Durante un tiempo caí en la inseguridad, no porque me sintiera menos, sino porque me sentía obligada

12 respuestas
Durante un tiempo caí en la inseguridad, no porque me sintiera menos, sino porque me sentía obligada por el sistema a aceptar ese paradigma de la mujer joven, bella e inocente rescatada por un hombre de alcurnia. Y pensaba que si no aceptaba ese paradigma y era lo contrario a él, no tendría posibilidad de salir con un buen hombre. Si yo no era ese arquetipo femenino, ni cumplía con sus características, ni era bien calificada por un hombre de estatus, era una mujer descartable. Por eso acepté esa narrativa durante años y me sentí mal cuando vi que no tenía la edad "reglamentaria" para ser parte de ella (tengo 34 años).
Yo busco una narrativa más realista e igualitaria, donde los hombres sepan y acepten que las mujeres somos imperfectas como ellos. Que nos permitan ser completas no solo en lo físico, sino también en lo profesional, lo académico, lo económico. Que no tengamos que inspirarles lástima disfrazada de ternura.
Pero sentía que el sistema me obligaba a aceptar y encajar en ese paradigma de las telenovelas y los cuentos de hadas para encontrar un buen partido. De lo contrario, solo me tendría que conformar con cualquier venido a menos. Me hizo creer que si era validada y elegida por un hombre de estatus alfa, era una mujer 10. En cambio, si me validaba y elegía el marginal sin título de la esquina o el hombre promedio sin aspiraciones, significaba que mi valor como mujer era nulo.
Durante casi 30 años ese paradigma de cuentos de hadas y telenovelas porque el hegemónico y el principal. Me estuvo adoctrinando, insinuándome que tenía que aceptarlo y ser una mujer de acuerdo a ese paradigma (joven, bonita, inocente, rescatable) y enamorar y tener como pareja a hombre con estatus y protector. Pero yo en el fondo quería otro paradigma de relación, solo que no tenía un referente hasta ahora. Además, sentía que si no lo aceptaba, iba a ser una feminista desquiciada. Incluso muchos hombres me lo hacían pensar con sus comentarios en las redes.
Yo quiero un paradigma, un modelo de romance donde la mujer sea la que rescate al hombre o ninguno rescate a ninguno. Por ejemplo, un modelo donde ambos tengamos conocimiento, potencial y recursos económicos y tengamos una relación basada en la afectividad y no en la carencia. Sin embargo, siento como si el sistema me dijera: "No, tú no vas a tomar ese modelo, tiene que ser el clásico de las historias románticas porque ese es el único disponible en los entornos subdesarrollados como el tuyo. No estás en el Primer Mundo, así que o lo aceptas o eres una mujer devaluada". Además, también me dice que como soy una mujer sin estabilidad económica, dependiente económicamente, no puedo aspirar a esa dinámica que tanto anhelo.
En los entornos subdesarrollados suele haber más machismo. Las mujeres se suelen calificar más por la edad, sobre todo por temas como la fertilidad y la sumisión, ya que las relaciones se centran más en la supervivencia.
No tengo estabilidad económica, no gano casi nada en mi trabajo ni encuentro uno mejor pagado y todavía mamá me paga casi todo. Por lo tanto, no puedo tener una relación igualitaria donde ambas partes tengan voz y voto y yo no quiero que nadie me mantenga. Estoy en un entorno subdesarrollado donde la única opción de relación es la narrativa. Pero yo ya estoy pasada de edad, así que ¿tendré que ser una quedada perdedora entonces?
Gracias por compartir algo tan profundo y tan íntimo. Lo que describes no es un problema individual, sino una experiencia muy común cuando hemos crecido en sociedades donde los roles de género están rígidamente definidos y repetidos en los medios, las telenovelas, la familia y el entorno. No hay nada “equivocado” en ti: reaccionaste como reaccionan muchas personas cuando sienten que solo existe un guion disponible para ser valoradas.
Me parece importante señalar varias cosas:
1. Lo que te ocurre no es falta de valor, sino un conflicto entre un modelo impuesto y tus propios valores. Has ido identificando que el paradigma tradicional no representa lo que tú deseas. Esa claridad es un signo de fortaleza psicológica, no de fracaso... muchas personas pasan toda la vida sin cuestionarlo.
2. Los sistemas sociales y culturales pueden influir en cómo nos percibimos, pero no determinan nuestro valor. Que un entorno sea machista o que existan presiones sobre la edad, la belleza o la fertilidad, no significa que esas ideas sean verdades universales. Significa que son normas aprendidas, y las normas pueden desaprenderse, cuestionarse y reemplazarse por otras más justas y más sanas.
3. Tus deseos de una relación igualitaria no son fantasía ni desvarío: son un modelo relacional maduro. Una relación donde ambas partes se reconocen como iguales, con autonomía, afectividad y proyecto propio, no es “del Primer Mundo”: es un tipo de vínculo que cualquier persona puede aspirar a construir. No depende del país, sino de los valores y de la disposición emocional de quienes participan.
4. Tu situación económica no define tu dignidad ni tu capacidad de tener una relación sana. Es comprensible que sientas que tener menos independencia económica te coloca en desventaja. Pero eso no te convierte en alguien “devaluada”. Significa que estás en una etapa de transición donde estás construyendo autonomía. La autonomía no es un requisito para merecer amor, sino un proceso en el que puedes ir trabajando paso a paso.
5. No eres una “quedada perdedora”: ese es un mensaje social que hay que cuestionar, no una verdad sobre tu vida. La idea de que una mujer “pierde valor” con la edad es una construcción machista que reduce a las mujeres a objetos de intercambio. Tú ya estás desmontando esa narrativa. El simple hecho de formular estas preguntas demuestra que estás creando un marco nuevo y más sano para ti.
6. Puedes empezar a construir un paradigma propio, aunque tu entorno no lo modele aún. Los cambios culturales empiezan en las personas que cuestionan lo establecido. No tienes que cumplir un estereotipo para merecer una relación respetuosa, ni tienes que encajar en un guion para ser vista como valiosa. Puedes trabajar en paralelo dos caminos:
Tu autonomía personal (emocional, económica, profesional) a tu propio ritmo.
La construcción de un nuevo modelo de relación basado en tus valores, no en los mandatos externos.
7. Tu edad no es una barrera, es un punto de inflexión. A los 34 años no estás “pasada”: estás en un momento donde tienes más claridad, más conciencia y más capacidad de elegir que a los 20. Las relaciones que se forman desde la madurez suelen ser más sólidas que las que se forman desde el miedo o la presión social.
Si te lo permites, esta podría ser una etapa para preguntarte: “¿Qué tipo de relación quiero construir yo, independientemente de lo que el entorno espere?”. Y a partir de ahí, empezar a acercarte a personas que también cuestionen esos modelos tradicionales.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Lo que has vivido no es falta de valor personal, sino años de presión cultural para encajar en un modelo de mujer joven, bonita, inocente y “rescatable”. Ese paradigma no te representaba, pero te hizo creer que fuera de ahí no había oportunidades ni amor real.

Ahora lo estás cuestionando, y eso es un signo de lucidez, no de fracaso.

Puntos clave:

1. No eres tú: era el guion que te impusieron.
Ese modelo solo sirve para controlar a las mujeres. No para hacerlas felices.

2. Tu valor no depende del estatus del hombre que te elija.
Eso es patriarcado y clasismo, no vida real.

3. No estás “pasada de edad”.
Eso es otro mito para presionarte. Las relaciones adultas se basan en afinidad, afecto y proyecto común, no en juventud o inocencia.

4. El modelo igualitario que deseas SÍ existe.
Una relación donde nadie rescata a nadie, ambos aportan y ambos tienen voz. Incluso en entornos machistas hay hombres que buscan eso.

5. Tu situación económica actual no define tu valor.
Es una etapa, no una condena. No te vuelve “descartable” ni te obliga a aceptar un modelo que no quieres.

6. No eres una quedada ni una perdedora.
Eres una mujer que despertó de una narrativa que nunca fue suya.


Si quieres trabajar cómo liberarte del peso de ese modelo y construir una narrativa afectiva propia, puedes pedir una cita online conmigo. Estoy aquí para ayudarte.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. Has internalizado un paradigma o mandato que te ha recorrido durante mucho tiempo y que crees que debe ser así. Sin embargo estás pudiendo cuestionarlo y por ello te genera malestar.
Es una lucha interna entre el deber y el querer. Quizás de lo que se trata es de luchar contra aquello que te genera sufrimiento e indagar sobre tu propio deseo, y actuar en consecuencia. Es un trabajo interno que lleva tiempo, pero el primer paso ya lo has dado, al cuestionarte.
Hola,

Gracias por compartir algo tan íntimo y tan complejo. Lo que describes no es solo una inseguridad personal: es el efecto de crecer dentro de un sistema que, durante años, te ha transmitido una narrativa rígida sobre lo que “debería” ser una mujer valiosa y sobre qué tipo de relación “merece”. Es lógico que hayas interiorizado parte de ese discurso; cuando un mensaje se repite desde la cultura, las telenovelas, las redes y los modelos de alrededor, acaba calando, incluso aunque en el fondo sepas que no coincide con tus propios valores. No estás rota ni equivocada: estás saliendo de una idea que te acompañó casi toda tu vida.

También es completamente comprensible que te sientas atrapada entre dos mundos: por un lado, el paradigma tradicional que te enseñaron; por otro, el paradigma igualitario que realmente deseas. Esa sensación de tener que elegir entre “encajar” o ser “descartada” duele muchísimo, porque toca la identidad, la autonomía y el valor propio. Pero algo muy importante es que tu reflexión muestra una fuerza enorme: ya identificaste que no quieres una relación basada en jerarquías, salvadores o dependencias, sino en reciprocidad, afecto y proyectos compartidos. Eso no te hace una “quedada”; te hace alguien que está rompiendo un molde que no le pertenece.

Tus dudas sobre la edad, la economía o el contexto sociocultural también son válidas: cuando la vida es más precaria, las relaciones tienden a volverse más desiguales. Pero eso no define tu valor ni determina tu destino. Tener hoy una situación económica inestable no te condena a una narrativa que no te representa. Es un punto de partida, no una sentencia. Construir autonomía —económica, emocional, vital— es un proceso, y ese proceso sí te acerca al tipo de vínculo que anhelas: uno donde nadie rescata a nadie, donde ambos aportan y ambos crecen.

Tu pregunta final —si estás “pasada de edad” o si eres una “perdedora”— no habla de tu valor, sino del dolor que te ha dejado un sistema que ha sido injusto contigo. Tú no tienes que cumplir un arquetipo para merecer una relación sana. Puedes construir tu propio modelo, al ritmo que necesites, desde tus recursos actuales y hacia los que estás desarrollando. Lo que estás sintiendo ahora es parte de liberarte de una narrativa que nunca fue tuya. Y eso, aunque duela, es un acto de enorme lucidez y de enorme valentía.

Un saludo,
David
Chapó por tu decisión. Creo que es loable y reflexionada. Deseo que encuentres a esa persona con la que complementarte desde la igualdad. Teniendo las cosas tan claras todo irá bien. Incluso aunque nunca aparezca nadie, tienes que estar orgullosa.
Hola, anónimo. La narrativa que planteas cuestiona la educación que se ha ido trasmitiendo en las generaciones de mujeres. Actualmente, las personas tenemos mayor capacidad de crítica debido al acceso a recursos y educación.
Entiendo lo que planteas y válido tus miedos. No obstante, te recomiendo que agendes una cita porque tu mensaje deja entrever más de lo manifestado.
Un saludo,
Psicóloga Alba Lorente
Gracias por compartir algo tan profundo y tan trabajado internamente. Lo que describes no es un “problema personal”, sino el resultado de haber crecido dentro de un sistema que te enseñó, durante años, un único modelo posible de mujer y de pareja. Es normal que, después de tanto tiempo expuesta a ese mensaje, tuvieras la sensación de que si no encajabas en ese moldelo entonces tu valor disminuía.

Lo primero es desmontar una idea muy importante: no estás “pasada de edad” ni estás condenada por tu contexto.

Has empezado a construir un modelo de relación más realista, igualitario y humano, donde las dos personas aporten y se elijan desde la autonomía, el afecto y la reciprocidad, no desde la carencia ni la dependencia.

También mencionas tu situación económica, y es comprensible que eso influya en cómo te percibes dentro de una relación. Pero tu contexto actual no determina tu valor, ni es estático: la autonomía personal se construye paso a paso, con oportunidades, apoyo y trabajo interno. No necesitas estar en una posición “perfecta” para merecer una relación sana y horizontal.

Tu pregunta final surge desde el dolor: “¿tendré que ser una quedada perdedora entonces?”.
Y la respuesta es no. No eres una quedada. No estás fuera de tiempo. Estás cuestionando un sistema que te condicionó durante décadas, y estás empezando a elegir desde tus propios valores y no desde lo que la cultura te impuso.

El proceso ahora pasa por fortalecer tu autoestima, tu autonomía y tu propio proyecto de vida, para que la elección de pareja sea eso: una elección, no una validación externa. Con acompañamiento profesional adecuado puedes avanzar hacia relaciones más libres e igualitarias.

Estás justo en el punto donde empieza el cambio: cuando dejas de vivir desde el guion impuesto y comienzas a escribir el tuyo.
 Rosario Crespín
Psicólogo
El Vendrell
Hola, te felicito porque has explicitado perfectamente el paradigma que se ha inculcado a la mujer y que sin darnos cuenta nosotros nos hemos creído y necesitado ser la mujer perfecta. Necesitas cambiar estas creencias y no seguir luchando contra ellas. Te recomiendo realizar una terapia cognitivo conductal y reestructuración cognitiva, em ambas tengo experiencia y el resultado es muy satisfactorio. Espero haberte podido ayudar.
Gracias por compartirlo con tanta claridad. Lo que estás viviendo no es un fallo personal, sino el resultado de un modelo cultural que durante años ha intentado definir tu valor desde fuera (marcado cómo “debe” ser una mujer y qué tipo de relación “debe” buscar).
Cuestionarlo ahora es una señal de crecimiento, no de pérdida.

Y aquí es importante algo: El valor que buscas fuera empieza por cómo te tratas a ti misma,
la estabilidad emocional, las relaciones sanas y la sensación de valía no vienen de encajar en un arquetipo, sino de: Respetarte, Hablarte con amabilidad, Reconocer tus capacidades, y sostener tus propias decisiones sin miedo a no cumplir expectativas ajenas.

Cuando alguien se valora y se respeta, cambia también lo que acepta, lo que espera y lo que construye. Desde ahí es mucho más fácil encontrar una relación igualitaria, basada en afecto real y no en validación externa.

Tu edad, tu economía o tu entorno no definen tu valor.
Lo define tu autoestima, y el camino que estás iniciando ahora —cuestionar narrativas, escucharte y elegir lo que realmente deseas— es exactamente lo que te permitirá construirte a ti misma y el tipo de relación que quieres. Te ayudará a sentirte más libre para elegir vínculos que realmente te hagan bien.

Espero que esto te haya ayudado a clarificar tus ideas y a poner en orden lo que sientes. Estás en un proceso importante de cuestionar antiguos modelos y empezar a mirarte con más respeto y valor propio. Ese es el camino hacia una relación sana contigo misma.
Ni princesa rescatada ni "quedada": reescribiendo el guion a los 34

Leerte es ver una radiografía lúcida y dolorosa de una trampa social en la que caen muchísimas mujeres brillantes. Has hecho un análisis sociológico impecable, pero estás sufriendo porque intentas encajar un deseo de mujer adulta y moderna (la igualdad) en un molde cultural antiguo y asfixiante (la dependencia y el rescate).

Vamos a desmontar esto por partes, con la claridad que necesitas para salir de ese bucle de ansiedad:

1. El mito de la "Mujer de Valor" y el Estatus El sistema te ha vendido una mentira cruel: que tu valor como mujer depende de quién te elija. Si te elige el "alfa", vales 10; si te elige el "promedio", vales 0. Esto es falso. Tu valor es intrínseco. Ese paradigma de "la bella inocente rescatada" no es un cuento de hadas, es muchas veces un contrato de servidumbre disfrazado. La mujer que es "rescatada" económicamente a menudo paga ese rescate con su libertad, su voz y su autonomía. Que rechaces ese modelo no te hace una "feminista desquiciada", te hace una mujer con instinto de supervivencia que quiere ser compañera, no mascota.

2. La trampa de la edad y el entorno Tienes 34 años. En términos biológicos y vitales, estás en la plenitud. La idea de que eres "mercancía caducada" es una herramienta de control para que las mujeres bajen sus estándares por pánico. Es cierto que los entornos conservadores presionan más, pero la geografía no es destino. Incluso en entornos "subdesarrollados" hay hombres que buscan compañeras de vida, no hijas a las que mantener. El problema es que, mientras sigas mirando el mundo con las gafas del "paradigma de la telenovela", esos hombres te parecerán invisibles porque no van disfrazados de príncipes salvadores.

3. El nudo real: Tu independencia económica Aquí seré muy franca contigo, desde el cariño y la honestidad profesional: tu bloqueo no es romántico, es vital. Dices que no puedes tener una relación igualitaria porque no tienes dinero. Tienes parte de razón: la independencia económica es la base de la libertad emocional. Pero el error es pensar que necesitas el dinero para acceder a un tipo de hombre. No. Necesitas el dinero para ti. Tu prioridad ahora mismo no debería ser encontrar al "hombre igualitario" ni huir del "macho alfa". Tu prioridad absoluta debe ser tu carrera y tu economía. No para ser "un buen partido", sino para dejar de sentirte una niña a cargo de su madre. La inseguridad que sientes no viene de tus 34 años, viene de sentir que no tienes las riendas de tu propia supervivencia.

El Cambio de Narrativa No busques un modelo donde "la mujer rescate al hombre" (eso es volver a ser cuidadora). El modelo sano es la interdependencia: dos adultos completos que caminan juntos.

Tienes la lucidez mental para ver los barrotes de la jaula. Ahora te falta construir la base material para abrir la puerta. No te conformes con la narrativa del entorno; crea tu propia excepción.

Se puede, yo te acompaño.
Gracias por abrirte así. Todo lo que describes tiene un peso enorme, y es completamente lógico que te sientas atrapada entre dos narrativas que chocan: la que te impusieron durante toda tu vida y la que realmente deseas construir. No estás exagerando ni estás “desquiciada”; estás cuestionando un modelo cultural profundamente arraigado, y eso siempre remueve cimientos.

Vamos a poner las cosas claras, sin adornos.

Lo que llamas “el sistema” no es una verdad universal; es una construcción social que aprendiste antes incluso de tener herramientas para cuestionarla. Durante años ese relato te dijo: “tu valor depende de tu edad, tu belleza y el tipo de hombre que te elija”. Y cuando una narrativa se repite durante décadas, acaba pareciendo un destino… aunque no lo sea.

Tu deseo de una relación igualitaria, madura y recíproca no es fantasía, es un modelo totalmente posible. Pero cuando has crecido en un entorno donde lo hegemónico es el cuento de hadas tradicional mezclado con machismo cotidiano, es normal que quieras romperlo y a la vez sientas miedo de quedarte sin referencias. Porque no te enseñaron a verte como una mujer con proyecto propio, sino como alguien esperando validación externa.

Y aquí viene la parte importante:
Lo que determina tu valor no es tu edad, tu fertilidad ni el “estatus” del hombre que te elija.
Tu valor existe porque tú existes. Punto.

Esa sensación de “si no encajo en ese molde, soy descartable” es el efecto del adoctrinamiento, no una realidad objetiva. El problema no está en ti; está en un sistema que te ha hecho creer que solo hay un tipo de final feliz disponible. Cuando dices que quieres una relación donde ambos aporten, donde haya afecto, colaboración, respeto y no dependencia… eso no te convierte en “una feminista loca”: te convierte en una mujer consciente.

Respecto a tu situación económica, entiendo la inquietud. La autonomía influye en cómo se construyen las relaciones, sí, pero no determina tu valor como pareja ni te condena a un único tipo de vínculo. La autonomía se construye paso a paso, no aparece porque un sistema te otorgue permiso.

Mientras tanto, tú sigues siendo una mujer con capacidad de amar, pensar, elegir y poner límites.

No eres “una quedada”. No eres “una perdedora”.
Eres una mujer que está cuestionando el relato que la formó y está buscando uno más libre, coherente y justo. Y eso requiere una valentía enorme.

Mi recomendación ahora mismo:

1. Trabajar tu narrativa interna.
La herida no es la edad ni el estatus. La herida es la creencia de que tu valor depende de factores externos. Eso se transforma en terapia: revisando creencias, reconstruyendo identidad y fortaleciendo autoestima desde un lugar real.

2. Desmontar el mito del “hombre de estatus”.
El problema no es el tipo de hombre, sino el mensaje: “si te elige alguien ‘de alto valor’, tú vales”. Eso no encaja con una vida adulta sana. Las relaciones son un intercambio emocional, no un título nobiliario.

3. Construir autonomía sin presiones.
Tu situación económica es una circunstancia, no una sentencia. Puedes cambiarla paso a paso, desde la formación, el desarrollo personal y la toma de decisiones estratégicas.

4. Redefinir qué es para ti una relación sana.
Tu modelo es válido. Existe. Y muchas mujeres (y hombres) lo viven hoy. Pero para llegar ahí, primero necesitas reafirmar tu identidad sin pedir permiso.

5. Recordarte esto cada día:
No vas tarde. No estás fuera de tiempo. No tienes que encajar en un estereotipo para ser valiosa o merecedora de amor. Y muchísimo menos tienes que aceptar cualquier cosa “por no quedarte sola”.
No lo olvides.
Hola. Comprendo tu situación. Creo que lo que has aprendido no es sólo del "sistema" si no quizás lo que has aprendido desde pequeña por tus figuras de apego o cuidadores, que suelen ser tus padres, posibles hermanos mayores y familia. Por una parte es lo que quieres ser, donde tienes el conflicto entre lo que quieres y lo que "te han hecho creer" que quieres. Esta muy bien que te des cuenta de lo que quieres y que luches por ello. Por otra parte están tus circunstancias, decía el filósofo que uno es uno y sus circunstancias. Tienes que luchar también con tus circunstancias. Si no tienes las circunstancias que quieres o necesitas puedes probar a hacer algo diferente. Quizás en otra ciudad, estudiar algo nuevo mientras trabajas, especializarte en otra cosa... Es costoso, pero si lo consigues la satisfacción es máxima, y si no lo consigues estarás tranquila contigo misma porque lo habrás intentado. Mucho ánimo!

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.