Como puedo sobrellevar el tema de la polarización política en mi familia? Toda mi familia es de
12
respuestas
Como puedo sobrellevar el tema de la polarización política en mi familia?
Toda mi familia es de derechas y yo siempre he tenido miedo de mostrar mi opinión sobre temas de política porque soy todo lo contrario a ellos y me da miedo y ansiedad que por eso me puedan llegar a odiar y dejar de quererme y hasta querer echarme de casa. Nunca he hablado ni mostrado mi opinión ni me he metido en temas de política por miedo, siempre que escucho a mi familia hablar de política me genera ansiedad y me quiero ir de allí y a pesar de sentirme así tengo que fingir que no me pasa nada y callarme. Muchas veces los escucho decir comentarios racistas, machistas, homófobos y demás y me siento triste y decepcionado de que mi familia tenga esa mentalidad y muchas veces me siento solo porque me siento la oveja negra de mi familia aunque no comparta todo esto con ellos. Me deprime y a la vez me da rabia tener que guardarme todo esto por miedo y fingir que no me afecta todo esto y que luego ellos puedan hablar y opinar de cualquier cosa sin ningún tipo de miedo ni ansiedad a que le digan algo y yo tener que mantenerme callado por miedo a que me odien. No odio a mi famila pero muchas veces no me gusta estar con ellos por qué no me siento seguro ni cómodo cuando hablan de política o dicen comentarios bastante desagradables. Mas que odiarlos me entristece y me decepciona que mi familia tenga una mentalidad bastante cerrada. Aunque me sorprende que me aceptarán cuando salí del armario como hombre trans, aunque les haya costado a algunos a lo primero. Lo que me lleva a preguntarme que porqué me han aceptado si los partidos a los que votan están totalmente en contra de mi existencia y se dedican a generar bulos sobre esto para generar más odio hacia las personas trans. Ellos son muy de creerse bulos y no tener el pensamiento crítico de querer investigar si es real o es un bulo, me da la sensación que ni se informan de lo que están votando realmente, que solo lo votan porque su familia siempre a votado eso y ya y los han educado con esa mentalidad. La verdad todo este tema me genera muchísima ansiedad y más cuando se acerquen las elecciones, viendo todo el odio que hay y que cada vez va creciendo más hacia el colectivo LGTB por culpa de discursos de odio que hace la extrema derecha y la derecha en general. Me gustaría poder hablar de este tema con mi psicóloga pero no me atrevo del miedo que me genera hablar de política, al final nunca he hablado con nadie sobre esto por miedo a que se pueda enterar mi familia. La verdad me agota mentalmente tener que fingir que todo esto no me afecta y callarme. Es triste y frustrante no poder ver a mi familia como un espacio seguro, aunque me apoyen en algunas cosas y me traten bien pero igual todo esto que he contado no sé cómo sobrellevarlo. Cuando me dicen que me quieren me quedo pensando si me seguirían queriendo si supieran todo lo que les oculto por miedo.
Toda mi familia es de derechas y yo siempre he tenido miedo de mostrar mi opinión sobre temas de política porque soy todo lo contrario a ellos y me da miedo y ansiedad que por eso me puedan llegar a odiar y dejar de quererme y hasta querer echarme de casa. Nunca he hablado ni mostrado mi opinión ni me he metido en temas de política por miedo, siempre que escucho a mi familia hablar de política me genera ansiedad y me quiero ir de allí y a pesar de sentirme así tengo que fingir que no me pasa nada y callarme. Muchas veces los escucho decir comentarios racistas, machistas, homófobos y demás y me siento triste y decepcionado de que mi familia tenga esa mentalidad y muchas veces me siento solo porque me siento la oveja negra de mi familia aunque no comparta todo esto con ellos. Me deprime y a la vez me da rabia tener que guardarme todo esto por miedo y fingir que no me afecta todo esto y que luego ellos puedan hablar y opinar de cualquier cosa sin ningún tipo de miedo ni ansiedad a que le digan algo y yo tener que mantenerme callado por miedo a que me odien. No odio a mi famila pero muchas veces no me gusta estar con ellos por qué no me siento seguro ni cómodo cuando hablan de política o dicen comentarios bastante desagradables. Mas que odiarlos me entristece y me decepciona que mi familia tenga una mentalidad bastante cerrada. Aunque me sorprende que me aceptarán cuando salí del armario como hombre trans, aunque les haya costado a algunos a lo primero. Lo que me lleva a preguntarme que porqué me han aceptado si los partidos a los que votan están totalmente en contra de mi existencia y se dedican a generar bulos sobre esto para generar más odio hacia las personas trans. Ellos son muy de creerse bulos y no tener el pensamiento crítico de querer investigar si es real o es un bulo, me da la sensación que ni se informan de lo que están votando realmente, que solo lo votan porque su familia siempre a votado eso y ya y los han educado con esa mentalidad. La verdad todo este tema me genera muchísima ansiedad y más cuando se acerquen las elecciones, viendo todo el odio que hay y que cada vez va creciendo más hacia el colectivo LGTB por culpa de discursos de odio que hace la extrema derecha y la derecha en general. Me gustaría poder hablar de este tema con mi psicóloga pero no me atrevo del miedo que me genera hablar de política, al final nunca he hablado con nadie sobre esto por miedo a que se pueda enterar mi familia. La verdad me agota mentalmente tener que fingir que todo esto no me afecta y callarme. Es triste y frustrante no poder ver a mi familia como un espacio seguro, aunque me apoyen en algunas cosas y me traten bien pero igual todo esto que he contado no sé cómo sobrellevarlo. Cuando me dicen que me quieren me quedo pensando si me seguirían queriendo si supieran todo lo que les oculto por miedo.
Lo que describes es una situación emocionalmente muy exigente y tiene sentido que te genere ansiedad, tristeza y agotamiento. No es solo una diferencia de opiniones políticas: es el miedo a perder el vínculo, a no ser querido o a no estar seguro en tu propio entorno familiar. Eso pesa mucho.
Algunos puntos importantes que conviene tener en cuenta:
1. Callarte ha sido una estrategia de supervivencia, no una debilidad.
Cuando una persona percibe que expresar lo que piensa puede poner en riesgo el afecto, la convivencia o la seguridad emocional, el silencio es una forma de protección. No significa que estés traicionándote, sino que estás intentando cuidarte en un contexto que percibes como amenazante.
2. No estás obligado a debatir ni a educar a tu familia.
Escuchar comentarios racistas, machistas u homófobos duele, y es normal sentir rabia o decepción. Pero no tienes la responsabilidad de confrontarlos ni de cambiar su mentalidad si eso te desborda. A veces, poner límites internos (retirarte, cambiar de tema, acortar la exposición) es más saludable que entrar en discusiones que no te van a cuidar.
3. Es posible amar a tu familia y, al mismo tiempo, no sentirla como un espacio seguro.
Esto genera una ambivalencia muy dura: no es odio, es tristeza. Y esa tristeza merece ser atendida. El hecho de que te hayan aceptado como hombre trans habla de una complejidad mayor de la que parece, aunque sus discursos políticos entren en contradicción con tu existencia. Esa incoherencia es confusa y dolorosa, y trabajar cómo convivir con ella es parte del proceso.
4. El miedo a “si supieran todo lo que pienso, dejarían de quererme” es una carga enorme.
Vivir sintiendo que el amor es condicional agota y mina la autoestima. Este es un tema profundamente terapéutico, y no tiene nada de superficial ni de “solo política”. Habla de apego, seguridad, identidad y pertenencia.
5. Hablar de esto en terapia puede ayudarte a recuperar aire.
No se trata de obligarte a posicionarte ni de exponerte más de lo que puedas sostener. Se trata de tener un espacio seguro donde poder decir lo que sientes sin miedo, ordenar el impacto emocional, aprender a regular la ansiedad y decidir, poco a poco, qué límites necesitas y hasta dónde quieres llegar con tu familia.
Si te resulta difícil hablar de esto incluso con una psicóloga, precisamente ahí hay una señal clara de que necesitas acompañamiento. No tienes que poder con todo solo.
Si te parece, puedes pedir cita conmigo en modalidad online. Trabajo con personas que viven este tipo de conflictos familiares y de identidad, y el formato online permite hacerlo desde un espacio donde te sientas más protegido. Podemos empezar despacio, a tu ritmo, sin forzarte a nada.
Algunos puntos importantes que conviene tener en cuenta:
1. Callarte ha sido una estrategia de supervivencia, no una debilidad.
Cuando una persona percibe que expresar lo que piensa puede poner en riesgo el afecto, la convivencia o la seguridad emocional, el silencio es una forma de protección. No significa que estés traicionándote, sino que estás intentando cuidarte en un contexto que percibes como amenazante.
2. No estás obligado a debatir ni a educar a tu familia.
Escuchar comentarios racistas, machistas u homófobos duele, y es normal sentir rabia o decepción. Pero no tienes la responsabilidad de confrontarlos ni de cambiar su mentalidad si eso te desborda. A veces, poner límites internos (retirarte, cambiar de tema, acortar la exposición) es más saludable que entrar en discusiones que no te van a cuidar.
3. Es posible amar a tu familia y, al mismo tiempo, no sentirla como un espacio seguro.
Esto genera una ambivalencia muy dura: no es odio, es tristeza. Y esa tristeza merece ser atendida. El hecho de que te hayan aceptado como hombre trans habla de una complejidad mayor de la que parece, aunque sus discursos políticos entren en contradicción con tu existencia. Esa incoherencia es confusa y dolorosa, y trabajar cómo convivir con ella es parte del proceso.
4. El miedo a “si supieran todo lo que pienso, dejarían de quererme” es una carga enorme.
Vivir sintiendo que el amor es condicional agota y mina la autoestima. Este es un tema profundamente terapéutico, y no tiene nada de superficial ni de “solo política”. Habla de apego, seguridad, identidad y pertenencia.
5. Hablar de esto en terapia puede ayudarte a recuperar aire.
No se trata de obligarte a posicionarte ni de exponerte más de lo que puedas sostener. Se trata de tener un espacio seguro donde poder decir lo que sientes sin miedo, ordenar el impacto emocional, aprender a regular la ansiedad y decidir, poco a poco, qué límites necesitas y hasta dónde quieres llegar con tu familia.
Si te resulta difícil hablar de esto incluso con una psicóloga, precisamente ahí hay una señal clara de que necesitas acompañamiento. No tienes que poder con todo solo.
Si te parece, puedes pedir cita conmigo en modalidad online. Trabajo con personas que viven este tipo de conflictos familiares y de identidad, y el formato online permite hacerlo desde un espacio donde te sientas más protegido. Podemos empezar despacio, a tu ritmo, sin forzarte a nada.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola. El miedo es una emoción muy negativa que no permite actuar ni pensar con claridad. Quizás sería interesante que te animes a hablar con tu psicóloga ya que cuentas con un espacio para la palabra. Quizás de lo que se trata es, en primer lugar, de aceptar que tienes esa familia. Y luego reflexionar si realmente vale la pena confrontar con tus ideas, sabiendo que el costo puede ser mayor al silencio.
Creo que tu familia te ha aceptado porque más allá de sus ideas políticas, les importas tu. Es muy probable que si les contaras como piensas también puedan respetarte. Ahí está tu cabeza trabajando con el miedo, que te incapacita hasta para contarlo a tu psicóloga.
Por otro lado, creemos muchas veces que somos responsables de que los demás piensen como nosotros, por eso nos decepciona que defiendan ciertos discursos o valores. Desde la perspectiva de ellos, podrían pensar lo mismo...
Todo este tema tiene que ver con las emociones que te superan, miedo, ansiedad, etc. Y yo si fuera tu, me tiraría a la piscina de poder hablarlo con alguien. Tu psicóloga no debería juzgarte por tu forma de pensar y, dado el secreto profesional, nadie más tendría porque saberlo.
Por otro lado, creemos muchas veces que somos responsables de que los demás piensen como nosotros, por eso nos decepciona que defiendan ciertos discursos o valores. Desde la perspectiva de ellos, podrían pensar lo mismo...
Todo este tema tiene que ver con las emociones que te superan, miedo, ansiedad, etc. Y yo si fuera tu, me tiraría a la piscina de poder hablarlo con alguien. Tu psicóloga no debería juzgarte por tu forma de pensar y, dado el secreto profesional, nadie más tendría porque saberlo.
Gracias por compartir algo tan delicado. Lo que describes es muy comprensible y, sobre todo, muy humano. Vivir en una familia donde no te sientes libre para expresar quién eres o lo que piensas genera mucha ansiedad, y callarte no es una debilidad: muchas veces es una forma de protegerte cuando el entorno no se percibe como seguro.
No es solo “política”. Tiene que ver con identidad, con miedo a perder el vínculo y con sentir que el amor puede depender de que no muestres partes importantes de ti. Eso agota, entristece y puede hacer que empieces a vivir en alerta constante, como si tuvieras que vigilar lo que dices y lo que sientes.
Que quieras a tu familia y, al mismo tiempo, no te sientas cómodo cuando hablan de ciertos temas no es una contradicción. Tampoco lo es sentir decepción aunque te hayan apoyado en otros aspectos importantes de tu vida. A veces las familias quieren, pero no saben revisar sus creencias ni el daño que estas pueden causar.
No tienes la obligación de debatir, convencer ni exponerte si eso te hace daño. Cuidarte puede ser tan sencillo como retirarte de ciertas conversaciones, marcar límites internos o buscar espacios donde sí puedas ser tú sin miedo. Y algo importante: hablar de esto en terapia no es “hablar de política”, es hablar de ansiedad, de seguridad emocional y de cómo te afecta vivir así. Ese debería ser un espacio seguro para hacerlo.
No estás exagerando ni siendo injusto. Lo que te pasa tiene sentido y merece ser atendido. Ponerlo en palabras, aunque sea aquí, ya es un primer paso.
No es solo “política”. Tiene que ver con identidad, con miedo a perder el vínculo y con sentir que el amor puede depender de que no muestres partes importantes de ti. Eso agota, entristece y puede hacer que empieces a vivir en alerta constante, como si tuvieras que vigilar lo que dices y lo que sientes.
Que quieras a tu familia y, al mismo tiempo, no te sientas cómodo cuando hablan de ciertos temas no es una contradicción. Tampoco lo es sentir decepción aunque te hayan apoyado en otros aspectos importantes de tu vida. A veces las familias quieren, pero no saben revisar sus creencias ni el daño que estas pueden causar.
No tienes la obligación de debatir, convencer ni exponerte si eso te hace daño. Cuidarte puede ser tan sencillo como retirarte de ciertas conversaciones, marcar límites internos o buscar espacios donde sí puedas ser tú sin miedo. Y algo importante: hablar de esto en terapia no es “hablar de política”, es hablar de ansiedad, de seguridad emocional y de cómo te afecta vivir así. Ese debería ser un espacio seguro para hacerlo.
No estás exagerando ni siendo injusto. Lo que te pasa tiene sentido y merece ser atendido. Ponerlo en palabras, aunque sea aquí, ya es un primer paso.
Desde el análisis de conducta, lo que estás viviendo tiene sentido: has aprendido que mostrar tu opinión política puede tener consecuencias aversivas (rechazo, conflicto, pérdida de seguridad), así que callarte y fingir calma funciona a corto plazo para reducir la ansiedad. El problema es que ese patrón mantiene el malestar, la sensación de soledad y el agotamiento emocional.
No es incoherente que tu familia te acepte como hombre trans y, a la vez, sostenga discursos políticos que van contra tu existencia: las personas pueden separar vínculos afectivos de ideas, aunque eso resulte muy doloroso para quien lo vive desde dentro. Tu ansiedad no viene de “ser diferente”, sino de no sentirte seguro para ser tú en tu propio entorno.
En terapia no es necesario hablar de política, sino de límites, seguridad emocional y autocuidado, y de cómo reducir la ansiedad sin exponerte a situaciones que hoy no puedes sostener. Aprender a elegir cuándo retirarte, cómo protegerte y dónde sí puedes expresarte es parte del proceso.
Si quieres, puedes escribirme y lo trabajamos con calma, desde un enfoque práctico y respetuoso con tu situación.
No es incoherente que tu familia te acepte como hombre trans y, a la vez, sostenga discursos políticos que van contra tu existencia: las personas pueden separar vínculos afectivos de ideas, aunque eso resulte muy doloroso para quien lo vive desde dentro. Tu ansiedad no viene de “ser diferente”, sino de no sentirte seguro para ser tú en tu propio entorno.
En terapia no es necesario hablar de política, sino de límites, seguridad emocional y autocuidado, y de cómo reducir la ansiedad sin exponerte a situaciones que hoy no puedes sostener. Aprender a elegir cuándo retirarte, cómo protegerte y dónde sí puedes expresarte es parte del proceso.
Si quieres, puedes escribirme y lo trabajamos con calma, desde un enfoque práctico y respetuoso con tu situación.
Hola. Entiendo esa ansiedad que describes. Política, religión y sexo son temas muy personales. Me parece que estás proyectando en tu familia pensamientos o actos que todavia no se han producido. Es muy común que proyectemos en los demás lo que pensamos que va a pasar, pero no tiene por qué ser así. Tienes el ejemplo de que aceptaron tu condición trans. La política suele ser extermista y polarizada (derecha e izquierda) pero votar a un determinado partido politico no significa que estés de acuerdo en todos sus argumentos, y muchas veces se elige un partido no porque te guste, si no porque los demás partidos te gustan menos. Te estás adelantando a una situación que no se ha producido y ya tienes un ejemplo propio de tolerancia contigo. Debes ser muy joven y es comprensible que te preocupe tanto lo que opine tu familia, pero cuentas con apoto de una psicóloga por lo que comentas. Te sugiero que trates el tema con tu psicóloga y te oriente en qué pasos dar para poder equilibrar la situación.
Tiene que ser difícil poner en palabras algo que, por lo que describes, llevas sosteniendo en silencio desde hace mucho tiempo. Quiero empezar diciéndote algo muy importante: lo que sientes tiene todo el sentido, y no hay nada exagerado, inmaduro ni “incorrecto” en tu reacción emocional.
Vivir en un entorno familiar donde se expresan de forma recurrente ideas políticas y sociales que niegan, atacan o deslegitiman aspectos tan centrales de quién eres —tu identidad, tus valores, tu dignidad— es profundamente desgastante. La ansiedad, la tristeza, la rabia y el cansancio que describes no aparecen porque seas débil o intolerante, sino porque tu sistema emocional está reaccionando a una falta de seguridad real. Callar para proteger el vínculo, fingir que no te afecta, contenerte para no perder el amor o el techo… todo eso tiene un coste, y tú lo estás pagando desde hace tiempo.
Que te sientas como “la oveja negra”, que te invada la soledad incluso estando acompañado, o que te preguntes si el amor que recibes sería el mismo si supieran todo lo que piensas, es una experiencia muy frecuente en personas LGTBIQ+ que crecen en contextos familiares polarizados o ideológicamente hostiles. No significa que no quieras a tu familia; significa que no te sientes completamente a salvo emocionalmente con ellos, y eso duele.
Quiero subrayar algo muy importante: el hecho de que te aceptaran cuando saliste del armario como hombre trans habla de que existen matices, contradicciones y vínculos afectivos reales en tu familia. Y, al mismo tiempo, eso no invalida el daño que te producen los discursos racistas, machistas, homófobos o los bulos que escuchas. Ambas cosas pueden coexistir: el amor y la herida, el apoyo parcial y la inseguridad. No estás confundido por sentir ambas cosas a la vez.
Respecto a tu miedo a hablar de todo esto en terapia, me parece fundamental abordarlo con mucho cuidado y respeto. Quiero decirte con absoluta claridad que los psicólogos y psicólogas tenemos la obligación legal y ética de guardar secreto profesional. Todo lo que compartes en consulta está protegido por confidencialidad, salvo situaciones muy excepcionales y específicas recogidas por la ley. Tu familia no va a enterarse de nada por hablar con tu psicóloga. La terapia debe ser precisamente uno de los pocos espacios donde no tengas que fingir, callarte ni proteger a nadie más que a ti.
Entiendo que el miedo a hablar de política no es solo miedo a la política en sí, sino miedo a las consecuencias emocionales que ha tenido para ti: al rechazo, al conflicto, a perder el amor. Eso también se puede trabajar en terapia, a tu ritmo, sin forzarte a decir nada para lo que no estés preparado. A veces, el primer paso no es debatir ideas, sino poder decir “esto me da miedo”, “esto me duele”, “esto me agota” delante de alguien que te escuche sin juzgarte.
También quiero validar algo muy profundo de lo que dices: no es solo la polarización política lo que te afecta, sino el impacto que los discursos de odio tienen sobre tu sensación de existencia legítima en el mundo. Cuando se acercan elecciones y aumenta ese ruido, es normal que tu ansiedad se dispare. No es una reacción exagerada: es una respuesta a sentir que tu identidad vuelve a ponerse en cuestión públicamente.
No tienes la obligación de exponerte, de educar a nadie, ni de soportar conversaciones que te hacen daño para demostrar amor o madurez. Protegerte no te convierte en una mala persona ni en un mal hijo; te convierte en alguien que está intentando cuidarse con las herramientas que tiene ahora.
Me parece muy importante que no sigas llevando todo esto en soledad. Te mereces un espacio seguro donde poder pensar, sentir y expresarte sin miedo a ser odiado por ello. Hablarlo con tu psicóloga puede ser un primer paso muy valioso para empezar a aliviar esa carga y explorar, poco a poco, qué límites, apoyos y formas de cuidado necesitas tú.
Por último, recuerda que: Lo que cuentas es importante, tú eres importante y lo que estás viviendo merece ser acompañado con respeto, sensibilidad y cuidado.
Vivir en un entorno familiar donde se expresan de forma recurrente ideas políticas y sociales que niegan, atacan o deslegitiman aspectos tan centrales de quién eres —tu identidad, tus valores, tu dignidad— es profundamente desgastante. La ansiedad, la tristeza, la rabia y el cansancio que describes no aparecen porque seas débil o intolerante, sino porque tu sistema emocional está reaccionando a una falta de seguridad real. Callar para proteger el vínculo, fingir que no te afecta, contenerte para no perder el amor o el techo… todo eso tiene un coste, y tú lo estás pagando desde hace tiempo.
Que te sientas como “la oveja negra”, que te invada la soledad incluso estando acompañado, o que te preguntes si el amor que recibes sería el mismo si supieran todo lo que piensas, es una experiencia muy frecuente en personas LGTBIQ+ que crecen en contextos familiares polarizados o ideológicamente hostiles. No significa que no quieras a tu familia; significa que no te sientes completamente a salvo emocionalmente con ellos, y eso duele.
Quiero subrayar algo muy importante: el hecho de que te aceptaran cuando saliste del armario como hombre trans habla de que existen matices, contradicciones y vínculos afectivos reales en tu familia. Y, al mismo tiempo, eso no invalida el daño que te producen los discursos racistas, machistas, homófobos o los bulos que escuchas. Ambas cosas pueden coexistir: el amor y la herida, el apoyo parcial y la inseguridad. No estás confundido por sentir ambas cosas a la vez.
Respecto a tu miedo a hablar de todo esto en terapia, me parece fundamental abordarlo con mucho cuidado y respeto. Quiero decirte con absoluta claridad que los psicólogos y psicólogas tenemos la obligación legal y ética de guardar secreto profesional. Todo lo que compartes en consulta está protegido por confidencialidad, salvo situaciones muy excepcionales y específicas recogidas por la ley. Tu familia no va a enterarse de nada por hablar con tu psicóloga. La terapia debe ser precisamente uno de los pocos espacios donde no tengas que fingir, callarte ni proteger a nadie más que a ti.
Entiendo que el miedo a hablar de política no es solo miedo a la política en sí, sino miedo a las consecuencias emocionales que ha tenido para ti: al rechazo, al conflicto, a perder el amor. Eso también se puede trabajar en terapia, a tu ritmo, sin forzarte a decir nada para lo que no estés preparado. A veces, el primer paso no es debatir ideas, sino poder decir “esto me da miedo”, “esto me duele”, “esto me agota” delante de alguien que te escuche sin juzgarte.
También quiero validar algo muy profundo de lo que dices: no es solo la polarización política lo que te afecta, sino el impacto que los discursos de odio tienen sobre tu sensación de existencia legítima en el mundo. Cuando se acercan elecciones y aumenta ese ruido, es normal que tu ansiedad se dispare. No es una reacción exagerada: es una respuesta a sentir que tu identidad vuelve a ponerse en cuestión públicamente.
No tienes la obligación de exponerte, de educar a nadie, ni de soportar conversaciones que te hacen daño para demostrar amor o madurez. Protegerte no te convierte en una mala persona ni en un mal hijo; te convierte en alguien que está intentando cuidarse con las herramientas que tiene ahora.
Me parece muy importante que no sigas llevando todo esto en soledad. Te mereces un espacio seguro donde poder pensar, sentir y expresarte sin miedo a ser odiado por ello. Hablarlo con tu psicóloga puede ser un primer paso muy valioso para empezar a aliviar esa carga y explorar, poco a poco, qué límites, apoyos y formas de cuidado necesitas tú.
Por último, recuerda que: Lo que cuentas es importante, tú eres importante y lo que estás viviendo merece ser acompañado con respeto, sensibilidad y cuidado.
Hola,
Lo que estás viviendo es muy duro y tiene mucho sentido que te genere ansiedad, miedo y agotamiento emocional. Cuando las ideas políticas de la familia conectan directamente con tu identidad y tus derechos, no estamos hablando solo de “opiniones diferentes”, sino de seguridad emocional, pertenencia y sentido de aceptación. Sentirte triste, enfadado, confundido y con miedo no significa debilidad, significa que estás reaccionando a un entorno que te impacta profundamente.
Muchas personas en situaciones similares encuentran útil trabajar en dos líneas: por un lado, cuidar tu estabilidad emocional (manejo de ansiedad, regulación, espacios seguros donde puedas expresarte) y, por otro, marcar límites realistas con la familia, priorizando siempre tu bienestar y tu seguridad. No siempre es necesario “convencerlos” ni exponerte a discusiones que te dañen; a veces es más sano aprender a protegerte y validar que tus valores y tu identidad son legítimos, aunque ellos no los compartan o los cuestionen.
También sería muy recomendable que pudieras hablar de esto en terapia, aunque ahora mismo te dé miedo. Un buen acompañamiento psicológico puede ayudarte a sostener esta carga, reducir la ansiedad, reforzar tu autoestima y trabajar la culpa y el miedo a perder el afecto. Si lo necesitas, puedo acompañarte en este proceso para que no tengas que atravesarlo solo y puedas construir un espacio donde sí te sientas seguro y entendido.
Un saludo,
David
Lo que estás viviendo es muy duro y tiene mucho sentido que te genere ansiedad, miedo y agotamiento emocional. Cuando las ideas políticas de la familia conectan directamente con tu identidad y tus derechos, no estamos hablando solo de “opiniones diferentes”, sino de seguridad emocional, pertenencia y sentido de aceptación. Sentirte triste, enfadado, confundido y con miedo no significa debilidad, significa que estás reaccionando a un entorno que te impacta profundamente.
Muchas personas en situaciones similares encuentran útil trabajar en dos líneas: por un lado, cuidar tu estabilidad emocional (manejo de ansiedad, regulación, espacios seguros donde puedas expresarte) y, por otro, marcar límites realistas con la familia, priorizando siempre tu bienestar y tu seguridad. No siempre es necesario “convencerlos” ni exponerte a discusiones que te dañen; a veces es más sano aprender a protegerte y validar que tus valores y tu identidad son legítimos, aunque ellos no los compartan o los cuestionen.
También sería muy recomendable que pudieras hablar de esto en terapia, aunque ahora mismo te dé miedo. Un buen acompañamiento psicológico puede ayudarte a sostener esta carga, reducir la ansiedad, reforzar tu autoestima y trabajar la culpa y el miedo a perder el afecto. Si lo necesitas, puedo acompañarte en este proceso para que no tengas que atravesarlo solo y puedas construir un espacio donde sí te sientas seguro y entendido.
Un saludo,
David
Gracias por compartir algo tan profundo y doloroso. Lo que describís genera un gran desgaste emocional: vivir en un entorno donde no te sentís seguro para expresarte puede provocar ansiedad, tristeza y sensación de soledad. Es comprensible que te afecte, y no significa que seas débil ni exagerado.
No siempre es necesario confrontar o debatir para cuidarse: a veces poner límites internos, elegir cuándo retirarse de ciertas conversaciones y priorizar tu bienestar es una forma legítima de protección. También es importante contar con un espacio terapéutico donde puedas hablar de esto con libertad y sin juicios; la terapia es confidencial y puede ayudarte a ordenar lo que sentís, fortalecer tu seguridad y pensar cómo vincularte sin lastimarte.
No estás solo en lo que te pasa, y pedir ayuda es un paso muy valioso.
No siempre es necesario confrontar o debatir para cuidarse: a veces poner límites internos, elegir cuándo retirarse de ciertas conversaciones y priorizar tu bienestar es una forma legítima de protección. También es importante contar con un espacio terapéutico donde puedas hablar de esto con libertad y sin juicios; la terapia es confidencial y puede ayudarte a ordenar lo que sentís, fortalecer tu seguridad y pensar cómo vincularte sin lastimarte.
No estás solo en lo que te pasa, y pedir ayuda es un paso muy valioso.
Hola, gracias por escribirme y por expresar todo esto con tanta honestidad. Se nota lo mucho que te pesa y lo agotador que está siendo para ti vivir esta situación dentro de tu propia familia. Tiene mucho sentido que sientas ansiedad, tristeza, rabia y soledad cuando el entorno en el que deberías sentirte seguro se vuelve impredecible o amenazante para lo que eres y lo que sientes.
Quiero que sepas que no hay nada “mal” en ti por callarte o evitar estos temas: eso ha sido una forma de protegerte y de intentar mantener el vínculo, y en su momento seguramente fue la mejor opción que encontraste para sobrevivir emocionalmente. Al mismo tiempo, es comprensible que sostener ese silencio tenga un coste muy alto para ti.
El conflicto que describes —querer a tu familia y a la vez no sentirte seguro con ellos— es profundamente humano y muy común en contextos de polarización y discursos de odio. Que te hayan aceptado como hombre trans y que, aun así, mantengan ideas o votos que van en contra de tu existencia genera una incoherencia muy dolorosa, y es normal que eso te confunda y te haga dudar del amor que recibes.
Desde un espacio terapéutico, este es un tema muy importante y legítimo para trabajar: aprender a manejar la ansiedad que aparece, explorar qué necesitas para cuidarte, decidir cuándo poner límites, cuándo retirarte, y cómo convivir con realidades que no puedes cambiar sin perderte a ti mismo. Hablar de esto no te obliga a posicionarte políticamente ni a exponerte más de lo que tú quieras; al contrario, puede ser un lugar seguro donde no tengas que fingir.
Si te parece, podemos agendar una cita para ir abordándolo poco a poco, a tu ritmo, priorizando siempre tu bienestar y tu sensación de seguridad. No estás solo en esto, y no tienes por qué seguir cargándolo en silencio. Estoy aquí para lo que necesites.
Un abrazo.
Quiero que sepas que no hay nada “mal” en ti por callarte o evitar estos temas: eso ha sido una forma de protegerte y de intentar mantener el vínculo, y en su momento seguramente fue la mejor opción que encontraste para sobrevivir emocionalmente. Al mismo tiempo, es comprensible que sostener ese silencio tenga un coste muy alto para ti.
El conflicto que describes —querer a tu familia y a la vez no sentirte seguro con ellos— es profundamente humano y muy común en contextos de polarización y discursos de odio. Que te hayan aceptado como hombre trans y que, aun así, mantengan ideas o votos que van en contra de tu existencia genera una incoherencia muy dolorosa, y es normal que eso te confunda y te haga dudar del amor que recibes.
Desde un espacio terapéutico, este es un tema muy importante y legítimo para trabajar: aprender a manejar la ansiedad que aparece, explorar qué necesitas para cuidarte, decidir cuándo poner límites, cuándo retirarte, y cómo convivir con realidades que no puedes cambiar sin perderte a ti mismo. Hablar de esto no te obliga a posicionarte políticamente ni a exponerte más de lo que tú quieras; al contrario, puede ser un lugar seguro donde no tengas que fingir.
Si te parece, podemos agendar una cita para ir abordándolo poco a poco, a tu ritmo, priorizando siempre tu bienestar y tu sensación de seguridad. No estás solo en esto, y no tienes por qué seguir cargándolo en silencio. Estoy aquí para lo que necesites.
Un abrazo.
Gracias por compartir algo tan personal. Lo que describes no es solo una diferencia de opiniones, sino el miedo a perder el vínculo y a no sentirte seguro emocionalmente dentro de tu propia familia. Vivir callándote, fingiendo que no te afecta y escuchando comentarios que chocan con tu identidad y tus valores puede generar mucha ansiedad, tristeza y agotamiento, y es comprensible que te sientas así.
Callar por miedo no te hace débil; muchas veces es una forma de protegerte cuando no te sientes seguro. No tienes la obligación de exponerte ni de debatir si eso te desborda. Cuidarte también implica poner límites, aunque sean internos, y buscar espacios donde sí puedas expresarte sin miedo.
Si en algún momento puedes hablar de esto en terapia, el foco no tiene que ser la política, sino cómo te afecta a ti y cómo aliviar esa carga. No tienes que llevar todo esto en soledad.
Un saludo.
Callar por miedo no te hace débil; muchas veces es una forma de protegerte cuando no te sientes seguro. No tienes la obligación de exponerte ni de debatir si eso te desborda. Cuidarte también implica poner límites, aunque sean internos, y buscar espacios donde sí puedas expresarte sin miedo.
Si en algún momento puedes hablar de esto en terapia, el foco no tiene que ser la política, sino cómo te afecta a ti y cómo aliviar esa carga. No tienes que llevar todo esto en soledad.
Un saludo.
Deberias de hablarlo en sesion con tu psicologx, me entristece mucho que no tengas un espacio seguro donde puedas ser tu mismx, pero creo que la comunicacion es muy importante, somos seres sociales y necesitamos el apoyo de los demas para nuestra autoconfianza, en teoria tu espacio en terapia deberia ser seguro para que puedas hablar de todo lo que te venga bien, y tu terapeuta deberia de guardar secreto profesional a no ser que piense que te vas a hacer daño a ti o a otra persona. Espero haberte ayudado.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.