Hola a todos, necesito ayuda. Hace un tiempo tuve un accidente por conducir bajo los efectos del

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Hola a todos, necesito ayuda.

Hace un tiempo tuve un accidente por conducir bajo los efectos del alcohol. Por suerte solo hubo daños materiales, pero creo que ahí empezó todo. Como no recordaba bien lo ocurrido, empecé a tener dudas constantes, incluso a pensar que podía haber atropellado a alguien aunque la policía me dijera que no. No me creía nada. Llegué a obsesionarme tanto que pensaba cosas irracionales, como haber escondido a alguien en el maletero. Esto me generó muchísimo miedo y ansiedad, hasta el punto de acabar en urgencias, donde me diagnosticaron ansiedad generalizada.

Durante casi un año viví con ese miedo. Cambié mucho mi forma de ser, evitando cualquier situación en la que pudiera hacer daño a alguien. Incluso imaginaba situaciones de trabajos (como ser mecánico) y me daba miedo cometer errores que perjudicaran a otros. Con el tiempo se calmo.

Después conocí a una chica. Al principio todo bien, pero de repente empecé a tener pensamientos intrusivos de hacerle daño, especialmente en la cocina. Me generaban pánico, ansiedad constante y malestar físico (nudo en el estómago, nervios). Llegó un punto en que no pude más y lo dejamos. Tras dejarlo, esos miedos desaparecieron.

Tiempo después empecé otra relación. Al principio volvió a pasar lo mismo: miedo a hacerle daño, ansiedad e impulsos de dejar la relación. Lo dejamos, pero a la semana, lo arreglamos y pude explicarle lo que me pasaba. Eso me dio cierta tranquilidad, aunque a veces siguen apareciendo esos pensamientos cuando estoy con algo mas de estres.

Actualmente llevo más de 2 años con la misma persona pero un año con una lucha interna constante: si la quiero o no, si debería dejarla, si el hecho de dudar significa que no la quiero, o si no la dejo por miedo a hacerle daño. Entro en un bucle continuo de análisis: qué siento cuando me abraza, cuando me besa, etc. En cuanto aparecen los pensamientos, me genera ansiedad muy fuerte (nudo en el estómago, ardor en el pecho) y la urgencia de dejarlo, todo esto me viene de repente, alomejor estoy bien y de golpe y porrazo viene.

Es la primera vez que estoy con alguien con quien tengo confianza, puedo hablar de todo y estoy a gusto cuando no estoy en ese estado de ansiedad. Pero estos pensamientos son constantes y muy agotadores.

Actualmente estoy yendo a un psicólogo, pero no sé si es el enfoque adecuado para mí. Siento que busco una certeza absoluta sobre si la quiero o no, y eso me está volviendo loco porque sé que no se puede tener esa seguridad al 100%.

¿Qué tipo de profesional o enfoque terapéutico me podría ayudar? Estoy pasándolo realmente mal.

Gracias por leerme.
Hola, gracias por compartirlo.

Por lo que describes, encaja mucho con ansiedad con pensamientos intrusivos de tipo obsesivo: dudas constantes, necesidad de certeza y mucho análisis que solo aumenta la ansiedad.

Lo importante es que estos pensamientos no definen lo que sientes, sino cómo está funcionando tu ansiedad.

El enfoque más adecuado suele ser la terapia cognitivo-conductual con prevención de respuesta (EPR), centrada en dejar de comprobar, reducir el análisis y aprender a tolerar la duda.

Es positivo que ya estés en terapia; si no notas avance, valora un profesional especializado en TOC o ansiedad. Esto tiene tratamiento y puede mejorar.

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Hola, gracias por compartir algo tan personal. Se nota que llevas mucho tiempo lidiando con pensamientos muy intensos y desgastantes, y es completamente comprensible que te sientas así.
Quiero decirte algo importante: lo que describes no habla de que seas una mala persona ni de que realmente quieras hacer daño a alguien. Al contrario, el hecho de que estos pensamientos te generen tanta ansiedad y rechazo suele indicar justo lo opuesto: hay una gran sensibilidad y una necesidad profunda de no dañar.
Muchas veces, cuando aparece consumo de sustancias o conductas como la que comentas del alcohol en aquel momento, no es porque la persona “quiera” eso, sino porque intenta anestesiar algo que duele por dentro: ansiedad, miedo, presión interna, pensamientos que no se pueden parar… El problema es que esa “anestesia” suele ser temporal y, a largo plazo, acaba aumentando el malestar.
También es bastante común que lo que vemos (la ansiedad, los pensamientos intrusivos, las dudas constantes en la relación) sea solo la punta de la pirámide. Debajo suele haber un funcionamiento más profundo: una mente muy exigente, necesidad de control o de certeza absoluta, miedo a perder el control o a hacer daño. Y ahí es donde realmente merece la pena trabajar en terapia.
Por lo que cuentas, encaja mucho con un patrón de pensamientos obsesivos y ansiedad (ese bucle de “¿y si…?”, la necesidad de certeza, el análisis constante de lo que sientes). Y algo clave: intentar resolverlo pensando más, analizando más o buscando seguridad total suele alimentar el problema, no resolverlo.
Sobre tu duda del enfoque, es muy buena pregunta. En estos casos suele ayudar especialmente un enfoque que trabaje directamente con:
• pensamientos intrusivos
• tolerancia a la incertidumbre
• manejo de la ansiedad sin evitarla
• y la relación que tienes con tus propios pensamientos
Terapias como la cognitivo-conductual con técnicas específicas para obsesiones (por ejemplo, exposición con prevención de respuesta) o enfoques más actuales como la terapia de aceptación y compromiso (ACT) suelen ser muy efectivas para lo que describes.
Si sientes que tu proceso actual no te está ayudando del todo, no significa que la terapia no funcione para ti, sino que quizá necesitas un enfoque más específico o un profesional con experiencia en este tipo de dificultades.
Si te resuena lo que te estoy diciendo, podemos trabajar juntos en entender qué está pasando en tu caso concreto y darte herramientas claras para salir de ese bucle sin tener que luchar constantemente contra tu mente. La idea no es eliminar los pensamientos a la fuerza, sino que dejen de tener ese poder sobre ti.
No tienes que seguir viviendo así, de verdad hay formas de salir de este ciclo.
Si quieres, cuéntame qué es lo que sientes que no te está funcionando de tu terapia actual y lo vemos juntos.
 Lorena Zaky Menéndez
Psicólogo
Torrejón de Ardoz
Hola! yo te puedo ayudar
Hola, gracias por compartir con tanto detalle lo que estás viviendo. Se nota el nivel de angustia y desgaste que te genera, y también algo importante: tu preocupación por no hacer daño a otros y por entender lo que te pasa.

Por lo que describís, aparece un patrón bastante claro:

Pensamientos intrusivos (ideas que irrumpen sin que las busques, muy angustiantes y en contra de lo que querés).
Mucha ansiedad y culpa asociada.
Intentos de analizar, comprobar o buscar certeza (“¿la quiero o no?”, “¿y si hago daño?”).
Y un alivio momentáneo cuando evitás (por ejemplo, rompiendo la relación o alejándote).

Este tipo de funcionamiento suele generar justo lo que estás viviendo: un bucle muy agotador donde cuanto más intentás asegurarte, más crece la duda.

Algo importante para que puedas orientarte:
- El hecho de que estos pensamientos te generen tanto rechazo, miedo y malestar no habla de un deseo real de hacer daño, sino más bien de lo contrario.

Respecto a tu pregunta, sí: el enfoque terapéutico que suelen ser más eficaz es:

Terapia cognitivo-conductual (TCC) especializada en ansiedad/TOC.

El punto central no es resolver “si la querés o no” con certeza absoluta (porque eso, como bien intuís, no existe), sino aprender a relacionarte de otra manera con la duda y los pensamientos, sin que dirijan tus decisiones.

También puede ayudarte empezar a mirar esto desde otro lugar:
- ¿Qué pasa cuando intento resolver mentalmente algo que no tiene una respuesta 100% segura?

Si sentís que tu terapia actual no está yendo en esta línea, podrías plantearlo abiertamente o buscar un/a profesional con experiencia específica en este tipo de problemáticas.

No estás solo en esto, y lo que te pasa tiene tratamiento. Aunque ahora se sienta muy intenso, es posible salir de este bucle con el acompañamiento adecuado.
Hola, gracias por compartir algo tan complejo y personal. Lo que describes encaja mucho con un patrón de pensamientos intrusivos, ansiedad elevada y necesidad de certeza constante, que acaba generando un bucle de duda–ansiedad–alivio–nueva duda. Es agotador vivir así, y es comprensible que lo estés pasando mal.

Por lo que cuentas, no se trata tanto de “no querer a tu pareja”, sino de cómo tu mente intenta buscar seguridad absoluta en algo que, por naturaleza, no la tiene. Esa búsqueda constante de comprobación (qué siento, si la quiero, si la duda significa algo) suele aumentar la ansiedad y reforzar el problema.

En estos casos, suele ser especialmente útil trabajar con enfoques psicológicos que aborden los pensamientos intrusivos y la relación con la ansiedad, como la terapia cognitivo-conductual con técnicas específicas para obsesiones y rumiación, o enfoques centrados en la aceptación (por ejemplo, terapia de aceptación y compromiso). El objetivo no es eliminar los pensamientos, sino cambiar la forma en que te relacionas con ellos, para que dejen de tener tanto peso.

También sería importante revisar con tu psicólogo actual si está trabajando específicamente este tipo de dinámica (rumiación, intolerancia a la incertidumbre, pensamientos intrusivos), ya que no todos los enfoques terapéuticos lo abordan de la misma manera.

Dado que además ya estás en terapia, puede ser muy útil comentar abiertamente con tu profesional actual todo lo que estás experimentando y cómo te está afectando en el día a día, para ajustar el trabajo terapéutico o valorar si necesitas un enfoque más específico.

Si en algún momento sientes que necesitas una valoración más centrada o complementar tu proceso, puedes buscar un espacio terapéutico presencial en Tres Cantos (Madrid), o bien en modalidad online o a domicilio en Madrid Norte, donde trabajar este tipo de pensamientos y la ansiedad asociada de forma más estructurada.
Lo que describes encaja mucho con un patrón que vemos en clínica y que suele generar muchísimo sufrimiento: pensamientos intrusivos de daño + necesidad de certeza + conductas de comprobación/evitación. Esto no tiene que ver con que quieras hacer daño ni con que “no quieras” a tu pareja, sino con cómo tu mente está intentando controlar algo que le resulta intolerable: la duda y la incertidumbre.

Hay varios elementos clave en lo que cuentas:

– Los pensamientos aparecen de forma brusca, no los eliges y te generan rechazo inmediato (eso ya es una pista importante).
– Intentas analizarlos, entenderlos o neutralizarlos (“¿la quiero o no?”, “¿y si significa algo?”).
– Cuanto más analizas, más ansiedad aparece y más dudas surgen.
– Aparece urgencia de escapar (dejar la relación) para aliviar el malestar.
– Cuando te alejas del estímulo (la pareja), los síntomas bajan.

Este funcionamiento es muy compatible con un cuadro dentro del espectro del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), en concreto lo que muchas veces se denomina TOC de daño o TOC relacional. También puede haberse expresado antes como ansiedad generalizada, pero aquí hay algo más específico: la obsesión con la posibilidad de hacer daño y la búsqueda constante de certeza emocional.

Un punto importante:
Las personas que realmente quieren hacer daño no viven esto con miedo, culpa y rechazo. Lo que tú sientes es precisamente lo contrario.

Sobre el enfoque terapéutico, aquí sí es clave afinar:

El tratamiento que más evidencia tiene para este tipo de problema es la terapia cognitivo-conductual especializada en TOC, especialmente con la técnica de Exposición con Prevención de Respuesta (EPR).

Esto implica trabajar, entre otras cosas:
– dejar de responder a los pensamientos con análisis constante
– reducir las comprobaciones internas (“¿qué siento ahora?”)
– exponerte progresivamente a las situaciones que te activan (por ejemplo, estar con tu pareja sin evitar)
– aprender a tolerar la incertidumbre sin resolverla

No se trata de convencerte de que quieres a tu pareja, ni de encontrar una certeza absoluta (eso es justo lo que mantiene el problema), sino de cambiar la relación que tienes con esos pensamientos.

También es importante que el profesional tenga experiencia específica en TOC. No todas las terapias de ansiedad trabajan esto de la misma manera, y si se enfoca demasiado en analizar el contenido (“si la quieres o no”), puede reforzar el bucle.

En algunos casos, además, se combina con tratamiento farmacológico (por ejemplo, con ISRS), pero eso tendría que valorarlo un psiquiatra.

Tal y como lo explicas, no parece un problema de sentimientos, sino un problema de funcionamiento mental ante la duda.

Y eso, aunque ahora mismo se sienta muy intenso, es tratable.

Si lo necesitas, este tipo de caso se puede trabajar de forma estructurada en consulta para ayudarte a salir de ese bucle y recuperar estabilidad.
Hola, gracias por explicarlo con tanta claridad. Lo que describes encaja mucho más con un patrón de ansiedad con pensamientos intrusivos y necesidad de certeza absoluta que con un problema real de sentimientos hacia tu pareja.

Después de tu accidente, parece haberse activado un estado de hiperresponsabilidad, muy común en el Trastorno de Ansiedad Generalizada y en cuadros con pensamientos obsesivos o rumiación. Esto puede hacer que aparezcan ideas como “¿y si hago daño?”, “¿y si no la quiero?” o “¿y si me equivoco?”, que generan mucha ansiedad pero no reflejan deseos reales.

Importante: los pensamientos intrusivos no significan intención ni verdad, son parte del ciclo de la ansiedad. Cuanto más intentas comprobar o analizar lo que sientes, más se intensifica el problema.

En estos casos suele ayudar especialmente la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), enfoques eficaces para ansiedad, obsesiones, pensamientos intrusivos y rumiació. A veces también se trabaja desde una perspectiva integradora del trauma si el origen está en una experiencia como la que viviste.

No necesitas certeza absoluta para estar bien en una relación. Lo que necesitas es aprender a relacionarte de otra forma con la incertidumbre.
 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo.

Lo que describes está muy bien explicado y tiene coherencia clínica. No estás “volviéndote loco”, ni hay nada en tu relato que apunte a que quieras hacer daño a nadie. Lo que aparece es otro tipo de problema, muy concreto, que además tiene tratamiento.

Voy a ayudarte a ordenarlo.

Si miras toda la secuencia desde el accidente, hay un patrón que se repite:

Aparece una duda intensa (“¿y si pasó algo y no lo recuerdo?”)
No te basta con la información real (policía, evidencia)
Intentas comprobar, analizar o asegurarte
Cuanto más analizas, más dudas aparecen
La ansiedad sube y necesitas resolverla cuanto antes

Ese mismo mecanismo se ha ido desplazando de un contenido a otro:

Primero: haber hecho daño a alguien sin saberlo
Después: miedo a perder el control y hacer daño
Ahora: “¿quiero realmente a mi pareja?”

El contenido cambia, pero el funcionamiento es el mismo.

Esto encaja con lo que en clínica llamamos un patrón obsesivo, muy cercano al TOC, en concreto con componentes de daño y relacionales (lo que a veces se conoce como ROCD). Lo importante aquí es entender algo clave: el problema no es el pensamiento, es la relación que estableces con él.

Hay tres características que lo dejan bastante claro:

Los pensamientos son intrusivos y no deseados
No surgen porque quieras hacer daño o porque no quieras a tu pareja. Surgen precisamente porque te importa no hacerlo.
Te generan ansiedad intensa inmediata
Ese nudo en el estómago, el ardor, la urgencia… es el sistema de alarma activándose.
Intentas resolverlos mentalmente
Analizas lo que sientes, revisas si la quieres, compruebas sensaciones, buscas certeza. Y ahí es donde el problema se mantiene.

Cuanto más buscas certeza, más se refuerza la duda.

Por eso has llegado a una conclusión muy acertada tú solo: estás buscando una seguridad absoluta que no existe. Pero el sistema obsesivo no se calma con lógica, necesita otra forma de abordaje.

Respecto a qué tipo de enfoque puede ayudarte, aquí es importante ser claro:

El abordaje con más evidencia para este tipo de problema es la terapia cognitivo-conductual especializada en TOC, especialmente con Exposición con Prevención de Respuesta (EPR).

¿Qué significa esto en la práctica?

No se trata de eliminar los pensamientos
No se trata de convencerte de que sí quieres a tu pareja
No se trata de analizar más

Se trata de cambiar tu respuesta cuando aparecen:

Dejar de comprobar lo que sientes
Dejar de entrar en el análisis (“¿la quiero o no?”)
Aprender a tolerar la duda sin resolverla
Permitir que la ansiedad suba y baje sin hacer nada para neutralizarla

Esto, bien hecho, va reduciendo el ciclo obsesivo.

También puede ser útil integrar enfoques como ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), que ayuda mucho en este punto: aprender a vivir con incertidumbre sin que eso dirija tus decisiones.

Hay algo que quiero decirte con mucha claridad, porque sé que esto te está desgastando:

El hecho de que dudes no significa que no la quieras.
Significa que tu mente está atrapada en un intento constante de asegurarse de algo que no se puede cerrar del todo.

Las relaciones reales no se sostienen sobre certezas absolutas, sino sobre experiencias, vínculo y elección continuada. Cuando estás fuera del estado de ansiedad, tú mismo dices que estás a gusto, que hay confianza, que puedes hablar. Esa parte también es información válida, pero tu sistema ahora mismo la invalida en cuanto aparece la duda.

Otro punto importante: que los síntomas desaparecieran cuando dejabas la relación no significa que el problema fuese la relación. Significa que desaparecía el desencadenante, igual que antes evitabas situaciones por miedo a hacer daño.

Evitar alivia a corto plazo, pero mantiene el problema a largo.

Mi recomendación concreta sería:

Asegurarte de que el profesional con el que estás tiene experiencia específica en TOC
Preguntar directamente si trabajan con EPR
Evitar terapias centradas solo en análisis del contenido (“por qué dudas”, “si la quieres o no”), porque eso suele alimentar el bucle

Y algo más personal, pero importante:

Estás luchando mucho contra tu mente. Eso agota.
El cambio no va a venir de ganar esa lucha, sino de dejar de jugar a ese juego.

No necesitas resolver cada duda para estar bien.
Necesitas aprender a no responder a ellas como hasta ahora.

Se puede salir de esto, pero requiere un enfoque muy concreto y algo de paciencia.

Un abrazo.

Hola, gracias por compartir algo tan personal y difícil de explicar. Lo que estás viviendo genera mucho desgaste, y se nota que llevas tiempo haciendo un gran esfuerzo por entenderlo y manejarlo.

Por lo que describes, hay varios elementos muy característicos que ayudan a darle sentido a todo esto. Desde el accidente inicial, parece que se activó en ti una necesidad muy intensa de certeza y control, especialmente en relación a la posibilidad de hacer daño a otros. Aunque objetivamente te confirmaran que no había ocurrido nada grave, la duda seguía ahí, como si tu mente no pudiera “cerrar” la situación del todo.

Ese patrón que cuentas —dudas constantes, pensamientos intrusivos muy angustiantes (como haber hecho daño sin saberlo), necesidad de comprobar o analizar, y mucha ansiedad— encaja muy bien con lo que en psicología conocemos como pensamientos obsesivos.

Más adelante, ese mismo mecanismo parece haberse desplazado al ámbito de la pareja:

* aparecen pensamientos intrusivos de hacer daño,
* dudas intensas sobre si quieres a tu pareja o no,
* necesidad de analizar continuamente lo que sientes (“¿qué noto cuando me abraza?”, “¿y cuando la beso?”),
* y una urgencia muy fuerte de tomar decisiones (como dejar la relación) para aliviar la ansiedad.

Esto es importante entenderlo:
el problema no son los pensamientos en sí, sino la relación que se establece con ellos.

En este tipo de cuadros, la mente intenta resolver algo que, en realidad, no se puede resolver con certeza absoluta (como “¿la quiero al 100%?” o “¿y si le hago daño?”). Y cuanto más intentas analizar, comprobar o asegurarte, más se alimenta el bucle.

También es muy significativo que:

* cuando termina la relación, los síntomas desaparecen,
* y cuando vuelves a estar en una, reaparecen.

Esto no suele indicar que “no quieras” a la persona, sino que la relación se convierte en el foco donde se activa esa necesidad de certeza y ese miedo a hacer daño.

Entonces, ¿qué tipo de ayuda puede venirte bien?:

Por lo que cuentas, el enfoque que más evidencia tiene para este tipo de problema es laTerapia cognitivo-conductual especializada en obsesiones (TOC). Especialmente con una técnica llamada Exposición con Prevención de Respuesta (EPR).

Este enfoque trabaja en:

* aprender a **no engancharse al análisis constante**,
* tolerar la duda sin intentar resolverla al 100%,
* reducir la urgencia de comprobar o tomar decisiones impulsivas,
* y cambiar la relación con los pensamientos intrusivos (en lugar de luchar contra ellos o darles significado).

También puede ayudarte mucho complementarlo con Terapia de Aceptación y Compromiso, específicamente, con mindfulnes.

Algo importante que necesitas saber:

* Tener pensamientos de hacer daño no significa que quieras hacerlo. De hecho, suele ser al revés: cuanto más importante es para ti no hacer daño, más te asustan esos pensamientos.
* Dudar en una relación no es una prueba de que no quieras a tu pareja. La mente, cuando entra en este bucle, convierte algo natural (la duda) en una “amenaza” que hay que resolver urgentemente.
* Buscar certeza absoluta en sentimientos es una trampa: esa certeza no existe, y cuanto más la buscas, más ansiedad aparece.

Sobre tu proceso actual:

Es muy positivo que ya estés en terapia. Aun así, es totalmente válido preguntarte si el enfoque es el adecuado. Si sientes que estás dando muchas vueltas a los pensamientos o buscando respuestas dentro de la terapia (en lugar de aprender a relacionarte de otra forma con ellos), quizá podrías valorar un profesional con experiencia específica en TOC o ansiedad obsesiva.

Lo que te pasa es muy angustiante, pero también muy tratable con el enfoque adecuado. No estás solo en esto, y hay salida.

Si quieres y te replanteas tu acompañamiento, decirte que yo tengo experiencia y formación específica en esta tipología de terapia, así que aquí estoy por si lo necesitas,

Un abrazo

Elbire Arana
Psicóloga General Sanitaria
Colegiada M-42807
 Alba Rambla
Psicólogo
Santa Cruz de Tenerife
Hola. Siento mucho el agotamiento que llevas acumulado; vivir con esa duda constante y con miedo a tus propios pensamientos es una de las experiencias más desgastantes que existen.

Lo que describes, desde aquel accidente hasta tus relaciones actuales, tiene un hilo conductor: el miedo a perder el control. Es muy frecuente que, tras un evento traumático donde hubo lagunas de memoria, el cerebro se quede en un estado de alerta máxima. Como no pudiste procesar bien lo que pasó, tu mente intenta protegerte lanzándote escenarios imaginarios para que no bajes la guardia, aunque eso termine causándote un sufrimiento enorme.

Es natural que busques una certeza absoluta sobre tus sentimientos, pero el problema real no es tu relación, sino cómo tu sistema nervioso gestiona el miedo. Esas dudas y los pensamientos intrusivos son señales de un sistema de apego que se siente inseguro, no verdades sobre quién eres o sobre lo que sientes por tu pareja.

Desde mi enfoque integrador, creo que no es suficiente con analizar lo que piensas. Es necesario trabajar con la memoria de aquel accidente y con el cuerpo, que es donde se queda grabada esa angustia que sientes en el estómago y el pecho. Enfoques como el EMDR son muy útiles aquí, porque ayudan a que tu cerebro procese el pasado para que deje de reaccionar como si el peligro estuviera ocurriendo hoy mismo.

Si sientes que tu terapia actual no está llegando a la raíz de ese malestar físico, quizás necesites un abordaje que trabaje directamente con la huella del trauma. No eres una mala persona ni alguien peligroso; simplemente tienes un sistema de alerta muy sensible que necesita calma y reparación para que puedas volver a disfrutar de la complicidad que tienes con tu pareja.

Mucho ánimo, hay camino para salir de este malestar con el acompañamiento adecuado. Si necesitas profundizar en este proceso, aquí me tienes.

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