Hola una pregunta, es normal que la mamá de mi esposo le diga que ella es su novia , amante , esposa
Hola una pregunta, es normal que la mamá de mi esposo le diga que ella es su novia , amante , esposa y aparte las hermanas todo el tiempo tiene que estar llamándolo para ver que hace que tiene que contarle todo lo que haga si va al baño o no , yo no tengo hermanos pero no me comporto de esa manera yo no se si sera normal
11 respuestas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. No, lo que describes no parece una dinámica familiar sana ni equilibrada. Que una madre diga a su hijo adulto que es su “novia”, “amante” o “esposa” es una expresión muy invasiva y confusa a nivel emocional, aunque ella lo diga en tono de broma. En una familia pueden existir cariño, cercanía y confianza, pero hay límites que ayudan a ordenar los vínculos: una madre es una madre, una esposa es una esposa, una hermana es una hermana. Cuando esos lugares se mezclan, suelen aparecer problemas en la pareja. También llama la atención lo que comentas de las hermanas: llamadas constantes, necesidad de saber todo lo que hace, control excesivo o expectativa de que él tenga que contar cada detalle de su vida. Eso puede indicar una dinámica familiar muy fusionada, con poca separación emocional y poca autonomía. En términos psicológicos, podría haber una relación de dependencia familiar o límites muy difusos. No significa necesariamente que haya mala intención, pero sí puede generar mucho malestar, especialmente cuando él ya tiene una pareja y una vida propia. La cuestión principal no es solo cómo se comportan su madre o sus hermanas, sino cómo responde tu esposo ante eso. Porque si él permite esa invasión, no pone límites y normaliza comentarios o conductas que te hacen sentir desplazada, la relación de pareja puede empezar a quedar en segundo plano. Y eso suele generar inseguridad, rabia, celos, sensación de no tener lugar y conflictos repetidos. Sería sano poder hablarlo con él sin atacarle, pero con claridad: “Me incomoda que tu madre use palabras como novia, amante o esposa contigo. Entiendo que haya cariño familiar, pero para mí eso cruza un límite. También me cuesta que tu familia necesite saber todo de ti constantemente. Me gustaría que pudiéramos hablar de qué espacio tiene nuestra relación y qué límites necesitamos poner.” La clave está en no convertirlo en una guerra contra su familia. Si lo planteas como “tu madre está mal” o “tus hermanas son insoportables”, probablemente él se defienda. Es mejor centrarlo en el efecto que tiene sobre ti y sobre la relación. También conviene observar si él puede escucharte. Si reconoce que algo puede ser excesivo, hay margen para trabajar. Si te ridiculiza, te llama exagerada o te exige aceptar cualquier cosa porque “así es mi familia”, entonces el problema se vuelve más serio. Una pareja adulta necesita cierta frontera con las familias de origen. No para dejar de quererlas, sino para que la relación pueda tener intimidad, respeto y espacio propio. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Entender si estás ante una dinámica familiar invasiva o dependiente. • Aprender a poner límites sin entrar en una guerra familiar. • Trabajar inseguridad, rabia o sensación de desplazamiento dentro de la pareja. • Mejorar la comunicación con tu esposo sobre temas delicados. • Diferenciar amor familiar de control o fusión emocional. • Fortalecer el lugar de la pareja frente a interferencias externas. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
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Buenos días, la normalidad es lo que cada uno vive en su día a día, lo que NO es, es objetivamente sano. Cuando una persona evoluciona en el tiempo, madura, el vinculo con los padres pasa a ser un vínculo secundario, siendo el primero con él mismo y su pareja si la tiene y la familia que forman en común. Por lo que cuentas, parece que en su familia de origen tienen un vínculo de dependencia fuerte en el que no le permiten ser el adulto independiente que se merece ser, ni él está haciendo por cambiarlo. ¿Quieres seguir en una relación así? Mira ver qué hace que sigas en ese vínculo. Un saludo
Hola. No, descrito así, no parece una dinámica sana ni habitual. Que una madre le diga a su hijo adulto que ella es su “novia”, “amante” o “esposa” no es una forma adecuada de vínculo materno. Puede parecer una broma, pero si se repite y además va acompañada de control, llamadas constantes, exigencia de saber todo lo que hace y necesidad de que él les cuente cada movimiento, entonces ya no hablamos solo de cariño familiar. Hablamos de una relación invasiva, con límites muy confusos. Una familia puede ser cercana, llamarse con frecuencia y tener confianza. Eso no es el problema. El problema aparece cuando la cercanía se convierte en obligación, vigilancia o dependencia emocional. En una pareja adulta, cada uno puede querer mucho a su familia, pero debe existir una frontera clara: la madre es madre, las hermanas son hermanas y la esposa es la esposa. Cuando esos lugares se mezclan, la pareja queda invadida. Aquí la cuestión principal no es lo que hacen ellas, sino qué hace su esposo con eso. Si él lo permite, lo normaliza o le parece que usted exagera, entonces el problema no está solo en la familia de él, sino en la falta de límites que él pone. Le sugiero no entrar en una guerra directa con su suegra o sus cuñadas. Si usted las confronta, puede quedar colocada en el papel de “la que quiere separarlo de su familia”, y eso suele empeorar la situación. La conversación importante debe ser con su esposo, no contra su familia, sino a favor de la pareja. Podría decirle algo así: “Yo no quiero que dejes de querer ni de hablar con tu mamá o tus hermanas. Lo que necesito es que nuestra relación tenga un espacio propio. Cuando ellas necesitan saber todo lo que haces, cuando te llaman constantemente o cuando tu mamá se coloca en un lugar de novia o esposa, yo siento que nuestro lugar como pareja queda invadido. No te pido que rompas con ellas; te pido que pongamos límites sanos para que nuestra relación pueda estar protegida.” Después observe su reacción. Si él puede escuchar, reconocer algo y empezar a poner límites, hay margen de mejora. Si se burla, la culpa a usted o defiende todo sin matices, entonces habrá que trabajar más seriamente la posición que él ocupa: si está funcionando como esposo o como hijo atrapado en una lealtad familiar excesiva. Un límite sano no es dejar de llamar a la familia. Un límite sano sería, por ejemplo, no responder cada llamada inmediatamente, no contar detalles íntimos de la pareja, no permitir comentarios que ocupen el lugar de esposa, y decidir juntos qué información pertenece a la pareja y qué información puede compartirse. La clave es esta: no compita con la madre. No intente ganarle. Eso la mete en un juego imposible. Lo que necesita es que su esposo salga de ese triángulo y ocupe su lugar adulto dentro de la pareja. Si esto lleva tiempo ocurriendo, puede generar mucho desgaste, celos, rabia y sensación de estar de más. No lo minimice, pero tampoco lo convierta en una pelea diaria. Conviene abordarlo con firmeza, calma y límites concretos. Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si desea trabajar cómo manejar esta situación de pareja y familia política sin entrar en una guerra familiar, puede consultarme a través de Doctoralia.es.
Hola, la pregunta mas bien si es normal o no es: Si la madre de tu novio dice que ella es su novia, tu que eres? No será eso lo que te esta molestando por que te deja afuera? saludos
Entiendo perfectamente que esa situación te genere incomodidad, porque desde fuera puede sentirse como una relación demasiado invasiva o poco diferenciada. Y no, no todas las familias funcionan así. Hay familias muy unidas, muy pendientes unas de otras y con muchísimo contacto diario, y eso en sí no tiene por qué ser negativo. Pero cuando una madre habla de su hijo como “mi novio”, “mi esposo” o “mi amante”, aunque lo haga en tono de broma, y además existe una necesidad constante de saber qué hace, dónde está o que tenga que dar explicaciones continuamente, puede dar la sensación de que los límites emocionales no están del todo claros. Muchas veces estas dinámicas aparecen en familias donde el hijo ocupa un lugar emocional muy central para la madre o para las hermanas, y el problema no es tanto el cariño, sino la dificultad para aceptar que él ya tiene una vida adulta y una relación propia con espacios privados y autonomía. También influye mucho cómo lo vive tu esposo. Hay personas que han crecido en ambientes así y lo ven completamente normal porque es lo que siempre han conocido. Otras empiezan a darse cuenta de que esa dependencia familiar puede afectar a la pareja. Lo importante aquí no es decidir si su familia está “bien” o “mal”, sino observar cómo te afecta a ti y si sientes que vuestra relación tiene espacio propio, intimidad y límites sanos con la familia. Porque cuando la pareja siente que siempre hay terceros entrando emocionalmente en la relación, suele aparecer mucho desgaste. Y no, el hecho de que tú no te relaciones así con tu familia no significa que seas fría o rara. Simplemente cada sistema familiar funciona de manera distinta. Si quieres profundizar más en esto o aprender a manejarlo sin entrar en conflicto constante, puedes pedirme cita online.
Hola, Yo te diría que si tu suegra usa esos comentarios en tono de broma, (no se concibe de otra manera) no tendría porque molestar. Muy diferente es que los utilice con segundas para inmiscuirse en vuestra relación o creyendo que son comentarios inofensivos. Tendríamos que tener más datos para opinar si realmente este tipo de actitudes no son sanas. Está claro que interfieren en vuestra relación porque te incomodan y tu misma sientes que no toca, por lo que es un tema a tratar y cambiar para el bien de la relación. Hay familias aglutinadas que no saben establecer los límites sanos para la relación. ¿ Cómo vive tu marido esa dinámica familiar ? ¿lo has hablado con él?
Hola. La "normalidad" realmente tiene poca relevancia, hay tantas formas de relacionarse como familias. Entiendo que lo que te preocupa no es tanto eso, sino cómo afecta esta dinámica a vuestra relación de pareja y qué lugar sientes que ocupas tú dentro de ella. Podríamos estar hablando de dependencia emocional o un apego excesivo a la familia, pero también de cierta dificultad para poner límites. Habría que ver cómo lo vive él: si se siente cómodo con ello, si le resta autonomía o cómo influye en su vida diaria y de pareja. Creo que lo más importante es que podáis hablarlo con sinceridad y confianza, expresando qué cosas os hacen sentir bien y cuáles no, y qué lugar necesitas ocupar en vuestra relación. Si hay cariño, comunicación y voluntad de entenderos, muchas situaciones familiares pueden manejarse de forma sana. Ánimo. Seguro que esto te está generando bastante desgaste, pero identificarlo y buscar formas de solucionarlo es dar el primer paso.
Lo que describes no tiene tanto que ver con “normal” o “anormal”, porque cada familia tiene sus propias dinámicas y formas de vincularse. Sin embargo, sí parece importante preguntarse si esa relación familiar está dejando suficiente espacio para la intimidad, autonomía y límites dentro de vuestra pareja. Que una madre haga comentarios como “soy su novia o su esposa” puede vivirse como una broma en algunos contextos, pero si además existe una necesidad constante de saber todo sobre él, llamarle continuamente o una dependencia muy intensa, es comprensible que eso te genere incomodidad o confusión. Muchas veces, detrás de estas dinámicas hay vínculos muy fusionados, donde cuesta diferenciar el rol de madre, hijo, hermanos y pareja. El problema no es tener cercanía familiar, sino cuando esa cercanía dificulta que la pareja tenga su propio espacio emocional y privado. También sería importante observar cómo se posiciona tu esposo ante esto. Más allá de cómo sea su familia, lo fundamental es si él es capaz de poner límites sanos y cuidar el vínculo de pareja sin sentirse atrapado entre ambas partes. Te animaría a hablarlo desde cómo te hace sentir a ti, sin atacar a su familia, porque normalmente eso ayuda más a que la otra persona pueda escuchar sin ponerse a la defensiva.
Lo que describes no es una dinámica familiar habitual ni sana, y es completamente comprensible que te genere confusión, incomodidad y dudas sobre si estás exagerando. Cuando una madre se coloca simbólicamente en el lugar de “novia, amante o esposa”, y cuando las hermanas exigen un nivel de control tan invasivo sobre la vida de tu esposo, no estamos ante muestras de cariño, sino ante límites familiares muy difusos y roles que no están bien colocados. Este tipo de funcionamiento suele darse en familias donde existe una dependencia emocional intensa y donde no se ha permitido que cada miembro construya su propia autonomía. Tú no estás viendo algo “normal”, estás viendo una estructura que probablemente él ha vivido toda su vida y que, por eso mismo, le cuesta cuestionar. Es importante que puedas validar lo que sientes: no es que seas sensible ni que estés malinterpretando la situación; es que estás entrando en un sistema familiar que no respeta el espacio de la pareja ni la intimidad que ustedes necesitan para construir su propio vínculo. Y cuando esto ocurre, es habitual que aparezca la sensación de estar desplazada, de no saber cómo posicionarte o incluso de dudar de tu propia percepción. Puedo ayudarte a llegar al origen de este malestar, a entender por qué esta dinámica te afecta de la manera en que lo hace y, sobre todo, a encontrar una forma de poner límites claros sin sentirte culpable ni atrapada en un conflicto que no te pertenece. Si lo deseas, podemos trabajarlo en una sesión de psicoterapia, donde tendrás un espacio seguro para ordenar tus emociones y fortalecer tu lugar dentro de la relación.
Hola, querida, Gracias por compartir algo tan íntimo, de verdad. Entiendo perfectamente que esto te genere inquietud, confusión e incluso incomodidad. Lo que estás viviendo toca un tema muy importante en las relaciones de pareja: los límites con la familia de origen. Te respondo con claridad y también con cariño, como me gusta hacer después de tantos años acompañando a personas en consulta. Lo que describes no es lo más habitual ni lo más saludable en una dinámica familiar adulta. Que una madre diga que es “novia, amante o esposa” de su hijo, aunque a veces se diga en tono de broma, puede reflejar una relación emocionalmente muy fusionada, donde los límites entre madre e hijo no están bien definidos. Y si además hay una necesidad constante de saber todo lo que él hace, puede indicar una dependencia emocional importante. Esto no significa que haya mala intención, muchas veces son dinámicas que vienen de años atrás, de estilos de crianza o incluso de miedos a la soledad. Pero sí es importante entender que, cuando una persona forma pareja, su lugar principal cambia, y la relación de pareja necesita su propio espacio, intimidad y autonomía. Aquí es donde entra la terapia cognitivo-conductual, que es la que yo trabajo. En este tipo de situaciones, nos centramos en: Identificar qué pensamientos te genera esta situación (“esto no es normal”, “no tengo mi lugar”, “me siento desplazada…”) Cómo esos pensamientos afectan a tus emociones (celos, inseguridad, enfado…) Y sobre todo, qué conductas podéis empezar a construir como pareja para poner límites sanos. Porque fíjate, lo más importante aquí no es tanto la madre, sino cómo tu esposo gestiona esa relación. Él es quien poco a poco debe aprender a diferenciar su rol de hijo y su rol de pareja. Desde mi experiencia (y te hablo también como mujer que ha vivido y trabajado en distintas culturas, desde España hasta México o Filipinas, donde la familia tiene un peso enorme), te diría que esto puede trabajarse, pero necesita: Comunicación tranquila y honesta con tu pareja Expresar cómo te sientes sin atacar Y construir límites progresivos con la familia No estás exagerando por sentirte así. Tu necesidad de tener un espacio de pareja sano es completamente legítima. Si lo ves complicado de manejar sola, la terapia de pareja ayuda muchísimo en estos casos, porque se crea un espacio donde ambos podéis entenderos sin reproches y aprender nuevas formas de relacionaros. Si quieres, estaré encantada de acompañarte. Un abrazo muy cálido Pilar Rapela, tu psicóloga amiga
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