Me hice una evaluación de altas capacidades y he continuado con un tratamiento para entenderme con u
11
respuestas
Me hice una evaluación de altas capacidades y he continuado con un tratamiento para entenderme con una sicóloga. Pero, hace un tiempo me he dado cuenta que siento afecto, cariño (como una amiga) con ella. ¿Es bueno/malo? ¿Se lo debo decir?
Es algo bastante habitual, aunque a veces dé un poco de corte reconocerlo. Al final, en terapia estás en un espacio donde te sientes escuchada, comprendida y sostenida, y es normal que aparezca cariño hacia la persona que te acompaña en eso.
No es ni bueno ni malo en sí, simplemente es. Lo importante es entender qué significa para ti y cómo lo estás viviendo.
Sobre decírselo, suele ser buena idea. Puede dar un poco de vergüenza, pero precisamente la terapia es el lugar para poder hablar de estas cosas sin filtro. Una buena profesional no lo va a juzgar ni a interpretar mal; al contrario, puede ayudaros a entender mejor cómo te vinculas y qué necesitas a nivel emocional.
Y tranquila, sentir afecto no estropea el proceso. Muchas veces forma parte de él. Si se habla con naturalidad, incluso puede hacerlo más útil.
No es ni bueno ni malo en sí, simplemente es. Lo importante es entender qué significa para ti y cómo lo estás viviendo.
Sobre decírselo, suele ser buena idea. Puede dar un poco de vergüenza, pero precisamente la terapia es el lugar para poder hablar de estas cosas sin filtro. Una buena profesional no lo va a juzgar ni a interpretar mal; al contrario, puede ayudaros a entender mejor cómo te vinculas y qué necesitas a nivel emocional.
Y tranquila, sentir afecto no estropea el proceso. Muchas veces forma parte de él. Si se habla con naturalidad, incluso puede hacerlo más útil.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Gracias por compartirlo con esa sinceridad. Lo que te está ocurriendo es algo que puede aparecer en terapia y tiene una explicación dentro del proceso psicológico.
Sentir afecto, cariño o cercanía hacia tu psicóloga no es malo en sí mismo. Al contrario, suele surgir cuando te sientes comprendido, escuchado y acompañado en un espacio seguro. Ese vínculo es, en muchos casos, una parte importante del propio trabajo terapéutico.
La clave está en cómo se entiende y se gestiona ese sentimiento. Por lo que expresas, lo describes como un afecto similar al de una amiga, lo cual entra dentro de lo que puede aparecer en este tipo de relación sin que sea problemático.
En cuanto a si deberías decírselo, en general sí puede ser positivo hacerlo. Un buen espacio terapéutico está preparado para acoger este tipo de vivencias sin juicio, y compartirlo puede ayudar a entender mejor qué significa para ti ese vínculo y cómo influye en tu proceso. Lejos de ser algo incómodo, bien trabajado puede ser útil y enriquecedor.
Si te genera dudas o cierta inquietud, abordarlo te permitirá también ver cómo se manejan los límites y reforzar una relación terapéutica sana.
Si en algún momento sientes que necesitas una segunda mirada o explorar este tipo de experiencias desde otro enfoque, podemos acompañarte en ese proceso de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo.
Sentir afecto, cariño o cercanía hacia tu psicóloga no es malo en sí mismo. Al contrario, suele surgir cuando te sientes comprendido, escuchado y acompañado en un espacio seguro. Ese vínculo es, en muchos casos, una parte importante del propio trabajo terapéutico.
La clave está en cómo se entiende y se gestiona ese sentimiento. Por lo que expresas, lo describes como un afecto similar al de una amiga, lo cual entra dentro de lo que puede aparecer en este tipo de relación sin que sea problemático.
En cuanto a si deberías decírselo, en general sí puede ser positivo hacerlo. Un buen espacio terapéutico está preparado para acoger este tipo de vivencias sin juicio, y compartirlo puede ayudar a entender mejor qué significa para ti ese vínculo y cómo influye en tu proceso. Lejos de ser algo incómodo, bien trabajado puede ser útil y enriquecedor.
Si te genera dudas o cierta inquietud, abordarlo te permitirá también ver cómo se manejan los límites y reforzar una relación terapéutica sana.
Si en algún momento sientes que necesitas una segunda mirada o explorar este tipo de experiencias desde otro enfoque, podemos acompañarte en ese proceso de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo.
Hola gracias por compartir tu experiencia Lo que te está pasando es bastante humano, de verdad. Cuando estás en terapia con alguien que te escucha bien, que te entiende y con quien puedes ser tú sin filtros, es muy fácil que aparezca cariño. No tiene nada de raro ni de preocupante por sí mismo.
Ese afecto que describes —como de amistad— suele tener que ver con el tipo de vínculo que se crea en terapia. Es un espacio muy íntimo emocionalmente, aunque no sea una relación “real” en el sentido cotidiano. Ahí es donde entra algo que en psicología llamamos transferencia: no es que te estés “equivocando”, sino que tu forma de vincularte está apareciendo con ella, y eso puede decir mucho de ti.
Sobre si es bueno o malo: no es malo. De hecho, muchas veces es señal de que hay confianza y de que el proceso está vivo. Solo se vuelve problemático si se intenta llevar esa relación fuera del contexto terapéutico o si se idealiza sin cuestionarlo.
Y sobre si deberías decírselo… sí, suele ser buena idea. Entiendo que puede dar vergüenza o miedo a que se vuelva incómodo, pero un/a buen/a psicólogo/a está preparado/a para esto. No te va a juzgar ni a rechazar. Al contrario, probablemente lo vea como algo importante para trabajar contigo.
Además, decirlo puede aliviarte bastante. Guardarlo a veces genera más tensión interna de la necesaria.
Eso sí, hay algo importante que conviene tener claro: aunque sientas ese cariño, la relación sigue siendo profesional. No es una amistad en igualdad de condiciones, y eso forma parte de lo que hace que la terapia funcione.
Ese afecto que describes —como de amistad— suele tener que ver con el tipo de vínculo que se crea en terapia. Es un espacio muy íntimo emocionalmente, aunque no sea una relación “real” en el sentido cotidiano. Ahí es donde entra algo que en psicología llamamos transferencia: no es que te estés “equivocando”, sino que tu forma de vincularte está apareciendo con ella, y eso puede decir mucho de ti.
Sobre si es bueno o malo: no es malo. De hecho, muchas veces es señal de que hay confianza y de que el proceso está vivo. Solo se vuelve problemático si se intenta llevar esa relación fuera del contexto terapéutico o si se idealiza sin cuestionarlo.
Y sobre si deberías decírselo… sí, suele ser buena idea. Entiendo que puede dar vergüenza o miedo a que se vuelva incómodo, pero un/a buen/a psicólogo/a está preparado/a para esto. No te va a juzgar ni a rechazar. Al contrario, probablemente lo vea como algo importante para trabajar contigo.
Además, decirlo puede aliviarte bastante. Guardarlo a veces genera más tensión interna de la necesaria.
Eso sí, hay algo importante que conviene tener claro: aunque sientas ese cariño, la relación sigue siendo profesional. No es una amistad en igualdad de condiciones, y eso forma parte de lo que hace que la terapia funcione.
Es bastante más común de lo que parece y, en sí mismo, no es algo malo. En terapia se genera un vínculo muy particular: es un espacio donde te sientes escuchado, comprendido y validado, y eso puede dar lugar a sentimientos de cariño, cercanía o afecto hacia el profesional. A esto, en psicología, lo llamamos “transferencia”, y forma parte del propio proceso terapéutico.
Lo importante no es tanto que sientas eso, sino qué haces con ello. Lejos de ser un problema, puede ser muy útil trabajarlo en sesión, porque suele decir mucho de cómo te vinculas con los demás, de tus necesidades emocionales y de tu manera de relacionarte.
En este sentido, sí, es recomendable que se lo digas. Un buen profesional sabrá manejarlo con naturalidad, sin juzgarte, y podrá ayudarte a entender qué hay detrás de ese afecto y cómo integrarlo de forma sana dentro del proceso terapéutico.
No es algo de lo que debas avergonzarte ni ocultar; al contrario, puede ser una oportunidad de crecimiento si se aborda bien.
Lo importante no es tanto que sientas eso, sino qué haces con ello. Lejos de ser un problema, puede ser muy útil trabajarlo en sesión, porque suele decir mucho de cómo te vinculas con los demás, de tus necesidades emocionales y de tu manera de relacionarte.
En este sentido, sí, es recomendable que se lo digas. Un buen profesional sabrá manejarlo con naturalidad, sin juzgarte, y podrá ayudarte a entender qué hay detrás de ese afecto y cómo integrarlo de forma sana dentro del proceso terapéutico.
No es algo de lo que debas avergonzarte ni ocultar; al contrario, puede ser una oportunidad de crecimiento si se aborda bien.
Es totalmente normal. Cuando una persona con altas capacidades por fin se siente "vista" y comprendida sin juicios, es lógico que el cerebro responda con ese afecto. No es algo malo ni "raro", es la señal de que has construido un vínculo seguro.
Mi consejo es que se lo digas con total naturalidad. Para nosotros los psicólogos, saber cómo te vinculas y qué sientes en sesión es material de trabajo valiosísimo. No se volverá incómodo; al contrario, hablarlo hará que tu proceso sea mucho más honesto y eficaz. No te guardes esa información por miedo, porque es precisamente ahí donde más vas a crecer.
Mi consejo es que se lo digas con total naturalidad. Para nosotros los psicólogos, saber cómo te vinculas y qué sientes en sesión es material de trabajo valiosísimo. No se volverá incómodo; al contrario, hablarlo hará que tu proceso sea mucho más honesto y eficaz. No te guardes esa información por miedo, porque es precisamente ahí donde más vas a crecer.
Es algo completamente natural, cuando se hace un vínculo con una persona que te entiende y te da apoyo es natural que surjan emociones de cariño y en ocasiones incluso más profundas. El profesional está preparado para poder responderte con naturalidad, si confías en que es buen profesional no ocurrirá nada malo así que no tengas miedo de decírselo si sientes que necesitas decirlo, no se enfadará contigo porque tengas sentimientos, es natural que eso pueda ocurrir y en la propia carrera universitaria nos enseñaron que eso podía ocurrir, así que puedes estar tranquilo vale? :) te ayudará a canalizarlos de forma adecuada para que no supongan un problema para ti
Buenos días. Lo que estás sintiendo es mucho más común de lo que parece. En psicoterapia, especialmente cuando hay un trabajo profundo de autoconocimiento sentimientos de cariño, cercanía o incluso admiración hacia la psicóloga.
Sentir afecto hacia ella como amiga puede tener que ver con varias cosas: te sientes comprendida y validada (algo muy potente), es un espacio seguro donde puedes ser tú misma o quizá conecta con necesidades emocionales importantes en tu historia.
En general es recomendable poder hablarlo en terapia con tu psicóloga. No como una confesión incómoda, sino como parte del proceso. Una buena profesional va a saber acogerlo con naturalidad, sin juicio, y además puede ayudaros a explorar qué significado tiene para ti ese afecto. Un abrazo.
Sentir afecto hacia ella como amiga puede tener que ver con varias cosas: te sientes comprendida y validada (algo muy potente), es un espacio seguro donde puedes ser tú misma o quizá conecta con necesidades emocionales importantes en tu historia.
En general es recomendable poder hablarlo en terapia con tu psicóloga. No como una confesión incómoda, sino como parte del proceso. Una buena profesional va a saber acogerlo con naturalidad, sin juicio, y además puede ayudaros a explorar qué significado tiene para ti ese afecto. Un abrazo.
Lo que te está pasando entra dentro de lo que puede ocurrir en un proceso terapéutico.
En terapia no solo se habla, también se construye un vínculo. Y en ese vínculo pueden aparecer afecto, cercanía o incluso cierta confusión sobre lo que se siente.
Más que preguntarse si es bueno o malo, suele ser más interesante poder entender qué hay ahí para ti: qué significa, de dónde viene o qué te pasa en ese tipo de relación.
Si lo sientes así, poder hablarlo con tu psicóloga no solo es adecuado, sino que puede formar parte del propio trabajo terapéutico. No es algo que haya que evitar, sino algo que se puede mirar juntos.
En terapia no solo se habla, también se construye un vínculo. Y en ese vínculo pueden aparecer afecto, cercanía o incluso cierta confusión sobre lo que se siente.
Más que preguntarse si es bueno o malo, suele ser más interesante poder entender qué hay ahí para ti: qué significa, de dónde viene o qué te pasa en ese tipo de relación.
Si lo sientes así, poder hablarlo con tu psicóloga no solo es adecuado, sino que puede formar parte del propio trabajo terapéutico. No es algo que haya que evitar, sino algo que se puede mirar juntos.
Hola, gracias por compartir.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que sentir cariño o afecto por tu psicóloga es algo habitual y forma parte del proceso terapéutico (vínculo terapéutico).
No es ni bueno ni malo en sí.
Sí, puedes comentarlo en sesión. Hacerlo suele ayudar a entender mejor lo que sientes y a trabajar aspectos emocionales importantes, siempre dentro de un marco profesional.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que sentir cariño o afecto por tu psicóloga es algo habitual y forma parte del proceso terapéutico (vínculo terapéutico).
No es ni bueno ni malo en sí.
Sí, puedes comentarlo en sesión. Hacerlo suele ayudar a entender mejor lo que sientes y a trabajar aspectos emocionales importantes, siempre dentro de un marco profesional.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Lo que sientes es bastante frecuente en terapia y se llama transferencia: el vínculo terapéutico puede generar afecto real, sin que eso sea “malo”.
No es un problema en sí; de hecho, bien trabajado puede ser muy útil clínicamente para entender cómo te vinculas.
Sí es recomendable comentarlo con tu psicóloga, en un marco profesional: ella sabrá manejarlo sin cruzar límites.
Lo importante es no actuarlo fuera de terapia, sino usarlo como material para trabajar.
No es un problema en sí; de hecho, bien trabajado puede ser muy útil clínicamente para entender cómo te vinculas.
Sí es recomendable comentarlo con tu psicóloga, en un marco profesional: ella sabrá manejarlo sin cruzar límites.
Lo importante es no actuarlo fuera de terapia, sino usarlo como material para trabajar.
Hola, gracias por compartir lo que te está ocurriendo.
Lo que describes es algo bastante habitual en terapia. Cuando una persona se siente comprendida, escuchada y acompañada, es normal que surjan sentimientos de afecto, cercanía o incluso vínculo, similares a los de una amistad. Esto forma parte de lo que en psicología se conoce como “transferencia”.
No es algo malo ni inapropiado en sí mismo. De hecho, suele ser una señal de que el vínculo terapéutico se ha construido de forma sólida y segura.
Respecto a si deberías decírselo, la respuesta es sí: poder hablarlo en terapia es recomendable. Un/a buen/a profesional sabrá acogerlo con naturalidad y utilizarlo como parte del proceso terapéutico, ayudándote a entender mejor tus emociones y tu forma de vincularte.
Lejos de ser un problema, puede convertirse en una oportunidad para profundizar en tu autoconocimiento dentro de un espacio seguro y con los límites adecuados.
Un saludo.
Lo que describes es algo bastante habitual en terapia. Cuando una persona se siente comprendida, escuchada y acompañada, es normal que surjan sentimientos de afecto, cercanía o incluso vínculo, similares a los de una amistad. Esto forma parte de lo que en psicología se conoce como “transferencia”.
No es algo malo ni inapropiado en sí mismo. De hecho, suele ser una señal de que el vínculo terapéutico se ha construido de forma sólida y segura.
Respecto a si deberías decírselo, la respuesta es sí: poder hablarlo en terapia es recomendable. Un/a buen/a profesional sabrá acogerlo con naturalidad y utilizarlo como parte del proceso terapéutico, ayudándote a entender mejor tus emociones y tu forma de vincularte.
Lejos de ser un problema, puede convertirse en una oportunidad para profundizar en tu autoconocimiento dentro de un espacio seguro y con los límites adecuados.
Un saludo.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.