede aparecer por motivos muy distintos, no necesariamente por un único “diagnóstico” o explicación cerrada.
Es importante señalar que, sin conocer tu historia de vida en profundidad, tu desarrollo emocional, tus experiencias sociales tempranas y cómo te has ido relacionando a lo largo del tiempo, no es posible dar una respuesta definitiva sobre el origen de esa sensación de “funcionar distinto” en lo social.
Dicho esto, esa experiencia puede estar relacionada con múltiples factores: desde estilos de personalidad más analíticos o reflexivos, hasta inseguridad social, experiencias previas de dificultad en la vinculación, ansiedad social o, en algunos casos, rasgos compatibles con Trastorno del Espectro Autista. Pero más allá de la etiqueta, lo realmente importante es cómo te está afectando en tu vida diaria y qué herramientas tienes para manejarlo.
Muchas personas que se sienten así no tienen tanto un “déficit” como una forma diferente de procesar lo social, pero cuando eso genera malestar, comparación constante o sensación de desconexión, merece la pena trabajarlo.
Por eso, más que centrarse únicamente en encontrar un diagnóstico, suele ser muy útil hacer un proceso terapéutico donde puedas entender mejor tu forma de relacionarte, identificar qué te dificulta la conexión social y entrenar habilidades que te ayuden a sentirte más cómodo y seguro en tus interacciones.
Si en algún momento decides dar el paso y buscar ayuda profesional, estaré encantada de acompañarte en el proceso, ayudándote a comprender mejor lo que te ocurre y a trabajar aquellas áreas que te estén generando malestar. Un abrazo enorme.
Es importante señalar que, sin conocer tu historia de vida en profundidad, tu desarrollo emocional, tus experiencias sociales tempranas y cómo te has ido relacionando a lo largo del tiempo, no es posible dar una respuesta definitiva sobre el origen de esa sensación de “funcionar distinto” en lo social.
Dicho esto, esa experiencia puede estar relacionada con múltiples factores: desde estilos de personalidad más analíticos o reflexivos, hasta inseguridad social, experiencias previas de dificultad en la vinculación, ansiedad social o, en algunos casos, rasgos compatibles con Trastorno del Espectro Autista. Pero más allá de la etiqueta, lo realmente importante es cómo te está afectando en tu vida diaria y qué herramientas tienes para manejarlo.
Muchas personas que se sienten así no tienen tanto un “déficit” como una forma diferente de procesar lo social, pero cuando eso genera malestar, comparación constante o sensación de desconexión, merece la pena trabajarlo.
Por eso, más que centrarse únicamente en encontrar un diagnóstico, suele ser muy útil hacer un proceso terapéutico donde puedas entender mejor tu forma de relacionarte, identificar qué te dificulta la conexión social y entrenar habilidades que te ayuden a sentirte más cómodo y seguro en tus interacciones.
Si en algún momento decides dar el paso y buscar ayuda profesional, estaré encantada de acompañarte en el proceso, ayudándote a comprender mejor lo que te ocurre y a trabajar aquellas áreas que te estén generando malestar. Un abrazo enorme.
Hola , es completamente comprensible que te sientas así y quiero decirte que no hay nada malo en ti. Esa sensación de "no hablar el mismo idioma" no es un fallo, sino la señal de que tu mente procesa el mundo de una manera más profunda y analítica que la del resto. Entiendo que puede ser agotador y solitario sentir que siempre tienes que hacer un esfuerzo extra para algo que a los demás les sale sin pensar, pero tu forma de estar en el mundo es igual de válida. Mi recomendación clínica es que no te centres tanto en la "etiqueta", sino en el alivio. Si el esfuerzo por encajar te genera agotamiento o ansiedad, sería muy beneficioso realizar una valoración con un psicólogo especializado en adultos y neurodesarrollo.
un saludo
un saludo
Lo que describes le ocurre a más personas de las que parece, y suele generar mucha sensación de diferencia, de observar la vida social “desde fuera” o de sentir que uno tiene que analizar conscientemente cosas que a otros les salen de manera automática. Y es importante entender que eso puede tener orígenes distintos, no necesariamente uno solo.
A veces tiene que ver con inseguridad social o ansiedad social. Cuando una persona está demasiado pendiente de cómo está siendo percibida, de si está diciendo lo correcto o de cómo encajar, pierde espontaneidad y acaba sintiendo que los demás se relacionan con mucha más naturalidad. En esos casos no suele haber un problema de comprensión social profunda, sino un exceso de autoobservación y tensión interna.
Pero en otras personas sí existe una sensación más estructural y antigua de “traducir” constantemente lo social. Personas que entienden intelectualmente las normas, las bromas, los dobles sentidos o las dinámicas grupales, pero no de forma intuitiva. Ahí es donde a veces aparecen perfiles compatibles con TEA nivel 1 (antes llamado Asperger), especialmente cuando esa sensación viene desde la infancia o adolescencia y no solo en etapas de inseguridad o estrés.
También hay personas muy analíticas, sensibles o introspectivas que desarrollan una manera de relacionarse más observadora y menos automática, sin que necesariamente exista un trastorno. A veces el entorno influye mucho: haber crecido sintiéndose diferente, haber sufrido rechazo social, bullying, críticas o experiencias de aislamiento puede hacer que uno aprenda a relacionarse desde la vigilancia y no desde la espontaneidad.
La clave no suele estar únicamente en preguntarse “¿tengo TEA o no?”, sino en explorar cosas como:
• desde cuándo sientes esta diferencia
• si te ocurre en todos los contextos o solo en algunos
• si entiendes bien las emociones e intenciones ajenas o necesitas analizarlas mucho
• cuánto cansancio te produce socializar
• si tiendes a “interpretar un papel” socialmente
• cómo fue tu infancia y tu integración con otros niños
• si la dificultad es comprender los códigos o sentirte suficientemente seguro para usarlos
Y algo importante: tener dificultades sociales no significa ser menos válido, menos inteligente ni menos capaz de conectar. Muchas personas que sienten esto desarrollan relaciones profundas, sensibilidad emocional y gran capacidad de observación precisamente porque viven las relaciones de una manera más consciente.
Creo que haces una pregunta muy sana, porque no buscas únicamente una etiqueta, sino comprender tu funcionamiento. Y eso suele ser mucho más útil terapéuticamente que intentar encajar rápidamente en un diagnóstico.
Si quieres profundizar en ello y entender mejor qué puede estar ocurriéndote, puedes pedirme cita online.
A veces tiene que ver con inseguridad social o ansiedad social. Cuando una persona está demasiado pendiente de cómo está siendo percibida, de si está diciendo lo correcto o de cómo encajar, pierde espontaneidad y acaba sintiendo que los demás se relacionan con mucha más naturalidad. En esos casos no suele haber un problema de comprensión social profunda, sino un exceso de autoobservación y tensión interna.
Pero en otras personas sí existe una sensación más estructural y antigua de “traducir” constantemente lo social. Personas que entienden intelectualmente las normas, las bromas, los dobles sentidos o las dinámicas grupales, pero no de forma intuitiva. Ahí es donde a veces aparecen perfiles compatibles con TEA nivel 1 (antes llamado Asperger), especialmente cuando esa sensación viene desde la infancia o adolescencia y no solo en etapas de inseguridad o estrés.
También hay personas muy analíticas, sensibles o introspectivas que desarrollan una manera de relacionarse más observadora y menos automática, sin que necesariamente exista un trastorno. A veces el entorno influye mucho: haber crecido sintiéndose diferente, haber sufrido rechazo social, bullying, críticas o experiencias de aislamiento puede hacer que uno aprenda a relacionarse desde la vigilancia y no desde la espontaneidad.
La clave no suele estar únicamente en preguntarse “¿tengo TEA o no?”, sino en explorar cosas como:
• desde cuándo sientes esta diferencia
• si te ocurre en todos los contextos o solo en algunos
• si entiendes bien las emociones e intenciones ajenas o necesitas analizarlas mucho
• cuánto cansancio te produce socializar
• si tiendes a “interpretar un papel” socialmente
• cómo fue tu infancia y tu integración con otros niños
• si la dificultad es comprender los códigos o sentirte suficientemente seguro para usarlos
Y algo importante: tener dificultades sociales no significa ser menos válido, menos inteligente ni menos capaz de conectar. Muchas personas que sienten esto desarrollan relaciones profundas, sensibilidad emocional y gran capacidad de observación precisamente porque viven las relaciones de una manera más consciente.
Creo que haces una pregunta muy sana, porque no buscas únicamente una etiqueta, sino comprender tu funcionamiento. Y eso suele ser mucho más útil terapéuticamente que intentar encajar rápidamente en un diagnóstico.
Si quieres profundizar en ello y entender mejor qué puede estar ocurriéndote, puedes pedirme cita online.
Hola, gracias por compartir.
Como psicóloga clínica sanitaria te diría que lo que describes puede relacionarse tanto con rasgos de Trastorno del Espectro Autista como con ansiedad social, inseguridad o una tendencia a analizar demasiado las interacciones.
Muchas personas sienten que “entienden” lo social de forma racional, pero no intuitiva o espontánea. Eso no significa que haya algo “mal” en ti.
• Más allá de una etiqueta, lo importante es entender cómo funcionas tú, qué te cuesta y qué necesitas para relacionarte con más tranquilidad y autenticidad.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te diría que lo que describes puede relacionarse tanto con rasgos de Trastorno del Espectro Autista como con ansiedad social, inseguridad o una tendencia a analizar demasiado las interacciones.
Muchas personas sienten que “entienden” lo social de forma racional, pero no intuitiva o espontánea. Eso no significa que haya algo “mal” en ti.
• Más allá de una etiqueta, lo importante es entender cómo funcionas tú, qué te cuesta y qué necesitas para relacionarte con más tranquilidad y autenticidad.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Hola, es comprensible que si sientes que tienes dificultades en un área tan amplia e importante de la vida como son los vínculos sociales, quieras encontrar respuestas. Se me ocurre, sin conocerte lo suficiente como para atreverme a poner nombre a un posible trastorno, que quizás estás demasiado atento a lo que tú haces o dices.
A veces, cuando una situación nos genera ansiedad o sentimos que es una carencia, tendemos a autofocalizar en nuestra conducta. Todo el tiempo que pasamos mirándonos a nosotros mismos, dejamos de hacerlo hacia afuera. Te diría que pruebes a mirar hacia afuera cuando estés en una situación social: que mires al resto, te fijes en el tono de sus voces, sus ojos o cualquier cosa que te mantenga conectado con el exterior. No sé si servirá, pero entiendo que si dejas de analizarte, a lo mejor te sale más natural tu postura y tu rol sociales.
También te animo que hables con un profesional para ver cuál es la historia que hay detrás. Lo que te ha pasado.
Un saludo y mucha suerte
A veces, cuando una situación nos genera ansiedad o sentimos que es una carencia, tendemos a autofocalizar en nuestra conducta. Todo el tiempo que pasamos mirándonos a nosotros mismos, dejamos de hacerlo hacia afuera. Te diría que pruebes a mirar hacia afuera cuando estés en una situación social: que mires al resto, te fijes en el tono de sus voces, sus ojos o cualquier cosa que te mantenga conectado con el exterior. No sé si servirá, pero entiendo que si dejas de analizarte, a lo mejor te sale más natural tu postura y tu rol sociales.
También te animo que hables con un profesional para ver cuál es la historia que hay detrás. Lo que te ha pasado.
Un saludo y mucha suerte
Buenos días.
Es dificil ayudarte por este medio, yo te recomiendo que acudas a un profesional para que te ayude a comprenderte y que te de herramientas para gestionar las relaciones sociales.
Yo te puedo atender online si no vives en mi ciudad.
Un saludo.
Es dificil ayudarte por este medio, yo te recomiendo que acudas a un profesional para que te ayude a comprenderte y que te de herramientas para gestionar las relaciones sociales.
Yo te puedo atender online si no vives en mi ciudad.
Un saludo.
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes es algo que muchas personas viven con bastante sufrimiento y confusión, precisamente porque no siempre saben cómo explicarlo. Esa sensación de “entender las interacciones desde fuera”, como si observaras el funcionamiento social pero no terminaras de sentirte dentro de él de forma espontánea, suele generar mucha sensación de diferencia, aislamiento o extrañeza respecto a los demás.
El hecho de sentirte diferente socialmente no significa automáticamente que “te falte algo” o que haya necesariamente un trastorno detrás. Pero sí merece ser explorado con profundidad y sin simplificaciones.
Hay personas que tienen dificultades sociales principalmente por: inseguridad, ansiedad social, experiencias de rechazo, hipervigilancia, baja autoestima o exceso de autoobservación.
En esos casos, la persona sí entiende bastante bien los códigos sociales, pero está tan pendiente de hacerlo bien, de analizarse o de no equivocarse, que pierde naturalidad.
Sin embargo, lo que tú describes parece ir un poco más allá de la simple timidez. Hablas de una sensación más estructural: “entiendo racionalmente lo que ocurre, pero no me sale natural.”
Y eso sí puede aparecer en algunas personas dentro del espectro autista/TEA de nivel 1 (lo que antiguamente se llamaba Asperger), especialmente en adultos con buen nivel intelectual y gran capacidad de observación.
Muchas personas con este perfil describen exactamente algo parecido: sentir que las interacciones tienen reglas implícitas difíciles de captar intuitivamente, analizar socialmente más de lo habitual, sentirse “actuando” o adaptándose, notar cansancio social, dificultad para improvisar emocionalmente, sensación de desconexión o percibir que los demás se relacionan con una fluidez que ellos no sienten interna.
Muchas personas con TEA leve o perfiles neurodivergentes no tienen problemas graves para comprender a los demás intelectualmente. De hecho, a veces observan muchísimo. El problema suele estar más en la espontaneidad social, la intuición relacional o la sensación de sincronía natural.
Ahora bien, también hay que tener cuidado con intentar explicarlo todo únicamente desde una etiqueta diagnóstica. Porque algunas personas muy sensibles, introspectivas, inseguras o socialmente heridas pueden desarrollar una sensación parecida sin estar dentro del espectro autista.
Por ejemplo, alguien que ha pasado años sintiéndose diferente, rechazado o hiperanalizando cómo cae a los demás puede terminar relacionándose de una forma muy mentalizada: observa, interpreta, analiza, corrige y pero no termina de sentirse relajado ni espontáneo. Y eso también genera sensación de “estar fuera”.
La clave suele estar en explorar varias cosas: cómo fue tu desarrollo social desde pequeño, si esto ha estado siempre o apareció más adelante, cómo entiendes emociones y dobles sentidos, cuánto esfuerzo mental te supone socializar, si necesitas “aprender” socialmente cosas que otros parecen captar intuitivamente y cuánto componente hay de ansiedad o autoexigencia.
Porque más allá de la etiqueta, lo importante es comprender cómo funciona tu manera concreta de relacionarte.
Muchas personas que sienten esto acaban desarrollando una especie de dolor silencioso. Ven que los demás conectan, improvisan o generan vínculos con aparente facilidad, mientras ellos sienten que todo requiere más análisis, más energía o más adaptación. Eso puede generar mucha sensación de soledad, aunque externamente parezcan funcionales. Por eso me parece muy positivo que no estés buscando solamente una etiqueta, sino comprensión real de lo que te ocurre. Ese enfoque suele ser mucho más útil psicológicamente.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender mejor cómo funciona tu forma de relacionarte.
• Diferenciar entre ansiedad social, inseguridad y posibles rasgos TEA.
• Reducir sensación de extrañeza o desconexión social.
• Mejorar habilidades sociales sin sentir que “actúas”.
• Trabajar autoestima y comparación constante con los demás.
• Entender tus necesidades emocionales y relacionales de forma más profunda.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que describes es algo que muchas personas viven con bastante sufrimiento y confusión, precisamente porque no siempre saben cómo explicarlo. Esa sensación de “entender las interacciones desde fuera”, como si observaras el funcionamiento social pero no terminaras de sentirte dentro de él de forma espontánea, suele generar mucha sensación de diferencia, aislamiento o extrañeza respecto a los demás.
El hecho de sentirte diferente socialmente no significa automáticamente que “te falte algo” o que haya necesariamente un trastorno detrás. Pero sí merece ser explorado con profundidad y sin simplificaciones.
Hay personas que tienen dificultades sociales principalmente por: inseguridad, ansiedad social, experiencias de rechazo, hipervigilancia, baja autoestima o exceso de autoobservación.
En esos casos, la persona sí entiende bastante bien los códigos sociales, pero está tan pendiente de hacerlo bien, de analizarse o de no equivocarse, que pierde naturalidad.
Sin embargo, lo que tú describes parece ir un poco más allá de la simple timidez. Hablas de una sensación más estructural: “entiendo racionalmente lo que ocurre, pero no me sale natural.”
Y eso sí puede aparecer en algunas personas dentro del espectro autista/TEA de nivel 1 (lo que antiguamente se llamaba Asperger), especialmente en adultos con buen nivel intelectual y gran capacidad de observación.
Muchas personas con este perfil describen exactamente algo parecido: sentir que las interacciones tienen reglas implícitas difíciles de captar intuitivamente, analizar socialmente más de lo habitual, sentirse “actuando” o adaptándose, notar cansancio social, dificultad para improvisar emocionalmente, sensación de desconexión o percibir que los demás se relacionan con una fluidez que ellos no sienten interna.
Muchas personas con TEA leve o perfiles neurodivergentes no tienen problemas graves para comprender a los demás intelectualmente. De hecho, a veces observan muchísimo. El problema suele estar más en la espontaneidad social, la intuición relacional o la sensación de sincronía natural.
Ahora bien, también hay que tener cuidado con intentar explicarlo todo únicamente desde una etiqueta diagnóstica. Porque algunas personas muy sensibles, introspectivas, inseguras o socialmente heridas pueden desarrollar una sensación parecida sin estar dentro del espectro autista.
Por ejemplo, alguien que ha pasado años sintiéndose diferente, rechazado o hiperanalizando cómo cae a los demás puede terminar relacionándose de una forma muy mentalizada: observa, interpreta, analiza, corrige y pero no termina de sentirse relajado ni espontáneo. Y eso también genera sensación de “estar fuera”.
La clave suele estar en explorar varias cosas: cómo fue tu desarrollo social desde pequeño, si esto ha estado siempre o apareció más adelante, cómo entiendes emociones y dobles sentidos, cuánto esfuerzo mental te supone socializar, si necesitas “aprender” socialmente cosas que otros parecen captar intuitivamente y cuánto componente hay de ansiedad o autoexigencia.
Porque más allá de la etiqueta, lo importante es comprender cómo funciona tu manera concreta de relacionarte.
Muchas personas que sienten esto acaban desarrollando una especie de dolor silencioso. Ven que los demás conectan, improvisan o generan vínculos con aparente facilidad, mientras ellos sienten que todo requiere más análisis, más energía o más adaptación. Eso puede generar mucha sensación de soledad, aunque externamente parezcan funcionales. Por eso me parece muy positivo que no estés buscando solamente una etiqueta, sino comprensión real de lo que te ocurre. Ese enfoque suele ser mucho más útil psicológicamente.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender mejor cómo funciona tu forma de relacionarte.
• Diferenciar entre ansiedad social, inseguridad y posibles rasgos TEA.
• Reducir sensación de extrañeza o desconexión social.
• Mejorar habilidades sociales sin sentir que “actúas”.
• Trabajar autoestima y comparación constante con los demás.
• Entender tus necesidades emocionales y relacionales de forma más profunda.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Respuesta:
Lo que describís, entender las interacciones socialmente desde un lugar analítico, sin que fluyan de forma automática, es una experiencia real que merece explorarse con seriedad.
Puede tener distintos orígenes: TEA de perfil cognitivo alto (que se caracteriza exactamente por comprender las reglas sociales de forma intelectual sin procesarlas de manera intuitiva), ansiedad social, o simplemente un estilo cognitivo más reflexivo que espontáneo. No son mutuamente excluyentes, y la diferencia entre ellos importa para saber qué hacer con esto.
Tenés razón en no querer solo una etiqueta. Lo que realmente aporta una evaluación neuropsicológica especializada en neurodesarrollo adulto no es el nombre, sino entender cómo procesás la información social y dónde está el esfuerzo. Eso es lo que permite intervenciones concretas.
Si en algún momento decidís explorarlo, ese sería el camino.
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