Preguntas de pacientes (249)
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Desde que tenia 9 años de edad, iniciaron mis primeras ensoñaciones, y siempre eran sobre los person
Desde que tenia 9 años de edad, iniciaron mis primeras ensoñaciones, y siempre eran sobre los personajes de mis series animadas favoritas. Al inicio no era capaz de mantener esos "pensamientos" (como les llamaba cuando era pequeña) y no podía imaginarme ni la voz, ni la cara de los personajes que se mantenían en mi cabeza realizando las historias que yo deseaba. Al principio, no era ni capaz de imaginarme el escenario. Pero ahora, tengo 21 años, y esas historias fueron evolucionando hasta el grado de no solamente interpretar la voz de mi personaje de anime favorito, sino también un escenario con diversos detalles y demás. A parte de que con los años invente mis propios personajes con distintas historias de diversos géneros (fantasía, superhéroes, amor, e incluso gore, siendo este ultimo en el que no me gusta continuar esas historias de gore xq me afectan mi humor). He inventado de todo (gemelos, trillizos, por ejemplo) pero siempre tengo un protagonista. Cuando le hable de esto a mi psicóloga hace tres años me diagnostico de esquizofrenia, pero recién me doy cuenta que existe la ensoñación excesiva, y nunca antes había interpretado esas historias como soñar despierta, siempre la llame "las historias en mi cabeza o mis pensamientos". Aunque sea muy interactiva y con poca vida social, me gusta seguir creando esas historias, y mas cuando escucho música para otorgar fondo y drama.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartirlo con tanta claridad; lo que describes está contado con una conciencia y un nivel de detalle muy valiosos, y refleja que llevas muchos años observando y tratando de entender algo muy íntimo de ti. Lo que relatas no encaja necesariamente con una esquizofrenia, sino mucho más con lo que hoy se conoce como ensoñación excesiva o maladaptive daydreaming, un fenómeno en el que la persona se sumerge en fantasías muy elaboradas, con personajes, escenarios y emociones intensas, que funcionan casi como una vida paralela imaginaria.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, estas ensoñaciones suelen cumplir una función reguladora y creativa. En la infancia y la adolescencia, cuando uno necesita refugio o estimulación emocional y no la encuentra del todo fuera, la mente desarrolla este espacio interno para compensar carencias, elaborar emociones y canalizar la imaginación. En tu caso, parece que esa capacidad creativa se volvió muy sofisticada, tanto que hoy puede convivir contigo como una parte importante de tu mundo interior.
La diferencia clave con la esquizofrenia es que en tu relato hay conciencia plena de que son historias creadas por ti, sin pérdida del sentido de la realidad. Sabes distinguir entre fantasía y vida real, y además expresas cómo algunas historias te afectan emocionalmente o decides detenerlas, lo que muestra control y autoconciencia. En la esquizofrenia, en cambio, hay pérdida de límites entre lo interno y lo externo, experiencias perceptivas que la persona cree reales (alucinaciones, delirios), cosa que en tu descripción no aparece.
No obstante, aunque no parezca un trastorno psicótico, sí puede tratarse de un patrón de ensoñación muy absorbente, que en ciertos momentos limite tu concentración o tu contacto con la realidad cotidiana. Si esto ocurre, la idea no es eliminar tu mundo interior —que es una fuente de creatividad y expresión—, sino equilibrarlo, aprender a entrar y salir de él a voluntad, y comprender qué necesidad emocional o relacional estás satisfaciendo cuando fantaseas.
Te recomiendo buscar un psicólogo clínico con enfoque integrador o constructivista-sistémico, alguien que pueda escuchar tu experiencia sin patologizarla y ayudarte a entender su sentido, en lugar de etiquetarla rápidamente como esquizofrenia. Puedes mencionar explícitamente la posibilidad de ensoñación excesiva para que se valore con cuidado, revisando tu historia completa y tu funcionamiento actual.
No estás sola ni “rara” por esto. Muchas personas con una imaginación intensa y una mente viva desarrollan mundos internos así; la diferencia está en aprender a usarlos como recurso y no como escape. Con la orientación adecuada, puedes mantener tu creatividad y al mismo tiempo vivir plenamente en tu presente, sin miedo ni culpa por tener una mente que imagina tanto.
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Hola! No conocía esta página, pero me ha resultado muy interesante. Os cuento brevemente. Últimament
Hola! No conocía esta página, pero me ha resultado muy interesante. Os cuento brevemente. Últimamente, creo que sueño demasiado despierto, hasta el punto que empiezo a sentir que algo no cuadra. No me afecta en el día a día, el trabajo y mis relaciones sociales y demás, todo bien, pero si es cierto que empiezan a ser recurrentes estas fantasías, o mundos paralelos o lo que sea. No sé si es porque me siento solo, la crisis de los 40, alguna insatisfacción, que mi cabeza me pide a gritos un cambio... en fin, ni idea. La consulta es, si esto quizás sea pasajero (todos tenemos épocas mejores y peores) y no debería preocuparme, o bien, quizás debería ponerme en manos de un profesional por si la cosa empeora. No es que esté super preocupado de no dormir al respecto, pero si que me empieza a mosquear la situación. Gracias y un saludo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes, tal como lo cuentas, no apunta a algo grave, sino a un proceso bastante comprensible. Tu mente está generando más fantasía de lo habitual, pero mantienes tu vida funcionando: trabajas, te relacionas, estás ubicado en la realidad. Ese es un dato muy importante.
Muchas veces, en etapas como la que nombras —cambios vitales, cierta sensación de soledad o insatisfacción— la mente “abre espacios paralelos” donde explorar otras versiones de uno mismo, otras vidas posibles o sensaciones que en lo cotidiano no están tan presentes. No es tanto un problema, como una señal.
Desde una mirada cognitiva, no hay pérdida de control ni interferencia significativa, pero sí hay un aumento de frecuencia que te llama la atención. Y eso es lo que te “mosquea”: notas que algo se está moviendo por dentro.
Desde lo sistémico, más que centrarte en la fantasía, puede ser útil preguntarte qué función está cumpliendo. ¿Es desconexión, es estimulación, es escape, es necesidad de cambio? Muchas veces no es el contenido lo importante, sino para qué aparece.
No parece algo que requiera intervención urgente, pero sí es un buen momento para escucharte. Si lo dejas pasar sin más, puede quedarse en una fase puntual… o puede ir creciendo si hay algo que no se está atendiendo.
Por eso, más que preocuparte, te diría que te ocupes. No necesariamente porque haya un problema, sino porque hay una oportunidad de entender qué te está pidiendo tu mente.
Si ves que aumenta, que te cuesta parar o que empieza a interferir, ahí sí tendría sentido acudir a un profesional. Pero también puedes adelantarte y explorarlo antes desde un espacio terapéutico, no desde la urgencia, sino desde la curiosidad.
No parece una alarma, parece un aviso.
Y escucharlo a tiempo suele ser lo que marca la diferencia.
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Saludos. No tengo memoria de cuanto tiempo llevo teniendo ensoñacion, tengo 23 años y he llegado al
Saludos. No tengo memoria de cuanto tiempo llevo teniendo ensoñacion, tengo 23 años y he llegado al limite de crear conversaciones y susurros de mi mismo, tengo el mal habito de comerme las uñas de mis manos y incluso el borde de mis dedos, tengo insomnio casi todos los dias y cambios de humor repentinos, golpear algunas cosas me ayuda, lo hago a escondidas
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que estás describiendo no es solo “ensoñación”, es un conjunto de señales de que tu sistema está muy cargado y buscando formas de regularse. La imaginación intensa, los susurros contigo mismo, el insomnio, los cambios de humor, morderte las uñas o los dedos y golpear cosas… todo eso son intentos de descargar tensión.
Desde una mirada clínica, aquí hay dos cosas importantes. Por un lado, una ensoñación que ya no es solo fantasía voluntaria, sino que se ha vuelto automática e invade el día. Y por otro, conductas de regulación (morder, golpear, aislarte) que indican que la ansiedad o la activación interna está alta.
No significa que estés “perdiendo la cabeza”, pero sí que estás desbordado.
Hay un punto clave que no conviene ignorar: cuando aparecen susurros o conversaciones internas que se sienten más intensas o menos controladas, junto con insomnio y cambios emocionales, es importante hacer una valoración profesional cuanto antes. No para asustarte, sino para ayudarte a ordenar todo esto antes de que crezca más.
Intentar gestionarlo solo, en este punto, suele ser muy difícil.
Mientras tanto, hay algunas cosas que pueden ayudarte a bajar un poco la intensidad: regular el sueño (aunque cueste, horarios más estables), reducir estímulos fuertes antes de dormir, evitar aislarte demasiado cuando notes que te “vas”, y buscar formas de descarga menos dañinas (deporte, apretar algo, moverte).
Pero lo importante de verdad es que no lo dejes pasar.
Lo que estás viviendo tiene solución, pero necesita acompañamiento adecuado, no solo fuerza de voluntad.
No estás roto. Estás en un momento donde tu mente y tu cuerpo están pidiendo ayuda de forma bastante clara.
Y pedirla ahora es la mejor decisión que puedes tomar.
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No entiendo porque si mi marido dice que ya no puese hacer el amor conmigo hace 5 años porque no pue
No entiendo porque si mi marido dice que ya no puese hacer el amor conmigo hace 5 años porque no puede y yo lo entiendo porque tiene la próstata pero cuando le digo que me toque oara yo tener un orgasmo hace 4 años ya nunca ha querido mendijo que nonle salia que no lenapetecia y se lo pedí varias veces y ya dejé de pedirlo. En nuestra cama ya no hay ni abrazos ni nadaZ. De hecho no me deja hablarle. Es solo dormir y punto. Incluso en nuestro dia a dia siempre esta de mal humos y me habla mal y sabe que provocarme orgasmos me iria muy bien aunwue fuera manualmente xq tengo eepresion de por vida y van muy bien los orgasmos. Y a veces sale por las noches una vez al mes y se enborracha en casa de amigos y duerme en casa de amigos divorciados y llega a las 8 de la mañana porque eso le qporta juerga. Y yo llevo asi 6 años. Necesito una opinion. El dice q me quiere pero yo no lo noto y menos q le guste y estoy muy de buen ver con mis 54 en cambio el con sus 60 no pero yo hasta hace nada estaba ensmorada pero él lo esta matando todo
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que estás viviendo no es solo un problema sexual, es una desconexión profunda en la relación, y eso es lo que realmente te está haciendo sufrir.
Es comprensible que por un tema físico como la próstata él no pueda mantener relaciones sexuales como antes. Eso, en sí, se puede adaptar en pareja. Pero aquí hay algo mucho más importante: no hay contacto, no hay cercanía, no hay disponibilidad emocional, y tampoco hay voluntad por su parte de cuidar ese espacio contigo.
Cuando una persona deja de tener deseo, puede pasar. Pero cuando además evita el contacto, no permite hablar, responde con mal humor y no muestra interés en el bienestar del otro, ya no estamos ante un problema físico, sino relacional.
Tú estás pidiendo algo muy básico: conexión, afecto, intimidad, aunque sea de otra forma. Y lo estás haciendo incluso entendiendo su situación. Eso habla de que estás intentando sostener la relación.
Pero lo que recibes es distancia, rechazo y desinterés.
Desde una mirada más profunda, el mensaje que tu cuerpo y tu emoción ya están captando es claro: no te sientes elegida, no te sientes deseada, no te sientes cuidada. Y eso, mantenido durante años, desgasta mucho, incluso el amor que sentías.
El hecho de que él diga “te quiero” no es suficiente si en la práctica no hay gestos que lo sostengan. El amor no es solo una frase, es cómo se está en el vínculo.
También es importante algo que mencionas: tú sigues teniendo deseo, necesidad de contacto, de placer, de sentirte viva. Eso no es un problema, es una parte sana de ti que está pidiendo espacio.
La pregunta clave ahora no es por qué él no puede o no quiere, sino qué necesitas tú y cuánto tiempo puedes seguir en una relación donde eso no está siendo atendido.
No estás pidiendo demasiado. Estás pidiendo lo básico en una relación de pareja.
Y el hecho de que lleves 6 años así ya es una señal de que algo necesita cambiar, no en él necesariamente, sino en la posición en la que tú te colocas dentro de esta historia.
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Hola. Mi esposo me ama con locura y me lo demuestra pero ya no me desea igual que antes y lo hemos h
Hola. Mi esposo me ama con locura y me lo demuestra pero ya no me desea igual que antes y lo hemos hablado. Yo he tenido cambios físicos que el acepta pero que me doy cuenta que no le lleno ya como mujer. Ahora tuvimos un bebé y la situación de falta de deseo y los cambios físicos se acentúan. El intenta disimular y no quiere decir las cosas a veces por no lastimarme pero noto que ya no le apetezco como antes. Que pasa, que puedo hacer?. Es que no quiero que me acepte porque soy su esposa sino que quiero que me desee y serle atractiva pero no puedo cambiar mi actual físico ni obligarlo a que me desee. Yo lo amo mucho. Gracias.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por tu sinceridad. Lo que planteas es una situación que viven muchas parejas, sobre todo tras la llegada de un hijo. El nacimiento de un bebé supone un cambio profundo en la vida íntima y en la dinámica de la pareja: aparecen el cansancio, las nuevas responsabilidades, los cambios hormonales y físicos, y también una nueva forma de mirarse mutuamente. No se trata solo de que tu cuerpo haya cambiado, sino de que ambos estáis en una etapa vital distinta que inevitablemente influye en el deseo.
Que tu esposo te ame y te lo demuestre es un pilar muy importante. El hecho de que notes una diferencia en cómo te desea no significa que el amor se haya perdido, sino que el deseo necesita ser cuidado y reconstruido. El deseo sexual no es algo estático: fluctúa, se transforma y depende tanto de factores individuales (autoestima, cansancio, cambios físicos) como relacionales (comunicación, tiempo compartido, calidad de la intimidad).
Lo más sano en estos casos no es forzarte a cambiar lo que no puedes cambiar, ni obligarle a él a desear, sino abrir un espacio de diálogo honesto y sin reproches donde podáis compartir lo que os pasa y lo que necesitáis. Buscar momentos para reconectar como pareja más allá del rol de padres, recuperar pequeños gestos de complicidad, cuidar los espacios íntimos sin presión y, si lo consideráis necesario, acudir a una terapia de pareja, puede ayudaros a reencontrar la chispa desde un lugar más real y profundo.
Desde un enfoque cognitivo-sistémico trabajamos tanto la parte emocional e individual —cómo vives tú tu cuerpo, cómo gestionas los cambios y qué significan para ti— como la relacional, es decir, cómo podéis ambos aprender a miraros de nuevo, con deseo, en esta nueva etapa de vuestra vida juntos. El objetivo no es volver exactamente a “cómo era antes”, sino construir una intimidad renovada, acorde a quiénes sois ahora y al amor que seguís compartiendo.
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Mi pareja me hizo un comentario feo acerca de mi peinado , y así lo he usado siempre desde que nos c
Mi pareja me hizo un comentario feo acerca de mi peinado , y así lo he usado siempre desde que nos conocemos hace 8 meses al principio me decía que era perfecta que no me cambiaría nada, pero hoy me dijo eso y me hizo sentir mal
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir cómo te sientes. Es comprensible que ese comentario te haya dolido, sobre todo porque toca algo personal y porque al inicio de la relación tu pareja reforzaba tu imagen con mensajes muy positivos. Cuando alguien que queremos hace una crítica, incluso si es pequeña, puede sentirse como una desconfirmación y afectar a la seguridad en uno mismo.
Es importante entender que un comentario aislado no define todo el vínculo, pero sí muestra que la idealización inicial de la relación —esa etapa en la que todo parece perfecto— va dando paso a una convivencia más real, donde aparecen también opiniones, gustos y diferencias. Eso forma parte del proceso natural de conocerse de verdad. Lo que marca la diferencia es cómo se maneja: si los comentarios se convierten en críticas frecuentes y descalificadoras, dañan la autoestima y generan distancia; pero si se abordan con comunicación y respeto, pueden ser oportunidades para fortalecer la relación.
Desde un enfoque cognitivo-sistémico, lo más recomendable es expresar cómo te sentiste al escuchar ese comentario, sin atacar ni defenderte, simplemente compartiendo que te hizo sentir mal. Así tu pareja puede tomar conciencia del impacto de sus palabras. También es útil revisar cómo quieres posicionarte tú: recordar que tu peinado es parte de tu identidad y que no necesitas cambiarlo para agradar. Una relación sana se construye aceptando las diferencias y valorando lo que hace único al otro.
Lo fundamental es que no te quedes con la herida en silencio. Hablarlo con calma y poner en valor lo que a ti te gusta de ti misma te ayudará a mantener tu seguridad y a cuidar la relación sin dejar de ser auténtica.
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Hola, tengo 29 años y me siento identificada con algunos síntomas de este trastorno. Pero la fantasí
Hola, tengo 29 años y me siento identificada con algunos síntomas de este trastorno. Pero la fantasías no se quedan solo en mi imaginación, tengo que representarlas. Por ejemplo si me imagino que estoy conduciendo tengo que hacer el acting como si estuviera conduciendo de verdad. El contenido de las fantasías es variable, puedo imaginar que soy yo la protagonista o imaginar que soy otra persona, generalmente alguien famoso. Mientras imagino me gusta pensar que personas conocidas son los espectadores. Distingo perfectamente la realidad de las fantasías, pero me cuesta mucho evitar no hacerlas, sobre todo cuando estoy sola en casa, que por mi situación suele ser bastante a menudo. ¿Mi caso sería ensoñación excesiva? ¿Cómo puedo dejar de hacerlo? Me limita mucho en mi día a día por perder demasiado tiempo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes encaja bastante con lo que llamamos ensoñación excesiva: no solo imaginar, sino meterte en la escena, actuarla y que te cueste parar aunque sepas perfectamente que es fantasía. El dato clave que tú misma das es ese: mantienes el contacto con la realidad, pero pierdes control sobre el tiempo y la conducta. Ahí es donde deja de ser solo imaginación y empieza a limitarte.
También es importante entender que no te pasa “porque sí”. Estas escenas suelen cumplir una función: darte sensación de reconocimiento, control, estimulación o incluso compañía. Por eso aparecen sobre todo cuando estás sola y por eso cuesta tanto dejarlas. No es falta de fuerza de voluntad, es un hábito que tu mente ha reforzado porque le resulta útil.
La parte del acting (hacer los movimientos, hablar, representarlo) es bastante frecuente en estos casos. Es una forma de intensificar la experiencia, como si el cuerpo acompañara a la fantasía para hacerla más real.
La salida no pasa por intentar eliminarlo de golpe, porque eso suele generar más rebote. Pasa por recuperar control poco a poco. Empezar a detectar cuándo entras, qué lo activa (soledad, aburrimiento, música, emociones) y, en lugar de dejarte llevar completamente, introducir pequeñas interrupciones.
También ayuda mucho reducir los momentos de aislamiento prolongado, estructurar el día y meter actividades que te “saquen del cuerpo hacia fuera” (movimiento, contacto con otras personas, tareas concretas).
Desde lo cognitivo, es clave dejar de engancharte al contenido (“por qué imagino esto”) y centrarte en el proceso (“me estoy yendo ahora”). Cuanto menos analices el contenido, menos se refuerza.
Si ves que te está limitando mucho, trabajarlo en terapia suele ayudar bastante, porque se combinan técnicas de control de hábitos con regulación emocional.
No es algo raro ni irreversible. Es un mecanismo que ha crecido demasiado.
Y con estrategia, se puede volver a poner en su sitio sin perder tu capacidad imaginativa.
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Si a un hombre le gusta ser dominado por una mujer y ser penetrado por ella o que le golpee los geni
Si a un hombre le gusta ser dominado por una mujer y ser penetrado por ella o que le golpee los genitales (aunque luego le guste el sexo normal), ¿ese fetiche implica que el hombre tiene una parte femenina y que su identidad de género es trans o queer realmente? ¿Detrás de ese fetiche puede haber una bisexualidad reprimida?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
ChatGPT ha detto:
Lo que planteas es una duda muy común y que genera bastante confusión. Los gustos o prácticas sexuales no determinan la identidad de género ni la orientación sexual de una persona. Que un hombre disfrute de ser dominado, penetrado o experimentar dolor erótico en los genitales no significa que tenga una “parte femenina” ni que su identidad de género sea trans o queer. Son fantasías y prácticas que entran dentro de la diversidad de la sexualidad humana y que no modifican quién es la persona ni cómo se identifica.
La identidad de género tiene que ver con cómo uno se percibe y se vive a sí mismo (hombre, mujer, ambos, ninguno…), mientras que la orientación sexual está relacionada con hacia quién sentimos atracción afectiva o erótica. Los fetiches, en cambio, hablan de preferencias en la práctica sexual: lo que despierta excitación, lo que produce placer en un contexto íntimo. Una persona puede tener un fetiche concreto y seguir identificándose sin duda como hombre heterosexual, homosexual, bisexual, etc.
Tampoco es correcto interpretar automáticamente que detrás de un fetiche hay una bisexualidad reprimida. Puede que para algunas personas las prácticas de dominación o penetración estén asociadas a la exploración de nuevas sensaciones, al juego de roles o al erotismo de ceder el control, sin que eso implique deseo hacia hombres ni hacia otras identidades.
Desde un enfoque cognitivo-sistémico, es más útil entender el fetiche como parte de la construcción de la intimidad y la fantasía dentro de la relación, que como un “síntoma” de una identidad oculta. Lo importante es que esas prácticas se vivan de manera consentida, segura y en un marco de comunicación honesta con la pareja.
En resumen: disfrutar de ciertos juegos de dominación o de estimulación anal no cambia quién eres, ni tu identidad de género, ni tu orientación sexual. Habla, simplemente, de cómo tu deseo encuentra distintas formas de expresarse.
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Persona que estuvo mucho tiempo solo pero al tener una relación no logra venirse adentro sino que ac
Persona que estuvo mucho tiempo solo pero al tener una relación no logra venirse adentro sino que acude a la masturbación
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
ChatGPT ha detto:
Gracias por la confianza en plantear una situación tan íntima. Lo que describes se conoce en ocasiones como anorgasmia situacional o eyaculación dificultosa en el contexto de la pareja. Es decir, la persona sí logra llegar al orgasmo a través de la masturbación, pero no consigue hacerlo en la relación sexual compartida.
Esto no significa necesariamente que exista un problema físico, sino más bien un aprendizaje del cuerpo y de la mente. Cuando alguien ha pasado mucho tiempo solo, la masturbación se convierte en el patrón principal de estimulación, con un ritmo, una presión y unas sensaciones muy específicas que son difíciles de reproducir en el encuentro con otra persona. Además, el hecho de estar con pareja puede activar ansiedad de rendimiento, miedo a no “funcionar” o una atención excesiva en “si me vendré o no”, lo que paradójicamente dificulta aún más el proceso.
La buena noticia es que con acompañamiento terapéutico y con paciencia se puede reconducir esta dificultad. Desde un enfoque cognitivo-sistémico trabajamos tanto en el plano individual —reduciendo la autoexigencia, explorando cómo se vive la sexualidad y entrenando nuevas formas de placer— como en el relacional, fomentando la comunicación con la pareja para que el encuentro sea un espacio de confianza y no de presión.
Algunas estrategias útiles son: variar la forma de estimulación en la masturbación para no depender de un solo patrón; centrarse en las sensaciones más que en el objetivo del orgasmo; introducir juegos previos y ejercicios de focalización sensorial en la pareja; y, sobre todo, hablar abiertamente de lo que ocurre para que no se convierta en un secreto cargado de tensión.
No se trata de forzarse ni de compararse con cómo “debería ser”, sino de ir ampliando los caminos hacia el placer y de permitir que la intimidad compartida se convierta en un espacio donde poco a poco el cuerpo se sienta más libre para responder.
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Porque mi novio después de estar tres meses separados por tema trabajo,no consigo que se le ponga du
Porque mi novio después de estar tres meses separados por tema trabajo,no consigo que se le ponga dura ,pero si él se masturba si consigue la erección . entonces ahí es cuando hacemos la penetración y se le vuelve a bajar.que puede pasar,estamos pasando por un momento de mucho estrés,cambio de país ,de vida etc .
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que cuentas es más frecuente de lo que parece y suele generar mucha preocupación tanto en quien lo vive como en la pareja. El hecho de que tu novio logre tener erección cuando se masturba pero le cueste mantenerla en el encuentro íntimo indica que fisiológicamente su capacidad está intacta, y que la dificultad probablemente tenga más que ver con factores psicológicos y relacionales que con un problema físico.
Tras un periodo de separación, unido a cambios importantes como mudarse de país, adaptarse a una nueva vida o el estrés acumulado, es habitual que aparezca una ansiedad de rendimiento: el miedo a “no funcionar” justo en el momento íntimo. Esa presión interna activa la mente en lugar del cuerpo, y lo que debería ser un espacio de disfrute se convierte en una situación de autoobservación y tensión. Eso explica que durante la masturbación, cuando no hay expectativas ni sensación de estar “siendo evaluado”, consiga excitarse sin problemas, pero al pasar al encuentro en pareja la erección se interrumpa.
Desde un enfoque cognitivo-sistémico, se entiende que no es solo “su problema”, sino algo que afecta a la dinámica de la relación. Lo más importante ahora es generar un clima de confianza y quitar el foco de la exigencia de tener erección y penetrar. Recuperar la intimidad a través de caricias, juegos, masajes o actividades sensuales sin poner como objetivo inmediato la penetración puede ayudar a reducir la presión. Poco a poco, cuando el cuerpo se sienta seguro y la mente deje de anticipar el fracaso, las erecciones pueden volver a aparecer con más naturalidad.
También conviene hablar abiertamente del tema con calma, validando que es una etapa de mucho estrés y que no hay que vivirlo como un defecto o una falta de deseo hacia ti. Al contrario, reconocer juntos que el contexto influye y que lo pueden trabajar como pareja suele ser muy reparador.
Si la dificultad se mantiene en el tiempo o se convierte en motivo de gran angustia, puede ser útil acudir a un psicólogo especializado en sexualidad, ya que existen técnicas concretas para reconducir estas situaciones y recuperar la seguridad en la intimidad.
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En los momentos donde siento un deseo sexual, es como si cambiara de personalidad a una mucho más ag
En los momentos donde siento un deseo sexual, es como si cambiara de personalidad a una mucho más agresiva en cuanto a gustos y deseos. Estoy consciente de lo que hago pero hay veces que las cosas que me gustaría hacer siento yo que no son lo más normal o los deseos que tengo cuando estoy en esa situación no concuerdan del todo con los que podría tener estando sin motivación. En resumen, es como si yo mismo cambiara mi forma de ser sabiendo que no me gusta lo que me gusta o lo que deseo y hago, pero aún así deseandolo y haciéndolo. Es algo confusa la situación...es normal?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es mucho más frecuente de lo que parece y tiene bastante sentido si entendemos cómo funciona el deseo. Cuando aparece la excitación sexual, el sistema cambia de estado: hay más activación, menos filtro y más búsqueda de intensidad. No es que “cambies de personalidad”, es que una parte de ti —más impulsiva, más orientada al placer— toma más protagonismo.
Por eso muchas personas se sorprenden de sus fantasías o de lo que les apetece en ese momento. No todo lo que excita coincide con lo que uno elegiría en frío, y esa diferencia no es patológica. El problema empieza cuando interpretas esa discrepancia como algo que “no debería estar ahí” y entras en lucha interna.
Desde un enfoque más cognitivo, cuanto más juzgas esos deseos o intentas encajarlos en una identidad fija (“esto no soy yo”), más tensión generas y más relevante se vuelve. Y desde lo sistémico, aparece una especie de polarización interna: una parte que desea y otra que controla o critica. No necesitas eliminar ninguna, necesitas integrarlas.
La clave está en diferenciar entre fantasía, deseo y conducta. Que algo te excite no te obliga a hacerlo, ni define quién eres. Puedes permitirte sentir sin tener que actuar ni sacar conclusiones sobre tu identidad cada vez.
También ayuda bajar la autoobservación en esos momentos. Si estás muy pendiente de “qué me está gustando y qué significa”, te alejas de la experiencia y entras en control, lo que suele intensificar la confusión.
No estás roto ni fuera de lo normal. Estás viendo de forma muy consciente cómo el deseo puede activar partes distintas de ti.
El trabajo no es cambiar lo que sientes, sino cómo te relacionas con ello. Y cuando eso cambia, la sensación de “doble personalidad” suele disminuir mucho.
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Hola ya tengo mucho tiempo que cuando salgo de casa me da mucho miedo que me ande del baño no puedo
Hola ya tengo mucho tiempo que cuando salgo de casa me da mucho miedo que me ande del baño no puedo salir ningún lado porque voi con miedo de que no encuentre algún baño cercas mi pregunta es con quién lo puedo consultar con. Doctor normal o hy algún especialista para esto
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que te está pasando es más común de lo que parece y tiene bastante sentido desde cómo funciona la ansiedad. No es tanto un problema “del estómago”, sino un círculo en el que el miedo a no encontrar un baño activa el cuerpo, el cuerpo reacciona (sensación intestinal, urgencia), y eso confirma el miedo… y así se va reforzando.
Por eso muchas personas acaban evitando salir o solo salen si tienen “seguridad” de que hay un baño cerca.
Respecto a tu pregunta, lo más adecuado es combinar dos niveles. Por un lado, sí es útil consultar con un médico de atención primaria o digestivo para descartar que haya algún problema físico (como colon irritable u otra condición). Esto te dará tranquilidad y una base clara.
Pero el núcleo del problema suele ser psicológico, así que el profesional clave aquí es un psicólogo, preferiblemente con experiencia en ansiedad o fobias. Este tipo de miedo se trabaja muy bien desde enfoques cognitivo-conductuales o integradores, porque ayudan a romper ese ciclo de anticipación, control y evitación.
No se trata de “forzarte” sin más, sino de ir recuperando poco a poco la sensación de control real (no la basada en evitar), entrenar al cuerpo a tolerar la incomodidad y desmontar la idea de peligro constante.
Lo importante es que tiene solución, y bastante buen pronóstico cuando se trabaja bien.
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Quiero saber q hacer para controlar los ce delos y la inseguridad
Quiero saber q hacer para controlar los ce delos y la inseguridad
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por tu consulta. Los celos y la inseguridad pueden sentirse como una mezcla difícil de controlar: por un lado aparece el miedo a perder a la persona que quieres, y por otro, la sensación de no ser suficiente o de que algo puede ir mal en cualquier momento. Es importante entender que los celos no hablan solo de la relación, sino también de cómo uno se siente consigo mismo.
Controlarlos no significa reprimirlos, sino aprender a interpretarlos de otra manera. En terapia trabajamos primero en la parte individual: fortalecer la autoestima, reconocer los propios recursos y aprender a manejar los pensamientos anticipatorios que alimentan la inseguridad. Después, también es necesario mirar la relación desde un enfoque sistémico: cómo se comunican, qué acuerdos tienen, cómo se expresan el afecto y la confianza. Muchas veces los celos se reducen cuando la comunicación en la pareja es clara y cuando la persona se siente más segura en su propio valor.
Un primer paso práctico es detenerse cuando aparece la emoción, en lugar de actuar de inmediato. Preguntarse: “¿qué estoy sintiendo realmente?, ¿es miedo a perder, necesidad de atención, inseguridad mía?”. Poner nombre a la emoción ayuda a darle otro lugar. También es útil compartir con la pareja lo que sientes sin acusar ni reprochar, explicando que tu objetivo es aprender a manejarlo y no generar más distancia.
Los celos no desaparecen de la noche a la mañana, pero con trabajo personal y comunicación en la pareja se pueden transformar en un motor de crecimiento. Lo fundamental es no verlos como una condena, sino como una señal de que hay aspectos internos y relacionales que se pueden fortalecer.
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¿Por qué me exita usar pañales? No me gustan, me siento incómodo tanto emocional como físicamente, l
¿Por qué me exita usar pañales? No me gustan, me siento incómodo tanto emocional como físicamente, los encuentro estorbosos al caminar, moverme, etc. no los quiero usar pues me causa un gran complejo y afecta mi vida privada amorosa (no he podido tener una relacion en mucho tiempo) pero cuando me los pongo siempre me exito mucho y no puedo controlar las erecciones, en ocasiones con el simple roce del pañal al moverme puedo tener eyaculación.
Datos extra: Padezco problemas de salud que me obligan a usar pañales nocturnos y por el día me las arreglo usando protectores para la ropa interior que cambio frecuentemente al mínimo accidente, éstos últimos a veces también me causan erecciones pero sucede casi todos los días con los pañales en la noche.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por la confianza al compartir algo tan íntimo y que seguramente te genera mucho malestar y confusión. Lo que describes puede entenderse dentro de lo que se llaman conductas parafílicas o fetichismos, donde objetos o situaciones concretas adquieren una carga erótica intensa. En tu caso, los pañales no son algo que busques por deseo, sino que forman parte de tu vida por cuestiones de salud, lo que genera un conflicto aún mayor: por un lado sientes excitación al usarlos y, por otro, rechazo, incomodidad y vergüenza. Esa contradicción es lo que termina afectando a tu autoestima y a la posibilidad de construir relaciones íntimas.
Es importante entender que la excitación sexual no siempre obedece a la voluntad ni a una preferencia consciente. A veces se instala una asociación entre un objeto o situación y la respuesta erótica, y esa asociación se mantiene aunque la persona no lo desee. En tu caso, el hecho de tener que utilizar pañales de manera obligada por motivos médicos puede haber reforzado esa conexión, de forma que tu cuerpo responde con erecciones y orgasmo aunque tú no lo quieras. Eso no significa que estés condenado a vivir así para siempre ni que no puedas tener una vida amorosa plena.
El paso clave aquí es trabajar en terapia tanto la parte de aceptación (dejar de culpabilizarte por algo que no elegiste) como la parte de reestructuración del deseo, que consiste en ir ampliando los estímulos eróticos hacia contextos más libres y satisfactorios. También puede ser útil un abordaje desde la terapia sexual, donde se utilizan técnicas para reconducir la excitación, reducir la fuerza de la asociación con el pañal y fortalecer la vivencia del placer en la intimidad con otra persona.
Por otro lado, el impacto en tu vida privada y amorosa tiene mucho que ver con el complejo y la vergüenza que sientes. En muchas ocasiones, lo que más limita no es la excitación en sí, sino la manera en que nos juzgamos por ello y el miedo a ser rechazados. En psicoterapia se trabaja también esta parte emocional y de autoestima, para que poco a poco puedas recuperar la seguridad en ti mismo y abrirte a relaciones más estables.
En resumen: lo que te ocurre tiene explicación, no te hace “raro” ni “defectuoso”, y sí puede trabajarse con ayuda profesional. La clave no está en luchar contra tu cuerpo a base de rechazo, sino en entender qué está pasando y aprender a canalizar tu sexualidad de una forma más sana, sin que los pañales —que en tu caso son una necesidad médica— definan tu vida íntima ni tu valor como persona.
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Cada vez que salgo me duele la panza. Tengo miedo de no encontrar un baño o no llegar a uno.
Cada vez que salgo me duele la panza. Tengo miedo de no encontrar un baño o no llegar a uno.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que te está pasando encaja muy bien con un patrón de ansiedad anticipatoria centrada en el cuerpo. No es que “tengas algo en la panza” en sí, es que tu sistema digestivo está reaccionando al miedo. Intestino y ansiedad están muy conectados, y cuando sales de casa con la idea de “¿y si no encuentro baño?”, el cuerpo se activa… y justo aparece el síntoma que temes.
Ahí se crea un círculo: sales → anticipas → se activa el cuerpo → duele o molesta → confirmas el miedo → la próxima vez sales aún más alerta. No es peligroso, pero sí muy incómodo, y acaba limitando mucho.
La clave no es controlar la panza, sino cambiar la relación con ese miedo. Cuanto más intentas asegurarte (localizar baños, evitar salir, estar pendiente), más refuerzas la idea de que hay un peligro real.
Empieza por algo importante: lo que sientes es molesto, pero no te va a pasar nada grave si no llegas inmediatamente a un baño. Esa certeza ayuda a bajar la urgencia.
A nivel práctico, ayuda exponerte poco a poco: salidas cortas, en lugares donde te sientas algo más segura, sin buscar constantemente baños, y permitiendo que la sensación esté sin reaccionar de inmediato. Al principio sube la ansiedad, pero luego baja sola si no la alimentas.
También puedes trabajar el cuerpo directamente: respiración más lenta, relajar abdomen, no contraer. El cuerpo necesita señales de seguridad.
Si esto lleva tiempo o te limita mucho, trabajarlo en terapia (especialmente con enfoques cognitivo-conductuales o metacognitivos) suele ser muy eficaz.
No es un problema digestivo como tal, es un circuito de miedo aprendido. Y lo bueno de eso es que también se puede desaprender.
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Hola, tengo 16 años y he vivido toda mi vida con la condición de ensoñación excesiva, al inicio no s
Hola, tengo 16 años y he vivido toda mi vida con la condición de ensoñación excesiva, al inicio no sabia que era pero me parecia extraño que desperdiciaba la mitad de mi dia en mis fantasias, cuando consulte esto con mi hermana porque queria saber que tipos de fantasias ella tenia me di cuenta que no es normal, ya que ella no fantasiaba; allí fue cuando decidi investigar sobre el tema y descubrir esta condición. Me gustaría cambiarlo ya que he pasado por momentos vergonzosos. Mis fantasías las llevo a otro nivel, no se quedan solo en mi imagincaión, es como si estuviera actuando, como si estuviera en una obra; es muy vergonzoso porque mi familia ya me ha descubierto hablandole a la pared, JAJA. Me gustaria saber a que se debe esta condicion y como curarla. Los problemas como la exclución, ansiedad, acoso, etc. ¿Vendiran siendo unas de las causa? y si "me convierto" en la persona que soy en mis fantasias ¿Me curaría? Espero una respuesta, muchas gracias.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que te ocurre tiene bastante sentido y, aunque se siente raro o vergonzoso, no estás “loca” ni eres la única. Lo que describes encaja con la llamada ensoñación excesiva: una forma de fantasía muy intensa que no se queda en la mente, sino que se vive casi como una escena real, con movimiento, diálogo y emoción.
Suele aparecer en personas con mucha imaginación y sensibilidad, y muchas veces cumple una función: regular emociones, escapar del malestar o compensar carencias (soledad, ansiedad, rechazo, estrés). Por eso lo que dices de la exclusión o la ansiedad sí puede estar relacionado. No es la causa única, pero sí un terreno donde este mecanismo crece más.
El problema no es fantasear, es cuando se vuelve automático y te quita tiempo de vida real o te mete en situaciones incómodas. Ahí deja de ser recurso y pasa a ser hábito.
Hay algo importante que aclarar: no necesitas “convertirte” en la persona de tus fantasías para curarte. De hecho, muchas veces esas versiones ideales reflejan necesidades reales (seguridad, reconocimiento, conexión), pero intentar ser exactamente eso suele aumentar la presión y la desconexión contigo misma.
La salida no es cortar de golpe las fantasías, sino ir recuperando control. Empezar a notar cuándo entras en ellas, qué las dispara (aburrimiento, música, emociones intensas), y poco a poco acortar el tiempo o redirigirte a actividades reales que también te impliquen.
También ayuda trabajar el cuerpo y el entorno: moverte, estar más en actividades concretas, reducir estímulos que te disparan (por ejemplo, ciertas músicas o momentos de aislamiento prolongado).
Y sobre todo, no luches contra tu imaginación, porque es una capacidad valiosa. Se trata de que deje de dominarte y pase a estar a tu servicio.
Si sientes que te supera, hablarlo con un psicólogo puede ayudarte mucho a ordenar esto sin juzgarte.
No es algo “raro que tengas que eliminar”, es una estrategia que aprendiste… y que ahora puedes aprender a regular.
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Mi pareja sentía atracción sexual hacia mí gracias a que le atraía físicamente y también en el ámbit
Mi pareja sentía atracción sexual hacia mí gracias a que le atraía físicamente y también en el ámbito de lo personal, ahora ha cambiado mucho mi aspecto físico y le sigo atrayendo sexualmente pero.. puede que ya no le atraiga físicamente pero si que le atraiga sexualmente por el tiempo que llevamos juntos y el cariño que nos tenemos? Es decir, puedo dejar de haberle gustado por completo físicamente pero que su atracción sexual se base en otra cosa?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que planteas es una reflexión muy válida y que toca de lleno la complejidad del deseo humano. La atracción sexual no se sostiene únicamente en lo físico: intervienen la historia compartida, la intimidad, el cariño, la complicidad y todo lo que habéis construido juntos como pareja. Es posible que con el tiempo cambie la manera en la que tu pareja percibe tu aspecto físico —eso le ocurre a muchas parejas tras años de convivencia, cambios corporales o etapas vitales distintas—, pero eso no significa necesariamente que desaparezca el deseo.
En muchos casos, lo que mantiene viva la atracción sexual no es tanto la apariencia externa como la conexión emocional, la confianza y la capacidad de generar intimidad. Hay personas que, aunque ya no sientan el mismo impacto físico del principio, siguen deseando a su pareja porque hay algo más profundo que les une: el amor, la seguridad, la historia compartida.
Ahora bien, es comprensible que esta idea despierte inseguridad. Desde un enfoque cognitivo-sistémico, lo importante es poder hablar de ello sin miedo y explorar juntos cómo alimentar el deseo en esta nueva etapa. La atracción física no es estática, pero el erotismo se puede reconstruir y reinventar: con comunicación, con nuevas formas de intimidad y con la certeza de que el deseo se nutre también de lo emocional.
En definitiva: sí, puede suceder que el deseo de tu pareja esté más sostenido por el vínculo y la conexión que por lo físico en sí, y eso no invalida la relación. Lo importante es que no te quedes con la duda en silencio, que puedas expresar lo que sientes y que ambos busquéis maneras de cuidar la atracción desde el amor y la complicidad.
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A mi pareja le atraigo sexualmente, pero no le gusto físicamente y eso no me hace sentir bien, ¿como
A mi pareja le atraigo sexualmente, pero no le gusto físicamente y eso no me hace sentir bien, ¿como podría gestionarlo?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por abrirte con algo tan sensible. Es muy comprensible que no te haga sentir bien saber que tu pareja te desea sexualmente pero, al mismo tiempo, percibas que no le gustas físicamente. La atracción en la pareja es un fenómeno complejo que no se reduce solo al aspecto físico: incluye la conexión emocional, la intimidad compartida, la complicidad y la historia que construyen juntos. Sin embargo, cuando uno de los miembros percibe que no es valorado estéticamente, se despiertan inseguridades, celos y tristeza que pueden pesar mucho en la relación.
Lo primero es validar lo que sientes: no es exagerado que te duela, porque todos necesitamos sentirnos reconocidos y deseados de una forma integral. Al mismo tiempo, conviene distinguir entre lo que tu pareja expresa y cómo lo interpretas. A veces, aunque la atracción física no sea idealizada, el deseo surge de otros factores más profundos y sostenibles, que no invalidan la relación.
Desde un enfoque cognitivo-sistémico, se puede trabajar en dos direcciones. A nivel personal, reforzar la autoestima y la manera en que te miras a ti misma, recordando que tu valor no se reduce al aspecto físico. Y a nivel relacional, abrir un espacio de comunicación honesta con tu pareja: expresar cómo te sientes, qué necesitas escuchar o vivir para sentirte validada, y explorar juntos cómo alimentar el deseo y la complicidad más allá de la apariencia.
Gestionarlo no implica ignorar lo que te duele, sino aprender a ponerlo en palabras y a construir un vínculo en el que el deseo no esté limitado por un ideal físico. En ocasiones, incluso el propio ejercicio de hablarlo sin miedo fortalece la confianza y permite que ambos ajusten expectativas, encontrando un punto de encuentro más real y satisfactorio.
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Cuando voy a tener relaciones con mi pareja me entra ataques de ansiedad porque pienso que tendré di
Cuando voy a tener relaciones con mi pareja me entra ataques de ansiedad porque pienso que tendré disfunción eréctil, y mi mente solo se concentra en eso, y a veces me trae problemas de erección, es normal?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es muy común y tiene un nombre: ansiedad de rendimiento. No se trata de que tu cuerpo “no funcione”, sino de que la mente se centra en vigilar si habrá o no erección, y esa misma presión acaba bloqueando la respuesta sexual. Es como si estuvieras haciendo un examen en lugar de vivir un momento íntimo: cuanto más intentas controlar, más difícil resulta.
Es importante que sepas que no estás solo, que muchos hombres pasan por esto y que no significa que tengas un problema irreversible. El hecho de que consigas erecciones en otras circunstancias (por ejemplo, en la masturbación o en momentos sin presión) suele ser una señal clara de que el origen está en la ansiedad y no en una disfunción física.
Desde la terapia cognitivo-sistémica trabajamos en dos direcciones: por un lado, reducir los pensamientos anticipatorios que generan la ansiedad, aprendiendo a centrarte más en las sensaciones y en el disfrute que en “si se mantendrá o no”; y por otro, revisar cómo se vive la sexualidad dentro de la pareja, buscando un clima de confianza, comunicación y menos exigencia. Muchas veces ayuda mucho quitar la penetración como “meta obligatoria” y recuperar juegos, caricias y experiencias eróticas sin presión, de forma que el deseo pueda volver a surgir de manera espontánea.
En conclusión: sí, es normal que ocurra en estas circunstancias, y con acompañamiento adecuado se puede superar. La sexualidad no es un examen que aprobar, sino un espacio para disfrutar, y cuando se aprende a quitar el foco del control, la respuesta eréctil suele volver con más naturalidad.
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Mi pareja solo me toca una vez por semana y cuando estoy dormida, me provoca frustración no se que h
Mi pareja solo me toca una vez por semana y cuando estoy dormida, me provoca frustración no se que hacer porque cada que toco el tema se molesta
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir tu experiencia, entiendo bien la frustración que sientes. Cuando el deseo y la forma de expresar la intimidad en la pareja no coinciden, es normal que aparezcan sentimientos de rechazo, inseguridad y tristeza. Que tu pareja solo te busque una vez por semana y, además, cuando estás dormida, puede hacer que vivas la sexualidad no como un espacio de encuentro sino como algo distante y poco compartido.
Lo más importante en estos casos es poder hablarlo, aunque ahora mismo notes que cada vez que lo mencionas se molesta. Desde la psicología entendemos que el deseo sexual no es una constante fija: puede variar por estrés, cansancio, preocupaciones o por la dinámica relacional. Que tu pareja se incomode al hablar de ello no significa que no le importe, sino que quizá no sabe cómo gestionarlo o teme sentirse cuestionado.
Desde un enfoque cognitivo-sistémico, el camino no pasa por forzar la frecuencia ni imponer una forma de intimidad, sino por abrir un espacio de comunicación más seguro, donde ambos podáis hablar de lo que os pasa sin reproches ni defensas. Puede ayudar plantearlo no desde la crítica (“me molesta que solo me busques así”), sino desde lo emocional (“me siento frustrada y me gustaría que encontráramos juntos una manera de sentirnos más cerca”).
Si la dificultad persiste, acudir a terapia de pareja puede ser muy beneficioso para aprender a manejar las diferencias de deseo y recuperar un vínculo sexual que sea satisfactorio para ambos. La sexualidad no es solo un acto físico, es también comunicación, cuidado y complicidad, y se puede trabajar para volver a vivirla con mayor plenitud.
Preguntas populares
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Hola, buenas tardes. Quería consultarles sobre el caso de mi padre. Está en tratamiento psiquiátrico
Buenos dias : desconozco que dosis tomaba de Olanzapina ,respecto al Lamictal…