Se que mí pareja se masturba con frecuencia y cuando estamos juntos él no puede eyacular. Se tiene q
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Se que mí pareja se masturba con frecuencia y cuando estamos juntos él no puede eyacular. Se tiene que masturbar y ponerla en mí vagina para sentir placer. Éso me pone de mal humor. Que tiene que hacer él porque veo que ya es una obsesión que tiene en masturbarse?
Lo que describes es una situación que genera malestar comprensible y que conviene abordar con cuidado, sin culpabilizarte ni reducirlo únicamente a un “problema de masturbación”. La dificultad para eyacular durante la penetración, junto con la necesidad de recurrir a la estimulación manual para lograr placer, es algo que ocurre con relativa frecuencia y puede tener distintas causas, tanto físicas como psicológicas.
En muchos casos, cuando la masturbación es muy frecuente y se realiza siempre de una forma muy concreta, el cuerpo se habitúa a ese tipo de estimulación y luego le cuesta responder de la misma manera en el encuentro sexual con la pareja. A esto se pueden sumar factores como la ansiedad de rendimiento, el miedo a no “funcionar”, el estrés, el consumo de pornografía o determinadas creencias sobre el sexo. No suele tratarse de una obsesión en el sentido clínico, pero sí puede convertirse en un patrón que interfiere en la relación y en la vivencia compartida de la sexualidad.
Es importante que esto no se viva como algo que “tú tienes que aguantar” ni como un fallo personal tuyo. El hecho de que te genere enfado o frustración es una señal de que la situación está afectando al vínculo y a tu bienestar emocional. La sexualidad en pareja necesita comunicación, acuerdos y cuidado mutuo.
Lo más adecuado sería que él pudiera reflexionar sobre su forma de masturbarse y su relación con el placer, y que ambos podáis hablarlo de manera abierta, sin reproches, explicando cómo te hace sentir a ti esta dinámica. En muchos casos, reducir o modificar la masturbación, trabajar la ansiedad y reaprender a conectar el placer con el encuentro compartido ayuda significativamente. Para ello, la orientación de un profesional de la sexología o la psicología especializada en sexualidad suele ser muy útil.
Si la situación se mantiene en el tiempo y no se aborda, es probable que el malestar aumente. Por eso, más allá de “qué tiene que hacer él”, también es importante que tú te preguntes qué necesitas y qué límites quieres poner para cuidar tu bienestar dentro de la relación.
En muchos casos, cuando la masturbación es muy frecuente y se realiza siempre de una forma muy concreta, el cuerpo se habitúa a ese tipo de estimulación y luego le cuesta responder de la misma manera en el encuentro sexual con la pareja. A esto se pueden sumar factores como la ansiedad de rendimiento, el miedo a no “funcionar”, el estrés, el consumo de pornografía o determinadas creencias sobre el sexo. No suele tratarse de una obsesión en el sentido clínico, pero sí puede convertirse en un patrón que interfiere en la relación y en la vivencia compartida de la sexualidad.
Es importante que esto no se viva como algo que “tú tienes que aguantar” ni como un fallo personal tuyo. El hecho de que te genere enfado o frustración es una señal de que la situación está afectando al vínculo y a tu bienestar emocional. La sexualidad en pareja necesita comunicación, acuerdos y cuidado mutuo.
Lo más adecuado sería que él pudiera reflexionar sobre su forma de masturbarse y su relación con el placer, y que ambos podáis hablarlo de manera abierta, sin reproches, explicando cómo te hace sentir a ti esta dinámica. En muchos casos, reducir o modificar la masturbación, trabajar la ansiedad y reaprender a conectar el placer con el encuentro compartido ayuda significativamente. Para ello, la orientación de un profesional de la sexología o la psicología especializada en sexualidad suele ser muy útil.
Si la situación se mantiene en el tiempo y no se aborda, es probable que el malestar aumente. Por eso, más allá de “qué tiene que hacer él”, también es importante que tú te preguntes qué necesitas y qué límites quieres poner para cuidar tu bienestar dentro de la relación.
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Lo que describes suele estar relacionado con una habituación muy fuerte a un tipo concreto de estimulación (por ejemplo, la masturbación con determinada presión o ritmo). Cuando el cuerpo se acostumbra a eso, puede costar más responder durante el sexo en pareja. No siempre es una “obsesión”, pero sí puede convertirse en un patrón que afecte a la intimidad.
Es importante que él revise su frecuencia y forma de masturbarse, que reduzca la estimulación intensa y que ambos podáis hablarlo sin reproches. También conviene descartar ansiedad de rendimiento, que es muy común en estos casos.
Lo más importante: esto no habla de tu atractivo ni de tu valor. Es un tema sexual que se puede trabajar.
Si quieres, podemos verlo con más detalle en sesión y orientarte sobre cómo abordarlo con él y qué pasos concretos dar. Puedes reservar una cita conmigo y lo trabajamos juntos de forma personalizada.
Es importante que él revise su frecuencia y forma de masturbarse, que reduzca la estimulación intensa y que ambos podáis hablarlo sin reproches. También conviene descartar ansiedad de rendimiento, que es muy común en estos casos.
Lo más importante: esto no habla de tu atractivo ni de tu valor. Es un tema sexual que se puede trabajar.
Si quieres, podemos verlo con más detalle en sesión y orientarte sobre cómo abordarlo con él y qué pasos concretos dar. Puedes reservar una cita conmigo y lo trabajamos juntos de forma personalizada.
Lo que describes es una situación relativamente frecuente y suele estar relacionado con la habituación a un tipo específico de estimulación durante la masturbación. Cuando el cuerpo se acostumbra a una forma concreta de estimulación, puede resultar más difícil eyacular durante las relaciones sexuales en pareja.
No significa necesariamente que sea una obsesión ni que exista falta de deseo hacia ti, sino una respuesta condicionada que puede modificarse.
Puede ayudar reducir temporalmente la frecuencia de la masturbación y variar el tipo de estimulación. También es importante mantener una conversación abierta y sin reproches, donde podáis expresar cómo os sentís y qué os preocupa.
Si la situación se mantiene, la orientación de un profesional puede ayudaros a entender lo que ocurre y encontrar soluciones.
Un abrazo.
No significa necesariamente que sea una obsesión ni que exista falta de deseo hacia ti, sino una respuesta condicionada que puede modificarse.
Puede ayudar reducir temporalmente la frecuencia de la masturbación y variar el tipo de estimulación. También es importante mantener una conversación abierta y sin reproches, donde podáis expresar cómo os sentís y qué os preocupa.
Si la situación se mantiene, la orientación de un profesional puede ayudaros a entender lo que ocurre y encontrar soluciones.
Un abrazo.
Hola cómo estás, mi nombre es Christian Maynard, soy psicólogo general sanitario. Te envío una breve devolución sobre tu consulta en la web de Doctoralia. Es tan incómodo como también necesario llevar los deseos al lenguaje para que ambos puedan estar a la par en saber qué es del agrado del ambos para tener sexo. El deseo puede ir cambiando con el correr del tiempo (hoy puede gustarte algo que mañana no) pero lo fundamental es tener la confianza para poder expresar las fantasías que se tienen en silencio, especialmente aquellas que son material para masturbarse. En pocas palabras, el acceso a esas fantasías y el poder expresarlas va a hacerte sentir más a la par con tu pareja.
Hola. Creo que es necesario analizar con detalle lo que ocurre. Debemos saber si la masturbación de tu pareja forma parte de un problema de él o no, si sólo lo hace por placer, y ver qué significa para ti. Se trata de poner todo encima de la mesa y buscar la manera de tener relaciones sexuales en las que ambos os sintáis incluídos, lo cual puede incluir un trabajo en la comunicación de pareja. Si queréis empezar con ello sólo tenéis que pedir una visita conmigo. Gracias!
Hola, gracias por compartir algo tan íntimo. Lo que describes puede generar frustración, malestar e incluso dudas sobre uno mismo, así que es completamente comprensible que te afecte.
Lo que le ocurre a tu pareja puede estar relacionado con varios factores. En algunos casos, la masturbación muy frecuente, especialmente si está asociada a un tipo específico de estimulación, puede hacer que luego le cueste eyacular durante la relación sexual con penetración. Esto no necesariamente significa que tenga una “obsesión”, pero sí puede indicar un hábito que está influyendo en su respuesta sexual.
También pueden intervenir factores psicológicos como ansiedad de desempeño, estrés, presión por cumplir expectativas o dificultades para relajarse durante el encuentro sexual.
Lo más importante es que puedan hablarlo sin reproches, desde la comunicación y el cuidado mutuo. No se trata de culpabilizar, sino de entender qué está pasando y buscar soluciones juntos. En algunos casos, reducir la frecuencia de masturbación, variar los estímulos o acudir a orientación sexológica puede ser de gran ayuda.
Si lo deseas, podemos profundizar en la situación concreta para orientarte mejor y valorar qué pasos pueden dar como pareja.
Puedo atenderte de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte o en modalidad online, si te resulta más cómodo.
Quedo atento.
Lo que le ocurre a tu pareja puede estar relacionado con varios factores. En algunos casos, la masturbación muy frecuente, especialmente si está asociada a un tipo específico de estimulación, puede hacer que luego le cueste eyacular durante la relación sexual con penetración. Esto no necesariamente significa que tenga una “obsesión”, pero sí puede indicar un hábito que está influyendo en su respuesta sexual.
También pueden intervenir factores psicológicos como ansiedad de desempeño, estrés, presión por cumplir expectativas o dificultades para relajarse durante el encuentro sexual.
Lo más importante es que puedan hablarlo sin reproches, desde la comunicación y el cuidado mutuo. No se trata de culpabilizar, sino de entender qué está pasando y buscar soluciones juntos. En algunos casos, reducir la frecuencia de masturbación, variar los estímulos o acudir a orientación sexológica puede ser de gran ayuda.
Si lo deseas, podemos profundizar en la situación concreta para orientarte mejor y valorar qué pasos pueden dar como pareja.
Puedo atenderte de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte o en modalidad online, si te resulta más cómodo.
Quedo atento.
Lo que describes es más frecuente de lo que parece y tiene explicación psicológica y sexual, no necesariamente significa que no le atraigas.
Cuando un hombre se masturba con mucha frecuencia, sobre todo si lo hace siempre del mismo modo (misma presión, misma velocidad, mismo tipo de estímulo, a veces acompañado de pornografía), puede acostumbrar su respuesta sexual a ese patrón concreto. El cuerpo se condiciona. Entonces, durante el encuentro en pareja, la estimulación es distinta y le cuesta alcanzar el orgasmo. Esto no es raro, pero sí puede convertirse en un problema si se mantiene en el tiempo.
Hay varias posibilidades que pueden estar influyendo:
– Habituación a la masturbación (el cuerpo responde mejor a su propio estímulo).
– Ansiedad de rendimiento (cuanto más intenta eyacular, más se bloquea).
– Consumo frecuente de pornografía.
– Necesidad de control durante el orgasmo.
– Estrés o tensión emocional en la relación.
Que luego necesite masturbarse y colocarse dentro de ti para poder eyacular indica que probablemente ha condicionado su respuesta sexual a ese tipo de estímulo manual específico.
Ahora bien, lo importante no es solo lo que él tenga que hacer, sino cómo lo estás viviendo tú. Es comprensible que te genere mal humor. Puede tocar inseguridad, rechazo o sensación de no ser suficiente, aunque racionalmente sepas que no va por ahí.
Qué tendría que hacer él si quiere cambiar esto:
1. Reducir o pausar la masturbación durante unas semanas para “resetear” la respuesta sexual.
2. Evitar la pornografía si la consume con frecuencia.
3. Masturbarse con una presión más suave y más parecida a la estimulación vaginal.
4. En los encuentros, centrarse en el placer compartido y no en “tener que eyacular”.
5. Trabajar la ansiedad de rendimiento si la hay.
Pero esto solo funciona si él reconoce que hay un patrón y está dispuesto a modificarlo. Si tú lo ves como obsesión pero él no lo vive como problema, será difícil que cambie.
También sería importante que puedas hablarlo desde cómo te sientes tú, no desde acusación. Por ejemplo: “Me hace sentir desconectada cuando necesitamos hacerlo así. Me gustaría que trabajáramos esto juntos.”
No todo retraso eyaculatorio es una obsesión. A veces es un patrón aprendido que se puede reconducir con orientación adecuada.
Si quieres, podemos analizar mejor vuestra dinámica y ver cómo plantearlo sin que se convierta en una lucha o en más tensión entre vosotros. Puedes pedirme cita online cuando lo necesites.
Cuando un hombre se masturba con mucha frecuencia, sobre todo si lo hace siempre del mismo modo (misma presión, misma velocidad, mismo tipo de estímulo, a veces acompañado de pornografía), puede acostumbrar su respuesta sexual a ese patrón concreto. El cuerpo se condiciona. Entonces, durante el encuentro en pareja, la estimulación es distinta y le cuesta alcanzar el orgasmo. Esto no es raro, pero sí puede convertirse en un problema si se mantiene en el tiempo.
Hay varias posibilidades que pueden estar influyendo:
– Habituación a la masturbación (el cuerpo responde mejor a su propio estímulo).
– Ansiedad de rendimiento (cuanto más intenta eyacular, más se bloquea).
– Consumo frecuente de pornografía.
– Necesidad de control durante el orgasmo.
– Estrés o tensión emocional en la relación.
Que luego necesite masturbarse y colocarse dentro de ti para poder eyacular indica que probablemente ha condicionado su respuesta sexual a ese tipo de estímulo manual específico.
Ahora bien, lo importante no es solo lo que él tenga que hacer, sino cómo lo estás viviendo tú. Es comprensible que te genere mal humor. Puede tocar inseguridad, rechazo o sensación de no ser suficiente, aunque racionalmente sepas que no va por ahí.
Qué tendría que hacer él si quiere cambiar esto:
1. Reducir o pausar la masturbación durante unas semanas para “resetear” la respuesta sexual.
2. Evitar la pornografía si la consume con frecuencia.
3. Masturbarse con una presión más suave y más parecida a la estimulación vaginal.
4. En los encuentros, centrarse en el placer compartido y no en “tener que eyacular”.
5. Trabajar la ansiedad de rendimiento si la hay.
Pero esto solo funciona si él reconoce que hay un patrón y está dispuesto a modificarlo. Si tú lo ves como obsesión pero él no lo vive como problema, será difícil que cambie.
También sería importante que puedas hablarlo desde cómo te sientes tú, no desde acusación. Por ejemplo: “Me hace sentir desconectada cuando necesitamos hacerlo así. Me gustaría que trabajáramos esto juntos.”
No todo retraso eyaculatorio es una obsesión. A veces es un patrón aprendido que se puede reconducir con orientación adecuada.
Si quieres, podemos analizar mejor vuestra dinámica y ver cómo plantearlo sin que se convierta en una lucha o en más tensión entre vosotros. Puedes pedirme cita online cuando lo necesites.
Es comprensible que esta situación te genere malestar, porque cuando una persona se acostumbra a estimularse siempre de una forma muy específica, como ocurre con la masturbación frecuente, puede tener más dificultad para responder de manera natural durante las relaciones sexuales, y eso no habla de falta de deseo hacia ti, sino de un hábito que condiciona su respuesta. Lo más útil suele ser que él pueda revisar ese patrón, reducir la dependencia de ese tipo de estimulación y, si es necesario, trabajar el tema en terapia sexual para aprender a excitarse y disfrutar de otra manera, mientras que tú puedas expresar cómo te afecta sin culpas ni reproches.
Hola,
Entiendo que esta situación te genere enfado o frustración. A veces, cuando una persona se acostumbra mucho a masturbarse de una manera concreta o con mucha frecuencia, su cuerpo puede habituarse a ese tipo de estimulación y luego le cuesta más eyacular durante las relaciones sexuales con la pareja. No necesariamente significa que tenga una “obsesión”, pero sí puede indicar que sus hábitos sexuales están influyendo en cómo responde en la relación.
Lo más importante sería poder hablarlo con él con tranquilidad, sin reproches, para entender qué está pasando y si estaría dispuesto a revisar esos hábitos (por ejemplo, reducir la frecuencia de masturbación o el uso de pornografía si lo hay). En muchos casos, cuando se ajustan esos hábitos y se reduce la presión durante las relaciones, la respuesta sexual mejora.
Un saludo,
David
Entiendo que esta situación te genere enfado o frustración. A veces, cuando una persona se acostumbra mucho a masturbarse de una manera concreta o con mucha frecuencia, su cuerpo puede habituarse a ese tipo de estimulación y luego le cuesta más eyacular durante las relaciones sexuales con la pareja. No necesariamente significa que tenga una “obsesión”, pero sí puede indicar que sus hábitos sexuales están influyendo en cómo responde en la relación.
Lo más importante sería poder hablarlo con él con tranquilidad, sin reproches, para entender qué está pasando y si estaría dispuesto a revisar esos hábitos (por ejemplo, reducir la frecuencia de masturbación o el uso de pornografía si lo hay). En muchos casos, cuando se ajustan esos hábitos y se reduce la presión durante las relaciones, la respuesta sexual mejora.
Un saludo,
David
Lo que describes puede generar frustración y es comprensible que te afecte emocionalmente. En algunas parejas ocurre que una persona se acostumbra mucho a un tipo específico de estimulación al masturbarse, y luego le cuesta alcanzar el orgasmo durante la relación sexual con su pareja. Esto no necesariamente significa que haya una “obsesión”, pero sí puede ser una señal de que ciertos hábitos sexuales están influyendo en su respuesta sexual.
En estos casos suele ser útil que la pareja pueda hablar del tema con tranquilidad y sin reproches, para entender cómo se siente cada uno y qué necesidades tiene. A veces ayuda reducir la frecuencia de la masturbación o variar la forma en que se realiza, para que el cuerpo vuelva a adaptarse a la estimulación durante el encuentro en pareja.
Si la situación se mantiene y está generando malestar en la relación, puede ser recomendable consultar con un profesional de la salud sexual o un psicólogo/sexólogo. Este tipo de dificultades son bastante comunes y suelen tener solución cuando se abordan con información, comunicación y apoyo profesional.
En estos casos suele ser útil que la pareja pueda hablar del tema con tranquilidad y sin reproches, para entender cómo se siente cada uno y qué necesidades tiene. A veces ayuda reducir la frecuencia de la masturbación o variar la forma en que se realiza, para que el cuerpo vuelva a adaptarse a la estimulación durante el encuentro en pareja.
Si la situación se mantiene y está generando malestar en la relación, puede ser recomendable consultar con un profesional de la salud sexual o un psicólogo/sexólogo. Este tipo de dificultades son bastante comunes y suelen tener solución cuando se abordan con información, comunicación y apoyo profesional.
La masturbación es una conducta sexual habitual y no necesariamente indica un problema. Sin embargo, cuando empieza a interferir en la relación sexual con la pareja o genera malestar en la relación, puede ser útil prestarle atención.
En algunos casos, el hábito de estimularse siempre de la misma manera puede hacer que luego resulte más difícil excitarse o eyacular durante la relación con la pareja. Hablarlo abiertamente entre ambos y, si es necesario, consultar con un profesional de la salud sexual o un psicólogo especializado puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y encontrar formas de mejorar la vida sexual de la pareja.
En algunos casos, el hábito de estimularse siempre de la misma manera puede hacer que luego resulte más difícil excitarse o eyacular durante la relación con la pareja. Hablarlo abiertamente entre ambos y, si es necesario, consultar con un profesional de la salud sexual o un psicólogo especializado puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y encontrar formas de mejorar la vida sexual de la pareja.
Hola, gracias por compartir.
Lo que describes refleja una dificultad sexual que puede generar frustración y malestar en la relación. Que tu pareja necesite masturbarse para poder eyacular mientras están juntos podría deberse a hábitos aprendidos, exceso de estimulación por la masturbación o incluso ansiedad sexual. No necesariamente es “obsesión”, pero sí es algo que afecta la intimidad de ambos.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que la terapia sexual y la terapia cognitivo-conductual enfocada en la sexualidad puede ser muy útil para trabajar la eyaculación, mejorar la conexión durante el acto sexual y reducir la dependencia de la masturbación para obtener placer. También es importante que él evalúe sus hábitos de masturbación y esté dispuesto a experimentar nuevas formas de intimidad contigo, de manera gradual y sin presiones.
Un saludo.
Pilar Rapela.
"Tu psicóloga amiga"
Lo que describes refleja una dificultad sexual que puede generar frustración y malestar en la relación. Que tu pareja necesite masturbarse para poder eyacular mientras están juntos podría deberse a hábitos aprendidos, exceso de estimulación por la masturbación o incluso ansiedad sexual. No necesariamente es “obsesión”, pero sí es algo que afecta la intimidad de ambos.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que la terapia sexual y la terapia cognitivo-conductual enfocada en la sexualidad puede ser muy útil para trabajar la eyaculación, mejorar la conexión durante el acto sexual y reducir la dependencia de la masturbación para obtener placer. También es importante que él evalúe sus hábitos de masturbación y esté dispuesto a experimentar nuevas formas de intimidad contigo, de manera gradual y sin presiones.
Un saludo.
Pilar Rapela.
"Tu psicóloga amiga"
Lo que describes no es raro y suele tener explicación, pero entiendo perfectamente que te genere malestar, porque afecta directamente a cómo vives la intimidad y a cómo te sientes deseada dentro de la relación.
Aquí hay dos cosas importantes que se están mezclando. Por un lado, su forma de masturbarse puede haber condicionado su respuesta sexual. Cuando una persona se acostumbra durante mucho tiempo a un tipo de estimulación muy concreta (ritmo, presión, fantasía), el cuerpo aprende a excitarse y a llegar al orgasmo de esa manera específica. Luego, en la relación sexual, donde la estimulación es diferente, puede costarle más eyacular o mantener la excitación.
Por otro lado, aparece lo relacional. Para ti no es solo una cuestión técnica, es emocional: puedes sentir que no es suficiente lo que ocurre entre vosotros, o que dependes de algo externo (su masturbación) para que funcione. Eso genera frustración, inseguridad o enfado, y es totalmente comprensible.
Esto no suele ser una “obsesión” en el sentido clínico, sino más bien un hábito muy reforzado. Y la buena noticia es que se puede trabajar.
El cambio no pasa por que él “deje de masturbarse de golpe”, sino por que empiece a modificar ese patrón. Reducir la frecuencia, variar la forma de estimulación, y sobre todo volver a conectar con la excitación en pareja sin centrarse solo en el resultado (eyacular). Si todo gira en torno a “tiene que terminar”, aumenta la presión y empeora el problema.
También es clave que lo podáis hablar sin reproche. No desde “esto me molesta” en tono de crítica, sino desde “esto me hace sentir así y me gustaría que lo trabajáramos juntos”. Porque si él se siente atacado, tenderá a cerrarse, y si se implica, el cambio es mucho más fácil.
En muchos casos ayuda trabajar esto con un sexólogo, porque se dan pautas muy concretas y suele mejorar bastante rápido cuando ambos colaboran.
No es que él no funcione o que no le atraigas. Es un patrón aprendido que está interfiriendo en la relación… y que, bien abordado, tiene solución.
Aquí hay dos cosas importantes que se están mezclando. Por un lado, su forma de masturbarse puede haber condicionado su respuesta sexual. Cuando una persona se acostumbra durante mucho tiempo a un tipo de estimulación muy concreta (ritmo, presión, fantasía), el cuerpo aprende a excitarse y a llegar al orgasmo de esa manera específica. Luego, en la relación sexual, donde la estimulación es diferente, puede costarle más eyacular o mantener la excitación.
Por otro lado, aparece lo relacional. Para ti no es solo una cuestión técnica, es emocional: puedes sentir que no es suficiente lo que ocurre entre vosotros, o que dependes de algo externo (su masturbación) para que funcione. Eso genera frustración, inseguridad o enfado, y es totalmente comprensible.
Esto no suele ser una “obsesión” en el sentido clínico, sino más bien un hábito muy reforzado. Y la buena noticia es que se puede trabajar.
El cambio no pasa por que él “deje de masturbarse de golpe”, sino por que empiece a modificar ese patrón. Reducir la frecuencia, variar la forma de estimulación, y sobre todo volver a conectar con la excitación en pareja sin centrarse solo en el resultado (eyacular). Si todo gira en torno a “tiene que terminar”, aumenta la presión y empeora el problema.
También es clave que lo podáis hablar sin reproche. No desde “esto me molesta” en tono de crítica, sino desde “esto me hace sentir así y me gustaría que lo trabajáramos juntos”. Porque si él se siente atacado, tenderá a cerrarse, y si se implica, el cambio es mucho más fácil.
En muchos casos ayuda trabajar esto con un sexólogo, porque se dan pautas muy concretas y suele mejorar bastante rápido cuando ambos colaboran.
No es que él no funcione o que no le atraigas. Es un patrón aprendido que está interfiriendo en la relación… y que, bien abordado, tiene solución.
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