A veces siento que solo vivo para cuidar, solo soy la madre de, la hija de, la ex de, nunca una pers

12 respuestas
A veces siento que solo vivo para cuidar, solo soy la madre de, la hija de, la ex de, nunca una persona, nunca alguien que merezca la pena, como si mi vida no fuese mía si no solo algo para que otros lo usen y luego lo desechen cuando ya no les resulte útil, ni siquiera sé si en algún momento sentiré mi vida como mía, siento que sólo existo en lugar de vivir, a veces desearía volver a tener 25 años y nunca haberlo conocido, nunca haber sido madre, siento que una vez más he fracasado, que lo único que hago en la vida es fracasar, tal vez él tenía razón cuando me decía que yo solo era una vieja gorda de la tercera edad con todo caído, tal vez él tenía razón cuando me decía que nadie querría nunca a una vieja gorda como yo con un hijo con discapacidad, tal vez él tenía razón cuando me decía que yo era una inútil, tal vez él tenía razón cuando me decía que yo era demasiado estúpida para estudiar, que era demasiado gorda para hacer deporte, que no servía para nada, que era un 0 a la izquierda, tal vez él tenía razón cuando me decía que yo solo servía para fracasar, que yo era salida de caballo y llegada de burro. tal vez sea cierto y no merezco la pena
Gracias por tu valiente testimonio. Lo que describes refleja una experiencia profundamente dolorosa, marcada por una fuerte carga emocional, sentimientos de inutilidad, y una pérdida de sentido personal. También se evidencia un historial de invalidación y maltrato psicológico que, con el tiempo, puede afectar gravemente la autoestima, la percepción de uno mismo y la motivación para vivir desde un lugar propio.

Es importante que sepas que estos pensamientos autocríticos y desesperanzadores no surgen porque sean verdad, sino porque han sido interiorizados a través de vínculos donde probablemente hubo abuso emocional o violencia psicológica. Que hoy te sientas reducida a roles funcionales —la madre de, la hija de, la ex de— habla de un proceso de desconexión contigo misma que es comprensible cuando una persona ha estado mucho tiempo al servicio de los demás, sin el espacio para preguntarse quién es más allá de eso.

En este momento, es fundamental que no sigas atravesando esto sola. Lo que estás sintiendo puede abordarse en un proceso terapéutico desde un enfoque de cuidado, respeto y validación. La terapia no solo es un espacio para hablar, sino para reconstruir identidad, resignificar el dolor, y trabajar con el trauma y la autovaloración desde una perspectiva segura y contenida.

La posibilidad de recuperar tu voz, tus deseos, y tu autonomía emocional es real. Acompañada por una profesional, podrías comenzar a reconstruir una vida más auténtica, una en la que tu valor no dependa de lo que otros hayan dicho de ti. Mereces sentirte dueña de tu vida, y no definida por el daño recibido.

Estoy a disposición si decides dar ese primer paso.

Un saludo afectuoso

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
 Lorena Parrondo Mesa
Psicólogo
Cangas de Onis
Lo que compartes refleja un dolor muy profundo y es comprensible que te sientas así después de haber escuchado tantas veces mensajes dañinos sobre ti misma. Pero es importante que sepas algo con claridad: nada de lo que esa persona te decía define tu valor como ser humano. Esos comentarios son formas de maltrato psicológico, y cuando se escuchan de manera repetida durante años, terminan calando en la autoestima hasta hacerte creer que son verdad, aunque en realidad no lo sean. Tú no eres “un fracaso” ni “un cero a la izquierda”: eres una persona con historia, con esfuerzos, con vivencias, que está atravesando un momento de mucho dolor.
Hay algunas cosas que puedes empezar a hacer desde ahora para no dejar que esas frases dañinas sigan marcando tu vida:
1. Identifica esas frases y cámbialas: cuando te venga a la mente “soy un fracaso” o “no sirvo para nada”, intenta detenerte y sustituirlo por algo más realista como: “estoy haciendo lo mejor que puedo” o “mi valor no depende de lo que otros digan”. Al principio costará, pero poco a poco tu mente irá aprendiendo a no quedarse solo con lo negativo.
2. Cuida tu diálogo interno: habla contigo misma como lo harías con alguien a quien quieres. Si una amiga te contara lo que tú sientes, ¿le dirías que es inútil o le darías ánimo y apoyo? Date ese mismo trato.
3. Recuerda tus logros, aunque sean pequeños: escribe en una libreta cosas que sí has conseguido (criar a tu hijo, seguir adelante a pesar de todo, trabajar, estudiar o cualquier paso que hayas dado). Eso te ayuda a poner en evidencia que no eres “un cero a la izquierda”.
4. Busca momentos solo para ti: aunque sean cortos, dedica tiempo a algo que te guste o te haga sentir bien: caminar, escuchar música, leer, dibujar, hacer ejercicio suave… son recordatorios de que tu vida también te pertenece a ti.
5. Rodéate de personas que te valoren: intenta dedicar más tiempo a quienes te hacen sentir querida y respetada, y menos a quienes refuerzan esas ideas dañinas.

Aun así, sé que aplicar todo esto sola puede ser muy difícil cuando llevas tanto tiempo cargando con esas heridas. Por eso, la terapia sería de gran ayuda: allí podrás trabajar a fondo en tu autoestima, sanar lo que te dijeron, y volver a sentir tu vida como tuya.
La terapia puede ser muy beneficiosa para ti porque te daría un espacio seguro en el que poder expresar todas estas emociones sin miedo a ser juzgada. En ese proceso, poco a poco podrías:
- Reconstruir tu autoestima, diferenciando lo que realmente eres de lo que te hicieron creer.
- Identificar y sanar las heridas emocionales que dejaron esas palabras y vivencias.
- Recuperar tu identidad propia, más allá de ser “la madre de” o “la hija de”: volver a conectar con lo que a ti te gusta, lo que te motiva y lo que te hace sentir viva.
- Aprender a poner límites, para que los demás no definan ni controlen tu vida.
- Reencontrar un sentido personal, que no dependa de lo que otros piensen o digan de ti.

Con un acompañamiento terapéutico adecuado, podrías empezar a sentir tu vida como tuya, a valorarte por lo que realmente eres y a mirar hacia adelante con más confianza y esperanza. No estás sola ni condenada a sentirte así siempre; pedir ayuda es un paso valioso y valiente para empezar a recuperar tu bienestar y tu propia voz.
Como psicóloga general sanitaria, trabajo desde un enfoque cognitivo-conductual integrando otras técnicas para adaptarme a cada persona. Podría acompañarte en este proceso para que poco a poco recuperes la confianza en ti, aprendas a poner límites, y construyas una mirada más justa y compasiva hacia ti misma.

¿Quieres que te cuente cómo podríamos empezar a trabajar juntas para que no tengas que cargar sola con todo esto? Si quieres que te acompañe en este proceso estoy aquí para ayudarte. Un abrazo.
Gracias por tu sinceridad al compartir lo que sientes. Al leer tus palabras, no puedo evitar detenerme y reconocer el peso enorme que has estado cargando. Lo que describes no son simples pensamientos: son cicatrices que alguien fue dejando en ti a base de desprecio, violencia emocional y falta de reconocimiento. Y sin embargo, aquí estás, escribiendo, buscando ser escuchada… eso ya habla de una fuerza que quizás tú no ves, pero que yo sí veo en cada frase.

Quiero que sepas algo importante: ninguna de esas frases crueles que repites fueron nunca verdades. Son heridas que se quedaron grabadas en tu mente como si fueran tatuajes emocionales, pero no son tu identidad. Tu identidad real, la tuya de verdad, está todavía ahí, esperando poder respirar sin el peso de esas cadenas.

Es natural que sientas que vives para los demás y que tu vida no es tuya. Has estado años adaptándote a sobrevivir en dinámicas donde tu voz y tus necesidades eran relegadas. Eso deja huella. Y, al mismo tiempo, puedo decirte que ese sentimiento de vacío no es un destino definitivo: es un reflejo de cuánto te has entregado, pero no de lo que puedes llegar a ser.

No eres “la madre de” ni “la hija de” ni “la ex de”. Eres tú. Una persona que, incluso ahora, en medio del dolor, se atreve a preguntarse: “¿Merezco algo más?”. Ese gesto, el de buscar tu propio nombre entre tanto ruido, ya es un comienzo.

La terapia no es un camino mágico ni inmediato, pero sí es un espacio seguro donde esas voces que te hirieron pierden fuerza y donde puedes recuperar la tuya. No se trata de olvidar lo vivido, sino de aprender a mirarlo con otra luz, sin que determine tu valor ni tu futuro.

Yo te diría: permítete la oportunidad de descubrir que mereces ser algo más que los papeles que otros te asignaron. Mereces una vida propia, con espacios de calma, con alegría posible, con una identidad que no dependa de los juicios crueles de nadie. Y eso, aunque ahora parezca lejano, se construye paso a paso, acompañada.

Si decides dar ese paso, estaré aquí para caminar contigo, sostener lo que duele y ayudarte a reencontrar tu propia voz. Porque tú no eres un fracaso: eres alguien que, a pesar de tanto dolor, sigue buscando sentido y sigue luchando. Y eso, créeme, no lo hace cualquiera.

Un abrazo lleno de respeto,

Vanessa
Lo que compartes refleja cuánto daño te han hecho esas palabras que recibiste durante años y cómo se han ido quedando dentro, como si fueran tu voz, cuando en realidad son la voz del maltrato y la desvalorización. Entiendo que te sientas agotada, sin identidad propia más allá de los roles de cuidado, y que a veces sientas que solo existes pero no vives. Esa sensación de fracaso no habla de ti, sino de cómo te han tratado y de lo poco que han cuidado de ti.

Quiero que sepas que lo que sientes no significa que no valgas, al contrario: que a pesar de tantas heridas sigas aquí, luchando, cuidando, es una muestra de tu enorme fortaleza. Y es importante que trabajes en que poco a poco tu vida empiece a sentirse tuya, que recuperes un sentido propio, una voz propia y la certeza de que mereces respeto y cuidado.

No estás sola en esto; lo que sientes es algo que puedes trabajar en terapia para ir desmontando esas creencias que no te pertenecen. Tú eres mucho más que esas frases crueles que te dijeron. Y mereces vivir, no solo existir.”
Lo que compartes refleja un dolor muy profundo y un diálogo interno cargado de crítica y desvalorización, que probablemente se ha alimentado de las palabras dañinas que recibiste en el pasado. Es importante que sepas que nada de lo que te dijeron define tu valor real como persona: esas frases son violencia psicológica, no verdades sobre ti.

Sentirse solo un rol para otros —“la madre de, la hija de, la ex de”— y no alguien con identidad propia es algo que genera mucho sufrimiento, porque borra tu individualidad. Y que sientas que “solo existes en lugar de vivir” es un indicador claro de agotamiento emocional y de que necesitas, poco a poco, reconectar contigo, con tus deseos, con aquello que te pertenece como María (o como tú, con tu propio nombre), más allá de lo que otros digan o esperen.

La sensación de fracaso también suele ser consecuencia de la autoexigencia y de compararse con una versión “idealizada” de cómo deberías ser. Pero tu historia de vida, con sus dificultades y luchas, no habla de fracaso, sino de resistencia y de capacidad para seguir aquí a pesar de todo. Eso ya es un signo enorme de fortaleza.

Me parece muy valioso que lo hayas puesto en palabras, porque expresar este dolor es el primer paso para dejar de cargarlo sola. Lo que necesitas ahora no es confirmación de esas voces críticas del pasado, sino aprender a escuchar tu propia voz, la que todavía está enterrada bajo la culpa, el cansancio y el maltrato recibido.

Un primer paso podría ser trabajar en terapia para reconstruir tu autodiálogo y desmontar esas frases destructivas que aún hoy resuenan en ti. También puede ser útil un autorregistro donde anotes cada vez que aparezca un “tal vez sea cierto…”, y a su lado escribas: “Esto es lo que él me decía, no lo que soy”. Esa distinción es esencial.

No estás sola ni eres un “cero a la izquierda”: estás atravesando un momento de mucho peso emocional, pero mereces apoyo, cuidado y un espacio seguro donde volver a encontrarte contigo misma.

¿Quieres que te prepare un ejercicio escrito, breve y concreto, que puedas empezar a usar desde ya para contrarrestar esas frases que te repites?
Entiendo lo mucho que estás cargando y lo doloroso que puede ser sentir que tu vida solo existe para los demás. Que te sientas así no significa que estés fracasando ni que no merezcas la pena: eres más que todos esos juicios que otros han puesto sobre ti.
Un paso importante puede ser empezar a cuidar de ti misma de la misma forma que cuidas a los demás. Esto puede significar decir “no” cuando algo no te apetece, poner límites, o dedicar tiempo a tus propios deseos y proyectos. Al principio puede generar culpa, porque no estamos acostumbradas a priorizarnos, pero con el tiempo es un acto de amor hacia ti misma.
Cuando empieces a reconocerte y escucharte, los demás también podrán verte de manera más completa: tus emociones, tus sueños, tus límites, tu fuerza y resiliencia. Lo que has vivido, lo que has cuidado y lo que has superado ya demuestra tu valor. Mereces vivir tu vida por ti, no solo para los demás.
Hola, ciertamente se deriva un problema al ocupar un lugar en el que dependes de los otros para poder existir, como dices. Quizá esta disposición tuya ante los otros, sin haberte tenido en cuenta, tiene algo que decir ante la situación que pareces vivir en la actualidad. Se trata de lo que has hecho con todas esas cosas que te han dicho, el por qué las has validado o las has escuchado tanto, qué has hecho con ellas, por qué las has aceptado.
 Miguel Rojas Cásares
Psicólogo, Sexólogo, Psicólogo infantil
Madrid
Lamento que sienta esta situación, por lo que dices no hay una valoración positiva de ti, es importante trabajar el autocuidado y mejorar las creencias, te recomiendas qeu busques ayuda por doctoralia, yo estaré encantado de atenderte. Un saludo
 Laura Bolado Tueros
Psicólogo
Castro-Urdiales
O tal vez no. Siento enormemente que hayas tenido que sufrir semejantes descalificativos. Desde un punto de vista objetivo nadie es merecedor de insultos y menos desprecios, por lo tanto parece que todo lo que has podido escuchar y aguantar hacia tu persona son palabras dañinas no hechos o factos reales.
Te apoyo y te mando mucha fuerza y valentía para que seas capaz de ir deshaciendo todas estas palabras que hablan más de la otra persona que de la mujer que eres. Puedes comenzar diciendo Yo soy madre, yo tengo amor, yo tengo experiencia, yo tengo poder de decisión, yo amo a mi hijo, yo existo para ayudarlo, yo puedo expresar mis sentimientos y sentir plenamente.... (continúa).

A veces nos dicen tantas cosas que terminamos creyéndolas, como si fueran verdad absoluta, pero las etiquetas que otros ponen no nos definen. Ningún tiempo está perdido: siempre se puede cambiar, siempre se puede empezar a mirarse con otros ojos. Mereces reconocerte como persona completa, con sueños, con dignidad, con derecho a vivir y no solo a cuidar o sostener. No eres un fracaso; esos pensamientos y palabras que te hicieron daño no son tu verdad.

Trabajar la autoestima y la forma en que te hablas a ti misma es un camino posible. Empezar a tratarte con respeto y con amor cambia la manera en que se siente la vida. La terapia puede ser un apoyo real en ese proceso: un espacio para sanar, para soltar esas voces ajenas y empezar a escucharte a ti.






Hola, gracias por abrirte y expresar con tanta honestidad lo que sientes .

Lo que compartes refleja un gran dolor y también la huella que dejan en la autoestima las palabras duras que has recibido. Es importante que sepas que esas frases hirientes no hablan de tu valor real, sino del maltrato emocional que sufriste. Comprendo que ahora te cueste verte con cariño, pero eso no significa que no lo merezcas y que no seas una persona maravillosa en tu individualidad y tu esencia.

Sentirte reducida al rol de “madre de” o “hija de” es muy común en personas que han dedicado gran parte de su vida a cuidar a otros, pero detrás de esos roles sigue estando tu propia identidad, que merece ser cuidada y reconocida.

Te animo a buscar apoyo terapéutico: un espacio seguro donde puedas reconstruir tu autoestima, recuperar tu voz y volver a conectar con la sensación de que tu vida también es tuya. No eres un fracaso; lo que ocurre es que has vivido situaciones muy difíciles y dolorosas.

No estás sola. Dar este paso de compartir ya muestra tu fortaleza .

Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
Gracias por compartir lo que estás sintiendo. Me imagino que no ha sido fácil poner en palabras todo eso, y valoro mucho tu apertura y tu confianza en este espacio.
Quiero que sepas que estás siendo escuchada con atención y sin juicio. Lo que estás viviendo tiene sentido en el contexto de tu historia, y no estás sola en esto. Vamos a ir paso a paso, con el ritmo que tú necesites, dándote el espacio para comprenderte y para ir construyendo nuevas formas de mirar y afrontar lo que te duele.
Estoy aquí para acompañarte en ese camino, y me comprometo a caminar contigo con respeto, calidez y cuidado. Si en algún momento necesitas parar, preguntar algo o explorar algo más a fondo, este espacio es tuyo.

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.