Preguntas de pacientes (249)

  • Mi novio se está alejando de mi a causa de su duelo pero dice que lo quiere cambiar, ¿Qué puedo yo d

    Mi novio se está alejando de mi a causa de su duelo pero dice que lo quiere cambiar, ¿Qué puedo yo decirle?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que está pasando entre vosotros tiene bastante sentido si entendemos cómo funciona el duelo. Cuando alguien está en duelo, muchas veces se repliega, se desconecta emocionalmente o tiene menos disponibilidad para la relación. No porque deje de querer, sino porque su energía está puesta en procesar la pérdida. Eso puede vivirse desde fuera como distancia o frialdad, pero no siempre es falta de amor.

    El hecho de que él mismo te diga que quiere cambiar ya es una señal importante. Indica que es consciente de la distancia y que no le es indiferente lo que está pasando entre vosotros. Pero también es importante entender que el duelo no se “cambia” a voluntad, no es algo que se pueda forzar a corto plazo.

    Aquí tu papel no es empujarle a estar bien ni exigirle que vuelva a ser como antes, sino poder colocarte en un punto más equilibrado: acompañar sin desaparecer tú en el proceso. Puedes transmitirle algo como que entiendes que está pasando por un momento difícil, que no necesitas que esté perfecto, pero que para ti es importante seguir sintiendo un mínimo de conexión y presencia.

    Desde una mirada más relacional, es importante evitar dos extremos: ni sobreprotegerle (olvidándote de tus necesidades), ni interpretar su distancia como rechazo. El punto intermedio es poder hablar desde lo que tú sientes sin acusar: “entiendo tu dolor, pero también me está costando sentirte lejos”.

    También es clave observar si, más allá de sus palabras, hay pequeños gestos de implicación. En el duelo, el cambio suele ser gradual y en forma de pequeños movimientos, no de grandes giros.

    Lo que puedes decirle no es tanto una frase perfecta, sino una posición clara: estás ahí, comprendes, pero también necesitas cuidar el vínculo. Y eso abre un espacio más real que intentar que deje de sentir lo que siente.

    En el fondo, no se trata de arreglar el duelo, sino de ver si la relación puede adaptarse a este momento sin romperse. Y eso es algo que se construye entre los dos.


  • Hola ace un mes perdi mi pareja y siemto q no puede mas y tengo malos pensamientos no se q acer

    Hola ace un mes perdi mi pareja y siemto q no puede mas y tengo malos pensamientos no se q acer

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Siento mucho lo que estás viviendo. Perder a tu pareja hace solo un mes es un golpe muy fuerte, y lo que sientes —ese vacío, el “no puedo más” y los pensamientos oscuros— encaja con un duelo muy intenso. No significa que estés fallando ni que haya algo mal en ti, significa que estás atravesando un dolor muy grande.

    Ahora mismo no necesitas “estar bien”, necesitas no hacerlo sola. Es importante que esos pensamientos no se queden solo en tu cabeza. Poder hablar con alguien de confianza (un familiar, una amiga, alguien cercano) puede aliviar un poco esa sensación de ahogo. Si te cuesta, incluso un mensaje sencillo pidiendo compañía ya es un paso.

    También es clave que, en este momento, reduzcas la exigencia contigo. Tu sistema está en shock emocional, y es normal que todo cueste: dormir, concentrarte, tener ganas de vivir. No es permanente, aunque ahora lo sientas así.

    Si esos pensamientos de hacerte daño se hacen más fuertes o sientes que puedes perder el control, busca ayuda inmediata. En España puedes llamar al Teléfono 024, es gratuito y confidencial, y están para acompañarte en momentos como este.

    Un pequeño apoyo práctico: intenta no quedarte completamente aislada en casa. Aunque no tengas fuerzas, salir un poco, estar cerca de otras personas o cambiar de espacio ayuda a que la mente no se cierre tanto.

    Lo que estás sintiendo es el dolor de un vínculo muy importante. No es el final de tu vida, aunque ahora se sienta así. Es un momento muy duro que necesita ser acompañado paso a paso.

    No tienes que saber qué hacer con todo hoy. Solo necesitas pasar este momento con apoyo.


  • Siento mucha tristeza y. hoy sentí como si me cayeron gotitas en mi cara .después de una infidelidad

    Siento mucha tristeza y. hoy sentí como si me cayeron gotitas en mi cara .después de una infidelidad Meda mucha ansiedad

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás sintiendo es muy comprensible. Una infidelidad no solo duele por lo que pasó, sino por lo que rompe: la confianza, la seguridad y la imagen que tenías de la relación. Ese tipo de impacto deja al sistema emocional en alerta, y por eso aparece la ansiedad, la tristeza intensa y sensaciones raras en el cuerpo.

    Lo de las “gotitas en la cara” suele estar relacionado con la activación de la ansiedad: el cuerpo puede generar sensaciones físicas (hormigueo, cambios de temperatura, pequeñas descargas) que se sienten muy reales y extrañas. No es algo peligroso, es tu sistema nervioso activado.

    También es normal que tu mente esté dando vueltas constantemente, intentando entender, buscando explicaciones o imaginando escenarios. Eso no te está ayudando a calmarte, pero es una reacción automática cuando algo rompe la confianza.

    Ahora mismo el foco no es tomar grandes decisiones, sino estabilizarte un poco. Bajar la intensidad de lo que estás sintiendo. Algo sencillo que puede ayudarte es centrarte en el cuerpo: respirar más lento, moverte un poco, tocar algo frío o cambiar de espacio. No para “quitar el dolor”, sino para que no te desborde tanto.

    A nivel emocional, es importante que no minimices lo que te ha pasado. Tiene sentido que estés así. Y también es importante que no te quedes sola con ello: poder hablar con alguien de confianza o con un profesional puede ayudarte a ordenar todo lo que ahora está mezclado.

    Más adelante podrás pensar qué quieres hacer con la relación. Pero ahora mismo lo primero es cuidarte a ti.

    No estás exagerando. Estás reaccionando a una herida emocional importante. Y aunque ahora se sienta muy intenso, esto se puede ir regulando poco a poco.


  • Hola, he conocido a una mujer con la que desde el primer segundo hemos tenido una química brutal, at

    Hola, he conocido a una mujer con la que desde el primer segundo hemos tenido una química brutal, atracción mental, física y espiritual. En cambio no hemos funcionado en el sexo, no consigo excitarme ni erecciones que duren.¿Que podría ser ? porque nos gustamos mucho mucho y necesitamos que el sexo funcione entre nosotros para crear una relación de pareja.
    Tengo 49, soy hombre y jamás me había pasado nada parecido.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando, aunque desconcierta, tiene bastante lógica si lo miramos desde cómo funciona el deseo en situaciones de alta carga emocional. No es que “algo no funcione” en ti, es que probablemente tu sistema se ha activado en exceso.

    Cuando hay una conexión tan intensa —como describes, mental, física y emocional— muchas veces aparece también una presión implícita: “esto tiene que salir bien”. Y esa presión, aunque no la notes de forma consciente, interfiere directamente con la respuesta sexual. La erección necesita un estado de relajación, no de evaluación. Si tu mente está pendiente de si funcionas, de si cumples o de si esto puede arruinar la relación, el cuerpo se bloquea.

    Esto encaja mucho con lo que llamamos ansiedad de rendimiento. No tiene que ver con falta de deseo, sino con exceso de autoobservación. De hecho, el dato clave es que nunca te había pasado antes y que aquí sí hay atracción. Eso apunta más a un bloqueo situacional que a un problema físico.

    También influye algo importante: cuanto más te ha pasado, más anticipas que vuelva a ocurrir. Y ahí se crea un bucle: dudas → intento → vigilancia → fallo → más duda. No es que no puedas, es que el sistema entra en modo “control” en lugar de “disfrute”.

    Desde una mirada más relacional, además, el hecho de que le deis tanta importancia a que “tiene que funcionar para que haya relación” añade más presión. El sexo deja de ser un espacio de encuentro y pasa a ser una prueba.

    La salida no pasa por forzarte a rendir mejor, sino por cambiar el contexto. Bajar la exigencia, recuperar el contacto sin objetivo (caricias, cercanía, intimidad sin penetración), y permitir que el cuerpo vuelva a responder sin sentirse evaluado.

    Si el bloqueo persiste, trabajar esto con un sexólogo o psicólogo puede ayudarte mucho, porque se aborda de forma bastante directa y suele tener buen pronóstico.

    No estás fallando como hombre ni ha desaparecido tu capacidad. Tu cuerpo está reaccionando a un exceso de presión en un contexto que, precisamente por ser tan importante para ti, se ha vuelto más exigente.


  • Bueans!! Estoy en una relación en la que uno de los principales conflictos es mi consumo muy ocasion

    Bueans!! Estoy en una relación en la que uno de los principales conflictos es mi consumo muy ocasional de algunas sustancias (principalmente marihuana y, en contextos muy puntuales, MDMA). Para mí es algo esporádico y no siento que tenga un impacto negativo en mi vida personal, laboral o social.
    Sin embargo, mi pareja lo percibe como algo muy problemático y le genera mucha ansiedad e inseguridad. Ella necesitaría que yo le garantizara que no volveré a consumir nunca más, mientras que yo siento que no puedo prometer algo así porque, aunque ahora no lo haga o lo haga muy raramente, tampoco quiero comprometerme a una prohibición absoluta.
    Esto ha generado discusiones recurrentes durante varios meses, porque ella siente que no priorizo la relación si no renuncio completamente, y yo siento que tengo que renunciar a aspectos de mi libertad personal para que la relación funcione. Nos queremos y queremos que funcione, pero no conseguimos encontrar un punto medio que nos deje tranquilos a ambos.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estáis viviendo no es tanto un problema con las sustancias, sino un conflicto de valores y de seguridad dentro de la relación. Para ti el consumo es algo puntual, integrado y bajo control; para ella representa riesgo, pérdida de control o incluso una amenaza al vínculo. No estáis discutiendo sobre marihuana o MDMA, estáis discutiendo sobre qué es “seguro” y qué significa priorizar la relación.

    Desde una mirada cognitiva, cada uno está interpretando la misma realidad de forma distinta. Tú lo lees como libertad personal sin impacto real; ella lo vive como algo que puede romper la estabilidad y le activa ansiedad. Y cuanto más intenta ella asegurarse (pidiéndote un “nunca más”), más tú sientes que pierdes autonomía. Ahí se genera un bucle muy típico: control vs. libertad.

    Desde lo relacional, hay dos necesidades legítimas que chocan. Ella necesita certeza y previsibilidad para sentirse tranquila. Tú necesitas no sentirte limitado o condicionado de forma absoluta. El problema no es que uno tenga razón y el otro no, sino que estáis en extremos difíciles de conciliar si se plantean en términos rígidos.

    El punto clave aquí no pasa por que uno ceda del todo, sino por cambiar el tipo de acuerdo. No se trata de una promesa absoluta (que además suele ser poco realista), ni de un “hago lo que quiero”. Se trata de construir confianza concreta: frecuencia, contextos, transparencia, límites claros. Por ejemplo, cuándo sí, cuándo no, en qué condiciones, qué información compartes… Eso suele bajar mucho la ansiedad sin exigir una renuncia total.

    También es importante explorar qué hay debajo en ella. Muchas veces no es la sustancia en sí, sino el miedo a perderte, a que cambies, o a que algo se descontrole. Si eso no se pone en palabras, la discusión se queda en la superficie.

    Y para ti, la pregunta no es solo “¿quiero mantener mi libertad?”, sino “¿qué estoy dispuesto a ajustar para cuidar el vínculo sin sentir que me pierdo?”.

    No siempre hay un punto medio perfecto, pero sí puede haber un punto negociado donde ambos os sintáis suficientemente tranquilos, no completamente seguros.

    Si os queréis y queréis que funcione, el trabajo no es convencer al otro, es entender qué necesidad profunda hay detrás de cada postura y construir desde ahí.


  • Hola no se como empezar .cuando yo conocí a mi pareja ..nos tratamos con mensaje llamadas el me insi

    Hola no se como empezar .cuando yo conocí a mi pareja ..nos tratamos con mensaje llamadas el me insistía con mensaje llamadas me decía que se abia enamorado de mi el era divorciado y yo viuda paso el tiempo y me di una oportinidad de bolver amar todo era perfecto pasaron 2 años en que empezamos nuestra relación el en su casa yo en la mia yo lo visitaba me iva los fines de semana a su casa pero algo raro nunca supe el tono de su celular yo nunca escuche si le llegaba mensaje o si le llamaban yo solo miraba que contestaba mensaje no le tome importancia se mudo conmigo y descubrí que platicaba con otra persona con la ya abia tenido relaciones yo desde ahí ya no fue lo mismo para mi me encerré en mi mundo cambio mi forma de ser con el y asta en lo intimo pero sigo cumpliendo con el pero ya sembró la desconfianza en mi dice que me ama y después de ser una persona muy activa en intimidad ya casi no me acaricia ni hacemos el amor pienso que me puede estar engañando con alguien de su trabajo el me dice que no yo lo amo y el dice que también el tiene 54 y yo 58 el dice que por que yo lo ataco en reclamarle que anda con alguien pero es muy celoso de su celular siempre con el aunque yo solo lo veo los fines de semana el tubo que salirse a Tijuana México y yo en San Diego California por motivos de arreglar su situación migratoria ...podrán decirme que esta pasando

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando tiene mucho sentido si miramos la secuencia completa de la relación. Tú venías de una pérdida, te abriste de nuevo al amor y al principio todo fue intenso, cercano, incluso ilusionante. Pero en el momento en que descubres que hablaba con otra mujer con la que ya había tenido una relación, se rompe algo fundamental: la confianza. Y cuando eso se rompe, no vuelve a ser igual solo con palabras.

    A partir de ahí se crea una dinámica bastante clara. Tú te cierras, te proteges, empiezas a dudar, a observar, a intentar confirmar si pasa algo más. Y él, en lugar de generar más transparencia para reparar lo ocurrido, se vuelve más reservado, más defensivo con el móvil, y además te devuelve la responsabilidad diciéndote que “le atacas”. Eso no es solo un problema de celos, es un vínculo que ha perdido seguridad.

    También es importante que notes algo: tu intuición no aparece de la nada. No es lo mismo desconfiar sin motivo que empezar a desconfiar después de haber visto algo que no encajaba. Aun así, ahora mismo estás en un punto donde la duda constante te está desgastando y te tiene en alerta permanente.

    En lo íntimo también se ve el impacto. Dices que cumples, pero ya no hay conexión real. Eso es muy significativo: cuando la confianza baja, el cuerpo también se retira. No es falta de amor, es falta de seguridad emocional.

    La distancia actual entre ciudades además amplifica todo. Cuando ya hay desconfianza, la distancia suele aumentar los pensamientos y las sospechas, porque no hay información directa que calme.

    Aquí el punto clave no es “si te engaña o no”, sino cómo está funcionando la relación ahora mismo. Hay poca transparencia, tú estás en un lugar de vigilancia y él en uno de defensa. Así es muy difícil que el vínculo se recupere.

    Si quieres seguir en la relación, el camino no pasa por vigilar más ni por discutir lo mismo una y otra vez. Pasa por poder hablar desde otro lugar: no desde la acusación, sino desde cómo te sientes y qué necesitas para volver a confiar. Y ahí tiene que haber una respuesta clara por su parte en forma de hechos, no solo palabras.

    Si eso no aparece, la pregunta cambia: no es si le amas, es si puedes vivir en una relación donde no te sientes tranquila.

    No estás exagerando ni “atacando sin motivo”. Estás reaccionando a una herida que no se ha reparado. Y eso es lo que realmente está pasando.


  • Se que mí pareja se masturba con frecuencia y cuando estamos juntos él no puede eyacular. Se tiene q

    Se que mí pareja se masturba con frecuencia y cuando estamos juntos él no puede eyacular. Se tiene que masturbar y ponerla en mí vagina para sentir placer. Éso me pone de mal humor. Que tiene que hacer él porque veo que ya es una obsesión que tiene en masturbarse?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes no es raro y suele tener explicación, pero entiendo perfectamente que te genere malestar, porque afecta directamente a cómo vives la intimidad y a cómo te sientes deseada dentro de la relación.

    Aquí hay dos cosas importantes que se están mezclando. Por un lado, su forma de masturbarse puede haber condicionado su respuesta sexual. Cuando una persona se acostumbra durante mucho tiempo a un tipo de estimulación muy concreta (ritmo, presión, fantasía), el cuerpo aprende a excitarse y a llegar al orgasmo de esa manera específica. Luego, en la relación sexual, donde la estimulación es diferente, puede costarle más eyacular o mantener la excitación.

    Por otro lado, aparece lo relacional. Para ti no es solo una cuestión técnica, es emocional: puedes sentir que no es suficiente lo que ocurre entre vosotros, o que dependes de algo externo (su masturbación) para que funcione. Eso genera frustración, inseguridad o enfado, y es totalmente comprensible.

    Esto no suele ser una “obsesión” en el sentido clínico, sino más bien un hábito muy reforzado. Y la buena noticia es que se puede trabajar.

    El cambio no pasa por que él “deje de masturbarse de golpe”, sino por que empiece a modificar ese patrón. Reducir la frecuencia, variar la forma de estimulación, y sobre todo volver a conectar con la excitación en pareja sin centrarse solo en el resultado (eyacular). Si todo gira en torno a “tiene que terminar”, aumenta la presión y empeora el problema.

    También es clave que lo podáis hablar sin reproche. No desde “esto me molesta” en tono de crítica, sino desde “esto me hace sentir así y me gustaría que lo trabajáramos juntos”. Porque si él se siente atacado, tenderá a cerrarse, y si se implica, el cambio es mucho más fácil.

    En muchos casos ayuda trabajar esto con un sexólogo, porque se dan pautas muy concretas y suele mejorar bastante rápido cuando ambos colaboran.

    No es que él no funcione o que no le atraigas. Es un patrón aprendido que está interfiriendo en la relación… y que, bien abordado, tiene solución.


  • Como madre como puedo ayudar a mi hijo que fice que s7fre de lupodemia

    Como madre como puedo ayudar a mi hijo que fice que s7fre de lupodemia

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo primero es aclarar bien de qué estamos hablando, porque “lupodemia” no es un término médico habitual. Muchas veces se refiere a Lipedema, o a veces se confunde con Lupus. Saber exactamente qué diagnóstico tiene tu hijo es clave para poder ayudarle bien.

    Más allá del nombre, hay algo muy importante: tu hijo dice que sufre, y eso ya es suficiente para que lo tomes en serio. A nivel psicológico, el primer paso no es corregir ni cuestionar, sino validar. Que él sienta que puede hablar contigo sin miedo a que le minimicen es fundamental.

    Como madre, tu papel no es tener todas las respuestas, sino acompañar bien el proceso. Eso implica escucharle con calma, preguntarle cómo se siente, qué síntomas nota, qué le preocupa, sin entrar directamente en “eso no es así” o “no es para tanto”. Cuando una persona se siente comprendida, baja mucho la angustia.

    Al mismo tiempo, es importante pasar del plano emocional al plano práctico. Si hay una sospecha médica, lo adecuado es acudir a un especialista (médico de familia, endocrino o reumatólogo según el caso) para que evalúe bien la situación. Eso le da a tu hijo un marco claro y evita que se quede atrapado en dudas o en información de internet.

    También conviene observar cómo está afectando esto a su día a día. Si hay mucho miedo, preocupación constante o cambios en su comportamiento, puede haber un componente de ansiedad que también necesite atención.

    La clave está en equilibrar dos cosas: validar su experiencia sin reforzar el miedo, y buscar información fiable sin alarmarse. Tú puedes ser ese punto de estabilidad.

    No necesitas resolverlo todo de inmediato. Acompañar, escuchar y ayudarle a poner esto en manos adecuadas ya es una forma muy potente de ayudar.


  • Hola cuando era niña de unos 6 o 7 años jugaba con otros niños de edad como de 8 o 9 y tambien con u

    Hola cuando era niña de unos 6 o 7 años jugaba con otros niños de edad como de 8 o 9 y tambien con un primo que devia tener como unos 11 o 12 años como por tres ocasiones jugabamos al papa y la mama y los niños terminaban colocando el pene en mi vagina como intentando penetrar pero jamas me obligaron todo lo que haciamos hacia parte de un juego nunca me obligaron nunca senti dolor tampoco nunca me forzaron todo era consentido nunca lo vi como algo inmoral solo hasta ahora y me pregunto aveces por que esta conducta a esa edad si esto fue normal, por que aveces siento como verguenza de haberme puesto en esas cosas.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que cuentas genera mucha confusión cuando lo miras con ojos de adulta, pero es importante colocarlo en su contexto. A esas edades (6–12 años) existe lo que llamamos exploración sexual infantil, que forma parte del desarrollo. Los niños sienten curiosidad por el cuerpo y, cuando no hay límites claros ni educación sobre ello, pueden aparecer juegos como “papá y mamá”.

    Ahora bien, hay un matiz importante: aunque tú lo vivieras como un juego y sin sensación de obligación, había una diferencia de edad y de desarrollo. Eso hace que no se pueda hablar de un consentimiento como el de un adulto. No porque tú hicieras algo mal, sino porque a esas edades no se tiene la capacidad de comprender lo que se está haciendo.

    Aquí es donde suele aparecer la vergüenza en la adultez. No por lo que ocurrió en sí, sino porque ahora lo interpretas desde valores y conocimientos que antes no tenías. Y entonces te juzgas con una mirada que no corresponde a la niña que eras.

    La clave es esta: tú no fuiste responsable de esa situación. Participaste desde la curiosidad propia de la infancia, sin intención de hacer nada inapropiado. No hay nada “inmoral” en ti. Lo que hubo fue una falta de límites adecuados en ese contexto.

    La vergüenza que sientes ahora es más un efecto de esa reinterpretación que un reflejo de lo que realmente fuiste o hiciste. Y trabajarla implica justamente eso: poder mirar a esa niña con más comprensión y menos juicio.

    No necesitas castigarte ni etiquetarte por algo que ocurrió en una etapa donde no tenías las herramientas para entenderlo como ahora.

    Si ves que ese tema te genera malestar recurrente, hablarlo en terapia puede ayudarte mucho a recolocarlo emocionalmente y soltar esa carga.

    No define quién eres hoy. Es una experiencia infantil que ahora estás intentando integrar con tu mirada adulta. Y eso, aunque remueva, es parte de sanar.


  • Hola ! Cada vez q me meto ala ducha y cierro los ojos siento que va aparecer algo de la pared y que

    Hola ! Cada vez q me meto ala ducha y cierro los ojos siento que va aparecer algo de la pared y que saque su cabeza y me mire nose porque

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando es mucho más común de lo que parece, y no significa que te esté ocurriendo nada “raro” o peligroso. Tiene bastante lógica si entendemos cómo funciona la mente en situaciones como la ducha.

    Cuando estás en la ducha se dan varias cosas a la vez: estás en un espacio cerrado, con menos estímulos visuales, con el sonido del agua (que aísla un poco del entorno) y además con los ojos cerrados. Todo eso hace que el cerebro baje el control externo y aumente la imaginación. Si a eso se le suma un pequeño estado de alerta o miedo, la mente tiende a “rellenar” con imágenes de peligro, como si estuviera anticipando algo.

    Esa sensación de “va a aparecer algo” no es una intuición real, es una respuesta automática del sistema de alarma. El cerebro está generando una imagen para prepararte, no porque haya algo ahí.

    El problema no es la imagen en sí, sino lo que haces después. Si te asustas mucho, abres los ojos rápido, evitas cerrar los ojos o entras en tensión, tu cerebro aprende que “esa situación es peligrosa” y la próxima vez lo repite con más intensidad. Es un pequeño bucle: imagen → miedo → más vigilancia → más imágenes.

    La salida no pasa por evitarlo, sino por cambiar la forma en que lo vives. La próxima vez que te ocurra, en lugar de reaccionar rápido, intenta reconocerlo como lo que es: “esto es mi mente imaginando, no hay nada real”. Mantén los ojos cerrados unos segundos más y deja que la sensación baje sola. Al principio cuesta, pero así el cerebro aprende que no hay peligro y deja de activarse.

    También ayuda mucho evitar consumir contenido de miedo o terror, sobre todo antes de dormir o en momentos de relajación, porque eso alimenta ese tipo de imágenes.

    No estás perdiendo el control ni hay nada extraño pasando. Es tu imaginación activada en un contexto de baja estimulación. Y eso, aunque ahora incomode, se puede regular bastante rápido cuando dejas de reaccionar como si fuera real.


  • lo que pasa es que no me eh sentido bien con el comportamiento de mi papa es muy agresivo por cosas

    lo que pasa es que no me eh sentido bien con el comportamiento de mi papa es muy agresivo por cosas muy mínimas me regaña muy fuerte o intenta pegarme a veces se contiene por que siempre que lo hace me deja moraros mas que todo me dice cosas hirientes que me hacen sentir mal siempre mantengo encerrada en mi pieza siento que ahí estoy mejor pero a el no e gusta la verdad siempre que llego a la casa después de el colegio me siento triste abrumada la verdad no me gusta llegar a mi casa porque mi papa siempre tiene algo porque pelear así sea la mínima cosa pelea como si fuera lo peor de el mundo a veces el de la rabia se golpea la cabeza no muy fuerte o daña las cosas uno no le puede responder o tener la razón porque se pone peor y siempre dice que el manda y nadie mas a veces me da miedo porque puede llegar a pegarme con cualquier cosa.
    también hace poco me prohibió una amistad eso no me gusta y trate de hablar con el pero me grito y me pego a veces siento que no me quiere y la ver en algunas ocasiones eh pensado en suicidarme o irme de la casa .
    pero también tengo un problema cuando el me trata mal siempre vuelve a tratarme normal como si no hubiera pasado nada y siempre lo perdono y ago como si no hubiera pasado nada y dejando atrás todo lo que me hizo mal ,y el haciendo como si no pasara nada sin remordimiento de como me trata ,y se repite siempre lo mismo pero ,la verdad ya estoy cansada porque aparte no tengo mucha privacidad y no me da libertad y creo que la mejor opción es irme pero antes quiero consultar con mis profesores con la psicóloga de el colegio si puedo hacerlo, porque con mi mama no quiero vivir porque además cuando vivía con ella tuvimos un problema con un amigo de mi mama por que casi me abusa sexualmente.
    no se que hacer la verdad
    tengo 16 años y soy de Colombia

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás viviendo no es “normal” ni es algo que tengas que aguantar. Lo que describes es un entorno de violencia y miedo, con agresiones físicas, insultos y control. Que tu padre a veces vuelva a la normalidad no borra lo anterior, forma parte de un ciclo que confunde mucho: daño → calma → vuelve a empezar. Y eso hace que dudes y acabes perdonando, pero el problema sigue ahí.

    También es muy importante algo que dices: tienes miedo de que pueda pegarte con cualquier cosa. Ese miedo es una señal real de que tu seguridad no está garantizada. Aquí no se trata de si “eres fuerte” o si puedes aguantar más, se trata de protegerte.

    Y hay otra cosa clave: los pensamientos de suicidio o de irte de casa aparecen cuando ya estás muy desbordada. No significan que quieras morir, significan que quieres salir de una situación que te hace daño y no ves salida. Eso es muy importante entenderlo.

    Has tenido además una experiencia difícil con tu madre, lo que hace que sientas que no tienes un lugar seguro claro. Pero aun así, estás haciendo algo muy bien: estás buscando ayuda. Y eso es un paso muy importante.

    La mejor decisión ahora no es irte sola sin apoyo, sino hacer lo que tú misma ya estás pensando: hablar con adultos que puedan ayudarte. Profesores, la psicóloga del colegio, orientadores… alguien que pueda activarse contigo y no te deje sola en esto.

    En Colombia tienes también líneas de ayuda como el Línea 141 ICBF, donde puedes llamar gratis y te orientan sobre qué hacer y cómo protegerte.

    Tú no eres culpable de cómo te trata tu padre. No has hecho nada para merecer eso. Y no tienes que adaptarte a la violencia para sobrevivir.

    Ahora mismo lo más importante es que no te quedes sola con esto y que empieces a construir un espacio seguro alrededor tuyo con ayuda de adultos responsables.

    No estás exagerando. Estás pidiendo ayuda porque lo necesitas. Y eso es justo lo que hay que hacer en una situación así.


  • SIENTO QUE ODIO A MI FAMILIA, MI PAPÁ NI SIQUIERA ME HABLA, MI MAMÁ ME GOLPEA, MI ABUELA ME GRITA, Y

    SIENTO QUE ODIO A MI FAMILIA, MI PAPÁ NI SIQUIERA ME HABLA, MI MAMÁ ME GOLPEA, MI ABUELA ME GRITA, Y SOBRE TODO, ODIO A MI ABUELO, NO LO SOPORTO, POR EL DEPORTE Q HAGO, LOS PODRÍA GOLPEAR Y MANDARLOS AL HOSPITAL, ESTOY HARTA

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás sintiendo no es “que seas mala persona”, es que estás muy cargada de rabia y dolor por cómo te están tratando. Cuando en casa hay gritos, golpes o indiferencia, lo normal es que aparezca odio, ganas de explotar o incluso de hacer daño. No habla de quién eres, habla de lo que estás viviendo.

    Pero hay algo importante: sentir esa rabia es comprensible, actuar con violencia te metería en un problema aún mayor y no solucionaría lo que te está pasando. Ahora mismo lo más importante es protegerte y sacar todo esto de un lugar donde no te hagan daño.

    Si tu mamá te golpea, eso no está bien. Nadie tiene derecho a hacerlo. No tienes que aguantarlo en silencio. Necesitas apoyo de un adulto fuera de casa: un profesor, orientador del colegio, psicólogo, familiar de confianza… alguien que pueda ayudarte a poner límites y a que esto no siga así.

    También necesitas un espacio para descargar esa rabia sin hacerte daño ni a ti ni a otros. El deporte que haces puede ayudarte mucho si lo usas para soltar tensión, no para alimentar más la agresividad. Respirar fuerte, salir a caminar, escribir lo que sientes… parecen cosas simples, pero ayudan a bajar la intensidad.

    Entiendo que ahora mismo sientas que no los soportas, pero el foco no es cambiarles a ellos de golpe, es que tú no te rompas dentro de esta situación. Y eso pasa por no quedarte sola con esto.

    Si estás en una situación donde sientes que te pueden hacer daño o que puedes perder el control, busca ayuda inmediata. Si estás en Colombia puedes contactar con la Línea 141 ICBF, es gratuita y pueden orientarte y protegerte.

    No estás exagerando. Estás reaccionando a algo que duele mucho. Y pedir ayuda no es debilidad, es empezar a salir de ahí.


  • Hola Mi hijo de 13 años al parecer ha tenido relaciones sexuales con su prima de 14, no sé cómo abor

    Hola Mi hijo de 13 años al parecer ha tenido relaciones sexuales con su prima de 14, no sé cómo abordar el tema solo con él o con ambos, no sé si decirle a los padres de la niña, no sé si hacer una prueba de embarazo. Estoy muy preocupada.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando es muy impactante, pero es importante bajar un poco la urgencia para poder actuar con cabeza. A estas edades no hablamos de “relaciones de adultos”, sino de una exploración sexual precoz entre menores, que hay que abordar con cuidado, sin dramatizar en exceso pero tampoco minimizando.

    Lo primero es hablar con tu hijo a solas, desde un lugar tranquilo, sin juicio ni enfado. Si entras desde el susto o el reproche, lo más probable es que se cierre o no te cuente la verdad. Necesitas entender qué ha pasado realmente: si fue algo puntual, si hubo presión, si ambos estaban en el mismo nivel o si hay alguna asimetría. Más que interrogar, se trata de que él pueda explicarse.

    Es importante también transmitirle límites claros: aunque haya curiosidad, hay cosas que no son adecuadas, especialmente dentro de la familia y a esas edades. No desde la culpa, sino desde la responsabilidad y el cuidado.

    Respecto a la prima, aquí entramos en un plano más delicado. Al ser menores y además familiares, es recomendable que los adultos responsables de ambos lo sepan, pero la forma de hacerlo es clave. No como acusación ni alarma, sino como una situación que necesita ser gestionada conjuntamente.

    Sobre el embarazo, si realmente ha habido penetración, es prudente valorar esa posibilidad con la familia de la chica y, si es necesario, con un profesional sanitario. No desde el pánico, sino desde la prevención.

    Desde una mirada más profunda, esto suele aparecer cuando hay falta de educación afectivo-sexual o límites poco claros. Más que castigar, es un momento importante para educar: consentimiento, cuerpo, intimidad, consecuencias.

    No es una situación irreversible ni “grave” en el sentido de que vaya a marcarles de por vida, pero sí es un momento clave para intervenir bien.

    Tu papel ahora no es solo controlar lo ocurrido, sino ayudar a tu hijo a entenderlo y a crecer desde ahí. Y eso, bien llevado, puede ser incluso una oportunidad educativa importante.


  • Saludos mi niña tiene 6 años y de un tiempo para acá a desarrollado una conducta agresiva tanto en l

    Saludos mi niña tiene 6 años y de un tiempo para acá a desarrollado una conducta agresiva tanto en la escuela como en la casa.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás observando en tu hija no es simplemente “mala conducta”, es una forma de expresar algo que no está pudiendo decir de otra manera. A los 6 años, cuando aparece agresividad, casi siempre hay una emoción detrás que la niña no sabe gestionar: frustración, celos, miedo, inseguridad o cambios en su entorno.

    Desde una mirada cognitiva, a esa edad todavía no tienen herramientas suficientes para regular lo que sienten. Entonces lo que hacen es actuarlo. La agresividad no es el problema en sí, es el canal que está usando.

    También es importante mirar el contexto. ¿Ha habido cambios recientes? colegio, dinámicas familiares, normas, hermanos, tensiones en casa… Desde lo sistémico, los niños muchas veces expresan con su conducta lo que está pasando en el ambiente.

    Aquí la clave no es castigar más, sino entender mejor. Necesita límites, sí, pero también necesita que alguien le ayude a poner nombre a lo que le pasa. Cuando se enfade o tenga un episodio, más que solo corregir, puedes ayudarla a identificar: “veo que estás muy enfadada”, “parece que algo te ha molestado mucho”. Eso poco a poco le da herramientas.

    Al mismo tiempo, los límites tienen que ser claros y consistentes: no se permite pegar, pero sí se puede expresar el enfado de otras formas. Enseñarle alternativas (hablar, apartarse, pedir ayuda) es fundamental.

    También ayuda observar en qué momentos aparece más esa conducta. Ahí suele estar la pista.

    No estás ante una niña “agresiva”, estás ante una niña que está intentando gestionar algo que le supera.

    Y cuanto antes se entienda eso, más fácil es reconducirlo.


  • Hola! Mi pareja tiene sexsomia y no sabemos a qué profesional acudir. Sus hábitos de sueño son norma

    Hola! Mi pareja tiene sexsomia y no sabemos a qué profesional acudir. Sus hábitos de sueño son normales y no considera sentirse estresado cuando le pasa (tampoco bebe). Esto nos preocupa bastante a los dos, a él le avergüenza y a mí personalmente me da miedo que trascienda más allá de nosotros y le pase con alguien cercano si circunstancialmente ha de dormir con esa persona.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estáis viviendo es comprensible que genere miedo y vergüenza, pero es importante que sepáis que la sexsomnia no es una “falta de control voluntario”, sino un trastorno del sueño dentro del grupo de las parasomnias. Es decir, ocurre en estados intermedios entre el sueño y la vigilia, donde la persona puede realizar conductas sin plena conciencia.

    Lo primero es quitar culpa. Tu pareja no está eligiendo hacer eso, su sistema nervioso se activa de esa manera durante el sueño. Entender esto ya cambia mucho la vivencia.

    A nivel profesional, el abordaje no es solo psicológico. El especialista de referencia es un neurólogo o una unidad de sueño, donde puedan hacer una evaluación más completa, incluso con pruebas como una polisomnografía si lo consideran necesario. Ahí se descarta si hay otros factores implicados y se orienta el tratamiento.

    Desde lo psicológico, también puede ser útil trabajar la ansiedad asociada y la gestión del impacto en la relación, pero el núcleo del problema es fisiológico, no conductual en el sentido habitual.

    A nivel práctico, mientras tanto, es importante establecer medidas de seguridad. Dormir en entornos controlados, evitar situaciones donde pueda haber otras personas con las que no haya confianza, y hablarlo abiertamente entre vosotros para reducir el miedo y la anticipación.

    Aunque él no perciba estrés, a veces hay factores que no son tan evidentes: calidad del sueño, ciclos alterados, fatiga acumulada… Todo eso puede influir.

    No es algo “raro sin solución”. Hay casos bien documentados y con abordajes eficaces cuando se tratan en el ámbito adecuado.

    El foco ahora no es esconderlo ni vivir con miedo, sino ponerlo en manos del especialista correcto y entender bien qué lo está activando.

    Y desde ahí, empezar a recuperar sensación de control y seguridad.


  • A raíz de lo mencionado anteriormente, me encuentro atravesando un segundo brote de TOC sexual, que

    A raíz de lo mencionado anteriormente, me encuentro atravesando un segundo brote de TOC sexual, que en esta ocasión aparece acompañado de otros factores que han alterado de forma significativa mi relación con la estimulación sexual y mi capacidad para discernir entre respuestas auténticas y respuestas condicionadas, cosas que agravan el TOC o el mecanismo mental y que me hacen dudar constantemente. Durante aproximadamente un año he estado expuesto de manera continuada a una hipersexualización de la mujer, lo que ha derivado en un profundo aborrecimiento hacia ese tipo de estímulo, una sensación de vacío y un consumo de pornografía excesivo, rutinario y carente de significado emocional. Hasta que el TOC no llegó por segunda vez era consciente de la existencia de este problema, pero no en el enfoque que le estoy dando ahora.

    En este contexto, he intentado realizar el ejercicio que se me propuso desde terapia psicològica, consistente en consumir pornografía homosexual sin practicar la masturbación y... Me ha ocurrido algo que, en cierta manera, no sé si decir que me esperaba: he sentido una excitación profunda. Considero que esta respuesta tiene mucho que ver con el hecho de tratarse de un estímulo nuevo para mí, una forma distinta de concebir el sexo y de experimentar la sexualidad, pero a fin de cuentas, bajo el TOC ya no lo sé si es verdad o mentira todo esto.

    El conflicto no aparece tanto en la estimulación en sí, sino en el momento en que esta es registrada y analizada. Es ahí cuando entra con fuerza el componente ansioso. No me permito ver pornografia gay bajo estas condiciones porque puede ser que alteren mi percpeción instintiva. Al observar la excitación, evaluarla y tratar de extraer conclusiones sobre lo que significa, la experiencia deja de ser puramente sensorial y pasa a convertirse en un objeto de análisis constante.

    A raíz de esto, me han aparecido fuertes ganas de masturbarme con ese contenido, de una forma muy parecida a cuando era pequeño y veía escenas de sexo heterosexual en la televisión y sentía esa misma necesidad. Tengo la sensación de haber roto una barrera interna relacionada con “con qué sí” y “con qué no” debo masturbarme, aunque racionalmente entiendo que esto no implica necesariamente que me esté decantando por un bando u otro. Es simplemente la búsqueda de placer sexual o de bienestar sobre algo nuevo.

    Aun así, la vivencia me resulta extraña y viene acompañada siempre de los mismos pensamientos recurrentes: si esto es una revelación, si siempre he sido homosexual y lo he estado tapando, etc. Me siento conmigo mismo en un estado de confusión máxima, no solo por la duda en sí, sino también por el hecho de estar experimentando sensaciones nuevas que nunca antes me había planteado vivir y que no sé si realmente estaria viviendo sin padecer un ciclo obsessivo. Es como si hubiera salido de lo que hasta ahora consideraba establecido en mí y sintiera una fuerte necesidad de explorar esta sensación nueva y llevarla al límite en todos los sentidos en busca de una sensación fisiològica/química de estimulo nuevo.

    No lo vivo como algo que me haya gustado toda la vida, sino más bien como una consecuencia del aborrecimiento hacia un contenido que, para mí, ya solo genera una dopamina superflua ( es como quiero pensar que sea así). Esto me empuja a buscar estímulos distintos, algo que me genere una respuesta nueva o que salga de la normalidad que había construido hasta ahora. No lo interpreto como una orientación sexual en sí, sino como una necesidad del cuerpo de experimentar algo diferente y agarrarse a una sensación que hacía tiempo que no sentía, derivando así en la exploración con otros sexos. Digamos que ahora ciertos estímulos cumplen la función que antes cumplían los estímulos heterosexuales ( es una substitución nunca antes planteada y más sin estar bajo las condiciones de un TOC)

    He llegado a un punto en el que no sé de qué manera afrontar el pensamiento obsesivo. Me siento bloqueado. Entiendo que cuanto más intento atacarlo directamente, más se agrava, pero la necesidad de encontrar explicaciones convincentes sigue ahí, especialmente cuando hay una sensación sexual tan béstia asociada al estímulo. Sin embargo, esta búsqueda constante solo me genera más incertidumbre, sobre todo porque los indicios de estas últimas semanas parecen estar polarizados hacia un sentimiento homosexual, sea este real o no.

    Siento que el foco del problema ha cambiado. Ya no es únicamente si soy o no homosexual (aunque esa duda sigue presente), sino cómo voy a decírmelo a mí mismo y a los demás, o cómo aprender a disociar que todo esto puede ser fruto de un cansancio profundo hacia los estímulos femeninos y de una respuesta natural a buscar novedad cuando lo anterior ha dejado de generar respuesta.

    Un saludo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás describiendo encaja muy bien con la lógica del TOC, especialmente en su forma más “metacognitiva”: el problema ya no es el estímulo en sí, sino la relación que estableces con lo que sientes y piensas sobre ese estímulo. No estás perdido, estás atrapado en un bucle muy sofisticado.

    Tu mente está intentando resolver una pregunta que, por su propia naturaleza, no tiene una respuesta cerrada ni inmediata: “¿qué significa esto que he sentido?”. Y cuanto más intentas aclararlo, más material genera la propia mente para seguir dudando. No es que estés descubriendo algo “oculto”, es que estás sobreanalizando una experiencia que, en condiciones normales, sería simplemente una sensación pasajera.

    La excitación que has sentido no es una prueba de identidad. El sistema sexual humano responde a novedad, intensidad, transgresión o incluso a lo prohibido. Bajo condiciones de hiperestimulación previa, como el consumo repetido de pornografía, es bastante habitual que el cuerpo busque estímulos distintos para recuperar intensidad. Eso no define orientación, define funcionamiento.

    El punto clave no está en si es verdad o mentira lo que has sentido, sino en que estás intentando usar esa sensación como evidencia para construir una conclusión estable sobre quién eres. Y ahí es donde el TOC se alimenta.

    Desde un enfoque más terapéutico, la salida no pasa por analizar mejor, sino por analizar menos. No necesitas decidir ahora qué significa esto, ni comprobarlo, ni explorarlo hasta el límite para “confirmar”. Eso es exactamente lo que mantiene el ciclo.

    La sensación de haber “cruzado una línea” también forma parte del mecanismo obsesivo: crea urgencia, dramatiza y empuja a actuar o a evitar. Pero en realidad, lo que ha ocurrido es que tu sistema ha reaccionado a un estímulo nuevo en un contexto de alta activación.

    Lo importante ahora es cambiar la posición: dejar de tratar tus sensaciones como pruebas, y empezar a tratarlas como eventos mentales y corporales que pueden estar ahí sin que tengas que resolverlos.

    No necesitas aclarar tu orientación hoy. Necesitas salir del bucle de comprobación.

    Y eso, bien trabajado, es completamente posible.


  • Porque no me funciona con otra mujer que no sea mi pareja

    Porque no me funciona con otra mujer que no sea mi pareja

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te ocurre tiene bastante sentido y, de hecho, suele ser más frecuente de lo que se piensa. No habla de que “no funcionas”, sino de cómo se activa tu deseo en función del vínculo.

    La respuesta sexual no es solo física, está muy influida por lo emocional y lo cognitivo. Con tu pareja hay confianza, historia compartida, seguridad… tu cuerpo no tiene que “demostrar nada”. En cambio, con otra mujer puede activarse la autoobservación: “¿funcionaré?”, “¿y si no?”. Esa vigilancia interna interfiere directamente con la excitación.

    Desde un enfoque cognitivo, eso se llama ansiedad de rendimiento. No es falta de deseo, es exceso de control. El cuerpo necesita relajación para responder, y la mente, en esos contextos nuevos, se pone a evaluar en lugar de dejarse llevar.

    También puede haber algo relacional más profundo: tu deseo está más vinculado al apego que a la novedad. Es decir, te excitas mejor cuando hay conexión emocional, no solo estímulo físico. Eso no es un problema, es una forma de funcionar.

    Y hay otro punto importante: cuanto más te ha pasado, más lo anticipas. Y cuanto más lo anticipas, más probable es que vuelva a ocurrir. Se crea un bucle.

    La clave no es “forzarte a rendir con otras”, sino entender qué condiciones necesita tu cuerpo para activarse. Si intentas convertir el sexo en una prueba, el cuerpo se bloquea. Si hay confianza y menos exigencia, responde mejor.

    No estás fallando, estás funcionando de forma coherente con tu manera de vincularte.

    Y cuando eso se entiende, deja de vivirse como un problema… y empieza a poder cambiar.


  • Tengo 65 años, y hace 10 una psicóloga clínica me diagnosticó Síndrome de Asperger, mi peculiaridad

    Tengo 65 años, y hace 10 una psicóloga clínica me diagnosticó Síndrome de Asperger, mi peculiaridad se ajusta completamente a la exposición que habéis hecho.
    Al parecer hay excepciones respecto al CI, yo tengo 150, aunque debido a mi edad no puedo desarrollar todas las capacidades que quisiera.
    Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo, porque lo que dices refleja algo muy importante: no estás “fuera de la norma”, estás dentro de una forma de funcionamiento que tiene coherencia interna, historia y también muchos recursos.

    El Trastorno del Espectro Autista no tiene una única manera de expresarse, y el nivel intelectual no es un límite sino una variable más. De hecho, en muchos casos, un CI alto viene acompañado de gran capacidad de análisis, profundidad y pensamiento complejo, aunque a veces también de mayor autoexigencia o sensación de desajuste con el entorno.

    Desde una mirada más integradora, lo relevante no es tanto lo que no has podido desarrollar, sino cómo puedes seguir utilizando lo que sí tienes. A los 65 años no estamos en un punto de cierre, sino en una etapa distinta, donde el desarrollo no es expansivo en cantidad, pero sí puede ser muy significativo en calidad.

    Muchas personas con este perfil encuentran un equilibrio más sólido con el tiempo, precisamente porque entienden mejor cómo funcionan y dejan de intentar encajar en moldes que no son propios.

    También es importante algo: esa sensación de “no poder desarrollar todo lo que quisieras” a veces está más ligada a expectativas internas que a limitaciones reales. No todo potencial necesita ser llevado al máximo para tener valor.

    El foco puede pasar de “lo que falta” a “cómo quiero vivir con lo que soy”. Y ahí hay mucho margen.

    Tu recorrido, tu nivel de conciencia y tu capacidad de reflexión ya son parte de ese desarrollo.

    Y no llegan tarde, llegan en el momento en que pueden ser más integrados.


  • Hola mi novio y yo llevamos poco juntos 4 meses vivimos juntos pero el hace una semana tomo una deci

    Hola mi novio y yo llevamos poco juntos 4 meses vivimos juntos pero el hace una semana tomo una decisión de limpiar se en todo los sitios según el es para que venga lo bueno en no tuvimos relaciones por una semana y cuando las tuvimos ps se vino pero no expulsó su semen como tal decir que para que nos vaya mejor pero yo en verdad no entiendo y obvio no me gusta los cambios dura tiempo sin tener relaciones y no se que aser creo que quiere dura hasta un mes sin tener relaciones

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás viviendo genera confusión porque no tiene tanto que ver con el sexo en sí, sino con un cambio personal que él ha decidido hacer y que está afectando a la relación.

    Por lo que cuentas, parece que tu pareja está en un proceso más “mental” o incluso simbólico de cambio, donde asocia dejar de tener relaciones o controlar la eyaculación con “limpiarse” o atraer cosas buenas. Esto puede estar influido por creencias personales, ideas espirituales o incluso información que ha leído o visto. Para él puede tener sentido, pero eso no significa que tenga que encajar contigo.

    Desde una mirada relacional, aquí hay un desajuste claro: tú necesitas cercanía, intimidad y una sexualidad compartida normal; él está priorizando otra cosa que no está negociando contigo. Y cuando en una pareja uno cambia las reglas sin acuerdo, aparece malestar, como te está pasando.

    Es importante que no te quedes solo intentando entenderlo en silencio. Necesitas hablarlo de forma clara pero sin ataque. No tanto “esto está mal”, sino “esto me está afectando así, y necesito entender qué significa para ti y qué lugar tengo yo en esto”.

    También es clave observar si esto es algo puntual o si forma parte de una tendencia más rígida en él. Porque si él decide que quiere estar un mes sin relaciones y no hay espacio para negociar, entonces el tema no es solo sexual, es de cómo se toman decisiones en la relación.

    No se trata de que uno tenga razón y el otro no, sino de ver si podéis encontrar un punto donde ambos os sintáis cómodos.

    Si tú sientes que esto no te encaja, es importante escucharlo. Adaptarte a algo que te genera rechazo o incomodidad a medio plazo suele pasar factura.

    Ahora mismo no necesitas una respuesta definitiva, necesitas claridad y conversación real con él.

    Porque más que lo que él hace, lo importante es cómo eso impacta en el vínculo entre vosotros.


  • Hola, llegué aquí buscando información sobre mis reacciones y creo oportuno plasmarlas para recibir

    Hola, llegué aquí buscando información sobre mis reacciones y creo oportuno plasmarlas para recibir opiniones profesionales.
    Tengo una hija de 7 años, y la cuido yo solo. Desde que tiene 1 año los padres nos separamos, y su madre ha perdido la custodia 2 veces debido a problemas mentales. Quiere decir que me ocupo absolutamente de todo, crianza, educación, alimentación, ... además de mi día a día. Imaginaros, además de esto, mi situación traumática, tratar con su madre que padece de esquizofrenia, y con el amparo hacia las mujeres que hacia los hombres no existe, ya que sufrimos de abandono por parte de las instituciones.
    Toda esta situación me lleva a perder el control en situaciones, intento respirar profundamente y no gritar, pero mi hija parece que no recapacita y no le da seriedad al asunto hasta que no grito de manera descontrolada, o bien, le doy dos cachetes en el trasero. Incluso alguna vez le he hecho comentarios muy duros (como que iba a dejarla con su madre y yo iba a desaparecer para siempre), comentarios y acciones de las que al momento me arrepiento profundamente y me hacen sentir muy mal.
    Estoy recibiendo ayuda psicológica gratuita por parte de la seguridad social pero no consigo conectar realmente con la profesional, aunque el mes que viene volveremos a vernos.
    Voy viendo diferentes respuestas a otras situaciones similares y tomo nota de todo.
    Gracias por vuestra ayuda.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartir tu historia con tanta sinceridad; se nota cuánto esfuerzo y desgaste hay detrás. Criar en solitario a una hija pequeña, con todo el peso logístico, emocional y además el contacto con una expareja con problemas graves de salud mental, es una carga enorme para cualquier persona. Es comprensible que, en ese contexto, sientas que te desbordas y que a veces reacciones de maneras de las que luego te arrepientes; no significa que seas un mal padre, sino que estás al límite de tus recursos emocionales.

    Desde un enfoque cognitivo, la acumulación de estrés, falta de descanso y la sensación de no tener apoyos reales hacen que tu sistema nervioso esté en estado de alerta constante. En ese estado, es muy fácil que ante conductas normales de una niña de 7 años (que por su edad todavía está aprendiendo a regularse) tú sientas que “no te hace caso” y explotes. Desde la perspectiva sistémica, se ve claro que no solo es tu hija la que necesita límites, sino tú quien necesita una red y espacios para descargar y cuidarte para poder poner esos límites sin violencia.

    Lo primero es reconocer —como ya haces— que los gritos, los cachetes o las amenazas no son la forma en que quieres educar a tu hija. Eso es un paso enorme. El siguiente es buscar no solo terapia individual, sino apoyo parental especializado, grupos de padres en situaciones similares o asociaciones de familias monoparentales, donde puedas aprender técnicas de manejo conductual y autorregulación emocional. También es válido pedir un cambio de profesional si no sientes conexión; la alianza terapéutica es clave para que el trabajo funcione.

    No estás solo ni eres el único padre en esta situación, aunque así se sienta. Con el apoyo adecuado puedes aprender a manejar tu estrés, comunicarte de otro modo con tu hija y, sobre todo, a cuidar también de ti mismo. Eso no solo te ayudará a ti, sino que será un modelo poderoso para ella. El hecho de que estés aquí buscando orientación y que reconozcas tu malestar ya es un indicador de que quieres hacerlo diferente, y eso es el punto de partida más importante.


Preguntas populares

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