Desde hace un tiempo siento bastante rencor hacia mi médico de cabecera por varias situaciones en co
6
respuestas
Desde hace un tiempo siento bastante rencor hacia mi médico de cabecera por varias situaciones en consulta. Cuando le he pedido recetas para más tiempo (vivo lejos y me resulta incómodo ir cada 20 días), se ha mostrado reticente y ha hecho comentarios que he vivido como poco empáticos. En otras ocasiones, al expresar necesidades (por ejemplo, que tenía frío en consulta), me ha respondido de forma que me he sentido minimizado.
Desde entonces me genera ansiedad pedirle cosas, miedo a que me rechace o me conteste de forma similar, y me cuesta expresar mis necesidades con firmeza. Cuando intento ser asertivo no me sale natural y termino acumulando malestar y rumiación.
¿Cómo puedo trabajar este rencor y esta inseguridad en la relación con él? ¿Conviene abordar el tema directamente o primero trabajar mi forma de comunicarme?
Desde entonces me genera ansiedad pedirle cosas, miedo a que me rechace o me conteste de forma similar, y me cuesta expresar mis necesidades con firmeza. Cuando intento ser asertivo no me sale natural y termino acumulando malestar y rumiación.
¿Cómo puedo trabajar este rencor y esta inseguridad en la relación con él? ¿Conviene abordar el tema directamente o primero trabajar mi forma de comunicarme?
Lo que estás viviendo —el rencor acumulado, la inseguridad al pedir cosas y la ansiedad anticipatoria— es una reacción comprensible cuando en la relación asistencial ha habido momentos en los que tus necesidades no se han sentido atendidas. Esto puede activar mecanismos de protección que dificultan pedir con naturalidad y generan malestar posterior. Existen dos caminos que suelen ayudar: por un lado, trabajar tu forma de comunicarte para recuperar sensación de control y poder expresar tus necesidades con más claridad; por otro, valorar si en algún momento te gustaría abordar directamente el malestar con tu médico para mejorar la relación asistencial. Para poder acompañarte adecuadamente y darte el espacio que esto merece, creo que sería útil que pudiéramos dedicar una cita más tranquila para hablar con detenimiento de cómo te estás sintiendo y de lo que necesitas. Te propongo que reserves una cita para que podamos revisarlo con calma y trabajar juntos en ello.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Lo que describes es más frecuente de lo que parece. Cuando en una relación asistencial una persona se siente poco escuchada, minimizada o tratada con escasa empatía, pueden aparecer emociones como rencor, ansiedad anticipatoria o inseguridad al expresar necesidades.
Es importante validar que tu malestar tiene sentido: la relación médico-paciente se basa en la confianza y en la sensación de ser atendido con respeto. Cuando esa experiencia se resiente, es normal que el vínculo genere tensión.
Podemos diferenciar dos planos:
1. El plano relacional externo.
Puede existir un estilo de comunicación por parte del profesional que no encaje con tus necesidades. En ese caso, abordar el tema de forma calmada y concreta puede ser útil. Por ejemplo: “En algunas consultas me he sentido incómodo cuando ocurre X y me gustaría poder expresarme con más tranquilidad”. A veces abrir ese espacio cambia la dinámica.
2. El plano interno.
La intensidad del miedo al rechazo, la rumiación posterior o la dificultad para sostener la asertividad suelen estar relacionadas con experiencias previas donde expresar necesidades no fue del todo seguro. Trabajar esto en terapia puede ayudarte a fortalecer tu seguridad interna independientemente de la respuesta del otro.
Respecto a si conviene hablarlo directamente o primero trabajar tu forma de comunicarte, no son opciones excluyentes. Puedes empezar reforzando tu seguridad y tu estilo asertivo, y cuando te sientas más preparado, valorar si quieres abordar la situación. También es legítimo plantearse un cambio de médico si sientes que el vínculo no es reparable.
El objetivo no es “ganar” la conversación, sino sentirte coherente contigo mismo al expresar lo que necesitas sin quedarte atrapado después en la rumiación.
Un profesional de la psicología puede ayudarte a trabajar la gestión del rencor, la ansiedad anticipatoria y el entrenamiento en asertividad para que estas situaciones no se conviertan en una fuente constante de malestar.
Un saludo.
Es importante validar que tu malestar tiene sentido: la relación médico-paciente se basa en la confianza y en la sensación de ser atendido con respeto. Cuando esa experiencia se resiente, es normal que el vínculo genere tensión.
Podemos diferenciar dos planos:
1. El plano relacional externo.
Puede existir un estilo de comunicación por parte del profesional que no encaje con tus necesidades. En ese caso, abordar el tema de forma calmada y concreta puede ser útil. Por ejemplo: “En algunas consultas me he sentido incómodo cuando ocurre X y me gustaría poder expresarme con más tranquilidad”. A veces abrir ese espacio cambia la dinámica.
2. El plano interno.
La intensidad del miedo al rechazo, la rumiación posterior o la dificultad para sostener la asertividad suelen estar relacionadas con experiencias previas donde expresar necesidades no fue del todo seguro. Trabajar esto en terapia puede ayudarte a fortalecer tu seguridad interna independientemente de la respuesta del otro.
Respecto a si conviene hablarlo directamente o primero trabajar tu forma de comunicarte, no son opciones excluyentes. Puedes empezar reforzando tu seguridad y tu estilo asertivo, y cuando te sientas más preparado, valorar si quieres abordar la situación. También es legítimo plantearse un cambio de médico si sientes que el vínculo no es reparable.
El objetivo no es “ganar” la conversación, sino sentirte coherente contigo mismo al expresar lo que necesitas sin quedarte atrapado después en la rumiación.
Un profesional de la psicología puede ayudarte a trabajar la gestión del rencor, la ansiedad anticipatoria y el entrenamiento en asertividad para que estas situaciones no se conviertan en una fuente constante de malestar.
Un saludo.
Gracias por compartirlo. Lo que describes es muy comprensible: cuando uno se siente minimizado o poco escuchado en consulta, es normal que aparezcan rencor, ansiedad y dificultad para expresarse con seguridad después.
Más que centrarte solo en si hablarlo ya o no, quizá sería útil trabajar primero cómo te está afectando emocionalmente y qué se activa en ti en estas situaciones. A veces el problema no es solo la interacción concreta, sino el patrón de inseguridad y miedo al rechazo que se despierta.
Si ves que acumulas malestar, rumiación y ansiedad anticipatoria, puede ser un buen momento para abordarlo en terapia. Un espacio profesional puede ayudarte a fortalecer tu asertividad, regular la ansiedad y decidir con más claridad si quieres o no hablar con él y cómo plantearlo con tu médico.
Si en algún momento quieres trabajarlo en profundidad, estaré encantado de acompañarte.
Más que centrarte solo en si hablarlo ya o no, quizá sería útil trabajar primero cómo te está afectando emocionalmente y qué se activa en ti en estas situaciones. A veces el problema no es solo la interacción concreta, sino el patrón de inseguridad y miedo al rechazo que se despierta.
Si ves que acumulas malestar, rumiación y ansiedad anticipatoria, puede ser un buen momento para abordarlo en terapia. Un espacio profesional puede ayudarte a fortalecer tu asertividad, regular la ansiedad y decidir con más claridad si quieres o no hablar con él y cómo plantearlo con tu médico.
Si en algún momento quieres trabajarlo en profundidad, estaré encantado de acompañarte.
Lo que describes es bastante comprensible. Cuando en una relación profesional sentimos que nuestras necesidades no han sido escuchadas o que el trato ha sido poco empático, es normal que aparezcan rencor, anticipación negativa y cierta inseguridad al volver a pedir algo. El problema es que esa experiencia pasada puede hacer que el sistema se ponga en alerta y empieces a anticipar rechazo incluso antes de que ocurra.
Un primer paso útil suele ser separar los hechos de la interpretación que tu mente ha ido construyendo después. Probablemente hubo respuestas que viviste como frías o poco consideradas, pero la rumiación posterior puede amplificar la sensación de amenaza y hacer que cada interacción futura se perciba como un posible conflicto. Trabajar esa anticipación (qué imaginas que pasará, qué probabilidad real tiene y qué alternativas hay) suele reducir bastante la ansiedad.
También puede ayudarte practicar una comunicación muy simple y concreta, sin justificarte demasiado. Por ejemplo: “Vivo lejos y me resulta complicado venir cada 20 días. ¿Sería posible que la receta cubriera más tiempo?”. La asertividad no consiste en convencer al otro, sino en expresar una necesidad de forma clara y respetuosa, aceptando que la otra persona puede o no concederla.
Sobre si conviene hablar del tema directamente, depende de cómo te sientas. A veces basta con cambiar la forma de interactuar a partir de ahora. En otros casos, decir algo breve como “En alguna consulta anterior me sentí un poco incómodo y me gustaría poder plantear mis necesidades con más claridad” puede abrir una conversación más colaborativa. Y si la relación sigue generándote mucho malestar, también es legítimo valorar solicitar otro médico.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y podemos trabajar con más detalle cómo manejar la rumiación, la ansiedad anticipatoria y desarrollar una forma de comunicación más segura para este tipo de situaciones.
Un primer paso útil suele ser separar los hechos de la interpretación que tu mente ha ido construyendo después. Probablemente hubo respuestas que viviste como frías o poco consideradas, pero la rumiación posterior puede amplificar la sensación de amenaza y hacer que cada interacción futura se perciba como un posible conflicto. Trabajar esa anticipación (qué imaginas que pasará, qué probabilidad real tiene y qué alternativas hay) suele reducir bastante la ansiedad.
También puede ayudarte practicar una comunicación muy simple y concreta, sin justificarte demasiado. Por ejemplo: “Vivo lejos y me resulta complicado venir cada 20 días. ¿Sería posible que la receta cubriera más tiempo?”. La asertividad no consiste en convencer al otro, sino en expresar una necesidad de forma clara y respetuosa, aceptando que la otra persona puede o no concederla.
Sobre si conviene hablar del tema directamente, depende de cómo te sientas. A veces basta con cambiar la forma de interactuar a partir de ahora. En otros casos, decir algo breve como “En alguna consulta anterior me sentí un poco incómodo y me gustaría poder plantear mis necesidades con más claridad” puede abrir una conversación más colaborativa. Y si la relación sigue generándote mucho malestar, también es legítimo valorar solicitar otro médico.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y podemos trabajar con más detalle cómo manejar la rumiación, la ansiedad anticipatoria y desarrollar una forma de comunicación más segura para este tipo de situaciones.
Hola,
Gracias por compartir está preocupación. Creo que lo más importante y el primer punto a abordar es: ¿Tienes problemas de comunicación en otras áreas de tu vida?
En cualquiera de estos casos, si consideras que no llevas a cabo una comunicación adecuada, es un aptitud que se puede trabajar: la asertividad o la comunicación no violenta, por ejemplo.
Además, siendo un tema que influye directamente en tu vida, y además con el profesional "responsable" de tu salud, resultaría recomendable tratarlo con él. Siempre, por supuesto del modo adecuado, y con las herramientas adecuadas.
Si necesitas cualquier otro consejo, estaría encantado de acompañarte en cualquiera de estos aspectos.
Un saludo,
David
Gracias por compartir está preocupación. Creo que lo más importante y el primer punto a abordar es: ¿Tienes problemas de comunicación en otras áreas de tu vida?
En cualquiera de estos casos, si consideras que no llevas a cabo una comunicación adecuada, es un aptitud que se puede trabajar: la asertividad o la comunicación no violenta, por ejemplo.
Además, siendo un tema que influye directamente en tu vida, y además con el profesional "responsable" de tu salud, resultaría recomendable tratarlo con él. Siempre, por supuesto del modo adecuado, y con las herramientas adecuadas.
Si necesitas cualquier otro consejo, estaría encantado de acompañarte en cualquiera de estos aspectos.
Un saludo,
David
Hola, gracias por explicarlo con tanto detalle.
Lo primero que señalaría es que lo que sientes tiene bastante sentido. Cuando una persona percibe respuestas poco empáticas o se siente minimizada en un contexto sanitario, donde además hay una cierta asimetría de poder, es fácil que aparezca rencor, inseguridad y anticipación de rechazo. No es una reacción “exagerada”, es una reacción humana.
Ahora bien, una cosa es que la emoción sea comprensible y otra que te esté resultando útil. Por lo que describes, el problema principal no es solo lo que ocurrió en consulta, sino el efecto posterior: ansiedad anticipatoria, dificultad para pedir lo que necesitas, rumiación y acumulación de malestar. Ahí es donde conviene intervenir.
Suele pasar algo así: experiencia incómoda → interpretación (“me va a rechazar”, “me va a minimizar”) → evitación o comunicación insegura → sensación de confirmación → más rencor. Es un circuito que se retroalimenta. El rencor, en el fondo, muchas veces protege de una emoción más vulnerable: inseguridad, sensación de no ser tenido en cuenta o miedo al rechazo.
Respecto a tu pregunta concreta: no lo plantearía como “o abordar el tema directamente o trabajar mi forma de comunicarme”, sino como un proceso en dos niveles.
Primero, trabajaría tu posición interna:
Identificar qué estás anticipando exactamente cuando vas a consulta.
Diferenciar hechos de interpretaciones.
Practicar una comunicación clara y concreta (pedir algo específico, con un argumento funcional, sin sobrejustificarte).
La asertividad no suele salir “natural” al principio; es una habilidad entrenable. Y al inicio se siente forzada, como cualquier conducta nueva. Eso no significa que esté mal hecha.
Después, si lo consideras pertinente y te ves con recursos, sí puede ser útil abordar la situación directamente, pero de forma muy concreta y descriptiva. Algo del tipo: “En algunas consultas anteriores me he sentido algo incómodo cuando he pedido X, y me gustaría poder comentarlo para que la comunicación sea más fácil”. Sin acusar, sin interpretar intenciones, centrándote en cómo te has sentido tú.
También conviene contemplar una tercera opción práctica: si la relación está muy deteriorada y el malestar es constante, cambiar de médico puede ser una decisión legítima. No todo vínculo profesional tiene que sostenerse si genera un coste emocional continuo.
Si ves que este patrón se repite en otros contextos (miedo al rechazo, dificultad para pedir, acumulación de rencor), entonces quizá el foco no esté solo en esta relación concreta, sino en un estilo relacional más amplio que merecería trabajarse con mayor profundidad en terapia.
En cualquier caso, el objetivo no sería “no sentir rencor”, sino poder expresar tus necesidades con claridad sin que el miedo al rechazo dirija tu conducta. Y eso, aunque ahora parezca lejano, es perfectamente entrenable.
Lo primero que señalaría es que lo que sientes tiene bastante sentido. Cuando una persona percibe respuestas poco empáticas o se siente minimizada en un contexto sanitario, donde además hay una cierta asimetría de poder, es fácil que aparezca rencor, inseguridad y anticipación de rechazo. No es una reacción “exagerada”, es una reacción humana.
Ahora bien, una cosa es que la emoción sea comprensible y otra que te esté resultando útil. Por lo que describes, el problema principal no es solo lo que ocurrió en consulta, sino el efecto posterior: ansiedad anticipatoria, dificultad para pedir lo que necesitas, rumiación y acumulación de malestar. Ahí es donde conviene intervenir.
Suele pasar algo así: experiencia incómoda → interpretación (“me va a rechazar”, “me va a minimizar”) → evitación o comunicación insegura → sensación de confirmación → más rencor. Es un circuito que se retroalimenta. El rencor, en el fondo, muchas veces protege de una emoción más vulnerable: inseguridad, sensación de no ser tenido en cuenta o miedo al rechazo.
Respecto a tu pregunta concreta: no lo plantearía como “o abordar el tema directamente o trabajar mi forma de comunicarme”, sino como un proceso en dos niveles.
Primero, trabajaría tu posición interna:
Identificar qué estás anticipando exactamente cuando vas a consulta.
Diferenciar hechos de interpretaciones.
Practicar una comunicación clara y concreta (pedir algo específico, con un argumento funcional, sin sobrejustificarte).
La asertividad no suele salir “natural” al principio; es una habilidad entrenable. Y al inicio se siente forzada, como cualquier conducta nueva. Eso no significa que esté mal hecha.
Después, si lo consideras pertinente y te ves con recursos, sí puede ser útil abordar la situación directamente, pero de forma muy concreta y descriptiva. Algo del tipo: “En algunas consultas anteriores me he sentido algo incómodo cuando he pedido X, y me gustaría poder comentarlo para que la comunicación sea más fácil”. Sin acusar, sin interpretar intenciones, centrándote en cómo te has sentido tú.
También conviene contemplar una tercera opción práctica: si la relación está muy deteriorada y el malestar es constante, cambiar de médico puede ser una decisión legítima. No todo vínculo profesional tiene que sostenerse si genera un coste emocional continuo.
Si ves que este patrón se repite en otros contextos (miedo al rechazo, dificultad para pedir, acumulación de rencor), entonces quizá el foco no esté solo en esta relación concreta, sino en un estilo relacional más amplio que merecería trabajarse con mayor profundidad en terapia.
En cualquier caso, el objetivo no sería “no sentir rencor”, sino poder expresar tus necesidades con claridad sin que el miedo al rechazo dirija tu conducta. Y eso, aunque ahora parezca lejano, es perfectamente entrenable.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.