Preguntas de pacientes (297)
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Estoy de baja laboral después de aguantar trabajando con gente que me humilla , me hacen el vacío y
Estoy de baja laboral después de aguantar trabajando con gente que me humilla , me hacen el vacío y ya no he aguantado más , sufría emocionalmente con mucho insomnio y dolores físicos, ya no lo he podido sobrellevar por más tiempo pero pienso que si me podré volver a incorporarme otra vez , ya me ha producido mucho miedo y ansiedad , estoy con medicación pero no quiero porque tengo la responsabilidad de mis hijos , no sé cómo voy a superar el miedo , y este miedo lo he llevado también fuera del trabajo y me han diagnosticado una ansiedad social , el psicólogo de la S.S solo me puede ver una vez al mes al igual que el psiquiatra pero mis inseguridades son mayores , solo se que estoy agobiada y aún sin dejar el trabajo sigo mal , me ha provocado un trauma yo creo
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que estás viviendo es mucho más serio de lo que a veces uno mismo reconoce. Haber estado durante tiempo en un entorno donde te humillan, te hacen el vacío y te generan ese nivel de desgaste emocional no es algo menor, y es completamente comprensible que tu cuerpo y tu mente hayan dicho “hasta aquí”. El insomnio, los dolores físicos, la ansiedad… no son casualidad, son la consecuencia de haber estado demasiado tiempo en una situación que te sobrepasaba.
Es importante que entiendas algo: no es que tú no hayas sabido aguantar, es que la situación era dañina. Y cuando una persona se mantiene ahí durante mucho tiempo, acaba desarrollando miedo, inseguridad y una sensación de amenaza que luego se generaliza, incluso fuera del trabajo. Por eso ahora sientes esa ansiedad social y ese bloqueo.
Respecto a si podrás volver a incorporarte, ahora mismo es pronto para exigirte esa respuesta. Tu prioridad no es “volver cuanto antes”, sino recuperarte bien. Si no se trabaja lo que ha pasado, el riesgo es volver al mismo sitio con las mismas heridas abiertas.
La medicación puede ayudarte a bajar un poco la intensidad de lo que sientes, pero no va a resolver el problema de fondo. Es una ayuda puntual, una especie de apoyo mientras te estabilizas. Lo que realmente te va a ayudar a superar ese miedo, reconstruir tu seguridad y procesar lo que has vivido es la terapia psicológica.
Entiendo que en la Seguridad Social la frecuencia es limitada, y eso a veces se queda corto en situaciones como esta. No porque no sea útil, sino porque necesitas más continuidad para trabajar todo lo que estás arrastrando: lo ocurrido en el trabajo, el impacto en tu autoestima, el miedo a exponerte otra vez, la ansiedad que ahora aparece en más contextos…
En terapia se trabaja, por ejemplo, en:
- Entender y procesar lo que has vivido (para que no siga activándote como si estuviera ocurriendo ahora).
- Reducir esa sensación constante de amenaza.
- Recuperar poco a poco la confianza en ti y en los demás.
- Exponerte de forma progresiva a situaciones que ahora te generan miedo, pero de manera segura y controlada.
Y algo importante: tienes hijos, sí, y eso pesa mucho, pero precisamente por ellos necesitas estar bien tú. No se trata de aguantar a cualquier precio, sino de recuperarte para poder sostener tu vida (y la de ellos) desde un lugar más estable.
Por último, que sientas que esto “te ha traumatizado” no es ninguna exageración. Cuando una persona vive una situación mantenida de maltrato o humillación, es normal que el cuerpo reaccione así. Pero también te digo algo claro: se puede superar, aunque ahora mismo no lo veas.
No intentes resolverlo todo de golpe ni exigirte estar bien ya. Empieza por centrarte en recuperarte paso a paso y en buscar el apoyo adecuado. Con el trabajo correcto, ese miedo no tiene por qué quedarse contigo para siempre, los psicólogos estamos para ayudar en este tipo de situaciones. Te mando un fuerte abrazo de ánimo y te invito a hablar con tus amigos y familiares sobre todo esto, verás como también te ayuda.
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Buenos días Mi pregunta es de verdad un psicólogo me puede syudar, tuve una crisis de salud y desd
Buenos días
Mi pregunta es de verdad un psicólogo me puede syudar, tuve una crisis de salud y desde ese día todo el tiempo tengo angustia, miedo, siento q no puedo respirar y todo el tiempo estoy buscando información en internet no quiero estar así, no puedo no dormir porque siento q algo malo me puede pasarRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es una experiencia muy angustiante, y cuando empieza después de una crisis de salud suele ser todavía más impactante, porque el miedo se siente muy real. Muchas personas, después de pasar por un susto físico o médico, empiezan a estar muy pendientes de su cuerpo, a interpretar cualquier sensación como una señal de peligro y a buscar constantemente información para tranquilizarse. El problema es que esa búsqueda constante en internet, aunque al principio parece ayudar, suele alimentar aún más la ansiedad.
Las sensaciones que cuentas —la angustia constante, la sensación de que falta el aire, el miedo a que algo malo pase, la dificultad para dormir— son muy típicas cuando el sistema de alarma del cuerpo se queda “encendido” después de un susto. No significa que realmente te esté pasando algo grave en ese momento, sino que tu cuerpo ha aprendido a estar en estado de alerta permanente.
En estos casos, mucha gente intenta tranquilizarse buscando más y más información o comprobando continuamente si todo está bien, pero eso acaba manteniendo el problema. Es como si el cerebro estuviera todo el tiempo preguntándose “¿y si pasa algo?”, y cada vez que buscas la respuesta, la duda vuelve a empezar.
La buena noticia es que esto tiene tratamiento y mejora mucho cuando se trabaja bien. La terapia psicológica ayuda precisamente a entender cómo se ha activado ese miedo, por qué tu cuerpo reacciona así y, sobre todo, a aprender herramientas para bajar la ansiedad, recuperar la sensación de control y dejar de vivir con ese miedo constante a que algo malo ocurra.
A veces también se utiliza medicación durante un tiempo para ayudar a estabilizar los síntomas, pero es importante entender que la medicación solo actúa como una muleta: mientras se toma puede aliviar, pero si no se trabaja la raíz del problema, cuando se deja los síntomas suelen volver. El cambio más profundo suele venir del trabajo terapéutico, que te enseña a manejar la ansiedad y a romper ese círculo de miedo y comprobación constante.
Como psicólogo, trabajo con frecuencia con personas que llegan exactamente con este tipo de angustia después de un problema de salud, pensando que nunca volverán a sentirse tranquilos. Y lo que suele ocurrir es que, cuando entienden lo que les está pasando y aprenden a manejarlo, la ansiedad va bajando mucho y recuperan la sensación de normalidad en su vida.
Ahora mismo lo que te pasa se siente muy intenso, pero no significa que vaya a ser así para siempre. Es una reacción de ansiedad que se ha quedado activada, y se puede trabajar para que vuelvas a sentirte tranquilo y recuperar tu descanso y tu vida normal. No tienes que pasar por esto solo.
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La pornografia me representa un conflicto gigante en mi relación, originalmente creo que estaba dese
La pornografia me representa un conflicto gigante en mi relación, originalmente creo que estaba desensibilizado, y no lograba el mismo grado de excitación con mi pareja, perdia la erección varias veces y me tardaba en alcanzar el orgasmo. Ahora creo que mi problema sexual es únicamente de desempeño, pero lo que mas me preocupa es que cuando he dejado de consumir pornografia, pero paso por una situación difícil, como momentos de estrés en mi relación, cuando parece una ruptura, las ganas se vuelven incontrolables, por mucho que quiera mantener mi promesa conmigo mismo y con mi pareja de no recaer en el consumo, acabo recayendo.
El estres, el desespero y la desesperanza que me aborda a causa de pensar que esta compulsión me persiga para siempre, y siempre que recaiga me sienta nuevamente tan decepcionado de mi mismo, no porque piense que la pornografia es mala en si, sino porque me avergüenza no ser capaz de sostener mis promesas y mis propias decisiones. Se que si reincido en el consumo, se me va a convertir en una obsesión. Adicionalmente a eso, cada vez que recaigo, incluso aunque vea algo por 15 segundos, la culpa por no poder contenerme y sentir que soy una persona enferma y degenerada, y eso creo que es lo que me causa problemas con la erección, lo impacta mi relación a tambalearse porque ella no quiere que su placer sexual en nuestras interacciones se vea afectado por mis compulsiones, lo que nos ha puesto muchas veces al borde de una rupturaRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Se nota el nivel de conflicto interno que estás viviendo, y no es poca cosa. Quiero empezar por algo importante: no eres una persona enferma ni degenerada, ni estás condenado a vivir así para siempre. Lo que describes encaja mucho más con un patrón de ansiedad, culpa y control que con un problema moral o una “adicción imposible de manejar”.
Hay varios elementos clave en lo que cuentas:
Por un lado, es muy probable que al inicio la pornografía sí influyera en la desensibilización y en las dificultades de excitación. Eso pasa, y tiene explicación neuropsicológica. Pero por lo que describes ahora, el problema principal ya no es la pornografía en sí, sino lo que ocurre después: la culpa, la vergüenza, el miedo a haberlo arruinado todo y la autoexigencia extrema. Ese cóctel es uno de los mayores enemigos de la respuesta sexual. La erección es muy sensible al estrés, al miedo y a la autoobservación constante.
Además, fíjate en el patrón que se repite: cuando hay estrés emocional, conflicto en la relación, miedo a la ruptura, aparece la urgencia por consumir. No como búsqueda de placer, sino como regulación emocional. En esos momentos tu sistema no está buscando porno, está buscando alivio. Y luego, cuando recaes —aunque sea unos segundos—, aparece una avalancha de culpa que refuerza la idea de “no tengo control”, lo que paradójicamente mantiene el problema.
Aquí hay algo muy importante: cuanto más rígida y cargada de miedo es la promesa (“no puedo recaer nunca”, “si lo hago todo se rompe”), más probable es que el sistema nervioso entre en modo compulsivo cuando estás desbordado. No por falta de voluntad, sino porque el control absoluto no funciona bien cuando hay ansiedad.
Y eso conecta con otro punto clave: lo que más te está dañando ahora no es el consumo puntual, sino la relación que tienes contigo mismo cuando ocurre. El machaque interno, la vergüenza, la idea de que te define como persona… eso sí tiene un impacto directo en tu autoestima, en tu desempeño sexual y en la estabilidad de la relación.
Respecto a tu pareja, es comprensible que ella esté cansada y preocupada. Pero también es importante que esto no se convierta en un escenario donde tú cargas solo con todo el peso, como si fueras “el problema”. Aquí no hace falta más castigo ni más promesas imposibles, sino comprensión del proceso y herramientas reales para manejarlo.
Este tipo de situaciones se trabajan mucho en terapia, especialmente cuando hay:
- Compulsión ligada al estrés,
- culpa y vergüenza intensas,
- ansiedad de desempeño sexual,
- y miedo constante a recaer.
En consulta veo con frecuencia personas muy parecidas a ti: responsables, exigentes consigo mismas, que quieren hacer las cosas bien… y que precisamente por esa exigencia se quedan atrapadas en el bucle. Cuando se trabaja desde otro lugar —menos punitivo, más comprensivo y más estratégico— la mejoría suele ser muy notable, tanto a nivel sexual como emocional y de pareja.
No se trata de justificar nada ni de rendirse. Se trata de dejar de pelearte contigo mismo y empezar a entender qué te está pasando para poder cambiarlo de verdad. Y eso, aunque ahora no lo parezca, es posible.
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Si tengo un hijo con 35 años que hace 12 años q acabo de estudiar una carrera y ahora se dedica a "e
Si tengo un hijo con 35 años que hace 12 años q acabo de estudiar una carrera y ahora se dedica a "estudiar oposiciones" y le han llamado de la bolsa para 1 2 meses como gestionar esta situacion esta todo el dia en casa "estudiando"¿como afrontarlo? Me recomendais algun psicologo o esperar q llegue su oportunidad pero segun el va por buen camino " estudiando",nostors vemos q no va al ritmo de sus amigos pero segun el si
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Entiendo perfectamente vuestra preocupación. Ver a un hijo de 35 años en casa, durante años, preparando oposiciones sin un resultado claro genera dudas, comparación con otros y miedo a que “se esté quedando atrás”. Es humano que os pase.
Ahora bien, también es importante entender algo: las oposiciones son una carrera de fondo muy exigente, no solo académicamente, sino psicológicamente.
No es como estudiar una carrera o hacer un máster, donde hay exámenes frecuentes y resultados visibles. Aquí puedes estar años esforzándote sin una recompensa inmediata. Desde fuera parece que “no pasa nada”, que no hay avances. Pero por dentro sí los hay: temario acumulado, simulacros, experiencia en convocatorias, mejora en técnica de examen. El problema es que el refuerzo es tardío e incierto, y eso desgasta mucho.
He trabajado con muchos opositores y hay varios puntos clave:
1. El desgaste psicológico es normal
Estudiar durante años apostando a algo que no depende solo de uno mismo genera:
- Ansiedad.
- Desmotivación intermitente.
- Dudas constantes.
- Comparación con amigos que ya tienen estabilidad.
Eso no significa que vaya mal. Significa que está en un proceso exigente.
2. El riesgo real no es opositar, es descuidar la vida
Cuando todo gira en torno a estudiar, pueden aparecer aislamiento, rutina muy pobre, poca actividad física, escasa vida social… y eso sí afecta al rendimiento y al estado de ánimo.
Un opositor que solo estudia suele rendir peor que uno que:
- Hace ejercicio.
- Tiene horarios estructurados.
- Mantiene algo de vida social.
- Descansa bien.
- Tiene supervisión académica adecuada (academia o preparador).
3. Sobre el ritmo comparado con sus amigos
Cada camino profesional tiene tiempos distintos. Comparar procesos diferentes suele generar presión innecesaria. Ahora bien, también es legítimo preguntarse si hay un plan claro: ¿Tiene estrategia? ¿Se presenta regularmente? ¿Tiene seguimiento académico? ¿Ha mejorado en las convocatorias?
No es lo mismo estar “estudiando indefinidamente” que estar en un plan estructurado.
4. ¿Qué podéis hacer como familia?
- Evitar la crítica constante o la ironía (eso suele bloquear más).
- Pedirle que os explique su planificación real.
- Hablar desde la preocupación, no desde la comparación.
- Marcar límites claros si convivís (normas de casa, responsabilidades).
La comunicación es más eficaz cuando se habla desde: “Nos preocupa tu bienestar y tu futuro”. Y no tanto desde: “Mira cómo van los demás”.
5. ¿Es buena idea apoyo psicológico?
Sí, y no porque “esté mal”, sino como complemento. Igual que tiene academia o preparador, el apoyo psicológico ayuda a:
- Gestionar ansiedad y presión.
- Mantener disciplina sostenida.
- Evitar bloqueo y procrastinación.
- Trabajar la tolerancia a la incertidumbre.
- Equilibrar vida personal y estudio.
Muchos opositores mejoran su rendimiento cuando trabajan la parte mental, porque esta oposición no solo se gana con horas de estudio, sino con estabilidad emocional.
Las oposiciones pueden salir bien. Pero deben afrontarse como un proyecto serio y sostenible, no como una espera indefinida.
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Tengo muchos ataques de ansiedad,sobretodo por la mañana,es cuando tomo 0.75 de alprazolan ,tarde y
Tengo muchos ataques de ansiedad,sobretodo por la mañana,es cuando tomo 0.75 de alprazolan ,tarde y noche tomo 50 tas la mitad de 0.25
Es ta bien me lo mando la médico de cabezara y es como me calmoRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Entiendo lo mal que se pasa cuando los ataques de ansiedad aparecen así, sobre todo por la mañana. Ese momento del día suele ser especialmente duro para muchas personas, y es lógico que recurras a la medicación si es lo que ahora mismo te permite calmarte y seguir funcionando. El alprazolam, bien pautado por tu médica, puede ayudar a bajar la intensidad de los síntomas, y en ese sentido está cumpliendo su función.
Dicho esto, es importante tener clara una idea para que no te genere falsas expectativas ni más angustia a largo plazo: la medicación actúa como una muleta. Mientras la tomas, los síntomas bajan; cuando se retira, si no se ha trabajado la raíz del problema, los ataques suelen volver. No porque estés peor, sino porque la causa de la ansiedad sigue ahí.
Los fármacos no “curan” la ansiedad, la contienen. Y eso puede ser muy necesario en ciertos momentos, pero no suele ser una solución definitiva por sí sola, especialmente cuando los ataques llevan tiempo apareciendo de forma recurrente.
Lo que realmente produce un cambio profundo y duradero es el trabajo terapéutico: entender qué está disparando esos ataques, cómo funciona tu ansiedad, qué papel juega tu cuerpo (especialmente por las mañanas), y aprender a manejar las sensaciones sin entrar en pánico. Cuando eso se trabaja bien, muchas personas consiguen reducir mucho los ataques e incluso prescindir de la medicación de forma gradual y segura, siempre con supervisión médica.
Desde mi experiencia como psicólogo, veo a menudo personas que llegan muy apoyadas en la medicación porque es lo único que les da alivio inmediato. Y no hay nada malo en eso. Pero también veo cómo, cuando aprenden a manejar la ansiedad de otra manera, dejan de sentirse dependientes de la pastilla para poder vivir tranquilos.
No se trata de quitar la medicación de golpe ni de elegir entre una cosa u otra. Se trata de usarla como apoyo temporal mientras se trabaja lo que de verdad te permitirá no vivir con miedo a los ataques. Y eso, aunque ahora cueste creerlo, es posible.
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Hola,llevo unos años con mucha ansiedad, episodios de desrealización, a veces bajones de azúcar y mi
Hola,llevo unos años con mucha ansiedad, episodios de desrealización, a veces bajones de azúcar y migrañas con aura por varias razones: dejé a mi ex pareja de la que estaba enamorada de 4 años por sus adicciones, mi abuela falleció hace poco repentinamente, mi padre le es infiel a mi madre con una compañera de mi trabajo y lo he pillado. Tengo pensamientos muy muy rumiantes, no puedo ni prestar atención en algunas cosas porque enseguida me pongo a pensar en 100 tonterías, sobrepienso una barbaridad, tengo pareja dos años y me ama con locura y me lo hace ver, pero por alguna razón yo pienso que sigue enamorado de su ex (la cual tiene pareja también) Estoy con tratamiento de Tryptizol al principio GENIAL pero vuelvo a tener los hábitos que tenía con ansiedad, nada me hace ilusión, vivo en automático y me siento perdida y triste…algún consejo?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Por lo que cuentas, parece que rn pocos años has acumulado ruptura dolorosa, duelo por tu abuela y un conflicto familiar muy fuerte. Eso es mucha carga emocional sostenida. Que tu sistema nervioso esté saturado es completamente normal.
Vamos a desgranarlo por temas:
1. Ansiedad, desrealización y rumiación
Los episodios de desrealización suelen aparecer cuando la ansiedad se dispara y el cerebro entra en modo protección. No es peligroso, pero es muy desagradable. La rumiación constante (“darle 100 vueltas a todo”) mantiene activado el sistema de alarma. Cuanto más intentas resolver mentalmente lo que te duele, más enganchada te quedas.
La desconfianza hacia tu pareja actual es muy posible que tenga más que ver con tu estado interno de inseguridad y pérdida reciente. Cuando estamos vulnerables, la mente busca amenazas incluso donde no las hay.
2. Migrañas y “bajones”
La ansiedad mantenida altera sueño, alimentación, tensión muscular y niveles de activación. Eso puede influir tanto en migrañas (sobre todo con aura) como en sensaciones de bajón. Aun así, conviene que estos síntomas físicos estén revisados por un médico para descartar causas orgánicas.
3. Sobre la medicación
El Tryptizol (amitriptilina) puede ayudar a estabilizar el estado de ánimo y reducir ansiedad o migrañas. Muchas personas notan una mejoría inicial, como te pasó a ti.
PERO, aquí viene algo muy importante: La medicación no modifica los patrones de pensamiento, ni la forma de gestionar el miedo, ni los hábitos que mantienen la ansiedad. Actúa como una especie de amortiguador mientras la tomas. Si durante ese tiempo no trabajas habilidades psicológicas nuevas, cuando el efecto se estabiliza o se retira la medicación (porque no puedes tomarla de por vida), los viejos patrones tienden a reaparecer.
No es que “no funcione”. Es que no es suficiente por sí sola, es un apoyo útil para momentos de ansiedad muy alta, nada más.
4. Qué sí marca la diferencia
Si quieres salir de ese “vivir en automático” y esa tristeza plana, la solución es claramente la terapia, porque te permitirá trabajar en varios frentes:
- Reducir la rumiación entrenando maneras de parar esos pensamientos repetitivos.
- Regular activación fisiológica (respiración, ejercicio estructurado, higiene del sueño).
- Procesar el duelo y la traición familiar (eso está muy cargado emocionalmente).
- Trabajar la inseguridad en pareja desde un enfoque más racional y menos ansioso.
- Recuperar actividades que generen sensación de dirección, no solo distracción.
5. Algo importante que quiero que tengas claro
Cuando una persona lleva años en ansiedad y rumiación, suele necesitar un trabajo estructurado para salir del bucle. La buena noticia es que la ansiedad es muy tratable cuando se aborda de forma activa y sistemática, no solo con medicación.
Si decides dar ese paso y empezar a trabajar en todo ello en terapia, verás como vas recuperando tu claridad, estabilidad y seguridad interna. No tienes por qué resignarte a vivir en automático.
Mucho ánimo. Lo que te pasa tiene explicación… y también tiene solución.
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Me Ise análisis de sangre general y un electro y todo me dió bien me diagnosticaron ansiedad pero ca
Me Ise análisis de sangre general y un electro y todo me dió bien me diagnosticaron ansiedad pero cada día me siento igual los síntomas físicos no se me quitan además tengo la sensación de algo atorado en mi esófago que caja lentamente no es todo el día pero casi siempre me pasa
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Si ya te han hecho analítica general y electrocardiograma y todo ha salido bien, y los profesionales te han dicho que el origen es ansiedad, es importante que entiendas algo: la ansiedad puede provocar síntomas físicos muy reales e intensos, incluso cuando no hay ninguna enfermedad orgánica detrás.
No son imaginarios. Son reales. Pero el origen es funcional, no estructural.
La sensación de “algo atorado en el esófago” es muy típica en cuadros de ansiedad. Se conoce como globo faríngeo: una sensación de nudo, presión o cuerpo extraño en la garganta que aparece o se intensifica cuando estamos tensos. No es peligroso, pero es muy molesto. Se produce por tensión muscular en la zona cervical y faríngea y por hipervigilancia corporal.
Aquí está la clave: Cuando notas el síntoma → te preocupas → lo analizas → lo compruebas → te preguntas “¿y si es algo grave?” → aumenta la activación → el músculo se tensa más → el síntoma crece.
Es un círculo. Y cuanto más pendiente estás del síntoma, más lo amplificas. El cerebro interpreta que es importante y lo mantiene en primer plano. Así que no dejas de darle vueltas una y otra vez, cada vez más preocupada.
Por eso muchas personas dicen: “Me dijeron que es ansiedad, pero yo me sigo sintiendo igual”.
Claro. Porque entender el diagnóstico no corta el patrón que lo mantiene. Para eso está el trabajo que hacemos los psicólogos en consulta, para trabajar sobre la ansiedad directamente y bajar esa sobreactivación física que genera esos síntomas.
Así que lo que realmente reduce estos síntomas no es seguir haciéndose pruebas, ni comprobar constantemente la garganta, ni buscar tranquilidad momentánea. Lo que funciona es:
- Dejar de monitorizar el síntoma.
- Reducir la preocupación anticipatoria.
- Aprender a tolerar la sensación sin intentar eliminarla.
- Regular la activación fisiológica de forma sistemática.
- Romper el hábito de hipervigilancia corporal.
Eso no se consigue solo con saber que “es ansiedad”. Se entrena en terapia psicológica. Porque la buena noticia es que estos síntomas tan molestos que comentas, cuando se abordan correctamente, suelen mejorar mucho.
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Siento que no puedo más, quiero a mi novio,llevamos 10 años pero cada vez tengo menos ganas de tener
Siento que no puedo más, quiero a mi novio,llevamos 10 años pero cada vez tengo menos ganas de tener relaciones con él, esto lo llevamos arrastrando ya mucho tiempo, cuanto más insiste y se queja de la falta de relaciones, menos me apetece a mi, he pasado de gustarme a verlo como una obligación , me siento fatal pues hasta fingo que quiero por miedo a las malas caras y sobre todo a que me deje y luego me siento fatal.Y muchas veces tengo que pensar en otras personas para poder excitarme. Siento que le estoy engañando y que debería cortar si ya no me atrae, pero por otra parte le quiero. Cuando pienso que me va a dejar entonces me vuelve a atraer.Y daría todo por que las cosas volviesen a ser como antes.Creo que me estoy volviendo loca.Y no soy capaz de tomar una decisión. Estoy en un estado de ansiedad continua.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Siento mucho que estés viviendo esto así, porque lo que describes es muy desgastante emocionalmente. Y quiero empezar quitándote una carga importante de encima: no te estás volviendo loca. Lo que te ocurre tiene mucho sentido cuando se mira con calma.
Lo que cuentas es un círculo muy frecuente en relaciones largas: cuanto más se vive el sexo desde la presión, la queja o el miedo a perder al otro, menos deseo aparece. El deseo no responde bien a la obligación ni al miedo; al contrario, suele apagarse. Por eso no es raro que hayas pasado de sentir ganas a vivirlo como una exigencia, y que eso te genere rechazo, culpa y ansiedad a la vez.
Fingir deseo para evitar conflictos o malas caras es algo que muchas personas hacen por amor y por miedo… pero tiene un coste muy alto para ti. Poco a poco deja de ser un espacio de conexión y pasa a ser algo que pesa, que se anticipa con tensión. Y entonces aparece la culpa, la sensación de estar engañando, el miedo a perderlo y, paradójicamente, cuando imaginas que te va a dejar, el deseo reaparece. No porque todo esté resuelto, sino porque el deseo vuelve cuando desaparece la presión.
Eso no significa que no lo quieras. Significa que ahora mismo tu sistema emocional está atrapado entre dos fuerzas muy fuertes: el amor y el apego por un lado, y la ansiedad y la obligación por otro. Y desde ahí es normal sentirse bloqueada, incapaz de decidir y en un estado de alerta casi constante.
Pensar en otras personas para excitarte tampoco te convierte en una mala pareja. Suele ser una señal de que tu mente está intentando escapar de la presión, no necesariamente de tu novio. El problema no es solo la atracción, sino el contexto emocional en el que se está dando la intimidad.
Algo importante: no tienes que tomar una decisión definitiva ahora mismo. Decidir desde la ansiedad casi siempre lleva a más dolor. Antes de preguntarte “¿sigo o corto?”, suele ser más útil preguntarte:
1. ¿Qué ha pasado con mi deseo a lo largo del tiempo?
2. ¿Cuánto de lo que siento tiene que ver con presión, miedo o culpa?
3. ¿Qué necesitaría yo para volver a sentirme libre dentro de la relación?
Este tipo de situaciones se pueden trabajar, y mucho. A veces en terapia individual, a veces también en terapia de pareja, no para forzar el deseo, sino para entenderlo, quitarle peso, reconstruir la intimidad y ayudarte a decidir sin miedo. Trabajo habitualmente con personas que llegan exactamente con esta mezcla de amor, culpa, ansiedad y bloqueo, y cuando se entiende el proceso, el alivio suele ser grande, incluso antes de tener todas las respuestas.
No estás fallando como pareja ni como persona. Estás pidiendo auxilio desde el cansancio. Y eso merece ser escuchado y acompañado, no juzgado.
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Hola buenos días. Me recetaron Lexatin por unas arritmias y ansiedad y he estado tomando 1 pastilla
Hola buenos días. Me recetaron Lexatin por unas arritmias y ansiedad y he estado tomando 1 pastilla al día por la noche de 1,5 durante 9 semanas.Hace unos días dejé de tomarlo por no tener más pastillas, en total llevo 5 noches sin tomarlo. Hoy me noto un poco nerviosa y con ansiedad, y he visto que no tenía que haberlo dejado así,sino de forma gradual. Me surge la duda de si puedo volver a introducirlo con dosis más baja o no. Gracias
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, gracias por explicarlo tan claro. Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad: lo que estás notando es coherente con haber dejado el Lexatin de golpe, no es que estés empeorando ni que “necesites” el fármaco para estar bien.
Después de casi 9 semanas tomándolo a diario, aunque sea una dosis baja, el cuerpo se acostumbra. Al retirarlo de forma brusca es muy habitual que aparezcan nerviosismo, inquietud, ansiedad o sensación de estar alterada, que es lo que describes. Esto se llama efecto de retirada y suele ser transitorio.
Ahora bien, sobre si volver a introducirlo o no: esto sí es importante hablarlo con el médico que te lo recetó. En algunos casos se decide no retomarlo y dejar que el organismo se reajuste solo; en otros, se pauta una dosis más baja durante poco tiempo para retirarlo de forma progresiva. Lo que no es recomendable es decidirlo por cuenta propia.
Dicho esto, hay algo clave que conviene señalar con claridad: la medicación no resuelve la ansiedad, solo amortigua los síntomas mientras se toma. Por eso muchas personas, al dejar el fármaco, sienten que la ansiedad “vuelve” o incluso aumenta, cuando en realidad el problema de base sigue ahí sin trabajar.
La ansiedad se mantiene por:
- Miedo a las sensaciones físicas
- Preocupación constante
- Hipervigilancia corporal
- Intentos de control que acaban aumentando el malestar
Y todo eso no se soluciona con benzodiacepinas, sino con un proceso terapéutico donde se aprende a relacionarse de otra manera con la ansiedad, a perderle el miedo y a recuperar la sensación de control real.
Por eso, más allá de cómo ajustes ahora la medicación con tu médico, lo verdaderamente importante es abordar la ansiedad con terapia psicológica. Es lo que evita que el problema se cronifique y que cada retirada de medicación se viva como un retroceso.
Mientras tanto, intenta no interpretar este nerviosismo como algo peligroso: es incómodo, pero no te va a pasar nada. Es una reacción del cuerpo que se puede trabajar y superar.
Si te sirve, trabajar estos procesos de ansiedad y retirada de medicación es algo muy habitual en consulta, y con el enfoque adecuado las personas suelen mejorar mucho más de lo que esperan.
Por favor consúltalo con tu médico y plantéate la terapia, verás como te ayuda.
Espero haberte ayudado a entender mejor lo que te está pasando.
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Si mi hijo no esta acontumbrado a conducir pero tiene el carnet y nos dice quiere ir el solo de viaj
Si mi hijo no esta acontumbrado a conducir pero tiene el carnet y nos dice quiere ir el solo de viaje ¿q me aconsejais no dejarle o que vaya el solo y ponerlo a prueba a ver como reacciona ante el peligro? Es un viaje de 2h
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Es una duda muy comprensible, porque ahí se mezclan la preocupación como padre/madre y la necesidad de que él vaya ganando autonomía.
Quizá lo primero sería aclarar qué significa exactamente “no estar acostumbrado a conducir”. No es lo mismo que apenas haya cogido el coche que que ya conduzca con cierta frecuencia, aunque solo sea en trayectos cortos.
Si ha hecho recorridos de media hora o una hora, se ha manejado bien, se ha sentido seguro y no ha tenido situaciones de bloqueo o despiste importantes, probablemente esté preparado para un viaje de dos horas, sobre todo si él mismo lo pide y se ve capaz. En ese caso, la confianza que le transmitáis también puede ayudarle mucho.
En cambio, si apenas ha conducido solo o no ha hecho trayectos más largos que unos pocos minutos, quizá lo más prudente sea ir de forma progresiva: que primero haga viajes algo más cortos, ver cómo se siente, cómo gestiona el cansancio, los imprevistos o la concentración, y a partir de ahí valorar el viaje más largo.
Más que “ponerlo a prueba”, suele ser más útil acompañarlo en ese proceso, ayudándole a evaluar sus propias sensaciones y límites. La autonomía se construye mejor cuando va unida a seguridad y a experiencias previas positivas, no desde el todo o nada.
En resumen: si ya tiene algo de experiencia y se siente seguro, el viaje puede ser razonable; si no, quizá convenga dar uno o dos pasos intermedios antes, para que cuando llegue a esas dos horas lo haga con más confianza y tranquilidad, tanto él como vosotros.
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Buenas, desde hace años siento que soy objeto de burlas por parte de otras personas. Esto empezó en
Buenas, desde hace años siento que soy objeto de burlas por parte de otras personas. Esto empezó en el instituto, donde me aislaba socialmente para evitar que me hicieran daño, y actualmente me sigue ocurriendo en el trabajo.
Algunos compañeros hacen comentarios sobre mi apariencia o me comparan con personas torpes, lo que me genera mucho malestar. Cuando esto sucede suelo quedarme bloqueado, no sé cómo responder y evito el conflicto.
Además, cuando tengo que interactuar con personas que previamente me han hecho comentarios ofensivos, me pongo muy nervioso, tartamudeo y siento dolor en el pecho, lo que creo que puede estar relacionado con ansiedad.
Me gustaría saber qué tipo de problema puede estar ocurriéndome y qué tipo de profesional o tratamiento sería el más adecuado para aprender a gestionar estas situaciones y mejorar mi bienestar emocional. Gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes no es solo “ser sensible” ni “no saber encajar bromas”. Es una experiencia repetida de burla, desvalorización y bloqueo, primero en una etapa muy vulnerable como fue el instituto y ahora en el trabajo. Cuando algo así se mantiene en el tiempo, deja huella.
Tiene mucho sentido que hoy te bloquees, que evites el conflicto y que tu cuerpo reaccione con nerviosismo intenso, tartamudeo o dolor en el pecho. No es que no sepas responder: tu sistema se activa como si estuvieras otra vez en una situación de amenaza, y en ese estado es muy difícil pensar con claridad o defenderte. Eso encaja muy bien con ansiedad social y con un aprendizaje previo de “si hablo, salgo perdiendo”.
Aquí hay algo importante: el problema no es que tú seas torpe socialmente, sino que has aprendido a protegerte retirándote, y esa estrategia, que en su momento te ayudó a sobrevivir, ahora te está limitando. Evitar, callar y aguantar reduce el conflicto a corto plazo, pero a largo plazo refuerza la inseguridad y deja la sensación de indefensión que describes.
En casos como el tuyo, el trabajo psicológico suele centrarse en varias áreas clave:
1. Habilidades sociales, no para cambiar quién eres, sino para que tengas recursos.
2. Asertividad, es decir, aprender a responder sin agresividad pero con firmeza.
3. Poner límites claros, incluso con frases sencillas y breves, que no buscan discutir sino marcar un “hasta aquí”.
4. Manejo de la ansiedad corporal, para que el bloqueo no te domine en el momento.
5. Y también trabajar la imagen que has ido construyendo de ti mismo a raíz de años de comentarios dañinos.
Desde mi experiencia como psicólogo, trabajo habitualmente con personas que han pasado por situaciones muy similares a la tuya. Al principio llegan con mucha inseguridad y miedo al conflicto, pero la mejoría suele ser notable cuando empiezan a entrenar estas habilidades y a entender lo que les pasa. No es algo inmediato, pero sí muy trabajable. La mayoría descubre que no necesitan convertirse en alguien extrovertido o dominante, solo aprender a ocupar su lugar sin sentirse en peligro.
Si estás buscando qué tipo de profesional o tratamiento, un psicólogo que trabaje ansiedad social, habilidades sociales y asertividad sería el más adecuado. Con el acompañamiento correcto, es posible dejar de vivir estas situaciones con tanto sufrimiento y recuperar sensación de control y seguridad.
Lo que te ocurre tiene explicación, y sobre todo, tiene solución. No estás condenado a sentirte así cada vez que interactúas con los demás. Y eso, aunque ahora cueste creerlo, se puede aprender y entrenar.
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Mi pareja, me fue infiel por 2 años. cuando descubrí lo sucedido insistió en que lo perdonará, estoy
Mi pareja, me fue infiel por 2 años. cuando descubrí lo sucedido insistió en que lo perdonará, estoy en ese proceso, sin embargo hay días que solo tengo muchas ganas de llorar, pero el se enoja y toma distancia, como si fuera algo malo o algo contra el cuando me siento así. No creo poder soportar mucho esta situación.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Siento mucho que estés viviendo algo así. Lo que cuentas es profundamente doloroso, y es importante decirlo sin rodeos: una infidelidad mantenida durante dos años no es una herida pequeña. Es una ruptura de confianza muy grande, y lo que te pasa ahora es una reacción esperable, no un fallo tuyo ni una exageración.
Perdonar —o intentar perdonar— no significa que el dolor desaparezca, ni que tengas que estar bien todo el tiempo. En procesos así es muy habitual que haya días en los que la tristeza aparece con fuerza, con ganas de llorar, con sensación de vacío o de desbordamiento. Eso no es atacar a tu pareja ni “sacarle cosas en cara”: es tu sistema emocional intentando digerir algo que fue muy traumático. Y es perfectamente normal que quieras hablar de ello con tu pareja: Tienes todo el derecho a querer aclarar la situación.
Por eso duele aún más que, cuando tú te vienes abajo, él se enfade o se distancie. Ese tipo de reacción suele generar un segundo daño: además de la infidelidad, aparece la sensación de que no hay espacio para tu dolor, de que tienes que controlarte para no molestar. Y así, poco a poco, una empieza a guardarse lo que siente… hasta que ya no puede más.
Quiero que tengas claro algo: tu tristeza no es algo malo ni algo contra él. Es una consecuencia directa de lo que ocurrió. Para que una relación pueda reconstruirse tras una infidelidad, no basta con pedir perdón o con “seguir adelante”; es necesario que la persona que falló pueda sostener el dolor del otro sin defenderse, sin enfadarse, sin huir. Si eso no está pasando, el proceso se vuelve muy duro y muy solitario para ti.
Que ahora pienses “no creo poder soportar mucho esta situación” es una señal importante. No significa que tengas que tomar una decisión inmediata, pero sí que algo así no puede sostenerse indefinidamente sin consecuencias para tu bienestar emocional.
En situaciones como esta, trabajar lo que te pasa con acompañamiento psicológico puede marcar una diferencia enorme. No para convencerte de quedarte ni de irte, sino para ayudarte a:
- Entender por qué duele tanto lo que duele.
- Recuperar un poco de estabilidad emocional.
- Y clarificar qué necesitas tú para poder seguir —o no— en esta relación sin romperte por dentro.
No deberías tener que elegir entre perdonar y anular tu dolor. Tu malestar tiene sentido, y merece ser escuchado y cuidado. Y eso, créeme, se puede trabajar en consulta.
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Soy una persona muy celosa con mis amigos, siento que me van a remplazar cuando los veo hablando con
Soy una persona muy celosa con mis amigos, siento que me van a remplazar cuando los veo hablando con otras personas, y por ello siento la necesidad de alejarme. Sé que es inseguridad, pero ¿qué puedo hacer? ¿Por qué soy así?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo primero es decirte algo importante: que te pase esto no te convierte en una mala persona, ni en alguien “tóxico” por definición. Lo que describes suele tener mucho más que ver con inseguridad y miedo a perder el vínculo que con celos en sí.
Cuando sientes que te van a reemplazar, normalmente no es porque tus amigos estén haciendo algo mal, sino porque dentro de ti se activan creencias dolorosas como: “no soy suficiente”, “si aparece alguien mejor, dejaré de importar”. Esas creencias generan miedo y ansiedad, y para protegerte de ese dolor aparece el impulso de alejarte antes de que te hagan daño. Es una estrategia de defensa, aunque a la larga te haga sentir más solo/a.
¿Por qué te puede estar ocurriendo esto? Ese tipo de creencias y respuestas autodefensivas suelen tener raíces en experiencias pasadas: vínculos donde hubo abandono, comparaciones, inestabilidad emocional o la sensación de que el cariño había que “ganárselo”. El problema no son tus amigos actuales, sino la herida que se activa en ti cuando ves que el vínculo no es exclusivo.
Respecto a qué puedes hacer para trabajarlo, te sugiero:
1. Aprender a detectar el pensamiento automático (“me van a reemplazar”) y no tomarlo como una verdad, sino como una señal de inseguridad.
2. No actuar inmediatamente desde el impulso de alejarte. Date tiempo; muchas veces la intensidad baja sola.
3. Trabajar tu autoestima relacional: entender que puedes ser querido/a sin competir y que el afecto no se pierde porque aparezcan otras personas.
4. Si hay confianza, expresar lo que sientes sin reproches, desde el “esto me pasa a mí”, no desde la acusación.
Aun así, este tipo de patrón es difícil de cambiar solo con fuerza de voluntad. El trabajo terapéutico es especialmente útil aquí, porque permite ir al origen del miedo, entender cómo se formó y construir una manera más segura de vincularte sin tener que aislarte para protegerte. En consulta he trabajado este tipo de inseguridad relacional muchas veces, y cuando se aborda bien, el alivio suele ser grande.
En cualquier caso, recuerda que no estás “estropeado/a”: estás reaccionando como aprendiste a hacerlo para no sufrir. La buena noticia es que eso se puede trabajar y transformar.
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Buenas tardes, hace poco me han diagnosticado con personalidad histérica, estoy preocupada porque ha
Buenas tardes, hace poco me han diagnosticado con personalidad histérica, estoy preocupada porque hay rasgos que se que tengo pero hay cosas que no estoy para nada de acuerdo.
por ejemplo se dice que son personas que necesitan atención, yo no es que necesiten atención, es solo que me gusta que me reconozcan mis logros y que me tomen en cuenta para ejercer actividades que necesiten apoyo.
No considero que soy manipuladora
Si soy dramática, eso su creo que si
Mis emociones son fuerte y a veces no las se controlar
exploto cuando me guardo mucho durante mucho tiempo
Suelo observar mucho a las personas y y no suelo equivoarme cuando persivo algo.. en fin son muchas cosas estoy buscando una segunda opinionRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Antes de nada, es comprensible que este diagnóstico te haya generado inquietud y muchas preguntas. Conviene recordar que un diagnóstico psicológico no es una sentencia ni una definición de quién eres, sino una hipótesis clínica, una forma orientativa de entender ciertas dificultades para poder abordarlas mejor.
También es importante aclarar algo: el término “personalidad histérica” no es una categoría actual ni oficial. Es un concepto antiguo que hoy en día ya no se utiliza en los manuales diagnósticos, porque resulta impreciso y puede ser estigmatizante. En las clasificaciones actuales (como el DSM-5), lo más cercano sería el llamado trastorno histriónico de la personalidad, pero incluso ahí hablamos de rasgos, no de una etiqueta rígida que describa a una persona en su totalidad.
Los diagnósticos, cuando se usan bien, se basan en patrones generales, no en descripciones exactas de cada individuo. Por eso es totalmente normal que reconozcas algunos aspectos y otros no tengan nada que ver contigo. No todas las personas presentan los mismos rasgos ni con la misma intensidad.
Por ejemplo, desear que se reconozcan tus logros o que se te tenga en cuenta no implica una necesidad patológica de atención; es una necesidad humana básica. Y tener emociones intensas o expresarlas con fuerza no te convierte automáticamente en una persona manipuladora. En muchas ocasiones se trata más bien de dificultades en la regulación emocional, sobre todo cuando se acumulan tensiones durante mucho tiempo.
Otro punto clave es cómo se ha llegado a ese diagnóstico. Para que tenga verdadero valor clínico, debería surgir de un proceso de evaluación serio, que incluya entrevistas en profundidad y, en muchos casos, pruebas específicas. Una impresión rápida o un comentario aislado —especialmente si no proviene de una evaluación formal— no es suficiente para definir algo tan complejo.
Más allá de la etiqueta, lo verdaderamente importante es entender tu experiencia emocional, tus relaciones y tus modos de reaccionar, y eso suele explorarse mejor dentro de un proceso terapéutico, donde no se trata de encajar a la persona en un diagnóstico, sino de ayudarla a comprenderse y a desarrollar recursos propios.
Si estás buscando una segunda opinión o un espacio donde revisar todo esto con calma y sin juicios, trabajar estos temas en terapia puede ser un paso muy valioso, y desde ahí se pueden aclarar muchas de las dudas que ahora mismo te generan malestar.
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Hola, llevo 1 año con mi pareja. Comenzamos la relación cuando él terminó una relación de 12 años. É
Hola, llevo 1 año con mi pareja. Comenzamos la relación cuando él terminó una relación de 12 años. Él conoce a toda mi familia y amigos. Yo a nadie de los suyos. Le dije que por el duelo de separación entendía que no me presentara a su familia aún, pero ya ha pasado un año y él aún no me quiere presentar. No sé si el tiempo es el prudente, pero me molesta que me siga manteniendo escondida. Tengo 33 y él 36, le digo que no soy una adolescente como para que me mantenga oculta, al punto de que si sale de vacaciones con su familia me llama por videollamada (estando solo) y me corta cuando se le acerca alguien. Entiendo que a lo mejor no me quiera presentar y respeto si su familia no está dispuesta a conocer a alguien nuevo, pero me molesta que al menos no les cuente que tiene pareja. Me duele que me mantenga escondida…
De su relación con su ex no me cuenta nada. Sé, porque le pregunto, que aun mantiene contacto con ella (en modalidad de chat archivado) y se ve seguido con sus ex cuñados, ya que creó fuertes lazos. Lo entiendo, pero simplemente me molesta y duele.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sentirte “escondida” en una relación no es una inseguridad exagerada, es una señal emocional importante de que algo no está encajando para ti.
Es comprensible que al inicio hayas sido empática con su proceso de separación, sobre todo viniendo de una relación tan larga. Eso habla bien de ti y de tu capacidad de comprender. Pero también es muy importante decir algo con claridad: un año es tiempo suficiente como para que, al menos, exista un reconocimiento básico de la relación en su entorno, aunque él aún esté elaborando su duelo o tenga miedos.
Que tú conozcas a toda su vida y él no te incluya en la suya crea una relación desequilibrada. No se trata solo de “presentarte a la familia”, sino de lo que eso simboliza: ocupar un lugar, existir públicamente como pareja, no tener que esconder llamadas, no sentir que molestas. A los 33 años, como bien dices, no es una demanda infantil; es una necesidad adulta de respeto y de proyecto.
El comportamiento que describes —cortar videollamadas, llamar solo cuando está solo, no decir siquiera que tiene pareja— suele generar mucha confusión y desgaste emocional. Aunque él no lo haga con mala intención, el efecto que tiene en ti es real: duele, mina la autoestima y hace que una se pregunte constantemente si está pidiendo demasiado.
Respecto a su pasado, es normal que mantenga vínculos si fueron significativos, y que una relación de 12 años deje huella. Pero cuando el pasado ocupa un lugar tan grande que el presente no puede mostrarse, es legítimo preguntarse si emocionalmente está disponible para una nueva relación en igualdad de condiciones.
Aquí hay algo clave: tú no estás pidiendo que él haga algo para tranquilizar una inseguridad tuya, estás pidiendo coherencia entre el vínculo que tienen y el lugar que ocupas. Y eso es una conversación importante. No desde el reproche, sino desde la claridad: qué necesitas tú para seguir en esta relación y qué no estás dispuesta a seguir tolerando.
A veces amar y comprender no es suficiente si el otro no puede (o no quiere) dar el paso que el vínculo requiere. Poder escuchar eso sin culparte es fundamental.
Si esta situación te está generando dolor sostenido, hablarlo con un psicólogo puede ayudarte a ordenar lo que sientes, a poner límites desde un lugar más firme y a decidir qué es lo que necesitas para sentirte tranquila y valorada. No para forzar decisiones, sino para no perderte a ti en la espera.
Tu malestar tiene sentido. Y mereces una relación en la que no tengas que esconderte para existir.
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Falleció el padre de mi pareja en agosto y a la semana él empezó a salir de fiesta para olvidar. No
Falleció el padre de mi pareja en agosto y a la semana él empezó a salir de fiesta para olvidar. No se apoyo en mi en su duelo.En octubre me dijo que necesitaba estar solo, que quería salir y hacer muchas cosas conmigo y sin mi.le dije que necesitaba ayuda de terapia pero no iba.ahora lo he pillado con una amante y por sus acciones y hechos he visto que ha sido desde la semana siguiente a morir su padre. Él con sangre fría me lo niega y no sabía cómo decirme que me fuera de casa. Estoy destrozada y solo veo que lo del duelo del padre eran excusas.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Siento mucho lo que estás viviendo. De verdad. Lo que cuentas duele en varios niveles a la vez: por la pérdida, por el engaño y por la forma tan fría en que te han tratado. Es normal que estés destrozada; no es que seas débil, es que lo que ha pasado es profundamente desorganizador para cualquiera.
Es importante decirte algo con mucha claridad, porque cuando una está así tiende a dudar de su propia lectura: el duelo no justifica la traición ni el maltrato emocional. El dolor por la muerte de un padre puede explicar desorientación, evitación o conductas de huida, pero no convierte en excusable mentir, engañar, sostener una doble vida ni negar la realidad con frialdad. Eso ya no es duelo: son decisiones.
Que él no se apoyara en ti, que se refugiara en la fiesta, que rechazara la ayuda y que mantuviera una relación paralela desde el inicio, mientras tú intentabas entender y sostener… eso deja una herida muy profunda. No solo por la infidelidad, sino por la invalidación: que ahora te quedes con la sensación de “¿todo fue una excusa?” es muy comprensible, porque sus actos no fueron coherentes con alguien que está cuidando un vínculo.
También quiero señalar algo delicado pero importante: cuando alguien atraviesa un duelo y actúa así, no significa que no sufra, pero sí muestra que no tiene recursos emocionales sanos para vincularse, y que en lugar de responsabilizarse de su dolor lo ha puesto sobre tus hombros. Negarlo “con sangre fría” y no asumir su conducta es especialmente dañino, porque te deja sola con preguntas y con culpa que no te pertenece.
Ahora mismo lo más importante no es entenderle a él, sino cuidarte tú. Lo que has vivido es una mezcla de pérdida, ruptura traumática y traición. Eso necesita tiempo, apoyo y un espacio donde puedas ordenar lo ocurrido sin justificarlo ni minimizarlo.
Buscar ayuda psicológica en este momento no es un signo de que “no puedes sola”, sino una forma de protegerte. Trabajar este golpe con alguien que te ayude a recuperar el suelo emocional, a reconstruir la confianza en tu criterio y a cerrar esta historia sin quedarte atrapada en la confusión es clave para que el dolor no se cronifique.
No estás exagerando, no estás viendo cosas donde no las hay y no eres responsable de lo que él eligió hacer. Lo que sientes tiene sentido. Y aunque ahora todo parezca roto, esto también puede ser el comienzo de una etapa donde vuelvas a ponerte en el centro.
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Si tomo clonazepam y todavía no lo puedo dejar porque no estoy estable q tiempo necesito tomarlo? O
Si tomo clonazepam y todavía no lo puedo dejar porque no estoy estable q tiempo necesito tomarlo? O debo hacer reducción poco a poco y probar con un antidepresivo q sirva para la anciedad y cree tolerancia ni adicción?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
El clonazepam es un ansiolítico que puede ser muy útil como apoyo puntual cuando la ansiedad es muy intensa y desborda, pero no está pensado como solución a largo plazo. Con el tiempo puede generar tolerancia y dependencia, lo que hace que cada vez ayude menos y cueste más retirarlo. Por eso, no conviene dejarlo de golpe, sino reducirlo siempre de forma progresiva y supervisada.
Aquí hay dos ideas importantes:
1. Esto debe decidirse siempre con el psiquiatra que lo recetó: La pauta, el tiempo y la reducción dependen de la dosis, del tiempo que lleves tomándolo y de cómo estés tú. No es seguro hacerlo por tu cuenta, aunque tengas la sensación de “ya debería dejarlo”.
2. La medicación no es la solución de fondo, es una muleta temporal: Puede ayudar a bajar el volumen de la ansiedad, pero no cambia las causas, ni las formas en las que tu cuerpo y tu mente reaccionan al miedo. Eso es lo que realmente se trabaja en terapia psicológica.
En muchos casos, cuando la ansiedad es persistente, el psiquiatra puede valorar un antidepresivo con efecto ansiolítico (como los ISRS), que no generan adicción y permiten ir retirando poco a poco las benzodiacepinas. Pero incluso ahí, el medicamento no sustituye al trabajo psicológico: sin aprender a regular la ansiedad, el malestar suele reaparecer tarde o temprano.
Desde la terapia se trabaja precisamente para que no necesites depender del fármaco: entender qué activa tu ansiedad, dejar de luchar contra los síntomas, recuperar sensación de control y seguridad interna, y volver a hacer vida sin estar pendiente del miedo. Cuando eso se va consolidando, la retirada del clonazepam suele ser mucho más llevadera.
Si te sirve, muchos pacientes con ansiedad consiguen estabilizarse combinando durante un tiempo seguimiento psiquiátrico + terapia psicológica, y luego ir soltando la medicación con más tranquilidad. No es una carrera, es un proceso.
Si quieres, ese trabajo psicológico se puede hacer de forma muy concreta y adaptada a tu caso. Y, por supuesto, siempre coordinado con el médico que lleva la medicación.
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Buenas noches. Tengo una duda. No sé si es algo habitual, pero cuando alguien me regaña, me alza
Buenas noches.
Tengo una duda. No sé si es algo habitual, pero cuando alguien me regaña, me alza la voz o me hace quedar mal delante de los otros —especialmente cuando me llaman la atención—, se me llenan los ojos de lágrimas, se me quiebra la voz y siento un nudo en la garganta; en otras palabras, me dan ganas de llorar.
Esto también me ocurre a la hora de defenderme de una pelea que me da rabia.
Además, quisiera saber si es normal que no me agrade recibir muestras de afecto ni contacto físico por parte de mis padres, aunque con otras personas no me ocurre lo mismo. También noto que, por alguna razón, en el entorno familiar no me gusta hablar: permanezco en silencio casi todo el tiempo, y cuando digo “todo el tiempo” es literal. Si me preguntan algo, suelo responder con señas o simplemente digo “no sé” para evitar hablar. No es que no quiera a mis padres ni que sienta rechazo hacia ellos; simplemente actúo así de manera automática.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Cuando alguien te regaña, te expone delante de otros o alza la voz, lo que aparece en ti no es debilidad, sino una respuesta emocional automática de activación. A muchas personas les ocurre: el cuerpo entra en modo amenaza, la garganta se cierra, la voz tiembla, los ojos se llenan de lágrimas… No es que “quieras llorar”, es que tu sistema nervioso se desborda. Y lo mismo pasa cuando intentas defenderte con rabia: la emoción es intensa, pero no encuentra una vía clara de salida, así que se convierte en llanto o bloqueo. Esto suele estar muy relacionado con historias donde expresar enfado, defenderse o equivocarse no era del todo seguro emocionalmente.
Respecto al contacto físico y las muestras de afecto con tus padres, también es importante normalizarlo: no todo rechazo al contacto implica falta de amor. A veces el cuerpo marca distancia no porque no quiera a alguien, sino porque en ese vínculo concreto hay tensión, incomodidad emocional, o una sensación antigua de no sentirse del todo visto, escuchado o comprendido. Que con otras personas sí te sientas cómodo con el afecto indica que no es un problema tuyo, sino algo específico de la dinámica familiar.
El silencio en casa, responder con gestos o con un “no sé”, suele ser una forma de protección. No hablar evita exponerte, evita conflictos, evita emociones difíciles. Es una estrategia que el cuerpo aprendió en algún momento y que ahora aparece de manera automática, sin que tú lo decidas conscientemente. Por eso dices algo muy importante: no es que no los quiera, es que te pasa.
Todo esto apunta a un patrón de hipersensibilidad emocional en contextos de autoridad o familia, junto con una inhibición de la expresión emocional. No es un defecto de carácter ni una rareza: es algo que se puede trabajar muy bien en terapia.
La terapia psicológica ayuda precisamente a:
- Regular esa respuesta de llanto y bloqueo.
- Aprender a defenderte sin que el cuerpo se venga abajo.
- Entender qué ocurre en el vínculo familiar y por qué ahí te apagas.
- Recuperar tu voz sin sentir peligro emocional.
He trabajado con muchas personas a las que les pasaba exactamente esto, y cuando se comprende el origen y se entrenan nuevas formas de responder, el cambio suele ser profundo y muy liberador. No se trata de “forzarte a hablar” o “aguantarte”, sino de hacer que tu sistema nervioso deje de vivir esas situaciones como una amenaza.
Si en algún momento te planteas trabajarlo, hacerlo con un psicólogo puede marcar una diferencia enorme en cómo te sientes contigo y en tus relaciones.
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Mi hijo se ha estado medicando solo con trankimasin, que creó ahora tiene una dependencia y se alter
Mi hijo se ha estado medicando solo con trankimasin, que creó ahora tiene una dependencia y se altera cuando toma se pone de mal humor y a veces agresivo,que debo de hacer para que deje de tomar
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Entiendo mucho tu preocupación. Lo que describes no es una situación menor, y es importante abordarla con calma pero con firmeza, sin entrar en luchas de poder que puedan empeorar las cosas.
El Trankimazin (alprazolam) es una benzodiacepina y no debería tomarse nunca sin supervisión médica, ni mucho menos de forma mantenida. Cuando se usa así, puede generar dependencia, cambios de humor, irritabilidad, reacciones agresivas, dificultad para regular las emociones y, paradójicamente, más ansiedad. Muchas familias se alarman justo por lo que tú estás viendo ahora.
Dicho esto, algo muy importante: no debe dejarlo de golpe por su cuenta. La retirada brusca puede provocar un rebote fuerte de ansiedad, insomnio, irritabilidad intensa e incluso síntomas físicos importantes. Por eso, el primer paso no es prohibir ni confrontar, sino asegurar una retirada segura y acompañada.
¿Qué puedes hacer ahora?
Lo más recomendable es que acuda cuanto antes a un médico o psiquiatra, explique exactamente cuánto tiempo lleva tomándolo, en qué dosis y con qué frecuencia. Si hay dependencia, el profesional pautará una reducción progresiva, que es la forma segura de hacerlo.
Al mismo tiempo, sería muy importante que tenga apoyo psicológico. Muchas personas recurren al alprazolam para calmar algo que no saben gestionar de otra manera: ansiedad, angustia, insomnio, bloqueo emocional… La medicación puede aliviar momentáneamente, pero no enseña a regular lo que pasa por dentro, y por eso el problema vuelve y se cronifica.
Como madre/padre, tu papel es clave: intenta hablar con él desde la preocupación, no desde el reproche. Algo como: “No te juzgo, pero me preocupa verte así y creo que necesitamos ayuda profesional para que estés mejor”. Evitar acusaciones suele facilitar que acepte ayuda.
Si notas conductas agresivas, cambios bruscos de carácter o consumo cada vez mayor, eso no significa que “él sea así”, sino que la sustancia está alterando su regulación emocional. Cuanto antes se intervenga, mejor pronóstico hay.
La buena noticia es que esto tiene solución, pero pasa por tres pilares: supervisión médica, retirada progresiva y trabajo psicológico. En terapia se aprende a manejar la ansiedad y el malestar sin depender de una pastilla, y ahí es donde de verdad se recupera el control.
Si lo necesitáis, un psicólogo habituado a trabajar con ansiedad y dependencia de benzodiacepinas puede ayudar tanto a tu hijo como a orientarte a ti en cómo acompañarlo sin desgastarte ni empeorar el conflicto.
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Hola tengo una duda la mayoria de veces me pasa que siento que los demas me miran mal me miran con s
Hola tengo una duda la mayoria de veces me pasa que siento que los demas me miran mal me miran con superioridad como si yo no fuera igual y no tuviera la misma capacidad que el resto lo cual que hace sentir muy mal y paso horas preguntandome que esta mal conmigo pero recuerdo estar en un evento donde recuerdo si no me falla la memoria que desde que entre hasta que sali sentia que la gente que estaba ahi me miraban mal hasta que vi un video mio y nadie lo hacia desde ahi ya no confio en mi percepcion sobre miradas o esas cosas y he leido que puede ser ansiedad social o cosas que uno ve y no están ahi son percepciones erroneas pero ya no se que es verdad y que no y he leido s9bre estar en el predente y digo bueno si nadie me ha hecho saber explicitamente menos tal vez solo son cosas mias pero esto me afecta mucho hasta el punto de querer aislarme y entrar en ansiedad cuando tengo que estar con personas incluso me pasa con personas conocidas o de mi propia familia pero ya no se que pendar pienso mucho y si si es asi si pasa asi o si no pasa pero he leido algo de que si no hay pruebas no debo malgastar mi tiempo en algo que no se por eso leo de vivir en el presente no lo se acpetar la incertidumbre hasta que pasa asi es pero ya no se que pensar aveces seinto que me estoy volviendo loca pero siento que si reacciono desde el enojo las personas me tacharan de loca que no me miran asi lo que me desconcierta un poco es que no me pasa con todas las personas y dudo si existen personas que en relaidad si me miran asi solo que yo no le presto atención y asi pero no se todo el tiempo me siento como si no hago nada por mi pienso tal vez me veo super mal hablando fisicamente por eso me tratan asi y solo digo no pasa nada pero no hago nada por mi para mejorar porque siempre estoy diciendo que son cosas mios problemas mentales o asi cosa que ya me han dicho que tengo pero no se para mi es muy dificil funcionar asi quisiera saber que procede en estos casos como se si esto que me pasa es real o no ya que incluso lei algo sw un paicologo de google decia que es psicologo que hay personas que siempre piensan que las miran mal cuando no es asi que estan paranoicos p3nsnado mal de los demas en vez de vivir su vida pero ya no se aveces me pregunto si mis amistadea son sinceras o cosas asi me afecta demasiado esto que me pasa
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es profundamente angustiante, y quiero empezar diciéndote algo con claridad: no estás perdiendo la cabeza. Lo que te ocurre encaja muy bien con cuadros de ansiedad social y de hipervigilancia, donde la mente se vuelve experta en buscar señales de juicio, rechazo o superioridad en los demás… incluso cuando esas señales no están realmente ahí.
El episodio que cuentas del evento es muy revelador: tú sentías con absoluta certeza que te miraban mal, y después el vídeo mostró otra cosa. Eso no significa que te lo “inventaras”, sino que tu sistema de alarma emocional estaba activado, interpretando la realidad desde el miedo. Cuando esto pasa, el cuerpo reacciona como si el peligro fuera real, y por eso se vive con tanta intensidad.
El problema de fondo no es tanto si las miradas son reales o no, sino que has dejado de confiar en tu propia percepción, y eso genera un bucle muy desgastante: analizar, dudar, compararte, preguntarte qué está mal en ti, revisar cada gesto… hasta el punto de querer aislarte para no sufrir más. Eso cansa, agota y hace que cualquier interacción social se viva como una amenaza.
También es muy significativo que no te ocurra con todo el mundo ni todo el tiempo. Eso nos dice que no hay “algo mal en ti”, sino que hay determinados contextos o estados emocionales que activan esa lectura amenazante de los demás. Y cuando la ansiedad toma el mando, la mente se vuelve implacable contigo.
Intentar resolverlo solo desde la lógica (“si no hay pruebas no debería pensar en esto”, “voy a vivir en el presente”) suele frustrar mucho, porque la ansiedad no se calma con razonamientos, sino aprendiendo a relacionarte de otra manera con esas sensaciones y pensamientos. No se trata de convencerte de que todo es mentira, sino de que puedas dejar de vivir atrapada en el juicio constante hacia ti misma.
Por eso aquí quiero ser claro y honesto: la terapia psicológica es, con diferencia, la mejor vía para que esto mejore de verdad. No para “corregirte”, sino para ayudarte a desactivar ese sistema de alerta, trabajar la ansiedad social, la autocrítica y recuperar confianza en ti. Es algo que, bien abordado, suele mejorar mucho.
Te lo digo también desde la experiencia clínica: he trabajado con muchas personas que vivían exactamente este tipo de miedo, duda y aislamiento, y cuando aprenden a entender lo que les pasa y a manejarlo de otra forma, su vida social y emocional cambia de manera muy notable. Dejan de estar pendientes de las miradas, de juzgarse tanto y vuelven a sentirse más libres.
No tienes que seguir sosteniendo esto sola. Pedir ayuda aquí no es exagerar ni rendirse; es darte la oportunidad de vivir con menos miedo y más calma. Y eso, de verdad, es posible.
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