Hola yo tengo 16 años la verdad me gusta inventar historias falsas con personajes basados en mis exp

2 respuestas
Hola yo tengo 16 años la verdad me gusta inventar historias falsas con personajes basados en mis experiencias y sueño que a lo mejor no quiero cumplir por riesgos o simplemente quiero experimentar a menudo con series ficticias que veo leí sobre esto y creo que es ensoñación excesiva la verdad tengo mucho miedo no lo hago la mayor parte del dia pero a veces si hablo sola la verdad estoy muy asustada no tengo un psicólogo no quiero pensar que estoy loca ya e intentado dejar de hacerlo pero es como un impulso nervioso no como una adicción siento que es malo lo he hecho desde los 13 tengo 16 me preocupas que eso afecte a mi futuro a pesar de que no ha dañado mis actividades familiares ni escolares ni en ningún otro aspecto. Espero que puedan responderme y ayudarme muchas gracias.
Lo que describes no parece necesariamente algo grave ni peligroso, y menos aún si sigues manteniendo tu vida normal, tus estudios, tus relaciones y eres consciente de que son historias imaginarias. Hay muchas personas con mucha imaginación que crean personajes, escenas o conversaciones internas, especialmente en etapas como la adolescencia, donde las emociones y la fantasía suelen estar más activas.

Además, en tu caso parece importante algo: tú misma reconoces que esto te preocupa y te cuestionas lo que te ocurre. Eso habla de conciencia sobre ello, no de desconexión con la realidad.

A veces estas fantasías funcionan como una manera de expresar emociones, explorar situaciones o liberar tensión mental. El problema no suele estar en imaginar o crear historias, sino en si eso termina sustituyendo la vida real, aislándote o haciéndote sufrir mucho. Y por lo que cuentas, ahora mismo no parece que esté interfiriendo de forma importante en tu día a día.

También es bastante frecuente que cuando una persona empieza a buscar información en internet sobre algo que hace, acabe observándose muchísimo más y se asuste más de la cuenta. Cuanto más intentas controlar “no hacerlo”, más pendiente está tu cerebro de ello.

No necesitas pelearte con tu imaginación ni asustarte automáticamente por tenerla. Lo importante es mantener equilibrio: seguir conectada con tu vida real, tus amistades, estudios, actividades y emociones fuera de esas historias mentales.

Y si ves que esto te genera cada vez más ansiedad o necesitas entender mejor por qué aparece, hablarlo con un profesional puede ayudarte muchísimo a tranquilizarte y comprenderlo mejor.

Y si lo necesitas, puedes pedirme cita online.

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 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Por lo que cuentas, no parece que estés “loca”. Parece más bien que tienes una imaginación muy activa y que, en determinados momentos, usas historias internas como una forma de experimentar emociones, posibilidades o versiones de ti que quizá en la vida real te dan miedo, no puedes vivir o no te atreves a explorar.

Eso, en sí mismo, no es necesariamente patológico.

Muchas personas inventan historias, personajes, diálogos o escenas. Algunas incluso hablan solas cuando están imaginando, ensayando conversaciones o descargando tensión. La diferencia entre una imaginación intensa y un problema psicológico suele estar en el grado de control, malestar e interferencia en la vida diaria.

En tu caso dices algo relevante: no lo haces la mayor parte del día y no está dañando tus estudios, tu familia ni tus actividades. Ese dato es bastante tranquilizador. La llamada “ensoñación excesiva” o “maladaptive daydreaming” se utiliza para describir fantasías muy intensas, repetitivas y difíciles de controlar que llegan a interferir significativamente en la vida cotidiana; además, no es todavía un diagnóstico oficial reconocido de forma universal, aunque sí se está investigando cada vez más.

Puede ayudarte pensarlo así: imaginar historias no es el problema. El problema aparece si sientes que ya no puedes parar, si te roba muchas horas, si dejas de estudiar, relacionarte o dormir, si lo usas como única manera de escapar del malestar, o si te genera mucha angustia.

Que lo vivas como un “impulso nervioso” puede indicar que en ciertos momentos tu mente busca calmarse, entretenerse, desconectar o procesar emociones. A veces estas fantasías aparecen más cuando hay ansiedad, soledad, aburrimiento, estrés o necesidad de sentir control sobre algo.

Intentar prohibírtelo por completo puede hacer que te asustes más y lo sientas más fuerte. Suele ser más útil observar cuándo aparece:

• ¿Pasa más cuando estás nerviosa?
• ¿Cuándo te sientes sola?
• ¿Después de ver series o leer algo que te activa la imaginación?
• ¿Cuándo necesitas escapar de una emoción incómoda?
• ¿Cuándo estás aburrida o cansada?

Si identificas los momentos, puedes empezar a manejarlo con más calma. Por ejemplo, ponerle un tiempo concreto, escribir las historias en vez de vivirlas solo en la cabeza, volver al presente con alguna actividad física breve o hablar con alguien de confianza cuando notes que lo usas para tapar ansiedad.

También sería bueno que pudieras hablarlo con un adulto seguro: madre, padre, tutor, orientador escolar o médico de cabecera. No para que te juzguen, sino para que no cargues sola con el miedo. Si esto te angustia mucho, un psicólogo podría ayudarte a entender qué función cumplen esas historias y cómo regularlas sin vivirlo como algo peligroso.

No te definas por esto. Tener imaginación, hablar sola a veces o crear escenas mentales no significa perder la razón. Lo que conviene trabajar es el miedo que te está generando y aprender a usar tu imaginación de una forma que no te asuste ni te controle.

La terapia psicológica puede ayudarte a:

• Entender por qué aparecen esas historias internas.
• Diferenciar imaginación intensa de un problema clínico.
• Reducir miedo, culpa o vergüenza por lo que te pasa.
• Manejar impulsos nerviosos y ansiedad.
• Aprender a volver al presente cuando te quedas demasiado metida en la fantasía.
• Convertir tu imaginación en un recurso, no en una fuente de miedo.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

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