Preguntas de pacientes (249)
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Mi pareja tiene la convicción de que la engaño con otra y a su vez también piensa que soy homosexual
Mi pareja tiene la convicción de que la engaño con otra y a su vez también piensa que soy homosexual. También piensa que soy un delincuente y un drogadicto. Me trata fatal, carece de empatia y en ocasiones me agrede físicamente. Estoy desesperado, me siento muy frustrado y nada de lo que hago remedia nada.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que estás viviendo es una situación muy dura y no es algo que debas normalizar ni afrontar solo. Que tu pareja te acuse sin pruebas de cosas que no has hecho, que te insulte, te trate sin empatía y además te agreda físicamente no son simples discusiones ni celos, son manifestaciones de violencia y de maltrato. No importa cuánto te esfuerces por demostrar tu inocencia o tu buena fe: cuando alguien está instalado en ese tipo de dinámica, las pruebas y las explicaciones no sirven porque el problema no está en ti, está en su comportamiento y en la relación.
Desde un enfoque cognitivo–sistémico, lo que ocurre es que la relación se ha vuelto un sistema donde tú estás constantemente en posición de defenderte y justificarte, y ella en posición de control, acusación y agresión. Eso genera un ciclo de miedo, frustración y desgaste que termina afectando tu autoestima y tu salud mental. No hay estrategia que funcione mientras haya violencia, porque la base —el respeto y la seguridad— está rota.
Por tu seguridad y tu bienestar es importante que empieces a poner límites y a buscar ayuda. Hablar con alguien de confianza, acudir a un profesional de la salud mental o, si vives en España, contactar con el 016 (atención a víctimas de violencia en el ámbito de la pareja, gratuita y confidencial) puede ser un primer paso. No es exagerado ni “dramático” hacerlo: la violencia puede escalar y tú tienes derecho a vivir sin miedo y sin agresiones.
No eres culpable de lo que te está pasando ni eres responsable de cambiar a tu pareja. Lo que sí puedes hacer es protegerte, buscar apoyo y empezar a pensar en ti. El primer paso para salir de un sistema de maltrato es reconocerlo y darte permiso para pedir ayuda.
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Hola ,mi problema es que no paro de tragar saliva a todas horas y la verdad que es muy angustioso. C
Hola ,mi problema es que no paro de tragar saliva a todas horas y la verdad que es muy angustioso. Creen que puede ser ansiedad, algo psicologico? Le agradeceria me ayudaran por que no se como solucionar esto.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que cuentas —esa sensación de estar tragando saliva continuamente y la angustia que te produce— es algo que muchas personas han experimentado en relación con la ansiedad. Desde la mirada psicológica, cuando estamos en un estado de alerta o preocupación intensa, la mente se fija en procesos del cuerpo que normalmente son automáticos, como la respiración o la deglución. Esa hipervigilancia hace que notes cada trago de saliva y que, cuanto más lo pienses, más lo repitas, generando un círculo que aumenta la incomodidad.
No significa que tengas un problema físico grave, sino que tu cuerpo está expresando el malestar de la ansiedad a través de este síntoma. El hecho de que te angustie es normal, porque la sensación de no poder controlarlo hace que se intensifique todavía más. Romper este ciclo suele requerir aprender a soltar el control consciente sobre esas funciones y entrenar técnicas de relajación o de distracción atencional, para que la mente deje de enfocarse en cada trago.
Si ves que esto se mantiene en el tiempo o interfiere mucho en tu vida diaria, es recomendable acudir a un profesional de la salud para descartar cualquier causa orgánica y, sobre todo, para trabajar la ansiedad desde un enfoque psicológico. Con acompañamiento adecuado es posible reducir estos síntomas y recuperar la tranquilidad.
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¿Cómo se genera la adicción al móvil en una persona sana?
¿Cómo se genera la adicción al móvil en una persona sana?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
La adicción al móvil no aparece de un día para otro, sino que se va construyendo poco a poco a través de mecanismos psicológicos y de hábitos de uso. Una persona sana, sin antecedentes de adicción, puede acabar desarrollando una dependencia al teléfono porque este dispositivo ofrece múltiples recompensas inmediatas: mensajes, notificaciones, likes, acceso constante a información o entretenimiento. Cada vez que se recibe una notificación o se consulta la pantalla, el cerebro activa los circuitos de recompensa y libera dopamina, lo que refuerza la conducta y aumenta la probabilidad de repetirla.
Con el tiempo, esta dinámica hace que el móvil se convierta en una fuente casi automática de regulación emocional. Muchas personas lo usan para reducir la ansiedad, combatir el aburrimiento, evitar el silencio o desconectarse de pensamientos que generan malestar. Lo que empieza siendo un recurso útil se convierte en un hábito rígido: mirar el móvil sin necesidad, perder la noción del tiempo en redes sociales, sentir irritabilidad o inquietud cuando no se puede acceder a él. Ese patrón de uso continuado, unido a la facilidad de acceso y a la normalización social de estar siempre conectados, acaba generando una verdadera dificultad para limitar el tiempo de uso.
La psicoterapia ayuda a comprender cómo se ha ido construyendo esta dependencia y a recuperar un uso equilibrado. Se trabaja en identificar los disparadores que llevan a consultar el móvil, en desarrollar estrategias alternativas para manejar las emociones y en establecer límites concretos que devuelvan a la persona el control sobre su conducta. El objetivo no es demonizar la tecnología, sino aprender a convivir con ella de manera consciente, sin que ocupe un lugar desproporcionado en la vida diaria ni sustituya a las relaciones y actividades que realmente nutren el bienestar.
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¿Es normal imaginar que estás en una videollamada constante con diferentes personas? Gracias
¿Es normal imaginar que estás en una videollamada constante con diferentes personas?
GraciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes puede resultar desconcertante, pero no necesariamente es algo patológico. Muchas personas, sobre todo en épocas de estrés o de aislamiento social, se sorprenden teniendo pensamientos o fantasías en las que se imaginan hablando con otros, como si recrearan mentalmente conversaciones o situaciones sociales. Desde la perspectiva cognitiva esto es una forma de diálogo interno, una manera de procesar ideas o emociones poniéndolas en “voz ajena”. Desde la mirada sistémica también puede entenderse como la necesidad de contacto y de relación, que tu mente satisface a través de una especie de simulación mental cuando no se da de manera directa. Mientras esas imágenes no interfieran con tu vida diaria, no te impidan concentrarte o no sustituyan de manera total tus relaciones reales, no tienen por qué ser preocupantes. Si notas que cada vez te aíslan más o que generan malestar porque no puedes dejar de hacerlo, puede ser útil explorarlo en terapia. En la mayoría de los casos es simplemente una manifestación de la imaginación y de la necesidad de interacción que todos tenemos, y reconocerlo ya te ayuda a darle un sentido.
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Buenas, soy mujer de 25 años. Cuando estoy en una situación de conflicto (sea cual sea) y debo expre
Buenas, soy mujer de 25 años. Cuando estoy en una situación de conflicto (sea cual sea) y debo expresar mis sentimientos o siento que he hecho algo mal o me acusan erróneamente; internamente tengo un pensamiento muy racional, pero externamente no puedo evitar llorar y sentir el nudo que no me deja hablar adecuadamente. Generalmente la sensación que tengo durante estas situaciones es de frustración y añadido la sensación constante de no poder afrontar la situación de una manera más calmada y serena, ya que luego de un tiempo llorando, puedo expresar mis sentimientos o pensamientos racionales. ¿Existe algún ejercicio que me pueda ayudar a ir enfrentando estas situaciones más calmadamente? Agradezco sus respuestas.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir tu experiencia con tanta claridad. Lo que describes es algo que les ocurre a muchas personas: internamente tienes un pensamiento racional y sabes lo que querrías expresar, pero la emoción se impone primero, en forma de llanto o bloqueo, y eso genera frustración porque parece que no puedes controlar la situación. En realidad, tu reacción no significa debilidad ni falta de madurez, sino que tu sistema nervioso está respondiendo con mucha sensibilidad ante el conflicto.
Lo importante es entender que esa activación emocional no invalida lo que piensas ni lo que quieres decir, simplemente aparece antes y ocupa espacio. Desde la terapia cognitivo-sistémica trabajamos en dos planos: por un lado, aprender técnicas de regulación fisiológica que te permitan calmar el cuerpo cuando aparece el nudo en la garganta, como la respiración lenta, el anclaje en alguna sensación física o pequeños ejercicios de relajación muscular; y por otro, trabajar el modo en que interpretas y afrontas esas situaciones, explorando qué significan para ti el conflicto, la crítica o la posibilidad de equivocarte.
Un ejercicio práctico que puedes empezar a probar es el siguiente: cuando sientas que la emoción empieza a subir, intenta dirigir tu atención hacia la respiración, contando despacio cada inhalación y exhalación durante unos segundos antes de responder. También ayuda mucho ensayar mentalmente las conversaciones que sabes que pueden ser difíciles, de manera que tu cuerpo se vaya familiarizando con la experiencia de hablar sin que aparezca de golpe la intensidad emocional.
El objetivo no es eliminar del todo las lágrimas ni las emociones —porque forman parte de ti—, sino que vayan perdiendo fuerza hasta que puedas expresarte con mayor calma y seguridad. Con práctica y acompañamiento terapéutico se puede conseguir que el llanto deje de ser un obstáculo y que tus palabras encuentren su lugar sin tanto esfuerzo.
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Es normal sentir como una losa en el pecho , una sensación de miedo en estos días de confinamiento?
Es normal sentir como una losa en el pecho , una sensación de miedo en estos días de confinamiento? No presenta ni tos, ni fiebre, ni malestar . No es constante ni va a más,va a rachas, respeta el sueño, pero es como estar en guardia todo el tiempo, con los dientes apretados. mi único medicamento Estoy tomando Omeprazol como tratamiento del reflujo. Y duspatalin para el colon irritable.
Muchas gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es una reacción muy frecuente en situaciones de tensión prolongada como lo fue el confinamiento. Esa sensación de losa en el pecho, el miedo intermitente, el estar en guardia o notar el cuerpo rígido son manifestaciones físicas de la ansiedad. El hecho de que no se acompañen de síntomas médicos como fiebre o tos y que respeten el sueño refuerza la idea de que no se trata de un problema orgánico nuevo, sino de la respuesta de tu sistema nervioso a la incertidumbre y al estrés que estás atravesando. Desde una mirada cognitiva, cuando la mente se mantiene en alerta constante activa pensamientos de peligro que generan tensión muscular y malestar físico. Desde la perspectiva sistémica también influye el contexto: cambios en la rutina, preocupaciones y aislamiento pueden aumentar la sensación de amenaza. No es algo “extraño” ni un signo de enfermedad grave, sino un modo en que tu cuerpo expresa la ansiedad acumulada. Si notas que estos episodios se repiten con frecuencia, puede ayudarte hablarlo en un espacio terapéutico y aprender estrategias de regulación como la respiración consciente o pequeños momentos de desconexión durante el día. No necesitas enfrentarlo solo: la ansiedad puede manejarse con apoyo y recursos adecuados, y reconocerla ya es el primer paso para empezar a recuperar la calma.
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Me obsesiono con todo lo que me sucede o rodea. Si conozco a alguien me obsesiono con él, si empiezo
Me obsesiono con todo lo que me sucede o rodea. Si conozco a alguien me obsesiono con él, si empiezo el gimnasio me obsesiono y voy todos los dias varias veces al dia, si empiezo a leer libros me leo todos los que puedo todo el dia sin parar, lo mismo me sucede con el alcohol o fumar. Si algo me gusta me obsesiono, estoy completamente cegada por eso, pero me dura un tiempo y luego se va por completo. Es agotador y no soy consistente en nada, no se que hacer.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por contarlo con tanta sinceridad. Lo que describes —esa tendencia a engancharte intensamente a personas, actividades o hábitos y luego perder completamente el interés— puede vivirse con mucha frustración y culpa, porque da la sensación de no tener equilibrio ni dirección. En realidad, lo que está detrás no es falta de fuerza de voluntad, sino una forma de regular el vacío interno o la ansiedad a través de la intensidad.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, este patrón puede entenderse como una búsqueda constante de conexión o de sentido. Cuando algo nuevo aparece —una persona, una afición, una experiencia—, se activa una sensación de energía, control y propósito; es como si esa novedad llenara temporalmente un espacio interno que cuesta sostener en calma. Pero cuando la emoción inicial baja, el sistema emocional se apaga y surge el vacío, lo que te empuja a buscar otra fuente de estímulo. Es un ciclo que alterna hiperfoco y agotamiento, y que suele tener raíces en una dificultad para tolerar la quietud o el malestar sin necesidad de compensarlo con acción.
No es un rasgo fijo ni una condena. Este tipo de funcionamiento puede trabajarse con muy buenos resultados en terapia, especialmente si se aborda desde un enfoque que combine autoconocimiento emocional, regulación del impulso y construcción de estabilidad interna. El objetivo no sería eliminar tu capacidad de apasionarte —que es valiosa—, sino ayudarte a transformar la intensidad en constancia, aprendiendo a sostener el interés sin que dependa de la euforia inicial ni se convierta en un mecanismo de escape.
Te animo a buscar acompañamiento psicológico. Con ayuda profesional puedes identificar qué necesidad estás intentando cubrir con cada obsesión (reconocimiento, control, conexión, alivio del vacío) y desarrollar maneras más saludables de nutrirla. No hay nada “malo” en ti: lo que hay es una mente y un cuerpo que han aprendido a sobrevivir a través del exceso. Con tiempo y trabajo, esa misma energía puede convertirse en tu mayor fortaleza, pero canalizada hacia una vida más serena y coherente.
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Trastorno de ansiedad
Hola, he pasado un episodio de ansiedad bastante fuerte, me he desmayado y a raíz de ese momento entre en pánico, ahora no hay manera de controlarme, intento estar tranquila pero la tensión aumenta a unos 170 pulsaciones, tengo ardor en el cuerpo y siento que me voy a morir, es desesperante y ya no sé cómo controlarlo, me podrían ayudar por favor, tengo miedo ya que nunca había vivido algo así.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes encaja con lo que muchas personas experimentan durante una crisis de pánico: la sensación de pérdida de control, la aceleración del corazón, el ardor corporal, la idea de que algo grave está sucediendo y el miedo intenso a morir. Aunque resulta aterrador, es importante saber que estos síntomas, por muy intensos que sean, no implican un riesgo vital en sí mismos, sino que forman parte de una respuesta de ansiedad extrema. El cuerpo reacciona como si estuviera en una situación de peligro, aunque en realidad no lo esté, y eso desencadena un círculo vicioso donde cuanto más miedo tienes, más aumenta la activación fisiológica y más intensos se vuelven los síntomas.
Superar este tipo de experiencias requiere, por un lado, aprender a reconocer lo que ocurre y poner en marcha técnicas de regulación que permitan interrumpir el ciclo de miedo y activación. Existen recursos muy útiles de respiración, de focalización atencional y de reestructuración cognitiva que ayudan a disminuir la intensidad del pánico y a recuperar la sensación de seguridad. Por otro lado, también es necesario comprender qué factores han podido favorecer la aparición de este episodio: niveles elevados de estrés, preocupaciones acumuladas, cambios importantes en la vida o determinadas creencias sobre la propia salud. La psicoterapia se centra en trabajar tanto las herramientas inmediatas para manejar las crisis como en prevenir que se repitan, abordando los factores de fondo que mantienen la ansiedad.
Es normal que, después de una primera experiencia tan intensa, aparezca el miedo a que vuelva a ocurrir, lo que muchas veces se convierte en el núcleo del problema. Precisamente ahí es donde la terapia resulta clave, porque ayuda a desmontar esa asociación automática entre sensaciones corporales y catástrofe inminente. El acompañamiento terapéutico te ofrece un espacio donde recuperar la confianza en tu cuerpo y en tu capacidad para afrontar la ansiedad sin que se convierta en algo paralizante. Con la intervención adecuada es posible volver a sentirte tranquila y segura, sin vivir cada síntoma como una amenaza.
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Trastornos de conducta
Hola. Normalmente acostumbro a planificar conversaciones, pensando un muchas posibles respuestas para cosas como ir a la tienda, responder a maestros o incluso si me veo obligada a saludar algún vecino (que por lo general evito) y pensar en eso hace que se me acelere el corazón pero a la vez me hace pensar que si algunas de esas situaciones pasan podré estar más tranquila.
Sinceramente no creo que sea muy normal pero no sé.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartirlo con tanta claridad. Lo que describes —anticipar conversaciones, ensayar posibles respuestas, sentir ansiedad ante interacciones cotidianas y al mismo tiempo cierto alivio al “tenerlas preparadas”— es algo que muchas personas hacen cuando existe un nivel elevado de ansiedad social o de hipercontrol frente a la incertidumbre. No es extraño, pero sí puede ser una señal de que vives las relaciones con un nivel de tensión que te hace estar en estado de alerta permanente.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, podríamos decir que has aprendido a protegerte anticipando. Tu mente busca reducir el riesgo de pasar un mal momento o de sentirte juzgada, y por eso trata de prever todos los escenarios posibles. Es una estrategia que, en su origen, te ayudó a sentirte más segura, pero con el tiempo se vuelve una trampa, porque mantiene la ansiedad viva: cada intento de control refuerza la idea de que la situación es peligrosa y que necesitas prepararte más.
No se trata de algo “raro”, sino de un patrón de regulación emocional que se puede trabajar con muy buenos resultados en terapia. El objetivo no sería eliminar la planificación de golpe, sino enseñarle a tu cuerpo y a tu mente que puedes enfrentarte a lo espontáneo sin perder el control, que puedes tolerar la incertidumbre y el posible error sin que eso defina tu valor. Con acompañamiento, se aprende a reemplazar la anticipación excesiva por una sensación más estable de confianza y presencia.
En resumen, no estás haciendo nada “mal”: estás intentando sentirte a salvo. Pero si notas que este patrón te agota o limita tus relaciones, sería un buen momento para pedir ayuda profesional y empezar a trabajar la ansiedad desde su raíz, no desde la estrategia del control. Con el tiempo, las conversaciones —y los encuentros cotidianos— pueden volverse mucho más ligeros y naturales.
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Llevo 35 años sufriendo a una madre perversa narcisista. Cuando era un niño, en el colegio, le dijer
Llevo 35 años sufriendo a una madre perversa narcisista. Cuando era un niño, en el colegio, le dijeron que tenía hiperactividad, seguro que le dijeron que todo lo que aquello conllevaba. Pues no me llevo a ningún especialista. Su táctica fue la de pegarme, insultarme y humillarme... Aunque no os lo podáis creer me he pasado toda mi vida encerrado, no pudiendo ver a aquellas personas que yo he querido relacionarme. Tengo otro trastorno que me impide trabajar y no sé como poder salir de aquí. Mi casa está llena de destrozos debido a sus desquicies y me culpa de todo a mi, a mí hermano lo tiene engañando. No sé que puedo hacer para salir de aquí puesto que no puedo pedir ayuda a nadie.
Y esto es una pequeñísima parte.
Muchas gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por atreverte a compartir algo tan duro. Lo que relatas muestra un sufrimiento profundo y sostenido, el resultado de años de maltrato psicológico, control y anulación emocional. Es comprensible que te sientas atrapado y sin salida: cuando el abuso viene de una figura tan significativa como una madre, se mezcla el dolor con la culpa, la dependencia y una sensación de impotencia que puede paralizar.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, lo que describes encaja con lo que llamamos un entorno relacional tóxico o coercitivo, donde una persona ejerce poder emocional constante sobre otra, manipulando, humillando o culpabilizando. Esto genera en quien lo sufre un patrón de miedo, hipervigilancia y desconfianza que termina por erosionar la autoestima y la capacidad de actuar con autonomía. No es que no quieras salir, es que durante años te han hecho creer que no puedes o que no tienes derecho a hacerlo.
Es importante que sepas que sí existe salida, aunque no sea inmediata. Si actualmente no puedes trabajar y dependes de esa convivencia, lo prioritario es buscar apoyo externo, incluso si sientes que “no puedes pedir ayuda a nadie”. En España, puedes contactar con el teléfono 024 (asistencia a la conducta suicida y crisis emocionales, 24h, gratuito y confidencial) o con el 112 en caso de emergencia. También puedes dirigirte a los servicios sociales de tu municipio, explicando tu situación de maltrato familiar y dependencia; ellos pueden activar recursos de atención psicológica, orientación jurídica o programas de vivienda asistida. Si te resulta más seguro, puedes acudir a tu centro de salud y hablar con el trabajador social o el médico de cabecera: no necesitas tener pruebas formales para contar lo que pasa, basta con decir que la convivencia es violenta y que estás en riesgo emocional.
A nivel psicológico, lo que necesitas no es “aguantar” más, sino reconstruir la confianza en ti mismo y volver a sentirte dueño de tus decisiones. Una terapia individual, especialmente con un profesional que trabaje trauma y dinámicas narcisistas, puede ayudarte a poner nombre a lo vivido y a iniciar un proceso de separación emocional, incluso si la física tarda más en llegar.
Has resistido mucho y durante demasiado tiempo. Ahora es el momento de pedir ayuda y permitirte ser cuidado. No estás solo, y lo que has vivido no es culpa tuya. Si quieres, puedo orientarte hacia los servicios concretos de tu zona para que no tengas que hacerlo sin apoyo. ¿Te gustaría que te indique los recursos disponibles según tu localidad?
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Psicosis
Mi hijo sufrió un brote va hacer un año fue atendido rigurosamente. Hasta Octubre no toma nada de medicación solo se toma 2 cápsulas al día de Omega 3 marino, no puede estudiar no lee como antes intenta vivir ordenadamente es muy buen chico correcto y educado quiere trabajar. Quiere montar un pequeño negocio. No se como ayudarle. No puede estudiar su carrera le pregunto, porque no quieres estudiar y me dice no quiero. Que le ha pasado para que en primero de carrera se aparte? La economía en la familia no está bien estamos pasando apuros para salir del mes. Puede solicitar una ayuda económica para que el pueda seguir haciendo cosas estudiar el B2 ir al gimnasio, poder tener algo quiere hacer cosas pero su economía no se lo permite tiene 20 años que puedo hacer para ayudar a mi hijo a salir de esto el cariño lo tiene el apoyo lo tiene. Pero eso no es suficiente. Alguien me contesta le doy las gracias soy su madre
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por escribir y por hablar con tanto cariño y preocupación por tu hijo; se percibe claramente cuánto te importa y cuánto estás haciendo por él. Lo que cuentas refleja una situación muy delicada pero también llena de esperanza: un chico joven, correcto, con valores, que ha pasado por un brote psicótico y está intentando reconstruir su vida con orden y buena actitud, aunque ahora se encuentre sin rumbo y sin recursos.
Después de un brote, incluso cuando la persona se recupera y parece estable, quedan secuelas emocionales y cognitivas: dificultad para concentrarse, menor motivación, apatía, cansancio mental y miedo a volver a perder el control. No se trata de falta de voluntad, sino de que el cerebro y la mente están todavía en proceso de reorganización y adaptación. Es normal que no pueda leer o estudiar como antes, y que la idea de retomar la carrera le genere rechazo o agotamiento. Lo que necesita ahora no es tanto que se le insista en “seguir adelante”, sino acompañarlo en una reconstrucción más flexible, paso a paso, respetando sus tiempos.
Desde una mirada cognitivo-sistémica, tu papel como madre es fundamental, pero no puede ni debe hacerlo todo sola. El afecto y el apoyo emocional que le das son una base sólida, pero ahora necesita también apoyos estructurales: orientación laboral, acompañamiento psicológico y, si es posible, ayuda económica o social.
En España, puede solicitarse ayuda a través de varios canales:
Servicios sociales municipales: ahí podéis exponer la situación económica y la necesidad de apoyo para un joven con diagnóstico de trastorno mental. Pueden activar becas, ayudas de inserción, o derivar a programas de empleo protegido.
Centro de salud mental comunitario: donde fue atendido o donde tenga seguimiento. Allí pueden orientar sobre recursos ocupacionales o de rehabilitación psicosocial, talleres y programas de reinserción laboral para jóvenes.
Fundaciones y asociaciones de salud mental (como FEAFES, Fundación ONCE o asociaciones locales de familiares de personas con enfermedad mental), que ofrecen orientación, formación y apoyo económico parcial para actividades como el gimnasio, formación de idiomas o talleres.
Ayudarlo no es “sacarlo del pozo” a la fuerza, sino acompañarlo a reconstruir un sentido de autonomía. Tal vez no retome la carrera pronto, pero puede empezar por pequeñas metas: un curso corto, una colaboración, un proyecto sencillo que le devuelva sensación de competencia. Cada paso cuenta, y con estabilidad y apoyo, podrá recuperar la confianza en sí mismo.
Te animo a que pidas cita con su médico de referencia o con el trabajador social del centro de salud, y cuentes todo esto con detalle. No estáis solos, hay recursos para estas situaciones. Y aunque ahora el camino parezca lento, la recuperación tras un brote es posible, especialmente cuando hay familia, comprensión y esperanza, como en vuestro caso.
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Baja autoestima
Yo me siento fea físicamente y eso me impide sonreír y tener amistades, siento que no me hacen caso por verme paisanita y no de ciudad, no me gustan mi piel morena y con espinillas, mis dientes chuecos y manchados, orejas grandes y paradas, la ropa no se me ve bien, no sé caminar bien y no sé hablar bien con palabras correctas ni tengo el acento bonito ni un don que le llame la atención a la gente que me rodea. Lo único que me gusta de mi es que soy delgada. Que creen que debería hacer?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que compartes refleja un gran sufrimiento con tu autoimagen y con la manera en que te percibes a ti misma. Es muy doloroso sentir que casi todo lo que ves en el espejo es un defecto y que eso limita tus relaciones y tu capacidad de disfrutar de ti. Lo que estás viviendo no se trata simplemente de “querer mejorar un detalle físico”, sino de un problema de autoestima y de autopercepción que te lleva a ver tu cuerpo y tu manera de ser a través de una lupa muy crítica y negativa.
Es importante que sepas que la belleza no está en cumplir con un ideal físico ni en parecerse a un modelo de ciudad, de piel o de acento. Muchas de las cosas que mencionas —el tono de piel, la forma de las orejas, el acento— no son defectos en sí mismos, sino rasgos que forman parte de tu identidad y que en tu mirada actual se viven como un obstáculo. La autoestima baja hace que uno se compare constantemente con los demás y se convenza de que no encaja o no merece atención. Pero esto no refleja la realidad, sino el modo en que la ansiedad y la inseguridad distorsionan la manera de mirarse.
¿Qué hacer entonces? Lo fundamental es trabajar en terapia la relación contigo misma. No se trata solo de aceptar tu aspecto, sino de cambiar el diálogo interno tan duro que te está lastimando. En psicoterapia puedes aprender a reconocer y cuestionar esas creencias negativas, a desarrollar una mirada más amable hacia tu cuerpo y a valorar cualidades tuyas que ahora mismo quedan tapadas por la crítica. También es un espacio donde aprenderás a sentirte más cómoda al relacionarte, sin que tu imagen física te bloquee.
Por supuesto, si quieres realizar pequeños cambios externos (cuidar tu piel, mejorar tu postura, atender tu salud dental, encontrar un estilo de ropa en el que te sientas cómoda) eso puede sumar, pero lo más importante es que entiendas que no es tu físico lo que te impide tener amistades o sonreír, sino cómo tú te sientes con él. Y eso sí se puede transformar con ayuda adecuada.
No tienes por qué seguir viviendo atrapada en una mirada tan dura hacia ti misma. Con acompañamiento puedes recuperar la confianza, aprender a verte con más cariño y descubrir que tienes mucho más que ofrecer de lo que ahora te permites reconocer.
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Acabo de descubrir por un comentario y a raíz de esto he leído sobre el Narcisismo y creo que soy un
Acabo de descubrir por un comentario y a raíz de esto he leído sobre el Narcisismo y creo que soy una Narcisista de libro, lo que me alegra sorprendentemente poder poner un nombre a tantos años de sufrimiento ajeno y propio. Querría ir a un Profesional que me ayude pero no se si debo elegir un hombre o una mujer, ya que tengo un claro problema con los hombres y una mayor tolerancia y respeto por las mujeres, quizás no tenga sentido esta pregunta, pero me gustaría conocer vuestra opinión.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que compartes es un paso muy importante: reconocer patrones que han generado sufrimiento tanto en ti como en las personas de tu entorno y darles un nombre te abre la posibilidad de trabajar sobre ellos de una manera consciente y terapéutica. El hecho de que hayas podido identificarte en lo que has leído acerca del narcisismo no debe vivirse como una condena sino como un punto de partida para entenderte mejor y comenzar un proceso de cambio real.
La elección de acudir a un psicólogo o psicóloga no es tanto una cuestión de género como de la calidad del vínculo terapéutico que se construya. Es cierto que, si percibes que con los hombres se activan en ti resistencias, desconfianza o rechazo, puede ser más fácil al inicio elegir a una profesional mujer, porque eso puede favorecer que te abras con más seguridad y menos defensas. Sin embargo, a lo largo de la terapia lo importante no será tanto quién está delante, sino cómo ese profesional maneje la relación, cómo te ayude a explorar lo que sientes y cómo te acompañe a afrontar esos patrones que has detectado.
En psicoterapia, de hecho, la propia relación con el terapeuta se convierte en un escenario donde se ponen en juego tus dinámicas emocionales. Si en algún momento trabajas con un hombre, probablemente aparecerán las dificultades que mencionas con los varones, y eso no sería un obstáculo, sino una oportunidad de comprenderlas y transformarlas dentro de un espacio seguro. Si empiezas con una mujer, tal vez consigas generar antes la confianza y avanzar en la exploración de esas heridas. Ambas opciones son válidas, lo fundamental es que la elección inicial te permita dar el paso y comprometerte con el proceso.
En definitiva, lo importante no es tanto si eliges a un hombre o a una mujer, sino que encuentres a un profesional con experiencia en el trabajo con la personalidad, con las dificultades de autoestima y en relaciones, y que sientas que te ofrece un espacio de respeto, sinceridad y compromiso. A partir de ahí, el camino de cambio puede iniciarse y lo que hoy vives como una etiqueta dolorosa puede convertirse en una oportunidad de crecimiento y de reparación personal.
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Hace unos años le desee a una persona que se muriera, estando yo solo no sé si fue de pensamiento o
Hace unos años le desee a una persona que se muriera, estando yo solo no sé si fue de pensamiento o en voz ,pero estoy muy arrepentido ,yo estaba enamorado de esa persona y no podíamos estar juntos (éramos familia) era una obsesión luego con psicologo me di cuenta que no era amor lo que sentía pero no puedo quitarme de la cabeza que le deseé que se muriera,incluso llegué a confesarme.que puedo hacer,?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que compartes refleja un gran sufrimiento y también una enorme conciencia de ti mismo, porque no solo reconoces lo que pasó sino que además expresas el arrepentimiento y la dificultad que tienes para soltarlo. Muchas veces las personas nos enfrentamos a pensamientos que no elegimos de forma consciente, que aparecen en momentos de tensión, obsesión o dolor, y que luego se quedan grabados con tanta fuerza que generan culpa y vergüenza. El hecho de que le desearas la muerte a alguien no te convierte en una mala persona, sino en alguien que estaba viviendo un estado emocional muy intenso, marcado por la imposibilidad de un vínculo y por la confusión entre amor, deseo y obsesión.
Lo importante ahora no es tanto ese pensamiento que tuviste hace años, sino la manera en que lo mantienes vivo en tu mente y cómo lo utilizas para castigarte. Aferrarse a la culpa perpetúa el dolor y no permite que avances en tu vida, mientras que comprender el origen de lo que sentías y darte permiso para perdonarte abre la posibilidad de sanar. El trabajo que ya hiciste con un psicólogo te ayudó a entender que aquello no era amor sino una mezcla de emociones intensas y difíciles de manejar. Ese paso es muy valioso porque muestra que puedes reinterpretar lo que sucedió desde otro lugar más adulto y más sano.
Si el pensamiento sigue apareciendo de forma recurrente y te genera ansiedad, lo que puedes hacer es seguir trabajándolo en terapia desde enfoques como la reestructuración cognitiva o incluso técnicas de desensibilización que ayudan a disminuir la carga emocional asociada a un recuerdo. También puede ser útil integrar ejercicios de compasión hacia ti mismo, entendiendo que todos podemos tener pensamientos que no reflejan lo que realmente queremos en el fondo, y que lo importante no es ese instante concreto sino el camino que has ido construyendo después.
Has hecho un esfuerzo por confesarlo, por reconocerlo y por buscar ayuda, y eso demuestra tu voluntad de no quedarte atrapado en lo que ocurrió. Lo que toca ahora es transformar esa culpa en aprendizaje, dejar de revivir un episodio que pertenece al pasado y abrir espacio para construir relaciones y pensamientos más libres en el presente.
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Desde pequeño suelo imaginar situaciones ficticias, tanto mis padres como yo pensamos que se pasaría
Desde pequeño suelo imaginar situaciones ficticias, tanto mis padres como yo pensamos que se pasaría con el pasar de los años, pero no, al momento de hacer esto suelo perder totalmente la concepción de la realidad (es decir, a mi alrededor imagino todo totalmente, hablo solo, hago uso gestualizado de lo que imagino, etc) últimamente he tenido mucho estrés y molestia a ruidos y en si a la sociedad, y además mis niveles de ansiedad han ido en aumento al igual que mis comportiemtos asociales, esto y muchos síntomas. ¿Puede ser que estas conductas puedan estar ligadas a un trastorno neurológico o en su defecto a algún problema mental leve ?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes merece ser atendido con cuidado. Imaginar situaciones ficticias en la infancia es algo bastante común, pero cuando estas experiencias se mantienen en la edad adulta, son muy inmersivas y te hacen perder momentáneamente la conciencia del entorno, puede ser una señal de que tu mente está utilizando la fantasía como una forma de regulación o escape frente a la ansiedad y al estrés. El hecho de que hables solo, gesticules o te aísles mientras ocurre, junto con la molestia hacia ruidos y el aumento de comportamientos asociales, indica que no se trata ya de un simple juego mental, sino de un patrón que te genera malestar y que interfiere en tu vida diaria.
No necesariamente significa que tengas un trastorno neurológico, aunque siempre es recomendable una valoración médica inicial para descartar causas orgánicas. Con mayor frecuencia, estas experiencias se relacionan con cuadros de ansiedad elevada, dificultades en la regulación emocional o incluso con mecanismos disociativos, donde la mente se desconecta de la realidad como una forma de defenderse del estrés. También es posible que se vinculen a rasgos de personalidad que te llevan a refugiarte en un mundo interno frente a la presión social.
Que lo vivas con creciente ansiedad y aislamiento es una señal de que necesitas apoyo profesional. Un psicólogo clínico puede ayudarte a comprender qué función cumplen estas ensoñaciones, a reducir su frecuencia y a encontrar otras maneras de manejar la tensión sin perder conexión con la realidad. Y si en la valoración se observara algo que sugiera una base neurológica, se puede derivar a un especialista para un estudio más completo.
Lo más importante es que no te quedes con la idea de que es algo raro sin salida. Estas experiencias pueden trabajarse en terapia, con resultados positivos, sobre todo si se aborda también el trasfondo de ansiedad, estrés y malestar social que mencionas. Buscar ayuda no solo te dará un diagnóstico más claro, sino también recursos para recuperar mayor bienestar y equilibrio.
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Hola! Sufro de trastornos de ansiedad, suelo tener hiperactividad (canalizo en movimiento, actividad
Hola! Sufro de trastornos de ansiedad, suelo tener hiperactividad (canalizo en movimiento, actividad física) me devienen en contracturas, inmediatamente pienso que tengo algo malo ( físicamente estoy bien) y ese temor acentúa el círculo :más dolor, más pánico. Estoy en terapia cognitivo-conductual, y el terapeuta me advirtió que al principio la ansiedad puede elevarse, es así? Gracias.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, lo que te está pasando es muy habitual y, de hecho, tu terapeuta te lo adelantó correctamente. Cuando se empieza un tratamiento psicológico, especialmente con terapia cognitivo-conductual, puede ocurrir que la ansiedad aumente al principio. Esto se debe a que comienzas a mirar de frente los síntomas, a enfrentarte a situaciones o pensamientos que antes evitabas y a trabajar de manera activa con ellos. Ese contacto inicial con lo que genera miedo o malestar puede hacer que, temporalmente, la ansiedad se intensifique.
Lo importante es entender que este aumento no significa que estés empeorando ni que el tratamiento no funcione. Al contrario: suele ser una señal de que estás empezando a exponer al sistema de alarma interno a nuevas experiencias y que tu organismo se está adaptando. Con el tiempo y con práctica, ese mismo círculo que ahora se siente insoportable comienza a debilitarse: dejas de interpretar cada contractura o molestia como una amenaza, reduces la hipervigilancia sobre tu cuerpo y aprendes a manejar mejor las sensaciones.
Además, que logres canalizar parte de tu ansiedad a través de la actividad física es algo positivo, pero como señalas, cuando aparece el dolor o la contractura, tu mente entra en el bucle de interpretar lo físico como algo grave. Ese es justamente uno de los puntos clave de la terapia: aprender a diferenciar entre molestias normales y pensamientos catastróficos que las intensifican.
En resumen: sí, es normal que la ansiedad suba un poco al inicio de la terapia, pero ese repunte es transitorio. Con constancia, las herramientas que estás aprendiendo te ayudarán a salir de ese círculo de dolor-pánico-ansiedad y a recuperar confianza en tu cuerpo. Lo fundamental es que sigas en el proceso sin interpretarlo como un retroceso, porque la mejoría llega poco a poco a medida que practiques y consolides lo trabajado en terapia.
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Hola, últimamente cuando paso sola suelo imaginar situaciones que me gustaría qe pasaran en mi vida,
Hola, últimamente cuando paso sola suelo imaginar situaciones que me gustaría qe pasaran en mi vida, y suelo hablar sola sobre esas situaciones, También suelo imaginar como me sentiría si x ej muriera un familiar cercano al punto de que la situación me llega emocionalmente. La vrdd no se si esto es normal pero hay ciertas ocaciones en que sufro de insomnio y siento cansancio mental. Alguna recomendación quizás para aterrizar un poco es normal o no? Que debería hacer para disminuir un poco la ansiedad?.
Espero puedan responder
Saludos!RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes —imaginar escenas que te gustaría vivir o incluso situaciones dolorosas como la muerte de un familiar y emocionarte al pensarlas— es bastante más frecuente de lo que se cree. Nuestra mente tiende a simular escenarios futuros, tanto deseables como temidos, para prepararnos emocionalmente. Desde una perspectiva cognitiva esto es un tipo de “ensayo mental” que nos ayuda a anticipar emociones y conductas, pero cuando se vuelve muy intenso o repetitivo puede generar ansiedad, insomnio y agotamiento porque el cerebro no distingue del todo entre imaginar y experimentar.
Que esto te pase no significa que estés “mal” ni que tengas algo grave, pero sí indica que tu nivel de preocupación y de actividad mental está alto y necesitas herramientas para regularlo. Puedes ayudarte con técnicas muy sencillas como reservar un momento del día para escribir o visualizar esas escenas de forma consciente (y no justo antes de dormir), practicar respiración profunda o mindfulness para bajar la activación y, cuando te sorprendas imaginando algo muy intenso, tratar de reconducir la atención a algo presente y neutro (por ejemplo, una sensación corporal, un sonido del entorno). Esto no evita que pienses, pero sí reduce el impacto emocional y el cansancio.
Si notas que las imágenes o los pensamientos intrusivos van en aumento, que afectan mucho tu sueño o tu ánimo, puede ser útil consultarlo con un profesional de la salud mental para aprender estrategias específicas de manejo de la ansiedad. Pero en principio lo que te pasa está dentro de lo normal cuando hay estrés y mente muy activa; la clave es aprender a darle espacio y a regularlo para que no te desborde.
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Mi padre falleció hace casi 3 meses. Desde antes de ello, hemos pasado por una enfermedad dura con d
Mi padre falleció hace casi 3 meses. Desde antes de ello, hemos pasado por una enfermedad dura con duros procesos oncológicos, meses en los cuales sentía mucha ansiedad, impotencia por no poder ayudarle más y tras lo ocurrido mi nivel de ansiedad ha aumentado, casi no puedo concentrarme en mis estudios en los que estoy contratada como becaria, tengo insomnio (con imágenes un poco traumáticas de todo el proceso que se me repiten incluso durante el día) y me siento muy irritable, vulnerable y con una carga de responsabilidades varias que me sobrepasan, ha aumentado mi vértigo con las escaleras mecánicas y alturas. Además, me han dado 3 crisis en las que he sentido taquicardia y dificultades para respirar. Querría saber si pueden darme algunas indicaciones para mejorar mi estado. Gracias de antemano.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Antes que nada, siento mucho la pérdida de tu padre y todo lo que has tenido que vivir durante su enfermedad. Pasar por un proceso oncológico en la familia implica un desgaste emocional enorme, y la muerte de un ser querido después de tanto sufrimiento deja huellas que se sienten no solo en la tristeza, sino también en la ansiedad, en el cuerpo y en la vida cotidiana. Lo que describes —insomnio, recuerdos repetitivos, irritabilidad, crisis de ansiedad, vértigo y sensación de sobrecarga— son reacciones frecuentes cuando la mente y el cuerpo han estado sometidos a un nivel muy alto de tensión durante mucho tiempo.
Es importante que entiendas que estos síntomas no significan que estés “fallando” en tu duelo, sino que tu organismo sigue en un estado de alerta tras todo lo vivido. La ansiedad se mantiene porque tu cuerpo ha aprendido a estar en vigilancia constante y ahora le cuesta desconectarse, incluso aunque el peligro ya no esté. Además, las imágenes del proceso oncológico pueden funcionar como recuerdos traumáticos que vuelven de forma intrusiva, intensificando el malestar.
Algunas indicaciones que pueden ayudarte en lo inmediato son: trabajar con rutinas de sueño (marcar horarios, evitar pantallas antes de acostarte, introducir técnicas de relajación), practicar ejercicios de respiración diafragmática cuando sientas que la ansiedad se eleva, y apoyarte en tu red cercana de personas de confianza para no cargar tú sola con todas las responsabilidades. También es recomendable buscar espacios de autocuidado, aunque sean pequeños, que te permitan descansar emocionalmente y desconectar de la tensión.
Dicho esto, lo más importante es que sepas que este tipo de síntomas se pueden abordar de forma eficaz en psicoterapia. El trabajo terapéutico te ayudará a procesar la pérdida, a integrar las imágenes dolorosas sin que se repitan de manera intrusiva y a reducir los niveles de ansiedad que ahora te sobrepasan. Un psicólogo especializado puede acompañarte tanto en el duelo como en la recuperación de tu estabilidad emocional y física.
Tu situación tiene salida y no estás sola: lo que sientes es una respuesta natural a una experiencia muy dura, y con ayuda profesional puedes ir recuperando la calma, la concentración y el equilibrio que ahora se ven afectados.
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¿ Es normal que la ansiedad solo nerviosismo puede crear ciertos miedos sin sentido? ¿ Y hay alguna
¿ Es normal que la ansiedad solo nerviosismo puede crear ciertos miedos sin sentido? ¿ Y hay alguna técnica para quitarlos?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, es completamente normal. La ansiedad no siempre se manifiesta con crisis intensas o síntomas muy llamativos; a veces aparece solo como un estado de nerviosismo constante. Cuando eso ocurre, la mente tiende a buscar explicaciones a esa tensión interna y acaba generando miedos que parecen irracionales o sin sentido. Es como si el cuerpo estuviera en alerta y el cerebro inventara posibles peligros para justificar esa sensación.
Estos miedos son muy reales en la experiencia de quien los vive, aunque no tengan base lógica. Lo positivo es que, al entender que se originan en la ansiedad y no en una amenaza real, ya puedes empezar a restarles poder.
En cuanto a técnicas, una de las más útiles es la respiración diafragmática lenta, que ayuda a calmar la activación física y reduce la intensidad del miedo. También resulta eficaz la reestructuración cognitiva, que consiste en identificar el pensamiento irracional (“algo malo va a pasar”) y reemplazarlo por uno más realista (“esto es ansiedad, no un peligro real”). Otra técnica práctica es el anclaje al presente, fijando tu atención en lo que ves, escuchas o tocas en ese momento, para cortar la espiral de pensamientos anticipatorios.
La psicoterapia enseña a aplicar estas técnicas de manera sistemática y, sobre todo, a trabajar en la raíz de la ansiedad para que los miedos sin sentido pierdan fuerza de manera duradera. No se trata de “quitar” la ansiedad de golpe, sino de aprender a gestionarla hasta que deje de condicionar la vida.
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Tener música todo el día en la mente puede ser debido a TOC? Todo lo que tenga música como propagand
Tener música todo el día en la mente puede ser debido a TOC? Todo lo que tenga música como propagandas de tv comerciales quedan en mi mente y se repiten durante el día, llevo 1 mes así y me cuesta dormir por los pensamientos musicales nunca he tenido TOC pero si he sufrido de ansiedad
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es algo que muchas personas experimentan en algún momento: melodías, jingles o canciones que se “enganchan” en la mente y se repiten de manera involuntaria. Popularmente se llaman “earworms” o “gusanos musicales”, y suelen aparecer más en épocas de cansancio, estrés o cuando se ha estado muy expuesto a la música o a estímulos repetitivos como anuncios y propagandas. En la mayoría de los casos son fenómenos benignos que desaparecen solos con el tiempo.
La diferencia viene cuando estas repeticiones dejan de ser pasajeras y empiezan a generar un malestar importante, interfiriendo en el sueño, la concentración o la tranquilidad diaria, como comentas que te está sucediendo desde hace un mes. Aquí es donde conviene evaluar si lo que ocurre está relacionado con un cuadro de ansiedad —que puede intensificar mucho la presencia de pensamientos intrusivos— o si encaja dentro de un patrón obsesivo más persistente, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). En el TOC, lo característico no es solo que aparezcan pensamientos repetitivos, sino que generan una fuerte necesidad de neutralizarlos mediante conductas o rituales, y que ocupan un espacio muy grande en la vida cotidiana.
El hecho de que no hayas tenido TOC previamente y sí antecedentes de ansiedad apunta más a que este fenómeno puede estar vinculado a tu estado actual de tensión y preocupación. La ansiedad hace que la mente se quede “enganchada” en ciertos contenidos y que lo que normalmente sería una ocurrencia pasajera se convierta en algo muy repetitivo y molesto.
Lo más recomendable es que no intentes forzar dejar de pensar en la música, porque cuanto más luchamos contra un pensamiento más fuerza le damos. Técnicas de atención plena (mindfulness), ejercicios de relajación y estrategias cognitivas para no engancharte con la repetición suelen ser muy efectivas. Si notas que la situación se mantiene o empeora, lo adecuado es consultar con un psicólogo para valorar de manera más precisa si se trata de ansiedad, de un fenómeno obsesivo puntual o de algo que necesita un abordaje más específico.
En cualquier caso, lo que vives tiene explicación y no significa que te estés “volviendo loco” ni que vayas a quedarte atrapado para siempre en esas músicas repetitivas. Con la ayuda adecuada y trabajando sobre la ansiedad subyacente, es posible recuperar la calma y volver a dormir sin que tu mente se convierta en un escenario musical incesante.
Preguntas populares
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Hola, buenas tardes. Quería consultarles sobre el caso de mi padre. Está en tratamiento psiquiátrico
Buenos dias : desconozco que dosis tomaba de Olanzapina ,respecto al Lamictal…