¿Cómo puedo dejar de ser agresiva con mis hijos?
¿Cómo puedo dejar de ser agresiva con mis hijos?
9 respuestas
No es sencillo dejar de ser agresiva con tus hijos, puesto que es una respuesta que tú has aprendido y llevas tiempo aplicándola con ellos. Pero no deja de ser una conducta y, por lo tanto, puedes modificarla. Necesitarás poner mucho esfuerzo, pero si realmente quieres podrás conseguirlo. Empieza por entender que cuánto más agresiva seas tú, tus hijos harán igual; por lo tanto, cuánto más te relajes tú, al final tus niños también aprenderán a relajarse. Antes de actuar, para un momento, respira profundamente, habla contigo misma y mándate mensajes positivos, cómo que tu puedes llevar de forma asertiva (con un tono de voz adecuado) la situación. En la educación de nuestros hijos es importante intentar no prestar atención a las conductas negativas, y sí reforzar mucho (mediante elogios, afecto u otro tipo de recompensas) las conductas positivas que hacen. Trabajar tu inteligencia emocional te puede ayudar.
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Tendríamos que empezar por saber a qué llamas agresividad. No sé si son gritos o si esa agresividad es física. Es decir, que es importante saber el nivel de agresividad que tienes con ellos. Muchas veces, como madres, no sabemos hacer que nuestros hijos respondan a nuestras exigencias, pensamos que no nos hacen caso o que no nos escuchan. La clave para que los niños obedezcan es la firmeza de criterios y eso excluye, absolutamente, la violencia. Tal vez, deberías acudir a un psicólogo para que te de ciertas pautas comunicativas y educativas, así como para que te haga un entrenamiento en asertividad y control del estrés, ya que los hijos pueden llegar a ser un gran motivo de estrés. ¡¡Suerte!!
Desde el momento en el que te planteas cambiar esta conducta que tú defines como agresiva hacia tus hijos, empiezas a abrir un abanico de posibilidades para comportarte de un modo diferente. Por los motivos que sea, en este momento, la conducta agresiva está instaurada en tu forma de relacionarte con ellos. Tienes que volver a educar a tu pensamiento para que frene estas conductas cuando notas que se van a producir y, sobre todo, no las justifiques. Si algo no tiene sentido dentro de nosotros nos cuesta mantenerlo, pero en el momento en el que pensamos que hay motivos para hacer algo de un modo determinado, es más difícil que lo eliminemos. Explícate a ti misma que, pese a la mala conducta de tus hijos, desobediencia, etc, nada puede justificar la violencia. Además, ni siquiera te sirve, como ya habrás comprobado, para que te hagan caso y lo único que consigues es tener sentimientos de culpa después. Los niños que sufren agresiones no respetan más a sus padres, simplemente les temen.
Averiguando por qué lo eres y trabajándolo. Hay muchas veces que al tener hijos se nos despiertan sentimientos que teníamos "dormidos" o "apartados" de nuestra infancia o de nuestra relación de apego con nuestros propios cuidadores. Si tienes la sensación de que racionalmente querrías actuar de otra forma pero a veces "saltas" sin poder evitarlo, probablemente haya alguna parte de tu mapa emocional que tenga que ser revisado para que puedas elegir como reaccionar en lugar de ser "secuestrada" emocionalmente en determinados momentos. Un abrazo
Evaluar lo que estás considerando como conducta agresiva, ver la intensidad, frecuencia y en qué circunstancias aparece con mayor probabilidad, te puede ayudar a establecer cambios. Reflexionar sobre cómo te encuentras física y anímicamente en esta etapa vital es, también, de gran ayuda, ya que es frecuente que nuestras propias inseguridades, miedos y ansiedades nos hagan actuar en una dirección no deseada, tanto más, si llevamos tiempo utilizándolo o ha sido una forma de relación que has visto en tu infancia. Son múltiples factores los que pueden estar interviniendo. Si crees que te sobrepasa, te recomiendo que acudas a un psicólogo/a que te ayude a evaluarlos y a establecer cambios que te lleven a un mayor bienestar en la relación con tus hijos y contigo misma.
Hola Cabría primero preguntarse que es lo que consideras "ser agresiva" y a partir de ahí, consultando con un especialista, ir descubriendo cual es la historia de aquello que aparece de esta manera que parece que te hace sufrir. Debajo de estas manifestaciones está aquello que las está causando. Saludos
En el caso que planteas sería necesario determinar cuáles son los comportamientos agresivos que comentas, pero también los pensamientos y emociones que tienes en ese momento para poder incidir sobre ellos y regularlos. ¿Qué piensas y sientes en en esos momentos? ¿Estás desahogándote o educando? ¿Sientes rabia? Conviene analizar estas cuestiones para poder controlar la agresividad. Hay una alternativa, aprender asertividad. Por otro lado, ¿te sientes insegura? ¿tienes algo de tiempo para ti misma? ¿realizas alguna actividad al margen del cuidado de los niños? Por otro lado, la consulta con un psicólogo puede ser de utilidad para establecer unas pautas de conducta que ayuden a hacer más satisfactoria la relación con los hijos y también mejore el comportamiento de los mismos. Los niños desde muy pequeños identifican estados emocionales y debemos cuidar el ejemplo que ofrecemos. Puede ser controlado incidiendo en cómo te sientes y qué cosas piensas cuando actúas de esta forma.
Lo 1º que tendrás que hacer es acudir a un profesional, para poder reproducir esos patrones de conductas que se lo derivas a tus hijos y hacer una reconstrucción cognitiva por los motivos que te han llevado a actuar así. Muchas veces los padres actuamos de forma y con hábitos negativos hacia la gente que tenemos alrededor por motivos externos que nos están afectando y no sabemos reconocer el estrés que estamos teniendo. Esos hábitos y actitudes negativas que vamos construyendo con el tiempo lo vamos trasladando a nuestros hijos que son los más cercanos pero para bloquear y transformar esas conductas tenemos que ir viendo y saber las causas por las que nos llevan a comportarse así y realizar una terapia para no reincidir de nuevo.
La vida no tiene precio, es decir, nuestra vida tiene mucho valor. La vida de nuestros hijos tiene mucho valor. Si con nuestros hijos nos comportamos de una manera agresiva (controlando sus espacios íntimos, utilizando un tono de voz elevado, etiquetándolos, utilizando palabras con mucha intensidad emocional negativa, insultándolos...), estamos violando su vida. Cuando te encuentres en una situación similar, pregúntate: ¿Qué me hace sentir esta curva de emociones? ¿Cuáles son mis prioridades? ¿El amor y el bienestar de mis hijos o salvar mi frustración, mi malestar, mi inseguridad como padre? Es bueno que escuches tu voz interior y que le prestes atención a tus sensaciones, en ese momento. Ellos te enseñaran el camino.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.






