Preguntas de pacientes (87)

  • ¿Hay riesgo de contagio de vih para una persona si se tiene gingivitis por medio de besos profundos

    ¿Hay riesgo de contagio de vih para una persona si se tiene gingivitis por medio de besos profundos ?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Sí, pero el riesgo por besos profundos es extremadamente bajo.

    El VIH no se transmite por la saliva. Por eso, besar (incluso con beso profundo) no se considera una vía habitual de transmisión. El escenario teórico de riesgo sería muy excepcional: que una persona con VIH tuviera sangrado visible en la boca, la otra persona también tuviera heridas abiertas o encías sangrantes, y hubiera intercambio de sangre, no solo saliva.

    Tener gingivitis puede hacer que las encías sangren con más facilidad, pero si no hubo sangre visible en cantidad, el riesgo sigue siendo prácticamente nulo. Aun así, conviene tratar la gingivitis con un dentista, no solo por VIH, sino por salud bucal general.

    También es importante tener en cuenta si la persona con VIH está en tratamiento antirretroviral y mantiene una carga viral indetectable. En ese caso, el riesgo de transmisión sexual es nulo en las relaciones sexuales, lo que se conoce como indetectable = intransmisible. Aunque el beso ya se considera una práctica sin riesgo relevante, una carga viral controlada añade aún más tranquilidad.

    Si además del beso hubo sexo sin preservativo, contacto con sangre, heridas abiertas o exposición a fluidos sexuales, ahí sí habría que valorar una prueba de VIH según el tiempo transcurrido. Para una exposición reciente de alto riesgo, la profilaxis postexposición solo se valora dentro de las primeras 72 horas, pero un beso con gingivitis normalmente no es indicación de profilaxis.


  • Tuve una relación con una persona mucho mayor que yo Al mes, iniciaban las peleas por celos, por m

    Tuve una relación con una persona mucho mayor que yo
    Al mes, iniciaban las peleas por celos, por mi carácter débil que el me decía, nunca quiso que llorara para nada.
    Cada que hacíamos llamadas, siempre peleamos y me colgaba hasta apagar el teléfono
    Hasta un día me dijo que no me enamorara de el
    Siempre le he llamado para saber cómo está, resolver las situaciones, llevar bien la relación y apoyarnos en situaciones
    Ahora, el me señala de tóxica y ensimosa por dichas llamadas y me dijo que ya le choque que por eso se alejó de mi
    Y siempre me señala que por mi culpa de las llamadas eche a perder la relación
    No sé que hacer

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Por lo que describes, parece que esta relación ha estado marcada por discusiones frecuentes, celos, descalificaciones y una dinámica en la que tú intentabas acercarte para reparar, mientras él se alejaba, colgaba o apagaba el teléfono. Ese patrón suele generar mucha ansiedad, porque cuanto más distancia percibes, más necesidad aparece de llamar, explicar o arreglar; y cuanto más llamas, más la otra persona puede sentirse invadida y alejarse.

    Es importante que revises dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, tus llamadas constantes pueden haber surgido desde la angustia y la necesidad de recuperar seguridad, pero si eran insistentes y él había pedido espacio, también pudieron resultar invasivas. Por otro lado, eso no justifica que te descalifique, te llame “tóxica”, te culpe de toda la relación o te haga sentir que tus emociones son un problema. En una relación sana, los conflictos se hablan con respeto, no mediante castigos de silencio, apagones de teléfono o culpabilización.

    También es relevante que él te dijera “no te enamores de mí”. Esa frase indica una falta de disponibilidad emocional o de compromiso que conviene tomar en serio, aunque después hubiera momentos de cercanía. A veces una persona mantiene el vínculo, pero no quiere hacerse responsable de lo que genera en la otra.

    Ahora mismo lo más recomendable no es seguir llamando para intentar convencerlo o reparar la relación. Si él ha dicho que necesita distancia o que se alejó, insistir probablemente aumentará tu ansiedad y reforzará la idea de que tienes que perseguir para no perder. Necesitas detener ese ciclo.

    Puedes enviar, si lo consideras necesario, un único mensaje breve y respetuoso, por ejemplo: “Entiendo que necesitas distancia. No voy a insistir más. También necesito cuidar mi bienestar y tomar espacio para mí”. Después, mantén el límite y evita seguir buscando explicaciones.

    A nivel psicológico, sería útil trabajar qué se activa en ti cuando una persona se aleja: miedo al abandono, culpa, necesidad de reparación inmediata, dificultad para tolerar la incertidumbre o tendencia a responsabilizarte de todo. Eso no significa que “la culpa sea tuya”, sino que hay un patrón que puedes aprender a regular.

    También conviene que observes si en la relación hubo señales de desigualdad o manipulación: diferencia de edad importante, control sobre tus emociones, críticas a tu forma de ser, celos, invalidación del llanto, hacerte responsable de sus alejamientos o cambiar entre cercanía y rechazo. Si esto se repite, puede afectar mucho tu autoestima.

    Mi recomendación es que tomes distancia, no para castigarlo, sino para recuperar claridad. Busca apoyo en personas de confianza y, si puedes, inicia un proceso psicológico centrado en dependencia emocional, apego ansioso, autoestima y límites. Amar o querer resolver no basta si la relación te deja sintiéndote culpable, confundida y cada vez más pequeña.


  • Tengo 70 años y mi esposa 20 años menor que yo ,lo que pasa.es que no puedo tener sexo con ella x en

    Tengo 70 años y mi esposa 20 años menor que yo ,lo que pasa.es que no puedo tener sexo con ella x enfermedad de diabetes y corazon,y tengo mucha pena x ella,y le expliqué que tenga sexo con alguien de su trabajo,estará bien lo que le dije,,es más le dije que me gustaría presenciar el acto..

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Entiendo que sientas pena por tu esposa y preocupación por no poder mantener relaciones sexuales como antes, especialmente teniendo diabetes y una enfermedad cardíaca. Sin embargo, antes de asumir que la única salida es que ella tenga relaciones con otra persona, sería recomendable valorar opciones médicas y sexológicas.

    La diabetes y los problemas cardiovasculares pueden influir mucho en la erección, el deseo y la respuesta sexual. Además, algunos tratamientos para la disfunción eréctil pueden estar contraindicados si se toman ciertos medicamentos para el corazón, especialmente nitratos, por lo que no conviene automedicarse. Lo más adecuado sería consultar con urólogo y cardiólogo para valorar qué tipo de actividad sexual es segura en tu caso y qué tratamientos podrían ayudarte.

    También es importante ampliar la idea de sexualidad. Si la penetración no es posible o no es segura por ahora, pueden existir otras formas de intimidad: caricias, besos, masajes, masturbación compartida, sexo oral si ambos lo desean, juguetes sexuales o encuentros eróticos sin exigencia de erección. La vida sexual de una pareja no tiene que reducirse únicamente al coito.

    Respecto a proponerle que tenga sexo con otra persona, no está “mal” si nace de una conversación libre, madura y consensuada por ambos. Algunas parejas acuerdan formas de no monogamia, pero esto solo puede funcionar si no aparece desde la culpa, la presión o el miedo a perder a la pareja. Tu esposa tendría que desearlo realmente, sentirse libre para aceptar o rechazarlo, y ambos tendríais que hablar con mucha claridad de límites, emociones, protección sexual y consecuencias.

    El hecho de que sea alguien de su trabajo añade un riesgo importante: puede generar problemas laborales, emocionales o de convivencia si después aparecen celos, incomodidad o conflictos. Por eso no sería recomendable plantearlo como una solución rápida a tu culpa.

    También mencionas que te gustaría presenciar el acto. Esa fantasía puede existir y no tiene por qué ser patológica, pero debe hablarse con mucho cuidado. No basta con que a ti te excite o te alivie; tu esposa y la tercera persona tendrían que consentirlo de manera clara y sin presión. El consentimiento implica que no haya coerción, manipulación ni sexo contra la voluntad de ninguna persona.

    Mi recomendación sería que no toméis una decisión así desde la pena o la desesperación. Primero consultad médicamente qué opciones existen para tu salud sexual. Después, si ambos queréis explorar acuerdos sexuales diferentes, sería muy conveniente acudir a terapia sexual o de pareja para hablarlo con calma, revisar límites y evitar que una propuesta nacida del amor termine generando más dolor.

    Tu preocupación por ella habla de cariño, pero no necesitas sacrificarte ni empujarla hacia otra persona para demostrar amor. Lo prioritario es que ambos podáis hablar de deseo, intimidad, salud y límites de una forma honesta y segura.


  • Desde hace seis años no copulo con mi mujer dado que se le desprendió la matriz y le es muy doloroso

    Desde hace seis años no copulo con mi mujer dado que se le desprendió la matriz y le es muy doloroso si pretendemos penetrar, así que por tanto no hacemos ninguna relación sexual, hay algo de apatía. Yo hace unos seis meses me operé de próstata y por ello ya no eyaculo pero si me masturbo tengo muy buena sensación de placer retrógado y ante esta realidad, me gustaría propone a mi mujer que al menos nos demos algunos goces, pero me da como cosa rara decírselo... me podrían asesorar que pasos podría dar.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que planteas es muy comprensible. Después de seis años sin relaciones sexuales con penetración, dolor por parte de tu mujer y una cirugía de próstata reciente en tu caso, es normal que aparezcan pudor, inseguridad o miedo a proponer retomar la intimidad.

    Lo primero sería aclarar médicamente la situación de tu mujer. Cuando dices que “se le desprendió la matriz”, podría tratarse de un prolapso uterino o de órganos pélvicos. Esta condición puede producir molestias, sensación de peso y dolor durante las relaciones sexuales, pero existen opciones de tratamiento como fisioterapia de suelo pélvico, pesarios vaginales o cirugía, según el caso y la gravedad. Sería recomendable que ella consulte con ginecología o suelo pélvico si no lo ha hecho recientemente.

    En tu caso, después de una operación de próstata puede aparecer orgasmo seco, ausencia de eyaculación o eyaculación retrógrada, según el tipo de cirugía. Esto no impide necesariamente sentir placer u orgasmo, aunque la respuesta sexual cambie. Si tienes dudas sobre lo que es seguro o esperable tras la intervención, conviene comentarlo con tu urólogo.

    Desde la sexología, es importante ampliar la idea de relación sexual. Si la penetración le causa dolor, no debería forzarse ni convertirse en el objetivo. Podéis recuperar intimidad mediante besos, caricias, masajes, contacto corporal, masturbación compartida, estimulación manual, sexo oral si ambos lo deseáis o simplemente momentos eróticos sin presión de llegar a nada concreto.

    Para proponérselo, busca un momento tranquilo, fuera de la cama y sin que parezca una exigencia. Podrías decirle algo como: “Me gustaría que pudiéramos recuperar algo de intimidad, sin penetración y sin presión. No quiero que te duela ni que te sientas obligada, pero echo de menos que podamos darnos cariño y placer de alguna manera cómoda para los dos”.

    Después, escucha su respuesta. Quizá ella también tenga miedo al dolor, vergüenza, apatía o haya desconectado de su deseo por haber asociado la sexualidad con molestia durante años. En ese caso, conviene ir muy poco a poco y empezar por contacto afectivo o sensual, no directamente sexual.

    Un posible primer paso sería acordar encuentros breves sin penetración ni obligación de orgasmo: abrazarse, acariciarse, darse un masaje o explorar qué contacto resulta agradable y cuál no. Si aparece dolor, incomodidad o tensión, se detiene. El objetivo inicial no es “volver a funcionar”, sino recuperar seguridad, confianza y comunicación.

    Si a ambos os cuesta hablarlo o hay mucha apatía, una consulta con sexología o terapia de pareja puede ayudaros a diseñar una sexualidad adaptada a vuestra etapa, salud y deseos. No se trata de resignarse a no tener intimidad, sino de encontrar formas de placer que no dañen a ninguno de los dos.


  • Mi abuela falleció hace apenas dos días, soy consciente de que debo continuar haciendo vida normal.

    Mi abuela falleció hace apenas dos días, soy consciente de que debo continuar haciendo vida normal. Pero se me hace raro tener momentos en los que aparentemente estoy bien, a pesar de que sé que el proceso no es lineal ni siempre una tristeza profunda. No me siento mal, pero me aterra el momento en el que dejé de estar en shock y acepté que nunca la voy a volver a ver. Mi madre me recomendó esperar un poco para ir al psicólogo, pero creo que es crucial para comenzar a recibir ayuda, ya que no tengo las herramientas necesarias para sobrellevar un duelo así. Debería comenzar o esperar? Sería la excusa perfecta para comenzar a trabajar otros aspectos que he ido aplazando por miedo a estar peor.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho la pérdida de tu abuela. Que hayan pasado solo dos días y tengas momentos en los que pareces estar bien no significa que no la quisieras, que no estés haciendo bien el duelo o que algo vaya mal en ti. En los primeros días es muy habitual alternar entre tristeza, shock, cierta desconexión, momentos de normalidad e incluso ratos en los que la mente parece protegerse para poder funcionar.
    El duelo no suele vivirse como una tristeza constante. A veces aparece por oleadas: un momento puedes estar hablando, haciendo una tarea o incluso distrayéndote, y de repente conectar con la idea de que esa persona ya no volverá y sentir miedo, vacío o incredulidad. Esa oscilación forma parte del proceso.
    También es comprensible que te asuste el momento en que el shock baje y la realidad se haga más evidente. No tienes por qué enfrentarte a todo de golpe. Al inicio, muchas veces el objetivo no es “aceptarlo” completamente, sino poder sostener el día a día, descansar lo posible, estar acompañado/a y permitir que las emociones aparezcan sin forzarlas.
    Respecto a acudir al psicólogo, no es necesario esperar a estar peor para pedir ayuda. Puedes empezar ahora si sientes que necesitas un espacio de sostén, orientación y acompañamiento. Ir a terapia tan pronto no significa patologizar el duelo ni acelerar el proceso; puede ayudarte a atravesarlo con más seguridad, especialmente si sientes que no tienes herramientas o si ya venías aplazando otros aspectos importantes.
    También es cierto que no todo tiene que trabajarse con intensidad desde la primera sesión. Una buena intervención debería respetar tu ritmo: primero acompañar la pérdida reciente, ayudarte a regular el impacto emocional y, más adelante, si tiene sentido, abordar otros temas que has ido dejando pendientes. No se trata de abrirlo todo de golpe ni de obligarte a estar peor para sanar.


  • Encontré un chat donde mi esposo le escribe a alguien ese alguien le responde hola mi amor!!!,luego

    Encontré un chat donde mi esposo le escribe a alguien ese alguien le responde hola mi amor!!!,luego encuentro gel intimo detrás de un cuadro de su lugar de trabajo,pregunto y me responde que era una broma de amigos......???

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Es comprensible que te sientas confundida, insegura o desconfiada ante lo que encontraste. Un mensaje donde alguien le responde “hola, mi amor” y un gel íntimo escondido en su lugar de trabajo son elementos que, como mínimo, generan dudas razonables y necesitan una explicación clara.
    No es posible afirmar desde fuera que exista una infidelidad solo con esos datos, pero tampoco sería adecuado que invalides tu malestar o lo reduzcas a “estoy exagerando”. La explicación de que era una broma de amigos podría ser cierta o no; lo importante es si la respuesta de tu esposo te aporta tranquilidad, coherencia y disposición a aclarar la situación, o si por el contrario aumenta la sensación de ocultamiento.
    Cuando hables con él, intenta centrarte en hechos concretos y no solo en acusaciones. Por ejemplo: “Encontré este mensaje y este gel íntimo escondido. Para mí esto no es algo menor y necesito una explicación clara. También necesito entender por qué estaba oculto y por qué alguien te llama así”. Observa no solo lo que responde, sino cómo lo hace: si se muestra dispuesto a hablar, si reconoce el impacto en ti, si da una explicación coherente o si te ridiculiza, se enfada o intenta hacerte sentir culpable por preguntar.
    También conviene diferenciar entre pedir claridad y vivir en vigilancia. Revisar constantemente, buscar pruebas o intentar controlar cada movimiento puede aumentar mucho tu ansiedad. Pero pedir una conversación honesta y acuerdos de transparencia cuando hay señales que dañan la confianza es legítimo.
    Si después de hablarlo siguen las contradicciones, minimiza lo ocurrido, cambia versiones o evita toda responsabilidad, el problema ya no sería solo el mensaje o el gel, sino la dificultad para reconstruir confianza. En ese caso, puede ser útil acudir a terapia de pareja, siempre que ambos estén dispuestos a hablar con honestidad. Si él no quiere abordarlo o te hace sentir que el problema es únicamente tu inseguridad, también puede ayudarte una terapia individual para sostenerte emocionalmente y decidir qué límites necesitas.


  • Hola yo e tenido 2 parejas en total con la actual pero nunca e sentido orgasmo no se que eso ni como

    Hola yo e tenido 2 parejas en total con la actual pero nunca e sentido orgasmo no se que eso ni como se siente porque será? Soy mujer de 36 años y comencé mi vida sexual a los 18 con mi primer pareja

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. No haber tenido orgasmos en las relaciones sexuales no significa que haya algo “mal” en ti ni que seas incapaz de sentir placer. Muchas mujeres disfrutan de la intimidad, del deseo y de la excitación, pero no alcanzan el orgasmo con facilidad, especialmente si la estimulación no es la adecuada para su cuerpo o si existe presión, poca comunicación, desconocimiento de la propia respuesta sexual o dificultad para dejarse llevar.
    Lo primero sería diferenciar si nunca has tenido un orgasmo en ningún contexto o si no lo has tenido con pareja. Si tampoco lo has experimentado mediante masturbación, puede ser útil empezar por conocer tu propio cuerpo sin presión, explorando qué tipo de caricias, ritmo, presión o fantasías te resultan agradables. Si en cambio sí puedes llegar al orgasmo sola, pero no con pareja, entonces estaríamos hablando más bien de una dificultad situacional, muy frecuente y trabajable.
    Es importante saber que muchas mujeres no alcanzan el orgasmo únicamente con la penetración. La estimulación del clítoris suele ser clave, ya sea de forma directa o indirecta, con la mano, la boca, un vibrador o combinada con penetración si se desea. El orgasmo femenino no depende de “aguantar más” ni de que la penetración sea suficiente, sino de recibir una estimulación adecuada y sostenida, en un contexto donde haya confianza, comodidad y ausencia de presión.
    También pueden influir factores psicológicos: vergüenza, educación sexual restrictiva, miedo a perder el control, dificultad para pedir lo que gusta, estar demasiado pendiente de la pareja, ansiedad por “llegar” o experiencias sexuales poco satisfactorias. En algunos casos también conviene revisar factores médicos o farmacológicos, como dolor, sequedad, cambios hormonales, antidepresivos u otros medicamentos.
    Puedes empezar hablando con tu pareja de manera tranquila, fuera del momento sexual, explicando que disfrutas pero que te gustaría explorar más tu respuesta. También puede ayudarte dedicar encuentros a descubrir sensaciones sin que el objetivo sea llegar al orgasmo, guiar la mano de tu pareja, incorporar estimulación del clítoris y permitirte parar, cambiar el ritmo o pedir lo que necesitas.
    Si esto te genera malestar o llevas años sin poder experimentarlo, una consulta con una psicóloga-sexóloga puede ser muy útil. La terapia sexual puede ayudarte a conocer tu cuerpo, reducir bloqueos, trabajar creencias sobre el placer y construir una sexualidad más libre y satisfactoria.


  • ¿Que puedo hacer si no confío en mi psicóloga? Llevo ya 3 meses y todavía no confío en ella del

    ¿Qué puedo hacer si no confío en mi psicóloga? Llevo ya 3 meses y todavía no confío en ella del todo. Lo poco que le he contado es solo la punta del iceberg. Solo puedo comunicarme con ella por escrito y en las sesiones me quedo muy bloqueado por la ansiedad. Estuve una temporada en la que le escribía cómo me iba sintiendo y le contaba cosas de mi pasado, y me la llevaba a las sesiones para que lo leyera, o también a veces le escribía por WhatsApp. Pero llevo ya un tiempo que no tengo ni ganas de escribirle y no sé qué hacer. Siento que no avanzamos en las sesiones y que solo estoy perdiendo el dinero y el tiempo. Hay muchas cosas que me afectan y no me atrevo a escribírselas porque son cosas bastante más personales que nunca he hablado con nadie más que con amistades muy cercanas. Tampoco quiero cambiar de psicóloga porque no tengo ganas de otra vez tener que contar y explicar toda mi situación desde el principio para que al final sea lo mismo de siempre y no me atreva a contar todo lo que me afecta. Mañana tengo sesión con ella y todavía no le he escrito nada y no sé qué hacer.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes es más común de lo que parece. Confiar en una psicóloga no siempre ocurre en pocas sesiones, especialmente si lo que necesitas contar es muy íntimo, si hay ansiedad intensa o si has aprendido a protegerte bloqueándote. Que después de tres meses todavía no puedas abrirte del todo no significa necesariamente que la terapia esté fracasando, pero sí indica que algo importante del proceso necesita ser hablado.

    Quizá mañana no tengas que contar todavía “la parte más profunda” de lo que te ocurre. Puede ser suficiente con llevar a sesión precisamente esto: “Me bloqueo, no sé si confío del todo, siento que no avanzo y me preocupa estar perdiendo tiempo y dinero”. Esa conversación ya es material terapéutico muy valioso. A veces el trabajo no empieza por contar todo el contenido traumático o doloroso, sino por poder hablar de lo difícil que es confiar, pedir ayuda y sentirse visto.

    Una buena profesional debería poder recibir esta información sin sentirse atacada y ayudarte a revisar juntas el encuadre: qué te bloquea, qué necesitas para sentir más seguridad, si te ayuda escribir, si conviene ir más despacio, si hace falta estructurar más las sesiones o si hay otra forma de trabajar. También podéis acordar objetivos más concretos para no quedarte con la sensación de que cada sesión pasa sin dirección.

    No es necesario que confíes al 100% para seguir trabajando, pero sí necesitas sentir que puedes hablar de la desconfianza, del bloqueo y de la frustración. La alianza terapéutica no consiste en caer bien o contar todo rápidamente; consiste en poder revisar lo que ocurre entre paciente y terapeuta y adaptar el proceso.

    Cambiar de psicóloga no tiene por qué ser la primera opción si no quieres empezar de cero. Pero tampoco deberías quedarte indefinidamente en una terapia donde no puedes hablar de nada relevante. Antes de decidir, puede ser útil tener una sesión honesta sobre esto y observar cómo responde. Si se muestra abierta, te ayuda a ordenar el bloqueo y propone un plan, quizá haya margen para continuar. Si minimiza tu dificultad, se pone defensiva o no cambia nada del enfoque, entonces sí tendría sentido valorar otra profesional.


  • ¿Qué pueden indicar síntomas como miedo, angustia

    ¿Qué pueden indicar síntomas como miedo, angustia constante, ganas de llorar, ataques de pánico, falta de ánimo y miedo a perder la razón durante todo el día? ¿Es posible recuperarse de este tipo de síntomas y volver a sentirse como antes?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Síntomas como miedo constante, angustia, ganas de llorar, ataques de pánico, falta de ánimo y miedo a “perder la razón” suelen indicar que el sistema nervioso está en un estado de alarma muy elevado. Pueden aparecer en cuadros de ansiedad intensa, crisis de pánico, estrés mantenido, depresión, duelo, agotamiento emocional o una combinación de varios factores. No es posible dar un diagnóstico solo con esta información, pero sí es una señal de que necesitas una valoración profesional.

    También es importante tener en cuenta la falta de ánimo. Cuando la ansiedad se mantiene durante todo el día, puede agotar mucho y generar tristeza, apatía, cansancio, insomnio o sensación de no poder más. Por eso conviene evaluar tanto la ansiedad como el estado de ánimo, y no reducirlo todo a “nervios”.

    Sí, es posible recuperarse. Muchas personas que atraviesan periodos de ansiedad intensa o pánico vuelven a sentirse estables y recuperan su vida habitual con el tratamiento adecuado. La recuperación no suele consistir en eliminar cualquier emoción difícil, sino en aprender a regular la ansiedad, perder el miedo a las sensaciones corporales, reducir la evitación y recuperar rutinas, descanso y confianza.

    Sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a para una evaluación. Si los síntomas son muy intensos, impiden dormir, comer, trabajar o estudiar, también puede ser conveniente una valoración médica o psiquiátrica para valorar apoyo farmacológico temporal si fuera necesario.

    Mientras tanto, intenta no luchar contra cada sensación como si fuera una amenaza. Cuando aparezca el miedo, puedes decirte: “Esto es ansiedad, es muy incómodo, pero no significa que esté perdiendo el control”. Respira de forma suave, orienta tu atención al entorno, apoya los pies en el suelo y busca una actividad sencilla que te ayude a volver al presente.


  • ¿Cómo se puede afrontar emocionalmente una situación de infidelidad emocional en la pareja cuando la confianza está dañada

    ¿Cómo se puede afrontar emocionalmente una situación de infidelidad emocional en la pareja cuando la confianza está dañada y se quiere intentar reconstruir la relación?"
    No sé realmente qué hacer, he pensado hasta en el divorcio.

    Gracias por leerme y por ayudarme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Una infidelidad emocional puede doler mucho porque no siempre implica contacto físico, pero sí puede afectar profundamente a la confianza, a la autoestima y a la sensación de seguridad dentro de la relación. Es comprensible que te sientas confundida/o y que incluso hayas pensado en el divorcio. Cuando la confianza se rompe, la mente suele oscilar entre querer reparar la relación y querer protegerse saliendo de ella.

    Lo primero es darte permiso para no decidir de inmediato. En una situación así es habitual sentir rabia, tristeza, miedo, comparación con la otra persona, necesidad de explicaciones o dudas sobre el propio valor. Muchas personas empiezan a preguntarse si no fueron suficientes, si dejaron de ser deseables o si fallaron en algo. Por eso, además de reparar la relación, también es importante restituir la autoestima dañada.

    Reconstruir la autoestima implica recordar que la infidelidad emocional habla de decisiones, límites y responsabilidades de quien la cometió, no de tu valor como persona. Que alguien haya buscado validación, intimidad o atención fuera de la relación no significa que tú seas menos valiosa/o, menos atractiva/o o menos merecedora/o de amor. En el proceso de recuperación conviene volver a conectar con tus apoyos, tus actividades, tu identidad personal y tus propios criterios, para que toda tu seguridad no dependa únicamente de lo que haga o diga tu pareja.

    Para intentar reconstruir la relación, no basta con que la otra persona diga que “no pasó nada” o que “ya terminó”. La reparación requiere responsabilidad, transparencia y coherencia en el tiempo. La persona que dañó la confianza necesita poder reconocer el impacto de lo ocurrido, responder preguntas razonables, cortar o redefinir claramente el vínculo que generó la herida y mostrar cambios sostenidos, no solo promesas.

    También es importante reconstruir la confianza de manera gradual. Al principio puede ser normal necesitar más claridad, más comunicación y acuerdos concretos. Sin embargo, la reparación no debería convertirte en vigilante permanente. Revisar, comprobar o buscar pruebas puede darte alivio momentáneo, pero también puede mantenerte atrapada/o en la ansiedad. Por eso conviene establecer acuerdos claros: qué límites habrá con terceras personas, qué información necesitas para sentir seguridad, cómo vais a hablar del tema y qué conductas serían incompatibles con continuar.

    Reconstruir no significa olvidar rápido ni “pasar página” para que la otra persona esté cómoda. Significa poder elaborar lo ocurrido, entender qué falló en los límites individuales o en la relación, restituir tu seguridad interna y comprobar si todavía existe compromiso real por parte de ambos.

    La terapia de pareja puede ser útil si los dos queréis intentarlo y hay disposición a hablar con honestidad, sin minimizar ni culpar. También puede ayudarte una terapia individual para sostener el dolor, fortalecer tu autoestima, ordenar tus límites y decidir desde la calma si quieres reconstruir o separarte. No se trata de que alguien te diga si debes divorciarte o no, sino de ayudarte a escuchar qué necesitas, qué hechos estás viendo y qué coste emocional tiene cada opción.

    Una relación puede recuperarse después de una infidelidad emocional, pero solo si ambos se implican. Si hay responsabilidad, transparencia y compromiso sostenido, puede abrirse un proceso de reparación. Mientras tanto, cuida tu red de apoyo, tu autoestima y tu estabilidad emocional. No tomes una decisión definitiva desde el pico de dolor, pero tampoco ignores lo que necesitas para volver a sentirte respetada/o, tranquila/o y segura/o.


  • Hola siento que ultimamente mi salud mental se esta deteriorando siento depression post parto ,cansa

    Hola siento que ultimamente mi salud mental se esta deteriorando siento depression post parto ,cansancio ,stress, anciedad ,tengo 3 hijos, un adolescente ,un niño y un bebe pequeño, desde que estaba embarazada no he dotmido bien y no me siento escuchada por mi esposo, y a pocos dias de que nacio mi bebé, me di cuenta que mi esposo me fue infiel en todo mi embarazo y asta ahora, me senti muy mal por que mis hijos son planeados y el deseaba tanto este bebé como yo y me cuestionaba mucho por que el empezo a tratame muy indiferente despues de unos meses de saber que estaba embarazada, y el fue el mas atento en mi otro embarazo y me sentia escuchada,a pesar de ser su primer hijo y mi ahora bebé su segundo hijo ,mi hijo adolescente es de una relacion pasada ,
    Ahora después de todo esto le comento a mi actual esposo sobre el divorcio y me dice que solo fueron mensajes, y no quiere divociarse y no quiere irse de la casa ,no quiere que yo me vaya , y yo solo quiero que mis hijos no salgan dañados, solo quiero protejerlos a pesar de sentirme aveces completamente que no tengo una salida ,siempre pongo primero su bienestar , pero aveces colapso y me tengo que encerrar a llorar o a tratar de tranquilisarme, para que eyos no lo noten, es muy difícil y siento que mi tunica solucion, seria separarnos, por que quiero cuidar y proteger a mis hijos y si estoy mal no podre hacerlo, quisiera saber que mas puedo hacer o si estoy equivocada al pensar o actuar asi o si necesito otro tipo de ayuda ?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho que estés atravesando todo esto en un momento tan vulnerable como el posparto. Lo que describes no es “exageración” ni falta de fortaleza: estás acumulando falta de sueño, crianza de tres hijos, un bebé pequeño, estrés, ansiedad, sensación de no ser escuchada y el impacto emocional de haber descubierto una infidelidad durante el embarazo y después del nacimiento. Es demasiado peso para llevarlo sola.

    En el posparto pueden aparecer tristeza intensa, ansiedad, irritabilidad, llanto frecuente, agotamiento, sensación de no poder más, culpa o pensamientos de que no hay salida. Además, dormir mal durante meses puede empeorar mucho el estado emocional y la capacidad de pensar con claridad. Esto no significa que seas mala madre; significa que tu cuerpo y tu mente están sobrepasados y necesitan apoyo real.

    También es comprensible que te plantees la separación. No solo por la infidelidad, sino porque parece que te sientes sola dentro de la relación y no acompañada en un momento en el que necesitabas cuidado, presencia y seguridad. Que él diga que “solo fueron mensajes” no borra el daño si para ti fue una traición, si ocurrió durante el embarazo y si afectó a la confianza y a tu bienestar.

    Ahora bien, antes de tomar decisiones definitivas desde el colapso, lo más urgente es que tú estés sostenida. Separarte puede ser una opción válida si sientes que esa relación te está dañando, pero conviene que puedas pensarla con apoyo, claridad y un plan, no desde la desesperación o la sensación de no tener salida.

    Lo primero sería pedir ayuda cuanto antes. Si sospechas depresión posparto o ansiedad posparto, merece valoración profesional. También sería importante contarle a alguien de confianza cómo estás: una familiar, amiga, vecina o persona cercana que pueda ayudarte con los niños, aunque sea unas horas, para que puedas descansar y no sostenerlo todo en silencio.

    En casa, intenta priorizar lo básico: dormir algo más, comer, hidratarte, reducir tareas no imprescindibles y pedir apoyo concreto. No basta con que te digan “ánimo”; necesitas ayuda práctica.

    Respecto a tu esposo, debes saber que proteger a tus hijos no significa aguantar cualquier cosa hasta romperte. De hecho, cuidar tu salud mental también es una forma de protegerlos. Los niños no necesitan una madre perfecta ni una familia que aparenta estar bien; necesitan una madre acompañada, con descanso, seguridad y recursos.

    Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, que podrías perder el control, que no puedes cuidar de ti o de tus hijos, o que la desesperación aumenta, busca ayuda urgente y no te quedes sola. Pide a otro adulto que esté contigo y que cuide de los niños mientras recibes atención.

    No estás equivocada por pensar en separarte ni por querer protegerte. Tampoco tienes que decidirlo todo hoy. El siguiente paso más importante es pedir apoyo profesional y práctico de manera inmediata, porque ahora mismo estás intentando sostener una crisis emocional, familiar y de pareja con muy poca ayuda.


  • Estoy enamorada de mi pareja o eso creo pero no me dan ganas de follar con él y en ese aspecto él me

    Estoy enamorada de mi pareja o eso creo pero no me dan ganas de follar con él y en ese aspecto él me gusta. No entiendo que me pasa

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes puede generar mucha confusión, pero no significa necesariamente que no quieras a tu pareja ni que haya algo mal en ti. El amor, la atracción y el deseo sexual no siempre aparecen al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Puedes querer a alguien, sentir que te gusta y, aun así, no tener ganas de mantener relaciones sexuales en este momento.

    Desde la sexología, conviene diferenciar entre atracción, vínculo afectivo y deseo. La atracción puede estar presente (te gusta tu pareja), pero el deseo puede verse afectado por estrés, cansancio, ansiedad, conflictos no hablados, rutina, presión por tener sexo, miedo a no disfrutar, cambios hormonales, medicación, autoestima, experiencias previas o desconexión emocional.

    También es importante observar si esto te ocurre solo con tu pareja o en general. Si no tienes deseo sexual hacia nadie, puede estar relacionado con tu estado emocional, tu nivel de energía, estrés o factores físicos. Si sí tienes deseo en fantasías, masturbación o hacia otras personas, pero no con tu pareja, sería útil explorar qué está ocurriendo dentro de la relación, cómo vivís la intimidad, si hay presión, inseguridad, enfado acumulado o falta de conexión erótica.

    No te fuerces a tener relaciones “para comprobar” si le quieres o para evitar sentir culpa. Forzarte puede aumentar el rechazo y hacer que el sexo se asocie a obligación.

    A veces ayuda recuperar intimidad sin que el objetivo sea la penetración ni el orgasmo: caricias, besos, contacto físico, momentos de juego, sensualidad o cercanía sin obligación de que termine en sexo. Cuando el deseo se siente exigido, suele apagarse más; cuando hay seguridad, libertad y espacio para sentir, puede reaparecer con más facilidad.

    Si esta situación te angustia, se mantiene en el tiempo o empieza a afectar a la relación, una consulta con una psicóloga-sexóloga puede ayudarte a entender qué factores están influyendo y a trabajar el deseo desde un enfoque personalizado. No se trataría de obligarte a desear, sino de comprender qué está bloqueando o apagando esa parte de ti.


  • Me puedo quedar embarazada si mi novio me metio los dedos, el no se toco antes.

    Me puedo quedar embarazada si mi novio me metio los dedos, el no se toco antes.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    No, si solo te metió los dedos y no había semen en sus dedos, no puedes quedarte embarazada por eso.
    Para que haya embarazo, los espermatozoides tienen que llegar a la vagina en cantidad suficiente, normalmente por eyaculación cerca o dentro de la vagina. Si él no se tocó antes, no eyaculó en sus manos y no había semen, no hay riesgo real de embarazo.


  • Por qué tengo relaciones sexuales sin querer realmente tenerlas?

    Por qué tengo relaciones sexuales sin querer realmente tenerlas?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Tener relaciones sexuales sin querer realmente tenerlas puede pasar por distintos motivos, y es importante escucharlo sin culparte ni minimizarlo. El sexo debería darse desde el deseo, la libertad y el consentimiento, no desde la obligación, el miedo o la presión.

    A veces una persona accede a tener sexo aunque no le apetezca por miedo a que la pareja se enfade, a decepcionar, a que la abandonen, por culpa, por costumbre, por evitar conflictos o por sentir que “es lo que toca”. También puede ocurrir cuando hay baja autoestima, dependencia emocional, dificultad para poner límites, experiencias previas de abuso, educación sexual basada en complacer, o desconexión del propio cuerpo y de las propias necesidades.

    Es importante diferenciar entre no tener un deseo muy intenso pero decidir libremente compartir intimidad, y tener sexo sintiendo que no quieres, que te estás forzando o que no puedes decir que no. En este segundo caso conviene prestarle atención, porque puede generar rechazo, ansiedad, tristeza, bloqueo, rabia, sensación de vacío o incluso desconexión durante las relaciones.

    Puedes empezar preguntándote: ¿digo que sí para evitar una reacción?, ¿me siento culpable si digo que no?, ¿me cuesta parar una vez que empieza?, ¿mi pareja respeta mis límites?, ¿siento que mi cuerpo está presente o que simplemente aguanto? Estas preguntas pueden ayudarte a entender si el problema está en el deseo, en la relación, en la presión o en tu dificultad para escucharte y protegerte.

    Sería recomendable que empieces a practicar límites pequeños y claros: “ahora no me apetece”, “prefiero parar”, “quiero solo abrazos”, “necesito ir más despacio”. Una pareja sana debería poder recibir un no sin castigarte, insistirte, manipularte o hacerte sentir culpable.

    Si hay presión, chantaje, miedo, insistencia o te sientes obligada/o a tener sexo, eso no es una dificultad sexual cualquiera: es una señal de alarma. En ese caso es importante buscar apoyo en alguien de confianza y, si es necesario, ayuda profesional o recursos de protección.

    También puede ayudarte acudir a una psicóloga-sexóloga para trabajar tu relación con el deseo, el consentimiento, la culpa, los límites y tu historia personal. No se trata de obligarte a querer sexo, sino de que puedas recuperar el derecho a decidir desde lo que realmente sientes.


  • Mi hijo adolescente se masturba y ve videos para adultos es normal Tengo que hablar de sexo con el

    Mi hijo adolescente se masturba y ve videos para adultos es normal
    Tengo que hablar de sexo con el
    Cómo puedo abordar este tema

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Que un adolescente se masturbe puede formar parte del desarrollo sexual normal. En la adolescencia aparecen cambios hormonales, curiosidad, deseo sexual y exploración del propio cuerpo. La masturbación, si se realiza en privado, sin interferir en su vida diaria, no debería abordarse desde el castigo o la vergüenza.
    El consumo de vídeos para adultos es diferente. Aunque muchos adolescentes pueden acceder a pornografía por internet, eso no significa que sea una buena fuente de educación sexual. La pornografía puede mostrar escenas poco realistas, ausencia de comunicación, roles de género distorsionados, prácticas sin contexto afectivo y expectativas poco sanas sobre el cuerpo, el consentimiento o el placer. Por eso sí es importante hablarlo.
    La conversación no debería centrarse en “te he pillado” o “eso está mal”, porque probablemente se cerrará y lo ocultará más. Es mejor buscar un momento tranquilo y hablar desde la educación y el cuidado: “Sé que a tu edad puede haber curiosidad sexual. No quiero avergonzarte ni invadir tu intimidad, pero sí me importa que tengas información sana y que entiendas que el porno no representa cómo deberían ser las relaciones reales”.
    Puedes explicarle algunos puntos básicos: que la sexualidad debe vivirse con consentimiento, respeto y cuidado; que nadie debe presionar a otra persona; que el placer de ambas partes importa; que las relaciones reales no son como los vídeos; que debe cuidar su privacidad y no compartir ni recibir imágenes íntimas, especialmente si hay menores; y que si alguna vez algo le incomoda o le genera dudas, puede hablar contigo sin miedo.
    También conviene establecer límites razonables sobre internet: edad, horarios, dispositivos, privacidad, seguridad digital y contenidos a los que accede. No se trata de vigilarlo obsesivamente, sino de acompañar y educar. Si es muy pequeño, el acceso a pornografía debería limitarse claramente con controles parentales y conversación. Si ya es mayor, el enfoque debería combinar límites, educación sexual y confianza.
    Es importante respetar su intimidad corporal. Puedes enseñarle que tocarse es algo privado, que debe hacerse en espacios íntimos, con higiene, sin exponer a otras personas y sin que interfiera con estudios, sueño, relaciones o actividades. También puedes transmitirle que no tiene que sentirse culpable por tener curiosidad o deseo.
    Sería recomendable pedir orientación profesional si el consumo de pornografía es muy frecuente, compulsivo, interfiere con su vida, genera aislamiento, irritabilidad, baja autoestima, expectativas sexuales agresivas o dificultades para relacionarse. También si ha accedido a contenido violento, ilegal o muy perturbador, o si hay conductas sexuales inapropiadas hacia otras personas.


  • Hola. Desde hace un tiempo un compañero de trabajo me intenta vacilar o hacer burlas, para llamar mi

    Hola. Desde hace un tiempo un compañero de trabajo me intenta vacilar o hacer burlas, para llamar mi atención ,y aunque se que son al final tonterías no puedo entender como me están afectando tanto , intento evitarlo y sobretodo en situaciones sociales , pero estoy en un punto de no poder quitármelo de la cabeza y afectando mi animo y estado fisco. Se que de joven sufrí bullyng y siento que es un volver a empezar,que debería de hacer para resolver el problema que creo que yo mismo me he creado.Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes no significa que “te estés creando el problema” ni que seas exagerado. Aunque desde fuera puedan parecer bromas o comentarios sin importancia, si en tu historia hubo bullying, es posible que ciertas conductas actuales activen una herida previa: la sensación de volver a ser ridiculizado, expuesto o colocado en una posición de inferioridad.

    A veces el malestar no viene solo por lo que la otra persona dice, sino por lo que esa situación representa para ti. Tu mente puede interpretar esas burlas como una señal de amenaza social y tu cuerpo responder con ansiedad, tensión, bloqueo o necesidad de evitar. Esto no significa que estés fallando, sino que algo antiguo se está reactivando en un contexto presente.

    También es importante no minimizar la conducta del compañero. Que él lo haga “para llamar tu atención” o que sean “tonterías” no implica que tengas que aceptarlo. Si algo te incomoda de forma repetida, tienes derecho a poner un límite claro. Por ejemplo: “Prefiero que no hagas ese tipo de bromas conmigo” o “No me resulta cómodo que me vaciles delante de otros”. No hace falta justificarte demasiado ni entrar en una discusión.

    Si continúa, puede ayudarte registrar cuándo ocurre, qué dice, delante de quién y cómo te afecta. No para obsesionarte, sino para tener claridad. Si el comportamiento se repite y afecta a tu bienestar laboral, podrías valorar hablar con un superior, recursos humanos o una persona de confianza en el entorno de trabajo. Poner límites no es crear conflicto; es proteger tu espacio.

    A nivel psicológico, sería útil trabajar dos planos. El primero es el presente: aprender respuestas asertivas, reducir la evitación y recuperar seguridad en situaciones sociales. El segundo es la historia previa de bullying: comprender por qué esta situación te afecta tanto, qué pensamientos se activan y cómo dejar de sentirte nuevamente indefenso ante una burla.

    Cuando notes que te quedas enganchado pensando en ello, intenta diferenciar: “Esto que siento es muy intenso porque conecta con algo anterior, pero ahora soy adulto y puedo responder de otra manera”. Esa frase no elimina el malestar de golpe, pero ayuda a separar el pasado del presente.

    Si ya está afectando a tu ánimo, a tu cuerpo o a tu capacidad para estar tranquilo en el trabajo, sería recomendable hablarlo con un/a psicólogo/a. No porque el problema esté “solo en ti”, sino porque puedes aprender a regular la ansiedad, fortalecer límites y evitar que una experiencia pasada vuelva a ocupar demasiado espacio en tu vida actual.


  • Hola, me he separado de mi esposo, el toma mucho alcohol, es muy parrandero y mujeriego, tenemos un

    Hola, me he separado de mi esposo, el toma mucho alcohol, es muy parrandero y mujeriego, tenemos un hijo, siempre escuchaba comentarios de que me era infiel pero no habia visto nada hasta que escuche un audio que alguien anónimo me envió, en el audio se escucha el contándole a la madre de como me es infiel y me deja con el niño en casa, yo trabajo de 8 a 6 de la tarde porque me di cuenta que si por el era no saldríamos de la casa de la mama, ahí viví 6 años y le decia que quería tener mi casa y mi espacio de esa mujer, ellos no viven en el pais, de hecho estaba sola en esa casa, pero sentía que me tenias de chacha y seguridad mientras ellos se iban fuera del pais, esa mujer me miraba mal y hacía cosas que me hacían sentir mal, alquile una casa y me llevé al niño, caí en depresión, hoy me siento mejor pero siento que lo extraño, él me dice que sufre mi abandono e indiferencia, le he dicho que vayamos a terapia y no quiso, le dije de mudarse de casa de esa mujer y tampoco quiso, en verdad muchas veces quisiera perdonarlo pero no se puede vivir así

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes muestra una situación de mucho desgaste emocional: sospechas de infidelidad, consumo de alcohol, conductas mujeriegas, falta de compromiso con la vivienda y la familia, sensación de haber sido utilizada en la casa de su madre, soledad, depresión y ahora dudas porque, a pesar de todo, todavía lo extrañas.

    Es importante que no confundas extrañar con que necesariamente debas volver. Se puede echar de menos a alguien y, al mismo tiempo, reconocer que esa relación te hacía daño. El vínculo afectivo no se rompe de un día para otro, aunque haya habido decepción, traición o cansancio. Por eso es normal que una parte de ti quiera perdonarlo y otra parte sepa que “no se puede vivir así”.

    También conviene mirar los hechos, no solo sus palabras. Tú le propusiste ir a terapia y no quiso. Le planteaste salir de la casa de su madre y tampoco quiso. Tú necesitabas un hogar propio, respeto, apoyo y seguridad para ti y para tu hijo. Si la otra persona no asume responsabilidad ni muestra cambios concretos, la relación queda sostenida casi solo por tu esfuerzo.

    Cuando él te dice que sufre por tu abandono e indiferencia, puede tocarte la culpa, pero separarte de una situación que te dañaba no es abandono. A veces poner límites se interpreta como frialdad, especialmente por quien estaba acostumbrado a que la otra persona aguantara. Tu decisión de alquilar una casa y llevarte a tu hijo parece más un acto de protección que de indiferencia.

    Perdonar, si algún día decides hacerlo, no significa volver ni permitir lo mismo. El perdón no sustituye a la confianza, a la responsabilidad ni a los cambios. Para reconstruir una relación tendría que haber reconocimiento del daño, transparencia, compromiso real, tratamiento o revisión del consumo de alcohol si es problemático, límites claros con otras mujeres y disposición a trabajar la relación. Sin eso, volver puede significar regresar al mismo ciclo.

    También es importante que cuides tu recuperación. Haber caído en depresión después de todo esto indica que tu cuerpo y tu mente llegaron a un límite. Aunque hoy te sientas mejor, sería recomendable contar con apoyo psicológico para trabajar la dependencia emocional, la culpa, el duelo de la relación y la reconstrucción de tu autoestima. No porque estés equivocada, sino porque has vivido mucho desgaste y necesitas sostén.

    Respecto a tu hijo, protegerlo no significa mantener una relación que te rompe. Los niños necesitan estabilidad, cuidado y un entorno emocional lo más seguro posible. Si el padre quiere formar parte de su vida, sería importante que lo haga desde la responsabilidad, la presencia y el respeto, no desde el caos, la culpa o la manipulación.

    Si hay consumo excesivo de alcohol, agresividad, amenazas, presión o miedo, busca apoyo familiar, legal o institucional cuanto antes. Y aunque no haya violencia física, también es válido pedir orientación sobre custodia, acuerdos y límites para no quedar atrapada en decisiones improvisadas.

    No estás obligada a volver porque lo extrañes. Puedes quererlo, dolerte su ausencia y aun así elegir una vida más tranquila para ti y para tu hijo. La pregunta no es solo si puedes perdonarlo, sino si él está dispuesto a cambiar con hechos y si esa relación puede ofrecerte respeto, paz y seguridad.


  • Mi novio en una reunión de amigos confesó qué hace 10 años conoció a una chica trans y qué el la veí

    Mi novio en una reunión de amigos confesó qué hace 10 años conoció a una chica trans y qué el la veía mujer, él ahora tiene 28 años. Ella le confesó que antes era hombre a lo qué él le dijo: yo soy heterosexual y lo que me gusta son las mujeres, prefiero que mejor seamos amigos, ella le respondió: era hombre, ahora estoy operada y tengo vagina, el acepto ya que tenía vagina y físicamente el la vio como mujer, la relación era a distancia, solo se vieron 2 veces: el fue a verla tuvieron sexo y después ella fue a verlo y tuvieron sexo, la relación solo duró 3 meses, el dice que para el no tuvo relevancia.
    La cuestión es, llevamos 4 años de relación y por más qué el me diga que era mujer y que fue hace 10 años, me dijo que después de ella estuvo con mujeres biológicas, no logro aceptar esa situación, he llorado mucho, pensado mucho, me he hecho muchas preguntas en cuanto a su orientación sexual. No sé si terminar la relación o aceptar su pasado.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Entiendo que esta información te haya movido muchas emociones, sobre todo porque apareció después de varios años de relación y quizá no formaba parte de la imagen que tenías de su pasado. Es normal que te surjan preguntas, inseguridad o confusión, pero conviene separar lo que ocurrió de las interpretaciones que tu mente está haciendo ahora.

    Que tu pareja haya tenido una relación con una mujer trans hace diez años no significa automáticamente que no sea heterosexual ni que te haya engañado sobre su orientación. Según lo que cuentas, él la percibía como mujer, se vinculó con ella como mujer y te dice que lo vivió así. Sentirse atraído por una mujer trans no convierte necesariamente a un hombre heterosexual en homosexual o bisexual. La orientación sexual no se define por un único episodio ni por el pasado sexual de una persona, sino por un patrón de atracción y deseo.

    También sería importante revisar qué es exactamente lo que te duele: si te duele que no te lo hubiera contado antes, si te genera inseguridad imaginar esa experiencia, si te preocupa su orientación, si sientes rechazo por la idea de que haya estado con una mujer trans, o si se ha activado miedo a que haya algo oculto. No todas esas emociones significan lo mismo, y poder diferenciarlas te ayudará a no tomar una decisión desde la angustia.

    Tu pareja tiene un pasado, de la misma forma que puedes tener tu el tuyo. Que algo de su pasado te incomode no significa necesariamente que sea una amenaza para la relación actual. La pregunta sería: ¿cómo es él contigo hoy?, ¿hay respeto, deseo, compromiso y coherencia?, ¿te ha dado motivos actuales para desconfiar?, ¿o el malestar viene principalmente de intentar reinterpretar quién es él a partir de una experiencia de hace diez años?

    Aceptar no significa que tengas que sentirte bien de inmediato. Puede llevarte tiempo ordenar lo que sientes. Pero sí sería importante no convertir esta información en una prueba constante de su orientación ni en una fuente de interrogatorios, porque eso puede dañar mucho la relación y aumentar tu ansiedad.

    También puede ayudarte revisar algunas creencias sobre las mujeres trans y sobre la heterosexualidad. A veces el sufrimiento no viene solo del hecho en sí, sino de ideas rígidas sobre lo que “debería” haber significado esa experiencia. Desde la sexología, es importante entender que la sexualidad humana tiene matices, y que una experiencia pasada no invalida necesariamente el amor, el deseo o el compromiso presentes.

    No tienes que decidir hoy si terminar o continuar. Date un tiempo para observar si puedes elaborar esta información sin castigarlo ni castigarte.

    Si notas que no puedes dejar de pensar en ello, que revisas mentalmente la historia una y otra vez, que lloras con frecuencia o que esta duda está ocupando demasiado espacio, sería recomendable trabajarlo con una psicóloga-sexóloga. No para que alguien te diga si debes seguir o terminar, sino para ayudarte a diferenciar inseguridad, prejuicio, miedo, celos, valores personales y confianza de pareja.


  • Buenos días. Llevo 6 meses con mi novio y siempre nos hemos llevado muy bien. Hubo un punto hace dos

    Buenos días. Llevo 6 meses con mi novio y siempre nos hemos llevado muy bien. Hubo un punto hace dos meses en que yo empecé con una racha de apego ansioso que ya había sufrido en otras relaciones. Desde entonces poco ha cambiado pero si es cierto que cuanto más detrás suyo voy más se agobia porque necesita su espacio. Lo que más me preocupa es que antes cuando le quería comentar algo que me molestaba o me dolía siempre me escuchaba las veces que hiciera falta, pedía perdón a la mínima y se solucionaba todo bastante fácil. Últimamente todas las discusiones que tenemos no es por ningún tema en concreto sino por cómo nos hablamos: él se exalta y empieza q poner caras o gestos que a mí me hacen sentir mal y yo insisto en que vea que eso no está bien y él se agobia y se aleja. Estoy haciendo mucho esfuerzo en trabajar que no todo es urgente y en respetar que él también tiene sus momentos de agobio y que no es necesario hablarlo todo ya. Pero me duele mucho cada vez que hablamos y pone los ojos en blanco, o hablamos y resopla. Ayer lo único que le pedí fue que cuando necesitase espacio o que parase necesitaba que me lo dijera tal cual, y que si se había enterado. Y ya empezó a alargar las frases como “siiiiii”, “vaaaaale”. O me preguntaba como cansado “venga vale cuéntameloo…” cuando lo que tenía que contarle era algo que debía incumbirnos q ambos.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes parece una dinámica bastante frecuente cuando se junta apego ansioso, necesidad de hablar para calmarse y una pareja que, ante la presión o el conflicto, tiende a agobiarse y tomar distancia. No significa necesariamente que no os queráis, pero sí que la forma en la que estáis gestionando el malestar puede estar empezando a desgastar la relación.

    Es positivo que estés intentando revisar tu parte: entender que no todo es urgente, respetar sus tiempos y no buscar resolverlo todo en el mismo momento. Eso es importante, especialmente si notas que cuando sientes inseguridad tiendes a insistir más, pedir más explicaciones o necesitar una respuesta inmediata para poder calmarte.

    Pero también es importante decir algo con claridad: que tú tengas apego ansioso o necesidad de hablar no justifica que él te hable con desprecio, ponga los ojos en blanco, resople o use tonos que te hacen sentir ridiculizada o poco importante. Una cosa es que él necesite espacio, y otra distinta es que lo exprese de una forma hiriente. Ambas partes tienen responsabilidad: tú en aprender a regular la urgencia, y él en aprender a poner límites sin invalidarte ni tratarte con gestos de fastidio.

    Puede ayudarte separar dos temas. El primero es el contenido: qué te dolió, qué necesitas hablar o qué acuerdo queréis tomar. El segundo es la forma: cómo os habláis cuando hay tensión. Si discutís cada vez más por la forma y menos por el tema original, probablemente necesitáis acordar reglas básicas para comunicaros cuando alguno se activa emocionalmente.

    Podrías expresarlo de forma muy clara y no acusatoria: “Estoy trabajando mi ansiedad y sé que a veces puedo insistir demasiado. Pero cuando pones los ojos en blanco, resoplas o me respondes como si fuera una carga, me siento herida y me cuesta confiar. Necesito que si estás saturado me lo digas directamente, sin gestos de desprecio, y que podamos hablarlo más tarde”.

    Es importante que observes no solo si él necesita espacio, sino qué hace con ese espacio. No es lo mismo una persona que se toma un rato para calmarse y luego vuelve a hablar con respeto, que una persona que se aleja, evita cualquier conversación incómoda y además te hace sentir culpable por necesitar expresar algo.

    A la vez, también sería útil que sigas trabajando tu apego ansioso a nivel individual: aprender a calmarte antes de hablar, distinguir entre una urgencia emocional y una necesidad real, no buscar seguridad a través de repetir la misma conversación y fortalecer tu autoestima fuera de la relación. Cuando la ansiedad baja, puedes comunicarte con más claridad y menos miedo.

    Si ambos queréis cuidar la relación, sería recomendable que habléis de esta dinámica cuando estéis tranquilos, no en medio de una discusión. Podéis preguntaros: ¿cómo pedimos espacio?, ¿cuándo retomamos las conversaciones?, ¿qué gestos o tonos no vamos a aceptar?, ¿cómo nos avisamos de que estamos saturados sin dañarnos?


  • Hola llevo 19 años con mi pareja actualmente llevamos dos años y medio que no nos vemos personalment

    Hola llevo 19 años con mi pareja actualmente llevamos dos años y medio que no nos vemos personalmente pero hablamos todos los días. Pero ha pasado un tiempo que ya no hablamos de sexo ni nada por el estilo, lo único que dice es que el tiempo tiene la razón, lo puedo tomar como malo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Que una relación de tantos años lleve dos años y medio sin verse personalmente y, además, haya dejado de incluir conversaciones sobre sexualidad, intimidad o planes concretos, es algo que merece ser hablado con claridad. No necesariamente significa que “todo esté mal”, pero sí puede indicar distancia emocional, desgaste, evitación o una forma de mantener el vínculo sin afrontar qué está pasando realmente.

    La frase “el tiempo tiene la razón” es muy ambigua. Puede significar paciencia, pero también puede funcionar como una manera de no responder, no comprometerse o no hablar de temas incómodos. En una relación, especialmente a distancia, no basta con hablar todos los días si no se habla de lo importante: qué desean, qué sienten, qué lugar ocupa la relación, cuándo se van a ver, qué proyecto tienen y si sigue existiendo deseo o intimidad entre ambos.

    También es importante no reducir la relación solo al sexo. Puede haber etapas de menos deseo, cansancio, preocupaciones o cambios personales. Pero si antes había una comunicación íntima y ahora desapareció por completo, conviene preguntarse qué cambió y si ambos siguen implicados de la misma manera.

    Podrías hablarlo de forma directa. Observa también sus hechos, no solo sus palabras. ¿Busca formas de veros?, ¿propone planes?, ¿se interesa por tu bienestar?, ¿hay cariño, deseo, compromiso y coherencia?, ¿o la relación se mantiene solo por costumbre y conversaciones diarias?

    No tienes que tomarlo automáticamente como algo malo, pero sí como una señal de que necesitas respuestas más concretas. Amar a alguien no debería colocarte indefinidamente en espera. Una relación a distancia puede sostenerse, pero necesita comunicación honesta, acuerdos, intimidad emocional y un proyecto realista.

    Si al intentar hablar él evita el tema, responde con frases vagas o no muestra intención de construir algo contigo, sería importante que te preguntes si esa relación todavía te está dando cuidado, presencia y seguridad, o si te mantiene aferrada a una expectativa.


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