Preguntas de pacientes (94)

  • Soy una chica de 24 años pero lamentablemente llevo doble vida por miedo al juicio de mi madre tan c

    Soy una chica de 24 años pero lamentablemente llevo doble vida por miedo al juicio de mi madre tan conservadora, por eso me masturbo y veo pornografía en secreto y además tengo relaciones sexuales en secreto desde los 23 años edad que decidí perder la virginidad, y fue con una pareja que también tengo en secreto porque es un hombre mayor. pero creo que está mal todo lo que hago ? Porque socialmente soy una persona tranquila. es decir, estudio en la universidad y trabajo, pero nadie de mi familia sabe mi otra realidad.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Tener deseo sexual, masturbarte, ver pornografía o haber iniciado tu vida sexual siendo adulta no significa, por sí mismo, que estés haciendo algo malo. La sexualidad forma parte de la vida de las personas y puede vivirse de manera privada, sin que la familia tenga que conocer todos los detalles de tu intimidad.

    También es importante diferenciar entre privacidad y “doble vida”. Que no cuentes a tu madre o a tu familia todo lo que haces en el plano sexual no te convierte en una persona falsa ni incoherente. Puedes ser una persona tranquila, estudiar, trabajar y, al mismo tiempo, tener deseo, pareja y vida sexual. Una cosa no contradice la otra.

    Lo que sí conviene atender es el nivel de miedo, culpa o angustia con el que estás viviendo esta parte de ti. Si sientes que debes esconderlo todo porque temes el juicio, el rechazo o el castigo familiar, puede ser útil trabajar tus límites, tu autonomía emocional y la culpa asociada a haber crecido en un entorno muy conservador. A los 24 años tienes derecho a construir tu vida afectiva y sexual desde la responsabilidad, el consentimiento y el cuidado.

    Respecto a tu relación con un hombre mayor, la diferencia de edad no la convierte automáticamente en una relación dañina, pero sí conviene observar si existe equilibrio. Pregúntate si puedes decir que no, si tus tiempos son respetados, si no hay presión, manipulación, dependencia económica, control o miedo a perderlo si pones límites. Una relación sana debe permitirte sentirte libre, escuchada y segura.

    Sobre la pornografía, tampoco es necesariamente un problema. Puede formar parte de la exploración sexual si no te genera sufrimiento, no interfiere en tus responsabilidades, no sustituye vínculos que sí deseas tener y no te lleva a prácticas que no quieres. Si la consumes desde la culpa, la ansiedad o la necesidad de aliviar malestar, podría ser útil revisarlo en terapia.

    Quizá la pregunta principal no sea “¿está mal todo lo que hago?”, sino “¿estoy viviendo mi sexualidad desde el deseo y la libertad, o desde el miedo y la culpa?”. Si predomina el miedo, un proceso con una psicóloga o sexóloga puede ayudarte a integrar tu sexualidad con tu identidad, fortalecer límites con tu familia y tomar decisiones afectivas sin sentir que tienes que dividirte en dos personas.

    No estás obligada a contarle a tu madre tu vida sexual si no lo deseas o si no es seguro emocionalmente para ti. Pero sí sería importante que tú puedas vivirla con responsabilidad: cuidando tu consentimiento, tu bienestar emocional, la anticoncepción, la prevención de infecciones de transmisión sexual y la elección de vínculos donde no tengas que esconderte por miedo.


  • Hola, desde muy joven tuve pesadillas, y ahora que soy un adulto se han agudizado mas, en ellas gene

    Hola, desde muy joven tuve pesadillas, y ahora que soy un adulto se han agudizado mas, en ellas generalmente son de persecuciones, ahogamiento en ríos sucios o soñar con agua en general, todo esto me predispone a una sensación de ansiedad y preocupación todo el resto del dia, siendo que no descanse bien en la noche, a veces los sueños son muy realistas.
    Agradezco la ayuda.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Las pesadillas frecuentes, especialmente cuando son muy realistas y dejan ansiedad durante el día, pueden afectar mucho al descanso y al estado de ánimo. No conviene interpretarlas de forma literal, por ejemplo, pensar que el agua o las persecuciones “significan” necesariamente algo concreto, pero sí es importante atender a la emoción que se repite: amenaza, indefensión, pérdida de control, miedo o sensación de no poder escapar.

    Las pesadillas pueden aumentar en periodos de estrés, ansiedad, cambios vitales, mal descanso, consumo de ciertas sustancias o experiencias traumáticas no elaboradas. También pueden asociarse a trastornos del sueño o a síntomas de ansiedad. Cuando son regulares y afectan al descanso o al funcionamiento diario, es recomendable pedir valoración profesional.

    Puede ayudarte llevar durante unas semanas un registro sencillo: hora de dormir, calidad del sueño, pesadilla, emoción principal al despertar, nivel de ansiedad durante el día y acontecimientos estresantes recientes. Esto permite ver si hay patrones y si los sueños empeoran en momentos de mayor tensión.

    También existen intervenciones psicológicas específicas. Una de ellas consiste en trabajar con la pesadilla en vigilia: escribirla de forma breve, modificar el final o algunos elementos para que resulte menos amenazante y ensayar mentalmente esa nueva versión durante el día. Además, si las pesadillas estuvieran relacionadas con experiencias traumáticas, podría ser útil una terapia centrada en trauma, como terapia cognitivo-conductual focalizada en trauma o EMDR, siempre tras una evaluación adecuada. Las guías clínicas recomiendan valorar síntomas como sueño alterado, reexperimentación, evitación e hiperactivación cuando hay sospecha de trauma.

    A nivel cotidiano, intenta cuidar una rutina de sueño estable: horarios regulares, reducir pantallas y contenido angustiante antes de dormir, evitar alcohol u otros estimulantes por la noche y realizar una actividad calmada antes de acostarte. Si te despiertas con ansiedad, puede ayudarte orientarte al presente: encender una luz suave, mirar la habitación, apoyar los pies en el suelo y recordarte que ya estás despierto/a y a salvo.

    Dado que comentas que esto viene desde joven y ahora se ha agudizado, sería recomendable consultar con un/a psicólogo/a especializado/a en ansiedad, sueño o trauma. No porque necesariamente haya un problema grave, sino porque cuando las pesadillas condicionan el día siguiente y generan sensación de no haber descansado, conviene trabajarlas de manera específica.

    Si además aparecieran despertares con sensación de ahogo real, ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas, movimientos bruscos durante el sueño o somnolencia extrema durante el día, también sería adecuado consultarlo con un médico o una unidad del sueño para descartar causas físicas.


  • Hola ojalá respondan a mi duda Actualmente estoy pasando por un problema de ansiedad muy fuerte

    Hola ojalá respondan a mi duda

    Actualmente estoy pasando por un problema de ansiedad muy fuerte centrado en dudas obsesivas sobre mi orientación sexual, aunque yo tengo claro que mi meta de futuro y lo que deseo es estar con una chica. Todo comenzó a raíz de una conversación por internet con un chico donde sentí una emoción agradable; mi mente se asustó con la duda de si era bisexual y, desde entonces, entré en un estado de hipervigilancia extrema.
    ​En los últimos días, mi cuerpo reacciona de forma automática y muy intensa ante estímulos relacionados con el tema LGBT. Por ejemplo, al ver videos donde se habla de forma despectiva o agresiva sobre la comunidad (como insultar o quemar la bandera), siento un vuelco o presión fuerte en el pecho y falta de aire. De inmediato, mi mente se activa con culpa, me cuestiona si me dolió el comentarios, y me bombardea con etiquetas como 'homofobia internalizada' o la idea de que estoy ocultando algo.
    ​También me da mucho miedo e immaginación catastrófica pensar en la posibilidad de ser gay y decepcionar a mi familia. Me cuesta mucho trabajo frenar la necesidad de analizar cada milisegundo de mis reacciones físicas y buscar respuestas en internet para calmar la duda, lo cual me genera un alivio de unas horas, pero luego el ciclo de angustia regresa con la misma fuerza

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes parece un bucle de ansiedad centrado en la orientación sexual: aparece una duda, tu mente la interpreta como una amenaza, comienzas a analizar tus reacciones físicas y emocionales, buscas respuestas en internet para tranquilizarte y, aunque obtienes alivio durante unas horas, la duda vuelve con más fuerza.

    Desde la psicología y la sexología, es importante diferenciar entre una vivencia de deseo y una duda obsesiva. La orientación sexual no se define por una emoción aislada, por una reacción corporal ante un vídeo, ni por una conversación puntual con alguien. En cambio, cuando la duda aparece con miedo intenso, culpa, hipervigilancia, necesidad de comprobar y urgencia por tener una certeza absoluta, suele estar más relacionada con ansiedad que con una exploración tranquila del deseo.

    La reacción física que notas al ver contenido agresivo hacia la comunidad LGBT (presión en el pecho, falta de aire, vuelco corporal) no demuestra por sí sola que estés ocultando algo ni que tengas “homofobia internalizada”. Puede ser simplemente una respuesta de ansiedad ante un tema que ahora tu mente ha marcado como peligroso. Cuando estás hipervigilante, el cuerpo reacciona con intensidad y después la mente intenta interpretar esa reacción como si fuera una prueba.

    El problema principal no es resolver al 100% si eres heterosexual, bisexual o gay, sino salir del ciclo de comprobación. Analizar cada milisegundo de lo que sientes, revisar tus sensaciones corporales, buscar vídeos, leer en internet o pedir tranquilidad son conductas que alivian a corto plazo, pero mantienen la ansiedad a largo plazo.

    Puede ayudarte responder de forma más breve al pensamiento: “Estoy teniendo una duda ansiosa; no necesito resolverla ahora”. Después intenta volver a una actividad concreta, aunque la ansiedad siga presente. El objetivo no es que el pensamiento desaparezca de inmediato, sino dejar de alimentarlo con análisis y comprobaciones.

    También sería recomendable reducir la exposición a contenido que utilizas para comprobarte, como vídeos, comentarios o debates sobre el tema. No se trata de evitar la diversidad sexual, sino de no usar esos estímulos como pruebas para verificar quién eres.

    Dado que esta situación te genera mucha angustia y te lleva a buscar certeza de forma repetida, sería conveniente acudir a un/a psicólogo/a con experiencia en ansiedad, pensamientos intrusivos, TOC y sexualidad. La terapia puede ayudarte a tolerar la incertidumbre, reducir las comprobaciones y explorar tu sexualidad desde la calma, no desde el pánico.

    No necesitas tomar una etiqueta desde el miedo. Necesitas recuperar tranquilidad, dejar de tratar cada reacción corporal como una prueba y aprender a relacionarte con tus pensamientos sin que ellos dirijan tu vida.


  • muy buenas, quisiera de su ayuda a ustedes que han estudiado una carrera que es muy compleja y de gr

    muy buenas, quisiera de su ayuda a ustedes que han estudiado una carrera que es muy compleja y de gran ayuda LA PSICOLOGIA, quisiera pedirle sus opiniones por favor bueno tengo 27 años de edad soy de país peru y sucede que hoy en día al ver tantas cosas en mi país de abusos a menores varones como nunca , recordé que cuando tuve 12 años una vez rara quise que mi perrito macho me montara y me baje el pantalón pero el perrito no hizo nada y se fue nunca mas lo repetí ni nada pero ahora mi mente intrusiva me dice y si me paso algo que no recuerda y por eso lo quise hacer, pero a la vez razono y pienso nunca me paso nada de nada y digo no talvez es curiosidad pero creo que a muy pocas personas les haya querido o pasado esto mas siendo un varón. no es algo común y me da vergüenza haber pensado eso a esa edad o haber querido hacer algo aunque no hubo contacto ni nada. pero haberme bajado el pantalón y haberme puesto en posición de perrito me genera ansiedad nunca lo pensé ni lo tome importancia mas de 15 años justo ahora que leo periódicos en Facebook noticias salen puro casos de abusos y trata de evitar ver noticias extremas.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Entiendo que este recuerdo te genere vergüenza, ansiedad y necesidad de encontrar una explicación. Sin embargo, un episodio aislado de curiosidad o conducta exploratoria en la preadolescencia no permite concluir que haya ocurrido un abuso que no recuerdas, ni que exista algo “malo” en ti.

    A los 12 años pueden aparecer curiosidad sexual, impulsos, fantasías o conductas poco comprendidas por el propio menor, especialmente en una etapa de cambios corporales y despertar sexual. Que hoy, como adulto, recuerdes esa escena con incomodidad no significa necesariamente que en aquel momento tuviera un significado traumático o patológico. También es importante tener en cuenta que, según cuentas, no hubo contacto, no se repitió y durante más de 15 años no fue un tema que te preocupara.

    Lo que parece haberse activado ahora es un bucle de ansiedad: al ver noticias sobre abusos a menores, tu mente ha recuperado ese recuerdo y ha empezado a preguntarse “¿y si me pasó algo y no lo recuerdo?”. Esa pregunta puede volverse muy angustiante porque busca una certeza absoluta sobre el pasado. El problema es que cuanto más intentas comprobar, razonar o reconstruir si ocurrió algo, más poder adquiere la duda.

    Desde la psicología, conviene diferenciar entre un recuerdo real de abuso y una hipótesis ansiosa. Que te sientas mal al pensar en lo que hiciste no demuestra que haya existido una experiencia previa que lo explique. La ansiedad puede utilizar cualquier recuerdo ambiguo o vergonzoso como si fuera una prueba, aunque no lo sea.

    Puede ayudarte responder de forma breve: “Estoy teniendo una duda ansiosa sobre el pasado; no necesito resolverla ahora”. Después intenta volver a una actividad concreta y evita seguir buscando noticias, casos o explicaciones en internet para comprobarte. Si el contenido de redes sociales sobre abusos te está disparando la ansiedad, sería recomendable reducir esa exposición durante un tiempo.

    También sería importante trabajar la vergüenza. Haber tenido una conducta confusa o impulsiva a los 12 años no define quién eres hoy. No eres la única persona que en la infancia o preadolescencia ha tenido curiosidades o conductas que después, desde la mirada adulta, resultan incómodas o difíciles de entender.

    Si esta duda se repite, te genera mucha ansiedad, te lleva a buscar respuestas de forma compulsiva o interfiere con tu vida diaria, sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a con experiencia en ansiedad, pensamientos intrusivos y sexualidad. El objetivo no sería forzarte a “recordar” algo, sino ayudarte a relacionarte con esa duda sin que controle tu vida, reducir la vergüenza y comprender el recuerdo desde una perspectiva evolutiva y no desde el miedo.

    En resumen: lo que cuentas no permite afirmar que hayas sufrido abuso ni que haya algo grave en ti. Parece más importante atender al bucle de ansiedad que se ha activado ahora, limitar los disparadores y buscar ayuda profesional si no consigues salir de esa preocupación.


  • Hola, Tengo 72 años y no tengo relaciones sexuales por un rechazo fisico y psicològico.Me masturbo

    Hola,
    Tengo 72 años y no tengo relaciones sexuales por un rechazo fisico y psicològico.Me masturbo 1/2 veces por semana.Cuando tengo relaciones el flujo vaginal me causa una sensacion desagradable como de repugnància.
    Como puedo superar-lo.Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. La masturbación una o dos veces por semana no representa, por sí misma, ningún problema. No existe una frecuencia sexual “correcta” para todas las personas; lo importante es que la conducta se viva libremente, resulte satisfactoria y no cause malestar ni interfiera en la vida cotidiana.

    Respecto al rechazo que experimenta durante las relaciones, convendría aclarar qué líquido le provoca esa sensación: su propia lubricación, un flujo presente previamente o el semen de la otra persona. El flujo transparente o blanquecino, sin olor desagradable, puede ser normal. No obstante, si ha cambiado de color, olor, cantidad o textura, o aparece acompañado de picor, dolor o escozor, debería consultarlo con su médico o ginecólogo para descartar una infección u otra alteración.

    A los 72 años también es frecuente que los cambios hormonales posteriores a la menopausia produzcan sequedad, irritación, menor elasticidad y molestias durante la penetración. Este conjunto de síntomas se denomina síndrome genitourinario de la menopausia. El dolor o las sensaciones físicas desagradables pueden favorecer que el cuerpo termine asociando las relaciones sexuales con rechazo, tensión o repugnancia.

    Por ello, sería recomendable realizar primero una revisión ginecológica. Dependiendo de lo que se encuentre, pueden valorarse lubricantes, hidratantes vaginales o tratamientos locales prescritos por el profesional, como los estrógenos vaginales. No conviene iniciar tratamientos hormonales sin una valoración previa de su historia clínica.

    Si médicamente no existe una causa que explique completamente el rechazo, una terapia sexológica puede ayudarle a explorar cuándo comenzó, qué pensamientos o experiencias aparecen y qué parte corresponde a una sensación física, al contacto con los fluidos, a la penetración o a la relación con la otra persona. El objetivo no sería obligarse a mantener relaciones, sino recuperar la capacidad de elegirlas sin miedo ni repugnancia. Puede comenzarse por formas de intimidad que le resulten agradables, como las caricias, los masajes o la masturbación compartida, sin que la penetración tenga que ser el objetivo.

    No tiene que mantener relaciones sexuales si no las desea. Solo sería necesario trabajar este rechazo si le genera sufrimiento o le impide disfrutar de una sexualidad que sí quisiera tener.


  • Estoy casada hace dos años con mi esposo desde ese momento solo intectuo con él, ya que cuando nos c

    Estoy casada hace dos años con mi esposo desde ese momento solo intectuo con él, ya que cuando nos casamos nos vinimos a vivir a su país eso implicó dejar atrás mi trabajo, mi carrera, mis amigos y a mí familia. Hace tiempo que no los veo ni hablo con ellos, incluso deje de intectuar en redes con algunos amigos y compañeros hombres para que él no se sintiera pasado a llevar, y para demostrarle cuanto lo amo y lo respeto. Pero cuando él tuvo que hacerlo con una de sus amigas que me incomodaba lloro y pataleo y me trató de loca y enferma. Esa situación me puso muy triste y desde ese momento no le reclamé más nada. Aún cuando veo su daily chat o sus intenciones en las redes me molesta muchísimo, el siempre dice que ella es como una hermana para él pero ella parece haber tenido siempre otras intenciones con él incluso antes de que nos conociéramos. Hoy he decidido no darle mayor importancia a ese vínculo porque siento que me está enfermando de los nervios. Toda está situación me ha hecho replantearme la relación y a veces hasta siento ganas de irme pero la mayor parte del tiempo estamos bien y somos una pareja feliz salvo cuando lo vuelvo a ver metido en su celular o pasa largas horas encerrado en el baño. El me dice que va a hacer sus necesidades pero a veces pasa hasta dos horas ahí. He visto que muchas veces me dice que no tiene tiempo para hablar conmigo o aunque sea avisarme a qué hora va a salir a comer para preparar el almuerzo pero no tarda en responder los mensajes de su amiga. El trabaja desde casa y estamos todos el día en casa el trabajando y haciendo sus cosas mientras yo me encargo del orden de la casa y cuidar de nuestros perros. No se que hacer me duele mucho está situación porque yo lo amo. No me veo dejando atrás lo que hemos construido.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes merece ser tomado con seriedad, porque no parece tratarse únicamente de celos hacia una amiga, sino de una dinámica más amplia de aislamiento, desigualdad y pérdida de autonomía.

    Al casarte y mudarte a otro país dejaste atrás tu trabajo, tu carrera, tus amistades y tu familia. Además, has reducido el contacto con algunas personas para evitar que él se sintiera incómodo. Sin embargo, cuando tú expresaste incomodidad respecto a una amiga suya, él reaccionó con llanto, enfado y descalificaciones como llamarte “loca” o “enferma”. Esta diferencia de criterios puede generar mucho dolor: tú haces renuncias para cuidar la relación, pero cuando pides reciprocidad, tu malestar no parece ser escuchado.

    Es importante diferenciar entre controlar a la pareja y pedir acuerdos claros. No se trata de prohibirle amistades ni revisar constantemente su teléfono, pero sí tienes derecho a expresar que una situación te incomoda, a pedir transparencia y a esperar una respuesta respetuosa. Que él diga que esa persona es “como una hermana” no resuelve el problema si tú observas conductas que te hacen sentir desplazada, si él prioriza responderle a ella antes que comunicarse contigo o si evita hablar del tema de forma clara.

    También conviene mirar el conjunto de la relación. Dices que la mayor parte del tiempo estáis bien, pero también que te sientes sola, que dependes casi exclusivamente de él, que no tienes red propia en ese país, que dejaste de interactuar con amistades y que ocupas un rol doméstico mientras él trabaja desde casa. Esa combinación puede aumentar mucho la ansiedad, la dependencia emocional y la sensación de no tener salida.

    Sobre que pase mucho tiempo en el baño o en el móvil, no es posible concluir desde fuera qué está haciendo. Pero sí puedes atender a cómo te afecta el patrón: falta de comunicación, sensación de ocultamiento, distancia emocional y dificultad para hablar sin que se te invalide.

    Mi recomendación sería no centrarte solo en “quitarle importancia” a la amiga, porque eso puede calmarte a corto plazo pero no resuelve la base del problema. Necesitas recuperar autonomía y claridad. Algunas medidas importantes serían:

    * Retomar contacto con tu familia, amistades o personas de confianza, aunque sea poco a poco.
    * Revisar tu situación laboral, económica y legal en el país donde vives.
    * No seguir renunciando a vínculos sanos para demostrar amor.
    * Hablar con él en un momento tranquilo, no desde la acusación, sino desde necesidades concretas: respeto, comunicación, reciprocidad y acuerdos.
    * Observar si puede escuchar tu malestar sin llamarte exagerada, loca o enferma.
    * Valorar terapia individual para ti, especialmente si te sientes aislada, ansiosa o con miedo a tomar decisiones.

    La terapia de pareja podría ayudar solo si ambos están dispuestos a responsabilizarse de la dinámica y a hablar sin descalificaciones. Si él niega todo, te invalida o coloca el problema únicamente en ti, sería más recomendable que empieces por un acompañamiento individual para fortalecer tus límites y decidir desde un lugar menos dependiente.

    Amar a alguien no significa perder tu mundo, tu red, tu voz ni tu criterio. Lo que habéis construido importa, pero también importa el coste que estás pagando para sostenerlo. Antes de decidir si irte o quedarte, necesitas reconstruir apoyo fuera de la relación y recuperar espacio propio. Desde ahí podrás valorar con más claridad si esta relación puede volverse realmente recíproca y segura para ti.


  • Después de muchos años de.masturbaxion, actualmente no tengo deseos sexual natural ni sensibilidad e

    Después de muchos años de.masturbaxion, actualmente no tengo deseos sexual natural ni sensibilidad en el pené y tengo disfuncion erectil

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. La masturbación, por sí misma, no suele causar una pérdida permanente del deseo, de la sensibilidad del pene o disfunción eréctil. Es una conducta sexual frecuente y no necesariamente dañina. Sin embargo, si durante años se ha realizado siempre con mucha presión, rapidez, una postura muy concreta o asociada a pornografía muy estimulante, puede producirse cierta habituación: el cuerpo se acostumbra a un tipo de estimulación que luego no se reproduce igual en las relaciones sexuales.

    Dicho esto, cuando hay pérdida de sensibilidad en el pene, disminución marcada del deseo y disfunción eréctil, conviene no atribuirlo todo únicamente a la masturbación. Es importante descartar causas físicas: problemas vasculares, diabetes, alteraciones hormonales como testosterona baja, efectos de medicamentos, consumo de alcohol u otras sustancias, problemas neurológicos, ansiedad, depresión o estrés mantenido. La disfunción eréctil puede estar relacionada tanto con factores físicos como psicológicos, y a veces es una señal temprana de otros problemas de salud.

    Lo recomendable sería acudir a un urólogo o médico para una valoración completa. Puede ser necesario revisar analítica, glucosa, perfil hormonal, tensión arterial, medicación, hábitos de vida y sensibilidad genital.

    Desde la sexología, puede ayudar modificar temporalmente la forma de estimulación: reducir la presión de la mano, usar lubricante, ir más despacio, disminuir el consumo de pornografía si está muy asociado a la excitación y dar espacio a sensaciones más graduales. No se trata necesariamente de prohibirse la masturbación, sino de reeducar la respuesta sexual y recuperar sensibilidad a estímulos menos intensos.

    También puede ser útil trabajar la ansiedad anticipatoria. Cuando una persona empieza a preocuparse por si tendrá erección, si sentirá placer o si “funcionará”, esa vigilancia puede bloquear todavía más la respuesta sexual. En estos casos, la terapia sexual puede ayudar a recuperar confianza corporal, deseo y placer sin centrar todo el encuentro en la erección.


  • ¿Hay riesgo de contagio de vih para una persona si se tiene gingivitis por medio de besos profundos

    ¿Hay riesgo de contagio de vih para una persona si se tiene gingivitis por medio de besos profundos ?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Sí, pero el riesgo por besos profundos es extremadamente bajo.

    El VIH no se transmite por la saliva. Por eso, besar (incluso con beso profundo) no se considera una vía habitual de transmisión. El escenario teórico de riesgo sería muy excepcional: que una persona con VIH tuviera sangrado visible en la boca, la otra persona también tuviera heridas abiertas o encías sangrantes, y hubiera intercambio de sangre, no solo saliva.

    Tener gingivitis puede hacer que las encías sangren con más facilidad, pero si no hubo sangre visible en cantidad, el riesgo sigue siendo prácticamente nulo. Aun así, conviene tratar la gingivitis con un dentista, no solo por VIH, sino por salud bucal general.

    También es importante tener en cuenta si la persona con VIH está en tratamiento antirretroviral y mantiene una carga viral indetectable. En ese caso, el riesgo de transmisión sexual es nulo en las relaciones sexuales, lo que se conoce como indetectable = intransmisible. Aunque el beso ya se considera una práctica sin riesgo relevante, una carga viral controlada añade aún más tranquilidad.

    Si además del beso hubo sexo sin preservativo, contacto con sangre, heridas abiertas o exposición a fluidos sexuales, ahí sí habría que valorar una prueba de VIH según el tiempo transcurrido. Para una exposición reciente de alto riesgo, la profilaxis postexposición solo se valora dentro de las primeras 72 horas, pero un beso con gingivitis normalmente no es indicación de profilaxis.


  • Tuve una relación con una persona mucho mayor que yo Al mes, iniciaban las peleas por celos, por m

    Tuve una relación con una persona mucho mayor que yo
    Al mes, iniciaban las peleas por celos, por mi carácter débil que el me decía, nunca quiso que llorara para nada.
    Cada que hacíamos llamadas, siempre peleamos y me colgaba hasta apagar el teléfono
    Hasta un día me dijo que no me enamorara de el
    Siempre le he llamado para saber cómo está, resolver las situaciones, llevar bien la relación y apoyarnos en situaciones
    Ahora, el me señala de tóxica y ensimosa por dichas llamadas y me dijo que ya le choque que por eso se alejó de mi
    Y siempre me señala que por mi culpa de las llamadas eche a perder la relación
    No sé que hacer

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Por lo que describes, parece que esta relación ha estado marcada por discusiones frecuentes, celos, descalificaciones y una dinámica en la que tú intentabas acercarte para reparar, mientras él se alejaba, colgaba o apagaba el teléfono. Ese patrón suele generar mucha ansiedad, porque cuanto más distancia percibes, más necesidad aparece de llamar, explicar o arreglar; y cuanto más llamas, más la otra persona puede sentirse invadida y alejarse.

    Es importante que revises dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, tus llamadas constantes pueden haber surgido desde la angustia y la necesidad de recuperar seguridad, pero si eran insistentes y él había pedido espacio, también pudieron resultar invasivas. Por otro lado, eso no justifica que te descalifique, te llame “tóxica”, te culpe de toda la relación o te haga sentir que tus emociones son un problema. En una relación sana, los conflictos se hablan con respeto, no mediante castigos de silencio, apagones de teléfono o culpabilización.

    También es relevante que él te dijera “no te enamores de mí”. Esa frase indica una falta de disponibilidad emocional o de compromiso que conviene tomar en serio, aunque después hubiera momentos de cercanía. A veces una persona mantiene el vínculo, pero no quiere hacerse responsable de lo que genera en la otra.

    Ahora mismo lo más recomendable no es seguir llamando para intentar convencerlo o reparar la relación. Si él ha dicho que necesita distancia o que se alejó, insistir probablemente aumentará tu ansiedad y reforzará la idea de que tienes que perseguir para no perder. Necesitas detener ese ciclo.

    Puedes enviar, si lo consideras necesario, un único mensaje breve y respetuoso, por ejemplo: “Entiendo que necesitas distancia. No voy a insistir más. También necesito cuidar mi bienestar y tomar espacio para mí”. Después, mantén el límite y evita seguir buscando explicaciones.

    A nivel psicológico, sería útil trabajar qué se activa en ti cuando una persona se aleja: miedo al abandono, culpa, necesidad de reparación inmediata, dificultad para tolerar la incertidumbre o tendencia a responsabilizarte de todo. Eso no significa que “la culpa sea tuya”, sino que hay un patrón que puedes aprender a regular.

    También conviene que observes si en la relación hubo señales de desigualdad o manipulación: diferencia de edad importante, control sobre tus emociones, críticas a tu forma de ser, celos, invalidación del llanto, hacerte responsable de sus alejamientos o cambiar entre cercanía y rechazo. Si esto se repite, puede afectar mucho tu autoestima.

    Mi recomendación es que tomes distancia, no para castigarlo, sino para recuperar claridad. Busca apoyo en personas de confianza y, si puedes, inicia un proceso psicológico centrado en dependencia emocional, apego ansioso, autoestima y límites. Amar o querer resolver no basta si la relación te deja sintiéndote culpable, confundida y cada vez más pequeña.


  • Tengo 70 años y mi esposa 20 años menor que yo ,lo que pasa.es que no puedo tener sexo con ella x en

    Tengo 70 años y mi esposa 20 años menor que yo ,lo que pasa.es que no puedo tener sexo con ella x enfermedad de diabetes y corazon,y tengo mucha pena x ella,y le expliqué que tenga sexo con alguien de su trabajo,estará bien lo que le dije,,es más le dije que me gustaría presenciar el acto..

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Entiendo que sientas pena por tu esposa y preocupación por no poder mantener relaciones sexuales como antes, especialmente teniendo diabetes y una enfermedad cardíaca. Sin embargo, antes de asumir que la única salida es que ella tenga relaciones con otra persona, sería recomendable valorar opciones médicas y sexológicas.

    La diabetes y los problemas cardiovasculares pueden influir mucho en la erección, el deseo y la respuesta sexual. Además, algunos tratamientos para la disfunción eréctil pueden estar contraindicados si se toman ciertos medicamentos para el corazón, especialmente nitratos, por lo que no conviene automedicarse. Lo más adecuado sería consultar con urólogo y cardiólogo para valorar qué tipo de actividad sexual es segura en tu caso y qué tratamientos podrían ayudarte.

    También es importante ampliar la idea de sexualidad. Si la penetración no es posible o no es segura por ahora, pueden existir otras formas de intimidad: caricias, besos, masajes, masturbación compartida, sexo oral si ambos lo desean, juguetes sexuales o encuentros eróticos sin exigencia de erección. La vida sexual de una pareja no tiene que reducirse únicamente al coito.

    Respecto a proponerle que tenga sexo con otra persona, no está “mal” si nace de una conversación libre, madura y consensuada por ambos. Algunas parejas acuerdan formas de no monogamia, pero esto solo puede funcionar si no aparece desde la culpa, la presión o el miedo a perder a la pareja. Tu esposa tendría que desearlo realmente, sentirse libre para aceptar o rechazarlo, y ambos tendríais que hablar con mucha claridad de límites, emociones, protección sexual y consecuencias.

    El hecho de que sea alguien de su trabajo añade un riesgo importante: puede generar problemas laborales, emocionales o de convivencia si después aparecen celos, incomodidad o conflictos. Por eso no sería recomendable plantearlo como una solución rápida a tu culpa.

    También mencionas que te gustaría presenciar el acto. Esa fantasía puede existir y no tiene por qué ser patológica, pero debe hablarse con mucho cuidado. No basta con que a ti te excite o te alivie; tu esposa y la tercera persona tendrían que consentirlo de manera clara y sin presión. El consentimiento implica que no haya coerción, manipulación ni sexo contra la voluntad de ninguna persona.

    Mi recomendación sería que no toméis una decisión así desde la pena o la desesperación. Primero consultad médicamente qué opciones existen para tu salud sexual. Después, si ambos queréis explorar acuerdos sexuales diferentes, sería muy conveniente acudir a terapia sexual o de pareja para hablarlo con calma, revisar límites y evitar que una propuesta nacida del amor termine generando más dolor.

    Tu preocupación por ella habla de cariño, pero no necesitas sacrificarte ni empujarla hacia otra persona para demostrar amor. Lo prioritario es que ambos podáis hablar de deseo, intimidad, salud y límites de una forma honesta y segura.


  • Desde hace seis años no copulo con mi mujer dado que se le desprendió la matriz y le es muy doloroso

    Desde hace seis años no copulo con mi mujer dado que se le desprendió la matriz y le es muy doloroso si pretendemos penetrar, así que por tanto no hacemos ninguna relación sexual, hay algo de apatía. Yo hace unos seis meses me operé de próstata y por ello ya no eyaculo pero si me masturbo tengo muy buena sensación de placer retrógado y ante esta realidad, me gustaría propone a mi mujer que al menos nos demos algunos goces, pero me da como cosa rara decírselo... me podrían asesorar que pasos podría dar.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que planteas es muy comprensible. Después de seis años sin relaciones sexuales con penetración, dolor por parte de tu mujer y una cirugía de próstata reciente en tu caso, es normal que aparezcan pudor, inseguridad o miedo a proponer retomar la intimidad.

    Lo primero sería aclarar médicamente la situación de tu mujer. Cuando dices que “se le desprendió la matriz”, podría tratarse de un prolapso uterino o de órganos pélvicos. Esta condición puede producir molestias, sensación de peso y dolor durante las relaciones sexuales, pero existen opciones de tratamiento como fisioterapia de suelo pélvico, pesarios vaginales o cirugía, según el caso y la gravedad. Sería recomendable que ella consulte con ginecología o suelo pélvico si no lo ha hecho recientemente.

    En tu caso, después de una operación de próstata puede aparecer orgasmo seco, ausencia de eyaculación o eyaculación retrógrada, según el tipo de cirugía. Esto no impide necesariamente sentir placer u orgasmo, aunque la respuesta sexual cambie. Si tienes dudas sobre lo que es seguro o esperable tras la intervención, conviene comentarlo con tu urólogo.

    Desde la sexología, es importante ampliar la idea de relación sexual. Si la penetración le causa dolor, no debería forzarse ni convertirse en el objetivo. Podéis recuperar intimidad mediante besos, caricias, masajes, contacto corporal, masturbación compartida, estimulación manual, sexo oral si ambos lo deseáis o simplemente momentos eróticos sin presión de llegar a nada concreto.

    Para proponérselo, busca un momento tranquilo, fuera de la cama y sin que parezca una exigencia. Podrías decirle algo como: “Me gustaría que pudiéramos recuperar algo de intimidad, sin penetración y sin presión. No quiero que te duela ni que te sientas obligada, pero echo de menos que podamos darnos cariño y placer de alguna manera cómoda para los dos”.

    Después, escucha su respuesta. Quizá ella también tenga miedo al dolor, vergüenza, apatía o haya desconectado de su deseo por haber asociado la sexualidad con molestia durante años. En ese caso, conviene ir muy poco a poco y empezar por contacto afectivo o sensual, no directamente sexual.

    Un posible primer paso sería acordar encuentros breves sin penetración ni obligación de orgasmo: abrazarse, acariciarse, darse un masaje o explorar qué contacto resulta agradable y cuál no. Si aparece dolor, incomodidad o tensión, se detiene. El objetivo inicial no es “volver a funcionar”, sino recuperar seguridad, confianza y comunicación.

    Si a ambos os cuesta hablarlo o hay mucha apatía, una consulta con sexología o terapia de pareja puede ayudaros a diseñar una sexualidad adaptada a vuestra etapa, salud y deseos. No se trata de resignarse a no tener intimidad, sino de encontrar formas de placer que no dañen a ninguno de los dos.


  • Mi abuela falleció hace apenas dos días, soy consciente de que debo continuar haciendo vida normal.

    Mi abuela falleció hace apenas dos días, soy consciente de que debo continuar haciendo vida normal. Pero se me hace raro tener momentos en los que aparentemente estoy bien, a pesar de que sé que el proceso no es lineal ni siempre una tristeza profunda. No me siento mal, pero me aterra el momento en el que dejé de estar en shock y acepté que nunca la voy a volver a ver. Mi madre me recomendó esperar un poco para ir al psicólogo, pero creo que es crucial para comenzar a recibir ayuda, ya que no tengo las herramientas necesarias para sobrellevar un duelo así. Debería comenzar o esperar? Sería la excusa perfecta para comenzar a trabajar otros aspectos que he ido aplazando por miedo a estar peor.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho la pérdida de tu abuela. Que hayan pasado solo dos días y tengas momentos en los que pareces estar bien no significa que no la quisieras, que no estés haciendo bien el duelo o que algo vaya mal en ti. En los primeros días es muy habitual alternar entre tristeza, shock, cierta desconexión, momentos de normalidad e incluso ratos en los que la mente parece protegerse para poder funcionar.
    El duelo no suele vivirse como una tristeza constante. A veces aparece por oleadas: un momento puedes estar hablando, haciendo una tarea o incluso distrayéndote, y de repente conectar con la idea de que esa persona ya no volverá y sentir miedo, vacío o incredulidad. Esa oscilación forma parte del proceso.
    También es comprensible que te asuste el momento en que el shock baje y la realidad se haga más evidente. No tienes por qué enfrentarte a todo de golpe. Al inicio, muchas veces el objetivo no es “aceptarlo” completamente, sino poder sostener el día a día, descansar lo posible, estar acompañado/a y permitir que las emociones aparezcan sin forzarlas.
    Respecto a acudir al psicólogo, no es necesario esperar a estar peor para pedir ayuda. Puedes empezar ahora si sientes que necesitas un espacio de sostén, orientación y acompañamiento. Ir a terapia tan pronto no significa patologizar el duelo ni acelerar el proceso; puede ayudarte a atravesarlo con más seguridad, especialmente si sientes que no tienes herramientas o si ya venías aplazando otros aspectos importantes.
    También es cierto que no todo tiene que trabajarse con intensidad desde la primera sesión. Una buena intervención debería respetar tu ritmo: primero acompañar la pérdida reciente, ayudarte a regular el impacto emocional y, más adelante, si tiene sentido, abordar otros temas que has ido dejando pendientes. No se trata de abrirlo todo de golpe ni de obligarte a estar peor para sanar.


  • Encontré un chat donde mi esposo le escribe a alguien ese alguien le responde hola mi amor!!!,luego

    Encontré un chat donde mi esposo le escribe a alguien ese alguien le responde hola mi amor!!!,luego encuentro gel intimo detrás de un cuadro de su lugar de trabajo,pregunto y me responde que era una broma de amigos......???

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Es comprensible que te sientas confundida, insegura o desconfiada ante lo que encontraste. Un mensaje donde alguien le responde “hola, mi amor” y un gel íntimo escondido en su lugar de trabajo son elementos que, como mínimo, generan dudas razonables y necesitan una explicación clara.
    No es posible afirmar desde fuera que exista una infidelidad solo con esos datos, pero tampoco sería adecuado que invalides tu malestar o lo reduzcas a “estoy exagerando”. La explicación de que era una broma de amigos podría ser cierta o no; lo importante es si la respuesta de tu esposo te aporta tranquilidad, coherencia y disposición a aclarar la situación, o si por el contrario aumenta la sensación de ocultamiento.
    Cuando hables con él, intenta centrarte en hechos concretos y no solo en acusaciones. Por ejemplo: “Encontré este mensaje y este gel íntimo escondido. Para mí esto no es algo menor y necesito una explicación clara. También necesito entender por qué estaba oculto y por qué alguien te llama así”. Observa no solo lo que responde, sino cómo lo hace: si se muestra dispuesto a hablar, si reconoce el impacto en ti, si da una explicación coherente o si te ridiculiza, se enfada o intenta hacerte sentir culpable por preguntar.
    También conviene diferenciar entre pedir claridad y vivir en vigilancia. Revisar constantemente, buscar pruebas o intentar controlar cada movimiento puede aumentar mucho tu ansiedad. Pero pedir una conversación honesta y acuerdos de transparencia cuando hay señales que dañan la confianza es legítimo.
    Si después de hablarlo siguen las contradicciones, minimiza lo ocurrido, cambia versiones o evita toda responsabilidad, el problema ya no sería solo el mensaje o el gel, sino la dificultad para reconstruir confianza. En ese caso, puede ser útil acudir a terapia de pareja, siempre que ambos estén dispuestos a hablar con honestidad. Si él no quiere abordarlo o te hace sentir que el problema es únicamente tu inseguridad, también puede ayudarte una terapia individual para sostenerte emocionalmente y decidir qué límites necesitas.


  • Hola yo e tenido 2 parejas en total con la actual pero nunca e sentido orgasmo no se que eso ni como

    Hola yo e tenido 2 parejas en total con la actual pero nunca e sentido orgasmo no se que eso ni como se siente porque será? Soy mujer de 36 años y comencé mi vida sexual a los 18 con mi primer pareja

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. No haber tenido orgasmos en las relaciones sexuales no significa que haya algo “mal” en ti ni que seas incapaz de sentir placer. Muchas mujeres disfrutan de la intimidad, del deseo y de la excitación, pero no alcanzan el orgasmo con facilidad, especialmente si la estimulación no es la adecuada para su cuerpo o si existe presión, poca comunicación, desconocimiento de la propia respuesta sexual o dificultad para dejarse llevar.
    Lo primero sería diferenciar si nunca has tenido un orgasmo en ningún contexto o si no lo has tenido con pareja. Si tampoco lo has experimentado mediante masturbación, puede ser útil empezar por conocer tu propio cuerpo sin presión, explorando qué tipo de caricias, ritmo, presión o fantasías te resultan agradables. Si en cambio sí puedes llegar al orgasmo sola, pero no con pareja, entonces estaríamos hablando más bien de una dificultad situacional, muy frecuente y trabajable.
    Es importante saber que muchas mujeres no alcanzan el orgasmo únicamente con la penetración. La estimulación del clítoris suele ser clave, ya sea de forma directa o indirecta, con la mano, la boca, un vibrador o combinada con penetración si se desea. El orgasmo femenino no depende de “aguantar más” ni de que la penetración sea suficiente, sino de recibir una estimulación adecuada y sostenida, en un contexto donde haya confianza, comodidad y ausencia de presión.
    También pueden influir factores psicológicos: vergüenza, educación sexual restrictiva, miedo a perder el control, dificultad para pedir lo que gusta, estar demasiado pendiente de la pareja, ansiedad por “llegar” o experiencias sexuales poco satisfactorias. En algunos casos también conviene revisar factores médicos o farmacológicos, como dolor, sequedad, cambios hormonales, antidepresivos u otros medicamentos.
    Puedes empezar hablando con tu pareja de manera tranquila, fuera del momento sexual, explicando que disfrutas pero que te gustaría explorar más tu respuesta. También puede ayudarte dedicar encuentros a descubrir sensaciones sin que el objetivo sea llegar al orgasmo, guiar la mano de tu pareja, incorporar estimulación del clítoris y permitirte parar, cambiar el ritmo o pedir lo que necesitas.
    Si esto te genera malestar o llevas años sin poder experimentarlo, una consulta con una psicóloga-sexóloga puede ser muy útil. La terapia sexual puede ayudarte a conocer tu cuerpo, reducir bloqueos, trabajar creencias sobre el placer y construir una sexualidad más libre y satisfactoria.


  • ¿Que puedo hacer si no confío en mi psicóloga? Llevo ya 3 meses y todavía no confío en ella del

    ¿Qué puedo hacer si no confío en mi psicóloga? Llevo ya 3 meses y todavía no confío en ella del todo. Lo poco que le he contado es solo la punta del iceberg. Solo puedo comunicarme con ella por escrito y en las sesiones me quedo muy bloqueado por la ansiedad. Estuve una temporada en la que le escribía cómo me iba sintiendo y le contaba cosas de mi pasado, y me la llevaba a las sesiones para que lo leyera, o también a veces le escribía por WhatsApp. Pero llevo ya un tiempo que no tengo ni ganas de escribirle y no sé qué hacer. Siento que no avanzamos en las sesiones y que solo estoy perdiendo el dinero y el tiempo. Hay muchas cosas que me afectan y no me atrevo a escribírselas porque son cosas bastante más personales que nunca he hablado con nadie más que con amistades muy cercanas. Tampoco quiero cambiar de psicóloga porque no tengo ganas de otra vez tener que contar y explicar toda mi situación desde el principio para que al final sea lo mismo de siempre y no me atreva a contar todo lo que me afecta. Mañana tengo sesión con ella y todavía no le he escrito nada y no sé qué hacer.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes es más común de lo que parece. Confiar en una psicóloga no siempre ocurre en pocas sesiones, especialmente si lo que necesitas contar es muy íntimo, si hay ansiedad intensa o si has aprendido a protegerte bloqueándote. Que después de tres meses todavía no puedas abrirte del todo no significa necesariamente que la terapia esté fracasando, pero sí indica que algo importante del proceso necesita ser hablado.

    Quizá mañana no tengas que contar todavía “la parte más profunda” de lo que te ocurre. Puede ser suficiente con llevar a sesión precisamente esto: “Me bloqueo, no sé si confío del todo, siento que no avanzo y me preocupa estar perdiendo tiempo y dinero”. Esa conversación ya es material terapéutico muy valioso. A veces el trabajo no empieza por contar todo el contenido traumático o doloroso, sino por poder hablar de lo difícil que es confiar, pedir ayuda y sentirse visto.

    Una buena profesional debería poder recibir esta información sin sentirse atacada y ayudarte a revisar juntas el encuadre: qué te bloquea, qué necesitas para sentir más seguridad, si te ayuda escribir, si conviene ir más despacio, si hace falta estructurar más las sesiones o si hay otra forma de trabajar. También podéis acordar objetivos más concretos para no quedarte con la sensación de que cada sesión pasa sin dirección.

    No es necesario que confíes al 100% para seguir trabajando, pero sí necesitas sentir que puedes hablar de la desconfianza, del bloqueo y de la frustración. La alianza terapéutica no consiste en caer bien o contar todo rápidamente; consiste en poder revisar lo que ocurre entre paciente y terapeuta y adaptar el proceso.

    Cambiar de psicóloga no tiene por qué ser la primera opción si no quieres empezar de cero. Pero tampoco deberías quedarte indefinidamente en una terapia donde no puedes hablar de nada relevante. Antes de decidir, puede ser útil tener una sesión honesta sobre esto y observar cómo responde. Si se muestra abierta, te ayuda a ordenar el bloqueo y propone un plan, quizá haya margen para continuar. Si minimiza tu dificultad, se pone defensiva o no cambia nada del enfoque, entonces sí tendría sentido valorar otra profesional.


  • ¿Qué pueden indicar síntomas como miedo, angustia

    ¿Qué pueden indicar síntomas como miedo, angustia constante, ganas de llorar, ataques de pánico, falta de ánimo y miedo a perder la razón durante todo el día? ¿Es posible recuperarse de este tipo de síntomas y volver a sentirse como antes?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Síntomas como miedo constante, angustia, ganas de llorar, ataques de pánico, falta de ánimo y miedo a “perder la razón” suelen indicar que el sistema nervioso está en un estado de alarma muy elevado. Pueden aparecer en cuadros de ansiedad intensa, crisis de pánico, estrés mantenido, depresión, duelo, agotamiento emocional o una combinación de varios factores. No es posible dar un diagnóstico solo con esta información, pero sí es una señal de que necesitas una valoración profesional.

    También es importante tener en cuenta la falta de ánimo. Cuando la ansiedad se mantiene durante todo el día, puede agotar mucho y generar tristeza, apatía, cansancio, insomnio o sensación de no poder más. Por eso conviene evaluar tanto la ansiedad como el estado de ánimo, y no reducirlo todo a “nervios”.

    Sí, es posible recuperarse. Muchas personas que atraviesan periodos de ansiedad intensa o pánico vuelven a sentirse estables y recuperan su vida habitual con el tratamiento adecuado. La recuperación no suele consistir en eliminar cualquier emoción difícil, sino en aprender a regular la ansiedad, perder el miedo a las sensaciones corporales, reducir la evitación y recuperar rutinas, descanso y confianza.

    Sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a para una evaluación. Si los síntomas son muy intensos, impiden dormir, comer, trabajar o estudiar, también puede ser conveniente una valoración médica o psiquiátrica para valorar apoyo farmacológico temporal si fuera necesario.

    Mientras tanto, intenta no luchar contra cada sensación como si fuera una amenaza. Cuando aparezca el miedo, puedes decirte: “Esto es ansiedad, es muy incómodo, pero no significa que esté perdiendo el control”. Respira de forma suave, orienta tu atención al entorno, apoya los pies en el suelo y busca una actividad sencilla que te ayude a volver al presente.


  • ¿Cómo se puede afrontar emocionalmente una situación de infidelidad emocional en la pareja cuando la confianza está dañada

    ¿Cómo se puede afrontar emocionalmente una situación de infidelidad emocional en la pareja cuando la confianza está dañada y se quiere intentar reconstruir la relación?"
    No sé realmente qué hacer, he pensado hasta en el divorcio.

    Gracias por leerme y por ayudarme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Una infidelidad emocional puede doler mucho porque no siempre implica contacto físico, pero sí puede afectar profundamente a la confianza, a la autoestima y a la sensación de seguridad dentro de la relación. Es comprensible que te sientas confundida/o y que incluso hayas pensado en el divorcio. Cuando la confianza se rompe, la mente suele oscilar entre querer reparar la relación y querer protegerse saliendo de ella.

    Lo primero es darte permiso para no decidir de inmediato. En una situación así es habitual sentir rabia, tristeza, miedo, comparación con la otra persona, necesidad de explicaciones o dudas sobre el propio valor. Muchas personas empiezan a preguntarse si no fueron suficientes, si dejaron de ser deseables o si fallaron en algo. Por eso, además de reparar la relación, también es importante restituir la autoestima dañada.

    Reconstruir la autoestima implica recordar que la infidelidad emocional habla de decisiones, límites y responsabilidades de quien la cometió, no de tu valor como persona. Que alguien haya buscado validación, intimidad o atención fuera de la relación no significa que tú seas menos valiosa/o, menos atractiva/o o menos merecedora/o de amor. En el proceso de recuperación conviene volver a conectar con tus apoyos, tus actividades, tu identidad personal y tus propios criterios, para que toda tu seguridad no dependa únicamente de lo que haga o diga tu pareja.

    Para intentar reconstruir la relación, no basta con que la otra persona diga que “no pasó nada” o que “ya terminó”. La reparación requiere responsabilidad, transparencia y coherencia en el tiempo. La persona que dañó la confianza necesita poder reconocer el impacto de lo ocurrido, responder preguntas razonables, cortar o redefinir claramente el vínculo que generó la herida y mostrar cambios sostenidos, no solo promesas.

    También es importante reconstruir la confianza de manera gradual. Al principio puede ser normal necesitar más claridad, más comunicación y acuerdos concretos. Sin embargo, la reparación no debería convertirte en vigilante permanente. Revisar, comprobar o buscar pruebas puede darte alivio momentáneo, pero también puede mantenerte atrapada/o en la ansiedad. Por eso conviene establecer acuerdos claros: qué límites habrá con terceras personas, qué información necesitas para sentir seguridad, cómo vais a hablar del tema y qué conductas serían incompatibles con continuar.

    Reconstruir no significa olvidar rápido ni “pasar página” para que la otra persona esté cómoda. Significa poder elaborar lo ocurrido, entender qué falló en los límites individuales o en la relación, restituir tu seguridad interna y comprobar si todavía existe compromiso real por parte de ambos.

    La terapia de pareja puede ser útil si los dos queréis intentarlo y hay disposición a hablar con honestidad, sin minimizar ni culpar. También puede ayudarte una terapia individual para sostener el dolor, fortalecer tu autoestima, ordenar tus límites y decidir desde la calma si quieres reconstruir o separarte. No se trata de que alguien te diga si debes divorciarte o no, sino de ayudarte a escuchar qué necesitas, qué hechos estás viendo y qué coste emocional tiene cada opción.

    Una relación puede recuperarse después de una infidelidad emocional, pero solo si ambos se implican. Si hay responsabilidad, transparencia y compromiso sostenido, puede abrirse un proceso de reparación. Mientras tanto, cuida tu red de apoyo, tu autoestima y tu estabilidad emocional. No tomes una decisión definitiva desde el pico de dolor, pero tampoco ignores lo que necesitas para volver a sentirte respetada/o, tranquila/o y segura/o.


  • Hola siento que ultimamente mi salud mental se esta deteriorando siento depression post parto ,cansa

    Hola siento que ultimamente mi salud mental se esta deteriorando siento depression post parto ,cansancio ,stress, anciedad ,tengo 3 hijos, un adolescente ,un niño y un bebe pequeño, desde que estaba embarazada no he dotmido bien y no me siento escuchada por mi esposo, y a pocos dias de que nacio mi bebé, me di cuenta que mi esposo me fue infiel en todo mi embarazo y asta ahora, me senti muy mal por que mis hijos son planeados y el deseaba tanto este bebé como yo y me cuestionaba mucho por que el empezo a tratame muy indiferente despues de unos meses de saber que estaba embarazada, y el fue el mas atento en mi otro embarazo y me sentia escuchada,a pesar de ser su primer hijo y mi ahora bebé su segundo hijo ,mi hijo adolescente es de una relacion pasada ,
    Ahora después de todo esto le comento a mi actual esposo sobre el divorcio y me dice que solo fueron mensajes, y no quiere divociarse y no quiere irse de la casa ,no quiere que yo me vaya , y yo solo quiero que mis hijos no salgan dañados, solo quiero protejerlos a pesar de sentirme aveces completamente que no tengo una salida ,siempre pongo primero su bienestar , pero aveces colapso y me tengo que encerrar a llorar o a tratar de tranquilisarme, para que eyos no lo noten, es muy difícil y siento que mi tunica solucion, seria separarnos, por que quiero cuidar y proteger a mis hijos y si estoy mal no podre hacerlo, quisiera saber que mas puedo hacer o si estoy equivocada al pensar o actuar asi o si necesito otro tipo de ayuda ?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Siento mucho que estés atravesando todo esto en un momento tan vulnerable como el posparto. Lo que describes no es “exageración” ni falta de fortaleza: estás acumulando falta de sueño, crianza de tres hijos, un bebé pequeño, estrés, ansiedad, sensación de no ser escuchada y el impacto emocional de haber descubierto una infidelidad durante el embarazo y después del nacimiento. Es demasiado peso para llevarlo sola.

    En el posparto pueden aparecer tristeza intensa, ansiedad, irritabilidad, llanto frecuente, agotamiento, sensación de no poder más, culpa o pensamientos de que no hay salida. Además, dormir mal durante meses puede empeorar mucho el estado emocional y la capacidad de pensar con claridad. Esto no significa que seas mala madre; significa que tu cuerpo y tu mente están sobrepasados y necesitan apoyo real.

    También es comprensible que te plantees la separación. No solo por la infidelidad, sino porque parece que te sientes sola dentro de la relación y no acompañada en un momento en el que necesitabas cuidado, presencia y seguridad. Que él diga que “solo fueron mensajes” no borra el daño si para ti fue una traición, si ocurrió durante el embarazo y si afectó a la confianza y a tu bienestar.

    Ahora bien, antes de tomar decisiones definitivas desde el colapso, lo más urgente es que tú estés sostenida. Separarte puede ser una opción válida si sientes que esa relación te está dañando, pero conviene que puedas pensarla con apoyo, claridad y un plan, no desde la desesperación o la sensación de no tener salida.

    Lo primero sería pedir ayuda cuanto antes. Si sospechas depresión posparto o ansiedad posparto, merece valoración profesional. También sería importante contarle a alguien de confianza cómo estás: una familiar, amiga, vecina o persona cercana que pueda ayudarte con los niños, aunque sea unas horas, para que puedas descansar y no sostenerlo todo en silencio.

    En casa, intenta priorizar lo básico: dormir algo más, comer, hidratarte, reducir tareas no imprescindibles y pedir apoyo concreto. No basta con que te digan “ánimo”; necesitas ayuda práctica.

    Respecto a tu esposo, debes saber que proteger a tus hijos no significa aguantar cualquier cosa hasta romperte. De hecho, cuidar tu salud mental también es una forma de protegerlos. Los niños no necesitan una madre perfecta ni una familia que aparenta estar bien; necesitan una madre acompañada, con descanso, seguridad y recursos.

    Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, que podrías perder el control, que no puedes cuidar de ti o de tus hijos, o que la desesperación aumenta, busca ayuda urgente y no te quedes sola. Pide a otro adulto que esté contigo y que cuide de los niños mientras recibes atención.

    No estás equivocada por pensar en separarte ni por querer protegerte. Tampoco tienes que decidirlo todo hoy. El siguiente paso más importante es pedir apoyo profesional y práctico de manera inmediata, porque ahora mismo estás intentando sostener una crisis emocional, familiar y de pareja con muy poca ayuda.


  • Estoy enamorada de mi pareja o eso creo pero no me dan ganas de follar con él y en ese aspecto él me

    Estoy enamorada de mi pareja o eso creo pero no me dan ganas de follar con él y en ese aspecto él me gusta. No entiendo que me pasa

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    Hola. Lo que describes puede generar mucha confusión, pero no significa necesariamente que no quieras a tu pareja ni que haya algo mal en ti. El amor, la atracción y el deseo sexual no siempre aparecen al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Puedes querer a alguien, sentir que te gusta y, aun así, no tener ganas de mantener relaciones sexuales en este momento.

    Desde la sexología, conviene diferenciar entre atracción, vínculo afectivo y deseo. La atracción puede estar presente (te gusta tu pareja), pero el deseo puede verse afectado por estrés, cansancio, ansiedad, conflictos no hablados, rutina, presión por tener sexo, miedo a no disfrutar, cambios hormonales, medicación, autoestima, experiencias previas o desconexión emocional.

    También es importante observar si esto te ocurre solo con tu pareja o en general. Si no tienes deseo sexual hacia nadie, puede estar relacionado con tu estado emocional, tu nivel de energía, estrés o factores físicos. Si sí tienes deseo en fantasías, masturbación o hacia otras personas, pero no con tu pareja, sería útil explorar qué está ocurriendo dentro de la relación, cómo vivís la intimidad, si hay presión, inseguridad, enfado acumulado o falta de conexión erótica.

    No te fuerces a tener relaciones “para comprobar” si le quieres o para evitar sentir culpa. Forzarte puede aumentar el rechazo y hacer que el sexo se asocie a obligación.

    A veces ayuda recuperar intimidad sin que el objetivo sea la penetración ni el orgasmo: caricias, besos, contacto físico, momentos de juego, sensualidad o cercanía sin obligación de que termine en sexo. Cuando el deseo se siente exigido, suele apagarse más; cuando hay seguridad, libertad y espacio para sentir, puede reaparecer con más facilidad.

    Si esta situación te angustia, se mantiene en el tiempo o empieza a afectar a la relación, una consulta con una psicóloga-sexóloga puede ayudarte a entender qué factores están influyendo y a trabajar el deseo desde un enfoque personalizado. No se trataría de obligarte a desear, sino de comprender qué está bloqueando o apagando esa parte de ti.


  • Me puedo quedar embarazada si mi novio me metio los dedos, el no se toco antes.

    Me puedo quedar embarazada si mi novio me metio los dedos, el no se toco antes.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Villalba López

    No, si solo te metió los dedos y no había semen en sus dedos, no puedes quedarte embarazada por eso.
    Para que haya embarazo, los espermatozoides tienen que llegar a la vagina en cantidad suficiente, normalmente por eyaculación cerca o dentro de la vagina. Si él no se tocó antes, no eyaculó en sus manos y no había semen, no hay riesgo real de embarazo.


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