He tenido una experiencia algo incómoda con mi peluquero habitual y me gustaría orientación sobre có
8
respuestas
He tenido una experiencia algo incómoda con mi peluquero habitual y me gustaría orientación sobre cómo gestionarla.
En una visita reciente, acudí a cortarme el pelo pero me dijo que no podía atenderme en ese momento porque estaba ocupado con otra tarea. Aunque era comprensible, la forma en la que me lo comunicó me resultó algo tajante.
En una visita posterior, sí me atendió, el corte fue bueno en general, pero durante el servicio me hizo un pequeño corte accidental en el labio (se disculpó) y realizó un comentario que me resultó fuera de lugar.
A pesar de esto, me gusta cómo corta el pelo y antes estaba satisfecho con el servicio, pero ahora me genera cierta incomodidad volver y no sé si debería hablarlo con él o simplemente cambiar de peluquero.
¿Qué me recomendarían hacer en esta situación?
En una visita reciente, acudí a cortarme el pelo pero me dijo que no podía atenderme en ese momento porque estaba ocupado con otra tarea. Aunque era comprensible, la forma en la que me lo comunicó me resultó algo tajante.
En una visita posterior, sí me atendió, el corte fue bueno en general, pero durante el servicio me hizo un pequeño corte accidental en el labio (se disculpó) y realizó un comentario que me resultó fuera de lugar.
A pesar de esto, me gusta cómo corta el pelo y antes estaba satisfecho con el servicio, pero ahora me genera cierta incomodidad volver y no sé si debería hablarlo con él o simplemente cambiar de peluquero.
¿Qué me recomendarían hacer en esta situación?
Antes de cambiar de peluquero, si te gusta el trabajo del actual, yo hablaría con él. Puedes explicarle qué te genera incomodidad con él y preguntarle directamente si hay algo raro por su parte. Para que te sea más sencillo, puedes utilizar un método que me gusta mucho enseñar a mis pacientes. Consiste en decirle algo positivo que te guste de su trabajo, después lo negativo que quieres comentarle y finalizar con algo positivo. Así no verá tu comentario como una crítica y podréis aclarar las cosas.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, gracias por compartirlo. Aunque pueda parecer algo “menor”, es comprensible que te genere duda: no es solo el corte de pelo, sino cómo te sentiste en el trato.
Por un lado, valorás el resultado (te gusta cómo corta). Por otro, hubo momentos que te incomodaron: la forma de comunicar, el accidente y un comentario fuera de lugar. Cuando se mezclan ambas cosas, es normal quedar en esa ambivalencia.
Más que decidir rápido entre quedarte o irte, quizá te ayude preguntarte:
- ¿Qué es lo que más pesa para mí: la calidad del servicio o cómo me siento cuando estoy ahí?- - ¿Es una incomodidad puntual o algo que creo que se repetiría?
Tenés dos caminos posibles, ambos válidos:
- Hablarlo de forma simple y directa la próxima vez (por ejemplo, mencionar que ese comentario te resultó incómodo). A veces, pequeños ajustes mejoran mucho la experiencia.
- Cambiar de peluquero, si sentís que preferís evitar ese malestar y priorizar sentirte cómodo sin tener que gestionar esa situación.
Y algo interesante para vos:
- ¿Qué hace que esta situación te haya quedado resonando?
A veces no es “por el peluquero en sí”, sino por cómo nos impactan ciertos tratos o gestos.
No hay una única respuesta correcta. La referencia puede ser cómo querés sentirte en un espacio de cuidado personal.
Por un lado, valorás el resultado (te gusta cómo corta). Por otro, hubo momentos que te incomodaron: la forma de comunicar, el accidente y un comentario fuera de lugar. Cuando se mezclan ambas cosas, es normal quedar en esa ambivalencia.
Más que decidir rápido entre quedarte o irte, quizá te ayude preguntarte:
- ¿Qué es lo que más pesa para mí: la calidad del servicio o cómo me siento cuando estoy ahí?- - ¿Es una incomodidad puntual o algo que creo que se repetiría?
Tenés dos caminos posibles, ambos válidos:
- Hablarlo de forma simple y directa la próxima vez (por ejemplo, mencionar que ese comentario te resultó incómodo). A veces, pequeños ajustes mejoran mucho la experiencia.
- Cambiar de peluquero, si sentís que preferís evitar ese malestar y priorizar sentirte cómodo sin tener que gestionar esa situación.
Y algo interesante para vos:
- ¿Qué hace que esta situación te haya quedado resonando?
A veces no es “por el peluquero en sí”, sino por cómo nos impactan ciertos tratos o gestos.
No hay una única respuesta correcta. La referencia puede ser cómo querés sentirte en un espacio de cuidado personal.
Lo que te pasa es bastante comprensible: has tenido una experiencia mixta (buen resultado técnico, pero momentos incómodos), y ahora tu cuerpo ya no va “tranquilo” a esa situación.
Aquí la clave no es solo lo que ocurrió, sino qué peso tiene para ti y cómo quieres manejarlo.
Tienes tres opciones principales, y ninguna es “la correcta” universalmente:
1. Hablarlo de forma directa (si te compensa mantener el servicio)
Si en general te gusta cómo trabaja, puede ser razonable darle una oportunidad de ajustar. A veces los profesionales no son conscientes del impacto de su forma de comunicar o de ciertos comentarios.
Puedes decir algo sencillo, sin confrontación:
* “La última vez me sentí un poco incómodo por cómo se dio la situación, te lo comento porque me gusta venir y prefiero estar tranquilo.”
* O incluso algo más concreto si lo necesitas (sobre el comentario o el trato).
Esto te permite ver su reacción:
si es receptivo, puede mejorar la relación; si se pone a la defensiva, también te da información.
2. Volver sin decir nada, pero observando
Si no te apetece confrontar, puedes volver una vez más y ver si fue algo puntual. A veces una mala experiencia no define todo el servicio. Eso sí, presta atención a cómo te sientes antes, durante y después.
3. Cambiar de peluquero
También es una opción totalmente válida. No necesitas una “razón grave” para dejar de ir a un sitio.
Si la incomodidad pesa más que el beneficio, cambiar es una forma de cuidarte sin tener que entrar en explicaciones.
Una idea importante:
la calidad del servicio no es solo el resultado técnico, también es cómo te hacen sentir mientras estás allí.
Así que la decisión no depende de si él corta bien el pelo, sino de si te compensa la experiencia completa.
Si te notas muy bloqueado para decirlo o te cuesta poner límites en este tipo de situaciones, también es algo que se puede trabajar, porque suele repetirse en otros contextos.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo vemos contigo de forma más personal y adaptada a tu manera de ser.
Aquí la clave no es solo lo que ocurrió, sino qué peso tiene para ti y cómo quieres manejarlo.
Tienes tres opciones principales, y ninguna es “la correcta” universalmente:
1. Hablarlo de forma directa (si te compensa mantener el servicio)
Si en general te gusta cómo trabaja, puede ser razonable darle una oportunidad de ajustar. A veces los profesionales no son conscientes del impacto de su forma de comunicar o de ciertos comentarios.
Puedes decir algo sencillo, sin confrontación:
* “La última vez me sentí un poco incómodo por cómo se dio la situación, te lo comento porque me gusta venir y prefiero estar tranquilo.”
* O incluso algo más concreto si lo necesitas (sobre el comentario o el trato).
Esto te permite ver su reacción:
si es receptivo, puede mejorar la relación; si se pone a la defensiva, también te da información.
2. Volver sin decir nada, pero observando
Si no te apetece confrontar, puedes volver una vez más y ver si fue algo puntual. A veces una mala experiencia no define todo el servicio. Eso sí, presta atención a cómo te sientes antes, durante y después.
3. Cambiar de peluquero
También es una opción totalmente válida. No necesitas una “razón grave” para dejar de ir a un sitio.
Si la incomodidad pesa más que el beneficio, cambiar es una forma de cuidarte sin tener que entrar en explicaciones.
Una idea importante:
la calidad del servicio no es solo el resultado técnico, también es cómo te hacen sentir mientras estás allí.
Así que la decisión no depende de si él corta bien el pelo, sino de si te compensa la experiencia completa.
Si te notas muy bloqueado para decirlo o te cuesta poner límites en este tipo de situaciones, también es algo que se puede trabajar, porque suele repetirse en otros contextos.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo vemos contigo de forma más personal y adaptada a tu manera de ser.
Hola, entiendo tu preocupación. No hay una respuesta buena o mala a esa pregunta. Pregúntate a ti mism@ qué te hace sentir que el peluquero te haya tratado así, qué piensas y qué necesitas (y si te vale la pena abordar la situación).
Quizás haya tenido un mal día o quizás tengo una doble intención, no lo sabemos.
También sería importante saber exactamente qué comentario te hizo el peluquero.
Si te puedo ayudar en algo más, puedes contactarme por doctoralia. Un saludo.
Quizás haya tenido un mal día o quizás tengo una doble intención, no lo sabemos.
También sería importante saber exactamente qué comentario te hizo el peluquero.
Si te puedo ayudar en algo más, puedes contactarme por doctoralia. Un saludo.
Ambas opciones son completamente válidas, y es comprensible que te sientas así tras esa experiencia. Tienes derecho a expresar tu malestar de forma asertiva y ver cómo responde el profesional, así como a decidir cambiar de peluquero si la incomodidad persiste, priorizando tu bienestar.
La clave es que valores qué pesa más para ti —el resultado técnico o la comodidad en la interacción— y elijas la opción que te haga sentir más tranquilo.
La clave es que valores qué pesa más para ti —el resultado técnico o la comodidad en la interacción— y elijas la opción que te haga sentir más tranquilo.
Hola,
Lo que te ocurre es bastante comprensible, sobre todo porque aquí hay dos cosas ocurriendo a la vez: por un lado estás satisfecho con el resultado del corte, y por otro has tenido varias experiencias puntuales que te han generado incomodidad en el trato.
Cuando esto pasa, lo importante es separar tres aspectos:
1. Una cosa es la calidad técnica del servicio, que en tu caso parece ser buena.
2. Otra es la experiencia relacional o trato, donde han aparecido momentos que no te han gustado.
3. Y otra distinta es el peso que le das a esos momentos en relación con todo lo anterior.
No todos los incidentes tienen el mismo valor. Un comentario desafortunado o un momento de torpeza pueden ocurrir, incluso en profesionales con los que en general estamos satisfechos.
En estos casos tienes básicamente dos caminos válidos:
Uno es observar si esto ha sido algo puntual o si se repite, dándote un margen para ver si tu incomodidad aumenta o se mantiene.
El otro es hablarlo de forma directa pero sencilla, por ejemplo comentando que algún gesto o comentario te hizo sentir incómodo. Esto no tiene por qué ser una confrontación, a veces simplemente ponerlo en palabras ya aclara mucho la situación.
Cambiar de peluquero también es una opción válida si sientes que la incomodidad pesa más que lo positivo, pero es mejor que esa decisión no venga solo de un episodio aislado, sino de cómo te sientes en general con la experiencia.
Lo importante aquí es que no tienes que forzarte a normalizar algo que te incomoda, pero tampoco tomar decisiones definitivas si no tienes claro que es un patrón repetido.
Si quieres, esto también se puede trabajar en consulta para entender cómo sueles gestionar estas situaciones de incomodidad en relaciones de servicio o trato cotidiano.
Puedes hacerlo en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), en formato online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Un saludo.
Lo que te ocurre es bastante comprensible, sobre todo porque aquí hay dos cosas ocurriendo a la vez: por un lado estás satisfecho con el resultado del corte, y por otro has tenido varias experiencias puntuales que te han generado incomodidad en el trato.
Cuando esto pasa, lo importante es separar tres aspectos:
1. Una cosa es la calidad técnica del servicio, que en tu caso parece ser buena.
2. Otra es la experiencia relacional o trato, donde han aparecido momentos que no te han gustado.
3. Y otra distinta es el peso que le das a esos momentos en relación con todo lo anterior.
No todos los incidentes tienen el mismo valor. Un comentario desafortunado o un momento de torpeza pueden ocurrir, incluso en profesionales con los que en general estamos satisfechos.
En estos casos tienes básicamente dos caminos válidos:
Uno es observar si esto ha sido algo puntual o si se repite, dándote un margen para ver si tu incomodidad aumenta o se mantiene.
El otro es hablarlo de forma directa pero sencilla, por ejemplo comentando que algún gesto o comentario te hizo sentir incómodo. Esto no tiene por qué ser una confrontación, a veces simplemente ponerlo en palabras ya aclara mucho la situación.
Cambiar de peluquero también es una opción válida si sientes que la incomodidad pesa más que lo positivo, pero es mejor que esa decisión no venga solo de un episodio aislado, sino de cómo te sientes en general con la experiencia.
Lo importante aquí es que no tienes que forzarte a normalizar algo que te incomoda, pero tampoco tomar decisiones definitivas si no tienes claro que es un patrón repetido.
Si quieres, esto también se puede trabajar en consulta para entender cómo sueles gestionar estas situaciones de incomodidad en relaciones de servicio o trato cotidiano.
Puedes hacerlo en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), en formato online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Un saludo.
Gracias por explicarlo con tanto detalle, ayuda a entender bien la situación.
Aquí hay dos planos distintos que conviene separar: el técnico (el corte de pelo) y el relacional (cómo te sientes tratado en la interacción). Por lo que describes, el problema no es tanto el servicio en sí, que te gusta, sino pequeñas experiencias acumuladas de incomodidad: la forma de comunicarte la indisponibilidad, el accidente en el labio y el comentario fuera de lugar.
En este tipo de situaciones suele ser útil observar algo muy concreto: no si “ha sido grave” cada incidente por separado, sino si hay un patrón de trato que a ti te resulta incómodo o poco cuidadoso.
Tienes básicamente tres opciones, todas válidas:
- No hacer nada y cambiar de peluquero directamente: si sientes que la incomodidad ya pesa más que lo bueno del servicio. No necesitas justificarlo ni “dar una oportunidad extra” si ya no te apetece volver.
-Dar una segunda oportunidad con un límite interno claro; observando si el trato cambia en próximas visitas. Esto es útil cuando hay duda real y no quieres decidir desde un solo episodio.
-Hablarlo de forma breve y asertiva: si te ves con comodidad para hacerlo. Algo sencillo como: “El otro día me sentí un poco incómodo con el comentario que hiciste y quería decírtelo”. No es una queja extensa, sino una forma de poner un límite y ver cómo responde. La respuesta del otro suele ser muy informativa.
Lo importante aquí no es tanto el peluquero en sí, sino cómo te sitúas tú ante señales de incomodidad: si las minimizas para no cambiar algo que funciona en lo técnico, o si das espacio a que el malestar también tenga peso en la decisión. Si la incomodidad es leve y aislada, puede tener sentido observar. Si empieza a generar anticipación negativa antes de ir, normalmente el cuerpo ya está tomando una decisión por ti.
Aquí hay dos planos distintos que conviene separar: el técnico (el corte de pelo) y el relacional (cómo te sientes tratado en la interacción). Por lo que describes, el problema no es tanto el servicio en sí, que te gusta, sino pequeñas experiencias acumuladas de incomodidad: la forma de comunicarte la indisponibilidad, el accidente en el labio y el comentario fuera de lugar.
En este tipo de situaciones suele ser útil observar algo muy concreto: no si “ha sido grave” cada incidente por separado, sino si hay un patrón de trato que a ti te resulta incómodo o poco cuidadoso.
Tienes básicamente tres opciones, todas válidas:
- No hacer nada y cambiar de peluquero directamente: si sientes que la incomodidad ya pesa más que lo bueno del servicio. No necesitas justificarlo ni “dar una oportunidad extra” si ya no te apetece volver.
-Dar una segunda oportunidad con un límite interno claro; observando si el trato cambia en próximas visitas. Esto es útil cuando hay duda real y no quieres decidir desde un solo episodio.
-Hablarlo de forma breve y asertiva: si te ves con comodidad para hacerlo. Algo sencillo como: “El otro día me sentí un poco incómodo con el comentario que hiciste y quería decírtelo”. No es una queja extensa, sino una forma de poner un límite y ver cómo responde. La respuesta del otro suele ser muy informativa.
Lo importante aquí no es tanto el peluquero en sí, sino cómo te sitúas tú ante señales de incomodidad: si las minimizas para no cambiar algo que funciona en lo técnico, o si das espacio a que el malestar también tenga peso en la decisión. Si la incomodidad es leve y aislada, puede tener sentido observar. Si empieza a generar anticipación negativa antes de ir, normalmente el cuerpo ya está tomando una decisión por ti.
Lo que describes es más común de lo que parece: una relación de servicio que funcionaba bien y que después de un par de experiencias negativas empieza a generar una incomodidad que no sabes muy bien dónde poner.
Lo primero que te diría es que esa incomodidad es información válida. No tienes que justificarla ni minimizarla porque "el corte es bueno." El cómo nos tratan importa tanto como el resultado final.
Dicho esto, antes de tomar una decisión, vale la pena preguntarte una cosa: ¿la incomodidad viene de algo que crees que se puede hablar, o ya has perdido la confianza de base?
Si es lo primero, una conversación tranquila puede cerrar esto de forma muy limpia. No hace falta que sea un momento tenso. Algo tan sencillo como "oye, la última vez me quedé algo incómodo con tal comentario" le da la oportunidad de responder, y a ti te da información real sobre cómo es esta persona cuando se le dice algo directo.
Si en cambio sientes que ya no quieres volver independientemente de lo que él diga, eso también es una respuesta válida. No estás obligado a gestionar cada relación de servicio con una conversación. A veces simplemente dejamos de ir a un sitio, y está bien.
Lo que no te recomendaría es seguir yendo con esa incomodidad instalada sin hacer nada, porque eso es lo que más desgasta: no la situación en sí, sino la ambigüedad de no haber decidido.
Lo primero que te diría es que esa incomodidad es información válida. No tienes que justificarla ni minimizarla porque "el corte es bueno." El cómo nos tratan importa tanto como el resultado final.
Dicho esto, antes de tomar una decisión, vale la pena preguntarte una cosa: ¿la incomodidad viene de algo que crees que se puede hablar, o ya has perdido la confianza de base?
Si es lo primero, una conversación tranquila puede cerrar esto de forma muy limpia. No hace falta que sea un momento tenso. Algo tan sencillo como "oye, la última vez me quedé algo incómodo con tal comentario" le da la oportunidad de responder, y a ti te da información real sobre cómo es esta persona cuando se le dice algo directo.
Si en cambio sientes que ya no quieres volver independientemente de lo que él diga, eso también es una respuesta válida. No estás obligado a gestionar cada relación de servicio con una conversación. A veces simplemente dejamos de ir a un sitio, y está bien.
Lo que no te recomendaría es seguir yendo con esa incomodidad instalada sin hacer nada, porque eso es lo que más desgasta: no la situación en sí, sino la ambigüedad de no haber decidido.
Preguntas relacionadas
- Puedo tomar Losartan y Tadalafil de 20mg juntos para una erección firme y cuánto tiempo antes del acto lo tomo gracias
- Yo tumo alperinol y a hora Tingo herpes y tumo lirika y aciklovir
- Mi hijo es asperger, muy inteligente, tiene 30 años, graduado desde 19 en USA, vive con nosotros el padre y yo, hizimos de todo por él, está traiabajando aqui en España, yo no ando bien de salud, c/ depresión y problemas de insonio, memória, etc hace dos años, él no entiende, está sendo muy agresivo,…
- Hola, soy un chico de 19 años quiero comentar algo que estoy pasando para ver qué consejo o como me pueden ayudar además de solo nombrar técnicamente. comencé con ansiedad sobre nuestra frágilidad, mortalidad y seguidamente extrañeza e impacto que me genera la concientización de nuestra biología interna…
- Me recetaron etoricoxib 60mg por 30 días uno en la mañana y sulfametoxazol por 30 días cada 12 horas para la prostatitis. ¿Quisiera saber si no es peligroso tomar etoricoxib por 30 días ya que es un antiinflamatorio?
- Hola hace una semana me aplicaron botox para bruxismo y en un solo punto cercano a la articulación temporomandibular me condiciona dolor tipo ardoroso, que se irradia a oído, con sensación de plenitud ótica, y como si trajera líquido en el oído, cede relativamente con analgésicos, compresas frias, pero…
- me pusieron dos stens y tomo metrolol , entresto y forxiga , tiene dos años que los tomo . puedo tomar cialis
- Durante dos semanas eh tomado losartan 25mg en la mañana y 25mg en la noche y mi presion esta en 110/65 y 105/63 muy rara vez esta en 118/73, sera que no soy hipertensa, aparte tengo mucha ansiedad todo el tiempo
- Me pelee con mi mama .Soy adolescente tengo 13 años y bueno e pasado por cosas duras. Primero sufri el divorcio de mis padre , sus peleas y discusiones veía escuchaba y sufría mucho.Luego se divorciaron después de todo eso.Mis abuelos se fueron a EE.UU nosotras nos quedamos creo que pase por depresión…
- Mi madre de 94 años toma 2 pastillas de quetiapina en la cena ,se pasa la noche sin dormir y levantándose cada hora y el efecto le hace a partir de las 9 de la mañana,a mí no me deja dormir y voy a caer enferma , cuando debería darle las pastillas para que le hagan efecto durante la noche y no al día…
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.