Preguntas de pacientes (87)
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Hola! Soy una adolescente que recientemente salió del closet como abrosexual. (Para quienes no cono
Hola! Soy una adolescente que recientemente salió del closet como abrosexual.
(Para quienes no conozcan el término, la abrosexualidad es una orientación sexual que es fluida y cambia con el tiempo).
Experimenté bastantes dificultades para descubrir mi orientación, me debatí mucho si soy hetero o bisexual porque temía que me estuviera autoengañando sin darme cuenta con algunas de las dos. Pero luego descubrí que ambas identidades son parte de mí y no debería invalidar a una sólo para encajar en una etiqueta fija, por eso soy lo que soy. Hay días en los que me considero bisexual y en otros hetero.
La cuestión es que siento que tengo un pie metido en la comunidad LGBTQ+ y el otro afuera.
Me enamoré tanto del colectivo que estoy gran parte del día consumiendo su contenido y debatiendo en foros LGBTQ+. Noté que varias personas opinan que no se puede ser queer si te consideras cishetero (me siento así dependiendo del día), algo que me entristece un poco, pero a la vez creo que tienen un punto.
Sé que nadie me obliga a nada, pero me siento forzada a decir que soy bisexual para encajar en la comunidad LGBTQ+ cuando no es todo lo que soy. Tengo que invalidar una parte de mí para ser vista y respetada como queer.
¿Qué es lo que puedo hacer para sentirme finalmente cómoda con mi orientación sexual?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo primero que me gustaría decirte es que no tienes que invalidar ninguna parte de ti para que tu orientación sea legítima. Si para ti la palabra abrosexual describe mejor tu experiencia porque tu atracción cambia con el tiempo, eso ya es suficientemente válido. No necesitas demostrar que eres “lo bastante queer” ni mantener una identidad fija para que lo que sientes merezca respeto.
A veces las etiquetas ayudan porque dan lenguaje, comunidad y alivio. Pero también pueden convertirse en una fuente de presión si sentimos que tenemos que encajar perfectamente en ellas. Una etiqueta debería servirte a ti, no atraparte. Puedes identificarte como abrosexual, bisexual algunos días, heterosexual otros, o simplemente no explicarlo todo de forma exacta cada vez. La sexualidad, especialmente en la adolescencia, puede vivirse con dudas, cambios y matices.
También es comprensible que te duela sentir que tienes “un pie dentro y otro fuera” de la comunidad LGBTQ+. Muchas personas encuentran ahí apoyo, representación y pertenencia, pero dentro de cualquier comunidad también hay opiniones rígidas, debates y formas de invalidación. Que algunas personas opinen que solo ciertas experiencias cuentan como queer no significa que tengan la autoridad para definir tu vivencia.
Ser queer no debería ser una competición de sufrimiento, pureza o coherencia. Si tu experiencia no encaja en una etiqueta fija y eso forma parte de cómo vives tu orientación, no tienes por qué forzarte a decir que eres bisexual todo el tiempo para ser aceptada. Tampoco tienes que negar los días en los que te sientes heterosexual. Ambas cosas pueden formar parte de tu experiencia sin que una borre a la otra.
Puede ayudarte tomar un poco de distancia de los foros si notas que, más que acompañarte, te generan ansiedad, comparación o necesidad de justificarte. Consumir contenido LGBTQ+ puede ser bonito y enriquecedor, pero si pasas gran parte del día intentando resolver si perteneces o no, quizá tu mente está buscando una certeza que ninguna discusión externa va a darte.
En vez de preguntarte “¿qué etiqueta me hace válida?”, podrías preguntarte: “¿qué palabra me ayuda a entenderme ahora?”, “¿qué necesito para sentirme tranquila conmigo?”, “¿estoy usando esta comunidad para acompañarme o para evaluarme?”. Tu identidad no tiene que ser aprobada por desconocidos en internet.
Si en algún momento quieres hablar de ello con personas cercanas, puedes hacerlo de forma sencilla: “Mi orientación es fluida; hay momentos en los que me identifico más de una manera y momentos en los que cambia”. No estás obligada a dar explicaciones extensas ni a convencer a todo el mundo.
Y si esta preocupación te genera mucha angustia, rumiación o miedo a estar “engañándote”, puede ayudarte hablar con una psicóloga o psicólogo con enfoque afirmativo en diversidad sexual. No para que te diga quién eres, sino para que puedas explorar tu orientación con calma, sin culpa y sin presión por encajar.
En resumen: no tienes que elegir entre borrar tu parte bisexual o borrar tu parte heterosexual. Puedes permitirte ser una persona en proceso, con una orientación fluida, y construir una forma de pertenecer que no dependa de cumplir las reglas de otras personas. Tu comodidad probablemente llegue menos de encontrar la etiqueta perfecta y más de dejar de exigirte una identidad completamente fija para sentirte válida.
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Buenas noches Dr. yo siento desde hace 5 o 6 meses mucha hipervigilancia, tengo el sistema nervioso
Buenas noches Dr. yo siento desde hace 5 o 6 meses mucha hipervigilancia, tengo el sistema nervioso alterado, siento nerviosismo, insomnio, muchos pensamientos repetitivos del tema, ansiedad, estrés y cada recuerdo me impacta de forma negativa y mucha irritabilidad.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes indica que tu sistema nervioso lleva varios meses en un estado de alerta elevado. No es posible darte un diagnóstico solo con esta información, pero sí parece importante valorar si estás atravesando un cuadro de ansiedad intensa, estrés sostenido o una respuesta asociada a experiencias que tu mente está viviendo como amenazantes o difíciles de procesar.
La hipervigilancia suele aparecer cuando el cuerpo siente que necesita estar preparado para protegerse, aunque objetivamente ya no haya un peligro inmediato. Esto puede hacer que estés más sensible a recuerdos, señales, conversaciones o sensaciones corporales, y que cualquier estímulo active malestar, tensión o pensamientos repetitivos.
El insomnio también puede empeorar mucho todo el cuadro. Cuando no descansamos, disminuye la capacidad de regular emociones, aumenta la irritabilidad y la mente se vuelve más propensa a rumiar. Por eso no conviene esperar a que “se pase solo” si ya lleva 5 o 6 meses afectándote.
Sería recomendable que consultes con un/a psicólogo/a para una evaluación más completa. Puede ayudarte a trabajar la ansiedad, los pensamientos repetitivos, la regulación del sistema nervioso y el impacto emocional de esos recuerdos. Si hay recuerdos muy intensos o sensación de revivir algo, también podría ser útil un enfoque especializado en trauma.
Mientras tanto, intenta no pelearte con los pensamientos ni obligarte a “dejar de pensar”, porque eso suele aumentar la rumiación. Puede ayudarte volver al presente mediante ejercicios sencillos: notar los pies en el suelo, describir lo que ves a tu alrededor, respirar más lento sin forzarte, reducir cafeína y pantallas por la noche, mantener una rutina de sueño y escribir lo que te preocupa para sacarlo un poco de la cabeza antes de dormir.
Si el insomnio es muy intenso, si sientes que no puedes funcionar en tu día a día, si aparecen ataques de pánico frecuentes o pensamientos de hacerte daño, busca ayuda profesional cuanto antes y no te quedes solo/a con esto.
Lo importante es que estos síntomas no significan que estés “perdiendo el control” ni que no tengan solución. Son señales de que tu cuerpo y tu mente están sobrecargados, y con el acompañamiento adecuado se puede trabajar para recuperar calma, seguridad y descanso.
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Llevo unos 8 meses con mi novio y siempre hemos tenido modos de gestión muuy diferentes. Tras unos m
Llevo unos 8 meses con mi novio y siempre hemos tenido modos de gestión muuy diferentes. Tras unos meses de más discusiones, estamos contentos porque hemos podido llegar a encontrar o entender la forma en que reacciona el otro y moldearnos un poco. El problema es que donde yo pensaba que el problema radicaba en la actitud del otro, según voy mirando un poco con perspectiva creo que el problema es siempre que tras una respuesta corta, tardía o no ver que pone el mismo interés que yo en según que cosas, se me activa la alerta de: se estará cansando?, estará pensando en dejarme?,etc y ahí automaticamente me entra la ansiedad de tal manera que me siento tan mal que me planteo si debería dejarlo yo porque las cosas no salen como yo quería. Pese a que el se da cuenta de mi necesidad de validación y reafirmación y me dice que no estoy sola, si no reacciona como yo espero a las cosas actúa de manera desproporcionada donde la primera que sufre soy yo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes muestra bastante conciencia de lo que está ocurriendo, y eso ya es un paso importante. Al principio pensabas que el problema estaba sobre todo en la actitud de tu pareja, pero ahora empiezas a ver que ciertas respuestas suyas activan en ti una alarma interna muy intensa.
Esa alarma puede estar relacionada con apego ansioso, miedo al abandono o experiencias previas en las que sentiste inseguridad afectiva. No significa que estés haciendo algo “mal” a propósito ni que no quieras la relación. Significa que tu sistema emocional interpreta algunas señales ambiguas como amenaza, aunque no haya una prueba real de que la relación esté en peligro.
El problema es que, cuando aparece esa ansiedad, la mente busca una solución rápida: pedir reafirmación, analizar cada detalle, comparar su forma de responder con la tuya o incluso pensar en dejar la relación antes de sentirte abandonada. A veces la idea de “lo dejo yo” no nace de una decisión clara, sino de una estrategia de protección: si me voy antes, no me harán daño. Pero decidir desde el pico de ansiedad suele aumentar la confusión y el sufrimiento.
También es importante reconocer que cada persona expresa interés de forma distinta. Que tu pareja no responda exactamente como tú esperas no significa automáticamente falta de amor. Puede tener otro ritmo, otra forma de comunicarse o menos necesidad de verbalizar. La clave está en diferenciar entre una diferencia de estilo y una falta real de cuidado.
Puedes empezar a trabajar esto haciendo una pausa cuando se active la alerta. Antes de escribir, reclamar o preguntar si te quiere, intenta identificar: “¿Tengo un hecho claro o estoy interpretando?”. Después pregúntate: “¿Qué necesito de verdad ahora: hablar con él o calmar primero mi ansiedad?”. A veces esperar 20 o 30 minutos, escribir lo que sientes sin enviarlo o hacer algo que te devuelva al cuerpo puede ayudarte a no actuar desde el miedo.
A la vez, no se trata de que ignores tus necesidades. Puedes hablar con tu pareja cuando estéis tranquilos y plantear acuerdos concretos, no exigencias constantes. Por ejemplo: “Estoy trabajando mi necesidad de validación, pero me ayudaría que si estás ocupado o con menos energía me lo digas de forma clara, para no quedarme interpretando”. Eso permite pedir cuidado sin colocar sobre él toda la responsabilidad de regular tu ansiedad.
También puede ayudarte ampliar tus fuentes de seguridad. Si toda tu calma depende de cómo responde tu pareja, cualquier pequeño cambio se vuelve enorme. Cuidar tus amistades, rutinas, proyectos, descanso y autoestima fuera de la relación es parte del trabajo, porque te ayuda a no vivir cada gesto como una amenaza a tu estabilidad.
El hecho de que hayáis podido entenderos mejor y moldearos un poco es una buena señal. Pero si notas que la ansiedad sigue llevándote a actuar de forma desproporcionada, sería muy recomendable trabajarlo en terapia individual. No para culparte, sino para aprender a regular ese miedo, fortalecer tu seguridad interna y diferenciar mejor entre intuición, necesidad legítima y alarma ansiosa.
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Hola, me gustaría un poco de orientación. Resulta que ayer tuve relaciones con una chica que estoy c
Hola, me gustaría un poco de orientación. Resulta que ayer tuve relaciones con una chica que estoy conociendo. Ayer, mientras teníamos relaciones, muchas veces chequeé que el condón estuviera en condiciones (lo estaba), e incluso cuando terminó el acto lo llené con agua y no perdía. Cabe aclarar que tampoco eyaculé. Lo que pasa es que cuando se salió de encima de mí, el preservativo se salió con ella. No se le enrolló ni nada, simplemente le quedó ahí y lo sacó con las manos. Mi pregunta es : ¿Hay riesgo de embarazo ? Ella está tranquila, pero yo compré una pastilla de emergencia. No quiero que la tome si la situacion no lo amerita porque entiendo que puede traer varios malestares para ella, pero por otro lado estoy asustado.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Por lo que describes, el riesgo de embarazo parece muy bajo: usaste preservativo, comprobaste varias veces que estaba bien, no eyaculaste y después lo llenaste con agua y no perdía. Si el preservativo se salió al final, cuando ella se bajó, pero durante la penetración estuvo colocado y no hubo rotura ni eyaculación, la posibilidad de embarazo es muy baja.
Aun así, es comprensible que te asustes, porque cuando un preservativo se sale puede generar mucha duda. En general, si un condón se rompe o se sale durante la relación, se puede valorar anticoncepción de emergencia, especialmente si hubo eyaculación o posibilidad de contacto de semen con la vagina. El NHS señala que cuando un preservativo se rompe o se sale puede ser necesario valorar anticoncepción de emergencia o pruebas de ITS.
En tu caso concreto, al no haber eyaculación y estar el preservativo íntegro, no parece una situación de alto riesgo. La pastilla de emergencia no debería tomarse “por si acaso” sin que ella esté de acuerdo y sin valorar realmente la necesidad, porque es su cuerpo y la decisión debe ser de ella. Puede producir efectos temporales como náuseas, dolor de cabeza, cansancio, dolor abdominal o alteraciones del sangrado y del ciclo, aunque en general es segura. El CDC describe la anticoncepción de emergencia como un recurso tras sexo sin protección o fallo anticonceptivo, y aclara que no protege frente a infecciones de transmisión sexual.
Lo más sensato sería hablarlo con ella con calma, sin transmitirle pánico: “Me asusté porque el preservativo se salió al final, pero no eyaculé, estaba intacto y no perdía. Si aun así quieres consultar o valorar la pastilla, te acompaño, pero no quiero presionarte”. También podéis preguntar en una farmacia, centro de salud o consulta de planificación familiar, donde os orientarán según el momento del ciclo y las horas transcurridas.
Si decide no tomarla, puede hacerse una prueba de embarazo si hay retraso menstrual o, para mayor tranquilidad, unas tres semanas después de la relación. Mientras tanto, intenta no revisar mentalmente la escena una y otra vez, porque la ansiedad suele aumentar la sensación de riesgo aunque los hechos indiquen que fue bajo.
Para próximas veces, retirarse sujetando la base del preservativo ayuda a evitar que se quede dentro o se deslice al final. Y si estáis empezando a conoceros, también es buena idea hablar de pruebas de ITS y anticoncepción para que ambos podáis vivir la sexualidad con más tranquilidad.
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Buenas me está pasando algo y no sólo me pasa con mi pareja, me pasa también al masturbarme, tengo u
Buenas me está pasando algo y no sólo me pasa con mi pareja, me pasa también al masturbarme, tengo una sesión digamos y eyaculo, pero el pene no se baja nada, sigo y después vuelvo a eyacular, al final decido parar por vergüenza, eso es normal? no me duele ni nada, debería acudir a algún médico? Gracias y un saludo de antemano.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Por lo que describes, si después de eyacular el pene sigue erecto, continúas estimulado y más tarde vuelves a eyacular, sin dolor ni molestias, puede estar dentro de la variabilidad normal de la respuesta sexual. Algunas personas tienen un periodo refractario más corto o pueden mantener la erección durante un tiempo después de la eyaculación, especialmente si la excitación sigue siendo alta.
No tendrías que sentir vergüenza por ello. Que puedas eyacular más de una vez en una misma sesión o que la erección no baje inmediatamente no significa, por sí solo, que haya algo malo. Lo importante es observar si la erección baja cuando paras la estimulación y pasa un rato.
Sí conviene consultar con un urólogo si esto ha aparecido de forma repentina, si la erección se mantiene durante mucho tiempo aunque ya no haya excitación, si ocurre fuera de situaciones sexuales, si tomas medicación para la erección u otros fármacos, o si te genera mucha preocupación.
Y sería motivo de urgencia si la erección dura varias horas, especialmente si llega a 4 horas o más, si aparece dolor, mucha rigidez o no baja pese a dejar de estimularte. En esos casos hay que descartar priapismo, que requiere atención médica rápida.
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Hola. Quería hacer una consulta porque siento que esto ya está afectando mucho mi vida. Tengo una no
Hola. Quería hacer una consulta porque siento que esto ya está afectando mucho mi vida.
Tengo una novia a distancia y la amo, pero siento unos celos muy intensos hacia una persona en particular: un amigo mío que también es amigo de ella. No tengo pruebas de que pase nada entre ellos ni creo que me sea infiel. El problema es que mi cabeza no puede dejar de pensar en eso.
Llego al punto de revisar si están conectados al mismo tiempo, notar cuándo mi amigo abre el traductor para escribirle en inglés y sacar conclusiones de cualquier detalle. Soy consciente de que estos comportamientos alimentan mi ansiedad, pero no puedo evitar hacerlo.
Cuando hablan, siento una ansiedad muy fuerte, como si fuera una amenaza para mi relación. Incluso llegué a desear que dejaran de hablar para poder sentir paz, aunque sé que ese pensamiento es egoísta y no es la clase de persona que quiero ser.
Mi pregunta es: ¿esto puede ser un problema de ansiedad, celos obsesivos o dependencia emocional? ¿Cómo puedo empezar a trabajar esto para que deje de controlar mis pensamientos y mi relación?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo primero que me gustaría decirte es que el hecho de que reconozcas lo que está ocurriendo ya es un paso muy importante. No estás describiendo simplemente “celos normales”, sino un nivel de ansiedad y comprobación que está empezando a ocupar demasiado espacio en tu mente y en tu relación.
No es posible darte un diagnóstico solo con esta información, pero sí se observan elementos que pueden aparecer en la ansiedad, en los celos obsesivos y también en dinámicas de dependencia emocional o miedo al abandono. Lo central no es tanto ponerle una etiqueta, sino entender el ciclo: aparece una duda, sientes ansiedad, buscas comprobar algo, encuentras algún detalle que tu mente interpreta como señal de amenaza, te angustias más y vuelves a comprobar. Aunque comprobar te dé alivio durante unos minutos, a largo plazo alimenta el problema.
También es importante diferenciar intuición de hipervigilancia. La intuición suele apoyarse en hechos claros y repetidos. La hipervigilancia, en cambio, intenta encontrar certeza absoluta en detalles ambiguos. En una relación a distancia, donde no puedes ver todo lo que ocurre, esa necesidad de certeza puede volverse muy intensa, pero ninguna revisión te va a dar una tranquilidad estable.
Que te moleste que hablen no te convierte en mala persona. Los celos no son una elección voluntaria; son una emoción. Lo que sí puedes trabajar es qué haces con ellos. Desear que dejen de hablar puede ser comprensible desde tu ansiedad, pero si no hay faltas de respeto ni conductas ambiguas reales, convertir ese deseo en exigencia podría dañar la relación y aumentar tu dependencia de controlar el entorno para sentirte seguro.
Para empezar a trabajarlo, te ayudaría cortar poco a poco las conductas de comprobación. No de golpe si te resulta imposible, pero sí de forma progresiva: retrasar la revisión, limitarla, registrar qué emoción aparece y practicar tolerar la incertidumbre sin actuar.
También sería importante hablar con tu novia desde la vulnerabilidad, no desde la acusación. Lo cual, abre una conversación sin responsabilizarla a ella de calmar toda tu ansiedad.
A nivel más profundo, conviene explorar qué miedo se activa ahí: miedo a que te elijan menos, a ser reemplazado, a no ser suficiente, a perder el vínculo o a que alguien cercano ocupe tu lugar. Muchas veces los celos intensos no hablan solo de la otra persona, sino de inseguridad, experiencias previas, heridas de apego o baja confianza en uno mismo.
Si esto ya controla tus pensamientos, afecta tu ánimo o te lleva a revisar compulsivamente, sería muy recomendable trabajarlo con un/a psicólogo/a. Para ayudarte a salir del ciclo de ansiedad, fortalecer tu autoestima, aprender a tolerar la incertidumbre y construir una forma de amar que no dependa del control.
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Tengo deseo sexual,pero cuando tengo sexo con mi mujer no puedo eyacular
Tengo deseo sexual,pero cuando tengo sexo con mi mujer no puedo eyacular
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Tener deseo sexual pero no poder eyacular durante las relaciones con tu mujer puede deberse a varias causas y no significa necesariamente que no la desees o que haya un problema en la relación. La eyaculación y el placer no dependen solo del deseo; también influyen la estimulación, el nivel de excitación, la ansiedad, la presión por “cumplir”, la edad, el cansancio, la medicación y factores médicos.
Sería importante diferenciar si puedes eyacular cuando te masturbas o si tampoco ocurre en ese contexto. Si eyaculas a solas, pero no con tu mujer, puede estar influyendo la forma de estimulación, la costumbre a un ritmo o presión concretos, el consumo de pornografía, la ansiedad de rendimiento o la dificultad para relajarte durante el encuentro. En ese caso, podría ayudar reducir la presión de “tener que acabar”, guiar a tu pareja sobre el tipo de estimulación que te funciona y recuperar encuentros sexuales sin centrar todo en la eyaculación.
Si no eyaculas en ningún contexto, o esto ha aparecido de forma reciente, conviene consultar con un urólogo o médico para descartar causas físicas u hormonales. Algunos medicamentos, especialmente ciertos antidepresivos, ansiolíticos, tratamientos para la próstata o para la tensión arterial, pueden retrasar o dificultar la eyaculación. También pueden influir diabetes, problemas neurológicos, cirugía prostática, consumo de alcohol u otras sustancias.
A nivel de pareja, intenta hablarlo sin culpa ni reproches. Puedes explicarle que tienes deseo y que disfrutas, pero que te preocupa no poder eyacular. Es importante que ella no lo interprete automáticamente como falta de atracción, y que tú tampoco lo vivas como un fallo personal. Cuanta más presión se genera alrededor de “terminar”, más difícil puede volverse.
Desde la sexología puede trabajarse mediante ejercicios de focalización sensorial, cambios en la estimulación, reducción de la ansiedad de rendimiento y exploración de fantasías, ritmos o prácticas que favorezcan la excitación sin forzar. Si hay tensión, miedo a decepcionar o conflictos de pareja, la terapia sexual puede ayudar bastante.
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Hola llevo consumiendo porno desde los 5 años y quiero dejarlo porque cada vez va a peor tengo 35 a
Hola llevo consumiendo porno desde los 5 años y quiero dejarlo porque cada vez va a peor tengo 35 años y me ha hecho ha hacer cosas que me arrepiento
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Cuando una persona siente que el consumo de pornografía “va a peor”, que pierde control o que la lleva a hacer cosas de las que después se arrepiente, conviene abordarlo de forma profesional y sin quedarse solo en la culpa.
El problema no es necesariamente haber visto pornografía, sino el patrón que describes: inicio muy temprano, aumento progresivo, dificultad para parar y consecuencias negativas. Empezar a consumir pornografía a los 5 años no forma parte de una exploración sexual esperable para esa edad; suele indicar exposición precoz a contenido sexual, falta de protección, acceso inadecuado o incluso experiencias que sería importante explorar con cuidado en terapia.
Desde la psicología clínica se valoraría si existe un comportamiento sexual compulsivo: es decir, un patrón persistente de impulsos o conductas sexuales repetitivas que la persona siente que no puede controlar y que continúa a pesar de causarle malestar o problemas. Este tipo de dificultad puede trabajarse con psicoterapia, especialmente con enfoques cognitivo-conductuales, terapia de aceptación y compromiso, prevención de recaídas y, cuando sea necesario, valoración psiquiátrica.
Sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a y sexólogo/a. No basta con decir “deja de verlo”; hay que entender qué función cumple el porno en tu vida: si lo usas para calmar ansiedad, escapar de emociones, regular soledad, aliviar estrés, buscar excitación cada vez más intensa o evitar vínculos reales.
Mientras buscas ayuda, puedes empezar con medidas concretas:
* Identificar cuándo consumes: hora, emoción, lugar, dispositivo y situación previa.
* Reducir el acceso: bloqueadores, quitar contenido guardado, limitar uso del móvil a solas y evitar horarios de mayor riesgo.
* Cortar la escalada: no buscar contenido cada vez más extremo para excitarte.
* Sustituir el impulso por una acción breve y física: salir de la habitación, ducharte, caminar, llamar a alguien o hacer una tarea concreta durante 10 minutos.
* No quedarte solo con la vergüenza: cuanto más secreto y culpa, más difícil suele ser romper el ciclo.
* Buscar apoyo profesional cuanto antes, especialmente porque llevas muchos años y sientes que ha empeorado.
También es importante decir algo con claridad: si esas “cosas de las que te arrepientes” han implicado daño a otras personas, coerción, menores de edad, material ilegal, conductas sin consentimiento o riesgo de repetirlas, debes pedir ayuda urgente y poner medidas inmediatas de seguridad: no quedarte a solas con personas vulnerables, alejarte de situaciones de riesgo, entregar dispositivos si es necesario y acudir a un profesional de salud mental cuanto antes. Si existe riesgo actual de hacer daño a alguien o de perder el control, busca atención urgente.
La culpa por sí sola no cambia una conducta; lo que ayuda es un plan, supervisión profesional y responsabilidad. Esto puede tratarse, pero requiere honestidad completa en consulta y un compromiso real con dejar de alimentar el patrón.
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Mi esposo está atraído por una mujer joven y esto lo a distanciado de mi que puedo hacer si al enfre
Mi esposo está atraído por una mujer joven y esto lo a distanciado de mi que puedo hacer si al enfrentarlo no acepta la realidad y sigue igual??
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Es comprensible que te sientas dolida, insegura o desplazada si percibes que tu esposo está interesado en otra mujer y que eso ha cambiado su forma de estar contigo. Sin embargo, si al hablarlo él lo niega o evita reconocerlo, es difícil construir una conversación solo alrededor de lo que tú interpretas que le ocurre internamente.
En estos casos suele ser más útil centrarte en hechos y cambios concretos, no en intentar que él admita una atracción. Por ejemplo: “Noto que estás más distante”, “pasamos menos tiempo juntos”, “evitas hablar conmigo”, “me siento sola en la relación” o “necesito saber si quieres trabajar en nuestra pareja”. Eso permite hablar del impacto real en la relación, aunque él niegue sus sentimientos hacia esa persona.
También es importante diferenciar entre una atracción puntual y una conducta que daña la relación. Sentirse atraído por alguien puede ocurrir, pero alimentar ese vínculo, ocultarlo, priorizarlo o desatender a la pareja sí requiere responsabilidad. El problema no sería únicamente que le atraiga una mujer joven, sino si está actuando de una manera que rompe la confianza, la cercanía o los acuerdos de la relación.
Puedes proponer una conversación tranquila y directa: “No quiero discutir sobre si te gusta o no esta persona. Lo que necesito saber es si estás dispuesto a cuidar nuestra relación y a tomar distancia de conductas que me hacen daño”. Si él responde con negación, burla, enfado o te hace sentir exagerada, observa ese patrón, porque también forma parte del problema.
No puedes obligarlo a reconocer algo ni a cambiar si no quiere. Lo que sí puedes hacer es definir tus límites: qué conductas no estás dispuesta a aceptar, qué necesitas para recuperar confianza y cuánto tiempo estás dispuesta a esperar cambios reales. Un límite no es controlar a la otra persona; es decidir qué harás tú si la situación continúa igual.
Sería recomendable plantear terapia de pareja si ambos queréis revisar lo que está ocurriendo. Pero para que funcione, él tendría que estar dispuesto a hablar con honestidad, no solo a demostrar que tú estás equivocada. Si no acepta acudir o continúa igual, puede ser muy útil que tú inicies terapia individual para sostenerte emocionalmente, aclarar tus decisiones y no quedar atrapada en la vigilancia, la comparación o la espera.
Mi recomendación es que dejes de intentar convencerlo de que “acepte la realidad” y observes sus actos. Si hay distancia, ocultamiento o falta de compromiso, eso ya es información suficiente para tomar decisiones sobre tu bienestar.
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Al inicio de nuestra relación acordamos mutuamente que el consumo de pornografía no tendría cabida e
Al inicio de nuestra relación acordamos mutuamente que el consumo de pornografía no tendría cabida en nuestra pareja. Sin embargo, al cabo de un mes, tras una discusión en la que él pensó que la relación podía terminar, rompió ese acuerdo. Cuando se lo pregunté, me lo negó y solo lo admitió después. Aquello me causó un trauma importante que recientemente he tratado con terapia EMDR.
Dos años después, cuando aún seguía recuperándome, descubrí una nueva traición. Mantuvo conversaciones con chicas de OnlyFans que intentaban venderle contenido. Aunque no inició esas conversaciones, no compró nada y les dijo que tenía pareja y quería ser fiel, habló con ellas durante horas, abrió sus fotografías y les hizo cumplidos sexualizados y, lo que más me dolió, volvió a ocultármelo y a mentirme cuando le pregunté. Solo reconoció la verdad cuando le mostré las pruebas. Al principio reaccionó con enfado y a la defensiva, justificándose y minimizando lo ocurrido, pero al día siguiente asumió su responsabilidad y dice estar comprometido a cambiar.
Mi duda es si una relación puede recuperarse después de dos traiciones acompañadas de mentiras, especialmente cuando la segunda ocurre antes de haber sanado la primera. ¿Es posible reconstruir la confianza en estas circunstancias? En caso afirmativo, ¿Qué tipo de terapia y terapeuta podría ayudarnos? ¿Sería más recomendable la terapia de pareja o la terapia individual para ambos?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Sí, una relación puede recuperarse después de una traición, pero no basta con que la persona diga que está arrepentida o que quiere cambiar. La confianza se reconstruye con un proceso sostenido, con transparencia, responsabilidad y cambios verificables en el tiempo. También es importante decir que, aunque sea posible reconstruirla, no estás obligada a hacerlo si el daño ha sido demasiado grande o si ya no te sientes segura dentro de la relación.
En tu caso, parece que el punto más doloroso no es solo el consumo de pornografía o las conversaciones con chicas de OnlyFans, sino la ruptura de acuerdos, la ocultación, la mentira directa cuando preguntaste, la minimización inicial y el hecho de que la segunda situación ocurriera cuando aún estabas intentando recuperarte de la primera. Eso puede generar una herida de confianza muy profunda, porque no se daña únicamente el acuerdo sexual, sino la sensación de realidad compartida: “si no hubiera tenido pruebas, quizá no me habría contado la verdad”.
Para valorar si hay posibilidad de reparación, conviene mirar menos las promesas y más los hechos. Algunas señales favorables serían: que él asuma la responsabilidad sin justificarlo por la discusión, la tentación o tu reacción; que pueda escuchar tu dolor sin ponerse defensivo; que no te presione para “pasar página”; que esté dispuesto a revisar su relación con la pornografía, la validación sexual externa y la mentira; que acepte límites y medidas de transparencia acordadas; y que pueda sostener este proceso durante meses, no solo unos días después de ser descubierto.
Respecto a la terapia, lo más recomendable sería combinar espacios con una terapia de pareja. Para él, una terapia individual con un/a psicólogo/a y sexólogo/a que pueda evaluar si existe consumo problemático de pornografía, búsqueda compulsiva de validación sexual, evitación del conflicto, dificultad para sostener límites o tendencia a mentir cuando siente vergüenza o miedo. No se trata solo de “dejar OnlyFans” o “no ver porno”, sino de comprender por qué rompió acuerdos y por qué eligió ocultarlo. Para ti, puede ser útil continuar o retomar un espacio individual si esto ha reactivado ansiedad, hipervigilancia, pensamientos intrusivos, inseguridad o síntomas traumáticos. No para convencerte de quedarte, sino para ayudarte a diferenciar entre reparación real, miedo, dependencia, agotamiento y límites personales.
Para la terapia de pareja habría que trabajar qué ocurrió, qué acuerdos se rompieron, cómo se reparará el daño, qué transparencia será necesaria y qué límites tendrá la relación a partir de ahora. No sería útil una terapia que minimice lo ocurrido como “solo porno” ni una que coloque toda la responsabilidad en tu inseguridad.
Un aspecto importante es que la transparencia no debería convertirse en vigilancia permanente. Revisar dispositivos, pedir pruebas constantes o vivir en alerta puede darte alivio temporal, pero también puede mantenerte atrapada en la herida. Por eso los acuerdos deben ser claros, temporales y orientados a reconstruir seguridad, no a que tú te conviertas en supervisora de su conducta.
Mi recomendación sería no tomar una decisión definitiva desde el pico de dolor, pero tampoco continuar como si nada. Plantea una condición clara: si quiere reconstruir, debe implicarse activamente en terapia individual y de pareja, aceptar un plan de reparación y sostener cambios concretos. Si se niega, minimiza, se victimiza o vuelve a mentir, eso también será una respuesta.
La pregunta no es solo si la relación puede recuperarse, sino si él está dispuesto a hacer el trabajo necesario y si tú, con el tiempo y hechos consistentes, puedes volver a sentirte segura. Ambas condiciones son necesarias.
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Hace unos meses mi pareja empezó con una crisis existencial muy aguda que, bajo mi opinión no expert
Hace unos meses mi pareja empezó con una crisis existencial muy aguda que, bajo mi opinión no experta, estaba cerca de transitar a una depresión. Seguía haciendo las tareas "básicas" de ir a trabajar, a sus clases de deporte, etc, pero se sentía sin energía y apático de cara a organizar, por ejemplo, planes o salidas. Le costaba hablar de ello con sus amigos o familia; solo compartía este "malestar" conmigo. Tambien empezó con ayuda profesional pero no iba de manera regular. Hace 15 días me dijo que me quería muchísimo, que no dudaba de su amor hacia mí, pero que me quería dejar porque no era capaz de mantener la relación; no se veía con fuerzas, se sentía una carga para mi, e incluso las muestras de afecto a veces le hacían sentirse muy mal y tenía ganas de "huir". Fue una ruptura muy dolorosa; se fue de casa diciendo que me quería, y con mucho dolor. Dice que le gustaría "recuperarse y volver en un futuro", pero que ahora no puede. Desde ese día, seguimos manteniendo el contacto. Para mi esta situación está siendo dolorosa por varios motivos: la ruptura en sí; el no querer enfrentarme a un duelo que siento como "innecesario"; y por ver cómo la persona a la que quiero no es capaz de aceptar mi acompañamiento en este proceso. Mi pregunta es, se puede "salvar" esta relación con un proceso de acompañamiento? Puede una persona en esta situación mejorar y al mismo tiempo ser capaz de reconstruir su vida? A qué se supone que tengo que enfrentarme yo en esta situación? A una ruptura? A saber gestionar esta incertidumbre? A "insistir" en acompañarle?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que estás viviendo es muy doloroso porque no parece una ruptura desde la falta de amor, sino desde el agotamiento, la confusión y el malestar emocional de la otra persona. Eso suele dejar a quien se queda en un lugar muy difícil: por un lado, hay una pérdida real; por otro, siguen existiendo cariño, esperanza y la sensación de que quizá todo podría recuperarse si él estuviera mejor.
Es comprensible que te cueste iniciar un duelo que sientes “innecesario”. Si él te dice que te quiere, que no duda de su amor y que quizá en un futuro le gustaría volver, una parte de ti puede quedarse esperando a que ese futuro llegue. No es una reacción extraña; es una forma de intentar sostener un vínculo que todavía tiene significado para ti.
También puede ser muy duro aceptar que la persona a la que amas no pueda recibir tu acompañamiento. A veces, cuando alguien atraviesa una crisis emocional, puede sentirse incapaz de sostener incluso aquello que desea. Las muestras de afecto pueden vivirse como presión, responsabilidad o culpa, no porque no haya amor, sino porque internamente la persona se siente sobrepasada. Eso no hace que duela menos, pero puede ayudar a entender que no todo depende de cuánto tú estés dispuesta a dar.
En cuanto a si la relación puede recuperarse, no es posible saberlo con certeza ahora. Algunas parejas consiguen reencontrarse después de una etapa de crisis, especialmente si la persona que está mal puede cuidarse, pedir ayuda y recuperar estabilidad. Pero también es cierto que no se puede reconstruir una relación únicamente desde el amor de una de las partes. Para que haya una recuperación del vínculo, con el tiempo tendría que existir disponibilidad emocional, claridad y voluntad por parte de ambos.
Quizá ahora la pregunta no sea tanto si debes insistir o rendirte, sino cómo puedes acompañar sin abandonarte. Puedes ofrecerle apoyo, pero sin convertirte en la única responsable de su recuperación ni quedarte suspendida indefinidamente en una promesa futura. Acompañar también puede significar respetar que ahora no puede sostener la relación, aunque eso te duela.
Puede ayudarte hablar con él, si es posible, desde un lugar sereno y concreto: “Entiendo que ahora no puedas con la relación, pero para mí seguir en contacto sin saber qué somos me hace daño. Necesito saber qué lugar puedo ocupar ahora y qué contacto es saludable para los dos”. No se trata de presionarlo, sino de cuidar también tu estabilidad emocional.
El contacto después de una ruptura así puede ser muy ambivalente. A veces calma porque mantiene el vínculo; otras veces duele más porque alimenta la esperanza sin ofrecer una base clara. Por eso sería importante observar cómo te sientes después de hablar con él: si te ayuda a estar en paz o si te deja más ansiosa, más pendiente y más atrapada en la incertidumbre.
Tú probablemente te estás enfrentando a varias cosas a la vez: a una ruptura que ocurre en el presente, a la incertidumbre de un posible futuro, al dolor de no poder ayudarle como quisieras y a la necesidad de no perderte a ti misma mientras esperas claridad. No tienes que resolverlo todo de golpe.
Buscar apoyo psicológico puede ser útil, no como una obligación ni porque estés gestionándolo mal, sino como un espacio donde sostener este dolor, ordenar lo que sientes y tomar decisiones sin quedarte sola con la incertidumbre. La terapia de pareja también podría ser una opción si en algún momento ambos queréis hablar de la relación con acompañamiento, pero ahora lo más importante es que tú puedas sentirte cuidada en este proceso.
No estás exagerando ni haciendo un duelo “sin sentido”. Estás intentando comprender cómo se suelta, o cómo se espera, a alguien que todavía quieres y que también dice quererte, pero que ahora no puede estar en la relación como antes. Eso requiere tiempo, cuidado y mucha honestidad contigo misma.
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Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y ca
Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y casi un ataque de pánico un día en en trabajo. Me cuesta dormir bien porque me acuesto nerviosa y, al coger el sueño, me despierta la taquicardia, y al dormir tengo sueños muy vívidos, así que siempre estoy muy cansada y estresada. He tenido episodios de pánico y miedo a no respirar porque he tenido tensión en el pecho por la ansiedad y el miedo incluso hizo que me castañetearan los dientes. Ahora en el trabajo suelo estar bien, y animada, pero se me cuelan pensamientos intrusivos de que me dará algo durmiendo por la noche, o me desmayaré de día, o que querré hacerme daño por desesperación (cuando en realidad no quiero, el mero pensamiento me causa rechazo) y no consigo relajarme. El detonante ha sido la hipocondría por unos meses que de médicos que he tenido y que me han angustiado, aunque al final no tuviera nada grave (mi salud física está bien ahora), no soy capaz de no buscar información en internet ante cualquier mínimo síntoma y estoy hiperfocalizada en mi cuerpo y sus síntomas y cambios. ¿Qué me recomiendan para afrontar esta situación?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes parece un cuadro de ansiedad muy activado, con síntomas de pánico, hipervigilancia corporal y pensamientos intrusivos relacionados con la salud y la pérdida de control. Que tengas taquicardia al quedarte dormida, tensión en el pecho, miedo a no respirar, sueños vívidos o castañeteo de dientes puede ser muy alarmante, pero también puede aparecer en estados de ansiedad intensa. Aun así, si ya has sido valorada médicamente y te han indicado que tu salud física está bien, el foco ahora debería ponerse en romper el círculo de miedo, comprobación y búsqueda de seguridad.
En la ansiedad por la salud suele ocurrir algo muy desgastante: aparece una sensación corporal, la mente la interpreta como señal de peligro, aumenta la ansiedad, el cuerpo genera más síntomas y entonces vuelves a buscar información o comprobar qué ocurre. El problema es que buscar en internet suele aliviar unos minutos, pero después aumenta la duda y refuerza la idea de que necesitas revisar cada síntoma para estar a salvo. La ansiedad por la salud puede mantenerse precisamente por la comprobación constante, la búsqueda de seguridad y la atención excesiva a las sensaciones corporales.
También es importante diferenciar un pensamiento intrusivo de una intención. Pensar “¿y si me hago daño por desesperación?” y sentir rechazo o miedo ante esa idea no significa que quieras hacerlo. Puede ser una expresión de ansiedad: la mente lanza escenarios amenazantes y tú intentas neutralizarlos o asegurarte de que no ocurrirán. Cuanto más intentas obtener certeza absoluta, más atrapada quedas.
¿Qué puedes empezar a hacer?
1. **Reducir la búsqueda en internet.** No de golpe si ahora te parece imposible, pero sí con un plan: posponer la búsqueda 15 minutos, luego 30, luego una hora. El objetivo es enseñarle al cerebro que no necesita comprobar inmediatamente para estar a salvo.
2. **Dejar de escanear el cuerpo.** Observar cada latido, cada presión o cada cambio físico mantiene la alarma encendida. Cuando notes que estás comprobando, nómbralo: “Estoy escaneando mi cuerpo por ansiedad” y vuelve a una tarea concreta.
3. **Responder a los pensamientos como hipótesis ansiosas, no como emergencias.** Puedes decirte: “Estoy teniendo el pensamiento de que me puede pasar algo. No necesito resolverlo ahora”. No se trata de convencerte al 100 %, sino de no entrar en debate durante horas.
4. **Trabajar la noche de forma conductual.** Si te acuestas nerviosa, intenta crear una rutina muy predecible: bajar estimulación, evitar búsquedas médicas antes de dormir, dejar el móvil lejos, hacer una actividad neutra y levantarte si pasas mucho tiempo en la cama luchando con la ansiedad. La cama debe volver a asociarse con descanso, no con comprobación y miedo.
5. **No evitar por completo las sensaciones físicas.** En terapia se suele trabajar poco a poco con la exposición interoceptiva: aprender a tolerar taquicardia, presión, calor, mareo o respiración acelerada sin interpretarlos como peligro. Esto debería hacerse con guía profesional si ahora estás muy asustada.
Dado que llevas tres semanas con afectación importante del sueño, la alimentación emocional y episodios de pánico, sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a especializado/a en ansiedad, pánico e hipocondría o ansiedad por la salud. La terapia cognitivo-conductual es uno de los tratamientos recomendados para el pánico y la ansiedad por la salud, y puede ayudarte a reducir comprobaciones, reinterpretar sensaciones corporales y recuperar seguridad.
Si el insomnio se mantiene, la ansiedad se vuelve inmanejable o no consigues comer con normalidad, también puede ser útil una valoración médica o psiquiátrica para estabilizarte mientras trabajas psicológicamente. Y si en algún momento esos pensamientos de hacerte daño dejan de sentirse intrusivos y aparecen intención, plan o sensación de no poder mantenerte a salvo, busca ayuda urgente y permanece acompañada.
Ahora mismo tu tarea no es demostrarte que nunca te va a pasar nada, porque esa certeza absoluta no existe. Tu tarea es aprender a tolerar la incertidumbre normal del cuerpo sin convertir cada sensación en una amenaza.
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Desde pequeña he vivido el machismo verbal por mi padre y manipulación por mi madre, aunque mi madre
Desde pequeña he vivido el machismo verbal por mi padre y manipulación por mi madre, aunque mi madre me tapaba cuando llegaba tarde a casa nunca a sido una madre cariñosa he crecido entre el tu no puedes, tú no vales y me he sentido como que jamás se me ha tenido en cuenta mientras que mis hermanos parecía que la cosa no iba con ellos, cuando murió mi padre cuando yo tenía 22 mi tío ya llevaba tiempo en casa con nosotros, mi madre al poco tiempo se fue a vivir con una pareja y ahora era mi tio quien llegaba dia si y día también borracho y con su vocabulario machista, mis hermanos ya uno casado fuera y el otro no vio o no quería ver, un día mi hermano lo echó , y me quedé sola en casa con mi madre...hasta el día de hoy que tengo 47, el caso que sigo sintiendo rechazo, mis hermanos uno ni aparece y el otro algunos ratitos al mes pero yo soy la que está siempre, las peleas como con mi madre son casi diarias, siempre el tú no sabes, tú hermano mediano está cansado de trabajar, etc hasta un día me reconoció que es su ojito derecho, por mucho que me cueste ahí la odie, todo mi esfuerzos años perdidos pendiente de ella para seguir no valiendo nada, de tener que pedirle un beso o un abrazo de tener ansiedad generalizada y nadie darle importancia ni preguntarme cómo estoy, cada día puedo controlar más mi rabia cuando veo que mi madre no escucha, no piensa que estoy al límite aunque lo he hablado varias veces con ella es como hablar con la pared, no sé si puede ser principios de alzheimer, si es porque no atiende pero yo pongo límites y después no puedo mantenerlos porque me siento culpable y también porque creo que necesito tenerla porque es mi zona segura no lo sé el caso que soy sociosanitaria y después en mi casa cuidadora, he estado en algunos profesionales pero no ha funcionado del todo y ahora todo esto me causó problemas digestivos , más ansiedad y ya no sé cómo abordarlo o dejar de tener tanta dependencia por no estar sola quizás es eso lo que me pasa, gracias
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes tiene varios niveles. Por un lado, hay una historia larga de desvalorización, machismo, manipulación y falta de reconocimiento afectivo. Crecer escuchando mensajes como “tú no puedes” o “tú no vales”, sentir que no se te tenía en cuenta y vivir diferencias de trato respecto a tus hermanos puede dejar una huella importante en la autoestima, en la culpa y en la forma de vincularte.
Por otro lado, actualmente parece que estás en una posición de cuidadora casi permanente: trabajas como sociosanitaria y, al llegar a casa, sigues ocupando el rol de cuidadora con tu madre. Esa doble carga puede favorecer ansiedad, irritabilidad, síntomas físicos, agotamiento emocional y sensación de estar al límite. El estrés mantenido puede afectar tanto al cuerpo como al estado de ánimo, y cuando la preocupación es difícil de controlar y afecta a la vida diaria conviene evaluarla profesionalmente.
Hay algo importante: que tu madre haya tenido una historia difícil o que pueda estar envejeciendo no anula el daño que a ti te produce su trato. Puedes comprenderla y, aun así, reconocer que vivir en una dinámica diaria de invalidación, peleas y culpa te está deteriorando.
Respecto a la duda sobre un posible inicio de Alzheimer, no sería adecuado concluirlo solo porque “no escucha” o parece no registrar lo que le dices. La demencia implica un deterioro progresivo de funciones como memoria, pensamiento, lenguaje, juicio o capacidad para realizar tareas cotidianas; también pueden aparecer cambios de personalidad o pérdida de empatía. Si observas olvidos frecuentes, desorientación, dificultad para manejar dinero, medicación, citas, tareas habituales o cambios claros respecto a su funcionamiento previo, sería recomendable pedir valoración médica.
Dicho esto, incluso si hubiera deterioro cognitivo, eso no significa que tú debas asumirlo todo sola. Necesitas pasar de “poner límites cuando explotas” a diseñar límites sostenibles. Por ejemplo: horarios concretos de ayuda, temas que no vas a discutir, salir de la conversación cuando empiece la descalificación, pedir colaboración por escrito a tus hermanos y valorar recursos externos. Un límite real no es convencer a tu madre de que cambie; es decidir qué harás tú cuando se repita la conducta.
La culpa que aparece cuando intentas separarte probablemente no significa que estés haciendo algo malo. Puede ser una señal de dependencia emocional, de aprendizaje familiar o de miedo a quedarte sola. Si tu madre ha sido a la vez fuente de daño y “zona segura”, es normal que tu sistema emocional se confunda: una parte quiere alejarse para respirar y otra teme perder el único vínculo que siente disponible.
También convendría revisar una idea incómoda: si sigues esperando que tu madre, a estas alturas, reconozca plenamente tu esfuerzo, te dé el cariño que no te dio o repare la diferencia con tus hermanos, es posible que estés poniendo tu recuperación en manos de alguien que quizá no puede o no quiere hacerlo. Eso no significa resignarte al dolor; significa dejar de negociar tu valor con la persona que más lo ha cuestionado.
A nivel terapéutico, puede encajarte un proceso centrado en trauma relacional, dependencia emocional, límites familiares y sobrecarga del cuidador. Si ya has probado varios profesionales y no ha funcionado del todo, no significa que no haya solución; quizá necesitas un enfoque más específico y estructurado: terapia de esquemas, EMDR si hay recuerdos traumáticos claros, terapia cognitivo-conductual para la ansiedad, o un abordaje sistémico/familiar para trabajar roles, límites y culpa.
Ahora mismo tu prioridad no debería ser conseguir que tu madre entienda todo, sino proteger tu salud. Empieza por tres pasos concretos: pedir una valoración médica para tu madre si hay signos reales de deterioro, hablar con tus hermanos por escrito para repartir responsabilidades y buscar una psicoterapia enfocada específicamente en dependencia, trauma relacional y límites. No estás obligada a seguir ocupando el lugar de hija-cuidadora invisible para demostrar que vales.
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Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 a
Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 años y a partir de mis 10 he recordado cosas que me hacen sentir asco, cosas que me pasaron de pequeño, por alguna razón siento que es mi imaginación pero puedo recordar bien el ambiente o lo que sentí ese momento, incluso el olor. Es lo único que me hace creer que no fue mi imaginación. Pudo haber afectado mi manera de crecer? Ya que desde una edad temprana tengo problemas emocionales y de autoestima fuertes, pero ni siquiera recordaba que me había pasado aquello. Otra cosa que me hace creer que si sucedió es que mi cuerpo actúa con rechazo hacia la persona que me hizo pasar aquello, es como, siempre me sentí muy incómodo al estar cerca de esa persona
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho que estés pasando por esto. Sí, una experiencia traumática de la infancia puede recordarse de forma fragmentada, confusa o aparecer con más claridad años después, especialmente cuando en su momento no se tenía la edad o los recursos emocionales para comprender lo ocurrido. Aun así, desde fuera no sería responsable confirmar si ese recuerdo es exacto, imaginado o parcialmente reconstruido. Lo importante es que te está generando malestar y merece ser escuchado y trabajado con cuidado.
Que recuerdes detalles como el ambiente, las sensaciones corporales o el olor puede hacer que la experiencia se sienta muy real. Los recuerdos vinculados a experiencias traumáticas pueden aparecer como imágenes, sensaciones físicas, emociones intensas o rechazo ante determinadas personas o lugares. También puede ocurrir que una persona recuerde parte de lo vivido, pero no lo haya entendido como traumático hasta años después.
También es posible que una experiencia de este tipo afecte al crecimiento emocional, la autoestima, la confianza, la seguridad corporal o la forma de relacionarse, aunque durante años no se haya tenido un recuerdo claro. El trauma infantil puede producir reacciones que persisten y afectan al funcionamiento diario, y los recordatorios del trauma pueden activar malestar incluso tiempo después.
El rechazo corporal que sientes hacia esa persona no demuestra por sí solo lo que ocurrió, pero sí es una señal importante de que algo en tu sistema emocional se activa cuando estás cerca. No conviene forzarte a tener contacto ni quedarte a solas con alguien que te genera miedo, asco o bloqueo.
Como tienes 16 años, sería muy recomendable que hables cuanto antes con un adulto seguro: tu madre, padre, un familiar de confianza, tutor/a del centro educativo, orientador/a escolar, médico/a o psicólogo/a. No tienes que contar todos los detalles de golpe; puedes empezar diciendo: “Estoy recordando cosas de mi infancia que me hacen sentir muy mal y necesito ayuda profesional”. Si esa persona todavía está cerca de ti o puede tener acceso a otros menores, es especialmente importante que no lo lleves en silencio.
Lo más adecuado sería acudir a un/a psicólogo/a infantojuvenil especializado en Abuso Sexual Infantil o especialista en trauma. El objetivo no será obligarte a recordar más ni presionarte para “demostrar” nada, sino ayudarte a sentirte seguro/a, regular el asco, el miedo o la confusión, y comprender cómo eso ha podido influir en tu autoestima y tus emociones. Las guías clínicas recomiendan que, cuando hay síntomas relacionados con trauma, la evaluación explore reexperimentación, evitación, hiperactivación, disociación, cambios en el ánimo y el funcionamiento diario.
Intenta no quedarte atrapado/a en la pregunta de si “fue real o imaginación” como única forma de permitirte pedir ayuda. Aunque todavía no tengas certeza absoluta, tu malestar es real. Mereces acompañamiento, protección y un espacio profesional donde abordar esto sin juicio y a tu ritmo.
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Yo cuando tenía como 10 casi 11 años mi tío me tocaba y me enseñó porno pero no me sentía cómoda y m
Yo cuando tenía como 10 casi 11 años mi tío me tocaba y me enseñó porno pero no me sentía cómoda y me amenazó diciendo que iba a matar a mi mamá y hermanos y por eso deje que me tocara pero nada más el tiene esposa y hijos entonces en mi cumpleaños mi mamá y yo fuimos a comprar un pastel con mi hermano pequeño y dejamos a mi hermana con mi tío, cuando llegamos mi hermana estaba llorando y estaba escondida y mi tío estaba en la cocina mi mamá le pregunto a mi hermana que le pasó mi hermana le dijo que mi tío la trató de tocar mi mamá se enojo y lo hecho de la casa y después me preguntó a mi yo le conté todo y ella me consoló y nunca volví a ver a mi tío . Ahora casi con 15 años tengo un novio es cariñoso conmigo pero no sé pasa de límites pero no me gusta que me abrace mucho ni me gusta que trate de consolarme ni que trate de decir apodos románticos cuando estamos juntos solo me gusta escribir en WhatsApp y decirle cosas lindas pero en persona no tampoco me gusta que mi padrastro me toque el pelo me siento incómoda con los hombres me e sentido atraídas por las mujeres me gusta abrazarlas decirle cosas lindasme siento confundida. No le e dicho a mi mamá que tengo novio por qué se que me puede tratar.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho que hayas vivido algo así. Lo que describes no fue culpa tuya. Eras una menor, estabas asustada y él utilizó el miedo para hacerte callar. Eso encaja con una situación de abuso sexual infantil y con una vulneración grave de tus límites. La exposición de un menor a pornografía también se considera una forma de abuso o conducta sexualizada inapropiada hacia un niño o adolescente.
Que ahora te sientas incómoda con el contacto físico de algunos hombres, con abrazos, apodos románticos o gestos de consuelo no significa que seas “mala novia” ni que estés exagerando. Después de una experiencia traumática, el cuerpo puede reaccionar con rechazo, tensión, incomodidad o bloqueo ante situaciones que recuerdan, aunque sea indirectamente, a lo vivido. El abuso sexual infantil puede afectar a la confianza, la seguridad corporal, la intimidad y la forma de relacionarse posteriormente.
También es importante decirte que sentirte atraída por mujeres no es un problema ni algo que haya que corregir. Puedes estar explorando tu orientación, puedes sentirte más segura con mujeres o puedes estar descubriendo qué tipo de vínculos y contactos te resultan agradables. No necesitas ponerte una etiqueta ahora ni decidir si te gustan hombres, mujeres o ambos. Lo importante es que cualquier relación, con quien sea, se base en seguridad, respeto, consentimiento y deseo real.
Con tu novio, no tienes que obligarte a aceptar abrazos, apodos, besos o contacto físico si en persona te sientes incómoda. Puedes quererlo y, al mismo tiempo, necesitar límites. Si él es respetuoso, puedes explicarle algo sencillo como: “Hay formas de contacto que todavía me incomodan. No es porque no te quiera, pero necesito ir despacio y que respetes cuando diga que no”. Una pareja sana no debería presionarte ni hacerte sentir culpable por poner límites.
Respecto a tu padrastro, también tienes derecho a decir que no quieres que te toque el pelo o que no te gusta cierto contacto físico. No hace falta justificarlo demasiado: tu cuerpo es tuyo y tus límites deben respetarse.
Sería muy recomendable que pudieras hablar con tu mamá o con otro adulto seguro sobre cómo esto te sigue afectando. Tu mamá ya te creyó y te protegió cuando lo supo, y quizá pueda ayudarte a buscar una psicóloga o psicólogo especializado en adolescencia, trauma y abuso sexual infantil. No tienes que contarlo todo de golpe; puedes empezar diciendo: “Lo que pasó con mi tío todavía me afecta y necesito ayuda profesional”.
Si te preocupa contarle que tienes novio, puedes separar los temas: primero pedir ayuda por lo que viviste y por la incomodidad que sientes con el contacto físico. Después, cuando te sientas más segura, hablar de tu relación. Lo prioritario ahora es que no cargues sola con esto.
El tratamiento psicológico no busca obligarte a recordar más ni a tener contacto físico que no quieres. Busca ayudarte a sentirte segura, entender tus reacciones, trabajar la culpa o el miedo, fortalecer tus límites y recuperar la confianza en tu cuerpo y en tus relaciones. En adolescentes con síntomas relacionados con trauma pueden utilizarse tratamientos como terapia cognitivo-conductual centrada en trauma y, en algunos casos, EMDR, siempre tras una valoración profesional y respetando tu ritmo.
Lo que te pasa tiene sentido después de lo que viviste, pero no tienes que quedarte atrapada en ello. Mereces ayuda, cuidado y relaciones donde puedas sentirte segura.
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Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral. No es que no
Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral.
No es que no quiera trabajar, sino que siento que todavía no encontré un trabajo o una profesión que realmente me haga sentir realizada. Mi trabajo actual es muy repetitivo y me genera mucha desmotivación porque siento que no estoy creciendo ni aprovechando mis capacidades.
Tengo muchos intereses y habilidades en áreas muy diferentes, lo que hace que me cueste todavía más decidir qué camino seguir. A veces pienso en cambiar completamente de profesión, otras veces en emprender, y otras siento que simplemente estoy confundida y no sé qué quiero hacer con mi vida.
Mi pregunta es: ¿cómo puedo descubrir cuál es mi verdadera vocación? ¿Es algo que se puede trabajar con un psicólogo? ¿Cómo diferenciar si el problema es que todavía no encontré el trabajo adecuado o si hay algo en mí, como el miedo a equivocarme o la ansiedad, que me impide tomar una decisión y comprometerme con un camino?
Muchas gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes es una situación bastante frecuente y no significa necesariamente que “no sepas lo que quieres” o que haya algo mal en ti. A veces la sensación de estar perdida laboralmente aparece cuando el trabajo actual no ofrece crecimiento, reto, sentido o conexión con las propias capacidades. También puede ocurrir cuando una persona tiene muchos intereses y habilidades, porque entonces elegir un camino implica renunciar temporalmente a otros, y eso puede generar bloqueo.
La vocación no siempre aparece como una certeza clara desde el principio. En muchas personas se construye progresivamente a partir del autoconocimiento, la experiencia, los valores personales y la prueba de distintas opciones. Más que buscar una única “verdadera vocación”, puede ser útil preguntarte qué tipo de vida quieres construir, qué tareas te dan energía, qué entornos te motivan, qué habilidades quieres desarrollar y qué condiciones laborales necesitas para sentir bienestar.
Sí, esto puede trabajarse con un/a psicólogo/a. Un proceso de orientación psicológica o vocacional puede ayudarte a explorar tus intereses, valores, fortalezas, necesidades económicas, miedos y patrones de decisión. También puede servir para diferenciar si el malestar viene principalmente de un trabajo poco estimulante o si existe ansiedad, miedo al error, perfeccionismo, baja confianza o dificultad para comprometerte con una elección.
Algunas preguntas útiles serían: ¿me siento desmotivada solo en este trabajo o en cualquier proyecto que inicio?, ¿evito elegir por miedo a equivocarme?, ¿necesito tener seguridad absoluta antes de dar un paso?, ¿me comparo mucho con otras personas?, ¿me cuesta sostener procesos cuando aparece frustración? Las respuestas pueden orientar mucho el tipo de ayuda que necesitas.
También puede ser recomendable no tomar una decisión drástica desde la urgencia. A veces ayuda diseñar pequeños experimentos: formarte en un área concreta, hablar con personas que trabajen en sectores que te interesan, probar proyectos paralelos, hacer voluntariado, emprender a pequeña escala o revisar qué aspectos de tu trabajo actual sí podrías modificar. La claridad suele aparecer más a través de la acción que únicamente pensando.
Si esta confusión se acompaña de ansiedad intensa, bloqueo, sensación de fracaso, tristeza o pérdida general de motivación, sería conveniente abordarlo psicológicamente antes de hacer un cambio importante. No para impedirte cambiar, sino para que la decisión nazca del deseo y la reflexión, no solo del agotamiento o del miedo.
En resumen, sí se puede trabajar. El objetivo no sería encontrar una respuesta perfecta e inmediata, sino ayudarte a conocerte mejor, ordenar tus opciones, reducir el miedo a equivocarte y construir un camino laboral más coherente contigo.
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Tengo 35 años, cumpliré 36 en unos meses y nunca he tenido pareja. Cuando era más joven preferí enfo
Tengo 35 años, cumpliré 36 en unos meses y nunca he tenido pareja. Cuando era más joven preferí enfocarme en mis estudios porque no me quería arruinar el futuro con un embarazo. Pero lo que más me ha frenado ha sido mi desconfianza hacia los hombres. La mayoría, sobre todo los de las sociedades de Latinoamérica, me parecen unos cretinos, unos infelices machistas podridos de ego que creen que solo quieren barbies o máquinas de hijos. Además, en mi entorno he visto muchos casos de relaciones tormentosas y las relaciones de las mujeres de mi familia no han terminado bien. Aclaro que soy heterosexual, además, nada quiere decir que las mujeres sean mejores. Tengo un miedo terrible a sufrir en una relación, por eso casi no interactúo, solo en las redes sociales porque allí tengo la opción de bloquear a cualquiera. Pienso que es muy difícil encontrar un hombre magnánimo que sepa respetar y valorar a las mujeres y que estos solo existen en los cuentos de hadas.
Además, yo busco un hombre preparado, culto, con clase y sí, con mucha estabilidad económica. Pero siento que no estoy a su altura porque soy pobre, no tengo independencia económica, no vivo en una buena zona y no tengo un trabajo estable, aunque también soy preparada. Solo tengo un trabajo de redactora donde gano apenas $ 30 quincenales. Así no soy apta, porque un hombre de este tipo no quiere cargas económicas. La vida no es como en las telenovelas, donde los hombres de clase se enamoran de las chicas pobres. En la vida real, los hombres así buscan mujeres independientes y con estabilidad económica porque no quieren mantener a mujeres. Por estas ideas, me he frenado y ya no me preocupo por conseguir pareja.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. No haber tenido pareja a los 35 años no significa que haya algo mal en ti ni que hayas “llegado tarde”. Cada persona construye su vida afectiva a ritmos distintos, y priorizar estudios, estabilidad o evitar un embarazo no deseado fueron decisiones que, en su momento, pudieron tener sentido para proteger tu futuro.
Dicho esto, por lo que describes, parece que la dificultad no está solo en encontrar pareja, sino en el nivel de desconfianza, miedo y anticipación negativa que aparece ante la posibilidad de vincularte. Haber visto relaciones tormentosas en tu entorno y en tu familia puede haber reforzado la idea de que las relaciones con hombres son peligrosas, decepcionantes o humillantes. Esa conclusión puede tener una base comprensible en tu historia, pero también puede haberse convertido en una generalización que te protege del daño a costa de aislarte o cerrar posibilidades.
Es importante diferenciar prudencia de evitación. Ser selectiva, tener estándares y querer una relación respetuosa es sano. Pensar que casi ningún hombre puede respetar o valorar a una mujer, o que solo podrías estar segura manteniendo el vínculo a distancia por redes sociales, puede estar más relacionado con miedo, desconfianza anticipatoria o ansiedad relacional. La ansiedad social, por ejemplo, puede llevar a evitar citas, relaciones o situaciones sociales por temor al juicio, al daño o al rechazo.
También conviene revisar la idea de que no eres “apta” por tu situación económica. Es cierto que la estabilidad económica puede influir en las relaciones adultas y que no vivimos en una telenovela, pero convertir tu situación actual en una sentencia definitiva puede dañar mucho tu autoestima. Una cosa es reconocer que deseas mejorar tu independencia económica, y otra muy distinta concluir que por ahora no mereces ser querida, elegida o respetada.
Tus criterios de pareja también pueden explorarse con calma. Desear un hombre preparado, culto, con valores y estabilidad no es un problema. La cuestión sería observar si esos criterios funcionan como una elección realista y coherente contigo, o si se han convertido en una forma de mantener la relación ideal siempre fuera de alcance: “como no estoy a la altura de ese tipo de hombre, mejor no intento nada”.
Sí, esto puede trabajarse en psicoterapia. Un/a psicólogo/a puede ayudarte a explorar creencias sobre los hombres, el amor, el dinero, la autoestima y el riesgo emocional; diferenciar experiencias reales de conclusiones generalizadas; y construir una forma más segura de relacionarte sin obligarte a confiar ciegamente en nadie. La terapia cognitivo-conductual es uno de los abordajes utilizados para trabajar ansiedad, evitación y pensamientos rígidos o catastróficos.
El objetivo no sería convencerte de buscar pareja a toda costa ni hacerte bajar tus estándares. El objetivo sería que tu decisión —tener o no tener pareja— nazca de la libertad y no del miedo. Si realmente no deseas una relación, eso es válido. Pero si una parte de ti sí la desea y otra parte la descarta porque anticipa humillación, abuso, rechazo o fracaso, entonces merece la pena trabajarlo.
También puede ser útil que, paralelamente, fortalezcas tu proyecto personal y laboral. No para “volverte digna” de alguien, porque tu valor no depende de tus ingresos, sino para que puedas sentir más autonomía y elegir desde un lugar menos vulnerable. Recuperar independencia, autoestima y red social puede ayudarte tanto si decides buscar pareja como si decides no hacerlo.
En resumen: tu desconfianza tiene una historia y una lógica, pero quizá se ha vuelto demasiado rígida y limitante. Una psicoterapia puede ayudarte a revisar esas creencias, sanar miedos aprendidos y abrir posibilidades afectivas sin dejar de protegerte.
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Tengo un problema en la esfera sexual y además trastorno obsesivo-compulsivo con ésta temática. Nece
Tengo un problema en la esfera sexual y además trastorno obsesivo-compulsivo con ésta temática.
Necesito saber si hay algún psicosexólogo/a que sea especialista en ambas áreas.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Sí, es recomendable buscar un/a profesional que pueda abordar de manera conjunta tanto la dificultad sexual como el trastorno obsesivo-compulsivo, ya que ambos aspectos pueden estar relacionados y retroalimentarse.
Soy psicóloga y sexóloga, por lo que puedo ayudarte a valorar cómo está influyendo el TOC en tu sexualidad, diferenciar entre deseos reales y pensamientos intrusivos, reducir la ansiedad asociada y trabajar las dificultades sexuales desde un enfoque respetuoso y personalizado.
En el tratamiento del TOC también es importante aplicar intervenciones específicas, como la terapia cognitivo-conductual y la exposición con prevención de respuesta. En una primera consulta podríamos evaluar tu situación, establecer los objetivos terapéuticos y determinar el abordaje más adecuado para tu caso.
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Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso: A los 7 u 8 años
Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso:
A los 7 u 8 años sufrí tocamientos y besos por parte de mis primos. En ese momento normalicé la conducta. Mis padres lo descubrieron y me lo señalaron, pero la experiencia me generó curiosidad y me llevó a consumir pornografía a temprana edad.
Como consecuencia, desarrollé una fuerte resistencia a la proximidad física con hombres (evito contacto estrecho o sentarme en sus piernas). Actualmente tengo una relación de pareja estable, amo mucho a mi novio, pero me cuesta mantener relaciones sexuales y me genera mucha incomodidad y rechazo que se recueste sobre mí o busque contacto físico.
Me es difícil porque yo le quiero... Pero obvio le hago daño por eso que viví ya que inconscientemente, no se si ese sea el motivo por el cual yo me paralizó... Y pregunto porque pues quiero ir a un psicólogo y quiero saber como abordar el temaRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lamento que hayas vivido esa experiencia. Los tocamientos y besos sexualizados ocurridos cuando tenías 7 u 8 años constituyeron una vulneración de tus límites, aunque en aquel momento lo normalizaras, sintieras curiosidad o no comprendieras plenamente lo que estaba sucediendo. Nada de esto fue responsabilidad tuya. El abuso sexual infantil puede tener consecuencias posteriores en la confianza, la intimidad, la sexualidad y la sensación de seguridad corporal, aunque cada persona responde de manera diferente.
Es posible que determinadas formas de contacto con hombres o algunas situaciones íntimas activen actualmente una respuesta automática de alarma. Paralizarse, tensarse, desconectarse o sentir rechazo no es una decisión consciente ni significa que no quieras a tu pareja. Son reacciones que pueden aparecer cuando el cuerpo relaciona una situación presente con una experiencia anterior de inseguridad. La evitación, la hipervigilancia y la desconexión pueden formar parte de las respuestas posteriores a una experiencia traumática, pero sería necesaria una evaluación para conocer qué ocurre concretamente en tu caso.
Sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a con formación en trauma y violencia sexual. También puede resultar útil que tenga conocimientos de sexología, especialmente porque el malestar aparece en la intimidad con tu pareja. No necesitas contar todos los detalles en la primera sesión ni hablar de aquello para lo que todavía no te sientas preparada.
Podrías comenzar la consulta diciendo algo como: “Durante mi infancia viví experiencias sexuales con familiares que no comprendí entonces. Actualmente me paralizo o siento rechazo ante determinados contactos físicos y esto está afectando a mi relación. Quiero comprender lo que me ocurre y recuperar una sensación de seguridad con mi cuerpo y en la intimidad”. Con esa información, el profesional podrá comenzar a evaluar tu situación respetando tu ritmo.
El tratamiento debería empezar ayudándote a sentir seguridad, reconocer las señales de activación de tu cuerpo, establecer límites y recuperar la capacidad de decidir qué contacto deseas. Posteriormente, si está indicado y te sientes preparada, pueden utilizarse tratamientos centrados en el trauma, como la terapia cognitivo-conductual focalizada en trauma o EMDR. Estas intervenciones están recomendadas para el trastorno de estrés postraumático, pero no debería aplicarse ninguna técnica sin una valoración previa y sin respetar tu consentimiento y estabilidad emocional.
Mientras buscas ayuda, no te obligues a mantener relaciones sexuales ni a soportar contactos que te paralicen. Puedes explicarle a tu pareja que el rechazo no significa falta de amor y acordar que se detenga inmediatamente cuando aparezcan tensión, miedo o incomodidad. Podéis recuperar progresivamente formas de intimidad que te resulten seguras (como hablar, abrazaros de una manera elegida por ti o mantener caricias sin objetivo sexual), evitando que la penetración o el contacto físico sean una obligación.
No le estás haciendo daño deliberadamente a tu pareja: estás experimentando una reacción que merece comprensión y tratamiento. Pedir ayuda es una forma de cuidarte y también de cuidar la relación, pero el proceso debe centrarse primero en tu seguridad, tus límites y tu bienestar.
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Porfavor ayúdenme ya estoy así un año porque tengo pensamientos intrusivos miedos sobre todo con mi
Porfavor ayúdenme ya estoy así un año porque tengo pensamientos intrusivos miedos sobre todo con mi hija de 2 años lloro todo el tiempo aparecen imágenes nerviosísimo 😢
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho que lleves tanto tiempo viviendo con este nivel de angustia. Las imágenes o pensamientos intrusivos relacionados con hacer daño a una hija pueden resultar aterradores, especialmente cuando aparecen de manera involuntaria y contradicen por completo lo que deseas. Tenerlos no significa automáticamente que quieras llevarlos a cabo ni que seas una mala madre. En el trastorno obsesivo-compulsivo pueden aparecer pensamientos, imágenes o impulsos no deseados que generan miedo, culpa y una necesidad constante de comprobar que nada malo ocurrirá.
No obstante, después de un año, llorando frecuentemente, con nerviosismo intenso y sintiéndote desbordada, necesitas una valoración profesional lo antes posible. Busca un/a psicólogo/a con experiencia específica en TOC, pensamientos intrusivos y ansiedad, preferiblemente con formación en terapia cognitivo-conductual y exposición con prevención de respuesta. Este tratamiento ayuda a cambiar la respuesta ante los pensamientos sin intentar eliminarlos, comprobarlos o neutralizarlos constantemente. Dependiendo de la intensidad, también puede ser conveniente una valoración psiquiátrica.
Mientras recibes ayuda, cuando aparezca una imagen intenta nombrarla: “Esto es un pensamiento intrusivo, no una intención ni un hecho”. Evita analizar repetidamente por qué apareció, buscar certeza absoluta sobre lo que significa o pedir confirmación continuamente, porque estas conductas pueden aliviarte momentáneamente pero mantener el ciclo de ansiedad. Tampoco intentes expulsar el pensamiento por la fuerza, ya que la lucha constante por no pensar puede hacer que vuelva con más intensidad.
Cuéntaselo hoy a una persona de confianza y pide ayuda para concertar una consulta. No tienes por qué afrontar esto sola.
Hay una diferencia importante: si las imágenes te resultan indeseadas, te asustan y no quieres realizarlas, pueden corresponder a pensamientos intrusivos. Pero si sientes que podrías perder el control, existe intención o un plan de hacer daño, escuchas voces que te ordenan hacerlo, estás confundida respecto a lo que es real o no puedes garantizar vuestra seguridad, solicita atención de urgencias inmediatamente y permanece acompañada; pide que otro adulto responsable cuide de tu hija mientras llega la ayuda.
Esto puede tratarse. Pedir ayuda no significa que seas peligrosa: significa que estás sufriendo y necesitas una evaluación adecuada para recuperar tranquilidad y poder disfrutar de tu hija sin que el miedo dirija tu vida.