Preguntas de pacientes (249)

  • Sufrí ansiedad generalizada por un año y medio y fue un auténtico infierno que con mucho esfuerzo, h

    Sufrí ansiedad generalizada por un año y medio y fue un auténtico infierno que con mucho esfuerzo, hacer lo que me gustaba, deporte y paciencia logré ir superando según me olvidaba de ello. Un año después sin a penas síntomas (y sin miedo a la ansiedad) he vuelto a recaer en estar analizandome todo el día, estar frustrado por esta recaída y tener miedo a no salir. Soy reacio a los medicamentos porque pienso que a base de sentir perderé el miedo aunque aún no lo consigo.¿Está recaída supone un nuevo punto de partida por algo sin resolver o será más breve por ya saber algunas cosas? Siempre he visto el lado negativo de las cosas como forma de llegar a una solución...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes refleja muy bien lo que suele suceder en los procesos de ansiedad generalizada. Haber conseguido mejorar durante un año es una señal muy clara de que cuentas con recursos y de que tu esfuerzo dio resultado. Las recaídas no significan necesariamente que todo vuelva a empezar desde cero ni que lo que lograste haya desaparecido. En realidad, muchas veces se trata de momentos en los que la mente retoma viejos hábitos de análisis y preocupación, especialmente en periodos de mayor vulnerabilidad o cansancio.

    La frustración que sientes por “volver atrás” es comprensible, pero conviene mirarlo como una oportunidad para consolidar aprendizajes previos. Ya no partes de la misma situación: conoces cómo funciona la ansiedad, has comprobado que puede mejorar y dispones de estrategias como el deporte, las actividades gratificantes y la paciencia que antes no tenías integradas de la misma manera. Eso hace que el camino hacia la recuperación pueda ser más breve y eficaz.

    Tu resistencia a los medicamentos también es algo a valorar, siempre y cuando vayas de la mano de un profesional que supervise el proceso. El hecho de que quieras enfrentarte a las sensaciones hasta perderles el miedo es una estrategia coherente, porque la ansiedad tiende a reducirse cuando dejamos de luchar contra ella y aprendemos a observarla sin que nos domine. Desde la terapia cognitivo-sistémica trabajamos justamente en eso: reconocer cómo la manera de interpretar las sensaciones físicas y los pensamientos influye en el malestar, al tiempo que exploramos las dinámicas relacionales y vitales que pueden estar sosteniendo ese patrón de autoobservación constante.

    No se trata de eliminar por completo la tendencia a analizar, sino de aprender a convivir con ella sin que condicione tu día a día. La recaída, lejos de ser un fracaso, puede convertirse en un paso más en el proceso de recuperación, un recordatorio de que todavía hay aspectos que consolidar, pero también una oportunidad de comprobar que ya tienes experiencia y recursos para salir adelante otra vez.


  • ¿De que manera puedo dectectar e identificar que tengo adicción a las Redes Sociales?

    ¿De que manera puedo dectectar e identificar que tengo adicción a las Redes Sociales?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Es una muy buena pregunta porque muchas veces el uso excesivo de redes sociales se normaliza y cuesta ver cuándo pasa a ser un problema. Más que fijarse solo en el tiempo de uso, lo importante es observar el impacto que tiene en tu vida diaria. Desde un enfoque cognitivo, hablamos de adicción cuando notas que, aunque quieres reducir el uso, te resulta muy difícil hacerlo, que vuelves a conectarte de manera automática y que tu mente está pendiente de las notificaciones incluso cuando deberías estar concentrado en otra cosa. Desde la mirada sistémica, también se ve en cómo afecta a tus relaciones, tu descanso, tu productividad o tu estado de ánimo: si descuidas responsabilidades, te aíslas de tu entorno o te irritas cuando no puedes acceder al móvil, son señales de alerta.

    No se trata solo de cuánto tiempo pasas conectado, sino de cómo condiciona tu día a día y de la sensación de pérdida de control. Identificar estos patrones ya es un primer paso para prevenir que se consolide una dependencia mayor. Trabajar la autorregulación, poner límites de uso y, si notas que aun así no logras controlarlo, pedir apoyo profesional, puede ayudarte a recuperar un uso más equilibrado y sano de las redes.


  • Hola, creo que tengo esquizofrenia hebefrenica, me da miedo serlo he consumido cannabis irregularmen

    Hola, creo que tengo esquizofrenia hebefrenica, me da miedo serlo he consumido cannabis irregularmente tengo ansiedad mi pregunta es, si tengo esquizofrenia puedo ser consciente de esta?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartir lo que estás sintiendo; es completamente comprensible que tengas miedo y que estés intentando entender lo que te pasa. La ansiedad, el consumo de cannabis y la preocupación por la salud mental pueden generar una sensación de confusión muy intensa, pero sentir miedo de “tener esquizofrenia” no significa necesariamente que la tengas.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que parece estar ocurriendo es un estado de ansiedad elevado, posiblemente amplificado por el consumo de cannabis, que en algunas personas puede provocar episodios de despersonalización, pensamientos intrusivos o miedo a perder el control. En esos momentos, la mente puede volverse hipervigilante y empezar a interpretarse a sí misma como “enferma”. Es importante saber que en muchos casos las personas que viven un brote psicótico no tienen plena conciencia de lo que les ocurre durante el episodio, aunque sí pueden reconocer después que algo no estaba bien. Por tanto, el hecho de que te cuestiones con lucidez si podrías tener esquizofrenia y busques ayuda indica que mantienes un nivel de conciencia alto, lo cual es un buen signo.

    Dicho esto, el consumo de cannabis puede aumentar el riesgo de desarrollar síntomas psicóticos en personas vulnerables, sobre todo si hay antecedentes familiares o si se usa de forma frecuente. Por eso, la primera recomendación es suspender por completo el consumo y consultar cuanto antes con un profesional de salud mental (psiquiatra o psicólogo clínico). Ellos podrán valorar si lo que sientes forma parte de una crisis de ansiedad, de un cuadro inducido por sustancias o de otro tipo de proceso, y orientarte hacia el tratamiento más adecuado.

    Lo más importante ahora es no quedarte solo con el miedo. Evita seguir buscando diagnósticos en internet, porque eso suele aumentar la ansiedad y la confusión. Concéntrate en buscar ayuda presencial, explicar con detalle lo que has estado sintiendo y cuidar tu descanso, tu alimentación y tu entorno.

    El hecho de que seas consciente y quieras entender lo que te ocurre es un muy buen punto de partida. Esto tiene abordaje y tratamiento, y pedir ayuda a tiempo puede marcar una gran diferencia. ¿Quieres que te oriente sobre cómo pedir una cita con un psiquiatra o un centro de salud mental según tu zona? Puedo indicarte los pasos.


  • Tengo 21 años y no puedo dormir con la luz apagada ya hace unos meses aproximadamente 5 meses... (El

    Tengo 21 años y no puedo dormir con la luz apagada ya hace unos meses aproximadamente 5 meses... (El problema sólo se presenta cuando duermo sola..) Que hago ?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que cuentas es más habitual de lo que parece. La dificultad para dormir con la luz apagada, sobre todo cuando estás sola, suele estar relacionada con la sensación de inseguridad o con pensamientos que se intensifican en la oscuridad. El hecho de que antes no te ocurriera y ahora sí indica que probablemente haya habido un cambio en tu vida —estresores, preocupaciones, una etapa de mayor sensibilidad— que ha hecho que tu mente asocie la noche y la oscuridad con vulnerabilidad.

    Lo primero que puedes hacer es tratar de reducir poco a poco esa asociación negativa. Una estrategia útil es exponerte de manera gradual: en lugar de apagar la luz de golpe, puedes empezar con una luz tenue o una lámpara de noche, e ir reduciendo la intensidad con el paso de los días. De esa manera, tu cuerpo y tu mente se van habituando a la oscuridad sin que aparezca un miedo intenso.

    También es recomendable cuidar la higiene del sueño: tener horarios regulares, evitar pantallas justo antes de dormir, practicar ejercicios de respiración o relajación en la cama y generar un ritual previo que te transmita calma. Si notas que el problema está vinculado a pensamientos ansiosos, escribirlos antes de acostarte o practicar una técnica de mindfulness puede ayudarte a que no aparezcan con tanta fuerza en el momento de apagar la luz.

    Desde un enfoque cognitivo-sistémico, más allá del síntoma concreto, conviene explorar qué papel juega ese miedo en tu vida actual: qué emociones o circunstancias pueden estar detrás y cómo influye el hecho de estar sola en tu manera de sentirte segura. A veces, la oscuridad no es tanto el problema en sí como un espejo de otras inseguridades más profundas. Con acompañamiento terapéutico puedes no solo recuperar el sueño tranquilo, sino también comprender mejor lo que tu mente y tu cuerpo están expresando en esta etapa.


  • Pasé Covid hace ya 48 días, sin sintomas, solo pérdida gusto y olfato, pero mi marido estuvo ingresa

    Pasé Covid hace ya 48 días, sin sintomas, solo pérdida gusto y olfato, pero mi marido estuvo ingresado 8 días, neumonia, estuve sola en casa con mis hijos pequños, sin poder salir... aguanté y fui fuerte.. Creo que al volver mi marido a casa y empezar la normalidad poco a poco bajé la guardia y ahora tengo ansiedad.. ya antes de esto estuve unos días que algunas noches cuando me iba a quedar dormida de repente me despertaba con la sensación que no podia respirar.Me sigue pasando.. no cada noche pero a menudo.. alguna vez, muy pocas veces de día.. a parte de dolor pecho (molestia), bostezo mucho cuando me viene esa molestia, y al poco de bostezar ya no me molesta... Ya he sufrido de ansiedad anteriormente y he tenido estos síntomas muchos meses hasta que empecé terapia psicologica... Tiene pinta de que vuelva a a tener ansiedad no? Gracias de antemano.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que cuentas encaja mucho con lo que suele ocurrir tras un periodo largo de tensión y miedo. Durante la enfermedad de tu marido y la cuarentena con tus hijos, tu cuerpo y tu mente se mantuvieron en modo “resistencia”: estabas centrada en aguantar, en ser fuerte y en responder a la urgencia. Cuando la situación más crítica pasó y llegó la calma relativa, tu organismo “bajó la guardia” y aparecieron los síntomas de ansiedad que describes. Es algo bastante común: la ansiedad no siempre se manifiesta en el momento del mayor estrés, sino justo después, cuando parece que todo debería mejorar.

    Las sensaciones de falta de aire al dormir, el dolor en el pecho, los bostezos continuos o la necesidad de respirar más profundo son expresiones físicas típicas de la ansiedad. Son muy desagradables y hacen que uno piense en problemas médicos, pero el hecho de que ya los hayas vivido en el pasado y que cedan cuando bostezas o logras relajarte apunta a que se trata de un patrón ansioso más que de una causa orgánica.

    Es comprensible que vuelvas a preocuparte, sobre todo porque ya has pasado por periodos largos de ansiedad antes. La buena noticia es que, al reconocerlo y tener experiencia previa en terapia, sabes identificar las señales y puedes volver a trabajar en ellas. Retomar las herramientas que aprendiste (respiración diafragmática, relajación muscular, reestructuración de pensamientos, rutinas de autocuidado) puede ayudarte a frenar el círculo de miedo y síntomas antes de que se consolide.

    Si ves que el malestar se mantiene o aumenta, lo recomendable es volver a un proceso psicoterapéutico, incluso online si te resulta más fácil, para apoyarte en este momento y evitar que la ansiedad se prolongue como en otras ocasiones. No estás volviendo atrás, sino enfrentándote a un nuevo capítulo de tu vida con las herramientas que ya conoces y con la posibilidad de reforzarlas aún más.

    En definitiva, sí, todo apunta a que tus síntomas actuales tienen relación con la ansiedad, pero también a que sabes reconocerla y puedes volver a trabajarla con éxito. La clave es no dejar que avance en silencio y pedir ayuda pronto para recuperar el equilibrio que ya lograste en el pasado.


  • Tengo TOC homosexual ya diagnosticado y tengo novia, la amo y quiero estar con ella pero no tengo ap

    Tengo TOC homosexual ya diagnosticado y tengo novia, la amo y quiero estar con ella pero no tengo apetito sexual y no tenemos sexo desde hace unos meses. Aprte tomó selective, un medicamento con propiedades antidepresivas, tendrá que ver con mi falta de libido? Ayuda

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo con tanta honestidad; lo que estás viviendo es comprensible y muy frecuente en personas que están atravesando un proceso de ansiedad y tratamiento farmacológico. En tu caso hay dos factores que pueden explicar la disminución del deseo sexual: por un lado, los síntomas del TOC, y por otro, los efectos secundarios del medicamento.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, el TOC homosexual (o TOC de orientación sexual) mantiene a la mente en un estado de vigilancia constante: estás pendiente de tus sensaciones, de si “sientes o no sientes”, de si tu deseo confirma o contradice lo que amas. Esa hiperobservación genera tensión, miedo y culpa, y termina bloqueando la respuesta sexual. El cuerpo no puede desear cuando se siente evaluado o bajo amenaza; el deseo necesita libertad, no control.

    Además, los antidepresivos de tipo ISRS, como el que mencionas (selective), reducen la libido y pueden dificultar la excitación o el orgasmo, tanto en hombres como en mujeres. Es un efecto secundario conocido y reversible, que no significa que haya desaparecido tu atracción o tu amor, sino que tu cuerpo está bajo la influencia del tratamiento y de la ansiedad.

    Lo mejor que puedes hacer ahora es no forzarte ni interpretar la falta de deseo como una señal sobre tu orientación o tus sentimientos. Coméntalo con tu psiquiatra: a veces basta con ajustar la dosis, cambiar el horario de toma o valorar otro fármaco con menor impacto sexual. En paralelo, trabaja en terapia para disminuir la hipervigilancia y el miedo asociado al TOC, aprendiendo a soltar el control sobre lo que sientes y a reconectar con tu cuerpo de una forma más natural y tranquila.

    Cuando la mente se calma y el cuerpo deja de estar medicamente inhibido, el deseo suele volver por sí solo. Lo más importante ahora no es forzar el sexo, sino recuperar la conexión emocional y la confianza contigo mismo y con tu pareja. Todo lo que te pasa tiene explicación y se puede abordar: con el ajuste terapéutico y acompañamiento adecuado, podrás recuperar una vida sexual y afectiva plena.


  • Yo se que hay varios tipos de psicólogos pero que tipo de Psicólogo en especial es el que se encarga

    Yo se que hay varios tipos de psicólogos pero que tipo de Psicólogo en especial es el que se encarga de la terapia del abuso sexual? Agradeceria mucho su información

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por tu pregunta. El tema del abuso sexual es muy delicado y requiere un acompañamiento especializado. En general, la terapia para personas que han pasado por una experiencia de abuso sexual la llevan a cabo psicólogos clínicos o psicólogos sanitarios con formación específica en trauma. No se trata tanto de una “especialidad oficial” con un nombre distinto, sino de profesionales que, además de la formación general en psicología, han profundizado en el abordaje del trauma y las consecuencias emocionales, relacionales y corporales que este tipo de experiencias generan.

    El tratamiento suele incluir enfoques basados en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, el EMDR (desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) o terapias integrativas que trabajan tanto los pensamientos y emociones como la manera en que la persona se relaciona consigo misma y con los demás después de lo ocurrido. Desde un punto de vista sistémico también puede ser importante trabajar con la red familiar o de apoyo, ya que el abuso no afecta solo individualmente, sino que impacta en las relaciones más cercanas.

    Lo más importante es encontrar un psicólogo con experiencia en trauma y en abuso sexual, alguien que pueda ofrecer un espacio seguro, libre de juicios y que respete los ritmos de la persona. Ese acompañamiento especializado es fundamental para poder elaborar lo sucedido, reducir la carga emocional y recuperar la confianza en uno mismo y en los demás.


  • Últimamente tengo nerviosismo, ansiedad, estrés, ganas de llora, como sensación de mareos e insomnio

    Últimamente tengo nerviosismo, ansiedad, estrés, ganas de llora, como sensación de mareos e insomnio y no se porque

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes son síntomas muy comunes cuando la ansiedad y el estrés se acumulan, aunque a veces la persona no sea consciente de cuál es el origen exacto. El nerviosismo constante, las ganas de llorar sin motivo aparente, los mareos o el insomnio suelen aparecer cuando el cuerpo y la mente han estado sometidos a demasiada presión durante un tiempo y no han encontrado la forma de descargarla. Es como si tu organismo hubiera activado una alarma que no consigue apagarse, generando síntomas físicos y emocionales que resultan desconcertantes porque parecen no tener explicación clara.

    Es importante que sepas que no significa que “te estés volviendo loco” ni que tengas un problema grave sin solución. La ansiedad puede expresarse de muchas maneras y, en tu caso, se está manifestando con una mezcla de síntomas físicos (mareo, insomnio) y emocionales (tristeza, llanto, tensión). El hecho de que no sepas por qué ocurre no invalida tu malestar: a veces el cuerpo habla antes de que nosotros logremos identificar qué nos preocupa.

    Lo recomendable es no quedarte solo en la espera de que pase por sí mismo. Puedes empezar a ayudarte con rutinas de sueño más regulares, ejercicios de respiración y momentos de desconexión real durante el día, aunque sean breves. Pero lo más efectivo es iniciar un proceso psicoterapéutico para entender qué factores están sosteniendo esta ansiedad, aprender a manejarla y evitar que se cronifique. En terapia se trabaja tanto la parte inmediata —bajar el nivel de activación y recuperar descanso— como las causas más profundas que han generado este estado.

    La buena noticia es que estos síntomas, por muy intensos que sean, se pueden superar con apoyo y con las herramientas adecuadas. No estás solo y pedir ayuda es el primer paso para recuperar equilibrio y tranquilidad.


  • A mi mejor amiga la diagnosticaron de anorexia hace 6 meses aprox., está con tratamiento y se esfuer

    A mi mejor amiga la diagnosticaron de anorexia hace 6 meses aprox., está con tratamiento y se esfuerza por mejorar, pero constantemente me dice que se siente gorda y yo no sé que decir para ayudarla y no perjudicar su avance, ¿qué puedo hacer cuándo me diga eso?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por tu pregunta; es muy valiosa y demuestra que te importa de verdad tu amiga y quieres acompañarla de una forma sana. Cuando alguien está en proceso de recuperación de una anorexia, las frases como “me siento gorda” no suelen tener que ver con el cuerpo real, sino con una sensación emocional de malestar, miedo o inseguridad. En esos momentos, lo peor que puedes hacer —aunque lo hagas con buena intención— es discutir con ella sobre su aspecto o intentar convencerla de que “no está gorda”. Eso refuerza la idea de que el cuerpo es el centro del problema.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo más útil es responder al sentimiento, no al contenido literal. Puedes decirle algo como: “Veo que te sientes mal contigo misma hoy” o “Debe ser muy difícil tener esos pensamientos otra vez”. De esa manera le ayudas a conectar con la emoción que hay detrás sin alimentar la obsesión con la imagen corporal. Mostrarle que puede hablar contigo sin ser juzgada, y que su valor no depende de su cuerpo, le da contención emocional y refuerza su proceso terapéutico.

    También es importante respetar los límites del tratamiento: no intentar asumir el rol de terapeuta, sino acompañarla desde el cariño, la escucha y la coherencia. Puedes animarla a expresar lo que siente y recordarle que hablar con su psicólogo o nutricionista cuando aparecen esos pensamientos forma parte de su recuperación. Y cuídate tú también, porque acompañar a alguien con un trastorno alimentario puede ser intenso y requiere que mantengas tu propio equilibrio emocional.

    A veces, lo que más ayuda no es tener la respuesta perfecta, sino simplemente estar presente de manera tranquila y empática, recordándole con tus gestos y tu compañía que sigue siendo valiosa más allá de su cuerpo y de la enfermedad.


  • Siempre tengo música en mi cabeza. Es normal ? Hace un mes ronda una música en mi cabeza a cada mom

    Siempre tengo música en mi cabeza. Es normal ?
    Hace un mes ronda una música en mi cabeza a cada momento y esto es frustrante. Cabe resaltar que antes esto era imperceptible o nunca lo había tenido, mi vida era tranquila, pero ahora esta música se reproduce una y otra vez. Existe alguna forma de poder controlar las canciones que se reproducen en la mente y reducirlo a cero ?. Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo; lo que describes es más común de lo que parece, aunque puede resultar muy incómodo. Tener una melodía que se repite de manera constante en la mente se conoce como “earworm” o gusano musical, y en la mayoría de los casos no indica un problema grave, sino una reacción del cerebro a la tensión, la fatiga o la ansiedad acumulada. El cerebro, cuando está sobreestimulado o preocupado, busca una especie de “ruido de fondo” predecible que lo mantenga ocupado, y una canción —por su ritmo y repetición— cumple perfectamente esa función.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, esta repetición puede entenderse como un intento de autorregulación: la mente trata de calmar o estructurar la incertidumbre a través de algo familiar y repetitivo, igual que ocurre con ciertos pensamientos intrusivos o rutinas de control. El problema no es tanto la canción en sí, sino el nivel de ansiedad o activación que la sostiene. Por eso, lo más eficaz no es luchar directamente contra la melodía, sino reducir la tensión general del sistema.

    Intentar “borrar” la canción de manera forzada suele intensificarla; la mente interpreta la lucha como una señal de que aquello es importante y lo refuerza. En cambio, aceptar que está ahí y redirigir suavemente la atención suele ayudar a que pierda fuerza. También puedes probar con estímulos que “reseteen” el circuito auditivo: escuchar música diferente, leer en voz alta, tararear conscientemente otra melodía o realizar actividades que requieran concentración corporal, como caminar o hacer respiraciones profundas.

    Si notas que la música persiste muchas horas al día o se asocia a ansiedad intensa, estrés o insomnio, conviene consultar con un psicólogo clínico para trabajar la raíz emocional del síntoma. En terapia podrás aprender estrategias de regulación, explorar qué está intentando “ordenar” tu mente con ese sonido constante y recuperar el silencio interno poco a poco.

    En resumen: sí, es algo normal, pero cuando se mantiene de forma continua suele indicar un exceso de tensión. No es peligroso ni irreversible. Con un buen acompañamiento psicológico y algunas técnicas de relajación y enfoque atencional, la mente vuelve a encontrar su calma y la música termina desapareciendo por sí sola.


  • Hace unos 2 meses durante varias noches, al estar cerca de quedarme dormido sentía que me faltaba el

    Hace unos 2 meses durante varias noches, al estar cerca de quedarme dormido sentía que me faltaba el aire, me aceleraba y me despertaba. Dias después estuve en cuarentena por contacto con infectado de covid, pero en mi caso me hice una pcr dias después y di negativo.

    Esta sensación paro durante este tiempo

    Y ahora, 2 meses despue, me esta sucediendo lo mismo, y hace que me acueste ya pensando en que me va a pasar otra vez. Esto podría ser algo serio?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes suele generar mucha preocupación porque se mezcla la sensación física de falta de aire con la incertidumbre de si puede tratarse de algo grave. Es normal que lo primero que pienses sea en un problema médico, más aún si lo relacionas con la época del covid o con síntomas respiratorios. Sin embargo, cuando los estudios médicos descartan patología, lo que queda muchas veces es un cuadro de ansiedad que se manifiesta justo en el momento de dormir.

    La ansiedad nocturna aparece con frecuencia de la forma que cuentas: al ir a conciliar el sueño el cuerpo debería relajarse, pero en lugar de eso se activa, el ritmo cardíaco se acelera, aparece la sensación de falta de aire y la persona se despierta asustada. A partir de ahí, como ya has vivido la experiencia, comienzas a acostarte anticipando que volverá a ocurrir, y esa preocupación activa aún más el sistema de alerta, cerrando un círculo vicioso que alimenta el problema.

    No significa que no debas prestar atención a tu salud física; siempre es recomendable descartar cualquier causa orgánica acudiendo a tu médico de referencia. Pero en muchos casos como el tuyo, lo que ocurre es que el cuerpo responde al estrés acumulado, a pensamientos anticipatorios y a la propia vigilancia sobre la respiración y el latido, hasta el punto de generar crisis de ansiedad nocturnas.

    La buena noticia es que esto se puede trabajar y mejorar mucho. En psicoterapia abordamos la gestión de la ansiedad y el miedo anticipatorio con técnicas de relajación y respiración, reestructuración de los pensamientos que alimentan la alerta y ejercicios prácticos para recuperar la confianza en el propio descanso. El objetivo es romper el círculo de acostarse ya con miedo, aprender a calmar el cuerpo y la mente antes de dormir y transformar la experiencia de la noche en algo seguro de nuevo.

    En definitiva, aunque la sensación sea muy intensa, lo más probable es que lo que te ocurre no sea una enfermedad grave, sino un reflejo de ansiedad que se ha instalado en tu rutina nocturna. Con acompañamiento adecuado se puede superar y volver a descansar sin ese miedo constante.


  • Que medicación o tratamiento debería hacer una persona con Tricotilomanía?

    Que medicación o tratamiento debería hacer una persona con Tricotilomanía?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por la pregunta. La tricotilomanía —el impulso recurrente de arrancarse el propio cabello o vello— se considera un trastorno del control de los impulsos y, aunque a veces se asocia con ansiedad u obsesiones, tiene un funcionamiento propio: la persona siente una tensión interna que se alivia momentáneamente al realizar la conducta, seguida casi siempre de culpa o malestar.

    El tratamiento más eficaz combina intervención psicológica y, en algunos casos, apoyo farmacológico, pero la base es siempre la terapia psicológica especializada. Desde un enfoque cognitivo-sistémico, se trabaja para comprender qué función cumple el acto de arrancarse el cabello dentro del sistema emocional de la persona. En muchos casos actúa como una forma de autorregulación frente a emociones que no se expresan verbalmente —ansiedad, aburrimiento, frustración, necesidad de control—, por lo que el objetivo no es “dejar de hacerlo” a la fuerza, sino aprender otras maneras de calmar y canalizar esas emociones.

    La terapia cognitivo-conductual con el método HRT (Entrenamiento en Inversión de Hábito) ha mostrado muy buenos resultados. Consiste en identificar los momentos y sensaciones que preceden al impulso, y sustituir la acción por otra respuesta incompatible (por ejemplo, apretar una pelota, frotar las manos o tensar un músculo). Se combina con técnicas de exposición y prevención de respuesta, y con trabajo sobre pensamientos automáticos, autoimagen y manejo del estrés.

    En cuanto a la medicación, no existe un fármaco específico para la tricotilomanía, pero el psiquiatra puede valorar su uso si hay ansiedad intensa, depresión o impulsividad marcada. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina o el sertralina, y en algunos casos la N-acetilcisteína (NAC), han mostrado cierta eficacia en estudios, aunque siempre deben ser recetados y supervisados por un médico.

    El abordaje ideal es multidisciplinar: psicoterapia como tratamiento principal, posible apoyo farmacológico, y estrategias de autocuidado (regular sueño, reducir estrés, ejercicios de respiración, contacto con actividades que ayuden a liberar tensión). Con un acompañamiento constante, la tricotilomanía puede mejorar mucho e incluso remitir por completo.


  • Buenas tardes, Tenemos un sobrino con SA, tiene una obsesión por todo lo tétrico, muerte, películas

    Buenas tardes,
    Tenemos un sobrino con SA, tiene una obsesión por todo lo tétrico, muerte, películas de terror. Reproduce escenas de asesinatos, muertes, etc. con los muñecos. Tiene 11 años. ¿deberíamos preocuparnos?
    Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por tu consulta, es muy comprensible vuestra preocupación. Cuando un niño con síndrome de Asperger (SA) desarrolla intereses intensos o repetitivos, es importante distinguir si se trata de una forma de expresión simbólica dentro de su perfil autista, o si refleja un malestar emocional que necesita atención específica.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, los niños dentro del espectro autista suelen tener una manera particular de procesar la realidad y canalizar emociones difíciles —miedo, curiosidad, ansiedad o sensación de control— a través de intereses concretos. En muchos casos, lo “tétrico” o las escenas de muerte no representan una intención violenta ni un deseo real de dañar, sino una forma de comprender algo que les genera inquietud o fascinación. La temática en sí no es necesariamente peligrosa, pero conviene observar cómo lo vive y qué función cumple para él.

    Si el juego con los muñecos le sirve para representar, anticipar o descargar ansiedad, y no muestra placer ante el sufrimiento o pérdida de contacto con la realidad, probablemente estemos ante una obsesión propia del espectro autista, más ligada a la rigidez cognitiva y al control de emociones. En ese caso, lo recomendable es no prohibírselo bruscamente, sino canalizarlo y contextualizarlo: ofrecerle explicaciones sobre la diferencia entre ficción y realidad, proponerle materiales alternativos (dibujar, escribir historias, juegos de rol más neutrales) y, sobre todo, acompañar con calma y curiosidad, no con miedo.

    Sin embargo, si observáis que las escenas se vuelven cada vez más crudas, que se aísla, se irrita si se interrumpe su juego, o muestra placer evidente en el sufrimiento o en ideas de muerte reales, convendría pedir una evaluación por parte de un psicólogo o psiquiatra infantil especializado en TEA. Ellos pueden ayudar a valorar si hay un componente de ansiedad, trauma o depresión subyacente y ofrecer pautas para modular estos intereses.

    En resumen: la atracción por lo tétrico en un niño con Asperger no es necesariamente preocupante por sí sola, pero sí una señal de que necesita acompañamiento emocional y comprensión adaptada a su forma de pensar. Lo importante es no reaccionar con rechazo, sino convertir ese interés en una oportunidad para ayudarle a entender y expresar emociones que, de otra forma, le resultan difíciles de nombrar.


  • Desde hace mas de una semana todas las canciones que escucho se me quedan en la mente, ya sea que la

    Desde hace mas de una semana todas las canciones que escucho se me quedan en la mente, ya sea que las escuche en el tv o en el celular, pasan todo el dia en mi cabeza hasta el punto que no puedo concentrarme en nada que no sean esas canciones, sufro de trastorno de ansiedad, puede tener algo que ver o puede ser algo mas patologico?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por contarlo con tanta claridad; lo que describes —esas canciones que se repiten una y otra vez en tu mente sin que puedas detenerlas— puede resultar muy molesto y desgastante, sobre todo cuando ya convives con ansiedad. Lo más probable, por lo que cuentas, es que esté directamente relacionado con tu trastorno de ansiedad, y no necesariamente con algo más grave o patológico.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, tu mente está funcionando en un estado de hiperactivación, típico de la ansiedad: busca estímulos, repite, revisa, y mantiene la atención atrapada en bucles. Las canciones que se “atascan” en la cabeza (lo que se conoce como earworms) suelen aparecer cuando el sistema nervioso está tenso o sobrecargado; el cerebro, en lugar de descansar, se aferra a un fragmento de información predecible —como una melodía— para calmarse o mantenerse ocupado. El resultado, sin embargo, es el contrario: sientes saturación mental y dificultad para concentrarte.

    No es un signo de psicosis ni de un trastorno grave; es una manifestación de ansiedad y estrés acumulado. Si llevas días así, probablemente tu cuerpo y tu mente necesitan descargar tensión y recuperar rutinas de calma. Puede ayudarte:

    Reducir la exposición continua a música o pantallas; darle al cerebro silencio real.

    Practicar ejercicios de respiración lenta o relajación muscular.

    Sustituir el ruido mental por actividades repetitivas tranquilas (caminar, dibujar, ordenar, escribir).

    Evitar luchar contra la canción: cuanto más intentas “sacarla”, más fuerza toma; lo mejor es aceptar que está ahí y redirigir la atención a otra cosa.

    Si notas que esta repetición mental continúa durante varias semanas o se acompaña de obsesiones más intrusivas, convendría que tu psicólogo revise el tratamiento o el plan de intervención para la ansiedad. A veces este tipo de síntomas aparecen cuando la ansiedad sube un poco y se necesita ajustar la estrategia terapéutica.

    No estás perdiendo el control ni “volviéndote loco”; tu mente simplemente está saturada y busca estabilidad. Con técnicas de regulación y un seguimiento adecuado, este tipo de pensamientos repetitivos suelen remitir por completo.


  • Mi novio siempre se está quejando. Está siempre pendiente de sus dolores. Y siempre pendiente de pru

    Mi novio siempre se está quejando. Está siempre pendiente de sus dolores. Y siempre pendiente de pruebas. Son en centro de todo y está minando la relación. Me echa en cara constantemente cuando no puedo acompañarle al médico. Pero a veces es difícil porque vivo en otra ciudad. En el último año ya no me he mostrado tanto interés por sus enfermedades y me recrimina porque no le apoyo pero en ocasiones le he acompañado a urgencias sin motivo. Le he aconsejado ir a un psicólogo pero no admite que tiene un problema.
    Qué puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo; lo que describes es una situación muy desgastante y al mismo tiempo muy común cuando uno de los miembros de la pareja vive centrado en el malestar físico. Es normal que te sientas frustrada, culpable y agotada a la vez: intentas cuidar, pero sientes que hagas lo que hagas no es suficiente.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que parece estar ocurriendo es que tu pareja ha desarrollado un patrón de ansiedad por la salud (a veces llamado hipocondría o ansiedad somática). En ese tipo de dinámica, el cuerpo se convierte en el canal donde se expresan tensiones, miedos y emociones no verbalizadas. La persona siente síntomas reales, pero los vive con una intensidad desproporcionada y busca alivio en la atención médica o en el cuidado del otro. Eso explica por qué necesita que estés presente, pero también por qué tu apoyo nunca le basta: el problema no está en la enfermedad, sino en la forma en que gestiona el miedo y la dependencia emocional.

    En este punto, lo más importante es poner límites claros sin perder la empatía. Puedes seguir mostrando comprensión, pero no asumir la responsabilidad de tranquilizarlo constantemente. Si cada vez que él se queja tú reaccionas con atención o preocupación, sin querer refuerzas el ciclo: su ansiedad baja momentáneamente y luego vuelve con más fuerza. En cambio, intenta responder con calma y consistencia, por ejemplo: “entiendo que lo estés pasando mal, pero no puedo hacer más que animarte a que lo consultes con un médico o con un psicólogo”. Así trasladas la responsabilidad a él sin entrar en el juego de la validación constante.

    También es importante que cuides tu propio bienestar. Mantén tus rutinas, tu espacio y tu vida, aunque eso le genere reproches. Si te sientes invadida o culpable cada vez que no lo acompañas, la relación acabará volviéndose asimétrica y cargada de resentimiento.

    Él necesitaría ayuda profesional, pero no puedes obligarlo a cambiar si no lo reconoce. Lo que sí puedes hacer es cambiar tu posición en la relación: menos desde el rol de cuidadora y más desde una postura firme, afectuosa pero no disponible a cualquier precio. Si ves que la situación sigue deteriorándose, incluso podrías valorar un espacio de terapia individual para ti, para trabajar cómo sostener el vínculo sin perderte a ti misma.

    Tu deseo de ayudarlo es genuino, pero el verdadero cambio no depende de cuánto lo cuides, sino de que él aprenda a hacerse cargo de su ansiedad y su salud con ayuda profesional. Y a veces, el mayor acto de amor es justamente poner un límite claro y cuidar también de ti.


  • Tengo 24 años y a los 9 años sufrí abuso sexual en mi propia casa. Acudí a un psicólogo infantil del

    Tengo 24 años y a los 9 años sufrí abuso sexual en mi propia casa. Acudí a un psicólogo infantil del que apenas ahora recuerdo casi nada porque he intentado olvidar todo lo relacionado durante años. Mi familia lo sabe todo, pero el tema como que se cerró en un cajón y nunca se volvió a hablar de ello. Tuve que vivir con mi agresor hasta los 20 años cuando me independicé.
    Nunca he ido al psicólogo de adolescente ni de adulta, y siento que ya me afecta mucho más que antes emocionalmente. Necesito saber como tratarlo y poder hacer vida normal, me dan como ataques en los que se me entrecorta la respiración y no puedo parar de llorar.
    Necesito orientación, muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por atreverte a contarlo, de verdad. Es un paso muy importante y muy valiente hablar de algo que has tenido que guardar durante tanto tiempo. Lo que viviste fue una agresión sexual en la infancia, y el hecho de que después tuvieras que convivir con tu agresor y que el tema se silenciara dentro de tu familia ha dejado una herida profunda que ahora está pidiendo ser atendida. Lo que te ocurre —esos ataques de llanto, la dificultad para respirar, el dolor emocional que aparece sin control— no es debilidad: son manifestaciones del trauma que tu cuerpo y tu mente han intentado contener durante años.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, el trauma no desaparece con el tiempo si no se elabora; se guarda en el cuerpo y en la memoria emocional. Durante la infancia, tu sistema psicológico se protegió desconectando de lo ocurrido, “cerrando el cajón” para poder seguir viviendo. Ahora que eres adulta y ya no estás en peligro, esa parte de ti intenta procesar lo que antes fue imposible de sentir, y por eso aparecen los síntomas con tanta fuerza.

    Lo que necesitas ahora no es revivir lo sucedido sola, sino un acompañamiento terapéutico especializado en trauma y abuso sexual. En ese espacio podrás trabajar tres aspectos clave: recuperar la sensación de seguridad, aprender a estabilizar los episodios de ansiedad y, poco a poco, dar sentido y nombre a lo que viviste para que deje de ocupar tanto espacio dentro de ti. Terapias como el EMDR, la terapia sensoriomotriz o un proceso cognitivo-sistémico con enfoque en trauma son muy eficaces para este tipo de casos.

    Te recomiendo acudir a tu centro de salud y pedir derivación a salud mental o contactar directamente con asociaciones especializadas en abuso sexual (por ejemplo, la Fundación Vicki Bernadet, ASPASI o Fundación ANAR, si estás en España). Allí pueden orientarte, ofrecer terapia individual y, si lo necesitas, apoyo jurídico o grupos de acompañamiento.

    Por favor, no enfrentes esto sola. Ya diste el paso más importante al contarlo; ahora el siguiente es buscar ayuda profesional. Con el tratamiento adecuado y un entorno seguro, es posible sanar, recuperar la calma y reconstruir tu vida con libertad. Lo que te pasó no te define; lo que haces hoy al pedir ayuda, sí.


  • Tengo sobrepeso y no puedo dejar de comer cosas dulces, que puedo hacer?

    Tengo sobrepeso y no puedo dejar de comer cosas dulces, que puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que cuentas es una situación muy común: muchas personas con sobrepeso sienten una gran dificultad para dejar de consumir dulces, aunque sean conscientes de que no les beneficia. Esto ocurre porque no se trata solo de “fuerza de voluntad”, sino de un círculo donde influyen aspectos emocionales, fisiológicos y de hábito. El azúcar activa los circuitos de recompensa del cerebro, generando una sensación momentánea de placer o alivio, lo que refuerza el deseo de volver a comerlo cada vez que aparece ansiedad, aburrimiento o malestar.

    El primer paso es entender que esa necesidad no es solo un capricho, sino una forma aprendida de regular las emociones. Por eso, trabajar únicamente con restricciones suele generar frustración y un efecto rebote. Lo más eficaz es combinar estrategias de regulación emocional con cambios progresivos en los hábitos alimentarios. Algunas recomendaciones prácticas son: no tener grandes cantidades de dulces en casa para evitar la tentación constante, sustituirlos poco a poco por opciones más saludables (fruta, yogur natural, frutos secos), identificar en qué momentos del día aparece más fuerte la necesidad de dulce y qué emociones la acompañan, y aprender técnicas de respiración o de relajación que te permitan calmarte sin recurrir siempre a la comida.

    La psicoterapia puede ayudarte a ir más a fondo, trabajando en la relación emocional con la comida y en los factores que mantienen este patrón. Muchas veces detrás del exceso de dulces hay ansiedad, tristeza o una forma de autoconsuelo, y al atender esas raíces el impulso va disminuyendo. También puede ser útil combinar el apoyo psicológico con un seguimiento nutricional, para que los cambios en la alimentación sean realistas y sostenibles.

    Lo más importante es que no lo vivas como un problema de falta de control o de fracaso personal. Es un comportamiento que tiene explicación y que se puede modificar con ayuda adecuada, recuperando una relación más equilibrada con la comida y con tu propio cuerpo.


  • Hola, tengo q viajar en avión en un mes hace tiempo cuando me subía a uno me dio un ataque de ansied

    Hola, tengo q viajar en avión en un mes hace tiempo cuando me subía a uno me dio un ataque de ansiedad tmb me a pasado dentro de un tren ascensores etc más por los espacios cerrados me dan muchísimo agobio hay algún pastilla q me pueda tomar q no me deje muy atontada y pueda ir en el vuelo tranquila? Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes encaja mucho con un trastorno de ansiedad con componente de claustrofobia, en el que los espacios cerrados como aviones, trenes o ascensores desencadenan agobio intenso e incluso ataques de pánico. Es algo más común de lo que parece y, aunque es muy desagradable, tiene tratamiento.

    Respecto a la medicación, lo más importante es que no tomes nada por tu cuenta. Sí existen fármacos que pueden ayudar a disminuir la ansiedad en situaciones concretas (por ejemplo, ansiolíticos de acción rápida o algunos medicamentos que reducen la activación física), pero deben ser siempre prescritos y ajustados por un médico, generalmente un psiquiatra o tu médico de cabecera. Solo un profesional puede valorar tu historial, posibles contraindicaciones y la dosis adecuada para que te sientas más tranquila sin quedar excesivamente sedada.

    A la vez, la medicación por sí sola no resuelve el problema de fondo. Lo ideal es combinarla con estrategias psicológicas que puedes empezar a practicar ya antes del vuelo: respiración diafragmática, técnicas de relajación muscular, ejercicios de atención plena y, si es posible, un plan de exposición progresiva a espacios cerrados para que tu sistema se vaya habituando. La terapia psicológica (por ejemplo, cognitivo-conductual) es muy eficaz en fobias de este tipo y puede ayudarte no solo a afrontar este viaje, sino a recuperar libertad en tu vida cotidiana.

    En resumen: sí hay medicación que puede ayudarte en el vuelo, pero debe recetarla un médico. Y, en paralelo, te animo a trabajar con un psicólogo para que no dependas solo de una pastilla, sino que aprendas recursos duraderos para manejar la ansiedad.


  • Tengo unas pruebas físicas para ser bombero. Es muy importante para mí entrar en el cuerpo de bomber

    Tengo unas pruebas físicas para ser bombero. Es muy importante para mí entrar en el cuerpo de bomberos y me pongo muy nervioso. ¿Podría tomar un ansiolítico? Quiero estar más relajado para que los nervios no me jueguen una mala pasada, el miedo que tengo es que el cuerpo tiene que estar "activado" al ser pruebas físicas. ¿No te deja el cuerpo demasiado "dormido" un ansiolítico para correr?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que planteas es una duda muy comprensible, porque en unas pruebas físicas tan decisivas como las de bombero la presión y los nervios suelen jugar un papel muy importante. Querer controlar la ansiedad para rendir mejor es algo normal, pero conviene diferenciar entre lo que puede ayudar y lo que puede convertirse en un obstáculo.

    Los ansiolíticos, en general, actúan reduciendo la activación fisiológica y el malestar que generan los nervios, pero también pueden producir somnolencia, disminución de reflejos y sensación de lentitud corporal. Esto significa que, en una situación que exige máximo rendimiento físico, concentración y capacidad de reacción, pueden resultar contraproducentes. Además, no deberían tomarse sin prescripción médica, y menos aún por primera vez justo antes de una prueba importante, porque no se sabe con seguridad cómo va a reaccionar tu organismo.

    Lo recomendable en tu caso no es recurrir a la medicación para afrontar un examen físico, sino trabajar con técnicas de gestión de la ansiedad y del rendimiento. Existen recursos psicológicos muy eficaces para este tipo de situaciones: entrenar la respiración diafragmática para controlar la activación, practicar visualizaciones en las que te imaginas realizando las pruebas con seguridad y confianza, aprender a transformar la activación nerviosa en energía útil para el esfuerzo físico, y establecer rutinas previas que te den sensación de control. A menudo no se trata de eliminar los nervios, sino de aprender a convivir con ellos y usarlos a tu favor.

    Si aun así notas que la ansiedad es excesiva y te bloquea, lo adecuado sería consultarlo con un médico y con un psicólogo que trabaje en el área del deporte o del rendimiento. Ellos podrán orientarte en cómo abordar la preparación mental para estas pruebas, que es tan importante como la preparación física. La clave no está en “adormecer” tu cuerpo con un ansiolítico, sino en entrenar tu mente para que los nervios no te jueguen malas pasadas y puedas demostrar lo que realmente vales.


  • Estoy desesperada tengo 24 años y mi madre no me deja hacer mi vida como yo quisiera todo me lo quie

    Estoy desesperada tengo 24 años y mi madre no me deja hacer mi vida como yo quisiera todo me lo quiere controlar si voy a comprar algo ella lo tiene que aprobar, tengo que vestirme como a ella le guste, no puedo salir si no me da permiso, todo me lo critica, lo que hago o no le molesta, no quiere que tenga novio que porque estoy muy joven y ella se caso a los 29. No puedo salir con amigos porque no le gusta y dice que no hay que confiar en nadie que los amigos no existen, salgo a la tienda a los 10minutos me esta llamando, no quiere que me maquille me tiñe el cabello ya no se que hacer no se como enfrentarla me amenaza me deja de hablar me dice desagradecida si no hago lo que ella quiere. Tengo un novio y tengo miedo de decirle porque como ella es la que me decide todo y la que decide cuando debo tenerlo y como hacer mi vida ya me imagino la pelea me va a querer castigar. Ya no aguanto mas esta situacion que hago

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás viviendo es muy duro y entiendo tu desesperación. Con 24 años eres una persona adulta, con derecho a decidir sobre tu vida, tu cuerpo, tus relaciones y tu futuro. Sin embargo, tu madre mantiene contigo un control que limita tu libertad, te infantiliza y te impide desarrollarte como quieres. Este tipo de dinámicas se llaman relaciones de control o dependencia emocional en la familia, y generan mucho sufrimiento porque uno siente que haga lo que haga nunca es suficiente y que no puede tener su propio espacio sin culpa o miedo.

    Lo primero es que entiendas que tu malestar es válido: no es normal ni sano que con tu edad no puedas vestirte como quieras, decidir tus amistades o compartir tu vida con una pareja por miedo a la reacción de tu madre. Lo que describes —críticas constantes, amenazas de castigo, chantaje emocional llamándote desagradecida— son formas de manipulación que buscan mantener el control, pero no tienen que definir tu futuro.

    Sé que enfrentarse a esta situación no es fácil. Requiere fortalecer poco a poco tus propios límites. Puedes empezar por decisiones pequeñas: cosas que no pongan en riesgo tu seguridad pero que te permitan afirmar tu autonomía, como elegir un detalle de tu ropa, salir a un sitio cercano sin dar tantas explicaciones o poner distancia cuando empiece la crítica. A medida que ganes seguridad, podrás ir ampliando tu independencia.

    Es muy recomendable que busques apoyo externo: amistades de confianza, familiares que puedan entenderte o incluso un espacio terapéutico donde trabajar tu autoestima y tu derecho a decidir. Hablar con un psicólogo puede ayudarte a ver con más claridad qué pasos dar y cómo protegerte emocionalmente de los mensajes dañinos que recibes en casa.

    Respecto a tu relación de pareja, entiendo tu miedo, porque tu madre ya ha marcado normas rígidas sobre cómo y cuándo deberías tener novio. Lo importante aquí es que tu vida afectiva es tuya, no de ella. Es posible que la reacción sea dura al principio, pero a largo plazo la clave está en que vayas construyendo la confianza en tu derecho a elegir, aunque a tu madre no le guste.

    No tienes que aguantar esta situación para siempre. Con apoyo, paciencia y trabajo en ti misma, puedes ir tomando las riendas de tu vida. Eres joven, pero también adulta, y tienes todo el derecho a vivir de acuerdo a lo que tú sientes y deseas, no a lo que tu madre imponga.


Preguntas populares

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