Preguntas de pacientes (297)
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¿una personalidad histriónica puede tener rasgos evitativos o usar de manera frecuente el aislamient
¿una personalidad histriónica puede tener rasgos evitativos o usar de manera frecuente el aislamiento como mecanismo de defensa al comunicarse?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, puede ocurrir, y además no es tan contradictorio como a veces parece.
Aunque solemos describir los estilos de personalidad con etiquetas separadas (histriónico, evitativo, dependiente, etc.), en la práctica las personas no funcionan por “cajones estancos”. Una misma persona puede mostrar rasgos de distintos estilos según el momento vital, el nivel de seguridad interna o el tipo de vínculo en el que se encuentre.
En el caso concreto que planteas:
una persona con rasgos histriónicos suele tener una fuerte necesidad de validación, de ser vista, sentida y reconocida emocionalmente. Pero cuando esa necesidad no es satisfecha, se vive como rechazo o desconfirmación, y ahí pueden aparecer mecanismos defensivos que, en apariencia, son justo lo opuesto.
El aislamiento o la evitación pueden funcionar entonces como una defensa:
- “Si no me miran / no me validan / no me responden como necesito, me retiro”.
- “Prefiero desaparecer antes que sentirme ignorada o poco importante”.
No es un aislamiento frío o indiferente (más típico de otros estilos), sino un retiro cargado de emoción, muchas veces acompañado de fantasías de que el otro “se dé cuenta”, “me eche de menos” o “entienda lo que ha hecho”. En ese sentido, el aislamiento sigue siendo una forma de comunicación, aunque sea indirecta.
Además, cuando hay inseguridad profunda o miedo al rechazo, los rasgos evitativos pueden intensificarse mucho: se evita exponerse porque exponerse duele. Y eso puede convivir perfectamente con una estructura histriónica de base.
Así que la respuesta corta sería: Sí, una personalidad con rasgos histriónicos puede presentar conductas evitativas y usar el aislamiento como mecanismo defensivo, especialmente cuando se siente herida, no validada o emocionalmente desbordada.
Por eso, más que fijarse en la etiqueta, suele ser mucho más útil preguntarse:
¿Qué necesidad está intentando proteger o expresar esa conducta?
Ahí es donde el trabajo terapéutico realmente aporta claridad.
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Saludos soy un joven que recien cumplio los 20 años, sinceramente me siento incapaz de hacer cualqui
Saludos soy un joven que recien cumplio los 20 años, sinceramente me siento incapaz de hacer cualquier cosa, me tengo de esforzar mucho en hacer cualquier cosa. Ya sea intentar cumplir mi hobby artistico de modelador 3d, aprender mas ingles, hacer ejericicio y etc o estudiar o trabajar. Llevo años sufriendo de ansiedad, siendo diagnosticada oficialmente a los 17 años, no me han diagnosticado depresion mi actual psicologa, pero siento que me cuesta mucho avanzar en la vida soy una persona autista, tengo un grado muy leve de autismo (me han llegado a decir que no se nota). Y solamente escribo por que no tengo apoyo de mis padres tampoco ellos tambien estan psicologicamente en muy mal estado asi que no puedo contar con ellos y la psicologa que voy de la seguridad social solo puedo ir 1 vez al mes a verla, queria ver como pueden aconsejarme, estoy cansando de estar años sintiendome como un fracasado
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Se nota que llevas mucho tiempo esforzándote y que estás cansado de sentir que, hagas lo que hagas, todo te cuesta el doble. Eso desgasta muchísimo, y no tiene nada que ver con ser un fracasado.
Voy a ir por partes, con calma.
Primero: lo que cuentas encaja mucho más con agotamiento emocional y ansiedad crónica que con falta de capacidad o de interés. Cuando alguien lleva años en tensión, con autoexigencia, inseguridad y poca red de apoyo, el sistema se “aplana”: todo cuesta, incluso lo que te gusta. No porque no valgas o no tengas talento (claramente lo tienes, solo por lo que mencionas), sino porque no hay energía psicológica. Eso puede parecer depresión, aunque no siempre cumpla criterios clínicos claros, y aun así duele igual.
Sobre el autismo leve: que “no se note” no significa que no influya. Muchas personas en el espectro pasan años sobreesforzándose para encajar, autorregulándose solas, sin apoyos reales. Ese sobreesfuerzo continuo pasa factura, sobre todo a tu edad, cuando se espera que “arranques” en la vida. No hay nada defectuoso en ti por ir más lento o necesitar otra forma de avanzar.
Respecto a la psicóloga de la seguridad social: es importante decirlo claro.
Los profesionales de la pública son buenos profesionales, pero el sistema está muy saturado. Una sesión al mes de 30 minutos es mejor que nada, pero no permite hacer un trabajo terapéutico profundo, especialmente con ansiedad mantenida, autoestima dañada y sensación de estancamiento vital. Lo ideal, cuando se puede, es una terapia semanal de una hora, porque ahí sí se puede sostener el proceso, trabajar objetivos, bloqueos y darte herramientas reales. Entiendo perfectamente que eso no siempre es posible por dinero, y no es un fallo tuyo.
Aun así, hay cosas que puedes hacer:
1. Habla con tu psicóloga de la seguridad social tal como lo has escrito aquí, sin suavizarlo. Dile que te sientes fracasado, bloqueado, sin apoyo familiar y muy solo. A veces eso permite que prioricen o ajusten el enfoque.
2. Si estás estudiando o has estudiado recientemente, muchas universidades y centros educativos tienen servicios psicológicos gratuitos o muy económicos. Merece la pena preguntar.
3. Busca asociaciones o recursos relacionados con el Trastorno del Espectro Autista en tu zona. Aunque tu grado sea leve, suelen ofrecer orientación, grupos, acompañamiento o derivaciones a recursos accesibles. No tienes que hacerlo solo.
4. Intenta hablar con algún amigo o amiga cercana, no para que te solucionen nada, sino para no llevar todo esto en silencio. No necesitas consejos, solo no estar solo con tu dolor.
5. Si hay algún familiar (no necesariamente tus padres) que veas un poco más estable o disponible, plantéate apoyarte ahí.
Sobre tus padres: entiendo que ahora los veas como una pared. Aun así, si puedes, prueba a decir algo muy concreto y sencillo, por ejemplo: “No estoy bien y necesito ayuda psicológica de verdad”. No para discutir, no para convencer. A veces, incluso padres muy tocados reaccionan mejor de lo que esperamos cuando el mensaje es claro. Y si no responden, eso no invalida tu necesidad.
Y algo importante: ahora mismo no necesitas “motivarte más” ni exigirte avanzar. Necesitas contención, apoyo y pasos muy pequeños. Por ejemplo:
- En lugar de enfrentarte a la tarea de “retomar el 3D” todo de golpe, haz pequeñas cosas que te sean fáciles y divertidas: abrir el programa y trastea un rato, prueba un par de cosas... Sin presión por tener que pasar horas haciendo algo, simplemente por divertirte un rato y recuperar ese hobby.
- Algo similar con el ejercicio: Muchas veces nos echa muy para atrás el pensar en ir una hora al gimnasio y por eso no hacemos nada. Plantéatelo como ir un rato, o hacer unas flexiones en casa o simplemente salir a caminar o trotar 10 minutos. De esa manera podrás empezar a construir el hábito dando pasos sencillos y mucho más fáciles de cumplir.
- Lo mismo con el inglés: si te da pereza ponerte a estudiar, mírate un vídeo corto que te guste. O una película o serie en versión original con subtítulos en inglés.
Por último, quiero que te quedes con esto: tener 20 años y sentirte perdido, cansado y sin apoyo no te define, describe una situación. Y las situaciones cambian, sobre todo cuando empiezan a sostenerse con ayuda real. Pedir orientación como lo estás haciendo ahora no es rendirse: es empezar a cuidarte.
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Hola,soy un chico de 41 años,practicamente solo salgo de casa por las mañanas para salir a caminar u
Hola,soy un chico de 41 años,practicamente solo salgo de casa por las mañanas para salir a caminar un par de horas,soy una persona sana,y tengo un gran problema..cuando voy por la calle y veo a gente de frente a lo lejos,que se van acercando no se a donde mirar,es como si entrase en pánico,ansiedad,angustia incluso a veces que me dan como pequeños mareos.tengo la sensación que todo el mundo me mira.una de las cosas que más me afecta es que me doy cuenta que esas personas con las que me cruzo al verme en ese estado,se ponen nerviosas y miran hacia otro lado,esto ocurre con practicamente todas las personas cuando voy por la calle,a veces no quiero salir porque lo paso muy mal..he leido que hay que exponerse gradualmente,pero yo lo hago salgo todos los dias y aún asi esos ataques de pánicos,ansiedad o no se como llamar esa sensación siempre se manifiesta..como puedo calmar esto que me ocurre? ojalá me puedan recomendar algunas pautas.muchas gracias y un cordial saludo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo primero que quiero decirte es que lo que describes es muy angustiante, pero tiene sentido desde el punto de vista de la ansiedad y no significa que estés “haciendo algo mal” ni que no tenga solución.
Por lo que cuentas, no se trata solo de miedo a salir, sino de una hiperconciencia de ti mismo cuando te cruzas con otras personas: dónde mirar, cómo te ven, qué pensarán… En ese momento tu atención se va completamente hacia dentro, tu cuerpo entra en alerta y aparecen las sensaciones físicas (ansiedad, mareo, angustia). A partir de ahí se genera un círculo muy potente: notas el malestar → piensas que los demás lo notan → eso aumenta aún más la ansiedad. Es una reacción muy típica en personas que experimentan cierta ansiedad social.
Es importante aclarar algo que suele generar mucha confusión: exponerse no es solo “hacerlo muchas veces”. Salir todos los días es valiente y dice mucho de ti, pero si durante la exposición tu mente sigue centrada en vigilarte, controlar síntomas o comprobar reacciones de los demás, el sistema nervioso no aprende que la situación es segura. Por eso puedes exponerte mucho y aun así sentir que no hay mejoría.
Algunas pautas que pueden ayudarte:
1. Deja de luchar contra las sensaciones. Intentar “que no se note”, “no marearme” o “no ponerme nervioso” suele intensificar justo eso que quieres evitar. El objetivo no es estar tranquilo, sino permitir que la ansiedad esté ahí sin responderle con miedo.
2. Entrena la atención hacia fuera, no hacia dentro. Por ejemplo, mientras caminas, describe mentalmente lo que ves a tu alrededor (colores, edificios, sonidos), aunque la ansiedad esté presente.
3. Normaliza la mirada: no hay una forma “correcta” de mirar al cruzarse con alguien. Puedes mirar al frente, al entorno o a la persona brevemente. El problema no es la mirada, sino la interpretación que haces de lo que ocurre.
4. Recuerda que las personas suelen reaccionar más a tu lenguaje corporal que a lo que tú sientes por dentro, y muchas veces interpretamos como “me miran raro” algo que en realidad es neutro.
Dicho esto, cuando este tipo de ansiedad lleva tiempo instalada y condiciona tanto la vida diaria, trabajarla en terapia suele ser clave. No solo para exponerse, sino para entender qué mantiene el problema y aprender a relacionarte de otra forma con esas sensaciones. Con el enfoque adecuado, este tipo de dificultades suele mejorar mucho, incluso cuando llevan años presentes.
Has dado un paso importante al pedir ayuda y seguir saliendo a pesar del malestar. Eso ya habla de recursos. Con un acompañamiento correcto, no tendrías por qué resignarte a vivir así.
Un saludo y mucho ánimo.
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Buenos días , Tengo hace tiempo miedo a tomar Medicación, hace una semana me dio un ataque de páni
Buenos días ,
Tengo hace tiempo miedo a tomar Medicación, hace una semana me dio un ataque de pánico y no me la tome , pensando que al día siguiente sería mejor , y una semana después sigo sin poder tomármela ( paroxetina y alprazolam)
Se me ha disparado la ansiedad y la hipervigilancia por la retirada y me a afectado hasta poder comer con normalidad (TOC )
Me podéis ayudar qué terapia me iría mejor ?
Estoy muy asustada pero con ganas de mejorar y poder volver a la normalidad.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Cuando se interrumpe o se evita una medicación que estaba pautada —especialmente antidepresivos como la paroxetina y ansiolíticos como el alprazolam— puede aparecer lo que llamamos efecto rebote o efecto de retirada. No significa que “estés peor que antes” ni que algo se haya estropeado, sino que el sistema nervioso, que estaba regulado con ayuda externa, se queda de repente sin ese apoyo y reacciona con más ansiedad, hipervigilancia y síntomas físicos. En personas con ansiedad intensa o TOC, esto suele notarse aún más: aumento del miedo, dificultad para comer, sensación de estar constantemente en alerta, pensamientos catastróficos, etc.
Además, el propio miedo a la medicación suele convertirse en parte del problema: cuanto más intentas comprobar si te hará daño o si “aguantarás”, más se dispara la ansiedad, y se entra en un círculo muy agotador. Es importante que sepas que esto no te está pasando porque seas débil ni porque no estés poniendo de tu parte, sino porque tu sistema nervioso está desbordado ahora mismo.
Respecto a la terapia, lo que mejor funciona en estos casos suele ser una combinación de enfoques:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC), para trabajar el miedo a los síntomas, la hipervigilancia corporal, los pensamientos anticipatorios y las conductas de evitación (por ejemplo, evitar comer, evitar tomar la medicación, evitar situaciones por miedo a empeorar).
- Y como complemento pueden ayudar enfoques como la Terapia de aceptación y compromiso (ACT), que es especialmente útil cuando la ansiedad y el TOC intentan “mandar” sobre tu vida. No se centra tanto en eliminar los síntomas a la fuerza, sino en aprender a no dejar que la ansiedad decida por ti, y a seguir haciendo cosas importantes aunque el miedo esté presente.
Este enfoque ayuda mucho a salir del bloqueo actual: no esperar a estar “tranquila del todo” para vivir, sino recuperar poco a poco tu vida mientras el sistema nervioso se va regulando.
Por supuesto, cualquier ajuste o reintroducción de la medicación debería revisarse con el médico que te la pautó, sobre todo para hacerlo de forma gradual y segura. A la vez, el trabajo psicológico es clave para que no dependas únicamente del fármaco y para que el miedo a la ansiedad no vuelva a atraparte en el futuro. Con el acompañamiento adecuado, esto se puede reconducir, aunque ahora mismo te parezca que estás muy lejos de una vida tranquila.
Lo más importante es que ya hay algo muy valioso: tienes miedo, sí, pero también tienes ganas de mejorar, y eso es una base muy sólida para empezar a salir de este momento.
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Buenas, soy un chico joven que llevo 2 semanas con taquicardias todas las noches. Duermo unas 2-3 ho
Buenas, soy un chico joven que llevo 2 semanas con taquicardias todas las noches. Duermo unas 2-3 horas y me despierto con el corazón latiendo muy rápido y me tengo que levantar de la cama para intentar calmarme. No puedo descansar bien. Me he hecho pruebas de corazón y me dice el cardiólogo que está perfecto. Cuando me pasa intento respirar y relajarme pero no lo consigo y no puedo dormir. No sé si se aconseja ayuda psicológica y algún medicamento para ayudar a empezar a dormir aunque sea más de 5 horas.
GraciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Que el cardiólogo haya descartado un problema cardíaco es una información muy importante, aunque entiendo que no te tranquilice del todo cuando el cuerpo va por libre. En estos casos suele pasar algo muy concreto: el sistema nervioso se queda en modo alerta, especialmente por la noche. Al quedarte dormido o entrar en fases superficiales de sueño, el cuerpo interpreta cualquier cambio interno como una amenaza y dispara una descarga de adrenalina, de ahí que te despiertes con taquicardia, sensación de urgencia y necesidad de levantarte.
Esto no significa que haya peligro real, pero sí que tu organismo está hiperactivado. Por eso muchas veces la respiración o “intentar relajarse” no funciona: no es un problema de falta de voluntad, sino de que el sistema está pasado de vueltas. Y cuanto más miedo aparece a que vuelva a pasar, más se refuerza el círculo noche tras noche.
En una situación así, la ayuda psicológica no solo es aconsejable, sino muy adecuada. Se trabaja precisamente con este tipo de cuadros: ansiedad nocturna, despertares con taquicardia, miedo a dormir, insomnio mantenido por activación. El objetivo no es “convencerte” de que no pasa nada, sino enseñarle al cuerpo a bajar la guardia y romper la asociación entre noche, cama y alarma.
En cuanto a la medicación, a veces un apoyo puntual y bien pautado puede ayudar a que el sistema descanse y salga del bucle de privación de sueño, siempre valorado por un médico. Dormir mejor no es rendirse: muchas veces es lo que permite que el trabajo psicológico empiece a funcionar.
Con el enfoque adecuado —psicológico y, si hace falta, médico— esto suele mejorar, aunque ahora mismo se sienta muy atrapante. No estás “estropeado” ni te va a pasar algo por dormir: estás agotado y en alerta, y eso tiene solución. Buscar ayuda en este punto es una decisión sensata, no un exceso.
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Mi pareja sufre depresión, agobiada y agotada mentalmente y físicamente. Me pidió tiempo y espacio.
Mi pareja sufre depresión, agobiada y agotada mentalmente y físicamente. Me pidió tiempo y espacio. Sus padres y hermano son narcisistas y nunca quiso presentarme a ellos,pero el resto de familia si. Está en tratamiento psicológico hace 2 meses y yo tengo contacto cero hace 3 semanas. Hago bien? Me duele no saber cómo estará. Gracias
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Estar en silencio cuando quieres cuidar, preguntar, acompañar… duele mucho. Y genera una mezcla muy incómoda de culpa, preocupación y sensación de abandono, aunque racionalmente sepas que no es eso.
Cuando una persona está en un estado depresivo profundo, con agotamiento emocional y una historia familiar tan complicada como la que describes, a veces pedir espacio no es un rechazo, sino una forma de protegerse porque no tiene energía ni para sostenerse a sí misma. No es que no le importes; es que ahora mismo su capacidad de vincularse está muy limitada.
Respecto al contacto cero: si ella lo pidió explícitamente, respetarlo suele ser lo más cuidadoso, aunque por dentro se haga cuesta arriba. Insistir, escribir “para ver cómo está” o intentar estar presente cuando la otra persona no puede sostenerlo suele aliviar momentáneamente a quien escribe, pero puede aumentar la presión y el desbordamiento en quien está deprimido. Desde fuera no se nota, pero por dentro puede vivirse como “no puedo con esto ahora”.
Eso no quita que a ti te duela, ni que tengas derecho a sentirte perdido. Estar en contacto cero no significa que no te importe ni que estés desapareciendo emocionalmente; significa que estás respetando un límite que ella ha marcado. Y eso, en una situación así, suele ser una forma de cuidado, no de abandono.
También es importante no olvidarte de ti. Acompañar a alguien con depresión —aunque sea desde la distancia— desgasta mucho. La pregunta no es solo si lo estás haciendo “bien” para ella, sino cómo estás tú con todo esto, cuánto estás sosteniendo en silencio, y qué necesitas para no quedarte atrapado en la espera y la angustia.
Si en algún momento ella retoma el contacto, será importante hablar con calma de qué puede ofrecer cada uno y qué no en esta etapa. Y si no lo hace, también necesitarás un espacio para elaborar esa ausencia sin quedarte congelado en la incertidumbre.
Hablar con un psicólogo puede ayudarte a ordenar todo esto: el dolor, la culpa, la duda de si haces lo correcto y el miedo a perderla. No para tomar decisiones precipitadas, sino para sostenerte tú mientras respetas su proceso. Porque cuidar también implica saber hasta dónde puedes llegar sin romperte por dentro.
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Buenas noches. Llevo más de un año con brintellix en todas sus dosis y es cierto que todos los sinto
Buenas noches. Llevo más de un año con brintellix en todas sus dosis y es cierto que todos los sintomas han mejorado menos mi embotamiento emocional. Medito reducir ya la dosis para dejarlo y ver si es un efecto secundario de la medicacion. Si es asi,vería mejoras con el tiempo al suspenderlo?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que planteas es muy habitual y muy comprensible, y tiene bastante sentido que te lo estés cuestionando después de llevar tanto tiempo con la medicación. Muchas personas describen exactamente lo que comentas: los síntomas más intensos mejoran, pero aparece una sensación de embotamiento emocional, como si todo se viviera con menos profundidad o conexión.
Ese embotamiento o aplanamiento afectivo puede ser un efecto secundario del Brintellix (vortioxetina), sobre todo cuando el tratamiento se mantiene durante meses o años. En esos casos, cuando la causa es principalmente farmacológica, sí suele observarse una recuperación progresiva de la vivencia emocional al reducir la dosis o suspender el fármaco, aunque no es algo inmediato: el sistema nervioso necesita tiempo para reajustarse y volver a funcionar sin ese “filtro”.
Ahora bien, esto es muy importante subrayarlo: no es recomendable bajar la dosis ni dejar la medicación por tu cuenta. Cualquier cambio debe hacerse de forma gradual y supervisada por el médico o psiquiatra que te la prescribió, para evitar efectos rebote, malestar físico o una reaparición brusca de los síntomas. Lo más adecuado es llevarle esta preocupación tal cual, explicando que el resto de síntomas están controlados pero que el embotamiento emocional persiste y te limita.
Dicho esto, hay un punto clave que merece mucho énfasis: la medicación no resuelve por sí sola el problema de fondo. Los antidepresivos ayudan a estabilizar, a bajar el ruido, a crear una base más regulada… pero el cambio real y duradero suele venir del trabajo psicológico. Es en la terapia donde se abordan las causas, los patrones emocionales, las formas de relacionarse con uno mismo y con los demás, y donde se recupera la capacidad de sentir sin desbordarse ni apagarse.
De hecho, en muchas personas el embotamiento no es solo un efecto secundario del fármaco, sino también el resultado de años de defensa emocional, de haber tenido que anestesiarse para sobrevivir. Cuando se empieza un trabajo terapéutico sólido, la emoción suele ir volviendo poco a poco, con más matices y más sensación de autenticidad, incluso mientras se ajusta o se retira la medicación.
En resumen: es posible que notes mejoría emocional al reducir o suspender el Brintellix si el embotamiento está ligado al fármaco, pero hazlo siempre con tu médico. Y, sobre todo, si buscas una recuperación más profunda y estable, el trabajo psicológico es la pieza central del proceso, la que realmente permite entender qué te pasa y construir una forma de estar en la vida más plena y conectada.
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Hace unos días mi hijo de 13 años me comentó que hace un par de años había tenido experiencias homos
Hace unos días mi hijo de 13 años me comentó que hace un par de años había tenido experiencias homosexuales con algunos amigos aunque él me reitera que no le gustan los chicos sino que lo que le gustan realmente son las chicas pero no sabe por qué lo ha hecho.
El caso es que me lo ha comentado porque le está causando ahora mucha ansiedad y estrés y le anda dando vueltas lo cual no le deja dormir bien.
Conmigo tiene confianza para poderme contar todas esas cosas y yo le he comentado que si a él realmente le gustan los chicos no hay ningún problema pero me reitera que a él no le gustan y que tampoco ha sentido placer en el momento en el que ha hecho esas cosas.
Ando un poco perdida porque yo quiero ayudarle pero no sé cómo hacerlo realmente. El tema de la sexualidad es algo que lo he hablado desde bien pequeño y en cualquier momento puede confiar en mí ya que no me da vergüenza ni apuro en hablar con él ciertas cosas.
No sé cómo dirigirlo y que al preguntarle me dice que no sabe por qué lo hizo, aunque repitió,
GraciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Antes de nada, quiero subrayar algo muy importante: el hecho de que tu hijo haya podido contarte esto dice muchísimo de la relación que habéis construido. Que un chico de 13 años pueda hablar con su madre de sexualidad, dudas y ansiedad sin miedo al juicio es una base de confianza y seguridad enorme, y eso ya es una forma muy potente de protección.
A estas edades es completamente normal que exista curiosidad, juego y exploración, también en lo sexual. Muchos niños y preadolescentes tienen experiencias de este tipo con amigos o compañeros con los que se sienten cómodos, sin que eso tenga que ver directamente con su orientación sexual ni con un deseo definido. En la infancia y la preadolescencia, estas conductas suelen estar más relacionadas con la curiosidad, la imitación, el vínculo o el simple “probar”, que con una atracción sexual tal y como la entendemos en la edad adulta.
El hecho de que él te diga que no le gustan los chicos, que no sintió placer y que ahora se pregunte por qué lo hizo es muy coherente con su edad. A los 13 años, la identidad sexual todavía se está formando, y no todo lo que se hace o se prueba define quién es uno o qué le va a gustar en el futuro. Haber repetido la experiencia tampoco significa que hubiera una orientación detrás; muchas veces los niños repiten porque siguen teniendo curiosidad o porque el contexto se repite, no porque haya una intención clara.
Lo que ahora parece estar generándole más malestar no es tanto lo que ocurrió, sino el miedo a lo que eso pueda significar, la duda, la rumiación y la ansiedad. Eso es algo muy habitual cuando empiezan a aparecer pensamientos del tipo “¿y si…?” o “¿qué dice esto de mí?”. En ese punto, más que buscar una explicación cerrada, suele ayudar transmitirle mensajes claros y tranquilos: que no tiene que definirse ahora, que no ha hecho nada malo, que no necesita entenderlo todo de inmediato y que puede darse tiempo.
Tu actitud, abierta y sin juicio, es la más adecuada. Quizá ahora el mayor apoyo sea no presionarle para que encuentre una respuesta, sino ayudarle a bajar la ansiedad: recordarle que no pasa nada por no saber, que su cuerpo y su identidad se irán aclarando con el tiempo, y que lo importante es cómo se siente ahora, no etiquetar el pasado.
Si ves que la ansiedad le está afectando al sueño o al día a día, hablar con un psicólogo puede ser muy buena idea, no porque haya algo “mal” en él, sino para ayudarle a ordenar sus pensamientos, normalizar lo que le ocurre y darle tranquilidad. A veces, poder hablar de esto con alguien neutral y formado reduce mucho el miedo y la rumiación.
En resumen: lo que cuentas entra dentro de la normalidad del desarrollo, tu hijo no ha hecho nada incorrecto, y el vínculo que tenéis es un recurso enorme. Seguir transmitiéndole calma, disponibilidad y aceptación —sea cual sea su proceso— es, probablemente, la mejor forma de ayudarle ahora.
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Hola, quería saber sobre esto que me ha estado ocurriendo desde hace ya una semana, he estado tenien
Hola, quería saber sobre esto que me ha estado ocurriendo desde hace ya una semana, he estado teniendo pensamientos sobre el futuro y el fin, a causa de ello me generó un miedo a la oscuridad y al futuro. Cada vez que veo algo como el cielo o las personas a mi alrededor, empiezo a tener aquellos pensamientos sin razón alguna y me genera bastante miedo, logro sentir como mi respiración se acelera, como miro a mi alrededor confundida de mi realidad, mis ojos empiezan a ponerse llorosos y desesperadamente empiezo a buscar algo con que distraerme, pero ya nada me ayuda porque sigo con aquellos pensamientos, no he logrado dormir bien a causa de esto y me quedo despierta tarde hasta que sale el sol, cuando veo la luz ya empiezo a dormir porque la oscuridad me da miedo ahora y también he querido estar evitando ver el cielo por miedo. He perdido el interés en varias cosas por esta misma causa y me ha estado dejando bastante mal, me siento cada vez más vulnerable y con miedo a cualquier cosa. ¿Hay alguna recomendación para que esto pueda mejorar? Tampoco se si esto se considera ansiedad o algun otro problema, pero anteriormente me habían comentado que podría sufrir de ansiedad cuando estaba en secundaria al haber tenido un momento así de vulnerable cuando estaba acompañando a una compañera a trabajo social.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Se nota que lo estás viviendo con mucho miedo y sensación de descontrol, y quiero empezar diciéndote algo importante: lo que describes es muy angustiante, pero no es peligroso ni indica que estés “perdiendo la razón”.
Por lo que cuentas, todo encaja muy bien con un cuadro de ansiedad intensa, probablemente con episodios de pánico y con pensamientos existenciales intrusivos. A veces la ansiedad no se presenta solo como nervios, sino como miedo repentino a ideas muy grandes y abstractas: el futuro, el fin, la realidad, la vida, la muerte. No aparecen porque haya una “razón real”, sino porque el sistema nervioso está hiperactivado y busca algo a lo que agarrarse para explicar esa sensación de alarma.
Cuando miras el cielo, la oscuridad o a las personas y de repente aparece ese miedo, lo que se activa no es una reflexión profunda, sino una respuesta automática de amenaza. Por eso tu cuerpo reacciona tan fuerte: respiración acelerada, sensación de irrealidad, llanto, urgencia por escapar o distraerte. Esa confusión que describes, de “no sentirte del todo en la realidad”, es muy típica de la ansiedad y se llama desrealización. Asusta mucho, pero es una reacción conocida del organismo cuando está saturado de miedo.
El problema es que, sin querer, se va formando un círculo: aparece el pensamiento → llega el miedo → evitas la oscuridad, el cielo, dormir → el cerebro aprende que eso es peligroso → el miedo aumenta.
No es que la oscuridad o el futuro sean el problema, sino que la evitación mantiene la ansiedad.
Que te cueste dormir y que hayas perdido interés por cosas que antes te gustaban también es coherente con este estado de alarma constante. Estar así agota mucho y te hace sentir vulnerable, como dices, pero no significa que esto vaya a ser así para siempre.
Algunas ideas importantes para empezar a mejorar:
- No intentes “eliminar” los pensamientos ni luchar contra ellos. Cuanto más intentas que se vayan, más fuerza toman.
- Cuando aparezcan, intenta decirte algo como: “Esto es ansiedad, no peligro”, aunque no lo sientas del todo.
- Evitar la oscuridad o el cielo alivia a corto plazo, pero refuerza el miedo a largo plazo. Esto se trabaja poco a poco, con acompañamiento.
- El sueño es clave: aunque ahora cueste, regularlo es parte del proceso de recuperación.
Dicho todo esto, no tienes por qué manejar esto sola. La ansiedad, los ataques de pánico y la desrealización tienen tratamiento psicológico y suelen mejorar mucho cuando se entienden bien y se trabajan con herramientas adecuadas. Los psicólogos estamos acostumbrados a ayudar a pacientes que tienen sintomatología como la tuya: te explicamos qué te está pasando y te ayudamos a romper ese círculo de miedo y recuperar la sensación de seguridad en tu propio cuerpo y en la realidad.
Lo que te ocurre no te define ni significa que haya “algo mal” en ti. Es una respuesta del sistema nervioso que se puede regular. Pedir ayuda en este punto no es exagerado: es una forma de cuidarte.
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Soy hombre y siempre he tenido atracción Sexual por hombres. Sentimentalmente me gustan y me atraen
Soy hombre y siempre he tenido atracción
Sexual por hombres. Sentimentalmente me gustan y me atraen las mujeres aunque Nunca he tenido relación sexual con una mujer. Sin embargo no me veo para nada en una relación sentimental con un hombre, es solo atracción sexual. Estoy en una edad que ya quiero tener una relación con una mujer y casarme y tener hijos. Hasta ahora nunca he tenido alguna relación sentimental seria. Siempre he mantenido mis relaciones sexuales ocultas. Desde hace un mes siento una ansiedad que no me deja vivir tranquilo, es un miedo a vivir una vida solitaria y sin ningún propósito. Siento que debo contar mi preferencia sexual pero no entiendo porqué, si yo no quiero vivir ese tipo de vida a futuro, tampoco veo porqué debo contar mi preferencia sexual, quiero ser yo quien decida cómo llevar mi vida, pero de cierta forma mis pensamientos no me dejan. Quiero regresar a como llevaba mi vida antes, que tenía mi parte sexual privada, y podía llevar una vida normal, pero ahora solo pienso en esto 24/7. Ya voy yendo al psicólogo 2 veces pero no siento una mejoría palpable, estoy nervioso todo el tiempo, y no dejo de pensar en eso. Hay algún tipo de terapia más efectiva o rápido que podría intentar ?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que cuentas no es fácil de poner en palabras, y menos aún cuando se vive con tanta ansiedad. Quiero empezar diciendo algo importante: no hay nada “roto” en ti ni en lo que sientes. Lo que te está pasando tiene más que ver con un conflicto interno y con ansiedad intensa que con tu orientación o con el tipo de vida que deseas.
Voy por partes, porque hay varios niveles en lo que describes.
1. Atracción sexual, atracción afectiva y proyecto de vida no siempre coinciden, y eso es más común de lo que parece.
Hay personas que sienten atracción sexual hacia un sexo y atracción emocional hacia otro, o que desean construir su vida con un tipo de relación concreta independientemente de su sexualidad. Eso, en sí mismo, no te obliga a definirte, etiquetarte ni comunicar nada si tú no lo deseas. Tu vida íntima te pertenece.
2. El problema central ahora no es “qué eres”, sino la ansiedad.
Lo que describes —pensamientos constantes, urgencia por aclararlo todo, miedo a quedarte solo, sensación de no tener propósito, nerviosismo continuo— encaja mucho más con un estado de ansiedad mantenida con rumiación obsesiva que con una crisis de identidad sexual en sí. La mente ansiosa necesita certezas absolutas y respuestas inmediatas, y cuando no las obtiene, entra en un bucle 24/7.
Por eso:
- Antes podías llevar tu sexualidad como algo privado sin conflicto.
- Ahora sientes una especie de obligación interna de “confesar”, “decidir” o “resolverlo ya”, aunque racionalmente no quieras hacerlo.
Eso no es intuición: es ansiedad presionando.
3. No tienes que contar nada si no quieres.
Quiero ser muy claro con esto: no existe ninguna obligación psicológica ni moral de revelar tu orientación o tus experiencias sexuales si no lo deseas y si no va acorde con tu proyecto de vida actual. El impulso de “tengo que decirlo” suele aparecer cuando hay culpa, miedo o ansiedad, no porque sea necesario para estar bien.
4. El miedo a una vida sin propósito suele aparecer cuando la ansiedad se cronifica.
Cuando el sistema nervioso está activado durante semanas, la mente empieza a generar pensamientos muy duros: “me quedaré solo”, “mi vida no tendrá sentido”, “esto me va a arruinar el futuro”. No son predicciones reales, son síntomas de ansiedad, aunque se sientan tremendamente reales.
5. Sobre la terapia y el “ir rápido”.
Dos sesiones son muy poco tiempo para notar cambios, especialmente en un problema de este tipo. Aun así, es legítimo preguntarte si el enfoque es el adecuado. En casos como el tuyo suelen ser especialmente útiles:
- Terapia cognitivo-conductual centrada en ansiedad y rumiación.
- Terapia basada en aceptación (ACT), que trabaja mucho el dejar de pelear con los pensamientos y recuperar la vida que quieres, aunque la mente haga ruido.
- Trabajo específico sobre culpa, autoexigencia y miedo al futuro, más que sobre etiquetas sexuales.
No se trata de “decidir quién eres” rápidamente, sino de aprender a que estos pensamientos dejen de gobernarte. Como psicólogo que ha trabajado con el colectivo LGTBIQ+ y con personas que suelen tener problemas para aceptar su orientación sexual, te puedo decir que trabajando sobre todo esto, al final, los pacientes empiezan a disfrutar de su vida sexual tal y como ellos van decidiendo y sienten que les apetece vivir.
6. Un mensaje clave para ti ahora mismo.
Tu objetivo no debería ser resolver tu identidad ni tomar decisiones vitales importantes en medio de esta ansiedad. El objetivo es volver a un estado interno más estable, donde puedas pensar con claridad y elegir libremente, como hacías antes.
Eso es trabajable. No estás condenado a vivir así, ni a estar atrapado en este bucle mental.
Si te sirve quedarte con una idea clara: No es tu sexualidad la que te está impidiendo vivir en paz, es la ansiedad la que está utilizando ese tema para atraparte.
Con el acompañamiento adecuado, ese ruido puede bajar mucho. Y desde ahí, tu vida —la que tú elijas— vuelve a sentirse tuya.
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Hola, mi padre acaba de cumplir un año de su fallecimiento y para mí ha sido una montaña rusa de sen
Hola, mi padre acaba de cumplir un año de su fallecimiento y para mí ha sido una montaña rusa de sentimientos, al principio fue muy muy difícil, al pasar los meses hay días que me siento bien pero otros que me siento como tan apática , son motivación... en las tardes sueño tener la sensación de que aún es mentira todo esto que paso. Ahora que cumplió el año me siento tan triste , me dan muchas ganas de llorar, siento que me hace tanta falta , siento que se fue una parte muy importante de mi vida. Es normal sentirme así a un año ya del duelo? Mi papá y yo éramos unidos yo tengo una niña de 4 que lo amaba y el a ella.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Siento mucho la pérdida de tu padre. Por lo que cuentas, se percibe claramente el vínculo tan profundo que teníais, y cuando la relación es así de significativa, el duelo suele ser también intenso y duradero. Quiero decirte desde el principio algo importante: sí, es completamente normal sentirse así incluso después de un año.
El duelo no es un proceso lineal ni tiene plazos fijos. No funciona como una escalera que se sube peldaño a peldaño hasta “superarlo”. Más bien se parece mucho a lo que tú describes: una montaña rusa emocional, con momentos de mayor calma y otros en los que el dolor reaparece con fuerza. El hecho de que haya días en los que te sientas bien no invalida en absoluto esos otros días de tristeza profunda, apatía o ganas de llorar.
En duelos importantes, como el de un padre con el que había un vínculo tan estrecho, es muy frecuente experimentar:
- Sensaciones de irrealidad, como si todavía costara creer que ha pasado.
- Momentos de apatía o falta de motivación, especialmente cuando el cuerpo y la mente están cansados de sostener tanto.
- Rebrotes de tristeza intensa en fechas señaladas, como aniversarios, cumpleaños o momentos familiares.
Que ahora, al cumplirse el año, te sientas más triste no significa que estés retrocediendo ni que el duelo esté “mal hecho”. Al contrario, los aniversarios suelen reactivar el dolor porque hacen muy presente la ausencia y todo lo que ya no está. Además, no solo lloras a tu padre, sino también la parte de tu vida que se fue con él, el lugar que ocupaba, su papel como abuelo, y lo que significaba para ti como hija.
El hecho de que tengas una niña pequeña también puede remover mucho. Ver el amor que había entre ellos y pensar en lo que ella se ha perdido o en lo que él se ha perdido de verla crecer toca capas muy profundas del duelo. Eso no es debilidad: es amor.
Con el tiempo, el duelo no desaparece, se transforma. El dolor suele volverse menos constante, menos punzante, pero el vínculo permanece. Amar a alguien que ya no está implica que, en ciertos momentos, duela. Y eso no significa que no estés avanzando, sino que sigues conectada a ese lazo tan importante.
Si notas que la apatía o la tristeza se alargan demasiado o te están dificultando mucho el día a día, hablarlo en un espacio terapéutico puede ayudarte a transitar este proceso con más sostén y menos soledad. No para “olvidar” ni “pasar página”, sino para integrar la pérdida en tu vida de una forma más amable contigo.
Lo que estás sintiendo tiene sentido. Tu dolor habla del amor que hubo, y eso, aunque duela, también es algo profundamente humano.
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Hola tengo 16 años y desde antes tengo el mismo problema, cuando doy los exámenes los veo tan fácil
Hola tengo 16 años y desde antes tengo el mismo problema, cuando doy los exámenes los veo tan fácil q al resolverlos me equivoqué en lo fácil, en lo que se, en la primaria me equivocaba también en lo más fácil, ante de dar el examen los reviso y al parecer está bien lo que respondí pero cuando envían el solucionario veo que me equivoqué en lo más fác gracias.il, quisiera saber porque me pasa eso
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo primero que quiero decirte es algo importante: esto que te ocurre es mucho más común de lo que crees y no significa que seas menos capaz ni que “no sepas” la materia.
Por lo que cuentas, parece que sabes los contenidos, pero en el momento del examen algo interfiere y te lleva a cometer errores en lo más sencillo. Esto suele estar muy relacionado con la ansiedad de evaluación. Cuando estamos nerviosos, el cerebro entra en un modo más acelerado: queremos terminar rápido, confiamos demasiado en que “eso ya lo sé” y dejamos de prestar atención a detalles básicos. No es falta de inteligencia ni de estudio, es una cuestión de cómo funciona la atención bajo presión.
Muchas veces ocurre algo así:
lees la pregunta, tu mente va muy rápido, das por obvia la respuesta y respondes casi en automático. Luego, aunque revises, revisas desde la misma prisa o desde la confianza de que “eso seguro está bien”, y el error se escapa. Por eso duele tanto: porque te equivocas justo en lo que sí sabes.
También puede influir el miedo a equivocarte o a no hacerlo bien, incluso aunque no seas muy consciente de ello. Ese miedo puede hacer que tu concentración no esté del todo presente, aunque el examen te parezca fácil.
La buena noticia es que esto tiene solución. En terapia o con orientación psicológica se trabajan estrategias muy concretas: aprender a bajar la activación antes del examen, entrenar una forma distinta de leer las preguntas, responder más despacio, y revisar de manera más consciente y eficaz. No se trata de estudiar más, sino de gestionar mejor los nervios y la atención.
Si te pasa desde hace años, puede ser buena idea comentarlo con un orientador del centro o con un psicólogo. No porque tengas “algo mal”, sino porque con algunas herramientas adecuadas podrías rendir mucho más y dejar de frustrarte por errores que no reflejan lo que realmente sabes. Desde luego lo que sí es fundamental es que lo comentes con tus padres para que ellos puedan ayudarte a sentirte mejor y a que juntos penséis formas en las que podéis ayudarte.
En resumen: Que te equivoques en lo fácil no dice nada malo de ti. Dice que tu mente se acelera cuando importa, y eso se puede aprender a regular.
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Llegó 9 días tomando sertralina, estoy notando mucha agitación, nervios y una ansiedad x1000. Esto y
Llegó 9 días tomando sertralina, estoy notando mucha agitación, nervios y una ansiedad x1000. Esto ya me lo dijeron que los primeros días son bastante duros. Puedo tomar Diazepam para mejorar los efectos secundarios de la sertralina? Y aunque sea bajar un poco revoluciones, a veces pienso que me va a dar algo con lo nerviosa que me pongo. Es más como ataques de pánico.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Siento mucho que estés pasando por esto. Lo que describes es muy angustiante, y cuando la ansiedad se dispara así es normal que aparezca el miedo a “que me va a pasar algo”. Quiero que sepas, antes de nada, que lo que estás sintiendo encaja con un efecto inicial conocido de la sertralina, y aunque eso no lo hace menos desagradable, sí ayuda a entender que no es peligroso ni que estés empeorando “de verdad”.
Durante las primeras 1–2 semanas, algunos antidepresivos ISRS como la sertralina pueden activar el sistema nervioso: más nerviosismo, agitación, sensación de aceleración, incluso síntomas muy parecidos a ataques de pánico. En personas con ansiedad previa, esto se vive con especial intensidad. No significa que el fármaco no sea para ti, sino que tu cuerpo aún se está adaptando.
Respecto a tu pregunta concreta: Sí, en muchos casos los médicos pautan de forma temporal un ansiolítico como el diazepam (u otro similar) precisamente para amortiguar estos efectos iniciales y ayudarte a pasar este periodo con más calma. No es algo raro ni incorrecto. Eso sí, debe hacerse siempre siguiendo la indicación de tu médico, tanto en dosis como en duración, porque no es un tratamiento para mantener a largo plazo.
Algo importante: Lo que estás sintiendo no es que te vaya a dar algo, aunque la sensación sea muy convincente. Es ansiedad intensa + activación fisiológica. El cuerpo puede dar síntomas muy alarmantes (taquicardia, temblores, sensación de irrealidad, miedo súbito), pero no son peligrosos, aunque sí agotadores.
Mientras tanto, algunas ideas que pueden ayudarte a bajar un poco las “revoluciones”:
- Respiración lenta y profunda, aunque cueste: exhalaciones largas (por ejemplo, inhalar 4 segundos, exhalar 6–8).
- Reducir estimulantes (café, bebidas energéticas, nicotina).
- Recordarte mentalmente: “Esto es ansiedad, es un efecto temporal, va a pasar”. No para convencerte a la fuerza, sino para no alimentar el miedo.
Si puedes, hablar hoy mismo con tu médico y contarle exactamente lo que estás sintiendo. A veces se ajusta la dosis, se pauta un ansiolítico de apoyo o se tranquiliza explicando bien el proceso.
Y algo muy importante: no estás fallando ni siendo débil por sentirte así. Estás atravesando una fase difícil de un tratamiento que, bien ajustado, suele empezar a ayudar después de estas primeras semanas.
Si notas que los ataques de pánico se vuelven inmanejables o el miedo te bloquea mucho, buscar acompañamiento psicológico durante este proceso también puede marcar una gran diferencia. Tener un espacio donde entender lo que te pasa y aprender a manejar esos picos de ansiedad reduce muchísimo el sufrimiento. Como psicólogo te puedo decir que los pacientes que vienen con esta sintomatología mejoran con la terapia y las herramientas que trabajamos de gestión de la ansiedad, ya que la medicación es una fuente de apoyo, pero digamos que no soluciona el problema de base que genera la ansiedad y el pánico.
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Me siento triste, cansado(a) emocionalmente y sin ganas de hacer nada. ¿La terapia realmente puede a
Me siento triste, cansado(a) emocionalmente y sin ganas de hacer nada. ¿La terapia realmente puede ayudarme?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sentirse triste, agotado emocionalmente y sin ganas no es el final del camino, aunque cuando estás ahí dentro se sienta así. Muchas veces es una señal de que llevas tiempo siendo fuerte, adaptándote, tirando hacia adelante… y tu cuerpo y tu mente te están pidiendo un cambio, no un castigo.
La terapia puede ser una experiencia muy positiva. No es solo un lugar para hablar de lo que duele, sino también un espacio donde empiezas a reconectar contigo, a entenderte mejor y a recuperar poco a poco partes de ti que quizá estaban apagadas. Mucha gente llega sin energía y, sesión a sesión, va notando cosas pequeñas pero importantes: más claridad, más calma, menos autoexigencia, incluso momentos de alivio que hacía tiempo que no sentían.
Lo bonito de la terapia es que no necesitas estar motivado para empezar. La motivación suele aparecer después, cuando empiezas a sentirte acompañado y comprendido. A veces basta con tener un sitio donde puedas ser tú tal y como estás, sin tener que explicar ni justificar nada, para que algo empiece a moverse por dentro.
Sentirte así ahora no define quién eres ni cómo será tu vida. Es un estado, no una sentencia. Y con el acompañamiento adecuado, es muy posible volver a sentir ganas, ilusión y sentido. Pedir ayuda en este momento no es una señal de debilidad, es una forma muy clara de cuidarte y de apostar por ti. Y eso, aunque ahora no lo notes del todo, ya es algo profundamente positivo.
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Tengo una relación de casi 10 años de matrimonio metiendo el noviazgo y me siento agotada , anímicam
Tengo una relación de casi 10 años de matrimonio metiendo el noviazgo y me siento agotada , anímicamente , mi pareja lleva varios años sin un trabajo fijo . No sé vincula a ningún tipo de régimen de salud ni la del gobierno tampoco le sale un trabajo que sea respetable en cuanto a que com ese trabajo se pueda pagar todas las cosas ..llevamos varios años viviendo en la casa de mis papás en un apartamento. El vive el dia a día. No tiene un salario fijo ni nada y tenemos dos hijos ya está creciendo
Yo trabajo independente en la temporada de turismo y ya estoy exhausta aparte.como pareja no nos logramos comunicar como debería , ya estoy pensando que lo q tengo es resignación
El es una persona terca e algunas cosas y yo me desespero porque ya necesito cambiar mi estilo de vida y que mis hijos puedan crecer de una forma más estable pero ahora estoy estudiando otra carrera que me impide trabajar en una empresa y tampoco quiero dejar a mis hijos al cuidado de otra persona . Ahora prácticamente estamos en un ultimátum. Yo debo decidir si sigo o no con la relación porque yo creo que ya no hay ese afecto que yo tenía por el y el respeto ha ido mermando y ya me puso prácticamente contra la pared porque yo le dije que no podíamos seguir en esta situación que debía conseguir un buen trabajo y me dijo q en una semana si no conseguía debíamos hablar y si fue ahora yo soy la q debe decidir . Y yo siempre que estoy volviendo una persona amargada por ratos y también dice el q soy intransigente.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Vaya, siento leer que no describes una simple “crisis puntual”, sino un agotamiento profundo, emocional y vital, que se ha ido acumulando durante años. Y es normal que ahora empieces a planteártelo muy en serio.
Da la sensación de que has estado funcionando durante mucho tiempo desde la responsabilidad, el esfuerzo y la espera: esperando a que él se estabilice, a que la situación mejore, a que llegue un momento más favorable para la familia. Mientras tanto, tú has trabajado cuando has podido, has cuidado de tus hijos, has seguido formándote, has convivido en casa de tus padres… Todo eso tiene un coste enorme y es lógico que ahora te sientas exhausta, irritable, menos paciente y con menos afecto disponible. Eso no te convierte en una mala pareja ni en una persona “amargada”; suele ser la consecuencia de vivir demasiado tiempo sin apoyo real y sin un proyecto compartido.
Por lo que cuentas, el conflicto ya no es solo económico, aunque eso pese mucho. Es un problema de asimetría: tú estás pensando en estabilidad, en el futuro de tus hijos, en cambiar de etapa vital; él parece instalado en el día a día, sin una estructura clara ni compromisos sostenidos. Cuando en una pareja uno avanza y el otro no, la distancia emocional suele crecer, y con ella la pérdida de respeto y de admiración, que son pilares básicos del vínculo.
También es importante señalar algo: poner límites y pedir cambios no es ser intransigente. A veces, cuando una persona ya no puede más, los límites suenan duros porque llegan tarde, después de mucho aguantar. El ultimátum no nace del capricho, sino del agotamiento. Y que ahora la decisión esté en tus manos no significa que todo sea “culpa tuya”; significa que has llegado a un punto en el que necesitas decidir qué vida quieres y qué modelo estás ofreciendo a tus hijos.
A veces los ultimátum son la manera que tenemos de transmitir a las personas que traspasan nuestros límites que ya está bien, que no vamos a pasar por eso ni una sola vez más. Y como resultado de ello hay personas que "espabilan" y se ponen las pilas y otras que siguen igual. No es que dar un ultimátum sea la única y mejor estrategia, pero a veces es una forma de ponerle la realidad bien de frente a la otra persona y cómo reaccionan nos da una clara respuesta sobre si quieren cambiar, si van a poner de su parte o preferirían seguir así eternamente.
La pregunta clave quizá no sea solo si sigues o no con la relación, sino: ¿Qué necesitarías tú para no seguir viviendo desde la resignación? ¿Qué tipo de estabilidad, de colaboración y de comunicación son innegociables para ti ahora?
Tomar una decisión en este punto es muy difícil hacerlo sola y con tanta carga emocional encima. Un proceso terapéutico puede ayudarte a ordenar lo que sientes, diferenciar el cansancio del desamor, revisar qué has ido perdiendo por el camino y decidir desde un lugar más claro, no desde el límite o la culpa. También puede ayudarte a comunicarte mejor, tanto si decides intentar un cambio real en la relación como si decides cerrarla.
Para terminar, déjame decirte que no estás exagerando ni siendo egoísta por querer una vida más estable para ti y para tus hijos. Estás pidiendo algo muy básico. Sea cual sea el camino que elijas, mereces hacerlo con acompañamiento y sin seguir cargando sola con todo.
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Buenas tardes, tengo mi hijo de 17 años y no se si es gay o no porque tiene gestos amanerados, le pr
Buenas tardes, tengo mi hijo de 17 años y no se si es gay o no porque tiene gestos amanerados, le pregunto si le gustan las niñas o los niños y me dice que no se, y nunca tuvo enemorada, estoy preocupada; la verdad no se que pensar ni decir.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo primero que me gustaría transmitirte es algo muy importante: que tu hijo sea gay, heterosexual o aún no lo tenga claro no es algo malo, ni un problema que haya que corregir. La orientación sexual no define el valor de una persona ni su bienestar como hijo.
Es comprensible que te genere inquietud no saber qué le pasa o cómo ayudarle, pero conviene aclarar algunas cosas. Los gestos amanerados no determinan la orientación sexual. Hay chicos heterosexuales con gestos más femeninos y chicos gays que no los tienen en absoluto. No hay una forma “correcta” de ser hombre ni de expresarse.
A los 17 años, además, muchos adolescentes todavía están explorando o entendiendo qué sienten, y decir “no lo sé” es una respuesta completamente válida. No todos viven la sexualidad o el enamoramiento al mismo ritmo, ni sienten la necesidad de tener pareja a esa edad. Presionarlo para que se defina o para que encaje en una etiqueta puede generarle más confusión o miedo, aunque la intención sea buena.
Lo más importante ahora no es que tú sepas si es gay o no, sino que él sienta que está seguro contigo. Que sepa que, sea lo que sea lo que descubra sobre sí mismo, va a contar con tu apoyo, tu respeto y tu cariño. A veces basta con mensajes sencillos, como: “Cuando quieras hablar de esto, aquí estoy”, o “No tienes que tenerlo claro ahora”, o “Te voy a querer igual te gusten las chicas, los chicos o nadie”.
Evitar interrogatorios repetidos y mostrar una actitud tranquila y abierta suele ayudar mucho más que insistir en obtener una respuesta. Si algún día decide hablar, lo hará porque se siente aceptado, no juzgado.
Si notas que a ti esta situación te genera mucha ansiedad o miedo, también puede ser útil buscar orientación profesional para ti, para poder acompañarlo desde un lugar más sereno. Pero, en esencia, el mejor regalo que puedes darle es saber que no tiene que esconderse ni apresurarse para ser quien es.
Tu preocupación ya dice mucho de tu deseo de hacerlo bien.
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Hola, me gustaría saber a rasgos generales cómo son las primeras consultas psicológicas y, si pasada
Hola, me gustaría saber a rasgos generales cómo son las primeras consultas psicológicas y, si pasadas unas sesiones, el psicólogo informa del diagnóstico y explica cómo se va a abordar la terapia.
GraciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Es una muy buena pregunta y totalmente normal querer saber qué pasa en las primeras consultas antes de dar ese paso.
En general, las primeras sesiones con un psicólogo son más exploratorias y de evaluación que de “diagnóstico inmediato”. La idea no es que el profesional te dé una etiqueta al primer encuentro, ni que te diga la solución desde el principio, sino que empiece a comprender tu situación y tu experiencia desde dentro.
En cualquier caso, LO MÁS IMPORTANTE de estas primeras sesiones es que el psicólogo te ofrezca un espacio seguro, sin juicios, para que cuentes qué te preocupa, qué te está pasando y qué te gustaría cambiar o mejorar. Es normal si al principio te sientes nervioso/a o no sabes exactamente qué decir: muchas personas comienzan respondiendo a preguntas como “¿qué te ha traído aquí?” o “¿qué te gustaría que fuera diferente en tu vida?”. El profesional te escuchará con atención y puede hacer preguntas para entender tu historia, tu contexto, tus síntomas y cómo se manifiestan en tu día a día.
Una buenísima guía serán tus sensaciones: si el psicólogo te ayuda a sentirte a gusto, sientes que comprende lo que dices, que se muestra empático contigo... Todas esas son buenas señales porque indican que está creando ese espacio seguro que te comentaba y que te trata de manera profesional.
También suele hablarse de confidencialidad, de cómo funciona la terapia y de lo que puedes esperar, y es totalmente válido que tú también preguntes cualquier cosa que te cause duda o inquietud (por ejemplo, el enfoque que utiliza o si habrá tareas entre sesiones). En muchas ocasiones, en esas primeras sesiones ya se empieza a hacer una evaluación más estructurada, recopilando aspectos de tu historia personal, relaciones, hábitos y nivel de malestar para formarse una idea más clara de tu situación. Con el tiempo, y pasadas unas sesiones, el psicólogo suele ofrecerte una formulación o explicación más precisa de lo que está ocurriendo —no necesariamente con un “diagnóstico” clínico desde la primera sesión— y explicar cómo propondrá abordar el proceso terapéutico, qué objetivos se podrían trabajar y qué herramientas pueden ser útiles para ti. Es importante entender que la terapia es un proceso, no una consulta puntual que resuelve todo de inmediato. Tomarse unas sesiones para conocerse mutuamente, establecer confianza y diseñar juntos un plan o camino de trabajo es parte de ese proceso.
En resumen:
- La primera consulta suele centrarse en escucharte, entender qué estás viviendo y cómo te está afectando.
- Se habla de expectativas, de confianzas y de cómo se trabajará, sin presión.
- El diagnóstico o la formulación de tu caso suele llegar después de varias sesiones, cuando ya hay más información y contexto.
Si algún día te animas a comenzar ese proceso, recuerda que no hay una sola forma “correcta” de hacerlo, y que es totalmente válido tomarte tu tiempo para sentirte cómodo/a con tu psicólogo y con el camino que elijan juntos.
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Siento despersonalización y ansiedad y llevo 5 semanas tomando sertralina y diazepam . Parecía que e
Siento despersonalización y ansiedad y llevo 5 semanas tomando sertralina y diazepam . Parecía que estaba notando mejoría pero llevo 3 días que me vuelvo a sentir “rara”, no llego a ponerme en el estado en el que estaba pero sí que empiezo a notarme con más despersonalización y con nervios es normal dentro del proceso del tratamiento . La despersonalización es lo último que desaparece? Porque me agobian tanto los síntomas …. Que aveces pienso que no se me va a quitar nunca y que siempre voy a vivir así .
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Después de 5 semanas con sertralina y diazepam es bastante habitual notar mejoría y, de repente, tener unos días de repunte de nervios o de despersonalización. La evolución no es una línea recta. El sistema nervioso no “se cura” de forma progresiva y limpia, sino a base de ajustes, pequeños altibajos y fases en las que parece que algo vuelve, aunque ya no con la misma intensidad de antes (y eso que dices de “no llegar al estado en el que estaba” es un dato muy importante).
Respecto a tu pregunta: sí, la despersonalización suele ser de los síntomas más resistentes, y muchas veces es lo último en irse. No porque sea más grave, sino porque depende mucho del nivel de vigilancia y miedo que haya hacia el propio estado interno. Cuanto más pendiente estás de “¿sigue ahí?, ¿se me está quitando?, ¿y si nunca se va?”, más fácil es que se reactive. Es muy desesperante, pero no peligroso ni permanente.
Aquí aparece el pensamiento que más agobia: “y si nunca se me quita y tengo que vivir así”. Ese pensamiento no es una premonición ni una intuición profunda: es ansiedad hablando. Es exactamente el tipo de pensamiento que mantiene el círculo del miedo. No describe la realidad, describe el nivel de activación que llevas encima.
Dicho esto, es fundamental que tengas algo en cuenta: La medicación puede ayuda a bajar la intensidad, pero no cambia por sí sola la relación que tienes con los síntomas. Por eso puede haber días mejores y días peores. El verdadero trabajo para que la despersonalización vaya perdiendo fuerza pasa por aprender a no luchar contra ella, no comprobarla y no interpretarla como una amenaza, y eso se trabaja muy bien en terapia.
Que ahora tengas un pequeño retroceso no borra la mejoría previa ni significa que el tratamiento no esté funcionando. Significa que tu sistema nervioso aún está aprendiendo a regularse y que necesitas herramientas, no solo apoyo químico.
Entiendo lo agotador que es convivir con estos síntomas y el miedo que generan. De verdad: la despersonalización se quita, pero no suele desaparecer el día que dejamos de mirarla, sino cuando deja de ser el centro de todo. Y ahí es donde un acompañamiento psicológico adecuado puede marcar una diferencia enorme.
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Hola, mi relación comenzó haciéndome novia de mi mejor amigo, actualmente tengo sentimientos encontr
Hola, mi relación comenzó haciéndome novia de mi mejor amigo, actualmente tengo sentimientos encontrados, cuando comenzó la relación no estaba segura del todo porque no me llamaba la atención físicamente solo me encantaba hablar con él, posteriormente me di la oportunidad pero fue mucho love bombing, lo hablé con él que aún no estaba segura, llevaba un duelo de una relación pasada que fue algo larga pero aún no estaba del todo sanada; entonces actualmente tengo un año de novia con él pero tengo sentimientos encontrados me siento en un sube y baja emocional, a veces lo quiero a veces me cuestiono que hago con el, pero siento que me falta algo dentro de mi porque no me emociono del todo cuando lo veo ,esto en mis relaciones pasadas nunca me había pasado generalmente mis relaciones se tornaban a situaciones tóxicas y es la primera vez que tengo una relación aparentemente “sana” aunque estoy tranquila, y en paz, siento que me falta algo más, no sé qué hacer ni por dónde ir.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hay varias capas importantes en lo que cuentas. Por un lado, una relación que nace desde la amistad, el cuidado y la conexión emocional, pero sin un deseo físico claro desde el inicio. Por otro, un duelo previo que quizá no estaba del todo cerrado cuando empezaste esta relación. Y además, algo muy relevante: vienes de relaciones intensas, con mucha montaña rusa emocional, y esta es la primera vez que te encuentras en algo más tranquilo, más estable, más “en paz”.
Muchas personas, cuando salen de vínculos tóxicos o muy intensos, confunden sin darse cuenta la intensidad con el amor. El sistema emocional se acostumbra a la activación constante, a la ansiedad, al enganche… y cuando aparece una relación más segura, el cuerpo no sabe muy bien cómo leerla. No hay picos, no hay urgencia, no hay drama, y eso puede vivirse como “me falta algo”, aunque objetivamente estés tranquila.
Eso no significa automáticamente que esta relación no sea para ti, pero tampoco significa que tengas que forzarte a quedarte. Lo que sí parece claro es que ahora mismo no estás conectando con lo que tú necesitas de verdad, ni con lo que te pasa cuando estás con él. El sube y baja que describes suele aparecer cuando una parte de ti quiere cuidar, agradecer, sostener… y otra parte siente que no termina de encajar del todo, que no se enciende.
También es importante no pasarte por alto a ti misma: decirte “debería estar bien porque es una relación sana” puede ser tan injusto como quedarte en relaciones dañinas por miedo a estar sola. La pregunta no es si él es bueno o si la relación es correcta “en teoría”, sino qué te pasa a ti dentro de esta relación y qué patrón estás repitiendo o intentando cambiar.
Aquí la terapia puede ser un espacio muy valioso, no para decirte qué decisión tomar, sino para ayudarte a entender qué es ese “algo” que sientes que falta: si es deseo, si es ilusión, si es conexión contigo misma, si es miedo a repetir lo de antes o incluso miedo a estar en algo estable. A veces no se trata de elegir entre seguir o dejarlo, sino de reconectar contigo y con tu deseo, y desde ahí decidir con más claridad y menos culpa.
Si te apetece, este tipo de procesos los trabajo precisamente desde ahí: ayudarte a escucharte sin juicio, entender tus vínculos y tomar decisiones más alineadas contigo. Sea conmigo o con otro profesional, creo que darte ese espacio puede ayudarte mucho a salir de este bloqueo interno y dejar de vivir la relación desde la duda constante.
No estás rota ni te falta nada por sentir. Estás intentando entenderte, y eso ya dice mucho de ti.
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quiero exponer esto porque es algo que me ha dejado pensando si yo en verdad tengo algo mal, estuve
quiero exponer esto porque es algo que me ha dejado pensando si yo en verdad tengo algo mal, estuve saliendo con un anestesiólogo porque yo trabajo en area de la salud y en una ocasión me dejo en su casa y él se fue no dio explicación ni nada solo se fue, después le pregunte porque me había dejado y me dijo que había tenido una emergencia, pero después de ya no estar juntos le volví a preguntar y fue cuando me dijo "ah si, te deje porque me hablo una mujer para salir" después pretendía que fuéramos amigos de nuevo pero yo ya no confío en el ni como amigos y cuando le dije que no podia confiar en él me dijo que era paranoica, con un poco de Claridad mental yo le respondí; como puedes creer que es sano abandonarme para irte con otra?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Pues por lo que relatas no parece que haya nada malo en ti, sino que tienes todo el derecho a sentirte confundida, dolida y con la confianza dañada.
Vamos por partes, con claridad.
El hecho en sí
Que alguien te deje en su casa sin explicación y se vaya, independientemente de la razón, no es una conducta cuidada ni respetuosa. En un vínculo —aunque esté empezando— lo mínimo esperable es una explicación clara y honesta en el momento o poco después. La primera versión que te dio (una emergencia) y la posterior (“me llamó otra mujer para salir”) se contradicen, y eso ya es suficiente para generar desconfianza.
La descalificación posterior
Cuando tú expresas que no puedes confiar en él —algo completamente coherente con lo ocurrido— y su respuesta es llamarte “paranoica”, ahí aparece un punto especialmente delicado.
Eso no es un desacuerdo sano: es invalidar tu percepción y tu reacción emocional. En psicología llamamos a esto una forma de deslegitimación o gaslighting: se desplaza el foco del problema (su conducta) hacia tu supuesto “defecto” por reaccionar.
Tu respuesta fue clara y sana
Lo que le dijiste —“¿cómo puedes creer que es sano abandonarme para irte con otra?”— no es una explosión emocional ni una acusación irracional. Es una pregunta lógica, con criterio y con conciencia de límites. De hecho, esa frase muestra algo muy importante: estabas empezando a verte a ti misma con más claridad.
Sobre la amistad que él propone
Negarte a ser su amiga no es inmadurez ni rencor: es autoprotección frente a una persona que no te ha tratado como tú crees que mereces. Y eso está muy bien. La confianza no se exige ni se fuerza; se construye. Y cuando alguien ya ha mentido y luego te ha descalificado por sentirte herida, es perfectamente válido decidir que no quieres ese vínculo, ni romántico ni amistoso.
En resumen:
- No estás loca, ni paranoica, ni exagerada.
- Tu malestar tiene una base real y comprensible.
- El problema no fue tu reacción, sino la falta de honestidad y la posterior invalidación.
A veces estas experiencias remueven una pregunta más profunda: “¿por qué dudo de mí cuando algo me duele?” Si esta situación te ha dejado rumiando o cuestionándote, trabajar esto en terapia puede ayudarte a reafirmar tu criterio interno y tus límites, para que no vuelvan a convencerte de que sentirte mal “es el problema”.
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Aún hay margen de ajuste de dosis pero debería estar notando mejoría en algunos…