Preguntas de pacientes (87)
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desde que empezó el curso llevo teniendo pesadillas, pero antes era como que tenía la pesadilla y ya
desde que empezó el curso llevo teniendo pesadillas, pero antes era como que tenía la pesadilla y ya, pero ahora últimamente me estoy despertando llorando e hiperventilando y no sé qué significa
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Despertarte llorando e hiperventilando indica que las pesadillas están provocando una activación emocional y física intensa, pero no permite saber por sí solo qué significan ni establecer un diagnóstico. El aumento podría estar relacionado con estrés, ansiedad, cambios en las rutinas, preocupaciones académicas o alguna situación emocional que coincida con el inicio del curso. Las pesadillas y los despertares nocturnos también pueden aparecer asociados a periodos de ansiedad.
Cuando te ocurra, intenta incorporarte, mirar a tu alrededor y recordarte que estás despierto/a y a salvo. Apoya los pies en el suelo, identifica algunos objetos de la habitación y procura ralentizar la respiración, sin forzarla: inspira suavemente y deja que la espiración sea un poco más larga. También puede ayudarte anotar al despertar qué soñaste, qué sentías y qué había ocurrido durante ese día, para detectar posibles desencadenantes.
Como llevas varios meses y ahora los episodios han aumentado de intensidad, sería recomendable solicitar una valoración con un/a psicólogo/a o profesional sanitario. Conviene pedir ayuda especialmente cuando las pesadillas son frecuentes, dificultan el descanso o afectan al funcionamiento cotidiano.
Mientras tanto, procura mantener horarios regulares de sueño, reducir las pantallas y el contenido angustiante antes de acostarte, y evitar bebidas estimulantes por la tarde. No tienes que afrontar esto en soledad. Si la dificultad para respirar no cede, aparece dolor en el pecho, pérdida de conocimiento o pensamientos de hacerte daño, solicita ayuda urgente.
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Mi pareja con la que llevaba 14 años me acaba de dejar porque según él, me quiere pero siente un vac
Mi pareja con la que llevaba 14 años me acaba de dejar porque según él, me quiere pero siente un vacío por dentro que tiene que sanar. Yo no entiendo nada, lo tenemos todo en la vida, salud, casa, trabajos...el ya tiene una hija de una relación anterior, que ya sabe lo que es la paternidad, conmigo no, yo tampoco lo quiero, así que nunca le quité ese sueño, que tampoco quiso repetir. He sido la persona más atenta, cariñosa, nada controladora, jamás le he cogido el móvil, no tenemos redes sociales...siempre confíe en él...pensaba q estaba enamorado de mi, todo el mundo nos lo decía...y no entiendo porque si me quiere me deja. Estoy destrozada
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho el momento que estás atravesando. Después de 14 años de relación, una separación inesperada puede vivirse como una pérdida profunda y provocar confusión, angustia, incredulidad y una necesidad intensa de encontrar explicaciones. Estas reacciones forman parte del proceso de duelo ante la pérdida de una relación significativa.
Es comprensible que pienses: “Si nos queremos y lo tenemos todo, ¿por qué me deja?”. Sin embargo, disponer de salud, vivienda, estabilidad laboral o una relación aparentemente buena no evita que una persona pueda experimentar insatisfacción, desconexión o un malestar interno que ni siquiera sepa explicar con claridad. Ese “vacío” del que habla pertenece a su experiencia personal y no significa necesariamente que tú hayas hecho algo mal o que no hayas sido suficiente.
También es importante recordar que querer a alguien y decidir continuar una relación no siempre son la misma cosa. Una persona puede sentir cariño, valorar lo vivido y, al mismo tiempo, no sentirse capaz o dispuesta a seguir en la relación. Esto resulta especialmente doloroso porque no ofrece una explicación concreta que puedas solucionar.
Ahora probablemente tu mente esté repasando toda la relación, buscando señales o intentando demostrar que fuiste atenta, cariñosa y respetuosa. Es una reacción comprensible, pero una ruptura no siempre es consecuencia de que uno de los dos haya fallado. Que hayas cuidado la relación no te permite controlar la decisión de la otra persona, del mismo modo que su decisión no borra lo que habéis compartido durante estos años.
En estos primeros momentos, intenta no exigirte comprenderlo todo ni tomar decisiones importantes de inmediato. Apóyate en personas de confianza, mantén en lo posible las rutinas básicas de alimentación, sueño y cuidado personal, y limita las conversaciones repetitivas con él si comprobar, preguntar o buscar explicaciones aumenta tu angustia. Podéis tener una conversación clara cuando ambos estéis más tranquilos, pero sin convertirla en una negociación constante para convencerle de que se quede.
Permítete sentir tristeza, rabia o desconcierto sin juzgarte. Escribir sobre lo ocurrido y sobre lo que vas sintiendo también puede ayudar a organizar la experiencia y darle sentido progresivamente.
Si observas que durante las próximas semanas no puedes dormir o alimentarte adecuadamente, te resulta imposible atender tus responsabilidades, sufres crisis de ansiedad frecuentes o el dolor se vuelve difícil de sostener, sería recomendable iniciar un acompañamiento psicológico. No para olvidar rápidamente la relación, sino para atravesar este duelo, proteger tu autoestima y reconstruir poco a poco tu vida sin responsabilizarte de una decisión que no depende únicamente de ti.
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Hola. Varias veces encontré a mi esposo masturbandose, hemos conversado sobre el tema y le comenté q
Hola. Varias veces encontré a mi esposo masturbandose, hemos conversado sobre el tema y le comenté que a mi me hacía sentir que no era suficiente pese a que tenemos una vida sexual activa, pero para él dice que le gusta hacerlo para desestresarse. Yo quisiera que no lo haga porque ya intente hacer de la vista gorda pero solo genera que yo me siga sintiendo mal, pero al mismo tiempo considero que es egoísta decirle que no lo haga
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Entiendo que esta situación te genere malestar, inseguridad e incluso cierta contradicción: por un lado, puedes sentir que no eres suficiente o que el deseo de tu esposo hacia ti queda cuestionado; y por otro, también aparece la duda de si pedirle que no lo haga podría ser una forma de limitar su sexualidad individual.
Desde la sexología, es importante diferenciar dos aspectos. La masturbación es una conducta sexual natural y frecuente, incluso cuando existe una vida sexual activa y satisfactoria en pareja. En muchas personas cumple una función de regulación emocional, descarga de tensión o manejo del estrés, y no necesariamente significa falta de deseo, rechazo o insatisfacción con la pareja.
Sin embargo, también es importante atender a lo que a ti te ocurre emocionalmente. Si cada vez que sucede aparece el pensamiento de “no soy suficiente”, es comprensible que se mantenga el malestar. En este caso, el foco no estaría únicamente en si él se masturba o no, sino en el significado que esta conducta tiene para ti y en cómo lo estáis gestionando como pareja.
Sería recomendable que podáis hablarlo desde la calma, evitando plantearlo como una prohibición, y expresando más bien cómo te sientes, qué necesitas para sentirte segura y qué acuerdos podrían ayudaros a ambos. Cuando este tema genera sufrimiento, inseguridad o discusiones repetidas, la terapia sexual y de pareja puede ser de gran ayuda.
En un proceso terapéutico se puede trabajar la comunicación, desmontar mitos sobre la sexualidad, reforzar la seguridad en la relación y encontrar acuerdos que respeten tanto la intimidad individual como el bienestar emocional de ambos.
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Hola, vengo porque desde hace unos días me he sentido muy abrumado, con mucha angustia y una confusi
Hola, vengo porque desde hace unos días me he sentido muy abrumado, con mucha angustia y una confusión muy fuerte que me está provocando mucha ansiedad y ganas de llorar sufro esto durante meses
empecé a tener pensamientos muy repetitivos e intrusivos relacionados con mi sexualidad y con un amigo. Es algo que me genera mucho rechazo y malestar, pero no puedo quitármelo de la cabeza. Intento no pensar en eso, pero termino atrapado pensando en mi amigo todo el día, lo que me hace dudar mucho de mí mismo y me causa pánico.
Lo que más me asusta es que he empezado a notar síntomas físicos muy raros. Cada vez que pienso en él o que me da ansiedad por este tema, siento una presión muy fuerte en la cara y empiezo a tener saltos, temblores o pulsaciones involuntarias en los párpados de los ojos. Se siente como un espasmo constante. Mi mente se asusta y asocia ese salto en los ojos con el pensamiento, lo que me genera un círculo vicioso de más miedo, más obsesión y más tensión física.
Me siento muy cansado mentalmente, sobrepienso las cosas las 24 horas del día y la angustia me dan ganas de llorar porque siento que no tengo el control de mi cabeza. Quería descartar si el problema en mis ojos es por el mismo estrés y fatiga acumulada, y pedirle ayuda o guía para poder manejar esta crisis de ansiedad y frenar este bucle de pensamientos que me está agotando."RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes parece una situación de mucha angustia, ansiedad y sobrepensamiento en torno a tu sexualidad y a la relación con tu amigo. Cuando aparece un pensamiento que genera miedo o rechazo, es habitual intentar analizarlo, comprobar qué significa o buscar una respuesta definitiva. Sin embargo, cuanto más intentas resolverlo mentalmente, más presente se vuelve y más ansiedad genera.
Desde la psicología y la sexología, es importante diferenciar entre una atracción real y un pensamiento intrusivo que aparece acompañado de miedo, rechazo, necesidad de control y una búsqueda constante de certeza. Que un pensamiento aparezca de forma repetitiva no significa necesariamente que represente un deseo, una identidad o una intención. A veces la mente se queda enganchada precisamente a aquello que más miedo nos da o que más necesitamos aclarar.
También es comprensible que notes síntomas físicos. La ansiedad puede manifestarse en el cuerpo mediante tensión facial, presión, temblores, palpitaciones, sensación de nerviosismo o pequeños espasmos musculares, como los saltos en los párpados. Cuando empiezas a relacionar esa sensación física con el pensamiento, se crea un círculo: aparece el pensamiento, aumenta la ansiedad, aparece el síntoma corporal, te asustas más y vuelves a pensar en ello.
Para empezar a manejarlo, intenta no entrar en una discusión mental con el pensamiento. Puedes decirte: “Estoy teniendo un pensamiento que me genera ansiedad, pero no necesito resolverlo ahora”. Después, intenta volver a una actividad concreta, aunque la ansiedad siga presente. El objetivo no es eliminar el pensamiento de inmediato, sino dejar de alimentarlo con comprobaciones, análisis constantes o búsqueda de seguridad.
También puede ayudarte observar qué haces cuando aparece la duda: si revisas tus sensaciones, si intentas comprobar si te atrae o no tu amigo, si buscas respuestas en internet o si repasas mentalmente situaciones para encontrar una conclusión. Estas conductas suelen aliviar durante unos minutos, pero después mantienen el bucle de ansiedad.
Desde el área sexológica, sería recomendable explorar esta situación sin prisa y sin exigirte una etiqueta inmediata. La orientación sexual no se define por un pensamiento aislado ni por una reacción de ansiedad. Se comprende mejor observando el deseo, la atracción, el vínculo y la vivencia emocional de una forma más amplia y tranquila.
Dado que llevas meses con esta angustia, cansancio mental, ganas de llorar y sensación de no poder controlar tu cabeza, sería muy recomendable acudir a un/a psicólogo/a especializado/a en ansiedad, pensamientos intrusivos y sexualidad. El trabajo terapéutico puede ayudarte a reducir el miedo, dejar de comprobar constantemente, comprender mejor lo que te ocurre y recuperar calma.
Respecto a los espasmos o saltos en los párpados, muchas veces pueden relacionarse con estrés, fatiga, falta de sueño o tensión acumulada. Aun así, si se mantienen, aumentan o aparecen otros síntomas físicos, conviene consultarlo también con un médico para descartarlo a nivel orgánico.
Lo importante es que no tienes que resolver todo ahora ni sacar conclusiones desde el miedo. Lo que necesitas es aprender a bajar la ansiedad, dejar de pelearte con los pensamientos y poder explorar tu sexualidad desde la calma, no desde el pánico.
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Si mi pareja lleva viendo porno toda la vida y desde hace ya muchos años prefiere ver porno que mant
Si mi pareja lleva viendo porno toda la vida y desde hace ya muchos años prefiere ver porno que mantener relaciones pero me dice que no ha perdido el deseo por mí pero que no sabe porqué necesita ver videos porno y a mí en las relaciones me deja instisfecha xq él o acaba muy rápido la eyaculación, o bien porqué no llega a ella conmigo. Sigue mirando el porno y no tengo tanta comunicación porqué él lo ve como un problema suyo y no de ambos. Qué puedo hacer
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Es comprensible que te sientas insatisfecha, rechazada y preocupada. El problema no es únicamente que tu pareja consuma pornografía, sino que desde hace años parece preferirla a la intimidad compartida, existen dificultades durante las relaciones y no está dispuesto a abordar contigo el impacto que esta situación tiene en la pareja.
El consumo de pornografía no es necesariamente problemático ni permite hablar automáticamente de una adicción. Sin embargo, conviene evaluarlo cuando la persona siente que “necesita” consumirla, no consigue reducirla, continúa a pesar de sus consecuencias o termina desplazando la sexualidad en pareja. La relación entre el consumo problemático de pornografía y las dificultades sexuales es compleja: se han encontrado asociaciones con insatisfacción o problemas de respuesta sexual, pero no puede afirmarse que la pornografía sea siempre la causa directa.
Que algunas veces eyacule rápidamente y otras no consiga eyacular contigo también puede depender de distintos factores: el tipo de estimulación al que está acostumbrado durante la masturbación, la ansiedad, las expectativas, la frecuencia sexual, medicamentos o problemas médicos. Las dificultades eyaculatorias persistentes requieren una valoración individual; no deberían atribuirse exclusivamente al porno sin explorar otras posibilidades.
Aunque el consumo sea una conducta individual, deja de ser “solo un problema suyo” cuando afecta a vuestra intimidad, a tu satisfacción y a la confianza de la relación. Esto no significa que puedas obligarlo a dejarlo o a mantener relaciones sexuales, pero sí tienes derecho a expresar cómo te afecta y a decidir qué necesitas para permanecer en la relación.
Sería recomendable hablarlo fuera del momento sexual, evitando discutir inmediatamente después de un rechazo o de una relación insatisfactoria. Puedes expresarlo así: “No quiero controlar tu sexualidad ni prohibirte nada, pero nuestra vida sexual me está generando dolor e insatisfacción. Necesito saber si estás dispuesto a abordar conmigo lo que está ocurriendo y buscar ayuda”.
En esa conversación convendría plantear cuestiones concretas: si reconoce que existe una dificultad, si estaría dispuesto a observar y modificar sus hábitos, si desea recuperar la intimidad contigo y si aceptaría realizar una consulta de sexología. El objetivo no debería ser únicamente exigirle que deje de ver pornografía, sino comprender qué función cumple, cómo es su masturbación, qué ocurre durante vuestros encuentros y qué necesita cada uno para disfrutar.
Si él siente pérdida de control sobre el consumo y lo mantiene pese a sus consecuencias, sería conveniente una evaluación con un/a psicólogo/a o sexólogo/a. Este diagnóstico no se establece por la frecuencia del consumo, sino ante un patrón persistente de falta de control que causa deterioro significativo.
La terapia sexual o de pareja puede ayudaros a revisar el deseo, la comunicación, los hábitos de masturbación, las expectativas creadas por la pornografía y la forma de ampliar vuestra sexualidad más allá de la penetración. Sin embargo, para que exista un cambio compartido, él debe reconocer que, aunque el consumo sea suyo, sus consecuencias os afectan a ambos.
Mientras tanto, no te responsabilices de “competir” con los vídeos ni intentes adaptarte realizando prácticas que no deseas. Tu satisfacción también importa. Si él rechaza sistemáticamente hablarlo, buscar ayuda o realizar algún cambio, tendrás que valorar no solo cuánto lo quieres, sino si las condiciones actuales de la relación son compatibles con tus necesidades afectivas y sexuales.
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Hola! Desde febrero tengo lo siguiente no siento emociones positivas ni negativas, un día me despert
Hola! Desde febrero tengo lo siguiente no siento emociones positivas ni negativas, un día me desperté y ya no siento nada, estoy haciendo todo en automático. Estoy con especialistas pero no hay mejora, estoy muy preocupada y tampoco saben que tengo
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes puede ser muy angustiante. No significa necesariamente que “no tengas emociones”, sino que puede haber un bloqueo, embotamiento emocional, anhedonia o una sensación de desconexión emocional que conviene evaluar con detalle.
Este tipo de experiencia puede aparecer en distintos contextos: depresión, ansiedad mantenida, estrés intenso, experiencias traumáticas, disociación, efectos secundarios de algunos medicamentos o situaciones médicas que deberían descartarse. La depresión, por ejemplo, no siempre se manifiesta solo como tristeza; también puede aparecer como pérdida de interés, dificultad para disfrutar, cansancio, alteraciones del sueño o sensación de vacío.
También existe algo llamado despersonalización o desrealización, donde la persona puede sentirse desconectada de sí misma, de sus emociones, de su cuerpo o del entorno, como si estuviera viviendo en automático. No estoy diciendo que sea tu caso, pero sí es una posibilidad que un profesional puede explorar si esa descripción encaja contigo.
Si ya estás con especialistas y no notas mejoría, sería importante revisar varios puntos: desde cuándo empezó exactamente, si hubo algún desencadenante, si estás tomando medicación, si ha habido cambios de dosis, consumo de sustancias, problemas de sueño, ansiedad intensa, síntomas depresivos, antecedentes traumáticos o cambios físicos. Algunos tratamientos pueden tardar semanas en hacer efecto y algunos medicamentos también pueden producir efectos secundarios que conviene comunicar al profesional que los pauta.
Te recomendaría no abandonar el seguimiento, pero sí pedir una reevaluación clara: qué hipótesis diagnósticas manejan, qué se ha descartado, qué objetivos tiene el tratamiento actual y en cuánto tiempo se espera observar algún cambio. Si sientes que no hay una explicación o un plan, pedir una segunda opinión con psiquiatría y psicología puede ser adecuado.
Desde la psicoterapia, suele ser útil trabajar de forma gradual la reconexión emocional: registrar pequeñas sensaciones corporales, identificar momentos de mínima activación, recuperar rutinas, reducir la autoobservación constante y explorar si este “no sentir” está funcionando como una forma de protección ante algo que resultaba demasiado intenso.
No te exijas volver a sentir de golpe. A veces la recuperación emocional empieza por notar señales muy pequeñas: algo de calma, algo de interés, una mínima reacción corporal o un momento menos automático.
Si aparecen pensamientos de hacerte daño, sensación de no poder seguir, desconexión muy intensa de la realidad, varios días sin dormir o incapacidad para realizar actividades básicas, busca ayuda urgente. Tu malestar es real aunque todavía no haya un diagnóstico claro, y merece una evaluación completa y sostenida.
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Al mantener relaciones con mi pareja, no consigo llegar al orgasmo. Me gusta, lo disfruto mucho, per
Al mantener relaciones con mi pareja, no consigo llegar al orgasmo. Me gusta, lo disfruto mucho, pero tanto en estimulación manual como en penetracion, cuando estoy cerca yo misma le paro. En anteriores relaciones cuando era manual, directo al clitoris, lo disfrutaba, pero al estar por llegar paraba porque sentía que era como muchas emociones. Actualmente llevo unos meses con mi pareja, le tengo confianza y disfruto mucho, pero es lo mismo, en mi mente necesito parar porque son muchas sensaciones y no sé cómo seguir para correrme. Cuando yo me doy placer a mí misma no tengo problema, me puedo correr varias veces, pero no sé si es bloqueo mental que necesito pararle a él. No sé cómo solucionarlo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Por lo que describes, tu capacidad para alcanzar el orgasmo está presente, ya que puedes conseguirlo mediante la masturbación. La dificultad aparece específicamente cuando la estimulación procede de tu pareja, por lo que podría tratarse de una dificultad orgásmica situacional, no de una incapacidad física para llegar al orgasmo. Es habitual que el orgasmo resulte más sencillo o rápido durante la masturbación que en las relaciones compartidas.
Cuando te aproximas al orgasmo, la intensidad puede sentirse como una acumulación difícil de tolerar: demasiadas sensaciones, pérdida momentánea de control, exposición emocional o presión por “tener que llegar”. Al detener la estimulación, la activación disminuye y recuperas el control, pero también interrumpes la respuesta orgásmica. Esto no significa que no confíes en tu pareja ni que exista necesariamente un bloqueo profundo; puede ser una respuesta aprendida que se ha ido repitiendo.
No intentes obligarte a soportar la estimulación. Podéis trabajarlo gradualmente y sin convertir el orgasmo en una meta:
* Muéstrale exactamente cómo te estimulas, guiando su mano con la tuya.
* Mastúrbate delante de él o con su mano sobre la tuya, para incorporar progresivamente su presencia.
* Cuando la sensación sea demasiado intensa, pídele que reduzca el ritmo o la presión en lugar de detenerse por completo.
* Acordad una señal para distinguir entre “más suave” y “para”.
* Mantén la respiración fluida e intenta relajar abdomen, glúteos, piernas y suelo pélvico.
* Practicad encuentros centrados en las sensaciones, sin exigirte llegar al orgasmo.
La autoestimulación dirigida y la terapia sexual se utilizan precisamente para trasladar progresivamente al encuentro en pareja aquello que funciona durante la masturbación.
También puede ayudarte observar qué pensamiento aparece justo antes de pedirle que pare: “es demasiado”, “voy a perder el control”, “tengo que conseguirlo” o “está pendiente de si llego”. Identificarlo permite trabajar tanto la intensidad sensorial como la presión, la vergüenza o la dificultad para dejarte llevar.
Habla con tu pareja fuera del encuentro sexual y explícale que detenerlo no significa que no disfrutes ni que esté haciéndolo mal. Necesitas explorar esta fase con calma, siguiendo siempre tus límites y sin que él continúe cuando realmente quieras parar.
Si el problema te genera malestar o no mejora, una consulta con un/a psicólogo/a o sexólogo/a puede ayudaros mediante ejercicios graduales y personalizados. Los problemas orgásmicos pueden estar influidos por factores emocionales, relacionales, médicos o farmacológicos.
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Soy madre soltera de un niño de 9 y una niña de 14, tengo una relación con un hombre casado el tiene
Soy madre soltera de un niño de 9 y una niña de 14, tengo una relación con un hombre casado el tiene un hijo de 14 años y uno de 19 años, llevamos 2 años saliendo y dijo se separaria cuando su hijo menor cumpliera 18años, hoy me ha dicho que quiere terminar la relación porque siente no es mi prioridad, yo siempre he hablado claro que mi prioridad son mis hijos y el también pero en diferente escala no puedo estar disponible para el porque me debo a mis hijos y aparte trabajo, el también tiene sus compromisos con la familia y el trabajo y me he adaptado, el terminar esa relación me duele mucho pues lo Amo y admiro mucho además que ha Sido un gran apoyo moral para mí, yo sufro de crisis de ansiedad desde hace tres años y hoy me siento devastada
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho el momento que estás atravesando. Aunque la relación tuviera unas limitaciones conocidas desde el principio, después de dos años has creado un vínculo afectivo importante y es comprensible que su decisión te produzca dolor, desconcierto y una fuerte sensación de pérdida.
Que tus hijos sean tu prioridad no significa que no hayas querido o cuidado la relación. Como madre, especialmente teniendo un niño de 9 años y una adolescente de 14, es razonable que no puedas estar disponible en todo momento. Además, él también mantenía compromisos familiares, laborales y una relación matrimonial, por lo que la disponibilidad entre vosotros necesariamente era limitada por ambas partes.
Quizá cuando él expresa que no se siente una prioridad esté comunicando que sus necesidades o expectativas dentro de la relación han cambiado. Sin embargo, esto no implica que tú hayas actuado mal ni que debas relegar a tus hijos para conservar una relación. Es posible amar a alguien y, al mismo tiempo, reconocer que las condiciones reales de la relación no permiten satisfacer lo que uno de los dos necesita.
También puede resultar especialmente doloroso porque habías sostenido la expectativa de que, cuando su hijo menor cumpliera 18 años, él se separaría. Ahora no solo estás afrontando la posible pérdida de la relación, sino también la del futuro que imaginabas junto a él. Intenta valorar sus decisiones actuales más que las promesas sobre lo que podría ocurrir dentro de varios años.
En este momento evita exigirte encontrar inmediatamente una explicación o convencerlo para que continúe. Busca apoyo en personas de confianza, mantén en lo posible tus rutinas básicas y procura no quedarte sola con los pensamientos durante las horas de mayor angustia. Escribir lo que sientes puede ayudarte a organizar la experiencia y a diferenciar lo que dependía de ti de aquello que estaba fuera de tu control.
Cuando notes que aumenta la ansiedad, apoya los pies en el suelo, observa varios objetos de tu entorno y respira suavemente, procurando que la espiración sea algo más lenta y prolongada que la inspiración. Las técnicas de respiración lenta y de focalización en el presente pueden ayudar a reducir la activación durante una crisis, aunque no sustituyen la atención profesional.
Como refieres crisis de ansiedad desde hace tres años y ahora te sientes devastada, sería recomendable solicitar acompañamiento psicológico. La terapia puede ayudarte a atravesar el duelo, regular las crisis y revisar qué necesitas de una relación para que también exista espacio para tu bienestar, además de tus responsabilidades familiares.
Si la ansiedad se vuelve difícil de controlar, no puedes dormir, comer o atender tus responsabilidades, consulta con un profesional. Si aparecen pensamientos de hacerte daño, desesperanza extrema o sientes que no puedes mantenerte a salvo, busca ayuda urgente y permanece acompañada. Los problemas de ansiedad pueden provocar un malestar importante, pero existen tratamientos psicológicos y médicos eficaces.
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Hola! Soy una mujer de 59 años, casada y con dos hijos adultos; hija de 20 e hijo de 24. Fui la pequ
Hola! Soy una mujer de 59 años, casada y con dos hijos adultos; hija de 20 e hijo de 24. Fui la pequeña de 6 hermanos, tres de ellos (la mayor 8 años mayor que yo, la cuarta y el quinto, comenzando por la mayor) me acosaban emocionalmente, y me trataban con crueldad, me ridiculizaban y se reian de mi frecuentemente, durante años..... la de enmedio incluso, se le dio por llamarme "tortillera asquerosa" sin motivo, insinuando que la miraba mientras se vestía a proposito.....UNA VERDADERA PESADILLA. Yo solo tenía 9 o 10 años. La mayor me dedicaba comentarios sarcasticos llamandome lo mismo, incluso siendo yo ya adulta. Mis hermanas me marginaron desde pequeña, y no jugaba con nadie...... y mi hermano, jugaba poco conmigo, pero sobre todo, me atacaba y ridiculizaba. He desarrollado fobia social desde joven, trastorno esquizoafectivo , y ahora con la menopausia, agorafobia. Desde que mis hijos son adultos les tengo miedo, y no me gusta estar con ellos. Tengo la impresion de que les doy asco y no me quieren, aunque ellos son los mejores hijos que se puede tener. Encima tengo mucho rechazo hacia mi pobre hija, la sensacion que piensa o puede pensar lo mismo que mi hermana, y a su lado me siento como una mierda e incomoda, me da ansiedad. Ademas soy bastante obsesiva y siempre en negativo. Los antidepresivos me ponen muy nerviosa y me dan mas ansiedad, desde la menopausia, y me dan mas insomnio. Tengo miedo a la gente, a mis hijos, solo me siendo algo a salvo con mi marido. Esto solo se arregla con ansioliticos?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho el sufrimiento que describes. Haber crecido durante años entre burlas, humillaciones, rechazo y acusaciones sexualizadas puede afectar profundamente a la autoestima, a la confianza en los demás y a la manera de interpretar las relaciones actuales. Es posible que, al estar con tu hija o con tus hijos, se activen emociones y temores relacionados con aquello que viviste con tus hermanos, aunque racionalmente sepas que tus hijos son buenas personas y no te están tratando de esa manera.
La sensación de que les das asco o de que tu hija podría pensar como tu hermana no debe darse automáticamente por cierta. Puede tratarse de una interpretación alimentada por el miedo, los recuerdos y la ansiedad. No obstante, dado que tienes un diagnóstico de trastorno esquizoafectivo, es importante valorar clínicamente si estas ideas forman parte de la ansiedad y del trauma relacional o si están aumentando síntomas asociados a tu trastorno. Esto requiere una revisión profesional; no conviene intentar resolverlo únicamente mediante razonamientos personales.
Los ansiolíticos no son la única solución ni suelen ser un tratamiento suficiente para una ansiedad crónica y compleja. Las benzodiacepinas pueden utilizarse en situaciones concretas y durante periodos limitados, pero no se recomiendan como tratamiento único de la ansiedad persistente y pueden generar tolerancia, dependencia, somnolencia o dificultades cognitivas. Tampoco sustituyen el tratamiento específico del trastorno esquizoafectivo.
Sería aconsejable solicitar cuanto antes una revisión con tu psiquiatra y explicarle con detalle:
- El aumento de ansiedad, agorafobia e insomnio.
- El miedo y el rechazo que sientes hacia tus hijos.
- La impresión de que ellos sienten asco o rechazo hacia ti.
- La activación o el nerviosismo que te producen los antidepresivos.
- Cualquier cambio reciente en tu estado de ánimo, pensamientos o percepción.
No suspendas ni modifiques por tu cuenta ningún medicamento. Que determinados antidepresivos te hayan producido más ansiedad no significa que no existan otras posibilidades; el psiquiatra puede revisar las dosis, el momento de administración, las interacciones y el conjunto del tratamiento. Las guías para los trastornos psicóticos recomiendan una atención integral que combine seguimiento farmacológico, intervenciones psicológicas, apoyo familiar y prevención de recaídas.
También sería recomendable una valoración médica o ginecológica de los síntomas asociados a la menopausia. Los cambios menopáusicos pueden influir en el sueño, el estado de ánimo y la ansiedad, pero no deberían asumirse como la única explicación. Existen tratamientos hormonales y no hormonales que deben individualizarse según los antecedentes médicos, y la terapia cognitivo-conductual puede ayudar con algunos síntomas emocionales y del sueño relacionados con esta etapa.
Desde la psicoterapia podría trabajarse de manera gradual el daño producido por el maltrato familiar, las interpretaciones negativas automáticas, la fobia social y la agorafobia. La terapia cognitivo-conductual específica es uno de los tratamientos recomendados para la ansiedad social y la agorafobia, adaptándola siempre a tu situación psiquiátrica. Al principio no sería necesario forzarte a pasar mucho tiempo con tus hijos, sino ayudarte a recuperar seguridad mediante contactos breves, previsibles y respetuosos. También podría ser útil incluir algunas sesiones familiares, si tú y ellos estáis de acuerdo, para que puedan comprender lo que te ocurre sin sentirse culpables ni rechazados.
Cuando notes rechazo hacia tu hija, intenta recordarte: “Esta sensación pertenece a mi miedo y a mi historia; no demuestra lo que mi hija piensa de mí”. No te obligues a mostrar una cercanía que en ese momento no puedes sostener, pero evita tomar decisiones importantes basándote únicamente en esa impresión.
Si empiezas a escuchar voces, aumentan las ideas de que tus hijos o la gente quieren perjudicarte, pasas varias noches prácticamente sin dormir, te resulta difícil distinguir lo que temes de lo que realmente sucede o aparecen pensamientos de hacerte daño o dañar a alguien, solicita atención psiquiátrica urgente y permanece acompañada.
Esto no tiene por qué abordarse solo con ansiolíticos. Necesitas una revisión coordinada entre psiquiatría y psicología.
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Hola mi hija tiene 12 al papá y ami nos dijo que le gustan las mujeres,que es bisxesual ? Cómo debo
Hola mi hija tiene 12 al papá y ami nos dijo que le gustan las mujeres,que es bisxesual ? Cómo debo actuar ?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo primero que conviene destacar es que si vuestra hija ha decidido compartir esto con vosotros, probablemente lo ha hecho porque os considera figuras importantes y busca sentirse escuchada, aceptada y segura.
A los 12 años pueden empezar a aparecer preguntas, descubrimientos o identificaciones relacionadas con la orientación sexual. Que diga que le gustan las mujeres puede significar distintas cosas: que se siente atraída por chicas, que está explorando lo que siente, o que más adelante pueda identificarse como bisexual, lesbiana u otra forma de vivir su orientación. No es necesario apresurarse a ponerle una etiqueta; lo más importante ahora es acompañarla.
La bisexualidad, en términos generales, hace referencia a sentir atracción afectiva y/o sexual hacia más de un género. Pero lo fundamental es permitir que sea ella quien, con el tiempo, vaya comprendiendo y nombrando lo que siente.
¿Cómo actuar? Escuchándola sin juzgar, agradeciéndole la confianza y transmitiéndole que vuestro amor por ella no cambia. Podéis decirle algo como: “Gracias por contárnoslo. Nos importa cómo te sientes y queremos que sepas que te queremos y que puedes hablar con nosotros”. Evitad cuestionarla, presionarla para que “se defina” o tratarlo como un problema.
También es importante observar cómo se encuentra emocionalmente: si está tranquila, si lo vive con naturalidad, si tiene miedo al rechazo o si está sufriendo por ello. En caso de que aparezca ansiedad, tristeza, conflictos familiares o dificultades para hablar del tema, puede ser útil consultar con una psicóloga especializada en adolescencia, diversidad sexual y familia, no para cambiar lo que siente, sino para acompañarla y ayudaros a gestionar la situación de forma saludable.
El apoyo familiar es un factor protector muy importante. Vuestra actitud de escucha, respeto y cariño será clave para que pueda crecer con seguridad y confianza en sí misma.
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Termine con mi ex hace 10 meses fui al psicólogo y me dijeron que es una relacion sin proposito, sin
Termine con mi ex hace 10 meses fui al psicólogo y me dijeron que es una relacion sin proposito, sin embargo siempre que llama o volvemos hablar mi sueño es irregular y me da pesadillas sobre personas desconocidas que quieren abusar sexualmente de mi o me quieren matar y siempre me quedo sin voz
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes sugiere que el contacto con tu ex está actuando como un desencadenante emocional importante. Aunque hayan pasado 10 meses desde la ruptura, cada llamada o conversación puede reactivar ansiedad, dudas, esperanza, miedo, culpa o recuerdos de la relación, y eso puede manifestarse en el sueño mediante insomnio, despertares o pesadillas.
No es necesario interpretar los sueños de forma literal. Soñar con personas desconocidas que quieren abusar de ti, hacerte daño o matarte puede expresar una vivencia interna de amenaza, indefensión o pérdida de control. El hecho de quedarte sin voz en el sueño también puede relacionarse simbólicamente con sentir que no puedes defenderte, poner límites o expresar lo que necesitas. No significa que vaya a ocurrir algo así, sino que tu sistema emocional puede estar procesando una sensación de peligro o vulnerabilidad.
Si tu psicólogo te señaló que era una relación sin propósito, quizá se refería a que el vínculo no estaba orientado a construir algo claro o saludable para ti. En ese caso, cada nuevo contacto puede abrir de nuevo una herida que todavía no ha terminado de cerrarse. A veces no basta con que una relación haya terminado formalmente; si siguen existiendo llamadas, conversaciones ambiguas o expectativas, el duelo se mantiene activo.
Sería recomendable observar qué ocurre antes y después de hablar con tu ex: cómo cambia tu sueño, tu ansiedad, tu estado de ánimo y tus pensamientos. Si compruebas que el contacto te desregula de forma repetida, puede ser necesario establecer un límite más firme, como reducir la comunicación, evitar conversaciones emocionales o mantener contacto cero durante un tiempo. Poner distancia no es inmadurez; puede ser una medida de autocuidado.
También puede ayudarte preparar una frase breve si vuelve a contactarte: “Ahora mismo hablar contigo me está haciendo daño y necesito cuidar mi proceso, por eso no voy a seguir manteniendo contacto”. No tienes que dar muchas explicaciones ni esperar a sentirte completamente segura para poner un límite.
En terapia sería útil trabajar qué se activa cuando él aparece: miedo a perderlo definitivamente, necesidad de cerrar algo, esperanza de que cambie, dificultad para sostener el límite o sensación de no tener voz en la relación. También convendría explorar si esas pesadillas conectan con experiencias previas de vulnerabilidad, abuso, amenaza o falta de control, especialmente si el contenido se repite o aparece con mucha intensidad.
Si los sueños son frecuentes, afectan mucho a tu descanso o te despiertas con ansiedad intensa, coméntalo con tu psicólogo o considera retomar el proceso terapéutico. No se trata solo de “olvidar” a tu ex, sino de recuperar seguridad interna, sueño estable y capacidad para decidir desde la calma.
Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, que la angustia es inmanejable o que no puedes mantenerte a salvo, busca ayuda urgente y permanece acompañada.
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Porque mi pene mide 25 cm y se me dobla al penetrar
Porque mi pene mide 25 cm y se me dobla al penetrar
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Si con “se dobla” te refieres a que el pene se flexiona durante el movimiento, puede ocurrir por una penetración demasiado rápida o profunda, un ángulo poco favorable, falta de lubricación o porque la erección no está completamente rígida. La longitud por sí sola no permite determinar la causa.
Conviene evitar empujar con fuerza cuando el pene se salga parcialmente, ya que puede chocar contra el cuerpo de la pareja y doblarse bruscamente. Intenta penetrar lentamente, utilizar suficiente lubricante, guiar el pene con la mano y elegir posturas que permitan controlar la profundidad y mantener una buena alineación. Si notas que pierde rigidez, es preferible detener la penetración y retomarla cuando la erección sea firme.
Si el pene presenta una curvatura marcada durante la erección, se dobla siempre por el mismo punto, ha cambiado recientemente, duele o notas una zona endurecida, sería recomendable consultar con un urólogo. Estos síntomas pueden aparecer en la enfermedad de Peyronie, causada por tejido cicatricial que produce curvatura, dolor o dificultades durante las relaciones.
Si durante una relación se produce un chasquido, dolor repentino, pérdida inmediata de la erección, hinchazón o un hematoma, debes acudir a urgencias, ya que podría tratarse de una fractura de pene y requiere valoración inmediata.
No intentes enderezarlo con fuerza.
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Hola buenas, necesito ayuda, llevo casi 3 semanas con mucha ansiedad, estres, angustia y culpa porqu
Hola buenas, necesito ayuda, llevo casi 3 semanas con mucha ansiedad, estres, angustia y culpa porque tengo un pensamiento que me atormenta hasta el punto de no poder dormir o comer, es sobre que me gusta un familiar muy cercano, yo tengo pareja y me siento muy culpable de pensar así, pero también ese pensamiento se genera mucha ansiedad, culpa y angustia, intento buscar ayuda por internet o intento verificar en mi cabeza pero no encuentro ayuda o consuelo, este es un pensamiento que tengo ya hace unos años pero ya lo había podido anteriormente, tuve los mismos síntomas pero logré sentirme bien, ahora me ha costado mucho más de lo normal y este pensamiento tomó mucho poder luego de que falleciera un familiar y a parte esa semana tenía pruebas en la universidad, por favor que alguien me responda, ya no aguanto más.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Siento mucho que estés atravesando este nivel de angustia. Cuando un pensamiento aparece de forma repetitiva, genera rechazo, culpa, ansiedad y necesidad urgente de comprobar si “significa algo”, es importante entender que no necesariamente representa un deseo real ni una intención. Muchas veces los pensamientos que más atormentan son precisamente aquellos que chocan con los propios valores, vínculos o identidad.
Desde la psicología y la sexología, conviene diferenciar entre una atracción vivida como deseo y un pensamiento intrusivo vivido como amenaza. En tu caso, por lo que explicas, el pensamiento aparece acompañado de culpa intensa, angustia, insomnio, pérdida de apetito, necesidad de buscar consuelo en internet y comprobaciones mentales. Todo esto sugiere un bucle de ansiedad: aparece la idea, intentas verificar si es cierta o no, buscas alivio, te tranquilizas momentáneamente y después la duda vuelve con más fuerza.
Además, mencionas que el pensamiento tomó más poder después del fallecimiento de un familiar y en una semana de pruebas universitarias. El estrés, el duelo, el cansancio y la presión académica pueden aumentar mucho la aparición de pensamientos intrusivos y la dificultad para soltarlos. Esto no significa que el contenido del pensamiento sea más verdadero, sino que tu sistema nervioso está más activado y vulnerable.
Para empezar a manejarlo, intenta reducir las comprobaciones: analizar si te gusta o no, revisar sensaciones corporales, buscar respuestas en internet, pedir certeza absoluta o repasar mentalmente escenas. Aunque estas conductas parezcan ayudarte, suelen mantener el problema porque le enseñan a tu mente que ese pensamiento es peligroso y necesita ser resuelto.
Puedes practicar una respuesta más breve: “Estoy teniendo un pensamiento intrusivo que me genera ansiedad. No necesito resolverlo ahora”. Después, vuelve a una actividad concreta, aunque la ansiedad siga presente. El objetivo no es eliminar el pensamiento de inmediato, sino dejar de pelear con él y dejar de darle el papel de prueba o amenaza.
También es importante que no tomes decisiones relevantes sobre tu relación, tu familiar o tu identidad mientras estás en este pico de ansiedad. La mente ansiosa busca certezas urgentes, pero suele interpretar todo desde el miedo.
Dado que llevas casi tres semanas sin dormir ni comer bien y refieres que “ya no aguantas más”, sería recomendable pedir ayuda profesional cuanto antes. Busca un/a psicólogo/a con experiencia en ansiedad, pensamientos intrusivos, TOC o sexualidad. No porque haya que ponerte una etiqueta, sino porque necesitas herramientas específicas para salir del bucle de comprobación, culpa y miedo. Si la ansiedad es muy intensa, también puede ser útil una valoración médica o psiquiátrica para estabilizar el sueño y la alimentación.
Esto tiene tratamiento. No tienes que resolver ahora si el pensamiento “significa algo”; necesitas recuperar calma, descanso y capacidad de relacionarte con tus pensamientos sin que ellos dirijan tu vida.
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Soy una chica de 24 años pero lamentablemente llevo doble vida por miedo al juicio de mi madre tan c
Soy una chica de 24 años pero lamentablemente llevo doble vida por miedo al juicio de mi madre tan conservadora, por eso me masturbo y veo pornografía en secreto y además tengo relaciones sexuales en secreto desde los 23 años edad que decidí perder la virginidad, y fue con una pareja que también tengo en secreto porque es un hombre mayor. pero creo que está mal todo lo que hago ? Porque socialmente soy una persona tranquila. es decir, estudio en la universidad y trabajo, pero nadie de mi familia sabe mi otra realidad.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Tener deseo sexual, masturbarte, ver pornografía o haber iniciado tu vida sexual siendo adulta no significa, por sí mismo, que estés haciendo algo malo. La sexualidad forma parte de la vida de las personas y puede vivirse de manera privada, sin que la familia tenga que conocer todos los detalles de tu intimidad.
También es importante diferenciar entre privacidad y “doble vida”. Que no cuentes a tu madre o a tu familia todo lo que haces en el plano sexual no te convierte en una persona falsa ni incoherente. Puedes ser una persona tranquila, estudiar, trabajar y, al mismo tiempo, tener deseo, pareja y vida sexual. Una cosa no contradice la otra.
Lo que sí conviene atender es el nivel de miedo, culpa o angustia con el que estás viviendo esta parte de ti. Si sientes que debes esconderlo todo porque temes el juicio, el rechazo o el castigo familiar, puede ser útil trabajar tus límites, tu autonomía emocional y la culpa asociada a haber crecido en un entorno muy conservador. A los 24 años tienes derecho a construir tu vida afectiva y sexual desde la responsabilidad, el consentimiento y el cuidado.
Respecto a tu relación con un hombre mayor, la diferencia de edad no la convierte automáticamente en una relación dañina, pero sí conviene observar si existe equilibrio. Pregúntate si puedes decir que no, si tus tiempos son respetados, si no hay presión, manipulación, dependencia económica, control o miedo a perderlo si pones límites. Una relación sana debe permitirte sentirte libre, escuchada y segura.
Sobre la pornografía, tampoco es necesariamente un problema. Puede formar parte de la exploración sexual si no te genera sufrimiento, no interfiere en tus responsabilidades, no sustituye vínculos que sí deseas tener y no te lleva a prácticas que no quieres. Si la consumes desde la culpa, la ansiedad o la necesidad de aliviar malestar, podría ser útil revisarlo en terapia.
Quizá la pregunta principal no sea “¿está mal todo lo que hago?”, sino “¿estoy viviendo mi sexualidad desde el deseo y la libertad, o desde el miedo y la culpa?”. Si predomina el miedo, un proceso con una psicóloga o sexóloga puede ayudarte a integrar tu sexualidad con tu identidad, fortalecer límites con tu familia y tomar decisiones afectivas sin sentir que tienes que dividirte en dos personas.
No estás obligada a contarle a tu madre tu vida sexual si no lo deseas o si no es seguro emocionalmente para ti. Pero sí sería importante que tú puedas vivirla con responsabilidad: cuidando tu consentimiento, tu bienestar emocional, la anticoncepción, la prevención de infecciones de transmisión sexual y la elección de vínculos donde no tengas que esconderte por miedo.
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Hola, desde muy joven tuve pesadillas, y ahora que soy un adulto se han agudizado mas, en ellas gene
Hola, desde muy joven tuve pesadillas, y ahora que soy un adulto se han agudizado mas, en ellas generalmente son de persecuciones, ahogamiento en ríos sucios o soñar con agua en general, todo esto me predispone a una sensación de ansiedad y preocupación todo el resto del dia, siendo que no descanse bien en la noche, a veces los sueños son muy realistas.
Agradezco la ayuda.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Las pesadillas frecuentes, especialmente cuando son muy realistas y dejan ansiedad durante el día, pueden afectar mucho al descanso y al estado de ánimo. No conviene interpretarlas de forma literal, por ejemplo, pensar que el agua o las persecuciones “significan” necesariamente algo concreto, pero sí es importante atender a la emoción que se repite: amenaza, indefensión, pérdida de control, miedo o sensación de no poder escapar.
Las pesadillas pueden aumentar en periodos de estrés, ansiedad, cambios vitales, mal descanso, consumo de ciertas sustancias o experiencias traumáticas no elaboradas. También pueden asociarse a trastornos del sueño o a síntomas de ansiedad. Cuando son regulares y afectan al descanso o al funcionamiento diario, es recomendable pedir valoración profesional.
Puede ayudarte llevar durante unas semanas un registro sencillo: hora de dormir, calidad del sueño, pesadilla, emoción principal al despertar, nivel de ansiedad durante el día y acontecimientos estresantes recientes. Esto permite ver si hay patrones y si los sueños empeoran en momentos de mayor tensión.
También existen intervenciones psicológicas específicas. Una de ellas consiste en trabajar con la pesadilla en vigilia: escribirla de forma breve, modificar el final o algunos elementos para que resulte menos amenazante y ensayar mentalmente esa nueva versión durante el día. Además, si las pesadillas estuvieran relacionadas con experiencias traumáticas, podría ser útil una terapia centrada en trauma, como terapia cognitivo-conductual focalizada en trauma o EMDR, siempre tras una evaluación adecuada. Las guías clínicas recomiendan valorar síntomas como sueño alterado, reexperimentación, evitación e hiperactivación cuando hay sospecha de trauma.
A nivel cotidiano, intenta cuidar una rutina de sueño estable: horarios regulares, reducir pantallas y contenido angustiante antes de dormir, evitar alcohol u otros estimulantes por la noche y realizar una actividad calmada antes de acostarte. Si te despiertas con ansiedad, puede ayudarte orientarte al presente: encender una luz suave, mirar la habitación, apoyar los pies en el suelo y recordarte que ya estás despierto/a y a salvo.
Dado que comentas que esto viene desde joven y ahora se ha agudizado, sería recomendable consultar con un/a psicólogo/a especializado/a en ansiedad, sueño o trauma. No porque necesariamente haya un problema grave, sino porque cuando las pesadillas condicionan el día siguiente y generan sensación de no haber descansado, conviene trabajarlas de manera específica.
Si además aparecieran despertares con sensación de ahogo real, ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas, movimientos bruscos durante el sueño o somnolencia extrema durante el día, también sería adecuado consultarlo con un médico o una unidad del sueño para descartar causas físicas.
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Hola ojalá respondan a mi duda Actualmente estoy pasando por un problema de ansiedad muy fuerte
Hola ojalá respondan a mi duda
Actualmente estoy pasando por un problema de ansiedad muy fuerte centrado en dudas obsesivas sobre mi orientación sexual, aunque yo tengo claro que mi meta de futuro y lo que deseo es estar con una chica. Todo comenzó a raíz de una conversación por internet con un chico donde sentí una emoción agradable; mi mente se asustó con la duda de si era bisexual y, desde entonces, entré en un estado de hipervigilancia extrema.
En los últimos días, mi cuerpo reacciona de forma automática y muy intensa ante estímulos relacionados con el tema LGBT. Por ejemplo, al ver videos donde se habla de forma despectiva o agresiva sobre la comunidad (como insultar o quemar la bandera), siento un vuelco o presión fuerte en el pecho y falta de aire. De inmediato, mi mente se activa con culpa, me cuestiona si me dolió el comentarios, y me bombardea con etiquetas como 'homofobia internalizada' o la idea de que estoy ocultando algo.
También me da mucho miedo e immaginación catastrófica pensar en la posibilidad de ser gay y decepcionar a mi familia. Me cuesta mucho trabajo frenar la necesidad de analizar cada milisegundo de mis reacciones físicas y buscar respuestas en internet para calmar la duda, lo cual me genera un alivio de unas horas, pero luego el ciclo de angustia regresa con la misma fuerzaRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes parece un bucle de ansiedad centrado en la orientación sexual: aparece una duda, tu mente la interpreta como una amenaza, comienzas a analizar tus reacciones físicas y emocionales, buscas respuestas en internet para tranquilizarte y, aunque obtienes alivio durante unas horas, la duda vuelve con más fuerza.
Desde la psicología y la sexología, es importante diferenciar entre una vivencia de deseo y una duda obsesiva. La orientación sexual no se define por una emoción aislada, por una reacción corporal ante un vídeo, ni por una conversación puntual con alguien. En cambio, cuando la duda aparece con miedo intenso, culpa, hipervigilancia, necesidad de comprobar y urgencia por tener una certeza absoluta, suele estar más relacionada con ansiedad que con una exploración tranquila del deseo.
La reacción física que notas al ver contenido agresivo hacia la comunidad LGBT (presión en el pecho, falta de aire, vuelco corporal) no demuestra por sí sola que estés ocultando algo ni que tengas “homofobia internalizada”. Puede ser simplemente una respuesta de ansiedad ante un tema que ahora tu mente ha marcado como peligroso. Cuando estás hipervigilante, el cuerpo reacciona con intensidad y después la mente intenta interpretar esa reacción como si fuera una prueba.
El problema principal no es resolver al 100% si eres heterosexual, bisexual o gay, sino salir del ciclo de comprobación. Analizar cada milisegundo de lo que sientes, revisar tus sensaciones corporales, buscar vídeos, leer en internet o pedir tranquilidad son conductas que alivian a corto plazo, pero mantienen la ansiedad a largo plazo.
Puede ayudarte responder de forma más breve al pensamiento: “Estoy teniendo una duda ansiosa; no necesito resolverla ahora”. Después intenta volver a una actividad concreta, aunque la ansiedad siga presente. El objetivo no es que el pensamiento desaparezca de inmediato, sino dejar de alimentarlo con análisis y comprobaciones.
También sería recomendable reducir la exposición a contenido que utilizas para comprobarte, como vídeos, comentarios o debates sobre el tema. No se trata de evitar la diversidad sexual, sino de no usar esos estímulos como pruebas para verificar quién eres.
Dado que esta situación te genera mucha angustia y te lleva a buscar certeza de forma repetida, sería conveniente acudir a un/a psicólogo/a con experiencia en ansiedad, pensamientos intrusivos, TOC y sexualidad. La terapia puede ayudarte a tolerar la incertidumbre, reducir las comprobaciones y explorar tu sexualidad desde la calma, no desde el pánico.
No necesitas tomar una etiqueta desde el miedo. Necesitas recuperar tranquilidad, dejar de tratar cada reacción corporal como una prueba y aprender a relacionarte con tus pensamientos sin que ellos dirijan tu vida.
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muy buenas, quisiera de su ayuda a ustedes que han estudiado una carrera que es muy compleja y de gr
muy buenas, quisiera de su ayuda a ustedes que han estudiado una carrera que es muy compleja y de gran ayuda LA PSICOLOGIA, quisiera pedirle sus opiniones por favor bueno tengo 27 años de edad soy de país peru y sucede que hoy en día al ver tantas cosas en mi país de abusos a menores varones como nunca , recordé que cuando tuve 12 años una vez rara quise que mi perrito macho me montara y me baje el pantalón pero el perrito no hizo nada y se fue nunca mas lo repetí ni nada pero ahora mi mente intrusiva me dice y si me paso algo que no recuerda y por eso lo quise hacer, pero a la vez razono y pienso nunca me paso nada de nada y digo no talvez es curiosidad pero creo que a muy pocas personas les haya querido o pasado esto mas siendo un varón. no es algo común y me da vergüenza haber pensado eso a esa edad o haber querido hacer algo aunque no hubo contacto ni nada. pero haberme bajado el pantalón y haberme puesto en posición de perrito me genera ansiedad nunca lo pensé ni lo tome importancia mas de 15 años justo ahora que leo periódicos en Facebook noticias salen puro casos de abusos y trata de evitar ver noticias extremas.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Entiendo que este recuerdo te genere vergüenza, ansiedad y necesidad de encontrar una explicación. Sin embargo, un episodio aislado de curiosidad o conducta exploratoria en la preadolescencia no permite concluir que haya ocurrido un abuso que no recuerdas, ni que exista algo “malo” en ti.
A los 12 años pueden aparecer curiosidad sexual, impulsos, fantasías o conductas poco comprendidas por el propio menor, especialmente en una etapa de cambios corporales y despertar sexual. Que hoy, como adulto, recuerdes esa escena con incomodidad no significa necesariamente que en aquel momento tuviera un significado traumático o patológico. También es importante tener en cuenta que, según cuentas, no hubo contacto, no se repitió y durante más de 15 años no fue un tema que te preocupara.
Lo que parece haberse activado ahora es un bucle de ansiedad: al ver noticias sobre abusos a menores, tu mente ha recuperado ese recuerdo y ha empezado a preguntarse “¿y si me pasó algo y no lo recuerdo?”. Esa pregunta puede volverse muy angustiante porque busca una certeza absoluta sobre el pasado. El problema es que cuanto más intentas comprobar, razonar o reconstruir si ocurrió algo, más poder adquiere la duda.
Desde la psicología, conviene diferenciar entre un recuerdo real de abuso y una hipótesis ansiosa. Que te sientas mal al pensar en lo que hiciste no demuestra que haya existido una experiencia previa que lo explique. La ansiedad puede utilizar cualquier recuerdo ambiguo o vergonzoso como si fuera una prueba, aunque no lo sea.
Puede ayudarte responder de forma breve: “Estoy teniendo una duda ansiosa sobre el pasado; no necesito resolverla ahora”. Después intenta volver a una actividad concreta y evita seguir buscando noticias, casos o explicaciones en internet para comprobarte. Si el contenido de redes sociales sobre abusos te está disparando la ansiedad, sería recomendable reducir esa exposición durante un tiempo.
También sería importante trabajar la vergüenza. Haber tenido una conducta confusa o impulsiva a los 12 años no define quién eres hoy. No eres la única persona que en la infancia o preadolescencia ha tenido curiosidades o conductas que después, desde la mirada adulta, resultan incómodas o difíciles de entender.
Si esta duda se repite, te genera mucha ansiedad, te lleva a buscar respuestas de forma compulsiva o interfiere con tu vida diaria, sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a con experiencia en ansiedad, pensamientos intrusivos y sexualidad. El objetivo no sería forzarte a “recordar” algo, sino ayudarte a relacionarte con esa duda sin que controle tu vida, reducir la vergüenza y comprender el recuerdo desde una perspectiva evolutiva y no desde el miedo.
En resumen: lo que cuentas no permite afirmar que hayas sufrido abuso ni que haya algo grave en ti. Parece más importante atender al bucle de ansiedad que se ha activado ahora, limitar los disparadores y buscar ayuda profesional si no consigues salir de esa preocupación.
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Hola, Tengo 72 años y no tengo relaciones sexuales por un rechazo fisico y psicològico.Me masturbo
Hola,
Tengo 72 años y no tengo relaciones sexuales por un rechazo fisico y psicològico.Me masturbo 1/2 veces por semana.Cuando tengo relaciones el flujo vaginal me causa una sensacion desagradable como de repugnància.
Como puedo superar-lo.GraciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. La masturbación una o dos veces por semana no representa, por sí misma, ningún problema. No existe una frecuencia sexual “correcta” para todas las personas; lo importante es que la conducta se viva libremente, resulte satisfactoria y no cause malestar ni interfiera en la vida cotidiana.
Respecto al rechazo que experimenta durante las relaciones, convendría aclarar qué líquido le provoca esa sensación: su propia lubricación, un flujo presente previamente o el semen de la otra persona. El flujo transparente o blanquecino, sin olor desagradable, puede ser normal. No obstante, si ha cambiado de color, olor, cantidad o textura, o aparece acompañado de picor, dolor o escozor, debería consultarlo con su médico o ginecólogo para descartar una infección u otra alteración.
A los 72 años también es frecuente que los cambios hormonales posteriores a la menopausia produzcan sequedad, irritación, menor elasticidad y molestias durante la penetración. Este conjunto de síntomas se denomina síndrome genitourinario de la menopausia. El dolor o las sensaciones físicas desagradables pueden favorecer que el cuerpo termine asociando las relaciones sexuales con rechazo, tensión o repugnancia.
Por ello, sería recomendable realizar primero una revisión ginecológica. Dependiendo de lo que se encuentre, pueden valorarse lubricantes, hidratantes vaginales o tratamientos locales prescritos por el profesional, como los estrógenos vaginales. No conviene iniciar tratamientos hormonales sin una valoración previa de su historia clínica.
Si médicamente no existe una causa que explique completamente el rechazo, una terapia sexológica puede ayudarle a explorar cuándo comenzó, qué pensamientos o experiencias aparecen y qué parte corresponde a una sensación física, al contacto con los fluidos, a la penetración o a la relación con la otra persona. El objetivo no sería obligarse a mantener relaciones, sino recuperar la capacidad de elegirlas sin miedo ni repugnancia. Puede comenzarse por formas de intimidad que le resulten agradables, como las caricias, los masajes o la masturbación compartida, sin que la penetración tenga que ser el objetivo.
No tiene que mantener relaciones sexuales si no las desea. Solo sería necesario trabajar este rechazo si le genera sufrimiento o le impide disfrutar de una sexualidad que sí quisiera tener.
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Estoy casada hace dos años con mi esposo desde ese momento solo intectuo con él, ya que cuando nos c
Estoy casada hace dos años con mi esposo desde ese momento solo intectuo con él, ya que cuando nos casamos nos vinimos a vivir a su país eso implicó dejar atrás mi trabajo, mi carrera, mis amigos y a mí familia. Hace tiempo que no los veo ni hablo con ellos, incluso deje de intectuar en redes con algunos amigos y compañeros hombres para que él no se sintiera pasado a llevar, y para demostrarle cuanto lo amo y lo respeto. Pero cuando él tuvo que hacerlo con una de sus amigas que me incomodaba lloro y pataleo y me trató de loca y enferma. Esa situación me puso muy triste y desde ese momento no le reclamé más nada. Aún cuando veo su daily chat o sus intenciones en las redes me molesta muchísimo, el siempre dice que ella es como una hermana para él pero ella parece haber tenido siempre otras intenciones con él incluso antes de que nos conociéramos. Hoy he decidido no darle mayor importancia a ese vínculo porque siento que me está enfermando de los nervios. Toda está situación me ha hecho replantearme la relación y a veces hasta siento ganas de irme pero la mayor parte del tiempo estamos bien y somos una pareja feliz salvo cuando lo vuelvo a ver metido en su celular o pasa largas horas encerrado en el baño. El me dice que va a hacer sus necesidades pero a veces pasa hasta dos horas ahí. He visto que muchas veces me dice que no tiene tiempo para hablar conmigo o aunque sea avisarme a qué hora va a salir a comer para preparar el almuerzo pero no tarda en responder los mensajes de su amiga. El trabaja desde casa y estamos todos el día en casa el trabajando y haciendo sus cosas mientras yo me encargo del orden de la casa y cuidar de nuestros perros. No se que hacer me duele mucho está situación porque yo lo amo. No me veo dejando atrás lo que hemos construido.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes merece ser tomado con seriedad, porque no parece tratarse únicamente de celos hacia una amiga, sino de una dinámica más amplia de aislamiento, desigualdad y pérdida de autonomía.
Al casarte y mudarte a otro país dejaste atrás tu trabajo, tu carrera, tus amistades y tu familia. Además, has reducido el contacto con algunas personas para evitar que él se sintiera incómodo. Sin embargo, cuando tú expresaste incomodidad respecto a una amiga suya, él reaccionó con llanto, enfado y descalificaciones como llamarte “loca” o “enferma”. Esta diferencia de criterios puede generar mucho dolor: tú haces renuncias para cuidar la relación, pero cuando pides reciprocidad, tu malestar no parece ser escuchado.
Es importante diferenciar entre controlar a la pareja y pedir acuerdos claros. No se trata de prohibirle amistades ni revisar constantemente su teléfono, pero sí tienes derecho a expresar que una situación te incomoda, a pedir transparencia y a esperar una respuesta respetuosa. Que él diga que esa persona es “como una hermana” no resuelve el problema si tú observas conductas que te hacen sentir desplazada, si él prioriza responderle a ella antes que comunicarse contigo o si evita hablar del tema de forma clara.
También conviene mirar el conjunto de la relación. Dices que la mayor parte del tiempo estáis bien, pero también que te sientes sola, que dependes casi exclusivamente de él, que no tienes red propia en ese país, que dejaste de interactuar con amistades y que ocupas un rol doméstico mientras él trabaja desde casa. Esa combinación puede aumentar mucho la ansiedad, la dependencia emocional y la sensación de no tener salida.
Sobre que pase mucho tiempo en el baño o en el móvil, no es posible concluir desde fuera qué está haciendo. Pero sí puedes atender a cómo te afecta el patrón: falta de comunicación, sensación de ocultamiento, distancia emocional y dificultad para hablar sin que se te invalide.
Mi recomendación sería no centrarte solo en “quitarle importancia” a la amiga, porque eso puede calmarte a corto plazo pero no resuelve la base del problema. Necesitas recuperar autonomía y claridad. Algunas medidas importantes serían:
* Retomar contacto con tu familia, amistades o personas de confianza, aunque sea poco a poco.
* Revisar tu situación laboral, económica y legal en el país donde vives.
* No seguir renunciando a vínculos sanos para demostrar amor.
* Hablar con él en un momento tranquilo, no desde la acusación, sino desde necesidades concretas: respeto, comunicación, reciprocidad y acuerdos.
* Observar si puede escuchar tu malestar sin llamarte exagerada, loca o enferma.
* Valorar terapia individual para ti, especialmente si te sientes aislada, ansiosa o con miedo a tomar decisiones.
La terapia de pareja podría ayudar solo si ambos están dispuestos a responsabilizarse de la dinámica y a hablar sin descalificaciones. Si él niega todo, te invalida o coloca el problema únicamente en ti, sería más recomendable que empieces por un acompañamiento individual para fortalecer tus límites y decidir desde un lugar menos dependiente.
Amar a alguien no significa perder tu mundo, tu red, tu voz ni tu criterio. Lo que habéis construido importa, pero también importa el coste que estás pagando para sostenerlo. Antes de decidir si irte o quedarte, necesitas reconstruir apoyo fuera de la relación y recuperar espacio propio. Desde ahí podrás valorar con más claridad si esta relación puede volverse realmente recíproca y segura para ti.
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Después de muchos años de.masturbaxion, actualmente no tengo deseos sexual natural ni sensibilidad e
Después de muchos años de.masturbaxion, actualmente no tengo deseos sexual natural ni sensibilidad en el pené y tengo disfuncion erectil
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. La masturbación, por sí misma, no suele causar una pérdida permanente del deseo, de la sensibilidad del pene o disfunción eréctil. Es una conducta sexual frecuente y no necesariamente dañina. Sin embargo, si durante años se ha realizado siempre con mucha presión, rapidez, una postura muy concreta o asociada a pornografía muy estimulante, puede producirse cierta habituación: el cuerpo se acostumbra a un tipo de estimulación que luego no se reproduce igual en las relaciones sexuales.
Dicho esto, cuando hay pérdida de sensibilidad en el pene, disminución marcada del deseo y disfunción eréctil, conviene no atribuirlo todo únicamente a la masturbación. Es importante descartar causas físicas: problemas vasculares, diabetes, alteraciones hormonales como testosterona baja, efectos de medicamentos, consumo de alcohol u otras sustancias, problemas neurológicos, ansiedad, depresión o estrés mantenido. La disfunción eréctil puede estar relacionada tanto con factores físicos como psicológicos, y a veces es una señal temprana de otros problemas de salud.
Lo recomendable sería acudir a un urólogo o médico para una valoración completa. Puede ser necesario revisar analítica, glucosa, perfil hormonal, tensión arterial, medicación, hábitos de vida y sensibilidad genital.
Desde la sexología, puede ayudar modificar temporalmente la forma de estimulación: reducir la presión de la mano, usar lubricante, ir más despacio, disminuir el consumo de pornografía si está muy asociado a la excitación y dar espacio a sensaciones más graduales. No se trata necesariamente de prohibirse la masturbación, sino de reeducar la respuesta sexual y recuperar sensibilidad a estímulos menos intensos.
También puede ser útil trabajar la ansiedad anticipatoria. Cuando una persona empieza a preocuparse por si tendrá erección, si sentirá placer o si “funcionará”, esa vigilancia puede bloquear todavía más la respuesta sexual. En estos casos, la terapia sexual puede ayudar a recuperar confianza corporal, deseo y placer sin centrar todo el encuentro en la erección.