¿Algún consejo para superar este proceso de Duelo tan complicado y tortuoso, ya sea para superar el

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¿Algún consejo para superar este proceso de Duelo tan complicado y tortuoso, ya sea para superar el dolor y sanar sin más, o para retomar la relación como amistad pasado un largo tiempo?

Estoy atravesando una etapa complicada por cambios drásticos que afrontar desde el Pasado Septiembre. Primero mi vida sentimental se truncó con una llamada de voz para cortar una relación de 4 años de convivencia, justo después de empacar la Mudanza al extranjero, y unas Vacaciones “reconciliatorias”. Esto ha hecho que toda mi vida haya tenido que cambiar de prioridades y adaptarme tanto en lo personal como lo laboral y volver a mi ciudad de origen, tras 10 años fuera.
Iba elaborando mi duelo bastante bien, digiriendo (no sin pizcas de rabia) bastante bien los cambios e intentando reconvertir la relación en mera amistad, por aquello de tener un apoyo, consejo y hombro sobre el que llorar mutuamente en la primera fase.
Luego ella ( pasados 3 meses), intento retomar el contacto para quedar en su nuevo domicilio y que la visitara a 1000 km, en un puente laboral ( a primeros de Diciembre)….Esa fue la primera "trampa emocional", porque si bien, me hizo Mucha ilusión…no tardó en diluirse, al cambiar ella de idea a los pocos días.
Y así hasta en 3 ocasiones. A la que hizo 3 , me sentí utilizado como pelele instrumental al albur de sus caprichos, la verdad. Así que reuní coraje y fui yo quien LIMITO LAS COMUNICACIONES :
1º: Comunicación sólo por SMS, o Email si procede
2º: Cancelación de Uso compartido de Aplicación Karaoke para cantar juntos( con todo mi dolor!)
3º Cancelación a Su Última Propuesta(“ Encuentro en Semana Santa en mi Ciudad Natal )

La verdad, me sentó como un tiro el hecho de que 1 día después de ser invitado encarecida y personalmente por ella ( Víspera de Reyes) a cantar en “su Karaoke virtual”, me encontrara hasta 10 Duetos con otro pavo, en las últimas 48 hs. O sea, me sentí como Woody en Toy Story ( reemplazado por otro juguete nuevo), fatal ¡!, viendo que “tonteaba” con este joven, al que le prestaba mayor atención que a mi.

Claro está que ante mis limitaciones,[ en especial la 3ª ( : No compartir el Enésimo Plan de viaje que a ella le cuadraba en todos los sentidos teniendo que adaptarme como un pelele a sus deseos y caprichos volubles)], ella se sintió Rechazada y desde entonces, pobrecita, no quiere hablar con el “pelele” que le pone limites, oh como se atreve, a ella, ¡Oh-Diosa, de los planes perfectos e irrechazables!

La verdad, ya con 2 meses desde la limitación, me siento mejor, y en paz, pero confieso que aún mi pienso en ella y en compartir muchas cosas con ella, como mi primera opción……

He pensado muchas tonterías románticas, desde regalos hasta viajes sorpresa, pero en el fondo, se que DEBO DEJAR PASAR EL TIEMPO Y CURAR…..que se dice pronto. Pero.... ¿ Cómo ??
 Andrea Del Pozo de la Cruz
Psicólogo
Villanueva de la Serena
Lo que describes no es solo un duelo por una relación terminada, sino un duelo múltiple y acumulado: ruptura de una convivencia larga, pérdida de un proyecto vital compartido, cambio de país frustrado, retorno a tu ciudad de origen y reconfiguración completa de tu identidad personal y relacional. Todo eso, en poco tiempo, es profundamente desestabilizador, incluso para personas con buena capacidad de afrontamiento.

Hay algo importante que conviene nombrar con claridad: intentaste convertir una ruptura en una amistad demasiado pronto. No por ingenuidad, sino por necesidad de sostén emocional. Sin embargo, cuando una de las dos personas aún está elaborando el duelo y la otra mantiene una posición ambivalente (acercamientos, retiradas, propuestas que luego se diluyen), el vínculo deja de ser reparador y pasa a ser retraumatizante. Eso explica por qué empezaste a sentirte utilizado y por qué tu malestar aumentó pese a “hacerlo todo bien”.

El momento en el que decides poner límites marca un punto clave del proceso. No es un retroceso, es un acto de protección psíquica. Limitar la comunicación, cancelar espacios compartidos y rechazar planes que te colocaban de nuevo en una posición de espera no es castigo ni rencor; es una forma sana de frenar un vínculo que estaba manteniendo el dolor activo. El hecho de que desde entonces te sientas más en paz confirma que esos límites eran necesarios.

Respecto a tus preguntas: sanar el dolor y retomar una relación como amistad no son procesos simultáneos. En la gran mayoría de los casos, no pueden darse a la vez. La amistad solo es posible cuando el vínculo romántico ha sido verdaderamente elaborado, no cuando aún existe esperanza, fantasía de reencuentro o necesidad de validación afectiva. Forzar esa “amistad” antes de tiempo suele prolongar el duelo, no aliviarlo.

Cómo curar no tiene que ver con dejar de pensar en ella de golpe, sino con dejar de reactivar la herida. Algunas claves importantes en este momento serían:

– Mantener los límites que ya has establecido, aunque emocionalmente aún duelan. El alivio inicial no significa que el proceso esté cerrado, sino que has dejado de añadir estímulos que reabren la herida.
– Aceptar que pensar en ella, fantasear o sentir nostalgia no implica que debas actuar en consecuencia. Pensar no obliga a hacer.
– Permitir que el duelo siga su curso natural, que incluye momentos de rabia, tristeza, añoranza y también de calma. Ninguna de esas fases es lineal ni definitiva.
– Desplazar progresivamente la energía emocional hacia tu vida actual: reconstrucción de rutinas, vínculos propios, proyectos personales y laborales que no giren en torno a la relación perdida.

En cuanto a la posibilidad futura de una amistad, la respuesta honesta es: solo cuando ya no sea una necesidad. Cuando no sea la primera opción, cuando no esperes nada de ese vínculo y cuando puedas sostener una relación sin expectativa de exclusividad emocional. Si llega ese momento, se dará de forma natural. Si no llega, también es una resolución válida.

Ahora mismo, lo más importante no es “superarla rápido”, sino respetar el tiempo interno que tu psique necesita para reorganizarse después de tantos cambios. El hecho de que ya notes más calma indica que estás en el camino correcto, aunque todavía duela.

Seguir acompañándote de un proceso terapéutico en esta etapa es muy adecuado. Este tipo de duelo, cuando se elabora con cuidado, no solo se supera: transforma profundamente la forma de vincularse en el futuro.

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Lo que describes reúne varias pérdidas acumuladas en poco tiempo (ruptura, proyecto migratorio, cambios laborales y retorno a la ciudad de origen), y eso hace que el duelo sea especialmente intenso y confuso. No es extraño que aparezcan ambivalencias, rabia, nostalgia y deseo de retomar el vínculo, incluso cuando racionalmente sabes que poner límites fue necesario.

Algo importante a señalar es que intentar reconvertir una relación reciente en amistad, cuando aún hay vínculo afectivo activo, suele dificultar el proceso de duelo. Las idas y vueltas que mencionas funcionan como reactivadores emocionales y prolongan el dolor, aunque a corto plazo parezcan alivio.

El hecho de que hayas puesto límites y notes más calma es una señal de que estás empezando a priorizar tu cuidado emocional. Sanar en estos procesos no implica “olvidar”, sino aceptar la pérdida, sostener la incomodidad y reconstruir la propia vida sin mantenerte enganchado a expectativas que hoy no son realistas.

El “cómo” suele implicar tiempo, coherencia con los límites, apoyo emocional fuera de esa relación y, muy especialmente, acompañamiento psicológico, que ayude a elaborar la ruptura, revisar el apego y atravesar el duelo sin quedarte atrapado en la rumiación o la idealización.
Hola, gracias por expresar tu situación con tanta claridad y honestidad. Lo que describes no es un duelo sencillo, y es lógico que esté siendo doloroso y confuso: no solo has perdido una relación de pareja, sino también un proyecto de vida, un país, una rutina y una identidad construida durante años. Todo eso se duela a la vez, y eso intensifica mucho el proceso.

Voy a responderte por partes, para que sea más claro y útil.

1. Lo que has vivido no ha sido un duelo limpio
Aunque intentaste reconvertir la relación en amistad, en la práctica se mantuvo una dinámica ambigua: invitaciones que se activaban y se cancelaban, acercamientos que despertaban esperanza y retiradas posteriores. Eso genera lo que llamamos un duelo interrumpido: la herida no termina de cerrar porque se vuelve a abrir una y otra vez.

Poner límites no fue frialdad ni orgullo: fue una respuesta sana de protección emocional cuando empezaste a sentirte utilizado y descolocado. El hecho de que, tras marcar límites, tú te sientas más en paz es una señal muy importante de que iban en la dirección correcta.

2. Pensar en ella aún no significa que estés estancado
El error más frecuente en estos procesos es creer que “superar” implica dejar de pensar o de sentir. No es así. Pensar en ella, echarla de menos o imaginar gestos románticos no invalida tu avance. Lo importante no es que aparezca el pensamiento, sino que ya no gobierna tus decisiones ni te empuja a cruzar límites que te hacen daño.

Ahora mismo estás en una fase en la que el vínculo emocional sigue activo, pero la conducta ya está más alineada con el autocuidado. Eso es un paso clave.

3. Sobre la idea de retomar la relación como amistad
Aquí conviene ser muy honesto contigo mismo. Para que una amistad real sea posible, deben cumplirse varias condiciones:
• Que no haya expectativas románticas latentes.
• Que no te duela verla vincularse con otras personas.
• Que el contacto no reactive fantasías de “quizá algún día”.

Por lo que cuentas, todavía no estás ahí, y no pasa nada. Forzar una amistad antes de tiempo suele prolongar el sufrimiento, no aliviarlo. La amistad, si llega, suele hacerlo después de un duelo bien cerrado, no durante.

4. ¿Cómo “dejar pasar el tiempo” de forma que de verdad cure?
El tiempo por sí solo no siempre sana; sana lo que haces con él. Algunas pautas prácticas:
• Mantén los límites que ya has puesto, aunque a veces duelan. Has comprobado que te devuelven calma.
• No tomes decisiones emocionales (regalos, viajes sorpresa, gestos románticos). Suelen aliviar momentáneamente, pero reabren el ciclo.
• Permite la rabia y la tristeza, sin juzgarte. Son emociones normales cuando hay sensación de reemplazo o de no haber sido elegido.
• Reconstruye tu vida en tu ciudad actual: vínculos, rutinas, proyectos propios. No como distracción, sino como reanclaje.
• Cuando aparezca el impulso romántico, prueba a preguntarte: ¿esto me acerca a la paz o me devuelve al bucle?

5. Una idea importante para cerrar
No has perdido por poner límites. Al contrario: has empezado a recuperarte a ti. Que alguien se aleje cuando dejas de adaptarte a todo no significa que hayas hecho algo mal, sino que la relación se sostenía sobre un desequilibrio.

Sanar no es olvidar de golpe; es llegar al punto en el que, si piensas en ella, ya no te rompes por dentro ni necesitas actuar desde la herida.

Si te parece, puedes pedirme cita online y trabajar este duelo de forma más acompañada, ayudándote a cerrar el vínculo con menos culpa y más claridad, tanto si el objetivo final es soltar del todo como si en el futuro quieres valorar una relación diferente desde un lugar más sano.
Lo que estás atravesando es un duelo complejo, porque no solo supone la ruptura de la relación, sino la pérdida de un proyecto de vida. Es esperable que todavía haya dolor y que el pensamiento vuelva con frecuencia a esa persona.

Los límites que has puesto cumplen una función protectora. Cuando aún existen vínculos emocionales, mantener un contacto intermitente suele dificultar la elaboración del duelo y prolongar el malestar.

En este momento, tomar distancia real puede ser una medida de cuidado. No se trata de olvidar ni de negar lo vivido, sino de permitir que la relación se recolóque internamente sin estímulos constantes.

Pensar en ella no implica que tengas que actuar en consecuencia. El duelo incluye pensamientos, recuerdos y ambivalencia, y eso no significa retroceso.

La recuperación suele apoyarse más en la coherencia diaria, el sostén del entorno y la reducción de situaciones que reactivan la herida que en soluciones rápidas.

Si en algún momento notas que el malestar se mantiene o te desborda, contar con ayuda profesional puede facilitar este proceso.

Lo que estás haciendo es intentar adaptarte a una pérdida importante, y eso ya es un trabajo emocional considerable.
Lo que estás viviendo no es solo un duelo sentimental; es un auténtico "desarraigo" vital. Has tenido que gestionar, de golpe, la ruptura de una convivencia de cuatro años, una mudanza internacional frustrada y el regreso a tu ciudad tras una década fuera. Es normal que te sientas como Woody: desplazado de una realidad que creías segura. Sin embargo, tu relato demuestra una lucidez asombrosa. Haber identificado las "trampas emocionales" y haber puesto límites —aunque duelan como el desierto— es el paso más profesional y maduro que podías dar.

El duelo no es un proceso lineal, sino una serie de oleadas. Para transitar este camino de la manera más sana posible, te sugiero estos tres pilares:

El contacto cero como escudo, no como castigo. Has limitado las comunicaciones y eso es excelente. Es fundamental entender que el contacto cero no se hace para que el otro reaccione o para castigarlo, sino para "desintoxicar" tu sistema nervioso. Cada vez que ves un dueto con otra persona o recibes una invitación voluble, tu cerebro recibe un chute de cortisol que reinicia el cronómetro del dolor. Necesitas que ese "ruido" desaparezca para que tu identidad deje de estar ligada a sus caprichos. El "vaciado" de su presencia es lo que permitirá que, en el futuro, si surge, la amistad sea desde la libertad y no desde la necesidad de un "hombro donde llorar" que, en realidad, te está empujando.

Aceptación de la "idealización" frente a la realidad. Es natural que aún pienses en ella como tu primera opción para compartir cosas. Tu cerebro está habituado a esa ruta neuronal tras cuatro años. Las "tonterías románticas" que mencionas son intentos de tu mente por recuperar el control y volver a la zona de confort. Sin embargo, los hechos que narras (los cambios de opinión a 1000 km, el uso instrumental de tus sentimientos, la falta de empatía ante tus límites) dibujan una realidad actual que no coincide con la de la persona de la que te enamoraste. No te culpes por esos pensamientos; simplemente obsérvalos como "ecos" de un pasado que ya no existe, pero no actúes sobre ellos.

Reconstrucción de la identidad en tu ciudad de origen. Volver después de 10 años es un reto mayúsculo. El peligro aquí es vivir en tu ciudad actual pero con el corazón y la mente puestos en el extranjero o en sus planes. El consejo profesional es que te enfoques en "enraizar" de nuevo. Invierte esa energía que dedicarías a planear viajes sorpresa para ella en redescubrir tu ciudad, en nuevas actividades laborales o en retomar vínculos que el tiempo fuera enfrió. El duelo se cura cuando el "presente" empieza a ser más estimulante que el "recuerdo".

Has tenido el coraje de decir "no" a ser un pelele, y ese autorrespeto es la base de tu sanación. La paz que sientes desde hace dos meses es la prueba de que vas por el camino correcto, aunque todavía haya días de neblina.

¿Te ayudaría que habláramos sobre cómo gestionar esos impulsos de "tonterías románticas" cuando aparecen, para que no saboteen tu progreso?
Lo que estás viviendo es un duelo complejo, no solo por la ruptura, sino por todo lo que se rompió a la vez: proyecto de vida, mudanza, identidad, futuro. Eso agota emocionalmente a cualquiera. Tiene mucho sentido que haya rabia, nostalgia y confusión mezcladas.

Has hecho algo muy importante y muy difícil: poner límites cuando te diste cuenta de que el contacto te hacía daño. Eso no te convierte en frío ni en orgulloso, sino en alguien que se está empezando a cuidar. Que desde ahí empieces a sentir más paz es una señal clara de que ese camino va en la buena dirección.

Ahora mismo, más que pensar en amistad o reencuentros, la clave es cerrar la herida. El vínculo sigue activo dentro de ti, y mientras eso ocurra, cualquier contacto reabre la esperanza y el dolor. Sanar no es olvidar de golpe, es dejar de exponerte a lo que te descoloca y permitir que el tiempo, acompañado de un trabajo emocional consciente, haga su parte.

¿Cómo se hace? Pues en mi opinión, dándote permiso para no estar disponible, sosteniendo los límites aunque duelan, y poniendo el foco en ti: reconstruir rutina, apoyo, sentido, y elaborar lo perdido con ayuda si hace falta. La amistad solo es posible cuando ya no duele… y eso llega después, no ahora.

Estás haciendo lo más difícil: elegirte. Si te sirve, puedo ayudarte a pensar cómo atravesar este proceso con menos desgaste y más dirección.
El proceso que describes reúne varios duelos simultáneos: la ruptura de una relación significativa y prolongada, la pérdida del proyecto de vida compartido, el cambio forzado de planes vitales y el regreso a un lugar que ya no sientes como propio. Todo ello hace que el duelo sea especialmente intenso, confuso y prolongado, y explica que aparezcan sentimientos de rabia, tristeza, ambivalencia y dificultad para soltar el vínculo. Intentar reconvertir una relación de pareja en amistad de forma temprana suele complicar el duelo, ya que mantiene la esperanza, la dependencia emocional y la exposición a situaciones que reabren la herida, como los acercamientos intermitentes o los mensajes contradictorios que describes. El establecimiento de límites, aunque doloroso, suele ser un paso necesario y saludable para protegerte emocionalmente y favorecer la recuperación. El hecho de que, tras mantenerlos, empieces a sentirte algo más en paz indica que esa decisión va en la dirección adecuada. Superar este proceso no implica olvidar ni dejar de sentir de un día para otro, sino permitir que el tiempo haga su trabajo mientras se reduce la exposición al vínculo, se elaboran las emociones pendientes y se reconstruye la identidad personal fuera de la relación. En este punto, un acompañamiento psicológico puede ayudarte a ordenar el duelo, trabajar la ambivalencia, sostener los límites sin culpa y avanzar hacia una recuperación emocional real, ya sea para cerrar el vínculo o, en un futuro, replantearlo desde un lugar distinto. Este acompañamiento puede realizarse de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte o en línea, según tus necesidades.
Hola.
Gracias por compartir algo tan profundo y tan bien explicado.

Lo que estás viviendo es un duelo complejo, no solo por la ruptura, sino por la acumulación de pérdidas: pareja, proyecto de vida, mudanza, identidad, ciudad, futuro imaginado. Eso duele mucho más de lo que solemos reconocer.
Poner límites fue lo adecuado, no fue crueldad, fue autocuidado. Su actitud generó ambivalencia emocional abriendo la herida una y otra vez y tu cuerpo y mente dijeron "basta", y actuaste. Eso es salud.
Que ahora te sientas algo mejor corrobora que el contacto intermitente mantenían el dolor.
Todavía duele porque porque tu cerebro está unido al vínculo (Lo que fue,
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. No hay un tiempo específico para elaborar una pérdida. Sin embargo, tú has logrado pensar en tí y poner límites a aquello que te hacía sufrir, para no eternizar el dolor.
El proceso de duelo es un tiempo que comienza y que en algún momento se termina. Pero prolongar una situación que genera sufrimiento constante es mucho peor.
Gracias por compartir algo tan profundo. Lo que describes no es solo una ruptura, es un duelo complejo con cambios vitales muy bruscos y una dinámica de contacto intermitente que suele intensificar el apego y la confusión emocional.

Poner límites, como has hecho, es un paso muy sano. El hecho de que con menos contacto te sientas más en paz indica que esa distancia probablemente está favoreciendo tu proceso. Aun así, que sigas pensando en ella es completamente normal: el vínculo fue importante y el cerebro necesita tiempo para reorganizarse.

Superar un duelo no es olvidar, sino recolocar a esa persona en un lugar que no te desestabilice. Si sientes que, pese a tus esfuerzos, sigues atrapado entre el deseo de volver y la necesidad de protegerte, puede ser un buen momento para pedir ayuda profesional y hacer este proceso acompañado.
 Clara Yolin Mena
Psicólogo
Vilanova i La Geltrú
Buenos días, como bien tu dices, la elaboración de un duelo puede ser complicado y no lineal. Los altibajos es algo esperable dentro de este proceso. (Las ganas de estar juntos, luego la idea de estar separados y cortar comunicación, las ganas de hacer viajes juntos, etc) A veces los tiempos organísmicos no son los mismos que los mentales y quizá en tu cabeza quieres que sea más rápido pero finalmente tienes que acomodar varias cosas dentro tuyo para que realmente lo hayas elaborado. Poner límites y cortar comunicación puede ser una buena estrategia para centrarte en ti y en lo que necesitas ahora mismo. De todas maneras, un acompañamiento terapéutico en este proceso puede ser positivo, por lo que si estás buscando un profesional que te acompañe, te invito a revisar mi perfil. Un saludo.

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