Hola. Crecí en un ambiente muy tóxico, puro gritos y golpes, humillaciones. Mi padre un hombre viole
11
respuestas
Hola. Crecí en un ambiente muy tóxico, puro gritos y golpes, humillaciones. Mi padre un hombre violento q cuando se enojaba tiraba cualquier objeto y si yo estaba a su lado me golpeaba aunq yo no hubiese sido culpable de su enojo. Una vez me queje de unas niñas q me estaban molestando y el las defendió a ellas(siempre defendía a los de afuera para quedar bien) y ami me golpeo y me dijo que los problemas se evitan. Eso provocó q en la escuela yo fuera muy callada y se reian de mi y yo nunca me quejé por miedo a mi padre, toda mi vida personas me han dicho cosas feas y yo no he sabido cómo defenderme, solo buscar su validación aunque me trataran mal. Desde pequeña me daban ataques de ansiedad o eso creo, por eso estoy escribiendo aquí. Desde pequeña sentía q no podía respirar, q no podía tragar y mi madre solo decía q yo era loca, q un doctor se lo dijo. Mi madre era la q ponía la bomba en la casa y hacía a mi padre explotar de ira y ahí me golpeaba, cuando él se enojaba yo corría a mi cuarto pero aun así él iba y me golpeaba y mi madre siempre lo justificaba diciendo q él había crecido en un ambiente feo. Pero bueno no quiero decir más porq quizás esta página no es para hablar de tu vida entera, discúlpenme. El punto es q a los 13 empecé a usar susperticiones, yo creía q unas medias, una camiseta, el orden de mi cuarto, la contraseña de mi tablet ósea tenia siempre q elegir lo q me diera suerte, por ejemplo si yo estrenaba una blusa azul yo chequeaba como me trataba mi familia y también cualquier gente de afuera, si me trataban bien pues yo decía q esa blusa me daba buena suerte y pues si pasaba lo contrario q alguien me tratara mal pues entonces la blusa azul me daba mala suerte, luego con los años lo lleve al extremo, cambiaba incluso mis cuentas de gmail, Apple, formateaba el cel y un estrés terrible. Todo eso duro hasta hace 4 meses q toco fondo, dejo de hacer los rituales o así creo q se llaman y entonces pum vienen los síntomas físicos de no poder respirar, no poder tragar pero los ignoro y ya no me han vuelto a fastidiar. Pero entonces ahora cuando voy a tomar una decisión no paro de sobrepensarlo y siento una gran preocupación, ayer explote y hasta me dieron ganas de quitarme la vida. Por ejemplo borre ig y deje de estar viendo la vida de famoso y pues la ansiedad ahora me molesta con eso incluso sobrepienso horrible…. Lo dejare hasta aquí para no hacer el texto tan largo pero me gustaría saber cómo enfrento esto ahora porq me siento en el limbo antes cuando tomaba decisiones lo hacía pensando en q me diera suerte pero ahora no se ni q hacer. Tengo 23 años, vivo aislada y estoy llena de positivismo para poder seguir adelante pero la ansiedad me agarra derepente con el sobrepensamiento. Yo quiero estudiar programación y empiezo a sobrepensar q para q si nisiquiera me gusta usar redes sociales, se q suena tonto pero en mi mente es algo horrible, y perdonen el texto tan largo
Has vivido durante años en un entorno donde el miedo era constante. Cuando una persona crece así, aprende a intentar controlar lo incontrolable para sentirse segura. Lo que describes de las “supersticiones” no era casual, era un intento de tu mente por protegerte en un entorno impredecible.
Ahora has dejado los rituales y tu sistema se ha quedado sin esa estrategia de control. Por eso aparece el sobrepensamiento. La mente intenta recuperar sensación de seguridad analizando todo al extremo. No es que estés retrocediendo, es que estás dejando un patrón antiguo y tu mente aún no sabe funcionar sin él.
El trabajo aquí no es volver a buscar “suerte” ni encontrar la decisión perfecta. Es aprender a tomar decisiones aunque haya incertidumbre. Notar el pensamiento (“y si…”) y no entrar en él. Elegir estudiar programación porque quieres hacerlo, aunque tu mente diga otra cosa. Cuando dejas de intentar sentir certeza absoluta antes de actuar, la ansiedad pierde fuerza.
Si quieres trabajar este patrón de forma estructurada y aprender a relacionarte distinto con tu mente, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
Ahora has dejado los rituales y tu sistema se ha quedado sin esa estrategia de control. Por eso aparece el sobrepensamiento. La mente intenta recuperar sensación de seguridad analizando todo al extremo. No es que estés retrocediendo, es que estás dejando un patrón antiguo y tu mente aún no sabe funcionar sin él.
El trabajo aquí no es volver a buscar “suerte” ni encontrar la decisión perfecta. Es aprender a tomar decisiones aunque haya incertidumbre. Notar el pensamiento (“y si…”) y no entrar en él. Elegir estudiar programación porque quieres hacerlo, aunque tu mente diga otra cosa. Cuando dejas de intentar sentir certeza absoluta antes de actuar, la ansiedad pierde fuerza.
Si quieres trabajar este patrón de forma estructurada y aprender a relacionarte distinto con tu mente, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Gracias por escribir algo tan personal y tan doloroso. Nada de lo que describes es una reacción fuera de lo normal; son formas que tu mente y tu cuerpo encontraron para sobrevivir.
Los rituales y supersticiones que empezaron a los 13 años parecen haber sido intentos de sentir control en un ambiente donde no lo había. Cuando una niña crece sin seguridad, el cerebro busca pequeñas certezas: “si hago esto, estaré a salvo”. Eso encaja mucho más con ansiedad y trauma que con algo extraño. El hecho de que hayas podido dejar esos rituales habla de tu capacidad, no de debilidad.
Cuando el sistema nervioso ha vivido tantos años en alerta, aprende a anticipar peligro incluso cuando ya no está. Tomar decisiones se vuelve angustiante porque antes “la suerte” te daba una sensación de control, y ahora estás intentando hacerlo desde la libertad, pero sin herramientas nuevas todavía.
Si en algún momento esos pensamientos se intensifican, busca ayuda urgente (servicios de emergencia o el 024 en España, que es la línea de atención a la conducta suicida). Pedir ayuda no es debilidad, es cuidado.
1. Cuando aparezca el sobrepensamiento, en vez de intentar resolverlo, prueba a posponer la decisión (“lo pensaré mañana a las 18h”). Eso ayuda a cortar la rumiación.
2. Trabaja anclajes físicos: respiración diafragmática lenta, notar los pies en el suelo, describir 5 cosas que ves. Tu cuerpo necesita aprender que ahora estás a salvo.
3. No luches contra la ansiedad; obsérvala como una reacción aprendida, no como una verdad.
El hecho de que quieras estudiar, que tengas ilusión y que estés buscando ayuda habla de una parte tuya muy sana y fuerte. No eres el ambiente en el que creciste.
Un fuerte abrazo!
Carolina Torres
Los rituales y supersticiones que empezaron a los 13 años parecen haber sido intentos de sentir control en un ambiente donde no lo había. Cuando una niña crece sin seguridad, el cerebro busca pequeñas certezas: “si hago esto, estaré a salvo”. Eso encaja mucho más con ansiedad y trauma que con algo extraño. El hecho de que hayas podido dejar esos rituales habla de tu capacidad, no de debilidad.
Cuando el sistema nervioso ha vivido tantos años en alerta, aprende a anticipar peligro incluso cuando ya no está. Tomar decisiones se vuelve angustiante porque antes “la suerte” te daba una sensación de control, y ahora estás intentando hacerlo desde la libertad, pero sin herramientas nuevas todavía.
Si en algún momento esos pensamientos se intensifican, busca ayuda urgente (servicios de emergencia o el 024 en España, que es la línea de atención a la conducta suicida). Pedir ayuda no es debilidad, es cuidado.
1. Cuando aparezca el sobrepensamiento, en vez de intentar resolverlo, prueba a posponer la decisión (“lo pensaré mañana a las 18h”). Eso ayuda a cortar la rumiación.
2. Trabaja anclajes físicos: respiración diafragmática lenta, notar los pies en el suelo, describir 5 cosas que ves. Tu cuerpo necesita aprender que ahora estás a salvo.
3. No luches contra la ansiedad; obsérvala como una reacción aprendida, no como una verdad.
El hecho de que quieras estudiar, que tengas ilusión y que estés buscando ayuda habla de una parte tuya muy sana y fuerte. No eres el ambiente en el que creciste.
Un fuerte abrazo!
Carolina Torres
Hola,
Antes que nada: no tienes que disculparte por contar tu historia. Lo que viviste no es “exagerado” ni “dramático”. Fue violencia. Fue maltrato físico y emocional sostenido durante años. Y eso deja huella.
Creciste en un entorno donde:
• Había gritos, golpes y humillaciones.
• No estabas protegida.
• Tus síntomas de ansiedad fueron invalidado (“estás loca”).
• No podías defenderte fuera porque en casa tampoco eras defendida.
Eso genera algo muy profundo: una sensación constante de inseguridad y de que el mundo no es un lugar seguro.
Ahora voy por partes, porque hay varios temas importantes.
1. Lo que te pasaba de pequeña (no poder respirar, no poder tragar)
Eso suena mucho a crisis de ansiedad o síntomas de ansiedad intensa. Cuando un niño vive en hipervigilancia constante (esperando la explosión del padre), el cuerpo aprende a estar siempre alerta. El sistema nervioso se queda “encendido”.
No estabas loca. Estabas asustada.
2. Las supersticiones y los rituales
Lo que describes a los 13 años encaja con conductas obsesivo-compulsivas:
• Asociar objetos o decisiones con “buena o mala suerte”.
• Revisar, cambiar cuentas, formatear el móvil.
• Sentir que si no haces el ritual, algo malo puede pasar.
• Muchísimo estrés.
Esos rituales no eran capricho. Eran una forma de intentar sentir control en una vida donde no tenías ninguno. Si tu casa era impredecible, tu mente intentó crear reglas para reducir la ansiedad.
Cuando dejaste los rituales hace 4 meses y aparecieron los síntomas físicos, eso también tiene sentido: estabas quitando el “mecanismo de calma” que tu cerebro había creado.
Lo positivo es que dices que los síntomas físicos los ignoraste y disminuyeron. Eso indica que tienes capacidad de regulación, aunque no lo sientas así.
3. El sobrepensamiento actual
Ahora que ya no usas supersticiones para decidir, te quedas en el vacío. Y aparece:
• Duda constante.
• Miedo a equivocarte.
• Sensación de estar en el limbo.
• Pensamientos tipo: “¿Y para qué estudiar programación si…?”
Esto no es tontería. Es ansiedad + trauma + necesidad de control.
Tu mente aprendió que equivocarse puede ser peligroso. En tu infancia, un “error” podía acabar en golpes. Entonces ahora tu cerebro intenta analizar todo al extremo para evitar cualquier posible error.
Eso no es debilidad. Es supervivencia aprendida.
4. Lo más importante: mencionaste ganas de quitarte la vida
Esto sí es prioritario.
Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño o perder el control, busca ayuda inmediata en tu país (urgencias médicas o línea de crisis). No lo enfrentes sola.
Las ideas suicidas suelen aparecer cuando la persona está saturada, no porque realmente quiera morir, sino porque quiere que el dolor pare.
Tu dolor tiene explicación. Y tiene tratamiento.
5. ¿Cómo empezar a enfrentarlo ahora?
Te dejo algunos pasos concretos:
1. Entender que la duda es ansiedad, no realidad.
No tienes que estar 100% segura para tomar una decisión. La seguridad absoluta no existe.
2. Decisiones pequeñas sin ritual.
Empieza con decisiones mínimas (qué comer, qué ropa usar) y acepta que no necesitas que “te dé suerte”. Solo elige y observa que nada terrible ocurre.
3. No pelees con el pensamiento, obsérvalo.
Cuando aparezca:
“¿Y si estudiar programación no tiene sentido?”
Respóndete:
“Es mi ansiedad buscando certeza. No necesito resolver esto ahora.”
4. Terapia especializada.
Tu historia combina trauma infantil + ansiedad + rasgos obsesivos. Esto es tratable, pero necesitas acompañamiento profesional.
6. Algo muy importante
El hecho de que, después de todo lo que viviste:
• Quieras estudiar.
• Quieras mejorar.
• Reconozcas tus patrones.
• Tengas “positivismo” para seguir.
Eso habla de una enorme fuerza interna.
No eres débil. Eres alguien que sobrevivió.
Pero sobrevivir no es lo mismo que sanar. Y ahora estás en el momento de empezar a sanar de verdad, sin rituales y sin violencia.
Si quieres, puedes pedirme una cita online y podemos trabajar paso a paso tu regulación emocional, el trauma y el manejo del sobrepensamiento.
Y por favor: si vuelven pensamientos intensos de hacerte daño, busca ayuda inmediata. Tu vida no merece terminar por heridas que no fueron tu culpa.
No estás en el limbo.
Estás en transición entre sobrevivir y empezar a vivir.
Antes que nada: no tienes que disculparte por contar tu historia. Lo que viviste no es “exagerado” ni “dramático”. Fue violencia. Fue maltrato físico y emocional sostenido durante años. Y eso deja huella.
Creciste en un entorno donde:
• Había gritos, golpes y humillaciones.
• No estabas protegida.
• Tus síntomas de ansiedad fueron invalidado (“estás loca”).
• No podías defenderte fuera porque en casa tampoco eras defendida.
Eso genera algo muy profundo: una sensación constante de inseguridad y de que el mundo no es un lugar seguro.
Ahora voy por partes, porque hay varios temas importantes.
1. Lo que te pasaba de pequeña (no poder respirar, no poder tragar)
Eso suena mucho a crisis de ansiedad o síntomas de ansiedad intensa. Cuando un niño vive en hipervigilancia constante (esperando la explosión del padre), el cuerpo aprende a estar siempre alerta. El sistema nervioso se queda “encendido”.
No estabas loca. Estabas asustada.
2. Las supersticiones y los rituales
Lo que describes a los 13 años encaja con conductas obsesivo-compulsivas:
• Asociar objetos o decisiones con “buena o mala suerte”.
• Revisar, cambiar cuentas, formatear el móvil.
• Sentir que si no haces el ritual, algo malo puede pasar.
• Muchísimo estrés.
Esos rituales no eran capricho. Eran una forma de intentar sentir control en una vida donde no tenías ninguno. Si tu casa era impredecible, tu mente intentó crear reglas para reducir la ansiedad.
Cuando dejaste los rituales hace 4 meses y aparecieron los síntomas físicos, eso también tiene sentido: estabas quitando el “mecanismo de calma” que tu cerebro había creado.
Lo positivo es que dices que los síntomas físicos los ignoraste y disminuyeron. Eso indica que tienes capacidad de regulación, aunque no lo sientas así.
3. El sobrepensamiento actual
Ahora que ya no usas supersticiones para decidir, te quedas en el vacío. Y aparece:
• Duda constante.
• Miedo a equivocarte.
• Sensación de estar en el limbo.
• Pensamientos tipo: “¿Y para qué estudiar programación si…?”
Esto no es tontería. Es ansiedad + trauma + necesidad de control.
Tu mente aprendió que equivocarse puede ser peligroso. En tu infancia, un “error” podía acabar en golpes. Entonces ahora tu cerebro intenta analizar todo al extremo para evitar cualquier posible error.
Eso no es debilidad. Es supervivencia aprendida.
4. Lo más importante: mencionaste ganas de quitarte la vida
Esto sí es prioritario.
Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño o perder el control, busca ayuda inmediata en tu país (urgencias médicas o línea de crisis). No lo enfrentes sola.
Las ideas suicidas suelen aparecer cuando la persona está saturada, no porque realmente quiera morir, sino porque quiere que el dolor pare.
Tu dolor tiene explicación. Y tiene tratamiento.
5. ¿Cómo empezar a enfrentarlo ahora?
Te dejo algunos pasos concretos:
1. Entender que la duda es ansiedad, no realidad.
No tienes que estar 100% segura para tomar una decisión. La seguridad absoluta no existe.
2. Decisiones pequeñas sin ritual.
Empieza con decisiones mínimas (qué comer, qué ropa usar) y acepta que no necesitas que “te dé suerte”. Solo elige y observa que nada terrible ocurre.
3. No pelees con el pensamiento, obsérvalo.
Cuando aparezca:
“¿Y si estudiar programación no tiene sentido?”
Respóndete:
“Es mi ansiedad buscando certeza. No necesito resolver esto ahora.”
4. Terapia especializada.
Tu historia combina trauma infantil + ansiedad + rasgos obsesivos. Esto es tratable, pero necesitas acompañamiento profesional.
6. Algo muy importante
El hecho de que, después de todo lo que viviste:
• Quieras estudiar.
• Quieras mejorar.
• Reconozcas tus patrones.
• Tengas “positivismo” para seguir.
Eso habla de una enorme fuerza interna.
No eres débil. Eres alguien que sobrevivió.
Pero sobrevivir no es lo mismo que sanar. Y ahora estás en el momento de empezar a sanar de verdad, sin rituales y sin violencia.
Si quieres, puedes pedirme una cita online y podemos trabajar paso a paso tu regulación emocional, el trauma y el manejo del sobrepensamiento.
Y por favor: si vuelven pensamientos intensos de hacerte daño, busca ayuda inmediata. Tu vida no merece terminar por heridas que no fueron tu culpa.
No estás en el limbo.
Estás en transición entre sobrevivir y empezar a vivir.
Gracias por confiar algo tan delicado de tu historia. Lo que describes no es algo menor. Crecer en un ambiente con violencia y desprotección deja huellas profundas, y los síntomas que mencionas (ansiedad, sensación de no poder respirar, necesidad de control, sobrepensamiento) suelen aparecer cuando una persona ha tenido que vivir en alerta constante durante mucho tiempo.
También me parece importante que hayas mencionado que en un momento sentiste deseos de quitarte la vida. Cuando el malestar se vuelve tan intenso, a veces la mente busca una forma de escapar del dolor. Eso merece ser atendido con cuidado y profesionalismo.
Lo que estás viviendo no significa que estés “loca” ni que estés fallando. Significa que tu sistema emocional ha estado sobrecargado durante años.
Por la profundidad de lo que compartes, considero importante que podamos trabajarlo en un espacio terapéutico adecuado, donde podamos explorar con calma tu historia, evaluar cómo te estás sintiendo actualmente y construir herramientas que te ayuden a manejar la ansiedad y el sobrepensamiento de forma más estable.
También me parece importante que hayas mencionado que en un momento sentiste deseos de quitarte la vida. Cuando el malestar se vuelve tan intenso, a veces la mente busca una forma de escapar del dolor. Eso merece ser atendido con cuidado y profesionalismo.
Lo que estás viviendo no significa que estés “loca” ni que estés fallando. Significa que tu sistema emocional ha estado sobrecargado durante años.
Por la profundidad de lo que compartes, considero importante que podamos trabajarlo en un espacio terapéutico adecuado, donde podamos explorar con calma tu historia, evaluar cómo te estás sintiendo actualmente y construir herramientas que te ayuden a manejar la ansiedad y el sobrepensamiento de forma más estable.
Gracias por confiar algo tan delicado; lo que relatas tiene mucho sentido clínico y humano, y no suena exagerado ni “tonto”: creciste en un entorno de violencia impredecible, sin protección ni validación, y tu cuerpo aprendió muy pronto que el mundo no era seguro, por eso la ansiedad, la sensación de ahogo, los rituales y la búsqueda de “buena suerte” no fueron caprichos sino estrategias de supervivencia para intentar tener control cuando no lo había. Que hayas podido dejar los rituales habla de una fuerza enorme, pero ahora tu sistema nervioso está en una fase de transición: antes la ansiedad se organizaba alrededor de compulsiones, y ahora aparece como sobrepensamiento, duda constante y miedo a decidir, lo cual es muy típico cuando se desmonta un patrón obsesivo sin haber trabajado aún el trauma de base. No estás en el limbo: estás en un proceso de salida, solo que duele y asusta. La explosión emocional y las ideas de hacerte daño son una señal de saturación, no de que quieras morir, y eso es importante decirlo con claridad: cuando aparezcan, busca ayuda inmediata (en España puedes llamar al 112 o al 024) y no te quedes sola con eso. A nivel terapéutico, lo que necesitas no es “pensar mejor” ni forzarte a ser positiva, sino aprender a regular el cuerpo, trabajar el trauma relacional temprano y reconstruir una identidad que no esté basada en evitar el castigo o buscar validación; decisiones como estudiar programación no tienen que pasar el filtro de la ansiedad ni de la coherencia perfecta, basta con que sean suficientemente seguras y tuyas, aunque la duda aparezca. La ansiedad no manda: es ruido aprendido. Con acompañamiento adecuado (trauma, apego, TOC relacional/obsesivo), esto mejora, y mucho. No has llegado tarde, no estás rota, y escribir esto ya es un acto de cuidado profundo hacia ti.
Buenos días,
Cuando alguien crece en un entorno difícil, muchas veces el cuerpo aprende a vivir en “modo alerta” incluso cuando ya no hay peligro. Y eso puede sentirse como ansiedad, tensión, miedo constante, sobrepensar, culpa, inseguridad, necesidad de control… o incluso cansancio emocional.
Lo que te pasa tiene sentido. No es que estés “mal” o que seas débil. Es que tu sistema nervioso aprendió a protegerte como pudo.
Y por eso la terapia puede ayudarte muchísimo: no para hablar del pasado por hablar, sino para entender cómo te afectó, identificar patrones que hoy te están haciendo daño, y empezar a construir una forma de vivir más tranquila, segura y estable.
Si te animas, podemos trabajar esto juntos/as con calma, sin presión, a tu ritmo. Mi idea no es juzgarte ni decirte lo que “deberías” hacer, sino acompañarte a que puedas sentirte mejor de verdad.
Cuando alguien crece en un entorno difícil, muchas veces el cuerpo aprende a vivir en “modo alerta” incluso cuando ya no hay peligro. Y eso puede sentirse como ansiedad, tensión, miedo constante, sobrepensar, culpa, inseguridad, necesidad de control… o incluso cansancio emocional.
Lo que te pasa tiene sentido. No es que estés “mal” o que seas débil. Es que tu sistema nervioso aprendió a protegerte como pudo.
Y por eso la terapia puede ayudarte muchísimo: no para hablar del pasado por hablar, sino para entender cómo te afectó, identificar patrones que hoy te están haciendo daño, y empezar a construir una forma de vivir más tranquila, segura y estable.
Si te animas, podemos trabajar esto juntos/as con calma, sin presión, a tu ritmo. Mi idea no es juzgarte ni decirte lo que “deberías” hacer, sino acompañarte a que puedas sentirte mejor de verdad.
Hola, gracias por compartir algo tan doloroso y valiente.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que describes tiene mucho sentido con tu historia.
Crecer con violencia e imprevisibilidad genera miedo constante y necesidad de control. Las “supersticiones” y rituales que cuentas son muy compatibles con ansiedad y rasgos de TOC, y al dejarlos (algo muy positivo) aparece el vacío de decisión y el sobrepensamiento. No estás en el limbo: estás en transición fuera del TOC.
Algunas claves ahora:
No buscar certeza perfecta antes de decidir: elige con información suficiente y tolera la duda.
• Aceptar la ansiedad sin ritual (como ya haces): baja sola si no la alimentas.
• Decisiones por valores, no por miedo: si programación te interesa, empieza en pequeño aunque la mente dude.
• Autocompasión: tu dificultad para defenderte viene del miedo aprendido, no de debilidad.
Lo que sentiste ayer (ganas de morir) indica que necesitas apoyo profesional cercano. La terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR) y trabajo de trauma es muy eficaz en casos como el tuyo.
Si en algún momento sientes riesgo para ti, busca ayuda urgente en tu país (emergencias/ línea de crisis). No tienes que sostener esto sola.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que describes tiene mucho sentido con tu historia.
Crecer con violencia e imprevisibilidad genera miedo constante y necesidad de control. Las “supersticiones” y rituales que cuentas son muy compatibles con ansiedad y rasgos de TOC, y al dejarlos (algo muy positivo) aparece el vacío de decisión y el sobrepensamiento. No estás en el limbo: estás en transición fuera del TOC.
Algunas claves ahora:
No buscar certeza perfecta antes de decidir: elige con información suficiente y tolera la duda.
• Aceptar la ansiedad sin ritual (como ya haces): baja sola si no la alimentas.
• Decisiones por valores, no por miedo: si programación te interesa, empieza en pequeño aunque la mente dude.
• Autocompasión: tu dificultad para defenderte viene del miedo aprendido, no de debilidad.
Lo que sentiste ayer (ganas de morir) indica que necesitas apoyo profesional cercano. La terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta (EPR) y trabajo de trauma es muy eficaz en casos como el tuyo.
Si en algún momento sientes riesgo para ti, busca ayuda urgente en tu país (emergencias/ línea de crisis). No tienes que sostener esto sola.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Hola. Gracias por compartir tu historia de forma tan detallada; lo que describes —un entorno de trauma complejo, dinámicas de abuso y el desarrollo de rituales obsesivos (TOC) como mecanismo de defensa— requiere un abordaje clínico de alta intensidad y muy estructurado.
Mi práctica en Madrid y Online está orientada a perfiles que buscan optimizar su rendimiento emocional y profundizar en su bienestar desde una base de estabilidad. Dado el calado de las vivencias que narras y los episodios recientes de ideación autolítica, tu caso requiere de un seguimiento psicoterapeútico y psiquiátrico coordinado, preferiblemente en una unidad especializada en Trauma Complejo y Trastornos de la Personalidad...
Mi práctica en Madrid y Online está orientada a perfiles que buscan optimizar su rendimiento emocional y profundizar en su bienestar desde una base de estabilidad. Dado el calado de las vivencias que narras y los episodios recientes de ideación autolítica, tu caso requiere de un seguimiento psicoterapeútico y psiquiátrico coordinado, preferiblemente en una unidad especializada en Trauma Complejo y Trastornos de la Personalidad...
Hola, gracias por animarte a escribir todo esto. No tienes que pedir disculpas por contar tu historia. Lo que viviste no es “exagerado” ni “demasiado” para este espacio. Es importante, y duele. Y se nota cuánto has cargado sola.
Creciste en un ambiente de violencia física y emocional. Un padre impredecible, agresivo, que descargaba su ira contigo. Una madre que no te protegía y además invalidaba lo que sentías. Eso no es un entorno seguro para ninguna niña. El miedo constante, la sensación de no poder defenderte, tener que callar para sobrevivir… todo eso deja huellas profundas en el cuerpo y en la mente.
Esos síntomas que describes desde pequeña, sensación de no poder respirar, no poder tragar, son muy compatibles con ansiedad intensa. Cuando un niño vive en alerta permanente, su sistema nervioso aprende a estar en “modo peligro” casi todo el tiempo. No estabas loca. Estabas asustada y sola.
Lo de las supersticiones y rituales que empezaste a los 13 también tiene mucho sentido psicológico. Cuando crecemos en un entorno caótico e impredecible, el cerebro busca desesperadamente sentir control. Si no puedo controlar a mis padres, intento controlar la blusa, el orden, la contraseña, el color, la “suerte”. No es irracionalidad: es una estrategia de supervivencia. Probablemente eso te ayudó durante años a sentir que tenías alguna herramienta frente al caos.
Que hayas podido dejar esos rituales hace cuatro meses habla de una enorme fuerza interna. Pero cuando quitamos una estrategia que nos ayudaba a regular la ansiedad, muchas veces los síntomas reaparecen de otra forma: sobrepensamiento, duda constante, sensación de limbo, miedo a decidir. Es como si tu mente dijera: “Ya no tengo mi sistema de control, ¿cómo me protejo ahora?”.
Me preocupa algo importante que mencionaste: que ayer te dieron ganas de quitarte la vida. Cuando aparecen pensamientos así, es una señal de que el nivel de sufrimiento está siendo muy alto. Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, por favor busca ayuda inmediata en un servicio de emergencias o una línea de atención en crisis de tu país. No tienes que manejar eso sola. Tu vida es valiosa, aunque tu historia te haya hecho sentir lo contrario.
Sobre lo que preguntas, cómo enfrentar esto ahora, te comparto algunas ideas iniciales:
- Entender que el sobrepensamiento no es el problema en sí, sino un intento de tu mente de evitar peligro. No es que estés “dañada”; tu sistema aprendió que equivocarse era peligroso.
- Empezar a diferenciar entre peligro real y miedo aprendido. Hoy tienes 23 años. Ya no eres esa niña atrapada en una casa violenta. Tu cuerpo todavía reacciona como si lo fueras, pero tu realidad actual es distinta.
- Practicar decisiones pequeñas sin buscar certeza absoluta. Por ejemplo: “Hoy voy a estudiar programación 30 minutos, aunque mi mente diga que no tiene sentido”. No necesitas estar 100% segura para actuar. La seguridad se construye haciendo.
- Trabajar la autocompasión. Cada vez que aparezca el pensamiento “suena tonto”, intenta cambiarlo por: “Esto es difícil para mí porque vengo de mucho dolor”.
Lo ideal sería que pudieras iniciar un proceso psicoterapéutico con un profesional especializado en trauma y ansiedad (por ejemplo, enfoques como terapia cognitivo-conductual, IFS, EMDR o terapia centrada en el trauma). No porque estés “rota”, sino porque has vivido experiencias que requieren un espacio seguro para ser elaboradas.
También quiero decirte algo muy importante: que quieras estudiar programación, que tengas positivismo, que hayas dejado los rituales… todo eso muestra resiliencia. No estás en el limbo. Estás en transición. Estás intentando vivir sin el miedo como guía, y eso al principio desorienta.
Tu mente aprendió a decidir por “suerte” porque decidir libremente daba miedo. Ahora estás aprendiendo a decidir por elección. Eso toma tiempo.
No estás loca ni eres débil. Eres una persona que sobrevivió a mucho y ahora está intentando vivir.
Si quieres, puedo orientarte con ejercicios concretos para manejar el sobrepensamiento cuando aparezca. Y, por favor, si los pensamientos de hacerte daño regresan con fuerza, busca ayuda inmediata. Mereces apoyo real y cercano.
Un abrazo fuerte
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Creciste en un ambiente de violencia física y emocional. Un padre impredecible, agresivo, que descargaba su ira contigo. Una madre que no te protegía y además invalidaba lo que sentías. Eso no es un entorno seguro para ninguna niña. El miedo constante, la sensación de no poder defenderte, tener que callar para sobrevivir… todo eso deja huellas profundas en el cuerpo y en la mente.
Esos síntomas que describes desde pequeña, sensación de no poder respirar, no poder tragar, son muy compatibles con ansiedad intensa. Cuando un niño vive en alerta permanente, su sistema nervioso aprende a estar en “modo peligro” casi todo el tiempo. No estabas loca. Estabas asustada y sola.
Lo de las supersticiones y rituales que empezaste a los 13 también tiene mucho sentido psicológico. Cuando crecemos en un entorno caótico e impredecible, el cerebro busca desesperadamente sentir control. Si no puedo controlar a mis padres, intento controlar la blusa, el orden, la contraseña, el color, la “suerte”. No es irracionalidad: es una estrategia de supervivencia. Probablemente eso te ayudó durante años a sentir que tenías alguna herramienta frente al caos.
Que hayas podido dejar esos rituales hace cuatro meses habla de una enorme fuerza interna. Pero cuando quitamos una estrategia que nos ayudaba a regular la ansiedad, muchas veces los síntomas reaparecen de otra forma: sobrepensamiento, duda constante, sensación de limbo, miedo a decidir. Es como si tu mente dijera: “Ya no tengo mi sistema de control, ¿cómo me protejo ahora?”.
Me preocupa algo importante que mencionaste: que ayer te dieron ganas de quitarte la vida. Cuando aparecen pensamientos así, es una señal de que el nivel de sufrimiento está siendo muy alto. Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, por favor busca ayuda inmediata en un servicio de emergencias o una línea de atención en crisis de tu país. No tienes que manejar eso sola. Tu vida es valiosa, aunque tu historia te haya hecho sentir lo contrario.
Sobre lo que preguntas, cómo enfrentar esto ahora, te comparto algunas ideas iniciales:
- Entender que el sobrepensamiento no es el problema en sí, sino un intento de tu mente de evitar peligro. No es que estés “dañada”; tu sistema aprendió que equivocarse era peligroso.
- Empezar a diferenciar entre peligro real y miedo aprendido. Hoy tienes 23 años. Ya no eres esa niña atrapada en una casa violenta. Tu cuerpo todavía reacciona como si lo fueras, pero tu realidad actual es distinta.
- Practicar decisiones pequeñas sin buscar certeza absoluta. Por ejemplo: “Hoy voy a estudiar programación 30 minutos, aunque mi mente diga que no tiene sentido”. No necesitas estar 100% segura para actuar. La seguridad se construye haciendo.
- Trabajar la autocompasión. Cada vez que aparezca el pensamiento “suena tonto”, intenta cambiarlo por: “Esto es difícil para mí porque vengo de mucho dolor”.
Lo ideal sería que pudieras iniciar un proceso psicoterapéutico con un profesional especializado en trauma y ansiedad (por ejemplo, enfoques como terapia cognitivo-conductual, IFS, EMDR o terapia centrada en el trauma). No porque estés “rota”, sino porque has vivido experiencias que requieren un espacio seguro para ser elaboradas.
También quiero decirte algo muy importante: que quieras estudiar programación, que tengas positivismo, que hayas dejado los rituales… todo eso muestra resiliencia. No estás en el limbo. Estás en transición. Estás intentando vivir sin el miedo como guía, y eso al principio desorienta.
Tu mente aprendió a decidir por “suerte” porque decidir libremente daba miedo. Ahora estás aprendiendo a decidir por elección. Eso toma tiempo.
No estás loca ni eres débil. Eres una persona que sobrevivió a mucho y ahora está intentando vivir.
Si quieres, puedo orientarte con ejercicios concretos para manejar el sobrepensamiento cuando aparezca. Y, por favor, si los pensamientos de hacerte daño regresan con fuerza, busca ayuda inmediata. Mereces apoyo real y cercano.
Un abrazo fuerte
Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Hola. Siento mucho que hayas vivido esa situación, es muy dolorosa y es normal que haya trascendido en tu forma de ser y enfrentar las dificultades que comentas con la implantación de límites a los demás.
Las cuestiones que planteas como pueden ser los rituales son una manera de paliar a corto plazo un miedo, una obsesión, un algo que se puede controlar, pero a largo plazo nos hacen mantener esa obsesión y que no podamos enfrentar las consecuencias temidas, que tienen bastante baja posibilidad de que ocurrir e incluso si ocurre, nos sorprenderíamos de nuestras habilidades de gestión.
Creo que en tu caso, debido a la complejidad sería necesario tomar sesiones de terapia que puedan ayudarte a entender tu proceso y recolocar emocionalmente tu infancia.
Quedo a tu disposición,
Un saludo.
Alba Lorente psicóloga
Las cuestiones que planteas como pueden ser los rituales son una manera de paliar a corto plazo un miedo, una obsesión, un algo que se puede controlar, pero a largo plazo nos hacen mantener esa obsesión y que no podamos enfrentar las consecuencias temidas, que tienen bastante baja posibilidad de que ocurrir e incluso si ocurre, nos sorprenderíamos de nuestras habilidades de gestión.
Creo que en tu caso, debido a la complejidad sería necesario tomar sesiones de terapia que puedan ayudarte a entender tu proceso y recolocar emocionalmente tu infancia.
Quedo a tu disposición,
Un saludo.
Alba Lorente psicóloga
Gemini ha dicho
Hola. Primero que nada, quiero agradecerte la confianza para compartir una historia tan dolorosa; no tienes que pedir disculpas por la extensión de tu texto. Lo que has vivido no es "locura" ni son "tonterías". Como especialista en trauma y apego, quiero decirte que todo lo que describes es una respuesta lógica y adaptativa de tu cerebro para sobrevivir a un entorno de peligro constante.
Tu historia es un ejemplo claro de Trauma Complejo. Creciste en un ambiente de indefensión aprendida: tu hogar, que debía ser tu refugio, era una "zona de guerra" donde el peligro era impredecible.
Aquí te explico qué le está pasando a tu mente y cómo puedes empezar a mirarlo desde la compasión y no desde la culpa:
1. El origen de las "suertes" y rituales (TOC como protección)
Lo que llamas supersticiones o rituales (cambiar cuentas, elegir colores de ropa) fue tu forma de intentar controlar lo incontrolable. Cuando un niño vive con un padre violento y una madre que invalida su dolor, el mundo se siente caótico. Tu cerebro creó esos rituales para sentir que tenías una "llave" para evitar el castigo o la mala suerte. Al dejar de hacerlos hace 4 meses, tu sistema de seguridad colapsó, y por eso surgieron con tanta fuerza los síntomas físicos (ahogo, dificultad al tragar) y el sobrepensamiento.
2. La rumiación y el limbo de las decisiones
Dices que ahora no sabes cómo tomar decisiones. Es normal: antes decidías basándote en la "suerte" para evitar el dolor. Ahora que intentas decidir por ti misma, tu cerebro entra en pánico porque no aprendiste a confiar en tu propio criterio, ya que de niña tu criterio siempre era castigado o ignorado. El sobrepensamiento es una forma de "hipervigilancia cognitiva"; crees que si piensas lo suficiente en algo, evitarás que pase algo malo.
3. La programación y las redes sociales
No es tonto lo que piensas sobre la programación. Sin embargo, como especialista, veo que tu cerebro está usando la programación como un nuevo "chivo expiatorio" para la ansiedad. Programar es pura lógica y creación, no tiene nada que ver con la exposición social de Instagram. Tu mente está buscando razones para asustarte porque el miedo es el único estado que conoce bien.
¿Cómo enfrentar esto ahora?
Valida tu historia: No estás loca. Eres una sobreviviente de maltrato físico y negligencia emocional. Esos síntomas físicos son "memorias traumáticas" que tu cuerpo libera. Cuando sientas que no puedes tragar, dite a ti misma: "Estoy a salvo ahora, esto es solo mi cuerpo recordando el pasado".
Busca ayuda profesional especializada: Para un historial de trauma como el tuyo, la terapia convencional a veces se queda corta. Te recomendaría buscar psicólogos expertos en EMDR o Trauma Complejo (C-PTSD). Necesitas procesar esos recuerdos de los golpes y la traición de tus padres para que dejen de "dispararse" en tu presente.
Atención al pensamiento suicida: Ayer sentiste ganas de quitarte la vida porque el dolor emocional era superior a tus recursos para gestionarlo en ese momento. Por favor, si vuelves a sentirte así, busca ayuda inmediata. No es que quieras morir, es que quieres que el dolor pare.
Pequeñas decisiones: Empieza a tomar decisiones irrelevantes sin analizar. Elige una comida o un camino para caminar sin pensar en la suerte. Necesitas "reentrenar" a tu cerebro para ver que no pasa nada malo si eliges por puro gusto.
Tienes 23 años y una vida entera por delante. El hecho de que quieras estudiar y que tengas ese "positivismo" a pesar de lo vivido demuestra una resiliencia increíble.
Hola. Primero que nada, quiero agradecerte la confianza para compartir una historia tan dolorosa; no tienes que pedir disculpas por la extensión de tu texto. Lo que has vivido no es "locura" ni son "tonterías". Como especialista en trauma y apego, quiero decirte que todo lo que describes es una respuesta lógica y adaptativa de tu cerebro para sobrevivir a un entorno de peligro constante.
Tu historia es un ejemplo claro de Trauma Complejo. Creciste en un ambiente de indefensión aprendida: tu hogar, que debía ser tu refugio, era una "zona de guerra" donde el peligro era impredecible.
Aquí te explico qué le está pasando a tu mente y cómo puedes empezar a mirarlo desde la compasión y no desde la culpa:
1. El origen de las "suertes" y rituales (TOC como protección)
Lo que llamas supersticiones o rituales (cambiar cuentas, elegir colores de ropa) fue tu forma de intentar controlar lo incontrolable. Cuando un niño vive con un padre violento y una madre que invalida su dolor, el mundo se siente caótico. Tu cerebro creó esos rituales para sentir que tenías una "llave" para evitar el castigo o la mala suerte. Al dejar de hacerlos hace 4 meses, tu sistema de seguridad colapsó, y por eso surgieron con tanta fuerza los síntomas físicos (ahogo, dificultad al tragar) y el sobrepensamiento.
2. La rumiación y el limbo de las decisiones
Dices que ahora no sabes cómo tomar decisiones. Es normal: antes decidías basándote en la "suerte" para evitar el dolor. Ahora que intentas decidir por ti misma, tu cerebro entra en pánico porque no aprendiste a confiar en tu propio criterio, ya que de niña tu criterio siempre era castigado o ignorado. El sobrepensamiento es una forma de "hipervigilancia cognitiva"; crees que si piensas lo suficiente en algo, evitarás que pase algo malo.
3. La programación y las redes sociales
No es tonto lo que piensas sobre la programación. Sin embargo, como especialista, veo que tu cerebro está usando la programación como un nuevo "chivo expiatorio" para la ansiedad. Programar es pura lógica y creación, no tiene nada que ver con la exposición social de Instagram. Tu mente está buscando razones para asustarte porque el miedo es el único estado que conoce bien.
¿Cómo enfrentar esto ahora?
Valida tu historia: No estás loca. Eres una sobreviviente de maltrato físico y negligencia emocional. Esos síntomas físicos son "memorias traumáticas" que tu cuerpo libera. Cuando sientas que no puedes tragar, dite a ti misma: "Estoy a salvo ahora, esto es solo mi cuerpo recordando el pasado".
Busca ayuda profesional especializada: Para un historial de trauma como el tuyo, la terapia convencional a veces se queda corta. Te recomendaría buscar psicólogos expertos en EMDR o Trauma Complejo (C-PTSD). Necesitas procesar esos recuerdos de los golpes y la traición de tus padres para que dejen de "dispararse" en tu presente.
Atención al pensamiento suicida: Ayer sentiste ganas de quitarte la vida porque el dolor emocional era superior a tus recursos para gestionarlo en ese momento. Por favor, si vuelves a sentirte así, busca ayuda inmediata. No es que quieras morir, es que quieres que el dolor pare.
Pequeñas decisiones: Empieza a tomar decisiones irrelevantes sin analizar. Elige una comida o un camino para caminar sin pensar en la suerte. Necesitas "reentrenar" a tu cerebro para ver que no pasa nada malo si eliges por puro gusto.
Tienes 23 años y una vida entera por delante. El hecho de que quieras estudiar y que tengas ese "positivismo" a pesar de lo vivido demuestra una resiliencia increíble.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.