En agosto del año pasado, durante una llamada al 024 sobre pensamientos suicidas, una psicóloga me d

10 respuestas
En agosto del año pasado, durante una llamada al 024 sobre pensamientos suicidas, una psicóloga me dijo: "si vas a estar llamando cada vez que tienes pensamientos suicidas, es como si fueras a comer cada vez que tienes hambre"; ¿consideran los profesionales de psicología y psiquiatría que esta comparación es adecuada, útil y segura para orientar a pacientes en crisis y cómo sería la mejor manera de comunicar pautas de manejo de pensamientos suicidas de manera efectiva?
Hola! Gracias por tu mensaje y abrirte en algo tan complicado. Desde el desconocimiento de tu situación y de tu proceso terapéutico con esta profesional, entiendo que si no te has sentido cómoda/o o segura/o con este ejemplo, eso es lo más importante. Lo esencial desde mi punto de vista, sería que pudieses comentarlo con ella y podáis aclararlo. Un abrazo!

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Hola, gracias por plantear una cuestión tan importante.

La frase que te dijeron (“llamar cada vez que tienes pensamientos suicidas es como comer cada vez que tienes hambre”) no es, en general, una forma adecuada ni segura de intervenir en una persona en crisis. Puede resultar invalidante, simplificar en exceso lo que ocurre y, en algunos casos, hacer que la persona dude en volver a pedir ayuda cuando más la necesita.

En psicología clínica, los pensamientos suicidas se entienden como señales de alto malestar que requieren escucha, contención y acompañamiento, no como algo que deba minimizarse o compararse con una necesidad básica. De hecho, una de las recomendaciones fundamentales en prevención del suicidio es precisamente lo contrario: favorecer que la persona busque ayuda cuando esos pensamientos aparecen, especialmente si aumentan en intensidad o frecuencia.

Otra cosa distinta es que, en un proceso terapéutico más estructurado, se trabaje la diferencia entre:
pensamientos pasajeros vs. riesgo inminente,
y se enseñen herramientas para no depender exclusivamente de la llamada urgente cada vez que aparece una idea. Pero eso se hace con mucho cuidado, validando primero el malestar y asegurando que la persona tiene recursos y apoyo suficientes.

Una forma más adecuada de comunicarlo sería algo así:
validar (“entiendo que cuando aparecen esos pensamientos te asustas y necesitas apoyo”),
normalizar sin banalizar (“no estás solo en esto, le ocurre a muchas personas en momentos de alto malestar”),
y luego orientar (“vamos a construir juntos herramientas para que, además de pedir ayuda, puedas manejar mejor esos momentos”).

También es clave explicar cuándo sí es imprescindible pedir ayuda inmediata:
cuando hay intención clara,
cuando hay plan,
o cuando la persona siente que puede perder el control.

En resumen, no, esa comparación no se considera una buena práctica clínica en este contexto. El enfoque más seguro y eficaz combina validación, acompañamiento y aprendizaje progresivo de estrategias, sin desincentivar la búsqueda de ayuda.

Si este tema conecta contigo a nivel personal o te ha removido, es importante no quedarte solo con ello. Puedes pedirme cita online y, si lo prefieres, también dispongo de un servicio de 15 minutos gratuitos para orientarte y valorar tu situación con más calma.
Considero que la mejor respuesta es la personalizada, con un trato directo y comprometido, con profesionales bien formados y con experiencia. Confía más en los años de formación y experiencia que en sedes públicas telefónicas dónde el trato será como en una cadena de montaje.

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Espero serte de ayuda, tu decides
J.Carlos Pérez
Gracias por compartir algo tan delicado.

Lo que viviste en esa llamada puede dejar una sensación de confusión o incluso de incomodidad, sobre todo si estabas en un momento vulnerable.

En intervenciones de crisis como las que se realizan en servicios como el Teléfono de la Esperanza o líneas públicas de atención, el objetivo principal suele ser contener emocionalmente, validar lo que la persona está sintiendo y ayudarle a atravesar el momento, más que hacer comparaciones que puedan interpretarse de forma rígida o literal.

La frase que te mencionaron probablemente intentaba transmitir una idea general utilizada en algunos enfoques terapéuticos: que la aparición de pensamientos no implica necesariamente que haya que actuar en base a ellos de forma inmediata. Sin embargo, en un contexto de crisis, ese tipo de analogías no siempre son las más adecuadas, porque pueden percibirse como minimización o como falta de sintonía con lo que la persona está viviendo.

Desde el punto de vista profesional, cuando alguien expresa pensamientos suicidas, lo más importante es que se sienta escuchado, comprendido y acompañado. Pedir ayuda en esos momentos no solo es apropiado, sino que forma parte del cuidado. Las líneas de apoyo están precisamente para eso, para ofrecer un espacio donde poder sostener lo que está ocurriendo en ese momento.

La manera más efectiva de comunicar en estas situaciones suele centrarse en validar la experiencia emocional, ayudar a regular el estado en el momento presente y ofrecer recursos concretos de afrontamiento, siempre con un tono cercano, respetuoso y sin juicios.

Es completamente comprensible que te hayas quedado con dudas después de esa interacción. Y también es importante que te quedes con una idea clara: buscar apoyo cuando aparecen pensamientos difíciles es una respuesta adecuada y recomendable, no algo que deba cuestionarse o limitarse.

Si en algún momento quieres profundizar en cómo manejar este tipo de pensamientos o aprender estrategias más ajustadas a tu caso, puedo orientarte de forma personalizada. Atiendo en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también online y a domicilio en la zona norte de Madrid.

Y si alguna vez vuelves a encontrarte en una situación similar, pedir ayuda sigue siendo una decisión válida y segura.
Desde el psicoanálisis y la ética clínica, equiparar el impulso de muerte con una necesidad biológica como el hambre es un error conceptual grave. El hambre es una función del organismo que busca la autoconservación; el pensamiento suicida es un grito del sujeto ante un dolor psíquico que se ha vuelto intolerable. No se trata de una 'función natural', sino de un momento de crisis donde la palabra ha fallado y el acto aparece como única salida.
Esa frase no solo es desatinada, sino que es peligrosa porque invalida el pedido de ayuda y puede generar culpa o retraimiento en quien ya se siente al límite...
Hola, gracias por compartir algo tan delicado. Desde una mirada profesional, esa comparación no me parece la forma más adecuada de acompañar a una persona en crisis, porque puede vivirse como invalidante o simplificadora en un momento de mucho dolor.
Cuando aparecen pensamientos suicidas, es fundamental ofrecer escucha, contención y una valoración cuidadosa del riesgo, ayudando a la persona a sentirse comprendida y acompañada. Además, más allá de la atención puntual, contar con apoyo psicológico en este proceso puede ser importante para entender el origen del sufrimiento y trabajarlo de una manera más profunda.
Te mando un abrazo
 Ignacio Carrera Hervás
Logopeda, Psicólogo
Las Rozas de Madrid
Estimado consultante,

La comparación que menciona haber escuchado es clínicamente inadecuada, improcedente y peligrosa. El pensamiento suicida no es una necesidad biológica, sino un indicador de riesgo que requiere atención inmediata cada vez que aparece.

El propósito de un profesional a cargo de este servicio es ofrecer:
Seguridad y protección del paciente: Su petición de ayuda nunca debe ser cuestionada ni juzgada por el profesional.
Función de este servicio: El objetivo de estas líneas es, precisamente, ofrecer contención incondicional ante cada episodio de ideación, sin excepciones.
Reforzar que siempre es correcto y necesario pedir ayuda profesional ante una crisis, sin excepciones.
Le animo a ignorar ese comentario y a seguir contactando con los servicios de salud (112, urgencias o profesionales especializados) siempre que lo necesite.

Su seguridad es lo primero.
Atentamente,
 Andrea Álvarez Ibán
Psicólogo, Psicólogo infantil
Granada
En el contexto de una crisis con pensamientos suicidas, lo más importante desde la práctica clínica es validar el malestar, favorecer la seguridad y facilitar el acceso a apoyo, por lo que, en general, pedir ayuda cuando aparecen estos pensamientos es una estrategia adecuada y recomendable, no algo que deba desincentivarse. En ocasiones, algunos profesionales pueden utilizar metáforas o comparaciones con la intención de transmitir ideas sobre la gestión de las urgencias emocionales o la tolerancia al malestar, pero este tipo de mensajes pueden resultar ambiguos o poco útiles si la persona se encuentra en un momento de gran vulnerabilidad. Lo que suele considerarse más efectivo es combinar la validación de lo que la persona está sintiendo con pautas concretas de afrontamiento, como identificar señales de alerta, aplicar estrategias de regulación (respiración, distracción temporal, contactar con personas de apoyo) y animar a buscar ayuda profesional o recursos de crisis cuando los pensamientos se intensifican. Si los pensamientos suicidas aparecen con frecuencia, es especialmente importante trabajarlo de forma continuada con un profesional de salud mental, para poder entender qué los está activando y desarrollar un plan de seguridad y de manejo adaptado a la situación personal. Si en algún momento el riesgo aumenta o sientes que podrías hacerte daño, buscar apoyo inmediato (como el 024 u otros servicios de emergencia) sigue siendo una medida apropiada y necesaria.
 Alba Rodríguez Garfias
Psicólogo
Las Palmas de Gran Canaria
Buenas tardes.
Entiendo que era un momento muy sensible y quizás no fue la comparación más acertada. No siempre damos en el clavo con lo que necesita la otra persona. La intervención en crisis es algo muy complejo y no hay fórmulas infalibles. En cualquier caso, para eso está el teléfono, para que cuentes con esas personas en esos momentos, entendiendo que además de ese recurso estás acudiendo a terapia de manera constante. Mucha fuerza para esos momentos.
Hola, muchas gracia spor compartir. Quiero empezar diciéndote algo importante: tiene mucho sentido que esa frase te haya removido. Cuando uno está teniendo pensamientos suicidas, lo último que necesita es sentir que pedir ayuda puede ser “demasiado” o inapropiado.

Si estás sufriendo así, llamar a una línea de ayuda no es exagerado, no es abusar del recurso y no es algo que haya que limitar. Es, de hecho, una forma de cuidarte y de mantenerte a salvo en un momento difícil.

La comparación que te hicieron, tal y como suena, puede hacer daño o generar dudas, porque parece decirte que no deberías pedir ayuda cada vez que lo necesitas. Y eso, en una crisis, no es un buen mensaje, más bien lo contrario.

Cuando aparecen pensamientos suicidas, a menudo vienen con mucha intensidad, con sensación de soledad o de no poder más. En esos momentos, no tienes por qué gestionarlo tú solo/a. Al contrario: hablar con alguien, aunque sea varias veces, puede marcar una gran diferencia.

Desde un enfoque más cuidadoso, lo que solemos intentar transmitir es algo así como:
“Si lo necesitas, busca ayuda todas las veces que haga falta. Y además, poco a poco, iremos construyendo contigo otras formas de sostener esos momentos.”
Pero una cosa no quita la otra. Pedir ayuda sigue siendo totalmente válido, siempre y bajo cualquier circunstancia.

También quiero decirte que si esa frase te hizo sentir mal, confundido/a o incluso un poco rechazado/a, eso es comprensible. No estás siendo “demasiado sensible”; estás reaccionando desde un lugar muy vulnerable que necesita cuidado, no comparación.

En resumen, me quedaría con esto:
Cuando los pensamientos se intensifican pedir ayuda SIEMPRE es una buena decisión.
Puedes hacerlo tantas veces como lo necesites.
No tienes que pasar por eso en soledad.

Y si en algún momento vuelves a sentirte así, de verdad: busca a alguien, llama, escribe, acércate a quien puedas. Tu vida importa muchísimo.

Un abrazo,

Elbire Arana
Psicóloga general sanitaria
Colegiada M-42807

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