Hola, somos 2 chicos en proceso de adopción desde hace 6 años, nos concedieron el certificado de ido

Hola, somos 2 chicos en proceso de adopción desde hace 6 años, nos concedieron el certificado de idoneidad hace 2 meses y en los próximos meses se nos asignará un menor. Estos días nos han surgido muchas dudas, no sobre el proceso o lo que implica adoptar, sino sobre el deseo de ser padres y si en un futuro nos pudiéramos arrepentir de esta decisión. Intentamos alejarnos del ruido exterior, pero es complicado cuando recibimos bastante feedback negativo de otros padres sobre lo mucho que sufren y las cosas que han perdido. Necesitamos algo de ayuda para poder tomar una decisión más firme y adquirir herramientas que nos ayuden a ver qué es lo que realmente queremos nosotros.

50 respuestas


¡Buenas! En primer lugar, enhorabuena por la familia que vais a formar. Respecto a vuestro problema: Después de 6 años de un proceso que entiendo que será largo y tedioso, es comprensible que a última hora, cuando ves que llega el momento, surja ese vértigo, ese miedo y esas dudas. Uno mientras sube la montaña, no piensa ni siente el vértigo que tendrá cuando llegue a la cima. Os preguntaría qué es lo que hacéis con las dudas que os surgen. Es posible, y hablo sin saber, que sin querer os estéis retroalimentando, hablándolo todo el día, respondiendo vuestras dudas, surgiendo más preguntas, respondiéndolas, surgiendo más. A preguntas inteligentes, respuestas inteligentes, y a respuestas inteligentes, preguntas más inteligentes aún. Formándose un buen círculo vicioso. Es difícil resolver un problema por aquí con poca información, pero la idea general es analizar qué hacéis con las dudas y miedos que tenéis, y hacer algo distinto de lo que estáis haciendo ahora que está manteniendo el problema. Aunque si el problema persiste, sería conveniente tratarlo con un profesional. Espero que pueda ayudaros y que las vistas de la montaña, pese al vértigo, merezcan la pena. Un saludo, Jesús.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.


Hola. Lo que están sintiendo no significa necesariamente que no quieran ser padres. De hecho, tener dudas justo cuando la posibilidad deja de ser algo lejano y empieza a convertirse en una realidad puede ser completamente comprensible. Después de seis años de proceso, es posible que hasta ahora hayan estado muy centrados en conseguir la idoneidad y avanzar, y que recién ahora aparezca la pregunta: “¿Realmente queremos esto para nuestra vida?” Además, escuchar constantemente relatos negativos puede hacer que el miedo ocupe muchísimo espacio. Pero las experiencias de otros padres no tienen por qué ser la medida de lo que será su propia familia. Yo intentaría separar dos cosas: “¿Queremos ser padres?” de “¿Tenemos miedo de todo lo que implica ser padres?”. Tener miedo, incluso mucho miedo, no necesariamente significa no desearlo. Pueden preguntarse individualmente: ¿Cómo imagino mi vida si finalmente no tengo hijos? ¿Y cómo la imagino si sí los tengo? ¿Qué deseo yo, más allá de lo que esperan los demás? ¿Qué estoy dispuesto a perder y qué estoy deseando ganar? Y algo importante: no necesitan sentirse 100 % seguros para poder tomar una decisión. Pero sí sería bueno que puedan distinguir entre una duda propia y una duda alimentada por el miedo. Un espacio de terapia puede ayudarles precisamente a explorar esto sin decidir por ustedes, pudiendo escuchar qué quiere realmente cada uno y cómo construir una decisión compartida. Y me parece especialmente importante hacerlo antes de una asignación, para que puedan llegar a ese momento con la mayor claridad posible.


Entiendo que, después de seis años de espera, las dudas aparezcan justo cuando la asignación está cerca. No significa que no queráis, sino que vuestro cerebro está evaluando un cambio muy profundo, y eso es normal. El feedback negativo de otros padres puede estar distorsionando vuestra percepción, porque el discurso sobre la crianza suele cargarse de queja, pero no refleja toda la experiencia. El trabajo no es eliminar las dudas, sino aprender a diferenciar el miedo al cambio de una decisión errónea, y hacerlo desde un espacio donde vuestra identidad como pareja LGTBI sea entendida y respetada sin necesidad de explicaciones. Si queréis un lugar para explorar esto con calma, en mi web josepsychology.com podéis conocer cómo trabajo estos procesos de decisión en momentos vitales importantes y contactarme si lo consideráis oportuno para una primera conversación por teléfono gratuita. Un abrazo, José González


Durante el proceso de adopción es habitual que aparezcan estas dudas porque sin duda vais a dar el paso a la paternidad y 1+1 van a ser 3. Además, ahora todavía se agudizan más los miedos, las expectativas... porque proximamente podéis conocer a vuestro futuro hijo. Es un gesto valiente que pidáis ayuda para transitar esta etapa y podáis hablar de todo lo que sentís. Cuanto más trabajéis sobrre todos estos sentimientos más fácil va a ser recibir a vuestro hijo/a y establecer un buen vínculo.


Hola, entiendo vuestras dudas pues la decisión de ser padres implica una enorme responsabilidad y un gran cambio en la dirección de vuestras miradas. Yo no puedo ayudaros a tomar esta difícil decisión, la respuesta solo la tenéis vosotros, lo que si que puedo es contaros mi propia experiencia cómo madre y cómo terapeuta infantil. Criar un hijo supone esfuerzo, dedicación, constancia , mucho amor y aceptación incondicional. Está claro que también implica renuncia a muchas cosas y dejar a atrás otras, aunque el resultado es vivir una experiencia increíble. Como bien decís tenéis que alejaros de los mensajes negativos de otros padres y pensar que a pesar de todo los niños necesitan muy poco para ser felices: Tener sus necesidades básicas cubiertas (alimentación, higiene, educación, estimulación y afecto), necesitan rutinas, horarios, hábitos , reglas , límites y sobre todo NECESITAN sentirse sentidos, mirados, aceptados y valorados por sus pequeños logros. Si estáis dispuestos y comprometidos con esto entonces os auguro una feliz crianza. Aun así , si tenéis dudas en el Centro de adopción hay profesionales especializados en el manejo de todas esas emociones que surgen y que os serán de gran ayuda a la hora de tomar la decisión más adecuada. ÁNIMO


Buenos días, disculpad el retraso en responder. Estaré encantada de atenderos tranquilamente. @mmaruendapsicologa en Instagram Tengo opción sesión online


Lo que están sintiendo es muy comprensible. A medida que la posibilidad de ser padres se vuelve más cercana y real, también pueden aparecer dudas, miedos e incertidumbre. Eso no significa que no exista el deseo de ser padres ni que vayan a ser peores padres; muchas veces habla justamente de que están tomando esta decisión con seriedad y conciencia de todo lo que implica. También es valioso poder preguntarse qué esperan de la paternidad, qué les da miedo y qué lugar ocupa este deseo en cada uno, intentando separar lo que sienten ustedes del ruido o de las experiencias de otras familias. Puede ayudarles hacer un ejercicio sencillo: que cada uno, por separado, escriba qué desea de la experiencia de ser padres, qué le ilusiona, qué le da miedo, qué siente que podría perder y qué necesitaría para sentirse preparado. Después pueden ponerlo en común, sin intentar convencerse mutuamente, simplemente para escucharse y entender mejor dónde está cada uno. Si sienten que estas dudas empiezan a pesar demasiado, algunas sesiones juntos o incluso por separado pueden ayudarles a ordenar lo que sienten y tomar esta decisión desde un lugar más propio y tranquilo. No para que alguien les diga qué hacer, sino para que puedan comprender mejor qué quieren realmente.

Camila Hayd

Camila Hayd

Psicólogo

Cornellà de Llobregat

Reservar cita

Hola, lo primero enhorabuena por conseguir el certificado después del procedo. Lo segundo es que tener dudas en un momento tan importante no significa necesariamente que no queráis ser padres ni que hayáis tomado una mala decisión. A veces, cuando algo que se ha esperado durante mucho tiempo empieza a hacerse real, aparecen miedo, responsabilidad, incertidumbre y preguntas que antes quizá no estaban tan presentes, ya que estáis en un cambio muy importante. Es comprensible que el feedback negativo de otras personas os remueva. La experiencia de otros padres puede aportar información, pero no siempre refleja vuestro deseo, vuestra historia ni vuestros recursos como pareja. En este momento puede ser muy recomendable iniciar un proceso terapéutico para poder explorar con calma qué parte de esas dudas tiene que ver con el miedo, la presión externa o la anticipación, y qué parte conecta con vuestro deseo real de ser padres. La terapia también puede ayudaros a ordenar expectativas, hablar de renuncias, límites, apoyos y herramientas para afrontar la futura adaptación del meno y vuestra adaptación como padres. No se trata de tomar una decisión desde el miedo ni desde la obligación, sino de poder escucharos con honestidad y construir una decisión más consciente, firme y cuidada.


Hola. Después de seis años de proceso, que las dudas aparezcan precisamente ahora que la posibilidad de ser padres empieza a convertirse en algo real no significa necesariamente que no queráis adoptar. Hasta hace poco estabais tomando una decisión sobre un futuro; ahora ese futuro se está acercando y la decisión empieza a tener consecuencias concretas. Hay una pregunta que puede convertirse fácilmente en una trampa: “¿Cómo podemos estar completamente seguros de que nunca nos arrepentiremos?”. Esa certeza no existe, ni en la paternidad adoptiva ni en la biológica. Si necesitáis eliminar cualquier duda antes de avanzar, probablemente cada argumento favorable encontrará inmediatamente otro contrario. Además, escuchar continuamente experiencias negativas de otros padres puede distorsionar vuestra percepción. Que otras personas hayan perdido libertad, estén agotadas o hayan vivido dificultades importantes habla de su experiencia, pero no determina cuál será la vuestra. Al mismo tiempo, tampoco sería útil idealizar la adopción para contrarrestar esas opiniones. Adoptar implica cambios, renuncias y dificultades, y un menor adoptado puede llegar además con una historia previa que necesite una especial capacidad de acogida y adaptación. Yo intentaría cambiar la pregunta. En lugar de “¿estamos completamente seguros de querer ser padres?”, exploraría individualmente y después como pareja: “Si aceptamos que habrá cansancio, incertidumbre, cambios en nuestra relación y momentos en los que incluso podamos echar de menos nuestra vida anterior, ¿seguimos queriendo construir una familia y asumir la responsabilidad de cuidar a ese menor?”. También sería importante distinguir entre dos cosas que pueden parecer iguales: no querer ser padres y tener miedo de convertirse en padres. Si imagináis que mañana os comunican que el proceso se cancela definitivamente y nunca vais a poder adoptar, observad qué aparece. No lo utilicéis como una prueba definitiva, sino como otra manera de explorar vuestro deseo sin intentar convenceros mutuamente. Y hablaría de estas dudas entre vosotros permitiendo incluso que cada uno pueda expresar pensamientos incómodos sin que el otro tenga que tranquilizarlo inmediatamente. “Tengo miedo de perder nuestra vida actual”, “me preocupa no sentirme padre”, “tengo miedo de equivocarme” o “no sé cómo cambiará nuestra pareja” son conversaciones mucho más útiles que intentar llegar cada noche a la conclusión de que todo saldrá bien. De hecho, yo consideraría muy razonable que antes de la asignación realizarais algunas sesiones de orientación psicológica centradas específicamente en esta decisión. No para que un psicólogo os diga si debéis adoptar o no, sino para ayudaros a separar deseo, miedo, expectativas y presión externa hasta que podáis tomar una decisión que sintáis verdaderamente vuestra. Una decisión firme no es necesariamente aquella en la que desaparecen todas las dudas. A veces es aquella que podemos tomar aun sabiendo que no existe ninguna garantía sobre cómo será el futuro. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si queréis trabajar juntos esta decisión antes de la asignación, podéis consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

Reservar cita

Son situaciones que son normales, pero es bueno que busqueis ayuda y explorar cada una de las situaciones que os afectan, pero haría mucho más información para poder ayudaros, yo estaré encantado de ayudaros tanto con una cita presencial como online. Un saludo


Hola, gracias por compartir vuestras dudas. Me parece importante que podáis ponerlas en palabras y hablar de ellas, especialmente en un momento en el que, después de tantos años de proceso, la posibilidad de que llegue un niño o niña parece estar más cerca. A veces, cuando algo que hemos deseado y pensado durante mucho tiempo empieza a hacerse más real, pueden aparecer preguntas y miedos que quizá antes no ocupaban tanto espacio. Por lo que contáis, siento que vuestra duda no tiene tanto que ver con el proceso de adopción en sí, sino con algo más de fondo: vuestro deseo de ser padres y cómo saber qué es lo que realmente queréis. Creo que merece la pena poder detenerse y escucharos también en esto. También sería importante poder conocer un poco más vuestra historia y el contexto en el que aparece ahora esta duda: qué os llevó en su momento a iniciar el proceso de adopción, cómo ha sido este camino durante estos seis años, qué significa para cada uno de vosotros ser padre y qué experiencias familiares o personales pueden estar acompañando vuestra manera de vivir este momento. A veces, comprender de dónde vienen nuestras dudas y en qué momento aparecen nos ayuda también a entenderlas de otra manera. En mi experiencia trabajando con familias en el ámbito de la adopción y el acogimiento, he conocido historias muy diferentes. Es cierto que algunas familias atraviesan momentos difíciles y que los niños y niñas llegan con su propia historia. Esa historia formará parte también de la nueva historia familiar que iréis construyendo juntos. Pero también es importante tener cuidado con las experiencias que escuchamos: cada niño o niña, cada familia y cada historia son diferentes, y lo que han vivido otras personas no tiene por qué ser lo que vosotros vayáis a vivir. Quizá ahora no se trate tanto de encontrar la certeza de que nunca os arrepentiréis —porque probablemente nadie puede tener esa garantía antes de ser padre—, sino de poder explorar qué hay detrás de esta pregunta y qué significado tiene para cada uno de vosotros. Poder hablar de todo ello en un espacio profesional podría ayudaros a escucharos, a comprender qué hay detrás de estas dudas y a tomar una decisión que sintáis como propia. No tanto para que alguien os diga qué debéis hacer, sino para que podáis entender mejor qué queréis vosotros. Un abrazo y mucho ánimo en este momento


Hola chicos, es muy común que justo antes de ser papas os entren todas las dudas del mundo pero justo eso a veces hace que seamos mas conscientes de las ganas que tenemos de que algo pase. Esta fenomenal que otros padres os cuenten sus experiencias porque así tenemos mas referentes tanto positivos como negativos, es decir, que si nos gustaría hacer como padres o que no. También cada pareja es un mundo igual que cada niño lo es entonces la paternidad es una experiencia bastante particular para cada cual y la forma en la que vosotros decidáis vivirla es muy importante para sentiros mas a gusto en ella independientemente el momento que atravesáis. Vosotros lleváis ya seis años en un proceso que no es sencillo ni por tiempos ni emocionalmente. Con lo que dice mucho de las ganas de vivir vuestra paternidad. Por supuesto habrán momento duros, vuestros amigos no os engañan pero también habrán momento increíbles. Preguntad a vuestros amigos por ellos. Espero que vaya genial todo, un saludo.


Es muy valiente poder expresar esos miedo y reconocer lo que estáis sintiendo. Buscar un psicoterapia os puede ayudar mucho, incluso en todo el proceso de ser padres.


Es comprensible que, ahora que la posibilidad de la adopción empieza a ser más cercana, aparezcan dudas que quizá antes estaban más en segundo plano. Una decisión tan importante como la paternidad rara vez se vive con una certeza absoluta. Puede ayudaros diferenciar entre dos cosas: por un lado, si realmente deseáis ejercer la paternidad y asumir lo que implica; y, por otro, el miedo a perder libertad, tiempo, estabilidad o a encontrar dificultades en el futuro. Tener miedo a determinadas consecuencias no significa necesariamente que no queráis ser padres. También es importante no usar las experiencias de otros padres como una predicción de lo que será vuestra propia experiencia. La crianza implica renuncias, esfuerzo y momentos difíciles, pero también puede estar profundamente conectada con valores, vínculos y proyectos vitales importantes para cada persona. En vuestro caso podría ser útil realizar algunas sesiones de acompañamiento psicológico antes de la adopción, no para que un profesional decida por vosotros, sino para explorar expectativas, miedos, valores, posibles escenarios y qué peso tiene cada uno en vuestra decisión. El objetivo no sería eliminar toda incertidumbre, sino poder tomar una decisión consciente y coherente con lo que ambos queréis construir.


Creo que es importante empezar por reconocer algo: sí, criar puede ser complicado. Habrá momentos en los que sentiréis que perdéis libertad, tendréis que hacer esfuerzos, trabajar por desarrollar habilidades como la paciencia (más), cambiar planes, renunciar a algunas cosas... Vais a sentiros perdidos en algunos momentos, cometeréis errores y habrá días y etapas difíciles. También creo que es importante validar lo que escucháis de otras familias. Cuando alguien dice que está cansado, que echa de menos determinadas cosas de su vida anterior o que la crianza le está resultando muy difícil, no tenemos por qué pensar que está exagerando o que está viendo la maternidad/paternidad de una manera negativa. Está expresando lo que siente en un momento en el que necesita que alguien le escuche y valide su experiencia. Pero hay que diferenciar entre reconocer que la crianza puede ser difícil y asumir que, por eso, necesariamente vais a arrepentiros de ser padres. Es decir, por supuesto tenemos que reconocer que las dificultades forman parte de la crianza, pero podemos desarrollar habilidades y herramientas para pasar por ellas. Se pueden poner límites sin entrar constantemente en luchas de poder, comprender qué hay detrás de determinadas conductas, acompañar las emociones sin tener que resolverlas todas, reparar cuando nos equivocamos y aprender a cuidar también nuestras propias necesidades. No vamos a eliminar el cansancio, las preocupaciones o las renuncias, pero sí podemos hacer que muchas situaciones sean más llevaderas y menos solitarias, y construir una relación con vuestro hijo que compense lo anterior. Cada familia se organiza de manera que sienta que su funcionamiento se adapta mejor a minimizar todo esto. Además, ser padres no significa solo “criar y sacrificarse”, porque esto va por etapas y es cambiante. También significa formar una familia y tener vivencias como la consecución de hitos vitales juntos, hábitos y rutinas que pueden transmitir seguridad, experimentar un sentido de pertenencia y unos vínculos únicos… Respecto al miedo que estáis sintiendo, es totalmente válido, es una decisión importante. Es normal que después de tantos años y ahora que el momento empieza a hacerse real, aparezcan dudas. El miedo intenta protegernos ante algo que no conocemos, pero también puede jugarnos malas pasadas. Puede hacer que empecemos a imaginar únicamente los escenarios negativos, que demos más peso a las experiencias difíciles que escuchamos… Estáis ante una decisión importante y sois conscientes de que vuestra vida va a cambiar. Pero por otro lado, decidir no ser padres también puede ser una decisión muy válida y responsable. No existe una única manera correcta de construir una vida plena, y no continuar con el proceso no significaría haber fracasado. Significaría reconocer que, después de reflexionarlo, quizá vuestro proyecto de vida no pasa por la paternidad, lo cual merece el mismo respeto que la decisión de seguir adelante. Seguramente no os servirá de mucho buscar una respuesta que os de una certeza del 100%, porque es difícil que exista. Quizás podríais plantearos escenarios del tipo: “Si apartáramos durante un momento el miedo a equivocarnos, a perder libertad, a cansarnos o a arrepentirnos, ¿qué querríamos elegir?” “Si supiéramos que no vamos a ser padres, ¿cómo pensamos ahora que nos sentiríamos dentro de unos años? ¿Qué creemos que habríamos ganado y qué sentimos que hemos perdido?” Las dos opciones tienen cosas que ganar y cosas que perder. Sois vosotros quienes tenéis que decidir cuál de esas dos vidas se parece más al proyecto de vida que queréis construir. Lo que debéis cuidar es que esa decisión no la tome el miedo ni las experiencias de otras familias (sean buenas o malas), pero tampoco la presión de los seis años que lleváis en este proceso si ya no pensáis como al inicio, ni la evaluación de idoneidad… sino vosotros, ahora, en este momento con vuestras circunstancias actuales. Ánimo chicos, fuerza para este periodo de reflexión tan importante

Garazi Gainzarain Martínez

Garazi Gainzarain Martínez

Psicólogo infantil

Sagunto/Sagunt

Reservar cita

Para responder a vuestra duda principal: sentir vértigo o que afloren dudas sobre el deseo de ser padres justo cuando la asignación es inminente no solo es habitual, sino completamente esperable. Después de seis años de proceso, pasar de la fase burocrática e idealizada a la realidad inminente activa de forma natural los miedos a la responsabilidad y al cambio de vida. Para enfocar lo que realmente queréis vosotros y tomar una decisión firme, podéis reflexionar sobre estos puntos: El sesgo del entorno y el "ruido exterior": La crianza implica renuncias reales, y es muy frecuente que los padres desahoguen el agotamiento diario visibilizando la parte más dura. Escuchar ese sesgo negativo no significa que esa vaya a ser vuestra experiencia ni que el sufrimiento vaya a tapar vuestro deseo de paternidad. Separar el miedo a la renuncia del deseo de ser padres: Toda decisión vital de gran calado conlleva renunciar a parcelas de libertad, espacio personal o dinámicas de pareja. Conviene preguntarse: ¿lo que os genera duda es el deseo de paternidad en sí, o el miedo comprensible al impacto y al cansancio que implica esa transición? Evaluar el proyecto en común: Un proceso de adopción tan largo exige sostener mucha incertidumbre. Ahora que el momento se acerca, es útil revisar el proyecto de familia desde vuestra propia escala de valores y vuestro vínculo, dejando fuera las expectativas o los juicios ajenos. Sentir dudas no anula la validez de vuestra idoneidad ni significa que no vayáis a ser buenos padres. Sin embargo, si la presión o la incertidumbre os están bloqueando, trabajar estas dudas en un espacio de consulta especializado os dará las herramientas necesarias para clarificar vuestro deseo con total serenidad antes de la asignación. Un saludo,


Es comprensible que, precisamente ahora que la posibilidad de ser padres empieza a hacerse mucho más real y cercana, aparezcan dudas que quizá durante estos seis años no habían tenido la misma intensidad. Tener dudas ante una decisión tan importante no significa necesariamente que no deseéis ser padres. Además, conviene diferenciar entre el deseo de tener un hijo y la expectativa de que la paternidad vaya a ser siempre satisfactoria. Ser padres implica renuncias, cansancio, cambios importantes y momentos difíciles, y en una adopción pueden existir además necesidades específicas relacionadas con la historia previa del menor. Pero escuchar continuamente las experiencias negativas de otras personas puede hacer que terminéis intentando decidir vuestra vida desde los miedos o las vivencias de los demás. Quizá ahora no necesitéis que alguien os diga si debéis adoptar o no, sino disponer de un espacio en el que podáis explorar, individualmente y como pareja, preguntas como: «¿Qué nos mueve realmente a querer ser padres?», «¿Qué estamos dispuestos a cambiar o perder?», «¿Qué tememos que ocurra?», «¿Qué necesitaríamos para sentir que esta decisión sigue siendo nuestra?» y también «¿Qué sentiríamos si finalmente decidiéramos no continuar?». El objetivo no sería conseguir una certeza absoluta —probablemente ninguna decisión vital importante la ofrece—, sino poder tomar una decisión suficientemente consciente, compartida y coherente con lo que vosotros queréis, diferenciándolo del ruido exterior. Si queréis, podéis pedirme una cita online y podemos trabajar juntos estas dudas antes de la asignación, sin partir de la idea de que necesariamente tengáis que continuar o renunciar al proceso.


Hola, Gracias por compartirlo. Después de seis años de proceso, es comprensible que ahora que la posibilidad de ser padres empieza a convertirse en algo mucho más real aparezcan dudas que quizá antes estaban más lejos. Preguntarse «¿y si me arrepiento?» no significa necesariamente que no queráis ser padres. A veces significa simplemente que sois mucho más conscientes de la dimensión de la decisión que estáis a punto de tomar. Además, escuchar constantemente experiencias negativas de otros padres puede hacer que acabéis intentando resolver una pregunta que nadie puede responder con absoluta certeza. Ser padres implica renuncias, dificultades y cambios importantes, pero la experiencia de otras familias no tiene por qué anticipar cómo será la vuestra. Creo que en vuestro caso podría ser muy útil dedicar algunas sesiones a explorar precisamente esto: qué significa para cada uno ser padre, qué expectativas tenéis, qué miedos están apareciendo ahora, qué cosas sentís que perderíais y, sobre todo, cuánto de esas dudas nace realmente de vosotros y cuánto del ruido que estáis recibiendo alrededor. La terapia no tendría como objetivo convenceros de seguir adelante ni de abandonar el proceso, sino ayudaros a tomar una decisión lo más consciente y vuestra posible. Si queréis trabajarlo juntos, estaré encantado de acompañaros en este proceso. Un abrazo, David

David García Díaz

David García Díaz

Psicólogo

Vall de Uxó

Reservar cita

Después de seis años de proceso, es significativo que las dudas aparezcan justo ahora, cuando la posibilidad de ser padres se vuelve real y cercana. No necesariamente significa que no queráis ser padres; puede ser miedo ante un cambio vital que hasta ahora era más lejano y que os influyen personas de vuestro alrededor de forma negativa. Antes de tomar ninguna decisión, os recomendaría unas sesiones de acompañamiento psicológico para explorar qué hay realmente detrás de estas dudas.


Por lo que explicais, teneis alguna duda en este proceso de adopción y posterior periodo de parentalidad. Tendríais que consultar con un profesional, que como yo misma se dedique a temas parentales para poder dar salida a vuestras preguntas. Pensad que cada cambio en la vida supone aspectos positivos y también renunciar a algunas cosas. La adopción de un niño/a aportará a vuestra vida un significado diferente. Estoy segura que si podeis resolver esas dudas (que son normales) podreis contar con una evaluación global de todo, que incluya los aspectos positivos y otros, igual más complicados. Tened en cuenta que los niños crecen y a lo largo del tiempo, las cosas van cambiando. Un saludo.


Hola, gracias por compartir algo tan importante. Tener dudas en este momento no significa necesariamente que no queráis ser padres ni que estéis tomando una mala decisión. A veces, cuando una decisión se acerca de verdad, aparecen miedos, preguntas y una mayor conciencia de todo lo que implica. Además, el feedback negativo de otros padres puede pesar mucho, pero no siempre refleja vuestra realidad, vuestro deseo ni vuestros recursos como pareja. Ser padres implica renuncias, sí, pero también puede tener un sentido profundo si conecta con un deseo propio y no solo con expectativas externas. En vuestro caso puede ser muy útil abrir un espacio terapéutico para ordenar esas dudas: diferenciar miedo de falta de deseo, explorar expectativas, temores, fortalezas como pareja y herramientas para afrontar la futura adopción. No se trata de convenceros de nada, sino de ayudaros a tomar una decisión más consciente y segura. Este trabajo puede hacerse presencialmente en Sevilla u online, con buenos resultados.

Jose Capote

Jose Capote

Psicólogo

San Juan de Aznalfarache

Reservar cita

Hola, muchas gracias por explicarme vuestra situación y por compartir algo tan importante. Las dudas que os están apareciendo son comprensibles, especialmente ahora que la posibilidad de que os asignen un menor empieza a ser cercana y real. Tenerlas no significa necesariamente que no queráis ser padres ni que hayáis tomado una decisión equivocada. A veces, cuando una decisión implica un cambio vital tan profundo, pueden convivir el deseo, el miedo, la ilusión y la incertidumbre. Podemos trabajar juntos para diferenciar qué parte de estas dudas nace realmente de vosotros y cuál está influida por las experiencias y opiniones de otras personas. La finalidad no sería convenceros de continuar ni de renunciar, sino ayudaros a explorar vuestro deseo de ser padres, vuestros temores, expectativas y límites, para que podáis tomar una decisión más consciente, propia y firme. Si os parece, podemos concertar una primera sesión y empezar a ordenar todo lo que os está surgiendo.

Eva psicología

Eva psicología

Psicólogo

Vilafranca del Penedès

Reservar cita

Hola! Muchas gracias por compartir. Después de seis años de espera, es comprensible que la cercanía de una posible asignación despierte dudas que antes quizá permanecían en segundo plano. Mientras la adopción era un proyecto futuro, podía pensarse de una manera más abstracta; ahora empieza a convertirse en una realidad y aparecen con más fuerza el miedo, la responsabilidad y la conciencia de todo lo que cambiará. Tener dudas no significa necesariamente que no deseéis ser padres ni que vayáis a arrepentiros. La ambivalencia puede aparecer ante decisiones importantes, especialmente cuando implican renuncias, incertidumbre y un compromiso para toda la vida. Tampoco necesitáis sentir una seguridad absoluta, pero sí conviene diferenciar si se trata del temor natural ante un cambio enorme o si alguno de los dos siente que ya no desea realmente continuar. Podría ayudaros reservar varios momentos para reflexionar primero por separado y después juntos. Algunas preguntas útiles serían: ¿qué nos mueve a querer ser padres?, ¿qué esperamos recibir de la paternidad y qué estamos dispuestos a ofrecer?, ¿cómo imaginamos no solo los momentos bonitos, sino también un día cotidiano difícil?, ¿qué pérdidas o cambios nos asustan?, ¿cómo solemos responder cada uno ante el cansancio, la frustración y la incertidumbre?, ¿con qué apoyos reales contamos? Intentad escuchar las experiencias de otros padres como relatos particulares, no como predicciones de vuestro futuro. La paternidad puede implicar cansancio y renuncias, pero también vínculo, aprendizaje y sentido. La cuestión no es decidir si todo será fácil o gratificante, sino valorar si deseáis asumir juntos la responsabilidad de cuidar a un menor real, con su propia historia, necesidades y manera de construir el vínculo. También sería recomendable hablar con el equipo que acompaña vuestro proceso y solicitar algunas sesiones con un profesional que conozca bien todo lo que implica la adopción....que os informen bien sobre apego (fundamental) y diversidad familiar. Ese espacio no tendría como objetivo convenceros de continuar ni de abandonar, sino ayudaros a escuchar qué quiere cada uno, revisar expectativas y preparar herramientas para afrontar la llegada y los posibles desafíos. Los seis años invertidos no os obligan a seguir adelante si descubrís una duda profunda, pero el miedo de este momento tampoco invalida necesariamente el deseo que os trajo hasta aquí. Daros permiso para hablar con honestidad, sin intentar proteger al otro ni ofrecer la respuesta “correcta”, puede ayudaros a tomar una decisión más consciente, compartida y respetuosa también con el menor que pueda llegar. Un abrazo muy grande, Elbire Arana Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807


Buenos días, Ante una decisión vital tan importante es comprensible que puedan aparecer dudas, incluso después de muchos años deseándola y recorriendo el proceso de adopción. Más que intentar conseguir una certeza absoluta sobre si os arrepentiréis o no, puede ser útil explorar qué hay detrás de estas dudas: cuánto pertenece a vuestro propio deseo, cuánto al miedo ante el cambio y cuánto está influido por las experiencias y opiniones de otros padres. Si queréis, podéis poneros en contacto conmigo y podemos explorar juntos, un abrazo.

Jessica Claramonte Castillo

Jessica Claramonte Castillo

Psicólogo

Sant Cugat del Vallès

Reservar cita

Hola!! Es absolutamente normal que estos miedos y dudas se presenten en esta fase donde además la adopción parece más real que nunca. Es cierto que la paternidad no es una tarea fácil pero quizás necesitáis volver a conectar con las raíces que os llevaron a querer tomar esta decisión. Ser padres no es coser y cantar pero cuando lo meditas y decides dar el paso también se deben asumir los cambios que la paternidad va a conllevar. Estas dudas aparecen también por que como personas responsables, antes de dar el paso queréis también pensar en ser las personas idóneas para esa persona que va a ser vuestrx hijx. Por mi parte os puedo decir que soy psicóloga perinatal y acompaño proceso de maternidad y paternidad, por lo que os puedo guiar y ayudar emocionalmente con este camino que estáis recorriendo.


Hola! Lo que estáis viviendo merece ser escuchado con calma, especialmente después de seis años de proceso. Que ahora que la posibilidad de ser padres se acerca de verdad aparezcan dudas no significa necesariamente que no queráis ser padres. Muchas veces, cuando una decisión deja de ser una posibilidad lejana y empieza a convertirse en una realidad, aparecen miedos que antes podían estar más escondidos. Hay una diferencia importante entre preguntarse “¿realmente quiero ser padre?” y preguntarse “¿y si me arrepiento?”. La primera pregunta habla del deseo; la segunda, muchas veces, habla del miedo a equivocarse. Y cuando intentamos tomar una decisión tan importante con la certeza absoluta de que nunca nos arrepentiremos, podemos quedarnos atrapados en la duda, porque esa certeza no existe. También es comprensible que escuchar constantemente a otros padres hablar de lo que han perdido, de cuánto sufren o de lo difícil que es la crianza os haga cuestionaros vuestra decisión. Pero sus experiencias son sus experiencias. La paternidad puede implicar cansancio, renuncias y momentos difíciles, pero eso no significa que vayáis a vivirla de la misma manera. Vuestra decisión tiene que construirse desde vuestra propia realidad y vuestros propios valores, no desde el miedo o las experiencias de otras personas. En vuestro caso, además, lleváis seis años caminando hacia esta decisión. Por eso creo que merece la pena detenerse precisamente ahora, antes de que llegue la asignación, y preguntaros qué está ocurriendo dentro de vosotros. No para buscar una certeza absoluta, sino para comprender si estas dudas están cuestionando realmente vuestro deseo de ser padres o si están apareciendo porque la posibilidad de que ocurra se ha vuelto real y, con ella, el miedo a todo lo que puede cambiar. Porque una cosa es no querer ser padre y otra muy diferente tener miedo a serlo. Y aprender a distinguir ambas cosas puede cambiar completamente la forma de tomar esta decisión. Si sentís que estas dudas os están bloqueando y necesitáis un espacio profesional para entender qué hay realmente detrás de ellas y tomar una decisión que sintáis vuestra, podemos trabajarlo en terapia. Estaré encantada de acompañaros en este momento tan importante.


Es profundamente humano y completamente natural que a las puertas de un cambio de vida tan transformador aparezcan este tipo de dudas. La llegada de la idoneidad y la cercanía de la asignación convierten lo que era una expectativa lejana en una realidad inminente, y es en ese umbral donde el vértigo aflora. Sentir dudas a estas alturas no significa que el deseo no haya sido real o que no vayan a ser unos excelentes padres; significa que están tomando la decisión con la responsabilidad, la prudencia y el respeto que el proceso merece. 1. Comprender la naturaleza del miedo en este momento Del plano ideal al plano real: Durante seis años, el proyecto de paternidad ha habitado en el terreno de la ilusión, los trámites y la espera. Ahora que la asignación es inminente, el cerebro activa sistemas de alerta ante la pérdida de control y la incertidumbre. El fenómeno de la pérdida implícita: Elegir la paternidad implica renunciar de forma definitiva a la vida que conocen hasta hoy (libertad de horarios, espacio personal, dinámicas de pareja consolidadas). Reconocer esa pérdida previa no es traicionar el deseo de adoptar; es duelo preventivo y es adaptativo. 2. Filtrar la interferencia del "ruido exterior" El sesgo del desahogo: Las personas tienden a compartir sus momentos de desbordamiento, cansancio o frustración con mayor intensidad que las rutinas cotidianas o las satisfacciones silenciosas. El relato de otros padres habla de sus vivencias, sus recursos y su vulnerabilidad, no del futuro de ustedes. Proteger el espacio de pareja: Es fundamental delimitar de forma consciente la información que consumen y las conversaciones que sostienen. Pueden acordar temporalmente "días libres de consejos externos" para recuperar la voz propia. 3. Herramientas para evaluar la certeza de la decisión Diferenciar el miedo del deseo: El miedo dice: "Perderé mi vida, será demasiado difícil, me arrepentiré". Es reactivo y busca la seguridad inmediata. El deseo responde a: "¿Queremos educar, sostener y acompañar el desarrollo de una persona a largo plazo, asumiendo la imperfección del proceso?". Escribir el "escenario de arrepentimiento" en ambas direcciones: ¿Cómo imagino mi vida en 10 o 15 años si decido congelar o detener el proceso? ¿Cómo imagino mi vida en 10 o 15 años si asumo el reto, con sus días oscuros y sus momentos de plenitud? El objetivo no es buscar una opción sin renuncias, sino identificar qué tipo de renuncia o esfuerzo tiene más sentido para ustedes. Validar la ambivalencia: La paternidad no exige certeza absoluta el 100% del tiempo. Convivir con la duda y elegirse como familia a pesar de ella es un acto de madurez.


Hola, gracias por compartirlo con tanta claridad. Después de un proceso tan largo y estando ya tan cerca de la asignación del menor, es comprensible que aparezcan dudas, miedos e incertidumbre ante una decisión tan importante. A veces, cuando la posibilidad de ser padres empieza a sentirse más real y cercana, surgen preguntas que antes podían estar en un segundo plano. También es normal que las experiencias y opiniones de otros padres generen más confusión, especialmente cuando se centran en las dificultades, las renuncias o el sufrimiento. Puede ser útil intentar diferenciar qué parte de esas dudas nace realmente de vosotros y qué parte está influida por el ruido exterior. Explorar vuestro propio deseo de ser padres, vuestras expectativas, miedos, valores y la vida que imagináis puede ayudaros a tomar una decisión más consciente y firme, sin necesidad de buscar una certeza absoluta. Un saludo.


Es un paso importante que podáis pensar y cuestionaros sobre el deseo de ser padres. Esto creo que solo podréis pensarlo en un espacio terapéutico, dónde poder escucharos y ver todo lo que se os está removiendo


Hola! Me alegra mucho que hayáis decidido dar ese paso tan importante. La paternidad y la maternidad son un hito muy importante en la vida de cualquier persona. Es una gran paso y en el proceso es normal que surjan dudas y miedos. Las experiencias ajenas son de otros padres son diversidad y están atravesadas por su propia perspectiva e historia de vida. Y aunque romantizar el proceso es negar todas las dificultades que supone, también hay experiencias de padres que aún con dolor y miedo, sienten la decisión como satisfactoria. Os deseo mucha fuerte y confianza para estos momentos


Hola. En primer lugar, quiero transmitiros que lo que os ocurre es mucho más común y humano de lo que pensáis. Sentir vértigo, miedo al arrepentimiento o saturación por las experiencias negativas de otros padres es una reacción muy normal cuando se acerca un cambio tan vital.Como bien decís, la crianza de un hijo o hija es una tarea de una magnitud inmensa. Requiere de muchísima paciencia, estabilidad emocional, salud mental, capacidad de sacrificio y un apoyo mutuo absoluto. Es una decisión para toda la vida y es excelente que os paréis a reflexionar sobre ello con tanta responsabilidad.Es completamente lícito dudar, e incluso cambiar de opinión si fuera necesario; no pasa nada por hacerlo. Sin embargo, antes de tomar una decisión drástica basados en el miedo del momento, os sugeriría poner una distancia sana con ese "ruido exterior". A veces, contar con un espacio profesional neutro para ordenar vuestras propias emociones —separando el miedo natural a lo desconocido de lo que realmente deseáis en vuestro fuero interno— ayuda a encontrar esa firmeza que buscáis. Mucha suerte en este camino, un abrazo.


Hola. Las dudas que describís no son necesariamente una señal de que hayáis tomado una decisión equivocada. Después de seis años de proceso, la posibilidad de que próximamente se os asigne un menor convierte algo largamente deseado y preparado en una realidad mucho más cercana, y es comprensible que aparezcan preguntas que antes podían parecer más lejanas. Además, conviene distinguir entre dos cuestiones diferentes: «¿queremos ser padres?» y «¿nos asustan las renuncias, dificultades y cambios que supone serlo?». Se puede desear profundamente la paternidad y, al mismo tiempo, sentir miedo ante la pérdida de libertad, los cambios en la pareja, la responsabilidad o la posibilidad de encontrarse con dificultades que ahora no podéis prever. El testimonio de otros padres puede ser útil, pero tampoco debería decidir por vosotros. Quienes dicen que la paternidad les ha supuesto enormes sacrificios están describiendo su experiencia, no necesariamente la vuestra. Del mismo modo, sería poco realista escuchar únicamente relatos idealizados sobre lo gratificante que resulta. En vuestro caso hay además una particularidad importante: no estáis valorando únicamente la paternidad, sino la paternidad mediante adopción. El menor que llegue tendrá una historia previa, y dependiendo de su edad y circunstancias puede presentar necesidades emocionales, vinculares o educativas específicas. Por eso es especialmente importante que la decisión pueda tomarse desde un deseo suficientemente sólido de ejercer como padres y no únicamente desde el deseo que durante años habéis tenido de conseguir adoptar. Podría seros útil realizar algunas sesiones con un psicólogo antes de que se produzca la asignación, precisamente con el objetivo que planteáis: explorar vuestro deseo de ser padres, qué expectativas tenéis, qué pérdidas o cambios os preocupan, qué cosas estaríais dispuestos a asumir y cuáles os generan mayores dudas. No se trataría de que el profesional os dijera si debéis adoptar o no, sino de ayudaros a separar vuestro propio deseo del miedo y del ruido exterior para que podáis tomar una decisión más consciente. Y permitíos una pregunta difícil pero muy esclarecedora: si nadie esperara nada de vosotros y estos seis años de proceso no pesaran en absoluto, ¿seguiríais queriendo que un hijo entrara ahora en vuestra vida? No hace falta que la respuesta esté libre de miedo para que sea un sí; pero sí merece la pena averiguar si, debajo del miedo, continúa existiendo ese deseo.

Joan Herrera Reyné

Joan Herrera Reyné

Psicólogo

Lloret de Mar

Reservar cita

Hola. Lo que describís no me parece necesariamente una señal de que vuestro deseo de ser padres haya desaparecido. A veces, cuando una decisión importante deja de ser hipotética y empieza a convertirse en una realidad próxima, aparecen dudas que antes estaban más silenciadas. Ser padre implica ganancias y también renuncias, cambios en la pareja, en el tiempo personal, en la espontaneidad y en la forma de organizar la vida. Escuchar a otros padres hablar de aquello que han perdido puede activar miedo, pero sus experiencias no determinan cuál será la vuestra. Quizá ahora no necesitáis preguntaros únicamente “¿queremos ser padres sí o no?”, sino intentar separar varias cuestiones: qué os llevó originalmente a iniciar este proceso, qué aspectos de la paternidad deseáis realmente, qué teméis perder, qué expectativas tenéis sobre el menor que llegue y qué dificultades estaríais dispuestos a asumir incluso si la experiencia resulta muy diferente de la que imagináis. En adopción añadiría además una pregunta importante: no solamente “¿queremos tener un hijo?”, sino “¿estamos dispuestos a convertirnos en los padres de un niño concreto, que llegará con su propia historia, vínculos, pérdidas y necesidades?”. Esa diferencia puede ayudar mucho a aclarar el deseo. También sería útil que cada uno respondiera estas preguntas por separado antes de compartirlas. A veces uno descubre que parte de sus dudas son propias y parte pertenecen al miedo de decepcionar a la pareja, a la familia o incluso a la versión de uno mismo que tomó esta decisión hace seis años. No necesitáis alcanzar una certeza del 100 %, porque probablemente no existe en ninguna decisión vital importante. Sí sería deseable llegar a algo más sólido: poder decir “conocemos nuestros miedos, sabemos qué estamos eligiendo y, aun así, queremos asumir esta responsabilidad”. Unas pocas sesiones con un profesional con experiencia en adopción, parentalidad y dinámica de pareja pueden ser muy útiles en este momento, no para decidir por vosotros, sino para ayudaros a diferenciar deseo, miedo, presión externa y expectativas. Y si después de explorar todo esto alguno de los dos descubre que realmente no quiere seguir adelante, también sería importante poder decirlo antes de la asignación. En una decisión de este tipo, detenerse a pensar no es fracasar; es ejercer responsabilidad.


Hola. Es completamente comprensible que, después de tantos años de proceso y ahora que la posibilidad de que la asignación se haga realidad está más cerca, aparezcan dudas, miedos e incluso ambivalencia. Tomar una decisión tan importante como la de ser padres puede generar incertidumbre incluso cuando existe un deseo previo de formar una familia. Además, escuchar experiencias negativas de otros padres puede aumentar esos temores, pero las experiencias de otras personas no tienen por qué coincidir con vuestra vivencia ni determinar cómo será la vuestra. Es importante diferenciar lo que realmente deseáis vosotros de las expectativas, presiones y mensajes que recibís del entorno. En consulta podemos trabajar precisamente en este sentido: explorar vuestro deseo de ser padres, qué significa para cada uno de vosotros la paternidad, cuáles son vuestros miedos y expectativas y qué hay detrás de la preocupación por un posible arrepentimiento. También podemos ayudaros a identificar los recursos personales y de pareja con los que contáis y adquirir herramientas para afrontar los cambios y las dificultades que puedan surgir. El objetivo no sería convenceros de adoptar ni de lo contrario, sino acompañaros para que podáis tomar una decisión reflexionada y coherente con vosotros mismos, desde la tranquilidad y no únicamente desde el miedo o el ruido exterior.


Tiene todo el sentido que después de seis años de espera, y a las puertas de la asignación, aparezcan preguntas sobre si estáis preparados o si podríais arrepentiros. No es una señal de que algo vaya mal, es lo que le pasa a la mayoría de personas que se enfrentan a un cambio vital tan grande, sea por adopción o por embarazo. El deseo de ser padres puede convivir perfectamente con el miedo a equivocarse, son dos cosas que no se anulan entre sí. Sobre el feedback negativo que recibís, es importante diferenciar entre dos cosas: una es el cansancio real que implica la crianza, que existe siempre y en cualquier familia, y otra muy distinta es que esa dificultad signifique arrepentimiento. Muchas personas hablan del agotamiento porque es lo que más se comparte socialmente, pero eso no equivale a que lamenten su decisión, y desde luego no predice cómo vais a vivirlo vosotros. Cada familia y cada vínculo es distinto. Os mando un abrazo enorme!


Hola! Tomar una decisión así es algo muy importante en la vida de una persona y de una pareja. Además el tiempo prolongado del propio proceso puede ser muy desgastante. Que la llegada de un menor a la familia sea inminente despierta el miedo completamente comprensible de "todo lo que puede salir mal". Es necesario trabajar en terapia (mi recomendación en este caso además sería conjunta, en pareja) los miedos y deseos que hay presentes en este momento tan especial. Una vez se clarifique qué me da miedo, qué deseo, y qué necesito, la decisión se tomará desde un lugar más honesto y responsable.


Buenas noches. Es bastante habitual que, cuando una decisión tan importante empieza a hacerse real, aparezcan dudas que antes quizá estaban más en segundo plano. En vuestro caso, puede ayudar diferenciar entre “no querer ser padres” y tener miedo a todo lo que implica serlo: cambios de vida, pérdida de libertad, incertidumbre, responsabilidad o temor a arrepentirse. Escuchar experiencias negativas de otros padres también puede aumentar esas dudas, pero sus vivencias no tienen por qué anticipar la vuestra. Una pregunta útil podría ser: si apartaseis por un momento las opiniones externas y el miedo a equivocaros, qué os queda respecto al deseo de construir una familia y asumir la parentalidad. También conviene hablar entre vosotros de expectativas, renuncias, apoyos, reparto de responsabilidades y de cómo imagináis tanto las partes gratificantes como las difíciles. No es necesario sentir una certeza absoluta para tomar una decisión así. Lo importante es que podáis identificar si el deseo sigue estando presente y si ambos estáis dispuestos a asumir, de forma consciente y compartida, lo que implica ser padres. Un abrazo


Hola. Después de un proceso de adopción tan largo, que precisamente ahora que la posibilidad de ser padres empieza a sentirse más cercana aparezcan dudas no significa necesariamente que hayáis tomado una decisión equivocada. A veces, cuando algo deja de ser un proyecto de futuro y comienza a convertirse en una realidad, aparecen miedos y preguntas que antes estaban en un segundo plano. También es comprensible que las experiencias negativas de otros padres os estén influyendo. La paternidad implica cambios, renuncias y dificultades, pero las vivencias de otras personas no tienen por qué determinar cómo será la vuestra ni responder a la pregunta de si vosotros deseáis ser padres. Quizá ahora no necesitéis convenceros de seguir adelante, sino disponer de un espacio en el que podáis preguntaros con libertad qué queréis realmente, diferenciando vuestro deseo de las expectativas externas, el miedo, los seis años invertidos en el proceso o la sensación de que “ahora ya no podemos echarnos atrás”. En terapia podemos trabajar precisamente esa toma de decisiones: explorar qué significa para cada uno ser padre, qué expectativas y temores existen, qué aspectos de vuestra vida estáis dispuestos a transformar y cuáles os generan mayor conflicto. El objetivo no sería deciros qué decisión tomar, sino ayudaros a llegar a ella con mayor claridad, seguridad y coherencia con lo que ambos queréis.

Eva Naranjo

Eva Naranjo

Psicólogo

Valencia

Reservar cita

Hola, entiendo que después de tantos años de espera, ahora que la posibilidad de ser padres está tan cerca, puedan aparecer dudas y miedos que antes no estaban presentes. Tomar una decisión tan importante implica aceptar cierta incertidumbre, y escuchar las experiencias negativas de otras familias puede hacer que os cuestionéis incluso aquello que lleváis años deseando. Tener dudas no significa necesariamente que no queráis ser padres. Quizá sea importante explorar qué hay detrás de esos miedos, diferenciar vuestros propios deseos de las expectativas y experiencias de los demás y comprender qué significa para cada uno de vosotros la paternidad. Un espacio de acompañamiento psicológico puede ayudaros a reflexionar juntos, sin presiones ni juicios, para tomar una decisión consciente y compartida, desde vuestros valores y necesidades, teniendo también presentes las del menor que pueda llegar a vuestra familia. Un abrazo. Dolo Boix Psicóloga Sanitaria · CV-18993


Después de seis años de proceso, es comprensible que ahora que la posibilidad de ser padres empieza a sentirse cercana y real aparezcan dudas que quizá antes no estaban presentes con la misma intensidad. Tenerlas no significa necesariamente que no queráis ser padres ni que vayáis a arrepentiros; una decisión vital tan importante puede generar ilusión y miedo al mismo tiempo. Puede ser útil diferenciar entre el miedo asociado a un cambio vital irreversible y una duda más profunda sobre vuestro deseo de ejercer la paternidad. Para ello, intentaría que cada uno pudiera preguntarse por separado qué desea realmente, qué espera de la paternidad, qué teme perder, qué está dispuesto a cambiar y cómo imagina su vida tanto siendo padre como decidiendo no serlo. Después podéis compartir esas respuestas y observar dónde coincidís y dónde aparecen diferencias. También intentaría no tomar como referencia principal las experiencias de otros padres. Escucharlas puede aportar una visión realista, pero su experiencia no determina cómo será la vuestra. La paternidad implica renuncias y dificultades, pero también cada persona la vive de una manera diferente. En vuestro caso, unas sesiones de terapia de pareja podrían ser especialmente útiles, no porque exista un problema en la relación, sino para disponer de un espacio neutral en el que explorar esta decisión antes de dar el siguiente paso. El objetivo no debería ser convenceros de continuar con la adopción ni de abandonarla, sino ayudaros a identificar qué queréis realmente y llegar a una decisión compartida y consciente.


Todo tiene solución y podemos ayudaros. Dame tu contacto y me cuentas qué te ocurre, para ayudarte de la mejor manera posible.


Es bastante comprensible que, después de seis años de proceso y justo cuando la posibilidad de que ocurra realmente se acerca, aparezcan dudas que antes quizá no estaban tan presentes. Una cosa importante: **tener dudas sobre la maternidad o paternidad no significa necesariamente no querer ser padres**. Cuando una decisión deja de ser hipotética y empieza a convertirse en una realidad concreta, es normal que aparezcan miedos, ambivalencias y preguntas del tipo "¿estamos seguros?", "¿cómo cambiará nuestra vida?" o incluso "¿y si nos arrepentimos?". También es importante distinguir entre **el deseo de ser padres y la fantasía de cómo será ser padres**. La crianza implica pérdidas de libertad, cansancio, cambios en la pareja y momentos difíciles. Pero tampoco sería realista construir la decisión únicamente a partir de los relatos negativos de otros padres. Las experiencias de otras personas pueden aportar información, pero no determinan cómo será vuestra experiencia. Podríais hacer un ejercicio sencillo: durante unos días, cada uno por separado, responder por escrito a preguntas como: * ¿Qué es lo que deseo cuando imagino ser padre? * ¿Qué cosas me dan miedo? * ¿Qué parte de esos miedos pertenece a mi propia experiencia y cuál viene de lo que escucho de otros? * Si nadie pudiera opinar sobre nuestra decisión, ¿qué querría yo? * ¿Qué aspectos de nuestra vida actual estamos dispuestos a transformar? * ¿Qué cosas necesitaríamos conservar para seguir sintiéndonos nosotros mismos? * ¿Estamos deseando tener un hijo o estamos intentando llegar al final de un proceso que empezó hace seis años? Después podéis compartir las respuestas, sin intentar convenceros mutuamente. Y una última cuestión: **no busquéis una certeza absoluta**. Probablemente no exista. La pregunta no tiene por qué ser "¿podemos garantizar que nunca nos arrepentiremos?", porque ninguna decisión vital importante ofrece esa garantía. La pregunta puede ser: *"Con la información y el deseo que tenemos hoy, ¿queremos construir nuestra vida alrededor de la crianza?"* Si la respuesta todavía no está clara, no significa que hayáis fracasado ni que todo el proceso haya sido un error. Significa que estáis ante una decisión suficientemente importante como para deteneros, pensarla y pedir acompañamiento psicológico si lo necesitáis.


Hola, primero que nada, quiero decirles que es completamente normal y, de hecho, muy saludable que tengan estas dudas ahora que el proceso está llegando a su etapa final. Tener miedo no significa que no quieran ser padres; significa que están asumiendo la magnitud de la responsabilidad con la seriedad que merece. Es muy difícil ignorar el 'ruido' externo, pero recuerden algo importante: la experiencia de otros padres es real para ellos, pero no es necesariamente su destino. Cada historia de crianza es única y cada familia construye su propio camino. Para ayudarlos a encontrar su propia brújula, les sugiero un ejercicio: intenten volver mentalmente a ese momento hace 6 años cuando decidieron empezar este camino. ¿Qué fue lo que los movió en ese entonces? ¿Qué valores querían transmitir? ¿Qué les hizo decir 'queremos ser padres'? En lugar de mirar hacia afuera (lo que dicen los demás), intenten mirar hacia adentro y reconectar con su 'porqué' original. Mi papel aquí será ayudarlos a limpiar ese ruido para que puedan escuchar su propia voz y sentirse seguros en la decisión que ya han construido con tanto amor y paciencia.

David Bisetto Pons

David Bisetto Pons

Psicólogo

San Juan de Alicante

Reservar cita

¡Hola! Me alegro de que estéis a punto de conseguir algo que lleváis esperando tanto tiempo :) Es comprensible por esto mismo que ahora os surjan las dudas; un sueño hipotético está a punto de hacerse realidad. En el sueño todo es bonito, en la realidad existe lo bonito y lo difícil. Pero también es cierto que la experiencia real de ser papás y de experimentar lo hermoso de criar a un niño también existe solo en la realidad. Cualquier cambio en la vida, también los positivos van a exigir un pago. Por obtener la libertad de un adulto, dejamos atrás la falta de responsabilidades de ser niños. Por obtener el amor de una pareja renunciamos a la libertad de la soltería. Esto va a ser lo mismo. Estará en vuestras manos darle a este niñx un hogar donde crecer seguro, y es probablemente algo que os conllevará bastantes retos, pero si habéis llegado hasta aquí por un deseo genuino (y no un deseo fundamentado en validaros como pareja por miradas externas o para aseguraros de que la relación continúa por un compromiso externo) entonces disfrutaréis de ver vuestro deseo cumplido. Es una posibilidad que hayáis seguido esta vía para los motivos secundarios que planteo, no me extrañaría por lo crueles que pueden ser las expectativas sociales o el deseo que puede aparecer de mantener la pareja. Si habéis estado 6 años insistiendo en este asunto y os han dado el visto bueno, yo no me preocuparía. Pero aun así, lograréis aceptar la nueva situación encontrando el gozo o podréis encontrar otra solución. Una sugerencia que os haría es la de pasar tiempo con los niños de vuestro alrededor además de con los adultos. Veréis que es una experiencia con cosas agradables y desagradables, y podréis hacer una proyección de cómo será vuestra situación. Es normal que los padres tengan la necesidad de desahogarse, pero no quita que también disfruten de lo bueno (aunque no tengan la necesidad de desahogarse con esto). ¡Espero que vaya todo muy bien!


Hola chicos. Enhorabuena por esos 6 años de perseverancia. Es completamente normal que, justo ahora que la meta está tan cerca, aparezca un vértigo enorme. Intentar buscar una "certeza absoluta" o luchar por eliminar el miedo al arrepentimiento suele ser una trampa que solo genera más ansiedad. Dudar no significa que estéis tomando la decisión equivocada; significa que esto os importa muchísimo. Vuestra mente busca protegeros apoyándose en las quejas ajenas, pero evaluar vuestra futura paternidad con la experiencia de otros es como intentar orientaros con el mapa de otra persona. La clave no es acallar la duda, sino aprender a llevar ese miedo en la mochila sin permitir que tome el volante de vuestra vida. Para limpiar todo ese ruido exterior y conectar con vuestro deseo auténtico, trabajo en consulta con una estrategia específica llamada *El Filtro de Certezas bajo Presión*. Esta herramienta os ayuda a diferenciar en minutos qué temores son prestados y qué parte pertenece a vuestro proyecto de vida real. Escribidme un mensaje privado por Instagram a @juanjosepsicologo pidiéndome este esquema y os enviaré la plantilla junto con un audio explicativo para que podáis ponerlo en práctica juntos hoy mismo. Un abrazo enorme. Juan José | @juanjosepsicologo


Hola El empezar una vida nueva siempre trae dudas de cómo va a ir. Cada persona tiene su experiencia, claro que cambia la vida, por supuesto, pero si vuestro deseo es ser padres y lo teneis decidido , ya que habeis hecho todos los trámites, es porque en el fondo lo deseáis. Os tendreis que acostubrar a otra vida, otros horarios... que recibireis a cambio ... no se sabe. Hay adopciones que salen geniales y otras no tanto. No hay herramientas, si no una muestra de de generosidad . Para poder ayudaros , poner en un papel las ventajas e inconvenientes y decidir que quereis en vuestras vidas y cómo quereis vivirlas.

Olga Sampons Molina

Olga Sampons Molina

Psicólogo

Esplugues de Llobregat

Reservar cita

Es comprensible que, ante una posible asignación, aparezcan dudas. El certificado de idoneidad no os obliga a seguir adelante: podéis revisar cómo os sentís ahora. Tener miedo a los cambios no significa necesariamente que no queráis ser padres, pero merece la pena explorar qué hay detrás de esa inquietud. Las experiencias de otros padres pueden ayudaros a pensar, aunque no predicen la vuestra. Hablad de qué os ilusiona y qué os preocupa, de los apoyos con los que contaríais y de vuestra disponibilidad para acompañar la historia y las necesidades particulares del menor. Quizá os sintáis abrumados precisamente porque os importa hacerlo bien. No necesitáis ser padres perfectos, basta con poder ofrecer un vínculo seguro, cuidado y estar dispuestos aprender junto a vuestro futuro hijo.


Muy buenas tardes. Entiendo perfectamente todas las dudas que os están surgiendo; en un momento tan decisivo como este, cuestionarse las cosas no solo es normal, sino profundamente sano y adaptativo. Lleváis seis años sosteniendo la espera y el desgaste del proceso administrativo. Ahora que tenéis el certificado de idoneidad y la llegada del menor es inminente, es natural que aparezca el vértigo. Además, escuchar constantemente el cansancio o las renuncias de otras familias genera una interferencia muy fuerte y dificulta escuchar vuestro propio deseo real. El miedo a arrepentirse o a perder parcelas de libertad es una reacción humana ante un cambio vital tan grande. En consulta suelo trabajar justo en esto: en limpiar el "ruido exterior", en diferenciar las expectativas ajenas de vuestro proyecto de pareja, y en daros herramientas clínicas para clarificar qué queréis vosotros, desde vuestros valores y necesidades, antes de dar el siguiente paso. A lo largo de mi trayectoria acompañando a familias en procesos complejos, sé lo valioso que es contar con un espacio neutro, seguro y sin juicios para ordenar todas estas emociones. Si queréis que lo miremos juntos con calma, me tenéis a vuestra disposición. Visito en Sant Just Desvern, en la zona de General Mitre de Barcelona y también de manera online. Un abrazo muy fuerte.


Hola!! Después de seis años de proceso, que las dudas aparezcan justo ahora que la posibilidad empieza a ser real no me parece raro. Yo intentaría separar bien varias cosas: el deseo de ser padres, el miedo a equivocaros, lo que sentís que podéis perder y todo el ruido que os llega de fuera. Cuando todo eso se mezcla es muy difícil saber qué parte pertenece realmente a vosotros. En consulta suelo trabajar bastante desde ahí, intentando ir a qué hay debajo de la duda y no solo quedarnos en el "sí o no". A veces aparecen miedos muy concretos, expectativas sobre cómo debería sentirse uno antes de ser padre o experiencias previas que hacen que tomar una decisión así se viva con mucha más angustia. También os puede ayudar hacer el ejercicio por separado: qué deseo de verdad, qué me da miedo, qué creo que perdería y qué tendría que pasar para sentir que esta decisión sigue teniendo sentido para mí. Después lo habláis sin intentar convenceros. La idea no sería llegar a una certeza absoluta, porque probablemente no exista, sino a una decisión que sintáis más vuestra y menos tomada desde el miedo o desde lo que opinan los demás.


Hola! Me parece sumamente válido que aparezcan miedos cuando la situación se esta volviendo más cercana y real. Me parece un ejercicio que puede ser de mucha ayuda, el conectar con por qué decidieron comenzar el proceso, qué emociones o sensaciones recuerdan que sentían? y cuáles permanecen ahora? Obviamente ser padres es una responsabilidad tan grande que uno de los mayores miedos es que pasa si no puedo y ya no hay vuelta atrás? Lo que les pasa es normal y habla muy bien de ustedes que continuen replanteandose y reafirmando su decisión porque quiere decir que efectivamente están asumiendo la responsabilidad que implica. Me gustaría remarcar que los procesos de adopción suelen ser largos y con muchas clases de momentos y emociones; así y todo 6 años después ustedes continúan en él. Les deseo lo mejor y ojalá puedan tomar la decisión más alineada con sus deseos y proyectos!

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.