Desde hace un tiempo, al lavarme los dientes termino tragando pasta dental casi siempre, aunque inte

9 respuestas
Desde hace un tiempo, al lavarme los dientes termino tragando pasta dental casi siempre, aunque intento evitarlo. Esto empezó tras una intoxicación que me provocó hipersalivación y ahora se ha vuelto casi obsesivo, generándome ansiedad.

Busco orientación profesional sobre cómo recuperar el control y manejar este hábito compulsivo.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. Será necesario evaluar diferentes factores que confluyen en esta compulsión a la repetición y qué pensamientos y temores asociados responden a este síntoma

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Hola
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que describes no es tanto un “mal hábito” como una respuesta que se ha condicionado tras una experiencia desagradable. Después de la intoxicación y la hipersalivación, tu atención quedó muy focalizada en esa zona y, al intentar controlarlo, se ha reforzado el automatismo.
En estos casos suele aparecer un círculo ansiedad–control–más ansiedad: cuanto más intentas evitar tragar, más pendiente estás de la sensación y más probable es que ocurra.
Desde el enfoque cognitivo-conductual trabajamos precisamente ese mecanismo: reducir la hipervigilancia, cuestionar los pensamientos asociados y aplicar técnicas de exposición y manejo de respuesta para que el acto pierda fuerza con el tiempo.
Es un proceso que se puede revertir con acompañamiento adecuado.
Un saludo,
Pilar Rapela · Tu psicóloga amiga
Hola, gracias por compartir lo que te está pasando. Por lo que describes, parece que después de la intoxicación tu cuerpo quedó más sensible a la sensación de saliva, y con el tiempo eso se ha convertido en un foco de atención constante. Cuando empezamos a vigilar algo que normalmente es automático, puede volverse obsesivo y generar ansiedad, como te está ocurriendo ahora.

Es importante que sepas que este tipo de hábitos compulsivos suelen mantenerse más por la ansiedad y la hipervigilancia que por una causa física actual. Cuanto más intentas controlarlo, más presente se vuelve.

El trabajo terapéutico suele centrarse en reducir la ansiedad asociada, normalizar la sensación corporal y romper el ciclo de control–miedo–compulsión. Con estrategias adecuadas es posible recuperar el control y que vuelva a ser un acto automático y sin carga emocional.

Si quieres, podemos trabajar en técnicas concretas para manejar la ansiedad y disminuir esa conducta compulsiva. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y también en modalidad online.

Esto tiene solución y no estás sola en ello.
 Victor de Paz Centeno
Psicólogo, Terapeuta complementario
Málaga
Es habitual que un problema comience tras una experiencia concreta (como la intoxicación que mencionas) y después se mantenga por lo que hacemos con nuestros pensamientos y sensaciones.

Probablemente al inicio apareció una sensación física intensa (hipersalivación) y tu mente empezó a vigilar esa zona. A partir de ahí, cuanto más intentas evitar tragar, más pendiente estás, y cuanto más pendiente estás, más se activa el ciclo.

En este tipo de casos el foco no está en “controlar mejor”, sino en ver qué haces cuando aparece el pensamiento o la sensación. Identificar cómo se alimenta el patrón: intentos de control, comprobaciones, tensión… y empezar a relacionarte de otra manera con ello.

Distanciarse del pensamiento y dejar de responder automáticamente suele ser el punto de inflexión.

Si quieres revisar tu caso con más detalle, puedes reservar una reunión de valoración gratuita de 15/20 minutos desde mi perfil.
 Anxo Blanco Villaverde
Psicólogo
Santiago de Compostela
Hola, gracias por compartir lo que te está ocurriendo.

Por lo que describes, parece que todo comenzó tras una experiencia muy concreta (la intoxicación y la hipersalivación) y, a partir de ahí, el foco se ha quedado “enganchado” a esa sensación. Muchas veces, cuando vivimos algo que el cuerpo interpreta como amenaza, se activa una hipervigilancia posterior. Es decir, empezamos a prestar demasiada atención a procesos que antes eran automáticos, como tragar saliva.

Cuanto más intentas evitar tragar la pasta, más pendiente estás del gesto de tragar… y cuanto más pendiente estás, más ansiedad aparece. Y cuando hay ansiedad, el cuerpo tiende a funcionar de forma más automática y menos controlable. Es un círculo bastante típico en los procesos obsesivos: intento de control → aumento de atención → más ansiedad → más sensación de pérdida de control.

Más que centrarte en “dejar de hacerlo” a la fuerza, podría ser útil empezar a trabajar en reducir la lucha con la sensación. Permitir cierto margen de incomodidad sin intentar neutralizarla inmediatamente suele ser más eficaz que el control rígido. También puede ayudarte introducir pequeños cambios graduados en la rutina del cepillado, de forma deliberada y planificada, para que la experiencia deje de vivirse como amenaza.

Si la situación se está volviendo muy obsesiva o genera un malestar significativo, sería recomendable abordarlo con un profesional para trabajar específicamente el componente de ansiedad y las estrategias de control que se han ido instalando. Este tipo de dificultades suelen tener buen pronóstico cuando se interviene de forma adecuada.
Gracias por explicarlo con tanta claridad. Lo que describes encaja bastante con un patrón de hipervigilancia corporal + conducta compulsiva que se ha instalado después de una experiencia desagradable (la intoxicación con hipersalivación).

Te explico qué suele estar pasando en estos casos:

1. El origen

Tuviste una intoxicación → apareció hipersalivación → tu cerebro registró esa sensación como “peligrosa” o alarmante.

Cuando el cuerpo vive algo intenso, el sistema nervioso aprende rápido. Después, cualquier sensación parecida (saliva, espuma, tragar) activa alerta.

2. El mecanismo actual

Ahora ocurre algo así:
• Te cepillas los dientes.
• Notas saliva o espuma.
• Aparece pensamiento tipo: “¿Y si trago?” / “No quiero tragar.”
• Intentas controlar.
• Cuanto más intentas controlar, más pendiente estás.
• Terminas tragando.
• Aparece ansiedad.
• El cerebro confirma: “Ves, esto es un problema.”

No es falta de voluntad. Es un circuito ansiedad–control–compulsión.

3. Tragar un poco de pasta dental

En pequeñas cantidades no suele ser peligroso en adultos. Lo que mantiene el problema no es la pasta en sí, sino la obsesión por evitarlo.

4. Qué puedes empezar a hacer

No luches contra la sensación
Cuanto más intentas “no tragar”, más lo haces. En vez de evitar, prueba a decirte:
“Puede que trague un poco, y no pasa nada.”

Exposición gradual
Cepíllate con una cantidad mínima de pasta. Permite que la espuma esté ahí sin apresurarte. No te enjuagues inmediatamente. Quédate unos segundos tolerando la incomodidad.

Reduce el chequeo mental
Si estás pendiente de cada movimiento de lengua y saliva, el cerebro lo amplifica. Intenta centrar la atención en otra cosa (contar movimientos, música, etc.).

Normaliza la sensación corporal
La saliva es un reflejo normal. No es una señal de peligro.

5. Lo importante

Este problema no es “la pasta dental”. Es la ansiedad asociada a una experiencia pasada que tu cerebro aún no ha terminado de procesar.

La buena noticia es que este tipo de conductas compulsivas responden muy bien a intervención psicológica, especialmente con técnicas de:
• Exposición con prevención de respuesta.
• Regulación del sistema nervioso.
• Trabajo sobre hipervigilancia corporal.
• Reestructuración de pensamientos obsesivos.

Si quieres, podemos trabajar esto de forma estructurada para que recuperes la sensación de control sin necesidad de luchar contra tu propio cuerpo. Puedes pedirme cita online cuando lo necesites.
 Paqui García Pacheco
Psicólogo, Terapeuta complementario
Sevilla
Gracias por compartir lo que te está ocurriendo.

Por lo que describes, parece que el origen estuvo en una experiencia física concreta (la intoxicación con hipersalivación) y, a partir de ahí, se ha generado una hipervigilancia sobre el acto de tragar o no tragar la pasta dental. En ocasiones, cuando una experiencia corporal resulta desagradable o intensa, el cerebro puede “quedarse enganchado” a esa sensación y empezar a supervisarla de forma excesiva. Esa supervisión aumenta la ansiedad y, paradójicamente, hace que el comportamiento se repita con más frecuencia.

En este tipo de situaciones suele producirse un círculo:

Atención constante al acto de tragar.

Aumento de ansiedad.

Sensación de pérdida de control.

Repetición del comportamiento.

Más preocupación y rumiación posterior.

El objetivo no suele ser “forzarse” a dejar de hacerlo, sino trabajar sobre la ansiedad asociada y reducir la hipervigilancia. Algunas estrategias que pueden ayudar son:

Practicar exposición gradual: cepillarte aceptando que puede aparecer la sensación sin intentar controlarla de forma rígida.

Evitar la autoobservación excesiva durante el cepillado.

Incorporar respiración lenta antes y después para reducir activación.

Trabajar pensamientos del tipo “no tengo control” o “esto es peligroso”, si están presentes.

Si el comportamiento se ha vuelto muy intrusivo o angustiante, puede ser útil realizar algunas sesiones con un profesional especializado en ansiedad u obsesiones para trabajar técnicas específicas (como prevención de respuesta o reestructuración cognitiva).

En la mayoría de los casos, cuando se reduce la ansiedad y la atención obsesiva sobre el síntoma, el hábito pierde fuerza progresivamente.

Un saludo.
Hola,

Gracias por compartir esta situación. Lo más recomendable sería ver qué implicación tiene todo ello en tu vida, y de donde viene este hábito (aunque ya has resumido el contexto y los antecedentes).

Una vez analizado esto, con acompañamiento profesional se puede abordar como cualquier trastorno obsesivo compulsivo por ejemplo.

Si necesitas cualquier tipo de acompañamiento al respecto, estaría encantado de ayudarte.

Un saludo,
David
Gracias por compartir con tanta claridad lo que te está ocurriendo. Reconocer que algo se está volviendo repetitivo o angustiante y buscar orientación ya es un paso importante, porque demuestra que quieres entender lo que está pasando y recuperar la sensación de control.

Por lo que describes, parece que todo empezó a partir de una experiencia física muy concreta (la intoxicación y la hipersalivación) y que, a partir de ahí, la atención se fue centrando cada vez más en lo que ocurre al lavarte los dientes. Cuando el foco se pone constantemente en una sensación corporal o en una conducta que intentamos evitar, es bastante común que aparezca un círculo difícil: cuanto más vigilamos o tratamos de controlar lo que sucede, más presente se vuelve la conducta y más ansiedad genera. Con el tiempo, ese momento cotidiano puede acabar cargándose de tensión anticipatoria, aunque en el fondo el problema no esté en el acto en sí, sino en la relación que se ha ido construyendo con él.

La parte positiva es que este tipo de hábitos y respuestas ansiosas se pueden trabajar. Comprender cómo se ha formado ese patrón y qué lo está manteniendo suele ayudar a ir reduciendo poco a poco la ansiedad asociada y a recuperar una relación más natural con esa situación diaria. Muchas personas, cuando entienden el mecanismo que hay detrás y aprenden nuevas formas de afrontarlo, logran volver a vivir estas rutinas con mucha más tranquilidad.

Si en algún momento decides abordarlo con más profundidad, estaré encantado de ofrecerte un espacio donde podamos analizar con calma lo que está ocurriendo y buscar juntos maneras prácticas de ayudarte a recuperar esa sensación de control y bienestar en tu día a día.

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