hola, tengo 32 años y quiero relatar un poco de lo que acontece conmigo. TODO EL TIEMPO (desde niña

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hola, tengo 32 años y quiero relatar un poco de lo que acontece conmigo. TODO EL TIEMPO (desde niña hasta hoy mi mamá siempre ha querido controlar mucho mi vida, para yo tomar desiciones malas o buenas... nunca le parece lo que hago, en ocasiones me aguanto y le hago caso para que no se enoje, otras veces nisiquiera le hago caso y es ahí cuando discutimos fuerte, siempre me ofende psicológicamente en el transe de su enojo (hemos discutido muy fuerte muchas veces y se que eso es consecuencia al siempre estar como mueganos las 2 en la misma casa), desde más chica siempre he anhelado independizarme por todo el sufrimiento psicológico que también mis abuelos me hicieron de nena hasta ahora de grande, pero con mi madre nunca me he sentido libre para hacer mis cosas, siempre me he sentido enjaulada, si salgo y para ella ya me tardé... me hace mil llamadas al no contestarle porque yo se para que me habla y simplememte me pone de malas en el momento de ver su llamada entrante, y muuuuuuuchas otras cosas, nunca he podido hacer mi vida como quiero, todo me critica, quiere que me vista como ella quiere y de no hacerlo... algo me dice, así con todo lo que hago o dejo de hacer... algo me dice también pero ella dice siempre que son críticas constructivas pero yo lo veo al contrario, que solo quiere molestar para que discutamos y si ha pasado muchas veces, más cuando me agarra mal puesta pues discutimos, si quiero comprar algo a mi gusto también se mete y es alegata segura, TOOOODO lo que me propongo a hacer siempre me baja las alas y no lo hago, ahorita todo lo que viene de ella me molesta tanto a estas alturas y a consecuencia de tantas discusiones fuertes que hemos tenido es que ya no soporto más vivir con ella, me ha dicho mil ofensas cada que nos peleamos y siempre me exige respeto y ella no me respeta nunca, se lo digo en cada transe que nos damos pero es como hablar con la pared, es muy desgastante para mi estarla oyendo a cada rato y se que para ella también lo soy porque me lo ha dicho infinidad de veces. El mes pasado tuvimos la discusión más fuerte que otras y pasó lo que menos me imaginé que viniera de ella, también me ha dicho 2 ocasiones que si yo que espero para irme de la casa, que no la piense mucho, y la verdad es que me he detenido mucho de hacerlo porque no tengo trabajo con base ni a donde ir, bueno, si pudiera irme a vivir con 1 o 2 de mis tias temporalmente pero el muerto y el arrimado a los 3 dias apesta y no quiero eso para mi. Quiero independizarme YA pero la desventaja es que cada que agarro trabajo... soy muy inestable y siempre busco algo en el ambiente laboral para renunciar, solo duro unos meses y voy para afuera, pero si me sale un trabajo como yo quiero... me he prometido a mi misma tratar de cambiar mi forma de ser con mis compañeros de trabajo para evitar tener problemas con ellos, ahora lo que necesito de URGENCIA es un trabajo que me de base y alguna prestación que me permita cotizar para obtener mi propia casa y así poderme ir por fin de casa de mi madre (como ella me lo recalca), se que no sería yo de tener mi propio negocio pese a que batallo horrores siempre para conseguir un trabajo que valga la pena, he sabido de personas más chicas que yo y ya tienen su propia casa y trabajo seguro y la verdad quisiera ser como ellos. Como sigo necia en tener mi propia casa y no quiero irme tampoco con mis tias a vivir temporalmente por no molestar y no estar de arrimada... la verdad la calle ha sido mi única opción si me saliera de casa otra vez. Honestamente estoy muuuuy desesprada y he tenido pensamientos desesperados de huir de casa YA, yo nunca he sido de hablar las cosas cuando tengo problemas con alguien y solo nos dejamos de hablar unos dias. ¿¿Como puedo hacer para salirme ya de la casa sin tener trabajo aún??
Te respondo con claridad y cuidado, pensando en ti:
Lo que estás viviendo no es normal ni sano, y no es que seas “demasiado sensible” ni “conflictiva”. Estás en una relación de control, invasión constante y maltrato psicológico, mantenida durante años, que te ha ido apagando, debilitando y confundiendo hasta hacerte dudar de tu capacidad para vivir por tu cuenta.
Es comprensible que quieras irte ya. El desgaste que describes genera desesperación real, pero salir de casa sin trabajo ni un lugar seguro te pondría en una situación de vulnerabilidad mayor, y eso no sería cuidarte.
Ahora mismo el problema no eres tú, sino que llevas mucho tiempo viviendo sin espacio emocional, sin límites y sin seguridad interna, y eso también explica por qué te cuesta sostener los trabajos: cuando una persona vive en alerta constante, el cuerpo y la mente se cansan rápido.
Lo importante es esto: sí puedes independizarte, pero no desde la huida ni el todo-o-nada. Necesitas un plan paso a paso, aunque ahora te parezca lento.
Qué puedes hacer ahora mismo:
Dejar claro para ti que irte a la calle no es una opción segura.
Si en algún momento necesitas salir, una tía de forma temporal y con fecha límite clara es una opción válida, no un fracaso.
Centrar tu energía en un trabajo estable, aunque no sea ideal, como medio, no como identidad.
Empezar a trabajar (idealmente con ayuda profesional) en poner límites internos y externos, porque aunque cambies de casa, si no trabajas esto, el malestar te seguirá acompañando.
No tienes que demostrarle nada a nadie ni compararte con otras personas. Tu proceso ha sido más duro, y eso importa.
No estás rota. Estás agotada.
Y desde ahí, sí se puede construir una salida, pero con cabeza, apoyo y cuidado hacia ti.
Si quieres, puedo ayudarte a trazar un plan concreto de salida (emocional, laboral y habitacional) paso a paso.

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Hola, en mi opinión lo que describes no es un problema de “carácter” tuyo, sino una dinámica de control y dependencia emocional que se ha cronificado y te mantiene atrapada entre el enojo y la culpa. Psicológicamente, has aprendido a sobrevivir adaptándote o huyendo, y eso se repite tanto en casa como en el trabajo; mientras no rompas ese patrón, cambiar de lugar no será suficiente. Independizarte no puede hacerse desde la urgencia ni la fantasía de escapar “ya”, porque eso te pondría en mayor vulnerabilidad; primero necesitas un plan realista y límites firmes: dejar de discutir, reducir la exposición al conflicto y concentrar tu energía en sostener un empleo aunque no sea ideal, no para complacer a nadie, sino para construir tu salida. La libertad no empieza cuando te vas de casa, empieza cuando dejas de reaccionar desde la herida y empiezas a actuar estratégicamente a tu favor. Te vendría bien un acompañamiento terapéutico profesional para ello. Ánimo, has hecho lo más difícil que es darte cuenta del problema, puedes hacerlo.
Hola. Veo que te sientes atrapada en casa de tu madre, porque no logras la estabilidad necesaria y te sientes cuestionada permanentemente. Para poder ayudarte es necesario analizar con detalle todo lo que ocurre, es difícil hacerlo con un mensaje. Pero sí parece que un trabajo estable es algo necesario para tu objetivo; el ir a vivir a casa de tus tías, si a ellas les parece bien, es una opción a tener en cuenta en determinadas circunstancias, aunque no sea tu primera elección. Cambiar la forma como tu madre se relaciona contigo es algo muy difícil; te ayudaría más ponerle límites, pero para ello es importante tener tu propio hogar. Si te parece, puedes pedir una visita conmigo y lo hablamos con calma. Gracias por tu confianza!
 María Inmaculada Muñoz Delgado
Psicólogo, Psicólogo infantil
Badajoz
Buenas;
Consigue el trabajo y sal o sal y encuentra el trabajo después.
Con esto quiero decir que la solución la puedes plantear de forma mucho más simple y puede estar más cerca que lo que probablemente estés imaginando.
Promueve la acción, ya quizás has analizado de más y a muy largo plazo
Quizás te va bien irte a casa de tus tías e ir buscando trabajo desde ahí y luego ya sí lo deseas te independizas
Promueve la acción!!
Saludos.
Hola, siento mucho la situación de asfixia que estás viviendo. A los 32 años, sentir que no eres dueña de tu vida genera una desesperanza aprendida muy peligrosa, que es la que te lleva a tener esos pensamientos de "huir a cualquier precio", incluso a la calle.

Para responder a tu pregunta de forma realista y segura desde la psicología: Salir de casa sin trabajo y sin dinero directo a la calle es una decisión de altísimo riesgo que te desaconsejo totalmente. La calle no es una solución a la violencia psicológica, es otro escenario de violencia, esta vez física y social, que te traumatizaría aún más.

Aquí te dejo una hoja de ruta para salir de ahí, pero con estrategia, no por impulso:

Rompe el mito del "arrimado": Tu opción de ir con tus tías es tu salvavidas ahora mismo. Olvida el orgullo. "Apestar" unos meses en casa de una tía es infinitamente mejor que vivir en la calle o seguir enfermando con tu madre. Negócialo como un adulto: "Tía, necesito salir de casa por salud mental. ¿Me permites estar 2 o 3 meses en lo que consigo el primer sueldo para una habitación? Me comprometo a ayudar en la casa". Úsalo como puente, no como sofá.

Tu inestabilidad laboral es un síntoma: Es muy probable que abandones los trabajos porque repites el patrón de tu casa: ante el conflicto o la incomodidad, tu sistema nervioso se activa (como con tu madre) y tu respuesta es huir. Necesitas ver el trabajo no como un lugar para "estar bien", sino como tu billete de libertad. Cada vez que quieras renunciar, repítete: "Este sueldo es mi alquiler lejos de mamá". Resiste la incomodidad laboral para ganar la seguridad vital.

Contacto Cero emocional (Piedra Gris): Mientras sigas bajo el mismo techo, deja de discutir. Sé que es difícil, pero discutir es darle "gasolina" a la dinámica. Aplica la técnica de la Piedra Gris: respuestas cortas, aburridas, sin emoción. No le cuentes tus planes, no te justifiques. Protege tu energía para buscar trabajo, no la gastes peleando con ella.

Busca una habitación, no una casa: Dices que quieres "tu propia casa", pero ese es un objetivo a largo plazo. El paso intermedio es alquilar una habitación. Es más barato, no requiere tantas garantías y te saca del ambiente tóxico YA. Bajar la exigencia te dará rapidez.

Necesitas planificación fría, no una huida caliente. Tu libertad está en tu capacidad de sostener un trabajo, aunque no sea perfecto, y en usar tu red familiar temporalmente.

Mucho ánimo y fuerza.

Ana Ocaña Psicóloga Sanitaria | Especialista en Trauma, Apego y Relaciones.
 Laura Serrano Filgueiras
Psicólogo
A Coruña
Desde la teoría del apego, lo que se ve en tu historia es un apego inseguro , construido en una relación donde el amor estuvo siempre mezclado con control, crítica y miedo al enfado. Cuando una madre ama pero no deja espacio, el mensaje que recibe la hija no es “puedes confiar en ti”, sino “si te alejas, pasa algo malo”. Por un lado necesitas separarte para poder respirar; por otro, tu cuerpo entra en alerta cada vez que lo intentas. No es que no quieras independizarte, es que tu sistema emocional aprendió que separarse es peligroso o una traición.
Esto también explica la dependencia. Aunque racionalmente sabes que la relación con tu madre te hace daño, emocionalmente sigues atada a su mirada, a su aprobación, a su crítica. No porque seas débil, sino porque el vínculo se formó asi desde muy pequeñita.
Y esto no se queda solo en casa. Se repite en el trabajo y en otras áreas seguramente. Cuando entras a un empleo, tu inconsciente se encuentra de nuevo con figuras de autoridad, normas, evaluaciones. Tu cuerpo reacciona como si volviera a estar bajo control: te tensas, te frustras, te sientes juzgada y terminas saliendo del lugar para protegerte. No es falta de compromiso; es una huida aprendida para sobrevivir (igual que haces con tu madre cuando no le respondes al teléfono) .
Por eso te comparas tanto con otros, por eso sientes que “no avanzas”, una adulta que nunca pudo sentirse segura siendo ella misma. Eso hace que te autosabotees: te rindes antes de que alguien pueda criticarte o antes de enfrentarte a una situación donde sientas que podrías “fallar”. De alguna manera, tu mente y tu cuerpo te mantienen en casa , donde aunque no sea cómodo, es lo familiar y “seguro” (entendiendo "seguro" como lo conocido, no como lo que es mejor para ti y te da paz). Tu seguridad emocional está vinculada a permanecer en un entorno controlado , y hasta que no trabajes esa sensación de seguridad interna, cualquier intento de independencia lo verás como imposible o agotador.
1. El "efecto notable": ¿Cuándo llega?
A los 20 días estás en la fase de transición más crítica. La sertralina suele seguir este calendario:

Semanas 1-2: Ajuste físico. Es común sentir más ansiedad, náuseas o inquietud.


Semanas 3-4 (donde estás tú): El cuerpo empieza a estabilizarse, pero los beneficios emocionales son aún muy sutiles o intermitentes. Es totalmente normal que todavía tengas crisis.

Semanas 4-6: Aquí es cuando ocurre el efecto notable. La ansiedad "de base" baja y la despersonalización empieza a disiparse porque tu sistema nervioso ya no se siente tan bajo ataque.


2. ¿Por qué sientes ansiedad a "ciertas horas"?
Esto es muy frecuente y tiene tres explicaciones posibles:

Niveles en sangre: Dependiendo de a qué hora tomes la pastilla, puede haber un pequeño "pico" de ajuste o una bajada de concentración.

Ciclos de cortisol: Naturalmente, nuestro cuerpo tiene picos de hormonas del estrés (como el cortisol) a ciertas horas (muy temprano por la mañana o al atardecer), y tu sistema aún no es lo suficientemente fuerte para amortiguarlos.

Memoria del miedo: Si solías tener crisis a esas horas, tu cerebro "espera" la ansiedad, lo que genera una profecía autocumplida.

3. La despersonalización: La última en irse
La despersonalización es el mecanismo de "desconexión" de tu cerebro ante un miedo muy alto. Es normal que sea lo que más tarde en desaparecer. No se quita "de golpe", sino que notarás que los episodios son cada vez más cortos y que dejas de asustarte tanto cuando aparecen. Cuando dejas de temerle a la despersonalización, esta pierde su fuerza y se va.

En resumen: Lo que te pasa es completamente normal dentro del tratamiento. Estás a solo una o dos semanas de empezar a sentir ese alivio real que buscas.

¿A qué hora sueles tomar la medicación y en qué momento del día sientes que la ansiedad se dispara? Esto podría darnos una pista sobre cómo manejar esas horas difíciles.
Gracias por compartir tu historia con tanta honestidad. Lo que relatas refleja años de control, invalidación y desgaste emocional, y es comprensible que hoy te sientas desesperada, atrapada y sin salida clara.

Vivir durante tanto tiempo en un entorno donde tus decisiones, tu forma de vestir, de trabajar o simplemente de ser son constantemente cuestionadas erosiona profundamente la autoestima y la seguridad personal. No es extraño que te sientas “enjaulada”, que todo lo que venga de tu madre hoy te genere rechazo, o que las discusiones hayan ido escalando. Cuando una relación se mantiene durante años en una dinámica de control y descalificación, el cuerpo y la mente llegan a un punto de saturación.

También es importante entender algo clave: tu inestabilidad laboral no aparece en el vacío. Muchas personas que crecen en contextos muy controladores desarrollan dificultades para sostener espacios externos (como el trabajo), porque llevan dentro mucha tensión, hipersensibilidad al conflicto, miedo a la crítica y una necesidad intensa de huir cuando algo se vuelve emocionalmente incómodo. No es falta de capacidad ni de voluntad; es una consecuencia comprensible de lo vivido.

Ahora mismo estás en un punto de urgencia emocional, y eso merece ser tomado en serio. Pensar en irte “a la calle” no es una solución, es una señal de hasta qué punto estás desbordada. Salir de casa sin recursos mínimos ni red de apoyo podría colocarte en una situación de mayor vulnerabilidad, aunque el deseo de huir sea muy fuerte.

Independizarte no tiene por qué ser un acto inmediato y radical, sino un proceso planificado, aunque sea con pasos pequeños:
• Construir primero una estabilidad emocional mínima, porque sin ella cualquier trabajo se vuelve difícil de sostener.
• Trabajar límites psicológicos mientras aún convives, para reducir el impacto diario.
• Revisar la idea rígida de que solo “tener casa propia” es una salida válida; a veces hay etapas intermedias necesarias y dignas.
• Fortalecer tu identidad y tu capacidad de decisión sin que todo pase por la aprobación o el conflicto con tu madre.

Nada de esto se resuelve solo con fuerza de voluntad. Necesitas apoyo, acompañamiento y un espacio donde puedas ordenar todo lo que llevas acumulado desde niña, sin ser juzgada ni controlada.

Estás a tiempo de cambiar esta historia, pero no tienes que hacerlo sola ni desde la desesperación. Te recomiendo que pidas cita online para poder trabajar tu situación con calma, ayudarte a recuperar estabilidad emocional, reforzar tu autonomía y construir una salida realista y segura hacia la independencia que tanto deseas.
Hola. Entiendo profundamente el agotamiento y la asfixia que sientes. A tus 32 años, lo que describes no es solo una mala relación, es una dinámica de codependencia y control que ha erosionado tu autonomía. Estás en lo que en psicología llamamos un "vínculo de doble vínculo": te sientes enjaulada, pero a la vez te sientes incapaz de volar por falta de recursos.

Como terapeuta, antes de darte una solución "mágica" para salir sin dinero (que es muy arriesgado), necesito que analicemos tres puntos vitales para que tu salida sea un éxito y no un retorno forzado:

1. El autosabotaje laboral como síntoma
Mencionas que eres inestable en el trabajo y siempre buscas una razón para renunciar. Es muy probable que esto sea una extensión de tu dinámica familiar. Al vivir en un entorno donde te "bajan las alas" y te critican todo, tu autoconcepto está herido. Renunciar es una forma de retomar el control donde sientes que no lo tienes, o quizás una respuesta al miedo al éxito que te han inculcado.

Sin estabilidad laboral, no hay independencia real. Necesitas trabajar este punto en terapia para entender qué "ganas" (inconscientemente) al renunciar.

2. La trampa de la "Casa Propia"
Estás comparándote con personas que ya tienen casa, y eso aumenta tu desesperación. Sin embargo, poner como condición "comprar una casa" para salir de ahí es una barrera que tú misma te pones y que te condena a seguir en esa jaula años más. La independencia suele ser gradual:

Habitación alquilada o piso compartido.

Alquiler propio.

Compra (a largo plazo).

3. El mito de "molestar" a tus tías
Dices que no quieres ir con tus tías para "no ser un arrimado". Aquí tu orgullo o tu miedo al juicio te están bloqueando una red de apoyo. Si la situación en casa es de maltrato psicológico y tienes pensamientos de huida desesperada, irte con un familiar no es ser un "arrimado", es buscar refugio.

¿Cómo puedes empezar a salir YA (o prepararte para ello)?
Plan de choque económico: No puedes salir de casa sin ingresos a menos que aceptes la ayuda de tus tías. Si te niegas a ir con ellas, tu prioridad absoluta es conseguir cualquier trabajo, aunque no sea el "ideal". El trabajo hoy no es tu carrera profesional, es tu ticket de libertad.

Establecer un "Gris de Seguridad": Mientras vivas ahí, aplica la técnica de la "Piedra Gris". Sé lo más aburrida posible con tu madre. No discutas, no expliques tus planes, responde con monosílabos. No intentes que te entienda (ya viste que es como hablar con la pared). Ahorra cada gota de energía para buscar empleo, no para pelear.

Acepta la ayuda temporal: Habla con tus tías con total honestidad. Diles: "Necesito salir de casa por mi salud mental mientras consigo un trabajo estable. ¿Podría quedarme un mes o dos ayudando en las tareas de casa?". Ponle tú misma una fecha de caducidad a la estancia para no sentirte "arrimada".

Terapia para la regulación emocional: Esa necesidad de huir y la dificultad para hablar de los problemas sugieren que tu sistema nervioso está en modo "supervivencia". Necesitas aprender a sostener el malestar en el trabajo sin renunciar cuando las cosas se ponen feas.

Mi pregunta para ti es: Si hoy una de tus tías te abriera la puerta con la condición de que busques trabajo activamente, ¿qué es lo que realmente te impediría aceptar? A veces, el miedo a la libertad asusta más que la jaula conocida.

¿Estarías dispuesta a ver a un profesional para tratar esa inestabilidad laboral mientras trazas tu plan de salida?

En ARBORA estamos a tu disposición, puedes escribirme o reservar cita y estaré encantada de ayudarte.
 Lola Ceraso
Psicólogo
Palma de Mallorca
Hola, gracias por tomarte el tiempo de escribir todo esto y poner en palabras lo que estás viviendo. Se nota muchísimo el nivel de desgaste emocional que estás atravesando, y es totalmente comprensible que te sientas desesperada después de tantos años en una relación tan conflictiva y controladora con tu mamá.

Por lo que describís, no se trata solo de discusiones ocasionales, sino de una dinámica de control, críticas constantes, desvalorización y falta de respeto que viene desde hace mucho tiempo. Vivir así puede afectar profundamente la autoestima, la confianza en una misma y la capacidad de tomar decisiones con seguridad. No es raro que, en ese contexto, también aparezcan dificultades para sostener trabajos, sentirse estable o confiar en los propios proyectos.

Algo importante para aclarar es que tu deseo de independizarte no es un capricho: es una necesidad emocional legítima cuando el hogar deja de ser un lugar seguro. Sin embargo, salir de casa de forma impulsiva, sin recursos ni red de apoyo, puede ponerte en una situación de mucha vulnerabilidad y no necesariamente resolver el malestar de fondo.

Más que pensar solo en “irme ya”, quizás el foco podría estar en armar un plan de salida progresivo y realista, que contemple:

fortalecer tu estabilidad emocional,

trabajar las dificultades que aparecen en lo laboral,

y construir recursos propios antes de dar el paso de independizarte.

Respecto a tu pregunta concreta: no es recomendable ni saludable irse de casa sin ingresos ni un lugar estable, porque el estrés que genera esa situación suele empeorar el estado emocional y aumentar la sensación de desamparo. A veces, aunque duela, quedarse un tiempo más mientras se prepara una salida más segura puede ser una estrategia de autocuidado, no de resignación.

También mencionás algo muy importante: que te cuesta hablar los conflictos y que solés guardarte todo hasta que explota. Eso, en vínculos tan cargados, termina acumulando muchísimo enojo, tristeza y frustración, y suele expresarse luego en otros ámbitos de la vida.

Trabajar en terapia este tipo de relación con la madre, la dificultad para poner límites, la autoestima y los patrones que se repiten en el trabajo puede marcar una diferencia enorme, no solo para poder independizarte, sino para construir una vida más propia y más tranquila.

Si sentís que ya no podés con esta situación y que estás muy desbordada emocionalmente, buscar acompañamiento profesional puede ayudarte a ordenar prioridades, recuperar claridad y armar un plan que no te exponga a más sufrimiento.
Trabajo este tipo de procesos de dependencia emocional, conflictos familiares y crisis vitales en terapia online, y si querés podés encontrar más información en mi perfil.
Buenas noches, te recomiendo que hables con tu madre y que te sinceres con ella. Si no lo conseguís necesitas terapia de pareja para hacerla con tu madre para poner ciertos límites.
Saludos
Hola, gracias por compartir una situación tan dura y tan desgastante.

Por lo que describes, llevas muchos años viviendo en una relación muy controladora, con constantes críticas, falta de respeto emocional y una sensación permanente de estar atrapada. Crecer y vivir en un entorno así genera un desgaste psicológico enorme y es comprensible que hoy te sientas desesperada, agotada y con una necesidad urgente de salir de ahí.

Vivir durante tanto tiempo sintiéndote vigilada, desvalorizada, limitada en tus decisiones y sin espacio para ser tú acaba afectando a la autoestima, a la seguridad personal y también a la estabilidad laboral. No es casual que te cueste sostener un trabajo o que te sientas bloqueada: tu sistema emocional está en modo supervivencia desde hace muchos años.

El deseo de independizarte no es un capricho, es una necesidad emocional muy legítima. Pero salir de casa sin una mínima estabilidad económica ni una red de apoyo puede colocarte en una situación aún más vulnerable.

Ahora mismo estás muy sobrepasada y eso hace que aparezcan pensamientos impulsivos de huida. Antes de tomar una decisión tan importante, sería fundamental que pudieras contar con apoyo profesional para ayudarte a ordenar todo lo que estás viviendo, fortalecer tu autoestima, aprender a poner límites y construir un plan realista de independencia.

No tienes que soportar esta situación para siempre, pero tampoco tienes que afrontarla sola ni desde la desesperación. Hay salida, pero necesita ser acompañada.

Un saludo.

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