Soy madre soltera de una niña de 11 años, tengo una pareja desde hace 8 años, al principio jugaba co

12 respuestas
Soy madre soltera de una niña de 11 años, tengo una pareja desde hace 8 años, al principio jugaba con mi pequeña y ella lo veía como su héroe , aunque me visitaba por un tiempo limitado, terminamos por 2 años los cuales me dedique a mi pequeña y a mi trabajo, soy madre y padre para mi pequeña ya que el padre biológico nos abandono cuando mi hija tenía 2 meses y nunca hasta el día de hoy se hizo responsable, ahora que regrese con mi pareja mi hija ya más grande no lo consiente, y peor mi pareja, en la última discusión me dijo que nunca se rompería el lomo por una niña que no es su sangre, no es la primera vez que lo dice, en otra ocasión cuando iba bendecir su casa y le dije que mi hija me acompañaria, me dijo que vaya otro día y corto la llamada.
Que debo hacer si lo quiero y me duele dejarlo
Cuentas una situacion muy difícil y compleja y quiero empezar reconociendo tu enorme esfuerzo: has sido madre y padre para tu hija, la has sostenido sola desde que era un bebé, y has construido con ella un vínculo fuerte y protector. Eso habla de tu compromiso, tu amor y tu fortaleza.

Entiendo cuánto duele querer a una persona y, al mismo tiempo, empezar a ver señales que chocan frontalmente con lo que es más importante para ti: tu hija. No es una decisión sencilla, ni emocionalmente liviana, y es normal que te sientas dividida, confundida y con miedo a perder algo que también te importa.

Dicho esto, es crucial que tengas en cuenta que las palabras que tu pareja ha dicho sobre tu hija son bastante graves. Decir que “no se rompería el lomo por una niña que no es su sangre” o excluirla explícitamente de momentos importantes no son comentarios aislados ni malentendidos. Son mensajes que marcan un límite muy claro sobre el lugar que él está dispuesto —o no— a darle a tu hija en su vida.

Tu hija tiene 11 años. A esa edad los niños y niñas perciben mucho más de lo que dicen, incluso aunque no lo expresen abiertamente. Sentirse no querida, no bienvenida o “sobrante” en la vida de la pareja de su madre puede dejar heridas profundas en su autoestima y en su sensación de seguridad. Y aquí hay algo fundamental: tú no puedes separar tu rol de mujer del de madre, porque ambos forman parte de quién eres.

Es comprensible que lo quieras y que te duela pensar en dejarlo. El amor no desaparece solo porque algo sea injusto o dañino. Pero una pregunta importante que quizá necesites hacerte, aunque duela, es esta: ¿qué precio tendría para tu hija —y para ti como madre— mantener una relación donde ella no es aceptada plenamente?

El rechazo de tu pareja no es solo hacia tu hija; indirectamente también es hacia una parte esencial de ti. Tú vienes con tu historia, con tu maternidad, con tu niña. Quien te ama de verdad no te pone en la posición de elegir entre el amor de pareja y el bienestar de tu hija.

No se trata de que tu pareja “tenga que sentir” lo mismo que un padre biológico, pero sí de algo mínimo e imprescindible: respeto, cuidado y disposición a integrar a tu hija sin humillarla ni excluirla. Por lo que relatas, él ya te ha dicho —con palabras y con actos— hasta dónde está dispuesto a llegar.

Mi recomendación profesional es que pongas en el centro la seguridad emocional de tu hija y la tuya como madre. El dolor de una ruptura, por muy intenso que sea, suele ser reparable con el tiempo y con apoyo. El daño emocional que puede generar en una niña sentirse rechazada dentro de su propio núcleo familiar es mucho más profundo y duradero.

No tienes que tomar una decisión hoy ni sola. Buscar apoyo psicológico para ti puede ayudarte a aclarar qué necesitas, a sostener el duelo si decides alejarte y a reafirmarte en tu rol de madre sin culpa. Pedir ayuda no es fracasar; es proteger.

Quiero que te quedes con esto: no estás siendo exagerada ni injusta. Estás reaccionando como una madre que percibe que algo no está bien. Y esa intuición merece ser escuchada.

Te mando un abrazo grande y respetuoso.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Gracias por compartir algo tan doloroso. Lo que estás viviendo no es simple, y es comprensible que te sientas dividida. Por un lado el amor y el vínculo que has construido con tu pareja, y por otro el amor profundo, protector y vital hacia tu hija, que ha sido tu prioridad desde el primer día.

Cuando aparecen situaciones así, suelen activarse emociones muy antiguas: el miedo a perder, a quedarnos solas, a tener que volver a sostenerlo todo sin apoyo. A veces, para no sentir ese dolor, intentamos adaptarnos, justificar o callar cosas que internamente nos lastiman.

El malestar que hoy sientes no es casual. Es una señal de que algo dentro de ti está en conflicto, de que hay una parte tuya que necesita ser escuchada y cuidada. No se trata de decidir desde la culpa ni desde el miedo, sino de poder comprender qué te está pidiendo tu emoción más profunda en este momento.

En un espacio de acompañamiento podemos trabajar con calma y sin juicio todo esto: entender por qué duele tanto, qué historia se activa en ti, y ayudarte a conectar con una decisión que esté alineada con tu bienestar y con lo que realmente necesitas, sin forzarte ni empujarte a nada.

No estás exagerando lo que sientes. Lo que duele merece ser mirado.
Te respondo con claridad y con cuidado hacia ti y hacia tu hija.
Entiendo que lo quieras y que te duela pensar en dejarlo. Ese dolor es real. Pero hay algo muy importante que no se puede minimizar: tu pareja ha expresado rechazo directo hacia tu hija, y eso es muy serio. Cuando un adulto dice que no haría nada por una niña “porque no es su sangre”, está marcando un límite afectivo que daña y que una niña de 11 años percibe y sufre, aunque no siempre lo exprese con palabras.
Tu hija ya ha vivido un abandono temprano por parte de su padre biológico. Por eso, para ella, sentirse nuevamente no elegida o apartada refuerza una herida muy profunda. Como madre, tu función principal —y aquí lo estás haciendo bien— es proteger su seguridad emocional.
Querer a tu pareja no te obliga a aceptar una relación en la que tu hija no tiene un lugar digno. El amor adulto no puede sostenerse a costa del bienestar de un menor. Aquí no se trata de elegir entre él y tu hija: se trata de que una relación sana debe incluir y respetar a ambas.
Lo más saludable ahora es poner un límite claro: tu hija es parte inseparable de tu vida. Si él no puede asumirlo con respeto y coherencia, aunque duela, alejarte es una forma de cuidarte y de cuidarla.
Duele soltar, sí. Pero duele más que tu hija crezca sintiendo que estorba o que no merece amor. Y eso, con el tiempo, deja marcas.
Si lo necesitas, buscar apoyo psicológico puede ayudarte a atravesar este proceso sin sentirte sola y a sostener la decisión desde la fortaleza, no desde la culpa.
Hola. En mi opinión no hay un problema de celos infantiles, sino un conflicto de valores y de proyecto de vida. Tu pareja está expresando de forma reiterada que no está dispuesto a integrar a tu hija en su mundo afectivo ni a asumir un rol adulto frente a ella, y eso coloca a tu hija —y a ti— en una posición de exclusión que es emocionalmente dañina. En una relación sana, el vínculo de pareja no compite con el vínculo parental, lo respeta y lo incluye; cuando alguien descalifica a un hijo, descalifica también una parte central de quien eres. Amar a alguien no basta si ese amor exige que minimices o sacrifiques la seguridad emocional de tu hija; el verdadero dilema no es si lo quieres, sino si la relación que él ofrece es compatible con la madre que ya eres y con el modelo de cuidado que tu hija necesita, y creo que sabes la respuesta.
Lo que describes es profundamente delicado y merece ser atendido con mucha seriedad y cuidado, especialmente porque hay una menor implicada.

Tú has sido una madre muy fuerte: has sostenido sola a tu hija desde que tenía apenas dos meses, y has cumplido el rol de madre y padre con amor y responsabilidad. Eso ya dice mucho de ti y de tus valores. Precisamente por eso, es comprensible que hoy te sientas dividida entre el cariño que sientes por tu pareja y el dolor que te produce la forma en que trata a tu hija.

Las palabras que mencionas —“nunca me rompería el lomo por una niña que no es mi sangre”— no son solo hirientes: indican una falta de compromiso emocional con una parte esencial de tu vida. Cuando una persona decide compartir su vida con alguien que tiene hijos, la aceptación y el respeto hacia ese hijo no son opcionales; son una base mínima de la relación.

Tu hija, además, no está rechazando sin motivo: los niños perciben muy bien cuándo no son verdaderamente bienvenidos o queridos, y se protegen emocionalmente.

Amar a alguien no debería implicar elegir entre tu bienestar y el de tu hija. Tu dolor es comprensible, pero tu responsabilidad principal —y también tu vínculo más profundo— es con tu hija y con el entorno emocional seguro que merece.

Buscar acompañamiento psicológico puede ayudarte a ordenar lo que sientes, fortalecer tus límites y tomar decisiones desde la claridad y no desde el miedo a la pérdida.

Si lo necesitas, puedo acompañarte en este proceso con respeto, cuidado y sin juicios.

Un saludo,
Sara Carmona — Psicóloga general sanitaria (terapia online)
 Laura Serrano Filgueiras
Psicólogo
A Coruña
Al principio él jugaba con tu hija, la veía como “su héroe” y se implicaba, pero eso era cuando la relación empezaba y él se relacionaba con ella de manera limitada y en momentos que él podía controlar. La realidad es que, con el tiempo, la convivencia y la responsabilidad.

Muchas personas se sienten cómodas con la idea de niños cuando es algo “temporal” o cuando no tienen que asumir consecuencias reales, pero cuando ven que no es algo que puedan “dejar de lado” y que la vida de su pareja incluye a la niña de manera permanente , su incomodidad se hace más evidente.

En pocas palabras: lo que antes podía ser juego o afecto es distinto cuando se trata de comprometerse a ser parte de su vida. Entiendo que lo quieras. Entiendo que te duela dejarlo. Pero también es importante preguntarte qué estás enseñándole a tu hija si sigues en una relación donde ella no es aceptada. Con palabras y con hechos.

Tú ya has sido madre y padre. Has sacado a tu hija adelante sola. Necesitas a alguien que entienda que salir contigo implica salir con todo lo que eres.

A veces amar a alguien no es suficiente para que una relación sea sana.
 María Ángeles Vicente Martínez
Psicólogo, Terapeuta complementario
Torredembarra
¡Hola! Primero gracias por exponer lo que te sucede, porque se percibe tu sufrimiento por esta situación. Tu hija está en una edad de pre-adolescencia y es complicada. Se asume que pueda tener esos arrebatos y eso podrías comentarlo con un psicólogo infantil. Pero el adulto es otra cosa. Si él te hace ese tipo de comentarios y no acepta a tu hija, creo que tú misma ya tienes la respuesta. Quizás habría que profundizar sobre qué hace que se quiera permanecer al lado de una persona que no acepta ni quiere una parte de ti que es la más importante para ti. ¡Saludos!
Priorizar a tu hija es fundamental. Cuando en una relación ya aparecen mensajes de rechazo hacia una menor, no es algo menor ni pasajero. Si ahora, sin convivencia, ya hay comentarios que la excluyen o la desvalorizan por no ser “de su sangre”, es legítimo preguntarse cómo sería el día a día conviviendo juntos y qué impacto tendría eso en ella y en ti.

A los 11 años, tu hija está en una etapa muy sensible. Percibir que una figura importante para su madre no la acepta puede afectar a su autoestima y a su sensación de seguridad, aunque no lo exprese abiertamente. En una convivencia, estas actitudes suelen intensificarse, generando más conflictos y mayor malestar emocional.

Tú has asumido sola la crianza desde el inicio y has sido su principal sostén. No se trata de elegir entre amar a tu pareja o proteger a tu hija: tu hija necesita sentirse plenamente aceptada en tu vida, y la persona que esté a tu lado debe respetar y asumir ese lugar sin condiciones.

Es normal que te duela pensar en dejarlo, porque hay historia y sentimientos, pero también es importante preguntarte qué te espera a largo plazo si esta dinámica continúa. El bienestar emocional de tu hija y el tuyo deben ser la prioridad.

Si lo deseas, te recomiendo que pidas cita online para poder acompañarte en este proceso, ayudarte a reforzar tus límites y tomar una decisión que cuide de ti y de tu hija con serenidad y claridad.
Entiendo que lo quieras y que duela pensar en dejarlo, pero tu hija es parte inseparable de tu vida y necesita un entorno donde sea respetada y aceptada. Las palabras y actitudes de tu pareja muestran una falta de compromiso hacia ella, y eso no es algo que debas normalizar. Amar a alguien no significa aceptar situaciones que lastiman a tu hija ni a ti. Cuidarla a ella también es cuidarte a ti.
Tu hija no es el problema

Y para ti, con mucho cariño

Duele dejar a alguien a quien amas, sí.
Pero duele más quedarte en una relación donde tienes que partirte en dos.

No estás siendo egoísta.
Estás siendo madre.
Y también una mujer que merece una pareja que sume, no que reste.
Tu hija es parte de ti y tu vida, y si no respeta eso no te respeta a ti.

Si quieres, puedo ayudarte a:

Preparar cómo proponerle la terapia sin que lo viva como ataque

Trabajar qué decir y qué no en medio de las discusiones

Pensar en límites claros y amorosos

O simplemente acompañarte y ordenar lo que sientes
Hola,

Gracias por compartir tu situación, se percibe que estás viviendo un conflicto emocional muy intenso entre tu rol de madre y tu deseo de mantener tu relación. Que tu pareja muestre rechazo hacia tu hija y haga comentarios que hieren tu percepción de cuidado y amor es algo que genera dolor y confusión, y es completamente comprensible que te sientas atrapada entre dos afectos importantes en tu vida.
Es importante reconocer que la relación con tu hija es prioritaria y que cualquier pareja que desee integrarse a la familia debe poder respetar y acompañar ese vínculo. Cuando aparecen comentarios como los que mencionas, no solo afectan la relación con tu hija, sino también tu bienestar emocional, generando dudas sobre si tu pareja está dispuesto a aceptar y sostener una familia mixta de manera saludable.
En este tipo de situaciones, suele ser útil reflexionar sobre los límites que estás dispuesta a poner y sobre cómo tu pareja podría acompañarte sin desestimar tu rol de madre. También puede ser muy beneficioso trabajar en consulta con un psicólogo, tanto para explorar tus emociones y expectativas, como para recibir estrategias prácticas de comunicación y manejo de conflictos familiares, que te permitan tomar decisiones claras sin sentirte culpable.

Un saludo,
David
Gracias por compartir algo tan íntimo y doloroso. Es comprensible que sientas que quieres a esa persona y que te duela pensar en dejarlo, pero también es importante escuchar lo que sus palabras y actitudes están mostrando, aunque resulte difícil.
Tu hija no es una parte separable de tu vida, es el centro de ella, y cualquier relación contigo necesita partir del respeto hacia eso.

Que tu pareja exprese repetidamente que no haría nada por una niña que no es “su sangre” marca un límite muy claro y es lógico que tu hija lo perciba y se proteja. No se trata de que él sea el padre, sino de que exista cuidado, respeto y aceptación.

Amar a alguien no debería implicar que tú ni tu hija tengáis que sentiros rechazadas. Elegir el bienestar emocional de tu hija y el tuyo no es egoísmo, es responsabilidad y amor.

Quizá la pregunta no sea solo “¿qué debo hacer si lo quiero?”, sino también:
• ¿Qué aprende mi hija de mí si normalizo que alguien la rechace?
• ¿En qué lugar quedo yo cuando tengo que dividirme para sostener una relación?
• ¿Qué tipo de vínculo quiero modelarle a ella sobre el amor y el respeto?

Si decides hablar con tu pareja, es importante hacerlo desde un lugar claro y firme, no desde la negociación del amor. Tu hija no es una condición opcional ni algo que se pueda apartar según el momento. Si él no puede o no quiere asumir una relación donde ella esté incluida con respeto, eso no habla de tu valor ni del de tu hija, sino de sus límites emocionales.

Buscar acompañamiento terapéutico para ti puede ser muy importante en este momento, para sostener el duelo que implicaría una decisión así y para reforzar tus propios límites.

Estaremos encantados de acompañarte. Mucho ánimo
ntiendo la complejidad de lo que estás viviendo y el conflicto interno que genera querer a una persona y al mismo tiempo sentir que algo no está encajando en la dinámica familiar

Desde una mirada psicológica es importante separar el afecto que sientes por tu pareja de los comportamientos concretos que él ha tenido con tu hija Sus expresiones de rechazo no son episodios aislados y tienen un peso significativo en el clima emocional del vínculo Aunque él no asuma un rol paterno la convivencia o la cercanía con una madre implica necesariamente una actitud de respeto y cuidado hacia su hija

Tu hija se encuentra en una etapa evolutiva sensible y es esperable que reaccione con distancia ante alguien con quien no se siente aceptada Esa respuesta no indica manipulación ni mala actitud sino una forma de protegerse emocionalmente

Algunas pautas para reflexionar
Observa si tu pareja está dispuesto a revisar sus creencias y actitudes y a establecer límites claros en su forma de expresarse respecto a tu hija
Evalúa si este vínculo te permite ejercer tu rol de madre con tranquilidad o si te coloca en una posición constante de tensión o mediación
Diferencia el dolor que produce una posible separación del daño emocional que puede generar sostener una relación que no integra tu realidad familiar

No se trata de tomar una decisión inmediata sino de clarificar qué condiciones son necesarias para que la relación sea viable y saludable para todos Si esas condiciones no pueden construirse el malestar que hoy sientes suele intensificarse con el tiempo

Buscar acompañamiento terapéutico puede ayudarte a ordenar emociones y tomar decisiones desde la calma y la coherencia personal más que desde el miedo o el apego El hecho de que duela no invalida la reflexión al contrario indica que estás tomando en serio una situación importante

Expertos

Coral Jimenez

Coral Jimenez

Psicólogo

Málaga

Verónica Abilés Osinaga

Verónica Abilés Osinaga

Psicólogo

Málaga

Preguntas relacionadas

¿Quieres enviar tu pregunta?

Nuestros expertos han respondido 444 preguntas sobre Terapia de pareja
  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.