Estoy viviendo un momento donde me siento una máquina, calculo cada movimiento y eso me cansa porque
15
respuestas
Estoy viviendo un momento donde me siento una máquina, calculo cada movimiento y eso me cansa porque no soy así, de hecho hay una parte muy salvaje en mi que quiere salir pero la reprimo. Es como la película del cisne negro. He llegado a soltarme anteriormente pero estoy bloqueado.
Tampoco me gusta sentir que necesito la validación de los demás. Es por mi crianza pero también hay una parte " antisocial" que se releva, es como si hubiese en mi dos personas.
No le intereso a nadie y en realidad nadie me interesa a mí pero es como que esas conductas siguen, yo soy un adulto y me rebelo, lucho por el control . De hecho ya he tenido experiencias de ese tipo tanto de estar eufórico como de estar agresivo. No sé porque no doy el paso, quizá por cobardía pero tengo ganas de mandar todo al carajo.
Una parte de mi le da igual lo que piensen los demás pero está la otra que odio que es la temerosa y la que en realidad no me conviene porque generó animadversión, o caigo muy bien ( cuando soy yo) o muy mal , tampoco me ayuda ser diferente, no es que lo piense es que es una realidad y está comprobada. Yo creo que como en la película , el haber sido un chico reprimido o sobreprotegido me ha pasado factura. Incluso en el sexo, soy muy salvaje en realidad pero me reprimo , también porque tengo el móvil hackeado y es porno gay sucio y la gente es homófoba pero por otra parte quiero liberarme, decir, venid a verlo conmigo. En realidad soy muy excéntrico, atrevido, abierto y no quiero que me cambien las ideas que me han metido a lo largo del tiempo.
Es como si tuviera dos personalidades una frágil que no me conviene porque las personas son peores que los perros, huelen el miedo y se aprovechan y otra que " salta" y que le importa una mierda todo, perder el control de hecho ya he tenido experiencias donde reaccionaba impulsivamente. Hay una parte de mi que le da igual el pasado y todo. Y otra que está muy pendiente seguramente por como ha sido mi vida. No estoy pendiente porque me interesen sino por lo que pueden hacer. Tampoco quiero volverme loco así que se que tengo que encontrar un equilibrio, no me gusta nada que me intenten " monitorizarme" o me digan cómo actuar y tengo mucho temperamento que me sale y si explotó puedo cabar mi propia tumba. Es como si tuviese que ser el niño bueno, el que no hace ruido ( me pasó con un compañero) y en verdad me dan ganas de ponerle heavy metal a todo volumen y bailar como un loco. Creo que voy bien, al final siempre acabo bien. Son más paranoias mías, comportamientos que se han cronificado. Y odio tener miedo, lo odio porque es irracional. En verdad no me hacen nada, hackearme el móvil, es problema suyo, si les interesa lo que haga o como me comporte no es mi responsabilidad, pueden pasar. También me ha pasado que está ya es mi parte más angelical o de niño que me he creado mis fantasías porque al final son eso, o sea me he llegado a " enamorar" pero eso es falso. A lo mejor es que busco una figura que no he tenido, un héroe pero para nada soy débil y se que nadie me va a defender. Me tengo a mi mismo. Quiero ser más racional, soy muy emotivo y eso me puede llegar a hacer cosas que no debería. Tendría que ser frío como un témpano de hielo, es lo que la vida me ha enseñado: " sobrevivir". Tampoco me ayuda aunque ahora quiero estar más aislado que soy muy extrovertido, hablo con los codos y no tengo esa hipocresía, cinismo o doble cara que tienen todos. Se supone que es una cualidad positiva ser muy sociable pero me abro demasiado, además que soy muy expresivo y después claro, te llevas la sorpresa. No hay ningún santo o muy pocos, si creo que haya gente buena aunque más bien son las acciones las que definen a una persona, un día puede ser un villano y al otro día tener empatía. Se que nadie tiene empatía y yo tengo mucha empatía, cosa que odio que en realidad son cosas muy buenas como la hipersensibilidad, el romanticismo, etc pero tampoco conviene ser así con todo el mundo. Quizá en una relación genuina. Si pienso como el escritor del Príncipe ( la gente hace lo que sea por muy malo que sea para obtener lo que quiere, hay maldad). Y una cosa que tampoco me gusta es el sentimiento de culpa porque eso nadie lo tiene, será que tengo conciencia. Creo que mi manera de relacionarme aunque me ha servido " cuando saco mi mejor yo obtengo lo que quiero" pero aún así creo que es disfuncional aunque no creo que sea mala: ojalá todo el mundo fuese bueno, tuviera sentimientos y todas esas cosas. Pero no me conviene abrirme tanto sin conocer. Como dice el dicho " observar y callar" y yo la verdad que mucho filtro tampoco tengo.
Como puedo superar todo eso y no me digáis que con terapia, por favor. Dadme una respuesta. De hecho, he hecho terapia ( incluso las tonterías de cambiar frases negativas por positivas) y no me ha servido nada porque conozco la realidad. Supongo que está muy de moda " ser asertivo" pero eso es cuando das la cara por detrás pueden ser el mismo diablo. Hasta gente aparentemente amable , le he visto la maldad en su cara y lo peor es que lo disfrutan. En definitiva que no me amarguen mis experiencias pasadas y no me digáis lo de la empatía que cuando la he tenido " me la han clavado". Como ser bueno sin ser tonto. Lo peor es que cada vez más me gusta aislarme, quiero mi privacidad. Mi espacio. Soy muy irritable, me irrita la gente a veces pero no la puedo quitar del medio y no me preguntéis por qué pero no puedo hacerlo ni en mi propia habitación. Que hago? Dadme respuestas lógicas. Yo me estoy exponiendo contando esto ( mi móvil está hackeado) y la verdad es que , por otra parte muy pequeña me gusta, cuanto más sepan antes se cansarán. Bueno mis problemas interpersonales , creo que es así ( no he dormido) como personales ( con el resto de personas). También se ha vuelto todo muy raro, no todos pero la gente es muy sosa y se preocupa por su apariencia es como que tienen que dar la imagen de serios o reservados para ser respetados, cosa que para mí es inseguridad pero ese es mi problema , yo no he inventado las normas sociales supuestamente tengo que adaptarme a ellas si quiero pasar " desapercibido" o lo que sea... No sé qué más contar. Pero soy blanco o negro, me va a costar encontrar el equilibrio y cuando no pienso soy muy impulsivo... Ah y odio pensar , me mata. Quizá también sea muy obsesivo y odio lo de tener que caer bien, eso lo hacía antes y cuando me conviene ahora, me arreglo me pongo guapo simpático amable etc etc etc Quisiera vivir despreocupado pero creo que yo también tengo mis prejuicios por una parte quiero ser como una estrella del rock pero por otra y lo reconozco tengo unas pintas horribles, estoy descuidandome cuando era todo lo contrario debido a mí estado anímico. El estrés , otra cosa que odio. Y el sentir a los demás , no sé cómo explicarlo pero también lo odio. Que hago? He intentado leer el poder del ahora pero no me ha funcionado, si creo que hay que estar presente para ser feliz además de que el pasado puede generar dolor y el futuro ansiedad. Otra cosa que noto es que me tratan como una mierda pero saben que soy especial y eso les jode. Bueno, perdonadme por mi texto pero no estoy en condiciones jajajajaja
Por favor, mente racional y me sobra empatía. Hablo de supervivencia y bienestar. Incluso ahora que estoy hecho una mierda , llamo la atención, me acuerdo que me lo dijo una amiga por como ando o por lo que sea pero es que me sale natural y en verdad soy puro nervio y me estoy controlando mucho , me duele la espalda, estoy contraído, somatizo las emociones igual que cuando escucho música vibra mi cuerpo o me dan ganas de bailar y lo de ser nervioso tampoco está bien visto aunque tengo la capacidad que no sé por qué no estoy usando de ser frío y distante. Estoy pasando por mucho estrés y me estoy exponiendo, sé que lo disfrutan. Bueno dadme consejos porque tengo un cacao mental. Y otra cosa es como si yo quisiera llamar la atención cuando de pequeño mi sueño era como ser invisible que todos se quedarán congelados , parados. No llamo la atención. Aunque lo confieso , ha habido momentos de debilidad que necesitaba el afecto y no quería que se acabara la conversación. Me gusta que me digan cosas positivas. Pero es eso que todo me importa una mierda pero estoy cayendo en el desdén parece que no tengo vida cuando soy puro novio, me veo hasta agotando cuando siempre he tenido mucha energía. Bueno como me pasa siempre , escribo demasiado así que voy a parar que ya sé que vuestro tiempo es oro. Una cosa que me pasó con una compañera que sabía muy bien que me pasaba pero yo le hablé de lo emocional, justamente una estudiante de psicología. Tenía que comer e irse a trabajar y yo no quería que parara la conversación. Tengo que respetar los límites supongo. Bueno y como dijo ella que a mí me entró la risa " los psicólogos están para ayudar" y una mierda también está el dinero si hasta recomendáis sesiones con vosotros. Nadie lo hace por amor al arte. Puede haber una conexión pero es un trabajo, también me dijo algo de fluir y hacer lo que me gusta otro día que la pille que siempre va con prisas ( no se que se habrá creído) bueno que es un poco falsilla como todos pero eso me lo creí, tengo que fluir y hacer cosas que me gustan. Bueno paro ya que sino nadie me responde. Besos.
Tampoco me gusta sentir que necesito la validación de los demás. Es por mi crianza pero también hay una parte " antisocial" que se releva, es como si hubiese en mi dos personas.
No le intereso a nadie y en realidad nadie me interesa a mí pero es como que esas conductas siguen, yo soy un adulto y me rebelo, lucho por el control . De hecho ya he tenido experiencias de ese tipo tanto de estar eufórico como de estar agresivo. No sé porque no doy el paso, quizá por cobardía pero tengo ganas de mandar todo al carajo.
Una parte de mi le da igual lo que piensen los demás pero está la otra que odio que es la temerosa y la que en realidad no me conviene porque generó animadversión, o caigo muy bien ( cuando soy yo) o muy mal , tampoco me ayuda ser diferente, no es que lo piense es que es una realidad y está comprobada. Yo creo que como en la película , el haber sido un chico reprimido o sobreprotegido me ha pasado factura. Incluso en el sexo, soy muy salvaje en realidad pero me reprimo , también porque tengo el móvil hackeado y es porno gay sucio y la gente es homófoba pero por otra parte quiero liberarme, decir, venid a verlo conmigo. En realidad soy muy excéntrico, atrevido, abierto y no quiero que me cambien las ideas que me han metido a lo largo del tiempo.
Es como si tuviera dos personalidades una frágil que no me conviene porque las personas son peores que los perros, huelen el miedo y se aprovechan y otra que " salta" y que le importa una mierda todo, perder el control de hecho ya he tenido experiencias donde reaccionaba impulsivamente. Hay una parte de mi que le da igual el pasado y todo. Y otra que está muy pendiente seguramente por como ha sido mi vida. No estoy pendiente porque me interesen sino por lo que pueden hacer. Tampoco quiero volverme loco así que se que tengo que encontrar un equilibrio, no me gusta nada que me intenten " monitorizarme" o me digan cómo actuar y tengo mucho temperamento que me sale y si explotó puedo cabar mi propia tumba. Es como si tuviese que ser el niño bueno, el que no hace ruido ( me pasó con un compañero) y en verdad me dan ganas de ponerle heavy metal a todo volumen y bailar como un loco. Creo que voy bien, al final siempre acabo bien. Son más paranoias mías, comportamientos que se han cronificado. Y odio tener miedo, lo odio porque es irracional. En verdad no me hacen nada, hackearme el móvil, es problema suyo, si les interesa lo que haga o como me comporte no es mi responsabilidad, pueden pasar. También me ha pasado que está ya es mi parte más angelical o de niño que me he creado mis fantasías porque al final son eso, o sea me he llegado a " enamorar" pero eso es falso. A lo mejor es que busco una figura que no he tenido, un héroe pero para nada soy débil y se que nadie me va a defender. Me tengo a mi mismo. Quiero ser más racional, soy muy emotivo y eso me puede llegar a hacer cosas que no debería. Tendría que ser frío como un témpano de hielo, es lo que la vida me ha enseñado: " sobrevivir". Tampoco me ayuda aunque ahora quiero estar más aislado que soy muy extrovertido, hablo con los codos y no tengo esa hipocresía, cinismo o doble cara que tienen todos. Se supone que es una cualidad positiva ser muy sociable pero me abro demasiado, además que soy muy expresivo y después claro, te llevas la sorpresa. No hay ningún santo o muy pocos, si creo que haya gente buena aunque más bien son las acciones las que definen a una persona, un día puede ser un villano y al otro día tener empatía. Se que nadie tiene empatía y yo tengo mucha empatía, cosa que odio que en realidad son cosas muy buenas como la hipersensibilidad, el romanticismo, etc pero tampoco conviene ser así con todo el mundo. Quizá en una relación genuina. Si pienso como el escritor del Príncipe ( la gente hace lo que sea por muy malo que sea para obtener lo que quiere, hay maldad). Y una cosa que tampoco me gusta es el sentimiento de culpa porque eso nadie lo tiene, será que tengo conciencia. Creo que mi manera de relacionarme aunque me ha servido " cuando saco mi mejor yo obtengo lo que quiero" pero aún así creo que es disfuncional aunque no creo que sea mala: ojalá todo el mundo fuese bueno, tuviera sentimientos y todas esas cosas. Pero no me conviene abrirme tanto sin conocer. Como dice el dicho " observar y callar" y yo la verdad que mucho filtro tampoco tengo.
Como puedo superar todo eso y no me digáis que con terapia, por favor. Dadme una respuesta. De hecho, he hecho terapia ( incluso las tonterías de cambiar frases negativas por positivas) y no me ha servido nada porque conozco la realidad. Supongo que está muy de moda " ser asertivo" pero eso es cuando das la cara por detrás pueden ser el mismo diablo. Hasta gente aparentemente amable , le he visto la maldad en su cara y lo peor es que lo disfrutan. En definitiva que no me amarguen mis experiencias pasadas y no me digáis lo de la empatía que cuando la he tenido " me la han clavado". Como ser bueno sin ser tonto. Lo peor es que cada vez más me gusta aislarme, quiero mi privacidad. Mi espacio. Soy muy irritable, me irrita la gente a veces pero no la puedo quitar del medio y no me preguntéis por qué pero no puedo hacerlo ni en mi propia habitación. Que hago? Dadme respuestas lógicas. Yo me estoy exponiendo contando esto ( mi móvil está hackeado) y la verdad es que , por otra parte muy pequeña me gusta, cuanto más sepan antes se cansarán. Bueno mis problemas interpersonales , creo que es así ( no he dormido) como personales ( con el resto de personas). También se ha vuelto todo muy raro, no todos pero la gente es muy sosa y se preocupa por su apariencia es como que tienen que dar la imagen de serios o reservados para ser respetados, cosa que para mí es inseguridad pero ese es mi problema , yo no he inventado las normas sociales supuestamente tengo que adaptarme a ellas si quiero pasar " desapercibido" o lo que sea... No sé qué más contar. Pero soy blanco o negro, me va a costar encontrar el equilibrio y cuando no pienso soy muy impulsivo... Ah y odio pensar , me mata. Quizá también sea muy obsesivo y odio lo de tener que caer bien, eso lo hacía antes y cuando me conviene ahora, me arreglo me pongo guapo simpático amable etc etc etc Quisiera vivir despreocupado pero creo que yo también tengo mis prejuicios por una parte quiero ser como una estrella del rock pero por otra y lo reconozco tengo unas pintas horribles, estoy descuidandome cuando era todo lo contrario debido a mí estado anímico. El estrés , otra cosa que odio. Y el sentir a los demás , no sé cómo explicarlo pero también lo odio. Que hago? He intentado leer el poder del ahora pero no me ha funcionado, si creo que hay que estar presente para ser feliz además de que el pasado puede generar dolor y el futuro ansiedad. Otra cosa que noto es que me tratan como una mierda pero saben que soy especial y eso les jode. Bueno, perdonadme por mi texto pero no estoy en condiciones jajajajaja
Por favor, mente racional y me sobra empatía. Hablo de supervivencia y bienestar. Incluso ahora que estoy hecho una mierda , llamo la atención, me acuerdo que me lo dijo una amiga por como ando o por lo que sea pero es que me sale natural y en verdad soy puro nervio y me estoy controlando mucho , me duele la espalda, estoy contraído, somatizo las emociones igual que cuando escucho música vibra mi cuerpo o me dan ganas de bailar y lo de ser nervioso tampoco está bien visto aunque tengo la capacidad que no sé por qué no estoy usando de ser frío y distante. Estoy pasando por mucho estrés y me estoy exponiendo, sé que lo disfrutan. Bueno dadme consejos porque tengo un cacao mental. Y otra cosa es como si yo quisiera llamar la atención cuando de pequeño mi sueño era como ser invisible que todos se quedarán congelados , parados. No llamo la atención. Aunque lo confieso , ha habido momentos de debilidad que necesitaba el afecto y no quería que se acabara la conversación. Me gusta que me digan cosas positivas. Pero es eso que todo me importa una mierda pero estoy cayendo en el desdén parece que no tengo vida cuando soy puro novio, me veo hasta agotando cuando siempre he tenido mucha energía. Bueno como me pasa siempre , escribo demasiado así que voy a parar que ya sé que vuestro tiempo es oro. Una cosa que me pasó con una compañera que sabía muy bien que me pasaba pero yo le hablé de lo emocional, justamente una estudiante de psicología. Tenía que comer e irse a trabajar y yo no quería que parara la conversación. Tengo que respetar los límites supongo. Bueno y como dijo ella que a mí me entró la risa " los psicólogos están para ayudar" y una mierda también está el dinero si hasta recomendáis sesiones con vosotros. Nadie lo hace por amor al arte. Puede haber una conexión pero es un trabajo, también me dijo algo de fluir y hacer lo que me gusta otro día que la pille que siempre va con prisas ( no se que se habrá creído) bueno que es un poco falsilla como todos pero eso me lo creí, tengo que fluir y hacer cosas que me gustan. Bueno paro ya que sino nadie me responde. Besos.
Lo que estás viviendo es intenso y refleja una lucha interna muy compleja. Es importante que intentes centrarte en un aspecto a la vez para no abrumarte, aceptando que todos tenemos contradicciones y que no necesitas eliminar una parte de ti, sino integrarla. Busca momentos para reconectar contigo mismo, cuidarte física y emocionalmente, y canalizar tus emociones de manera constructiva. Aunque el entorno pueda parecer hostil o falso, enfócate en lo auténtico y en lo que te hace bien, sin perderte en expectativas externas. La clave está en aceptar el caos sin dejar que te domine, avanzando paso a paso y siendo compasivo contigo mismo. Tienes mucha energía y profundidad; úsala para construir un espacio donde te sientas libre y en paz.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Es evidente que estás viviendo un momento muy complejo a nivel emocional y mental, y lo primero que quiero decirte es que el simple hecho de expresar todo esto con tanta claridad y profundidad es un paso importante hacia entender lo que sientes y lo que necesitas.
Aquí tienes algunas ideas prácticas y lógicas para trabajar en todo este "cacao mental":
1. Define tus prioridades
Piensa en qué aspectos de tu vida necesitas trabajar primero: ¿tu relación contigo mismo, tus relaciones con los demás, tu manejo del estrés, o recuperar energía física?
Empieza por lo que consideres más urgente o factible, sin intentar resolver todo al mismo tiempo.
2. Encuentra un equilibrio entre ser auténtico y adaptarte
Ser auténtico no significa decir o hacer todo lo que se siente en cada momento, sino elegir cómo y cuándo expresar tu verdadero yo, según el contexto.
Ser extrovertido y espontáneo es una fortaleza, pero también puedes aprender a observar y callar cuando el momento lo requiera, sin perder tu esencia.
3. Trabaja en tus límites
No te fuerces a estar en situaciones que te agoten emocionalmente. A veces, aislarse temporalmente para recargar energías es saludable.
Aprende a decir "no" a lo que no te suma y "sí" a lo que realmente quieres.
4. Cuida tu cuerpo
Si estás somatizando emociones con dolores o tensión, intenta incluir actividades físicas o de relajación en tu rutina: caminar, bailar (como mencionaste que te gusta), o incluso practicar respiraciones conscientes. Esto puede aliviar el estrés acumulado.
5. Acepta tus emociones, pero no te dejes controlar por ellas
Es normal sentir enojo, tristeza, euforia o confusión. En lugar de luchar contra estas emociones, trata de observarlas sin juzgarlas. Hazte preguntas como: "¿Qué me está intentando decir esta emoción?"
6. No te obsesiones con los demás
El juicio de los demás es inevitable, pero no define quién eres. Si alguien te juzga, eso habla más de ellos que de ti.
Libérate de la necesidad de validación externa. Si alguien te trata mal, recuerda que tienes derecho a poner límites y alejarte.
7. Pequeños pasos para fluir
No necesitas transformar tu vida de golpe. Empieza con acciones pequeñas que te hagan sentir bien y conectado contigo mismo, como escuchar música que te inspire, arreglarte un poco más, o buscar algo nuevo que te motive.
8. Cambia la narrativa
En lugar de enfocarte en lo que está mal o en las expectativas de los demás, intenta construir tu propia historia. Haz cosas por ti, no por cómo serán percibidas.
9. Da valor a tu tiempo y espacio
Establece un espacio personal donde te sientas seguro y libre. Si no puedes tener privacidad en tu habitación, busca momentos del día donde puedas desconectar de los demás.
10. Confía en el proceso
El equilibrio entre emociones y razón no llega de un día para otro, pero cada paso que das hacia conocerte mejor y respetarte es un avance.
Aunque no quieras oírlo, lo que describes se relaciona con temas profundos que podrían beneficiarse de un espacio terapéutico diferente al que has intentado antes. Terapias como la Gestalt, la Terapia Breve Estratégica, o incluso técnicas como el mindfulness aplicado a la regulación emocional, podrían ayudarte a encontrar el equilibrio entre tu lado salvaje y tu lado reflexivo.
Mientras tanto, recuerda que eres suficiente tal y como eres, y que el cambio no significa dejar de ser tú, sino pulir la mejor versión de ti mismo. ¡Mucho ánimo!
Aquí tienes algunas ideas prácticas y lógicas para trabajar en todo este "cacao mental":
1. Define tus prioridades
Piensa en qué aspectos de tu vida necesitas trabajar primero: ¿tu relación contigo mismo, tus relaciones con los demás, tu manejo del estrés, o recuperar energía física?
Empieza por lo que consideres más urgente o factible, sin intentar resolver todo al mismo tiempo.
2. Encuentra un equilibrio entre ser auténtico y adaptarte
Ser auténtico no significa decir o hacer todo lo que se siente en cada momento, sino elegir cómo y cuándo expresar tu verdadero yo, según el contexto.
Ser extrovertido y espontáneo es una fortaleza, pero también puedes aprender a observar y callar cuando el momento lo requiera, sin perder tu esencia.
3. Trabaja en tus límites
No te fuerces a estar en situaciones que te agoten emocionalmente. A veces, aislarse temporalmente para recargar energías es saludable.
Aprende a decir "no" a lo que no te suma y "sí" a lo que realmente quieres.
4. Cuida tu cuerpo
Si estás somatizando emociones con dolores o tensión, intenta incluir actividades físicas o de relajación en tu rutina: caminar, bailar (como mencionaste que te gusta), o incluso practicar respiraciones conscientes. Esto puede aliviar el estrés acumulado.
5. Acepta tus emociones, pero no te dejes controlar por ellas
Es normal sentir enojo, tristeza, euforia o confusión. En lugar de luchar contra estas emociones, trata de observarlas sin juzgarlas. Hazte preguntas como: "¿Qué me está intentando decir esta emoción?"
6. No te obsesiones con los demás
El juicio de los demás es inevitable, pero no define quién eres. Si alguien te juzga, eso habla más de ellos que de ti.
Libérate de la necesidad de validación externa. Si alguien te trata mal, recuerda que tienes derecho a poner límites y alejarte.
7. Pequeños pasos para fluir
No necesitas transformar tu vida de golpe. Empieza con acciones pequeñas que te hagan sentir bien y conectado contigo mismo, como escuchar música que te inspire, arreglarte un poco más, o buscar algo nuevo que te motive.
8. Cambia la narrativa
En lugar de enfocarte en lo que está mal o en las expectativas de los demás, intenta construir tu propia historia. Haz cosas por ti, no por cómo serán percibidas.
9. Da valor a tu tiempo y espacio
Establece un espacio personal donde te sientas seguro y libre. Si no puedes tener privacidad en tu habitación, busca momentos del día donde puedas desconectar de los demás.
10. Confía en el proceso
El equilibrio entre emociones y razón no llega de un día para otro, pero cada paso que das hacia conocerte mejor y respetarte es un avance.
Aunque no quieras oírlo, lo que describes se relaciona con temas profundos que podrían beneficiarse de un espacio terapéutico diferente al que has intentado antes. Terapias como la Gestalt, la Terapia Breve Estratégica, o incluso técnicas como el mindfulness aplicado a la regulación emocional, podrían ayudarte a encontrar el equilibrio entre tu lado salvaje y tu lado reflexivo.
Mientras tanto, recuerda que eres suficiente tal y como eres, y que el cambio no significa dejar de ser tú, sino pulir la mejor versión de ti mismo. ¡Mucho ánimo!
Hola por lo que planteas habría mucho que trabajar. El trabajo psicológico te podría ayudar a pormenorizar el análisis de todo lo que planteas para buscar como afrontarlo. Un saludo
Podemos hace una primera sesión para sintetizar todos los síntomas y poder establecer prioridades de trabajo.
Saludos
Saludos
Comprendiendo tu experiencia
Primero que nada, quiero agradecerte por abrirte y compartir tus pensamientos y sentimientos de una manera tan profunda y honesta. Es evidente que estás atravesando un momento complejo y lleno de contradicciones, lo cual es completamente válido. La lucha interna que describes, entre la necesidad de ser auténtico y las expectativas externas, puede ser abrumadora.
Dualidad emocional
Parece que experimentas una fuerte dualidad en tu personalidad: por un lado, hay una parte de ti que anhela la libertad y la autenticidad, mientras que por otro, hay una voz crítica que te lleva a reprimir esos deseos. Esta experiencia puede estar relacionada con patrones de crianza y experiencias pasadas que han moldeado tu forma de relacionarte contigo mismo y con los demás.
Es importante reconocer que sentirte como una "máquina" puede ser un mecanismo de defensa ante el miedo a la vulnerabilidad. La represión de tus emociones y deseos puede llevar a un desgaste emocional significativo, generando ansiedad y frustración.
Estrategias para avanzar
1. Autoconocimiento
Te invito a explorar estas dos partes de ti mismo con curiosidad en lugar de juicio. La práctica de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) puede ayudarte a identificar patrones de pensamiento disfuncionales y a desarrollar estrategias más adaptativas para enfrentar tus emociones.
2. Mindfulness y aceptación
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) podría ser útil para ti. Esta terapia se centra en aceptar tus pensamientos y sentimientos sin tratar de cambiarlos, permitiéndote vivir en el presente y actuar según tus valores. Practicar mindfulness puede ayudarte a reducir la carga emocional al permitirte observar tus pensamientos sin quedarte atrapado en ellos.
3. Expresión creativa
Dado tu deseo de ser más libre y auténtico, considera explorar formas creativas de expresión, como la música o el arte. Esto puede ser un canal para liberar emociones reprimidas y conectar con esa parte "salvaje" que mencionas.
4. Establecimiento de límites
Es fundamental aprender a establecer límites saludables en tus relaciones interpersonales. Esto incluye reconocer cuándo necesitas espacio personal y cómo comunicarlo asertivamente a los demás.
Reflexiones finales
Recuerda que es completamente normal sentirse perdido o confundido en momentos difíciles. La búsqueda de equilibrio entre tus deseos internos y las expectativas externas es un proceso continuo. Te animo a seguir explorando estas inquietudes con empatía hacia ti mismo. Aunque has tenido experiencias pasadas con la terapia que no han sido satisfactorias, quizás sea útil considerar diferentes enfoques o terapeutas que puedan resonar más contigo.
Si bien es comprensible querer respuestas rápidas, el cambio personal requiere tiempo y paciencia. Cada paso que das hacia el autoconocimiento es valioso en este camino hacia una vida más plena y auténtica. Estoy aquí para apoyarte en este proceso, así que no dudes en compartir más sobre tus pensamientos o preguntas futuras.
Primero que nada, quiero agradecerte por abrirte y compartir tus pensamientos y sentimientos de una manera tan profunda y honesta. Es evidente que estás atravesando un momento complejo y lleno de contradicciones, lo cual es completamente válido. La lucha interna que describes, entre la necesidad de ser auténtico y las expectativas externas, puede ser abrumadora.
Dualidad emocional
Parece que experimentas una fuerte dualidad en tu personalidad: por un lado, hay una parte de ti que anhela la libertad y la autenticidad, mientras que por otro, hay una voz crítica que te lleva a reprimir esos deseos. Esta experiencia puede estar relacionada con patrones de crianza y experiencias pasadas que han moldeado tu forma de relacionarte contigo mismo y con los demás.
Es importante reconocer que sentirte como una "máquina" puede ser un mecanismo de defensa ante el miedo a la vulnerabilidad. La represión de tus emociones y deseos puede llevar a un desgaste emocional significativo, generando ansiedad y frustración.
Estrategias para avanzar
1. Autoconocimiento
Te invito a explorar estas dos partes de ti mismo con curiosidad en lugar de juicio. La práctica de la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) puede ayudarte a identificar patrones de pensamiento disfuncionales y a desarrollar estrategias más adaptativas para enfrentar tus emociones.
2. Mindfulness y aceptación
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) podría ser útil para ti. Esta terapia se centra en aceptar tus pensamientos y sentimientos sin tratar de cambiarlos, permitiéndote vivir en el presente y actuar según tus valores. Practicar mindfulness puede ayudarte a reducir la carga emocional al permitirte observar tus pensamientos sin quedarte atrapado en ellos.
3. Expresión creativa
Dado tu deseo de ser más libre y auténtico, considera explorar formas creativas de expresión, como la música o el arte. Esto puede ser un canal para liberar emociones reprimidas y conectar con esa parte "salvaje" que mencionas.
4. Establecimiento de límites
Es fundamental aprender a establecer límites saludables en tus relaciones interpersonales. Esto incluye reconocer cuándo necesitas espacio personal y cómo comunicarlo asertivamente a los demás.
Reflexiones finales
Recuerda que es completamente normal sentirse perdido o confundido en momentos difíciles. La búsqueda de equilibrio entre tus deseos internos y las expectativas externas es un proceso continuo. Te animo a seguir explorando estas inquietudes con empatía hacia ti mismo. Aunque has tenido experiencias pasadas con la terapia que no han sido satisfactorias, quizás sea útil considerar diferentes enfoques o terapeutas que puedan resonar más contigo.
Si bien es comprensible querer respuestas rápidas, el cambio personal requiere tiempo y paciencia. Cada paso que das hacia el autoconocimiento es valioso en este camino hacia una vida más plena y auténtica. Estoy aquí para apoyarte en este proceso, así que no dudes en compartir más sobre tus pensamientos o preguntas futuras.
Aclaración inicial:
Lo que voy a compartirte no sustituye la ayuda profesional ni la terapia; simplemente son ideas y enfoques que pueden servirte de apoyo práctico en el día a día. Sé que no quieres que te digan “haz terapia”, así que me centraré en darte sugerencias concretas que podrías probar por tu cuenta.
Aclaración inicial:
Lo que voy a compartirte no sustituye la ayuda profesional ni la terapia; simplemente son ideas y enfoques que pueden servirte de apoyo práctico en el día a día. Sé que no quieres que te digan “haz terapia”, así que me centraré en darte sugerencias concretas que podrías probar por tu cuenta.
1. Frena la bola de nieve mental
Cuando nos metemos en un bucle de pensamientos (darle mil vueltas a todo, anticipar, rememorar, etc.), alimentamos más la tensión y terminamos agotados. Un primer paso para no “comernos el coco” tanto es localizar el momento en que estás dándole vueltas y hacer algo distinto y rápido que te desconecte un poco, por ejemplo:
• Cambiar de actividad (ponerte música, hacer unas flexiones, salir a caminar 5 minutos).
• Dedicarte a una tarea simple y muy concreta (lavar platos, doblar ropa).
El objetivo no es “huir” de lo que piensas sino parar la avalancha de ideas en bucle para que no vaya a más.
2. Regula tu energía y tu “parte salvaje”
Dices que hay una parte de ti que quiere “salir y mandar todo al carajo” y otra muy reprimida. También que a veces te sale ira o impulsividad. Lo ideal es darle salida a esa energía antes de que explote de mala manera. Prueba cosas como:
• Ejercicio físico intenso (correr, boxear con un saco, artes marciales, baile enérgico en casa) para descargar.
• Expresión creativa: si te gusta la música, sube el volumen en tu casa (cuando puedas) y baila o canta para soltar tensiones; si te gusta dibujar o escribir, hazlo de forma “salvaje” (aunque sea algo muy personal y que luego rompas si no quieres guardarlo).
Al “darle salida” a ese lado energético, notas que la tensión interior baja y reduces la probabilidad de actuar impulsivamente en momentos inoportunos.
3. Manejo de la irritabilidad (cuando “te sobra gente”)
Mencionas que la gente a veces te irrita. A veces no podemos cambiar a las personas ni eliminarlas del entorno, pero sí podemos:
1. Marcar límites personales: Si notas que tu paciencia se acaba, retírate un rato (tomar aire, escuchar música con cascos, etc.). Es mejor ausentarte 5 minutos que explotar.
2. Practicar una breve “pausa mental”: Inhala profundamente, cuenta hasta 4; exhala lentamente, cuenta hasta 4. Si lo repites unas 3-5 veces, suele disminuir la reacción instintiva de rabia.
4. “Ser bueno sin ser tonto”: límites y selección consciente de en quién confías
Comentas que te han clavado puñaladas cuando has sido bueno o que la gente se aprovecha si te ve “débil”. Tampoco quieres perder tu sensibilidad. No se trata de dejar de ser empático, sino de ser selectivo.
• Reserva tu lado más sensible y personal para gente que se lo gana (que ha mostrado reciprocidad, confidencialidad y respeto).
• Con el resto, mantén una amabilidad básica (educación y cortesía) sin revelar demasiado de ti.
• Observa sus acciones (más que lo que digan) y ve decidiendo cuánto abres o cierras tu “puerta” personal.
5. Ajusta tus expectativas y dale un respiro a tu mente
Dices que te gustaría vivir despreocupado, pero a la vez reconoces que eres muy emotivo y que te afecta todo. Es difícil ser “un témpano de hielo” de la noche a la mañana, sobre todo si vienes de una historia de sobreprotección o represión. No te castigues por tener miedo o por sentirte inseguro; al final, todos somos humanos y tenemos heridas.
• Practica la autocompasión (no es ser “débil” ni “victimista”): es el simple acto de reconocer “ok, estoy pasando por mucho estrés, hago lo mejor que puedo, voy a permitirme descansar”.
• No trates de ser perfecto: un día sacarás tu faceta sociable, otro día necesitarás aislarte. Lo importante es que esas transiciones no te generen un conflicto interno tan grande.
6. La importancia de tener “micro-espacios de libertad”
Dices que te molesta no poder aislarte ni en tu habitación. Si tu entorno no te brinda un espacio propio, busca aunque sea 10 minutos al día que sean solo tuyos, donde nadie pueda interrumpirte. Puede ser encerrándote en el baño, saliendo al balcón o yendo a dar una pequeña vuelta. Esos micro-espacios te ayudan a “respirar” y a centrarte en tu propio eje.
7. “Fluir y hacer lo que te gusta”: que no suene a tópico
Esa persona que te dijo “hay que fluir” puede que sonara muy cliché, pero en realidad significa buscar actividades o situaciones que te hagan sentir bien (o al menos mejor) sin forzar tanto la mente. Por ejemplo:
• Algún proyecto que te apasione (aprender un instrumento, un idioma, un deporte, etc.).
• Un pasatiempo que requiera concentración y te permita desconectar (puzzles, maquetas, cocinar recetas que te gusten…).
• Caminar y observar lo que te rodea sin tanta autoexigencia.
Cuando te metes de lleno en algo que te gusta, tu mente deja un poco de lado ese bucle de preocupaciones e irritación.
8. Aceptar tu propia “dualidad”
Hablas de dos partes de ti (una muy salvaje y otra que busca aprobación o teme el rechazo). En lugar de pelearte contigo mismo, podrías reconocer que esas dos caras son parte de lo que eres. Cuando integras ambas y les das un espacio adecuado, dejas de sentirte tan dividido. No es fácil, pero el simple hecho de permitirte (por ratos) ser espontáneo en un ambiente seguro y, en otros momentos, ser más cuidadoso en uno más hostil, puede ayudarte a encontrar ese equilibrio que tanto buscas.
9. Último apunte: si te sientes realmente superado, busca ayuda puntual
Sé que no quieres oír “haz terapia”, pero a veces la ayuda puntual (no tiene por qué ser un proceso eterno) puede darte técnicas específicas para tu situación. Podrías incluso buscar otros formatos (un taller, un grupo de encuentro, lecturas más directas de manejo de la ira, etc.). A veces, un buen profesional te ofrece herramientas que no siempre son “repetir frases positivas”, sino enfoques prácticos de autorregulación o estrategias para conflictos concretos.
Conclusión resumida
• Practica “romper” la cadena de pensamientos y no te dejes arrastrar por el bucle mental.
• Saca tu energía (con ejercicio, baile, actividades intensas) para evitar explosiones.
• Sé selectivo con quién muestras tu lado sensible y no te sientas obligado a “encajar” en todo momento.
• Ten pequeños espacios de libertad a diario, aunque sean minutos.
• Reconoce y abraza tus dos caras sin pelearte; la meta es que convivan en paz.
No existe una fórmula mágica ni una solución inmediata, pero estos pasos pueden ayudarte a disminuir la tensión interna y hacer tu día a día más llevadero sin renunciar a tu autenticidad.
¡Ánimo y que encuentres ese equilibrio que buscas!
Lo que voy a compartirte no sustituye la ayuda profesional ni la terapia; simplemente son ideas y enfoques que pueden servirte de apoyo práctico en el día a día. Sé que no quieres que te digan “haz terapia”, así que me centraré en darte sugerencias concretas que podrías probar por tu cuenta.
Aclaración inicial:
Lo que voy a compartirte no sustituye la ayuda profesional ni la terapia; simplemente son ideas y enfoques que pueden servirte de apoyo práctico en el día a día. Sé que no quieres que te digan “haz terapia”, así que me centraré en darte sugerencias concretas que podrías probar por tu cuenta.
1. Frena la bola de nieve mental
Cuando nos metemos en un bucle de pensamientos (darle mil vueltas a todo, anticipar, rememorar, etc.), alimentamos más la tensión y terminamos agotados. Un primer paso para no “comernos el coco” tanto es localizar el momento en que estás dándole vueltas y hacer algo distinto y rápido que te desconecte un poco, por ejemplo:
• Cambiar de actividad (ponerte música, hacer unas flexiones, salir a caminar 5 minutos).
• Dedicarte a una tarea simple y muy concreta (lavar platos, doblar ropa).
El objetivo no es “huir” de lo que piensas sino parar la avalancha de ideas en bucle para que no vaya a más.
2. Regula tu energía y tu “parte salvaje”
Dices que hay una parte de ti que quiere “salir y mandar todo al carajo” y otra muy reprimida. También que a veces te sale ira o impulsividad. Lo ideal es darle salida a esa energía antes de que explote de mala manera. Prueba cosas como:
• Ejercicio físico intenso (correr, boxear con un saco, artes marciales, baile enérgico en casa) para descargar.
• Expresión creativa: si te gusta la música, sube el volumen en tu casa (cuando puedas) y baila o canta para soltar tensiones; si te gusta dibujar o escribir, hazlo de forma “salvaje” (aunque sea algo muy personal y que luego rompas si no quieres guardarlo).
Al “darle salida” a ese lado energético, notas que la tensión interior baja y reduces la probabilidad de actuar impulsivamente en momentos inoportunos.
3. Manejo de la irritabilidad (cuando “te sobra gente”)
Mencionas que la gente a veces te irrita. A veces no podemos cambiar a las personas ni eliminarlas del entorno, pero sí podemos:
1. Marcar límites personales: Si notas que tu paciencia se acaba, retírate un rato (tomar aire, escuchar música con cascos, etc.). Es mejor ausentarte 5 minutos que explotar.
2. Practicar una breve “pausa mental”: Inhala profundamente, cuenta hasta 4; exhala lentamente, cuenta hasta 4. Si lo repites unas 3-5 veces, suele disminuir la reacción instintiva de rabia.
4. “Ser bueno sin ser tonto”: límites y selección consciente de en quién confías
Comentas que te han clavado puñaladas cuando has sido bueno o que la gente se aprovecha si te ve “débil”. Tampoco quieres perder tu sensibilidad. No se trata de dejar de ser empático, sino de ser selectivo.
• Reserva tu lado más sensible y personal para gente que se lo gana (que ha mostrado reciprocidad, confidencialidad y respeto).
• Con el resto, mantén una amabilidad básica (educación y cortesía) sin revelar demasiado de ti.
• Observa sus acciones (más que lo que digan) y ve decidiendo cuánto abres o cierras tu “puerta” personal.
5. Ajusta tus expectativas y dale un respiro a tu mente
Dices que te gustaría vivir despreocupado, pero a la vez reconoces que eres muy emotivo y que te afecta todo. Es difícil ser “un témpano de hielo” de la noche a la mañana, sobre todo si vienes de una historia de sobreprotección o represión. No te castigues por tener miedo o por sentirte inseguro; al final, todos somos humanos y tenemos heridas.
• Practica la autocompasión (no es ser “débil” ni “victimista”): es el simple acto de reconocer “ok, estoy pasando por mucho estrés, hago lo mejor que puedo, voy a permitirme descansar”.
• No trates de ser perfecto: un día sacarás tu faceta sociable, otro día necesitarás aislarte. Lo importante es que esas transiciones no te generen un conflicto interno tan grande.
6. La importancia de tener “micro-espacios de libertad”
Dices que te molesta no poder aislarte ni en tu habitación. Si tu entorno no te brinda un espacio propio, busca aunque sea 10 minutos al día que sean solo tuyos, donde nadie pueda interrumpirte. Puede ser encerrándote en el baño, saliendo al balcón o yendo a dar una pequeña vuelta. Esos micro-espacios te ayudan a “respirar” y a centrarte en tu propio eje.
7. “Fluir y hacer lo que te gusta”: que no suene a tópico
Esa persona que te dijo “hay que fluir” puede que sonara muy cliché, pero en realidad significa buscar actividades o situaciones que te hagan sentir bien (o al menos mejor) sin forzar tanto la mente. Por ejemplo:
• Algún proyecto que te apasione (aprender un instrumento, un idioma, un deporte, etc.).
• Un pasatiempo que requiera concentración y te permita desconectar (puzzles, maquetas, cocinar recetas que te gusten…).
• Caminar y observar lo que te rodea sin tanta autoexigencia.
Cuando te metes de lleno en algo que te gusta, tu mente deja un poco de lado ese bucle de preocupaciones e irritación.
8. Aceptar tu propia “dualidad”
Hablas de dos partes de ti (una muy salvaje y otra que busca aprobación o teme el rechazo). En lugar de pelearte contigo mismo, podrías reconocer que esas dos caras son parte de lo que eres. Cuando integras ambas y les das un espacio adecuado, dejas de sentirte tan dividido. No es fácil, pero el simple hecho de permitirte (por ratos) ser espontáneo en un ambiente seguro y, en otros momentos, ser más cuidadoso en uno más hostil, puede ayudarte a encontrar ese equilibrio que tanto buscas.
9. Último apunte: si te sientes realmente superado, busca ayuda puntual
Sé que no quieres oír “haz terapia”, pero a veces la ayuda puntual (no tiene por qué ser un proceso eterno) puede darte técnicas específicas para tu situación. Podrías incluso buscar otros formatos (un taller, un grupo de encuentro, lecturas más directas de manejo de la ira, etc.). A veces, un buen profesional te ofrece herramientas que no siempre son “repetir frases positivas”, sino enfoques prácticos de autorregulación o estrategias para conflictos concretos.
Conclusión resumida
• Practica “romper” la cadena de pensamientos y no te dejes arrastrar por el bucle mental.
• Saca tu energía (con ejercicio, baile, actividades intensas) para evitar explosiones.
• Sé selectivo con quién muestras tu lado sensible y no te sientas obligado a “encajar” en todo momento.
• Ten pequeños espacios de libertad a diario, aunque sean minutos.
• Reconoce y abraza tus dos caras sin pelearte; la meta es que convivan en paz.
No existe una fórmula mágica ni una solución inmediata, pero estos pasos pueden ayudarte a disminuir la tensión interna y hacer tu día a día más llevadero sin renunciar a tu autenticidad.
¡Ánimo y que encuentres ese equilibrio que buscas!
Hola,
Gracias por compartir de manera tan detallada y sincera lo que estás sintiendo. Entiendo que poner todo esto en palabras no es sencillo, y valoro mucho tu apertura para expresar tantas emociones, dudas y contradicciones. Lo que estás viviendo no es algo extraño ni fuera de lo común, pero es evidente que te está generando un gran desgaste emocional y mental.
Voy a intentar responder de la forma más práctica y lógica posible, como me pides, enfocándome en aspectos que puedes trabajar desde ya y que pueden ayudarte a encontrar ese equilibrio que mencionas.
1. Entender tus emociones y tus extremos
Lo que describes de sentirte como dos personas (una parte salvaje y otra más reprimida) puede estar relacionado con una lucha interna entre lo que realmente quieres ser y lo que crees que los demás esperan de ti. Esto no significa que haya "algo malo" en ti, sino que es una respuesta a la forma en que has aprendido a relacionarte con los demás y contigo mismo. Reconocerlo ya es un gran paso. El objetivo no es eliminar una parte de ti, sino integrar ambas, encontrar un equilibrio en el que puedas expresarte sin sentirte vulnerable ni desbordado.
2. El manejo de la culpa y la validación externa
Es natural que busques la validación de los demás, sobre todo si en algún momento de tu vida sentiste que no se te reconocía o que tenías que ganarte el afecto de quienes te rodeaban. Sin embargo, la validación que verdaderamente importa es la tuya propia. Pregúntate: ¿Qué necesitas de ti mismo para sentirte en paz? Esto no significa ser frío o insensible, sino aprender a priorizar tus propias necesidades sin dejar que el miedo al juicio de los demás te controle.
3. Liberar tensión y encontrar salida al estrés
El estrés y las emociones reprimidas suelen somatizarse, como mencionas (dolor de espalda, nerviosismo, tensión). Una forma efectiva de liberar esta carga es incorporar actividades físicas o creativas que te permitan canalizar esa energía acumulada: bailar, practicar deporte, escribir (como lo has hecho aquí), tocar un instrumento, pintar… Lo importante es encontrar un espacio en el que puedas expresarte sin miedo al juicio.
4. Los límites y la asertividad
Es cierto que la asertividad está muy de moda, pero es más que un concepto: se trata de comunicarte de manera clara y honesta, respetando tanto tus límites como los de los demás. Esto no significa callar o reprimirte, sino aprender a expresar tus ideas y emociones de forma que no te desgasten ni generen conflictos innecesarios.
5. Aceptar la vulnerabilidad
Ser sensible, empático o emotivo no es una debilidad, aunque a veces pueda parecerlo en un entorno que valora más la dureza y la frialdad. Aprender a aceptar estas partes de ti como algo valioso puede ayudarte a dejar de luchar contra ellas. La clave está en elegir cuándo y con quién abrirte, protegiendo tu energía emocional sin necesidad de cerrarte por completo.
6. Construir tu espacio personal
Si sientes que necesitas privacidad y espacio, busca maneras de establecer límites claros con quienes te rodean. Puede ser a través de una conversación directa o simplemente tomando tiempo para ti mismo sin sentirte culpable por ello. La soledad, en su justa medida, puede ser muy reparadora.
7. El equilibrio entre emoción y razón
Vivir constantemente en uno de los extremos (ser completamente emocional o completamente racional) no es sostenible. Trabaja en pequeños ejercicios diarios que te permitan encontrar un punto medio. Por ejemplo, antes de tomar una decisión impulsiva, detente, respira y pregúntate: “¿Qué necesito ahora mismo y cuál es la mejor forma de obtenerlo sin dañarme ni dañar a otros?”
Un paso a la vez
No necesitas resolver todo esto de golpe. Prioriza las áreas que más te están afectando y trabaja en ellas poco a poco. A veces, el simple hecho de enfocarte en una cosa a la vez puede aliviar mucho estrés.
Espero que estas ideas te resulten útiles. Si en algún momento sientes que necesitas profundizar más, no dudes en buscar herramientas que te ayuden a seguir avanzando. Y recuerda, buscar equilibrio no significa dejar de ser quien eres, sino aprender a ser tú mismo de una manera que te haga sentir bien.
Un abrazo y mucho ánimo.
Gracias por compartir de manera tan detallada y sincera lo que estás sintiendo. Entiendo que poner todo esto en palabras no es sencillo, y valoro mucho tu apertura para expresar tantas emociones, dudas y contradicciones. Lo que estás viviendo no es algo extraño ni fuera de lo común, pero es evidente que te está generando un gran desgaste emocional y mental.
Voy a intentar responder de la forma más práctica y lógica posible, como me pides, enfocándome en aspectos que puedes trabajar desde ya y que pueden ayudarte a encontrar ese equilibrio que mencionas.
1. Entender tus emociones y tus extremos
Lo que describes de sentirte como dos personas (una parte salvaje y otra más reprimida) puede estar relacionado con una lucha interna entre lo que realmente quieres ser y lo que crees que los demás esperan de ti. Esto no significa que haya "algo malo" en ti, sino que es una respuesta a la forma en que has aprendido a relacionarte con los demás y contigo mismo. Reconocerlo ya es un gran paso. El objetivo no es eliminar una parte de ti, sino integrar ambas, encontrar un equilibrio en el que puedas expresarte sin sentirte vulnerable ni desbordado.
2. El manejo de la culpa y la validación externa
Es natural que busques la validación de los demás, sobre todo si en algún momento de tu vida sentiste que no se te reconocía o que tenías que ganarte el afecto de quienes te rodeaban. Sin embargo, la validación que verdaderamente importa es la tuya propia. Pregúntate: ¿Qué necesitas de ti mismo para sentirte en paz? Esto no significa ser frío o insensible, sino aprender a priorizar tus propias necesidades sin dejar que el miedo al juicio de los demás te controle.
3. Liberar tensión y encontrar salida al estrés
El estrés y las emociones reprimidas suelen somatizarse, como mencionas (dolor de espalda, nerviosismo, tensión). Una forma efectiva de liberar esta carga es incorporar actividades físicas o creativas que te permitan canalizar esa energía acumulada: bailar, practicar deporte, escribir (como lo has hecho aquí), tocar un instrumento, pintar… Lo importante es encontrar un espacio en el que puedas expresarte sin miedo al juicio.
4. Los límites y la asertividad
Es cierto que la asertividad está muy de moda, pero es más que un concepto: se trata de comunicarte de manera clara y honesta, respetando tanto tus límites como los de los demás. Esto no significa callar o reprimirte, sino aprender a expresar tus ideas y emociones de forma que no te desgasten ni generen conflictos innecesarios.
5. Aceptar la vulnerabilidad
Ser sensible, empático o emotivo no es una debilidad, aunque a veces pueda parecerlo en un entorno que valora más la dureza y la frialdad. Aprender a aceptar estas partes de ti como algo valioso puede ayudarte a dejar de luchar contra ellas. La clave está en elegir cuándo y con quién abrirte, protegiendo tu energía emocional sin necesidad de cerrarte por completo.
6. Construir tu espacio personal
Si sientes que necesitas privacidad y espacio, busca maneras de establecer límites claros con quienes te rodean. Puede ser a través de una conversación directa o simplemente tomando tiempo para ti mismo sin sentirte culpable por ello. La soledad, en su justa medida, puede ser muy reparadora.
7. El equilibrio entre emoción y razón
Vivir constantemente en uno de los extremos (ser completamente emocional o completamente racional) no es sostenible. Trabaja en pequeños ejercicios diarios que te permitan encontrar un punto medio. Por ejemplo, antes de tomar una decisión impulsiva, detente, respira y pregúntate: “¿Qué necesito ahora mismo y cuál es la mejor forma de obtenerlo sin dañarme ni dañar a otros?”
Un paso a la vez
No necesitas resolver todo esto de golpe. Prioriza las áreas que más te están afectando y trabaja en ellas poco a poco. A veces, el simple hecho de enfocarte en una cosa a la vez puede aliviar mucho estrés.
Espero que estas ideas te resulten útiles. Si en algún momento sientes que necesitas profundizar más, no dudes en buscar herramientas que te ayuden a seguir avanzando. Y recuerda, buscar equilibrio no significa dejar de ser quien eres, sino aprender a ser tú mismo de una manera que te haga sentir bien.
Un abrazo y mucho ánimo.
Lo que estás viviendo parece una lucha constante entre diferentes partes de ti mismo, y es lógico que te sientas agotado con tanta tensión interna. Por lo que cuentas, gran parte de tu malestar viene de tratar de mantener un control constante sobre cómo actúas y cómo te ven los demás, mientras otra parte de ti quiere liberarse completamente y simplemente ser. ¿Qué obtienes cuando tratas de mantener todo bajo control? ¿Te sientes más seguro, menos vulnerable? ¿Realmente te protege o te aísla más? Por otro lado, cuando te permites soltar y ser impulsivo, ¿qué cambia? ¿Te sientes libre, pero con consecuencias que después te frustran o te hacen sentir más tensión?
También mencionas que necesitas validación, aunque no te gusta admitirlo. ¿Qué buscas realmente con esa validación? ¿Es sentirte aceptado, visto, importante? ¿Y qué pasa cuando no la consigues? ¿Cómo reaccionas contigo mismo o con los demás?
Dices que sueles abrirte demasiado con las personas y que eso te lleva a decepciones. ¿Qué función tiene abrirte tanto? ¿Te hace sentir conectado? ¿O es una forma de compensar el temor a que los demás no te entiendan si no ven todo de ti? ¿Qué consecuencias ha tenido en tus relaciones?
Sobre tu energía acumulada y el estrés, parece que necesitas liberar todo eso de manera más funcional. Dices que somatizas las emociones y que te sientes contraído. ¿Qué actividades, más allá de pensar en esto una y otra vez, podrías hacer para descargar esa tensión? ¿Qué te está impidiendo simplemente moverte o actuar hacia algo que te haga sentir bien, aunque sea por un momento?
Por último, mencionas que quieres ser frío y distante porque crees que eso es lo que la vida te ha enseñado para sobrevivir. Pero, ¿realmente ser así te acerca a la vida que deseas? ¿O te aleja de la conexión que en el fondo buscas?
Estas preguntas no son para que respondas de inmediato, sino para que empieces a reflexionar sobre cómo las diferentes partes de ti están cumpliendo funciones específicas, aunque a veces esas funciones entren en conflicto. La clave no es eliminar una parte de ti, sino encontrar cómo integrar todo lo que eres de una forma que te permita vivir con más paz y coherencia.
Esto no significa que algo esté mal contigo, sino que incluso las personas más fuertes necesitan apoyo cuando la carga se vuelve demasiado pesada. Mereces sentirte en control, pero desde un lugar de cuidado hacia ti mismo, no desde la lucha constante.
También mencionas que necesitas validación, aunque no te gusta admitirlo. ¿Qué buscas realmente con esa validación? ¿Es sentirte aceptado, visto, importante? ¿Y qué pasa cuando no la consigues? ¿Cómo reaccionas contigo mismo o con los demás?
Dices que sueles abrirte demasiado con las personas y que eso te lleva a decepciones. ¿Qué función tiene abrirte tanto? ¿Te hace sentir conectado? ¿O es una forma de compensar el temor a que los demás no te entiendan si no ven todo de ti? ¿Qué consecuencias ha tenido en tus relaciones?
Sobre tu energía acumulada y el estrés, parece que necesitas liberar todo eso de manera más funcional. Dices que somatizas las emociones y que te sientes contraído. ¿Qué actividades, más allá de pensar en esto una y otra vez, podrías hacer para descargar esa tensión? ¿Qué te está impidiendo simplemente moverte o actuar hacia algo que te haga sentir bien, aunque sea por un momento?
Por último, mencionas que quieres ser frío y distante porque crees que eso es lo que la vida te ha enseñado para sobrevivir. Pero, ¿realmente ser así te acerca a la vida que deseas? ¿O te aleja de la conexión que en el fondo buscas?
Estas preguntas no son para que respondas de inmediato, sino para que empieces a reflexionar sobre cómo las diferentes partes de ti están cumpliendo funciones específicas, aunque a veces esas funciones entren en conflicto. La clave no es eliminar una parte de ti, sino encontrar cómo integrar todo lo que eres de una forma que te permita vivir con más paz y coherencia.
Esto no significa que algo esté mal contigo, sino que incluso las personas más fuertes necesitan apoyo cuando la carga se vuelve demasiado pesada. Mereces sentirte en control, pero desde un lugar de cuidado hacia ti mismo, no desde la lucha constante.
Buenas tardes. Quizás lo hayas escuchado antes pero es lo que me sale decirte. El ángel y el demonio habitan dentro de nosotros, tu eliges a quien quieres alimentar. Saludos.
Lo primero que quiero destacar es tu enorme capacidad reflexiva y analítica. Es impresionante cómo puedes hilar ideas y profundizar en lo que sientes, pero a veces esa misma habilidad puede atraparte en darle vueltas sin encontrar claridad. Quizás, un primer paso sería hacer una pausa para organizar todo lo que has compartido y descubrir qué aspectos de tu vida realmente te están generando ese conflicto interno.
Un patrón que parece repetirse es el choque entre control y libertad: una parte de ti quiere ser salvaje y espontánea, mientras otra busca mantener el control. Esta lucha interna puede ser agotadora, pero ambas partes están intentando protegerte de algo. Tal vez podrías preguntarte: ¿qué significa para mí "mandar todo al carajo"? ¿Qué cosas en mi vida no me gustan y cuáles querría cambiar?
Por otro lado, hablas de querer privacidad y espacio, pero también mencionas que disfrutas de la atención y el afecto en ciertos momentos. Esto no es contradictorio, simplemente refleja que hay necesidades diferentes que están en juego. Podrías reflexionar: ¿qué tipo de vida quiero construir? ¿Qué tipo de conexión o independencia me gustaría tener?
Un ejercicio que podría ayudarte es organizar estas ideas y observar los patrones comunes: ¿qué situaciones concretas te generan más conflicto? Una vez identificadas, trabaja en pequeñas acciones hacia lo que realmente valoras, dejando de lado ese control excesivo que parece estar bloqueándote.
Por último, podrías intentar reconectar con tu cuerpo y tus emociones, no solo desde el análisis, sino desde la experiencia directa. Cuando sientas tensión, irratibilidad o agotamiento, en lugar de analizarlo, pregúntate: ¿qué me está diciendo mi cuerpo? Escuchar esas sensaciones sin tratar de resolverlas de inmediato puede darte pistas sobre lo que realmente necesitas. Más allá de las vueltas mentales, pequeños pasos concretos hacia lo que te importa pueden ayudarte a construir una vida más alineada contigo mismo.
Un patrón que parece repetirse es el choque entre control y libertad: una parte de ti quiere ser salvaje y espontánea, mientras otra busca mantener el control. Esta lucha interna puede ser agotadora, pero ambas partes están intentando protegerte de algo. Tal vez podrías preguntarte: ¿qué significa para mí "mandar todo al carajo"? ¿Qué cosas en mi vida no me gustan y cuáles querría cambiar?
Por otro lado, hablas de querer privacidad y espacio, pero también mencionas que disfrutas de la atención y el afecto en ciertos momentos. Esto no es contradictorio, simplemente refleja que hay necesidades diferentes que están en juego. Podrías reflexionar: ¿qué tipo de vida quiero construir? ¿Qué tipo de conexión o independencia me gustaría tener?
Un ejercicio que podría ayudarte es organizar estas ideas y observar los patrones comunes: ¿qué situaciones concretas te generan más conflicto? Una vez identificadas, trabaja en pequeñas acciones hacia lo que realmente valoras, dejando de lado ese control excesivo que parece estar bloqueándote.
Por último, podrías intentar reconectar con tu cuerpo y tus emociones, no solo desde el análisis, sino desde la experiencia directa. Cuando sientas tensión, irratibilidad o agotamiento, en lugar de analizarlo, pregúntate: ¿qué me está diciendo mi cuerpo? Escuchar esas sensaciones sin tratar de resolverlas de inmediato puede darte pistas sobre lo que realmente necesitas. Más allá de las vueltas mentales, pequeños pasos concretos hacia lo que te importa pueden ayudarte a construir una vida más alineada contigo mismo.
Parece que busques una frase mágica, gratuita y altruista. No sé si podré hacer eso pero al menos haré algo. En todo lo que dices faltaría definir un poco más claramente los problemas o el problema central. Si no te ha servido Eckhart Tolle es que necesitas algo más concreto. definir bien el problema es tener ya la mitad de la solución. una vez hecho eso mira lo que te ha funcionado y lo que te ha perjudicado y actúa en consecuencia. Lo que no funciona debería ser modificado y lo que ha funcionado usado. Evita evitar situaciones que no te gusten, así podrás superarte.
Hola!, es muy probable que mi respuesta no te guste porque te recomendaría que volvieras a terapia y trabajes expectativas, estereotipos, creencias, etc. También, sugerirte que te informes y explores la alta sensibilidad, y, por último, centraría la intervención en activar tu proyecto de vida (de dónde partes, cuáles son tus valores personales y sociales, fortalezas y puntos de mejora, objetivo terapéutico a conseguir y cómo hacerlo paso por paso) Un saludo
Hola, observo que estas pasando por una crisis personal que te impide seguir hacia delante. Siento de verdad por el sufrimiento que te genera el hecho de que no te conoces lo suficiente como para autogestionarte. Te doy información al respecto.
# Autoconocimiento
## Qué es el autoconocimiento
El autoconocimiento es el proceso de explorar y entender quién eres en tus pensamientos, emociones, valores y patrones de comportamiento.
Descubres tus motivaciones profundas, tus miedos y tus fortalezas para actuar con mayor coherencia y autenticidad.
Este viaje no se completa de inmediato, sino que se profundiza con cada experiencia y reflexión.
---
## Componentes clave
- Valores y creencias: lo que consideras importante y verdadero.
- Emociones y reacciones: cómo te sientes ante distintas situaciones y por qué.
- Fortalezas y áreas de mejora: qué haces bien y dónde tienes margen de crecimiento.
- Triggers o detonantes: qué situaciones despiertan impulsos fuertes o estrés.
---
## Beneficios de conocerte mejor
- Toma de decisiones más alineadas con tu esencia.
- Mayor coherencia interna y reducción del conflicto entre “partes” de tu personalidad.
- Capacidad de gestionar emociones intensas sin reprimirlas ni explotar.
- Relaciones más auténticas al reconocer tus límites y comunicar tu verdad.
---
## Herramientas prácticas
1. Diario reflexivo
- Escribe a diario tus pensamientos sin filtro.
- Revisa semanalmente patrones y temas recurrentes.
2. Escucha activa a tus sensaciones
- Para cada emoción intensa, anótala: “¿qué estoy sintiendo y por qué?”
- Profundiza con preguntas como “¿qué creo que esto me dice de mí?”
3. Feedback externo
- Pregunta a personas de confianza sobre tus fortalezas y ciegos.
- Compara esa visión con tu autoevaluación.
4. Técnicas de mindfulness en acción
- Practica 5 minutos de atención plena antes de una actividad cotidiana.
- Observa sin juzgar tus reacciones internas.
---
## ¿Cómo empezar hoy?
1. Elige una herramienta (por ejemplo, el diario) y reserva 5 minutos diarios.
2. Fija un momento concreto en tu rutina para reflexionar.
3. Al cabo de una semana, revisa lo escrito y subraya uno o dos patrones clave.
4. Ajusta tu objetivo de autoconocimiento: profundizar en ese patrón con una nueva pregunta.
Cada paso te acerca a una versión más integrada y tangible de ti mismo. Si te parece bien te ofrezco una consulta de psicologia online gratuita para aclararte cuestiones más concretas.
# Autoconocimiento
## Qué es el autoconocimiento
El autoconocimiento es el proceso de explorar y entender quién eres en tus pensamientos, emociones, valores y patrones de comportamiento.
Descubres tus motivaciones profundas, tus miedos y tus fortalezas para actuar con mayor coherencia y autenticidad.
Este viaje no se completa de inmediato, sino que se profundiza con cada experiencia y reflexión.
---
## Componentes clave
- Valores y creencias: lo que consideras importante y verdadero.
- Emociones y reacciones: cómo te sientes ante distintas situaciones y por qué.
- Fortalezas y áreas de mejora: qué haces bien y dónde tienes margen de crecimiento.
- Triggers o detonantes: qué situaciones despiertan impulsos fuertes o estrés.
---
## Beneficios de conocerte mejor
- Toma de decisiones más alineadas con tu esencia.
- Mayor coherencia interna y reducción del conflicto entre “partes” de tu personalidad.
- Capacidad de gestionar emociones intensas sin reprimirlas ni explotar.
- Relaciones más auténticas al reconocer tus límites y comunicar tu verdad.
---
## Herramientas prácticas
1. Diario reflexivo
- Escribe a diario tus pensamientos sin filtro.
- Revisa semanalmente patrones y temas recurrentes.
2. Escucha activa a tus sensaciones
- Para cada emoción intensa, anótala: “¿qué estoy sintiendo y por qué?”
- Profundiza con preguntas como “¿qué creo que esto me dice de mí?”
3. Feedback externo
- Pregunta a personas de confianza sobre tus fortalezas y ciegos.
- Compara esa visión con tu autoevaluación.
4. Técnicas de mindfulness en acción
- Practica 5 minutos de atención plena antes de una actividad cotidiana.
- Observa sin juzgar tus reacciones internas.
---
## ¿Cómo empezar hoy?
1. Elige una herramienta (por ejemplo, el diario) y reserva 5 minutos diarios.
2. Fija un momento concreto en tu rutina para reflexionar.
3. Al cabo de una semana, revisa lo escrito y subraya uno o dos patrones clave.
4. Ajusta tu objetivo de autoconocimiento: profundizar en ese patrón con una nueva pregunta.
Cada paso te acerca a una versión más integrada y tangible de ti mismo. Si te parece bien te ofrezco una consulta de psicologia online gratuita para aclararte cuestiones más concretas.
Gracias por confiar y exponer con tanto detalle lo que estás viviendo. Lo que describes refleja varias capas importantes: tensión entre impulsividad y control, sensibilidad intensa, ansiedad, autoconsciencia extrema, y un deseo de libertad mientras luchas con la presión social y tus propias expectativas internas. No es raro sentirse así “partido en dos” cuando se tiene un historial de sobrecontrol y represión.
No necesitas eliminar ninguna de tus partes, sino aprender a que convivan de forma organizada. Que seas intenso, expresivo, nervioso o impulsivo no es un problema; el problema es no tener herramientas para canalizarlo sin lastimarte ni agotarte. Un abrazo!!
No necesitas eliminar ninguna de tus partes, sino aprender a que convivan de forma organizada. Que seas intenso, expresivo, nervioso o impulsivo no es un problema; el problema es no tener herramientas para canalizarlo sin lastimarte ni agotarte. Un abrazo!!
Hola! Gracias por abrirte y compartir todo lo que estás sintiendo. Por lo que cuentas, vives con una gran tensión interna: entre una parte de ti que quiere liberarse, mostrarse auténtica, impulsiva, creativa y salvaje; y otra que reprime, busca control, teme al juicio y siente la necesidad de validación externa. Eso te genera cansancio, frustración y la sensación de estar atrapado entre polos opuestos. También expresas desconfianza hacia los demás, la dificultad de encontrar equilibrio en las relaciones, la rabia de sentirte vigilado o juzgado, y a la vez el deseo profundo de conexión, afecto y autenticidad.
Lo que planteas no son “paranoias” ni “locuras”: son expresiones de tu historia, de haber sido reprimido o sobreprotegido, y de la manera en que aprendiste a sobrevivir. Tiene mucho sentido que ahora osciles entre buscar reconocimiento y querer aislarte, entre ser empático y endurecerte para no sufrir.
Quizás más que buscar apagar esas partes, el camino pase por reconocerlas y aprender a integrarlas, para que no vivas en lucha contigo mismo. No se trata de ser “blanco o negro”, sino de encontrar un punto donde tu fuerza, tu sensibilidad y tu necesidad de libertad puedan coexistir de forma más sana.
Entiendo que no quieras oír simplemente “haz terapia” o “sé positivo”. Lo que preguntas va más allá: quieres respuestas lógicas, prácticas, que te ayuden a encontrar equilibrio entre tu autenticidad y tu bienestar. Una clave puede ser empezar a poner límites pequeños y concretos (a ti mismo y a los demás), aprender a identificar cuándo te estás forzando a ser lo que no eres, y también cuándo tu impulsividad puede hacerte daño.
No se trata de que te conviertas en alguien frío, sino en alguien que puede elegir cómo actuar sin sentirse esclavo del miedo ni del descontrol. Y eso es un proceso, no un cambio inmediato.
Un abrazo
Lo que planteas no son “paranoias” ni “locuras”: son expresiones de tu historia, de haber sido reprimido o sobreprotegido, y de la manera en que aprendiste a sobrevivir. Tiene mucho sentido que ahora osciles entre buscar reconocimiento y querer aislarte, entre ser empático y endurecerte para no sufrir.
Quizás más que buscar apagar esas partes, el camino pase por reconocerlas y aprender a integrarlas, para que no vivas en lucha contigo mismo. No se trata de ser “blanco o negro”, sino de encontrar un punto donde tu fuerza, tu sensibilidad y tu necesidad de libertad puedan coexistir de forma más sana.
Entiendo que no quieras oír simplemente “haz terapia” o “sé positivo”. Lo que preguntas va más allá: quieres respuestas lógicas, prácticas, que te ayuden a encontrar equilibrio entre tu autenticidad y tu bienestar. Una clave puede ser empezar a poner límites pequeños y concretos (a ti mismo y a los demás), aprender a identificar cuándo te estás forzando a ser lo que no eres, y también cuándo tu impulsividad puede hacerte daño.
No se trata de que te conviertas en alguien frío, sino en alguien que puede elegir cómo actuar sin sentirse esclavo del miedo ni del descontrol. Y eso es un proceso, no un cambio inmediato.
Un abrazo
Expertos
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 1 preguntas sobre Bloqueo personal
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.