Recién retomé la relación con mi ex y al principio, durante las primeras tres semanas, todo fue perf
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Recién retomé la relación con mi ex y al principio, durante las primeras tres semanas, todo fue perfecto. Sin embargo, en la cuarta semana peleamos cinco días seguidos. Él es muy terco y cree que la gente debería pensar como él; además piensa que una relación ‘natural’ no debería tener peleas y dice que no puede verse toda la vida discutiendo. Yo, en cambio, estoy dispuesta a trabajar en nuestra comunicación y en cómo manejamos los conflictos, porque creo que nuestro problema nunca lo abordamos de raíz y fue lo que nos hizo terminar en el pasado. ¿Cómo puedo abordar esta diferencia en la percepción del conflicto y evaluar si nuestra relación puede evolucionar de manera saludable?
Hola. Aún habiéndose dado una segunda oportunidad, la relación debe construirse desde un lugar diferente, para no repetir conflictos del pasado. Para ello es necesario un cambio de ambas partes, diálogo y nuevos consensos. A veces la ayuda de un profesional en un espacio para la pareja puede acompañar a ese cambio.
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Lo que estás describiendo es muy importante, porque no tiene que ver solo con “discutir más o menos”, sino con algo más profundo: la manera en la que cada uno entiende lo que es una relación sana.
Hay varias claves que te pueden ayudar a abordar esto con claridad:
1. Diferenciar conflicto de problema de relación
No discutir no es sinónimo de relación sana. De hecho, en muchas relaciones el problema no es que haya conflicto, sino cómo se maneja.
Tu postura es realista: los conflictos aparecen, y lo importante es aprender a gestionarlos. La suya parece más evitativa: si hay conflicto, la relación “no funciona”.
Aquí ya hay una diferencia de base importante.
2. Explorar si él quiere evitar el conflicto o aprender a gestionarlo
Podrías plantearle algo así, en un momento tranquilo:
“No se trata de discutir toda la vida, sino de aprender a hacerlo mejor para que no nos desgaste. ¿Estarías dispuesto a trabajar en eso conmigo?”
No es tanto convencerle, sino observar su respuesta real:
• ¿Se abre a entender otra forma de verlo?
• ¿O se mantiene rígido en que “esto no debería pasar”?
3. Observar la rigidez vs. la flexibilidad
Mencionas que es terco y que cree que los demás deberían pensar como él. Esto no es un detalle menor. En una relación, la flexibilidad es clave.
Si una de las partes:
• no tolera la diferencia
• no revisa su punto de vista
• o invalida el conflicto
es difícil que la relación evolucione, aunque haya intención por tu parte.
4. No cargar tú sola con el “trabajo emocional”
Tú estás dispuesta a trabajar la comunicación, pero una relación no mejora porque uno lo haga todo mejor.
La pregunta importante aquí es:
¿Él también está dispuesto a revisarse, o espera que la relación funcione sin esfuerzo?
5. Evaluar hechos, no solo expectativas
Más allá de lo que ambos decís, mira lo que está ocurriendo:
• En 4 semanas, 5 días seguidos de discusiones
• Un patrón que ya existía en el pasado
• Diferencias claras en cómo afrontar los problemas
Esto no significa que no tenga solución, pero sí que requiere implicación de ambos, no solo intención.
6. Una pregunta clave para ti
Más que “¿puede funcionar?”, quizá sería más útil preguntarte:
“¿Puede funcionar con la persona que él es hoy, no con la que me gustaría que fuera?”
Eso suele dar mucha claridad.
Si ves que hay apertura por su parte, se puede trabajar. Si lo que hay es rigidez, negación del conflicto o desgaste rápido ante cualquier dificultad, es importante que no minimices esa señal.
Si quieres, podemos ver tu caso con más detalle y ayudarte a analizar mejor la dinámica y cómo posicionarte. Puedes pedirme cita online.
Hay varias claves que te pueden ayudar a abordar esto con claridad:
1. Diferenciar conflicto de problema de relación
No discutir no es sinónimo de relación sana. De hecho, en muchas relaciones el problema no es que haya conflicto, sino cómo se maneja.
Tu postura es realista: los conflictos aparecen, y lo importante es aprender a gestionarlos. La suya parece más evitativa: si hay conflicto, la relación “no funciona”.
Aquí ya hay una diferencia de base importante.
2. Explorar si él quiere evitar el conflicto o aprender a gestionarlo
Podrías plantearle algo así, en un momento tranquilo:
“No se trata de discutir toda la vida, sino de aprender a hacerlo mejor para que no nos desgaste. ¿Estarías dispuesto a trabajar en eso conmigo?”
No es tanto convencerle, sino observar su respuesta real:
• ¿Se abre a entender otra forma de verlo?
• ¿O se mantiene rígido en que “esto no debería pasar”?
3. Observar la rigidez vs. la flexibilidad
Mencionas que es terco y que cree que los demás deberían pensar como él. Esto no es un detalle menor. En una relación, la flexibilidad es clave.
Si una de las partes:
• no tolera la diferencia
• no revisa su punto de vista
• o invalida el conflicto
es difícil que la relación evolucione, aunque haya intención por tu parte.
4. No cargar tú sola con el “trabajo emocional”
Tú estás dispuesta a trabajar la comunicación, pero una relación no mejora porque uno lo haga todo mejor.
La pregunta importante aquí es:
¿Él también está dispuesto a revisarse, o espera que la relación funcione sin esfuerzo?
5. Evaluar hechos, no solo expectativas
Más allá de lo que ambos decís, mira lo que está ocurriendo:
• En 4 semanas, 5 días seguidos de discusiones
• Un patrón que ya existía en el pasado
• Diferencias claras en cómo afrontar los problemas
Esto no significa que no tenga solución, pero sí que requiere implicación de ambos, no solo intención.
6. Una pregunta clave para ti
Más que “¿puede funcionar?”, quizá sería más útil preguntarte:
“¿Puede funcionar con la persona que él es hoy, no con la que me gustaría que fuera?”
Eso suele dar mucha claridad.
Si ves que hay apertura por su parte, se puede trabajar. Si lo que hay es rigidez, negación del conflicto o desgaste rápido ante cualquier dificultad, es importante que no minimices esa señal.
Si quieres, podemos ver tu caso con más detalle y ayudarte a analizar mejor la dinámica y cómo posicionarte. Puedes pedirme cita online.
Algo importante es valorar cuál es la razón de las discusiones. Tener puntos de vista diferentes es algo que en ocasiones puede enriquecer la relación y cada uno puede aprender algo de su pareja, eso no tendría por qué ser un problema. Ahora bien, es cierto que para determinados temas sí es necesario un acuerdo en el caso de que afecte a la forma de vivir. Es difícil dar una respuesta concreta sin conocer las razones de las discusiones, creo que lo más recomendable es que realizarais una sesión de terapia de pareja para valorar si lo que os ocurre puede resolverse o si es difícil, mejorar la comunicación siempre es bueno, aprender a respetar opiniones distintas a las nuestras también lo es, aprender a ceder a veces uno y a veces el otro también es importante (cuando los puntos de vista son distintos es imprescindible). Y tener en cuenta también las posibles luchas de poder. Dicho esto, te recomendaría hacer aunque sea una sesión (presencial u online) con ambos a la vez para así poder dar una valoración más precisa con lo que os sucede y aportar también unas sugerencias para mejorar la comunicación y el trato mutuo. Si queréis os podría ayudar a ello. Un saludo
Lo que estás viendo ya es muy valioso… porque no te estás quedando solo en la pelea, sino que estás mirando lo que hay debajo, y eso cambia mucho las cosas.
No se trata tanto de convencerle de que discutir es “normal”, sino de entender si podéis construir una forma de relacionaros donde:
haya espacio para el conflicto
pero también seguridad
y, sobre todo, apertura por parte de los dos
Porque como veíamos, las relaciones sanas no son las que no discuten, sino las que saben sostener lo que pasa cuando algo duele o incomoda.
Ahora mismo hay una diferencia importante entre vosotros:
tú quieres trabajar en la relación
él parece querer evitar lo que le genera malestar
Y eso no es ni bueno ni malo en sí… pero sí es algo que hay que entender bien, porque desde ahí se construye (o se bloquea) todo lo demás.
Si te soy sincera, este tipo de situaciones es muy difícil de ver del todo desde fuera o solo con una explicación general.
Porque aquí no solo importa lo que pasa entre vosotros…
sino también:
qué te activa a ti cuando discutís
qué le activa a él
qué patrón estáis repitiendo sin daros cuenta
Y eso, cuando se mira con calma y bien acompañado, suele dar muchísima claridad.
Si en algún momento sientes que te ayudaría entender mejor qué está pasando y cómo posicionarte tú sin desgastarte, se puede valorar en una sesión de orientación, solo para ordenar todo esto y ver con más claridad si esta relación puede avanzar de una forma que también sea sana para ti
No se trata tanto de convencerle de que discutir es “normal”, sino de entender si podéis construir una forma de relacionaros donde:
haya espacio para el conflicto
pero también seguridad
y, sobre todo, apertura por parte de los dos
Porque como veíamos, las relaciones sanas no son las que no discuten, sino las que saben sostener lo que pasa cuando algo duele o incomoda.
Ahora mismo hay una diferencia importante entre vosotros:
tú quieres trabajar en la relación
él parece querer evitar lo que le genera malestar
Y eso no es ni bueno ni malo en sí… pero sí es algo que hay que entender bien, porque desde ahí se construye (o se bloquea) todo lo demás.
Si te soy sincera, este tipo de situaciones es muy difícil de ver del todo desde fuera o solo con una explicación general.
Porque aquí no solo importa lo que pasa entre vosotros…
sino también:
qué te activa a ti cuando discutís
qué le activa a él
qué patrón estáis repitiendo sin daros cuenta
Y eso, cuando se mira con calma y bien acompañado, suele dar muchísima claridad.
Si en algún momento sientes que te ayudaría entender mejor qué está pasando y cómo posicionarte tú sin desgastarte, se puede valorar en una sesión de orientación, solo para ordenar todo esto y ver con más claridad si esta relación puede avanzar de una forma que también sea sana para ti
Gracias por compartir tu situación con tanta claridad. Es normal que después de retomar una relación surjan diferencias en cómo se perciben los conflictos. Mientras tú estás dispuesta a trabajar en la comunicación y en cómo manejan las discusiones, él parece tener una visión más rígida sobre la ausencia de peleas. Para abordar esto de manera saludable, es importante poder hablar abierta y calmadamente sobre sus expectativas, límites y formas de resolver desacuerdos, y evaluar si ambos están dispuestos a comprometerse en aprender a comunicarse de manera constructiva. Estoy para ayudarte en lo que necesites.
Hola,
Lo que te está pasando puede pasar al retomar una relación: al principio todo fluye, pero luego reaparecen los temas no resueltos, aquello que no se afrontaron en su momento.
Sobre esto, te diría que hay una diferencia importante: no estáis viendo el conflicto de la misma manera. Es decir, él lo vive como señal de que algo va mal; mientras que tú lo ves como algo trabajable. Y eso influye mucho en la relación.
Más que evitar discusiones, lo clave es cómo las gestionáis.
Te sugiero de probar esto: cuando haya tensión, haced una pausa y retomad hablando en primera persona. Te pongo un ejemplo: “yo me siento…” en lugar de “tú haces…”. Esto reduce mucho la escalada.
Por otro lado, para valorar la relación fíjate en algo esencial:
¿Está dispuesto a cuestionar su forma de ver el conflicto y aprender contigo, o se mantiene rígido?
Si hay apertura, se puede construir. Si no, el mismo problema tenderá a repetirse.
No puedo profundizar más sin conocerte, pero espero que esto te pueda ayudar.
Un saludo,
Pau Sastre
Lo que te está pasando puede pasar al retomar una relación: al principio todo fluye, pero luego reaparecen los temas no resueltos, aquello que no se afrontaron en su momento.
Sobre esto, te diría que hay una diferencia importante: no estáis viendo el conflicto de la misma manera. Es decir, él lo vive como señal de que algo va mal; mientras que tú lo ves como algo trabajable. Y eso influye mucho en la relación.
Más que evitar discusiones, lo clave es cómo las gestionáis.
Te sugiero de probar esto: cuando haya tensión, haced una pausa y retomad hablando en primera persona. Te pongo un ejemplo: “yo me siento…” en lugar de “tú haces…”. Esto reduce mucho la escalada.
Por otro lado, para valorar la relación fíjate en algo esencial:
¿Está dispuesto a cuestionar su forma de ver el conflicto y aprender contigo, o se mantiene rígido?
Si hay apertura, se puede construir. Si no, el mismo problema tenderá a repetirse.
No puedo profundizar más sin conocerte, pero espero que esto te pueda ayudar.
Un saludo,
Pau Sastre
Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo, porque no es una situación fácil y genera muchas dudas.
Por lo que cuentas, más allá de las discusiones en sí, parece que hay una diferencia importante en cómo entienden el conflicto dentro de una relación. Y eso es clave. Las relaciones sanas no son aquellas en las que no hay conflictos, sino aquellas en las que las diferencias se pueden hablar, entender y resolver de forma constructiva.
Tu postura refleja disposición a trabajar, revisar lo que pasó en el pasado y construir algo diferente. En cambio, si la otra persona vive el conflicto como algo que “no debería existir” o como una señal de que la relación no funciona, es posible que le cueste implicarse en ese proceso.
Más que intentar convencerle, puede ser útil abrir un espacio de conversación tranquila donde puedan explorar esto juntos. No tanto quién tiene razón, sino cómo entiende cada uno las discusiones, qué necesita para sentirse seguro en la relación y hasta qué punto ambos están dispuestos a trabajar en ello.
También es importante que observes algo: no solo si hay intención de cambio, sino si esa intención se traduce en hechos. Las relaciones evolucionan cuando ambas partes pueden revisarse, no solo cuando una lo intenta.
Y por último, una pregunta que puede ayudarte a orientarte: ¿te sientes escuchada y acompañada en este proceso, o sientes que tienes que sostenerlo tú sola?
Si lo necesitas, podemos ayudarte a ordenar todo esto con más calma y ver qué está pasando en profundidad, ya sea en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Por lo que cuentas, más allá de las discusiones en sí, parece que hay una diferencia importante en cómo entienden el conflicto dentro de una relación. Y eso es clave. Las relaciones sanas no son aquellas en las que no hay conflictos, sino aquellas en las que las diferencias se pueden hablar, entender y resolver de forma constructiva.
Tu postura refleja disposición a trabajar, revisar lo que pasó en el pasado y construir algo diferente. En cambio, si la otra persona vive el conflicto como algo que “no debería existir” o como una señal de que la relación no funciona, es posible que le cueste implicarse en ese proceso.
Más que intentar convencerle, puede ser útil abrir un espacio de conversación tranquila donde puedan explorar esto juntos. No tanto quién tiene razón, sino cómo entiende cada uno las discusiones, qué necesita para sentirse seguro en la relación y hasta qué punto ambos están dispuestos a trabajar en ello.
También es importante que observes algo: no solo si hay intención de cambio, sino si esa intención se traduce en hechos. Las relaciones evolucionan cuando ambas partes pueden revisarse, no solo cuando una lo intenta.
Y por último, una pregunta que puede ayudarte a orientarte: ¿te sientes escuchada y acompañada en este proceso, o sientes que tienes que sostenerlo tú sola?
Si lo necesitas, podemos ayudarte a ordenar todo esto con más calma y ver qué está pasando en profundidad, ya sea en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Hola, paciente anónimo. Por lo que puedo deducir de tu mensaje, tu pareja y tu tenéis maneras diferentes de abordar el conflicto y necesidades distintas. Esto quiere decir que será necesario un ejercicio mutuo de acercamiento y de concesiones para que AMBOS busquéis soluciones compartidas.
La evolución y el aprendizaje en pareja es un trabajo mutuo, continuo y constante.
Quizá podéis buscar ayuda en terapia de pareja. Si estás interesada, te recomiendo agendar un cita para ambos o de manera personal para evaluar tu posición dentro de la pareja.
Quedo a la disposición
Un saludo,
Alba
La evolución y el aprendizaje en pareja es un trabajo mutuo, continuo y constante.
Quizá podéis buscar ayuda en terapia de pareja. Si estás interesada, te recomiendo agendar un cita para ambos o de manera personal para evaluar tu posición dentro de la pareja.
Quedo a la disposición
Un saludo,
Alba
Hola,
Lo que planteas es algo bastante común en muchas parejas: no es tanto si hay discusiones o no, sino cómo se entienden y cómo se manejan. Discutir no significa que la relación vaya mal; de hecho, es normal que aparezcan conflictos. Lo importante es poder hablarlos sin hacerse daño y encontrar soluciones.
Aquí parece que tenéis formas distintas de ver esto: tú quieres trabajar la comunicación y él espera que todo sea más “natural” y sin problemas. Eso puede generar choques, porque cuando uno quiere hablar y el otro evitar el conflicto, es fácil que nada se resuelva del todo.
Para saber si la relación puede avanzar de forma sana, más que fijarte solo en lo bien que estáis al principio, observa si ambos estáis dispuestos a mejorar: si podéis escucharos, asumir errores y buscar soluciones juntos. Si los dos os implicáis, hay margen; si no, el problema no es discutir, sino no saber cómo hacerlo bien. Si lo necesitas, puedo acompañaros en este proceso para mejorar la comunicación y ayudaros a tomar decisiones con más claridad.
Un saludo,
David
Lo que planteas es algo bastante común en muchas parejas: no es tanto si hay discusiones o no, sino cómo se entienden y cómo se manejan. Discutir no significa que la relación vaya mal; de hecho, es normal que aparezcan conflictos. Lo importante es poder hablarlos sin hacerse daño y encontrar soluciones.
Aquí parece que tenéis formas distintas de ver esto: tú quieres trabajar la comunicación y él espera que todo sea más “natural” y sin problemas. Eso puede generar choques, porque cuando uno quiere hablar y el otro evitar el conflicto, es fácil que nada se resuelva del todo.
Para saber si la relación puede avanzar de forma sana, más que fijarte solo en lo bien que estáis al principio, observa si ambos estáis dispuestos a mejorar: si podéis escucharos, asumir errores y buscar soluciones juntos. Si los dos os implicáis, hay margen; si no, el problema no es discutir, sino no saber cómo hacerlo bien. Si lo necesitas, puedo acompañaros en este proceso para mejorar la comunicación y ayudaros a tomar decisiones con más claridad.
Un saludo,
David
Es muy común en parejas que retoman relaciones, al principio todo puede sentirse ideal pero cuando reaparecen los conflictos se hacen evidentes diferencias profundas en cómo cada uno percibe y maneja las dificultades. Desde la perspectiva de psicología de pareja tu situación tiene varios puntos clave: La percepción del conflicto, tu ex parece ver las discusiones como señales de incompatibilidad o de que la relación no funciona mientras que tú las ves como oportunidades para crecer, comunicarte mejor y resolver problemas de raíz, esta diferencia de enfoque es significativa porque condiciona la disposición de cada uno a trabajar en la relación. Creencias sobre la relación, él sostiene que una relación “natural” no debería tener peleas frecuentes, este tipo de creencia puede generar ansiedad o rechazo ante cualquier conflicto y limitar la capacidad de afrontar desafíos reales juntos, tú por otro lado reconoces que los conflictos son inevitables y que la clave está en cómo se manejan. Evaluar la salud de la relación, algunas señales de que una relación puede evolucionar de manera saludable incluyen la disposición de ambos a reflexionar sobre sus propios patrones, escuchar sin juzgar, comprometerse a cambiar comportamientos dañinos y aprender nuevas formas de comunicarse, si uno de los dos no está dispuesto a enfrentar los conflictos o a asumir responsabilidades es probable que los problemas se repitan. Pasos prácticos que puedes tomar, hablar abiertamente sobre cómo cada uno percibe los conflictos y sus expectativas sobre la relación usando un lenguaje sin reproches como “yo siento…” o “me preocupa…”, proponer acuerdos claros sobre cómo resolver desacuerdos turnarse para hablar, escuchar activamente, evitar insultos o culpas, establecer tiempos de pausa si la discusión se intensifica, evaluar si ambos pueden comprometerse a trabajar en la comunicación y en la resolución de problemas de manera constante no solo cuando todo va bien, observar patrones de comportamiento durante varias semanas o meses como cómo reaccionan ante los desacuerdos, si hay apertura al cambio y si los conflictos se manejan con respeto.
En síntesis, la diferencia en la percepción del conflicto no es en sí un impedimento para que la relación evolucione pero requiere que ambos estén dispuestos a aprender y adaptarse, tu disposición a trabajar en la comunicación es positiva pero es fundamental que él también reconozca que los conflictos no necesariamente significan el fin sino oportunidades de crecer juntos.
En síntesis, la diferencia en la percepción del conflicto no es en sí un impedimento para que la relación evolucione pero requiere que ambos estén dispuestos a aprender y adaptarse, tu disposición a trabajar en la comunicación es positiva pero es fundamental que él también reconozca que los conflictos no necesariamente significan el fin sino oportunidades de crecer juntos.
Gracias por contarlo así, se entiende muy bien por dónde va la dificultad.
Por lo que cuentas, parece que hay una diferencia importante en cómo vivís el conflicto. Para ti es algo que se puede trabajar y que incluso puede ayudar a mejorar la relación, y para él es más bien una señal de que algo no va bien o que “no debería pasar”. Y ahí es donde suele engancharse todo.
En realidad, no se trata tanto de quién tiene razón, sino de si los dos estáis dispuestos a mirar lo que pasa cuando discutís y a hacer pequeños cambios. Más que no discutir, lo importante es cómo se discute: si hay escucha, respeto, capacidad de entender al otro… o si cada uno se queda en su postura.
También puede ser útil que te preguntes cómo te estás sintiendo tú en medio de todo esto, y qué necesitas en una relación para estar bien, más allá de que la relación funcione o no.
Es importante entender vuestra dinámica para poder trabajarla porque ahí suele estar la clave para saber si realmente hay espacio para que la relación evolucione de una forma sana para ti.
Por lo que cuentas, parece que hay una diferencia importante en cómo vivís el conflicto. Para ti es algo que se puede trabajar y que incluso puede ayudar a mejorar la relación, y para él es más bien una señal de que algo no va bien o que “no debería pasar”. Y ahí es donde suele engancharse todo.
En realidad, no se trata tanto de quién tiene razón, sino de si los dos estáis dispuestos a mirar lo que pasa cuando discutís y a hacer pequeños cambios. Más que no discutir, lo importante es cómo se discute: si hay escucha, respeto, capacidad de entender al otro… o si cada uno se queda en su postura.
También puede ser útil que te preguntes cómo te estás sintiendo tú en medio de todo esto, y qué necesitas en una relación para estar bien, más allá de que la relación funcione o no.
Es importante entender vuestra dinámica para poder trabajarla porque ahí suele estar la clave para saber si realmente hay espacio para que la relación evolucione de una forma sana para ti.
Retomar una relación puede traer mucha ilusión, pero también puede reactivar los mismos patrones que quedaron sin resolver. Que al principio todo vaya bien no siempre significa que el vínculo haya cambiado; a veces el verdadero trabajo aparece cuando vuelve el conflicto.
La diferencia importante aquí no es solo que discutáis, sino cómo entiende cada uno el conflicto. Una relación sana no es la que nunca pelea, sino la que puede hablar, reparar, escuchar y revisar lo que ocurre sin dañarse ni imponerse.
Podrías plantearle algo como: “Para mí el problema no es que tengamos diferencias, sino cómo las gestionamos. Necesito saber si los dos estamos dispuestos a aprender otra forma de comunicarnos”. También conviene observar si hay apertura real por ambas partes. Si solo una persona quiere trabajar y la otra niega el problema o espera que el vínculo funcione “solo”, puede ser difícil que evolucione de forma saludable. Si queréis daros una oportunidad de verdad, os animo a valorar terapia de pareja o acompañamiento psicológico para revisar el patrón de fondo y aprender a discutir sin romper el vínculo cada vez.
La diferencia importante aquí no es solo que discutáis, sino cómo entiende cada uno el conflicto. Una relación sana no es la que nunca pelea, sino la que puede hablar, reparar, escuchar y revisar lo que ocurre sin dañarse ni imponerse.
Podrías plantearle algo como: “Para mí el problema no es que tengamos diferencias, sino cómo las gestionamos. Necesito saber si los dos estamos dispuestos a aprender otra forma de comunicarnos”. También conviene observar si hay apertura real por ambas partes. Si solo una persona quiere trabajar y la otra niega el problema o espera que el vínculo funcione “solo”, puede ser difícil que evolucione de forma saludable. Si queréis daros una oportunidad de verdad, os animo a valorar terapia de pareja o acompañamiento psicológico para revisar el patrón de fondo y aprender a discutir sin romper el vínculo cada vez.
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