Preguntas de pacientes (249)
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¿Cuáles son los primeros síntomas de la ansiedad?
¿Cuáles son los primeros síntomas de la ansiedad?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Buena pregunta, y muy importante, porque reconocer los primeros signos de ansiedad permite actuar antes de que se vuelva algo más intenso o limitante. La ansiedad no aparece de golpe: se va manifestando poco a poco en el cuerpo, en la mente y en la forma de relacionarnos.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, la ansiedad es una respuesta de alarma del sistema completo —mente, cuerpo y emociones— ante una sensación de amenaza o pérdida de control. Al principio suele pasar desapercibida porque parece “solo nervios”, pero si no se regula, se amplifica.
En lo físico, los primeros síntomas suelen ser una tensión constante (sobre todo en cuello, hombros o mandíbula), taquicardia leve, sensación de nudo en el estómago, dificultad para respirar profundo o problemas de sueño. A veces aparecen mareos, manos frías o sudoración, y la persona siente que su cuerpo “no descansa nunca”.
En lo mental, se nota como una preocupación persistente: la mente salta de un tema a otro, repite pensamientos anticipando problemas o se enfoca en lo que podría salir mal. Es común sentir que “no se puede parar de pensar” o que cuesta concentrarse en tareas simples.
Y en lo emocional y relacional, los primeros signos suelen ser la irritabilidad, la hipersensibilidad y la sensación de estar desbordado sin motivo aparente. La persona empieza a evitar situaciones que antes no le generaban conflicto y puede sentirse menos capaz o más dependiente del control externo.
Identificar estos cambios es el primer paso para gestionarlos. En ese punto, técnicas de respiración consciente, pausas corporales, orden en las rutinas y pequeños ejercicios de relajación pueden ayudar mucho. Pero si los síntomas se vuelven persistentes o afectan el sueño, el trabajo o las relaciones, es recomendable buscar apoyo profesional. Un psicólogo clínico puede ayudarte a entender de dónde viene la ansiedad y enseñarte a regularla desde su raíz, no solo a calmar los síntomas.
La ansiedad no es un enemigo: es una señal del cuerpo que dice que algo dentro de ti necesita atención. Escucharla a tiempo es el camino más eficaz para evitar que crezca y recuperar la sensación de calma y control.
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Los casos de dependencia a las nuevas tecnologias cada vez son más numerosos?
Los casos de dependencia a las nuevas tecnologias cada vez son más numerosos?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, en los últimos años los casos de dependencia a las nuevas tecnologías han aumentado de forma significativa. No se trata solo de un uso elevado de móviles, redes sociales o videojuegos, sino de un patrón en el que la persona siente que pierde el control, dedica mucho más tiempo del que desearía, descuida otras áreas importantes de su vida y experimenta ansiedad o irritabilidad cuando no puede conectarse.
Este incremento tiene varias explicaciones. Por un lado, el diseño de muchas aplicaciones y plataformas está pensado para captar la atención de manera constante mediante notificaciones, recompensas inmediatas y estímulos muy atractivos. Por otro, el hecho de que hoy la tecnología esté integrada en el trabajo, en los estudios, en el ocio y en las relaciones sociales hace más difícil poner límites claros. Además, la pandemia reforzó el uso intensivo de pantallas como forma de contacto y entretenimiento, lo que aceleró la normalización de pasar muchas horas conectado.
En adolescentes y jóvenes, este fenómeno es especialmente visible, porque están en una etapa donde la identidad, la pertenencia al grupo y la búsqueda de gratificación rápida hacen más vulnerable a la dependencia. Pero también en adultos se observa con frecuencia, sobre todo en relación con redes sociales, apuestas online o el uso compulsivo del móvil.
La buena noticia es que la dependencia a las tecnologías puede tratarse. En psicoterapia se trabaja en identificar los disparadores, aprender a regular la ansiedad que aparece al desconectarse, recuperar actividades de la vida real y establecer límites más sanos con las pantallas. El objetivo no es demonizar la tecnología, sino lograr un uso equilibrado que no sustituya ni afecte a las relaciones, al descanso ni al bienestar emocional.
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¿Un duelo complicado o duelo no superado puede provocar somatización?
¿Un duelo complicado o duelo no superado puede provocar somatización?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, absolutamente. Un duelo complicado o no elaborado puede generar síntomas físicos o somatizaciones, y de hecho es una de las formas más frecuentes en que el cuerpo expresa el dolor emocional cuando la mente no puede procesarlo del todo. El duelo no vivido o bloqueado no desaparece con el tiempo: se transforma en tensión muscular, fatiga, sensación de ahogo, molestias digestivas, dolores inespecíficos o problemas de sueño, entre otros.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, el cuerpo forma parte del mismo sistema emocional que la mente. Cuando una pérdida no se elabora —porque no hubo espacio para llorar, porque se reprimió el dolor o porque el entorno pidió seguir adelante rápidamente—, las emociones quedan suspendidas. El cuerpo, entonces, asume la tarea de “hablar” por lo que no se ha podido expresar. Esa energía contenida busca una vía de salida, y muchas veces lo hace a través de síntomas físicos.
No es algo imaginario ni voluntario; es un proceso muy humano. En terapia se trabaja precisamente en reconectar lo que el cuerpo está expresando con la emoción que quedó congelada, permitiendo que el duelo se transforme y deje de necesitar el lenguaje del síntoma. A medida que la persona logra poner en palabras el dolor y darle un lugar simbólico a la pérdida, el cuerpo empieza a relajarse y los síntomas suelen disminuir.
Por eso, si notas que tu cuerpo “sufre” sin una causa médica clara después de una pérdida, no significa que estés enfermo, sino que tu organismo está pidiendo elaborar lo que tu mente todavía no ha podido digerir. Con acompañamiento psicológico especializado en duelo o trauma relacional, es posible integrar esa experiencia, recuperar equilibrio y liberar al cuerpo de la carga emocional que ha estado sosteniendo.
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Hola. Tengo unos traumas sexuales ocurridos en mi infancia que no me dejan vivir, sigo teniendo pesa
Hola. Tengo unos traumas sexuales ocurridos en mi infancia que no me dejan vivir, sigo teniendo pesadillas y me encuentro muy deprimida. Quisiera saber si hay alguna terapia psicológica que me pueda ayudar?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por abrirte y contar algo tan sensible; hacerlo ya es un paso muy importante. Lo que estás describiendo —las pesadillas, la tristeza profunda y la dificultad para vivir con tranquilidad— son reacciones muy habituales después de haber sufrido abusos sexuales en la infancia, incluso años o décadas después. El cuerpo y la mente guardan esas experiencias no solo como recuerdos, sino como heridas que siguen activándose cuando hay estrés o contacto con emociones intensas. Lo más importante ahora es que sepas que sí hay terapias eficaces para ayudarte a sanar y recuperar estabilidad.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, el trauma sexual infantil no se trata únicamente como un recuerdo del pasado, sino como una experiencia que ha afectado la manera en que te relacionas contigo misma, con tu cuerpo y con los demás. Por eso el trabajo terapéutico no se centra solo en “recordar” lo ocurrido, sino en reconstruir la seguridad, la confianza y la conexión emocional que el trauma interrumpió.
Existen enfoques muy eficaces para este tipo de situaciones: la terapia centrada en el trauma, la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), la terapia sensoriomotriz o una terapia cognitivo-sistémica con integración corporal y emocional. Todas ellas buscan ayudarte a procesar el trauma sin revivirlo, a reconectar con tu cuerpo de forma segura y a dejar atrás la sensación de culpa, miedo o desconexión que muchas veces acompaña a este tipo de heridas.
Te recomiendo que busques un psicólogo especializado en trauma y abuso sexual, alguien con experiencia específica en este tipo de acompañamientos. También puedes acudir a tu centro de salud para que te orienten o te deriven, o contactar con asociaciones especializadas como la Fundación Vicki Bernadet, ASPASI o ANAR (en España), que ofrecen atención psicológica gratuita o subvencionada y espacios seguros para iniciar el proceso.
No estás sola, y lo que te pasa tiene explicación y tratamiento. Con acompañamiento profesional adecuado, es posible sanar, dormir tranquila, recuperar la confianza y volver a sentirte viva. Pedir ayuda ahora es un acto de valentía y el primer paso para empezar a dejar atrás el peso del pasado.
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Mi novio tiene actitud pasivo agresiva, pero solo con sus padres y conmigo, con sus amigos ni saben
Mi novio tiene actitud pasivo agresiva, pero solo con sus padres y conmigo, con sus amigos ni saben que tiene depresión, y cuando Le Dan bajones Le da por aislarse pero también se aleja solo de nosotros, sobre todo conmigo no quiere hacer planes, se agobia, que Le pregunten, que se preocupen por el... Es normal esa actitud?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por contarlo con tanta sensibilidad; se nota que te preocupa de verdad y que estás intentando comprender algo que te confunde y te duele. Lo que describes —una actitud pasivo-agresiva, aislamiento, rechazo al contacto y al mismo tiempo tristeza o depresión— no es raro en personas que atraviesan un episodio depresivo o un estado emocional inestable, especialmente dentro del entorno más cercano.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que suele ocurrir es que la depresión no se manifiesta igual con todos. Con los amigos, muchas personas logran mantener una fachada funcional, más distendida, porque esas relaciones exigen menos intimidad y no activan tanto la sensación de vulnerabilidad. En cambio, con la pareja o la familia —los vínculos más significativos—, se siente más presión emocional y más miedo a decepcionar, lo que puede llevar a respuestas ambivalentes: necesidad de afecto y, al mismo tiempo, irritación o rechazo ante el cuidado. Esa es la base del comportamiento pasivo-agresivo en este contexto: “quiero que estés, pero no quiero que me veas así”.
Su tendencia a aislarse cuando se siente mal es una forma de autoprotección, no necesariamente una falta de cariño. No obstante, si este patrón se mantiene, puede desgastar mucho la relación. Lo más recomendable es no tomarte su distancia como algo personal, sino como un síntoma del estado emocional que atraviesa. En esos momentos, la ayuda más útil suele ser ofrecer presencia tranquila y no invasiva: frases como “sé que ahora no te apetece hablar, pero estoy aquí cuando quieras” suelen funcionar mejor que insistir en animarlo o hacerle preguntas.
Al mismo tiempo, él necesitaría trabajar en terapia esa forma de manejar la depresión y los vínculos. El objetivo no es solo tratar los bajones, sino aprender a comunicar el malestar sin convertir la distancia o la irritación en el único lenguaje posible.
Tu parte en esto es acompañar sin cargar con la responsabilidad de curarlo. Entender su actitud puede darte paz, pero también es importante que cuides tus propios límites: estar disponible no significa quedarte esperando indefinidamente. El equilibrio entre sostener y protegerte es esencial para que la relación no se vuelva un espacio de desgaste.
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Adicciones
Para dejar de beber coca cola es buena la hipnosis?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Buena pregunta. La hipnosis clínica puede ser útil como apoyo, pero no suele ser suficiente por sí sola para dejar de consumir Coca-Cola u otras bebidas azucaradas de forma duradera. Su eficacia depende mucho de la persona, del profesional que la aplique y de cómo se integre dentro de un plan terapéutico más amplio.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, el consumo repetido de Coca-Cola no es solo un hábito físico: también cumple una función emocional y relacional. A veces representa una forma de calmar la ansiedad, obtener placer inmediato, recompensarse o acompañar momentos de fatiga o soledad. Si no se trabaja esa función, el hábito suele reaparecer aunque se use hipnosis o cualquier técnica puntual.
La hipnosis puede ayudarte a reducir la impulsividad, reforzar la motivación y asociar la bebida con sensaciones menos placenteras, pero conviene combinarla con estrategias más completas:
– Terapia cognitivo-conductual o sistémica breve, para identificar qué activa el deseo y aprender a sustituirlo por conductas más sanas.
– Cambios graduales en el entorno y la rutina, por ejemplo, sustituir la Coca-Cola por agua con gas o infusiones frías, y no tenerla disponible en casa.
– Trabajo emocional, para abordar el componente de ansiedad o necesidad de estimulación que suele acompañar estos hábitos.
En resumen: la hipnosis puede ser una herramienta complementaria, especialmente si te ayuda a sentir mayor control, pero lo más eficaz es entender qué papel tiene la bebida en tu equilibrio emocional y trabajar desde ahí. Si te lo propones con acompañamiento psicológico, es totalmente posible dejarla y recuperar una sensación de bienestar más estable y natural.
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TOC
Creo que tengo TOC. No estoy seguro pero tengo un problema y es que involuntariamente tiendo a pensar demasiado y no puedo dejar de pensar. Estuve 3 meses con dolor de cabeza sin saber porque (hize pruebas medicas y no me encontraron nada). Me genera malestar y hubo un tiempo que pasé por una depresion debido a esto. Noto que me suele afectar gravemente en la concentración porque noto que mis pensamientos me dominan y no me los puedo quitar. Fui a un psicologo hace bastante tiempo y no me dejo muy claro lo que me pasa. Me acuerdo que dijo que soy un obsesivo y que involuntariamente me suelo aferrar a mis pensamientos. Cuando estoy con un grupo de gente noto que me aislo en mi mente involuntariamente y me genera malestar. Llevo haciendo meditacion mas de un año y me ha ayudado muchisimo pero me gustaria saber que me pasa. Alguna idea?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes refleja una experiencia muy frecuente en personas que conviven con pensamientos intrusivos y recurrentes. La sensación de “no poder dejar de pensar” y de que la mente se aferra a ciertas ideas aunque no quieras, puede ser parte de un patrón obsesivo. El hecho de que hayas tenido síntomas físicos como dolor de cabeza, así como periodos de malestar depresivo y dificultades para concentrarte, muestra hasta qué punto esos pensamientos llegan a interferir en tu vida diaria.
Es posible que lo que experimentas se acerque a un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) o a un cuadro de tipo obsesivo, pero es importante aclarar que solo una evaluación completa y personalizada puede confirmar un diagnóstico. Lo que sí queda claro en tu relato es que el malestar no surge de una simple “tendencia a pensar mucho”, sino de la manera en que esos pensamientos se vuelven repetitivos, automáticos y dominantes, generando aislamiento y ansiedad. El que la meditación te haya ayudado es una señal positiva: quiere decir que puedes beneficiarte de técnicas que trabajan la relación con tus pensamientos en lugar de luchar contra ellos.
Un proceso terapéutico orientado desde un enfoque cognitivo-conductual e integrador puede ayudarte a reconocer cómo funcionan tus obsesiones, a aprender a desengancharte de ellas y a recuperar la capacidad de concentración y disfrute. No se trata de “apagar la mente”, sino de modificar la relación que tienes con tus pensamientos para que pierdan poder sobre ti. Con acompañamiento especializado, es posible comprender lo que te ocurre, darle un nombre claro y, sobre todo, encontrar estrategias para recuperar bienestar y equilibrio.
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Soy hipocondríaca y probé hace unos años terapia congnitivo conductual que no me ha funcionado. Ahor
Soy hipocondríaca y probé hace unos años terapia congnitivo conductual que no me ha funcionado. Ahora he comenzado con EMDR pero estoy un poco escéptica. Que opinión me podéis dar acerca de esta terapia?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartirlo; lo que cuentas es muy comprensible. La hipocondría o ansiedad por la salud suele ser una de las formas de ansiedad más resistentes al cambio, especialmente cuando el miedo al cuerpo está muy arraigado y la persona ya ha pasado por muchos intentos terapéuticos. Que la terapia cognitivo-conductual no te haya ayudado como esperabas no significa que no haya salida, sino que necesitas un enfoque más integrador, que no se limite a modificar pensamientos, sino que trabaje también las emociones, el cuerpo y la memoria emocional del miedo.
En ese sentido, el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) puede ser una herramienta muy valiosa. Su objetivo no es convencerte racionalmente de que “no pasa nada”, sino ayudar a tu sistema nervioso a procesar las experiencias pasadas que dejaron grabada la sensación de amenaza. En la hipocondría, suelen existir episodios —a veces olvidados o aparentemente menores— en los que sentiste miedo intenso ante una enfermedad, una pérdida o una experiencia médica, y tu cerebro se quedó “atascado” en ese estado de alerta. El EMDR trabaja precisamente ahí: libera esa memoria emocional y permite que el cuerpo aprenda a distinguir entre peligro real y alarma falsa.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, el miedo a la enfermedad se mantiene porque cumple una función: te hace sentir vigilante, segura o en control. Cuando ese patrón se alivia a nivel profundo (no solo racional), la ansiedad por la salud empieza a perder sentido. Y eso es lo que el EMDR puede facilitar, al desbloquear el miedo en su raíz.
Es normal sentir escepticismo, sobre todo si has probado terapias antes. Pero te animo a darle una oportunidad con constancia y confianza, y a valorar no solo si “desaparecen los síntomas”, sino si con el tiempo sientes más calma, menos urgencia de revisar tu cuerpo y más sensación de control interior. Muchos pacientes con hipocondría logran avances significativos combinando EMDR con un enfoque relacional —por ejemplo, una terapia integradora o sistémica— que ayude a sostener los cambios en su día a día.
En resumen: el EMDR puede ser muy útil en la ansiedad por la salud, especialmente cuando el miedo está vinculado a experiencias de susto, pérdida o inseguridad corporal. No es una terapia mágica, pero sí una de las más efectivas para “reeducar” al cuerpo en su respuesta de miedo. Confía en el proceso, mantén un diálogo abierto con tu terapeuta y date tiempo para que tu sistema nervioso empiece a sentir que, por fin, ya no necesita estar en guardia todo el tiempo.
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Mobbing
Ansiedad y insomnio no me deja vivir acoso laboral tengo miedo cada vez que entró a trabajar llevo 6 meses durmiendo 12 horas semanales, que me recomiendan?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartirlo. Lo que estás viviendo es una situación límite, y es completamente comprensible que tu cuerpo y tu mente estén agotados. El acoso laboral, sostenido durante tanto tiempo, genera un estado de alerta continua que termina afectando al sueño, al apetito, a la concentración y a la sensación de seguridad. Tu cuerpo no descansa porque sigue interpretando el entorno de trabajo como una amenaza, y por eso el insomnio y la ansiedad se retroalimentan día tras día.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que ocurre no es un fallo tuyo ni una falta de resistencia, sino la consecuencia de un sistema relacional tóxico donde el poder y el miedo se combinan y terminan desgastando por completo tus recursos internos. La primera recomendación, en este punto, es proteger tu salud. Nadie puede sostener un nivel de tensión tan alto sin consecuencias, por lo que te aconsejo que acudas cuanto antes a tu médico de cabecera y le expliques exactamente cómo estás: la falta de sueño, la ansiedad y el miedo al trabajo. El médico puede valorar una baja laboral temporal, que no es un fracaso, sino una medida de autocuidado para permitir que tu cuerpo se estabilice.
En paralelo, sería importante buscar apoyo psicológico especializado en estrés laboral o acoso (mobbing). La terapia puede ayudarte a procesar lo vivido, reconstruir tu autoconfianza y decidir con claridad los próximos pasos, ya sea denunciar, reubicarte o tomar distancia de ese entorno. En muchos casos, los colegios profesionales, sindicatos o servicios de prevención de riesgos laborales ofrecen asesoramiento gratuito o confidencial.
Para aliviar el insomnio mientras tanto, intenta establecer una rutina básica de descanso: horarios fijos, evitar pantallas antes de dormir, respiraciones profundas o ejercicios de relajación muscular. Pero ten claro que el problema no es solo el sueño, sino el contexto de miedo que lo alimenta. Hasta que no te alejes o afrontes ese entorno con apoyo, el cuerpo seguirá en modo alerta.
Por favor, no sigas sosteniendo esto en soledad. Has aguantado demasiado y ahora lo urgente es tu salud. Buscar ayuda médica y psicológica de inmediato no solo es recomendable: es necesario. Con el apoyo adecuado, es posible salir de este estado y volver a recuperar el sueño, la calma y la sensación de control sobre tu vida.
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Tengo TOC desde hace ya tiempo me gustaría saber si hay algún método efectivo para controlar mejor l
Tengo TOC desde hace ya tiempo me gustaría saber si hay algún método efectivo para controlar mejor los síntomas y no temer ha hacer una vida normal?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartirlo; vivir con TOC puede ser muy agotador, sobre todo cuando el miedo y las dudas parecen condicionar cada decisión. La buena noticia es que sí existen tratamientos eficaces y estrategias que pueden ayudarte a recuperar el control y sentirte capaz de hacer una vida completamente normal.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, el TOC no se entiende solo como una colección de pensamientos intrusivos, sino como un intento de tu mente por controlar la ansiedad y mantener la seguridad. Las obsesiones aparecen para anticipar peligros y los rituales o comprobaciones funcionan como una forma de calmar ese miedo, aunque sea temporalmente. El problema es que ese alivio momentáneo refuerza el ciclo y mantiene la ansiedad viva. Por eso, el tratamiento no consiste en eliminar los pensamientos, sino en aprender a relacionarte con ellos de otro modo, sin obedecerlos ni luchar contra ellos.
El método con mayor evidencia clínica sigue siendo la terapia cognitivo-conductual específica para TOC, especialmente la técnica de exposición y prevención de respuesta (EPR). Consiste en exponerte poco a poco a las situaciones o pensamientos que te generan ansiedad, pero sin realizar los rituales o conductas de seguridad. De esa manera, el cerebro aprende que la ansiedad baja por sí sola y que no necesitas los rituales para sentirte a salvo. Este trabajo, cuando se realiza con acompañamiento profesional, es muy eficaz y seguro.
Además, hay enfoques que pueden complementar la terapia clásica, como la terapia metacognitiva, el mindfulness clínico o la terapia cognitivo-sistémica integradora, que te ayudan a observar los pensamientos sin darles tanto poder, a regular el cuerpo y a reconstruir una sensación de control más sana y realista. En algunos casos, puede ser útil combinar la terapia con apoyo farmacológico (ISRS), siempre supervisado por un psiquiatra.
El miedo a no poder llevar una vida normal es parte del propio TOC: el trastorno se alimenta de esa sensación de vulnerabilidad. Pero la realidad es que sí puedes vivir con tranquilidad, trabajar, tener relaciones y proyectos, incluso con un diagnóstico de TOC. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas logra reducir enormemente los síntomas y retomar una vida plena.
Te animo a buscar un psicólogo especializado en TOC, que trabaje desde un enfoque integrador y con experiencia en exposición. Con compromiso y acompañamiento, el TOC se puede manejar y, en muchos casos, remitir por completo. No estás condenado a vivir con miedo; solo necesitas aprender a dejar de luchar contra tu mente y a reconectar con tu vida más allá del control.
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Puede un duelo reprimido generar ansiedad? Puede superarse dicho duelo, tratando la causa del dolor
Puede un duelo reprimido generar ansiedad? Puede superarse dicho duelo, tratando la causa del dolor emocional que genera?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, absolutamente. Un duelo reprimido puede manifestarse como ansiedad, y de hecho es una de las formas más frecuentes en las que el cuerpo y la mente expresan un dolor que no ha podido elaborarse abiertamente. Cuando una pérdida —sea de una persona, una relación, una etapa de vida o incluso una identidad— no se procesa emocionalmente, la energía emocional asociada no desaparece; simplemente se desplaza y busca otras vías de expresión, muchas veces en forma de inquietud, tensión constante, dificultad para concentrarse, miedo sin causa clara o síntomas físicos de ansiedad.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, el duelo no reprimido afecta no solo al individuo, sino al sistema de relaciones en el que vive. Cuando una emoción se bloquea —por ejemplo, porque “no hay tiempo para sufrir”, “hay que ser fuerte” o “ya pasó”— el sistema entero se reacomoda para sostener ese silencio, y la ansiedad aparece como el intento del organismo de sacar hacia fuera lo que no se ha podido decir o sentir. En otras palabras, la ansiedad no es el problema en sí, sino el síntoma de un proceso emocional interrumpido.
La buena noticia es que sí, puede superarse, y la clave está justamente en tratar la causa del dolor emocional. En terapia, trabajar un duelo reprimido significa permitir que la emoción bloqueada —tristeza, rabia, culpa, vacío— encuentre un espacio seguro para ser reconocida y simbolizada. No se trata solo de hablar de la pérdida, sino de reintegrarla en la historia personal, darle sentido y permitir que deje de ocupar el lugar de alarma que hoy mantiene.
Cuando se aborda el duelo de forma adecuada, la ansiedad tiende a disminuir de manera natural, porque el sistema deja de luchar contra lo que evita y empieza a aceptar lo que duele. No es un proceso rápido, pero sí profundamente liberador. Sentir, en este contexto, no es un signo de debilidad, sino de reparación.
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Hola, tengo el siguiente problema, desde hace muchos años me acurre que sin motivo alguno me rio cua
Hola, tengo el siguiente problema, desde hace muchos años me acurre que sin motivo alguno me rio cuando las personas me hablan, bueno empiezo a sonreír sin sentido alguno y me frustra mucho, la personas que me conocen ya saben que no lo hago por un motivo en concreto más bien piensan que es por nervios pero yo no creo que lo sea, me siento bastante estupido cuando me ocurre, no es siempre pero si de vez en cuando, en una conversación o llegando a casa me da por sonreír de repente y sin motivo. Lo curioso es que me ocurre mayormente con mi pareja y mi madre, (me ha pasado con más personas) pero sobre todo con ellas. La verdad es que no se que hacer? Siempre tengo que ocultarme o decir que me rio por cualquier cosa.
Muchas gracias por su ayudaRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por contarlo con tanta sinceridad; lo que describes es más frecuente de lo que parece, aunque muchas personas lo viven con vergüenza o confusión. Esa risa o sonrisa involuntaria no significa que te estés burlando ni que seas “estúpido”, sino que tu cuerpo ha aprendido a descargar tensión o incomodidad emocional a través de la expresión facial, incluso en momentos en los que no hay nada gracioso.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, este tipo de reacciones suele ser una forma inconsciente de regular emociones contradictorias: puede que haya afecto, culpa, inseguridad, miedo al juicio o simplemente una sobrecarga de estímulo emocional que el cuerpo “gestiona” riendo. Por eso te pasa más con tu madre o con tu pareja, personas con las que existe una conexión emocional profunda y, a la vez, una fuerte exposición de tu parte. El cuerpo se activa ante la cercanía y reacciona con una sonrisa como una especie de válvula de escape.
Esto no significa que tengas un trastorno; simplemente tu sistema emocional descarga de forma automática lo que no sabe expresar de otro modo. Forzarte a controlarlo o a justificarlo solo aumenta la tensión y, por tanto, la probabilidad de que ocurra. Lo más útil es entrenar la conciencia corporal y la regulación emocional: cuando sientas que aparece esa risa, respira profundo, baja los hombros, siente los pies en el suelo y deja que pase sin luchar contra ella. Cuanto menos la juzgues, más se irá suavizando.
Sería recomendable trabajar este tema en terapia, especialmente en un enfoque integrador o sistémico, para explorar qué emociones están detrás de esa expresión automática: puede haber una mezcla de ansiedad social, necesidad de agradar o miedo al conflicto. Entender la función emocional de la risa te ayudará a recuperar control sin perder naturalidad.
En resumen: no estás haciendo nada “mal”. Tu cuerpo ha aprendido una manera curiosa, pero inofensiva, de gestionar la carga emocional. Con acompañamiento psicológico y un trabajo de regulación consciente, esta respuesta puede disminuir mucho y volverse más manejable. El objetivo no es dejar de sonreír, sino comprender por qué sonríes cuando no quieres hacerlo y enseñarle a tu cuerpo que ya no necesita esa defensa para sentirse seguro.
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Mi hijo tiene la enfermedad de Silver Russell y no aprende nada de prescolar me pueden orientar?
Mi hijo tiene la enfermedad de Silver
Russell y no aprende nada de prescolar me pueden orientar?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por tu consulta, entiendo la preocupación y la angustia que puede generar ver que tu hijo no avanza al ritmo esperado en el ámbito escolar. El síndrome de Silver Russell es una condición poco frecuente que puede acompañarse de dificultades en el desarrollo y en el aprendizaje, y por eso es fundamental comprender que cada niño sigue un proceso único. Desde un enfoque cognitivo, es importante identificar qué aspectos concretos le están costando más —atención, memoria, lenguaje, motricidad— para trabajar sobre ellos con estrategias individualizadas que refuercen sus capacidades en lugar de centrarse solo en sus limitaciones. Desde la mirada sistémica, también influye mucho el entorno: la coordinación entre familia, escuela y profesionales de la salud es clave para crear un espacio de apoyo donde el niño pueda sentirse comprendido y estimulado sin presiones excesivas. Lo recomendable es que un equipo multidisciplinar —psicólogo infantil, logopeda, pedagogos y médicos— valore su situación para diseñar un plan adaptado a sus necesidades. Esto no significa que no pueda aprender, sino que quizás necesite un ritmo distinto y apoyos específicos. El hecho de que lo consultes y busques orientación ya es un paso muy valioso, porque lo mejor que puedes ofrecerle a tu hijo es acompañarlo con paciencia, cariño y con las herramientas adecuadas para que vaya desplegando su potencial.
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Hola, me gustaría saber cuál sería la forma más eficaz de superar el miedo a hablar en público. Much
Hola, me gustaría saber cuál sería la forma más eficaz de superar el miedo a hablar en público. Muchas gracias!
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por tu pregunta; el miedo a hablar en público es una de las formas más frecuentes de ansiedad social, y aunque puede sentirse paralizante, se puede superar completamente con el enfoque adecuado. No se trata de eliminar el nerviosismo (todos lo sentimos en cierta medida), sino de aprender a regularlo y a reinterpretarlo de manera que deje de bloquearte.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, este miedo suele tener que ver con la forma en que te ves a ti mismo en relación con los demás. Hablar en público activa no solo la ansiedad ante el juicio externo, sino también pensamientos internos del tipo “voy a hacerlo mal”, “se van a dar cuenta de mis nervios”, “me van a juzgar”. El cuerpo responde a esas ideas como si estuvieras ante un peligro real, activando el temblor, la sequedad en la boca o la mente en blanco. Por eso, el trabajo terapéutico no se centra únicamente en “hablar mejor”, sino en reconstruir la seguridad interna y entrenar la exposición progresiva al público.
La forma más eficaz de superarlo es a través de una terapia cognitivo-conductual o integradora que combine dos elementos esenciales:
Entrenamiento de exposición gradual: aprender a enfrentarte poco a poco a las situaciones que temes (por ejemplo, hablar frente a una persona, luego ante un grupo pequeño, etc.), sin evitar ni escapar del malestar, hasta que tu cuerpo se acostumbre y la ansiedad se reduzca por sí sola.
Reestructuración cognitiva y sistémica: trabajar las creencias sobre el error, la vergüenza y la necesidad de control. Cuando logras verte no como alguien “en examen”, sino como una persona compartiendo algo valioso, el miedo cambia de forma.
También pueden ayudarte estrategias complementarias, como técnicas de respiración y atención plena para calmar el cuerpo antes de hablar, practicar con grabaciones o grupos de oratoria, y centrarse en conectar con el mensaje y el público, no en la autoobservación.
Superar este miedo no se logra de un día para otro, pero con práctica guiada y trabajo emocional, la ansiedad se transforma en energía útil y confianza real. Hablar en público deja de ser una amenaza para convertirse en una forma de presencia y comunicación auténtica. Con acompañamiento profesional, la mayoría de las personas mejora en pocas semanas de práctica constante.
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Estoy atravesando un duelo por la perdida de mi padre hace casi cinco años ¿Qué tipo de terapia es l
Estoy atravesando un duelo por la perdida de mi padre hace casi cinco años ¿Qué tipo de terapia es la más indicada y en cuanto tiempo se logra superar?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Tengo TOC desde hace ya tiempo me gustaría saber si hay algún método efectivo para controlar mejor los síntomas y no temer ha hacer una vida normal?
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Creo que mi ex pareja es Asperger, terminé con él porque habían ocasiones que no quería que me acerc
Creo que mi ex pareja es Asperger, terminé con él porque habían ocasiones que no quería que me acercara, es muy poco empático, también egoísta y a veces se enojaba sin razón y me respondía cosas que me herían como si yo no le importara.Otras veces era tierno y muy cariñoso.
Cómo podría ayudarlo? Es posible ser pareja de un Asperger?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Entiendo tu preocupación y la mezcla de sentimientos que hay detrás de tu experiencia. Cuando hablamos de Asperger, hoy incluido dentro del espectro autista, no se trata de un rasgo de carácter pasajero, sino de una forma distinta de procesar la información, relacionarse y expresar emociones. Eso puede explicar algunas conductas que describes: dificultad para expresar empatía de manera convencional, necesidad de espacio personal, reacciones que parecen desproporcionadas o respuestas muy literales que hieren sin intención de hacerlo. Al mismo tiempo, también pueden mostrar cariño y ternura de formas intensas y genuinas.
Desde un enfoque cognitivo, es importante entender que no se trata de “egoísmo” en el sentido habitual, sino de una forma diferente de percibir las situaciones sociales y de manejar la frustración. Desde la perspectiva sistémica, lo que influye mucho es cómo la pareja logra adaptarse a esas diferencias: si hay comunicación abierta, respeto mutuo y flexibilidad, la relación puede funcionar; si en cambio cada interacción se vive como un choque o como desinterés, la dinámica se vuelve muy dolorosa.
No es tu tarea “curarlo” ni cambiarlo, pero sí puedes ayudarle animándole a buscar diagnóstico y apoyo especializado, porque eso le daría herramientas para entenderse mejor y para aprender estrategias de relación. Y también es importante cuidar de ti: preguntarte si, más allá de quererle, puedes y quieres sostener una relación en la que habrá diferencias significativas en la forma de dar y recibir afecto.
Sí es posible ser pareja de una persona con Asperger, pero requiere mucha paciencia, comunicación explícita y aceptación de que hay cosas que no serán como en una relación convencional. Lo fundamental es que ambas partes quieran trabajar en ello y que tú no te pierdas a ti misma intentando “rescatarlo”.
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Hola. Me gustaría saber al médico que debo acudir en mi caso: mi problema es que por momentos me da
Hola. Me gustaría saber al médico que debo acudir en mi caso: mi problema es que por momentos me da por comer mucho, similar a atracones, aunque no tenga hambre y aunque realmente no me apetezca; y después me siento mal a nivel de ir a quemarlo al gimnasio o cualquier cosa que me haga contrarrestarlo. El problema es que no sé por qué me da por comer, no entiendo la causa; por eso no sé a qué médico debería acudir?
Muchas gracias!RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por contarlo con tanta claridad; lo que describes encaja con un patrón de atracones o de alimentación emocional, donde la comida funciona como una forma de aliviar o canalizar tensión, más que como una respuesta al hambre física. No es raro que después aparezcan culpa o necesidad de compensar con ejercicio: es la manera en que la mente intenta restablecer un equilibrio que se siente perdido. Lo importante es que ya estás reconociendo que hay algo que te sobrepasa y que necesitas entenderlo mejor; eso es un paso esencial.
En tu caso, lo ideal sería acudir primero a un psicólogo o psiquiatra especializado en trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Son los profesionales que mejor pueden evaluar si lo que te ocurre forma parte de un trastorno por atracón (cuando hay episodios recurrentes de comer en exceso con pérdida de control) o de una respuesta ansiosa o emocional que se descarga a través de la comida. Desde ahí podrán decidir si conviene incorporar también el trabajo de un nutricionista especializado en TCA, para abordar de manera conjunta el plano psicológico y el alimentario.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que ocurre no es una falta de voluntad ni un problema con la comida en sí, sino una dificultad para regular emociones intensas: la mente y el cuerpo buscan alivio inmediato en el acto de comer, y luego, al sentir culpa, activan el ciclo de compensación. Por eso la clave no está en prohibirte ciertos alimentos, sino en entender qué emoción se activa justo antes del impulso —ansiedad, aburrimiento, tristeza, soledad, sensación de vacío— y aprender otras formas de calmarte sin dañar tu cuerpo.
Evita acudir primero a dietas o programas de control del peso; pueden agravar el problema al aumentar la culpa y el control. Busca un profesional de la salud mental que trabaje desde un enfoque integrador, que no se centre solo en el síntoma, sino en la relación que mantienes con la comida y contigo misma. Con un tratamiento adecuado y un acompañamiento empático, estos episodios pueden reducirse hasta desaparecer, y podrás volver a tener una relación más tranquila y consciente con la alimentación y con tu cuerpo.
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Vejiga timida (Urofobia)
Hay tratamiento para la vegija tímida? Tengo problemas para orinar fuera de casa! Eso me hace estar muy limitada.gracias por atenderme
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir algo tan íntimo y que suele generar mucha vergüenza. La llamada “vejiga tímida” o paruresis es una dificultad real que aparece cuando la persona no consigue orinar en lugares públicos o fuera de su entorno seguro. Aunque pueda parecer solo un problema físico, en realidad está muy relacionado con la ansiedad y con la manera en que uno se siente observado o juzgado por los demás. Esa tensión activa el sistema nervioso y bloquea el proceso natural de la micción, lo que genera un círculo de miedo y frustración.
La buena noticia es que sí existen tratamientos eficaces. Desde la terapia cognitivo-conductual se utilizan técnicas de exposición gradual y desensibilización, que ayudan a ir enfrentando poco a poco las situaciones que generan bloqueo. Al mismo tiempo, se trabaja en el plano cognitivo para reducir pensamientos anticipatorios como “no voy a poder” o “todos se van a dar cuenta”. Desde un enfoque sistémico también exploramos cómo esta dificultad afecta a tu vida social, laboral o de pareja, y buscamos recursos para que recuperes libertad y seguridad.
El tratamiento suele incluir entrenamiento en relajación, trabajo con la respiración y estrategias para rebajar el nivel de autoexigencia en esas situaciones. No se trata de forzarse bruscamente, sino de ir ganando confianza en un proceso progresivo. Muchas personas logran superar este problema y recuperar la posibilidad de moverse con tranquilidad sin sentirse limitadas. Lo más importante es dar el primer paso y no quedarse sola con la dificultad, porque con acompañamiento terapéutico se puede mejorar mucho.
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Ansiedad
¿A qué profesional de la psicologia para la ansiedad, pensamientos obsesivos o depresion se deberia ir? ¿cognitivo condultual? ¿psicoanalisis? ¿gestalt?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
En situaciones como la que planteas es comprensible sentir cierta confusión frente a la cantidad de corrientes y enfoques psicológicos disponibles. Lo importante es entender que la ansiedad, los pensamientos obsesivos y la depresión son problemáticas que pueden abordarse de manera eficaz desde distintas perspectivas, pero lo fundamental no es tanto el “nombre” de la escuela, sino la capacidad del profesional para adaptar las técnicas a tu caso particular. La terapia cognitivo-conductual cuenta con una sólida base científica para el tratamiento de la ansiedad y la depresión, mientras que enfoques como el sistémico, el humanista o incluso el psicoanalítico pueden aportar comprensión y profundidad en función de la persona y del contexto vital en el que se encuentra.
En mi experiencia, lo que más ayuda es un abordaje integrador, que no se limite a una etiqueta, sino que combine recursos validados con un acompañamiento cercano. Esto significa trabajar tanto con las ideas y creencias que mantienen el malestar, como con las relaciones, la historia personal y la forma en que uno se sitúa en su vida diaria. No se trata de elegir una escuela como si fuera un producto cerrado, sino de dar con un terapeuta que sepa generar un espacio de confianza y ofrecer herramientas prácticas a la vez que un proceso de autoconocimiento.
Lo más recomendable es que busques un psicólogo con experiencia en ansiedad, obsesiones o depresión y que, más allá de la corriente, sientas que te escucha, te entiende y te ofrece un plan claro. Ese vínculo terapéutico, junto con técnicas contrastadas, es lo que realmente marca la diferencia en la evolución.
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¿Cuál es el especialista más adecuado para tratar fobia a cumplir años? (soy una mujer de 40 y pico)
¿Cuál es el especialista más adecuado para tratar fobia a cumplir años? (soy una mujer de 40 y pico), sentimiento de fracaso total en todos los ámbitos de la vida, curar heridas del niño interior y de un apego o ausencia del mismo en la niñez que ha repercutido en una gestión inadecuada de las emociones y sus consecuencias'. He tratado con varios terapeutas y ramas sin conseguir efecto deseado y sentir que ha sido un gasto de dinero y más cosas... ¿Tiene posibilidad de mejora esta situación? ¿Puede tratarse online de forma eficaz? Gracias
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que compartes refleja una vivencia de gran sufrimiento, porque no se trata solo del miedo a cumplir años, sino de lo que ese momento simboliza: la sensación de fracaso, el dolor de las heridas de la infancia y la dificultad para gestionar las emociones que todo ello conlleva. Cuando hablamos de fobia a envejecer o a cumplir años, en realidad lo que encontramos muchas veces son capas más profundas que tienen que ver con el apego temprano, con cómo aprendimos a valorarnos y a relacionarnos con los demás, y con la narrativa que hemos construido sobre nuestra propia vida.
El especialista más adecuado en este caso es un psicoterapeuta con experiencia en el trabajo con trauma, apego y procesos de autovaloración. Desde enfoques integradores que combinan lo cognitivo, lo sistémico y lo constructivo, es posible acompañar a la persona a revisar esas heridas del pasado y a transformarlas en un nuevo relato que no esté marcado solo por el dolor y el fracaso. A veces el hecho de haber probado varias terapias sin sentir mejora genera frustración y desconfianza, pero eso no significa que no exista la posibilidad de cambio, sino que aún no se ha encontrado el marco terapéutico ni el vínculo adecuados.
Sí hay posibilidad de mejora, porque el sufrimiento que describes no es estático: puede trabajarse y disminuirse si se aborda con las herramientas correctas. El trabajo terapéutico en estos casos se centra tanto en aliviar el dolor actual —la angustia ante el paso del tiempo, la sensación de vacío o de fracaso— como en reparar los vínculos internos que quedaron dañados en la infancia. Esa “cura del niño interior” no es una metáfora vacía: significa dar un espacio a esas experiencias que no pudieron ser reconocidas ni atendidas, para que dejen de condicionar la vida adulta.
Respecto a la terapia online, la evidencia y la experiencia clínica muestran que puede ser igual de eficaz que la presencial, siempre que se establezca un marco de trabajo claro y un vínculo de confianza. Muchas personas logran abrirse con más facilidad en la modalidad online, y hoy en día contamos con recursos que facilitan que el proceso sea cercano, profundo y transformador. Lo esencial no es tanto la modalidad como la calidad de la relación terapéutica y la coherencia del enfoque con lo que realmente necesitas.
En definitiva, aunque ahora sientas que llevas mucho tiempo luchando sin resultados, la situación puede mejorar con el acompañamiento adecuado. El reto está en encontrar un espacio psicoterapéutico donde no solo se trate el síntoma (la fobia a cumplir años), sino que se trabaje sobre las raíces más profundas, de manera que el presente y el futuro puedan vivirse con mayor serenidad, autoestima y libertad.
Preguntas populares
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Hola, buenas tardes. Quería consultarles sobre el caso de mi padre. Está en tratamiento psiquiátrico
Buenos dias : desconozco que dosis tomaba de Olanzapina ,respecto al Lamictal…