Preguntas de pacientes (94)

  • Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 a

    Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 años y a partir de mis 10 he recordado cosas que me hacen sentir asco, cosas que me pasaron de pequeño, por alguna razón siento que es mi imaginación pero puedo recordar bien el ambiente o lo que sentí ese momento, incluso el olor. Es lo único que me hace creer que no fue mi imaginación. Pudo haber afectado mi manera de crecer? Ya que desde una edad temprana tengo problemas emocionales y de autoestima fuertes, pero ni siquiera recordaba que me había pasado aquello. Otra cosa que me hace creer que si sucedió es que mi cuerpo actúa con rechazo hacia la persona que me hizo pasar aquello, es como, siempre me sentí muy incómodo al estar cerca de esa persona

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho que estés pasando por esto. Sí, una experiencia traumática de la infancia puede recordarse de forma fragmentada, confusa o aparecer con más claridad años después, especialmente cuando en su momento no se tenía la edad o los recursos emocionales para comprender lo ocurrido. Aun así, desde fuera no sería responsable confirmar si ese recuerdo es exacto, imaginado o parcialmente reconstruido. Lo importante es que te está generando malestar y merece ser escuchado y trabajado con cuidado.

    Que recuerdes detalles como el ambiente, las sensaciones corporales o el olor puede hacer que la experiencia se sienta muy real. Los recuerdos vinculados a experiencias traumáticas pueden aparecer como imágenes, sensaciones físicas, emociones intensas o rechazo ante determinadas personas o lugares. También puede ocurrir que una persona recuerde parte de lo vivido, pero no lo haya entendido como traumático hasta años después.

    También es posible que una experiencia de este tipo afecte al crecimiento emocional, la autoestima, la confianza, la seguridad corporal o la forma de relacionarse, aunque durante años no se haya tenido un recuerdo claro. El trauma infantil puede producir reacciones que persisten y afectan al funcionamiento diario, y los recordatorios del trauma pueden activar malestar incluso tiempo después.

    El rechazo corporal que sientes hacia esa persona no demuestra por sí solo lo que ocurrió, pero sí es una señal importante de que algo en tu sistema emocional se activa cuando estás cerca. No conviene forzarte a tener contacto ni quedarte a solas con alguien que te genera miedo, asco o bloqueo.

    Como tienes 16 años, sería muy recomendable que hables cuanto antes con un adulto seguro: tu madre, padre, un familiar de confianza, tutor/a del centro educativo, orientador/a escolar, médico/a o psicólogo/a. No tienes que contar todos los detalles de golpe; puedes empezar diciendo: “Estoy recordando cosas de mi infancia que me hacen sentir muy mal y necesito ayuda profesional”. Si esa persona todavía está cerca de ti o puede tener acceso a otros menores, es especialmente importante que no lo lleves en silencio.

    Lo más adecuado sería acudir a un/a psicólogo/a infantojuvenil especializado en Abuso Sexual Infantil o especialista en trauma. El objetivo no será obligarte a recordar más ni presionarte para “demostrar” nada, sino ayudarte a sentirte seguro/a, regular el asco, el miedo o la confusión, y comprender cómo eso ha podido influir en tu autoestima y tus emociones. Las guías clínicas recomiendan que, cuando hay síntomas relacionados con trauma, la evaluación explore reexperimentación, evitación, hiperactivación, disociación, cambios en el ánimo y el funcionamiento diario.

    Intenta no quedarte atrapado/a en la pregunta de si “fue real o imaginación” como única forma de permitirte pedir ayuda. Aunque todavía no tengas certeza absoluta, tu malestar es real. Mereces acompañamiento, protección y un espacio profesional donde abordar esto sin juicio y a tu ritmo.


  • Yo cuando tenía como 10 casi 11 años mi tío me tocaba y me enseñó porno pero no me sentía cómoda y m

    Yo cuando tenía como 10 casi 11 años mi tío me tocaba y me enseñó porno pero no me sentía cómoda y me amenazó diciendo que iba a matar a mi mamá y hermanos y por eso deje que me tocara pero nada más el tiene esposa y hijos entonces en mi cumpleaños mi mamá y yo fuimos a comprar un pastel con mi hermano pequeño y dejamos a mi hermana con mi tío, cuando llegamos mi hermana estaba llorando y estaba escondida y mi tío estaba en la cocina mi mamá le pregunto a mi hermana que le pasó mi hermana le dijo que mi tío la trató de tocar mi mamá se enojo y lo hecho de la casa y después me preguntó a mi yo le conté todo y ella me consoló y nunca volví a ver a mi tío . Ahora casi con 15 años tengo un novio es cariñoso conmigo pero no sé pasa de límites pero no me gusta que me abrace mucho ni me gusta que trate de consolarme ni que trate de decir apodos románticos cuando estamos juntos solo me gusta escribir en WhatsApp y decirle cosas lindas pero en persona no tampoco me gusta que mi padrastro me toque el pelo me siento incómoda con los hombres me e sentido atraídas por las mujeres me gusta abrazarlas decirle cosas lindasme siento confundida. No le e dicho a mi mamá que tengo novio por qué se que me puede tratar.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho que hayas vivido algo así. Lo que describes no fue culpa tuya. Eras una menor, estabas asustada y él utilizó el miedo para hacerte callar. Eso encaja con una situación de abuso sexual infantil y con una vulneración grave de tus límites. La exposición de un menor a pornografía también se considera una forma de abuso o conducta sexualizada inapropiada hacia un niño o adolescente.

    Que ahora te sientas incómoda con el contacto físico de algunos hombres, con abrazos, apodos románticos o gestos de consuelo no significa que seas “mala novia” ni que estés exagerando. Después de una experiencia traumática, el cuerpo puede reaccionar con rechazo, tensión, incomodidad o bloqueo ante situaciones que recuerdan, aunque sea indirectamente, a lo vivido. El abuso sexual infantil puede afectar a la confianza, la seguridad corporal, la intimidad y la forma de relacionarse posteriormente.

    También es importante decirte que sentirte atraída por mujeres no es un problema ni algo que haya que corregir. Puedes estar explorando tu orientación, puedes sentirte más segura con mujeres o puedes estar descubriendo qué tipo de vínculos y contactos te resultan agradables. No necesitas ponerte una etiqueta ahora ni decidir si te gustan hombres, mujeres o ambos. Lo importante es que cualquier relación, con quien sea, se base en seguridad, respeto, consentimiento y deseo real.

    Con tu novio, no tienes que obligarte a aceptar abrazos, apodos, besos o contacto físico si en persona te sientes incómoda. Puedes quererlo y, al mismo tiempo, necesitar límites. Si él es respetuoso, puedes explicarle algo sencillo como: “Hay formas de contacto que todavía me incomodan. No es porque no te quiera, pero necesito ir despacio y que respetes cuando diga que no”. Una pareja sana no debería presionarte ni hacerte sentir culpable por poner límites.

    Respecto a tu padrastro, también tienes derecho a decir que no quieres que te toque el pelo o que no te gusta cierto contacto físico. No hace falta justificarlo demasiado: tu cuerpo es tuyo y tus límites deben respetarse.

    Sería muy recomendable que pudieras hablar con tu mamá o con otro adulto seguro sobre cómo esto te sigue afectando. Tu mamá ya te creyó y te protegió cuando lo supo, y quizá pueda ayudarte a buscar una psicóloga o psicólogo especializado en adolescencia, trauma y abuso sexual infantil. No tienes que contarlo todo de golpe; puedes empezar diciendo: “Lo que pasó con mi tío todavía me afecta y necesito ayuda profesional”.

    Si te preocupa contarle que tienes novio, puedes separar los temas: primero pedir ayuda por lo que viviste y por la incomodidad que sientes con el contacto físico. Después, cuando te sientas más segura, hablar de tu relación. Lo prioritario ahora es que no cargues sola con esto.

    El tratamiento psicológico no busca obligarte a recordar más ni a tener contacto físico que no quieres. Busca ayudarte a sentirte segura, entender tus reacciones, trabajar la culpa o el miedo, fortalecer tus límites y recuperar la confianza en tu cuerpo y en tus relaciones. En adolescentes con síntomas relacionados con trauma pueden utilizarse tratamientos como terapia cognitivo-conductual centrada en trauma y, en algunos casos, EMDR, siempre tras una valoración profesional y respetando tu ritmo.

    Lo que te pasa tiene sentido después de lo que viviste, pero no tienes que quedarte atrapada en ello. Mereces ayuda, cuidado y relaciones donde puedas sentirte segura.


  • Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral. No es que no

    Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral.

    No es que no quiera trabajar, sino que siento que todavía no encontré un trabajo o una profesión que realmente me haga sentir realizada. Mi trabajo actual es muy repetitivo y me genera mucha desmotivación porque siento que no estoy creciendo ni aprovechando mis capacidades.

    Tengo muchos intereses y habilidades en áreas muy diferentes, lo que hace que me cueste todavía más decidir qué camino seguir. A veces pienso en cambiar completamente de profesión, otras veces en emprender, y otras siento que simplemente estoy confundida y no sé qué quiero hacer con mi vida.

    Mi pregunta es: ¿cómo puedo descubrir cuál es mi verdadera vocación? ¿Es algo que se puede trabajar con un psicólogo? ¿Cómo diferenciar si el problema es que todavía no encontré el trabajo adecuado o si hay algo en mí, como el miedo a equivocarme o la ansiedad, que me impide tomar una decisión y comprometerme con un camino?

    Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes es una situación bastante frecuente y no significa necesariamente que “no sepas lo que quieres” o que haya algo mal en ti. A veces la sensación de estar perdida laboralmente aparece cuando el trabajo actual no ofrece crecimiento, reto, sentido o conexión con las propias capacidades. También puede ocurrir cuando una persona tiene muchos intereses y habilidades, porque entonces elegir un camino implica renunciar temporalmente a otros, y eso puede generar bloqueo.

    La vocación no siempre aparece como una certeza clara desde el principio. En muchas personas se construye progresivamente a partir del autoconocimiento, la experiencia, los valores personales y la prueba de distintas opciones. Más que buscar una única “verdadera vocación”, puede ser útil preguntarte qué tipo de vida quieres construir, qué tareas te dan energía, qué entornos te motivan, qué habilidades quieres desarrollar y qué condiciones laborales necesitas para sentir bienestar.

    Sí, esto puede trabajarse con un/a psicólogo/a. Un proceso de orientación psicológica o vocacional puede ayudarte a explorar tus intereses, valores, fortalezas, necesidades económicas, miedos y patrones de decisión. También puede servir para diferenciar si el malestar viene principalmente de un trabajo poco estimulante o si existe ansiedad, miedo al error, perfeccionismo, baja confianza o dificultad para comprometerte con una elección.

    Algunas preguntas útiles serían: ¿me siento desmotivada solo en este trabajo o en cualquier proyecto que inicio?, ¿evito elegir por miedo a equivocarme?, ¿necesito tener seguridad absoluta antes de dar un paso?, ¿me comparo mucho con otras personas?, ¿me cuesta sostener procesos cuando aparece frustración? Las respuestas pueden orientar mucho el tipo de ayuda que necesitas.

    También puede ser recomendable no tomar una decisión drástica desde la urgencia. A veces ayuda diseñar pequeños experimentos: formarte en un área concreta, hablar con personas que trabajen en sectores que te interesan, probar proyectos paralelos, hacer voluntariado, emprender a pequeña escala o revisar qué aspectos de tu trabajo actual sí podrías modificar. La claridad suele aparecer más a través de la acción que únicamente pensando.

    Si esta confusión se acompaña de ansiedad intensa, bloqueo, sensación de fracaso, tristeza o pérdida general de motivación, sería conveniente abordarlo psicológicamente antes de hacer un cambio importante. No para impedirte cambiar, sino para que la decisión nazca del deseo y la reflexión, no solo del agotamiento o del miedo.

    En resumen, sí se puede trabajar. El objetivo no sería encontrar una respuesta perfecta e inmediata, sino ayudarte a conocerte mejor, ordenar tus opciones, reducir el miedo a equivocarte y construir un camino laboral más coherente contigo.


  • Tengo 35 años, cumpliré 36 en unos meses y nunca he tenido pareja. Cuando era más joven preferí enfo

    Tengo 35 años, cumpliré 36 en unos meses y nunca he tenido pareja. Cuando era más joven preferí enfocarme en mis estudios porque no me quería arruinar el futuro con un embarazo. Pero lo que más me ha frenado ha sido mi desconfianza hacia los hombres. La mayoría, sobre todo los de las sociedades de Latinoamérica, me parecen unos cretinos, unos infelices machistas podridos de ego que creen que solo quieren barbies o máquinas de hijos. Además, en mi entorno he visto muchos casos de relaciones tormentosas y las relaciones de las mujeres de mi familia no han terminado bien. Aclaro que soy heterosexual, además, nada quiere decir que las mujeres sean mejores. Tengo un miedo terrible a sufrir en una relación, por eso casi no interactúo, solo en las redes sociales porque allí tengo la opción de bloquear a cualquiera. Pienso que es muy difícil encontrar un hombre magnánimo que sepa respetar y valorar a las mujeres y que estos solo existen en los cuentos de hadas.
    Además, yo busco un hombre preparado, culto, con clase y sí, con mucha estabilidad económica. Pero siento que no estoy a su altura porque soy pobre, no tengo independencia económica, no vivo en una buena zona y no tengo un trabajo estable, aunque también soy preparada. Solo tengo un trabajo de redactora donde gano apenas $ 30 quincenales. Así no soy apta, porque un hombre de este tipo no quiere cargas económicas. La vida no es como en las telenovelas, donde los hombres de clase se enamoran de las chicas pobres. En la vida real, los hombres así buscan mujeres independientes y con estabilidad económica porque no quieren mantener a mujeres. Por estas ideas, me he frenado y ya no me preocupo por conseguir pareja.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. No haber tenido pareja a los 35 años no significa que haya algo mal en ti ni que hayas “llegado tarde”. Cada persona construye su vida afectiva a ritmos distintos, y priorizar estudios, estabilidad o evitar un embarazo no deseado fueron decisiones que, en su momento, pudieron tener sentido para proteger tu futuro.

    Dicho esto, por lo que describes, parece que la dificultad no está solo en encontrar pareja, sino en el nivel de desconfianza, miedo y anticipación negativa que aparece ante la posibilidad de vincularte. Haber visto relaciones tormentosas en tu entorno y en tu familia puede haber reforzado la idea de que las relaciones con hombres son peligrosas, decepcionantes o humillantes. Esa conclusión puede tener una base comprensible en tu historia, pero también puede haberse convertido en una generalización que te protege del daño a costa de aislarte o cerrar posibilidades.

    Es importante diferenciar prudencia de evitación. Ser selectiva, tener estándares y querer una relación respetuosa es sano. Pensar que casi ningún hombre puede respetar o valorar a una mujer, o que solo podrías estar segura manteniendo el vínculo a distancia por redes sociales, puede estar más relacionado con miedo, desconfianza anticipatoria o ansiedad relacional. La ansiedad social, por ejemplo, puede llevar a evitar citas, relaciones o situaciones sociales por temor al juicio, al daño o al rechazo.

    También conviene revisar la idea de que no eres “apta” por tu situación económica. Es cierto que la estabilidad económica puede influir en las relaciones adultas y que no vivimos en una telenovela, pero convertir tu situación actual en una sentencia definitiva puede dañar mucho tu autoestima. Una cosa es reconocer que deseas mejorar tu independencia económica, y otra muy distinta concluir que por ahora no mereces ser querida, elegida o respetada.

    Tus criterios de pareja también pueden explorarse con calma. Desear un hombre preparado, culto, con valores y estabilidad no es un problema. La cuestión sería observar si esos criterios funcionan como una elección realista y coherente contigo, o si se han convertido en una forma de mantener la relación ideal siempre fuera de alcance: “como no estoy a la altura de ese tipo de hombre, mejor no intento nada”.

    Sí, esto puede trabajarse en psicoterapia. Un/a psicólogo/a puede ayudarte a explorar creencias sobre los hombres, el amor, el dinero, la autoestima y el riesgo emocional; diferenciar experiencias reales de conclusiones generalizadas; y construir una forma más segura de relacionarte sin obligarte a confiar ciegamente en nadie. La terapia cognitivo-conductual es uno de los abordajes utilizados para trabajar ansiedad, evitación y pensamientos rígidos o catastróficos.

    El objetivo no sería convencerte de buscar pareja a toda costa ni hacerte bajar tus estándares. El objetivo sería que tu decisión —tener o no tener pareja— nazca de la libertad y no del miedo. Si realmente no deseas una relación, eso es válido. Pero si una parte de ti sí la desea y otra parte la descarta porque anticipa humillación, abuso, rechazo o fracaso, entonces merece la pena trabajarlo.

    También puede ser útil que, paralelamente, fortalezcas tu proyecto personal y laboral. No para “volverte digna” de alguien, porque tu valor no depende de tus ingresos, sino para que puedas sentir más autonomía y elegir desde un lugar menos vulnerable. Recuperar independencia, autoestima y red social puede ayudarte tanto si decides buscar pareja como si decides no hacerlo.

    En resumen: tu desconfianza tiene una historia y una lógica, pero quizá se ha vuelto demasiado rígida y limitante. Una psicoterapia puede ayudarte a revisar esas creencias, sanar miedos aprendidos y abrir posibilidades afectivas sin dejar de protegerte.


  • Tengo un problema en la esfera sexual y además trastorno obsesivo-compulsivo con ésta temática. Nece

    Tengo un problema en la esfera sexual y además trastorno obsesivo-compulsivo con ésta temática.
    Necesito saber si hay algún psicosexólogo/a que sea especialista en ambas áreas.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Sí, es recomendable buscar un/a profesional que pueda abordar de manera conjunta tanto la dificultad sexual como el trastorno obsesivo-compulsivo, ya que ambos aspectos pueden estar relacionados y retroalimentarse.

    Soy psicóloga y sexóloga, por lo que puedo ayudarte a valorar cómo está influyendo el TOC en tu sexualidad, diferenciar entre deseos reales y pensamientos intrusivos, reducir la ansiedad asociada y trabajar las dificultades sexuales desde un enfoque respetuoso y personalizado.

    En el tratamiento del TOC también es importante aplicar intervenciones específicas, como la terapia cognitivo-conductual y la exposición con prevención de respuesta. En una primera consulta podríamos evaluar tu situación, establecer los objetivos terapéuticos y determinar el abordaje más adecuado para tu caso.


  • Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso: ​A los 7 u 8 años

    Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso:
    ​A los 7 u 8 años sufrí tocamientos y besos por parte de mis primos. En ese momento normalicé la conducta. Mis padres lo descubrieron y me lo señalaron, pero la experiencia me generó curiosidad y me llevó a consumir pornografía a temprana edad.
    ​Como consecuencia, desarrollé una fuerte resistencia a la proximidad física con hombres (evito contacto estrecho o sentarme en sus piernas). Actualmente tengo una relación de pareja estable, amo mucho a mi novio, pero me cuesta mantener relaciones sexuales y me genera mucha incomodidad y rechazo que se recueste sobre mí o busque contacto físico.

    Me es difícil porque yo le quiero... Pero obvio le hago daño por eso que viví ya que inconscientemente, no se si ese sea el motivo por el cual yo me paralizó... Y pregunto porque pues quiero ir a un psicólogo y quiero saber como abordar el tema

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lamento que hayas vivido esa experiencia. Los tocamientos y besos sexualizados ocurridos cuando tenías 7 u 8 años constituyeron una vulneración de tus límites, aunque en aquel momento lo normalizaras, sintieras curiosidad o no comprendieras plenamente lo que estaba sucediendo. Nada de esto fue responsabilidad tuya. El abuso sexual infantil puede tener consecuencias posteriores en la confianza, la intimidad, la sexualidad y la sensación de seguridad corporal, aunque cada persona responde de manera diferente.

    Es posible que determinadas formas de contacto con hombres o algunas situaciones íntimas activen actualmente una respuesta automática de alarma. Paralizarse, tensarse, desconectarse o sentir rechazo no es una decisión consciente ni significa que no quieras a tu pareja. Son reacciones que pueden aparecer cuando el cuerpo relaciona una situación presente con una experiencia anterior de inseguridad. La evitación, la hipervigilancia y la desconexión pueden formar parte de las respuestas posteriores a una experiencia traumática, pero sería necesaria una evaluación para conocer qué ocurre concretamente en tu caso.

    Sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a con formación en trauma y violencia sexual. También puede resultar útil que tenga conocimientos de sexología, especialmente porque el malestar aparece en la intimidad con tu pareja. No necesitas contar todos los detalles en la primera sesión ni hablar de aquello para lo que todavía no te sientas preparada.

    Podrías comenzar la consulta diciendo algo como: “Durante mi infancia viví experiencias sexuales con familiares que no comprendí entonces. Actualmente me paralizo o siento rechazo ante determinados contactos físicos y esto está afectando a mi relación. Quiero comprender lo que me ocurre y recuperar una sensación de seguridad con mi cuerpo y en la intimidad”. Con esa información, el profesional podrá comenzar a evaluar tu situación respetando tu ritmo.

    El tratamiento debería empezar ayudándote a sentir seguridad, reconocer las señales de activación de tu cuerpo, establecer límites y recuperar la capacidad de decidir qué contacto deseas. Posteriormente, si está indicado y te sientes preparada, pueden utilizarse tratamientos centrados en el trauma, como la terapia cognitivo-conductual focalizada en trauma o EMDR. Estas intervenciones están recomendadas para el trastorno de estrés postraumático, pero no debería aplicarse ninguna técnica sin una valoración previa y sin respetar tu consentimiento y estabilidad emocional.

    Mientras buscas ayuda, no te obligues a mantener relaciones sexuales ni a soportar contactos que te paralicen. Puedes explicarle a tu pareja que el rechazo no significa falta de amor y acordar que se detenga inmediatamente cuando aparezcan tensión, miedo o incomodidad. Podéis recuperar progresivamente formas de intimidad que te resulten seguras (como hablar, abrazaros de una manera elegida por ti o mantener caricias sin objetivo sexual), evitando que la penetración o el contacto físico sean una obligación.

    No le estás haciendo daño deliberadamente a tu pareja: estás experimentando una reacción que merece comprensión y tratamiento. Pedir ayuda es una forma de cuidarte y también de cuidar la relación, pero el proceso debe centrarse primero en tu seguridad, tus límites y tu bienestar.


  • Porfavor ayúdenme ya estoy así un año porque tengo pensamientos intrusivos miedos sobre todo con mi

    Porfavor ayúdenme ya estoy así un año porque tengo pensamientos intrusivos miedos sobre todo con mi hija de 2 años lloro todo el tiempo aparecen imágenes nerviosísimo 😢

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho que lleves tanto tiempo viviendo con este nivel de angustia. Las imágenes o pensamientos intrusivos relacionados con hacer daño a una hija pueden resultar aterradores, especialmente cuando aparecen de manera involuntaria y contradicen por completo lo que deseas. Tenerlos no significa automáticamente que quieras llevarlos a cabo ni que seas una mala madre. En el trastorno obsesivo-compulsivo pueden aparecer pensamientos, imágenes o impulsos no deseados que generan miedo, culpa y una necesidad constante de comprobar que nada malo ocurrirá.

    No obstante, después de un año, llorando frecuentemente, con nerviosismo intenso y sintiéndote desbordada, necesitas una valoración profesional lo antes posible. Busca un/a psicólogo/a con experiencia específica en TOC, pensamientos intrusivos y ansiedad, preferiblemente con formación en terapia cognitivo-conductual y exposición con prevención de respuesta. Este tratamiento ayuda a cambiar la respuesta ante los pensamientos sin intentar eliminarlos, comprobarlos o neutralizarlos constantemente. Dependiendo de la intensidad, también puede ser conveniente una valoración psiquiátrica.

    Mientras recibes ayuda, cuando aparezca una imagen intenta nombrarla: “Esto es un pensamiento intrusivo, no una intención ni un hecho”. Evita analizar repetidamente por qué apareció, buscar certeza absoluta sobre lo que significa o pedir confirmación continuamente, porque estas conductas pueden aliviarte momentáneamente pero mantener el ciclo de ansiedad. Tampoco intentes expulsar el pensamiento por la fuerza, ya que la lucha constante por no pensar puede hacer que vuelva con más intensidad.

    Cuéntaselo hoy a una persona de confianza y pide ayuda para concertar una consulta. No tienes por qué afrontar esto sola.

    Hay una diferencia importante: si las imágenes te resultan indeseadas, te asustan y no quieres realizarlas, pueden corresponder a pensamientos intrusivos. Pero si sientes que podrías perder el control, existe intención o un plan de hacer daño, escuchas voces que te ordenan hacerlo, estás confundida respecto a lo que es real o no puedes garantizar vuestra seguridad, solicita atención de urgencias inmediatamente y permanece acompañada; pide que otro adulto responsable cuide de tu hija mientras llega la ayuda.

    Esto puede tratarse. Pedir ayuda no significa que seas peligrosa: significa que estás sufriendo y necesitas una evaluación adecuada para recuperar tranquilidad y poder disfrutar de tu hija sin que el miedo dirija tu vida.


  • Nuestra pareja y yo tenemos perfiles neurodivergentes: uno de nosotros tiene diagnóstico de Autismo

    Nuestra pareja y yo tenemos perfiles neurodivergentes: uno de nosotros tiene diagnóstico de Autismo alto funcionamiento y el otro perfil de Altas Capacidades (AACC) y Persona Altamente Sensible (PAS).

    Actualmente estamos atrapados en un círculo vicioso con las siguientes posiciones:

    Por la parte de él (TEA) existe una tendencia a dar respuestas cortantes o secas. Además, por miedo al conflicto o a que la otra parte llore, dosifica la información y la da a cuentagotas para 'tantear' la reacción. Esto hace que termine sintiéndose silenciado y con la sensación de que 'no puede decir nada'.

    Yo al recibir esas respuestas cortantes o bromas hirientes, o al notar que falta información clara, empiezo a sobrepensar para rellenar los huecos vacíos. Cuando intento expresar que algo me ha dolido, la respuesta que recibo de la otra parte es 'todo te sienta mal' o 'no se te puede decir nada'. Esto me genera una profunda invalidación emocional, ansiedad y la sensación de ser una molestia constante.

    Necesitamos romper este ciclo negativo, porque nos afecta en nuestra comunicación, pero no sabemos si es necesario terapia de pareja para esto, según él no es neceario, pero yo personalmente estoy perdida y, sobre todo, con miedo de que esto sea desgastante para nosotros.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes parece un ciclo de comunicación en el que ambos intentáis protegeros, pero las estrategias que utilizáis terminan aumentando el malestar del otro. Él puede reducir o dosificar la información para evitar una reacción emocional o un conflicto; tú, al percibir respuestas secas, ambigüedad o información incompleta, intentas llenar esos vacíos y aumenta tu ansiedad. Cuando expresas el daño, él se siente cuestionado y responde defensivamente, lo que incrementa todavía más tu sensación de invalidación.

    Las diferencias relacionadas con el autismo pueden influir en la forma de interpretar el lenguaje no verbal, expresar emociones, procesar un conflicto o necesitar más tiempo para elaborar una respuesta. También pueden producirse malentendidos mutuos cuando las personas tienen estilos comunicativos diferentes. No obstante, el diagnóstico no explica ni justifica automáticamente las bromas hirientes, la ocultación de información o expresiones como “todo te sienta mal”. Comprender el origen de una conducta no elimina la responsabilidad de revisar su impacto.

    Del mismo modo, ser una persona sensible, tener altas capacidades o tender al sobrepensamiento no significa que tus emociones sean exageradas o incorrectas. Sin embargo, puede ser útil trabajar cómo interpretas la ambigüedad y cómo regulas la ansiedad, sin que esto implique asumir que todo el problema está en tu sensibilidad.

    Podríais comenzar estableciendo acuerdos muy explícitos:
    - Sustituir las bromas o indirectas sobre temas delicados por mensajes literales y concretos.
    - Evitar dar información “a cuentagotas”. Si necesita tiempo para explicarse, puede decir: “Quiero contártelo completo, pero necesito ordenar mis ideas. Hablamos esta tarde”.
    - Expresar primero el hecho, después la intención y finalmente la petición: “Cuando ocurrió esto, mi intención era esta y necesito que acordemos aquello”.
    - Validar el impacto antes de explicar la intención: “Entiendo que te haya dolido; no era mi intención, pero quiero revisar cómo lo dije”.
    - Evitar generalizaciones como “siempre reaccionas igual”, “todo te molesta” o “no se te puede decir nada”.
    - Acordar una pausa cuando alguno esté muy activado, indicando cuándo se retomará la conversación para que la pausa no se viva como abandono.
    - Utilizar mensajes escritos para algunos temas si esto permite organizar mejor la información, pero sin convertirlos en discusiones interminables.

    La terapia de pareja puede ser recomendable aunque no exista una crisis extrema. No se utiliza únicamente cuando una relación está a punto de terminar, sino también para interrumpir patrones repetitivos antes de que provoquen más desgaste. En vuestro caso convendría buscar un/a profesional con experiencia en parejas neurodivergentes y autismo en adultos, que no intente “normalizar” a ninguno de los dos, sino ayudaros a traducir vuestros estilos de comunicación, construir acuerdos y responsabilizaros mutuamente del impacto de vuestras conductas. Existen enfoques específicos que trabajan la resolución de problemas y la comunicación desde una perspectiva neurodivergente.

    La terapia funcionará mejor si ambos reconocéis que existe un ciclo compartido que necesita cambios. No es imprescindible que él considere que la relación está mal, pero sí que esté dispuesto a observar cómo os afecta esta dinámica y a ensayar maneras diferentes de comunicaros. Si se niega completamente, tú también puedes iniciar terapia individual para regular la ansiedad, fortalecer tus límites y aclarar qué necesitas para sentirte segura en la relación, aunque el patrón de pareja no podrá modificarse únicamente con tu esfuerzo.

    Tu miedo al desgaste es comprensible. La señal relevante no es que tengáis estilos distintos, sino si ambos podéis reconocer el sufrimiento generado, reparar después de un conflicto y realizar cambios concretos. La neurodivergencia puede explicar diferencias; no debería utilizarse para invalidar las emociones de uno ni para exigir al otro que se adapte permanentemente.


  • Mujer. 57 años.Ausencia total de deseo sexual. Hay alguna forma de recuperarlo?

    Mujer. 57 años.Ausencia total de deseo sexual.
    Hay alguna forma de recuperarlo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Sí, en muchos casos es posible recuperar o mejorar el deseo sexual, pero primero conviene identificar qué factores están influyendo. A los 57 años, la menopausia puede contribuir a una reducción del deseo, aunque no siempre es la única causa. También pueden intervenir el cansancio, el estrés, el estado de ánimo, la calidad de la relación, la falta de estímulos satisfactorios, determinados medicamentos, problemas de tiroides, diabetes, dificultades para dormir o molestias durante las relaciones.

    La disminución del deseo solo necesita tratamiento cuando te genera malestar o te impide disfrutar de una sexualidad que deseas tener. No existe una frecuencia sexual obligatoria ni un nivel de deseo que todas las mujeres deban mantener.

    Sería recomendable consultar con tu médico o ginecólogo para revisar los síntomas de la menopausia, la medicación que tomas y tu estado general de salud. Si existe sequedad, irritación o dolor con la penetración, tratar estas molestias mediante lubricantes, hidratantes vaginales o tratamientos locales prescritos puede favorecer que el deseo reaparezca, ya que resulta difícil desear una experiencia que el cuerpo anticipa como incómoda.

    Cuando existen otros síntomas menopáusicos, puede valorarse si la terapia hormonal es adecuada según tus antecedentes y riesgos individuales. En algunas mujeres posmenopáusicas con ausencia persistente de deseo que causa un malestar importante, y después de abordar otras posibles causas.

    Desde la sexología también puede trabajarse la recuperación progresiva del interés mediante actividades agradables sin exigirse sentir deseo desde el principio. En muchas personas el deseo no aparece espontáneamente antes del contacto, sino después de comenzar una experiencia de intimidad que resulta segura y placentera. Explorar caricias, fantasías, masturbación o encuentros sin la obligación de llegar a la penetración puede ayudar a reconectar con las sensaciones corporales.

    Si la ausencia de deseo está relacionada con preocupaciones, cambios en la imagen corporal, conflictos de pareja o experiencias sexuales poco satisfactorias, la terapia sexual o psicológica puede ser beneficiosa. El tratamiento debe adaptarse a tu situación; no existe una única solución ni se trata simplemente de tomar una hormona.


  • Hola Quería pedir ayuda, tuve un vínculo o relación con alguien, osea no tuvimos nada serio, fue co

    Hola
    Quería pedir ayuda, tuve un vínculo o relación con alguien, osea no tuvimos nada serio, fue como una amistad pero paso algo un día en el cual hubieron besos, tactos, regalos, y por un momento casi sexo, en fin luego de que paso estos besos y el que pase ese día con el pude confirmar que me gustaba y el en un momento que fue un Tiempo lejano me había dicho que le gustaba como era yo y que le gustaba y yo en ese momento ignore, en fin luego de haber pasado un día con el en donde hubieron besos, al otro día volvimos hablar normal y yo no aguante y le comenté lo que sentía por el , la respuesta de el fue me apareces linda e interesante, pero es difícil tener una relación. Entonces preferí no hablar más con el y le dije que lo mejor es no hablar porque me hace mal y el decía que no, y después lo acepto y dejamos de hable, al mes siguiente cosa que paso un mes, me volvió a escribir y así retomamos la charla por unos días, pero esta vez fue un poco distante y a algunos días no hablaba osea ninguno se escribía, entonces preferí decirle por segunda ves que basta que mejor es no hablar más, el lo aceptó y así dejamos de hablar por un mes y dos semanas y justo me habló por mí cumpleaños, me saludo y así volvimos a dialogar, pero luego de dos días de charla, pasaron dos días sin hablar, que me puso mal a mí el que no hablemos, que está vez decidí bloquearlo. Una parte de mí a veces se ilusiona o se tiene esperanza de algo, y otra parte de mí quiere algo. En esta ves lo bloqueé y no se si hice bien en bloquearlo o si hubieses hablado de una mejor manera y cerrar mejor charla.
    Espero sus respuestas y audios, desde lo profesional. Gracias, saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Por lo que describes, parece que se ha creado un vínculo ambiguo: hubo intimidad y señales de interés, pero cuando expresaste que querías algo más, él te comunicó que no veía posible mantener una relación. Después, los contactos y distanciamientos sucesivos han podido mantener en ti la ilusión de que quizá la situación cambiara.

    Este tipo de dinámica suele generar bastante confusión. Cuando una persona aparece, se aleja y vuelve a contactar, cada nuevo acercamiento puede reactivar la esperanza, aunque no exista una propuesta clara de relación. No significa necesariamente que él quiera hacerte daño; puede apreciarte y desear conservar el contacto. Sin embargo, sus apariciones parecen tener un efecto emocional negativo en ti, y eso es importante tenerlo en cuenta.

    Bloquearlo no tiene por qué ser una decisión incorrecta. Puede ser una forma de protegerte y sostener el límite que ya habías intentado establecer verbalmente en dos ocasiones. Un límite no necesita ser aceptado o comprendido por la otra persona para ser válido. Lo importante es que el bloqueo no se utilice para provocar una reacción, comprobar si insiste o conseguir que cambie de opinión, sino para facilitar tu distanciamiento y recuperación emocional.

    También podrías haber cerrado la conversación mediante un último mensaje, pero no estabas obligada a hacerlo. Ya le habías explicado anteriormente que mantener el contacto te hacía daño. Por tanto, no necesariamente quedó algo pendiente que debas volver a aclarar.

    Puede ayudarte preguntarte no solo qué deseas que ocurra, sino qué está ocurriendo realmente. Hasta ahora, él ha mantenido el contacto de manera intermitente, pero no ha expresado una intención clara de construir la relación que tú deseas. Intentar basarte en sus decisiones actuales, más que en las posibilidades futuras, puede ayudarte a reducir la incertidumbre.

    Durante un tiempo sería recomendable mantener la distancia, evitar revisar sus redes o buscar información sobre él y permitirte atravesar el duelo por lo que ocurrió y por lo que imaginaste que podía llegar a ocurrir. También conviene recordar que sentir esperanza o echarlo de menos no significa que debas retomar el contacto.

    Si notas que esta situación ocupa gran parte de tus pensamientos, afecta a tu autoestima o te resulta muy difícil mantener los límites, un proceso psicológico puede ayudarte a comprender qué necesidades se activan en este vínculo y a relacionarte desde una posición más segura. No se trata de juzgarte por haberte ilusionado, sino de ayudarte a elegir relaciones en las que exista reciprocidad, claridad y disponibilidad emocional.


  • Hola me siento hace mucho tiempo mal mi marido tiene fotos de otras mujeres en su teléfono y una le

    Hola me siento hace mucho tiempo mal mi marido tiene fotos de otras mujeres en su teléfono y una le enviaron un mensaje que le decían hola mi amor no se qué pensar y eso me hace ponerme. Celosa además de tener mucho inseguridad ayuda por favor...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Es comprensible que encontrar fotos de otras mujeres en el teléfono de tu marido y ver un mensaje en el que alguien le escribe “hola, mi amor” te genere inseguridad, celos y desconfianza. En este caso, tu malestar no aparece únicamente por una imaginación o una inseguridad personal, sino ante una situación ambigua que necesita una explicación clara.

    Antes de sacar conclusiones definitivas, conviene diferenciar lo que sabes de lo que temes. Sabes que tiene esas fotografías y que recibió ese mensaje, pero todavía desconoces quién es esa persona, qué tipo de relación mantienen y cuál es el contexto. Sentir preocupación no significa que estés exagerando, aunque tampoco permite confirmar por sí solo que exista una infidelidad.

    Sería recomendable hablar con él en un momento tranquilo, evitando comenzar desde la acusación. Puedes expresarlo de forma directa: “He visto estas fotografías y ese mensaje, y me he sentido insegura y preocupada. Necesito que me expliques qué relación tienes con esa persona y que podamos hablar con sinceridad”. Observa no solo su explicación, sino también si muestra disposición para escucharte, aclarar la situación y comprender cómo te afecta.

    También es importante que reflexionéis sobre los límites de vuestra relación: qué consideráis una conducta aceptable con otras personas, qué entendéis por fidelidad y qué acuerdos necesitáis para sentiros seguros. No se trata de controlar su teléfono constantemente, sino de recuperar la confianza mediante transparencia, coherencia y respeto mutuo.

    Procura no responsabilizarte completamente pensando que el problema es que eres demasiado celosa o insegura. Tus emociones merecen ser escuchadas, aunque después sea necesario trabajar cómo las gestionas. Al mismo tiempo, revisar el teléfono de forma repetida, buscar pruebas o mantenerte en una vigilancia constante puede aumentar mucho la ansiedad sin resolver el conflicto.

    Si él evita sistemáticamente la conversación, cambia sus versiones, te ridiculiza por preguntar o la desconfianza se mantiene incluso después de hablarlo, una terapia de pareja podría ayudaros a aclarar lo ocurrido y valorar si es posible reconstruir la confianza. También puede ser útil un acompañamiento psicológico individual para fortalecer tu seguridad y ayudarte a tomar decisiones desde la calma, no desde el miedo.


  • Porque cuando estoy en la penetración me duele aunque es un poco rico pero no puedo llegar al orgasm

    Porque cuando estoy en la penetración me duele aunque es un poco rico pero no puedo llegar al orgasmo y cuando lo
    entra entero me duele

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Sentir placer y dolor al mismo tiempo durante la penetración es posible, pero el dolor no debería normalizarse ni soportarse para continuar. Cuando aparece al introducir el pene puede relacionarse con falta de lubricación o excitación suficiente, irritación, alguna infección o una contracción involuntaria de la musculatura vaginal. Si surge especialmente cuando entra por completo, puede tratarse de un dolor profundo relacionado con la posición, una penetración demasiado intensa o determinadas causas ginecológicas.

    Conviene dedicar más tiempo a la excitación previa, utilizar abundante lubricante y elegir posturas en las que tú puedas controlar la profundidad y el ritmo, por ejemplo colocándote encima. Comunícale que reduzca la profundidad y deteneos si aparece dolor; forzar la penetración puede aumentar la tensión muscular y hacer que el problema se repita.

    Respecto al orgasmo, es completamente habitual no alcanzarlo únicamente mediante la penetración. La mayoría de las mujeres necesitan estimulación directa o indirecta del clítoris, mediante las manos, sexo oral o un vibrador, antes o durante la penetración. No significa que tengas ningún problema sexual.

    Si el dolor se presenta de forma repetida, es intenso o ha aparecido recientemente, sería recomendable consultar con un/a ginecólogo/a para descartar infecciones, sequedad, alteraciones del suelo pélvico, endometriosis u otras causas. Busca valoración especialmente si también tienes flujo diferente, mal olor, picor, ardor al orinar, sangrado, fiebre o dolor pélvico fuera de las relaciones.

    Una vez descartada una causa médica, la terapia sexológica pueden ayudarte si existe tensión, miedo al dolor o dificultad para relajarte.


  • Hola. Tengo 40 años y hace cuatro meses terminó una relación de cuatro años. He hecho terapia en var

    Hola. Tengo 40 años y hace cuatro meses terminó una relación de cuatro años. He hecho terapia en varias ocasiones, pero siento que sigo repitiendo ciertos patrones y necesito orientación sobre qué tipo de ayuda puede encajar conmigo.

    Tengo un patrón de inseguridad, miedo a perder a la otra persona y apego ansioso. Normalmente, cuando una relación empieza a hacerme daño, suelo irme, pero en esta me quedé porque sentía que había un equipo y un proyecto de futuro. Acabé perdiéndome a mí misma, alejándome de mi familia, amistades e intereses.

    La ruptura llegó porque yo quería ser madre y formar una familia y ese proyecto finalmente no se dio. Me siento muy dolida y con miedo porque tengo 40 años y siento que el tiempo juega en mi contra.

    Aunque terminamos hace cuatro meses, seguimos conviviendo hasta hace pocos días. Hubo mensajes ambiguos sobre un posible futuro juntos, sobre sanar la relación y quizá más adelante tener hijos, y siento que al final tuve que tomar yo la decisión de irme aunque no quería hacerlo.

    Ahora estoy en casa de mi madre y me siento completamente desbordada. Siento que he perdido a la persona que amo, mi hogar, mi proyecto de familia y parte de mi identidad. Él sigue con su vida mientras yo siento que tengo que empezar de cero.

    Duermo mal, como poco, no tengo ganas de ver a nadie y siento que nada me importa excepto él. Me cuesta entender cómo, aunque racionalmente sé muchas cosas, acabo perdiéndome a mí misma.

    No sé si mi duelo empezó hace cuatro meses o si está empezando ahora que realmente me he ido y he aceptado la pérdida. Me gustaría saber si esto entra dentro de un duelo normal, cuánto tiempo puede durar y en qué debería centrarme ahora para poder salir adelante.

    ¿Hay profesionales especializados en apego, dependencia emocional o trauma relacional? ¿Se puede trabajar esto durante el duelo? ¿Es posible conseguir un cambio real después de varios intentos de terapia?

    Gracias por leerme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que estás atravesando no es únicamente la pérdida de una pareja. También estás viviendo la pérdida del hogar compartido, del proyecto de maternidad, del futuro que habías imaginado y de una parte de la identidad que construiste dentro de esa relación. Por eso es comprensible que te sientas desbordada, aunque racionalmente sepas que marcharte podía ser necesario.

    Es muy posible que el duelo se haya intensificado ahora. Aunque la relación terminara hace cuatro meses, continuasteis conviviendo y recibiste mensajes ambiguos sobre una posible reconciliación y un futuro juntos. Mientras existía esa posibilidad, una parte de ti podía seguir esperando. La separación física de hace pocos días probablemente ha convertido la pérdida en algo más concreto, por lo que emocionalmente puedes sentir que el duelo está comenzando ahora.

    No existe un plazo exacto para superar una ruptura ni un proceso lineal. Al principio pueden aparecer tristeza intensa, incredulidad, necesidad de contacto, dificultades para dormir, pérdida de apetito y aislamiento. Habitualmente estas reacciones van fluctuando y reduciéndose con el tiempo, pero la intensidad y la interferencia en la vida diaria son más importantes que el número de meses transcurridos.

    En tu caso, que duermas mal, comas poco, no quieras ver a nadie y sientas que nada te importa excepto él indica un nivel de sufrimiento que merece acompañamiento profesional desde ahora. No es necesario esperar a que el duelo se vuelva “patológico”. Si estos síntomas se mantienen la mayor parte del día, empeoran o te impiden atender las necesidades básicas, conviene solicitar también una valoración médica o psicológica para descartar un episodio depresivo u otra complicación emocional.

    Durante estas primeras semanas, el objetivo no debería ser comprender toda la relación ni dejar de quererlo inmediatamente, sino estabilizarte:

    * Recuperar progresivamente el sueño, la alimentación y las rutinas básicas.
    * Mantenerte acompañada, aunque inicialmente no tengas ganas de socializar.
    * Limitar el contacto con él si sus mensajes reactivan la esperanza y te impiden aceptar la situación actual.
    * Volver poco a poco a tus amistades, familia, intereses y espacios propios.
    * Evitar tomar como referencia lo que él podría querer en el futuro y observar lo que está eligiendo en el presente.

    Respecto al tipo de terapia, sí existen profesionales especializados en relaciones, apego, dependencia emocional, duelo y patrones vinculares. “Apego ansioso” puede ser una manera útil de describir ciertas reacciones, pero no debería convertirse en una etiqueta que explique todo lo que te ocurre. Conviene que el profesional realice una evaluación individual y comprenda cómo aprendiste a vincularte, qué te lleva a abandonar tus necesidades, cómo respondes ante la ambigüedad y qué señales ignoras cuando temes perder una relación.

    Podría encajarte una terapia integradora con perspectiva de apego, terapia de esquemas, terapia interpersonal o un enfoque psicodinámico relacional. La terapia cognitivo-conductual y la activación conductual también pueden ayudar con la rumiación, el aislamiento y la pérdida de rutinas. La terapia interpersonal trabaja específicamente el duelo, los cambios de rol y las dificultades en las relaciones. El EMDR u otros tratamientos centrados en trauma solo estarían indicados si, tras una valoración, existen experiencias traumáticas concretas; una ruptura dolorosa no implica automáticamente un trauma clínico.

    Sí, es posible trabajar estos patrones mientras atraviesas el duelo. Probablemente el proceso tenga dos fases que se irán solapando: primero ayudarte a sostener la pérdida y recuperar estabilidad; después comprender de qué manera fuiste renunciando a ti misma y aprender a mantener tu identidad, tus vínculos y tus límites dentro de futuras relaciones.

    Haber realizado terapia anteriormente sin conseguir todos los cambios que esperabas no significa que no puedas cambiar. A veces el enfoque no era el adecuado, no existía suficiente conexión con el profesional o se trabajó la comprensión intelectual sin trasladarla a decisiones y comportamientos concretos. En una primera consulta puedes preguntar cómo se abordarán tus patrones relacionales, qué objetivos se plantearán y cómo se evaluará el progreso.

    Por último, dado que el deseo de ser madre forma parte central de tu dolor y tienes 40 años, puede ser conveniente solicitar una consulta informativa con ginecología o medicina reproductiva, independientemente de esta relación. No para obligarte a decidir ahora ni aumentar tu presión, sino para conocer tu situación y tus opciones reales sin dejar todo tu proyecto de maternidad condicionado a una posible reconciliación. Las sociedades médicas recomiendan no demorar la orientación especializada alrededor de esta edad.

    Ahora mismo no estás empezando desde cero: estás comenzando desde una experiencia muy dolorosa, pero también desde una mayor conciencia sobre lo que no quieres volver a perder de ti misma. Si aparecieran pensamientos de hacerte daño, desesperanza extrema o sintieras que no puedes mantenerte a salvo, busca ayuda urgente y permanece acompañada.


  • Hola, buen día. Tengo 32 años y presento un patrón de preocupación constante, sobrepensamiento y cre

    Hola, buen día. Tengo 32 años y presento un patrón de preocupación constante, sobrepensamiento y creación de escenarios catastróficos que me acompaña desde la infancia (de niña tenía onicofagia severa y miedos intensos a que le pasara algo a mi mamá).Soy mamá desde los 18 años. Mi hijo mayor (14 años) nació con un síndrome y problemas de salud graves, y mi hijo menor (casi 3 años) llegó tras la pérdida de dos embarazos y 8 años de búsqueda. Debido a estas experiencias difíciles, mi nivel de alerta y sobreprotección se ha elevado muchísimo. Me cuesta mucho separarme de ellos o delegar su cuidado a familiares por el temor constante a que algo malo les suceda, lo cual me ha generado críticas en mi entorno y ha influido en decisiones familiares importantes (como la dinámica escolar de mi hijo mayor).Me cuesta mucho controlar este bucle de pensamientos negativos, al grado de que a veces afecta mi descanso y mis sueños.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Por lo que describes, parece que la preocupación y la anticipación de peligros te acompañan desde la infancia, aunque las experiencias posteriores —la enfermedad de tu hijo, las pérdidas gestacionales y los años de espera hasta el nacimiento del pequeño— pueden haber intensificado considerablemente tu necesidad de mantenerlo todo bajo control.

    Después de vivir situaciones en las que realmente ocurrieron acontecimientos difíciles e imprevisibles, es comprensible que tu mente haya aprendido a permanecer en alerta. El problema es que ese mecanismo de protección puede mantenerse activo incluso cuando no existe un peligro inmediato, generando pensamientos catastróficos, sobreprotección, dificultad para delegar y problemas de sueño.

    No es posible establecer un diagnóstico únicamente con esta información, pero sería recomendable valorar si existe un trastorno de ansiedad, síntomas relacionados con experiencias traumáticas o una combinación de ambos. La preocupación persistente, difícil de controlar y con repercusión en el descanso, las decisiones familiares y la vida cotidiana merece una evaluación profesional.

    Puede ayudarte comenzar a diferenciar entre el cuidado necesario y las conductas impulsadas por la ansiedad. Por ejemplo, comprobar que una persona es adecuada para cuidar a tus hijos constituye una precaución razonable; no separarte nunca de ellos, aun cuando estén con familiares responsables, puede aliviarte momentáneamente, pero también reforzar la idea de que solo están seguros si tú permaneces presente.

    El objetivo terapéutico no sería que dejaras de preocuparte por tus hijos, sino aprender a tolerar progresivamente la incertidumbre sin organizar toda la vida familiar alrededor del miedo. Esto puede trabajarse mediante pequeñas exposiciones planificadas: delegar durante periodos breves en una persona de confianza, evitar comprobaciones constantes y ampliar gradualmente el tiempo de separación. Es importante hacerlo de manera progresiva y no como una obligación brusca.

    También puedes practicar algunas pautas:

    * Anotar el escenario que temes y diferenciar entre lo que es posible y lo que resulta probable.
    * Preguntarte qué pruebas existen de que el peligro está ocurriendo en este momento.
    * Reservar diariamente un tiempo limitado para revisar las preocupaciones, posponiéndolas cuando aparezcan fuera de ese horario.
    * Reducir las búsquedas, llamadas o comprobaciones utilizadas únicamente para obtener tranquilidad inmediata.
    * Recuperar espacios propios de descanso, actividades agradables y apoyo familiar.

    Tus experiencias explican que tu sistema de alarma se haya vuelto especialmente sensible, pero no significa que tengas que vivir siempre de esta manera. Se puede aprender a proteger a tus hijos sin que el miedo dirija todas tus decisiones. Dado que ya afecta a tu descanso, a la dinámica familiar y a tu capacidad para delegar, sería aconsejable iniciar una valoración psicológica sin esperar a que el malestar aumente.


  • Me tocó ..el ano y me excito. Mucho soy hombre etero..

    Me tocó ..el ano y me excito. Mucho soy hombre etero..

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Que la estimulación anal te haya producido mucha excitación no significa que hayas dejado de ser heterosexual. La orientación sexual se relaciona con quién te atrae afectiva y sexualmente, no con una práctica concreta ni con la zona del cuerpo que te produce placer.

    El ano y la zona perineal tienen muchas terminaciones nerviosas y, en los hombres, la estimulación interna también puede alcanzar indirectamente la próstata, por lo que es normal que resulte placentera. Puedes disfrutar de esa sensación y seguir sintiéndote atraído exclusivamente por mujeres.

    Lo importante es que cualquier práctica se realice con consentimiento, comodidad, higiene, lubricación abundante y sin dolor. Si deseas explorarla, conviene hacerlo de forma gradual y detenerse si aparece molestia, sangrado o incomodidad.

    No necesitas etiquetarte de otra manera por haber disfrutado de esta experiencia. El placer corporal no determina por sí solo la orientación sexual.


  • Me gustaría q la contestara un psicólogo, cuento yo hace 20 años estuve con un saguitario yo soy Gém

    Me gustaría q la contestara un psicólogo, cuento yo hace 20 años estuve con un saguitario yo soy Géminis, se dejó cada uno hizo su vida el se caso yo no, nos encontramos hace 3 años y fuimos pareja escondida yo por q el está separado de hace dos sin papel a día de hoy con una aries sin hijos pero mantenida por él ella y su hija, a día de hoy me dice q q na da pasado pagina q recuerda muchos años buenos con ella, a mí me escondía de la gente pero lo acepté por q pensé q sería poco tiempo, hicieron propuesta de matrimonio pero ninguna de las partes se mueve, yo creo q ella espera la vida q tenía de lujos la perdió y la quiere, y el la separación le cuesta dinero y eso duele. Pero yo a paseo. Gracias saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Entiendo que esta situación te genere dolor, confusión y sensación de haber sido apartada después de haber esperado que la relación pudiera consolidarse.

    Desde la psicología, los signos del zodiaco no permiten explicar ni predecir el comportamiento dentro de una relación. Para comprender lo que está ocurriendo es más útil fijarse en los hechos: durante estos años él ha mantenido la relación contigo de forma oculta, no ha resuelto claramente su situación anterior y actualmente te comunica que debes pasar página.

    Es comprensible que intentes encontrar una explicación pensando que ella desea recuperar su anterior nivel de vida o que él evita separarse por el coste económico. Sin embargo, estas son hipótesis que pueden mantenerte atrapada tratando de comprender o justificar sus decisiones. Lo que sí puedes valorar es que, hasta ahora, él no ha realizado acciones concretas para ofrecerte una relación visible, estable y comprometida.

    Aceptar durante un tiempo una relación escondida porque confiabas en que la situación cambiaría no significa que seas culpable de lo sucedido. Probablemente actuaste desde el afecto y la esperanza. No obstante, cuando una promesa futura se mantiene durante años sin avances reales, conviene preguntarse cuánto tiempo más deseas esperar y qué coste emocional está teniendo para ti.

    Que él recuerde momentos buenos con su anterior pareja no invalida lo que vivisteis, pero tampoco constituye una garantía de futuro contigo. Si ahora te ha pedido que pases página, puede ser doloroso, pero es importante tomar en consideración su posición actual y no únicamente lo que te prometió o insinuó anteriormente.

    En este momento, lo más protector puede ser establecer distancia, reducir el contacto y dejar de buscar explicaciones en las decisiones de él o de su expareja. El objetivo no sería demostrarle lo que ha perdido, sino recuperar tu dignidad, tus vínculos, tus proyectos y la posibilidad de construir una relación en la que no tengas que permanecer escondida.

    Si te cuesta romper este ciclo, mantienes la esperanza a pesar de sus decisiones o sientes que esta relación ha afectado mucho a tu autoestima, un proceso psicológico puede ayudarte a elaborar el duelo y comprender qué necesidades te llevaron a aceptar una relación con tanta ambigüedad. Mereces una relación basada en hechos, reciprocidad y disponibilidad emocional, no únicamente en promesas futuras.


  • Mi esposo tarda menos de 2 minutos en eyacular, y me dice que con sus antiguas parejas se tardaba mu

    Mi esposo tarda menos de 2 minutos en eyacular, y me dice que con sus antiguas parejas se tardaba mucho más para eyacular

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Que tu esposo tarde menos de dos minutos en eyacular puede ser compatible con una dificultad de control eyaculatorio, pero el tiempo no es el único criterio. También debe valorarse si ocurre de manera repetida, si siente que no puede retrasar la eyaculación y si genera malestar en alguno de los dos o afecta a vuestra vida sexual.

    El hecho de que con parejas anteriores tardara más no significa que el problema seas tú ni que se sintiera más atraído por ellas. La respuesta sexual puede cambiar con el tiempo y según el contexto. El estrés, la ansiedad por rendir, la frecuencia de las relaciones, la excitación, las dificultades de erección, determinados problemas médicos o la dinámica de la pareja pueden influir. Cuando antes existía un mayor control y la dificultad aparece posteriormente, se habla de posible eyaculación precoz adquirida.

    Las comparaciones con antiguas parejas suelen aumentar la inseguridad y la presión, lo que puede empeorar la situación. Sería más útil hablar de cómo os sentís actualmente y de qué necesitáis para disfrutar ambos, evitando centrar toda la relación sexual en la duración de la penetración. Podéis ampliar el tiempo dedicado a las caricias, la estimulación oral o manual y otras prácticas satisfactorias antes o después de la eyaculación.

    Si sucede en la mayoría de los encuentros, ha aparecido recientemente o está generando malestar, sería recomendable que consultara con un urólogo, médico y/o sexólogo . Existen intervenciones psicológicas, sexológicas y farmacológicas eficaces, pero el tratamiento debe adaptarse a la causa y ser indicado por un profesional.

    Lo importante es abordar el tema como una dificultad compartida y tratable, no como un fallo personal ni como una comparación con sus relaciones anteriores.


  • Hola, mi caso es el siguiente, conoci a mi actual pareja mientras ella se dedicaba a la prostitucion

    Hola, mi caso es el siguiente, conoci a mi actual pareja mientras ella se dedicaba a la prostitucion, después de 3 meses juntos habíamos acordado que ya no la ejercería más, y 3 meses después de este acuerdo descubrí que ella seguía ejerciendo, el engaño me dolió muchísimo, ella me dijo que solo lo hizo para sostener su situación económica pero más alla de ello me pudo mucho que lo hubiera ocultado tanto tiempo, me duele porque realmente la amo y quisiera comprenderla pero es una situación muy difícil de afrontar para mi

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Es comprensible que te sientas profundamente dolido/a. Parece que lo que más te ha afectado no es únicamente que tu pareja continuara ejerciendo, sino que incumpliera un acuerdo importante y te lo ocultara durante varios meses. Esto puede generar una ruptura de la confianza, inseguridad y muchas dudas sobre la relación.

    Intentar comprender sus motivos no significa que debas restar importancia a tu dolor. Es posible que continuara por necesidad económica, miedo a no poder mantenerse o dificultad para encontrar otra alternativa, pero también es cierto que aceptó un compromiso contigo y no te informó de que no podía cumplirlo. Ambas realidades pueden coexistir: tu pareja puede haber atravesado una situación difícil y tú puedes sentirte engañado/a.

    Antes de decidir si continuar, sería importante mantener una conversación clara, evitando tanto el interrogatorio como la justificación inmediata. Necesitas saber si realmente desea abandonar esa actividad, qué dificultades económicas se lo impiden, qué plan realista tiene para sostenerse y si está dispuesta a reconstruir la confianza mediante hechos y transparencia. Tampoco sería saludable que asumieras por completo la responsabilidad de mantenerla económicamente para evitar que vuelva a ejercer.

    También conviene que revises tus propios límites: si podrías continuar en la relación en caso de que decidiera seguir ejerciendo, qué necesitarías para recuperar la confianza y qué situaciones no estás dispuesto/a a aceptar. Amar a una persona no obliga a permanecer en una relación cuyas condiciones te resultan emocionalmente insostenibles.

    Dado que ha existido actividad sexual con otras personas sin que tú lo supieras, sería prudente que ambos consultéis con un profesional sanitario para valorar pruebas de infecciones de transmisión sexual y acordéis medidas de protección hasta conocer los resultados.

    Si ambos queréis continuar, una terapia de pareja o sexológica puede ofrecer un espacio para comprender lo ocurrido, establecer acuerdos realistas y valorar si es posible reparar la confianza. El objetivo no sería juzgar su actividad ni obligarte a aceptarla, sino comprobar si podéis construir una relación basada en sinceridad, consentimiento y límites compartidos.


  • Soy virgen y hoy usé un vibrador por primera vez, y comencé a sacudirme y temblar como loca en tan s

    Soy virgen y hoy usé un vibrador por primera vez, y comencé a sacudirme y temblar como loca en tan solo pocos minutos, fue un placer extraño y quisquilloso, es esto normal?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Sí, lo que describes puede ser completamente normal. Durante una excitación intensa o un orgasmo pueden aparecer temblores, sacudidas, contracciones musculares involuntarias, aumento de la respiración y una sensación repentina de liberación de tensión. La estimulación con vibrador puede ser especialmente intensa, sobre todo la primera vez, porque proporciona una estimulación constante y diferente a la manual.

    Ese placer “extraño” también puede deberse a que era una sensación nueva y muy intensa. No todas las personas experimentan el orgasmo de la misma manera: algunas sienten contracciones claras, otras temblores en las piernas o en todo el cuerpo, y otras simplemente una sensación de relajación o placer.

    Ser virgen no modifica esta respuesta ni impide utilizar un vibrador. La virginidad es un constructo cultural y no se pierde por masturbarse. Lo importante es utilizar el dispositivo de forma cómoda y segura: comenzar con una intensidad baja, detenerse si aparece dolor, utilizar lubricante compatible con el material del juguete y limpiarlo antes y después de usarlo.

    Si los temblores desaparecieron al terminar la estimulación y no hubo dolor, sangrado, desmayo o pérdida de conciencia, probablemente formaron parte de una respuesta sexual normal. Si las sacudidas continúan mucho tiempo después, aparecen fuera del contexto sexual o van acompañadas de síntomas preocupantes, sería conveniente consultarlo con un profesional.


  • Hola, soy mujer de 19 años y me gustaría consultar si mis dificultades para sentir empatía, experime

    Hola, soy mujer de 19 años y me gustaría consultar si mis dificultades para sentir empatía, experimentar emociones y relacionarme con otras personas podrían estar relacionadas con algún rasgo o trastorno de personalidad. Me gustaría saber si sería recomendable acudir a un psicólogo especializado en personalidad para una evaluación.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Las dificultades para sentir o identificar emociones, conectar con otras personas o experimentar empatía pueden aparecer por motivos muy diferentes y, por sí solas, no permiten concluir que exista un trastorno de personalidad.

    Antes de plantear ese diagnóstico habría que comprender qué significa exactamente para ti “no sentir empatía”: si te cuesta reconocer lo que otra persona siente, comprender su punto de vista, experimentar una respuesta emocional o demostrar externamente preocupación, aunque internamente sí te importe. La empatía incluye capacidades distintas y no todas tienen que estar afectadas de la misma manera.

    También convendría explorar desde cuándo te ocurre, si aparece en todas las relaciones, cuánto interfiere en tu vida y si existen otros síntomas. La desconexión emocional puede relacionarse con depresión, estrés prolongado, experiencias traumáticas, mecanismos de protección, dificultad para identificar y expresar emociones o determinadas características del neurodesarrollo. La pérdida de interés o de capacidad para disfrutar también puede aparecer en cuadros depresivos.

    Los trastornos de personalidad implican patrones persistentes de pensamiento, emoción y relación que aparecen en diferentes ámbitos de la vida y provocan dificultades significativas. No se diagnostican a partir de un rasgo aislado ni mediante cuestionarios disponibles en internet; requieren una evaluación clínica completa, teniendo en cuenta tu historia personal, familiar, social y emocional.

    Sí sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a sanitario/a o clínico/a con experiencia en evaluación psicológica, personalidad y diagnóstico diferencial. No es imprescindible que el profesional trabaje exclusivamente con trastornos de personalidad, pero sí que pueda explorar otras explicaciones antes de atribuir lo que te ocurre a uno de ellos. En algunos casos puede utilizar entrevistas clínicas y pruebas estandarizadas, aunque estas siempre deben interpretarse dentro de una evaluación más amplia.

    Puedes explicar en la primera consulta situaciones concretas: qué sucede cuando alguien está triste, cómo reaccionas ante el afecto, si te cuesta reconocer tus propias emociones, si deseas relacionarte pero no sabes cómo hacerlo o si, por el contrario, no experimentas interés. Estos ejemplos serán más útiles que intentar acudir con una etiqueta ya definida.

    Buscar una valoración no significa necesariamente que tengas un trastorno. Puede ayudarte a comprender tu funcionamiento emocional, detectar necesidades específicas y aprender habilidades de identificación emocional, comunicación y relación. Si esta desconexión ha aparecido recientemente, se acompaña de aislamiento intenso, pérdida generalizada de interés, deterioro importante en tu vida o pensamientos de hacerte daño, sería conveniente solicitar ayuda profesional con mayor prontitud.


Preguntas populares

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.