Hola, quería consultar sobre una experiencia que tuve con un psicólogo hace tiempo. Durante las sesi
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Hola, quería consultar sobre una experiencia que tuve con un psicólogo hace tiempo. Durante las sesiones sentí varias situaciones que me generaron malestar emocional: comentarios que percibí como despectivos, solicitudes que no entendí, críticas sobre mi puntualidad o aspectos personales, y comentarios que me hicieron sentir incómodo o incomprendido.
Me pregunto si este tipo de conductas pueden considerarse inadecuadas o perjudiciales para el bienestar del paciente, y cómo se podría manejar emocionalmente este tipo de experiencias pasadas para no quedarme con resentimiento o incomodidad hacia la terapia en general.
Me pregunto si este tipo de conductas pueden considerarse inadecuadas o perjudiciales para el bienestar del paciente, y cómo se podría manejar emocionalmente este tipo de experiencias pasadas para no quedarme con resentimiento o incomodidad hacia la terapia en general.
Hola, siento mucho que hayas tenido esta experiencia. La terapia debe ser un lugar seguro, sin juicios, la buena relación con el paciente es la base para el cambio. Yo en esos casos o se lo diría o dejaría de acudir. Si la confianza se rompe es difícil seguir trabajando.
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Buenas tardes,
Lo que es seguro es que esas conductas fueron perjudiciales para la alianza terapéutica. Un psicólogo no debe juzgar, debe aceptar al paciente tal como es, con sus defectos (no me refiero particularmente a ti, si no a todo el mundo puesto que todos los tenemos), y desde ahí, ayudarle.
Te recomiendo que cuando pasen este tipo de cosas, las menciones. Estás (o deberías), en un lugar seguro.
Saludos
Lo que es seguro es que esas conductas fueron perjudiciales para la alianza terapéutica. Un psicólogo no debe juzgar, debe aceptar al paciente tal como es, con sus defectos (no me refiero particularmente a ti, si no a todo el mundo puesto que todos los tenemos), y desde ahí, ayudarle.
Te recomiendo que cuando pasen este tipo de cosas, las menciones. Estás (o deberías), en un lugar seguro.
Saludos
Cuando una persona acude a terapia es fundamental que exista un clima de respeto, seguridad y confianza. La relación terapéutica es uno de los factores que más influye en que el proceso funcione. Por eso, si durante las sesiones aparecen comentarios que el paciente percibe como despectivos, críticas que generan vergüenza o peticiones que no se entienden, es comprensible que surjan malestar, incomodidad o incluso desconfianza hacia la terapia.
Ahora bien, también conviene tener en cuenta que a veces algunas intervenciones del terapeuta pueden resultar incómodas porque intentan señalar patrones o aspectos que la persona no había considerado. Eso no significa necesariamente que sean inadecuadas, pero sí es importante que se hagan con respeto, explicando el sentido de lo que se está trabajando y cuidando el vínculo terapéutico. Cuando el paciente se siente juzgado, ridiculizado o poco comprendido de forma repetida, entonces sí puede ser una señal de que la relación terapéutica no está funcionando bien.
En estos casos, lo más saludable suele ser poder hablarlo dentro de la propia terapia. Expresar cómo se han vivido ciertos comentarios permite aclarar malentendidos y también da información valiosa al profesional sobre cómo está afectando su forma de intervenir. Cuando esto no ocurre, o cuando el malestar ya pertenece al pasado, puede ayudar revisar la experiencia desde cierta distancia: diferenciar lo que ocurrió con ese profesional concreto de lo que es la psicoterapia en general, y validar que tu reacción emocional es legítima si te sentiste incómodo o poco respetado.
Trabajar estas experiencias suele implicar comprender qué fue exactamente lo que te hizo sentir mal, qué significado le diste en ese momento y cómo evitar que esa vivencia condicione tu confianza en futuras ayudas profesionales. Muchas personas han tenido alguna experiencia terapéutica que no funcionó bien y aun así han podido beneficiarse mucho de otro proceso posterior con un profesional con quien sí han sentido mayor sintonía.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y podemos explorar con más calma esa experiencia y cómo cerrarla emocionalmente para que no afecte a tu relación con la terapia en el futuro.
Ahora bien, también conviene tener en cuenta que a veces algunas intervenciones del terapeuta pueden resultar incómodas porque intentan señalar patrones o aspectos que la persona no había considerado. Eso no significa necesariamente que sean inadecuadas, pero sí es importante que se hagan con respeto, explicando el sentido de lo que se está trabajando y cuidando el vínculo terapéutico. Cuando el paciente se siente juzgado, ridiculizado o poco comprendido de forma repetida, entonces sí puede ser una señal de que la relación terapéutica no está funcionando bien.
En estos casos, lo más saludable suele ser poder hablarlo dentro de la propia terapia. Expresar cómo se han vivido ciertos comentarios permite aclarar malentendidos y también da información valiosa al profesional sobre cómo está afectando su forma de intervenir. Cuando esto no ocurre, o cuando el malestar ya pertenece al pasado, puede ayudar revisar la experiencia desde cierta distancia: diferenciar lo que ocurrió con ese profesional concreto de lo que es la psicoterapia en general, y validar que tu reacción emocional es legítima si te sentiste incómodo o poco respetado.
Trabajar estas experiencias suele implicar comprender qué fue exactamente lo que te hizo sentir mal, qué significado le diste en ese momento y cómo evitar que esa vivencia condicione tu confianza en futuras ayudas profesionales. Muchas personas han tenido alguna experiencia terapéutica que no funcionó bien y aun así han podido beneficiarse mucho de otro proceso posterior con un profesional con quien sí han sentido mayor sintonía.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y podemos explorar con más calma esa experiencia y cómo cerrarla emocionalmente para que no afecte a tu relación con la terapia en el futuro.
Hola, en base a lo que comentas, quiero recalcar que uno de los aspectos más importantes en terapia es que sea un espacio seguro, donde la persona pueda expresarse con confianza y sin sentirse juzgada. El vínculo terapéutico también es fundamental, ya que la relación entre paciente y terapeuta influye directamente en la efectividad del proceso.
Si durante las sesiones no te sentiste en un espacio seguro, respetado o libre de juicio, es comprensible que haya generado malestar, y eso puede afectar la efectividad de la terapia. Para manejar este tipo de experiencias pasadas, puede ser útil validar lo que sentiste y recordar que una mala experiencia con un profesional no define a la terapia en general, ya que con otro terapeuta el proceso puede ser muy distinto. Un abrazo.
Si durante las sesiones no te sentiste en un espacio seguro, respetado o libre de juicio, es comprensible que haya generado malestar, y eso puede afectar la efectividad de la terapia. Para manejar este tipo de experiencias pasadas, puede ser útil validar lo que sentiste y recordar que una mala experiencia con un profesional no define a la terapia en general, ya que con otro terapeuta el proceso puede ser muy distinto. Un abrazo.
**Sí: las conductas que describes pueden resultar inadecuadas y perjudiciales para el bienestar del paciente, y es posible trabajar emocionalmente esas experiencias para que no contaminen tu relación con la terapia en general.** La clave está en diferenciar entre límites profesionales legítimos y prácticas que dañan la alianza terapéutica, y en elaborar lo vivido para recuperar confianza y criterio propio.
En una relación terapéutica sana, el paciente no debería sentirse despectivamente juzgado, ridiculizado o incomprendido de forma reiterada. Señalar aspectos como la puntualidad o ciertos comportamientos puede ser clínicamente pertinente, pero **la forma** es determinante: cuando el feedback se da sin empatía, con tono crítico o sin un encuadre claro, puede vivirse como ataque personal y generar malestar evitable. Del mismo modo, solicitudes poco explicadas o comentarios incómodos rompen la sensación de seguridad que la terapia necesita para funcionar. La ética profesional subraya que la intervención debe priorizar el respeto, la claridad y la colaboración, incluso cuando se abordan temas difíciles.
No todo desencuentro implica mala praxis: los terapeutas son humanos y pueden cometer errores puntuales. Sin embargo, **cuando el malestar es persistente, no se repara tras hablarlo o se acompaña de descalificaciones**, estamos ante señales de alerta. En esos casos, es legítimo cambiar de profesional y, si procede, pedir explicaciones o utilizar los canales formales del colegio profesional. Distinguir entre un proceso exigente (que puede incomodar de forma constructiva) y una experiencia dañina (que erosiona la autoestima o la confianza) ayuda a poner nombre a lo ocurrido sin generalizarlo a toda la psicología.
Para manejar emocionalmente estas experiencias pasadas, suele ser útil un trabajo en tres niveles. Primero, **validar lo vivido**: reconocer que aquello te afectó y que tu reacción tiene sentido. Segundo, **reconstruir el significado**: entender qué límites se cruzaron, qué necesitabas entonces y qué aprendiste sobre tus derechos como paciente. Tercero, **reparar la relación con la terapia**: separar a ese profesional concreto de la disciplina en su conjunto, y redefinir qué esperas hoy de un espacio terapéutico (estilo, objetivos, límites). Este proceso reduce el resentimiento y devuelve agencia, permitiéndote elegir con mayor criterio en el futuro.
En la práctica, muchas personas recuperan la confianza cuando trabajan estas vivencias con otro profesional desde un encuadre claro y colaborativo. Elaborar lo ocurrido no borra el pasado, pero sí evita que siga influyendo de forma silenciosa en nuevas experiencias de ayuda. Si lo deseas puedes reservar una cita conmigo para trabajar este tema con calma y profundidad.
En una relación terapéutica sana, el paciente no debería sentirse despectivamente juzgado, ridiculizado o incomprendido de forma reiterada. Señalar aspectos como la puntualidad o ciertos comportamientos puede ser clínicamente pertinente, pero **la forma** es determinante: cuando el feedback se da sin empatía, con tono crítico o sin un encuadre claro, puede vivirse como ataque personal y generar malestar evitable. Del mismo modo, solicitudes poco explicadas o comentarios incómodos rompen la sensación de seguridad que la terapia necesita para funcionar. La ética profesional subraya que la intervención debe priorizar el respeto, la claridad y la colaboración, incluso cuando se abordan temas difíciles.
No todo desencuentro implica mala praxis: los terapeutas son humanos y pueden cometer errores puntuales. Sin embargo, **cuando el malestar es persistente, no se repara tras hablarlo o se acompaña de descalificaciones**, estamos ante señales de alerta. En esos casos, es legítimo cambiar de profesional y, si procede, pedir explicaciones o utilizar los canales formales del colegio profesional. Distinguir entre un proceso exigente (que puede incomodar de forma constructiva) y una experiencia dañina (que erosiona la autoestima o la confianza) ayuda a poner nombre a lo ocurrido sin generalizarlo a toda la psicología.
Para manejar emocionalmente estas experiencias pasadas, suele ser útil un trabajo en tres niveles. Primero, **validar lo vivido**: reconocer que aquello te afectó y que tu reacción tiene sentido. Segundo, **reconstruir el significado**: entender qué límites se cruzaron, qué necesitabas entonces y qué aprendiste sobre tus derechos como paciente. Tercero, **reparar la relación con la terapia**: separar a ese profesional concreto de la disciplina en su conjunto, y redefinir qué esperas hoy de un espacio terapéutico (estilo, objetivos, límites). Este proceso reduce el resentimiento y devuelve agencia, permitiéndote elegir con mayor criterio en el futuro.
En la práctica, muchas personas recuperan la confianza cuando trabajan estas vivencias con otro profesional desde un encuadre claro y colaborativo. Elaborar lo ocurrido no borra el pasado, pero sí evita que siga influyendo de forma silenciosa en nuevas experiencias de ayuda. Si lo deseas puedes reservar una cita conmigo para trabajar este tema con calma y profundidad.
Buenos días.
Es comprensible que esa experiencia te haya generado malestar. En terapia es importante que el paciente se sienta respetado, escuchado y seguro, por lo que si algunos comentarios o actitudes te hicieron sentir despectivamente tratado o incomprendido, es normal que te haya afectado.
A veces en terapia pueden aparecer malentendidos o estilos de comunicación que no encajan bien con el paciente, pero si una interacción genera incomodidad persistente o sensación de falta de respeto, es válido cuestionarla y reconocer cómo te hizo sentir.
Para manejarlo ahora, puede ayudar:
Validar tu experiencia, sin asumir que todas las terapias serán iguales.
Reflexionar sobre qué aspectos te hicieron sentir mal, para poder expresar mejor tus necesidades si vuelves a iniciar un proceso terapéutico.
Recordar que cada profesional tiene un estilo distinto, y una mala experiencia puntual no define la terapia en general.
Si lo deseas, también puede ser útil hablar de esta experiencia con otro profesional para procesarla y recuperar confianza en el espacio terapéutico. Tu bienestar y sentirte cómodo en terapia son aspectos fundamentales.
Es comprensible que esa experiencia te haya generado malestar. En terapia es importante que el paciente se sienta respetado, escuchado y seguro, por lo que si algunos comentarios o actitudes te hicieron sentir despectivamente tratado o incomprendido, es normal que te haya afectado.
A veces en terapia pueden aparecer malentendidos o estilos de comunicación que no encajan bien con el paciente, pero si una interacción genera incomodidad persistente o sensación de falta de respeto, es válido cuestionarla y reconocer cómo te hizo sentir.
Para manejarlo ahora, puede ayudar:
Validar tu experiencia, sin asumir que todas las terapias serán iguales.
Reflexionar sobre qué aspectos te hicieron sentir mal, para poder expresar mejor tus necesidades si vuelves a iniciar un proceso terapéutico.
Recordar que cada profesional tiene un estilo distinto, y una mala experiencia puntual no define la terapia en general.
Si lo deseas, también puede ser útil hablar de esta experiencia con otro profesional para procesarla y recuperar confianza en el espacio terapéutico. Tu bienestar y sentirte cómodo en terapia son aspectos fundamentales.
Hola, gracias por compartir tu experiencia. Cuando en terapia aparecen comentarios o situaciones que hacen que una persona se sienta juzgada, incómoda o poco comprendida, es normal que surjan dudas y malestar. La relación terapéutica debería basarse en el respeto, la seguridad y la confianza, ya que estos elementos son fundamentales para que el proceso sea útil y beneficioso.
A veces puede haber malentendidos o intervenciones que el profesional plantea con una intención terapéutica, pero si la persona que acude a consulta se siente invalidada o descalificada, es importante poder hablarlo dentro del propio proceso. Cuando esto no ocurre o la experiencia deja una sensación negativa, es comprensible que quede cierta incomodidad o incluso desconfianza hacia la terapia.
A nivel psicológico, puede ser útil revisar esa experiencia en un espacio terapéutico seguro, para poder expresar lo que sentiste, darle un significado a lo ocurrido y diferenciar esa vivencia concreta de lo que puede ser un proceso terapéutico saludable con otro profesional. Cada psicólogo tiene un estilo diferente, y encontrar uno con el que te sientas escuchado/a y respetado/a es clave.
Si sientes que esta experiencia todavía te genera malestar o te ha dejado dudas sobre volver a terapia, trabajarlo con un profesional puede ayudarte a cerrar esa etapa y recuperar la confianza en el proceso terapéutico. Si lo deseas, estaré encantada de ayudarte.
Un saludo.
A veces puede haber malentendidos o intervenciones que el profesional plantea con una intención terapéutica, pero si la persona que acude a consulta se siente invalidada o descalificada, es importante poder hablarlo dentro del propio proceso. Cuando esto no ocurre o la experiencia deja una sensación negativa, es comprensible que quede cierta incomodidad o incluso desconfianza hacia la terapia.
A nivel psicológico, puede ser útil revisar esa experiencia en un espacio terapéutico seguro, para poder expresar lo que sentiste, darle un significado a lo ocurrido y diferenciar esa vivencia concreta de lo que puede ser un proceso terapéutico saludable con otro profesional. Cada psicólogo tiene un estilo diferente, y encontrar uno con el que te sientas escuchado/a y respetado/a es clave.
Si sientes que esta experiencia todavía te genera malestar o te ha dejado dudas sobre volver a terapia, trabajarlo con un profesional puede ayudarte a cerrar esa etapa y recuperar la confianza en el proceso terapéutico. Si lo deseas, estaré encantada de ayudarte.
Un saludo.
En terapia es importante que la persona se sienta respetada, escuchada y comprendida. Si durante las sesiones alguien se siente incómodo, desvalorizado o poco seguro, es comprensible que eso genere malestar o dudas sobre el proceso.
A veces puede haber malentendidos o estilos terapéuticos que no encajan con la persona, pero también es válido reconocer cuando una experiencia no ha sido positiva. Hablar de lo ocurrido con otro profesional puede ayudar a elaborar lo vivido y a recuperar la confianza en el proceso terapéutico.
A veces puede haber malentendidos o estilos terapéuticos que no encajan con la persona, pero también es válido reconocer cuando una experiencia no ha sido positiva. Hablar de lo ocurrido con otro profesional puede ayudar a elaborar lo vivido y a recuperar la confianza en el proceso terapéutico.
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