Hola. Crecí en un ambiente muy tóxico, puro gritos y golpes, humillaciones. Mi padre un hombre viole

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Hola. Crecí en un ambiente muy tóxico, puro gritos y golpes, humillaciones. Mi padre un hombre violento q cuando se enojaba tiraba cualquier objeto y si yo estaba a su lado me golpeaba aunq yo no hubiese sido culpable de su enojo. Una vez me queje de unas niñas q me estaban molestando y el las defendió a ellas(siempre defendía a los de afuera para quedar bien) y ami me golpeo y me dijo que los problemas se evitan. Eso provocó q en la escuela yo fuera muy callada y se reian de mi y yo nunca me quejé por miedo a mi padre, toda mi vida personas me han dicho cosas feas y yo no he sabido cómo defenderme, solo buscar su validación aunque me trataran mal. Desde pequeña me daban ataques de ansiedad o eso creo, por eso estoy escribiendo aquí. Desde pequeña sentía q no podía respirar, q no podía tragar y mi madre solo decía q yo era loca, q un doctor se lo dijo. Mi madre era la q ponía la bomba en la casa y hacía a mi padre explotar de ira y ahí me golpeaba, cuando él se enojaba yo corría a mi cuarto pero aun así él iba y me golpeaba y mi madre siempre lo justificaba diciendo q él había crecido en un ambiente feo. Pero bueno no quiero decir más porq quizás esta página no es para hablar de tu vida entera, discúlpenme. El punto es q a los 13 empecé a usar susperticiones, yo creía q unas medias, una camiseta, el orden de mi cuarto, la contraseña de mi tablet ósea tenia siempre q elegir lo q me diera suerte, por ejemplo si yo estrenaba una blusa azul yo chequeaba como me trataba mi familia y también cualquier gente de afuera, si me trataban bien pues yo decía q esa blusa me daba buena suerte y pues si pasaba lo contrario q alguien me tratara mal pues entonces la blusa azul me daba mala suerte, luego con los años lo lleve al extremo, cambiaba incluso mis cuentas de gmail, Apple, formateaba el cel y un estrés terrible. Todo eso duro hasta hace 4 meses q toco fondo, dejo de hacer los rituales o así creo q se llaman y entonces pum vienen los síntomas físicos de no poder respirar, no poder tragar pero los ignoro y ya no me han vuelto a fastidiar. Pero entonces ahora cuando voy a tomar una decisión no paro de sobrepensarlo y siento una gran preocupación, ayer explote y hasta me dieron ganas de quitarme la vida. Por ejemplo borre ig y deje de estar viendo la vida de famoso y pues la ansiedad ahora me molesta con eso incluso sobrepienso horrible…. Lo dejare hasta aquí para no hacer el texto tan largo pero me gustaría saber cómo enfrento esto ahora porq me siento en el limbo antes cuando tomaba decisiones lo hacía pensando en q me diera suerte pero ahora no se ni q hacer. Tengo 23 años, vivo aislada y estoy llena de positivismo para poder seguir adelante pero la ansiedad me agarra derepente con el sobrepensamiento. Yo quiero estudiar programación y empiezo a sobrepensar q para q si nisiquiera me gusta usar redes sociales, se q suena tonto pero en mi mente es algo horrible, y perdonen el texto tan largo
Has vivido durante años en un entorno donde el miedo era constante. Cuando una persona crece así, aprende a intentar controlar lo incontrolable para sentirse segura. Lo que describes de las “supersticiones” no era casual, era un intento de tu mente por protegerte en un entorno impredecible.

Ahora has dejado los rituales y tu sistema se ha quedado sin esa estrategia de control. Por eso aparece el sobrepensamiento. La mente intenta recuperar sensación de seguridad analizando todo al extremo. No es que estés retrocediendo, es que estás dejando un patrón antiguo y tu mente aún no sabe funcionar sin él.

El trabajo aquí no es volver a buscar “suerte” ni encontrar la decisión perfecta. Es aprender a tomar decisiones aunque haya incertidumbre. Notar el pensamiento (“y si…”) y no entrar en él. Elegir estudiar programación porque quieres hacerlo, aunque tu mente diga otra cosa. Cuando dejas de intentar sentir certeza absoluta antes de actuar, la ansiedad pierde fuerza.

Si quieres trabajar este patrón de forma estructurada y aprender a relacionarte distinto con tu mente, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.

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 Carolina Torres Hernández
Psicólogo, Psicólogo infantil
Santa Cruz de Tenerife
Gracias por escribir algo tan personal y tan doloroso. Nada de lo que describes es una reacción fuera de lo normal; son formas que tu mente y tu cuerpo encontraron para sobrevivir.

Los rituales y supersticiones que empezaron a los 13 años parecen haber sido intentos de sentir control en un ambiente donde no lo había. Cuando una niña crece sin seguridad, el cerebro busca pequeñas certezas: “si hago esto, estaré a salvo”. Eso encaja mucho más con ansiedad y trauma que con algo extraño. El hecho de que hayas podido dejar esos rituales habla de tu capacidad, no de debilidad.

Cuando el sistema nervioso ha vivido tantos años en alerta, aprende a anticipar peligro incluso cuando ya no está. Tomar decisiones se vuelve angustiante porque antes “la suerte” te daba una sensación de control, y ahora estás intentando hacerlo desde la libertad, pero sin herramientas nuevas todavía.

Si en algún momento esos pensamientos se intensifican, busca ayuda urgente (servicios de emergencia o el 024 en España, que es la línea de atención a la conducta suicida). Pedir ayuda no es debilidad, es cuidado.

1. Cuando aparezca el sobrepensamiento, en vez de intentar resolverlo, prueba a posponer la decisión (“lo pensaré mañana a las 18h”). Eso ayuda a cortar la rumiación.

2. Trabaja anclajes físicos: respiración diafragmática lenta, notar los pies en el suelo, describir 5 cosas que ves. Tu cuerpo necesita aprender que ahora estás a salvo.

3. No luches contra la ansiedad; obsérvala como una reacción aprendida, no como una verdad.

El hecho de que quieras estudiar, que tengas ilusión y que estés buscando ayuda habla de una parte tuya muy sana y fuerte. No eres el ambiente en el que creciste.

Un fuerte abrazo!
Carolina Torres
Hola,

Antes que nada: no tienes que disculparte por contar tu historia. Lo que viviste no es “exagerado” ni “dramático”. Fue violencia. Fue maltrato físico y emocional sostenido durante años. Y eso deja huella.

Creciste en un entorno donde:
• Había gritos, golpes y humillaciones.
• No estabas protegida.
• Tus síntomas de ansiedad fueron invalidado (“estás loca”).
• No podías defenderte fuera porque en casa tampoco eras defendida.

Eso genera algo muy profundo: una sensación constante de inseguridad y de que el mundo no es un lugar seguro.

Ahora voy por partes, porque hay varios temas importantes.

1. Lo que te pasaba de pequeña (no poder respirar, no poder tragar)

Eso suena mucho a crisis de ansiedad o síntomas de ansiedad intensa. Cuando un niño vive en hipervigilancia constante (esperando la explosión del padre), el cuerpo aprende a estar siempre alerta. El sistema nervioso se queda “encendido”.

No estabas loca. Estabas asustada.

2. Las supersticiones y los rituales

Lo que describes a los 13 años encaja con conductas obsesivo-compulsivas:
• Asociar objetos o decisiones con “buena o mala suerte”.
• Revisar, cambiar cuentas, formatear el móvil.
• Sentir que si no haces el ritual, algo malo puede pasar.
• Muchísimo estrés.

Esos rituales no eran capricho. Eran una forma de intentar sentir control en una vida donde no tenías ninguno. Si tu casa era impredecible, tu mente intentó crear reglas para reducir la ansiedad.

Cuando dejaste los rituales hace 4 meses y aparecieron los síntomas físicos, eso también tiene sentido: estabas quitando el “mecanismo de calma” que tu cerebro había creado.

Lo positivo es que dices que los síntomas físicos los ignoraste y disminuyeron. Eso indica que tienes capacidad de regulación, aunque no lo sientas así.

3. El sobrepensamiento actual

Ahora que ya no usas supersticiones para decidir, te quedas en el vacío. Y aparece:
• Duda constante.
• Miedo a equivocarte.
• Sensación de estar en el limbo.
• Pensamientos tipo: “¿Y para qué estudiar programación si…?”

Esto no es tontería. Es ansiedad + trauma + necesidad de control.

Tu mente aprendió que equivocarse puede ser peligroso. En tu infancia, un “error” podía acabar en golpes. Entonces ahora tu cerebro intenta analizar todo al extremo para evitar cualquier posible error.

Eso no es debilidad. Es supervivencia aprendida.

4. Lo más importante: mencionaste ganas de quitarte la vida

Esto sí es prioritario.

Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño o perder el control, busca ayuda inmediata en tu país (urgencias médicas o línea de crisis). No lo enfrentes sola.

Las ideas suicidas suelen aparecer cuando la persona está saturada, no porque realmente quiera morir, sino porque quiere que el dolor pare.

Tu dolor tiene explicación. Y tiene tratamiento.

5. ¿Cómo empezar a enfrentarlo ahora?

Te dejo algunos pasos concretos:

1. Entender que la duda es ansiedad, no realidad.
No tienes que estar 100% segura para tomar una decisión. La seguridad absoluta no existe.

2. Decisiones pequeñas sin ritual.
Empieza con decisiones mínimas (qué comer, qué ropa usar) y acepta que no necesitas que “te dé suerte”. Solo elige y observa que nada terrible ocurre.

3. No pelees con el pensamiento, obsérvalo.
Cuando aparezca:
“¿Y si estudiar programación no tiene sentido?”
Respóndete:
“Es mi ansiedad buscando certeza. No necesito resolver esto ahora.”

4. Terapia especializada.
Tu historia combina trauma infantil + ansiedad + rasgos obsesivos. Esto es tratable, pero necesitas acompañamiento profesional.

6. Algo muy importante

El hecho de que, después de todo lo que viviste:
• Quieras estudiar.
• Quieras mejorar.
• Reconozcas tus patrones.
• Tengas “positivismo” para seguir.

Eso habla de una enorme fuerza interna.

No eres débil. Eres alguien que sobrevivió.

Pero sobrevivir no es lo mismo que sanar. Y ahora estás en el momento de empezar a sanar de verdad, sin rituales y sin violencia.

Si quieres, puedes pedirme una cita online y podemos trabajar paso a paso tu regulación emocional, el trauma y el manejo del sobrepensamiento.

Y por favor: si vuelven pensamientos intensos de hacerte daño, busca ayuda inmediata. Tu vida no merece terminar por heridas que no fueron tu culpa.

No estás en el limbo.
Estás en transición entre sobrevivir y empezar a vivir.
Gracias por confiar algo tan delicado de tu historia. Lo que describes no es algo menor. Crecer en un ambiente con violencia y desprotección deja huellas profundas, y los síntomas que mencionas (ansiedad, sensación de no poder respirar, necesidad de control, sobrepensamiento) suelen aparecer cuando una persona ha tenido que vivir en alerta constante durante mucho tiempo.

También me parece importante que hayas mencionado que en un momento sentiste deseos de quitarte la vida. Cuando el malestar se vuelve tan intenso, a veces la mente busca una forma de escapar del dolor. Eso merece ser atendido con cuidado y profesionalismo.

Lo que estás viviendo no significa que estés “loca” ni que estés fallando. Significa que tu sistema emocional ha estado sobrecargado durante años.

Por la profundidad de lo que compartes, considero importante que podamos trabajarlo en un espacio terapéutico adecuado, donde podamos explorar con calma tu historia, evaluar cómo te estás sintiendo actualmente y construir herramientas que te ayuden a manejar la ansiedad y el sobrepensamiento de forma más estable.
Gracias por confiar algo tan delicado; lo que relatas tiene mucho sentido clínico y humano, y no suena exagerado ni “tonto”: creciste en un entorno de violencia impredecible, sin protección ni validación, y tu cuerpo aprendió muy pronto que el mundo no era seguro, por eso la ansiedad, la sensación de ahogo, los rituales y la búsqueda de “buena suerte” no fueron caprichos sino estrategias de supervivencia para intentar tener control cuando no lo había. Que hayas podido dejar los rituales habla de una fuerza enorme, pero ahora tu sistema nervioso está en una fase de transición: antes la ansiedad se organizaba alrededor de compulsiones, y ahora aparece como sobrepensamiento, duda constante y miedo a decidir, lo cual es muy típico cuando se desmonta un patrón obsesivo sin haber trabajado aún el trauma de base. No estás en el limbo: estás en un proceso de salida, solo que duele y asusta. La explosión emocional y las ideas de hacerte daño son una señal de saturación, no de que quieras morir, y eso es importante decirlo con claridad: cuando aparezcan, busca ayuda inmediata (en España puedes llamar al 112 o al 024) y no te quedes sola con eso. A nivel terapéutico, lo que necesitas no es “pensar mejor” ni forzarte a ser positiva, sino aprender a regular el cuerpo, trabajar el trauma relacional temprano y reconstruir una identidad que no esté basada en evitar el castigo o buscar validación; decisiones como estudiar programación no tienen que pasar el filtro de la ansiedad ni de la coherencia perfecta, basta con que sean suficientemente seguras y tuyas, aunque la duda aparezca. La ansiedad no manda: es ruido aprendido. Con acompañamiento adecuado (trauma, apego, TOC relacional/obsesivo), esto mejora, y mucho. No has llegado tarde, no estás rota, y escribir esto ya es un acto de cuidado profundo hacia ti.
Buenos días,
Cuando alguien crece en un entorno difícil, muchas veces el cuerpo aprende a vivir en “modo alerta” incluso cuando ya no hay peligro. Y eso puede sentirse como ansiedad, tensión, miedo constante, sobrepensar, culpa, inseguridad, necesidad de control… o incluso cansancio emocional.

Lo que te pasa tiene sentido. No es que estés “mal” o que seas débil. Es que tu sistema nervioso aprendió a protegerte como pudo.

Y por eso la terapia puede ayudarte muchísimo: no para hablar del pasado por hablar, sino para entender cómo te afectó, identificar patrones que hoy te están haciendo daño, y empezar a construir una forma de vivir más tranquila, segura y estable.

Si te animas, podemos trabajar esto juntos/as con calma, sin presión, a tu ritmo. Mi idea no es juzgarte ni decirte lo que “deberías” hacer, sino acompañarte a que puedas sentirte mejor de verdad.
Hola, gracias por compartir algo tan doloroso y valiente.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que describes tiene mucho sentido con tu historia.
Crecer con violencia e imprevisibilidad genera miedo constante y necesidad de control. Las “supersticiones” y rituales que cuentas son muy compatibles con ansiedad y rasgos de TOC, y al dejarlos (algo muy positivo) aparece el vacío de decisión y el sobrepensamiento. No estás en el limbo: estás en transición fuera del TOC.

Algunas claves ahora:
No buscar certeza perfecta antes de decidir: elige con información suficiente y tolera la duda.
• Aceptar la ansiedad sin ritual (como ya haces): baja sola si no la alimentas.
• Decisiones por valores, no por miedo: si programación te interesa, empieza en pequeño aunque la mente dude.
• Autocompasión: tu dificultad para defenderte viene del miedo aprendido, no de debilidad.
Lo que sentiste ayer (ganas de morir) indica que necesitas apoyo profesional cercano. La terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR) y trabajo de trauma es muy eficaz en casos como el tuyo.

Si en algún momento sientes riesgo para ti, busca ayuda urgente en tu país (emergencias/ línea de crisis). No tienes que sostener esto sola.

Un saludo.

Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Hola. Gracias por compartir tu historia de forma tan detallada; lo que describes —un entorno de trauma complejo, dinámicas de abuso y el desarrollo de rituales obsesivos (TOC) como mecanismo de defensa— requiere un abordaje clínico de alta intensidad y muy estructurado.
Mi práctica en Madrid y Online está orientada a perfiles que buscan optimizar su rendimiento emocional y profundizar en su bienestar desde una base de estabilidad. Dado el calado de las vivencias que narras y los episodios recientes de ideación autolítica, tu caso requiere de un seguimiento psicoterapeútico y psiquiátrico coordinado, preferiblemente en una unidad especializada en Trauma Complejo y Trastornos de la Personalidad...
Hola, gracias por animarte a escribir todo esto. No tienes que pedir disculpas por contar tu historia. Lo que viviste no es “exagerado” ni “demasiado” para este espacio. Es importante, y duele. Y se nota cuánto has cargado sola.

Creciste en un ambiente de violencia física y emocional. Un padre impredecible, agresivo, que descargaba su ira contigo. Una madre que no te protegía y además invalidaba lo que sentías. Eso no es un entorno seguro para ninguna niña. El miedo constante, la sensación de no poder defenderte, tener que callar para sobrevivir… todo eso deja huellas profundas en el cuerpo y en la mente.

Esos síntomas que describes desde pequeña, sensación de no poder respirar, no poder tragar, son muy compatibles con ansiedad intensa. Cuando un niño vive en alerta permanente, su sistema nervioso aprende a estar en “modo peligro” casi todo el tiempo. No estabas loca. Estabas asustada y sola.

Lo de las supersticiones y rituales que empezaste a los 13 también tiene mucho sentido psicológico. Cuando crecemos en un entorno caótico e impredecible, el cerebro busca desesperadamente sentir control. Si no puedo controlar a mis padres, intento controlar la blusa, el orden, la contraseña, el color, la “suerte”. No es irracionalidad: es una estrategia de supervivencia. Probablemente eso te ayudó durante años a sentir que tenías alguna herramienta frente al caos.

Que hayas podido dejar esos rituales hace cuatro meses habla de una enorme fuerza interna. Pero cuando quitamos una estrategia que nos ayudaba a regular la ansiedad, muchas veces los síntomas reaparecen de otra forma: sobrepensamiento, duda constante, sensación de limbo, miedo a decidir. Es como si tu mente dijera: “Ya no tengo mi sistema de control, ¿cómo me protejo ahora?”.

Me preocupa algo importante que mencionaste: que ayer te dieron ganas de quitarte la vida. Cuando aparecen pensamientos así, es una señal de que el nivel de sufrimiento está siendo muy alto. Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, por favor busca ayuda inmediata en un servicio de emergencias o una línea de atención en crisis de tu país. No tienes que manejar eso sola. Tu vida es valiosa, aunque tu historia te haya hecho sentir lo contrario.

Sobre lo que preguntas, cómo enfrentar esto ahora, te comparto algunas ideas iniciales:

- Entender que el sobrepensamiento no es el problema en sí, sino un intento de tu mente de evitar peligro. No es que estés “dañada”; tu sistema aprendió que equivocarse era peligroso.

- Empezar a diferenciar entre peligro real y miedo aprendido. Hoy tienes 23 años. Ya no eres esa niña atrapada en una casa violenta. Tu cuerpo todavía reacciona como si lo fueras, pero tu realidad actual es distinta.

- Practicar decisiones pequeñas sin buscar certeza absoluta. Por ejemplo: “Hoy voy a estudiar programación 30 minutos, aunque mi mente diga que no tiene sentido”. No necesitas estar 100% segura para actuar. La seguridad se construye haciendo.

- Trabajar la autocompasión. Cada vez que aparezca el pensamiento “suena tonto”, intenta cambiarlo por: “Esto es difícil para mí porque vengo de mucho dolor”.

Lo ideal sería que pudieras iniciar un proceso psicoterapéutico con un profesional especializado en trauma y ansiedad (por ejemplo, enfoques como terapia cognitivo-conductual, IFS, EMDR o terapia centrada en el trauma). No porque estés “rota”, sino porque has vivido experiencias que requieren un espacio seguro para ser elaboradas.

También quiero decirte algo muy importante: que quieras estudiar programación, que tengas positivismo, que hayas dejado los rituales… todo eso muestra resiliencia. No estás en el limbo. Estás en transición. Estás intentando vivir sin el miedo como guía, y eso al principio desorienta.

Tu mente aprendió a decidir por “suerte” porque decidir libremente daba miedo. Ahora estás aprendiendo a decidir por elección. Eso toma tiempo.

No estás loca ni eres débil. Eres una persona que sobrevivió a mucho y ahora está intentando vivir.

Si quieres, puedo orientarte con ejercicios concretos para manejar el sobrepensamiento cuando aparezca. Y, por favor, si los pensamientos de hacerte daño regresan con fuerza, busca ayuda inmediata. Mereces apoyo real y cercano.

Un abrazo fuerte

Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hola. Siento mucho que hayas vivido esa situación, es muy dolorosa y es normal que haya trascendido en tu forma de ser y enfrentar las dificultades que comentas con la implantación de límites a los demás.
Las cuestiones que planteas como pueden ser los rituales son una manera de paliar a corto plazo un miedo, una obsesión, un algo que se puede controlar, pero a largo plazo nos hacen mantener esa obsesión y que no podamos enfrentar las consecuencias temidas, que tienen bastante baja posibilidad de que ocurrir e incluso si ocurre, nos sorprenderíamos de nuestras habilidades de gestión.
Creo que en tu caso, debido a la complejidad sería necesario tomar sesiones de terapia que puedan ayudarte a entender tu proceso y recolocar emocionalmente tu infancia.
Quedo a tu disposición,
Un saludo.
Alba Lorente psicóloga
 Lorena Zaky Menéndez
Psicólogo
Torrejón de Ardoz
Primero, quiero decirte algo que tu madre no te dijo y que es la única verdad: No estás loca. Nunca lo estuviste.

Lo que describes es una respuesta de manual a un entorno de terror crónico. Crecer con un padre que te golpeaba por los errores de otros y una madre que "encendía la mecha" y luego justificaba al agresor, te obligó a vivir en un estado de hipervigilancia. Tu cerebro aprendió que el mundo es un lugar peligroso donde el castigo cae del cielo sin lógica ninguna.

1. Entendiendo tus "rituales de suerte"
Esas supersticiones que empezaron a los 13 años (el color de la blusa, las contraseñas, formatear el móvil) tienen un nombre: Pensamiento Mágico.

¿Por qué aparecieron? Como en tu casa no había control (te pegaban aunque no hicieras nada), tu mente inventó sus propias reglas para intentar predecir el peligro. Si la blusa azul "traía suerte", sentías que tenías un escudo contra la ira de tu padre.

El estrés del ritual: Al final, el ritual se volvió tu propia cárcel. Gastabas toda tu energía formateando el móvil para "empezar de cero" y limpiar la mala energía, buscando esa validación que nunca tuviste en casa.

2. Por qué el sobrepensamiento ha "explotado" ahora
Hace 4 meses tuviste la valentía de dejar los rituales. ¡Eso es un paso de gigante! Pero ocurrió lo siguiente:

Al quitarte los rituales, te quedaste sin tu "escudo".

El síntoma físico (no poder tragar o respirar) volvió porque tu ansiedad no tiene dónde salir.

Ahora, el sobrepensamiento es tu nuevo ritual. Crees que si piensas todas las opciones mil veces, evitarás cometer un error que te traiga "mala suerte" o rechazo.

3. La programación y el miedo a la incoherencia
Dices que quieres estudiar programación pero te frenas porque "no te gustan las redes sociales". Escúchame bien: La programación es lógica pura; las redes sociales son ruido.
Muchos de los mejores programadores del mundo odian las redes sociales porque valoran su privacidad y su enfoque. No es tonto lo que piensas, es tu ansiedad intentando buscar una excusa para que no avances, porque avanzar da miedo. En tu mente, tener éxito o estudiar algo nuevo podría "atraer la mala suerte" si no tienes una contraseña específica o una blusa azul. Es la vieja trampa de tu infancia.

¿Cómo enfrentar esto ahora? (Estrategias prácticas)
Acepta el "ruido" mental: Cuando empieces a sobrepensar, di en voz alta: "Esto es solo mi cerebro intentando protegerme de un peligro que ya no existe. Gracias, mente, pero hoy no hay golpes, hoy solo hay una decisión sobre qué estudiar".

La regla de los 5 minutos: Si te quedas atrapada decidiendo algo (como si borrar una cuenta o no), ponte un temporizador. Toma una decisión al azar cuando suene. El objetivo es demostrarle a tu cerebro que no pasa nada malo si no eliges la opción "perfecta".

Diferencia el pasado del presente: Tu miedo a que la gente te trate mal o te diga cosas feas viene de tu padre defendiendo a las niñas que te molestaban. Hoy tienes 23 años. Si alguien te trata mal, el problema es de esa persona, no es que tú "lo hayas atraído" por usar una cuenta de Gmail antigua.

Busca ayuda especializada en Trauma: Estás empezando EMDR, y es lo mejor que puedes hacer. El EMDR ayuda a que tu cerebro entienda que las imágenes de tu padre golpeándote son pasado, no presente. Dile a tu terapeuta exactamente lo que me has dicho sobre las blusas y los rituales; es oro puro para las sesiones.
Hola, gracias por confiar en contar algo tan profundo. No tienes que disculparte por el texto, tiene mucho sentido todo lo que explicas.

Has crecido en un entorno muy difícil, con violencia, miedo y poca validación emocional. Eso deja huella. Lo que te pasa ahora no aparece “de la nada”, sino que tiene relación con haber tenido que vivir durante años en alerta, intentando evitar el conflicto y buscando seguridad donde podías.

Lo que describes de las “supersticiones” y rituales encaja mucho con formas de intentar tener control cuando todo alrededor era impredecible. En ese momento, tu mente encontró una forma de protegerte. El problema es que con el tiempo eso se vuelve muy exigente y genera ansiedad.

El hecho de que hayas dejado esos rituales hace unos meses es un paso muy importante, pero también es normal que al quitarlos aparezca más ansiedad o sobrepensamiento. Es como si hubieras quitado una “muleta” y ahora tu mente intenta encontrar otra forma de sentirse segura.

También es muy importante lo que mencionas sobre las ganas de no seguir o el desbordamiento. Eso indica que estás llegando a un límite, y necesitas apoyo, no más lucha en soledad.

Lo que te está pasando tiene nombre y se puede trabajar. No estás “loca” ni rota. Estás lidiando con:

* ansiedad alta
* pensamientos repetitivos o intrusivos
* necesidad de control
* y una historia de vida que ha sido muy dura

Para empezar a manejarlo, puede ayudarte:

* no intentar tener certeza absoluta en cada decisión (eso es lo que engancha el sobrepensamiento)
* permitirte decidir aunque no te sientas 100% segura
* entender que el malestar va a aparecer, pero no significa que estés haciendo algo mal

Respecto a lo de estudiar programación, no necesitas tenerlo todo claro ahora. Puedes empezar poco a poco, probar, equivocarte… no decidir desde el miedo, sino desde la curiosidad.

Pero, sobre todo, hay algo clave: sería muy recomendable que puedas trabajar todo esto con un/a profesional. Has sostenido mucho tiempo sola, y ahora necesitas un espacio donde te acompañen de forma segura.

Y si en algún momento vuelven las ganas de hacerte daño o te sientes muy desbordada, por favor busca ayuda inmediata en tu entorno o servicios de apoyo. No tienes que pasar por esto sola.

A pesar de todo lo que has vivido, sigues con ganas de salir adelante. Eso es muy valioso.

No estás en el limbo, estás en un proceso. Y tiene salida.

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