Preguntas de pacientes (249)

  • si la terapia cognitivo conductual no funciona, de qué otra manera se puede superar la ansiedad soci

    si la terapia cognitivo conductual no funciona, de qué otra manera se puede superar la ansiedad social?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Excelente pregunta. A veces la terapia cognitivo-conductual (TCC), aunque es muy eficaz para muchas personas, no termina de conectar con todos los casos de ansiedad social, sobre todo cuando el malestar tiene raíces más profundas —emocionales o relacionales— y no solo cognitivas. Si sientes que la TCC no ha funcionado contigo, no significa que no haya solución: existen otros enfoques igual de válidos y, a menudo, complementarios.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, la ansiedad social no se origina únicamente en pensamientos negativos sobre uno mismo (“voy a quedar mal”, “se van a reír de mí”), sino también en la historia de vínculos, la sensación de valor personal y la forma en que aprendiste a protegerte del juicio ajeno. Cuando la mente teme al contacto social, en el fondo suele haber experiencias tempranas de vergüenza, humillación o exceso de autocrítica que el cuerpo todavía recuerda. Por eso, el trabajo terapéutico puede centrarse más en reconstruir la seguridad en la relación con los otros, no tanto en “controlar los pensamientos”.

    Algunas alternativas que suelen dar muy buenos resultados son:

    Terapia de enfoque sistémico o integrador, que aborda la ansiedad dentro del contexto relacional: cómo se activa en presencia de ciertos roles, expectativas o figuras (por ejemplo, autoridad, pareja, grupo). Se aprende a reconocer los patrones y a responder de manera más flexible.

    Terapia focalizada en las emociones (EFT) o enfoques de tercera generación (como la ACT, Terapia de Aceptación y Compromiso), que enseñan a aceptar y regular la ansiedad en lugar de luchar contra ella. Se trabaja en la tolerancia al malestar y la autenticidad emocional, más que en la corrección de pensamientos.

    Terapias basadas en mindfulness o compasión, que ayudan a reducir la autocrítica, mejorar la conexión corporal y desactivar el circuito del miedo al juicio.

    Terapia psicodinámica o de trauma relacional, si se sospecha que el origen de la ansiedad está en experiencias pasadas de rechazo, ridiculización o control excesivo. En esos casos, trabajar la raíz emocional suele ser más eficaz que el simple entrenamiento cognitivo.

    También puede ayudar un enfoque combinado, donde la parte conductual (exposición gradual, habilidades sociales) se mantenga, pero integrada en un proceso más profundo de comprensión y autoconexión.

    En resumen: sí, hay vida más allá de la TCC. Si no funcionó, quizá lo que necesitas no es otra técnica, sino otro tipo de vínculo terapéutico, más orientado a entender por qué el contacto con los demás activa tanto miedo y cómo reconstruir la confianza desde dentro. Con el enfoque adecuado, la ansiedad social se puede superar; lo importante es encontrar el modelo que realmente encaje contigo y tu historia.


  • Trastorno de ansiedad

    Mi hijo es super nervioso, de hecho ya fuéramos a urgencias por ataques de ansiedad y principio de infarto. Se bloquea con la presión diaria de trabajo y no sabe canalizar su energía para tranquiluzarse. No sé que hacer? Que me aconsejan?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo; se percibe claramente tu preocupación y el sufrimiento que estás viviendo al ver a tu hijo en ese estado. Cuando un joven llega al punto de tener crisis de ansiedad tan intensas como para acudir a urgencias, no es una simple “nerviosidad”: su cuerpo y su mente están expresando un nivel de estrés que ha sobrepasado su capacidad de regulación, y eso requiere acompañamiento profesional, no solo apoyo familiar.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que ocurre es que la ansiedad no es solo un síntoma individual, sino la manifestación de un sistema completo —emocional, relacional y contextual— que ha llegado al límite. Muchas veces estos jóvenes viven con altas exigencias, perfeccionismo o una dificultad para reconocer y expresar el malestar, y el cuerpo acaba “hablando” a través de los síntomas: taquicardia, bloqueo, sensación de infarto o falta de aire. Es una forma de pedir ayuda y de parar, aunque parezca que lo contrario ocurre.

    El primer paso sería que reciba una valoración completa por un psicólogo o psiquiatra especializado en ansiedad y estrés. Si ya tuvo episodios agudos, es importante descartar causas médicas, pero sobre todo trabajar la raíz emocional y conductual del problema. Lo ideal es un proceso terapéutico orientado a la regulación emocional, donde aprenda técnicas de respiración, relajación muscular y mindfulness, pero también a identificar las creencias y los patrones de autoexigencia que lo mantienen en tensión constante.

    A nivel familiar, lo más útil es ofrecerle un entorno de seguridad y comprensión, sin presionarlo a “controlarse” o “superarlo” rápido. La ansiedad mejora cuando la persona siente que puede parar sin ser juzgada. Puedes ayudarlo a estructurar rutinas de descanso, limitar los estímulos (pantallas, trabajo fuera de horario) y, si es posible, favorecer espacios de actividad física o contacto con la naturaleza, no como obligación, sino como forma de descargar energía.

    Y sobre todo, no os quedéis solos con esto. La ansiedad en jóvenes es tratable y, con el acompañamiento adecuado, se puede recuperar completamente. Lo importante es actuar pronto, antes de que el cuerpo siga cargando con lo que él no puede manejar emocionalmente. Con terapia y apoyo familiar, aprenderá a reconocer sus límites, regular su energía y encontrar equilibrio sin miedo a perder el control.


  • Trastornos de estrés postraumático

    Un trastorno postraumatico se puede superar sin medicación?¿Se sabe de algún porcentaje de la gente que lo consigue?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    El trastorno por estrés postraumático puede abordarse sin necesidad de medicación, sobre todo cuando los síntomas son moderados y la persona cuenta con apoyo psicológico especializado. Existen terapias con gran eficacia demostrada, como la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, el EMDR o la terapia de exposición, que permiten procesar la experiencia traumática y reducir de forma muy significativa los síntomas. Desde una mirada sistémica también es importante trabajar el contexto de la persona, sus apoyos y cómo la red de relaciones influye en el proceso de recuperación.

    La medicación en estos casos no es una cura por sí misma, sino un recurso que algunos profesionales prescriben para aliviar síntomas intensos como ansiedad, insomnio o depresión asociados al trauma, y que puede combinarse con la psicoterapia. Muchas personas logran superar un trastorno postraumático únicamente con tratamiento psicológico, aunque no hay un porcentaje único y exacto porque depende de factores como la gravedad del trauma, el tiempo transcurrido, el apoyo recibido y la adherencia a la terapia.

    Lo que sí se sabe con claridad es que el trastorno postraumático se puede superar y que el tratamiento psicológico es la herramienta principal para hacerlo. Con el acompañamiento adecuado y las estrategias terapéuticas correctas, la mayoría de las personas consigue recuperar su vida y disminuir de manera muy significativa el impacto del trauma.


  • Hipocondría

    Desde la muerte de mi padrastro por un infarto súbito y mí padre sufriera un ictus tengo miedo a cualquier enfermedad y todo creo que será cáncer. Es normal? Tengo 33 años, varón, y físicamente estoy sano.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartirlo. Lo que estás sintiendo es mucho más común de lo que imaginas, especialmente después de haber vivido situaciones tan impactantes como la muerte repentina de un ser querido y la enfermedad grave de otro. En esos casos, el cuerpo y la mente quedan marcados por una sensación de vulnerabilidad: lo que antes parecía lejano de pronto se vuelve posible, y eso puede despertar una ansiedad intensa relacionada con la salud.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, tu miedo puede entenderse como una respuesta adaptativa que se ha quedado sobreactivada. Has vivido dos experiencias que te han enseñado que el cuerpo puede fallar sin aviso, y ahora tu sistema intenta protegerte vigilando cada posible señal de peligro. Esa hipervigilancia —estar pendiente de síntomas, buscar información, interpretar cualquier molestia como algo grave— es una forma de intentar recuperar el control, pero a la larga alimenta el miedo y mantiene al cuerpo en tensión constante.

    El hecho de que tengas buena salud física no invalida el miedo; al contrario, indica que tu ansiedad está funcionando como un reflejo emocional, no como un problema médico. Trabajar esta sensación implica aprender a distinguir entre el miedo y la realidad, a reconocer las señales de alarma que vienen de la ansiedad y no del cuerpo, y a desarrollar estrategias para calmar esa necesidad de control.

    Una terapia psicológica centrada en ansiedad por la salud o hipocondría puede ayudarte mucho. En este tipo de procesos se trabaja tanto la parte cognitiva (los pensamientos catastróficos) como la parte corporal (cómo reacciona tu cuerpo ante la ansiedad). El objetivo no es convencerte de que “no pasa nada”, sino ayudarte a recuperar una sensación estable de seguridad en tu propio cuerpo.

    Lo que sientes es una reacción humana ante el miedo a la pérdida y a la fragilidad. Con apoyo y trabajo personal, ese miedo puede transformarse en una forma de cuidar tu salud sin vivir en alerta. Buscar ayuda ahora es una buena forma de empezar a recuperar la calma que mereces.


  • Comportamiento suicida

    Hola soy adicto alas drogas y al juego estoy undido tengo 39 años y no quiero vivir a si ni un minuto más pienso acada segundo en quitarme la vida no sé si tengo remedio? Gracias por escucharme

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por tu confianza al compartir algo tan doloroso y difícil. Cuando una persona se encuentra atrapada entre la adicción, el sufrimiento y los pensamientos de quitarse la vida, lo primero que quiero transmitirte es que sí hay remedio y que este momento, aunque parezca insoportable, no define todo lo que puedes vivir. La adicción genera la sensación de que no hay salida, pero no es una condena definitiva, es una enfermedad que necesita tratamiento y acompañamiento, y no tienes por qué afrontarla solo.

    Entiendo que sientas que cada minuto es una carga imposible, pero precisamente en esos instantes es cuando más necesario es pedir ayuda de inmediato. Si en este momento los pensamientos de acabar con tu vida son intensos y sientes que puedes llevarlos a cabo, te pido que no te quedes solo y que busques atención urgente llamando al 112 en España o acudiendo al hospital más cercano, porque tu vida importa y merece ser cuidada. También existe el Teléfono 024, disponible las 24 horas, donde encontrarás apoyo inmediato.


  • Ensonación

    Se puede curar la ensoñación excesiva? No conozco nada sobre esta enfermedad, o condición creo que la padezco.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Entiendo tu duda y la inquietud que genera. La ensoñación excesiva no está reconocida oficialmente como un trastorno en los manuales diagnósticos, pero cada vez hay más personas que se identifican con ella y más profesionales que la estudian. No se habla tanto de “curarla” como si fuera una enfermedad, sino de aprender a regularla y a convivir con ella de una manera que no te robe tiempo ni te aparte de la vida real.

    Desde un enfoque cognitivo, la ensoñación excesiva funciona como una estrategia para manejar ansiedad, vacío o emociones difíciles, porque en la fantasía todo es posible y bajo control. El problema es que, cuando se repite mucho, acaba interfiriendo con la concentración, las relaciones o las responsabilidades. Por eso, lo que suele funcionar en terapia es trabajar en dos direcciones: reducir el tiempo y la intensidad de las fantasías con técnicas de regulación de atención y de ansiedad, y a la vez encontrar formas de satisfacer en la realidad las necesidades que hasta ahora solo se cumplían en la imaginación.

    No es algo que se elimine de la noche a la mañana, pero sí es posible mejorar mucho hasta que deje de sentirse como una prisión y se convierta en un recurso creativo o en un espacio acotado que no te controla. Con acompañamiento psicológico, práctica de mindfulness, organización de rutinas y trabajo personal, muchas personas logran recuperar el equilibrio.

    En resumen: no estás solo ni ante algo “incurable”. Lo que vives tiene explicación y tiene salida. Lo importante es verlo como un patrón que se puede transformar, no como una condena permanente.


  • Terapia focalizada en las emociones

    Buenas tardes, alguien podría decirme ¿Qué es la terapia focalizada en las emociones?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Claro, te explico. La terapia focalizada en las emociones (EFT, por sus siglas en inglés) es un enfoque terapéutico que parte de una idea sencilla pero profunda: las emociones son la guía principal de nuestras necesidades, decisiones y vínculos. En lugar de centrarse solo en los pensamientos o en las conductas, la EFT trabaja directamente con la experiencia emocional para ayudar a las personas a comprender, regular y transformar lo que sienten.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, podríamos decir que esta terapia busca reconectar a la persona con su propio sistema emocional, que muchas veces ha quedado bloqueado por miedo, vergüenza o aprendizaje de que “sentir es peligroso”. A través de un acompañamiento cercano, el terapeuta ayuda a identificar qué emociones son auténticas y cuáles son reacciones defensivas (como la ira que tapa el miedo, o la culpa que tapa la tristeza), para que la persona pueda escuchar lo que su emoción realmente está pidiendo.

    La EFT se aplica tanto en terapia individual como en terapia de pareja o familiar. En el trabajo con parejas, por ejemplo, se utiliza para romper los ciclos de desconexión: en lugar de discutir por el contenido (“no me escuchas”, “siempre me criticas”), se exploran las emociones profundas que hay debajo (“me siento solo”, “temo perderte”), favoreciendo así un diálogo más empático y reparador.

    En resumen, la terapia focalizada en las emociones no busca eliminar los sentimientos difíciles, sino transformarlos en recursos de comprensión y conexión. Es especialmente eficaz en casos de ansiedad, depresión, traumas relacionales y conflictos de pareja, y tiene una sólida base científica. Su objetivo final es que la persona vuelva a confiar en su mundo emocional como una brújula, no como un enemigo.


  • Trastorno de conducta

    Buenas noches estoy desesperada necesito ayudar a mi hija de 21 años esta experimentando muchos cambios en su vida fuertes y peligrosos el grupo familiar sufre mucho de ser una niña con excelente conducta buen desempeño académico a través del tiempo a caído en excesos de alcohol y hasta droga y experimentando con extraños y gente q recién conoce sexo su primera incursión sexual con muy mala experiencia la tiene muy mal esta cayendo en agresividad y de la rabia al llanto esta afectando su desempeño en la universidad. Que me recomiendan hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Gracias por compartir algo tan delicado; se nota el dolor y la desesperación con la que estás intentando proteger a tu hija. Lo que cuentas —ese cambio brusco de comportamiento, los excesos, la impulsividad y las emociones desbordadas— no son signos de simple “rebeldía”, sino de un sufrimiento emocional profundo que está buscando salida de forma descontrolada. Es un momento crítico, pero todavía hay mucho que se puede hacer si se actúa con calma, cercanía y la ayuda profesional adecuada.

    Desde una mirada cognitivo-sistémica, cuando una persona joven pasa de la estabilidad a la autodestrucción o a conductas de riesgo, casi siempre hay un malestar interno no expresado: dolor, vacío, decepción, trauma o pérdida de sentido. A veces algo ha sucedido —una experiencia traumática, una relación dañina, un sentimiento de fracaso o rechazo— y el consumo, la sexualidad impulsiva o la agresividad aparecen como formas de anestesiar o canalizar emociones imposibles de sostener. Por eso, lo más urgente no es juzgar sus actos, sino entender qué está intentando aliviar o escapar con ellos.

    Tu papel ahora es mantenerte como un punto de calma y seguridad, aunque por dentro sientas miedo. Evita discutir, castigar o exigir explicaciones; eso solo alimentará su culpa y la distancia. Dile, con serenidad, que estás preocupada y que quieres ayudarla a sentirse mejor, no a controlarla. Escuchar sin interrogar, ofrecer presencia sin invadir, y mostrarle que tu prioridad es su bienestar emocional, no la apariencia o el rendimiento, es la base sobre la que podrá aceptar ayuda.

    Es fundamental que acuda cuanto antes a un profesional de salud mental. Lo ideal sería un psicólogo clínico o sanitario especializado en jóvenes y en conductas adictivas o traumáticas, o bien acudir al centro de salud mental público de tu zona, donde pueden hacer una valoración global y, si es necesario, derivarla a psiquiatría para descartar depresión, trauma o un trastorno del control de impulsos. Si el consumo de sustancias es frecuente, también podéis contactar con un centro de atención a drogodependencias (CAD o CAID), donde se trabaja de forma integral.

    Mientras tanto, intenta mantener el contacto sin rupturas: aunque se muestre distante o agresiva, saber que puede volver a ti sin ser juzgada será su mayor ancla. Si en algún momento la ves en peligro real —consumo grave, conductas autolesivas o relaciones con personas que puedan dañarla—, acude a urgencias o pide apoyo inmediato en los servicios de emergencia o de salud mental de tu zona.

    Este tipo de crisis puede reconducirse. Con un acompañamiento adecuado, tu hija puede entender lo que está detrás de su comportamiento y recuperar equilibrio. Lo que más la ayudará ahora es tu presencia constante, tranquila y firme, y el paso decidido de buscar ayuda profesional sin esperar a que la situación empeore. Estás haciendo lo correcto al buscar orientación: no estás sola en esto, y con apoyo se puede salir adelante


  • Hola,Soy una persona tímida aunque he ido desarrollando algunas habilidades con los años. Sin em

    Hola,

    Soy una persona tímida aunque he ido desarrollando algunas habilidades con los años. Sin embargo, este problema siempre me ha hecho sufrir mucho en determinados entornos. A nivel profesional, me incapacita cuando tengo que acudir a reuniones. Me bloqueo y me siento fatal. Creo que todo el mundo me mira y soy incapaz de aportar nada. Hace unos días me han promocionado en el trabajo, y lo estoy llevando muy mal. Todo mi entorno lo ve como un reto muy importante que premia el esfuerzo de estos años pero yo lo estoy viviendo como un auténtico drama, sobre todo por el hecho de tener que despachar con directivos y participar en reuniones de alto nivel. ¿Me podríais dar algunas pautas sobre cómo sobrellevar mejor esta situación y "disfrutar" algo más de mi ascenso"

    gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Ricardo Pagliara

    Lo que compartes refleja algo muy frecuente en personas tímidas o con cierta vulnerabilidad a la ansiedad social: por un lado, los demás reconocen tu valía y tu trayectoria profesional hasta el punto de confiarte un ascenso, y por otro, tú lo vives como un peso enorme, porque el foco está en lo que te hace sentir expuesto. Es como si todo lo positivo quedara en un segundo plano frente a la anticipación del malestar en las reuniones o en el trato con figuras de autoridad. Esa vivencia no significa que no estés preparado, sino que tu sistema de alerta interpreta esas situaciones como una amenaza, generando bloqueo, autocrítica y una sensación de parálisis que te impide disfrutar del logro.

    La buena noticia es que este tipo de dificultades se pueden trabajar y mejorar. En terapia, lo habitual es combinar estrategias cognitivas, que te ayuden a cuestionar las creencias de que “todos me miran y juzgan”, con técnicas de exposición progresiva y entrenamiento en habilidades sociales para que vayas ganando confianza en contextos que ahora te resultan desbordantes. Se trata de construir experiencias distintas que demuestren, a nivel emocional, que no todo lo que temes ocurre y que tu capacidad de aportar es mayor de lo que sientes en esos momentos de bloqueo.

    Al mismo tiempo, es importante trabajar en la aceptación de tu timidez como parte de ti, sin que se convierta en un freno definitivo. Muchas personas tímidas tienen grandes cualidades como la escucha, la observación o la empatía, que son muy valiosas también en el ámbito profesional. El objetivo no es dejar de ser tímido de un día para otro, sino aprender a relacionarte con esa característica de forma más flexible, evitando que te incapacite y abriendo espacio a que tu esfuerzo y tus competencias se muestren también en los escenarios que ahora te generan ansiedad.

    Con acompañamiento psicoterapéutico, y con un plan adaptado a tus necesidades, es posible transformar la vivencia de tu ascenso: dejar de verlo como un drama y empezar a experimentarlo como una oportunidad real de crecimiento, no solo profesional sino también personal, al comprobar que puedes estar en esos espacios de alto nivel sin que tu timidez te limite.


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