Preguntas de pacientes (249)

  • Mi problema es que me paso la mayor parte del día en mis fantasías, y esto no me había pasado nunca,

    Mi problema es que me paso la mayor parte del día en mis fantasías, y esto no me había pasado nunca, porque antes solo eran pocas horas, y ahora es todo el día, tengo ansiedad y no encuentro las formas de dejarlo, si siento que podría, y sé que me hace mal, muy mal, pero a la vez también me hace feliz, nunca fui una persona muy sociable, pero desde que mi ensoñación empeoro, casi que no salgo de mi casa por estar en ese mundo, y quiero encontrar formas de dejarla, ya hasta voy a un psicólogo, pero no sé si me esta verdaderamente ayudando

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando tiene mucha lógica si lo miramos como un sistema que se ha descompensado. La ensoñación no apareció para fastidiarte, apareció como una forma de darte algo que necesitabas: alivio, compañía, sensación de control o bienestar. Por eso, aunque sabes que te hace daño, también sientes que te “hace feliz”. Ahí está el conflicto.

    El problema no es la fantasía en sí, es que ha pasado de ser un recurso puntual a convertirse en el centro de tu vida. Y cuando eso ocurre, empieza a sustituir lo real, a reducir tu mundo y a aumentar la ansiedad cuando no estás dentro de ese “refugio”.

    Desde un enfoque cognitivo, cuanto más intentas eliminarla de golpe, más fuerza coge. Porque tu mente la interpreta como algo necesario. Por eso la clave no es prohibirla, sino ir recuperando control poco a poco. No se trata de “dejarla”, sino de que deje de decidir por ti.

    Aquí hay tres movimientos importantes. Primero, empezar a identificar qué la activa: momentos de soledad, aburrimiento, emociones intensas, ciertos estímulos… Segundo, introducir pequeñas interrupciones, no perfectas, pero constantes: moverte, cambiar de espacio, hacer algo concreto aunque no tengas ganas. Y tercero, reconstruir vida real, aunque al principio no apetezca, porque ahora mismo tu sistema está “enganchado” a la fantasía.

    Desde lo sistémico, también hay algo clave: cuanto más te aíslas, más necesitas la ensoñación. Y cuanto más la usas, más te aíslas. Es un círculo que hay que romper poco a poco.

    Sobre tu psicólogo, la pregunta no es solo si “te está ayudando”, sino si está trabajando contigo el control de hábitos, la regulación emocional y lo que hay debajo de la ensoñación. Si no sientes avance, es válido revisarlo o incluso cambiar de enfoque.

    No estás fallando ni eres débil. Estás atrapada en un mecanismo que te ayudó… y que ahora se ha vuelto excesivo.

    Y eso, con un trabajo adecuado y progresivo, se puede reducir mucho. No necesitas perder tu imaginación, necesitas recuperar tu vida.


  • Si no te gusta el físico de alguien, podés enamorarte?

    Si no te gusta el físico de alguien, podés enamorarte?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Sí, puede pasar, pero no de cualquier manera ni en todos los casos. El deseo y el enamoramiento no funcionan como un “todo o nada”. A veces la atracción física aparece al principio, y otras veces se construye después, a partir del vínculo, la conexión emocional, la admiración o la intimidad.

    Desde una mirada cognitiva, muchas veces tenemos una idea previa de lo que “nos debería gustar”, pero luego la experiencia real con la persona puede ir modificando esa percepción. El cerebro no solo responde a lo visual, también a cómo nos sentimos con alguien. Y eso puede cambiar la forma en la que percibimos su atractivo.

    Ahora bien, también es importante no forzarlo. Si hay un rechazo físico claro y sostenido, intentar convencerse puede generar más desconexión o frustración. No se trata de “debería gustarme”, sino de ver si con el tiempo aparece algo de atracción, aunque sea diferente a lo esperado.

    Desde lo relacional, lo importante es observar si hay deseo de cercanía, de contacto, de intimidad. A veces no hay una atracción explosiva, pero sí una sensación de bienestar que va creciendo.

    En resumen, sí, puedes enamorarte sin una atracción física inicial fuerte… pero no desde la obligación, sino desde la experiencia real con esa persona. Y si esa chispa no aparece con el tiempo, también es una información válida, no un fallo.


  • Buenos días, mi psiquiatra que llebo 10 años o más con ella, siempre me ha motivado a creer que

    Buenos días,

    mi psiquiatra que llebo 10 años o más con ella, siempre me ha motivado a creer que tengo inteligencia. Me costó mucho mi carrera con mi transtorno de ansiedad generalizada, nunca supe si por capacidad. Ella me dijo que no. Después estudié una lengua extrangera y esto lo superé bién. Me cuesta mucho estar sola conmigo mismo si algo no me interesa mucho. Puede ser que no tenga capacidad¿? o existe el miedo a encontrarse con uno? como debería tratarlo_

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo con tanta lucidez; se nota que llevas tiempo reflexionando sobre ti y buscando entender qué hay detrás de tus dificultades. Lo que describes no sugiere falta de capacidad intelectual, sino más bien una dinámica emocional ligada a la ansiedad y al miedo al vacío. Has conseguido metas muy exigentes —terminar una carrera, aprender un idioma—, algo que difícilmente logra alguien sin capacidad. Pero cuando la mente está marcada por años de ansiedad, es frecuente confundir el cansancio, la falta de motivación o el miedo a la calma con una supuesta “incapacidad”.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, el problema no está en lo cognitivo, sino en la relación que has construido contigo misma. Las personas con ansiedad generalizada suelen vivir con una mente hiperactiva, acostumbrada a anticipar, pensar y hacer. Cuando aparece el silencio o la soledad, surge inquietud, porque el sistema emocional no sabe descansar: la falta de estímulo se percibe como amenaza. No es que no tengas capacidad para concentrarte o disfrutar de la soledad, sino que aún no has aprendido a estar contigo sin que el pensamiento se convierta en preocupación.

    Esto puede trabajarse en terapia a través de dos caminos complementarios:
    por un lado, revisar las creencias profundas sobre tu propio valor y tu rendimiento, y por otro, entrenar la calma. Aprender a estar contigo no significa dejar de pensar, sino permitirte sentir sin exigirte resultados: observar, respirar, aceptar que la mente no siempre tiene que ser productiva. Con el tiempo, esa práctica va transformando el miedo a la soledad en un espacio de autoconocimiento.

    Tu psiquiatra tiene razón: la inteligencia está ahí, y tus logros lo confirman. Lo que necesitas ahora no es probar tu capacidad, sino reconciliarte con la idea de no tener que demostrarla constantemente. La ansiedad te hace dudar de ti, pero la evidencia de tu vida muestra lo contrario. Trabajar en terapia este miedo a estar contigo misma te ayudará a recuperar serenidad y confianza, y a descubrir que la soledad también puede ser un lugar seguro, no una amenaza.


  • Holaa soy muy nerviosa y me preocupo demasiado por las cosas sin importancia y necesito controlar es

    Holaa soy muy nerviosa y me preocupo demasiado por las cosas sin importancia y necesito controlar eso y mis nervios.. Sacan lo peor de mi y no quiero perder a mi familia por ello.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    ChatGPT ha detto:

    Gracias por abrirte con tanta sinceridad; se nota el malestar y el deseo real de cambiar. Vivir con una mente que se activa ante todo y que reacciona con nerviosismo constante puede ser muy agotador, y a la vez genera culpa cuando sientes que ese estado afecta a los que más quieres. Lo que te ocurre no es falta de control ni de carácter: es un sistema nervioso sobrecargado que aprendió a funcionar en alerta y que necesita reaprender a calmarse.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, la preocupación excesiva suele aparecer cuando el cuerpo y la mente han aprendido a confundir la tranquilidad con el peligro. A veces se crece en entornos donde estar pendiente de todo era la forma de protegerse o de mantener las cosas bajo control. Con el tiempo, ese patrón se convierte en un modo automático de vivir: se anticipa, se exagera el riesgo y se reacciona emocionalmente incluso ante lo pequeño. La clave no está en “dejar de preocuparte” de golpe, sino en entrenar tu mente para distinguir entre lo que realmente necesita atención y lo que solo activa tu sistema de alarma.

    Puedes empezar por pequeñas prácticas diarias que ayuden a bajar la tensión corporal: respiraciones profundas, pausas antes de responder, caminar sola unos minutos al día o practicar alguna actividad que te conecte con el presente (escuchar música, cocinar, moverte despacio). Son formas simples de enseñarle a tu cuerpo que no todo requiere una reacción. Y cuando notes que la preocupación sube, prueba a hacerte una pregunta calmada: “¿esto merece mi energía ahora, o puedo soltarlo un poco?”.

    Aun así, si sientes que los nervios están afectando tus vínculos, te recomiendo iniciar un proceso terapéutico, idealmente con un psicólogo que trabaje desde un enfoque integrador o sistémico. En ese espacio podrás entender de dónde viene esa forma de reaccionar, cómo se activa en las relaciones familiares y cómo regularla de manera más consciente. No se trata de cambiar tu personalidad, sino de recuperar serenidad y presencia, para que tus emociones no te dominen ni te alejen de los tuyos.

    Ten presente que esto tiene solución. La ansiedad y el nerviosismo no te definen: son mecanismos aprendidos, y todo lo aprendido puede desaprenderse. Con acompañamiento y constancia, puedes volver a sentirte más tranquila y en equilibrio, y fortalecer tus vínculos sin miedo a perderlos.


  • ¿Hay algún impedimento para que un psicólogo que sufre durante el desempeño de su profesión privada

    ¿Hay algún impedimento para que un psicólogo que sufre durante el desempeño de su profesión privada un proceso etiquetado de psicosis con rasgos esquizofrenoides, habiendo estado ingresado en varios centros psiquiátricos de forma intermitente, y finalmente, años después, tras recaidas por abandono del tratamiento, ya 'estabilizado' con la medicación, pueda ejercer legalmente su profesión? ¿Es necesario llegar hasta el punto de exigir un peritaje a trevés del INSS o Colegio Local de Psicólogos antes permitir su reincorporación? En caso afirmativo, ¿se le incapacitaría ineludiblemente de forma permanente para la práctica clínica? Recuperado, podría ser una incapacidad parcial incorporándose, cuanto menos, a otra profesión o labor no relacionada con la Psicología por lo que ya se ha comentado en este foro de consultas. ¿Cuáles son sus alternativas laborales entre las que les planteo o si hay otras dentro de la legalidad?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Tu consulta toca un tema complejo donde se cruzan lo clínico, lo legal y lo profesional. Intento ordenarlo para que quede claro:

    En primer lugar, un psicólogo —como cualquier otro profesional sanitario— puede atravesar un problema de salud mental, incluso episodios psicóticos o trastornos graves, y tras recibir tratamiento y estabilizarse con la medicación, no está automáticamente inhabilitado para ejercer. El derecho al trabajo y a la reinserción profesional también alcanza a quienes han pasado por procesos de enfermedad mental. Lo fundamental es si en la actualidad está clínicamente compensado, mantiene la adherencia al tratamiento y cuenta con las capacidades cognitivas, relacionales y de juicio necesarias para ejercer con seguridad y responsabilidad.

    En cuanto a si es obligatorio un peritaje: la normativa no establece que, por el solo hecho de haber tenido un diagnóstico de psicosis o ingresos previos, el Colegio Oficial de Psicólogos o el INSS deban intervenir para evaluar la aptitud profesional. Generalmente solo se recurre a informes médicos o a un dictamen de incapacidad cuando hay dudas fundadas de que la persona no puede desempeñar su labor con las garantías necesarias para los pacientes. Si la persona está estable, sigue tratamiento y cuenta con el aval de su equipo médico, puede retomar su práctica privada sin necesidad de un peritaje previo obligatorio.

    Respecto a la incapacidad: no se inhabilita de forma automática ni permanente a un psicólogo por haber tenido un trastorno psicótico. Solo si existe una incapacidad reconocida por el INSS —que puede ser parcial, total o absoluta según la gravedad y la repercusión en la capacidad laboral— se establecerían limitaciones. Por ejemplo, podría reconocerse una incapacidad parcial o incluso total para la actividad clínica si se considerara que los síntomas impiden garantizar la atención adecuada, pero no es algo “ineludible” ni irreversible: la evolución clínica y la respuesta al tratamiento son determinantes.

    En cuanto a las alternativas laborales:

    Si la persona está estable, puede reincorporarse a la práctica privada con seguimiento médico y autorregulación profesional, como hacen otros sanitarios con enfermedades crónicas.

    En caso de que se reconociera algún grado de incapacidad para la clínica directa, seguiría existiendo la posibilidad de trabajar en ámbitos relacionados con la psicología no asistencial (investigación, docencia, consultoría, recursos humanos, formación, proyectos sociales…).

    También puede reorientarse hacia otras profesiones, pero no es la única salida ni mucho menos la primera opción.

    En resumen: un proceso psicótico previo no inhabilita automáticamente a un psicólogo para ejercer. Lo determinante es la situación actual de estabilidad y las recomendaciones del equipo médico. El peritaje del INSS o de un Colegio Profesional solo sería necesario si hubiese dudas sobre la aptitud o si se solicitara una incapacidad. Y en cualquier caso, incluso con una incapacidad reconocida, existen alternativas profesionales dentro y fuera del campo de la psicología.


  • Buenas, cómo están? Tengo casi 25 años y todos los días me gusta encerrarme en mi habitación por las

    Buenas, cómo están? Tengo casi 25 años y todos los días me gusta encerrarme en mi habitación por las tardecitas entre media a 1 hora, escuchando música e imaginarme que soy un X personaje de película o serie; o creo mi propio personaje y hablo sola, bailo o actúo tendiendo esa idea.
    Mi pregunta es si esto está bien? O seria algún tipo de trastorno?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes, en sí mismo, no es un problema. De hecho, tiene bastante sentido si lo miramos como una forma de expresión y regulación emocional. Tienes una capacidad imaginativa alta y la utilizas de manera activa, casi como si crearas pequeñas escenas donde puedes sentir, expresarte y desconectar del día. Eso no es patológico por definición.

    La clave no está en “lo que haces”, sino en “cómo impacta en tu vida”. Por lo que cuentas, es un espacio acotado, de media a una hora al día, que eliges y controlas. Eso se parece más a un recurso personal que a un trastorno. Muchas personas canalizan su mundo interno a través de la música, la escritura, el baile o la actuación, y en tu caso todo eso se mezcla.

    Desde una mirada cognitiva, no hay pérdida de control ni interferencia clara. Tú decides cuándo entras y sales. Desde lo sistémico, además, parece un espacio propio que te permite regularte, algo que en sí es positivo.

    Se volvería problemático si empezara a ocupar gran parte del día, si te costara parar, si sustituyera tu vida real o si lo necesitaras para evitar emociones que no puedes gestionar de otra forma.

    También es importante que no lo vivas desde la vergüenza. El hecho de hablar sola o actuar no es señal de “locura”, sino de implicación emocional en lo que imaginas.

    No necesitas dejarlo si no te está limitando. Más bien puedes verlo como una capacidad creativa que, si quieres, incluso podrías canalizar hacia algo más estructurado (teatro, escritura, etc.).

    No estás haciendo nada “mal”. Estás usando tu mente de una forma muy viva.

    Y mientras tú tengas el control sobre eso, es un recurso, no un problema.


  • Mi problema es que fantaseo no 6 o 4 horas sino TODO EL DÍA llegué a un punto que me duele la cabeza

    Mi problema es que fantaseo no 6 o 4 horas sino TODO EL DÍA llegué a un punto que me duele la cabeza por tanto soñar y al final del día (o cuando los episodios de estas ensoñaciones se detienen) me odio por perder mi tiempo. En la universidad van 3 veces que repito el semestre a causa de este problema.
    Soy una persona que tiene demasiada ansiedad: muerdo cosas como lapices, plumas, o cualquier cosa que se encuentre cerca . También soy comedora compulsiva y tengo obesidad desde que tengo memoria. Mis manos y piernas se mueven y no me doy cuenta hasta que mi madre me regaña para que no lo haga.

    La verdad se me dificulta estar en mi realidad y concentrarme.

    ¿Qué necesito hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes refleja un nivel de sufrimiento profundo y sostenido en el tiempo. No se trata solo de que fantasees mucho, sino de que prácticamente todo tu día está absorbido por esas ensoñaciones, hasta el punto de generar dolor físico, reproches hacia ti misma y consecuencias muy serias como el hecho de haber repetido semestres en la universidad. Es comprensible que sientas frustración, enojo y hasta rechazo hacia ti misma al final del día, porque aunque la imaginación te ofrece un refugio, también te está alejando de tus objetivos y de tu vida real.

    La ensoñación excesiva, cuando ocupa tantas horas, suele estar vinculada con un intento de la mente de escapar de emociones difíciles, de ansiedad intensa o de vacíos que resultan muy dolorosos de sostener en la realidad. Lo que cuentas de morder lápices, moverte sin darte cuenta, comer de manera compulsiva y tener una sensación constante de inquietud y obesidad desde hace años señala que tu cuerpo y tu mente han estado buscando vías de descarga y alivio desde hace mucho tiempo. No es que te falte fuerza de voluntad ni disciplina, sino que tu sistema ha encontrado salidas poco saludables para regular una ansiedad que parece estar siempre presente.

    Lo que necesitas en este momento es un acompañamiento profesional que te ayude a poner orden en todo esto. Un proceso de psicoterapia puede trabajar contigo en entender de dónde viene esa ansiedad, por qué tu mente se refugia en fantasías interminables y cómo empezar a recuperar el control de tu atención y de tu vida cotidiana. Además, en tu caso sería recomendable una valoración médica y posiblemente psiquiátrica, porque a veces, cuando la ansiedad, los hábitos compulsivos y la ensoñación excesiva se combinan de manera tan intensa, puede ser necesario un apoyo farmacológico que te dé una base más estable desde la cual trabajar en terapia.

    Lo fundamental ahora es que no sigas luchando sola ni te culpes por cada día perdido, porque esa culpa solo refuerza el ciclo. Lo importante es dar el paso de pedir ayuda y empezar poco a poco a reconectar con la realidad, entrenar tu capacidad de concentración, aprender a regular tu ansiedad y encontrar alternativas más sanas para canalizar tu energía. La situación que vives no es irreversible ni define quién eres, es el resultado de un conjunto de mecanismos que se han ido instalando y que con apoyo adecuado puedes transformar. Tienes derecho a recuperar tu vida, a vivir con más calma y a confiar en que no estás condenada a seguir atrapada en esas ensoñaciones.


  • Hola, Tengo 48 años y nunca he tenido relaciones sexuales ni pareja. Solo he tenido una experiencia

    Hola,
    Tengo 48 años y nunca he tenido relaciones sexuales ni pareja. Solo he tenido una experiencia-abuso. Ahora me planteo la posibilidad de tener relaciones pero creo que es demasiado tarde.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    No es demasiado tarde, y lo que te está pasando tiene mucho sentido si se mira desde tu historia y no solo desde la edad.
    Cuando la primera experiencia sexual está ligada a abuso, el sistema aprende a asociar intimidad con peligro, pérdida de control o invasión.
    Eso no siempre se expresa como miedo evidente, a veces se convierte en evitación, en bloqueo o en dejar “en pausa” esa parte de la vida durante años.
    No es falta de capacidad, es una forma de protección que en su momento tuvo sentido.

    Ahora aparece algo importante: te lo estás planteando.
    Eso indica que hay una parte de ti que quiere abrir esa experiencia desde otro lugar, más elegido y más seguro.
    Y eso no depende de la edad, depende de cómo te sientas tú internamente.

    También es normal que surja la idea de “llego tarde” o “esto ya no es para mí”.
    Pero esas no son realidades, son interpretaciones construidas por el tiempo y por la comparación con otros.
    La intimidad no tiene una edad límite, tiene condiciones: seguridad, respeto y deseo propio.

    Aquí el foco no es “tener relaciones ya”, sino reconstruir primero tu relación con el cuerpo y con la cercanía.
    Poder sentir que decides tú, que marcas el ritmo, que puedes acercarte sin invadirte.
    A veces el paso previo no es la pareja, sino reconectar contigo sin presión.

    Dado tu punto de partida, trabajar esto en terapia, especialmente con un enfoque sensible al trauma, puede ayudarte mucho.
    No para “forzarte” a dar el paso, sino para que cuando lo des, sea desde elección y no desde deuda con la vida.

    No estás tarde, estás en el momento en que empiezas a poder elegirlo de otra manera.


  • Hola me enteré hace unas semanas de la ensoñación, me di cuenta y tengo si tomas de imaginar esenar

    Hola me enteré hace unas semanas de la ensoñación, me di cuenta y tengo sintomas de imaginar escenarios irreales y me cuesta trabajo concentrame en mi trabajo y me afecta mucho. Que consejo sería bueno para controlar estos tipos de casos?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando tiene bastante sentido y, de hecho, el primer paso importante ya lo has dado: darte cuenta. La ensoñación se vuelve problemática no por fantasear, sino cuando empieza a interferir con tu atención y tu vida diaria, como te está ocurriendo en el trabajo.

    Aquí no se trata de “dejar de imaginar”, sino de recuperar el control sobre cuándo lo haces y cuándo no. Ahora mismo parece que la ensoñación te está llevando a ti, en lugar de que tú la dirijas.

    Desde un enfoque práctico, lo primero es identificar qué la activa. Muchas veces aparece con el aburrimiento, la música, la soledad o tareas poco estimulantes. Detectar esos momentos te permite anticiparte.

    Después, en lugar de intentar eliminarla de golpe (que suele generar más efecto rebote), es más útil acotarla. Por ejemplo, permitirte un rato concreto al día para fantasear de forma consciente, y fuera de ese momento, entrenar el “volver”. Volver significa darte cuenta de que te has ido y traer la atención de nuevo a lo que estabas haciendo, sin enfadarte contigo.

    A nivel cognitivo, es clave dejar de luchar contra el pensamiento. Cuanto más te dices “no debería estar pensando esto”, más se activa. Es más efectivo reconocerlo (“me he ido otra vez”) y redirigir.

    También ayuda mucho anclarte al presente: moverte, cambiar de postura, usar estímulos físicos (frío, tacto), dividir las tareas en pasos pequeños para que tu mente tenga algo concreto a lo que agarrarse.

    Desde lo más profundo, la ensoñación suele estar cubriendo algo: necesidad de evasión, de estímulo, de regulación emocional. Si eso no se atiende, el hábito vuelve.

    Si ves que te supera o que no logras reducirla, trabajarla en terapia (especialmente desde enfoques cognitivo-conductuales o metacognitivos) suele dar buenos resultados.

    No estás perdiendo el control, estás en un hábito que ha crecido demasiado.

    Y los hábitos, con estrategia y constancia, se pueden reeducar.


  • Hola, tengo 27 años y tengo fantasías desde los 16 sueños cosas como que salgo con un famoso o soy u

    Hola, tengo 27 años y tengo fantasías desde los 16 sueños cosas como que salgo con un famoso o soy una actriz de tal película y lo hago casi todo el día mientras hago mis cosas como limpiar o trabajar mientras escucho música, me cuesta mucho concentrarme o me pierdo cosas importantes solo por fantasear,... que tengo? que me pasa? Como dejo de hacerlo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que compartes se parece mucho a lo que hoy se denomina ensoñación excesiva (maladaptive daydreaming), un fenómeno en el que la persona dedica gran parte del día a imaginar historias muy elaboradas, como si fueran películas o series en las que es protagonista, al punto de que estas fantasías terminan interfiriendo en la concentración, en el trabajo o en la vida cotidiana. No aparece todavía como diagnóstico oficial en manuales como el DSM-5, pero está siendo objeto de estudio porque afecta a muchas personas que lo viven de manera parecida a como lo describes.

    Es importante subrayar que fantasear en sí mismo no es malo. La imaginación es una capacidad muy valiosa, puede ayudarte a regular emociones, a sobrellevar la soledad o incluso a estimular la creatividad. El problema comienza cuando esas fantasías se vuelven tan absorbentes que te distraen de lo que necesitas hacer, te restan atención en lo cotidiano y dejan la sensación de no tener control sobre ellas. En ese punto, más que un recurso, se convierten en una especie de vía de escape compulsiva que impide estar presente en la vida real.

    La experiencia que describes —fantasear desde hace años, con escenas muy detalladas, acompañadas de música, al punto de perder concentración— encaja con este patrón. No significa que “tengas algo grave”, sino que tu mente ha aprendido a refugiarse en ese mundo imaginario cada vez que necesita alivio o desconexión, y ese hábito se ha consolidado con el tiempo.

    Para empezar a cambiarlo, en terapia se trabajan tres aspectos:

    Tomar conciencia de los momentos en los que entras en las fantasías y de qué emociones las disparan (aburrimiento, ansiedad, soledad, estrés).

    Entrenar la atención mediante técnicas de mindfulness y ejercicios de concentración que te ayudan a traer tu mente de vuelta al presente.

    Encontrar alternativas: actividades creativas, sociales o corporales que te permitan canalizar esa necesidad de imaginar sin quedarte atrapada en ella.

    No se trata de eliminar por completo tu capacidad de soñar despierta, sino de recuperar el equilibrio, para que las fantasías sean un recurso que te enriquezca y no una interferencia constante. Con apoyo psicológico puedes aprender a regular esta tendencia y a reconectar con la vida real sin renunciar a tu parte imaginativa.


  • Yo padezco de ensoñación y tengo esto desde muy pequeña. Veo que personas comentan que pasan hasta 3

    Yo padezco de ensoñación y tengo esto desde muy pequeña. Veo que personas comentan que pasan hasta 3 y 5 horas. Pero mi situación es peor, pues paso hasta 16 horas o más... desde que me levanto hasta que me duermo. Quiero tener una vida saludable, aceptarme y aprender a afrontar los problemas que tengo ya que eso es el causante de que tenga ensoñación.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que compartes muestra la magnitud de tu malestar y al mismo tiempo la lucidez con la que reconoces lo que te está ocurriendo. No es lo mismo pasar unas horas al día fantaseando que vivir prácticamente toda la jornada atrapada en ensoñaciones que consumen tu energía, tu tiempo y tu capacidad de estar en la vida real. Cuando la imaginación ocupa hasta 16 horas diarias, ya no estamos hablando de un recurso pasajero, sino de un patrón compulsivo que se convierte en una forma de escapar del dolor, la ansiedad o los conflictos que resultan difíciles de afrontar.

    Es importante subrayar que no estás sola en esto. Muchas personas experimentan la llamada ensoñación excesiva y aunque aún no aparezca como diagnóstico oficial, cada vez se reconoce más como un fenómeno que interfiere seriamente en la vida. La raíz, como tú misma intuyes, no está en la fantasía en sí, sino en los problemas emocionales y vitales que hacen que tu mente busque un refugio tan prolongado. Fantasear es una manera de sobrevivir, pero al mismo tiempo te deja con la sensación de no vivir de verdad.

    El camino hacia una vida más saludable pasa por dos niveles. Por un lado, trabajar en terapia para aprender a regular tu ansiedad, poner límites a la compulsión de soñar despierta y recuperar tu capacidad de concentración. Esto incluye entrenar la atención plena, generar rutinas que te anclen en lo cotidiano y sustituir progresivamente las horas de ensoñación por actividades que te den satisfacción real. Por otro lado, es fundamental profundizar en las causas de fondo: qué emociones, vacíos o heridas hacen que necesites escapar tantas horas, y aprender a afrontarlas de manera más sana y compasiva contigo misma.

    Aceptar lo que te ocurre no significa resignarte, sino dejar de pelear contra ti y empezar a transformar ese mecanismo en otra cosa. La ensoñación no te define, es un síntoma de que llevas mucho tiempo intentando protegerte de algo. Con apoyo adecuado es posible recuperar el control, reducir el tiempo perdido y volver a sentirte presente en tu vida. El hecho de que hoy lo expreses con tanta claridad ya es el primer paso hacia el cambio: ponerlo en palabras, reconocerlo y atreverte a pedir ayuda. Desde ahí empieza la verdadera salida.


  • Desde muy pequeña siempre ha sido así fantaseando la mayor parte del día no puedo concentrarme , pre

    Desde muy pequeña siempre ha sido así fantaseando la mayor parte del día no puedo concentrarme , prefiero escuchar musica o encerrarme en mi habitación a imaginar sin darme cuenta de las horas que pasen me olvidó de mis obligaciones eso me ha afectado mucho en la escuela y en mis habilidades sociales, siempre creí que era algo normal que se pasaría con el tiempo pero ahora a mis 19 años ha sido cada vez más frecuente y no puedo parar mi pregunta sería ¿ Cómo podría solucionar ésto o si tiene cura.?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que describes encaja mucho con lo que se conoce como ensoñación excesiva o inadaptada, y entiendo tu preocupación porque no es solo “imaginar mucho”, sino sentir que se te van las horas, que te desconectas de tus obligaciones y que eso ya afecta a la escuela, a tu vida social y a tu bienestar. No es simplemente una costumbre adolescente ni algo que desaparezca por sí solo, porque a los 19 años sigue teniendo un peso muy fuerte en tu día a día.

    Lo primero es tranquilizarte: no se trata de una enfermedad incurable ni de algo que te vaya a hacer perder el contacto con la realidad. Sabes perfectamente que son fantasías, y eso marca la diferencia con otros problemas. Lo difícil es que tu mente ha aprendido a usarlas como una especie de refugio, un espacio donde te sientes mejor que en lo cotidiano, y por eso cada vez vuelves más a ellas. Desde un enfoque cognitivo, lo que ocurre es que tu atención se engancha a esas escenas porque son más estimulantes que tus tareas reales, y desde lo sistémico se ve también cómo esta dinámica ha ido limitando tus vínculos y oportunidades de crecer en lo social y lo académico.

    La buena noticia es que sí se puede trabajar. En terapia se suele empezar por regular la ansiedad y la atención, aprender técnicas para volver al presente (como mindfulness o ejercicios de anclaje), establecer rutinas que marquen espacios para estudiar, relacionarte y también, si lo necesitas, un tiempo limitado para dejar volar la imaginación. El objetivo no es quitarte las fantasías de golpe, sino recuperar el equilibrio para que tu vida real vuelva a ocupar el centro.

    No existe una “cura” rápida, pero sí un proceso de mejora clara cuando se aborda con acompañamiento. Buscar ayuda psicológica puede darte herramientas para retomar el control de tu tiempo, reforzar tu motivación y poco a poco ir saliendo del aislamiento. Has dado el paso más importante: darte cuenta de que no es solo un hábito, sino algo que necesitas trabajar para recuperar tu vida.


  • Buenas, tengo 21 y suelo fantasear varias horas por día desde que los 5 años (tengo recuerdos de hac

    Buenas, tengo 21 y suelo fantasear varias horas por día desde que los 5 años (tengo recuerdos de hacerlo). admito que la realidad me causa ansiedad, miedo y frustración. no puedo aceptar lo que soy ni me gusta mi vida. me refugio en las ensoñaciones para tener un placer interno. desde chiquita que tengo problemas para hacer amigos (literal no hablo con absolutamente nadie) y evito todo tipo de contacto social con grupos sociales por miedo al rechazo. ahora me perjudica mucho la falta de atención a una cosa: no puedo terminar de hacer una actividad porque se me vienen 1000 cosas pendientes y me desespera no hacerlas ya. por ejemplo, ahora estaba haciendo un trabajo y me acordé de este problema y llegué acá. hago terapia desde hace 7 meses y me diagnosticaron trastorno de angustia, pero siento que estoy estancada y que hago todo mal. solo quiero desaparecer.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que compartes refleja una carga muy grande de sufrimiento y, al mismo tiempo, una enorme valentía al ponerlo en palabras. Has estado refugiándote en la ensoñación desde muy pequeña porque la realidad te resultaba demasiado difícil, y esa estrategia te ha dado un alivio interno y una manera de sobrellevar la ansiedad, la frustración y el miedo al rechazo. El problema es que con el paso del tiempo ese refugio se ha vuelto tan absorbente que ahora te impide conectar con la vida que quieres tener, avanzar en tus estudios o proyectos y sentirte en paz contigo misma.

    Entiendo que sientas que la terapia no te está sacando del estancamiento. A veces ocurre que, cuando hay tantos años de hábitos de evitación y de dolor acumulado, el cambio no se da de manera rápida ni lineal. Eso no significa que estés “haciendo todo mal”, sino que el proceso requiere paciencia, ajustes en la estrategia terapéutica y, sobre todo, mucha autocompasión contigo misma. Nadie elige tener ansiedad desde la infancia ni quedarse atrapado en un mundo imaginario; ha sido tu manera de sobrevivir.

    Lo que necesitas ahora es aprender poco a poco a reconectar con la realidad sin que eso te resulte insoportable. La ansiedad que sientes frente al contacto social, frente a tus actividades diarias o incluso frente a tu propia identidad no se resuelve de golpe, pero sí se puede ir trabajando. Con el tiempo, la terapia debería ayudarte a regular tu mente dispersa, a manejar la angustia que aparece cuando piensas en todo lo pendiente y a empezar a dar pasos muy pequeños que te acerquen a la vida real de forma más segura y menos amenazante.

    Quiero subrayar algo esencial: el hecho de que pienses en desaparecer muestra lo fuerte que es tu dolor, pero también es una señal de alarma. No tienes que cargar sola con estas ideas. Si en algún momento sientes que podrías hacerte daño, busca ayuda urgente, llama al 112 si estás en España o al número 024 de atención 24 horas para crisis. Si estás en otro país, busca el teléfono de emergencias o líneas de apoyo locales. Tu vida vale y merece ser cuidada.

    El camino no consiste en dejar de fantasear de la noche a la mañana ni en cambiar todo lo que eres de golpe. Se trata de aprender a aceptar tu historia sin odiarte por ella y de empezar a construir, poco a poco, una forma de vivir donde la imaginación siga siendo un recurso, pero no un lugar de encierro. El hecho de que ya estés en terapia y que hoy escribas esto demuestra que quieres salir adelante. Aunque ahora no lo sientas, hay salida y hay futuro.


  • Tengo 56 años soy docente y soy muy insegura mi voz en público cada vez es más temblorosa y hablo co

    Tengo 56 años soy docente y soy muy insegura mi voz en público cada vez es más temblorosa y hablo como niñita ... ya estoy como viejita y cada día es peor...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que te está pasando no es que “te estés haciendo peor” ni que estés perdiendo capacidades, es más bien un círculo que se ha ido reforzando con el tiempo. Cuanta más atención pones a tu voz, más se activa tu inseguridad, y cuanto más insegura te sientes, más se altera la voz. No es un problema de edad, es un problema de autoobservación y tensión.

    Desde una mirada cognitiva, probablemente hay un diálogo interno muy exigente mientras hablas: “se me nota”, “estoy temblando”, “no lo hago bien”. Ese foco en ti misma hace que pierdas conexión con lo que estás diciendo, y el cuerpo entra en alerta. La voz entonces se vuelve más fina, más temblorosa, más infantilizada, no porque tú seas así, sino porque tu sistema está en modo defensa.

    Desde lo relacional, además, puede que sin darte cuenta estés adoptando una posición más insegura frente al grupo, como si tuvieras que protegerte o no ocupar demasiado espacio. Y eso también se expresa en la voz.

    La clave no es forzarte a “hablar mejor”, sino cambiar dónde está tu atención. Cuando hablas, en lugar de escucharte a ti misma, intenta colocarte en lo que quieres transmitir. La voz se regula mejor cuando está al servicio del mensaje, no del control.

    También ayuda trabajar el cuerpo: respirar más profundo, no solo desde el pecho, sino desde el abdomen, soltar tensión en mandíbula y garganta. La voz necesita espacio, no presión.

    Y algo importante: no luches contra el temblor. Cuanto más intentas eliminarlo, más aparece. Si puedes permitir que esté ahí sin interpretarlo como un fallo, pierde fuerza.

    Esto no es un deterioro, es un patrón aprendido que se ha ido consolidando. Y eso significa que también se puede modificar.

    Con un trabajo adecuado (incluso con apoyo de terapia o entrenamiento en voz), es algo que puede mejorar mucho.

    No has perdido tu voz. Está atrapada bajo la tensión.


  • Buenas, tengo 20 años creo que padesco de ensoñación execiva, y como mis ensueños son con famosos te

    Buenas, tengo 20 años creo que padesco de ensoñación execiva, y como mis ensueños son con famosos tengo una duda, ellos pueden saber que tengo ensueños con ellos yo se que es una pregunta rara e incluso tonta pero me causa bastante ansiedad pensar que ellos pueden saber lo que imagino, aunque no son cosas malas me daria mucha vergüenza

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que estás sintiendo es más común de lo que piensas, y no es una pregunta “tonta”. Cuando una persona vive ensoñación excesiva, las fantasías son tan vívidas que a veces parece que tu mente y la realidad se mezclan un poco. Eso hace que surjan dudas como “¿y si los demás se dan cuenta de lo que imagino?”.

    Puedes quedarte tranquilo: nadie, ni siquiera las personas famosas con las que fantaseas, puede saber lo que imaginas. Los pensamientos son privados, no se transmiten ni se perciben a distancia. Lo que pasa es que, cuando hay ansiedad, la sensación interna es tan fuerte que la mente interpreta como si pudiera “salir” o “verse desde fuera”, y eso genera vergüenza y miedo.

    Lo que describes no es un signo de que estés loco ni de que tengas poderes especiales; es simplemente la combinación de fantasías intensas con ansiedad, que hace que te cueste separar lo que sientes dentro de ti de lo que pasa en el mundo exterior. Si tus ensoñaciones te producen vergüenza o ansiedad, o te quitan mucho tiempo y energía, puede ayudarte trabajarlo con un profesional de la salud mental para aprender a regularlas y a reducir ese miedo.

    Pero puedes estar seguro de que tus pensamientos son solo tuyos, nadie puede leerlos ni saberlos a menos que tú los compartas. Esa es la base de la privacidad mental.


  • Si mis ensueños son con famosos ellos pueden saber o sentir lo que imagino?, llevo años haciéndome e

    Si mis ensueños son con famosos ellos pueden saber o sentir lo que imagino?, llevo años haciéndome esta pregunta y no encuentro respuesta, e Llegado a un punto en dónde me da mucha ansiedad pensar que ellos pueden saber lo que imagino, aunque no son cosas malas pero me daria mucha vergüenza

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Puedes quedarte totalmente tranquila: nadie, ni siquiera los famosos sobre los que fantaseas, puede saber lo que imaginas. Tus pensamientos son completamente privados; no se transmiten ni se “perciben” a distancia, y no existe ningún mecanismo por el cual otra persona pueda enterarse de lo que pasa dentro de tu cabeza si tú no lo dices o lo escribes.

    Lo que te está ocurriendo es algo muy común cuando hay ensoñación excesiva y ansiedad: las fantasías son tan vívidas que tu mente empieza a tratar lo imaginado casi como si fuera un acto real, y eso puede hacerte sentir vergüenza o miedo de que otros “lo noten”. Pero esa sensación no refleja una realidad externa, sino la intensidad con la que vives tu mundo interior.

    No es una señal de que estés “loca” ni de que tengas un poder extraño, sino una mezcla de imaginación muy activa con ansiedad. Trabajar esa ansiedad y aprender a regular tus ensoñaciones —por ejemplo con un psicólogo que conozca el tema— suele ayudar mucho a que desaparezca esta preocupación y puedas disfrutar de tu creatividad sin miedo.

    Así que, aunque tus fantasías sean muy vívidas, siguen siendo solo tuyas. Nadie puede leerlas, sentirlas ni enterarse de ellas si tú no las compartes.


  • Hola soy una mujer de 37 años.y cada vez que salgo de mi casa.salgo con miedo de querer ir al baño h

    Hola soy una mujer de 37 años.y cada vez que salgo de mi casa.salgo con miedo de querer ir al baño hacer el numero 2 se me sube mas el miedo cuando en la parte donde estoy o voy no hay baño.me vienen miles de pensamientos que no puedo controlar aun en mi propia casa.de que me den ganas y los baños este ocupados. Y cuando entro al baño doy del cuerpo y otras veces no.pero me siento por unos minutos y no hago nada.después de eso me siento tranquila pero de nuevo me viene el miedo y evito no comer en la calle.que puedo hacer me siento muy triste y decepcionada.odio esto de mi

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por contarlo con tanta honestidad; lo que estás viviendo es muy angustiante y a la vez más común de lo que parece. No estás sola, y lo que describes —ese miedo intenso a necesitar el baño, los pensamientos repetitivos y la sensación de pérdida de control— no significa que estés “loca” ni que haya algo malo en ti, sino que estás atrapada en un ciclo de ansiedad anticipatoria y control corporal que puede tratarse con éxito.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que ocurre es que tu mente ha asociado la necesidad de ir al baño con la posibilidad de “perder el control” o pasar una situación vergonzosa. A partir de ahí, cada vez que sales o imaginas no tener acceso a un baño, el cuerpo entra en alerta: se activa el miedo, el intestino se tensa, y eso provoca sensaciones reales en el cuerpo (presión abdominal, urgencia, ganas falsas). Esa experiencia confirma el temor y refuerza el círculo: “ves, sabía que me iba a pasar”. Con el tiempo, el miedo se generaliza y aparece incluso en casa, como un reflejo condicionado.

    La buena noticia es que este tipo de ansiedad se puede trabajar y superar. Te recomiendo buscar un psicólogo clínico o sanitario especializado en ansiedad o en terapia cognitivo-conductual. En terapia se enseña a romper la asociación entre el miedo y la necesidad fisiológica, a través de exposición gradual, reeducación corporal y manejo de pensamientos intrusivos. También se trabaja la respiración diafragmática y el control de la atención para que el cuerpo vuelva a sentirse seguro.

    Mientras tanto, puedes empezar con algunos pasos sencillos:
    – No te castigues ni te obligues a evitar lugares. Cada vez que evitas salir o comer fuera, el miedo se refuerza. Intenta exponerte de manera progresiva, en entornos donde te sientas acompañada o segura.
    – Entrena la calma corporal antes de salir de casa: respira profundamente, lleva la atención al abdomen y recuerda que las ganas de ir al baño generadas por el miedo son una respuesta del sistema nervioso, no una necesidad real.
    – Cambia el diálogo interno: en lugar de “seguro me van a dar ganas”, di “mi cuerpo está nervioso, pero esto no significa que pase nada grave”.

    Esto que vives no define quién eres, y tiene tratamiento. Con un proceso terapéutico adecuado puedes recuperar la libertad de salir sin miedo, disfrutar sin preocuparte de los baños y volver a confiar en tu cuerpo. El primer paso ya lo diste al hablarlo: ahora lo más importante es que busques ayuda profesional, porque no tienes que seguir viviendo con este miedo; se puede aliviar, y completamente.


  • Después de tantos años sin saber qué me pasaba, sin poder entender mi situación, hoy por fin he desc

    Después de tantos años sin saber qué me pasaba, sin poder entender mi situación, hoy por fin he descubierto que padezco ensoñación excesiva desde que soy un niño, resulta que prácticamente experimento cada uno de sus síntomas desde que tengo uso y razón, es una pena porque con 27 años no creo que pueda desprenderme de esta condición, no puedo parar de fantasear aunque sé perfectamente que lo que estoy viviendo constantemente en mi cabeza no es real, normalmente voy al trabajo, hago mi vida normal y nadie sospecha que dentro de mi cabeza hay un mundo de fantasías que me animan a seguir viviendo y afrontar la realidad, la que ahora es dura y triste pero que en algún momento fue placentera e igual practicaba la ensoñación excesiva. En mis fantasías soy quién quiero ser, hago sonreír a los demás, provoco estímulos en ellos, tengo capacidades y dones únicos, soy especial, soy cantante, soy poderoso y misericordioso, soy bueno, soy un salvador, dentro de mi está la cura para tantas enfermedades mortales, llego en ocasiones a ser un poco malo, puedo ser quien quiero ser y es difícil parar estas enociones principalmente cuándo escucho música, corro, estoy en un columpio, voy en coche, bus, o en ciertas actividades que pueda percibir movimiento, velocidad, impulso o escuchar música, oler esas gotas de agua lluvia cuándo chocan con el polvo, sentir ese aire que sopla tan fuerte, aunque también puedo experimentarlo al acostarme o sencillamente estando quieto aunque mucho menos que cuándo estoy en movimiento. Es difícil mantener la ensoñación cuándo me encuentro en presencia de otros, aunque normalmente y ocasionalmente también suelo practicarlo.

    Lo bueno de esto : Que puedo afrontar mi realidad, mis temores, qué puedo ser quién quiero ser aunque en la vida real sea incapaz de ser esa persona. En fin, la ensoñación excesiva es mi tabaco, mi droga, mi paz, mi pastilla para el dolor y la vía de escape a mi sufrimiento real, ese que duele en lo más profundo de mi ser y que es tan real.

    Lo malo: Que trae consigo frustración, pérdida de interés por vivir o realizar actividades productivas que puedan crecerme como ser humano, tiempo que pierdo de disfrutar con mi seres queridos o dedicarlo a mi persona o físico. Un fuerte choque entre la realidad y la fantasía que finalmente culmina en la aceptación de que la realidad es mi verdad y qué la fantasía es una mentira que disfraza mi mente para calmar tanto dolor, tristeza, deseos de volver a vivir momentos, volver hacer un niño, ser esa persona que quisiera ser qué no soy ni posiblemente seré en la vida.

    Lo que más duele: Entender y aceptar que lo que estás construyendo en tu mente no es real, vivir con miedo de que los demás te vean cualquier comportamiento extraño extraño que les alerte de que no eres normal.

    Puedo vivir sin practicar este comportamiento: La respuesta es no, definitivamente no.

    Quisiera dejar de se practicar está ensoñación excesiva: Sí.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por abrirte así, porque lo que describes es muy íntimo y, al leerlo, se nota que llevas mucho tiempo reflexionando sobre tu experiencia. Lo que llamas ensoñación excesiva es algo que en los últimos años se ha empezado a reconocer más en psicología; no aparece como diagnóstico oficial en el DSM, pero cada vez hay más estudios y testimonios que muestran cómo puede funcionar como una especie de “mundo paralelo” muy vívido que alivia, acompaña y da sentido, pero que también roba tiempo, energía y contacto con la vida real.

    Que la uses como vía de escape no significa que estés loco ni que haya algo irremediablemente mal en ti. Significa que tu mente, desde muy pequeño, encontró en la fantasía una estrategia para regular dolor, carencias y frustraciones. Muchas personas con historias difíciles, con soledad o con ansiedad crónica desarrollan este mecanismo. En tu caso se ve muy claro: en las fantasías eres valioso, amado, poderoso, capaz; en la realidad te sientes limitado y con dolor. La fantasía te calma, pero al mismo tiempo te frustra porque te aparta de experiencias reales.

    A los 27 años no es “demasiado tarde”. Los hábitos de la mente son plásticos y se pueden trabajar. Lo que suele ayudar no es intentar eliminar la ensoñación de golpe —eso casi siempre fracasa— sino aprender a regularla y sustituir parte de ella por experiencias reales que te nutran. Esto implica terapia especializada para trabajar la ansiedad y la autopercepción, técnicas para reconducir la imaginación (por ejemplo, reservar tiempos concretos para fantasear en vez de hacerlo todo el día), y un trabajo de fondo para construir identidad, autoestima y vínculos reales.

    La ensoñación excesiva no te define, es un mecanismo que te sirvió y que ahora puedes empezar a transformar. No tienes que avergonzarte: hay comunidades enteras de personas que viven algo similar, y cada vez hay más terapeutas que saben acompañarlo. Con ayuda, paciencia y pasos graduales es posible que ese mundo interior deje de ser una cárcel y se convierta en una fuente creativa compatible con una vida más plena afuera. Tú ya has dado el primer paso, que es reconocerlo y querer cambiarlo. Eso, en sí mismo, ya es una señal de esperanza.


  • Yo tengo síntomas de ensoñación exsesiva, todos los días imagino situaciones que me gustaría que me

    Yo tengo síntomas de ensoñación exsesiva, todos los días imagino situaciones que me gustaría que me pasarán, imagino a personas, hablo con esas personas, y me da una sensación de bienestar imaginar eso, también sufro de ansiedad y tengo dificultad para concentrarme.
    Entonces tendría que ir a terapia? Darán pastillas?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que cuentas encaja mucho con lo que se conoce como ensoñación excesiva: dedicar gran parte del día a imaginar escenas muy detalladas que generan bienestar, pero que al mismo tiempo dificultan la concentración y se asocian con ansiedad. No es un trastorno oficial en los manuales diagnósticos, pero cada vez se reconoce más en psicología porque muchas personas lo viven como tú.

    Ir a terapia sí puede ayudarte, sobre todo porque no se trata solo de “dejar de imaginar”, sino de aprender a regular cuándo y cómo lo haces, entender qué papel cumple esa fantasía en tu vida emocional y entrenar estrategias para manejar la ansiedad y mejorar la atención. Un psicólogo puede darte herramientas concretas para que las ensoñaciones no te controlen y para que la ansiedad no se convierta en el motor que las alimenta.

    Respecto a las pastillas, normalmente no hay un fármaco específico para la ensoñación excesiva. A veces, si la ansiedad o la dificultad de concentración son muy intensas, un psiquiatra puede valorar la medicación para esos síntomas concretos, pero no siempre es necesario. El tratamiento principal suele ser la terapia psicológica, y la medicación solo se considera si el malestar es muy alto o si hay un trastorno asociado (ansiedad generalizada, depresión, TDAH, etc.).

    Lo importante es que no te quedes con la duda ni lo vivas solo. Buscar ayuda no significa que estés “mal de la cabeza”, sino que quieres entender mejor lo que te pasa y aprender a manejarlo. Y eso, ya de por sí, es un primer paso muy valioso.


  • ¿Qué consecuencias puede tener el tener un psicólogo con Síndrome de Asperger?

    ¿Qué consecuencias puede tener el tener un psicólogo con Síndrome de Asperger?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    La pregunta es comprensible, pero tal como está planteada puede llevar a una idea que conviene matizar. Tener un psicólogo con Trastorno del Espectro Autista no implica automáticamente consecuencias negativas ni positivas por sí mismas. No es la etiqueta lo que determina la calidad terapéutica, sino cómo esa persona trabaja, se adapta y se vincula contigo.

    Desde una mirada clínica, puede haber particularidades. Algunos profesionales con este perfil tienden a ser muy directos, estructurados y claros, lo cual para ciertos pacientes es muy útil porque reduce ambigüedad y da seguridad. También pueden tener gran capacidad de análisis y coherencia.

    Al mismo tiempo, puede haber retos si el paciente necesita mucha lectura emocional implícita, matices relacionales o contención muy sutil. En esos casos, puede sentirse menos comprendido si no hay un buen ajuste entre ambos estilos.

    Aquí entra lo importante desde lo sistémico: la terapia es una relación. No se trata de si el psicólogo “es o no es”, sino de si hay sintonía, si te sientes entendido, si puedes expresarte con libertad y si el proceso te ayuda.

    Desde lo cognitivo, centrarse en la etiqueta puede generar sesgos (“no me va a entender”, “será frío”), que influyen más en la experiencia que la realidad del vínculo.

    La pregunta más útil no es “qué consecuencias tiene”, sino “cómo me siento yo con este profesional y si me está ayudando”.

    Si hay conexión, claridad y avance, el diagnóstico del terapeuta pasa a un segundo plano.
    Si no lo hay, independientemente de cualquier condición, es válido buscar otro profesional.

    No es una limitación automática, es una variable más dentro de la relación terapéutica.

    Y lo decisivo siempre es el encaje entre ambos.


Preguntas populares

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