Si mi hijo no esta acontumbrado a conducir pero tiene el carnet y nos dice quiere ir el solo de viaj
13
respuestas
Si mi hijo no esta acontumbrado a conducir pero tiene el carnet y nos dice quiere ir el solo de viaje ¿q me aconsejais no dejarle o que vaya el solo y ponerlo a prueba a ver como reacciona ante el peligro? Es un viaje de 2h
¿Aconsejar para qué objetivo?
Depende de lo que busques en tu hijo. No existe una respuesta universal en la crianza. Si le dejas conducir solo, se expondrá a la situación y podrá desarrollar criterio propio. Si decides que no vaya, estarás priorizando protección y evitando una experiencia que también podría formar parte de su aprendizaje.
La cuestión de fondo quizá no sea tanto el viaje en sí, sino cuáles son tus prioridades como madre y qué tipo de criterio quieres construir en él a largo plazo.
Si quieres revisar con más profundidad qué decisiones tomar en este tipo de situaciones y qué modelo educativo quieres sostener, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Depende de lo que busques en tu hijo. No existe una respuesta universal en la crianza. Si le dejas conducir solo, se expondrá a la situación y podrá desarrollar criterio propio. Si decides que no vaya, estarás priorizando protección y evitando una experiencia que también podría formar parte de su aprendizaje.
La cuestión de fondo quizá no sea tanto el viaje en sí, sino cuáles son tus prioridades como madre y qué tipo de criterio quieres construir en él a largo plazo.
Si quieres revisar con más profundidad qué decisiones tomar en este tipo de situaciones y qué modelo educativo quieres sostener, puedes entrar en mi perfil y reservar una primera reunión de valoración de 15/20 minutos para revisar tu caso. Es gratuita y sin compromiso.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Es una duda muy comprensible, porque ahí se mezclan la preocupación como padre/madre y la necesidad de que él vaya ganando autonomía.
Quizá lo primero sería aclarar qué significa exactamente “no estar acostumbrado a conducir”. No es lo mismo que apenas haya cogido el coche que que ya conduzca con cierta frecuencia, aunque solo sea en trayectos cortos.
Si ha hecho recorridos de media hora o una hora, se ha manejado bien, se ha sentido seguro y no ha tenido situaciones de bloqueo o despiste importantes, probablemente esté preparado para un viaje de dos horas, sobre todo si él mismo lo pide y se ve capaz. En ese caso, la confianza que le transmitáis también puede ayudarle mucho.
En cambio, si apenas ha conducido solo o no ha hecho trayectos más largos que unos pocos minutos, quizá lo más prudente sea ir de forma progresiva: que primero haga viajes algo más cortos, ver cómo se siente, cómo gestiona el cansancio, los imprevistos o la concentración, y a partir de ahí valorar el viaje más largo.
Más que “ponerlo a prueba”, suele ser más útil acompañarlo en ese proceso, ayudándole a evaluar sus propias sensaciones y límites. La autonomía se construye mejor cuando va unida a seguridad y a experiencias previas positivas, no desde el todo o nada.
En resumen: si ya tiene algo de experiencia y se siente seguro, el viaje puede ser razonable; si no, quizá convenga dar uno o dos pasos intermedios antes, para que cuando llegue a esas dos horas lo haga con más confianza y tranquilidad, tanto él como vosotros.
Quizá lo primero sería aclarar qué significa exactamente “no estar acostumbrado a conducir”. No es lo mismo que apenas haya cogido el coche que que ya conduzca con cierta frecuencia, aunque solo sea en trayectos cortos.
Si ha hecho recorridos de media hora o una hora, se ha manejado bien, se ha sentido seguro y no ha tenido situaciones de bloqueo o despiste importantes, probablemente esté preparado para un viaje de dos horas, sobre todo si él mismo lo pide y se ve capaz. En ese caso, la confianza que le transmitáis también puede ayudarle mucho.
En cambio, si apenas ha conducido solo o no ha hecho trayectos más largos que unos pocos minutos, quizá lo más prudente sea ir de forma progresiva: que primero haga viajes algo más cortos, ver cómo se siente, cómo gestiona el cansancio, los imprevistos o la concentración, y a partir de ahí valorar el viaje más largo.
Más que “ponerlo a prueba”, suele ser más útil acompañarlo en ese proceso, ayudándole a evaluar sus propias sensaciones y límites. La autonomía se construye mejor cuando va unida a seguridad y a experiencias previas positivas, no desde el todo o nada.
En resumen: si ya tiene algo de experiencia y se siente seguro, el viaje puede ser razonable; si no, quizá convenga dar uno o dos pasos intermedios antes, para que cuando llegue a esas dos horas lo haga con más confianza y tranquilidad, tanto él como vosotros.
Confía en él, pero no lo pongas a prueba a lo bruto: la autonomía se construye paso a paso, no con saltos al vacío.
Si aún no tiene experiencia, mejor trayectos progresivos (medía hora, depués 1 hora...) antes de un viaje de 2 horas, acompañando con límites claros y sin mensajes de presión.
Si aún no tiene experiencia, mejor trayectos progresivos (medía hora, depués 1 hora...) antes de un viaje de 2 horas, acompañando con límites claros y sin mensajes de presión.
Es una duda muy habitual y comprensible. Más que “ponerlo a prueba”, lo recomendable es valorar su nivel real de preparación y reducir riesgos. Si no está acostumbrado a conducir, un viaje de 2 horas puede ser exigente.
Algunas pautas prudentes serían: comprobar que ya conduce con soltura en trayectos más cortos, que conoce bien la ruta, que evita horas de tráfico o conducción nocturna, y que se compromete a parar si se siente cansado o inseguro. También puede ser buena idea que haga primero el viaje acompañado, o que lo divida en tramos progresivos antes de hacerlo solo.
La autonomía se construye de forma gradual; exponerlo al peligro no es necesario para que aprenda. Si te interesa trabajar este equilibrio entre protección, confianza y límites, puedo orientarte de manera profesional con atención presencial en Tres Cantos (Madrid), online o a domicilio en Madrid Norte.
Algunas pautas prudentes serían: comprobar que ya conduce con soltura en trayectos más cortos, que conoce bien la ruta, que evita horas de tráfico o conducción nocturna, y que se compromete a parar si se siente cansado o inseguro. También puede ser buena idea que haga primero el viaje acompañado, o que lo divida en tramos progresivos antes de hacerlo solo.
La autonomía se construye de forma gradual; exponerlo al peligro no es necesario para que aprenda. Si te interesa trabajar este equilibrio entre protección, confianza y límites, puedo orientarte de manera profesional con atención presencial en Tres Cantos (Madrid), online o a domicilio en Madrid Norte.
Hola, gracias por compartir tu punto de vista.
Es cierto que si una persona tiene el carnet es porque cumple los requisitos legales para conducir, y también es verdad que toda experiencia tiene una primera vez. Confiar en él y no transmitir miedo excesivo es importante para que pueda ganar seguridad.
Dicho esto, conviene matizar que estar legalmente capacitado no siempre equivale a tener aún la experiencia práctica y la tolerancia al estrés que requieren trayectos largos en solitario. No se trata de asustarlo, sino de acompañar el proceso de forma responsable. La opción de parar, descansar y pedir ayuda si surge cualquier dificultad es adecuada y conviene que eso esté hablado previamente.
En la práctica, lo más sano suele estar en un punto intermedio: transmitir confianza, validar que él se sienta preparado, y al mismo tiempo favorecer una incorporación progresiva a trayectos más largos, especialmente si no tiene hábito de conducir solo. Así se refuerza la autonomía sin añadir presión innecesaria.
Es cierto que si una persona tiene el carnet es porque cumple los requisitos legales para conducir, y también es verdad que toda experiencia tiene una primera vez. Confiar en él y no transmitir miedo excesivo es importante para que pueda ganar seguridad.
Dicho esto, conviene matizar que estar legalmente capacitado no siempre equivale a tener aún la experiencia práctica y la tolerancia al estrés que requieren trayectos largos en solitario. No se trata de asustarlo, sino de acompañar el proceso de forma responsable. La opción de parar, descansar y pedir ayuda si surge cualquier dificultad es adecuada y conviene que eso esté hablado previamente.
En la práctica, lo más sano suele estar en un punto intermedio: transmitir confianza, validar que él se sienta preparado, y al mismo tiempo favorecer una incorporación progresiva a trayectos más largos, especialmente si no tiene hábito de conducir solo. Así se refuerza la autonomía sin añadir presión innecesaria.
Hola,
Es natural que tengáis dudas y os plantéis si es una opción adecuada. MI recomendación es que podéis hacer juntos un trayecto corto por carretera y así él puede ver como se siente y vosotros valorar si está preparado y como podéis transmitirle seguridad y confianza para estos nuevos retos!!
Es natural que tengáis dudas y os plantéis si es una opción adecuada. MI recomendación es que podéis hacer juntos un trayecto corto por carretera y así él puede ver como se siente y vosotros valorar si está preparado y como podéis transmitirle seguridad y confianza para estos nuevos retos!!
Como madre o padre, es muy comprensible que esta situación te genere dudas y cierta inquietud. Por un lado está el deseo de proteger a tu hijo, y por otro la necesidad de que vaya ganando autonomía y confianza en sí mismo. Ambas cosas son importantes, y no son incompatibles.
Más que pensarlo en términos de “ponerlo a prueba”, que puede vivirse como algo arriesgado tanto para él como para vosotros, puede ser útil enfocarlo como un proceso gradual de aprendizaje. Tener el carnet no siempre significa sentirse seguro conduciendo, y la seguridad al volante se construye con experiencia progresiva.
Antes de decidir, conviene valorar algunos aspectos: cómo se siente él realmente con la conducción, si suele ponerse nervioso en situaciones nuevas, si ya ha hecho trayectos más cortos solo y cómo le han ido, y también cómo es el recorrido (tipo de carretera, tráfico, horarios). Un viaje de dos horas puede ser largo si no está acostumbrado.
Una opción intermedia y muy saludable suele ser acompañarlo primero en trayectos similares, o dividir el viaje: que haga una parte solo, o que empiece con desplazamientos más cortos en solitario antes de afrontar uno largo. También ayuda hablar con él desde la calma, expresarle vuestra preocupación sin dramatizar y acordar medidas de seguridad (paradas, teléfono cargado, avisar al llegar, no conducir si está cansado, etc.).
Dejarle ir no debería vivirse como “a ver cómo reacciona ante el peligro”, sino como un acompañamiento respetuoso a su autonomía, asegurándoos de que cuenta con las herramientas y la confianza necesarias. La sobreprotección puede limitar, pero lanzarlo demasiado pronto también puede generar ansiedad o inseguridad. El equilibrio suele estar en avanzar poco a poco, escuchándolo y confiando en el proceso.
Más que pensarlo en términos de “ponerlo a prueba”, que puede vivirse como algo arriesgado tanto para él como para vosotros, puede ser útil enfocarlo como un proceso gradual de aprendizaje. Tener el carnet no siempre significa sentirse seguro conduciendo, y la seguridad al volante se construye con experiencia progresiva.
Antes de decidir, conviene valorar algunos aspectos: cómo se siente él realmente con la conducción, si suele ponerse nervioso en situaciones nuevas, si ya ha hecho trayectos más cortos solo y cómo le han ido, y también cómo es el recorrido (tipo de carretera, tráfico, horarios). Un viaje de dos horas puede ser largo si no está acostumbrado.
Una opción intermedia y muy saludable suele ser acompañarlo primero en trayectos similares, o dividir el viaje: que haga una parte solo, o que empiece con desplazamientos más cortos en solitario antes de afrontar uno largo. También ayuda hablar con él desde la calma, expresarle vuestra preocupación sin dramatizar y acordar medidas de seguridad (paradas, teléfono cargado, avisar al llegar, no conducir si está cansado, etc.).
Dejarle ir no debería vivirse como “a ver cómo reacciona ante el peligro”, sino como un acompañamiento respetuoso a su autonomía, asegurándoos de que cuenta con las herramientas y la confianza necesarias. La sobreprotección puede limitar, pero lanzarlo demasiado pronto también puede generar ansiedad o inseguridad. El equilibrio suele estar en avanzar poco a poco, escuchándolo y confiando en el proceso.
Qué no esté acostumbrado a conducir no significa que no sepa conducir, puedes salir con él a conducir para comprobar sus habilidades en la conducción, pero teniendo en cuenta que a conducir se aprende conduciendo. Por otro lado, es importante tener claro si es un miedo preocupación real o es un miedo propio, ya que es fundamental no transmitir miedos propios a los hijos, ya que esto puede generar en que empiecen a evitar exponerse a situaciones de "nuevas"
Hola!
Entiendo tu preocupación.
Quizá no se trata de desconfiar de vuestro hijo ni de frenarlo, sino de ayudarle a diferenciar entre sentirse seguro y estar preparado.
Es normal pensar que los jóvenes a esa edad no están preparados para darse cuenta del peligro pero, también podemos pensar en que si no estuviera preparado, probablemente pediría ayuda.
El acompañamiento adulto sirve justamente para anticipar riesgos que ellos aún no siempre valoran, y para ofrecer una autonomía progresiva, no una prueba por exposición al peligro.
La autonomía se construye paso a paso, no desde el todo o nada.
Mucho ánimo!
Entiendo tu preocupación.
Quizá no se trata de desconfiar de vuestro hijo ni de frenarlo, sino de ayudarle a diferenciar entre sentirse seguro y estar preparado.
Es normal pensar que los jóvenes a esa edad no están preparados para darse cuenta del peligro pero, también podemos pensar en que si no estuviera preparado, probablemente pediría ayuda.
El acompañamiento adulto sirve justamente para anticipar riesgos que ellos aún no siempre valoran, y para ofrecer una autonomía progresiva, no una prueba por exposición al peligro.
La autonomía se construye paso a paso, no desde el todo o nada.
Mucho ánimo!
Hola,
Es comprensible que tengas dudas, sobre todo si tu hijo no tiene mucha experiencia conduciendo. Un viaje de 2 horas puede ser seguro si él se siente preparado, pero también es importante considerar su confianza, habilidades al volante y capacidad para manejar imprevistos. Podrías plantearlo como una oportunidad de aprendizaje gradual: primero acompañarlo en trayectos cortos para observar cómo maneja distintas situaciones, reforzar normas de seguridad y hablar sobre cómo reaccionar ante imprevistos. Una vez que notes que se maneja con seguridad y responsabilidad, un viaje más largo puede ser un paso siguiente. La clave es equilibrar la confianza en él con la prevención de riesgos.
Un saludo,
David
Es comprensible que tengas dudas, sobre todo si tu hijo no tiene mucha experiencia conduciendo. Un viaje de 2 horas puede ser seguro si él se siente preparado, pero también es importante considerar su confianza, habilidades al volante y capacidad para manejar imprevistos. Podrías plantearlo como una oportunidad de aprendizaje gradual: primero acompañarlo en trayectos cortos para observar cómo maneja distintas situaciones, reforzar normas de seguridad y hablar sobre cómo reaccionar ante imprevistos. Una vez que notes que se maneja con seguridad y responsabilidad, un viaje más largo puede ser un paso siguiente. La clave es equilibrar la confianza en él con la prevención de riesgos.
Un saludo,
David
Hola, gracias por compartir tu preocupación.
Como psicóloga clínica sanitaria, te diría que ponerlo “a prueba” con un viaje de 2 horas no es lo más recomendable si no está acostumbrado a conducir. La conducción requiere experiencia progresiva, no exámenes de riesgo.
Lo más aconsejable es:
1) Aumentar la autonomía de forma gradual: trayectos cortos, conocidos y en condiciones sencillas.
2) Acompañamiento inicial o alternativas intermedias (ir con alguien, transporte público).
3) Hablar con él desde la responsabilidad y el cuidado, no desde la desconfianza: explicarle que no es un “no”, sino un “todavía”.
Dar confianza no significa exponer al peligro. La seguridad también educa.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria, te diría que ponerlo “a prueba” con un viaje de 2 horas no es lo más recomendable si no está acostumbrado a conducir. La conducción requiere experiencia progresiva, no exámenes de riesgo.
Lo más aconsejable es:
1) Aumentar la autonomía de forma gradual: trayectos cortos, conocidos y en condiciones sencillas.
2) Acompañamiento inicial o alternativas intermedias (ir con alguien, transporte público).
3) Hablar con él desde la responsabilidad y el cuidado, no desde la desconfianza: explicarle que no es un “no”, sino un “todavía”.
Dar confianza no significa exponer al peligro. La seguridad también educa.
Un saludo.
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
La idea es favorecer un aprendizaje gradual, acompañándolo en los primeros viajes para que adquiera experiencia y confianza, mientras siente tu apoyo y confianza. Así, cuando llegue el momento de conducir solo, lo hará con seguridad y autonomía, y también sabrá cómo manejar situaciones imprevistas con más tranquilidad.
Buenos días, entiendo su preocupación pero si su hijo ya tiene el carnet de conducir significa que ya ha cumplido los 18 años y un viaje de dos horas no es un viaje muy largo incluso para un conductor novato, si su hijo es una persona que no acostumbra a ponerse en situaciones de riesgo le aconsejaría darle un voto de confianza, a veces sufrimos demasiado cuando nuestros hijos inician algo nuevo y ellos también necesitan ver que los padres confían en sus recursos. Un saludo.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.